Memoria Catequesis Confirmación 2018-2019
Memoria Catequesis Confirmación 2018-2019
MURCIA
CATEQUEIS DE CONFIRMACIÓN
Segundo Año
MEMORIA DEL CURSO 2018 – 2019
INDICE
1. 1º Encuentro: 5 oct............................................................................................... 3
2. 2º Encuentro: la tierra prometida: 19 oct.............................................................5
3. 3º Encuentro: Celebración Penitencial: 26 oct......................................................8
4. 4º Encuentro: david y el reino: 9 nov...................................................................9
5. 5º Encuentro: exilio: 16 nov............................................................................... 11
6. 6º Encuentro: 1º art. “Creo en Dios Padre” 23 nov......................................15
7. 7º Encuentro: catequesis sobre el adviento 30 nov.....................................17
8. 8º Encuentro: 2º art “Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor”: 14 dic. 17
9. 9º Encuentro: 3º art “nació de santa María virgen” - 11 ene..............................19
10. 10 º Encuentro: 4º art “ Jesús padeció bajo Poncio Pilato, fue crucificado, murió y fue
sepultado”: 18 ene..................................................................................................... 22
11. 11º Encuentro 11: 5º art “descendió a los infiernos y al tercer día resucitó de entre los
muertos”: 25 ene........................................................................................................ 24
12. 12º Encuentro: 6º art “subió a los cielos y está sentado a la derecha del Padre”:1 feb 27
13. 13º Encuentro: Confesiones: 8 feb.....................................................................30
14. 14º Encuentro: 7º art “desde allí ha de venir a juzgar a vivos y a muertos”:15 feb 30
15. 15º Encuentro: 8º art “creo en el Espíritu Santo”:22 feb....................................33
16. 16º Encuentro: 9º art “creo en la santa iglesia católica”: 1 mar........................36
17. 17º Encuentro: cuaresma 2019: 8 mar...............................................................39
18. 18º Encuentro: 10º art“creo en la comunión de los santos”: 15 mar.................42
19. 19º Encuentro: Celebración penitencial: 22 mar................................................45
20. 20º Encuentro: 11º art “Creo en perdón de los pecados”: 29 mar.....................45
21. 21º Encuentro: 12º art “creo en la resurrección de la carne” 29 mar..........47
22. 22º Encuentro: Catequesis sobre la Pascua 12 abril.........................................50
23. 23º Encuentro: 13º art “Creo en la vida eterna”: 3 mayo..................................57
24. 24º Encuentro: virtudes cardinales: “prudencia”: 10 mayo................................61
25. 25º Encuentro: virtudes cardinales: “justicia”: 17 mayo....................................64
26. 26º Encuentro: virtudes cardinales: “fortaleza” 24 mayo...................................67
27. 27º Encuentro: virtudes cardinales: “templanza”31 mayo.................................70
1
PARROQUIA NTRA SRA DEL CARMEN DE MURCIA
CATEQUESIS DE CONFIRMACIÓN
SEGUNDO AÑO
Las catequesis se desarrollarán a lo largo de una catequesis semanal que comenzará
con una pequeña celebración de la Palabra de Dios, presidida por el presbítero, con
cantos, lectura y una breve homilía. Luego de dicha celebración, se pasa al trabajo en
grupos, en el que el catequista intentará aterrizar el contenido del tema a los chicos,
por medio de una catequesis dialogada. Se termina la catequesis con un momento de
oración, en la misma sala, invitando a los chicos a que cada uno pida al Señor, dé
gracias, etc., se reza el Padrenuestro, se saludan con la paz, y la bendición.
Por medio de estas catequesis queremos acercar a los chicos a la vida sacramental,
por eso celebraremos una penitencial cada mes, en la que los chicos podrán
confesarse. Es importante que durante la catequesis se ayude a los chicos a ver, a la
luz de la palabra y de la catequesis, nuestra situación de pecado en base al tema
impartido, para luego, en la celebración penitencial, poder recibir el perdón de Dios.
Luego de cada penitencial, tendremos un pequeño ágape, para compartir la alegría de
la Misericordia de Dios de manera comunitaria.
La catequesis va siguiendo su curso, al ritmo de la liturgia de la Iglesia, por eso en los
tiempos fuertes como Adviento, Cuaresma y Pascua, intentaremos hacer una
catequesis especial, orientada al momento de la liturgia. De esta manera
intentaremos acercar a los chicos a la vida cristiana marcada por el año litúrgico de la
Iglesia.
1. 1º ENCUENTRO 11 OCT
2
En el primer encuentro se reúnen todos los chicos, los catequistas y el presbítero.
Monición ambiental. Canto de entrada.
Una vez que se han dado las experiencias, los chicos y el catequista, les explicamos
cómo vamos a trabajar este año, haciendo hincapié en que es muy importante la
puntualidad para poder empezar juntos con la compañía del cura, la importancia de
traer la biblia, y de a poco vamos introduciéndolos en esta dinámica de relacionarse
con la Escritura de manera personal, es decir, Dios habla con nosotros a través de la
Palabra de Dios, que está contenida en la Biblia. Por eso cuando leemos un texto
bíblico, nos acercamos a través de algunas preguntas: ¿qué dice este texto? ¿Qué me
dice a mí? ¿Tiene algo que ver con mi vida, con mi situación, con lo que me pasa cada
día? Al principio esto no será fácil, es un proceso en el que lentamente vamos a ir
aprendiendo a tener una relación con Dios a través de su Palabra.
Jr 31, 31-34: aquí se habla de la Nueva Alianza, ¿a qué alianza se refiere? ¿En qué
parte de la misa se habla de la Nueva Alianza? ¿Tendrá algo que ver la Nueva Alianza
con la Sangre de Cristo? Es su cuerpo y su sangre entregado por nosotros lo que nos
da el perdón de los pecados. Nosotros comenzamos a vivir esta alianza por el
bautismo, y esa semilla que recibimos por el bautismo, crece por medio de la
Eucaristía donde recibimos el cuerpo de Cristo, y con él la fuerza para amar como él
nos amó, la gracia.
luego 1 Jn 3, 23, 24: en Cristo la única ley es la del amor, amar cómo él nos amó,
¿cómo nos ama Cristo? Cristo se ha dejado crucificar para perdonarnos, para amarnos,
ese es el amor de Dios.
Proclamación de Dt 6,1-13
Cada grupo se reúne por propia cuenta.
Se comienza por aquí porque el año anterior se había terminado con el Decálogo.
En este año también hay que introducir de manera precisa el concepto de la
reconciliación con Dios, en el sentido de que estar en la Tierra Prometida significa
estar en la gracia de Dios. De aquí nace la importancia del sacramento de la
Reconciliación.
Oraciones espontaneas, Padre Nuestro, paz, y se concluye: "El Señor nos bendiga, nos
guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna". R. "Amen".
Introducción
Al llegar a la Tierra Prometida, se encuentra con que es una tierra que está ocupada
por 7 naciones, por gente muy grande y muy fuerte. Se asustan al ver que para ellos
es imposible conquistar esa tierra. Aquí es donde vuelve a intervenir Dios y les la
victoria frente a los enemigos, derrotando a las naciones enemigas. El pueblo de Israel
entra en la Tierra Prometida guiados por Josué, no por sus fuerzas, sino por la fuerza
de Dios.
Catequesis
4
Si nos fijamos bien, en toda esta historia, Dios es el que hace una promesa y la
cumple. Las dificultades aparecen en todo momento, y aunque el pueblo se asusta, y
muchas veces se queja a Dios y a Moisés, Dios permite las dificultades para mostrar
así su gloria y su poder, y para que el pueblo sepa que no es por medio de sus fuerzas
que consigue entrar en la Tierra de Canaán.
En este suceso, Dios vuelve a repetir las acciones que había hecho cuando los sacó de
Egipto. El pueblo de Israel se encuentra con situaciones de muerte, y de impotencia,
ya que las naciones que habitan el país son más fuertes que ellos. Tienen que cruzar
el río Jordán, como sus padres cruzaron el mar rojo, Dios vuelve a hacer cosas
extraordinarias.
IMPORTANTE
Ahora bien, esto ¿qué tiene que ver con nosotros? Hay un paralelismo impresionante
entre la historia de Israel y la historia nuestra, porque Israel somos tú y yo, porque
Dios nos ha llamado a su Iglesia a formar parte de su pueblo, a ser sus hijos y a
darnos una Tierra Prometida. Dios envió a Moisés al pueblo de Israel para sacarlo de
Egipto, y para conducirlo a la Tierra prometida, a nosotros nos envía a Jesús, a su Hijo
que viene a buscarnos, a salvarnos. Jesús viene a sacarnos a todos de la esclavitud de
Egipto, es decir, de la esclavitud del pecado, y quiere llevarnos a una Tierra
prometida, que es la Vida Eterna, que es vivir en Gracia de Dios.
Cuando el pueblo de Israel llega a la Tierra de Canaán, se encuentra con que está
ocupada por siete naciones, que son símbolo de los 7 pecados capitales que nos
esclavizan y que tantas veces nos impiden estar en la Tierra Prometida, es decir, ser
felices, estar en paz, poder amar a los demás:
5
3. 3º ENCUENTRO: PENITENCIAL 26 OCT
A esta celebración también se puede invitar a los padres.
CELEBRACION DE LA PALABRA CON LECTURAS A ELECCION. CONFESIONES. AGAPE
Hay que darles un examen de conciencia para ayudar a los chicos a reconocer los
pecados para poder confesar.
Monición ambiental: un catequista hace una breve monición invitando a los chicos a
participar de la celebración contando un poco su experiencia respecto al sacramento
del Perdón, animándolos a reconciliarse con Dios, que no nos juzga, que nos perdona
siempre y que quiere darnos su Espíritu Santo, quiere darnos la Tierra prometida de la
que hablamos en la catequesis anterior.
Lectura: Elegir entre estas opciones:
Mt 5, 38 – 48
Mt 18, 12 – 14
Mc 2, 1 – 12
Mc 2, 15 – 17
Lc 15 (tres parábolas de la misericordia)
Breve homilía del presbítero
Yo confieso (de rodillas)
Confesiones individuales (poner música que ambiente el lugar)
Al terminar las confesiones se reza un Ave María, y se da la bendición
Luego se pasa al ágape en el que compartiremos lo que traigan los chicos.
El próximo viernes no habrá catequesis, porque es el puente de todos los santos. Pero
podemos invitar a los chicos a que vengan ese día y participen en la fiesta que
celebraremos en la parroquia, ayudándonos a coordinar los juegos como monitores,
etc.
6
Luego de entrar en la tierra prometida, el pueblo de Israel tiene muchos problemas
porque tiene que combatir con los pueblos de alrededor que lo quieren invadir, vive en
constante guerra, etc.
Llega un momento en que el pueblo de Israel le dice al profeta Samuel, que era un
enviado de Dios, que ya no quieren seguir viviendo así, que quieren ser como los
demás pueblos, quieren tener un rey que los gobierne. Hasta ese momento era Dios el
que regía al pueblo de Israel, por medio de sus profetas, con esta propuesta estaban
rechazando al mismo Dios que era su Rey. El profeta Natán se enfada al ver que el
pueblo rechazaba una vez más a Dios para hacer lo que les daba la gana, este pueblo
rebelde, una vez más no acepta el plan de Dios sobre ellos y le obliga a cambiarlo a su
antojo. Ver 1 Sam 8, 1-9.
Dios accede a su petición, y le da un rey: Saúl. Este rey gobierna el pueblo durante un
tiempo, pero luego llega un momento en que desobedece a Dios, y no hace caso a los
mandatos que le había dado. Ante una situación de peligro en una batalla, se
desespera y deja de confiar en Dios. Luego, al ganar una de las batallas vuelve a
desobedecer tomando parte del botín conquistado, no haciendo caso al mandato que
le había dado el Señor de destruir todo al anatema. Como consecuencia de todo esto,
Samuel le profetiza que su reinado acabará por su pecado, y que vendrá otro que
ocupará su lugar.
Samuel es enviado por Dios a ungir a unos de los hijos de Jesé, para que sea Rey. El
profeta mira y busca entre los hijos de Jesé, uno que según sus criterios, pero Dios le
muestra que su plan manera de ver las cosas es distinta, que Dios no mira las
apariencias, sino el corazón. Dios elige al último de los hijos de Jesé, a ese que estaba
cuidando de las ovejas, a ese que era el más pequeño, el más débil.
