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Plantilla Portada TFM

El trabajo de Ana María Domínguez Barrera se centra en la mediación como herramienta para prevenir y gestionar el acoso escolar, destacando su relevancia y aplicabilidad en contextos educativos. Se exploran los principios y procedimientos de la mediación, así como estrategias innovadoras que incorporan enfoques creativos y herramientas tecnológicas para abordar el acoso escolar. El documento concluye con la importancia de la mediación en la resolución de conflictos y su potencial para mejorar el ambiente escolar.
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Plantilla Portada TFM

El trabajo de Ana María Domínguez Barrera se centra en la mediación como herramienta para prevenir y gestionar el acoso escolar, destacando su relevancia y aplicabilidad en contextos educativos. Se exploran los principios y procedimientos de la mediación, así como estrategias innovadoras que incorporan enfoques creativos y herramientas tecnológicas para abordar el acoso escolar. El documento concluye con la importancia de la mediación en la resolución de conflictos y su potencial para mejorar el ambiente escolar.
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Título del TFM

ANA MARÍA DOMÍNGUEZ BARRERA

Tutor/a:

Fabiola Meco Tébar

Máster Oficial en Mediación, Arbitraje y Gestión de


Conflictos en Derecho Privado

UNIVERSITAT DE VALÈNCIA

Valencia - España

Junio 2025
1.​ Resumen

2.​ Introducción
2.1.​ Justificación del tema: relevancia de la mediación en conflictos
escolares.
2.2.​ Objetivo del trabajo: analizar cómo la mediación puede prevenir y
gestionar el acoso escolar, incorporando enfoques creativos.

CAPÍTULO II. MARCO TEÓRICO

3.​ Mediación
3.1.​ Concepto
3.2.​ Principios
3.2.1.​ Principio de procedibilidad y libre disposición
3.2.2.​ Principio de igualdad de las partes e imparcialidad de los
mediadores
3.2.3.​ Principio de neutralidad
3.2.4.​ Principio de confidencialidad
3.2.5.​ Principio de las partes en mediación
3.3.​ Características de la mediación
3.4.​ Procedimiento
3.4.1.​ Solicitud de inicio
3.4.2.​ Sesión inicial
3.4.3.​ Sesión constitutiva
3.4.4.​ Terminación del procedimiento
4.​ El acoso escolar: causas, tipos y consecuencias. (INCLUIR YA CUESTIÓN
LEGISLATIVA) LOPIVI, LEY VALENCIANA.LEY DE EDUCACIÓN
ESTATAL, GUÍAS DE UNICEF, SAVE THE CHILDREN
4.1.​ La relación entre mediación y acoso escolar. (AQUÍ YA METER
ENFOQUES CREATIVOS)
4.1.1.​ Aplicaciones en la prevención (antes de que ocurra).
4.1.2.​ Aplicaciones en la erradicación (una vez producido).
5.​ ESTRATEGIAS INNOVADORAS EN EL ÁMBITO DEL ACOSO ESCOLAR
en mediación
5.1.​ Importancia de la creatividad en la mediación.
5.2.​ Estrategias innovadoras para aplicar en contextos escolares.
5.3.​ Juegos, dinámicas de grupo y talleres de sensibilización.
5.4.​ Uso de herramientas digitales y tecnológicas.

6.​ Conclusiones

7.​ Bibliografía
Capítulo II. MARCO TEÓRICO

1.​ Mediación
1.1.​ Concepto

Según la Real Academia Española 1, la mediación es la “actividad desarrollada


por una persona de confianza de quienes sostienen intereses contrapuestos, con el fin de
evitar o finalizar un litigio”, pero esta definición es más bien incompleta, ya que la
mediación es una práctica en la que convergen elementos jurídicos y relacionales, lo que
hace que se trate de un proceso complejo 2.

En complementación a la definición anterior, autores como TOUZART 3 indican


que la mediación implica una negociación entre dos o más partes en conflicto con la
presencia de un tercero neutral, cuyo rol es facilitar la búsqueda de la solución al
conflicto. Con el uso del término facilitar se hace referencia a que el mediador no tiene
poder para imponer ni proponer soluciones, sólo facilita la comunicación entre las
partes para que las mismas sean quienes lleguen a un acuerdo. Siguiendo esto,
FLOYER4 coincide en que la mediación es una negociación entre dos partes en la que
interviene la ayuda de un tercero, especificando que el propósito del proceso es
establecer una comunicación eficaz entre las partes afectadas para que comprendan las
necesidades e intereses del otro y así facilitar la generación de nuevas ideas para
ayudarlas a llegar a acuerdos que resuelvan el conflicto al que se enfrentan.

