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Guía Completa de Hardware y Periféricos

El documento proporciona una introducción a las competencias digitales, centrándose en el hardware y software de un ordenador, así como en la importancia de estas habilidades en el mercado laboral. Se describen los componentes esenciales del hardware, como la placa base, CPU, memoria RAM y disco duro, y se clasifican los periféricos en entrada, salida y almacenamiento. Además, se aborda el software, incluyendo sistemas operativos y su clasificación según funcionalidad y licencia, destacando la relevancia de Windows 10 en el contexto del curso.

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Guía Completa de Hardware y Periféricos

El documento proporciona una introducción a las competencias digitales, centrándose en el hardware y software de un ordenador, así como en la importancia de estas habilidades en el mercado laboral. Se describen los componentes esenciales del hardware, como la placa base, CPU, memoria RAM y disco duro, y se clasifican los periféricos en entrada, salida y almacenamiento. Además, se aborda el software, incluyendo sistemas operativos y su clasificación según funcionalidad y licencia, destacando la relevancia de Windows 10 en el contexto del curso.

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PRIMEROS PASOS CON WINDOWS 10

Jefatura de Enseñanza

1
Introducción
Esta asignatura, es parte del Curso de Competencias Digitales, un curso de verdad
importante, habida cuenta de que el número de personas sin competencias digitales
desempleadas es, con datos del 2020, del 42%. En cualquier caso, la competencia
digital está íntimamente relacionada con el manejo efectivo del ordenador, por lo
que se hace necesario analizar este elemento.

El ordenador, está compuesto básicamente por hardware y software.

Por hardware entendemos el conjunto de componentes que integran su parte


material, viene determinado por un conjunto de piezas físicas y tangibles que
interaccionan entre sí para conformar el equipo informático. Se suele decir, que son
las partes del ordenador que pueden tocarse con las manos. El disco duro, la placa
base, la memoria o el microprocesador, son elementos que oímos a menudo y que
forman parte de él: curiosamente, ninguno de ellos podemos verlos a simple vista,
porque son componentes internos del ordenador, y en la mayoría de los casos, son
imprescindibles para el funcionamiento del equipo. También forman parte de él,
determinados elementos externos (denominados periféricos), que amplían las
posibilidades del equipo informático y permiten la comunicación con el entorno
exterior, por ejemplo, el teclado, el ratón, la impresora, la webcam, o los auriculares,
entre muchos otros.

Por su parte, el software son los componentes lógicos del ordenador, la parte
intangible. Son los programas que utiliza el ordenador para manejar la información y
es indispensable para que funcione el equipo informático. En particular, este
elemento es el que va a posibilitar la comunicación del usuario con el ordenador.

Ambos elementos (hardware y software) dependen uno del otro para poder
funcionar, son inseparables y complementarios, dos caras de una misma moneda. El
hardware es como un cuerpo vacío, inanimado que necesita del software para
operar.

2
. La placa base

La placa base o placa madre es la columna vertebral de ordenador, puesto


que a ella se van a conectar todos y cada uno de los restantes dispositivos del
equipo. Evidentemente, puesto que la placa base ha de quedar dentro de la
caja, existe una gran variedad en cuanto a forma, tamaño, orientación, tipo,
etc.

La CPU

La CPU (Unidad Central de Procesamiento)


es el corazón del ordenador, y se encarga
de recibir e interpretar los datos, así como
de ejecutar instrucciones del software y
de las de cada uno de los
componentes. También se le
conoce como microprocesador o
simplemente procesador.

5
La memoria RAM

La memoria RAM es la memoria principal del ordenador en la que se puede


leer y escribir con rapidez. Se encarga de almacenar el conjunto de
instrucciones que ejecuta la CPU, instrucciones que son enviadas desde todos
los dispositivos conectados a la placa base y que le permiten comunicarse con
el software.

Esta memoria es volátil, es decir pierde la información cuando se apaga el


ordenador.

El disco duro

El disco duro se encarga de almacenar de forma permanente todos los datos


con los que trabajamos.

La imagen que aparece


corresponde a un disco
duro tradicional.

6
Sin embargo, en la actualidad se han popularizado los discos de estado sólido
(en realidad unidades de estado sólido, puesto que ya no llevan discos como
en el caso de los discos duros tradicionales) y que son inaudibles, más rápidos,
consumen menos energía, y son menos sensibles a los golpes que los discos
duros tradicionales.

Fuente de alimentación

La fuente de alimentación es la encargada de distribuir la corriente continua


a los componentes electrónicos que la
necesiten. Corriente que previamente
ha de conseguir, transformando la
corriente alterna de la que se alimenta.

Otros elementos

La tarjeta de red, que permite conectarnos a internet o a una red local, siendo
los tipos más utilizados Ethernet y Wifi.

La tarjeta gráfica, que se encarga de procesar las imágenes para enviarlas al


monitor. Este elemento no es estrictamente necesario porque la mayoría de los
microprocesadores actuales son capaces de hacer el procesamiento de estos
gráficos. En cualquier caso, el procesador gráfico de una tarjeta es muchísimo

7
más potente y para determinadas actividades como los videojuegos, se hacen
imprescindibles.

El disipador de la CPU, un elemento cuya misión es extraer el calor que genera


el procesador utilizando un elemento activo (ventilador) o pasivo (aletas de
aluminio) para extraer el calor a través del aire.

Conexiones a la placa base y elementos de la placa base

Zócalo en la placa base para conectar el microprocesador

8
Conexión de la RAM a la placa base

Conectores SATA para conectar discos duros

9
Elementos de la placa base, que normalmente vemos por la parte trasera del equipo.
INTRO

1.2 Los periféricos. Clasificación

Anteriormente hemos definido los periféricos como aquellos dispositivos


tecnológicos que podemos conectar a un ordenador para ampliar sus
posibilidades. Y aunque la cantidad de dichos dispositivos es inmensa, su
tipología es bastante básica:
o Periféricos de entrada.
o Periféricos de salida.
o Periféricos de entrada y de salida.
o Periféricos de almacenamiento.

10
o Periféricos de entrada

Los periféricos de entrada son todos aquellos que permiten introducir datos en
el ordenador. Los más habituales y necesarios son el teclado (la pulsación de
teclas envía información al ordenador) y el ratón (la pulsación de los distintos
botones envía información al ordenador).

Otros periféricos de entrada podrían ser:


o El micrófono, con el que podremos introducir datos en forma de audio
en el ordenador.
o La Webcam, con la que introducir datos en formato vídeo.
o Lector de tarjetas y DNI electrónico para poder tramitar con las
administraciones públicas, posibilitando nuestra identificación.
o Accesorios de juegos como joystick y volante para interactuar con los
videojuegos.
o Un escáner, con el que digitalizar imágenes e introducirlas en el
ordenador.

o Periféricos de salida

Los periféricos de salida muestran o proyectan información hacia el exterior del


ordenador. Los más habituales son la pantalla o monitor del ordenador y la
impresora.

11
Dependiendo de cómo se perciban los datos, tenemos:
o dispositivos visuales (recibimos información visual),
o auditivos (cuando la información nos llega en forma de audio o similar),
o táctiles (cuando de alguna manera podemos tocar los datos
obtenidos).
De esta forma, la pantalla y la impresora son periféricos visuales. La pantalla nos
proporciona información visual de lo que hay en el ordenador, y la impresora
nos muestra una información impresa.

También tenemos otros periféricos de salida como, por ejemplo:


o Los auriculares, un periférico auditivo con los que escuchar música,
audios, conversaciones, etc.
o El proyector, un periférico visual para ver a gran tamaño lo que aparece
en la pantalla del ordenador.
o La impresora 3D y la impresora braille, como representantes de los
periféricos táctiles.
o El sintetizador de voz, que popularizo Stephen Hawking en su silla de
ruedas para poder comunicarse.

12
o Periféricos de entrada y salida

Estos periféricos pueden recibir o mandar información:


o Un periférico de este tipo y de uso habitual es el router, así como
cualquier otro periférico de comunicación. El router es un periférico que
permite la navegación en internet, de forma que funciona enviando
datos desde el ordenador (por ejemplo, cuando damos nuestros datos
en una página web) y también recibiendo datos (cuando leemos la
información de una determinada página Web).
o También entran en esta categoría las impresoras multifunción, ya que
además de imprimir, tienen la posibilidad de escanear.
o Y lo mismo ocurre con las pantallas táctiles, que funcionan también
como periférico de entrada al poder introducir datos pulsando sobre
ella.
o De la misma forma, unos auriculares con micrófono son un periférico de
entrada y salida.

o Periféricos de almacenamiento

Por último, tenemos los periféricos de almacenamiento, en los que podemos


guardar o leer datos. Las llaves USB o pendrive son de los más habituales.
También pertenecen a este tipo, por ejemplo, las memorias flash, o los discos
duros secundarios de un equipo informático.

13
Apartado 2: Software de un ordenador.

En este apartado comenzaremos examinando un teléfono móvil para


aproximarnos a lo que es un sistema operativo, después definiremos el
concepto de sistema operativo para un ordenador, examinaremos los más
utilizados y finalizaremos indicando el sistema operativo con el que
trabajaremos en esta asignatura.

Por otro lado, también examinaremos los criterios de clasificación del software,
nos detendremos en analizar el software por su tipo de función y finalmente nos
aproximaremos al software de aplicaciones.

2.1 Sistemas operativos.

En la siguiente imagen aparecen algunas herramientas que utilizamos a


menudo en el teléfono móvil. Dependiendo del teléfono móvil, podemos
descargar estas herramientas o cualesquiera otras, desde sitios distintos. Y la
decisión de dónde descargar dichas aplicaciones, dependerá del tipo de
móvil.

14
¿Crees que, si descargamos en un
iPhone, el WhatsApp de la Play Store
funcionará correctamente? Pues
evidentemente no y la razón es muy
sencilla: el móvil “es incapaz de
entender el programa” porque el
sistema operativo del iPhone no
puede ejecutar aplicaciones
desarrolladas para otro sistema
operativo distinto.

Y es que el sistema operativo de un teléfono móvil es la parte de su software


que controla y gestiona dicho dispositivo.

Y lo mismo sucede en un ordenador. Su sistema operativo:


o es un software, porque es inmaterial, intangible,
o es lo primero que ejecuta el ordenador cuando se enciende,
o se encarga de gestionar todos los recursos del ordenador, tanto de
hardware como de software,
o permitiendo así la comunicación entre el usuario y el ordenador.

