Santiago, siete de junio de dos mil dieciocho.
I. ANTECEDENTES
Demandó en procedimiento de tutela de derechos fundamentales del
trabajo doña Geraldine Francis Wells Negrón, chilena, médico, domiciliada en
Concepción, dirigiendo su acción contra Comunidad Hospital del Profesor,
representado por Mario Miranda Fernández, domiciliados en Santiago.
Comenzó a prestar servicios como “médico residente” el 3 de marzo
de 2017, siendo entrevistada por el Dr. Eliodoro Espinoza (jefe de UPC,
Unidad de Pacientes Críticos), quien fue su jefe durante todo el transcurso de
la relación laboral. Describe conductas de éste, que estima constitutivas de
acoso sexual, laboral y discriminación, las primeras, manifestadas desde la
propia entrevista de trabajo (señalamiento de encontrarla “muy segura y muy
bonita”, aspectos desvinculados de su profesión), siendo contratada por tres
meses y señalándose que se le contrataría de manera indefinida si lograba
tener una buena relación con el personal y si demostraba los conocimientos
que indicaba su currículum vitae.
El vínculo se inició sin escriturarse el contrato de trabajo, lo que se
materializó el 1 de junio de 2017 (sin otorgársele copia). Desplegó un buen
desempeño durante la relación laboral como médico residente, buenas
relaciones con el personal (enfermeros, técnicos en enfermería y otros
médicos), ejecutando con esmero y eficiencia sus obligaciones. Durante el
período en que emitió boletas de honorarios, la relación habida fue de
naturaleza laboral, conforme a las características propias de subordinación y
dependencia
Fue despedida el 30 de noviembre de 2017 mediante comunicación en
virtud de la causal del artículo 161, inciso primero del Código del Trabajo,
fundada en “su incompatibilidad personal para trabajo en una Unidad de
Pacientes Crítico que tiene sistema de médico único incompatibilidad con
cargo, justificada por sus varias inasistencias a turno en los últimos meses”,
señalando que el no hay fundamento razonable en la descripción de la
necesidad patronal, pues no hay una razón objetiva externa a la voluntad del
empleador, señalando que la comunicación además adolece de ambigüedad y
falta de precisión fáctica.
Señala que la carta no expresa los fundamentos reales, porque
obedecen a un acto totalmente arbitrario del empleador, pues “el despido está
motivado por querer sacarla de la organización a toda, toda vez que, al
enterarse de su homosexualidad se decide desvincularla de la organización,
recibiendo trato discriminatorio”.
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Señala además, en relación al hecho relativo a inasistencias, que
durante diciembre, los turnos fueron cubiertos por un nuevo profesional
contratado para remplazarla en la ejecución del cargo.
Expone -en orden cronológico- un conjunto de acontecimientos que
estima vulneratorios del artículo 19, número 1:
i) Entrevista personal que le hace el doctor Espinoza en que le indica
que la encuentra muy bonita y le señala que debía saber de su vida personal
para asegurarse con quién estaba tratando y ver la disponibilidad del puesto de
trabajo; preguntándole si tenía “pololo” y que él era celoso, toda vez que otros
médicos le habían comentado de ella, que “la tenían en la mira”; todo lo cual
la sorprendió pero como necesitaba el trabajo supo evadir las consultas y no
dio a conocer su condición (sic) sexual. Finalmente –entre risa e irónicamente-
le mencionó que él era el jefe y que ella no podía “atender ni responder gestos
de otros doctores”. Experimentó desagrado pero no le dio mayor relevancia
pensando que no sería una conducta habitual.
ii) Al poco tiempo de ingresar a la Clínica (así se refieren al Hospital),
comenzó a ser víctima de los acosos del Dr. Espinoza; se sentía tan observada
que llegó a vestirse únicamente de buzo para evitar comentarios de éste, pues
cada vez que la veía con jeans le decía que le quedaban muy bien, que le
sorprendía el cuerpo que tenía y que los ocupara más seguido para que todos
pudieran recrear la vista, repitiendo principalmente, que él la había visto
primero. Tales circunstancias generaron que comenzara a sentirse denigrada
como mujer y tratada como objeto sexual, generándole gran impotencia,
viéndose impedida y temerosa de enfrentarlo, por miedo a perder el trabajo.
iii) En octubre de 2017, en el contexto de una cena anual de la
Clínica, la demandante no podía asistir por tener turno, pero el médico jefe
coordinó el cambio de su turno, insistiéndole que se presentara en el evento,
sugiriéndole ocupar una vestimenta “provocativa. Posteriormente le mandó
un mensaje que decía “espero que se porte bien” con doble sentido, agregando
que al parecer ella era ahora también la favorita del gerente de administración
(Julio Olea), añadiendo que iba a ser muy difícil despedirla. En esa
oportunidad le ofreció que se sentara en su pierna, si es que no había sillas en
la comida; que no quería que se sentara al lado de Olea, porque el se ponía
celoso afirmando que “ella era para el”, mirándola siempre como un objeto
sexual. Ese día se sintió completamente humillada y denigrada por sentirse
compelida por las circunstancias incluso a tener que bailar con sus jefes,
contra su voluntad, lo que la llevó intempestivamente a tener que abandonar el
evento, angustiada y llorando.
iv) En otra oportunidad, el Dr. Espinoza debió recibir un turno de la
demandante y mientras ésta se vestía, recibió un mensaje de aquél
preguntándole si necesitaba un poco de ayuda, sintiéndose como una mujer
objeto vulnerada en su intimidad.
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v)Señala además haber recibido permanentes malos tratos del resto del
personal, especialmente del Dr. Salinas y de la jefa de enfermeras, señorita
Andrea. Increpándola el primero en más de una oportunidad, frente al personal
(niña mal criada, que no sabia lo que estaba haciendo; que estaba harto de sus
preguntas tontas), por lo que hizo la respectiva denuncia ante su superior y
jefe directo quien no tomó medida alguna, la que volvió a repetirse, tornando
insostenible las relaciones interpersonales con el doctor Salinas y personal,
puesto que éste ni siquiera le dirigía la palabra. Señala como falsas las quejas
de la enfermera jefe por un supuesto trabajo deficiente de su parte y quejas del
resto del equipo de enfermeros y tens, quienes –controvierte- apoyaban su
gestión. Señala que la enfermera ya sospechaba de su condición homosexual,
lo que llegó a manifestar en múltiples actos de acoso en su contra.
vi) Con el paso del tiempo el Dr. Espinoza le preguntaba qué
pensaba sobre la fidelidad entre parejas o si era mejor innovar, decía que ya
estaba aburrido de su relación con su señora, y que a veces innovaba,
intentando solapadamente tener una relación con ella. Añadía que no podía
entender que estuviera sin pareja. Ella trataba de cambiar de inmediato el tema
por parecerle inapropiado. Le indicaba que lo mejor que podría pasarle era
tener una relación con un hombre mayor y con dinero; que si esto le pasaba, lo
más probable es que el hombre mayor se enamorara y dejara a su señora,
señalándole que ella lo tomaría como una aventura. Siempre le dijo que “era
su doctora favorita, la más trabajadora, la más linda”, antes de que supiera que
era homosexual; buscaba conquistarla dándole más turnos para que aumentara
su remuneración.
En un grupo de whatsapp de los médicos cirujanos de la UCI,
integrado por cinco médicos y formado para efectos laborales, quedó de
manifiesto la conducta inapropiada del doctor Espinoza, refiriéndose a otras
mujeres profesionales como “maracas cul…” y enviando constantemente
memes, imágenes y chistes denigrantes para mujeres (miradas como objeto
sexual o prostitutas) y de alto contenido sexual, todo lo cual se manifestaba
además en mensajes directos a la demandante con alusiones a sus medidas ,
extrayendo fotos de ella desde su página de Facebook (sin tener amistad” con
él en esa red social) , proponiéndole el uso de cierto tipo de ropa, etc.
Refiere la angustia profunda sufrida por estos hechos, debiendo
consultar a una especialista (diciembre/2017) diagnosticándole “trastorno
depresivo mayor de características mixtas” y un cuadro secundario de estrés
de tipo familiar y laboral, otorgándole licencia médica por 14 días.
Señala que la condición (sic) sexual de su representada fue conocida
en la clínica a principios del mes de noviembre de 2017 cuando ésta decide
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contraer un Acuerdo de Unión Civil con su pareja (10.11.17), lo que comentó
a los más cercanos en la clínica (momento hasta el cual sólo sus colaboradores
más cercanos conocían de su homosexualidad). Expresa que ella y su novia
publicaron una foto en la red social Facebook. Desde ese entonces notó un
cambio radical en el trato del Doctor Espinoza: le quitó toda posibilidad de
hacer turnos extras, a pesar de que con anterioridad era la profesional con más
turnos extraordinarios, lo que afectó su remuneración en noviembre de 2017.
Su acuerdo de unión civil fue comentado en la Clínica y desde ese momento el
doctor Espinoza prácticamente dejó de hablarle, mirándola con reticencia,
dejando de darle siquiera las instrucciones mínimas o diagnósticos de
pacientes, no siendo coincidencia que a pocos días de la firma del AUC y de
haberse hecho pública su orientación sexual se haya tomado la decisión de
despido, el que a todas luces constituye un despido discriminatorio por su
orientación sexual.
Refiere además un conjunto de opiniones emitidas por el doctor
Espinoza de carácter homofóbicas.
Enfatiza en que los turnos de diciembre estuvieron oportunamente
cubiertos por otro profesional. Refiere que hacia fines de noviembre Julio
Olea la instó a renunciar, lo que estima demostrativo del pleno conocimiento
que se tenía del acoso y discriminación que había sido víctima y la retensión
de evitar una demanda posterior. De este incumplimiento la actora dejó
constancia ante la Inspección del Trabajo.