Junto a las definiciones académicas y doctrinales, es fundamental considerar la


perspectiva la perspectiva legal del concepto. En este sentido, la Directiva 2008/52/CE 5

1
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., Madrid, 2021, s.v.
“mediación”.
2
ESCUELA INTERNACIONAL DE MEDIACIÓN, Máster en Mediación y Gestión de Conflictos
Multidisciplinares, 1.ª ed., Málaga, EIM, 2025, s.v. "mediación".
3
TOUZART, H., La Mediación y la solución de los Conflictos. Estudio Psicosociológico, Editorial
Herder, 1980, cit., Jornada para la difusión y promoción del SIMA, “Acentuemos la confianza en la
mediación”, 21 de noviembre de 2017, p. 4
4
FLOYER ACLAND, A., Cómo utilizar la mediación para resolver conflictos en las organizaciones, 1.ª
ed., Barcelona, Ediciones Paidós Ibérica, 1993, p. 43.
5
Art. 3. Directiva 2008/52/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de mayo de 2008, sobre
ciertos aspectos de la mediación en asuntos civiles y mercantiles
define la mediación como “un procedimiento estructurado, sea cual sea su nombre o
denominación, en el que dos o más partes en un litigio intentan voluntariamente
alcanzar por sí mismas un acuerdo sobre la resolución de su litigio con la ayuda de un
mediador. Este procedimiento puede ser iniciado por las partes, sugerido u ordenado por
un órgano jurisdiccional o prescrito por el Derecho de un Estado miembro.” Asimismo,
otras normativas como la Ley 5/2012, de 6 de julio, 6 en su artículo primero, también
abordan este concepto destacando la voluntariedad y estructuración del procedimiento
de mediación como método de solución de controversias.

La convergencia de las definiciones académicas, doctrinales y legales subrayan


la complejidad y la relevancia del proceso de mediación. Si bien la definición de la Real
Academia Española es adecuada, se enriquece al incorporar las perspectivas de expertos
y lo establecido en los marcos normativos consolidando a la mediación como un
mecanismo eficaz en la resolución de controversias. En este sentido, la mediación se
presenta como un proceso estructurado y voluntario en el que interviene un tercero
neutral promoviendo la autonomía de las partes con el fin de facilitar la comunicación
entre las mismas para que encuentren un acuerdo que satisfaga sus necesidades.

1.2.​ Principios

La base fundamental de la mediación son sus principios, ya que configuran la


estructura y determinan el funcionamiento del proceso. En efecto, los principios
constituyen el eje alrededor del cual se organiza todo el proceso de mediación, sirviendo
de base para el desarrollo del procedimiento y la formalización de acuerdos alcanzados
por las partes.

En este sentido, para abordar los principios que rigen la mediación, es


imprescindible remitirse a la normativa vigente que define los principios fundamentales
que regulan el proceso de mediación y garantizan su adecuada aplicación. En particular,

6
Art. 1. Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles. Boletín Oficial del
Estado, nº 168.
7
VILLALUENGA, L. G. (2010). La mediación a través de sus principios. Reflexiones a la luz del
anteproyecto de ley de mediación en asuntos civiles y mercantiles. "Revista general de legislación y
jurisprudencia". p. 718
la Ley 5/2012, de 6 de julio 8, que recoge en su título II los principios informadores de
la mediación.

-​ Artículo 6. Requisito de procedibilidad y libre disposición


-​ Artículo 7. Igualdad de las partes e imparcialidad de los mediadores
-​ Artículo 8. Neutralidad
-​ Artículo 9. Confidencialidad
-​ Artículo 10. Las partes en la mediación.

​ Si bien la Ley 5/2012 establece unos principios generales para la mediación a


nivel nacional, la regulación específica puede variar a nivel autonómico 9. En este
contexto, algunas normativas autonómicas incluyen principios adicionales o desarrollan
de manera más detallada los principios establecidos por la normativa nacional
adaptándose a las necesidades de cada territorio. Un ejemplo de ello sería la Ley
24/2018, de 5 de diciembre, de la Generalitat Valenciana 10, que recoge en su capítulo II
los principios esenciales de la mediación en dicho territorio, siendo estos los siguientes:

-​ Artículo 5. Voluntariedad
-​ Artículo 6. Igualdad de las partes en conflicto
-​ Artículo 7. Neutralidad e imparcialidad de las personas mediadoras
-​ Artículo 8. Confidencialidad
-​ Artículo 9. Buena fe
-​ Artículo 10. Carácter presencial
-​ Artículo 11. Flexibilidad
-​ Artículo 12. Lengua del procedimiento
-​ Artículo 13. Accesibilidad universal para las personas con diversidad funcional

En este sentido, la Ley 24/2018, no solo recoge los principios fundamentales a


nivel estatal, sino que también introduce principios adicionales como la buena fe, la

8
Arts. 6-10. Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles. Boletín Oficial del
Estado, nº 168.
9
GARCÍA TOMÉ, M., Mediación Familiar: ventajas, desventajas, costes y perspectivas, Dirección
General de Políticas Interiores, Departamento Temático C: Derechos de los Ciudadanos y Asuntos
Constitucionales, Parlamento Europeo, Bruselas, 2011, p.4
10
Arts. 5-13. Ley 24/2018, de 5 de diciembre, de mediación de la Comunitat Valenciana. Boletín Oficial
del Estado, nº 23.
flexibilidad, el carácter presencial, la regulación sobre la lengua del procedimiento y la
accesibilidad universal. Estas diferencias reflejan cómo el desarrollo normativo a nivel
autonómico es más detallado, garantizando así un procedimiento más accesible y
adecuado a la realidad social y jurídica de la Comunidad Valenciana.

1.2.1.​ Principio de procedibilidad y libre disposición

Siguiendo la Ley 5/201211, de 6 de julio, la mediación es una forma adecuada


para resolver conflictos de manera extrajudicial y cumple con el requisito de
procedibilidad que establece la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil.

Para fines procesales, este requisito se cumple con la realización de al menos


una sesión inicial ante un mediador, siempre y cuando se deje constancia del objeto
controversia y de los demás requisitos establecidos en el artículo 17 11. En dicha sesión,
las partes deben asistir personalmente si son individuos, o un representante legal con
facultad para negociar si se trata de entidades jurídicas. Nadie está obligado a
permanecer en el procedimiento de mediación ni a llegar a un acuerdo.

