Guia de Daniel
Guia de Daniel
El Libro:
Se presenta como el Apocalipsis del A.T. el mismo presenta a Daniel como su autor 2:8;
7:1; 9:2; 10:1,2 ; 12:4,5,11. Su legitimidad fue confirmada por el mismo Señor Jesucristo
Mat.24:15.
Daniel no es simplemente un libro de visiones y profecías interesantes. Es también un
estudio de cómo el carácter piadoso e integridad personal pueden mantenerse en tiempos de
tensiones, enfermedad y tentaciones sensuales.
El libro de Daniel no está ordenado cronológicamente. En la primera mitad Daniel
interpreta los sueños de otros; en la segunda mitad recibe visiones respecto al futuro de su pueblo.
El orden histórico aproximado del libro es como sigue:
(1) Cautiverio (605–604 a.C.)
(2) Sueño de la imagen (602 a.C.)
(3) La estatua de Nabucodonosor
(4) El sueño de Nabucodonosor sobre el árbol
(7) La visión de las cuatro bestias (556 a.C.)
(8) La visión del carnero y del macho cabrío (554 a.C.)
(5) La fiesta de Belsasar: Babilonia cae (539 a.C.)
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(9) La visión de las setenta semanas (538 a.C.)
(6) El foso de los leones
(10–12) Visiones finales
Se calcula que Daniel tenía unos ochenta años cuando lo echaron en el foso de los leones.
Tema:
“La Soberanía de Dios sobre los asuntos de los hombres en todas las épocas”
Lenguaje:
La mayor parte del libro esta escrita en Hebreo pero desde el 2:4 al 7:28 esta en Arameo
o Caldeo, que era el lenguaje (idioma) diplomático y comercial de la época. Este fragmento relata
casi exclusivamente la vida de los judíos en tierra extraña, las acciones de los reyes gentiles y las
profecías con respecto a sus imperios. Es muy probable que este libro haya sido llevado a
Jerusalén por el Sacerdote Esdras.
Bosquejo
I – El Exilio 1:1 – 21
A – Preludio Histórico 1:1 – 2
B – La Juventud puesta a Prueba 1:3 – 16
C – la Integridad vindicada 1:17 – 21
II – Apocalipsis Caldeo 2:1 – 7: 28
A – El Sueño de Nabucodonosor 2:1 – 49
B – El Coloso de Nabucodonosor 3:1 –30
C – Juicio Personal a Nabucodonosor 4:1 –37
D – Caída del Imperio Caldeo 5:1 – 31
E – Reinado de Darío el Medo 6:1 –28
F – Levantamiento y caída de los Imperios 7:1 – 28
III Apocalipsis Hebreo 8:1 – 12 ; 13
A – Visión de los Imperios en Guerra 8:1 – 27
B – Intercesión de Daniel por Israel 9:1 – 27
C – Visión Celestial de Los Conflictos Terrenales 10:1– 12 ; 13
Al abordar el «tiempo del fin» y el cumplimiento de las profecías de los «postreros días» en
Daniel y Apocalipsis, vemos importantes similitudes, simetría y secuencia. Mirando a través de
sus ojos podemos ver la historia de antemano. Aprendemos de imperios mundiales en ascenso y
caída y el Reino venidero de Dios. Vislumbramos la política mundial y las intrigas entre la iglesia
y el estado. Nos asombramos ante los esfuerzos del mal obrando en la tierra, pero nos
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regocijamos al ver las fuerzas espirituales de Dios anulando con su justicia los acontecimientos
mundiales.
Algunas personas hacen objeciones al estudio de la profecía. Dicen que es inútil, que sólo
conduce a convertirse en soñadores. Dicen que concentrarse en la profecía distorsiona la realidad
y aleja a los creyentes sinceros del servicio y actividad en la obra de la iglesia de hoy.
Hay por lo menos cuatro pruebas de buena fe para la profecía bíblica:
1. debe pronunciarse antes de que el suceso ocurra;
2. debe contener cierto número de detalles que excluyan la adivinanza (o especulación);
3. debe haber suficiente tiempo entre la predicción y el cumplimiento que afirme los hechos; y
4. debe haber un develamiento del futuro que excluya de antemano la simple
percepción humana.
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Este principio sugiere que las profecías bíblicas pueden tener varias etapas de cumplimiento.
Como ejemplo, explique el lapso en el cumplimiento de la profecía de Isaías respecto a la venida
del Mesías en los siguientes pasajes:
Isaías 9:6–9 ; Isaías 11:1–5; Isaías 61:1–3/Lucas 4:16–21.
Algunos de los sucesos profetizados en el libro de Daniel empiezan a suceder en los días de
Babilonia, Persia y Grecia, ¿durante el reinado de qué reyes? (Véase Dn 2:11–4:37; 5:1–31; 6:1–
28; y 10:1–11:1.)
Pero esas profecías se cumplieron sólo parcialmente en ese tiempo. Los estudiosos clásicos
verían la invasión de Jerusalén, en el segundo siglo antes de Cristo por parte de Antíoco Epífanes
(en 167–164 a. C.), como un tipo o cumplimiento parcial de otros acontecimientos todavía
futuros que ocurrirán al final de esta edad (Dn 9:26–27; 11:21–35).