Enumera lo que estima, son indicios suficientes y analiza doctrinaria y
normativamente –invocando normas pertinentes- la vulneración de derechos
Fundamentales (19, número 1 de CPE), asociado a la relación causal entre la
conducta de la demandada y la depresión severa que le fuera diagnosticada y
discriminación configurada en su despido a base de una causal infundada
motiva en el conocimiento de la condición sexual de la demandante, y la
imposibilidad de no poder concretar su “conquista”. Avalúa el perjuicio moral
en la suma de $ 15.000.000, demandando además prestaciones
indemnizatorias regulares propias del despido, diferencia por feriado legal,
reintegro de bono de ocupación de cama, pago de remuneraciones hasta la
convalidación y cotizaciones de seguridad social adeudadas, con
actualizaciones legales y costas. En subsidio ejerce la acción de despido
improcedente aunada a las prestaciones legales y mismas prestaciones, con
excepción de aquellas privativas de la acción de tutela.
La demandada en su contestación, reconoce la relación laboral con la
actora desde el 16 de marzo de 2017, “día en que concurrió a realizar el primer
turno en la institución”, escriturándose el contrato de trabajo el 1 de junio en
calidad de “médico residente” con 28 horas semanales, en sistema de turnos
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de días viernes, con un domingo cada 6 semanas, ejecutando sus servicios en
las dependencias del Hospital del Profesor (Alameda Libertador Bernardo O
´higgins 4886), en la Unidad de Paciente Crítico (UPC), bajo la jefatura del
doctor Eleodoro Espinoza. Tuvo un promedio de remuneración de
$2.718.675.
El término de la relación laboral se produjo el 30 de noviembre de
2017, aplicándose la causal del artículo 161, inciso primero, por su
“incompatibilidad personal para el trabajo de una Unidad de Paciente Crítico,
que tiene sistema de médico único, incompatibilidad justificada por varias
inasistencias a turno en los últimos meses” (25 de agosto, 8 de septiembre, 16
de octubre, 8 de noviembre, 17 de noviembre, 245 de noviembre de 2017).
Niega que el vínculo se hubiere iniciado el 3 de marzo de 2017, pues
ese día asistió solo a una entrevista, iniciándose el vínculo el 16 de marzo de
2017. Niega también que el despido haya sido discriminatorio y que encubra
hechos distintos a los expresados en la comunicación de despido. Controvierte
también que la licencia de la actora se hubiere originado en una supuesta
situación de acoso sexual y laboral. Desconocían la orientación sexual de la
actora, que hubieren obrado discriminatoriamente al despedir, que se haya
vulnerado la garantía del número 1 del artículo 19 de la Constitución, lo
mismo que hubieren existido medidas atentatorias de algún derecho (sólo se
descontó un cuotas el doble pago de un bono). No se adeuda cotizaciones
previsionales, ni bono de ocupación de camas (pagado doble en julio/2017,
por error).
Las cotizaciones de seguridad social están pagadas y la sanción
asociada a deudas inexistentes por tal concepto, es improcedente.
Señala que la denuncia no cumple con los requisitos de los artículos
490 y 493 del código del Trabajo, pues no hay indicios suficientes. Las
conversaciones con whatsapp con el Dr. Espinoza no son indicios suficientes,
pues “la mayoría de ellas se reducen a conversaciones entre dos personas
adultas, donde no se advierte incomodidad, rechazo o contrariedad por parte
de la supuesta víctima de acoso”. Señala que la demandante trata de sacar de
contexto estas conversaciones.
Explica que la pregunta que le hace el doctor Espinoza a la
demandante sobre sus medidas anatómicas responde a –según le ha explicado
el propio Dr.. Espinoza- a que la demandante estaba siempre muy preocupada
por su apariencia física y porcentaje de grasa corporal; quería ser rostro de
empresa de suplementos alimenticios.
Sobre otra expresión en la misma vía de comunicación, señala que si le
dio más turnos en septiembre fue por su dificultad para cubrir el 18 de
septiembre (fin de semana largo) y porque ella estaba dispuesta sólo si él le
daba más turnos. La foto (en referencia a una que él le envía en que aparece
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ella) corresponde a un perfil de whatsapp de la actora, de libre acceso por
cualquiera que tuviera acceso a ella mediante esa vía.
En referencia a otra de las comunicaciones señala que el doctor está
hablando de motos y no de mujeres, por ser “muy fanático de los vehículos
motorizados (tiene más de 10 entre autos y motocicletas)”.
Refiere otras explicaciones en alusión nuevamente a la cuestión de la
grasa corporal; otra de las conversaciones la califica como “un chiste”, o una
opinión sobre moda (“efectivamente al doctor Espinoza le parecía que ella se
veía más elegante con tacos”), y una conversación final, también como un
chiste (la más linda de “los” residentes de Santiago).
De la carta de despido no se desprende vulneración ninguna,
estimando que como consecuencia de no aportarse suficientes, deberá la
propia denunciante acreditar los hechos que niegan.
Argumenta sobre la improcedencia de aplicar el artículo 489 para
casos de acoso sexual y/o laboral
Niega que la actora hubiera tenido una relación buena con el resto del
personal de la Clínica Hospital del Profesor “ya que su actitud desatinada con
médicos del Servicio de Urgencia motivó varios reclamos verbales tanto de
residentes (Dres. Salinas, Milos y López) y jefe del servicio de Urgencia (Dr.
Kauer), debiendo interceder en más de una ocasión el Dr. Espinoza debió
intervenir para lograr el entendimiento entre los médicos de urgencia y la
actora, sin que ello pueda ser entendido como parte de un acoso laboral. El Dr.
Espinoza supo de ésta situación porque la señora Wells le llamó
telefónicamente para contarle acerca de lo que ella consideraba maltrato,
pidiéndole que hiciera un informe escrito, tras lo cual habló con el Sr. Salinas
y el jefe de Urgencias quienes no estaban de acuerdo con que hubiere habido
maltrato ni alguna actitud que mereciere alguna disculpa.
Explica que en atención a las situaciones límites en el Servicio de
Urgencia, con frecuencia “suelen enfrentarse, a veces, de forma más o menos
dura o áspera, puede emplearse lenguaje no del todo correcto a fin de instar a
alguna reacción rápida”.
Reconoce que fue el Dr. Espinoza quien pidió el despido de la Dra.
Wells, pues la unidad funciona sólo con un médico en horario no hábil y la
actora entre el 25 de agosto y el 24 de noviembre faltó a 6 turnos programados
provocando graves trastornos en el funcionamiento de la Unidad, pues es muy
difícil cubrir cuando se avisa de forma extemporánea y se trata de
obligaciones que debía cumplir en los turnos programados y establecidos en el
contrato.
Vuelve a la cuestión del acoso sexual alegando la falsedad de éste en el
marco de la entrevista de trabajo y durante el transcurso de la relación de
trabajo.
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Destaca como “extremadamente interesante” que la actora señale a que
los supuestos acosos del Dr. Espinoza le comenzaron a generar el sentimiento
de sentirse denigrada como mujer, tratada como objeto sexual, que tales
hechos le generaran gran impotencia, al sentir que no podía hacer nada,
temerosa por miedo a perder el trabajo, al tratarse de su jefe el que ejecutaba
esa conducta, mencionando en su demanda que se sintió acosada desde el
mismo momento de la primera entrevista. Relaciona este punto con la
necesidad de recordar que la actora es médico cirujano, profesión universitaria
que requiere el período más largo de estudios de pregrado y que involucra una
capacitación permanente casi obligatoria a través de cursos de especialización,
postgrados; carrera que “debe tener en Chile uno de los índices más bajos de
cesantía en el país (sino el menor) y nos atrevemos a afirmar que si un médico
está ‘cesante’ es sólo porque quiere (…) Vistas así las cosas realmente no se
entiende que la Dra. Wells afirme haber tenido que ‘aguantar´ los supuestos
acosos por parte del Dr. Espinoza por miedo a perder el trabajo” .
Luego se refiere –siempre en la línea de desvirtuar el relato de la
actora- a la falta de denuncia porque el doctor Espinoza “es tan médico como
ella” y pudo haber pedido una entrevista con la Directora Médica a tal efecto,
y siendo la directora una mujer, pudo la demandante haber tenido menos
aprehensiones.
Refiere además que el Hospital dispone de un procedimiento en el
Reglamento Interno de Orden Higiene y Seguridad para encausar cualquier
denuncia; destacando curiosamente que solo una vez que le es comunicado su
despido manifestó haber sido acosada por el Dr. Espinoza. Éste mismo les ha
comentado que era la misma doctora la que le comentaba cosas más allá de lo
laboral (si era adecuado que fuera “rostro” de una empresa de suplementos
alimenticios; si él le podía enseñar algunos “truquitos” para conducir motos,
asesoría para elegir una moto, y una vez que la tuvo, que le enseñara a
conducirla, lo que finalmente se concretó, acompañándola –yendo ambos en la
moto que ella había adquirido- a comprar accesorios, lugar en que ella le
pidió insistentemente que él le regalara algo). Indica sobre estos hechos que
“se entiende que si se sentía tan acosada por el Dr. Espinoza, no hubiera
tenido esas conductas). Refiere en la misma línea de descreer la tesis del acoso
a un préstamo de dinero que él le hizo y que ella no devolvió, no obstante fue
pedido “hasta que la Universidad San Sebastián le pagara unos honorarios. Lo
que volvió a repetirse incluso por una tercera vez (al decir del Dr. Espinoza,
por whatsapp; todo lo cual le hace estimar que “pareciera que aquí ha existido
algún tipo de interacción entre dos personas adultas, ambos profesionales
médicos” reiterando la falta de incomodidad, rechazo o respuesta negativa en
los whattsapp por parte de la Dra. Wells.
Luego niega que el Hospital o alguno de los médicos y personal
conocieran la orientación sexual de la Dra. Wells, pues éste se produjo de
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forma oficial recién ante la Inspección del Trabajo (4 de enero de 2018),
donde la representante de ella lo mencionó.