Con el objetivo de cumplir con el requisito de procedibilidad establecido en la


Ley 1/2000 de Enjuiciamiento Civil 12, se ha realizado una modificación en la la Ley
5/2012 para denominar este principio, pues hasta el dos de enero de dos mil veinticinco
este principio que ahora se recoge como “requisito de procedibilidad y libre
disposición” se denominaba “principio de voluntariedad”. Esta modificación refleja una
adaptación de la normativa estatal a las exigencias procesales, sin alterar la esencia del
principio, que sigue aludiendo a que la mediación es un proceso cooperativo en el que
las partes, a través de su autonomía de voluntad buscan un acercamiento entre sí para
asumir un papel activo en la resolución de un conflicto 13.

11
Art. 6 y 17. Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles. Boletín Oficial
del Estado, nº 168.
12
Art. 403.2. Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil. Boletín Oficial del Estado, nº 7, de 8 de
enero de 2000.
13
SARMIENTO, M. P., y POLO PAZMIÑO, E. J., «El principio de voluntariedad y la tenencia en
mediación», Polo del Conocimiento: Revista científico-profesional, 7.9 (2022), p. 776.
La procedibilidad y libre disposición ​hace referencia a que la mediación debe ser
un proceso voluntario, lo que implica que es responsabilidad de las partes el decidir si
quieren llevarlo a cabo, organizarlo según su conveniencia y darlo por finalizado en
cualquier momento 14. En efecto, este principio es incuestionable en lo que respecta a la
posibilidad de desistir durante el procedimiento y a la no obligación de llegar a un
acuerdo 15.

1.2.2.​ Principio de igualdad de las partes e imparcialidad de los


mediadores

16
​ Según el artículo séptimo de la Ley 5/2012 , “en el procedimiento de
mediación se garantizará que las partes intervengan con plena igualdad de
oportunidades, manteniendo el equilibrio entre sus posiciones y el respeto hacia los
puntos de vista por ellas expresados, sin que el mediador pueda actuar en perjuicio o
interés de cualquiera de ellas.”

​ Siguiendo lo establecido en este principio, podemos entender que el mediador es


un tercero que asiste y orienta a las partes para alcanzar acuerdos, sin tomar partido por
ninguna de ellas. Para garantizar la imparcialidad, es esencial la ausencia de cualquier
conflicto de intereses entre el mediador y las partes. Esto implica la existencia de una
serie de supuestos de incompatibilidad o causas de abstención y recusación 17. Según la
18
normativa vigente, estos incluyen : a) tener interés personal en el asunto objeto de
mediación o en cualquier otro que pueda influir en él; b) la existencia de algún vínculo

14
(13) Directiva 2008/52/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de mayo de 2008, sobre
ciertos aspectos de la mediación en asuntos civiles y mercantiles
15
GINEBRA MOLINS, M. E., y TARABAL BOSCH, J., «La obligatoriedad de la mediación derivada de
la voluntad de las partes: las cláusulas de mediación», "InDret: Revista para el análisis del derecho",
Facultad de Derecho, Universidad de Barcelona, p. 4.
16
Art. 6 y 17. Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles. Boletín Oficial
del Estado, nº 168.
17
AFONSO RODRÍGUEZ, M. E., La mediación familiar en España: concepto, caracteres y principios
informadores, 2008, pp. 67-69.
18
Art. 6 y 17. Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles. Boletín Oficial
del Estado, nº 168.
de parentesco por consanguinidad o afinidad hasta el cuarto grado; c) la amistad íntima
o enemistad manifiesta entre el mediador y alguna de las partes, extendiéndose a las
personas que asumen su representación o defensa; y d) la existencia de cualquier otra
actividad profesional con alguna de las partes, salvo la actuación como mediador.

1.2.3.​ Principio de neutralidad

19
​ Sobre el principio de neutralidad la Ley 5/2012 en su artículo octavo hace
referencia a que son las partes por sí mismas las que deben llegar a un acuerdo en el
proceso de mediación. Por tanto, aunque el papel del mediador sea activo, su función es
acercar a las partes.

La neutralidad del mediador es crucial en el proceso de mediación. El mediador


no debe juzgar la conducta ni los propósitos de los mediados, ni tampoco las propuestas
de solución presentadas para cumplir dichos propósitos, por lo que debe respetar los
valores y percepciones de las partes, pero siempre al margen de expresar sus emociones,
para que no influyan en el proceso, por tanto, el mediador debe dar igual importancia al
relato de cada parte sin cuestionar la veracidad de los hechos y esforzarse por
comprender sus interpretaciones, garantizando así un trato justo y equitativo 20.

En definitiva, el mediador no debe dejar que sus propias creencias, valores o


necesidades influyan en su trabajo con las partes involucradas. Esto no quiere decir que
el mediador no tenga opiniones propias o que niegue sus emociones, sino que debe
hacer un esfuerzo constante por mantener separado esto del proceso de mediación. El
mediador asume el rol de observador imparcial y gestor del cambio, facilitando un
espacio seguro en el que las partes puedan llegar a resolver un conflicto por sí mismas.