En este punto, nos podemos parar un poco para ver qué nos quiere decir esto. Dios no
te elige por tu apariencia, nosotros muchas veces nos fijamos mucho en la apariencia,
en el modo de vestir, de arreglarse, de hablar, de caminar, en lo guay que nos
parecen los demás, y en base a eso, elegimos con quien estar, de quien hacernos
amigos, Dios no es así. Muchas veces lo pasamos mal pensando que, si no vamos a la
moda, sino estamos a la altura de los demás nos van a dejar de lado. Muchas veces
hacemos prejuicios sobre los demás, es decir, desde lo que vemos por fuera
pensamos cosas sobre los demás, sin conocerlos… ¿nunca te pasó que te sorprendías
de una cosa de una persona que no pensabas que era capaz de hacer, que no te
imaginabas que podía llegar a decir, etc., porque según su apariencia, “no le pegaba
con su aspecto exterior”? se puede seguir poniendo ejemplos y dialogando con los
chicos sobre este tema…
7
Peticiones, padrenuestro, bendición.
ESCRUTE DE LA PALABRA
Leemos el salmo y luego vamos a los paralelos… nos centramos en el v. 23-24 y de
ahí sacamos parelelos…
8
Sal 136, 23-24: Al que se acordó de nosotros humillados, porque es eterno
su amor; y nos libró de nuestros adversarios, porque es eterno su amor.
Sal 106, 43-46: Numerosas veces los libró, pero ellos, rebeldes a sus planes,
seguían hundiéndose en la culpa; pero él se fijó en su angustia, dando oído a
sus clamores. Por ellos se acordó de su alianza, se enterneció con su inmenso
amor; hizo que de ellos se apiadaran aquellos que cautivos los tenían.
Esdras 9,9: Porque esclavos fuimos nosotros, pero en nuestra esclavitud
nuestro Dios no nos ha abandonado; nos ha granjeado el favor de los
reyes de Persia, nos ha dado ánimos para levantar de nuevo el templo de
nuestro Dios, restaurar sus ruinas y procurarnos un valladar seguro en
Judá y Jerusalén
(La idea es ir metiendo la siguiente catequesis entre las lecturas que van saliendo, es
decir la vais comentando, y le vais diciendo un poco lo que pongo debajo… en fin, que
el Señor os inspire… ¡ánimo!)
CATEQUESIS:
A través del exilio, Dios está queriendo purificar a su pueblo. El tiempo de exilio es
como un tiempo de crisis, como un tiempo de purificación. El pueblo estaba viviendo
en una mentira, se creían judíos, creían que adoraban a Dios por ser judíos, por
pertenecer al pueblo elegido, pero luego servían a otros dioses. Por eso, como Dios los
ama, y no quiere que vivan engañados, los lleva al destierro para purificarlos.
Es como cuando tú tienes una herida que se está infectando, y la enfermera te echa
agua oxigenada para purificarte, te escuece un poco, eso es señal de que hay una
herida, y de que está infectada… pero si no te echa eso, y no te pone betadine, no te
curas, o te curas mal, porque la infección no se va… pues esto es lo mismo.
La crisis es señal de que algo está pasando, es señal de que algo no va bien… pero
también es señal de crecimiento… es como un bebé al que le están saliendo los
dientes… está pasando un momento de crisis… de molestia, pero es porque está
creciendo. Cuando te crecen las piernas, por lo general crecemos de noche, mientras
dormimos… a veces te duelen las rodillas, detrás de las rodillas… eso es porque estás
creciendo… te duele, pero es algo bueno y necesario para tu cuerpo.
Con el espíritu pasa algo parecido.
A veces podemos pasar por momentos difíciles, momentos de tristeza, de sufrimiento,
de angustia, porque no nos gustan ciertas cosas de nuestra vida, quisiéramos ser de
otra manera, con otro cuerpo, con otro carácter, más listos, más simpáticos, menos
tímidos… y esto lleva quizás a no estar del todo a gusto… pero cuidado, porque eso
puede ser señal de que estamos siguiendo a otros dioses… y no al verdadero… ¿se
entiende? Vamos a ver, si tú crees que para que los demás te quieran, te tengan en
cuenta, te consideren, tienes que “dar una talla”, si crees que el amor de tus amigos,
de tus padres, de tus hermanos, te lo ganas por puños, te equivocas… ese amor que
tú crees conseguir, que tu persigues, no es el amor verdadero. No es ése el camino…
Tú buscas el amor de verdad, y ese amor te lo quiere dar el Señor, pero primero tiene
que curarte la herida, es decir, tiene que hacerte ver que tienes una infección que
necesita ser curada… ¿cuál es esa infección? Creer que para que los demás te
quieran, tienes que ser perfecto. Esa herida que tenemos todos, y que muchas
veces nos hace sufrir, aunque no nos demos cuenta, necesita ser curada… es un
dardo que nos ha colado el enemigo, la serpiente… por eso el Señor permite a veces
un tiempo de crisis, es decir, de sufrimiento, de angustia, para que nos demos cuenta
de la herida, y para que luego pueda venir él a curarla… ¿cómo la cura? Enviando a
Jesucristo que viene a perdonarnos, a perdonar todos nuestros pecados, es decir, a
amarnos cuando somos buenos, y cuando no lo somos. Eso es lo que ha mostrado
Jesucristo desde la Cruz. Él ha dicho: “perdónales, Padre, no saben lo que hacen”, el
viene a buscarnos a nuestra situación de crisis, y nos coge para llevarnos de nuevo a
la tierra prometida.
Para la siguientes catequesis comenzamos con el Credo… os recomiendo que leáis lo
referente al primer artículo en el Catecismo… nos va a ayudar mucho.
9
6 ENCUENTRO: y siguientes artículos del credo.
Todos los grupos se reúnen
Monición ambiental.
Canto de entrada.
Proclamación de una palabra.
Una palabra muy breve del presbítero.
Cada grupo se reúne por propia cuenta.
Catequesis.
Oraciones espontaneas, Padre Nuestro, paz, y se concluye: "El Señor nos bendiga, nos
guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna". R. "Amen".
2 artículo.
La dinámica es la misma para los siguientes artículos.
10
6. 6º ENCUENTRO: 1º ART. “CREO EN DIOS PADRE” 23 NOV
Todos los grupos se reúnen
Monición ambiental: Se explica que vamos a comenzar con el Credo, artículo por
artículo.
Canto de entrada:
Proclamación de una palabra. Gn 1
Una palabra muy breve del presbítero.
Cada grupo se reúne por propia cuenta.
Escrute de la Palabra/Catequesis.
Oraciones espontaneas, Padre Nuestro, paz, y se concluye: "El Señor nos bendiga, nos
guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna". R. "Amen".
Leemos Gn 1. La creación. Dios crea el universo, nos crea a nosotros, y dice que nos
ha creado bien. Al crear al hombre, dice el génesis, y vio Dios que era muy bueno…
¿Nosotros cómo nos vemos? ¿Nos aceptamos tal y como somos? Aquí se puede hablar
de los complejos…
Gn 1, 27: Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios lo
creó, macho y hembra los creó.
Paralelos:
Col 3, 10: Os habéis revestido del hombre nuevo, que se va renovando hasta alcanzar
un conocimiento perfecto, según la imagen de su Creador
Ef 4, 24: Y revestíos del Hombre Nuevo, creado según Dios, en la justicia y santidad de
la verdad. Ver nota: Todos los hombres deben revestirse del «Hombre Nuevo»,
Efe_2:15+, para ser en él re-creados, ver Gál_3:27; Rom_13:14. En otros lugares Pablo
habla en este sentido de «nueva creación», 2Co_5:17 +
2 Co 5, 17-18: Por tanto, el que está en Cristo, es una nueva creación; pasó lo
viejo, todo es nuevo. Y todo proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por Cristo
y nos confió el ministerio de la reconciliación. Ver nota, de ahí sacamos dos
paralelos más:
Rm 6,4: Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de
que, al igual que Cristo resucitó de entre los muertos por medio de la gloria del
Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva.
Efe 2:10 En efecto, hechura suya somos: creados en Cristo Jesús, en orden a
las buenas obras que de antemano dispuso Dios que practicáramos.
Comentarios del escrute: Partiendo del génesis, vemos cómo Dios ha creado al
hombre a su imagen y semejanza. Esta imagen y semejanza va creciendo en nosotros
por medio del bautismo, y de los sacramentos que alimentan la vida cristiana,
confesión y eucaristía, la confirmación viene a sellar esta imagen por medio del
Espíritu Santo. En las lecturas se habla del hombre nuevo, este hombre nuevo es
Jesucristo, el hombre viejo es Adán. Todos llevamos dentro la tendencia del hombre
viejo, que nos inclina al pecado, y la semilla del hombre nuevo, que recibimos por el
bautismo, que es Jesucristo. En las lecturas se nos invita a revestirnos del hombre
nuevo… ¿cómo se hace esto? ¿Cómo se consigue? A través de los sacramentos Dios
crea en nosotros un hombre nuevo, a Imagen de su Hijo Jesucristo. Dios nos creó
teniendo como imagen a su Hijo. La creación de Dios no es una cosa que se hizo en su
11
momento y ya está. Dios continúa creando el universo, cada día crea un día nuevo, en
cada momento está creando…hoy está creando con nosotros esta catequesis, está
aquí presente, queriendo crear en cada uno de nosotros el hombre nuevo que pensó
desde antes de la creación. El único obstáculo que encuentra Dios es nuestro pecado,
que detiene la obra, la frena, pero Jesucristo ha venido para vencer el pecado, y
recrearnos con su gracia. Por eso necesitamos volvernos a Dios, pedir perdón, pedir su
ayuda y recibir su gracia, por eso necesitamos confesarnos.
12
8. 8º ENCUENTRO: 2º ART “Creo en Jesucristo, su único Hijo,
nuestro Señor”
14 DIC
Todos los grupos se reúnen
Monición ambiental
Canto de entrada
Proclamación de una palabra. Mt 16, 13-16
Una palabra muy breve del presbítero.
Cada grupo se reúne por propia cuenta.
Escrute de la Palabra/Catequesis.
Oraciones espontaneas, Padre Nuestro, paz, y se concluye: "El Señor nos bendiga, nos
guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna". R. "Amen".
Monición ambiental: Se explica que vamos ver el segundo artículo del credo, que
habla de Jesucristo. Vamos a ver que el nombre de Jesús significa “Dios salva”, pero
¿salvar de qué? A uno que naufraga en el mar, se le puede salvar de las aguas, para
que no se muera, para que no se ahogue, y a nosotros… ¿de qué nos salva Jesús? No
necesita médico el que está sano, sino el que está enfermo… entonces, a nosotros ¿de
qué nos salva Jesús? Jesús nos salva de los pecados, nos salva de nuestra soberbia
que tantas veces nos impide aceptar la autoridad de nuestros padres, dejarnos
corregir, de nuestra envidia que no lleva por el camino de la amargura, haciendo que
nos comparemos con los demás, y que no estemos a gusto con nuestra vida…
¿Tú crees en Jesús? ¿Por qué crees en él? ¿Porque te lo han dicho tus padres? Si
viniese uno que no cree en Dios, que no cree que Jesús sea Dios, y te pregunte
por ese tal Jesús de Nazaret, ¿tú qué le dirías? ¿Has visto que Jesús te ha salvado
de algo? ¿Ha hecho algo en ti?
Se les pregunta a los chicos, intentando ayudarles a que hablen un poco, aunque
partimos de la base de que a esta edad no quieren hablar de su vida. Para esto
es importante que el catequista ayude contando su experiencia, en la medida
13
que los chicos vean que los catequistas no son profesores, ni vean una figura
lejana, se podrán abrir un poco más.
ESCRUTE DE LA PALABRA:
14
9. 9º ENCUENTRO: 3º ART “Nació de Santa María Virgen” - 11
ENE
Todos los grupos se reúnen
Monición ambiental:
Canto de entrada:
Proclamación de una palabra. Gal 4, 4-5
Una palabra muy breve del presbítero.
Cada grupo se reúne por propia cuenta.
Escrute de la Palabra/Catequesis.
Oraciones espontaneas, Padre Nuestro, paz, y se concluye: "El Señor nos bendiga,
nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna". R. "Amen".
Monición ambiental:
Vamos a ver en esta catequesis el tercer artículo del Credo, que dice: “Creo en
Jesucristo, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa
María Virgen”. Vamos a intentar profundizar un poco en este artículo, y ver lo que
tiene que ver con nosotros, qué nos dice a nosotros. Es decir, Jesucristo se ha hecho
hombre, ha nacido de una mujer, pero esto ¿para qué? ¿Tenía necesidad Dios de
hacerse hombre? ¿Porqué se hace hombre Jesucristo? Es un misterio que muchos no
entienden, el hecho de que Dios haya querido tomar la naturaleza humana y asumirla,
es decir, tomar la carne mortal y hacerse hombre, es una locura mucho más grande
de lo que nos podemos imaginar. ¿Todo esto para qué? Para salvarnos. ¿Es que Dios
no podría habernos salvado de otra manera? ¿Sin haberse encarnado? ¿Sin tener que
pasar por la Cruz? ¿Sin tener que soportar todas las cosas feas que tuvo que pasar en
la Tierra? recordemos lo que acabamos de celebrar en la Navidad. Dios nace pobre y
humilde en el portal de Belén, en un establo, porque no había lugar para él en la
posada… ¿tenía necesidad Dios de pasar por todo esto? Porque si lo pensamos bien, lo
podría haber hecho de otra manera… El caso es que Dios ha querido salvarnos, y su
plan de salvación es inmensamente mayor a lo que nos podemos imaginar. Dios al
enviar a su Hijo, está llevando a plenitud la obra de la Creación. Desde el principio, ya
había dispuesto Dios culminar la Creación con la obra de su Hijo, con la encarnación.