Señala que sólo el 11 de diciembre de 2017 el Dr. Espinoza les señaló
que otro médico le mostró una fotografía de la Dra. Wells y su pareja
contrayendo un AUC, momento en el cual el primero confirmó en la página
del registro civil la realización del acuerdo y la fecha: el 11 de noviembre de
2017, fecha en la que la Dra. No asistió al turno programado (avisando el 7 de
noviembre que viajaba a Concepción por la enfermedad de su padre).
Sobre el malestar de la doctora por los comentarios del grupo de
Whattsapp que integraba con otros médicos, argumenta que en ningún
momento se le obligó a pertenecer a ese grupo; no constando que hubiere
recriminado a los demás por las conversaciones o bromas, señalando que
cualquier persona se puede salir cuando quiera.
Vuelve a las conversaciones con ocasión del baile de la fiesta de
aniversario, las que reproduce, señalando que fue la propia doctora la que
solicitó el cambio de turno de noche para poder asistir “lo que se ha hecho
otras veces con los médicos”. En relación a la tenida (y a la invitación a
sentarse en su pierna) el doctor Espinoza ha reconocido la efectividad de sus
dichos, pero señalando que se trató de una “broma”, alegando nuevamente que
la relación se circunscribe a la interacción entre dos personas adultas a través
de un chat en que el Hospital no puede involucrarse, en una interacción
voluntaria, en una vivencia que dependía de ella, pues se trata de una fiesta no
voluntaria, siendo absurdo que “alguien la haya obligado a bailar. Si ella bailó,
comió, bebió y conversó en la fiesta fue porque ella quiso, cómo quiso y con
quien quiso”
Explica las condiciones y términos del contrato de la Dra Wells, la
inexistencia de discriminación y la justificación del término. Señala la
improcedencia de las prestaciones demandadas –entre ellas el daño moral
indemnizable- , tanto en relación con la acción de tutela y la acción de despido
improcedente
Se llevaron a efecto las audiencias de los artículos 453 y 454 del
Código del Trabajo, valiéndose las partes de la prueba consignada en el acta
respectiva.
CONSIDERACIONES DE HECHO Y DE DERECHO
1. No existió controversia sobre los siguientes hechos:
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i) La relación de trabajo existente entre la Dra. Wells y el Hospital
del Profesor, ejecutando la demandante labores de médico internista en la
Unidad de Pacientes Críticos (UPC).
ii) La extensión del vínculo a contar del marzo de 2017 y el 30 de
noviembre del mismo año.
iii) La terminación de los servicios por decisión de la demandada
aplicando la causal de “necesidades de la empresa” del artículo 161, inciso
primero.
iv) La ejecución de turnos de 24 horas los días viernes por parte de la
demandante, bajo la jefatura directa del Jefe de la unidad UPC doctor
Eleodoro Espinoza Cepeda
v) La existencia de comunicaciones por vía Wattsapp entre la
demandante y el doctor Espinoza y entre los médicos de la unidad, incluyendo
al Dr. Espinoza y la Dra. Wells, única mujer del grupo.
2. Del conjunto de conductas descritas en la demanda y que se
estiman vulneratorias de derechos fundamentales, ya por acoso moral, ya por
acoso sexual o por discriminación basada en la orientación sexual de la
demandante, un grupo de ellas, son al menos parcialmente reconocidas, en
cuanto a haber sido emitidas por el doctor Espinoza , en cuanto a su
contenido, alegándose con todo justificaciones que, al decir de la demandada
eximen a tales expresiones el mérito de constituir manifestaciones de acoso tal
cual se postula en la demanda.
3. Se hace indispensable iniciar el examen de las probanzas, a la luz
de lo que prescribe el artículo 493 del Código del Trabajo (carga de aportación
indiciaria que recae en la denunciante) con el examen de aquella fuente de
información que fue utilizada durante el decurso del vínculo laboral, que
servía –según reconocerá Espinoza en estrados y según cabe apreciar de los
mismos registros- para el intercambio de información propio de la función
médica que desempeñaban y en el cual quedan registradas las expresiones del
jefe de la unidad:
A. Expresiones en el Whatsapp en que se comunican el Dr. Espinoza
y la Dra Wells. (signado en registro como: “Dr Espinoza Chp”)
Se registra una conversación sobre cambio de turno y a continuación:
“Cuánto mide Ud.”
“87,62,96”
“?” (Dr. Espinoza)
No se consigna respuesta de Dra. Wells.
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Conversación previa sobre cambio de turno en que Dra. Wells dice:
“Yo hago el 18”
“pero con regalo de los otros turnos”
“Es un trato?”
Respuesta de Dr. Espinoza:
“Mañana le haré una propuesta”
“Tengo que esperar entrevistar a un Dr”
“No se puede notar tanto que Ud es mi favorita” (14.11)
A continuación (14.42) se ve una fotografía de la doctora Wells junto a
una motocicleta, remitida a ésta por el Dr. Espinoza, y abajo la leyenda:
“Imposible enojarse con este bombón”
No hay respuesta de la Dra. Wells.
Se consignan conversaciones sobre pacientes.
Intercaladas con el siguiente diálogo (de día no determinado pero
previo al sábado 2/sep).
“No me entregaron la moto hoy” (Espinoza)
“Yo pensaba que quizás en la tarde” (Wells)
Y a continuación expresiones sólo de Espinoza:
“sí, yo también
Ahora voy a estar ansioso todo el fin de semana”
“Tal vez me consuele con la otra”
“Es bueno tener una alternativa”
“y nadie está libre de recaer”
“también es rico tener quien te espere”
“aparte del perro”
No hay respuesta de Wells.
Comunicación del día 2/sep refiere asunto de diálisis a paciente.
Luego el siguiente diálogo:
“Alguien la vio ayer…quedó loco!” (Espinoza)
“Quién” (Wells)
“No le puedo decir
Además es casi tan viejo como yo”
“Además Ud sabe que si no le gusta a un hombre…¡es porque no
es hombre!”
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“O Ud ya lo pateó” (siempre Espinoza)
“No hay muchas opciones” (Wells)
Sigue Espinoza:
“Alguien de gerencia”
“Ud irradia seguridad”
“Cualquier hombre con experiencia se da cuenta”
“Y sin experiencia también. Pero se asustan”
“No se ve tan temible”
“Ud asusta más”
“Mire:
Un hombre con experiencia no se va a asustar con Ud pero puede
no querer afectar su vida por algo maravilloso sin futuro”
No hay respuesta de Wells
El 7 de septiembre hay un solo mensaje de Wells:
“Pero me medí ayer y tengo 15 de grasa”
El 8/9 se registran conversaciones breves sobre dolencia estomacal de
ella que le hará presentar licencia médica y otra sobre trabajo (él le dice que
trate de no rechazar partes de la urgencia y ella le refiere sobre “bloqueo de
camas”).
A las 15.57 el le manda una imagen de una fotografía de un tornado
con la siguiente leyenda:
“Los huracanes tienen nombre de mujer porque llegan húmedos y
salvajes, y cuando se van te dejan sin casa, sin coche y hasta sin hijos”.
No se registra respuesta de Dra. Wells.
En conversación del 14 de septiembre, en el contexto de la cobertura
de un turno (en que ella le dice no tener problema de ejecutarlo) él le dice que
para el día 25 tiene muchos candidatos…
“Aunque Ud sea mi preferida”
El 15 de septiembre, la primera comunicación es de Espinoza, a las
12.28:
“Dra. Us SIEMPRE debiera andar con taco alto”.
No hay respuesta a este comentario.
Se agregan luego mensajes recíprocos sobre estado de pacientes.
El 24 de septiembre un mensaje tipo “meme” enviado por él:
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“Detrás de un buen médico …siempre hay una enfermera que lo
huevea que haga bien su pega…”
En un intercambio ulterior, la doctora Wells le dice:
“Avanzamos con dos pacientes”
“Así de súper” (17:17)
Espinoza responde
“Qué bueno Dra. Por eso es mi favorita” (17.18)
“Lejos la más linda de los residentes de Santiago“(17:18)
“Y más trabajadora” (17:19)
“Lo único malo es que le gustan los sindactílicos asmáticos”
Sin respuesta de Dra. Wells. Sigue una conversación relativa a
resultado de exámenes.
A las 19:28 la Dra Wells le escribe:
“Doc el 20 es la cena de la clínica. Tenía que ser viernes” (19:28)
Él responde en la siguiente cadena:
“Según como sea el vestido. Y si manda un avance,
Tal vez pueda conseguirle un reemplazante” (19:35)
“Y ser más cariñosa con el jefe…broma!” (19:36)
“Vestido negro, ceñido, sin hombros y con cuello”
“Tacos de al menos 10 cmts”
“Y se sienta en la misma mesa mía” (20.36)
Otra cadena sin fecha, pero iniciada por Espinoza a las 16.59:
“Me falta una foto suya para convencer a Don Julio de que es
bueno que Ud vaya a la fiesta. Está casi listo”.
“ya confirmada la cobertura de la noche del 20” (subrayado en el
texto. (17:08)
“Qué fácil resultan las cosas para algunas personas!” (17:08)
“Si Dra, es broma (en parte).Ud se da cuenta de que hay otras que
por mucho trabajo que le pongan no obtendrán sus resultados” (17:12)
Ella responde a las 18:42
“Entubado. Todo ok”
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Otro día, Espinoza:
“Parece que ha seguido bajando de peso. Se ve igual regia, pero
cuídese” (11.31)
“Yo la vi primero” (11.55)
Acá en CHP al menos” (11:56)
Luego, una hora y media más tarde, le sigue una conversación sobre el
estado de un paciente, iniciada por Espinoza y respondida por Wells “ya Dr.
