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La lucha por ser visible

El documento narra la historia de un chico que, tras un accidente, se vuelve visible para todos aquellos que alguna vez lo ignoraron, reflejando la falta de empatía en la sociedad. A través de la metáfora del 'patito feo', se explora la transformación y aceptación personal, mostrando cómo el protagonista finalmente se reconoce como un cisne. También se menciona la conexión emocional entre amigos y la inocencia infantil, contrastando con la oscuridad de su entorno en obras como 'The Promised Neverland' y 'La Odisea'.

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La lucha por ser visible

El documento narra la historia de un chico que, tras un accidente, se vuelve visible para todos aquellos que alguna vez lo ignoraron, reflejando la falta de empatía en la sociedad. A través de la metáfora del 'patito feo', se explora la transformación y aceptación personal, mostrando cómo el protagonista finalmente se reconoce como un cisne. También se menciona la conexión emocional entre amigos y la inocencia infantil, contrastando con la oscuridad de su entorno en obras como 'The Promised Neverland' y 'La Odisea'.

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Invisible

A los pocos minutos, cuando el alrededor se llena del sonido de una ambulancia, el chico abre
ligeramente los ojos y, con una pequeña sonrisa, dice solo una palabra: <<luna...>>. Será a partir de ese
momento cuando volverá a ser visible para todos. Será visible para todas las personas que se acercarían
a ver -y grabar con sus móviles- lo que ha ocurrido en las vías del tren tras escuchar la bocina, el frenazo
y las sirenas. Será visible para los médicos que atenderán nada más entrar en el hospital, por las puertas
de urgencia. Será visible de nuevo para sus padres, que saldrán de sus trabajos más asustados de lo que
nunca ha estado coma porque no hay peor miedo que la incertidumbre de no saber lo que le ha pasado a
un hijo. Será visible también para todos los profesores del instituto unos profesores que contra de
preocupación simularán que no saben cómo ha podido ocurrir algo así. Será, por fin, visible para la
directora del centro. Una directora que estará preocupado por la salud del chico y por supuesto cómo va
a afectar eso la reputación y a los ingresos del instituto. Será visible para todos sus compañeros. Que ni
siquiera lo conocían y para los que sabiendo lo que estaba ocurriendo nunca dieron un paso para
impedirlo. Para todos esos compañeros que hacen trabajos, proyectos, Morales... Sobre <<la paz
mundial...>>, <<la ayuda a los débiles>>, <<la cordial de la civilizaciones...>>, pero no han sido como
ayudar a quien tienen al lado. Y será visible también para los padres de esos compañeros que coma al
escuchar las noticias, se lamentarán de lo ocurrido: <<pobre chico, espero que esté bien, ¿cómo habrá
corrido algo así?...>> Unos padres que nunca relacionarán a ese chico con lo que aparecía en el video de
las avispas qué les hizo tanta gracia. Será visible, por supuesto, a partir de ahora para todos los
periodistas que, tras conocer la noticia, ya tendrán algo con lo que llenar los titulares, aunque solo sea
por unos días. Será visible de nuevo para Zaro, su mejor amigo, un zaro que, a partir de ese momento,
llevará su propio castigo por dentro. Que pasará los días pensando en cómo pudo haber hecho, cuándo
pudo haber actuado, en cómo arreglar el pasado... Y claro, será visible también para ella, para una chica
que a pesar de haber intentado ayudarla a través de los dibujos sabe que no ha sido suficiente. Una chica
que lleva días llorando en su habitación, de rabia, de impotencia, de amor... Una chica que continúa
escribiendo una carta que coma quizás, algún día se atreverá a entregar. Y quizás, aunque eso nunca lo
sabremos coma vuelva a ser visible para todos nosotros, para todos los que alguna vez hemos mirado y
no hemos querido ver, para los que hemos preferido girar la cabeza hacia otro lado, para los que hemos
hecho del MIENTRAS NO ME TOQUE A MI ESO NO ES PROBLEMA MIO nuestra filosofía de la
vida.
La oscuridad de los colores.
“¡Todos ellos, personas! A pesar de las torturas, del encierro, de la enajenación. Porque los colores
nacen de la luz no de la oscuridad, y eso es lo que ellos son: colores. Verde… Azul… Negro…
Marrón… Blanco.” Esta es la última parte del libro, me gusta esta parte porque es él como Alejandro
al fin acepta lo que pasó en su pasado con sus hermanos. Ese sentimiento al acabar la historia es muy
gratificante, después de todas las revelaciones capítulos antes, el cómo deja de verlos a través de las
notas que tenía Andrew en su diario y empezar a verlos como seres humanos que a pesar de todo lo que
pasaron fueron capaces de mejorar. No sabría cómo describirlo, es de alguna forma aliviador, pero
también me dejó con la curiosidad de saber más sobre lo que pasó con ellos. PATITO FEO. En cuanto
el granjero salió del establo, dos vacas enormes se acercaron y le volvieron a insultar – Pero ¿qué eres
tú? – Dijo una – Es el pato más feo que he visto jamás – comentó la otra entre risitas. El pobre patito se
apartó de los enormes animales y se escondió en una esquina del granero – me quedaré aquí hasta que
acabe el invierno, después seguiré mi camino – se dijo. Y así lo hizo. Con el primer brote de
primavera, el pato salió de la oscura esquina del granero y continuó su camino. No tardó mucho en ver
un grupo de preciosas aves que volaban sobre él. – Ojalá yo fuese tan hermoso – Pensó. Poco después,
vio un magnifico lago y decidió darse un chapuzón. Allí nadaban las mismas aves que había visto volar.
Eran tan elegantes que decidió no acercarse mucho para evitar los insultos. Pero sucedió algo. Uno de
ellos se giró y le dijo, ven amigo, únete a nosotros. No se podía creer que estuviesen hablando
con él, pero al acercarse al agua pudo ver su reflejo por primera vez. Todo había cambiado en él. Ya no
era un pato grande y feo. Había crecido y era un precioso cisne. Lo cierto es que nunca había sido un
patito feo, eran los demás los que no habían visto que, en realidad, él era un pequeño cisne. Sin dudarlo
ni un segundo, el Patito…perdón, el hermoso cisne,