Dios es uno que no se ha quedado de brazos cruzados mientras los hombres sufrimos
en la tierra, mientras nos acecha la esclavitud del pecado. Dios no se queda de brazos
cruzados mientras tú y yo no vemos amargados por nuestra soberbia, por nuestra
envidia, por nuestras rivalidades, por nuestras violencias, etc. Dios no se ha quedado
quieto, ha puesto en marcha un plan. Dios es Padre, Hijo, y Espíritu Santo. Son tres
personas en un solo Dios. En este dialogo que se produce dentro de Dios, Jesucristo es
el que ha venido al mundo a salvarnos, enviado por el Padre. Él es el que ha dicho: “yo
voy Padre, yo voy a salvar a los hombres haciéndome uno de ellos…”
15
Dios envía a su Hijo nacido de una mujer, de María, así como por una mujer entró el
pecado en el mundo, por Eva, y fruto de ese pecado entró la muerte; por una Mujer,
María la Nueva Eva, nos viene la Vida.
16
que la sexualidad está para darle placer al cuerpo…no sé qué
pensáis de esto…
ESCRUTE DE LA PALABRA:
Isa 53:12 Por eso le daré su parte entre los grandes y con poderosos repartirá
despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y con los rebeldes fue
contado, cuando él llevó el pecado de muchos, e intercedió por los rebeldes.
Isaías escribe esto 750 años antes de que Cristo lo cumpliera, sin saber,
profetizaba lo que iba a realizar Jesucristo. En los evangelios leemos que dice
Jesús, “a mí nadie me quita la vida, yo la doy voluntariamente”. Aunque la
muerte en Cruz de Jesús haya sido algo injusto, es necesario destacar que Dios
mismo se dejó matar, es decir, dejó que le hicieran esta injusticia. Dios quiso
cargar con nuestros pecado y con nuestras rebeldías. En el pueblo de Israel,
existe el día del perdón, que se llama Yom Kippur. En este día, el sumo
17
sacerdote del templo pronunciaba los pecados del pueblo sobre el carnero
elegido, y luego este carnero era llevado al desierto, y era despeñado desde lo
alto del precipicio, así se expresaba que el animal cargaba los pecados del
pueblo, y el pueblo era perdonado.
Ahora nos podemos preguntar, ¿conoces tú a alguien que cargue con los
pecados de otro? En tu casa, en tu vida concreta ¿cargas tú con los pecados de
tu padre, de tu madre, cuando vienen molestos del trabajo, o lo que sea, y la
pagas tú porque sientes que te riñen injustamente, o te tratan como no te lo
mereces? ¿Cargas con las envidias de los demás, o con las cosas que dicen mal
de ti? Cargar con el pecado del otro, es justificarlo entendiendo que el otro se
puede equivocar, que tiene derecho a equivocarse, que puede ser que tenga un
mal día, y seas tú el blanco de sus flechas, aunque no te lo merezcas… si somos
sinceros, veremos que no cargamos con los pecados de nadie, por eso vivimos
echando la culpa a los demás, y le achacamos a los demás nuestra infelicidad.
El hijo se la achaca al padre, el padre al jefe y así… y vamos pasando las
injusticias de mayor a menor: el Dueño a los empleados, el padre a los hijos y a
la madre, los hijos entre ellos, el mayor al más pequeño, y así hasta el gato que
se lleva el palo de turno… (jaja pobre gato)
Juan 1:29: Al día siguiente ve a Jesús venir hacia él y dice: «He ahí el
cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
Juan el Bautista dice eso al ver venir a Jesús. Jesús es el que viene a
quitar el pecado del mundo, y lo hace sin violencia, cargando con el
pecado nuestro y perdonándonos. Él es el que viene a cancelar la nota de
cargo de nuestros pecados, y a darnos su Espíritu Santo, para que
podamos vivir una vida nueva.
Monición ambiental: experiencia del catequista: ¿por qué crees que Jesús descendió
a los infiernos y resucitó de entre los muertos? ¿Tienes alguna experiencia de
resurrección de Jesucristo?
ESCRUTE DE LA PALABRA
Partimos de
Hechos 13:32-33: «También nosotros os anunciamos la Buena Nueva de que la
Promesa hecha a los padres Dios la ha cumplido en nosotros, los hijos, al resucitar a
Jesús, como está escrito en los salmos: Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy.
De ahí vamos a…
Hechos 2:24-31
“A éste Dios le resucitó librándole de los lazos del Hades, pues no era
posible que lo retuviera bajo su dominio; porque David dice refiriéndose a él:
Veía constantemente al Señor delante de mí, puesto que está a mi derecha
para que no vacile. Por eso se ha alegrado mi corazón y alborozado mi lengua, y
hasta mi carne reposará, en la esperanza de que no abandonarás mi alma
en el Hades ni permitirás que tu santo experimente la corrupción. Me has
hecho conocer caminos de vida, me llenarás de gozo con tu presencia.
«Hermanos, permitidme que os diga con toda franqueza que el patriarca David
murió y fue sepultado y su tumba permanece entre nosotros hasta el presente.
Pero como él era profeta y sabía que Dios le había asegurado con juramento
que se sentaría en su trono uno de su linaje, vio el futuro y habló de la
resurrección de Cristo, que ni fue abandonado en el Hades ni su carne
experimentó la corrupción.”
19
un poco de experiencia, porque todos hemos pasado por momentos difíciles en
nuestra vida…
Por el contrario el cielo también se puede empezar a experimentar aquí en la
tierra, no de manera plena, pero sí como primicia, es decir como anticipo, como
si tú tienes un cheque que dice que tienes un millón de euros en el banco…
todavía no lo has cobrado, pero eso es un aval, una garantía de lo que te van a
dar cuando vayas a cobrarlo… eso ya te hace comenzar a disfrutarlo…
1. Pregunta a los chicos: ¿tienes alguna experiencia del cielo? ¿Has
experimentado alguna vez estar plenamente feliz y decir no
necesito nada más? escribe un poco…
2. Y del infierno… ¿tienes experiencia de haber estado en una
situación de sufrimiento profundo, de sentirte solo? Escribe…
Le podemos ayudar… las experiencias que nos anticipan en cielo no son las de
un buen juego que nos divierte, eso es una experiencia de euforia. Las
experiencias que nos anticipan el cielo son principalmente el perdón, y la
reconciliación. Cuando uno puede pedir perdón y perdonarse después de una
pelea muy fuerte con un amigo, con un hermano, con uno de tus padres, etc. es
una experiencia fortísima del cielo, de la vida eterna, es un anticipo como el
cheque…
Mat 16:18 “Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra
edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.”
Aquí, Jesús le está diciendo a Pedro que sobre él edificará la Iglesia, y que el
infierno no la va a destruir, es decir, que no va a triunfar sobre ella.
De ahí podemos deducir una cosa muy importante. ¿Dónde podemos
experimentar la resurrección de Cristo?, ¿Dónde podemos experimentar que el
infierno no nos devora, no acaba con nuestra felicidad? Respuesta: en la Iglesia,
porque en la Iglesia está Cristo resucitado que saca a los hombres de
sufrimiento profundo, de la angustia más fuerte que nos pueda oprimir, que
puede ser por una rabieta, por el rencor hacia una persona que nos hizo daño y
que no le podemos perdonar hace años… etc., sea cual sea la enfermedad que
nos dañe el alma, el pecado que nos oprima y nos lleve a hundirnos, Cristo
tiene poder para sacarnos de ahí…
Esto es lo que dice el credo, que Cristo después de su muerte, bajó a los
infiernos para sacar de allí a los hombres que habían muerto antes de su
venida, a Adán, a Eva, a los justos, y a nosotros nos quiere sacar cada vez que
caemos… esto lo experimentamos en la Iglesia a través de los sacramentos,
especialmente en la Confesión, y en la Eucaristía.
A los tres días Cristo resucitó, es decir, venció la muerte, nos abrió el cielo. Esta
es la noticia más grande que tenemos los cristianos, que la muerte no es el
final, porque Cristo ganó para nosotros la vida eterna. Esto nos ayuda a vivir la
muerte de otra manera. A veces en los funerales la gente llora y sufre como si
fuese el final de la película, como si ya no existiese nada más, y eso es un
sufrimiento muy grande que lleva a muchos a la desesperación. Cristo ha
venido a decirnos que la muerte no es el final, sino un paso. La Buena Noticia es
que hay uno que ha vuelto del cementerio y ha vuelto para contárnoslo, y para
abrirnos el camino al cielo. Por eso la fe no ayuda a vivir la realidad de la
muerte de otra manera, a pesar del dolor humano, con la esperanza que nos da
el hecho de haber experimentado un poquito el cielo…
¡Pidámosle al Señor que nos ayude a vivir cada día de su resurrección!
Peticiones, padrenuestro, Etc. (animar a los chicos a que recen por sus familiares
difuntos, y que lo hagan con esperanza)
20
12. 12º ENCUENTRO: 6º ARTÍCULO “Subió a los cielos y está
sentado a la derecha del Padre”
1 FEB
Todos los grupos se reúnen
Monición ambiental:
Canto de entrada:
Proclamación de una palabra. Mc 16, 19-20
Una palabra muy breve del presbítero.
Cada grupo se reúne por propia cuenta.
Escrute de la Palabra/Catequesis.
Oraciones espontaneas, Padre Nuestro, paz, y se concluye: "El Señor nos
bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna". R. "Amen".
Partimos de
Mar 16:19 Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al
cielo y se sentó a la diestra de Dios.
21
1. ¿Cuantas veces te ha pasado a ti esto de quedarte paralizado
frente a una situación y decir, “ahora qué hago”? Cristo ha
resucitado, me dicen, pero yo ahora, no lo veo, ¿qué hago con
este lío, con este problema? De oídas me dicen que todo tiene
solución, pero a mí esto me está haciendo sufrir… ¿Os ha pasado
esto alguna vez? ¿Alguien quiere contar algo?
El Señor les ordena que esperen a que venga el Espíritu Santo, que es el que
les dará la fuerza para ser sus testigos. Un testigo es uno que puede decir:
“esto es verdad”. Cuando uno recibe el Espíritu Santo puede decir, “esto es
verdad, Cristo ha resucitado, está vivo, lo puedo ver en mi vida, puedo ver que
en mi vida tengo experiencias de resurrección, de que el cielo y la vida eterna
existen”, esto es lo que preguntábamos en la catequesis anterior…
Luego vamos a:
Hch 2:33 Así pues, exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del
Padre el Espíritu Santo prometido y lo ha derramado; esto es lo que
vosotros veis y oís.
En esta catequesis, vemos que Cristo se ha ido, ha ascendido a los cielos, no
para abandonarnos, no para desentenderse de nosotros, no para olvidarse de
nosotros, sino para enviarnos su Espíritu Santo, que es el que completa la obra,
el que la lleva a plenitud. (Explicar el milagro de Pentecostés)
Rom 8:34 ¿Quién condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, el que murió; más
aún el que resucitó, el que está a la diestra de Dios, e intercede por
nosotros?
Como acabamos de decir, Cristo se ha ido a los cielos no para abandonarnos,
sino para abrirnos el camino al Padre. Ha venido a salvarnos, no a
condenarnos. ¿Cuál es su misión desde cielo? Interceder ante el Padre por
nosotros, presentándole sus llagas gloriosas, diciéndole al Padre que envíe
su Espíritu Santo sobre nosotros, que no tenga en cuenta nuestros pecados,
por eso cristo es el Sumo Sacerdote. (Interceder es ponerse en medio entre
dos personas, o situaciones para intentar ayudar a una de ellas... como lo
que hace tu madre cuando le dice a tu padre que te levante el castigo
porque has aprendido la lección…u otro ejemplo…)
Col 3, 1: Así pues, si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas
de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.
Dice san Pablo en esta carta, que si hemos resucitado con Cristo, si hemos
gustado un poco su resurrección, hemos gustado la vida eterna, por eso
hemos de buscar las cosas de arriba, es decir, las cosas del cielo, las cosas
que nos acercan a Dios. Cristo está en la diestra de Dios, y nuestro sitio es
estar junto a él, es vivir para siempre con él.
2. ¿Qué querrá decir eso de “buscar las cosas de arriba”? ¿Cuáles
son las cosas de arriba? ¿Cuáles son las de abajo?