Muchas gracias”
Otra comunicación de Espinoza no respondida:
“ya le dije que andaba muy linda?” (20.39)
Y tras una respuesta a una cuestión de atención médica respondida
“Bueno doc. Yo ya indiqué lo que conversamos” (21.15), Espinoza contesta:
“Con respecto a lo otro. Está bellísima” (21.15)
“Si no la quieren en Diciembre, yo la contrato”.
No hay respuesta.
En una conversación contextualizada en la cena ella le señala que le
dijeron que se sentara en la mesa del directorio y le pregunta si se dirige donde
está él o a la mesa vacía (21.30).
“Entonces me siento dónde jajaj” (21.33)
Espinoza responde:
“Donde quiera”
“Está Ud con don Julio” (Wells)
Y Espinoza:
“Yo le puedo ofrecer una rodilla también” (21.35)
(…)
“Ya, siéntese frente a Don Julio. Yo le miro la espalda” (21.46
“Ahora si me va a costar echarla si se vuelve a portar mal” (22.29)
“Buenas noches Dra. Ud fue la única que sacó la cara por los
médicos de la UPC” (23.55).
En otra conversación posterior, Espinoza afirma:
“Ese enfermo que falta es bien mujercita parece” (10.50)
Wells responde:
“Hacemos lo posible por ayudarlo. Está casado (10:50)
“Matrimonió igualitario” (10:51), seguido de un emoticón.
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Y siempre Espinoza, sobre lo mismo:
“En todo caso yo me refería más a delicado que homosexual” (10:52)
“No hay espacio para otro alfa” (11:48)
Sin respuestas de Wells.
B. Expresiones en el Whatsapp en que se comunican los médicos de
la UPC (que incluyen al Dr. Espinoza y la Dra. Wells). Llamado “UPC CHP.
Dr. Espinoza Chp, Dr. Velásquez, Jaime CHP Dr. Xavier Viñan…”
Imagen de un recuadro enviado por el Dr. Espinoza el 29 de junio de
2017, con la siguiente leyenda:
“PENSAMIENTO DEL DIA
El hombre es exitoso cuando el whisky que bebe, es más viejo que
la mujer que se come
Revista Forbes”
Diálogo iniciado por Dr. Velásquez:
“Elio la psiquiatra no quiso hacer la interconsulta y se fue (emoticones:
rostro compungido).
Respuesta de Espinoza:
“Así son estas maracas cul…”(18:58)
“Que la vea mañana la Dra. Pulgar no más” (18.59)
“Chuta! No me di cuenta que era whatsapp grupal! –emoticón de cara
afligida - (19:11), seguido de otros cuatro emoticones similares a las 19:13
Y 35 minutos más tarde –sin mensajes intermedios en el chat, señala:
“Quise decir:
Debe haber tenido excesivo trabajo y no quiso ir a evaluar cansada a
nuestra paciente.
Un ejemplo de profesionalismo” (19:48)
Responde Xavier Viñan Chp:
“Jajaja” seguido de un emoticón de angelito (19:49)
Meme posterior del Sr. Espinoza:
“Ella es Dominga, la que dejó sin pega a 2 Ministros
Siempre me dio mala impresión esta mina…”
Luego Intercambios de memes alusivos a fútbol y otros temas (“se van
a manejar no tomen, si van a tomar me llaman”), chistes (un escalador
extremo en una pared de montaña con la leyenda “método tibetano para curar
el estreñimiento”), información sobre pacientes…
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Un chiste enviado por el Dr. Espinoza en una fotografía de una mujer
en la cama:
“Amor toma tu aspirina”
“Si no me duele la cabeza”
“Te pillé cabrona ¡A follar!”
“Pero…
¡A FOLLAR!”
Otro remitido por Espinoza (23.07.17) en una foto de dos hombres
conversando:
“Mi mujer hace 2 días que no me habla…
Cuídala, mujeres así ya no hay”
Meme en que aparece una mujer joven y escotada dentro de un cooler
con la leyenda:
“Rifa para el día del Padre. Hielera y 57 kilos de carne”.
Conversación de 18.08.17 entre Espinoza y Xavier Viñan en que el
primero señala:
“me equivoqué, eso era de los 2 millones de una moto que estamos
hablando con la Dra”
“Está barata la moto”
“Pero no es la mía. Hablamos de una moto más pequeña”
Imagen de un video manado por el Dr Espinoza a las 11:47)
Seguida de la frase:
“Perdón Dra –emoticón cara compungida- (15:07)
“Buenísimo” (Dr. Velásquez)
“Me encanta esta Dra!!!) (Espinoza, a las 15.54)
Foto enviada por Espinoza de una pareja de novios en un matrimonio,
rodeada sólo de mujeres (unas 20) con la leyenda:
“Cuando le acertas al nido pero le erras al pájaro”
Se intercalan siempre informaciones sobre pacientes, que incluyen
indicaciones médicas, opiniones sobre la condición de algunos, imágenes de
resultados de exámenes (ejemplo, imagen despachada el 13 de agosto por
Jaime Chp Dr)
No hay intervención de Dra. Wells en ninguna de las comunicaciones.
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4. Expuesta la huella escrita que da cuenta de parte de la
comunicación entre la Dra. Wells y su jefe el Dr. Espinoza, es relevante
exponer el testimonio de este último, quien comparece al proceso a explicar
parte de las expresiones vertidas tanto en el whatsapp con la Dra. Wells,
como en el grupal, con otros médicos, el que incluía también a ésta.
Declaración de Espinoza:
-Sobre sus comunicaciones con la Dra. Wells. Ante la pregunta directa
de su abogado niega acoso laboral o sexual: Hizo la entrevista de trabajo el 2 ó
3 de marzo, conversaron no más de 10 minutos. Ahí él le explicó el régimen
de trabajo de la Clínica y el funcionamiento de las unidades y sistema de
turnos. Tuvieron una relación profesional, no considera haberla acosado; ella
tenía algunos problemas de relación con algunos médicos del servicio de
urgencia; algunos roces y tuvo varios reclamos de esos médicos y del jefe de
la urgencia (desde donde reciben a los pacientes); el conversaba con ella y la
aconsejaba y ella le agradecía. Una vez ella lo llamó angustiada porque había
tenido una discusión con un médico de la urgencia que había sido insolente
con ella; él le pidió que se lo mandara por escrito; y de otras personas
presentes. Se formó la opinión que “el médico de la urgencia había sido
descortés”, habló con él, se reunieron para tratar de arreglar el problema,
pidiendo que él incluso se disculpara porque “había sido cortante” y ellos se
negaron diciendo que la doctora había sido “inadecuada en el momento de la
discusión”. Él siempre trató de apoyarla “porque él veía que no tenía
demasiada experiencia en esto, una mujer joven”. Señala que acoso, como lo
entiende ofrecerle algo, a cambio de ponerla en turno, jamás.
Sobre los contenidos de los whatsapp se le pregunta específicamente:
i) Sobre su pregunta acerca de sus medidas: se sonríe y declara “ha
sí, claro, sobre eso, la doctora, me dijo, yo nunca la vi, dice que era muy
deportista (…) muy preocupada de su físico (,…) ella me planteó que le
habían ofrecido ser rostro de una empresa de productos suplementos dietéticos
y me pregunto si se iba a desperfilar por eso (…) conversábamos fuera de las
cuestiones laborales”. “Yo le sugerí en cuanto a las medidas en broma y ella
me contestó en broma” Estaban hablando de esa afición que tenía y yo le
sugerí que medidas yo creía que tenía porque estaban hablando de eso,
fitness”
ii) Sobre grupo de whatsapp de residentes de UPC estaban
voluntariamente, se planteaban cosas de trabajo y se hacían bromas de
diferente tono, con una relación de amistad que se va formando
iii) Sobre fiesta, cena bailable de la institución. Dice que fue, se hace
cada dos años. La del 2017, toco en un turno de la doctora; ella le pidió si
podía ir y él pidió autorización Recursos Humanos para reemplazar los turnos
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de la noche, lo que se le autorizó. Ella lo llamó por whatsapp para ver dónde
se sentaría; por error se le dijo a la doctora que se sentara en la mesa de
gerencia y eso es lo que ella le dijo; él le respondió que se sentara donde
quisiera. Él le hizo un comentario (porque fue el 20 o 21 de octubre, cuando
ella ya había faltado 3 veces) de que ahora si que le iba a costar echarla si
volvía a portarse mal (a faltar)
iv) Sobre homosexualidad de Dra. Wells. Expone que no supo
mientras nada mientras estuvo trabajando, el 11 de diciembre uno de sus
residentes le muestra en su teléfono una foto de ella con otra persona donde
aparecía con una libreta en un acuerdo de unión civil. Dijeron que a lo mejor
era una broma; sacó el certificado de “matrimonio”(sic). Le sorprendió la
fecha (10 de noviembre) día en que tenía turno y faltó porque “tenía a su padre
enfermo”
v) Niega ser homofóbico; en su unidad hay gente que es
homosexual, abiertamente “y trabajan hace muchos años con ustedes”.
vi) Preguntado si se burla o hace bromas sobre la condición sexual
de las personas, dice “o sea sí, ocasionalmente he hecho alguna broma, que es
una cosa que queda, hace muchos años eso era muy frecuente, yo tengo
sesenta años y me doy cuenta, que eso es algo que no se puede hacer ahora y
trato de ser muy respetuoso” No le hizo broma a Dra. Wells, jamás, porque
“jamás pensé que la Dra. tenía esa preferencia”.
Fruto del contraexamen se le exhiben las conversaciones de whatsapp
sobre expresiones no señaladas espontáneamente en el examen:
Atribuye estas frases a una relación informal, mientras se habla de
cuestiones de trabajo (sobre la frase “no se puede notar tanto que Ud es mi
favorita, imposible enojarse con este bombón”). Sobre la imagen de la doctora
que él envía, dice que la doctora se la mandó.
Dice tener facebook; que buscó la página de la doctora Wells, después
que supo que tenía el papá enfermo y conversó con su secretaria y especularon
“a lo mejor hasta el caballero falleció” y se metió ahí para averiguar.
