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Disfunción Ejecutiva

El documento ofrece estrategias para manejar la disfunción ejecutiva, incluyendo dividir tareas en pasos pequeños, usar recordatorios visuales y establecer rutinas predecibles. También sugiere técnicas para combatir la procrastinación, organizar tareas y evitar distracciones, así como la importancia de cuidar la energía emocional y física. Finalmente, se enfatiza la necesidad de establecer metas pequeñas y recompensas, y buscar apoyo profesional si es necesario.
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Disfunción Ejecutiva

El documento ofrece estrategias para manejar la disfunción ejecutiva, incluyendo dividir tareas en pasos pequeños, usar recordatorios visuales y establecer rutinas predecibles. También sugiere técnicas para combatir la procrastinación, organizar tareas y evitar distracciones, así como la importancia de cuidar la energía emocional y física. Finalmente, se enfatiza la necesidad de establecer metas pequeñas y recompensas, y buscar apoyo profesional si es necesario.
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Disfunción ejecutiva

1. Divide tareas en pasos pequeños y manejables

 Las tareas grandes pueden sentirse abrumadoras y llevar a la


parálisis. Divídelas en partes pequeñas y concretas.
 Por ejemplo, en lugar de "limpiar la casa", empieza con "levantar 5
cosas del piso".

2. Usa recordatorios y herramientas visuales

 Usa alarmas, post-its o aplicaciones para recordarte tareas.


 Coloca listas de tareas visibles y céntrate solo en una cosa a la vez.

3. Tiempo estructurado: técnica Pomodoro

 Trabaja en bloques de 25 minutos con descansos de 5 minutos entre


ellos.
 Durante esos 25 minutos, comprométete a concentrarte en una sola
tarea.

4. Rutinas predecibles

 Intenta crear una rutina diaria básica para reducir la cantidad de


decisiones que debes tomar.
 Por ejemplo: "Me levanto, me lavo los dientes, desayuno, trabajo."

5. Reduce estímulos distractores

 Cierra pestañas o aplicaciones que no sean esenciales para la tarea.


 Si necesitas algo como Pinterest para relajarte, establece momentos
específicos para usarlo como recompensa después de trabajar.

6. Elimina el perfeccionismo

 La culpa suele estar ligada a la creencia de que debes hacer todo


perfectamente. Permítete hacer las cosas "lo suficientemente bien".
 Es mejor completar una tarea imperfecta que no hacerla por miedo a
no cumplir con tus estándares.

7. Busca apoyo externo

 Habla con alguien de confianza sobre tus planes. A veces, decir en


voz alta lo que harás ayuda a comprometerte.
 Si tienes acceso, trabajar con un terapeuta o coach puede ayudarte a
identificar obstáculos específicos.

8. Cuida tu energía emocional y física

 Muchas dificultades de funciones ejecutivas se agravan por el


agotamiento. Asegúrate de dormir lo suficiente, comer bien y hacer
actividades que te relajen.
 Si no puedes hacer todo un día, haz lo mínimo necesario y déjate
descansar.

9. Crea rituales de transición

 Si te cuesta iniciar, establece rituales simples que marquen el inicio


de una actividad. Por ejemplo: "Pongo un vaso de agua en mi
escritorio, respiro 3 veces y comienzo."

10. Premia tus logros

 Reconoce incluso los pequeños avances. Por ejemplo, si lograste


trabajar 10 minutos, felicítate o date un pequeño premio como un
descanso.

1. Manejar el inicio de tareas (inercia o procrastinación)

A veces, el mayor desafío es simplemente empezar. Aquí algunos enfoques:

 Regla de los 2 minutos: Si una tarea te toma menos de 2 minutos


(como lavarte los dientes o enviar un correo), hazla de inmediato.
 Usa un temporizador: Dí a ti misma: "Voy a empezar por 5
minutos." Muchas veces, una vez que empiezas, te resulta más fácil
continuar.
 Elige "el mínimo viable": Si no puedes lavar toda la vajilla, empieza
solo con un plato. Si no puedes limpiar tu habitación, recoge 3
objetos. Lo importante es generar inercia.

