D.S.B.
COLEGIO BETHANIA
FORMACION HUMANISTICA
CATEDRÁTICA: LIC. LUISA MARÍA DE OBIOLS
TEMA NO. 7
EUTANASIA
1
INDICE
1. LA EUTANASIA
2. PLANTEAMIENTO DEL TEMA
3. TIPOS DE EUTANASIA
- EUTANASIA POSITIVA O DIRECTA
- EUTANASIA NEGATIVA
- EUTANASIA SUICIDA
- EUTANASIA EUGENESICA
- La disminución del dolor
- La abreviación de la vida
4. EUTANASIA Y RELIGION
5. CONCLUSION
6. DOCTINA DE LA IGLESIA CATOLICA
7. DEL CATECISMO DE LA IGLESIA CATOLICA
2
TEMA NO. 7
LA EUTANASIA
1. LA EUTANASIA
La palabra está compuesta de dos términos griegos: eu (buena) y
thánatos (muerte). El significado propio de la eutanasia es el de causar
directamente la muerte, sin dolor, de un enfermo incurable o desahuciado o de
personas minusválida o ancianos.
En el sentido más corriente, por eutanasia se entiende un “homicidio
piadoso”, y consiste en quitar la vida a un semejante aquejado de enfermedad
incurable, de achaques de vejez o de malformaciones físicas o psíquicas,
congénitas o adquiridas (por ejemplo, con ocasión de un accidente o de una
enfermedad mental sobrevenida). Esta es la eutanasia por compasión.
1.1 PLANTEAMIENTO DEL TEMA
Algunas veces nos planteamos si es moral abreviar la vida de personas
enfermas de gravedad, desahuciadas, enfermos incurables que se quejan de
gravísimos dolores, de ancianos o personas que tienen impedimentos físicos.
Antes que nada, debemos tomar en cuenta algunos temas de gran
importancia, para esta cuestión, como:
- La disminución del dolor
- La abreviación de la vida
- La eutanasia
Estos son diferentes entre sí, ayudarán a diferenciar la moralidad en cada caso.
1.2 DISMINUCIÓN DEL DOLOR
La disminución del dolor –o analgesia- es una actividad completamente
lícita y ética, tanto en una persona con una enfermedad curable o pasajera como
en los moribundos.
En algunos casos, la atenuación del dolor puede llevar a la pérdida de la
conciencia: el enfermo queda en un estado inconsciente en el que ya no sufre
nada. Para que sea lícita o moral esta supresión de la conciencia debe de
quererla el enfermo y debe de ser el resultado indirecto de un tratamiento
terapéutico. Normalmente esto es siempre posible.
1.3 ABREVIACIÓN DE LA VIDA
En enfermos incurables, el tratamiento de otros síntomas o el deseo de
mitigar el dolor puede traer consigo la abreviación de la vida. Este resultado es
3
lícito y ético, porque no se pretende de forma directa, sino que es el resultado de
una acción que en sí es buena y aconsejable. (Recordar el caso de doble efecto
o voluntario indirecto).
Esta abreviación de la vida ha sido llamada algunas veces eutanasia
lenitiva, pero se trata de un nombre impropio.
También se confunde con la eutanasia la omisión de los medios
extraordinarios para prolongar artificialmente la vida de un enfermo con un
proceso patológico irreversible. Esta omisión no es eutanasia y es lícita, el
enfermo está ya clínicamente muerto. Sin embargo, estos casos límite, dan
origen a menudo a grandes problemas morales, basados en dos hechos que hay
que tener en cuenta:
- la resistencia de los parientes del enfermo a que se omitan los
medios extraordinarios que lo mantiene artificialmente con vida.
- la falta de una total evidencia científica sobre la reversibilidad o
irreversibilidad de algunos procesos patológicos. Se han dado
casos en que los parientes han insistido – incluso durante
muchos meses- en que se siguieran aplicando esos medios
extraordinarios y, al final, se ha producido la reversibilidad y la
curación.
2. CLASES DE EUTANASIA
- Por compasión: explicada anteriormente
Se suele provocar mediante una intervención médica, de ordinario
administrando un fármaco, que precipita o provoca la muerte. En este
caso se llama eutanasia positiva o directa.
- Eutanasia negativa, que consiste en la omisión voluntaria de los medios
terapéuticos ordinarios, que son indispensables para mantener la vida del
enfermo.
- Eutanasia suicida, cuando es provocada por el mismo sujeto. El
paciente tiene pleno conocimiento y consentimiento del acto. Por lo tanto.
pasaría a ser un suicidio, faltando a la ley de dios, quien es el único que
tiene derecho sobre la vida.