4 – La ley de la referencia doble. Una profecía puede tener un cumplimiento tanto en el
tiempo del profeta como otro en el futuro quizás distante. Por ejemplo, la señal profética dada a
Acaz en Isaías 7:14 también se refiere al nacimiento del hijo de la mujer de Isaías (Is 8:3) al
nacimiento del Mesías mediante la virgen María (Mt 1:22; Lc 1:27).
CAPITULO 1
I - EL EXILIO 1: 1 – 21
A – Preludio Histórico Vs. 1 – 2.
Producto de la maldad de los padres y la corrupción por parte de las autoridades Judías,
Dios Levantó a Jeremías quien Profetizó la Caída de Judá y la Deportación a Babilonia Jeremías
25:11; 29: 10; 2 Reyes 23:34–24:7.
En el año tercero del reinado de Joacim (Dn 1.1) como rey vasallo bajo la mano de
Faraón Necao de Egipto, Judá se halló en medio de una guerra entre las dos
superpotencias de la época: Egipto y Babilonia. En 605 a.C. el ejército de
Nabucodonosor II de Babilonia y el ejército de Faraón Necao de Egipto chocaron en
Carquemis, la antigua capital hetea en Mesopotamia. El ejército egipcio sufrió una
derrota decisiva, permitiendo a los babilonios asumir el control de la región
siropalestina, dando por término a casi 300 años de supremacía asiria (885–607 a.C.).
Muchos historiadores ven esta derrota de Egipto en Carquemis como una de las batallas
más importantes del mundo antiguo.
Campañas de Nabucodonosor contra Judá (605–586 a.C.). Del 605 a.C. a 586 a.C.
Judá sufrió repetidas invasiones de Babilonia. El ataque final tuvo lugar desde el acceso
meridional a Jerusalén.
El profeta Jeremías era contemporáneo de Joacim y Dios lo usó para hablarle a este rey.
Véanse Jeremías 22:18–19; 36:27–32.
El libro de Daniel empieza con una descripción de una situación de aflicción. Tropas
extranjeras sitiaron de nuevo a la santa ciudad de Jerusalén y exigieron la rendición de todo Judá.
Hubo varias «deportaciones» de judíos a Babilonia y Daniel fue en el primer grupo
porque pertenecía al linaje real. Era la práctica de Babilonia deportar a los mejores ciudadanos y
prepararlos para el servicio en su propio gobierno.
La historia indica que se tomaron alrededor de cincuenta o setenta jóvenes como rehenes
de la familia real y otras familias nobles en Judá en la primera deportación en 605 a.C.
Daniel se halló como un adolescente muy lejos de su hogar y en circunstancias negativas.
Lo secuestraron de su país natal y llevaron al país conquistador de Babilonia, donde lo
seleccionaron como candidato en una preparación en la corte del rey. Allí su carácter personal y
convicciones religiosas fueron inmediatamente sometidas a prueba. Su integridad personal lo
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sostuvo y le aseguró una posición en el palacio del rey, y un lugar de prominencia a través del
paso de dos poderes mundiales y cuatro reyes. Al final del período de prueba los cuatro jóvenes
hebreos parecían más saludables y fuertes que los otros.
V. 21. La vida y ministerio de Daniel abarca todo el período babilónico y llega hasta la
fase persa de la historia mundial. Llegó a Babilonia en la primera deportación de Jerusalén, en
605 a.C., y vivió para ver a los primeros exiliados regresar a Jerusalén para la restauración del
templo, en 538 a.C.
No se nos dice qué influencia tuvo quizás Daniel en este importante cumplimiento de las
Escrituras a mano de Ciro el Grande, pero a través del libro de Daniel aparecen las lecciones de la
soberanía de Dios con el fin de aprenderse. Dios a la larga juzgará a las naciones gentiles. Y al
final rescatará, resucitará y recompensará a Israel, la nación escogida de Dios.
Daniel aún estaba activo en el año 539 a.C. cuando Ciro tomó el reino.
Al menos setenta y cinco años Daniel fue el testigo fiel de Dios en un reino perverso e
idólatra.
CAPITULO 2
(VEASE CON EL CAPITULO 7)
EL SUEÑO DE NABUCODONOSOR:
Este capítulo es el bosquejo de la historia del mundo. Llamado también el ABC de la
profecía y fundamentos de las visiones del Libro Una comprensión de este capítulo y del capítulo
7 le ayudará en su estudio de Apocalipsis y otras profecías bíblicas.
Cuando Nabucodonosor llegó por primera vez a Jerusalén a conquistar, aún no era rey;
servía a su padre, Nabopolasar de Babilonia. Esto explica lo que parece ser una contradicción
entre los tres años de preparación de Daniel en 1:5 y el «segundo año» del reinado del rey en 2:1.
Al rey le preocupaba su futuro (véase v. 29) y si su reino duraría o no. Dios le dio un
sueño describiendo el futuro, pero no pudo comprenderlo.
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Los «falsos» magos y sabios estuvieron realmente en un aprieto, porque el rey no sólo
quería la interpretación, sino también una descripción del sueño.
El rey ordenó que se matara a todos los sabios y esto incluía a Daniel y a sus tres amigos.
El rey le dio a Daniel tiempo, aun cuando había rehusado dárselo a los otros sabios. Daniel y sus
tres amigos sabían lo que tenían que hacer: pasaron las siguientes horas en ferviente oración a
Dios. Dios le reveló el sueño y su significado a Daniel en las horas de la noche. (V 19).
En los versículos 25–30 notamos que Daniel le dio toda la gloria a Dios; no se atribuyó
ninguna para él.
