4 El dintel: La viga y el pórtico
El dintel es la manera de cerrar un vano de forma plana. El hombre descubrió el
mecanismo del dintel casualmente por medio de un tronco de madera. Intentó reproducirlo
mediante losas de piedra apoyadas en sus extremos, comprobando que el empleo de la
madera permitía luces mayores, dejando el uso de pórticos de piedra para decoración de los
templos. En la actualidad basándose en los mismos principios, se construyen dinteles mediante
el empleo de vigas metálicas, de hormigón armado u hormigón pretensado.
El peso de la pieza que constituye el dintel y de los materiales que están encima se
descarga en vertical hacia el suelo de forma que los extremos del dintel, que se apoyan en los
elementos sustentantes (muros, pilares,...), quedan firmes mientras que la parte central, que
no está apoyada, tiene mayor deformación por el esfuerzo a flexión. Los laterales del vano
deben ser gruesos para recibir verticalmente el peso del dintel.
El punto débil del dintel es por tanto el punto medio del vano, ya que si se aumenta el
peso que debe soportar de forma descontrolada, se romperá por su parte central.
Cuanto más mayor sea la longitud del vano más débil es el dintel en el centro del vano. En
cambio la altura de los soportes sobre los que se apoya el dintel no influye tanto en la
estabilidad.
Imágenes de trilitos. Esquema estructural
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A continuación se representa una descripción gráfica de cómo se transmiten las fuerzas
en el dintel y los esfuerzos a los que está sometido.
Mecanismos de flexión y resistencia a la flexión
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Relación entre cortante, tracción y compresión en la flexión
El esfuerzo de flexión provoca tensiones de tracción y compresión, produciéndose las
máximas tensiones de tracción en la parte inferior y las de compresión en la parte superior. En
las zonas próximas a los apoyos se producen los mayores esfuerzos cortantes.
Pero un dintel simplemente apoyado en sus extremos, ya fuese una losa de piedra o un
tronco de madera, presentaba una estabilidad ante esfuerzos horizontales muy pobre, frente a
la estabilidad vertical. Cuando el hombre comienza a rigidizar los encuentros entre los apoyos
del dintel con los elementos verticales que lo sustentan, es cuando se produce un gran
aumento en la estabilidad de sus construcciones originándose el pórtico rígido, presente en las
técnicas constructivas actuales.
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Al unirse rígidamente en el pórtico los elementos verticales con los horizontales sin
discontinuidad material, son todos sus elementos los que, trabajando en conjunto, se oponen
a las solicitaciones ya sean verticales u horizontales, movilizando esfuerzos de flexión,
compresión y cortante en sus miembros.
Unión rígida de elementos verticales y horizontales. Estructura metálica y de hormigón armado
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Aspectos interesantes del mecanismo del pórtico, frente al mecanismo del trilito
La utilización de los pórticos es cada vez más usual en las construcciones industriales
metálicas debido a las mejoras en los procedimientos de cálculo, más complejos que para las
estructuras de nudos articulados, entre otras razones. Las estructuras porticadas con nudos
rígidos constituyen actualmente la estructura principal de las naves industriales.
Formas generales de estructuras metálicas porticadas de nudos rígidos
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Debido al interés por conseguir luces mayores, una optimización del diseño, la
importancia del pórtico en la construcción industrial, etc., aparecen otras tipologías de
pórticos como los que a continuación se reflejan.
Empleo de perfiles de alma llena en sección variable adaptándose a las
solicitaciones que se producen en las diferentes secciones de las barras
Tipologías en las que las vigas y los pilares se han formado mediante
estructuras de barras de disposición triangular, de forma que puedan
ser calculados como una estructura constituida por barras articuladas
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5 El mecanismo resistente por excelencia: Los arcos
Cuando el hombre descubrió el arco como elemento unitario de las bóvedas para cubrir
espacios, inició uno de los grandes hitos de la historia humana en el campo de la arquitectura.
El arco es la forma curva de cerrar un vano y no consta de una sola pieza sino de varias,
que se denominan dovelas. Las dovelas tienen una forma trapezoidal con mayor anchura en la
parte exterior que en la interior mientras que pueden ser planas en su parte frontal y trasera.
Para que el arco sea estable cada una de las piezas debe estar bien calculada y los lados por los
que se unen deben estar muy bien trabajados.