Se unió al grupo de hermosas aves y, desde aquel día ya nunca

Se sintió feo, ni diferente. Al fin, el cisne encontró el cariño y el

Respeto que durante tanto tiempo había buscado.


PATITO FEO
En cuanto el granjero salió del establo, dos vacas enormes se acercaron y le volvieron a insultar – Pero
¿qué eres tú? – Dijo una – Es el pato más feo que he visto jamás – comentó la otra entre risitas.

El pobre patito se apartó de los enormes animales y se escondió en una esquina del granero – me
quedaré aquí hasta que acabe el invierno, después seguiré mi camino – se dijo.

Y así lo hizo. Con el primer brote de primavera, el pato salió de la oscura esquina del granero y continuó
su camino.

No tardó mucho en ver un grupo de preciosas aves que volaban sobre él.

– Ojalá yo fuese tan hermoso – Pensó.

Poco después, vio un magnifico lago y decidió darse un chapuzón. Allí nadaban las mismas aves que
había visto volar. Eran tan elegantes que decidió no acercarse mucho para evitar los insultos.

Pero sucedió algo. Uno de ellos se giró y le dijo, ven amigo, únete a nosotros.

No se podía creer que estuviesen hablando con él, pero al acercarse al agua pudo ver su reflejo por
primera vez. Todo había cambiado en él. Ya no era un pato grande y feo. Había crecido y era un
precioso cisne.

Lo cierto es que nunca había sido un patito feo, eran los demás los que no habían visto que, en realidad,
él era un pequeño cisne.