22
13. 13º ENCUENTRO: CONFESIONES 8 FEB
EVANGELIO: LC 19 (ZAQUEO)
23
ORIENTACIÓN PARA LA CATEQUESIS
15 FEB
Partimos de
Rm 14, 9-11: Porque Cristo murió y volvió a la vida para eso, para ser Señor
de muertos y vivos. Pero tú ¿por qué juzgas a tu hermano? Y tú ¿por qué
desprecias a tu hermano? En efecto, todos hemos de comparecer ante el
tribunal de Dios, pues dice la Escritura: ¡Por mi vida!, dice el Señor, que toda
rodilla se doblará ante mí, y toda lengua bendecirá a Dios.
Comentario: decir que Cristo es Señor significa que está por encima de todo, y que
nada lo domina. La Iglesia, como cuerpo de Cristo, es peregrina en la tierra caminando
hacia el cielo, que es su verdadera patria.
En esta lectura se nos invita a dejar el juicio a Dios, a no tomar la justicia por mano
propia. Juzgar equivale a dictar sentencia como en los tribunales: “te declaro culpable/
inocente”. Para nosotros, en nuestra vida diaria, juzgar equivale a etiquetar a las
personan, encasillándolas por determinada obra: “este es un mentiroso, porque me ha
mentido, o un ladrón, o un chulo, etc.” decir eso sobre alguien es decir en el fondo,
que es un ladrón y que siempre lo será, de este modo lo estamos condenando en
nuestro corazón. Este juicio solo le compete a Dios.
2Co 5:10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante
el tribunal de Cristo, para que cada cual reciba conforme a lo que hizo
durante su vida mortal, el bien o el mal.
Comentario: Termina diciendo la lectura de que todos seremos juzgados por el
tribunal de Dios. En este juicio hay un fiscal que nos acusa que es el maligno, y hay un
abogado que nos defiende, que es Jesucristo. Él es el que ha pagado por nuestros
pecados para salvarnos, para que no muramos, para que tengamos vida eterna. El
juicio de Dios consta de dos partes: el juicio frente a nuestros pecados, que ha sido el
perdón y la misericordia de Cristo en la cruz. El segundo juicio, es aceptar o no esa
misericordia, ese perdón. Aceptar o rechazar la gracia. Por eso existe el cielo y existe
el infierno, porque Dios nos ha hecho libres y nosotros podemos libremente rechazar
su amor y condenarnos. Dios no puede obligarte a que te salves. Dice san Agustín: “el
que te creó sin ti, no te salvará sin ti”.
1Co 4:5 Así que, no juzguéis nada antes de tiempo hasta que venga
el Señor. Él iluminará los secretos de las tinieblas y pondrá de
manifiesto las intenciones de los corazones. Entonces recibirá cada
cual de Dios la alabanza que le corresponda.
El Señor juzgara toda nuestra vida, todas nuestras obras. Pero su juicio es distinto a
nuestra manera de ver, porque él ve el corazón, ve mucho más allá de lo que vemos
nosotros. No se puede juzgar de la misma manera a uno que no conoció a Jesucristo a
uno que si tuvo la oportunidad de conocerlo y libremente lo rechazó…
Nota del catecismo:
678 Siguiendo a los profetas (Cf. Dn 7, 10; Joel 3, 4; Ml 3,19) y a Juan Bautista (Cf. Mt
3, 712), Jesús anunció en su predicación el Juicio del último Día. Entonces, se pondrán
a la luz la conducta de cada uno (Cf. Mc 12, 38-40) y el secreto de los corazones (Cf.
Lc 12, 1-3; Jn 3, 20-21; Rm 2, 16; 1 Co 4, 5). Entonces será condenada la incredulidad
culpable que ha tenido en nada la gracia ofrecida por Dios (Cf. Mt 11, 20-24; 12, 41-
42). La actitud con respecto al prójimo revelará la acogida o el rechazo de la gracia y
del amor divino (Cf. Mt 5, 22; 7, 1-5). Jesús dirá en el último día: "Cuanto hicisteis a
uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis" (Mt 25, 40).
679 Cristo es Señor de la vida eterna. El pleno derecho de juzgar definitivamente las
obras y los corazones de los hombres pertenece a Cristo como Redentor del mundo.
24
"Adquirió" este derecho por su Cruz. El Padre también ha entregado "todo juicio al
Hijo" (Jn 5, 22;Cf. Jn 5, 27; Mt 25, 31; Hch 10, 42; 17, 31; 2 Tm 4, 1). Pues bien, el Hijo
no ha venido para juzgar sino para salvar (Cf. Jn 3,17) y para dar la vida que hay en él
(Cf. Jn 5, 26). Es por el rechazo de la gracia en esta vida por lo que cada uno se juzga
ya a sí mismo (Cf. Jn 3, 18; 12, 48); es retribuido según sus obras (Cf. 1 Co 3, 12- 15) y
puede incluso condenarse eternamente al rechazar el Espíritu de amor (Cf. Mt 12, 32;
Hb 6, 4-6; 10, 26-31).
Pidamos al Señor que nos ayude a vivir pendientes del cielo, para no tener miedo al
juicio, para vivir sabiendo que Dios nos ama y que ha venido a salvarnos.
25
ORIENTACIÓN PARA LA CATEQUESIS
22 FEB
Partimos de 1 Co 2, 10-15
Porque a nosotros nos lo reveló Dios por medio del Espíritu; y el Espíritu
todo lo sondea, hasta las profundidades de Dios. En efecto, ¿qué hombre
conoce lo íntimo del hombre sino el espíritu del hombre que está en él? Del
mismo modo, nadie conoce lo íntimo de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y
nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene
de Dios, para conocer las gracias que Dios nos ha otorgado, de las cuales
también hablamos, no con palabras enseñadas por la sabiduría humana, sino
enseñadas por el Espíritu, expresando realidades espirituales en términos
espirituales. El hombre naturalmente no acepta las cosas del Espíritu de
Dios; son locura para él. Y no las puede entender, pues sólo espiritualmente
pueden ser juzgadas. En cambio, el hombre de espíritu lo juzga todo; y a él
nadie puede juzgarle.
El Espíritu Santo es el que nos permite conocer a Dios, el que nos enseña lo que es
Dios. Esta lectura habla de dos espíritus: el del mundo, y el de Dios. Son totalmente
distintos. Es como hablar dos idiomas diferentes sin traductor, es imposible que se
entiendan. Pues así pasa con el espíritu del mundo y el Espíritu Santo, son muy
diferentes.
El espíritu del mundo es el que nos habla de la tierra, de las cosas de este mundo, es
lo que vemos en la calle, lo que mueve a las personas: consumismo, afán de dinero,
de prestigio, de fama, rivalidad. Es el espíritu del interés propio, de pensar siempre en
mis cosas, de defender mi vida, mi tiempo, etc.
El Espíritu de Dios es totalmente distinto. Es el Espíritu que tenía Cristo, que le movió
a hacer una cosa muy concreta: dar la vida por los demás, por sus enemigos, por los
que le hacían daño, perdonando.
Uno de los nombres del Espíritu Santo es Ruah, que significa viento, soplo, aliento. Es
como el aire que mueve las velas de los barcos…sin aire no se mueven… el Espíritu
Santo mueve los corazones de las personas y las lleva hacia puertos lejanos,
desconocidos, novedosos, impensables: el puerto del perdón, el puerto del amor
desinteresado, el puerto de la propia entrega, etc.
Jn 14, 26 Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi
nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho.
Paráclito significa defensor. Es uno de los nombres del Espíritu Santo porque este
espíritu es el que nos defiende cuando el enemigo nos acusa. Muchas veces nos
sentimos tentados a hacer algo que nos apetece pero que sabemos que no es bueno.
Lo hacemos y cometemos un pecado. Inmediatamente después de hacerlo aparece la
culpa y pensamos: ¡Qué mal lo he hecho! ¡qué desastre que soy! ¡qué tonto! Etc. eso
viene del maligno que nos acusa. Primero nos tienta, nos dice: prueba, que no pasa
nada, verás que bien te lo pasas mintiendo en esto a tus padres para que no te
castiguen, etc… y luego viene ese mismo enemigo y te acusa diciéndote: “eres un
desastre de hijo”, “no te mereces nada”, etc… cada uno sabe lo que le dice el
acusador. Pues bien, de todo esto nos defiende el Paráclito, porque nos dice que Dios
nos perdona, que Cristo ha dado su vida por nosotros, que no estamos destinados a
vivir siempre en la mentira, porque es posible salir de allí. Nos anima a cambiar, es el
dulce huésped del alma, el que nos consuela diciéndonos que Dios nos ama como
somos. Fíjate qué diferencia entre un espíritu y otro…
Jn 14, 16 y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con
vosotros para siempre
Ahora vivimos en el tiempo del Espíritu Santo. El tiempo del Padre y del Hijo ya han
pasado…ahora es el tiempo en el que el Espíritu Santo actúa, y lo hace en la Iglesia, a
través de ella. El Espíritu Santo habita en la Iglesia como en un templo. Pero ese
26
templo, esa Iglesia no es el edificio de la parroquia del Carmen… ¡no! Ese templo
somos tú y yo. Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo.
Este espíritu habitando dentro de nosotros nos dice lo que está bien, y lo que está
mal… actúa en nuestra conciencia. Además nos mueve a hacer cosas santas, cosas
que vienen de Dios y nos acercan a él (Amor, perdón, ayuda a los demás, consejo,
sinceridad)
Jn 8,32: “y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”
Entre otras cosas, el Espíritu nos muestra la verdad, y nos conduce a la libertad. ¿Cuál
es la verdad que nos muestra? ¿Cuál es la libertad que nos da? Cristo Crucificado es la
única verdad. Esa manera de vivir es la verdad, esa forma de vivir es la que el Padre
ha resucitado. La libertad no es como pensamos a veces “hacer lo que me da la
gana”, la verdadera libertad es poder elegir lo que nos conviene, lo que nos hace
felices de verdad.
Jn 14, 17: “el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir,
porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con
vosotros y estará en vosotros”
Este espíritu, como ya hemos dicho, no es conocido por todos, es más, muchos lo
rechazan, muchos no han oído hablar de él. Para muchos es una locura lo que hace el
Espíritu Santo en el hombre, esto es: amar al enemigo. El Espíritu Santo es el Espíritu
de Cristo, y realiza lo que hizo Cristo en la Cruz, a saber: amar a sus enemigos,
perdonándolos.
Aquí dice esta lectura que este Espíritu mora en nosotros… ¿como sabemos si mora
en nosotros? Porque produce unos frutos… ¿como sabes tú que el árbol que tienes es
un melocotonero? Porque da melocotones en verano… pues con el espíritu Santo pasa
lo mismo… como sabes tú que el Espíritu Santo ha habitado dentro de ti, o habita hoy
dentro de ti? Porque produce frutos…
1. ¿Crees tú en el Espíritu Santo? ¿Podrías compartir una experiencia de
algo que hayas vivido, que hayas hecho y que sea obra del Espíritu Santo
en ti?
Animar a los chicos a contar alguna experiencia. Lo más fácil es verlo en la
reconciliación de las personas…
Al final terminamos haciendo peticiones, padrenuestro, paz, bendición.
Monición ambiental: La iglesia es lo primero que nace por obra del Espíritu Santo. Por
eso comenzamos invocando el ES antes de la catequesis, porque lo que nos une no
son los mismos gustos, sino el ES. Somos una asamblea, una comunidad. Ekklesia.
Comentario: 3 tentaciones.
Pan, historia, ídolos.
PRIMERA TENTACIÓN:
Deuteronomio 8, 2-3: Acuérdate de todo el camino que Yahvé tu Dios te ha
hecho recorrer durante estos cuarenta años en el desierto para humillarte, para
30
probarte y para conocer lo que había en tu corazón: si ibas a guardar sus
mandamientos o no. Te humilló y te hizo pasar hambre, y después te alimentó
con el maná que ni tú conocías ni habían conocido tus padres, para hacerte saber
que no sólo de pan vive el hombre, sino que el hombre vive de todo lo
que sale de la boca de Yahvé.
Deut 6:5 Amarás a Yahvé tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con
todas tus fuerzas.
Comentario: este es el primer mandamiento, la primera tentación se refiere a no
amar a Dios con todo el corazón, a apoyar nuestro corazón en otras seguridades,
en el amor de los demás, en nosotros mismos, en nuestras cosas, en nuestros
bienes (materiales o espirituales), en nuestros proyectos,
Ahora veremos que las siguientes tentaciones tienen que ver con el alma, y con
las fuerzas.
SEGUNDA TENTACIÓN:
Deu 6:16 No tentaréis a Yahvé vuestro Dios, como le habéis tentado en Masá.
¿Qué ocurre en Masá? Vamos a verlo
Éxodo 17, 2-7: El pueblo disputó con Moisés y dijo: «Danos agua para beber.»