Sobre conversación relativa a cena de la clínica y referencia a que le
conseguiría permiso “según como sea el vestido” y sus indicaciones a cómo
debía ser; a petición de una foto de ella, para convencer a quien da el permiso,
etc. Se le pregunta cómo estos mensajes tienen relación con la labor de la
demandante y señala que no tienen ninguna, pues están hablando de una cena
social, no de trabajo.
Sobre referencia a que la actora ha seguido bajando de peso y que se
ve igual regia y sobre alusión de él a que le ofrece una rodilla para sentarse.
Explica que fueron bromas.
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En alusión a que está bellísima, y que si no la quieren en diciembre él
la contrata. Se le pregunta en qué contexto le dice que está bellísima.
Responde: “no sé, no sé cuál es el contexto de ese diálogo”
Sobre memes que manda en otro grupo de whatsapp, él los comparte
cuando le parecen graciosos, cuando cree que lo van a tomar bien. Es el grupo
de UPC –indica- en que sólo estaba como única mujer, Geraldine.
Sobre frase “así son estas maracas” dice estaba muy molesto porque
necesitaban una psiquiatra para una interconsulta en un paciente con intento
de suicidio, el lenguaje es inapropiado pero estaba muy molesto, porque se
negaba “nuevamente” a subir.
-Expone también sobre la justificación del despido y su
intervención en ese hecho: señala que la Dra. Wells fue despedida porque él
planteó a la unidad de recursos humanos que tenía un problema en la Unidad
porque tuvo seis inasistencias en tres meses. La primera fue cuando él decidió
hacerle contrato indefinido, el 21 de agosto, faltando por primeras vez el 25 de
agosto, luego en septiembre una más y una tercera en octubre. Dice que era un
problema grave para ella porque eran avisadas el mismo día del turno.
Conversó con ella pero luego hubo tres inasistencias más. Contó a Recursos
Humanos (sic), que era un problema mantenerle. Las primeras tres se las hizo
saber a él, haciéndole ver que debía avisar con anticipación porque se trata de
médico único (atiende 10 de las 16 camas de la Unidad) y hay que buscar
reemplazo- Las tres últimas inasistencias las habló directamente la Dra. Wells
con Recursos Humanos (sic). La tercera inasistencia fue sin aviso y ella le
contestó que le había mandado un correo diciéndole que había amanecido
enferma nuevamente. En noviembre hizo turno uno los primeros días, y luego
el 7.11 le dicen que no hizo el turno pero le avisaron que no iría a trabajar
porque tenía que viajar a Concepción porque tenía al papá enfermo. Él la
intentó llamar pero ella no la atendió. Luego falto al turno siguiente. Ella
conversó en Recursos Humanos “y entiendo que le otorgaron unos días de
vacaciones” y él no tuvo problemas para cubrirlo. Luego faltó el 24. Él la
contactó antes para asegurarse que vendría a lo cual le respondió que haría el
turno, pero un día antes le comunicó que no vendría, por lo que él se molestó y
le dijo que esto ya era un juego, tomando la decisión pedir el término de su
contrato.
Explica el sistema de turno: de 28 horas: un día de 24 horas y cada
cuatro semanas se hace otro turno. El médico del turno atiende 10 camas, pues
las otras 6 las atiende otro residente al tratarse de pacientes de menor
complejidad. En horario no hábil (fin de semana) médico de la UPC tiene que
ver las 16 camas, por lo que se genera un problema grave.
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La decisión de que ya no daba más la situación fue en la semana de 21
a 24 de noviembre y él se comunicó con el encargado de Recursos Humanos
don julio Olea, quien le pidió por escrito las dificultades e inconvenientes.
Abogado señala que despido fue consultado con él y él hizo dos o tres
sugerencias y opciones sobre el caso.
La Unidad dispone de 8 a 9 médicos residentes.
La clínica no la amonestó formalmente.
-Declaración de Julio Olea López
Señala que el espido fue por ausentismo –entre agosto y noviembre-
que complicaba la situación de los turnos en modalidad de “doctor único”. En
noviembre “recibimos la imposibilidad de seguir con la doctora” y esto fue
remitido a la gerencia general, resolviendo el alejamiento de la doctora a fin
de mes de noviembre, lo que se dijo en la carta de término.
La doctora partió con su respectivo contrato a honorarios por tres
meses, luego a plazo y posteriormente, indefinido. Testigo le entregó la carta.
Habían intentado superar algunos de sus ausentismos con vacaciones y
licencias médicas que no llegaron y finalmente se terminó la relación laboral.
Al momento del despido, él estaba acompañado por la encargada de
remuneraciones. La Dra. Wells, posterior a la desvinculación manifestó que
tenía quejas del orden de acoso sexual y laboral de parte de su jefatura. Le
preguntó por qué no lo había dicho antes porque hay un Reglamento Interno
en el que está tipificado el reclamo para casos de acoso. Nunca tuvieron
ninguna queja ni formal ni informal, ni en la empresa, ni en la Mutual, ni en la
Inspección. Ella le manifestó que había tenido la intención de hablar con él, no
recuerda tan exacto.
Él desconocía la condición sexual de la demandante; no influyó en el
despido y nunca han discriminado a nadie en el Hospital. No supo de ninguna
conducta de acoso a su respecto.
En ese contexto se le ofreció “conversar” la causal, mientras se
produjo el despido y la firma de lo que sería el finiquito. A todos se les ofrece
lo mismo, por si al profesional o trabajador le conviene más.
Se le exhibe documento de 14 de julio de 2017 (denuncia sobre acoso
laboral) recibida por Secretaria de doctor Espinoza (Agnes Arismendi), señala
no haberla recibido; tuvo conocimiento en el momento del despido
Se le exhibe mail de 15 de noviembre de 2017 en que Olea responde a
doctora Wells sobre ausentismo de 10 de noviembre de 2017, le autoriza turno
excepcional, contra boleta de honorarios, para respaldar el ausentismo del 10
de noviembre. El del día 17, le autoriza excepcionalmente 5 días de
vacaciones. Ahí le “estaba justificando los ausentismos”
Otros antecedentes atingentes al extremo del Acoso:
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-Certificado Médico de 2 de enero de 2018 suscrita por médico
psiquiatra Sergio Zamora Delgado que consigna “diagnóstico de “Trastorno
Depresivo mayor de características mixtas (DSM5). Cuadro Clínico
secundario a un estrés de tipo familiar y laboral (acoso laboral)” prescribe
antidepresivo y reposo médico por 14 días. Pronóstico bueno y recuperable.
-Comunicación de despido de 30 de noviembre de 2017, suscrita por el
gerente general del CHP, en que se ofrece indemnización sustitutiva del aviso
previo y “fundada en su incompatibilidad personal para el trabajo en una
Unidad de Paciente Crítico que tiene sistema de médico único; con el cargo
justificada por sus varias inasistencias a turno en los últimos meses”
-Constancias ante Inspección del Trabajo efectuadas por la actora de
fecha 1 y 5 de diciembre de 2017 relativas a haber sufrido acoso sexual y
moral.
-Denuncia sobre acoso laboral de 14 de julio de 2017 (episodio Doctor
Salinas)
-Documento 19 de demandada; correo de Dr. Olea a Dra. Wells
(referido con ocasión de testifical de Dr. Julio Olea).
5. Conclusiones en relación a conductas de Acoso Sexual y Laboral .
En el marco de las exigencias probatorias que pesan sobre la parte denunciante
a la luz del artículo 493 del Código del Trabajo es necesario recordar que
existen hechos que han sido despejados ya en la fase de discusión:
i) La relación funcional jerárquica existente entre el Jefe de la
Unidad Dr. Espinoza y la médico residente, Dra. Wells.
ii) La existencia de una entrevista de trabajo hecha el Dr. Espinoza
de la Dra. Wells a inicios de marzo de 2017
iii) El uso habitual del medio de comunicación WattsApp entre el
[Link] y la Dra. Wells con fines profesionales y de éstos con los
restantes médicos de la Unidad de Pacientes Críticos (UPC)
iv) La veracidad de los contenidos que en las impresiones allegadas
al proceso de esas comunicaciones, se atribuyen al Dr. Espinoza y la Dra.
Wells.
v) El despido de la Dra. Wells a petición de Espinoza, en noviembre
de 2017.
vi) La terminación del contrato por la causal de artículo 161, inciso
primero, invocándose “incompatibilidad personal” de la demandante en
sistema de turno único, en atención a sus inasistencias.
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6. UN ANÁLISIS PREVIO INDESPENSABLE. EL ACOSO
SEXUAL: DEFINICIÓN, ALCANCES ESTEREOTIPOS DE GÉNERO Y
MARCO JURIDICO QUE LO PROSCRIBE.
Una cuestión dogmática y doctrinal ineludible, antes de ponderar el
alcance y significación de las comunicaciones que han quedado asentadas en
el proceso y otros antecedentes, impone determinar el marco conceptual del
acoso sexual, sus expresiones más habituales, los contornos y el tratamiento
que las normas jurídicas aplicables le dan al fenómeno.
Como anota NASH (2015) “El Derecho Internacional de los
Derechos Humanos reconoce al acoso sexual como una forma de
discriminación que afecta desproporcionadamente a las mujeres y que
vulnera sus derechos humanos. Más precisamente, la reconoce como una
manifestación de la violencia contra la mujer que constituye una forma
extrema de discriminación”.
El Comité de la Cedaw (Convención de las Naciones Unidas sobre la
Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer) ha
señalado que “la violencia contra la mujer es una forma de discriminación
que impide gravemente que goce de derechos y libertades en pie de igualdad
con el hombre”, identificándose al acoso sexual como “una de sus múltiples
manifestaciones”.