Sin dudarlo ni un segundo, el Patito…perdón, el hermoso cisne, se unió al grupo de hermosas aves y,
desde aquel día ya nunca se sintió feo, ni diferente. Al fin, el cisne encontró el cariño y el respeto que
durante tanto tiempo había buscado.
The Promised Neverland:
La carta de Norman, es cuando mientras Norman escribe la carta para escapar del orfanato toma un
respiro y al ver un pájaro volar le llega un recuerdo de su infancia, donde él y sus dos amigos (Ray y
Emma) tenían un pajarillo parecido, uno con plumas azules como el cielo, franjas blancas como las
nubes y un pico amarillo como las estrellas. Al pequeño pajarillo lo habían encontrado tumbado en el
barro cuando apenas era un polluelo, ya que ellos jugaban bajo la lluvia y escucharon unos pequeños
chillidos, al encontrarse con el pajarito decidieron cubrirlo con su ropa y regresar a su casa, llamaron la
atención de sus otros hermanos al ver que traían un pajarito y de su cuidadora, Isabella, la cual el verlo
supuso que los chiquillos iban a querer que se quedara, al pensar eso Isabella les dijo que no podía
quedarse, a lo cual los niños le rogaron para que se quedara, al ser tan insistentes, Isabella accedió y les
obsequio una pequeña jaula para que el pajarito pudiera vivir, al meterlo a su jaula los tres niños pesaron
para ponerle un nombre, al tener una lluvia de ideas con los otros niños que también estaban con ellos
surgió un nombre en especial, el cual era NER, sugerido por un “hermano” de ellos llamado Phil, un
niño pequeño de 5 años, el cual les explico que era el conjunto de la primera letra de los tres amigos
(Norman, Emma y Ray) , al escuchar eso, a los tres les pareció buena idea conservar el nombre del NER
, ya que les gustó mucho. Esta parte del libro me parece en particular una de las más bonitas, ya que en
si el libro trata sobre la supervivencia y la muerte, esa parte de la infancia que es la inocencia lo hace ver
más oscuro, además de que representa la bondad de los niños pequeños, sin duda, una parte de la historia
con un sentimiento bonito, sin pensar en lo que pasaría después de ese suceso.
LA ODISEA.
—¡Desdichado! Ni me entono, ni me tengo en poco, ni me admiro en demasía; pues sé muy bien cómo
eras cuando partiste de Ítaca en la nave de largos remos. Ve, Euriclea, y ponle la fuerte cama en el
exterior de la sólida habitación que construyó él mismo: sácale de allí la fuerte cama y aderézale el lecho
con pieles, mantas y colchas espléndidas. Habló de semejante modo para probar a su marido; pero
Odiseo, irritado, díjole a la honesta esposa: —¡Oh mujer! En verdad que me da gran pena lo que has
[Link] una gran señal en el labrado lecho que hice yo mismo y no otro alguno. Creció dentro del
patio un olivo de alargadas hojas, robusto y floreciente, que tenía el grosor de una columna. En torno
suyo labré las paredes de mi cámara, empleando multitud de piedras; la cubrí con excelente techo y la
cerré con puertas sólidas firmemente ajustadas. Después corté el ramaje de aquel olivo de alargadas
hojas; pulí con el bronce su tronco desde la raíz, haciéndolo diestra y hábilmente; lo enderecé por medio
de un nivel para convertirlo en pie de la cama, y lo taladré todo con un barreno. Comenzando por este
pie, fui haciendo y pulimentando la cama hasta terminarla, la adorné con oro, plata y marfil; y extendí en
su parte interior unas vistosas correas de piel de buey, teñidas de púrpura. Tal es la señal que te doy;
pero ignoro, oh mujer, si mi lecho sigue incólume o ya lo trasladó alguno, habiendo cortado el pie de
olivo. Así le dijo; y Penelopea sintió desfallecer sus rodillas y su corazón, al reconocer las señales que
Odiseo daba con tal certidumbre. Al punto corrió a su encuentro, derramando lágrimas; echóle los
brazos alrededor del cuello, le besó en la cabeza y le dijo:

—No te enojes conmigo, Odiseo, ya que eres en todo el más circunspecto de los hombres; y las
deidades nos enviaron la desgracia y no quisieron que gozásemos juntos de nuestra mocedad, ni que
juntos llegáramos al umbral de la vejez. Pero no te enfades conmigo, ni te irrites si no te abracé, como
ahora tan luego como estuviste en mi presencia; que mi ánimo acá dentro del pecho, temía horrorizado
que viniese algún hombre a engañarme con sus palabras, pues son muchos los que traman perversas
astucias.

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