Moisés les respondió: «¿Por qué disputáis conmigo? ¿Por qué tentáis a Yahvé?»
Pero el pueblo, sediento, murmuraba de Moisés: «¿Por qué nos has sacado de
Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros
ganados?» Entonces Moisés clamó a Yahvé y dijo: «¿Qué puedo hacer con este
pueblo? Por poco me apedrean.» Yahvé respondió a Moisés: «Pasa delante del
pueblo, toma contigo algunos de los ancianos de Israel; lleva también en tu mano
el cayado con que golpeaste el Río y vete. Yo estaré allí ante ti, junto a la
roca del Horeb; golpea la roca y saldrá agua para que beba el pueblo.»
Moisés lo hizo así a la vista de los ancianos de Israel. Y llamó a aquel lugar Masá
y Meribá, a causa de la disputa de los israelitas, y por haber tentado a Yahvé,
diciendo: «¿Está Yahvé entre nosotros o no?»
Comentario: Tentación de la historia, decir: ¿Dónde está Dios en este
sufrimiento? ¿por qué lo permite? ¿Por qué no lo cambia? Lo mismo le dice
satanás a Jesucristo en el pináculo del Templo, cambia esa vida, siendo hijo del
carpintero nadie te creerá, si te tiras de la torre, todos te verán y creerán en ti…
le quiere hacer dudar de que Dios está presente en su vida, de que su vida es un
designio de amor, le quiere hacer ver las cosas que disgustan de la vida como un
desamor de Dios. Es la tentación del alma, de la mente…por eso Cristo fue
coronado de espinas, crucificando su razón. Salm 22. A esta tentación
corresponde la oración como práctica cuaresmal, para pedir a Dios no dudar de
su amor, de que el nos quiere y quiere nuestro bien. Pedirle que podamos hacer
Su voluntad, no él la nuestra.
TERCERA TENTACIÓN:
Deuteronomio 6:13-14 A Yahvé tu Dios temerás, a él servirás y por su nombre
jurarás. No vayáis detrás de otros dioses, de los dioses de los pueblos que tendréis a
vuestro alrededor.
31
Comentario: Esta es la tentación de los ídolos, de los dioses falsos de los pueblos
vecinos que tenía Israel. La tentación del Becerro de Oro (signo de fecundidad y
prosperidad). Es la tentación del dinero, y de todo lo que conlleva a él y proviene de
él: fama, prestigio, placeres, bienestar, trabajo, estudios. Todas estas cosas que en
principio no son malas en sí mismas, si se convierten en idolatrías nos llevan a
experimentar la tristeza, el vacío, la desesperación, nos llevan a apoyarnos en
nosotros mismos, y nos esclavizan, nos quitan libertad, no hacen volver a Egipto.
Cristo vence esta tentación amando a Dios con todas sus fuerzas (manos y pies
clavados en la cruz). A esta tentación corresponde la limosna como práctica
cuaresmal, como signo de renuncia a los ídolos.
32
Como podemos ver, la comunión se manifiesta en estar juntos, en compartir la misma
fe, la misma celebración, en compartir las “cosas santas”, es decir, los sacramentos, y
hasta incluso en compartir los bienes. Esto es lo que pasaba en la primera comunidad
cristiana, y de alguna manera se expresa en cada eucaristía con la colecta que se
hace para mantener la Iglesia, y para sustentar a los pobres.
Luego vamos a Hechos 4:32-35: “La multitud de los creyentes tenía un solo
corazón y una sola alma. Nadie consideraba sus bienes como propios, sino
que todo lo tenían ellos en común. Los apóstoles daban testimonio de la
resurrección del Señor Jesús con gran poder. Y gozaban todos de gran
simpatía. No había entre ellos ningún necesitado, porque todos los que
poseían campos o casas los vendían, traían el importe de las ventas, y lo
ponían a los pies de los apóstoles, y se repartía a cada uno según su
necesidad.”
Comentario: Aquí se manifiesta la grandeza de la comunión en la Iglesia. Lo que une a
la Iglesia, es decir, a las personas, no es una idea, ni el gusto por un tipo de deporte, o
de moda, o de política, sino que lo que une a los cristianos es fundamentalmente la
resurrección de Cristo. Eso es lo que nos une, a pesar de nuestras diferencias. Es
curioso, porque normalmente nosotros elegimos a nuestros amigos, y entre ellos y
nosotros hay cosas en común, sin embargo en la fe, lo que fundamentalmente nos une
es la experiencia de Cristo resucitado. Aquí entre nosotros puede haber gente más
rica, o menos rica, más lista o menos lista, más guapa o menos guapa, y eso da igual
porque lo que nos hace estar aquí es que nos ha llamado el mismo Señor, y nos ha
querido dar de su resurrección.
Esa resurrección, hace que se produzca en las personas una cosa impresionante. La
resurrección de Jesucristo nos libra de la esclavitud del egoísmo. Curiosamente lo
primero que aprende a decir un niño es: “papá”, “mamá”, y luego, “esto es mío”.
Según lo que acabamos de leer, en la primera comunidad, ya nadie tenía nada como
suyo propio, sino que todo lo ponían en común: sus bienes materiales y espirituales.
Por eso la gente vendía sus posesiones, dejaba su vida por irse a anunciar el
evangelio. Por eso aún hoy hay gente que deja su proyecto de vida y se va de misión.
Es una manera de poner en común los bienes.
Si en una comunidad se ponen las cosas en común, ya no hay necesidades entre las
personas. Piensa en toda la ropa que tienes… verdad que no necesitas tanta? Si la
compartiéramos, no habría necesidad entre nosotros… y así con la comida, con el
dinero, hasta incluso con los estudios. Si tú sabes más que los demás, no es para que
tú crezcas y engordes, y seas más que ellos…Dios te lo da para que los demás puedan
beneficiarse de tus dones. Eso que tú sabes hacer mejor que nadie, es para que
puedas ponerlo en común y todos seamos beneficiados.
1. ¿Qué es lo que el Señor te ha dado, y que tú podrías poner en
común? ¿Hay algo que tú tengas, o sepas, y que pueda beneficiar
a los demás?
2. ¿Has podido ponerlo en común alguna vez? Cuéntanos cómo fue.
Luego vamos a 1Co 1,9: “Pues fiel es Dios, por quien habéis sido llamados a la
comunión con su hijo Jesucristo, Señor nuestro”.
Comentario: acabamos de leer que hemos sido llamados a la comunión con Jesucristo.
Todos hemos sido llamados, lo que tenemos en común es la vocación, la llamada a ser
cristianos. Pero además, dice algo más profundo. Nos dice que estamos llamados a la
comunión con Jesucristo. ¿Qué será eso de estar en comunión con Jesucristo? Pues, ni
más ni menos que vivir su vida, seguir sus pasos. Recordemos la vida de Cristo. (Vida
pública, pasión, cruz, muerte y resurrección).
3. ¿Puedes decir si alguna vez has visto que te pasaban cosas como
a Jesús? ¿alguna vez has visto que se hacía presente la cruz, el
sufrimiento? ¿y la resurrección?
33
Ser cristiano es seguir a Cristo, experimentando su propia vida. Experimentando la
muerte y la resurrección. Dice un canto, si con él morimos, con él vivimos, con él
cantamos. Lo que nos une es la llamada del Señor a cada uno de nosotros a vivir la fe,
a experimentar su victoria sobre la muerte, a vivir la vida eterna. Hemos sido creados
para la vida eterna. Y por eso caminamos como hermanos, juntos hacia nuestra meta.
En este camino, estamos llamados a ayudarnos mutuamente, a vivir en comunión. En
el cielo viviremos en perfecta comunión.
Ahora mismo, estamos viviendo un tiempo de cuaresma, para seguir las huellas de
Cristo que en el desierto fue tentado, y se preparó para su misión, para hacer la
Pascua. Nosotros estamos de camino a experimentar esta vida nueva, por eso
estamos caminando durante estos cuarenta días, como el Señor.
Vamos a rezar la unidad de la Iglesia, por la unidad entre nosotros.
Peticiones. Padrenuestro. Bendición.
34
20. 20º ENCUENTRO: “Creo en perdón de los pecados” 29
MAR
20º ENCUENTRO: “Creo en perdón de los pecados”
Todos los grupos se reúnen.
Monición ambiental.
Canto de entrada.
Proclamación de Mc 16, 15-16
Una palabra muy breve del presbítero.
Cada grupo se reúne por propia cuenta.
Catequesis.
Oraciones espontaneas, Padre Nuestro, paz, y se concluye: "El Señor nos bendiga, nos
guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna", R. "Amen".
35
los hombres, es decir, de llevar el perdón a todos aquellos que lo quieran recibir, a todos
aquellos que estén arrepentidos. Por eso, la Iglesia tiene la misión de perdonar en
nombre de Cristo. Dice el CIC que no hay ninguna falta, por grave que sea que la Iglesia
no pueda perdonar. Cristo ha muerto por todos los hombres y quiere que, en la Iglesia,
las puertas del perdón estén abiertas a cualquiera que vuelva del pecado (nº 982).
Esto es lo más grande que tiene la Iglesia, porque es la esencia del corazón de Dios
mismo. Dios es amor, es un amor misericordioso como el del Padre del hijo pródigo. La
misión de los sacerdotes, es precisamente ser ministros de este perdón. Dice S. Juan
Crisóstomo que “los sacerdotes han recibido un poder, que Dios no ha dado ni a los
ángeles, ni a los arcángeles… Dios sanciona allá arriba todo lo que los sacerdotes hagan
aquí abajo.
Esto es lo que ocurre precisamente en el sacramento de la confesión. Por medio de los
sacerdotes, el Señor nos da su perdón.
1. ¿Cuál es tu experiencia del perdón de Dios? ¿Has experimentado que
cuando te confesabas tus pecados verdaderamente se borraban?
2. ¿En qué se nota que Dios te perdona? ¿Cómo lo sabes? ¿Cambia algo en ti?
Dejad que piensen la respuesta, y la asimilen y contesten lo que puedan,
lo que sepan.
Sabemos que el perdón de Dios es verdad, porque podemos perdonar.
Luego vamos a 2 Corintios 5:17-20: “Por tanto, si alguno está en Cristo es una
criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo. Todo procede de
Dios, que nos reconcilió consigo por medio de Cristo y nos encargó el
ministerio de la reconciliación. Porque Dios mismo estaba en Cristo
reconciliando al mundo consigo, sin pedirles cuenta de sus pecados, y ha
puesto en nosotros el mensaje de la reconciliación. Por eso, nosotros actuamos
como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio de
nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios.”
Comentario: Aquí san Pablo explica lo que es el ministerio de la reconciliación. Dios ha
querido que su perdón pase a través de los ministros de la Iglesia, que son como sus
manos en la tierra, porque así como nosotros somos personas de carne y hueso, con un
cuerpo, necesitamos experimentar el perdón a través de nuestro cuerpo, con gestos y
palabras que saliendo de Dios, pasen por medios humanos. Cristo ha querido que sea
así, por eso ha instituido la Iglesia y le ha dado ese poder y esa misión.
36
Monición Ambiental:
Partimos de Jn 6, 37-40: Todo lo que me dé el Padre vendrá a mí, y al que venga
a mí no lo echaré fuera; porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad,
sino la voluntad del que me ha enviado. Y esta es la voluntad del que me ha
enviado: que no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite el
último día. Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo
y crea en él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día.»
Comentario: El Señor ha bajado para darnos la vida eterna, para hacernos vivir para
siempre. Tener vida eterna es tener una vida que no se acaba. A veces experimentamos
que nos suceden cosas que “nos quitan la vida”, cuando tenemos problemas con
alguien, o vivimos una situación desagradable de conflicto o sufrimiento,
experimentamos que se nos va la vida, gustamos el vacío, el sufrimiento interior, la
amargura del corazón.
Luego vamos a
Juan 11,24 - 26: Le respondió Marta: «Ya sé que resucitará en la
resurrección, el último día.» Jesús le respondió: «Yo soy la resurrección. El
que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no
morirá jamás. ¿Crees esto?»
Comentario: (explicar el contexto de la conversación: Lázaro está muerto, Jesús va a
verlo y a resucitarlo) Jesús le dice a Marta que él es la resurrección, que el que cree en
él, aunque muera vivirá, y que el que está vivo no morirá, es decir, que no gustará la
muerte, que tendrá dentro de sí una vida que no se acaba. Dice Jesús que, si uno cree
en él, aunque muera vivirá. Nosotros, como decíamos arriba, muchas veces
experimentamos la no-vida, es decir, nos pasa que sufrimos porque vivimos cosas que
no nos gustan, porque nos ocurren cosas que consideramos injustas, porque vemos
tristeza en casa, o en el colegio, y esta tristeza nos invade, todo esto es experiencia
de infelicidad, de muerte podemos decir, no el sentido de estar muertos, sino en el
sentido de no tener vida dentro. Muchas veces también tenemos esta muerte dentro
por culpa de nuestros pecados. Jesús viene a resucitarnos, viene a darnos una vida
nueva, convirtiendo la nuestra. Esto lo hace a través del perdón. Por eso necesitamos
confesarnos, por eso estamos viviendo este tiempo de cuaresma, para recibir la vida
nueva en la Pascua.