En los versículos 31 – 35 encontramos la descripción del sueño: Vio una enorme imagen de
hombre: la cabeza era de oro, el pecho y los brazos de plata, el vientre y los muslos de cobre o
bronce, las piernas de hierro y los pies de barro y hierro. También vio una piedra que daba contra
los pies y reducía a polvo toda la imagen. Luego la piedra creció y llenó la tierra como una gran
montaña.
En los versículos 36 – 45 encontramos la interpretación del sueño: En el versículo 28 se nos
dice claramente que el significado completo es para los «postreros días». Cada metal
representaba un reino diferente: Babilonia era la cabeza de oro (v. 38); le seguiría el Imperio
Medo Persa, el pecho y los brazos de plata; luego vendría Grecia, el vientre y los muslos de
bronce; Roma le seguiría con las dos piernas de hierro (y el Imperio Romano se dividió en dos
partes: oriental y occidental). Los pies de hierro y barro (una mezcla quebradiza) representaban
los reinos del final de los tiempos, una continuación del Imperio Romano dividido en diez reinos
(los diez dedos de los pies). Por supuesto, el «reino humano» final sobre la tierra será el del
anticristo durante la última parte de la tribulación. Cristo, la Piedra (Mateo 21.44), aparecerá de
repente y golpeará las naciones del mundo, estableciendo su propio reino mundial de poder y
gloria. Puede observarse que los materiales decrecen en peso y valor (de oro a barro).
Cada uno de estos reinos tenía una forma diferente de gobierno. A Babilonia la gobernaba un
monarca absoluto, un dictador (véase 5.19). El Imperio Medo Persa tenía un rey, pero trabajaba
mediante príncipes y leyes establecidos (véase 6.1–3; y recuerde la «ley de los medos y los
persas» en Ester 1.19). Grecia actuaba a través de un rey y un ejército, y Roma, que se suponía
debía ser una república, era en realidad un gobierno militar mediante leyes. Cuando se llega al
hierro y al barro, tenemos el gobierno presente: el hierro representa la ley y la justicia; el barro
representa a la humanidad y juntos hacen una democracia. ¿Cuál es la fuerza de la democracia?
La ley. ¿Cuál es su debilidad? La naturaleza humana. Hoy en día vemos que la ley se abandona
cuando la naturaleza humana rehúsa a que la limite el orden y las leyes de Dios. La única
esperanza para este mundo es la venida de Cristo. Cuando Él venga a la tierra, conquistará a las
naciones (Apocalipsis 19.11) y establecerá su reino glorioso. Apocalipsis 20.
A Daniel lo honraron y ascendieron porque fue fiel a Dios. Véase la imagen
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La gran imagen en el sueño de Nabucodonosor (2.24–45) representaba los cuatro reinos que
dominarían como poderes mundiales. Reconocemos a estos imperios como el Babilónico, el
Medopersa, el Griego y el Romano. Todos serán aplastados y terminados por el Reino de Dios,
que continuará eternamente.
PERÍODO DE
PARTE MATERIAL IMPERIO DOMINACIÓN
Cabeza Oro Babilónico 606 a.C—539 a.C.
CAPITULO 3
EL COLOSO DE NABUCODONOSOR:
Hay un intervalo de unos veinte años entre este capítulo y los acontecimientos del capítulo 2.
Como se verá, el corazón de Nabucodonosor no había cambiado. Admitió en 2:46–47 que
Jehová Dios era un Dios grande, pero esta verdad realmente jamás llegó a su corazón. Alabó a
Daniel y al Dios de Daniel, pero no se arrepintió de sus pecados ni confió en Él.
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Nabucodonosor fue espantado por la manifestación del Hijo de Dios y porque nada les sucedía
a los 3 jóvenes.
La preservación de los jóvenes en el horno representa que también Israel será guardado
cuando enfrenten la Apretura de Jacob Jeremías 30: 1-11 o Gran Tribulación en el tiempo del
anticristo Mateo 24:21. El anticristo erigirá su imagen y obligará al mundo a que la adore
Apocalipsis 13; pero los judíos fieles no se postrarán. Como los hebreos en Babilonia, los
144.000 servirán a Dios y Él los protegerá. La imagen del anticristo se identificará con el número,
666 Apocalipsis 13:18. Es a esta imagen que Jesús llamó «la abominación desoladora» en Mateo
24:15–22.
CAPITULO 4
JUICIO PERSONAL A NABUCONODOSOR
Este capítulo es un documento oficial de Babilonia, escrito por el mismo rey. Es la
historia de su conversión y una impactante historia. Se escribió siete años después de la
experiencia misma, es el testimonio público de Nabucodonosor.
Fue en un tiempo de paz Vs. 4 y prosperidad cuando Dios le envió este sueño al rey,
porque el mismo en realidad era una advertencia divina de que sus pecados a la larga lo iban a
alcanzar.
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D – 4:34 – 37 NABUCONODOSOR RESTAURADO:
Su razón le fue devuelta, recibió sanidad y reconoció la grandeza y dominio del Dios
Omnipotente del cielo (V.37) y su reino le fue devuelto.
Tenemos en este capítulo un vistazo previo de lo que ocurrirá a las naciones en los
últimos días. Cuando ellas se jacten de su grandeza y gloria, Dios les enviará siete años de
terrible juicio y las abatirá. Luego, al final del período de la tribulación, Cristo volverá a la tierra
y establecerá su Reino.