- Eutanasia eugenésica, cuyo objeto es eliminar de la sociedad a las
personas con una vida “sin valor” (minusválidos físicos o mentales), por
razones ajenas a la dignidad y libertad de la persona, y tiene como único
4
fin mejorar la raza humana. Este tipo de eutanasia fue practicada por el
nazismo con el fin de “purificar la raza”.
3. MORALIDAD DE LA EUTANASIA
La eutanasia propiamente dicha (homicida, sea positiva o negativa,
suicida, eugenésica,) es una acción inmoral, porque el objeto de este acto es
intrínsecamente malo: la supresión de una vida. En la eutanasia eugenésica
existe además un atentado directo contra la libertad de las personas.
La inmoralidad de la eutanasia se deduce directamente de la ley moral
natural, cuando los hombres llegan a dar con su fundamento: la existencia de
Dios único dueño de la vida y de la muerte. Por tanto, la eutanasia –aún con el
consentimiento de la víctima- es un atentado a la ley moral. Con mayor razón si
el enfermo no interviene, sino que es una decisión de sus parientes. Ningún
motivo, y menos esa falta de compasión, puede justificar el homicidio.
Pero pueden tenerse en cuenta otras condiciones:
La extensión de la práctica de la eutanasia traería consigo una
desvalorización de la vida humana y eso podría crear un clima favorable a
la práctica de la eutanasia eugenésica;
La eutanasia puede encubrir determinados intereses económicos
(herencias, por ejemplo) ,), que se harían pasar por un acto piadoso y
compasivo;
La eutanasia, una vez generalizada, podría incluso encubrir verdaderos
homicidios intencionados, es decir asesinatos;
La eutanasia, trae consigo una desvalorización de la profesión médica y
una desconfianza generalizada en los cuidados terapéuticos, sobre todo
en el caso de ancianos o enfermos graves;
La eutanasia va en contra del progreso de la medicina, que se ha logrado
a lo largo de los siglos, insistiendo en considerar curable lo que parecía
incurable;
Hay que recordar, además, que los diagnósticos no tienen casi nunca una
certeza absoluta, y pueden darse errores; por otra parte, puede haber
diferencias en el diagnóstico según el grado de competencia de los
médicos; así, lo que en un caso se juzgaría “digno de eutanasia” en otro
puede juzgarse susceptible de curación.
5
4. EUTANASIA Y RELIGIÓN
Algunas personas sostienen que la inmoralidad de la eutanasia es una
creencia religiosa, y que, por tanto, el que no tiene religión está libre de aceptar
o consentir en la eutanasia. Es preciso aclarar algunos puntos:
En primer lugar, es cierto que, en casi todas las religiones, y de un modo
inequívoco el cristianismo, considera la eutanasia un auténtico homicidio
(o suicidio) y, por tanto, es una actuación inmoral grave o pecado;
En segundo lugar, es cierto que antes de la aparición del cristianismo,
algunos pueblos consideraban normal la eutanasia; incluso, pensadores
que, en otros puntos, llegaron a una clara formulación de la moral natural,
sostuvieron la legitimidad de la eutanasia. Así, por ejemplo, Platón, en la
República, al dibujar su sociedad utópica, escribe: “establecerás en el
Estado una disciplina y una jurisprudencia que se limite a cuidar de los
ciudadanos sanos de cuerpo y de alma; se dejará morir a quienes no
sean sanos de cuerpo”;
Es cierto que, en algunos pueblos primitivos existentes hasta el día de
hoy, por ejemplo, los esquimales, se practica una forma de eutanasia,
consistente en dejar morir por inanición a los ancianos y a los enfermos
graves;
Lo anterior, no quiere decir, que se haya dado, antes del cristianismo, una
práctica generalizada de la eutanasia o que ésta signifique un progreso
de la Humanidad. Por ejemplo, se han encontrado tumbas de hombres
de Neandertal –es decir de hace más de 100 mil años- en las que se ha
podido comprobar cómo enfermos graves han sido cuidados al menos
durante dos años. Además, un importante testimonio griego- el juramento
de Hipócrates, del siglo V antes de Cristo- dice textualmente: “no
suministraré ningún veneno a nadie, aunque me lo pidan, ni tomaré nunca
la iniciativa para sugerir tal cosa”.
