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La Investigación Proyectual

La investigación proyectual es una estrategia didáctica clave en la formación de arquitectos, abordando la realidad disciplinar y las dimensiones materiales y culturales del diseño. Se destaca la importancia del proceso proyectual, que incluye la identificación y definición de problemas, recopilación y análisis de datos, y la creatividad en la solución de problemas. Además, el proyecto se presenta como un campo epistemológico que integra ciencia, arte y tecnología, enfatizando la construcción de conocimiento a través de la práctica y la reflexión.

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La Investigación Proyectual

La investigación proyectual es una estrategia didáctica clave en la formación de arquitectos, abordando la realidad disciplinar y las dimensiones materiales y culturales del diseño. Se destaca la importancia del proceso proyectual, que incluye la identificación y definición de problemas, recopilación y análisis de datos, y la creatividad en la solución de problemas. Además, el proyecto se presenta como un campo epistemológico que integra ciencia, arte y tecnología, enfatizando la construcción de conocimiento a través de la práctica y la reflexión.

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Apunte de apoyo a la clase teórica

La investigación proyectual es una estrategia didáctica en la formación del estudiante de


arquitectura, quien no se ejercita de una forma eficaz, debido a diversos factores que
influyen en la enseñanza-aprendizaje y en la manera de proyectar, lo que se ha visto
reflejado en los proyectos arquitectónicos recurrentes

¿Que se estudia en conocimiento proyectual?


La realidad disciplinar, su historia y proyecciones para el futuro. Las dimensiones
materiales, culturales, éticas y simbólicas presentes en la actividad proyectual.
Contexto, ambiente y hábitat. El contexto como red de relaciones complejas que
atraviesan y dan sentido al hacer-pensar proyectua

¿Qué es una investigación proyectual?


Según Sarquis, “La investigación proyectual es un procedimiento que en base a
determinadas teorías, metodologías y técnicas son configuradoras de formas
significativas e innovadoras con capacidad de enriquecer los conocimientos
disciplinares en el horizonte de prácticas profesionales innovadoras.”

¿Qué es estrategia proyectual arquitectura?


La investigación del emplazamiento como estrategia proyectual, está orientada a lograr
que el edificio se integre al entorno, con carácter de pertenencia y pertinencia,
generando espacio público donde las personas puedan interrelacionarse

¿Qué tipo de conocimiento aplica un arquitecto?


Conocimientos básicos de física y matemática. Capacidad de análisis, síntesis y
observación. Interés por las humanidades (arte, cultura o sociología). Capacidad para la
construcción de objetos tridimensionales con diversos materiales como el cartón o el
papel

¿Qué es proyectual y cuáles son sus fases?


Como ya se ha señalado, el proceso proyectual obliga a pasar por diversas fases:
abarcará un período de interés en reconocer el problema planteado, un período de
ansiedad que inmoviliza cuando no se logra encontrar la solución, y un período de
entusiasmo que conduce a una actitud productiva imposible de detener

¿Qué puedo usar para elaborar el método proyectual?


Sus Pasos.
 Identificar el problema.
 Definir el problema: Qué, Por qué y Para qué.
 Elementos del problema; descomponerlo para conocerlo mas.
 Recopilación de datos.
 Análisis de datos.
 Creatividad, uso de herramientas creativas.
 Materiales.
 Experimentación

¿Qué es hipotesis proyectual?


Es una descripción que se hace por sucesivas aproximaciones por medio de la
representación

¿Quién es el inventor del método proyectual?

Bruno Munari

artista, diseñador gráfico e industrial, autor y teórico de actividad proyectual y obras


Ocupación
infantiles entre otras.

Años activo 1927 - 1998

Movimiento Futurismo y Movimento Arte Concreta

Distinciones Compasso d'oro, 1954 Compasso d'oro, 1955 Compasso d'oro, 1979
El proyecto como campo epistemológico disciplinar

Toda construcción de conocimiento adquiere valor en la medida que resulta útil tanto
para uno como para su entorno, que lo valida y sostiene en el tiempo por medio de la
reproducción legitimada en los distintos contextos de interés (Bourdieu, 1999). Por esta
razón nos proponemos presentar al proyecto como producto y proceso mediante lo cual
se construye conocimiento disciplinar validado.

En este sentido, se presenta la epistemología como una disciplina (a su vez, deudora de


otras disciplinas) que se ocupa de la reflexión sobre las condiciones de producción y
validación del conocimiento. Desde aquí, posicionaremos al proyecto –o diseño– como
campo epistemológico disciplinar.

