UNIDAD 4: MEDIACIÓN FAMILIAR
ÍNDICE
1. ORIGEN Pág. 5
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2. CONCEPTO Pág. 6
3. PRINCIPIOS Pág. 7
4. CARACTERÍSTICAS Pág. 8
5. ÁMBITO DE MEDIACIÓN FAMILIAR Pág. 9
5.1. MEDIACIÓN EN SEPARACIÓN/DIVORCIO Pág. 9
5.2. MEDIACIÓN INTERGENERACIONAL Pág. 10
5.3.MEDIACIÓN EN CUIDADO DE FAMILIAS Pág. 11
DEPENDIENTES
6. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Pág.13
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1. ORIGEN
La mediación familiar, inicialmente se planteó como una alternativa para
afrontar la disolución del vínculo matrimonial. Actualmente, sin embargo, el
concepto de mediación familiar se amplia e incluye a hermanos/hermanas,
padres/madres, progenitores/hijos, abuelos/abuelas… cuya pretensión es
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mediar cualquier conflicto que pueda surgir en el seno de la familia y su
entorno más próximo.
Los inicios de la mediación familiar tienen como referente institucional el
Consejo de Europa, pues elaboró diversos instrumentos jurídicos
internacionales que tuvieron como objetivo la protección de la familia. Uno
de esos instrumentos, es el ya expuesto en la unidad anterior,
Recomendación nºR (98) 1, del Comité de Ministros de los Estados
miembros de la Unión Europea sobre mediación familiar. En este
documento, se definió la mediación familiar como “un proceso en el cual un
tercero, imparcial y neutro, el mediador, asiste a las partes en la
negociación sobre las cuestiones objeto del litigio con vistas a la conclusión
de un acuerdo entre ellas”.
Sin embargo, en España, la mediación familiar comienza a principios de la
década de los noventa, partiendo de la práctica privada con parejas que
inician su proceso de separación, tras la promulgada Ley del Divorcio en
1981. En 1983 empezaron a crearse algunos juzgados de familia con la
incorporación de equipos psicosociales que comenzaron a utilizar la
mediación en sus intervenciones. Además, en 1990, se crearon cuatro
servicios de mediación familiar establecidos en Madrid (Servicio de
Mediación Familiar), Barcelona (Servicio de Mediación Familiar de Barcelona
y Servicio de Mediación Familiar del Instituto Genus) y Bilbao (Servicio de
Orientación Familiar Lagungo).
Tras la puesta en práctica de este tipo de mediación y la reforma de
Enjuiciamiento Civil del año 2000 (Ley 1/2000, de 7 de enero) que introduce
en su articulado, concretamente en el artículo 770.5, la posibilidad de que
las partes puedan solicitar al Juez la continuidad de los trámites de
separación/divorcio por procedimiento consensuado o de mutuo acuerdo, se
fomentó este tipo de proceso. En este sentido, la Ley 15/2005, de 8 julio,
por la que se modifican el Código Civil y la Ley de enjuiciamiento civil en
materia de separación y divorcio pone de manifiesto en su exposición de
motivos que “con el fin de reducir las consecuencias derivadas de una
separación y divorcio para todos los miembros de la familia, mantener la
comunicación y el diálogo, y en especial garantizar la protección del interés
superior del menor, se establece la mediación como un recurso voluntario
de solución de los litigios familiares por vía de mutuo acuerdo con la
intervención de un mediador, imparcial y neutral”.
Actualmente, el marco normativo de la mediación familiar como se ha visto
en la unidad anterior, se establece en relación a la Ley 5/2012, de 6 de julio,
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de mediación en asuntos civiles y mercantiles y el Real Decreto 980/2013,
de 13 de diciembre, por el que se desarrolla determinados aspectos de la
Ley anteriormente citada. No obstante, se ha de tener presente que algunas
comunidades autónomas tienen ya elaborada su jurisdicción en materia de
mediación familiar, abordando aquellos aspectos referentes a los conflictos
que pueden surgir en el ámbito familiar y la actuación con sus miembros.