En resumen, como en el caso del móvil, el sistema operativo de un ordenador


controla el equipo informático y nos permite comunicarnos con él de forma
sencilla.

El mercado actual está liderado por dos familias de sistemas operativos.


Windows (el sistema operativo de Microsoft) y el OS que incorporan los
ordenadores Mac de Apple. Y decimos “familias” porque ambos sistemas
llevan años en el mercado y tienen muchas versiones de sus sistemas
operativos. En entornos tecnológicos también es popular el uso de LINUX (un
sistema operativo libre, de código abierto) en cualquiera de sus versiones.

15
Aquí están las estadísticas correspondientes a la implantación de los distintos
sistemas operativos para ordenador a nivel mundial en mayo de 2023.

Como se puede observar, el predominio de Windows sobre el OS es aplastante


(62% frente al 19%) y es por ello, que a lo largo de esta asignatura analizaremos
el sistema operativo Windows de Microsoft.

Antes hemos mencionado que Microsoft lleva desde hace tiempo trabajando
con Windows. Aquí están algunas versiones de Windows que ha habido a lo
largo de la historia.

Dadas las fechas de impartición de este curso de competencia digital, es


lógico pensar en que la versión del sistema operativo Windows con la que
vamos a trabajar, sea Windows10 o Windows 11.

Un nuevo análisis de las estadísticas sobre la implantación de las distintas


versiones de Windows existentes en la actualidad hace que la decisión de qué

16
versión de Windows sea sobre la que trabajar en esta asignatura, sea fácil de
tomar: Windows 10.

2.2 Clasificación del software y software de aplicaciones.

Anteriormente hemos visto como los sistemas operativos eran parte del
software del ordenador, y hemos analizado la función que desempeñaban en
estos dispositivos. Por lo tanto, la funcionalidad, va a ser uno de los posibles
criterios de clasificación del software.

Criterios de clasificación para el software

Pero la funcionalidad no es el único, existen dos criterios más que analizaremos


en este apartado. En cualquier caso, no existe una clasificación estándar
establecida y asumida como paradigma en este tema, y aunque existen otros
criterios, los que vamos a ver son los más importantes.

Los criterios de clasificación del software con los que vamos a trabajar son los
siguientes:
o Funcionalidad
o Alojamiento
o Licencia

17
En primer lugar, la funcionalidad del software la estudiaremos en el siguiente
apartado.

En segundo lugar, gran parte del software que utilizamos se encuentra


almacenado en nuestro equipo. Pero, cada vez más, existen programas que
podemos utilizar, y que no están instalados en nuestros ordenadores. Eso ocurre
por ejemplo con los programas de la versión de Office 365 ubicada en la nube.
Por lo tanto, existe un segundo criterio de clasificación del software, como es el
del alojamiento.

En segundo lugar, cuando hemos hablado de los sistemas operativos, hemos


hablado de que Windows era propiedad de Microsoft, lo que significa que
utilizamos ese sistema operativo, pero es propiedad de un tercero. Y hablamos
entonces de software propietario o privativo. Pero también hemos
mencionado que LINUX es un SO de código abierto, lo que significa que
cualquiera puede modificarlo y utilizarlo sin ningún requisito previo. Y hablamos
entonces de software libre. De forma que tenemos un tercer criterio de
clasificación del software, definido por el tipo de licencia que utiliza dicho
software.

Normalmente suele asociarse etiqueta “de pago” al software privativo y la


etiqueta de “gratis” al software libre, pero no es cierto. Lo que distingue el
software libre del propietario, es la libertad que tiene el usuario para “hacer
cosas” con el código fuente de dicho software.

Software según su función

Analicemos ahora cómo podemos clasificar el software dependiendo de su


funcionalidad.

Para empezar, el sistema operativo pertenece a la categoría de software del


sistema (también denominado software base). Esta categoría está formada

18
por todo el software que necesita nuestro equipo para funcionar de forma
correcta.

El software de sistema es el software de más bajo nivel que existe, lo que implica
que debe ser creado por otro tipo de software, y este es el software de
programación, que permite la creación y desarrollo de software mediante
lenguajes de programación.

Finalmente, el software de aplicaciones contempla todo el software que


utilizamos de manera habitual y que está fuera del software de programación
y del sistema.

Por lo tanto, la clasificación del software según su funcionalidad queda de la


siguiente forma:
o Software del sistema.
o Software de programación.
o Software de aplicaciones.

Software de aplicaciones

El software de aplicaciones está diseñado para realizar tareas específicas que


el usuario necesita. Así por ejemplo tenemos:
o Los navegadores web, que permiten la navegación por internet.
o Los servicios de almacenamiento en la nube.
o Los servicios de correo electrónico, con los que poder mandar y recibir
mensajes y que suelen llevar asociados la gestión de contactos, agenda
y calendario.
o También son muy utilizadas las aplicaciones de ofimática, término que
hace referencia a oficina e informática, y que engloba a las
aplicaciones que nos permiten optimizar y automatizar las tareas y
procedimientos propios de una oficina. Entre otros encontramos…

19
✓ Los procesadores de texto, que facilitan al usuario la tarea de
crear atractivos documentos (en este curso se trabajará en otra
asignatura con Word 365).
✓ Las hojas de cálculo, que permiten trabajar con los datos
numéricos de una tabla, y realizar distintos tipos de cálculos sobre
los mismos, para obtener representaciones gráficas tanto de los
datos como de los resultados obtenidos (en este curso se
trabajará en otra asignatura con Excel 365).
✓ Los editores de presentaciones, con los que crear diapositivas con
información que van apareciendo en un orden determinado.

En realidad, el software de aplicaciones es innumerable y su tipología también.


Podríamos hablar por ejemplo del software de aplicaciones de carácter
específico (dirigido a cubrir las necesidades concretas de un usuario u
organización), o de las aplicaciones existentes por entornos sectoriales, pero
todo ello queda fuera del alcance de esta asignatura.

Aplicación o programas y archivo

En cualquier caso, utilizaremos el término de aplicación o programa para


referirnos al software de aplicaciones. Aunque estrictamente hablando no son
lo mismo, es habitual utilizar ambos términos de forma equivalente.

También utilizaremos el término archivo en muchas asignaturas de este curso.


¿Qué diferencia hay entre ambos? La aplicación o el programa es la
herramienta para “hacer cosas”, mientras que los archivos son “las cosas” que
podemos crear con esa aplicación o programa.

Por ejemplo, podemos utilizar como herramienta la aplicación Word 365 para
crear un archivo de Word 365 (archivo, que, por haber sido creado por un
procesador de texto, se le llama también documento).

20
Apartado 3: Primera aproximación a Windows 10.

En este apartado tendremos nuestro primer contacto con el sistema operativo


de Microsoft, viendo qué acciones podemos abordar en su “escritorio”
utilizando el ratón y el teclado.

3.1 El “escritorio” de Windows 10. Descripción

Tras encender el ordenador, después de ciertos procesos que se desarrollan en


él, y tras un par de pantallas iniciales, Windows 10 nos cede el control del
sistema operativo para que empecemos a trabajar con él. Y lo hace mostrando
su “escritorio”. Su nombre viene de considerar a esta pantalla como la versión
digital de un escritorio real, y desde la que abordaremos todas las tareas con
Windows 10.

El “escritorio” está divido en dos partes. Una parte superior, en nuestro caso (ver
imagen representativa) ocupada por un fondo azul y unos iconos sobre dicho
fondo que llevan nombre, y una parte inferior ocupada por una barra (de color
azul oscuro en nuestro caso) conocida como “barra de tareas” que contiene
también iconos, esta vez sin nombre.

21
Suele ser habitual que la “barra de tareas” ocupe la parte inferior de la
pantalla, pero puede ubicarse también, como veremos más adelante, en la
parte superior, a la derecha o a la izquierda de la pantalla, y es que como gran
parte de los elementos de Windows 10 este elemento es personalizable.

3.2 El “escritorio” de Windows 10. Acciones (I)

Moviendo el puntero del ratón por el “escritorio”

Lo primero que vamos a examinar, es qué ocurre cuando movemos el ratón,


de forma que el puntero se desplaza por el “escritorio”.

22
o Si el puntero se mueve por cualquier zona que no contenga iconos, no
ocurrirá nada (salvo que coloquemos dicho puntero, como veremos en
breve, en la frontera entre la zona azul y la “barra de tareas”).
o Si el puntero se coloca en algún icono de la zona azul del fondo del
“escritorio”, el icono queda marcado mientras el puntero esté sobre él
(1). Y si lo hacemos con un icono de la “barra de tareas” también se
marca, y además, tras un instante podemos ver el nombre del icono (2).
1

Haciendo clic con el botón izquierdo del ratón

o Si hacemos clic con el botón izquierdo del ratón en cualquier zona que
no contenga iconos, no ocurrirá nada.

23
o Si hacemos clic con el botón izquierdo del
ratón, sobre algún icono del fondo azul del
“escritorio”, el icono queda marcado (y
seguirá estándolo, aunque movamos el
puntero del ratón fuera de él).
o Lo realmente interesante sucede cuando hacemos clic con el botón
izquierdo del ratón en algún icono de la “barra de tareas”. Si lo hacemos
por ejemplo sobre “Firefox”, lo que ocurre es que se pone en
funcionamiento dicho programa (se suele utilizar la expresión “se abre”
o “se ejecuta” “Firefox”).
4

Observemos que en la “barra de tareas” el icono del programa que acabamos


de abrir aparece subrayado (3), identificando que el programa
correspondiente a ese icono está abierto. Además, si movemos el puntero
sobre dicho icono aparecerá una miniatura de la ventana.

24
Podemos ver que Windows 10 nos muestra el contenido del programa “Firefox”
en un recuadro que se denomina ventana. Este elemento lo estudiaremos
posteriormente, lo único que necesitamos saber ahora, es que para que
desaparezca dicha ventana, basta con seleccionar (haciendo clic con el
botón izquierdo del ratón sobre él) el icono con forma de cruz de la parte
superior derecha de la ventana (4).

¿Y cómo se abre o se ejecuta un programa asociado a un icono que no esté


en la “barra de tareas”? ¿Cómo se abre el programa “Bloc de notas”?