Luego vamos a
1 Jn 3:14 Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida,
porque amamos a los hermanos. Quien no ama permanece en la muerte.
Comentario: esto que acaba de decir san Juan es impresionante. Dice que la
experiencia del cristiano es la de haber pasado de la muerte a la vida, es decir, de
resucitar. Como sabemos esto? Porque es posible amar. Pero no amar en el sentido
nuestro, sino en el sentido de Cristo que no amó hasta el extremo perdonando
nuestros pecados. Por eso, si os fijáis, este artículo tiene que ver con el anterior,
cuando dijimos que creíamos en el perdón de los pecados. Es posible perdonar
porque Cristo ha resucitado, y nos ha perdonado. Si tu recibes este amor y este
perdón, es posible que puedas darlo, y esto será para ti una experiencia de
resurrección. Cuando uno tiene rencor lo pasa fatal, no puede disfrutar de la vida ni
de nada, tiene dentro la amargura. Jesús ha venido a resucitarnos de nuestros
rencores y enseñarnos a amar sin llevar cuenta del mal que nos hacen los demás.
38
por amor a nosotros la pasión y la cruz, para hacernos partícipes de su resurrección, a fin
de que en él y por él podamos vivir para siempre en la consolación y en la paz. Os
exhorto, por tanto, a acoger este misterio de salvación, a participar intensamente en el
Triduo pascual, fulcro de todo el año litúrgico y momento de gracia especial para todo
cristiano; os invito a buscar en estos días el recogimiento y la oración, a fin de beber más
profundamente en este manantial de gracia. Al respecto, con vistas a las festividades
inminentes, todo cristiano está invitado a celebrar el sacramento de la Reconciliación,
momento de especial adhesión a la muerte y resurrección de Cristo, para poder
participar con mayor fruto en la santa Pascua.
JUEVES SANTO:
El Jueves Santo es el día en que se conmemora la institución de la Eucaristía y del
sacerdocio ministerial. Por la mañana, cada comunidad diocesana, congregada en la
iglesia catedral en torno a su obispo, celebra la Misa Crismal (aquí en la diócesis es el
martes santo, sería bueno que los chicos de tercer año vayan y asistan a esta misa…) ,
en la que se bendicen el santo Crisma, el óleo de los catecúmenos y el óleo de los
enfermos. Desde el Triduo Pascual y durante todo el año litúrgico, estos óleos se usarán
para los sacramentos del Bautismo, la Confirmación, las Ordenaciones sacerdotal y
episcopal, y la Unción de los enfermos; así se evidencia que la salvación, transmitida por
los signos sacramentales, brota precisamente del Misterio pascual de Cristo. En efecto,
hemos sido redimidos con su muerte y resurrección y, mediante los sacramentos,
bebemos en esa misma fuente salvífica. Durante la Misa Crismal, mañana, tiene lugar
también la renovación de las promesas sacerdotales. En todo el mundo, cada sacerdote
renueva los compromisos que asumió el día de su Ordenación, para consagrarse
totalmente a Cristo en el ejercicio del sagrado ministerio al servicio de los hermanos.
Acompañemos a nuestros sacerdotes con nuestra oración.
El Jueves Santo, por la tarde, comienza efectivamente el Triduo Pascual, con la memoria
de la Última Cena, en la que Jesús instituyó el Memorial de su Pascua, cumpliendo así el
rito pascual judío. De acuerdo con la tradición, cada familia judía, reunida en torno a la
mesa en la fiesta de Pascua, come el cordero asado, conmemorando la liberación de los
israelitas de la esclavitud de Egipto; así, en el Cenáculo, consciente de su muerte
inminente, Jesús, verdadero Cordero pascual, se ofrece a sí mismo por nuestra salvación
(cf. 1 Co 5, 7).
Así como en la pascua judía el Señor pasó liberando del Faraón, Rey de Egipto,
en cada Pascua, el Señor pasa librándonos de algún Faraón que nos oprime…en
la cuaresma hemos podido ver cómo está nuestro corazón, cuales son las
cadenas que cuelgan de nuestras manos, cuales son los pecados que nos
atormentan…¿de qué Faraón necesitas ser liberado? Que cada uno piense…y
conteste en silencio, para sí. (ej: pecados capitales)
Al pronunciar la bendición sobre el pan y sobre el vino, anticipa el sacrificio de la cruz y
manifiesta la intención de perpetuar su presencia en medio de los discípulos: bajo las
especies del pan y del vino, se hace realmente presente con su cuerpo entregado y con
su sangre derramada. Durante la Última Cena los Apóstoles son constituidos ministros de
este sacramento de salvación; Jesús les lava los pies (cf. Jn 13, 1-25), invitándolos a
amarse los unos a los otros como él los ha amado, dando la vida por ellos. Repitiendo
este gesto en la liturgia, también nosotros estamos llamados a testimoniar
efectivamente el amor de nuestro Redentor.
El Jueves Santo, por último, se concluye con la adoración eucarística, recordando la
agonía del Señor en el huerto de Getsemaní. Al salir del Cenáculo, Jesús se retiró a orar,
solo, en presencia del Padre. Los Evangelios narran que, en ese momento de comunión
profunda, Jesús experimentó una gran angustia, un sufrimiento tal que le hizo sudar
sangre (cf. Mt 26, 38). Consciente de su muerte inminente en la cruz, siente una gran
angustia y la cercanía de la muerte. En esta situación aparece también un elemento de
gran importancia para toda la Iglesia. Jesús dice a los suyos: permaneced aquí y velad. Y
esta invitación a la vigilancia atañe precisamente a este momento de angustia, de
amenaza, en la que llegará el traidor, pero también concierne a toda la historia de la
39
Iglesia. Es un mensaje permanente para todos los tiempos, porque la somnolencia de los
discípulos no sólo era el problema de ese momento, sino que es el problema de toda la
historia. La cuestión es en qué consiste esta somnolencia, en qué consistiría la vigilancia
a la que el Señor nos invita. Yo diría que la somnolencia de los discípulos a lo largo de la
historia consiste en cierta insensibilidad del alma ante el poder del mal, una
insensibilidad ante todo el mal del mundo. Nosotros no queremos dejarnos turbar
demasiado por estas cosas, queremos olvidarlas; pensamos que tal vez no sea tan
grave, y olvidamos. Y no es sólo insensibilidad ante el mal, mientras deberíamos velar
para hacer el bien, para luchar por la fuerza del bien. Es insensibilidad ante Dios: esta es
nuestra verdadera somnolencia; esta insensibilidad ante la presencia de Dios que nos
hace insensibles también ante el mal. No sentimos a Dios —nos molestaría— y así
naturalmente no sentimos tampoco la fuerza del mal y permanecemos en el camino de
nuestra comodidad. (la somnolencia también puede ser dormirnos en las vacaciones, en
el descanso, en el pasarlo bien, a tope, y pasar de lo importante que son estos días para
nosotros, durmiéndonos en nuestro placer y bienestar…)
La adoración nocturna del Jueves Santo, el estar velando con el Señor, debería ser
precisamente el momento para hacernos reflexionar sobre la somnolencia de los
discípulos, de los defensores de Jesús, de los apóstoles, de nosotros, que no vemos, no
queremos ver toda la fuerza del mal, y que no queremos entrar en su pasión por el bien,
por la presencia de Dios en el mundo, por el amor al prójimo y a Dios.
ORACIÓN DE GETSEMANÍ: “que se haga Tu voluntad”
Luego, el Señor comienza a orar. Los tres apóstoles —Pedro, Santiago y Juan— duermen,
pero alguna vez se despiertan y escuchan el estribillo de esta oración del Señor: «No se
haga mi voluntad, sino la tuya». ¿Qué es mi voluntad? ¿Qué es tu voluntad, de la que
habla el Señor? Mi voluntad es «que no debería morir», que se le evite ese cáliz del
sufrimiento; es la voluntad humana, de la naturaleza humana, y Cristo siente, con toda la
conciencia de su ser, la vida, el abismo de la muerte, el terror de la nada, esta amenaza
del sufrimiento. Y siente el abismo del mal más que nosotros, que tenemos esta aversión
natural contra la muerte, este miedo natural a la muerte. Además de la muerte, siente
también todo el sufrimiento de la humanidad. Siente que todo esto es el cáliz que debe
beber, que debe obligarse a beber, aceptar el mal del mundo, todo lo que es terrible, la
aversión contra Dios, todo el pecado. Y podemos entender que Jesús, con su alma
humana, sienta terror ante esta realidad, que percibe en toda su crueldad: mi voluntad
sería no beber el cáliz, pero mi voluntad está subordinada a tu voluntad, a la voluntad de
Dios, a la voluntad del Padre, que es también la verdadera voluntad del Hijo. Así Jesús,
en esta oración, transforma la aversión natural, la aversión contra el cáliz, contra su
misión de morir por nosotros; transforma esta voluntad natural suya en voluntad de Dios,
en un «sí» a la voluntad de Dios. El hombre de por sí siente la tentación de oponerse a la
voluntad de Dios, de tener la intención de seguir su propia voluntad, de sentirse libre
sólo si es autónomo; opone su propia autonomía a la heteronomía de seguir la voluntad
de Dios. Este es todo el drama de la humanidad. Pero, en realidad, esta autonomía está
equivocada y este entrar en la voluntad de Dios no es oponerse a sí mismo, no es una
esclavitud que violenta mi voluntad, sino que es entrar en la verdad y en el amor, en el
bien. Y Jesús tira de nuestra voluntad, que se opone a la voluntad de Dios, que busca
autonomía; tira de nuestra voluntad hacia lo alto, hacia la voluntad de Dios. Este es el
drama de nuestra redención, que Jesús eleva hacia lo alto nuestra voluntad, toda nuestra
aversión contra la voluntad de Dios, y nuestra aversión contra la muerte y el pecado, y la
une a la voluntad del Padre: «No se haga mi voluntad, sino la tuya». En esta
transformación del «no» en un «sí», en esta inserción de la voluntad de la criatura en la
voluntad del Padre, él transforma la humanidad y nos redime. Y nos invita a entrar en
este movimiento suyo: salir de nuestro «no» y entrar en el «sí» del Hijo. Mi voluntad está
allí, pero es decisiva la voluntad del Padre, porque esta es la verdad y el amor.
Hay otro elemento de esta oración que me parece importante. Los tres testimonios han
conservado —como se puede constatar en la Sagrada Escritura— la palabra hebrea o
aramea con la que el Señor habló al Padre; lo llamó: «Abbá», padre. Pero esta fórmula,
«Abbá», es una forma familiar del término padre, una forma que sólo se usa en familia,
40
que nunca se había usado refiriéndose a Dios. Aquí vemos la intimidad de Jesús, que
habla en familia, habla verdaderamente como Hijo con el Padre. Vemos el misterio
trinitario: el Hijo que habla con el Padre y redime a la humanidad.
[…]
VIERNES SANTO:
El Viernes Santo conmemoraremos la pasión y la muerte del Señor; adoraremos a Cristo
crucificado; participaremos en sus sufrimientos con la penitencia y el ayuno. «Mirando al
que traspasaron» (cf. Jn 19, 37), podremos acudir a su corazón desgarrado, del que brota
sangre y agua, como a una fuente; de ese corazón, de donde mana el amor de Dios para
cada hombre, recibimos su Espíritu. Acompañemos, por tanto, también nosotros a Jesús
que sube al Calvario; dejémonos guiar por él hasta la cruz; recibamos la ofrenda de su
cuerpo inmolado.
Por eso el Apóstol puede afirmar con decisión que no quiere saber "nada más que a
Jesucristo, y este crucificado" (1 Co 2, 2). Es verdad: la cruz revela "la anchura y la
longitud, la altura y la profundidad" -las dimensiones cósmicas, este es su sentido- de un
amor que supera todo conocimiento -el amor va más allá de todo cuanto se conoce- y
nos llena "hasta la total plenitud de Dios" (cf. Ef 3, 18-19).
En el misterio del Crucificado "se realiza ese ponerse Dios contra sí mismo, al entregarse
para dar nueva vida al hombre y salvarlo: esto es amor en su forma más radical" (Deus
caritas est, 12). La cruz de Cristo, escribe en el siglo V el Papa san León Magno, " es
fuente de todas las bendiciones y causa de todas las gracias" (Discurso 8 sobre la pasión
del Señor, 6-8: PL 54, 340-342).