CAPITULO 5
CAIDA DEL IMPERIO BABILONICO
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continuar para siempre. El orgullo, la lujuria, la indiferencia y la autosatisfacción del rey lo llevó
a su caída.
¿Quién era Darío el medo? Isaías predijo que Ciro capturaría a Babilonia y libertaría a los
judíos (Is 44:28–45:13); véanse también Daniel 1:21 y 10:1. A Darío se lo menciona como «rey»
en Daniel 6:1, 6, 9, 25, 28; 9:1; 11:1. La solución se encuentra en la palabra «tomó» en 5:31;
debe traducirse «recibió». Darío (el líder militar de Ciro) recibió el reino de parte de Ciro, rey de
Persia, y gobernó a Babilonia en su nombre. En 6:28 vemos que era un reinado doble; Ciro era el
rey del imperio, en tanto que Darío gobernaba en Babilonia y el área circunvecina. Ciro entró en
Babilonia como un conquistador poderoso y procedió a tratar sabiamente con todos, incluyendo a
los exilados judíos. Fue Ciro el que dictó los decretos que permitieron a los judíos regresar a su
tierra y reedificar su templo (Esdras 1:1–4; Isaías 44:28). Así, aun el levantamiento y la caída de
los imperios es parte del plan de Dios para su pueblo.
La caída de Babilonia en el 539 a.C. es un cuadro de la futura caída de Babilonia (el sistema
mundano del diablo) según aparece en Apocalipsis 17–18. Y los creyentes bíblicos pueden ver ya
«la escritura en la pared». Pero los ciegos gobernantes del mundo continúan en su orgullo y
placer, sin siquiera percatarse de que el Señor viene.
CAPITULO 6
Los malos mintieron respecto al pueblo de Dios; le dijeron a Darío que todos los
gobernadores estaban de acuerdo con el plan (v. 7), cuando ni siquiera le habían consultado a
Daniel. Cuán insensato fue Darío al firmar el decreto sin consultar antes a su primer gobernador.
Pero la historia demuestra que Darío se dejaba influir con facilidad por la lisonja.
Daniel fue uno de los primeros en oír del nuevo decreto y tenía que decidir lo que iba a
hacer. Por supuesto, su carácter piadoso y andar espiritual ya habían decidido por él: serviría al
Señor y oraría a Jehová como siempre lo había hecho. Prefirió que los leones se lo comieran
antes que perderse un culto de oración.
Sus enemigos vigilaban mientras Daniel entraba a su cámara de oración en donde las
ventanas siempre estaban abiertas, y podían verlo arrodillado y alzando sus manos hacia
Jerusalén. El rey se percató de cuán necio fue, pero aun su poder y riqueza no podían abrogar la
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ley de los medos y los persas. Dios no quería que Darío pusiera en libertad a Daniel; eso era un
privilegio que se había reservado para sí mismo. Dios no quería salvar a Daniel de la cueva de los
leones; quería libertarlo al sacarlo de allí. Ahora vemos por qué Dios permitió que Daniel
atravesara esta experiencia (vv. 25–27). Glorificó el nombre de Dios.
6.25-27 Nabucodonosor creyó en Dios por la fidelidad de Daniel y sus amigos. Darío
también estaba convencido del poder de Dios debido a que Daniel fue fiel y Dios lo rescató. A
pesar de que Daniel estaba cautivo en una tierra extraña, su devoción a Dios fue un testimonio
ante poderosos gobernantes.
El rey persa Ciro, quien sometió a los medas en el 549 a.C., tomó Babilonia en el 539 a.C.
Darío de Media es un rey-vasallo contemporáneo, o un título alternativo del propio Ciro. No
debe ser confundido con Darío I (Esd 4.5).
CAPITULO 7
Debido a que el profeta Daniel «tuvo entendimiento en toda visión y sueños» (Dn 1.17),
pudo interpretar los sueños y visiones de otras personas. Pero también Dios lo usó especialmente
para recibir y relatar cuatro visiones claves acerca de acontecimientos futuros que forman un tipo
de panorama de profecía. Estos se relatan mediante una serie de señales y símbolos en los
capítulos finales de sus escritos.
Nabonido llegó a ser rey en el 556 a.C., de modo que podemos fechar el capítulo 7 en el 556
y el capítulo 8 en el 554. Otros historiadores prefieren fechar el capítulo 7 en el 550, cuando
Nabonido salió para Arabia y dejó a Belsasar oficialmente a cargo del imperio. Esto pondría el
capítulo 8 en el año 548. En estas visiones Daniel ve el curso de la historia del mundo gentil y
nos ayuda a comprender lo que le sucederá a los judíos al final de los tiempos.
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VISIONES DE DANIEL
IMAGEN DEL SUEÑO
IMPERIO MUNDIAL
DE NABUCODONOSOR PRIMERA SEGUNDA
Babilonia Cabeza de oro León
(606–538 a.C.) 2.32, 37–38 (7.4)
Media y Persia Pecho y brazos Oso Carnero
538–331 a.C. de plata (7.5) (8.3–4, 20)
(2.32, 39)
Grecia Vientre, muslos de Leopardo Macho cabrío
(331–146 a.C.) bronce (7.6) con un cuerno
2.32, 39 (8.5–8, 21)
Cuatro cuernos
(8.8, 22)
Cuerno pequeño
(8.9–14)
Roma Piernas de hierro Bestia fuerte
(146 a.C.–476 d.C.) Pies de hierro (7.7, 11, 19, 23)
y barro
(2.33, 40–41)
En Daniel 7 el profeta describe las cuatro naciones que vio antes en la imagen, en el sueño de
Nabucodonosor, como bestias que surgen del mar. La descripción y perspectiva son diferentes,
pero las mismas naciones están a la vista. El sueño de Nabucodonosor detalló la historia gentil
mundial desde la perspectiva humana, en tanto que Daniel percibió estos «tiempos de los
gentiles» desde el punto de vista de Dios.