19
Art. 8 Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles. Boletín Oficial del
Estado, nº 168.
20
BRANDONI, F., «Apuntes sobre la neutralidad», La trama. Revista interdisciplinaria de mediación y
gestión de conflictos, Fundación Libra, 1997, s. p.
21
BREVIS TORRES, C. G., «La neutralidad y la persona del mediador en el actual escenario de la
mediación familiar en Chile», Ponencia, Docente y Coordinadora del Diplomado de Mediación y del
Programa de Familia de CEAC, Universidad Católica Silva Henríquez; actual vicepresidente Colegio de
Mediadores de Chile, p. 5
1.2.4.​ Principio de confidencialidad

​ Autores como DUPUIS 22, definen lo confidencial como “lo que se hace o se
dice, valga la redundancia en confianza o con seguridad recíproca entre dos o más
personas. Se trata de un acto de confianza por el cual una persona hace una revelación
de algo secreto o reservado”

Siguiendo lo establecido en el artículo noveno de la ley de mediación 23, se


afirma que tanto los datos que ofrezcan las partes durante el proceso de mediación como
la documentación empleada para el mismo, debe ser confidencial. Esta obligación afecta
principalmente al mediador, quién debe mantener el secreto profesional y debe
garantizar que ni las instituciones de mediación en las que participe, ni las partes
involucradas, divulguen la información utilizada en el proceso. En caso de que no se
establezcan acuerdos y opten por un proceso judicial o de arbitraje, la información debe
seguir siendo confidencial salvo: que las partes pacten de manera expresa lo contrario;
se impugnen la tasación de costas; un juez de lo penal lo requiera de manera justificada;
o por otros motivos de orden público con el fin de evitar daños físicos o psicológicos.

​ La confidencialidad en mediación es esencial para garantizar la eficacia del


proceso, pues gracias a la misma se promueve un ambiente de confianza, creando así un
espacio seguro para las partes. Por tanto, el principal propósito de este principio es
evitar el temor por parte de las partes de que lo que expongan o presenten durante la
mediación se use en su contra, por lo que esta confianza permite que se expresen
libremente para facilitar así el alcance de acuerdos voluntarios 24. Esta facilidad surge
gracias a la confidencialidad, pues si las partes dudaran de que las ideas que expresen
fueran reveladas, probablemente no se expresarían con tanta libertad y no podrían
alcanzar acuerdos creativos y flexibles 25.

22
DUPUIS, J.C., «Mediación y Conciliación», Buenos Aires, Abeledo Perrot, 1997, p. 49.
23
Art. 9. Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles. Boletín Oficial del
Estado, nº 168.
24
COTINO HUESO, L., «Confidencialidad y protección de datos en la mediación en la Unión Europea»,
Revista IUS, 12(41), Puebla, ene./jun. 2018, pp. 316 y 317.
25
WRIGHT, W. A., «La protección de la confidencialidad en la mediación», Recuperado de
https://www.mediate.com/articles/la_proteccion_de_la_confidencialidad.cfm. Ley, (8858), 2014.
1.2.5.​ Principio de las partes en mediación

En el artículo décimo de la Ley 5/2012 26, se establecen de manera unificada los


principios que deben seguir las partes al someterse al proceso de mediación,
estableciendo que la organización de el proceso de mediación será determinada
libremente por las propias partes, siempre y cuando se respeten el resto de principios
establecidos en la ley. Durante todo el proceso, las partes están obligadas a colaborar y
apoyar al mediador, deberán actuar con lealtad, buena fe y respeto mutuo. Además, este
principio indica que mientras la mediación esté en curso, solo se pueden iniciar otras
acciones legales para solicitar medidas cautelares u otras que eviten la pérdida de
derechos y bienes. A se vez, siempre que la parte interesada lo solicite, el hecho de
haber iniciado la mediación impide a los tribunales intervenir en el asunto mientras dure
el proceso.

​ Por tanto, aunque el mediador dirige y organiza el procedimiento, son las partes
quienes aceptan ciertas normas al iniciar la mediación, con el fin de asegurar un
desarrollo correcto del proceso, brindándoles libertad a la hora de llevar a cabo todo el
proceso con el fin de que no se limite la autonomía de las mismas. La mediación se
debe basar en la buena fe y en la voluntad de las partes para participar de manera activa
con el fin de alcanzar un acuerdo viable 27.

1.3.​ Características de la mediación

​ Comprender las características de la mediación es fundamental para poder


distinguirla de otros métodos de resolución de conflictos. Diversos autores han
abordado estos atributos desde diferentes perspectivas, destacando elementos como la
voluntariedad y la confidencialidad, observándose así cómo coinciden y se relacionan
estrechamente con los principios de la mediación previamente vistos. Esta conexión
refuerza la coherencia y éxito del procedimiento.

26
Art. 10. Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles. Boletín Oficial del
Estado, nº 168.
27
VILLALUENGA, L. G. (2010). La mediación a través de sus principios. Reflexiones a la luz del
anteproyecto de ley de mediación en asuntos civiles y mercantiles. "Revista general de legislación y
jurisprudencia". p. 716
Las principales características de la mediación, sustentadas en la literatura
especializada, quedan definidas, entre otros, por MARQUES & MARTÍN 28 quienes las
establecen cómo los aspectos básicos para diferenciar la mediación de cualquier método
de resolución de controversias vinculado al sistema judicial. Estas son:

-​ Sistema tendencialmente privado


-​ Voluntariedad
-​ Flexibilidad de procedimientos
-​ Capacidad de adaptación al caso
-​ Mayor grado de confidencialidad
-​ Control exógeno de los resultados