5. CONCLUSIÓN
La eutanasia aparece como algo “razonable” en aquellas sociedades que,
por influencia del materialismo, entienden la vida humana sólo en términos de
placer y de estar físicamente bien. Con esa mentalidad se llega poco a poco a
establecer qué vidas tienen valor y qué otras pueden ser suprimidas. Un mínimo
sentido de la humanidad permite ver que esto no es progreso, sino regresión,
marcha atrás. La mentalidad que sólo lo biológico bueno vale la pena, impide
conocer incluso grandes realidades humanas: Beethoven componiendo sus
maravillosos cuartetos hasta el último momento; Mozart acabando, en el lecho
6
de muerte su magnifico Réquiem; Tiziano pintando, con casi noventa años,
cuando apenas podía sostener los pinceles.
Los defensores de la eutanasia olvidan que cada vida es única e
irrepetible, y que cualquier vida tiene todo el valor posible. Si hubiese una sola
vida que no fuese “importante” ninguna sería importante.
6. EUTANASIA Y LA DOCTRINA DE LA IGLESIA CATÓLICA
El Magisterio de la Iglesia publicó en 1980 una Declaración sobre la
Eutanasia, tomando como base:
Que es un crimen contra la vida y una violación a la ley divina. El uso de
la medicina es para curar y salvar. no para asesinar.
Es importante proteger la dignidad de la persona en el momento de la
muerte.
En cuanto al uso de los medios terapéuticos, toda persona tiene el deber
y el derecho de curarse o hacerse curar.
Es importante saber que la Iglesia Católica siempre defiende la vida
humana. Cuando existen tratamientos prolongados, constituyen una
intervención y cambio en el curso natural de la vida, lo que determina la
diferencia entre lo lícito y lo ilícito de la muerte prematura provocada por
la eutanasia y lo ilícito de impedir la muerte con los medios técnicos
inadecuados (ensañamiento terapéutico).
La eutanasia presenta un mal para el mundo actual, ya que no sólo atenta
contra lo establecido por Dios, sino también contra la misma dignidad de la
persona humana, por lo tanto, toda violación a la dignidad de la persona
humana es una ofensa a Dios.
En la Encíclica Evangelium Vitae de Juan Pablo II, queda muy clara la
moralidad de la eutanasia:
No. 65: “De acuerdo con el Magisterio de mis predecesores y en
comunión con los Obispos de la Iglesia Católica, confirmo que la eutanasia
es una grave violación de la Ley de Dios, en cuanto eliminación deliberada y
moralmente inaceptable de una persona humana. Esta doctrina se
fundamenta en la ley natural y en la Palabra de Dios escrita; es transmitida
por la Tradición de la Iglesia y enseñada por el Magisterio ordinario y
7
universal. Semejante práctica conlleva, según las circunstancias, la malicia
propia del suicidio o del homicidio.”1
“Nada ni nadie puede autorizar la muerte de un ser humano inocente, sea
feto o embrión, niño o adulto, anciano, enfermo incurable o agonizante (…)
Se trata en efecto de una violación a la ley divina, de una ofensa a la
dignidad de la persona humana, de un crimen contra la vida, de un atentado
contra la humanidad”2
DEL CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA
2276
Aquellos cuya vida se encuentra disminuida o debilitada tienen derecho a un
respeto especial. Las personas enfermas o disminuidas deben ser atendidas
para que lleven una vida tan normal como sea posible.
2277
Cualesquiera que sean los motivos y los medios, la eutanasia directa consiste en
poner fin a la vida de personas disminuidas, enfermas o moribundas. Es
moralmente inaceptable.
Por tanto, una acción o una omisión que, de suyo o en la intención, provoca la
muerte para suprimir el dolor, constituye un homicidio gravemente contrario a la
dignidad de la persona humana y al respeto del Dios vivo, su Creador. El error
de juicio en el que se puede haber caído de buena fe no cambia la naturaleza de
este acto homicida, que se ha de rechazar y excluir siempre.
2278
La interrupción de tratamientos médicos onerosos, peligrosos, extraordinarios o
desproporcionados a los resultados puede ser legítima. Interrumpir estos
tratamientos es rechazar el “encarnizamiento terapéutico”. Con esto no se
pretende provocar la muerte; se acepta no poder impedirla. Las decisiones
deben ser tomadas por el paciente, si para ello tiene competencia y capacidad o
si no por los que tienen los derechos legales, respetando siempre la voluntad
razonable y los intereses legítimos del paciente.
2279
Aunque la muerte se considere inminente, los cuidados ordinarios debidos a una
persona enferma no pueden ser legítimamente interrumpidos. El uso de
analgésicos para aliviar los sufrimientos del moribundo, incluso con riesgo de
abreviar sus días, puede ser moralmente conforme a la dignidad humana si la
muerte no es pretendida, ni como fin ni como medio, sino solamente prevista y
1
Juan Pablo II, Enc. Evangelium Vitae, no. 65.