Haciendo doble clic con el botón izquierdo del ratón

Para abrir el programa de un icono del fondo del “escritorio”, hemos de hacer
doble clic con el botón izquierdo del ratón sobre él.

25
En la imagen anterior, hemos abierto el programa “Bloc de notas”, y como
podemos observar (5), tras abrirse la ventana correspondiente, el icono
aparece en la “barra de tareas”, y también subrayado como en el caso del
icono “Firefox”.

Acabamos de ver una diferencia importante entre los iconos que están sobre
el fondo azul del “escritorio” y los que están en la “barra de tareas”. Los
segundos se abren haciendo clic con el botón izquierdo del ratón sobre ellos,
mientras que para los primeros es necesario un doble clic.

3.3 El “escritorio” de Windows 10. Acciones (II).

En el apartado anterior hemos visto qué ocurría si movíamos el puntero del


ratón sobre el “escritorio”, si hacíamos clic con el botón izquierdo del ratón en
él, y cómo era necesario hacer doble clic con el botón izquierdo el ratón sobre
los iconos del fondo azul del “escritorio” para abrir sus programas
correspondientes. En este vamos a trabajar con dos acciones más que
podemos realizar con el ratón: hacer clic con el botón derecho del ratón, y usar
la rueda central.

Haciendo clic con el botón derecho del ratón

Siempre que llevemos a cabo esta acción sobre un elemento, en Windows 10


aparecerá el “menú contextual” de dicho elemento que mostrará todas las
acciones que podemos llevar a cabo con él.

Conforme vayamos trabajando con los distintos elementos de Windows 10,


iremos accediendo a su “menú contextual”. Ahora, basta con que veas el
“menú contextual” del “escritorio” (6), y de la “barra de tareas” (7), que
aparece tras hacer clic con el botón derecho del ratón en un lugar vacío, sin
iconos, de dichas zonas.

26
7 6

También puedes ver el “menú contextual” del icono “Firefox”, tanto del fondo
del escritorio (8), como el de la “barra de tareas” (9), y comprobar que, aun
tratándose del mismo icono, su “menú contextual” es distinto porque las

27
acciones que podemos llevar a cabo sobre un elemento en el fondo del
“escritorio” son distintas de las que podemos realizar con un elemento de la
“barra de tareas”.

Utilizando la rueda central o rueda de desplazamiento

Otra de las acciones que podíamos realizar con el ratón era la de utilizar su
rueda central. Para hacerlo, observemos el primer icono que aparece a la
izquierda de la “barra de tareas”. Se denomina “Inicio” (10) y es uno de los
elementos que más utilizaremos. Si lo seleccionamos (haciendo clic con el
botón izquierdo del ratón sobre él) nos aparece el “menú Inicio” que
estudiaremos en detalle en el siguiente tema. En la parte central de este “menú
Inicio” (11) encontramos un listado con todos los programas que hay instalados
en el ordenador, y podemos utilizar precisamente la rueda de desplazamiento
del ratón, la rueda central, para movernos por dicho listado, y así poder abrir el
programa correspondiente sin más que seleccionarlo.

10

11
28
3.4 El “escritorio” de Windows 10. “Arrastrar y soltar”.

La última acción que nos queda por hacer en el “escritorio” con el ratón, es la
de “arrastrar y soltar” un elemento. Y para ello vamos a utilizar varios escenarios.

El primero está relacionado con las dimensiones de la “barra de tareas”. Si


colocamos el puntero del ratón en la frontera entre ella y el fondo del
“escritorio”, veremos que el cursor toma esta forma indicando
que podemos modificar la altura de la “barra de tareas”. Y para ello, no
tendremos más que, en primer lugar, hacer clic con el botón izquierdo del ratón
sobre dicha zona, después, sin levantar dicho botón desplazar el ratón para
modificar la altura de la “barra de tareas” y finalmente liberar el botón izquierdo
del ratón.

Un segundo escenario es el de cambiar la posición de la “barra de tareas”,


puesto que puede estar en la parte superior, inferior, izquierda o derecha de la
pantalla. Para ello, en primer lugar, hacemos clic con el botón izquierdo del
ratón sobre una zona vacía de la “barra de tareas”, después, sin levantar dicho
botón desplazamos el ratón hacia la derecha, arriba o izquierda, para
modificar la posición de la “barra de tareas” y finalmente liberamos el botón
izquierdo del ratón.

Un tercer escenario es el de cambiar la posición de los iconos del fondo del


“escritorio” así como la de algunos iconos de la “barra de tareas” (los de
colores). Y para hacerlo, en primer lugar, haremos clic con el botón izquierdo
del ratón sobre el icono que queramos mover, después, sin levantar dicho
botón desplazaremos el ratón hasta llevar el puntero a la nueva ubicación y
finalmente liberaremos el botón izquierdo del ratón.

Hay que tener en cuenta, que algunos de estos movimientos no siempre están
disponibles, porque corresponden a parámetros de configuración de Windows
10 que podemos personalizar, como veremos posteriormente.

29
3.5 Abandonando Windows 10.

Una vez finalizado nuestro trabajo con Windows 10, procederemos a apagar el
sistema operativo. La forma correcta de hacerlo es:

1) Seleccionar el icono “Inicio”.


2) En el “menú Inicio” seleccionar la opción “Inicio/Apagado” (12).
3) Seleccionar la sub-opción “Apagar” (13).

13

12

Cuando decidimos apagar el equipo, Windows cierra todos los programas y


termina poco después, cortando el funcionamiento de los componentes del
ordenador y el consumo de energía. En cualquier caso, también se puede
“apagar” el ordenador utilizando su botón de encendido/apagado,
manteniéndolo presionado de 8 a 10 segundos, aunque no es una forma
recomendable de apagar Windows 10, y sólo debe utilizarse cuando el sistema
operativo no responde a ninguna pulsación de tecla o clic de ratón.

30
3.6 Trabajando con el “Bloc de notas”

Vamos a comenzar este apartado abriendo el programa “Bloc de Notas”.


Como el icono correspondiente a dicho programa está en el fondo del
“escritorio”, una forma de hacerlo (como ya hicimos antes) es hacer doble clic
sobre dicho icono. ¿Y si no disponemos de dicho icono?

o Una posible solución es utilizar el icono “Buscar” (14) de la “barra de


tareas”. Si lo seleccionamos, Windows 10 nos muestra una caja de
edición de texto en donde podemos empezar a escribir el nombre del
programa, y cuando llevemos escritas unas cuantas letras, ya nos

14 aparecerá el programa, y no tendremos más que seleccionarlo.

o Otra opción es la de buscarlo en el “menú Inicio”.


o Y otra posibilidad más es la de utilizar el “menú contextual” del
“escritorio”, seleccionar la opción “Nuevo” y luego la sub-opción
“Documento de texto” (15). De esta forma ya tendremos en el
“escritorio” un icono con el nombre “Nuevo documento de texto” (que
podemos modificar), y si hacemos clic sobre él ya tenemos abierta la
ventana del programa “Bloc de notas” (16).

En esta ventana, ya podemos empezar a introducir texto y poner en práctica


las acciones aprendidas cuando estudiamos el teclado (17).

Como podemos comprobar, en la parte superior de la ventana (algo común


en todas las aplicaciones de Windows), aparecen opciones que podríamos
utilizar para trabajar con este programa (18). Podemos seleccionar cualquier
de ellas, haciendo clic con el botón izquierdo del ratón sobre su nombre.

31
15

16

32
18
Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión.
He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos
momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.
17

Para guardar el trabajo, la


forma más fácil es intentar
cerrar la ventana del
programa. Si lo hacemos
el programa nos indicará
18
que aún no hemos
guardado nuestros
progresos, y nos dará la opción de hacerlo (18).

Aquí tenemos nuestro trabajo (19). Observemos que, si abrimos el programa


correspondiente al icono “Nuevo archivo de texto” y al icono “Bloc de notas”,
el contenido de ambas ventanas será distinto: recuerda la diferencia entre
programa (la herramienta para crear algo) y archivo (lo que hemos creado
con esa herramienta).

33
20 19

Hasta ahora, cada vez que hemos realizado un doble clic en algún icono del
“escritorio” nos ha aparecido la ventana de un programa o de un archivo, pero
no va a ser siempre así. Por ejemplo, si hacemos doble clic sobre el icono
“Ejemplo” (20) veríamos únicamente su contenido, ya que este icono es una
carpeta, y una carpeta no es más que un contenedor de otras carpetas,
archivos o programas o accesos directos.

Podemos comprobarlo sin más que acceder al menú contextual de dicha


carpeta y seleccionar la opción “Propiedades” (21).

34
21

Ahora que ya conocemos las carpetas, podemos ampliar la variedad de


movimientos que podemos realizar en el “escritorio”. Por ejemplo, podemos
mover el icono del archivo “Firefox” dentro de la carpeta “Ejemplo” sin más
que arrastrar dicho icono hasta el icono de la carpeta.

35
Resumen
Con el estudio de este tema se ha pretendido que el alumno sepa que el ordenador
está compuesto por hardware y software, que conozca algunos de los elementos
internos que definen el hardware del ordenador, y que sepa identificar y clasificar los
elementos externos o periféricos. Respecto del software, el alumno debe haber
tomado conciencia de la importancia del sistema operativo como parte del software
de un ordenador, y debe saber cómo clasificar dicho software. Por último, debe tener
conocimiento de qué acciones básicas se pueden llevar a cabo en el “escritorio” de
Windows 10.

Bibliografía

Myriam Griss (2020). Windows 10 (edición 2020). Editorial ENI, Barcelona.

Patricia Scott (2015). Windows 10 (Guías visuales). Anaya Multimedia.

36
LA INTERFACE DE WINDOWS 10
Jefatura de Enseñanza

1
Introducción
Una parte fundamental del trabajo con Windows 10 recae sobre las acciones que se
realizan sobre el “menú inicio”, la “barra de tareas”, el “explorador de archivos” y el
“escritorio”. Gran parte de la interacción que realicemos con el sistema operativo
tendrá como usuarios directos a uno de estos elementos, por eso es importante
conocerlos y saber personalizarlos, para que se ajusten en todo momento a las
necesidades concretas de la tarea que estemos llevando a cabo en Windows 10.