Finalmente, este auge de la mediación se va consolidando a través de los
diferentes colegios profesionales de psicólogos, educadores sociales,
trabajadores sociales y abogados, así como universidades y centros de
formacióntanto públicos como privados, que ofertan una gran variedad de
másteres, cursos de expertos y prácticos, que capacitan para el ejercicio de
esta ocupación laboral en todo el territorio nacional, así como la demanda
cada más solicitada por unidades familiares para la solución de este tipo de
conflictos.
2. CONCEPTO
Actualmente, son muchas las definiciones que existen sobre mediación
familiar, incluyendo aquellas elaboradas tanto por organismos oficiales
como por diversos autores.
Entre las definiciones más importantes en el ámbito legal son las referidas
por:
- El Consejo Consultivo de la mediación familiar de Francia (creado
en 2002)1, que la define como “un proceso de construcción y de
reconstrucción del vínculo familiar sobre los ejes de la autonomía y de la
responsabilidad de las partes afectadas por un conflicto, en cuyo
proceso interviene un tercero imparcial, independiente, cualificado y sin
ningún poder de decisión, que es el mediador familiar, para facilitar, a
través de la realización de entrevistas confidenciales, la reanudación de
la comunicación entre las partes y la autogestión del conflicto dentro del
ámbito privado familiar, teniendo en consideración la peculiaridad de las
situaciones, su diversidad y la evolución de las relaciones familiares”.
- La Recomendación nºR (98)1 del Comité de Ministros de los
Estados miembros de la Unión Europea sobre mediación
familiar, adoptada el 21 de enero de 1999, la concreta como “un
proceso en el cual un tercero, imparcial y neutro, el mediador, asiste a
las partes en la negación sobre las cuestiones objeto del litigio con
vistas a la conclusión de un acuerdo entre ellas”.
1
Citado en Ortuño, P. (2013). La mediación en el ámbito familiar. Revista jurídica de Castilla y León, 29.
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En cuanto a las definiciones aportadas por autores, destacan:
- “Sistema cooperativo de gestión y resolución de conflictos entre los
miembros de una familia, entendida ésta en sentido amplio, que a
través de un proceso no jurisdiccional, voluntario y confidencial,
posibilita la comunicación entre las partes para que traten de plasmar
los intereses comunes en un acuerdo viable y estable, que resulte
satisfactorio para ambas y atienda, también, a las necesidades del
grupo familiar, especialmente las de menores y discapacitados.
Facilitado por la persona o personas mediadoras, que actúan como un
tercero imparcial, neutral, capacitado idóneamente y sin ningún poder
de decisión”. García, L (2007).
- “La mediación es un proceso de tratamiento de conflictos en el que se
cuenta con la ayuda de una tercera persona neutral que no ofrece la
solución. El conflicto es propiedad de las partes y ellas son quienes
tienen que generar las opciones y alternativas para desatascar la
situación. El mediador lo que desea y hace principalmente es ponerlas
en relación y procurar que los lenguajes y "las compatibilidades" sean
las máximas y minimizar, en todo lo posible, las incompatibilidades".
Reina, Valero y Altaba(2001)2.
3. PRINCIPIOS
García (2007), hace mención a que los principios de la mediación son los
siguientes; voluntariedad, imparcialidad, neutralidad, confidencialidad y
profesionalidad, junto a la buena fe, la flexibilidad del proceso, el carácter
personalísimo del mismo o el interés del menor y de la familia”.
Dichos principios son entendidos de la siguiente manera:
- Voluntariedad: la mediación es un procedimiento no contencioso de
resolución de conflictos, en el cual las partes participan voluntariamente
con el deseo de evitar un procedimiento judicial contradictorio.