2. Organizar las tareas

Sentirse abrumada por todo lo que tienes que hacer puede paralizarte.
Simplifica:

 Haz una lista muy concreta:


Escribe 3 tareas específicas para el día. Por ejemplo:
o Responder un correo importante.
o Hacer una llamada breve.
o Ordenar un rincón de la habitación.
 Planifica en bloques de tiempo:
Divide tu día en "bloques". Por ejemplo:
o 9:00 a 9:30: Desayunar y prepararte.
o 10:00 a 12:00: Trabajo en una tarea principal.
o 12:00 a 12:30: Descanso o tiempo libre.

3. Combate la fatiga y la apatía

Si sientes que el cansancio te detiene, trata de recuperar energía física y


emocional:
 Hidratación y movimiento: Levántate, bebe agua y haz un
pequeño estiramiento para activar tu cuerpo antes de empezar una
tarea.
 Define un ritual matutino: Si quedarte en la cama es un problema,
ten un "primer paso" simple que asocies con empezar el día (por
ejemplo, poner música suave y levantarte para abrir una ventana).
 Regula el sueño: Intenta mantener horarios constantes para dormir
y despertar, incluso si es difícil al principio.

4. Construir rutinas sostenibles

Intenta automatizar tareas para que requieran menos esfuerzo mental:

 Agrupa actividades similares:


Por ejemplo:
o "Todo lo de la casa en 30 minutos": Barrer, lavar platos y
organizar.
o "Todo lo laboral de 10 a 12": Responder correos y realizar
llamadas.
 Crea mini-hábitos:
Haz tareas pequeñas que se vuelvan automáticas, como:
o Lavarte los dientes justo después de comer.
o Guardar un objeto cada vez que te levantas de tu silla.

5. Evitar distracciones

Si constantemente sientes la necesidad de cambiar de actividad, prueba


con esto:

 Modo "sin distracciones":


o Usa una aplicación para bloquear sitios como Pinterest o juegos
mientras trabajas. (Por ejemplo: "Cold Turkey" o "FocusMe").
o Guarda el teléfono en otra habitación mientras haces una
tarea.
 Haz un "descanso consciente":
Date 5 minutos para usar Pinterest o jugar, pero hazlo con un límite
claro.

6. Establece metas pequeñas y recompensas

Suele ser más motivador tener objetivos concretos con recompensas


asociadas:

 Divide las metas: Si tu objetivo es estudiar, empieza con "leer un


párrafo". Luego pasa al siguiente paso.
 Premios pequeños: Por cada tarea completada, date algo
placentero (como ver un video corto o tomar un té).
7. Manejo de la culpa

El sentimiento de culpa puede perpetuar el ciclo de inmovilidad. Para


contrarrestarlo:

 Habla contigo misma de forma compasiva:


Cambia pensamientos como "Soy un desastre" por "Estoy haciendo lo
mejor que puedo en este momento".
 Reconoce lo que sí haces:
Haz una lista al final del día de las cosas que lograste, por pequeñas
que sean.

8. Reflexión y acompañamiento

A veces, las estrategias prácticas no son suficientes porque hay un


trasfondo emocional que necesita ser trabajado:

 Explora tus emociones: ¿Qué sientes cuando no haces lo que


deberías? ¿Qué pasa cuando te enfrentas a una tarea difícil?
 Consulta con un profesional: Si crees que la disfunción ejecutiva
podría estar vinculada a ansiedad, TDAH, o agotamiento emocional,
un psicólogo o psiquiatra puede ayudarte a profundizar y encontrar
soluciones específicas.

¿Por dónde empezar hoy?

Si te sientes abrumada, no intentes aplicar todo de una vez. Empieza por:

1. Elige una tarea pequeña para el día (ejemplo: ordenar un cajón).


2. Aplica la técnica de 5 minutos: Dedica 5 minutos a esa tarea, sin
pensar en terminarla.
3. Premia tu esfuerzo: Al terminar, date algo que disfrutes.

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