Objetivos de aprendizaje:

1 Utilizar correctamente y personalizar el “menú inicio”.

2 Usar de forma eficiente y personalizar “la barra de tareas”.


tttareas”ventanas.
3 Saber personalizar el “escritorio” y conocer sus “accesos directos”.

4 Comprender la jerarquía del “explorador de archivos”.

Apartados de la unidad didáctica:

1 El “menú inicio”.

2 La “barra de tareas”.

3 El “explorador de archivos”.

4 El “escritorio”.

2
Apartado 1: El “menú inicio”.

En este apartado vamos a analizar cómo acceder al “menú inicio”, qué


acciones podemos llevar a cabo con él, aprenderemos a identificar las partes
que lo componen, y veremos cómo personalizarlo.

1.1 El “menú inicio”: descripción.

Para acceder al “menú inicio” podemos seleccionar el icono “Inicio” de la


“barra de tareas”, un elemento esencial de Windows 10 y que se encuentra
ubicado en el extremo izquierdo de la “barra de tareas” (cuando ésta ocupa
la parte superior o inferior de la pantalla, en el caso -más adelante veremos
cómo- de que la “barra de tareas” ocupe el lateral izquierdo o el derecho, el
icono “Inicio” se encontrará en la parte superior de la “barra de tareas”).
También podemos acceder al “menú inicio” utilizando la tecla “Windows” o la
combinación de techas “Ctrl” + “Escape”.

“Inicio” “Windows” “Ctrl” + “Escape”

3
El “menú de inicio” tiene (si no se ha cambiado su configuración) tres partes
bien diferenciadas:

o la zona izquierda, con sus opciones,


o la zona central con el listado de los programas instalados en el
ordenador, y
o la zona derecha o embaldosado.

Zona central del “menú inicio”

En la parte central, se encuentran los iconos de todos los programas instalados


en el ordenador. Se encuentran ordenados por orden alfabético y divididos en
secciones “A”, “B” … según la letra con la que comience el programa.

4
Podemos desplazarnos por este listado, haciendo uso de la rueda central o
rueda de desplazamiento del ratón. También podemos desplazarnos
rápidamente a buscar un programa haciendo uso de esas etiquetas con las
letras: por ejemplo, si queremos desplazarnos a la sección “F” es decir, visualizar
los programas que comiencen por “F”, bastará con seleccionar una letra
cualquiera haciendo clic con el botón izquierdo sobre ella, y en el teclado que
nos aparece seleccionar letra “F”. En cualquier caso, podemos abrir cualquier
programa en esta parte central, seleccionándolo, esto es haciendo clic con el
botón izquierdo del ratón sobre él.

Como podemos observar, en esta parte central además de programas, existen


carpetas, pero son carpetas con programas a los que podemos acceder de
igual forma, seleccionando previamente la carpeta correspondiente.

Zona derecha del “menú inicio”

En su parte derecha aparecen algunas aplicaciones en pequeños recuadros


o baldosas (de ahí el nombre de embaldosado que recibe esta zona),
normalmente agrupados con una etiqueta. Es una zona muy utilizada por
aquellos usuarios entusiastas de otros entornos táctiles como los teléfonos
móviles o las tablets, y configuran este embaldosado para poder acceder
rápidamente a los programas o aplicaciones que más utilizan, seleccionando
dichas baldosas.

Zona izquierda del “menú inicio”

Por lo que respecta a su parte izquierda, el “menú inicio” nos muestra, en


nuestro caso (ver imagen), 4 opciones, aunque como veremos en breve,
podemos variar el número de opciones.

5
Al seleccionar la primera opción “Inicio/Apagado” Windows 10 muestra tres
formas para dejar de trabajar con Windows 10:

o “Apagar” (que ya utilizamos en el tema anterior).


o “Reiniciar” (básicamente apaga el ordenador y vuelve a encenderlo).
o “Suspender” (se utiliza si se va a pasar poco tiempo sin utilizar el
ordenador y queremos seguir trabajando en el mismo punto en que
estábamos).

Por lo que se refiere a la segunda opción, “Configuración”, indicar que la


utilizaremos en numerosas ocasiones en este documento, ya que será la puerta
de entrada para personalizar todos los elementos de Windows 10. En este
documento, encontraremos expresiones del tipo: CONFIGURACIÓN >>
PERSONALIZACIÓN >> COLORES >> ELEGIR…, lo que significará:

1. Abrir el menú “Configuración” (seleccionando esta opción en el “menú


inicio”).

6
2. En la ventana que aparecerá seleccionar “Personalización”.
3. En la pantalla que se nos mostrará seleccionar (a la izquierda) “Colores”.
4. Y en la ventana “Colores” seleccionar el apartado “Elegir…”

Seleccionando la tercera opción, Windows 10 nos mostrará el “explorador de


archivos”.

La cuarta opción corresponde a la opción “Usuario”. Al seleccionarla,


podemos acceder a otras formas de detener el trabajo con Windows 10 (cerrar
sesión y bloquear), o a modificar nuestra cuenta de usuario.

1.2 El “menú inicio”: personalización.

Algunas de las modificaciones que podemos realizar en el “menú inicio” son


estéticas. Por ejemplo, podemos:

o Cambiar su atura y anchura (igual que hicimos con la “barra de tareas”)


arrastrando sus bordes superior y derecho (debemos tener en cuenta
que hay unos límites tanto superior como inferior que no se pueden
rebasar).
o Cambiar sus colores, (recordemos que los cambios afectarán también
a la “barra de tareas”). Para ello: CONFIGURACIÓN >>
PERSONALIZACIÓN >> COLORES >> ELEGIR COLOR DE ÉNFASIS, y en este
apartado, deberemos a) elegir un color y b) en el control “Mostrar color
de énfasis en las siguientes superficies” activar la casilla “Inicio, barra de
tareas, y centro de actividades”.

7
Personalización de la parte izquierda del “menú inicio”

En la pantalla CONFIGURACIÓN >> PERSONALIZACIÓN >> si desactivamos el


control (1) “Mostrar lista de aplicaciones del menú inicio”, se modifica
sustancialmente la estructura del “menú inicio”.

Con ese control desactivado, el


“menú inicio” solo visualizará dos
zonas: la zona izquierda con las
2
opciones, y la zona de la derecha,
donde podemos encontrar el 3
listado de programas (que antes
teníamos en la parte central) o la
zona de embaldosado (que antes
teníamos en la parte derecha), pero
sólo una de ellas.

Para acceder al contenido de una


u otra zona, dispondremos en la
parte superior de dos iconos que
podremos seleccionar: “Iconos
anclados” (2) o “Todas las
aplicaciones” (3).

8
En la parte izquierda del “menú
inicio” podemos definir qué
opciones queremos que
aparezcan: CONFIGURACIÓN >>
PERSONALIZACIÓN >> INICIO >>
Ultimo enlace “Elige qué carpetas
quieres que aparezcan en Inicio”.

En esta pantalla, podemos activar


los elementos que queremos tener
como opciones en el “menú
inicio”, y/o desactivar los que no
queremos que aparezcan.

Podemos observar que no se


encuentran, las opciones de
“Inicio/Apagado” ni “Usuario”, y
esto es porque esas opciones son
inamovibles y aparecerán siempre
como opciones en el “menú
inicio”.

9
Personalización de la parte central del “menú inicio”

La personalización más común en esta zona es la posibilidad de incluir algunos


apartados en su parte superior. Por ejemplo, podemos tener las aplicaciones
que más utilicemos para tenerlas más a mano. Para ello utilizaremos la misma
pantalla de configuración anterior: CONFIGURACIÓN >> PERSONALIZACIÓN >>
INICIO >> y en ella activaremos el o los grupos que deseemos (aplicaciones
agregadas recientemente, aplicaciones más usadas y sugerencias).

Personalización de la parte derecha del “menú inicio”

En esta zona del embaldosado tenemos muchas posibilidades de


personalización, tanto en las baldosas (de forma aislada), como en cada grupo
de baldosas, así como en el embaldosado en su conjunto.

Cada una de estas baldosas se define como un “icono anclado” y se


corresponde a un programa de la parte central del “menú de inicio”. Pues bien,
la personalización más habitual en esta zona es la de “desanclar” una baldosa
(y de esta forma desaparecerá como parte del embaldosado, pero el
programa de la zona central seguirá existiendo) o “anclar” una baldosa (para
tenerla en el embaldosado).

10
Para desanclar una baldosa basta con
acceder a su “menú contextual” y
seleccionar la opción “Desanclar de
Inicio”.

Y para anclar una baldosa que se


corresponda con un determinado
programa, se ha de utilizar el “menú
contextual” de dicho programa (en la
zona central del “menú inicio”) y
seleccionar la opción “Anclar a Inicio”.

Además, de forma aislada para cada baldosa, podemos:


o moverla a otra ubicación (dentro o fuera de su grupo), sin más que
“arrastrar y soltar” dicho elemento,
o cambiar sus dimensiones (accediendo a su menú contextual,
seleccionando la opción “Cambiar el tamaño” (4) y eligiendo un nuevo
tamaño),

11
o modificar su comportamiento, en el caso de iconos dinámicos
(accediendo a su menú contextual, seleccionando la opción “Más” (5)
y eligiendo la opción correspondiente).

6 7
También podemos
personalizar algunos
aspectos de los grupos
de baldosa.

Por ejemplo. Podemos


cambiar su nombre (6)
sin más que
seleccionarlo, y en la
caja de edición que
nos muestra Windows
10 teclear el nuevo
nombre.

O cambiar su posición
sin más que “arrastrar y
soltar” el símbolo “=” que hay a la derecha del nombre del grupo (7).

Finalmente, para los entusiastas de las baldosas, Windows 10 permite que el


“menú inicio” llegue a ocupar todo el “escritorio”: CONFIGURACIÓN >>
PERSONALIZACIÓN >> INICIO >> Activar la opción “Usar Inicio a pantalla
completa”.

12
Apartado 2: La “barra de tareas”.

En este apartado vamos a analizar las partes en que podemos dividir la “barra
de tareas” según la tipología de los iconos que hay en ella (iconos propios de
Windows, iconos anclados, iconos temporales e iconos del sistema) y
examinaremos también cómo personalizar dicho elemento.

2.1 La “barra de tareas”: descripción.

Por defecto, podemos dividir la “barra de tareas” en 4 zonas (en las


explicaciones que siguen, supondremos ubicada la “barra de tareas” en la
parte inferior de la pantalla).