Como los cuatro metales de la imagen de Daniel 2, las cuatro bestias del capítulo 7
representan cuatro imperios mundiales.
En una visión afín, Daniel predice acontecimientos venideros y el clímax del conflicto entre
las superpotencias mundiales (cap. 8). Así, las profecías de Daniel 2, 7 y 8 son paralelas entre sí
en su alcance universal y secuencia específica.
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que la otra mitad (los medos). El Imperio Medo-Persa conquistó Babilonia en el 539 a.C., pero su
imperio duró sólo doscientos años.
C. El leopardo alado con cuatro cabezas (v. 6).
Sin duda, este es Grecia, dirigida por Alejandro Magno, quien ágilmente conquistó el mundo,
derrotando a los persas alrededor del 331 a.C. Pero el gran general murió en el 323 y su vasto
imperio se dividió en cuatro partes (y por esto las cuatro cabezas). Cuatro de sus principales
generales tomó cada uno una parte del reino y gobernó como su monarca.
CAPITULO 8
Esta visión es en realidad una ampliación de 7:6, explicando cómo Grecia conquistará a los
medo-persas. El capítulo 8 sucede dos años después del capítulo 7 y describe los reinos que
seguirán a Babilonia después de su caída. Dios llevó a Daniel en una visión a la capital de Persia,
el palacio en Susa (véase Neh 1:1). ¿Por qué Susa? Porque Persia sería el próximo imperio.
El carnero (vv. 3–4) representa al Imperio Medo-Persa en sus conquistas (v. 20); el
emblema de Persia era un carnero. En el momento preciso cuando el carnero acababa de
«empujar», el macho cabrío apareció del oeste (v. 5) y saltó ágilmente al lugar donde el carnero
había estado. Este carnero tenía dos cuernos, uno más alto que el otro, simbolizando a los medos
y los persas, siendo los persas los más fuertes. El macho cabrío tenía un gran cuerno: Alejandro
Magno. Ahora, el macho cabrío atacó al carnero, quebró los dos cuernos y llegó a ser muy grande
(vv. 7–8). Esto representa la victoria de Grecia sobre el Imperio Medo-Persa. Pero entonces
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vemos al gran cuerno roto (la muerte de Alejandro) y cuatro cuernos ocupando su lugar (los
cuatro generales que se dividieron el reino y lo gobernaron).
« El cuerno pequeño» de 8:9 sale de una de las cuatro divisiones del reino de Alejandro. De
modo que este no es el anticristo de los «últimos días». Este conquista a las naciones al sur y al
oriente (Egipto, Persia) y luego invade Palestina («la tierra gloriosa»). No sólo ataca a los judíos
políticamente, sino también religiosamente; porque trata de destruir su fe (v. 10) haciendo cesar
los sacrificios en el templo (vv. 11–12). El versículo 13 nos dice que establecerá la «abominación
desoladora» en el templo y profanará el templo durante dos mil trescientos días. Antíoco
Epífanes, un líder perverso que salió de Siria, una de las cuatro divisiones del imperio de
Alejandro. Invadió Palestina y erigió una estatua a Júpiter en el templo. Incluso llegó a sacrificar
un cerdo en el altar judío y a rociar su sangre en los atrios. La historia nos dice que el templo
quedó desolado hasta el 25 de diciembre de 165 a.C., cuando el patriota judío Judas Macabeo
rededicó y purificó el templo. El número total de días entre la profanación y la dedicación fue de
dos mil trescientos.
Pero esto no agota el significado de la visión. En los versículos 17–26 el ángel intérprete
aclara que la visión llega hasta el tiempo del fin, los años finales de la historia judía. Antíoco
Epífanes es sólo una ilustración, un bocado de prueba del hombre de pecado, el anticristo, el
«cuerno pequeño» de 7.8. El versículo 23 lo llama «rey altivo de rostro». Este hombre hará un
acuerdo para proteger siete años a los judíos (9.27), pero a mediados de ese período romperá su
promesa, invadirá Palestina y se declarará dictador. Véanse los versículos 24–25, 2
Tesalonicenses 2.1–12 y Apocalipsis 13. Quitará los sacrificios diarios del templo, erigirá su
propia imagen (esta es «la abominación desoladora» de Mt 24.15) y obligará al mundo a adorarle
y a obedecerle. El versículo 25 nos dice que usará de sagacidad y mentiras para lograr sus
propósitos. Incluso se levantará contra Cristo, el Príncipe de príncipes. Pero será una batalla
perdida. Será quebrantado «sin mano» (véase 2.34), derrotado en la batalla del Armagedón (Ap
19). No sorprende que Daniel quedara atónito.
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CAPITULO 9
La visión del capítulo 9 la recibió Daniel en los días del capítuo 6. Este Darío es la persona
que se menciona en el capitulo 6. El Asuero mencionado aquí no es el esposo de Ester. Los
hechos descritos en el libro de Ester ocurrieron aproximadamente 50 años más tarde.