​ A su vez, DE PRADA & LÓPEZ 29 amplían estas características añadiendo:

-​ Estrategia pacífica
-​ Proceso sistemático
-​ Proceso transformador
-​ Favorece la comunicación
-​ Facilita los encuentros entre las partes

Además de las aportaciones doctrinales, la legislación vigente también aporta


rasgos esenciales que definen la mediación. Aunque la Ley 5/2012, de 6 de julio 30, no
dedica un apartado específico a las características de la mediación, a lo largo de su
articulado se pueden identificar diversos aspectos que guían y definen el procedimiento.
Entre ellas destacan:

-​ Menor coste que la vía judicial


-​ Fácil tramitación
-​ Corta duración

28
MARQUES CEBOLA, C., prólogo de MARTÍN DIZ, F., «La mediación», Editorial Marcial Pons,
2013, p. 54.
29
DE PRADA DE PRADO, J. y LÓPEZ GIL, J., «La mediación como estrategia de resolución de
conflictos en el ámbito escolar», Documentación social, 2008, vol. 148, p. 104.
30
Preámbulo III Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles. Boletín Oficial
del Estado, nº 168.
Así, tanto las aportaciones doctrinales como las recogidas en la normativa
vigente ofrecen una visión completa de las características de la mediación. Esta
convergencia de perspectivas facilita su distinción frente a otros métodos de resolución
de controversias y garantiza un procedimiento eficaz. En resumen, tanto la doctrina
como la legislación ofrecen enfoques complementarios que, en conjunto, consolidan la
mediación como un método efectivo, ágil y adaptado a las necesidades de las partes
implicadas.

1.4.​ Procedimiento

Pese a que las partes, de común acuerdo con el mediador, son las encargadas de
decidir cómo se estructura el proceso, adaptándolo a las particularidades del conflicto y
a sus necesidades 31, este debe desarrollarse conforme a las fases establecidas en la Ley
5/2012, de 6 de julio, que regula el procedimiento, para garantizar así la participación
activa, voluntaria e igualitaria de las partes.

1.4.1.​ Solicitud de inicio

​ Siguiendo el artículo 16 de la Ley 5/2012 32


, el procedimiento de mediación
puede iniciarse de diversas formas:

-​ Las partes deciden de manera conjunta iniciar la mediación expresando


formalmente quién será el mediador, el lugar y el idioma de las sesiones.
-​ Por existencia de un pacto previo de sometimiento a mediación
-​ Para cumplir el requisito de procedibilidad de la Ley de Enjuiciamiento Civil
antes de emprender acciones judiciales

31
MASUCCI, A., «El procedimiento de mediación como medio alternativo de resolución de litigios en el
derecho administrativo: esbozo de las experiencias francesa, alemana e inglesa», Revista de
administración pública, 2009, nº 178, p. 25.
32
Art. 16. Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles. Boletín Oficial del
Estado, nº 168.
33
Art. 403.2. Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil. Boletín Oficial del Estado, nº 7, de 8 de
enero de 2000.
-​ Por derivación judicial siempre que las partes lo acepten

La solicitud se presenta ante la institución de mediación o directamente ante el


mediador ya propuesto o designado.

1.4.2.​ Sesión inicial

​ Según lo establecido en el artículo 17 de la Ley nacional de mediación 34, una


vez recibida la solicitud de mediación el mediador convocará a las partes a la sesión
inicial. Si alguna de las partes no asiste sin justificación, se considerará que rechaza la
mediación y se cumple el requisito de procedibilidad. Durante la sesión, el mediador
informará a las partes sobre posibles causas que puedan afectar a su imparcialidad,
formación, y experiencia; así como los costes y las consecuencias legales de un posible
acuerdo, y las partes deberán expresar el objeto de la controversia. Además, el mediador
emitirá un documento que certifique la identidad de las partes, el mediador, el objeto del
conflicto, la fecha de la sesión y la buena fe de las partes, además de registrar cualquier
inasistencia.

1.4.3.​ Sesión constitutiva

35
​ De acuerdo con lo establecido en el artículo 18 de la Ley 5/2012 , el
procedimiento de mediación se dará por iniciado con la sesión constitutiva en la que las
partes expresan su intención de participar y se acuerdan elementos fundamentales como
el programa de actuaciones, la duración máxima prevista, los costes, la declaración de
que las partes asisten de manera voluntaria a mediación, el lugar de celebración y la
lengua en la que se desarrollará el proceso. Al finalizar esta sesión, se redacta un acta
firmada por todas las partes y los mediadores, que reflejará si la mediación ha sido
efectiva o no.

34
Art. 17. Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles. Boletín Oficial del
Estado, nº 168.
35
Art. 18. Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles. Boletín Oficial del
Estado, nº 168.
1.4.4.​ Terminación del procedimiento

Según el artículo 19 de la Ley 5/2012 36, el procedimiento de mediación puede


concluir con acuerdo o sin él. Puede finalizar por decisión de las partes, que decidan dar
por terminadas las actuaciones, o si termina el plazo acordado para el procedimiento.
También puede concluir si el mediador considera que la controversia a tratar es un caso
no mediable. Tras la finalización, los documentos aportados por las partes se
devolverán, y aquellos que no deban devolverse se archivarán por el mediador o la
institución de mediación durante un plazo de cuatro meses. Si el mediador renuncia o
las partes rechazan al mediador, el procedimiento finalizará si no se designa un nuevo
mediador.