Como hemos mencionado, la epistemología se define como el conocimiento fundado o


validado; en contraposición al conocimiento vulgar o infundado. Es una rama de la
filosofía que atiende a las producciones y validaciones del conocimiento,
principalmente científico. Por lo que nos adentramos en el campo del proyecto
comprendido como construcción vinculada pero diferente a las ciencias
formales (lógica, matemática) y las ciencias empíricas (naturales, sociales).

¿Cuál es la diferencia sustancial de las ciencias del proyecto o Diseño respecto de otras
ciencias? Como punto de partida se reconoce que las últimas se basan en objetos de
estudio asumidos como hechos a priori de la investigación; mientras que para el diseño,
el objeto se construye en la propia experiencia proyectual. En adición, las ciencias
tradicionales se interrogan respecto de lo que es el objeto de estudio y estipulan así las
condiciones metodológicas por medio de las cuales se adquiere o se accede a un saber
sobre ellos. En cambio, las ciencias del Diseño construyen el objeto de estudio en una
elaboración producto de la imaginación y orientada por fines, atendiendo a lo que las
cosas “deben ser, pueden ser o es deseable que sean” conforme a dichos fines según
diferentes posicionamientos (Ynoub, 2020, p. 20).

A partir de esta condición se reconoce que el proyecto, como construcción de


conocimiento, debe ser validado a partir de una articulación entre cuestiones empíricas
(lo que es) y cuestiones valorativas (lo que debe o debería ser). Esto se opone a la
mirada de las ciencias tradicionales donde los enunciados factuales no deben derivar de
inferencias valorativas. Comprendemos entonces que corresponde ampliar y constituir
un campo epistemológico propio para el Diseño, diferente al de los postulados de la
ciencia positiva que explicite las características del proceso proyectual, las modalidades
puestas en escena y las metodologías presentes en la praxis.

Ciencia, Arte, Tecnología y Proyecto

Hace más de treinta años que Donald Schön (1998; 1992) argumentara en favor de una
epistemología de la práctica. Es decir, un marco que pusiera en relieve valores del
conocimiento profesional, asumiendo como punto de partida la competencia y el arte
(que ya forman parte de la práctica efectiva); y al mismo tiempo ponderando la reflexión
en la acción, que se presenta en la praxis proyectual de modo particularmente útil en
situaciones de incertidumbre, singularidad y conflicto para la resolución de problemas
indeterminados.

En la misma dirección, Richard Foqué (2010) expresa que el diseño se basa en los
métodos de la ciencia y el arte, y de allí deriva su propia metodología. El pensamiento
en diseño es, en sí, innovador, heurístico y experimental, impulsado por la empatía y
enfocado en la resolución de problemas. Se trata básicamente de problemas con
numerosos componentes interrelacionados, con límites difusos y donde las soluciones se
encuentran a partir del tratamiento multidisciplinario de ideas y propuestas. En este
sentido, se fluctúa entre el análisis de hechos objetivos y el juicio de valor subjetivo,
como punto de partida de la creatividad, y valiéndose de soluciones que oscilan entre la
intuición (inconsciente) y el pensamiento racional.

Retomando la construcción de conocimiento en Arquitectura, el autor expresa que


mientras la investigación científica intenta responder a la pregunta de “cómo son las
cosas”, la investigación en diseño intenta responder a la pregunta sobre “cómo podrían
ser las cosas”, ambos desafiando al mundo físico. El arte, por el contrario, se
preguntaría “cómo veo y percibo las cosas”, transformando la realidad al darle un nuevo
significado; elevando lo físico a lo metafísico. En este sentido, la investigación
científica trata de explicar el mundo en base a la prueba de una hipótesis presentada en
forma de modelo explicativo, mientras que la investigación basada en el arte se funda en
la observación, la visión, los valores, las creencias, la reflexión, la interpretación, la
experiencia y la expresión, y todo esto al mismo tiempo, se dirige hacia una hipótesis
individual sobre el mundo, basada en un modelo de cuestionamiento que es
impermeable a las pruebas. Por su parte, la investigación desde el diseño intenta
explorar y cambiar el mundo, y al hacerlo, trata de obtener conocimiento sobre cómo el
hombre analiza y explora el hábitat y lo lleva a la cultura. Se crean entonces
aplicaciones de diseño, confiando en el conocimiento tecnológico y la interpretación
artística (Figura 1).

Roberto Doberti (2006) completa estas formas de relacionarse con el mundo (según
objetivos, modalidades y abordajes particularmente identitarios), adicionando el campo
de la tecnología y remarcando que, si bien todas reconocen fronteras porosas entre sí en
tanto a influencias, capacidades, procedimientos y aportes, se manifiestan como
posiciones diferentes.