Daniel empezó su exilio en el 605 a.C., como un adolescente, primero sirviendo en la corte
del rey Nabucodonosor. Continuó sirviendo después que el Imperio Babilónico cayó ante los
medos y los persas. Ahora, en el 538 a.C., durante el gran gobierno del rey medopersa Ciro, se
nos dice que Darío «vino a ser rey sobre el reino de los caldeos» (Dn 9.1). Daniel, después de
casi setenta años en el exilio, continuaba sirviendo como asesor en la corte.
La cautividad babilónica no fue una casualidad histórica. Más bien fue un período
soberanamente forzoso para que la tierra gozara de «sus días de reposo» Levítico 26:34. Fue para
compensar la larga violación del sabat del Señor.
En Isaías 44.28 Dios prometió que Ciro permitiría a los judíos reconstruir la ciudad de
Jerusalén. De modo que Daniel se aferraba a estas grandes promesas y las convertía en oraciones
de fe.
I – CONTEXTO DE LA PROFECIA:
A- ESPIRITUAL:
El pueblo de Israel se encontraba fuera de su tierra (expatriados) y de la comunión con
Dios en el Templo.
1- Los Pecados cometidos:
a) Rebelión y Obstinación 2 Crónicas 36: 13; b) Profanación del Templo 2 Crónicas 36: 14;
c) Violación del año Sabático establecido en Levítico 25: 3 – 6; 26: 34 – 35; 2 Crónicas 36:
21; y d) toda suerte de perversión Jeremías 25: 1 – 11.
2 – La búsqueda de Dios:
En vista de la situación vivida, Daniel, impulsado por su amor a Dios y a su pueblo, buscó
diligentemente el rostro del Señor.
a) Escudriñando las Escrituras: (Dan 9:2) Daniel disponía de los Escritos Sagrados en los que
meditaba constantemente. El declara que meditando en el libro de Jeremías, entendía que los 70
años de cautividad estaban llegando a su fin.
b) En Oración: Daniel no solo escudriñaba las Escrituras, sino que también se dedicaba a la
intercesión y a citarlas en la oración y el ayuno. Dan 9: 3 – 19. Su oración basada en la Palabra
de Dios y en la humillación fue interrumpida por la intervención Divina, para darle la revelación
de esta profecía.
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B – TEMPORAL:
Para el momento en que Daniel recibe esta profecía, Dan 9: 1 (cerca del 538 a. C) estaba
ya por cumplirse lo que Dios había hablado a través del Profeta Jeremías acerca de los 70 años de
cautiverio en Babilonia. Jeremías 25:11; 29:10.
El uso de la palabra Hebrea “Shabua” a la que Daniel hace referencia en 9: 24; es usada no
solo para designar un periodo de siete días , sino que, también puede hacer perfectamente
referencia a un periodo de siete años. La expresión “Setenta semanas”, puede ser traducida
también en forma literal: “setenta periodos de siete años”. Reflejando de esta manera que el
cronometro que Dios usará para este trato con Israel se medirá en periodos de años, es decir 70 x
7 = 490 años. Nm 14: 34; Ez 4: 5 – 6.
RAZONES:
1 – Daniel está centrando su consideración en “el número de años que habló Jehová al
Profeta Jeremías”. (9: 2) // Jeremías 25: 11; 29: 10.
2 – Una de las causas de la cautividad había sido violar el cumplimiento del año
Sabático. Levítico 26: 34 – 35.
3 – Las veces que Daniel se refirió a días, lo especificó claramente como en 10: 2 – 3.
4 – Si esta escritura no se refiriera a años entonces no cumpliría la condición de ser
Profética.
Podemos afirmar en forma conclusiva que estas “70 Semanas” se refieren a “Setenta Periodos
de siete años”
C – ILUSTRATIVO:
Citando a Sunshine Ball en su libro “Daniel y el Apocalipsis” en su página 47 dice:
“Todos los tratos de Dios van en periodos de 490 años. El periodo de Abraham al Éxodo fueron
490 años, mas los 15 años en que la esclava Agar e Ismael, dominaban en la tienda de Abraham,
los cuales 15 años no se cuentan. El periodo del Éxodo a la dedicación del Templo de Salomón
fueron 490 años más los 131 años de cautividad en el tiempo de los jueces, los cuales no se
cuentan. De la dedicación del Templo al regreso de Babilonia fueron 490 años mas los 70 años de
cautividad que no se cuentan. Desde el regreso de babilonia al principio de la edad milenaria son
490 años mas los años de la dispensación (época) de la gracia, durante los cuales Israel está
esparcido los cuales no se cuentan. Números 6: 12”
II – CARACTERÍSTICAS:
A – EXCLUSIVAS:
Esta profecía está dirigida y tiene que ver exactamente con el trato que Dios tiene con el
pueblo de Israel. En ella se especifica claramente que “están determinadas sobre tu pueblo”
(Israel) y “sobre tu santa ciudad” (Jerusalén) 9: 24.
B – CRONOLÓGICAS:
Ésta Profecía comprende desde el final de la cautividad Judía en Babilonia hasta el
establecimiento del Reinado Milenial de Cristo en la tierra. Distribuidas en tres (3) períodos de la
siguiente manera:
(1) 7 Semanas 49 años + (2) 62 Semanas 434 años + (3) 1 Semana 7 años = 490.
Donde podemos ver claramente que el Primer período comprende desde la salida de la
orden para restaurar y edificar a Jerusalén.