13
Zona de iconos propios de Windows 10

La primera zona corresponde a la parte


izquierda de la “barra de tareas” en la que
aparecen varios iconos propios de Windows
10 (en color blanco). De izquierda a derecha:
o “Inicio” del que ya hemos hablado en párrafos anteriores.
o “Búsqueda” que ya hemos usado en el Tema anterior, para buscar
determinados programas en nuestro equipo.
o “Cortana”, el asistente de Windows10 y del que no vamos a hablar,
puesto que no está presente en todas las versiones de Windows 10.
o “Vista de Tareas”, una de las novedades de Windows 10 y que
trataremos en el siguiente Tema.

Zona de iconos anclados a la “barra de tareas”

A la derecha de la zona anterior,


encontramos una segunda zona con
iconos (normalmente en color), que se
denominan iconos anclados a la “barra de tareas” (en breve veremos el
porqué de ese nombre). En el caso de nuestra imagen, tenemos los iconos (de
izquierda a derecha) el “Explorador de archivos”, “Microsoft Edge”, “Correo” y
“Navegador Opera”.

Zona de iconos temporales

A la derecha de la zona anterior encontramos los iconos temporales. Su


nombre viene determinado, porque dichos iconos aparecen en la “barra de
tareas” cuando su ventana correspondiente está abierta, pero al cerrar dicha
ventana el icono desaparece de ella.

14
Observemos que si abrimos el “Explorador de archivos” (independientemente
del icono utilizado) cuando cerramos su ventana su icono sigue estando en
dicha “barra de tareas”. Sin embargo, si hacemos lo mismo con un programa
que no tenga icono anclado a la “barra de tareas” la situación será distinta: al
abrir el programa el icono aparecerá en la “barra de tareas”, y al cerrar su
ventana el icono desaparece de la misma.

Zona de iconos del sistema


2 1 3
La cuarta zona es la que se
encuentra más a la
derecha en la “barra de
tareas” y lleva por nombre “área de notificaciones” de Windows 10. Contiene
iconos del sistema que proporcionan el estado y notificaciones sobre
determinados elementos.

En la imagen encontramos los iconos (que podemos seleccionar): altavoz,


acceso a internet, OneDrive y reloj (1).

En el lado izquierdo de esta zona, se encuentra la zona de desbordamiento (2),


un contenedor de otros iconos, y que podremos incorporar a la “barra de
tareas”.

Y el lado derecho está ocupado por el centro de actividades (3) en donde


(seleccionándolo) encontraremos notificaciones de aplicaciones (por ejemplo,
de mensajes recibido) y algunas acciones rápidas.

Y aún más a la derecha, en una zona minúscula limitada por una barra vertical,
encontramos un elemento que nos va a permitir despejar el escritorio de
ventanas sin cerrarlas y sin minimizarlas, bien colocando el puntero del ratón
sobre ella, o bien seleccionándola. Abandonando la zona o volviendo a
seleccionarla se vuelve a la situación original.

15
2.2 La “barra de tareas”: personalización.

Algunas de las modificaciones que podemos realizar sobre la “barra de tareas”


ya las hemos mencionado con anterioridad. Por ejemplo, en el tema anterior,
ya vimos:

o cómo modificar el tamaño de la “barra de tareas” (“arrastrando y


soltando” la zona que limitaba con el “escritorio”,
o cómo cambiarla de posición (pudiendo estar en la parte superior,
inferior, derecha o izquierda de la pantalla, “arrastrando y soltando” la
propia “barra de tareas”),
o cómo cambiar el lugar de algunos de sus iconos (podemos intercambiar
posiciones entre los iconos anclados y temporales entre ellos, y también
algunos iconos del área de notificación entre ellos).

Y en este mismo tema, ya hemos hablado de cómo cambiar el color en el


“menú inicio” y que dicho cambio también afectaba a la “barra de tareas”.

Gran parte de la
personalización que
podemos realizar sobre la
“barra de tareas”
podemos llevarla a cabo desde su menú contextual.
o Por ejemplo, si marcamos la opción “Bloquear la barra de tareas” ya no
podremos cambiar la posición de la “barra de tareas” con el ratón,
como hemos mencionado antes.
o O seleccionando la opción “Configuración de la barra de tareas”, una
pantalla de configuración a la que también podemos acceder de esta
manera: CONFIGURACIÓN >> PERSONALIZACIÓN >> BARRA DE TAREAS.

16
Personalización de la zona de iconos propios de Windows 10

En esta zona podemos ocultar o hacer visibles los iconos “Búsqueda”,


“Cortana” y “Vista de tareas”. El icono “Inicio” es inamovible y siempre está
presente. Para hacer visibles (u ocultar) los otros tres iconos, marcaremos o
desmarcaremos las opciones correspondientes del “menú contextual” de la
“barra de tareas”.

Personalización de la zona de iconos anclados

Para incorporar un icono de un programa a la zona de iconos anclados a la


“barra de tareas”, accederemos al menú contextual del programa
correspondiente en el “menú inicio” (da igual que el programa sea de la zona
central o del embaldosado) y seleccionaremos la opción “mas” y luego
“Anclar a la barra de tareas” (por eso esta zona se denomina zona de iconos
anclados).

17
Si queremos eliminar un icono de esta
zona, accederemos a su “menú
contextual” y seleccionaremos la
opción “Desanclar de la barra de
tareas”. Como ocurría con los iconos
anclados al inicio, cuando se elimina un
icono anclado a la barra de tareas el programa original no desaparece.

Tenemos otras posibilidades para incorporar iconos anclados a la “barra de


tareas”:
o Utilizar el icono “Buscar” y desde allí acceder al menú contextual del
programa correspondiente.
o Usar las opciones del “menú inicio” para incorporar, de la misma forma,
el “explorador de archivos” por ejemplo.
o “Arrastrar y soltar” un icono del “escritorio” a la “barra de tareas”.

Personalización del área de notificaciones

Para hacer visibles (u ocultar) los iconos del sistema del área de notificaciones,
accederemos a esta pantalla de configuración: CONFIGURACIÓN >>
PERSONALIZACIÓN >> BARRA DE TAREAS. Desde ella, en el apartado “Área de
notificaciones” utilizaremos el link “Activar o desactivar iconos del sistema” para
seleccionar los elementos correspondientes.

18
19
También es posible “arrastrar y soltar” iconos del área de desbordamiento al
área de notificaciones (así como dese el área de notificaciones al área de
desbordamiento).

20
Apartado 3: El “explorador de archivos”.

En este momento, sólo vamos a examinar el “explorador de archivos” para


saber cómo está estructurada la información en nuestro equipo, lo que nos
ayudará organizar, controlar y gestionar, todos los elementos de nuestro
ordenador.

Para abrir el “explorador de archivos” podemos utilizar:


o su icono anclado en la “barra de tareas”,
o su opción correspondiente en el “menú inicio”,
o el icono “Búsqueda” de la “barra de tareas”,
o la combinación de teclas “Windows” + “S”.

Inicialmente, en la ventana que nos muestra el “explorador de archivos”


podemos distinguir cuatro zonas: “Panel de navegación” (1), “Panel de listado
de elementos” (2), “Barra de direcciones” (3) y “Botones de navegación” (4).
Examinemos en detalle cada uno de ellos.

21
4 3

1 2

3.1 El “panel de navegación”.

En este panel (1) sólo aparecen “partes” del ordenador, unidades y carpetas,
organizadas de forma jerárquica a modo de árbol, y distinguimos qué
elementos pertenecen a otro porque aparecen desplazados ligeramente a la
derecha.

Así por ejemplo en la imagen vemos que “Este equipo” contiene distintos
elementos como “Descargas”, “Documentos”, “Escritorio”, “Imágenes” … y
todos ellos forman parte de “Este equipo”, porque aparecen bajo él y
desplazados a la derecha.

22
Observemos que “Este equipo” tiene una flechita a su izquierda que es negra
y apunta hacia abajo, y por eso estamos viendo todo su contenido. Sin
embargo, por ejemplo, no vemos lo que contiene “Escritorio” porque su flechita
es gris y apunta hacia la derecha. Pero si seleccionamos dicha flechita,
cambiará su iconografía y ya podremos ver su contenido (5).

Una primera pregunta interesante: ¿no hay más elementos en “Escritorio”?


¿Ningún icono? La respuesta es sencilla: recordemos que en este panel de
navegación no se visualizan programas ni archivos ni iconos, solo carpetas y
unidades. Por eso aparece en él, sólo la carpeta “Ejemplo”.

Igual que hemos hecho con “Escritorio” podemos ir abriendo el contenido de


“Ejemplo” y de sus distintas carpetas, seleccionando sus flechitas
correspondientes, hasta que no haya más flechitas (6), lo que equivale a decir

23
que acaba esta rama del árbol de jerarquías, porque ya no contiene más
carpetas.

3.2 El “panel de listado de elementos”.

A la derecha del “panel de navegación”, encontramos el “panel de listado de


elementos” que muestra el contenido (esta vez incluyendo archivos,
programas e iconos, además de las carpetas) del elemento seleccionado en
el “panel de navegación”. Así, por ejemplo, si seleccionamos “Escritorio” en el
“panel de navegación” vemos su contenido en el “panel de listado de
elementos” (7).

En este panel, si hacemos doble clic con el botón izquierdo sobre el icono de
un programa o archivo, abriremos su ventana correspondiente. Y si lo hacemos

24
sobre una carpeta, veremos el contenido de dicha carpeta.

Una cosa más sobre estos dos paneles que acabamos de estudiar. Si hacemos
doble clic con el botón izquierdo del ratón sobre un elemento del “panel de
navegación” que tenga su flechita en gris y apuntando a la derecha, sucederá
lo mismo que si hubiéramos seleccionado su flechita y el elemento: se abrirá su
árbol de jerarquía dejando ver su contenido en el “panel de navegación” y
también veremos su contenido en el “panel de listado de elementos”.

25
3.3 La “barra de direcciones”.

La “barra de direcciones” se ubica encima del “panel de listado”. En ella


podemos ver, para los elementos mostrados en el “panel de listado”, el
recorrido seguido por las distintas ramas del árbol de jerarquías hasta llegar a
dichos elementos.