Una de las manifestaciones culturales más arraigadas que explicitan la
posición de la consolidación de la histórica posición de subordinación de la
mujer respecto del hombre (poder de género) es la existencia de estereotipos
o construcciones culturales que categorizan a las personas de acuerdo a
determinados rasgos en relación con otros. Asumiéndose que no todo
estereotipo involucra caracterizaciones negativas, en el caso del acoso sexual
operan estereotipos donde se asume lo femenino como objeto sexual, en
posición infra ordenada respecto del hombre. El mismo NASH nos recuerda
en este punto, que la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha
dictaminado sobre como la creación y uso de estereotipos “se convierte en
una de las causas y consecuencias de la violencia de género contra la
mujer”; “es posible asociar la subordinación de la mujer a prácticas
basadas en estereotipos de género socialmente dominantes y socialmente
persistentes, condiciones que se agravan cuando los estereotipos se reflejan,
implícita o explícitamente (…)” (Caso “Campo Algodonero”; 2009,
“González y otras vs. México”).
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Sin perjuicio la lesión constitucional pluriofensiva que causan las
conductas de acoso sexual en las víctimas -a las que se alude más adelante- en
el campo específico de la regulación de las relaciones de trabajo, el artículo 2
del Código del Trabajo se establece con claridad la proscripción de estas
conductas incardinándolas con la afectación del meta valor de la dignidad
humana: “las relaciones laborales deberán siempre fundarse en un trato
compatible con la dignidad de la persona. Es contrario a ella, entre otras
conductas, el acoso sexual, entendiéndose por tal el que una persona realice
en forma indebida, por cualquier medio requerimientos de carácter sexual no
consentidos por quien los recibe y que amenacen o perjudiquen su situación
laboral o sus oportunidades de empleo”
DOMÍNGUEZ, MELLA Y WALTER (2014) explican que el
comportamiento sexual o de connotación sexual debe entenderse en sentido
amplio, “comprendiendo acciones de carácter verbal, escrito, gestual o de
contacto físico”. En relación con este alcance específico se indica –aludiendo
a una amplia gama de comportamientos no taxativos- que “por conducta
verbal de naturaleza verbal, consiste en incluir situaciones sexuales molestas,
proposiciones o presión para actividades sexuales, como así también
insistencia para una actividad social fuera de lugar de trabajo, después de
que se haya puesto en claro que dicha inasistencia es molesta, flirteos
ofensivos, comentarios insinuantes, , indirectas o comentarios obscenos”.
Recordando a LIZAMA Y UGARTE (2005), en relación con la frecuencia del
acoso, anotan que “no es necesario que la conducta de acoso sea reiterada en
el tiempo, basta que sea lo suficientemente intensa para afectar a la víctima,
aunque sólo se produzca por una sola ocasión”
7. Bajo la luz del sintético marco teórico-jurídico precedente, la
ponderación de la prueba ya pormenorizada lleva concluir que:
i) Muchas de las expresiones reiteradas del [Link] en los
mensajes de WhattsApp que contienen intercambio de información sobre
pacientes de la UPC, son alusivas a la esfera íntima, personal, atributos físicos
de la Dra. Wells, incluyendo el envío de una fotografía de ella extraída por él
de la página de facebook de la actora (ver infra, forma y oportunidad en que
jefe accede a esa red social de la actora). Aluden a expresiones generales sobre
las características e inconvenientes de las relaciones sentimentales de los
hombres (en genéricos; o respecto de hombres “viejos” como él) con
“mujeres como ella” Denotan opiniones sobre cómo debería vestirse,
especula sobre cuáles son sus medidas anatómicas, le hace saber sobre
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comportamientos propios y de terceros relativos a la observación regular de la
doctora y comentarios sobre el atractivo que ella genera en otros. La invita a
sentarse en sus piernas en una coyuntura especial (con ocasión de una fiesta de
organización), despliega acciones en que, desde su posición jerárquica,
gestiona ventajas (cambio de turno para poder asistir a una cena institucional),
comenta su aspecto físico relacionándolo con dificultades para tomar
decisiones relativas a su persona (despido), haciéndole ver de paso su
posición jerárquica en la organización de la cual depende el empleo de la
doctora y su contratación futura (supeditación de su conducta subordinada a
las insinuaciones del jefe a un beneficio o perjuicio laboral futuro).
La intervención de la Dra. Wells se limita a informar o consultar
cuestiones relativas al estado de sus pacientes. Lacónicamente y por
excepción, interviene en algunos diálogos, sin observarse ningún atisbo de
complacencia con los dichos alusivos a su persona y casi siempre se advierte
mutismo en lo que atinge a su persona, emitiendo ajustada información
profesional en lo relativo a pacientes (exámenes, estado, indicaciones). Alude
a la facilidad que significa para personas como la doctora obtener ciertas
ventajas (en un evidente contexto que alude a la percepción que el jefe tiene
sobre los atributos que regularmente le recuerda, y a su condición de
“favorita” entre todos), en el episodio de la gestión para buscarle reemplazante
para que concurra a la cena del Hospital, no sin antes hacer insinuaciones para
que le envíe una fotografía (medio necesario para facilitar la obtención del
permiso) o vestirse de determinada forma, con especificaciones que alcanzan
el detalle.
ii) En el otro grupo de conversación (WhatsApp de médicos de
UPC), el Dr. Espinoza emite expresiones groseras y altamente ofensivas
sobre otras profesionales del Hospítal con ocasión de lo que se describe sería
un incumplimiento a hacer una atención (“así son estas maracas cul…”).
Envía chistes y memes sexistas, en los que predomina una visión degradante
del sexo femenino. A modo de ejemplo: la referencia a edad de mujer y
whisky (mujer como objeto sexual y relación de poder masculino sobre
femenino), meme sobre analogía de mujeres y huracanes (mujer denigrada en
su trato y adscrita a estereotipo complementario al hombre y asignada al
espacio doméstico). Alusión ofensiva a un paciente, al que califica de
“mujercita” lo que da cuenta de la adscripción de un atributo peyorativo
asociado a la condición de mujer, al tiempo que resulta indiciario de una
percepción homofóbica, la que debe aunarse al reconocimiento en estrados de
haber proferido en alguna oportunidad expresiones en tono de burla sobre la
homosexualidad.
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8. Las conductas demostradas en el proceso y escrutadas a la luz del
marco conceptual delineado precedentemente, califican sobradamente como
conductas reiteradas de acoso sexual en el marco de una relación jerárquica
(acoso quid pro quo) y en cuanto se verifican en un espacio de comunicación
regular creado principalmente para el intercambio de información profesional
en el ejercicio de las labores regulares que involucra a los médicos de la
Unidad en que labora la víctima, exorbitan la esfera del chantaje y trato
degradante proferido únicamente de manera vertical por el ofensor hacia la
víctima, configurando también un ambiente de trabajo hostil (acoso ambiental)
en el que sus pares toleran, interactúan, posibilitan y reproducen el escenario
degradante en que se manifiesta la dualidad de poderes que se despliega
situando a la Dra. Wells como víctima.
9. Tal dualidad de poderes se expresa, por una parte, como poder de
dirección laboral, propio de la relación de trabajo y la subordinación clásica,
como un arbitrio instrumental que se vale de mandos mandos y subordinados
dar funcionalidad al poder organizativo y mantener la disciplina empresarial y,
-yuxtapuesto a aquél, y en dinámica interrelación- el poder de género
(expresión cultural de la la visión subordinada de la mujer respecto del
hombre en todos los ámbitos) , que se manifiesta en ambos escenarios de
comunicación y que, lógicamente, cabe inferirse, ha debido reproducirse en
las relaciones interpersonales propias de la cultura de la institución en el que
unos reproducen estereotipos degradantes, concepciones y formas de
relacionamiento que se manifiestan como violencia y trato discriminatorio
normalizados contra la Dra. Wells, quien no obstante exhibir idénticas
calificaciones profesionales, tareas, responsabilidades y posición –en lo que
dice relación con los otros médicos de la unidad- sucumbe a diario, como
víctima y en silencio a la reproducción de tales conductas lesivas de su
dignidad.
10. No puede sino destacarse la prolija descripción de las conductas
habituales de acoso sexual que ejemplifica el Reglamento Interno de Orden
Higiene y Seguridad de la empresa demandada allegado al proceso por la
propia empleadora, que encuadra estrictamente –y con mayor detalle incluso-
con aquellas descritas en la motivación sexta y desde tal constatación, la
flagrante infracción que la jefatura que acosa evidencia respecto de las
prescripciones que ha debido conocer y hacer respetar (Ver [Link]). Allegado al
proceso para significar que la demandante estaba informada del derecho a
denunciar (artículo 28), obra como una probanza demostrativa del propio
incumplimiento patronal, al tiempo que deviene en ineficaz a la pretensión
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probatoria de la demandada, por las razones que se explican más adelante y
que esclarecen por qué de la inhibición a denunciar de la víctima.
11. Se verifica en el caso, la reiteración de un libreto cultural repetido
y cuyo destino está escrito, pues finalmente la víctima, quebrantada en su
salud psíquica, termina excluida del trabajo bajo la forma aparente de un
reproche de incumplimiento contractual jurídicamente incongruente con la
causal invocada, en un acto formal que encubre la verdadera motivación del
despido.
12. Sobre las explicaciones de algunas de sus expresiones en los chats
que suministra el Doctor Espinoza al momento de declarar en el proceso, no
cabe más que descartarlas por insuficientes, pueriles y no idóneas para
contextualizar sus dichos en el escenario que pretende, tanto porque cubren
apenas una pequeña parte de las expresiones calificadas como acoso verbal,
cuanto porque resultan inverosímiles, al no estar respaldadas por otros
antecedentes del proceso o en las mismas conversaciones, en las que por regla
general la doctora Wells guarda silencio sin verificarse diálogos diversos al
ámbito profesional. Solo hay dos elementos fácticos congruentes con las
explicaciones que Espinoza da en estrados; a saber: una alusión aislada que la
doctora hace sobre su índice de grasa y una conversación sobre motocicletas,
ninguna de las cuales justifica las expresiones vertidas por Espinoza, las que
están desvinculadas de estas intervenciones de Wells, y no permiten dar el
salto lógico justificativo a alusiones, insinuaciones y mensajes ofensivos y
degradantes en el ámbito de la tipología propia de expresiones con
connotación sexual. Otros aspectos fácticos referidos en los descargos que
hacen a la idea de una relación cercana y de confianza, no están demostrados
por indicio probatorio alguno..