2
Cong. Para la Doctrina de la Fe, Dec. Sobre Eutanasia, II
8
tolerada como inevitable. Los cuidados paliativos constituyen una forma
privilegiada de la caridad desinteresada. Por esta razón deben ser alentados.
2324
“La eutanasia voluntaria, cualesquiera que sean sus formas o sus motivos
constituye un homicidio. Es gravemente contraria a la dignidad de la persona
humana y al respeto del Dios vivo, su Creador”3
ES IMPORTANTE TAMBIÉN CONOCER, DEL CATECISMO DE LA IGLESIA
CATÓLICA:
2299
A los moribundos se han de prestar todas las atenciones necesarias para
ayudarles a vivir sus últimos momentos en la dignidad y la paz. Deben ser
ayudados por la oración de sus parientes, los cuales cuidarán que los enfermos
reciban a tiempo los sacramentos que preparan para el encuentro con el Dios
vivo.
2300
Los cuerpos de los difuntos deben ser tratados con respeto y caridad en la fe y
la esperanza de la resurrección. Enterrar a los muertos es una obra de
misericordia corporal (Cf. Tb 1, 16-18), que honra a los hijos de Dios, templos
del Espíritu Santo.
2301
La autopsia de los cadáveres es moralmente admisible cuando hay razones de
orden legal o de investigación científica. El don gratuito de órganos después de
la muerte es legítimo y puede ser meritorio.
La Iglesia permite la incineración cuando con ella no se cuestiona la fe en la
resurrección del cuerpo (Cf. CIC can. 1176, 3).4
7. LA EUTANASIA Y LAS LEYES DE GUATEMALA
En nuestra legislación no existen normas expresas sobre la eutanasia,
pero sí sobre el respeto a la vida.
La Constitución Política de la República de Guatemala establece que:
3
Catecismo de la Iglesia Católica. www.vatican.va Números indicados.
4
Ibid.
9
“Es deber del Estado garantizarles a los habitantes de la república la vida”.5
El artículo 3 de la misma constitución establece:
“El Estado garantiza y protege la vida humana desde su concepción”.6
Actualmente el Código Penal no establece normas y sanciones
específicas sobre la eutanasia o muerte por piedad, por lo que las sanciones
a aplicar son las del homicidio en general o, en su caso las del asesinato si
hubiese premeditación conocida. Actualmente el Organismo Judicial ha
difundido para su discusión un ante proyecto de Código Penal que sí prevé el
delito de eutanasia o muerte por piedad.
El Código Penal, actualmente vigente establece, entre otras normas, las
siguientes:
Artículo 123:
“Comete homicidio quien diere muerte a una persona. Al homicidio se le
impondrá prisión de 8 a 20 años.7
Artículo 128
“Quién indujere a otro al suicidio o le prestare ayuda para cometerlo, si
ocurriese la muerte, se impondrá prisión de 5 a 15 años.”8
Artículo 132
“Comete asesinato quien matare a una persona con premeditación
conocida. La prisión es de 20 a 30 años.”9
Según el artículo 27, numeral primero: “hay premeditación conocida,
cuando se demuestre que los actos externos realizados, revelen que ha la
idea del delito surgió en la mente de su actor, con anterioridad suficiente a su
ejecución, para organizarlo, deliberarlo o planearlo y que, en el tiempo que
medio entre el propósito y su realización, preparó ésta y la ejecutó fría y
reflexivamente. 10
5
Constitución Política de la República de Guatemala, artículo indicado, emitida el 31 de mayo de 1985
6
Ibid. Artículo indicado
7
Código Penal, artículo indicado, decreto 17-73 del Congreso de la República emitido el 5 de julio de
1973.
8
Código Penal, artículo indicado
9
Ibid, artículo indicado
10
Ibid. artículo indicado
10
BIBLIOGRAFÍA
PROBLEMAS MORALES DE LA EXISTENCIA HUMANA
Gómez Pérez, Rafael
Editorial Magisterio Español, S. A.
Tercera edición
LOS DERECHOS DE LOS ANCIANOS
Seminario 1990, Colegio Bethania
LA CONSTITUCION POLÍTICA DE LA REPÚBLICA DE GUATEMALA
Emitida el 31 de mayo de 1985
CÓDIGO PENAL
Decreto 17-73 del Congreso de la República de Guatemala, emitido el 5 de julio
de 1973
LOS MERCADERES DE LA BUENA MUERTE
Folleto BCA Prensa 1999
COMO VENDER LA EUTANASIA
BCA Prensa, 1999
CAMPAÑAS A FAVOR DE LA EUTANASIA
BCA Prensa
CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA
www.aciprensa.com
11