El Segundo período va desde la reconstrucción de Jerusalén hasta el Mesías Príncipe.
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El Tercer período comprende los últimos 7 años donde se manifestará todo el poder gentil
final, liderizado por el Anticristo.
C – DECRETOS:
Al observar la profecía se especifica que comenzará “desde la salida de la orden para
restaurar y edificar a Jerusalén” 9 : 25ª.
En las Sagradas Escrituras encontramos que fueron emitidos cuatro (4) decretos que tiene
que ver con el pueblo de Israel después del cautiverio:
1. Decreto de Ciro el Persa año 539 a. C. 2 Crónicas 36: 22 – 23; Esdras 1: 1 – 5.
Con este decreto Ciro estaba poniendo final a la Cautividad Judía y ordenando la
Reedificación del Templo en Jerusalén.
2. Decreto de Darío el Medo año 519 a. C. Esdras 6: 1 – 12.
Este decreto del rey Darío estaba confirmando el anterior que había sido dado por el rey
Ciro.
3. Decreto del rey Artajerjes a Esdras año 459 a. C. Esdras 7: 11 – 26.
Con este decreto Artajerjes estaba permitiendo que mayor cantidad de Judíos regresaran a
su tierra y proveyéndoles de provisiones para la reconstrucción y ceremonias del Templo
en Jerusalén.
4. Decreto del rey Artajerjes a Nehemías año 444 a. C. Nehemías 2: 1- 9.
Con este decreto el rey Artejerjes estaba ordenando la Reconstrucción de la ciudad y el
muro y escribió carta para que le proveyesen lo necesario para la realización de ésta
magna Obra.
Basados en esto, consideramos que este decreto es el que marca el comienzo del
cumplimiento de la Profecía de las 70 Semanas y tal como lo describen Esdras y
Nehemías en sus libros la “edificación de la Plaza y el Muro se hizo en tiempos
angustiosos” 9 : 25c.
NOTA: Después de éste decreto no hubo ningún otro, en la historia Bíblica, que trate
sobre la reconstrucción de la Ciudad de Jerusalén.
D – PROPÓSITOS:
1 – Terminar la prevaricación: Terminar con el pecado nacional de Israel de quebrantar
la Ley Mosaica. Jeremías 29:11 – 14; Romanos 11. 25 – 27.
2 – Poner fin al pecado: “Sellarlos” de tal manera que nunca mas pecaran. Jeremías 31:
31 – 34; Ezequiel 11: 19 – 20; 36: 24 – 28.
3 – Expiar la iniquidad: “Cubrir la iniquidad” mediante una satisfacción adecuada para
hacerla desaparecer para siempre. Jeremías 31: 34; Ezequiel 11: 19 – 20; Hebreos 10: 17
– 18.
4 – Traer la justicia perdurable: Colocar a los hombres en recta relación con Dios en
perfecta armonía con sus Leyes y Voluntad absoluta. Sofonías 3: 11 – 13; Romanos 3: 21
– 26.
5 – Sellar la visión y la profecía: “Verificar con hechos”. Cumplimiento de todas sus
promesas hechas a Israel. Isaías 60: 19 – 22; 62: 4 – 5; Ezequiel 12: 21 – 28; Miqueas 7:
14 – 20; Mateo 24: 35.
6 – Ungir al Santo de los santos: “Consagrar, dedicar, poner en efectiva operación”.
Completa manifestación de la Obra Redentora. Establecimiento del Reinado de Dios
sobre la tierra a través de Jesucristo. Isaías 65: 17 – 25; Ezequiel 20: 33 – 38; Daniel 2:
44; 7:18; Lucas 1: 31 – 33.
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III – CUMPLIMIENTO:
Es importante destacar que en la Biblia el año consta de 360 días como podemos
comprobar en las siguientes Escrituras: En Génesis 7: 11 y 8: 4 se nos dice que el Diluvio tuvo
una duración de 5 meses; seguidamente se nos informa en 7: 24 y 8: 3 que “las aguas duraron
ciento cincuenta días sobre la tierra”, lo cual nos indica claramente que cada mes contaba de 30
días. El mismo ejemplo podemos encontrarlo en Apocalipsis 11: 2 – 3; 12: 6; 13: 5; donde se
intercambian las expresiones 42 meses por 1.260 días lo que nos muestra meses compuestos por
30 días.
1 – LA PRIMERA MITAD:
La primera mitad de ese tiempo (42 meses; Apocalipsis 13.1–5) los judíos la
conocerán como «principio de dolores» (Mateo 24:8). Se caracterizará por la conquista,
guerra, hambruna, persecución y muerte ( Mateo 24:6–12; Apocalipsis 6.1–8), conforme el
anticristo reúne una coalición de naciones bajo su poder y persuasión (Apocalipsis 13:3–5).
2 – LA SEGUNDA MITAD:
Sin embargo, en medio de la septuagésima semana de Daniel (después de 31/2 años,
42 meses), el anticristo cambiará su posición hacia los judíos romperá su pacto, se declarará
dictador mundial y exigirá que lo adoren. Hará cesar toda adoración en el templo judío y
obligará al mundo a adorarle a él y a su imagen. Esta es la «abominación desoladora» a la
cual se refieren Daniel, el Señor Jesucristo y Pablo (Daniel 9:27; Mateo 24: 15; Juan 5: 43;
2 Tesalonicenses 2:2–4). Le sigue un período conocido como la «Gran Tribulación» (Mateo
24:21, 29; Marcos 13:19, 24; Apocalipsis 7:14). Incluirá la profanación del templo, gran
persecución a Israel y los juicios más severos del período de la tribulación al derramarse
la ira de Dios (Apocalipsis 6:17).