- Imparcialidad: a diferencia del abogado, el/la mediador/a no defiende
a los intereses de una parte ni la representa, sino que se asegura que se
respeten los intereses y los puntos de vista de cada uno de ellas. La
imparcialidad exige que el/la mediador/a preste su ayuda a las dos
partes sin tomar partida por ninguna de ellas.
2
Citado en Muñoz, Y. y Ramos, Mª.E. (2009). Guía de recursos y herramientas para el diálogo y
resolución de conflictos. Fundación Gizagune: Observatorio de la Convivencia (Ayuntamiento de Bilbao).
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- Neutralidad:requiere que la persona mediadora no imponga acuerdos
ni oriente a las partes para alcanzar soluciones que sean más conformes
a su propia escala de valores.
- Confidencialidad:la persona mediadora no ha de revelar ninguna
información que haya obtenido durante el proceso o a consecuencia de
éste, salvo que obtenga el consentimiento expreso de las partes o que
así lo requiera la legislación vigente.
- Profesionalidad:las personas que se dediquen a la mediación, han de
tener una cualificación profesional y una experiencia previa en relación
con las materias que se han de tratar, y además, han de haber recibido
una formación específica.
- Buena fe:ambas partes deberán actuar acorde a los principios de
lealtad, buena fe y respeto mutuo durante el proceso de mediación,
mostrando apoyo y colaboración durante el mismo.
- Flexibilidad: en relación a las circunstancias del caso y características
personales de las personas que participan.
- Carácter personalísimo:son las propias partes las que deben de
asistir a las sesiones de mediación, no siendo posible que ninguna de
ellas, sean representadas por terceros.
- Interés del menor o la familia: el interés del menor o la familia será
un elemento fundamental durante todo el proceso de mediación.
4. CARACTERÍSTICAS
Cuando se valora o se da comienzo a un proceso de mediación familiar, en
estos casos, hay que prestar especial atención a las características que
definen los rasgos de la mediación familiar: vínculo afectivo, emociones
más fuertes y posibilidad/deseo de salvaguardar la relación.
La relación entre sus miembros requiere de mayor sensibilidad y cuidado
por las emociones que pueden presentar cada uno de los miembros. Cada
parte acude a la mediación con una serie de creencias, ideas y objetivos
que pueden ser modificados a lo largo de todo el proceso.
Por otro lado, antes de iniciar un proceso de mediación familiar, deben de
analizarse una serie de factores que pueden incidir negativamente en el
desarrollo de la mediación. La presencia de alguno de estos elementos,
establecerá como negativa la puesta en marcha del proceso de mediación:
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ELEMENTOS CARACTERÍSTICAS
Relación entre las partes No puede haber un desequilibrio entre las
partes (Violencia de género y/o Riesgo de
violencia/daño para alguna).
Características personales de Alguna de las personas presenten déficits
las partes que comprometan su autonomía en la
capacidad de razonar, decidir y/o
responsabilizarse en el cumplimiento de
acuerdos:
- Deterioro cognitivo.
- Discapacidad intelectual.
- Trastornos psiquiátricos.
- Niveles altos de ansiedad/depresión.
- Consumo de sustancias psicoactivas.
Características del conflicto Cuando exista alta intensidad, esté
cronificado o tenga una previa y/o larga
duración el conflicto.
5. ÁMBITOS DE MEDIACIÓN FAMILIAR
5.1. MEDIACIÓN EN SEPARACIÓN/DIVORICIO
La separación de parejas suele ser uno de los conflictos más comunes en
cuanto a problemáticas familiares. Este hecho, afecta al status social y
económico, a la relación con los/as hijos/as, al estado anímico… por lo que
puede producir un enfrentamiento entre ambas partes a la hora de querer
decidir sobre el cuidado de los hijos/as, la repartición del patrimonio marital,
etc.
Entre los objetivos de la mediación en este tipo de rupturas, está el facilitar
que las personas se separen de la mejor forma posible para ellos/as y sus
hijos/as. En este caso, la mediación no busca la reconciliación, sino tratar
aquellos temas personales y legales que conlleva este proceso de
separación y duelo.