El procedimiento se dará por finalizado con la redacción del acta final, en la que
se refleja la conclusión del procedimiento, los acuerdos alcanzados o cualquier otra
causa de finalización, y será firmada por todas las partes y el mediador.

Un procedimiento de mediación se considera exitoso si finaliza con un acuerdo,


ya sea total o parcial. Si cumplen con los requisitos legales establecidos, tendrán validez
jurídica y fuerza ejecutiva. En caso de que se llegue a acuerdo, este debe satisfacer a
todas las partes involucradas, lo que implica acercamientos y concesiones equitativas.
La negociación debe basarse en una fórmula de beneficio mutuo (win to win), evitando
favorecer solo a un lado, ya que esto contradice el propósito de la mediación 37.

38
El artículo 23 de la Ley 5/2012 establece que el acuerdo de mediación debe
recoger las obligaciones asumidas, la indicación de que se ha seguido un procedimiento
conforme a la ley, la obligatoriedad del acuerdo y la posibilidad de elevarlo a escritura
pública para dotarlo de fuerza ejecutiva. La impugnación de este acuerdo sólo podrá
realizarse mediante acción de nulidad por las causas que invalidan los contratos.

36
Art. 18. Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles. Boletín Oficial del
Estado, nº 168.
37
VILLAR FUENTES, I., «El acuerdo de mediación», en Mediación y derecho, coordinado por
ÁLVAREZ ALARCÓN, A. y GARCÍA MOLINA, P., Árbol académico, 2020, capítulo 9, pp. 119-126.
38
Art. 23. Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles. Boletín Oficial del
Estado, nº 168.
2.​ Acoso escolar
2.1.​ Concepto

El acoso escolar, comúnmente conocido como bullying, es un fenómeno que ha


generado un creciente interés en el ámbito educativo y social debido a sus implicaciones
en el desarrollo y bienestar de los estudiantes 39. La Real Academia Española (RAE)
define el acoso como “en centros de enseñanza, acoso que uno o varios alumnos ejercen
sobre otro con el fin de denigrarlo y vejarlo ante los demás”, subrayando la idea de
persistencia y hostigamiento hacia otra persona.

41
Diversos autores han ampliado esta definición. OLWEUS , pionero en el
estudio de este fenómeno, lo describe como la situación que se da cuando “un alumno
está siendo maltratado o victimizado cuando él o ella está expuesto repetidamente y a lo
largo del tiempo a acciones negativas de otro o un grupo de estudiantes”, es decir, lo
describe como una conducta de acoso físico y/o psicológico que un estudiante ejerce
sobre otro, siendo este seleccionado como la víctima reiterada de los ataques. Por su
42
parte, PIÑUEL Y OÑATE señala que el acoso escolar es el "maltrato verbal y modal
que recibe un niño por parte de otros compañeros que se comportan con él cruelmente,
con el objeto de someterlo, asustarlo, amenazarlo, atentando contra la dignidad del
niño".

Para abordar estas definiciones, es importante tener en cuenta el marco legal


Español. En este sentido, la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y
Adolescencia (LOPIVI en adelante), define violencia en su artículo primero como “toda
acción, omisión o trato negligente que priva a las personas menores de edad de sus

39
AVILÉS MARTÍNEZ, J. M., Bullying. Intimidación y maltrato entre el alumnado, ed.,STEE-EILAS,
2003 , p. 9.
40
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., Madrid, 2021, s.v.
“acoso escolar”.
41
OLWEUS, D., 1999, p. 10 cit., p.78 DEL REY, R. y ORTEGA, R., «Violencia escolar: claves para
comprenderla y afrontarla», en Escuela Abierta, 2007, nº 10
42
PIÑUEL, I. y OÑATE CANTERO, A., «La Violencia y sus manifestaciones silenciosas entre los
jóvenes: estrategias preventivas», Editorial IIEDDI, p. 5.
43
Art. 1. Ley Orgánica 8/2021, de 4 de junio, de protección integral a la infancia y la adolescencia frente
a la violencia, Boletín Oficial del Estado, 5 de junio de 2021, nº 134
derechos y bienestar, que amenaza o interfiere su ordenado desarrollo físico, psíquico o
social, con independencia de su forma y medio de comisión, incluida la realizada a
través de las tecnologías de la información y la comunicación, especialmente la
violencia digital. En cualquier caso, se entenderá por violencia (...) el acoso escolar”

En definitiva, el acoso escolar es un fenómeno complejo que ha sido definido


desde diversas perspectivas, incluyendo la académica, la doctrinal y la legal. Mientras
que los expertos coinciden en caracterizarlo como una conducta de agresión física,
verbal, psicológica o social, la legislación española, a través de normativas como la
LOPIVI, lo reconoce como una forma de violencia que vulnera los derechos
fundamentales de los menores.

2.2.​ Actores

​ Los principales actores participantes del acoso escolar son la víctima, el agresor
y los observadores 44.

2.2.1.​ Víctima

45
Según la guía para prevenir el acoso escolar de UNICEF , la víctima es el
alumno que sufre las agresiones, suele mostrarse inseguro, tímido y con baja
autoestima. Puede proceder de un entorno familiar sobreprotector y, pese a la situación
de acoso, es común que obtenga buenos resultados académicos.