El período final de siete años concluye «después de la tribulación de aquellos
días» con la Segunda Venida de Jesús, el Mesías (Mateo 24:29–31;
Apocalipsis 19:11–21). A continuación, Jesús establecerá su Reino y regirá con sus santos
sobre la tierra durante mil años (Apocalipsis 20: 4–6), y luego por toda la eternidad con un
nuevo cielo, una nueva tierra y una nueva Jerusalén Apocalipsis 21.
CAPITULO 10 – 12
LOS CONFLICTOS MUNDIALES:
Daniel 10–12 posee una gran unidad de profecía revelando de antemano la historia
mundial. Dos años antes de esta visión final dada a Daniel en el 538 a.C., el rey persa Ciro dictó
el decreto que le permitía a algunos de los judíos en el exilio volver a Jerusalén para reconstruir
la casa de Dios (2 Crónicas 36:22–23; Esdras 1; Isaías 44:28).
Daniel 10:2–3 revela la abstinencia temporal del profeta de ciertos alimentos, lo cual
muestra lo que algunos llaman el «ayuno de Daniel». No tomó manjares delicados, ni carne, ni
vino, como disciplina para expresar su aflicción espiritual.
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Daniel 10:13 provee «uno de los ejemplos más claros en el AT de que ejércitos de
demonios se oponen a los propósitos de Dios, que las luchas terrenales a veces reflejan las que
tienen lugar en los cielos, y que el ayuno y la oración pueden influir en su resultado. El
príncipe… de Persia sería la cabeza de las fuerzas espirituales que comandarían a la pecadora
Persia, especialmente en sus relaciones con el pueblo de Dios.
Daniel 11 profetiza la aflicción de los judíos y el sufrimiento que soportarán en los siglos
venideros. Continuarán en peligro durante toda la historia moderna y hasta el fin de la Gran
Tribulación. Daniel 11.2–4 describe de nuevo el ascenso de Alejandro y la futura división de su
imperio entre sus cuatro generales (Tolomeo, Seleuco 1, Casandro y Lisímaco) después de su
muerte a los treinta y tres años.
Daniel 11.5–20 predice la intriga y luchas entre Egipto y Siria exactamente hasta el
tiempo de Antíoco Epífanes (c. 175–164 a.C.).
Daniel 11.21–35 describe las abominables acciones de Antíoco y por último las del
verdadero enemigo del pueblo de Dios, el anticristo (V. 40 – 45).
Daniel distingue dos fases de una resurrección futura de los muertos (Dn 12:2). Algunos
resucitarán para vida eterna y otros a vergüenza y confusión perpetua.
A Daniel se le ordena que oculte y cierre el libro hasta «el tiempo del fin» (Dn 12:4, 9).
Cuando llegue el tiempo del fin, la Iglesia tendrá una perspectiva histórica mayor para
comprender la profecía. Según la opinión de muchos, desde que Israel recuperó el control de su
territorio (1948) y la ciudad de Jerusalén (1967), tenemos una perspectiva mucho más clara de la
profecía debido a que el tiempo del fin está significativamente más cerca que antes.
12:4 Cerrar las palabras y sellar el libro quiere decir guardarlo y conservarlo bien. Debía hacerse
para que los creyentes a través de las edades pudieran mirar atrás a los hechos de Dios en la
historia y cobrar esperanza. Daniel no comprendió el significado exacto de los tiempos y los
hechos de su visión. Nosotros podemos ver los hechos conforme se van sucediendo, porque
estamos en el «tiempo del fin».
12:7 «Tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo» pudiera equivaler a «un año, dos años y medio
año». En otras palabras, tres años y medio.
12:13 Daniel ocupa un lugar alto en la galería de los siervos notables de Dios. Nacido de un
linaje real, y aún así llevado en cautiverio cuando sólo era un adolescente, Daniel determinó
permanecer fiel a Dios en la tierra de su cautiverio. Incluso con un gran costo personal, Daniel se
pasó la vida entera aconsejando a sus captores con una sabiduría poco común. Dios lo escogió
como siervo suyo para que registrara algunos de los hechos significativos del cautiverio
relacionados con el futuro. Como anciano, habiendo sido fiel a Dios a lo largo de su vida, Dios le
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asegura a Daniel que resucitará y recibirá su porción en el reino eterno de Dios. La fidelidad a
Dios tiene una rica recompensa, no necesariamente en esta vida, sino con certeza en la vida
venidera.
Los desterrados
Ciro Medopersia capítulos 10–12 regresan a su patria
y a su capital,
Jerusalén
Fuentes:
Hayford, Jack W., General Editor, Biblia Plenitud, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000,
c1994.
Barton, Dr. Bruce B., Editor, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000,
c1996.
Wiersbe, Warren W., Bosquejos Expositivos de la Biblia, AT y NT, (Nashville, TN: Editorial
Caribe Inc.) 2000, c1995.
Editor General: Hayford, Jack; Autor: Curtis, Gary, Hasta el fin de los tiempos: Una
revelación del futuro de la humanidad [Un estudio de Daniel y Apocalipsis], (Nashville, TN:
Editorial Caribe) 1995
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