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Cuando hacemos referencia a temas personales, nos referimos al proceso
de duelo de ambas partes es decir, la persona mediadora debe detectar en
qué momento están cada una de ellas, informar y normalizar la situación,
decidir y valorar en qué momento es oportuno una sesión conjunta o
individual, así como tratar el proceso de mediación de la forma más neutral
e imparcial posible.
Sin embargo, para los temas legales, la persona mediadora necesita de
conocimientos y formación previa sobre aspectos jurídicos relacionados con
la patria potestad, guardia y custodia, régimen de visitas, pensión de
alimentos, reparto de bienes por sociedad ganancial, cargas familiares y
pensión compensatoria. La persona mediadora que realice este tipo de
mediación, es preciso que conozca y tenga experiencia previa en estos
asuntos legales, pues el acuerdo que se genere una vez finalizado el
proceso de mediación, puede servir de antecedente al juez o la jueza para
dictar la resolución sobre el cuidado de menores y demás aspectos tratados.
Además, la persona mediadora deberá tener en cuenta e informar a las
partes, sobre cómo pueden informar a sus hijos sobre su separación o
divorcio, en casos de que no haya producido a efectos cotidianos.
5.2. MEDIACIÓN INTERGENERACIONAL
La mediación intergeneracional suele producirse con la llegada de los/as
hijos/as a la adolescencia, pues ésta se caracteriza por ser una etapa en la
que se producen diversos cambios en las que las personas menores
presentan mayor vulnerabilidad, estrés, curiosidad, asombro, cambio y
crecimiento. Para algunas/os menores es un periodo conflictivo aunque
otras/os la viven con relativa calma.
No obstante, en esta transición, suelen producirse frecuentes y diversos
conflictos con progenitores o referentes adultos dado el paso importante
que se produce de la edad infantil a la edad adulta. De hecho, en esta etapa
familiar, la comunicación se hace especialmente complicada puesto que
los/as hijos/as tienden a encerrase en su posición y los progenitores suelen
adoptar una actitud de imposición.
Entre los conflictos más comunes que se producen entre padres e hijos y
que suelen dar comienzo a los procesos de mediación intergeneracional se
encuentran: organización y colaboración en labores domésticas, uso de
internet, consumo de drogas o alcohol, estudios, horarios de salidas y
recogidas, relación entre hermanos y amistades, faltas de respeto mutuas y
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agresividad, dificultades de comunicación, aceptación de normas en
general…
El proceso de mediación que se inicia a partir de la aparición de estos
conflictos resulta positivo para las partes implicadas ya que ofrece las
siguientes oportunidades a la relación entre padres e hijos/as, siguiendo lo
referido por Ferrari, F. (2004):
- Para los padres, madres y referentes adultos: contención,
información, desdramatización, comprensión de cómo ubicar a su hijo/a,
comprensión del hecho adolescente y autocontrol y compromiso.
- Para los hijos o hijas adolescentes: responsabilidad de los propios
actos, reflexión de sus motivaciones, rescatar todos los aspectos
positivos, motivación para estudios, trabajo…, mejorar su autoestima y
la imagen corporal y autocontrol y compromiso.
- Para las madres, padres e hijos e hijas:abrir y aumentar la
comunicación, co-responsabilidad del conflicto, compresión de las
razones y de la situación del otro, mejora de la convivencia, anticiparse
en la gestión de futuros conflictos, consensuar decisiones y aceptación
mutua.
En definitiva, la mediación intergeneracional genera un espacio en la que
tanto padres como hijos/as pueden escucharse mutuamente, exponer los
problemas, necesidades e intereses que preocupa a cada parte, con el
objetivo de lograr una mayor comprensión y buscar soluciones a los
conflictos que presenta la unidad familiar.