VIGILIA PASCUAL:
Por último, en la noche del Sábado Santo celebraremos la solemne Vigilia Pascual, en la
que se nos anuncia la resurrección de Cristo, su victoria definitiva sobre la muerte, que
nos invita a ser en él hombres nuevos. Al participar en esta santa Vigilia, en la noche
central de todo el año litúrgico, conmemoraremos nuestro Bautismo, en el que también
nosotros hemos sido sepultados con Cristo, para poder resucitar con él y participar en el
banquete del cielo (cf. Ap 19, 7-9).
Sabemos que el mal no tiene la última palabra, porque quien vence es Cristo crucificado
y resucitado, y su triunfo se manifiesta con la fuerza del amor misericordioso. Su
resurrección nos da esta certeza: a pesar de toda la oscuridad que existe en el mundo,
el mal no tiene la última palabra.
Dice el papa Francisco:
San Pablo resume el evento pascual en esta frase: "Cristo, nuestra Pascua, ha sido
inmolado" (1 Cor 5,7), como el cordero. Ha sido inmolado. Por lo tanto, prosigue, "pasó lo
viejo, todo es nuevo" (2 Cor 5:15). Renacido. Y por eso, al principio, se bautizaba la gente
el día de Pascua. También por la noche de este sábado yo bautizaré aquí, en San Pedro,
ocho personas adultas que comienzan su vida cristiana. Y comienza todo porque habrán
nacido otra vez. Y con otra fórmula sintética, explica que Cristo "fue entregado a causa
de nuestros pecados y fue resucitado para nuestra justificación" (Rom 4:25). El único, el
único que nos justifica; el único que nos hace renacer de nuevo es Jesucristo. Ningún
otro. Y por eso no hay que pagar nada, porque la justificación –el hacerse justos- es
gratuita. Y esta es la grandeza del amor de Jesús; da la vida gratuitamente para
hacernos santos, para renovarnos, para perdonarnos. Y este es el núcleo propio de
este Triduo Pascual. En el Triduo Pascual, el recuerdo de este evento fundamental se
convierte en una celebración llena de gratitud y, al mismo tiempo, renueva en los
bautizados el sentido de su nueva condición, que el apóstol Pablo expresa: "Si habéis
resucitado con Cristo, buscad las cosas de allá arriba, [...] y no ... las de la tierra "(Col
3,1-3). Mirar hacia arriba, mirar al horizonte, ensanchar los horizontes: ¡esta es nuestra
fe, esta es nuestra justificación, este es el estado de gracia! Efectivamente, por el
Bautismo hemos resurgido con Jesús y hemos muerto a las cosas y a la lógica del
mundo; hemos renacido como criaturas nuevas: una realidad que exige convertirse en
existencia concreta día a día.
41
Un cristiano, si realmente se deja lavar por Cristo, si realmente se deja despojar por Él
del hombre viejo para caminar en una nueva vida, aunque siga siendo pecador, -porque
todos lo somos- ya no puede ser corrompido ; la justificación de Jesús nos salva de la
corrupción, somos pecadores pero no corrompidos; ya no puede vivir con la muerte en el
alma, ni tampoco puede ser causa de muerte. Y aquí tengo que decir algo triste y
doloroso…Hay cristianos falsos: los que dicen “Jesús ha resucitado”, “yo he sido
justificado por Jesús”, estoy en la vida nueva, pero vivo una vida corrupta. Y estos
cristianos fingidos acabarán mal. El cristiano, lo repito, es pecador – todos lo somos, yo lo
soy- pero tenemos la seguridad de que cuando pedimos perdón el Señor nos perdona. El
corrupto finge ser una persona honrada, pero en el fondo de su corazón hay
podredumbre. Una vida nueva nos da Jesús. El cristiano no puede vivir con la muerte en
el alma, ni tampoco ser causa de muerte. Pensemos –para no ir muy lejos- pensemos en
casa, pensemos en los llamados “cristianos mafiosos”. Estos de cristianos no tienen
nada: se dicen cristianos, pero llevan la muerte en el alma y a los demás. Recemos por
ellos para que el Señor les toque el alma. El prójimo, sobre todo el más pequeño y el que
más sufre, se convierte en el rostro concreto a quien podemos dar el amor que Jesús nos
ha dado. Y el mundo se convierte en el espacio de nuestra nueva vida de resucitados.
Nosotros hemos resucitado con Jesús: de pie, con la frente levantada y podemos
compartir la humillación de aquellos que todavía hoy, como Jesús, se hallan en medio
del sufrimiento, de la desnudez, de la necesidad, de la soledad, de la muerte, para
convertirnos, gracias a Él y con Él, en instrumentos redención y de esperanza, en signos
de vida y resurrección. En tantos países –aquí en Italia y también en mi patria- hay la
costumbre de que cuando el día de Pascua se oyen las campanas, las mamás, las
abuelas, llevan a los niños a lavarse los ojos con el agua, el agua de la vida, como signo
para poder ver las cosas de Jesús, las cosas nuevas. En esta Pascua dejémonos lavar el
alma, lavar los ojos del alma, para ver las cosas bellas y hacer cosas bellas. ¡Y esto es
maravilloso! Esta es la resurrección de Jesús después de su muerte que fue el precio
para salvarnos a todos.
Queridos hermanos y hermanas, preparémonos para vivir bien este inminente –empieza
mañana- Triduo Santo, para estar cada vez más profundamente insertados en el misterio
de Cristo, que murió y resucitó por nosotros. Que nos acompañe en este itinerario
espiritual la Virgen Santísima que siguió a Jesús en su pasión –Ella estaba allí, miraba,
sufría…- estuvo presente y unida a Él bajo su cruz, pero se avergonzaba de su hijo. ¡Una
madre nunca se avergüenza de su hijo! Estaba allí y recibió en su corazón maternal la
inmensa alegría de la resurrección. Que ella obtenga para nosotros la gracia de
participar desde dentro en las celebraciones de los próximos días, para que nuestro
corazón y nuestra vida se transformen verdaderamente.
FIN: ¡Buena Pascua 2019!
42
23. 23º ENCUENTRO: “Creo en la vida eterna” 3
MAYO
23º ENCUENTRO
Todos los grupos se reúnen.
Monición ambiental.
Canto de entrada.
Proclamación de 2 P 1, 5 - 11
Una palabra muy breve del presbítero.
Cada grupo se reúne por propia cuenta.
Catequesis.
Oraciones espontaneas, Padre Nuestro, paz, y se concluye: "El Señor nos bendiga, nos
guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna", R. "Amen".
Monición Ambiental: La catequesis de hoy viene muy bien para este tiempo que
estamos viviendo en la Iglesia, que es la Pascua. Estamos viviendo esta fiesta que
dura 50 días que es la fiesta de la Pascua, el paso de la muerte a la vida de Jesucristo.
Cristo muere y resucita para abrirnos el cielo, la vida eterna, la vida para siempre.
Para esto nos ha creado Dios, para vivir para siempre. Hoy veremos que esta es
nuestra meta, hacia ella caminamos, y toda nuestra vida es una búsqueda de este fin.
Nuestra alma es inmortal, por eso siempre vamos buscando cosas que nos sacien, que
nos llenen, que nos den plenitud…por eso cuando tú estás a gusto que haces?.... te
echas una selfie y con eso estás inmortalizando ese momento de felicidad… eso
responde a la vida eterna, inmortal, para la que estás creado.
43
diciendo: “acuérdate que estás hecho para el cielo” para vivir para siempre, por eso
no dice solamente afianzar vuestra vocación, sino que dice afianzar vuestra vocación
y elección, porque todos estamos llamados a ir al cielo, pero no todos pueden elegirlo.
A veces uno puede rechazar el cielo y no aceptar la invitación que Dios nos hace. Si
uno rechaza libremente el cielo, esto es, vivir con Cristo, elige para él el infierno.
Por eso la Iglesia nos enseña en el catecismo que después de la muerte viene un juicio
particular en el nuestra vida es referida a Cristo, y recibiremos una retribución eterna
que puede ser Cielo, Purgatorio, Infierno.
Acordaos que ya un día hablamos un poco de estas cosas, cuando preguntábamos de
las experiencias de cielo y de infierno, de resurrección y de muerte. Conviene
recordarlas nuevamente…
CIELO
El cielo es vivir con Cristo, ir al paraíso celestial con los santos, con todos los que
están allí, con los ángeles, etc. Y vivir eternamente en la alegría perfecta, en el gozo,
viendo a Dios cara a cara. El cielo no es un lugar, sino un estado, una manera de
estar, estar con Dios para siempre.
Leer Jn 14, 3: luego el catecismo lo explica
Jua 14:3 Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os
tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros.
CEC 1024: Esta vida perfecta con la Santísima Trinidad, esta comunión de vida
y de amor con Ella, con la Virgen María, los ángeles y todos los bienaventurados
se llama "el cielo". El cielo es el fin último y la realización de las aspiraciones
más profundas del hombre, el estado supremo y definitivo de dicha.
1025: Vivir en el cielo es "estar con Cristo" (cf. Jua_14:3; Flp_1:23; 1Ts_4:17).
Los elegidos viven "en El", aún más, tienen allí, o mejor, encuentran allí su
verdadera identidad, su propio nombre (cf. Apo_2:17).
PURGATORIO
El purgatorio es un tiempo de purificación, en el que se está purificando el alma para
poder entrar al cielo, para poder ver a Dios, es un tiempo intermedio. Los que están en
el purgatorio irán luego al cielo, pero necesitan purificarse previamente.
CEC 1030: Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero
imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación,
sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad
necesaria para entrar en la alegría del cielo.
INFIERNO
Vamos a ver cómo nos explica el catecismo lo que es el infierno.
Leer 1 Jn 3, 15: luego el catecismo.
Jn 3:15 Todo el que odia a su hermano es un asesino; y sabéis que ningún
asesino posee vida eterna en sí mismo.
CEC 1033: Salvo que elijamos libremente amarle no podemos estar unidos con
Dios. Pero no podemos amar a Dios si pecamos gravemente contra El, contra
nuestro prójimo o contra nosotros mismos: "Quien no ama permanece en la
muerte. Todo el que aborrece a su hermano es un asesino; y sabéis que ningún
asesino tiene vida eterna permanente en él" ( 1 Jn_3:15). Nuestro Señor nos
advierte que estaremos separados de El si no omitimos socorrer las
necesidades graves de los pobres y de los pequeños que son sus hermanos (cf.
Mat_25:31-46). Morir en pecado mortal sin estar arrepentido ni acoger el
amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de El
para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de
autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los
bienaventurados es lo que se designa con la palabra "infierno".
CEC 1036: Las afirmaciones de la Escritura y las enseñanzas de la Iglesia a
propósito del infierno son un llamamiento a la responsabilidad con la que el
hombre debe usar de su libertad en relación con su destino eterno. Constituyen
al mismo tiempo un llamamiento apremiante a la conversión: "Entrad por la
44
puerta estrecha; porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la
perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la puerta y
qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y pocos son los que la encuentran" (
Mat_7:13-14)
Muchas veces se dice que el infierno es el lugar al que te manda Dios como castigo si
no te portas bien… si leemos bien vemos que no es tan así. Dios no te manda al
infierno, Dios lo que quiere es que te salves, para eso ha enviado a su Hijo Jesucristo.
El que se manda al infierno eres tú mismo, con tus elecciones de vida. Ir al infierno es
autoexcluirse del cielo, es como cuando tú te enfadas con tu familia en la mesa, te
encierras en tu habitación y no quieres salir ni volver a la mesa, aunque por dentro
tienes ganas de no estar así, te empeñas en tu cabreo… pues así es el infierno.
Como acabamos de ver, todos estamos llamados al cielo, a la vida eterna. Para esto
nos ha creado Dios, esta es nuestra meta, y la de todos los hombres. En este día, por
medio de esta catequesis el Señor nos recuerda hacia donde caminamos. Podríamos
rezar hoy por nuestros familiares, que ya han partido hacia el Padre, para que estén
con Cristo, para que el Señor perdone sus pecados si es que están en el purgatorio.
Por eso en la Iglesia rezamos en cada misa por los difuntos.
En este tiempo de Pascua, toda la Iglesia, todos los cristianos celebramos con alegría
la victoria de Cristo sobre la muerte, porque su victoria es nuestra victoria. La tumba
está vacía, y gracias a eso, nosotros podemos tener vida eterna. En este día, y en esta
catequesis el Señor nos invita a redirigir nuestro GPS, y poner como meta el cielo, la
vida eterna.
Recemos por nuestros familiares, y por nosotros, para que podamos caminar hacia el
cielo.
Peticiones, padrenuestro. Bendición.
45
Oraciones espontaneas, Padre Nuestro, paz, y se concluye: "El Señor nos bendiga, nos
guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna", R. "Amen".
Luego vamos a
Mat 7:24-27: «Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en
práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó
la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra
aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo
el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el
hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron
los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y
fue grande su ruina.»