La “barra de direcciones” de la imagen (8) nos indica que en el “panel de


listado de elementos” estaríamos viendo el contenido de la carpeta “2”. Y que
dicha carpeta es parte de “Imágenes” que a su vez es parte de “Ejemplo”, que
a su vez es parte de “Escritorio”, que es parte de “Este equipo “.

También podemos utilizar esta “barra de direcciones”, para seleccionar


cualquier de sus carpetas, y así visualizar su contenido en el “panel de listado
de elementos”.

3.4 Los “botones de navegación”.

A la izquierda de la “barra de direcciones”, encima del


“panel de navegación” encontramos los “botones de
navegación” (9). Se trata de cuatro botones que
podemos identificar por su nombre, si dejamos el puntero
9
del ratón sobre ellos un instante.

De izquierda a derecha son “Atrás” “Adelante” “Ubicaciones recientes” y


“Subir”.

26
Al seleccionar el botón de “Ubicaciones recientes”, aparece
un listado con las últimas carpetas que hemos visitado, y a
las que podemos acceder, sin más que seleccionarlas.

Los otros tres botones, cuando están activos, si dejamos el


puntero del ratón sobre ellos un instante, podemos ver a qué carpeta
accederíamos.

o El botón “Subir”, va ascendiendo en la estructura jerarquía que podemos


ver en la “barra de direcciones”. En el caso de la imagen, la pulsación
de este botón nos llevaría a la carpeta “Imágenes”

o El botón “Atrás” selecciona la carpeta anterior en la que estábamos


antes. En el caso de la imagen, y suponiendo que antes hubiéramos
pulsado el botón “Subir”, la pulsación de este botón nos devolvería a la
carpeta “2”.

o El botón “Adelante” nos devuelve a la carpeta en la que estábamos


antes de pulsar “Atrás” (por ese motivo estará inhabilitado en gris claro,
hasta que se seleccione el botón “Atrás”). Siguiendo con la secuencia
anterior, si pulsamos este botón accederíamos a la carpeta “Imágenes”.

27
Apartado 4: El “escritorio”.

En este apartado examinaremos los “accesos directos” del “escritorio” y


analizaremos qué elementos podemos personalizar en él.

4.1 Accesos directos.

Si echamos un vistazo a los iconos de un


programa de los que hemos visto hasta
ahora (de programa real, anclado a inicio y
anclado a la barra de tareas), veremos que
todos son idénticos. Sin embargo, el icono
en el “escritorio” correspondiente a ese mismo programa tiene un aspecto
distinto: tiene una flechita que aparece en su parte inferior izquierda y que da
nombre a estos iconos, a los que denominamos “accesos directos”.

Al igual que ocurría con los iconos anclados al inicio o anclados a la barra de
tareas, podemos eliminar los “accesos directos” sin ninguna preocupación,
puesto que esto no afectará al programa real. Podemos utilizar varios métodos

28
para ello, el más visual, por ejemplo, arrastrar el icono del “acceso directo” a
la “Papelera de reciclaje”.

Por otro lado, crear un “acceso directo” en el escritorio es realmente fácil:


basta con “arrastrar y soltar” el icono que aparece en el “menú Inicio” hasta el
“escritorio” (da lo mismo que el icono corresponda al programa real o a una
baldosa).

Una curiosidad: si procedemos a “arrastrar y soltar” un “acceso directo” del


“escritorio” sobre la “barra de tareas”, ocurrirá que el “acceso directo”
permanecerá en el “escritorio” y se creará un icono anclado a la barra de
tareas (si el icono ya estuviera en la “barra de tareas”, entonces no sucedería
nada).

Aunque no es lo habitual, también es posible incorporar “accesos directos” en


el “escritorio” que correspondan a archivos, o a carpetas, para, por ejemplo,
tenerlos más a mano. Existen varias formas de hacerlo.

1ª forma de crear un “acceso directo” en el “escritorio”

Quizá la forma más simple de crear un “acceso directo” sea utilizar el “menú
contextual” del elemento sobre el que queremos crear el “acceso directo”,
seleccionar la opción “Enviar” y la sub-opción “Escritorio (crear acceso
directo)”.

2ª forma de crear un acceso directo en el “escritorio”

También podemos crear un “acceso directo” accediendo a su “menú


contextual” y seleccionando la opción “Crear acceso directo”. De esta forma
el “acceso directo” se crea en la misma ubicación que el archivo original, y
basta ahora con mover dicho “acceso directo” al “escritorio”.

29
3ª forma de crear un acceso directo en el “escritorio”

Existe una tercera forma utilizando la opción “Nuevo” del “menú contextual”
del “escritorio” y la sub-opción “Acceso directo” (1). Al hacerlo, Windows 10

nos permitirá examinar nuestro equipo para seleccionar el elemento sobre el


que crear el “acceso directo” en el “escritorio”.

30
4.2 Personalización del “escritorio”.

Podemos acceder a todos los


parámetros de personalización
del “escritorio” a través de las
distintas opciones de su “menú
contextual”.

Tamaño de los iconos

Con la opción “Ver” podemos


2
modificar el tamaño de los iconos
del “escritorio” (2), e incluso hacerlos
desaparecer dejando el “escritorio
vacío” (3).
3

Ordenación de los iconos

Con la opción “Ordenar por” podemos


seleccionar un nuevo criterio para la
ordenación ascendente de los iconos en el
“escritorio”. Una nueva selección del mismo
criterio crearía una ordenación descendente.

31
” Configuración de pantalla”

Con la opción “Configuración de pantalla” podemos modificar algunos


parámetros tales como por ejemplo la resolución de pantalla o el tamaño de
los elementos que vemos en la misma.

” Personalizar”

La opción “Personalizar” nos da


acceso a una pantalla de
configuración: CONFIGURACIÓN >>
PERSONALIZAR, en la que podemos modificar el fondo del “escritorio”,
pudiendo elegir entre una imagen, un color (color sólido) y una presentación
(un carrusel de imágenes).

En el caso de
seleccionar
“Imagen”,
Windows 10
nos mostrará
un conjunto
de imágenes
para elegir
una de ellas 4
(si alguna vez
hemos utilizado una imagen como fondo, en extremo izquierdo aparecerá la
última elegida). También nos permite, pulsando el botón “Examinar” (4), elegir
cualquier imagen que tengamos en nuestro equipo.

32
En el caso de
seleccionar
una “Color
sólido”, el
sistema nos
mostrará 24
colores
predefinidos
para elegir
uno de ellos
(si alguna vez
hemos usado
5
uno para el
fondo, una
marca indicará el ultimo seleccionado como color de fondo). También nos
permite, pulsando el botón “Color personalizado” (5) definir un color propio.

33
Finalmente, en el caso de seleccionar “Presentación” Windows 10 nos mostrará
una ventana en la que tendremos que:

o Seleccionar la carpeta en la que tenemos las imágenes del carrusel,


presionando el botón “Examinar” (6).
o Definir el intervalo de tiempo que ha de transcurrir entre dos imágenes
consecutivas, utilizando el control de lista “Cambiar de imagen cada”
(7).
o Indicar si el orden de aparición de las imágenes será el indicado en la
carpeta o un orden aleatorio, activando o desactivando el control
“Orden aleatorio” (8).

34
Resumen
Con el estudio de este tema se ha pretendido que el alumno conozca en profundidad
todos los elementos que configuran la interface de Windows 10, y que sepa configurar
dichos elementos para que el trabajo con el sistema operativo sea lo más fructífero
posible.

Bibliografía

Myriam Griss (2020). Windows 10 (edición 2020). Editorial ENI, Barcelona.

Patricia Scott (2015). Windows 10 (Guías visuales). Anaya Multimedia.

35
TRABAJANDO CON WINDOWS 10
Jefatura de Enseñanza

1
Introducción
Gran parte del trabajo diario con Windows 10 consiste en pequeñas tareas como
copiar un archivo, mover una carpeta, eliminar un elemento, o definir las aplicaciones
predeterminadas para un tipo de archivo (aquellas que utiliza Windows 10 por
defecto para abrir todos los archivos con una determinada extensión), o saber
organizar las ventanas para trabajar de una forma más cómoda, o simplemente
utilizar de forma correcta el “explorador de archivos” para visualizar la información
conforme más interese.

Objetivos de aprendizaje:

1 Utilizar correctamente las opciones del “explorador de archivos”.

2 Saber organizar el trabajo con las ventanas.

3 Conocer el trabajo con los archivos, carpetas y programas.

4 Comprender el concepto de extensión de un archivo.

Apartados de la unidad didáctica:

1 Trabajando con ventanas.

2 Trabajando con archivos, programas y carpetas.

2
Apartado 1: Trabajando con ventanas.

En este apartado vamos a analizar cómo podemos organizar el trabajo con las
ventanas: cuando están minimizadas, cuando no lo están, o cuando forman
parte de los escritorios virtuales. También finalizamos el estudio de la ventana
del “explorador de archivos”.

1.1 El “explorador de archivos” III.

Anteriormente ya habíamos estudiado en detalle el “panel de navegación” y


el “panel de listado de elementos”, así como la “barra de direcciones” y los
“botones de navegación” del “explorador de archivos”. En este apartado
analizaremos sus “accesos rápidos” su “barra de estado” y su “cinta de
opciones”.

Los “accesos rápidos”

Los “accesos rápidos” (1) están ubicados en la parte superior del “panel de
navegación” y se utilizan como atajos para acceder rápidamente a las
carpetas que más usamos desde el “explorador de archivos” sin más que
seleccionarlas.

3
1

Por defecto, Windows 10 suele instalar aquí algunas carpetas, pero podemos
colocar las que nos sean más útiles.

Y para hacerlo, no tenemos más acceder al “menú contextual” de la carpeta


y seleccionar la opción “Anclar a acceso rápido”. Mientras que para eliminar
una carpeta de los “accesos rápidos” utilizaremos la opción “desanclar del
acceso rápido” de su “menú contextual”.

4
La “barra de estado”

Como en todas las ventanas, la “barra de estado” del “explorador de archivos”


muestra alguna información relevante acerca de dicha ventana. En nuestro
caso, por ejemplo, indica la cantidad de elementos (2) que aparecen en el
“panel listado de elementos”.

La “cinta de opciones”

En la pestaña “Inicio” del “explorador de archivos” existen muchas opciones


que describiremos más adelante, cuando trabajamos con archivos y carpetas.