5.3. MEDIACIÓN EN CUIDADO DE FAMILIARES DEPENDIENTES
El envejecimiento de la población así como el aumento de personas con
algún tipo de discapacidad, está provocando cada vez más la necesidad de
pactar entre familiares el cuidado de progenitores, abuelos, hermanos… en
situación de dependencia.
No obstante, este pacto idóneo conlleva en multitud de ocasiones la
proliferación de conflictos intrafamiliares. A pesar de que éstos siempre han
estado presentes, no ha sido hasta hace relativamente pocos años cuando
se han manifestado o se ha tomado en consideración la necesidad de pactar
soluciones al respecto implicando a diversos miembros de la familia.
Entre las causas que han promovido la demanda de cuidados se encuentran
entre otras las expuestas por Cerezo (2013) “envejecimiento de la
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población, mayor tasas de supervivencia de personas afectadas por
alternaciones congénitas, enfermedades y accidentes graves, y creciente
incidencia de personas con diversidad funcional por accidentes laborales o
de tráfico”.
Además de lo expuesto, se ha de tener en cuenta que existen factores
sociales que afectan a que no se pueda establecer un acuerdo relativo al
cuidado del familiar dependiente como se hacía comúnmente
anteriormente. Entre éstos, se destacan la incorporación de la mujer al
ámbito laboral y la disminución del número de familias extensas.
Cuando va a dar comienzo un proceso de mediación con relación a este
ámbito, la persona mediadora debe ser consciente que en la mayoría de las
ocasiones, alguna o ambas partes presentan una posición cerrada al
principio. De hecho, para el desarrollo del proceso de mediación, es
importante que la persona mediadora tenga en cuenta los siguientes
aspectos:
- Quien solicita y quién acude a la mediación familiar.
- La posibilidad de que acudan todos los/as hermanos/as al proceso.
- Tener claro quiénes aseguran su participación en el proceso. En caso de
que dejen de asistir, dejar claro los límites.
- Aclarar el papel de las personas que faltan.
- Informar que los acuerdos solo vinculan a las personas que participan,
no a otros que no asisten.
- Identificar los roles que ha tenido cada miembro en la familia.
- Observar la posibilidad de alianza entre hermanos/as.
- Aclarar la diferencia entre mediación y terapia familiar.
Por otro lado, es importante atender a las peculiaridades de las situaciones
que pueden conllevar este tipo de obligaciones, entendiendo que los
objetivos de este tipo de mediación se han de centrar en:
- Identificar las necesidades del familiar dependiente.
- Identificar las necesidades de las personas que participan en la
mediación.
- Establecer objetivos comunes entre participantes.
Por todo ello, uno de los aspectos más importantes en este tipo de
mediación es recordarle a las partes que participan en el proceso, que el
Código Civil Español en su artículo 143, establece la obligación recíproca de
los cónyuges, ascendientes y descendentes de proporcionar alimentación,
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siendo ésta definida en su artículo 142, como todo lo indispensable para el
sustento, habitación, vestido y asistencia médica.
6. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
- Cerezo, S. (2013). Mediación familiar e intergeneracional en la atención
domiciliaria a personas en situación de dependencia y sus familias.
Documentos de Trabajo Social. Revista de trabajo y acción social, 52,
133-165.
- Ferrari, F. (2004). El Somia: una práctica de mediación. Revista de
Educación Social, 2.
- García, L. (2007). Mediación en conflictos familiares. Una construcción
desde el derecho de familia. Madrid: Reus.
- Muñoz, Y. y Ramos, Mª.E. (2009). Guía de recursos y herramientas para
el diálogo y resolución de conflictos. Fundación Gizagune: Observatorio
de la Convivencia (Ayuntamiento de Bilbao).
- Ortuño, P. (2013). La mediación en el ámbito familiar. Revista jurídica de
Castilla y León, 29.
- Recomendación nºR (98)1, del Comité de Ministros de los Estados
miembros de la Unión Europea sobre mediación familiar.
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