Comentario: se puede construir sobre roca o sobre arena, nosotros elegimos. Construir
sobre arena tiene un peligro, y es que cuando vienen los problemas la casa se viene
abajo, sin embargo la roca permanece.
1. ¿Qué significa en tu vida construir sobre roca, es decir, ser como el hombre
prudente?
2. ¿A qué te invita el Señor en esta catequesis? ¿En qué cosas necesitas la
¿prudencia?
Respuestas: ayudar a los chicos a ver que construir sobre la roca es construir
sobre Dios, sobre la fe. Pueden venir los problemas en casa, en la familia, en el
colegio, en la salud, si estamos apoyados en Cristo la casa permanece…
Lev 19:15 «Siendo juez, no hagas injusticia, ni por favorecer al pobre ni por
miramientos hacia el grande: con justicia juzgarás a tu prójimo.
Comentario: hemos dicho que la justicia es la virtud de dar a cada uno lo suyo. En esta
lectura del levítico se invita a ser justos en los juicios, a no hacer diferencia, ni tomar
partido. Este es un tema que es muy delicado, porque vivimos en una sociedad en la
que hay muchísimas injusticias… cada vez hay más leyes, y cada vez hay formas
nuevas de saltarse la ley…
Qué injusticias conoces? Ves en la calle? Injusticia social dirán…
Y en las familias? Qué injusticias ves? Si la justicia es dar a cada uno lo suyo, en la
familia, que es la célula base de la sociedad se producen a menudo injusticias… de
hecho nuestras peleas en cada siempre tienen una raíz en que reclamamos justicia…
“es que esto no puede ser, a mí siempre me toca hacerlo todo, siempre soy yo el que
tiene que ordenar, limpiar, ir a comprar, siempre la culpa es mía, y los demás no
hacen nada, no me ayudan…” son palabras que suelen salir de la boca de papa,
mamá, de los hermanos, ¿y de la tuya también?
Como vemos, las injusticias están en todas partes. Desde la casa hasta en el gobierno.
¿Cuál es el problema, de dónde vienen las injusticias? Preguntar a los
chicos….ahora responderemos con el Evangelio siguiente
Mat 15:19 Porque del corazón salen las intenciones malas, asesinatos,
adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios, injurias.
48
Comentario: muchas veces pensamos que la solución es seguir elaborando leyes cada
vez más estrictas, pero lo cierto es que el problema, como nos dice el Evangelio, está
en el corazón del hombre, del ser humano, de cada uno de nosotros. Cristo es es el
que viene a cambiarnos el corazón, el que tiene poder para hacer de nosotros
hombres nuevos.
Luego vamos a
Mat 5, 20: «Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los
escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.
Comentario: ¿cómo es la justicia de los fariseos? Los fariseos se creen perfectos, se
creen que cumplen la ley, se piensan que ya tienen el cielo ganado porque son
buenos, porque cumplen todos sus deberes, pero se creen mejores que los demás,
como en el caso del fariseo que rezaba en el templo, daba gracias por todas las cosas
buenas que podía hacer, pero se creía mejor que el publicano, que el pecador. Hay
una cosa que no conoce el fariseo, que le impide entrar en el Reino de los Cielos,
¿Cuál es la justicia que es mayor que la de los escribas y fariseos? La justicia de
Jesucristo: la Misericordia. Que ha hecho Jesucristo con los publicanos? Ha ido a verlos,
ha ido a buscarlos, los ha amado, ha tenido misericordia. Esa es la justicia de Dios, al
pecador, darle el perdón. Lo normal sería castigar al pecador, meter en la cárcel al
que no sabe convivir con los demás, al que roba cortarle la mano, al que miente, la
lengua, etc… eso es lo que sale del corazón de las personas, pero del corazón de Dios
sale el perdón y la misericordia. Ese es el juicio que ha hecho Jesucristo desde la Cruz,
ha dicho “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen”
Luego vamos a
Rom 10:3 – 4: Pues, desconociendo la justicia de Dios y empeñándose en
establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios. Porque el
fin de la ley es Cristo, para justificación de todo creyente.
Comentario: muchas veces obramos por ignorancia, desconociendo la justicia de Dios,
verdad? Muchas veces se nos olvida la misericordia que Dios tiene con nosotros…no?
No te ha paso que vienes a misa, recibes el perdón de Dios, te confiesas, y luego
llegas a tu casa y a la primera que te hacen le levantas la voz, y pegas un berrido, y te
cabreas, etc? Te podría preguntar, ¿pero tú no te acabas de confesar, no acabas de
llegar de catequesis, o de misa, donde se te ha hablado del amor de Dios y del
perdón? ¿tan rápido se te ha olvidado? Por eso necesitamos que se nos recuerde la
justicia de Dios, que es la misericordia.
Luego vamos a
Flp 3:8 – 9: Y más aún: juzgo que todo es pérdida ante la sublimidad del
conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien perdí todas las cosas, y las
tengo por basura para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no con la justicia
mía, la que viene de la Ley, sino la que viene por la fe en Cristo , la justicia
que viene de Dios, apoyada en la fe,
Comentario: aquí vemos claramente que san Pablo nos habla de dos justicias, la suya,
que viene de la ley, de querer cumplir por sus fuerzas, de querer ser perfecto, por sus
fuerzas; y por otro lado, la justicia que viene de Cristo, la de la fe, la que viene de
aceptar la misericordia de Dios.
Te podría preguntar: ¿tú, por qué justicia te guías en tu día a día? Por la tuya? O por la
de Cristo? vives en el esfuerzo de dar la talla, y de hacer las cosas para que nadie
tenga nada que decirte? O aceptas equivocarte?
Luego peticiones, padrenuestro, paz
49
26. 26º ENCUENTRO: Virtudes cardinales: “Justicia”
17 MAYO
26º ENCUENTRO
Todos los grupos se reúnen.
Monición ambiental.
Canto de entrada.
Proclamación de Jn 16, 32 - 33
Una palabra muy breve del presbítero.
Cada grupo se reúne por propia cuenta.
Catequesis.
Oraciones espontaneas, Padre Nuestro, paz, y se concluye: "El Señor nos bendiga, nos
guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna", R. "Amen".
Partimos de Juan 16, 32 – 33: Mirad que llega la hora (y ha llegado ya) en que os
dispersaréis cada uno por vuestro lado y me dejaréis solo. Pero no estoy
solo, porque el Padre está conmigo. Os he dicho estas cosas para que
tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he
vencido al mundo.»
Comentario: ante las dificultades, lo normal que sale de nosotros es huir, ante los
problemas en casa, en el colegio, con los amigos, lo que nos nace instintivamente es
huir, escaparnos, ponernos los cascos y “desconectar”, porque hay cosas que no se
pueden aguantar…(eso es lo que pensamos y hacemos, casi sin darnos cuenta…).
Pero Jesús que está vivo para siempre, que ha vencido la muerte y todos los miedos
que nos persiguen nos viene a dar una palabra de ánimo, él que estuvo solo, sin sus
amigos cuando le vino el sufrimiento de la Cruz, nos revela el secreto de su fortaleza.
“el Padre está con él”. Por eso viene a decirnos: “ánimo, yo he vencido al mundo”.
1. ¿Para qué necesitamos la virtud de la fortaleza? Para vencer al mundo,
nos lo dice Jesús. La vida del cristiano es como un combate, contra el mal que
vemos en el mundo ¿qué mal vemos en el mundo? El otro día hablábamos de
las injusticias que hay fuera y dentro de nuestro corazón. Contra ese mundo
necesitamos luchar, y tener fortaleza. Vamos a ver un poco más esto…
Vamos a Juan 12:31-32: Ahora es el juicio de este mundo; ahora el Príncipe de
este mundo será derribado. Y yo cuando sea elevado de la tierra, atraeré a
todos hacia mí.»
Comentario: cuando decimos que nuestro combate es contra este mundo, nos
referimos a que los cristianos, estamos llamados a vivir en el mundo sin ser de este
mundo. Este mundo está en manos de un príncipe, el maligno, que ha sido vencido
por Cristo en la cruz. Ahora lo que falta es que esa victoria la realice el Señor en
nosotros.
2. ¿En qué cosas necesitamos vencer al mundo? ¿qué cosas son
contrarias a Jesucristo? Rta: en este mundo lo que reina es el egoísmo de
pensar sólo en lo que a cada uno le apetece. De hacer lo que le da la gana a
cada uno. En este mundo se nos dice que lo más importante es tener dinero,
50
fama, éxito, poder, y que todo eso es necesario para ser feliz. El Dios de este
mundo es el dinero, porque se supone que con el dinero se puede comprar la
felicidad…se supone claro, porque luego no es verdad. Hay muchísima gente
que tiene dinero, que a los ojos de este mundo son unos máquinas, pero son
muy infelices…
Luego vamos a 1 Juan 2:14: Os escribo, hijos, porque conocéis al Padre. Os
escribo a vosotros, padres, porque ya conocéis al que es desde el principio.
Os escribo, jóvenes, porque sois fuertes y la palabra de Dios permanece en
vosotros y habéis vencido al Maligno.
Comentario: san Juan escribe su carta y se dirige a los jóvenes que han vencido al
maligno, que han combatido y a pesar de sus heridas han vencido. Ser cristiano hoy
en día es ir contracorriente, ir en otra dirección… mientras que muchos se aprovechan
de los demás, y roban, el cristiano no. Mientras que muchos jóvenes beben y se
emborrachan, el cristiano no lo hace, combate contra esas fuerzas que te empujan a
que lo hagas para “pasarlo bien”.
3. ¿Cuál es la manera de vencer? Lo dice la lectura…la palabra permanece en
vosotros. Por eso en estas catequesis trabajamos con la biblia, porque allí está
la Palabra de Dios, que nos ayuda y nos defiende. Y si entra dentro de nuestro
corazón, nos da la fuerza para combatir.
52
Comentario: la virtud de la templanza nos ayuda a refrenar nuestros impulsos. Muchas
veces tienes el deseo de comer, y te apetece. Eso es algo natural, porque si no
comemos nos morimos. Pero lo cierto es que muchas veces se come por los ojos, se
come más de la cuenta, se come porque la comida está rica, por el placer de saborear
eso que te gusta tanto. Y lo cierto es que el cuerpo nunca se termina de saciar con los
placeres. Siempre pide más. Y esto pasa con la comida, con la bebida, con el dormir,
con la sexualidad, con todos los placeres.
1. ¿Como actúas tú ante tus impulsos en la comida, en la bebida, en el
dormir, etc?¿ Lo refrenas alguna vez? ¿Alguna vez has podido decirte a
ti mismo que no?
Luego vamos a Sir 5:2 No te dejes arrastrar por el impulso que te lleva a seguir
las pasiones de tu corazón.
Comentario: en este campo no hay término medio, o eres libre o eres esclavo. O te
dejas arrastrar o dominas sobre ti mismo. A veces pensamos que ser libre es poder
hacer lo que te da la gana ¿verdad? Pero si “tus ganas” te dicen que te comas toda la
comida de la mesa y no le dejes nada a tu hermano que viene más tarde, y lo haces,
¿eres libre por hacer lo que te dicen “tus ganas”? más bien eres un esclavo de tu
estómago y no puedes esperar.
Muchos piensan que son libres si hacen lo que les apetece, cuando en realidad son
esclavos de sus apetitos. La cosa es que los apetitos a veces te llevan por caminos
que traen problemas (Ej: no estudias, luego suspendes, luego tienes que volver a
estudiar, etc.)
Luego vamos a 1Co 10:23: «Todo es lícito», mas no todo es conveniente. «Todo
es lícito», mas no todo edifica.
Comentario: Aquí está la clave de la templanza. No se trata de ser unos sosos. Se
trata de poder dominar sobre ti mismo haciéndote esta pregunta: ¿me conviene? ¿ me
edifica? Esta pregunta te ayuda a esperar, a detenerte antes de actuar, a elegir lo que
te conviene.
Luego vamos a Sir 18:30: No te dejes arrastrar por tus pasiones, refrena tus
deseos.
Comentario: al final de la vida uno será lo que elija ser. No puedes echar luego la
culpa a los demás si no acabas la carrera, ni a tu padre, ni al presidente del país,
porque uno es el resultado de las pequeñas elecciones que hace en la vida. Ahí está el
interrogante.
Hago lo que me apetece? O ¿elijo hacer lo que me conviene aunque no me apetezca
tanto? Tienes que dar una respuesta. Ciertamente esto supera muchas veces nuestras
fuerzas, porque somos débiles y tantas veces no podemos ni siquiera aceptar sufrir la
espera ante la comida, el descanso, etc. Por eso esta es una virtud humana, que con
la ayuda del Espíritu Santo fortalece nuestra voluntad. FIN: Peticiones, padrenuestro,
paz.
53