13. En esta misma línea de análisis de los elementos de descargo, ya
en la propia contestación de la demanda –que ha tenido a la vista las
conversaciones tantas veces aludidas- se evidencia una negación del fenómeno
de violencia que expresa la conducta del jefe de unidad y se la reconduce
erróneamente hacia el descrédito de la víctima, poniendo en duda los efectos
nocivos que sobre su esfera personal han podido generar tales conductas.
Así por ejemplo, la aseveración de la demandada conforme a la cual se
intenta justificar las conversaciones porque “la mayoría de ellas se reducen a
conversaciones entre dos personas adultas, donde no se advierte incomodidad,
rechazo o contrariedad por parte de la supuesta víctima de acoso” omite que el
único contexto reconocido en el proceso es que tales mensajes se originan y se
sostienen como mensajes en el ámbito del trabajo y de las labores que les
exigen comunicación y que no se evidencia en ellas la existencia de un
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vínculo de amistad y de confianza. Quien se sale de ese contexto es el jefe, y
no hay diálogo alguno, pues la subordinada no responde. No puede
desprenderse de ese silencio que no haya incomodidad, rechazo o
contrariedad, porque es una relación desigual, asimétrica donde ella
tempranamente ya conoce además la concepción que exhibe su jefe sobre las
mujeres y en un extremo, la reacción reprobatoria radical frente a ciertas
acciones que cree incorrectas, cuando se refiere a otras profesionales (por la
presunta conducta de una) como “maracas cul…”
LIZAMA Y UGARTE al repasar el espectro de reacciones posibles de
la víctima, destacando la particularidad de la asimetría de poder existente en
la relación de trabajo, señalan que “basta que del contexto en que se produzca
se deduzca inequívocamente la no aceptación del requerimiento”, dentro de
las cuales junto a acciones positivas de rechazo o denuncia, contempla la “no
contestación de las insinuaciones”, mutismo que en el caso se aprecia como
una conducta invariable de la demandante, quien se mantiene además
utilizando los espacios de comunicación fundamentalmente para los fines
profesionales para los que fueron creados.
Por ello, la extrañeza de la defensa sobre la falta de reacción o
denuncia de la víctima tiene una explicación que entronca ya con las
dificultades que para un trabajador común en posición subordinada y en
necesidad de trabajar le significa reclamar por una situación injusta o un
derecho conculcado durante la vigencia del contrato de trabajo, escenario
inhibitorio que, en el caso, se refuerza por la posición particular de la víctima
como sujeto de violencia de género en el encuadre de dualidad de poderes a
que se ha aludido.
No puede soslayarse además en esta parte del análisis que la actora
denunció por escrito ante el Dr. Espinoza un episodio de acoso laboral
(incidente con medico Salinas de la Unidad de Urgencias), hecho reconocido
por el doctor Espinoza y catalogado como impropio o inadecuado en los
términos en que el médico se dirigió a la doctora, denuncia que no tuvo
ninguna consecuencia ni correctiva ni represiva, a pesar de la apreciación que
sobre el incidente el propio Espinoza se formó y que no llegó a conocimiento
de su jefatura superior ( según declaración de Dr. Olea).
En ese contexto y con tal precedente ¿Qué posibilidad y confianza en
la respuesta institucional tenía la Dra. Wells en una denuncia por acoso sexual
en que era víctima?
Y siempre en la línea de las líneas de defensa de la demandada,
cuestiona ésta –bajo cierta mordacidad al referirse a algo “extremadamente
interesante”- que la demandante hubiere señalado que “los supuestos acosos
del Dr. Espinoza le comenzaron a generar sentirse denigrada como mujer,
tratada como objeto sexual, que tales hechos le generaran gran impotencia,
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al sentir que no podía hacer nada, temerosa por miedo a perder el trabajo, al
tratarse de su jefe el que ejecutaba esa conducta, mencionando en su
demanda que se sintió acosada desde el mismo momento de la primera
entrevista”, relacionando el hecho al estatus profesional de la doctora, y la alta
demanda laboral que la profesión tiene.
Estimándose veraz -desde la inferencia probatoria que se hace desde
hechos múltiples, demostrados y conocidos- que en esa primera entrevista el
entrevistador hubiese emitido juicios de la naturaleza de aquellos que de
manera persistente vertió durante el curso de la relación de trabajo -asilado en
su posición jerárquica y en el poder de contratación que exhibe- resulta
fundamental para desacreditar esta alegación señalar que el acoso sexual, si
bien puede manifestarse en una conducta de entidad y gravedad suficiente,
normalmente se inscribe en una trama de relaciones donde existe un
desequilibrio de poder entre el acosador y la víctima del acoso.
Nos encontramos ante un comportamiento complejo que se manifiesta
en diversas formas, directas e indirectas, de gravedad e intensidad variable,
aislada o continuada. Estas conductas pueden ser de índole muy variada, tales
como requerimientos, proposiciones, chistes, bromas, exhibición de carteles o
fotografías con contenido sexista, pasando por comportamientos físicos o
roces indeseados que pueden suponer una vejación para quien los sufre, hasta
el asalto o la agresión sexual. Por tanto, difícilmente la demandante pudo en
una primera entrevista en la que sintió incómoda catalogar que eso sería el
comienzo de una relación de acoso, la que sólo es posible catalogar así, con el
conjunto de actos desarrollados por el demandado en forma constante y en un
período de tiempo, tal cual ha terminado verificándose a base de la evidencia
ulterior.
13. Las conductas descritas caben conceptualizarse además como
conductas discriminatorias en función de la condición de mujer de la víctima.
Con todo la demanda tacha al despido mismo como un acto de exclusión de
naturaleza discriminatoria, basada en un hecho alegado y probado en el
proceso: la Dra. Wells contrae un Acuerdo de Unión Civil el día 10 de
noviembre de 2017 con una persona del mismo sexo. La teoría legal de la
demandante es que este hecho, conocido por su jefe, genera un cambio en su
actitud y desencadena su despido, de la mano del conocimiento que su círculo
más cercano dentro del Hospital tenía sobre su orientación sexual.
El descargo de la demandada es que el acuerdo civil fue conocido solo
después del despido, cuando la propia demandante invocó el acoso y la
discriminación, que en la organización no se discrimina por orientación sexual
y que el despido se ajusta a una causa legal independiente, suficientemente
demostrada.
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14. Se analizará primeramente la causa invocada para justificar el
despido.
La demandada invoca la inadecuación personal de la demandante para
servir un sistema de turnos de médico único, en relación con las inasistencias
exhibidas
Es manifiestamente improcedente desde el punto de vista jurídico
invocar una presunta conducta incumplidora del contrato para esgrimir una
causa objetiva (161, inciso primero), lo que en una línea jurisprudencial
absolutamente regular y uniforme impone desestimar de plan la causal y
situarla lisa y llanamente como una cobertura formal de aquello que se ha
concluido es la razón real, la existencia de acoso sexual y trato discriminatorio
por el jefe directo, quien según declaración conteste de ambos testigos de la
demandada (el mismo y el médico jefe de Recursos Humanos) es quien
sugiere y logra el despido.
A mayor abundamiento, y sin perjuicio de la absoluta suficiencia de la
razón anotada precedentemente, es preciso destacar que hay demostración en
el proceso sobre la flexibilidad de la organización para adecuar turnos
(cuando, por ejemplo, el interés de Espinoza ameritaba conseguir un
reemplazo) y para arbitrar medidas para suplir a base de otros médicos del
equipo (declaración de Olea sobre la forma en que cubrió y justificó dos
atrasos del mes de noviembre, en relación con un correo electrónico en que
condona la falta y arriba a la solución organizativa para esa contingencia).
El propio contexto de abuso sostenido de que era objeto Wells hacia
noviembre de 2017 hace ineficaz el reproche patronal sobre sus ausencias,
pues la empleadora está en manifiesta posición de incumplimiento contractual
al obrar su propia jefatura como agente agresor, contrariando abiertamente la
normativa general y específica (2 y 184 del Código del Trabajo) que le exige
un trato acorde con la dignidad del trabajador, poniendo su salud física y
psíquica bajo su tutela en calidad de garante.
El despido finalmente es compatible con el conocimiento coetáneo que
tuvo el jefe del Acuerdo de Unión Civil de la actora, hecho inserto en actos
regulares de acoso sexual y discriminación y que –descartada la justificación
patronal objetiva e independiente- precipita la exclusión de la organización
laboral de la doctora.
