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Mi Yo-Danza

El autor narra su trayectoria en la danza contemporánea, comenzando a los 18 años sin experiencia previa, pero con una profunda pasión que lo llevó a perseverar y destacar en su formación. A lo largo de su carrera, ha enfrentado decisiones difíciles, combinando estudios en arquitectura y comunicación, y ha trabajado con diversas compañías de teatro, lo que ha enriquecido su comprensión del arte escénico. Su experiencia refleja la importancia de la dedicación, la colaboración y la búsqueda constante de crecimiento personal y profesional en el ámbito artístico.

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Mi Yo-Danza

El autor narra su trayectoria en la danza contemporánea, comenzando a los 18 años sin experiencia previa, pero con una profunda pasión que lo llevó a perseverar y destacar en su formación. A lo largo de su carrera, ha enfrentado decisiones difíciles, combinando estudios en arquitectura y comunicación, y ha trabajado con diversas compañías de teatro, lo que ha enriquecido su comprensión del arte escénico. Su experiencia refleja la importancia de la dedicación, la colaboración y la búsqueda constante de crecimiento personal y profesional en el ámbito artístico.

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Una ventana a mi yo – danza.

Cuando comencé a estudiar danza contemporánea, mi conocimiento sobre la disciplina era


prác;camente nulo. No sabía nada de escuelas, técnicas, pasos, posturas, es;los, maestros,
y un largo etcétera. Sin embargo, algo en ella despertó una vibración profunda en cada fibra
de mi ser. Mi faceta lúdica se ac;vó de inmediato. Y no me malinterpreten, aunque tenía
ídolos como Michael Jackson, lo cual no es poco decir, la danza irrumpió en mi vida de
manera azarosa, casi como una serendipia. Desde el principio, se presentó con esa fuerza
arrolladora e implacable que la caracteriza, y quedé fascinado.
Sabía que no sería fácil. A los 18 años, empezaba desde cero, algo que muchos consideraban
"un poco tarde", según la opinión de algunos maestros de ese entonces. Mi única ventaja
era una personalidad terca, obsesiva y obs;nada, que con el ;empo se tradujo en pasión,
disciplina y entrega.
Recuerdo que, al inicio de la carrera, éramos alrededor de 75 alumnos, divididos en dos
grupos: el A y el B (los "bonitos" y los "feos", claro que yo pertenecía a este úl;mo). Al final,
en el cuarto año, solo quedamos tres personas, y yo obtuve el reconocimiento al mejor
promedio. Al principio, senXa que me encontraba rezagado, torpe, que debía esforzarme el
doble, pues la diferencia con los demás cuerpos era enorme. Estaba estudiando con
personas que habían comenzado desde pequeños. Sin embargo, esa sensación no me
in;midaba; al contrario, se converXa en una mo;vación.
En el segundo año, comencé a entender mejor el terreno de la danza y las artes, y fue
entonces cuando me enfrenté a mi primera gran decisión, una de tantas que marcarían el
rumbo de mi carrera escénica.
En ese entonces, también estudiaba arquitectura en la UAM-Xochimilco, lo que hacía que
mi jornada se dividiera entre dos mundos: por la mañana, danza; por la tarde, arquitectura.
La realidad es que me resultó imposible sa;sfacer las demandas y exigencias de ambas
carreras al mismo ;empo. Comparado con mis compañeros, tanto de la Ollín Yoliztli como
de la UAM, senXa que mi proceso no avanzaba al mismo ritmo. No tenía ;empo para
procesar, absorber conocimientos ni prac;car ejercicios. ResisX de esta forma durante dos
años.
Recuerdo una tarde, durante una clase de diseño en la UAM, sin;endo una sensación
extraña. Estábamos trabajando en una plana de punto y línea sobre el plano, y algo en mí
se senXa completamente ajeno a ese lugar. Así que dejé la ac;vidad, observé a todos en el
salón sumidos en su ejercicio, y sin pensarlo, me levanté, fui a control escolar y solicité mi
baja temporal, que con el ;empo se convir;ó en defini;va. Solo me quedaba asumir mi
decisión. Por las tardes, en lugar de ir a la UAM, tomaba más clases de danza, me volví más
autodidacta y comencé a comprender los procesos de mi propio cuerpo. Durante más de
siete meses, oculté esta decisión a mi familia. Obviamente, tuvo sus consecuencias, pero al
final siempre me han brindado su apoyo incondicional.
Así fue como comenzó mi verdadera inmersión en la danza. Desde ese momento, empecé a
respirar, comer y beber danza, adentrándome en sus entrañas, descubriendo su fascinante
y misterioso universo. Al terminar mi formación en la Ollín Yoliztli, tuve la fortuna de conocer
al director Raúl Parrao de la Cía. U X Ono Danza, la "danza bizarra" de la danza
contemporánea, quien me invitó a trabajar en su proyecto escénico en el Teatro Legaria.
Esta experiencia aceleró aún más mi aprendizaje, pues una cosa es la escuela y otra muy
dis;nta el ámbito profesional.
Este encuentro fue mi primera gran revolución de pensamiento esté;co. Comencé a percibir
la creación arXs;ca de una manera más compleja, entendiendo todo lo que implica generar
una puesta en escena, no solo en términos de producción (vestuario, escenograba,
iluminación, u;lería, etc.), sino también en términos de creación (construcción de
personajes, guion, dramaturgia, esté;ca, universo poé;co, etc.). Aprendí la importancia de
la complicidad: trabajar tanto ;empo con un grupo de personas que, al final, se convierten
en tu familia, sobre todo cuando todos comparten el mismo obje;vo crea;vo. Con Parrao,
aprendí a llevar el método cienXfico a la escena: hacer del proceso de trabajo un acto
profundo de construcción. El enfoque de prueba y error generó obras más contundentes, y
esa forma de concebir la escena es la que sigo hasta el día de hoy: una combinación de
inves;gación, prác;ca y reflexión, llevada al cuerpo, a la mente y a las emociones.
Después de más de cuatro años con "U X", decidí estudiar Ciencias de la Comunicación, con
especialización en Producción Audiovisual en el Sistema Abierto de la UNAM. En ese
momento, senX la necesidad de regresar a la academia para expandir mis horizontes, no
solo de forma intui;va y empírica, sino también desde otras perspec;vas y cosmovisiones.
Tenía una sed insaciable de conocimiento, y quería contar historias con mayor claridad,
entender cómo construir personajes y ser preciso en mi discurso. Me di cuenta de que no
bastaba con movimientos ver;ginosos: el mensaje también era fundamental. Tomé talleres
de cine documental, creación de personajes, guion, sonorización, fotograba, y un diplomado
de arte transdisciplinar en el CENART. Todo eso amplió mi bagaje y mi concepción de la
escena. A medida que la brecha se expandía, todo tomaba una dimensión más seria y, por
tanto, más sensible. Entendí que la preparación personal, incluso después de la escuela, es
clave para seguir creciendo. Hoy me considero una persona ecléc;ca, autodidacta y
disciplinada.
En ese ;empo, pude combinar mi vida académica con el ámbito profesional. Tres proyectos
escénicos fueron fundamentales en mi evolución: con la Compañía Nacional de Teatro bajo
la dirección del Mtro. Luis de Tavira, Foco Alaire Producciones, dirigida por Marcela Sánchez
Mota y Octavio Zeivy, y Onírico Teatro Danza del Gesto, bajo la dirección de Gilberto
González Guerra. Las experiencias y aprendizajes adquiridos en cada uno de estos proyectos
trascienden las palabras. No tengo más que gra;tud por el crecimiento personal y
profesional que me brindaron. Me siento afortunado de haber coincidido en mi camino con
personas maravillosas que me han llevado a lugares que nunca imaginé alcanzar. Pisar
escenarios que nunca pensé que pisaría. Sen;r y hacer sen;r emociones inexplicables. Ver
obras que me conmovieron profundamente. Compar;r momentos tan ín;mos y honestos.
Una vez escuché al Mtro. Tavira decir: “Uno no escoge al teatro, es el teatro quien te escoge
a ;”, y creo que es cierto. Esa frase me hizo darme cuenta de que, en el mundo de la
creación, he encontrado el verdadero sen;do de mi vida, mi lugar de pertenencia.
A lo largo de mi trayectoria, he aprendido a iden;ficar mis fortalezas y debilidades, la
importancia de la preparación constante, de trabajar de manera inteligente, de crear lazos
con personas afines que me permitan seguir creciendo, porque el teatro, la escena, la danza,
no se hacen solos; requieren la complicidad de muchas voluntades. Este camino no es
sencillo: es un universo dionisiaco, alterador de los sen;dos. Puede hacer crecer a las
personas de manera profundamente humana o, por el contrario, llevarlas por caminos
oscuros. Existen el glamour, la fama, los egos, el orgullo, los círculos cerrados, el favori;smo,
la desigualdad, la discriminación, las personalidades tóxicas, la corrupción, la violencia,
todos factores que han ocasionado deserciones de personas talentosas y apasionadas. Es
un mundo compe;;vo, como la vida misma. Creo que la clave está en saber qué es más
grande: tu sueño o todo lo que lo interrumpe, lo destruye. Todo parte de una convicción, y
de la decisión de llevarla a cabo. Estar dispuesto a sacrificarse para acercarse cada día más
a ese sueño, cualquiera que sea. El mío es seguir haciendo teatro hasta que ya no pueda,
aunque darme cuenta de lo que eso significa no fue tan simple.
Este relato es solo una pequeña ventana al camino que he recorrido en las artes escénicas.
Las vivencias acumuladas hasta ahora podrían dar lugar a una gran historia, pero por ahora,
así es como llegamos hasta aquí:

E. Emmanuel Fragoso Jaime


26|02|85
CURP: FAJE850226HDFRMD09
RFC: FAJE8502262AA

SEMBLANZA

E. Emmanuel Fragoso Jaime, comunicólogo, productor y creador escénico interdisciplinario


mexicano. Se desarrolla en diversas áreas de las artes escénicas, par;cipando en fes;vales
y encuentros nacionales e internacionales, con diferentes directores y agrupaciones
arXs;cas. Seleccionado por el programa “México en Escena” del CENART y la comisión de
selección para el apoyo a la profesionalización de egresados (2009). Fue residente en “La
Granja Centro de Arte” (2010). Becario FONCA en “Creadores Escénicos B” (2017 – 2018)
donde desarrolló su primer unipersonal “Sueño Vagabundo”, presentándolo de manera
i;nerante en diversas calles y ciudades: CDMX, Morelia, Praga, Berna, París, Bruselas,
Ámsterdam, Roma y Alemania. Becario del FONCA dentro del “Programa México: Encuentro
de Artes Escénicas” (2020). Cocreador y director del proyecto escénico Miliun Pasos,
creando su primer cinedanza “Serendib”, obra seleccionada en fes;vales en México (2020,
2023), Islandia (2021) y Perú (2022). Miembro seleccionado por el Sistema de Teatros de la
CDMX y Alas y Raíces de la Secretaría de Cultura con la obra Sueño Vagabundo (2021-2023),
así como en otros fes;vales y encuentros escénicos, con más de 30 representaciones.
Actualmente cuenta con el apoyo de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales del
FONCA (2023-2024), con su obra interdisciplinaria C19 (código 19)

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