La otra pestaña
importante del
“explorador de
archivos” es la

5
pestaña “Vista” y desde ella vamos a poder personalizar la forma en que el
“explorador de archivos” muestra la información.

En la sección de
“Paneles”, por
ejemplo, podemos
hacer desaparecer 3
el “panel de
navegación” (3)
utilizando el botón “Panel de navegación” y desmarcando la casilla
correspondiente. De forma que sólo tendríamos el “panel de listado de
elementos” y para abrir una ventana o ver el contenido de una carpeta
bastaría hacer doble clic con el botón derecho del ratón en el elemento
correspondiente.

También podemos
incorporar otro
panel más (4) a la
derecha, en el que
se muestra una vista 4

previa del elemento


o uno con detalles de dicho elemento.

En la sección
“Diseño” podemos
personalizar la
información que
aparece en el
“panel de listado
de elementos”. En nuestro caso tenemos seleccionada la opción “Lista”, pero
podemos tener algo más de información seleccionando la opción
“Contenido” o mucha más información con la opción “Detalles”. Incluso

6
podemos hacer que se muestren iconos de los elementos en distintos tamaños
(pequeños, medianos, grandes y muy grandes).

En la sección “Vista actual” podemos, por ejemplo, definir cómo queremos que
aparezcan
ordenados los
5 6
elementos en el
“panel de listado
de elementos”
utilizando el botón
“Ordenar por” (5). O bien seleccionar el botón “Agrupar por” (6) para
seleccionar un criterio de agrupación para dicho panel.

1.2 Ventanas minimizadas.

A menudo, vamos a necesitar minimizar todas las ventanas que tengamos


abiertas, o minimizarlas todas excepto una para seguir trabajando con ella. Es
algo que podemos realizar de forma manual con cada una de las ventanas,
pero con muchas ventanas se convierte en una tarea larga y tediosa.

Windows 10 permite minimizar todas las ventanas abiertas de varias formas:

o Utilizando la combinación de teclas “Windows” + “M” (para volver a la


situación original haremos uso de la combinación “Windows” + “Shift” +
“M”).
o Seleccionar el área (pequeña) que se encuentra en el extremo
derechos de la “barra de tareas” y que se conoce como “acceso al
escritorio” (una nueva selección sobre dicho elemento devolverá las
ventanas a su situación original). En vez de seleccionar el área, podemos
colocar el puntero del ratón sobre ella, para que, además de
minimizadas, quede un “sombreado” sobre el “escritorio”.

7
Windows 10 también permite minimizar todas las ventanas que tengamos
abiertas, excepto una en concreto con la que pensamos seguir trabajando.
Para ello, seleccionamos la “barra de título” de la ventana que nos interesa y
movemos el ratón de derecha a izquierda o de arriba a abajo, rápidamente.
Se trata de darle al ratón una pequeña sacudida… y el resto de las ventanas
se minimizan en la “barra de tareas”. Si repetimos la sacudida, las ventanas
volverán a su estado original.

Cuando las ventanas están minimizadas en la “barra de tareas”, por defecto,


Windows 10 agrupa todas las ventanas correspondientes a un mismo programa
en un único icono.

Este comportamiento podemos modificarlo accediendo al menú contextual


de la “barra de tareas”, seleccionando la opción “configuración de la barra
de tareas” y en el apartado “combinar los botones de la barra de tareas”
seleccionar la opción “Nunca”.

Cuando Windows 10 agrupa todas las ventanas correspondientes a un mismo


programa en un único icono, no es factible identificar de forma exacta el
número de ventanas abiertas. Si observamos la imagen de arriba vemos que
los cuatro iconos de la derecha están subrayados con una línea azul, mientras
que el subrayado del quinto icono es distinto, tiene dos tonalidades de azul.
Independientemente del color (que puede ser personalizado) el estilo del
subrayado indica que los cuatro iconos de la derecha tienen una única
ventana abierta, mientras que el quinto tiene más de una. De esta forma, con
la información de la imagen sólo podemos afirmar que en este “escritorio” hay
6 o más ventanas abiertas.

Si una ventana está minimizada en la “barra de tareas” podemos cerrarla de


varias formas. Las más utilizadas son: acceder al menú contextual del icono en

8
la “barra de tareas” y luego seleccionar la opción “Cerrar ventana” (7), o bien
utilizar el botón “Cerrar” (8) de la miniatura (si está visible).
8

1.3 Cerrando ventanas no minimizadas.

Para cerrar este tipo de ventanas, además de utilizar su botón “Cerrar”,


podemos hacer uso de otras formas.

o La primera es utilizar la combinación de teclas “Alt” + “F4”, que cerrará


la ventana activa (la última en la que se realizó alguna acción).
o La segunda es otra combinación de teclas,
en este caso “Alt” + “Barra espaciadora”, de
forma que se abrirá un menú de opciones en
la parte superior izquierda de la ventana
activa, y bastará con seleccionar la opción
“Cerrar”.
o Esas mismas opciones que acabamos de mencionar, aparecerán si
seleccionamos el icono que hay en la parte superior izquierda de
muchas ventanas o si accedemos al menú contextual de la “barra de
título” de una ventana.

9
1.4 Organizado ventanas.

Cuando tenemos varias ventanas abiertas,


y no están maximizadas ni minimizadas, el 9

menú contextual de la “barra de tareas”


proporciona distintas opciones para
organizar dichas ventanas. Podemos
organizarlas en cascada, apiladas, o en
paralelo (9).

También podemos reorganizarlas de forma


manual, redimensionando y colocando
cada una de las ventanas, pero es una
tarea muy pesada e inaccesible en la práctica cuando tenemos muchas
ventanas abiertas.

Una tercera posibilidad para organizar las ventanas es el de acoplarlas. En


cualquier caso, para poder hacerlo hemos de tener activada la opción
correspondiente (CONFIGURACIÓN >> SISTEMA >> MULTITAREA >> Activar el
control “Acoplar Ventanas”). Para acoplar una ventana, no tenemos más que
moverla, de forma que el puntero del ratón se coloque en cada una de las
esquinas de la pantalla o en mitad de cualquier lateral de la pantalla. Veremos
que podemos realizar el acoplamiento cuando aparezca un sombreado de la
ventana o aparezca un círculo animado en la posición del cursor.

Así, por ejemplo, para acoplar cuatro ventas, colocaremos el puntero de ratón,
para cada una de las ventanas, en una esquina de la pantalla. Mientras que,
para tres ventanas, podemos colocar el puntero del ratón de la primera en
mitad del lateral izquierdo de la pantalla, y usar las esquina derecha superior y
derecha inferior para las otras dos ventanas (en realidad, para el último acople,
basta con seleccionar la miniatura que aparece, y Windows 10 la recoloca en
su posición exacta).

10
Un recurso importante para el trabajo con ventanas es la combinación de
teclas “Alt” + “Tabulador” sin levantar la tecla “Alt”. Cuando activamos esta
combinación, Windows10 muestra una ventana en negro con unas miniaturas
de todas las ventanas abiertas y una de ellas enmarcada. Cada pulsación
sucesiva de la tecla “Tab”, (o de las teclas de dirección del teclado) va
enmarcando la siguiente miniatura de ventana. Cuando liberamos la tecla
“Alt” la ventana que estaba enmarcada será la ventana activa, la ventana en
la que podremos empezar a trabajar.

Si en vez de utilizar la combinación “Alt” + “Tab” usamos la combinación triple


“Alt” + “Shift” + “Tab”, sin dejar de presionar ninguna de las dos primeras teclas,
sucede lo mismo pero el orden en el que se van recorriendo las ventanas
enmarcadas es el inverso, de derecha a izquierda y de abajo hacia arriba.

En cualquier caso, ambos métodos son algo engorrosos puesto que se necesita
mantener pulsada una o dos teclas de forma permanente. Para evitarlo,
Windows 10 propone otra combinación tripe “Alt” + “Ctrl” + “Tab” en la que se
pueden liberar todas las teclas.

“Alt” + “Tab” “Alt” + “Shift” + “Tab” “Alt” + “Ctrl” + “Tab”

1.5 Escritorios virtuales.

El acceso a estos escritorios virtuales se realiza utilizando el icono “Vista de


tareas” de la “barra de tareas”. Al hacerlo, Windows 10 nos muestra miniaturas
correspondientes a las ventanas que teníamos abiertas en el “escritorio” en el
que estábamos trabajando.

En la parte superior, encontramos el botón “Nuevo escritorio” y si lo


seleccionamos, tendremos otro “escritorio” en el que podemos trabajar, de
forma independiente al que teníamos anteriormente. Además, nombra al

11
escritorio inicial como “Escritorio 1” y al nuevo como “Escritorio 2” (en cualquier
caso, estos nombres se pueden modificar haciendo clic sobre dicho nombre, y
tecleando el nuevo nombre en la caja de edición correspondiente). De esta
forma podemos ir creando sucesivos escritorios, con el único límite de la
capacidad del equipo.

Cuando estemos trabajando en el “Escritorio 2” y seleccionemos su “Vista de


tareas”, Windows 10 mostrará remarcado dicho escritorio, indicando que las
miniaturas que hay abajo son las ventanas correspondientes al “Escritorio 2”.

Es interesante saber que es posible intercambiar ventanas entre escritorios, sin


más que arrastrar la miniatura de la ventana del escritorio actual hasta otro
escritorio.

Para eliminar un escritorio, basta con colocar el puntero del ratón sobre él, y
presionar el botón “Cerrar” que aparece en él. Cuando se cierra un escritorio,
todas las ventanas que tenía abiertas, son heredadas por el escritorio anterior.

12
Apartado 2: Trabajando con elementos.

En este apartado vamos a examinar en detalle las distintas formas que propone
Windows 10 para mover, cortar, copiar, pegar, renombrar y eliminar cualquier
tipo de archivo, carpeta, programa o acceso directo. Utilizaremos para ello el
menú contextual del elemento con el que queramos trabajar, el “explorador
de archivos” o simplemente el ratón o el teclado.

2.1 Moviendo elementos.

Mover un elemento (archivo, carpeta o acceso directo) es simplemente


cambiar la ubicación de dicho elemento.

Podemos mover un elemento utilizando las


1
opciones de su menú contextual (1) “Cortar”
(para quitarlo de su ubicación actual) y “Pegar”
(para dejarlo en su nueva ubicación), tanto
desde el “escritorio” como desde el “explorador
de archivos”.