15. Espinoza accedió a las redes sociales de la actora donde ésta dio a
conocer su AUC y accedió además –por haberlo reconocido expresamente- a
la página web del Registro Civil, obteniendo un certificado oficial del acto. En
este punto la defensa de la demandada, Espinoza y el testigo Olea señalan que
estos hechos se verificaron con posterioridad a la comunicación del despido
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que este último hace a la Dra. Wells el 30 de noviembre de 2017. Espinoza
niega que hubiere accedido antes a las redes sociales (facebook) de la doctora,
pero hay elementos concordantes en el proceso que permiten situar el hecho
antes de la decisión de despido (decisión que Espinoza sitúa entre el 23 y el 24
de noviembre de 2017), muy probablemente en época coetánea a la
celebración del AUC:
i) El reconocimiento del propio Espinoza de haber accedido a las
redes sociales de la actora.
ii) Espinoza envía a la Dra. Wells por Whatsapp una fotografía de
ésta en que aparece en un paisaje al parecer de litoral o lacustre, junto a una
moto con la leyenda, que no puede enojarse “con este bombón (fecha no
determinada pero previa al 2 de septiembre de 2017). Señala en su declaración
que ésta fotografía le había sido enviada por la propia doctora, sin que haya
demostración de este hecho, aserto que además resulta incompatible con el
acentuado laconismo y mutismo que ésta muestra en las comunicaciones con
el doctor. De ello se el acceso temprano a las redes sociales de la actora.
iii) En una parte de su declaración, cuando está hablando sobre la
segunda inasistencia al trabajo de la actora en el mes de noviembre, señala
haber llegado a la conclusión que la doctora, habiendo señalado que tenía a su
papá enfermo en el sur, en realidad ese día había contraído el AUC. Para
revelar cómo cotejó esa información, al no tener contacto con ella y
preocupado por la situación de su padre, indica que llegó a especular que éste
había podido fallecer, por lo que, junto a su secretaria, accedieron al facebook
de la doctora, en fecha indeterminada pero cercana a la celebración del
acuerdo civil de la Dra. Wells. Una declaración espontánea que resulta ser un
mentís a la aseveración según la cual accedió al facebook sólo después del
despido y que no tenía conocimiento ni de la opción sexual de la Dra. Wells ni
de su acuerdo de unión civil.
16. Asentado en el proceso el conocimiento de ese hecho antes del
despido, el despliegue sostenido de conductas de acoso –per se
discriminatorias- y con ello establecido un panorama un panorama
discriminatorio –que incluye además, a lo menos, una expresión
manifiestamente homofóbica del doctor Espinoza en relación a un paciente- en
un contexto en que las acciones del jefe son ignoradas sistemáticamente por la
doctora, el conocimiento que éste tuvo sobre la homosexualidad de quien
hasta antes de conocer su unión civil, era el objeto de su acoso, ha debido
lógicamente desencadenar la decisión del despido en un contexto de
frustración que conjuga tanto la imposibilidad absoluta de alcanzar los
propósitos personales ínsitos al acoso, cuanto por la constatación de la
condición de homosexualidad de la doctora, sobre la que ya ha expresado
rechazo en comentarios. Por ello, la justificación del despido es apenas una
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cobertura formal, jurídicamente improcedente y sobre hechos que carecen de
la entidad suficiente para exonerar, que encubre la razón vulneratoria.
17. El acoso sexual es una conducta pluriofensiva, desde que lesiona
la dignidad del ofendido “equivale a infundir en el sujeto consciente la
incertidumbre, el desconcierto o la amargura. Es tratar a la persona
inconsciente o mermada en su capacidad intelectiva o privada de libertad
personal como objeto físico (…) Conlleva angustia, síndromes traumáticos o
la desesperanza más devastadora de la autoestima que se requiere para
emprender, realizar o seguir un proyecto de vida personal (CAAMAÑO,
2004). Atenta además contra la intimidad al materializarse como una invasión
no deseada de una esfera esencialmente privada y reservada de la persona,
abusando de una posición de poder; consolida diferencias de trato no
razonables y carentes de justificación objetiva (discriminación), al desplegarse
conductas que exteriorizan la concepción de la mujer en un rol subordinado en
razón de su condición de mujer, en que solo por el hecho de serlo se entiende
normalizado que sea objeto y foco de asedio sexual y, en el caso, que se
combinan con la exclusión intempestiva del trabajo en razón de la
homosexualidad conocida. Finalmente, la conducta de acoso sexual, tal cual
anota la literatura especializada tanto laboral como médica, se configura
como causante de deterioro físico y psicológico de la víctima, afectando la
integridad física y psíquica, tal cual queda demostrado con el informe médico
allegado al proceso.
18. El episodio que da cuenta sufrido por la doctora Wells con un par
(Doctor Salinas de Unidad de Urgencia), no califica por su singularidad como
un caso de acoso laboral, sin perjuicio que, por sus alcances y relación con la
intervención que le cupo en el mismo al Doctor Espinoza ha servido para
explicar otros aspectos relevantes de la interacción de éste con la Dra. Wells.
Otros aspectos postulados en la demanda como configurativos de actos de
acoso, no han sido demostrados (reducción en asignación de turnos como
manifestación de represalias).
19. La demandada reconoce que la remuneración mensual de la
actora, correspondía a un promedio de servicios consignados en los
comprobantes de remuneraciones y boletas de honorarios otorgadas por
servicios ejecutados para la Clínica en el marco del propio contrato de trabajo
en los meses de julio, septiembre y octubre. Las boletas de honorarios no
refieren en sus glosas las fechas en que se efectuaron las prestaciones,
pudiendo inferirse lógicamente aquellas pagadas en los primeros días del mes
siguiente se devengaron en el mes previo. Sumadas entonces las boletas 76,
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82, 85 y 85, el monto variable a considerar en el trimestre es $ 6.900.000. La
remuneración consignada en las liquidaciones de remuneraciones de julio y
septiembre corresponden a la señalada por la parte demandante. Sobre el
guarismo de octubre las partes coinciden (instrumental de ambas partes).
El denominado “Bono ocupación camas” no es una prestación
consignada formalmente en el contrato, por lo que hay que estarse en su
existencia a lo declarado por las partes y a la información testifical, conforme
a la cual el bono fue pactado, se pagó regularmente y según explican de
manera conteste los testigos de la demandada, fue pagado de manera
duplicada durante los primeros meses, generándose un descuento –sin reclamo
coetáneo- a contar de agosto de 2017. Este comportamiento de la prestación
queda establecido a partir de tal fuente de información y determina que la
base de cálculo, sobre los guarismos determinados más arriba se corresponda
con la reconocida por la demandada ($4.663.940).
20. La indemnización tasada por la lesión de derechos fundamentales
prevista por el artículo 489 del Código del Trabajo es procedente y se
determina en la suma de $51.303.340, equivalente a 11 remuneraciones.
21. Demostrada la lesión en la esfera extra patrimonial de la víctima,
generadora de una depresión y un trastorno depresivo (dato médico además
refrendado en el proceso por el testimonio del padre de la demandante en
cuanto a la forma en que la situación laboral de su hija impacto en su salud
mental, autoestima, emocionalidad, sociabilidad y otros aspectos), cuyo origen
es la conducta del empleador, en infracción manifiesta del deber de seguridad
que prescribe el artículo 184 del Código del Trabajo y que se entiende
incorporado a la estructura obligacional del contrato, la indemnización del
daño moral impone situar la cuantía paliativa en un punto que posibilite la
compensación equitativa del daño, determinándose tal reparación en la suma
de $ 15.000.000.
22. Se ha asentado como un hecho demostrado en la causa que la
demandada otorgó a la demandante días de feriado (5) para compensar
inasistencias, hecho invocado por la propia demandante. Al no existir la
diferencia en la base de cálculo invocada por la demandante y habiendo ésta
reconocido el pago por tal concepto de $ 485.520, no hay diferencia a favor de
actora.
23. El vínculo jurídico laboral se inició desde el día 16 de marzo de
2017 lo que se establece tanto por el reconocimiento expreso de la demandada
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en la contestación, cuanto por el pago que ésta hace de las cotizaciones del
período que se señala trabajado bajo la modalidad de “honorarios” sin
desconsiderar el relevante dato de la identidad de condiciones laborales en que
se ejecutan los servicios como médico residente durante el medido en que se
le retribuye bajo esa modalidad en relación con el período en que aparece
contratada formalmente de acuerdo al artículo 7° del Código laboral.
24. La demandada convalidó el término de los servicios el 9 de abril
de 2018 (comprobantes de pago cotizaciones de seguridad social/documento 8
y siguientes), por lo que corresponde limita a esa fecha la sanción del inciso
séptimo del artículo 162.
25. La restante prueba instrumental accede a cuestiones
suficientemente acreditas de acuerdo a los elementos de prueba ponderados en
relación y no contradicen lo razonado.
Y de acuerdo además con lo que disponen los artículos 1, 5, 6, 19,
números 1 y 4 de la Constitución Política; 5°, 11.1 de la Convención sobre la
ELIMINACIÓN DE TODAS LAS FORMAS DE DISCRIMINACIÓN
CONTRA LA MUJER; (Cedaw) 1 y 2 de la CONVENCIÓN
INTERAMERICANA PARA PREVENIR, SANCIONAR y ERRADICAR
LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER (Belem do Pará); 1, 2, 5, inciso
primero, 160, , 172, 420, 425, 445, 453, 454, 485 y siguientes del Código del
Trabajo, se resuelve:
I. Hacer lugar a la demanda de tutela de derechos
fundamentales declarándose que Comunidad Hospital del Profesor
vulneró los derechos fundamentales de Geraldine Francis Wells Negrón
ejecutando actos reiterados de acoso sexual y discriminación en razón de
su condición de mujer y la discriminó por su orientación sexual al
despedirla.
II. Se condena a la sociedad de mandada a pagar a la actora las
siguientes sumas por los conceptos que se indican:
a) $ 51.303.340 por concepto de indemnización del artículo 489.
b) $ 15.000.000 por indemnización por daño moral.
c) $ 20.054.941 por concepto de sanción del inciso séptimo del
artículo 162.
Más las actualizaciones del artículo 63 del Código del Trabajo.
III. Desestimar en lo demás la demanda y no condenar en costas a la
demandada por no haber sido íntegramente vencida.
RIT T-309-2018
Pronunciada por Álvaro Flores Monardes, Juez titular.
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A contar del 12 de mayo de 2018, la hora visualizada corresponde al
Digitally signed by ALVARO FELIPE horario de invierno establecido en Chile Continental. Para la Región de
Magallanes y la Antártica Chilena sumar una hora, mientras que para
FLORES MONARDES Chile Insular Occidental, Isla de Pascua e Isla Salas y Gómez restar dos
horas. Para más información consulte [Link]
Date: 2018.06.07 [Link] CLT XXJSFNGBGP