Puente de Alcántara, Cáceres
Puente romano de Mérida
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Partes de un arco
Partes:
1.- Imposta
2.- Salmer
3.- Dovela
4.- Contraclave
5.- Clave
6.- Intradós
7.- Extradós (trasdós)
8.- Rosca
9.- Luz
10.- Flecha
11.- Riñón
12.- Jamba
Descarga del peso y estabilidad del arco
El peso de los materiales tiende a caer en vertical hacia el suelo pero las dovelas tienen
una característica forma trapezoidal de manera que su parte exterior, más ancha, no cabe por
la parte interior que es más estrecha. Así, el peso de la clave, que tiende a caer en vertical
hasta el suelo, al no poder hacerlo por la forma de trapecio, se "encaja" horizontalmente en las
dos piezas laterales (las contraclaves). El peso se desplaza, pues, de forma diagonal como
resultante de la vertical y la horizontal. De esta forma el arco, si las dovelas están bien
construidas, no tiene ningún problema de estabilidad; el punto débil del arco está en las
impostas ya que, si los elementos sustentantes no fueran suficientemente firmes, se abrirían
hacia el exterior aumentando el espacio entre las dovelas y permitiendo que la parte superior,
más ancha, cupiera por la parte inferior, más estrecha.
Mecanismo del arco. Relación f/L
En la construcción de los arcos en puentes de piedra, a medida que la relación f/L se hace
menor, aumentan los empujes horizontales en sus arranques. Así el arco de medio punto
acusa un mayor empuje frente al arco ojival.
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Arco de medio punto Arco ojival
Arco rebajado o escarzano
Diseñar un arco de manera que su curva coincida con el antifunicular de las cargas no es
tarea sencilla, incluso resulta imposible si las cargas que actúan sobre el arco son variables en
magnitud y posición, como ocurre en los puentes. El arco se debe diseñar procurando que su
línea de presiones se sitúe entro del núcleo central de las secciones ortogonales a su directriz.
Para ello se debe plantear una afinidad geométrica entre las ordenadas de su directriz y la ley
de momentos flectores del sistema de cargas que actúe en una viga virtual de la misma
longitud que el arco.
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Funicularidad y antifunicularidad
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El arco romano de medio punto, con una relación f/L = 1/3 presenta una curva que no
coincide con la antifunicular, pero se compensa con el relleno de sus riñones y el espesor de
sus dovelas, de manera que se reducen los empujes laterales sobre los apoyos. Los arcos
rebajados y elípticos presenta una relación de f/L = 1/5.
Cuando se introducen los conceptos de equilibrio y antifunicularidad en el diseño de los
arcos se produce un espectacular avance.
Puente Adolfo de Luxemburgo
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La condición de estabilidad del arco fue formulada por Moseley y Mery. La línea de
presiones debe estar contenida entre las dos líneas que definen el espesor del arco, haciendo
trabajar el material a 1/10 de su tensión de rotura, de manera que el empuje en el arco queda
acotado entre un mínimo y un máximo estable.
La utilización masiva de acero y hormigón armado revolucionó el diseño y la construcción
de arcos y bóvedas. La utilización de materiales de gran resistencia, así como los avances en la
potencia de cálculo gracias a los ha hecho posible aligerar las estructuras de forma
considerable. Todo ello ha conllevado a que es casi imposible trazar una curva antifunicular.
Principios analíticos basados en la antifunicularidad
Algunos ejemplos de lo que actualmente permite la tecnología, técnicas y conocimientos
disponibles:
Puente de la Barqueta, Sevilla Puente sobre el río Ebro, Logroño
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Viaducto del AVE sobre el Ulla, Galicia. Altura de 117 mt. y arco central de 168 mt. de luz
Viaducto de Contreras
Viaducto del Pino, Zamora
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Algunos consejos de diseño
Salvo que los apoyos no puedan resistir momentos de tipo alguno, o sean de temer
movimientos en los mismos, es preferible diseñar los arcos biempotrados y no biarticulados.
La esbeltez de una viga de hormigón está entre 1/12 y 1/16, y cuando es pretensada entre
1/20 y 1/25. En cambio un arco biempotrado puede proyectarse con una esbeltez en el
arranque de 1/40 y pasar progresivamente a 1/70 en la clave.
La relación más adecuada de flecha/Luz en los arcos se encuentra entre 1/5 y 1/8, siendo
más eficaz 1/5. Por debajo de una relación de 1/10 aumentan considerablemente los efectos
diferidos y accidentales como la retracción, fluencia, temperatura, asientos, etc.
En el caso tener que apoyar un plano horizontal mediante pilares sobre el arco, la
separación de los pilares estará entre L/6 y L/13. Un diseño razonable es adoptar una relación
de f/L = 1/6 y ajustar el trazado mediante el uso del ordenador, discretizando el arco en una
poligonal de manera que los apoyos de los pilares caigan sobre los nudos.
Discretización de un arco en una poligonal con cargas en los nudos para su cálculo informático
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