13
El “explorador de
archivos” tiene una
opción propia para
realizar este trabajo
de mover un
2 3
elemento (2), y es el
botón “Mover a” de la pestaña “Inicio”. Cuando tenemos un elemento
seleccionado en el “panel de listado de elementos” y usamos este botón,
Windows 10 muestra una ventana en la que podemos seleccionar una carpeta,
para mover allí dicho elemento.

Algunas veces, no querremos cambiar de posición un elemento, sino tener una


copia suya en otra ubicación. Para ello podemos utilizar el “menú contextual”
del elemento, en particular sus opciones “Copiar” y “Pegar” (1), igual que
hicimos antes con “Cortar” y “Pegar”. De nuevo el “explorador de archivos”
tiene en la pestaña “Inicio” una opción propia, el botón “Copiar a” (3) para
llevar a cabo esta tarea.

Es importante resaltar que, cuando hablamos de “elementos” a mover, nos


estamos refiriendo a archivos, carpetas, incluso accesos directos, pero nunca
a programas. Nunca se debe mover un programa, porque seguramente dejará
de funcionar.

Para las tres acciones que hemos visto en este apartado, Windows 10 propone
una combinación de teclas alternativa:

“Ctrl” + “X” alternativa para “Cortar”

“Ctrl” + “V” alternativa para “Pegar”

“Ctrl” + “C” alternativa para “Copiar”

14
2.2 Renombrar un elemento.

En nuestro trabajo diario con Windows 10, a


menudo necesitaremos cambiar el nombre de
un archivo o carpeta (incluso puede que
también el de un acceso directo). Para hacerlo,
podemos utilizar el “menú contextual” del
4
elemento, y seleccionar la opción “Cambiar de
nombre” (4). Al hacerlo, Windows 10 muestra
una caja de edición, en la que podremos
teclear el nuevo nombre para el elemento. Esta forma de trabajar es válida
tanto en el “escritorio” como en el “explorador de archivos”.

Pero el “explorador
de archivos” tiene
una opción propia
en la su pestaña
“Inicio” como es el
botón “Cambiar 5

nombre” (5) que funciona de forma similar.

A menudo, tras realizar alguna acción con Windows 10 (copiar, pegar, cambiar
nombre…) nos gustaría deshacer dicha acción. Y lo podemos hacer utilizando
la combinación de teclas “Ctrl” + “Z”. También tenemos disponible la
combinación “Ctrl” + “Y” para anular el último “Ctrl” + “Z” que hemos realizado.

“Ctrl” + “Z” Deshacer la última acción realizada

“Ctrl” + “Y” Rehacer la acción deshecha por “Ctrl” + “Z”

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2.3 Eliminar un elemento.

Otra de las opciones que más utilizaremos en Windows 10 es la de eliminar un


elemento. Y es algo que podemos llevar a cabo de formas muy distintas, tanto
desde el “escritorio” como desde el “explorador de archivos”.

Al hablar de eliminar un elemento, nos estamos refiriendo a un archivo, carpeta


o acceso directo, ya que nunca debemos eliminar un programa. Si lo
hiciéramos, efectivamente el programa desaparecería y dejaría de funcionar,
pero esa forma de eliminarlo haría que quedasen restos del programa que
redundaría en una merma en el rendimiento del sistema operativo. Para
eliminar un programa de forma efectiva, debemos desinstalarlo del equipo.
Para ello, bastará con acceder al “menú contextual” del programa en el
“menú inicio” y seleccionar su opción “Desinstalar”.

Existen varias formas de eliminar elementos, pero con la mayoría de ellas


podemos recuperar el elemento.

Eliminación de elementos que pueden ser recuperados

o Arrastrar el elemento a la “papelera de reciclaje.


o Seleccionar el elemento y pulsar la tecla ”Suprimir”.
o Utilizar el “menú contextual” del elemento y seleccionar la opción
“Eliminar”.
o Seleccionar el elemento en el “explorador de archivos” y utilizar el botón
“Eliminar” de su pestaña “Inicio”.

Si observamos detenidamente el “escritorio” veremos el icono


“Papelera de reciclaje”, que se comporta como una carpeta
con algunas características especiales. Pues bien, cada vez
que eliminamos un elemento de estas formas, dicho elemento
desaparece de su ubicación, pero queda almacenado en la “Papelera de

16
reciclaje” (y permanecerá allí hasta que se elimine de la “Papelera de
reciclaje” o se vacíe dicha carpeta).

De esta forma siempre podemos recuperar un elemento que acabamos de


eliminar: accedemos a la “papelera de reciclaje” (doble clic con el botón
derecho del ratón sobre dicho icono), seleccionamos el elemento que
acabamos de eliminar, y luego utilizamos el botón “Restaurar los elementos
seleccionados” (6). Esto permitirá que el elemento vuelva a su ubicación
original.

Eliminación permanente de elementos

Otra forma de eliminar un elemento es seleccionar dicho elemento y utilizar la


combinación de teclas “Shift” + “Suprimir”. Pero en este caso, la eliminación
será permanente, por lo que previamente Windows 10 informará de ello.

Cuando un elemento se ha eliminado de esta forma, su borrado es irreversible,


ya no lo encontraremos en la “Papelera de reciclaje”.

17
2.4 Selección de múltiples elementos.

A menudo, el trabajo con elementos de Windows 10 es más efectivo cuando


podemos manejar varios elementos a la vez, lo que requiere que previamente
tengamos seleccionados esos elementos (para eliminar o cortar o…). Existen
varias formas de realizar una selección múltiple, tanto en el “escritorio” como
en el “explorador de archivos”.

o La primera de ellas consiste en utilizar el ratón de forma que “dibuje” un


área que toque a todos los elementos. Para ello hacemos clic con el
botón izquierdo del ratón sobre una esquina de la zona rectangular, y
sin liberar el botón arrastramos el puntero del ratón hasta la esquina
opuesta, y finalmente liberamos el botón del ratón. Así quedarán
seleccionados todos los elementos que toquen el área seleccionada.
o La segunda consiste en seleccionar un primer elemento y luego utilizar
la combinación de teclas “Shift” + selección sobre un segundo
elemento, de forma que quedarán seleccionados todos los elementos
entre el primero y el segundo (ambos incluidos).
o La tercera forma, suele ser la más efectiva, ya que las dos anteriores,
requieren que los elementos a seleccionar estén en un orden concreto.
Para ello hemos de seleccionar un primer elemento y posteriormente
utilizar la combinación de teclas “Ctrl” + selección sobre un segundo
elemento, para que ambos elementos queden seleccionados.
Utilizando de nuevo “Ctrl” + selección sobre un tercer elemento,
tendríamos seleccionados tres elementos… y así sucesivamente.
o Por su parte, el “explorador de archivos” cuenta con opciones propias
para la selección de elementos en su pestaña “Inicio” (7).

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2.5 Extensión de los archivos.

Cuando abrimos la ventana correspondiente a un archivo, Windows 10 utiliza


un programa específico para abrir dicho archivo, y eso es así, porque sabe el
tipo de archivo de que se trata y utiliza un programa concreto para visualizarlo.
En cualquier caso, el tipo
de un archivo viene
indicado por su extensión.
Si accedemos al “menú
contextual” de un archivo
8
podemos ver de qué
archivo se trata y cuál es
su extensión (8).

Por defecto, Windows 10 oculta la extensión de los elementos, por eso no lo


vemos al leer su nombre. Pero podemos modificar este aspecto, abriendo el
“explorador de archivos”, y en su pestaña “Vista”, en la sección “Mostrar u
ocultar”, marcando
la casilla (9)
“extensiones de
9
nombres de
archivo”.

Y es que todo archivo de Windows 10 consta de dos partes, separadas por un


punto, y lo que hay después del punto es su extensión que suele tener 3 o 4
caracteres (aunque los hay con muchos más, y algunos que tienen sólo 2).

La extensión de un archivo es muy importante. De hecho, todo archivo de


Windows 10 tiene una extensión, y es lo que permite a Windows 10 saber qué
hacer con ese archivo, qué programa utilizar para mostrar el contenido de ese
archivo.

19
Ya hemos visto que todos los archivos tienen extensión, pero ¿y las carpetas?
Las carpetas no tienen extensión, algo lógico si lo pensamos detenidamente,
ya que Windows 10 no necesita saber nada más de una carpeta, pues son sólo
contenedores y todas las maneja de la misma forma.

Hemos referido unos párrafos antes que Windows 10 abre cada tipo de archivo
con un programa específico. ¿Acaso no se pueden utilizar otros programas
para abrir esos archivos? La respuesta es sí.

Si accedemos al “menú
contextual” del archivo
“Nuevo documento.txt” y
10
seleccionamos la opción “Abrir
con” podemos ver todos los
programas que puede utilizar
Windows 10 para abrir dicho archivo (10).

Surge entonces una nueva cuestión: si Windows 10 puede abrir un determinado


archivo con varios programas ¿no podemos cambiar el programa que utiliza
Windows 10 por defecto para abrir este tipo de archivos? La respuesta es sí.

Para ello accedemos al


“menú contextual” del
archivo, seleccionamos
propiedades (ahí vemos
el programa que está
utilizando Windows 10
11
para abrir este tipo de
archivos) y presionamos el
botón “Cambiar” (11).

Al hacerlo, Windows 10 nos muestra una ventana para que seleccionemos, de


entre todos los programas que nos mostró antes, el que queremos utilizar para

20
abrir ese tipo de
archivos a partir de
ahora (aunque
también podemos
seleccionar otros que
Windows 10 no
presenta por
defecto).

Una vez que


hayamos
seleccionado el
nuevo programa,
Windows 10 abrirá
por defecto todo
archivo con
extensión .txt con ese
programa.

Este programa o
aplicación que utiliza
Windows para abrir cada tipo de archivo se conoce como aplicación
predeterminada, para dicho tipo de archivo.

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Resumen
Con el estudio de este tema, se ha pretendido que el alumno tenga una visión más
amplia de cómo trabajar con los archivos, programas y carpetas de Windows 10, y
de cómo organizar las ventanas para que el trabajo con el sistema operativo se
realice de la forma más eficaz posible.

Bibliografía

Myriam Griss (2020). Windows 10 (edición 2020). Editorial ENI, Barcelona.

Patricia Scott (2015). Windows 10 (Guías visuales). Anaya Multimedia.

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