En el ámbito escolar, la víctima tiende a ser excluida por su grupo de iguales, lo


que puede llevarla a asumir un papel pasivo y de indefensión dentro de la dinámica del
acoso. En este sentido, los hallazgos de UNICEF sobre el perfil de la víctima han sido
respaldados por estudios como el de CEREZO 46, quien, tras un análisis sobre dicho rol,

44
CANO-ECHEVERRI, M. M. y VARGAS-GONZÁLEZ, J. E., «Actores del acoso escolar», en Revista
Médica de Risaralda, vol. 24, nº 1, 2018, p. 62.
45
UNICEF, Guía para prevenir el acoso escolar, UNICEF España, 2020, p.14.
46
CEREZO, F., «Bullying: análisis de la situación en las aulas españolas», en International Journal of
Psychology and Psychological Therapy, vol. 9, nº 3, 2009, p. 387.
concluye que la mayoría de las víctimas son varones, generalmente algo más jóvenes
que sus agresores, y suelen ser percibidos por sus compañeros como física o
psicológicamente frágiles. Estos alumnos tienden a verse a sí mismos como personas
tímidas, reservadas y con poca influencia social, lo que repercute en una baja autoestima
y una marcada tendencia a ocultar su sufrimiento. Además, CEREZO señala que las
víctimas suelen presentar altos niveles de ansiedad e introversión, junto a dificultades
para gestionar sus relaciones sociales. En el ámbito familiar, sus conclusiones coinciden
con UNICEF al destacar que estos estudiantes suelen crecer en entornos
sobreprotectores, pasar gran parte de su tiempo en casa y mantienen un contacto
frecuente con sus padres. En cuanto a su actitud hacia la escuela, reafirma que tienden a
adoptar una postura pasiva, aunque esto no impide que puedan obtener un buen
rendimiento académico.

​ Agregando a lo anterior, además de los rasgos generales que caracterizan a las


47
víctimas del acoso escolar, UNICEF distingue tres posibles perfiles en función de su
respuesta ante la agresión:

-​ Víctima pasiva: se caracteriza por una actitud sumisa, dificultades en la


comunicación y una tendencia al aislamiento, lo que puede derivar en la pérdida
de relaciones de amistad.
-​ Víctima provocadora: adopta un comportamiento desafiante o irritante en sus
interacciones con los demás, lo que en algunos casos puede intensificar el
conflicto.
-​ Víctima-acosadora: aunque sufre acoso, también ejerce violencia sobre otros
compañeros que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad.

Por otro lado, otros estudios como el de COLLEL y ESCUDÉ 48, amplían esta
clasificación estableciendo tres tipologías adicionales basándose en la personalidad:

-​ Víctima clásica: es aquella que presenta altos niveles de ansiedad, inseguridad y


debilidad, con escasas habilidades sociales, lo que la hace vulnerable al acoso.

47
UNICEF, Guía para prevenir el acoso escolar, UNICEF España, 2020, p.14.
48
COLLELL I CARALT, J. y ESCUDÉ MIQUEL, C., «El acoso escolar: un enfoque psicopatológico»,
en Anuario de Psicología Clínica y de la Salud, vol. 2, 2006, p. 10.
-​ Víctima provocativa: muestra un patrón de comportamiento similar al de los
agresores reactivos, con dificultades para controlar sus emociones. Dependiendo
del contexto, puede asumir el rol de agresor-víctima, alternando entre ambos
papeles.
-​ Víctima inespecífica: es aquella que se convierte en objetivo de acoso debido a
una característica que la hace percibirse como diferente por el grupo. Según
estos estudios, esta es la tipología más frecuente.

2.2.2.​ Agresor

​ Según la guía de Save the Children 49, los agresores son “los que ejercen
directamente la violencia física y/o psicológica sobre la o las víctimas.” Esta definición
puede completarse con la aportada por OLWEUS 50, quien describe al agresor como el
alumno que victimiza a otro compañero, que, en términos generales, suelen poseer una
fuerza física mayor a la de las víctimas, lo que genera un cierto reconocimiento o
respeto dentro de su grupo de iguales. Además, presentan un temperamento agresivo e
impulsivo, carecen de fuertes lazos familiares y muestran poco interés por el entorno
escolar. También, se les atribuye una baja capacidad para la comunicación, así como una
notable falta de empatía hacia la víctima y una ausencia de sentimiento de culpabilidad
respecto a sus acciones.

51
​ Por su parte, SULLIVAN, CREARY y SULLIVAN , enfatizan en que la
característica más relevante de los agresores es su capacidad para utilizar el poder. En
este sentido, no es tanto la posesión de poder lo que define a un acosador, sino la
manera en la que lo emplea para imponerse sobre los demás.

Según sus investigaciones, se distinguen tres tipos principales de agresores:

49
ALLUÉ ESCUR, S., CARMONA DURÁN, A., MIRA, M. y VELÁZQUEZ LEMUS, P., Guía de
actuación frente al acoso y el ciberacoso para padres y madres. Yo a eso no juego, SAVE THE
CHILDREN, 2017, p. 11.
50
OLWEUS, D., 1998, cit. HERNÁNDEZ, R. M. y SARAVIA, M. Y., «Generalidades del acoso escolar:
Una revisión de conceptos», Revista de Investigación Apuntes Psicológicos, vol. 1, nº 1, 2016, pp. 35-36.
51
SULLIVAN, K., CLEARY, M. y SULLIVAN, G., Bullying En La Enseñanza Secundaria. El acoso
escolar: cómo se presenta y cómo afrontarlo, CEAC, 2005, p. 16.
-​ Agresor/acosador inteligente: destacan por ocultar su conducta intimidatoria y,
cuando alguien los señala, los profesores suelen dudar. Suelen ser populares, con
buen rendimiento académico y capaces de influir en los demás. Son
egocéntricos, seguros de sí mismos y carecen de empatía, mostrando
indiferencia hacia sus víctimas. suelen ser más sociables que quienes intimidan
y pueden tener poder sobre profesores y compañeros. lo más difícil es
identificarlos, ya que a menudo parecen líderes positivos en la escuela.
-​ Agresor/acosador poco inteligente: señala que este término calificativo puede ser
poco adecuado, ya que estas personas suelen atraer a otros por su
comportamiento de riesgo y, al mismo tiempo, intimidan a sus compañeros. Su
visión del mundo es negativa, suelen fracasar en la escuela y dirigir su agresión
hacia los más vulnerables. Su falta de autoestima y dificultades sociales lo llevan
a encontrar la intimidación como un medio para ganar estatus dentro de su grupo
de iguales. A diferencia de los acosadores inteligentes, estos suelen tener menos
recursos, pierden popularidad y tienden a abandonar los estudios.
-​ Agresor/acosador - víctima: Es alguien que, en algunas situaciones, intimida a
otros, por lo general más jóvenes o vulnerables, pero en otras es él quien sufre el
acoso. Este tipo de acosador es difícil de tratar porque combina
comportamientos agresivos con una gran vulnerabilidad, lo que dificulta que
profesores y compañeros lo manejen de manera justa. Estos estudiantes tienen
más problemas emocionales y conductuales, menor autocontrol y dificultades
para establecer relaciones sanas. Muchas veces, recurren al acoso como una
forma de recuperar poder tras haber sido intimidados.

En la adolescencia, algunos estudiantes quedan atrapados en la intimidación como


forma de obtener poder y reconocimiento. Ello ha de ser intervenido, ya que estos
patrones pueden consolidarse, impidiendo un futuro desarrollo social y emocional
adecuado.

2.3.​ Espectadores

​ El papel que juegan los espectadores es fundamental para abordar la


problemática del acoso escolar, ya que su actitud puede influir en la continuidad o
interrupción de la agresión. Pese a que no hay una definición exacta sobre los
espectadores, la asociación CEA 52 los define como “los compañeros y compañeras de la
víctima que conocen la existencia del acoso, pero no participan de ninguna manera, ni
para apoyar a la parte acosadora ni para apoyar a la víctima”, además, señala que
constituyen el grupo mayoritario dentro de un aula.

53
​ Sin embargo, no todos los espectadores desempeñan el mismo rol. CÁSAR
señala que existen diferencias significativas entre ellos: algunos apoyan abiertamente al
agresor, reforzando su comportamiento; otros, aunque sienten solidaridad hacia la
víctima, rara vez lo manifiestan de forma visible; y un tercer grupo se muestra
indiferente a los acontecimientos, sin involucrarse de ninguna manera.

54
​ En esta línea, SULLIVAN, CREARY y SULLIVAN , proponen una
clasificación más detallada distinguiendo cuatro categorías:

-​ Compinches: también conocidos como secuaces, son los aliados cercanos del
agresor, colaboran activamente con él ayudándolo a ejecutar el acoso.
-​ Reforzadores: no participan de manera directa, pero animan al agresor con
actitudes que refuercen su conducta. Ocupan un nivel inferior pero igualmente
respaldan la intimidación.
-​ Ajenos: intentan mantenerse al margen, mantienen una postura neutral y pasiva,
evitando involucrarse en la situación de acoso.
-​ Defensores: se distancian del agresor, intentan apoyar a la víctima, ya sea
confrontando al agresor, denunciando la situación o brindando apoyo emocional
a la persona afectada.

Los espectadores, en general, tienden a deshumanizar a la víctima y a ignorar lo que


sienten al presenciar la intimidación. muchos evitan involucrarse por miedo a
convertirse en el próximo objetivo. sin embargo, los defensores pueden marcar la
diferencia con un simple gesto de desaprobación hacia el acoso.

52
CEA (Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado), Estrategias para
Prevenir el Acoso Escolar, CEA, 2020.
53
CÁSAR CAROZO, J., «Los espectadores y el código del silencio», en Revista Espiga, vol. 14, nº 29,
2015, p. 4.
54
SULLIVAN, K., CLEARY, M. y SULLIVAN, G., Bullying En La Enseñanza Secundaria. El acoso
escolar: cómo se presenta y cómo afrontarlo, CEAC, 2005, p. 16.
2.4.​ Características

​ El acoso escolar según JIMÉNEZ, BERROCAL Y ALONSO 55


, autores
especializados en este fenómeno, señalan las siguientes características:

-​ Intencionalidad: se trata del propósito consciente de hacer daño, pues la agresión


no se trata de un accidente ni de una reacción ante un suceso por impulsividad,
sino que se trata de una acción planificada con el fin de perjudicar a la víctima.
-​ Repetición: no se trata de un incidente ocasional, sino de una serie de agresiones
reiteradas que ocurren de manera constante a lo largo del tiempo.
-​ Desequilibrio de poder: el agresor ejerce control sobre la víctima causándole
daño (físico o psicológico) aprovechándose de su vulnerabilidad

55
JIMÉNEZ SÁNCHEZ, M., BERROCAL DE LUNA, E. y ALONSO FERRES, M., «Prevalencia y
características del acoso y ciberacoso entre adolescentes», en Universitas Psychologica, vol. 20,
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