Este autor ubica al proyecto como una cuarta posición, y manifiesta que no se presenta
como una hibridación disciplinar, sino que tiene el mismo rango: el mismo valor
identificatorio y primordial que tienen la ciencia, el arte y la tecnología. En tal sentido,
sostiene que cada posición implica un modo específico y primordial de mirar y operar la
realidad, organizado y evaluado según principios y parámetros diferentes. En una
síntesis de sus rasgos básicos: 1) la ciencia se establece como voluntad de conocimiento
racional; 2) el arte como relación sensible y expresiva del ser humano con la realidad;
3) la tecnología como procedimientos para modificar el medio natural; y 4)
el proyecto como prefiguración o planificación del entorno humano.

Las disciplinas proyectuales


En materia de disciplinas, las proyectuales son aquellas que proponen por objetivo el
dar respuesta de forma a necesidades humanas, desde lo que es y en proyección a lo que
debería, podría o es deseable que sea. Por lo tanto, resultan prácticas sociales que
operan con su saber y su hacer en la modificación de las condiciones del habitar. En
palabras de Cecilia Mazzeo (2020, p. 3), son aquellas que, con su hacer, aportan a la
configuración de los espacios que habitamos, las comunicaciones que necesitamos para
interactuar, los objetos que nos rodean y que utilizamos cotidianamente. Por su
desarrollo histórico-social-cultural, este campo ha comenzado a adquirir características
específicas tanto en su práctica como en el conocimiento construido a través de ella.

De esta forma, el propio proceso proyectual adquiere entidad como práctica y a partir de
ella, como construcción teórica; y se ejecuta a partir de un posicionamiento del
proyectista en relación con sus actitudes y valores disciplinares y humanos. Es decir,
que su estudio y proposición metodológica puede constituirse como campo de
conocimiento. Entonces, el proceso proyectual –como toda iniciativa orientada a la
resolución de problemas– se manifiesta en la articulación del planteo de fines
determinados (según decisiones sustentadas en necesidades y valores concretos),
operaciones propositivas (metodológicas e intuitivas) y la revisión de las soluciones
tentativas (presentadas en aproximaciones en la redefinición de las propuestas para la
satisfacción de las necesidades inicialmente formuladas). Esto a su vez, significa un
planteo en lógica recursiva: construcción, propuesta y evaluación, que eventualmente
adopta la forma –no lineal pero concatenada–
de programa, partido, anteproyecto y proyecto.

En este marco, el proceso proyectual se presenta como forma de construcción de


conocimiento en saberes teóricos, prácticos y éticos, a través de interacciones complejas
de conocimientos tácitos y explícitos, atravesados transversalmente por la
comunicación, con el dibujo –y las representaciones– como medio y como proceso

Construcción compleja del conocimiento proyectual.


Fuente: adaptación del esquema de Rodríguez y Fiscarelli (s.f.).

El proceso proyectual

En este punto nos proponemos acordar a qué referimos por proceso proyectual; y cuáles
son sus características principales.

Definiciones del proceso proyectual

El arquitecto Rafael Iglesia (2010, p. 96) sitúa al proceso proyectual, desde un sentido
epistemológico del diseño, dentro de la acción transformadora que permite hacer que un
ente de la actualidad cambie hasta convertirse en algo deseado. En sintonía, Ana María
Romano (2015, p. 68) subraya la importancia de su enseñanza, afirmando la relación
intrínseca entre pensamiento y práctica proyectual. Sostiene que el medio para enseñar
el pensamiento proyectual remite al proceso consistente en la traducción de ideas (o una
palabra o un programa) a un objeto al que se llega por aproximaciones sucesivas a
través de la producción de otros elementos de carácter analógico. Y en esta línea agrega
que la elaboración de tal idea, en el pasaje desde lo conceptual hacia lo formal, opera
desde la convicción de haber encontrado una solución preliminar que satisface las
necesidades planteadas (apta, materializable, expresada estéticamente y validada
éticamente). De este modo, se articula lo racional y lo sensible, desde lo consciente y lo
inconsciente.

Esta operatoria de diseño puede verificarse objetivamente como una solución adecuada
o puede incorporarse a la experiencia de un nuevo intento. Desde aquí, las etapas
decisorias del proyecto atraviesan procesos similares en una estructura compleja hasta
hallar la solución. Entonces se hace necesaria cierta metodología orientativa que incluya
la experiencia y la intuición, articuladas con un pensamiento crítico que valide las
decisiones, en el marco lógico adecuado por el proyecto y el proyectista en cada
oportunidad (Romano, 2015, p. 73).

Con el objeto de articular estos aspectos, rescatamos los aportes de Foqué (2010), quien
presenta al proceso proyectual como una manifestación interrelacionada, de carácter
dinámico y oscilante entre una bipolaridad externa e interna que se desarrolla según tres
momentos bien definidos: estructurante, creativo y comunicativo (Figura 3).

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