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El Corazón Delator

El narrador, que se considera no loco, describe su obsesión por un viejo con un ojo que le perturba. Tras una serie de noches de vigilancia, finalmente asesina al viejo y esconde su cuerpo bajo las tablas del suelo. Sin embargo, durante una visita de la policía, el narrador es consumido por el sonido del corazón del viejo, que cree que aún late, lo que lo lleva a confesar su crimen.
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El Corazón Delator

El narrador, que se considera no loco, describe su obsesión por un viejo con un ojo que le perturba. Tras una serie de noches de vigilancia, finalmente asesina al viejo y esconde su cuerpo bajo las tablas del suelo. Sin embargo, durante una visita de la policía, el narrador es consumido por el sonido del corazón del viejo, que cree que aún late, lo que lo lleva a confesar su crimen.
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El corazén dolator [evento Texto completo] ty doreniosl a Edgar Allan Pos JES ciertol Siempre he sido nervioso, muy nervioso, temiblemente nervioso. :Pero por qué afiman ustedes que estoy loco? La enfermedad habia egudizade mis sentidos, en vez de destruirios o embotarios. Y mi oido era el mas egudo de todos, ‘ia todo lo que puede oirse en la tierra y en el cielo, Muchas cosas oi en el infiano, {Cémo puedo estar loco, entonces? Escuchen... y observen con cuanta cordura, con cudnt tranquilidad las cuento mi historia, Mes moosibe dec como aque dea me enté ena cabeza por primera vez por, una vez concebide, me acosé noc ¥ Gia. Yoo [Link] ningun propbsto,Nitampoeo estaba colsico, Quaia mucha aj, Jamas ro ablonocho nada tale. Jamas me insulté Su cnofo ro mo iieresaba, Me parece quo fe suo, eso hel Tenia ur op semojeno olde Un Bul. Un of colest, y velado por una tela Cade vez que fo clavaba en mice ma habe o sangre, Vos pees a 000, muy grasvanere me fu docdiondo a meta al vig yiorarme de agit oo pars sempre Presten alencién ahora. Ustedes me toman por loco. Pero los locos no saben nada, En cambio. Si hubieran podido ‘yerme! |Si hubieran posido ver con qué habilad procedi ;Con qué cuidado... con qué previién... con qué dismulo me puse a la obral Jamas fui més amable con el viejo que la semana antes de mataro. Todas las noches, hacia las doce hacia yo giar el picaporte de su puerta y la abria.. joh, tan suavemente! Y entonces, cuando la abertura era io bastante grande para pasar la cabeza, evantaba una linterna sorda, cerrada, completamente cerrada, de manera que no se vera ningun luz, y tas ela pasabe la cabeza. jOh, ustedes se hubieranreido al ver cuén estutamente paseba la cabeza! La movia lentamente. muy. muy lenlamente, a fin de no perturbar el suefo del viejo, Me levaba una hora enter introduce ‘completamente Ia cabeza por la abertura de la puerta, hasta verlo tend en su eama. 2En? gs que un loco hublera sido tan prudente como yo? Y entonces, cuando tenia la cabeza complotamente dentro del cvato, abla la linterna cautelosamente.. (of, tan cautelosaments! i, cautslosamente iba abriondo la lintema (puee erujan los bisagras) aba sbriendo[o suficiente para que un solo rayo de luz cayera sobre el oo de bute, Y esto fo hice durantasiote larga noche. cada noche, a las doce... pero siempre encontré el ojo cerrado, y por es0 me era imposible cumplirmi obra, porque no 6! viejo quien me iitaba, sino el mal de oj. ¥ por la mefiana, apenas iniciado el ea, entraba sin miodo en su habtecén y Is hableba resuetament, llaméndolo por su nombre con voz cordial y pregunténdole cSmo habia pasado la noche. Ya ven ustedes que tendria que haber sido un viejo muy astuto para sospechar que todas las noches, justamente alas doce, iba yo a mirerio mientras dommia, A llegar la octava noche, procedt con mayor cautela que de costumbre al abrir fa puerta, El minutero de un reioj se mueve ‘con mas rapidez de lo que se movia mi mano. Jamas, antes de aquella noche, habia sentido el aleance de mis facutades, cde mi sagacidad. Apenas lograba contener mi impresion de triunfo. Pensar que estaba ahi, abriendo poco a poco la puerta, y que é! ni siquiere sofiaba con mis secretas intenciones 0 pensamientos! Me ref entre dientes ante esta idea, y quiza m: y6, porque lo senti moverse repentinamente en la cama, como si se sobresaltara. Ustedes pensarén que me eché hacia ards... pero no, Su cuarto estaba tan negro como la pez, ya que el visio cerraba completemente las persianas por miedo {los ladrones; yo sabia que le era imposible distinguir fa abertura de la puerta, y segui empyzando suavemente, suavemente. Habia ya pasado la cabeza y me disponia a abrir ia interna, cuando mi pulgar resbal6 en el cierre metdlico y e! vio se ‘enderez6 en el lecho, gritando: -LQuién esta ahi Permaneci inmovi, sin decir palabra. Durante una hora entera no movi un solo masculo, y en todo ese tiempo no of que volviera a fenderse en la cama. Seguia sentado, escuchando... tal como yo lo habia hecho, noche tras noche, mientras. ‘escuchaba en la pared los taladros cuyo sonido anuneia la muerte, 0 de pronto un leve quelida, y supe que era el quelido que nace del error. No expresaba dolor 0 pena... joh, no! Era él ‘shogato sonido que brota de fondo del alma cuando ol espanto la sobrecoge. Bien conocia yo ese sonido, Muchas noches, justamente alas doce, cuando el mundo entero dormia, surgié de mi pecho, anondando con su espantoso eco ls terrores {Que me enloquecian Repo que fo conocia bien, Comprendi lo que estaba sintendo el veo y le tuve léstma, aunque mo [Link] el fondo de mi corazén. Comprendl que habia estado desperto desde el primer leve rudo, cuando se movi en ta ‘ama. Hebia tratado de decirse que aquel rudo no era nada, pero sin conseguiio. Pensaba: "No es més que el viento en fa chimenea ..o un gil que chiro una sola vez", Si, habla tratado de darse dnimo con esas suposiciones, pero todo er fen vano. Todo era en vano, porque la Muerte se habia aptoximado a él, desizandose futva, y envolvia a su vieima. Ya fnebre influencia de aquelia sombra mperceptibleerala que lo mavia a sentir -aunque no podia vlan ola, a sentir la presencia de mi cabeza dentro de la habtacion ‘Después de haber esperado largo tiempo, con toda paciencia, sin ofr que volviera @ acostarse, resolvi abrir una pequefia, tuna pequefiisina ranura en la lintema, {Asi lo hice -n0 pueden imaginarse ustedes con qué cuidado, con qué inmenso cuidado-, hasta que un fino rayo de luz, ‘semejante al hilo de la arava, brotd de la ranura y cay6 de lleno sobre el ojo de buitre Estab abiro, abieo de par en par..y yo empeod a anfureearme minias o mira, Lo vicon toe clad, de un azu Esiapto y con edule horble La Que re needa nesta el [Link] no pda vot nada dea cara o dl cuerpo del ja pues, coo mvc pr un rive, habla orerado ol a Se uz exactaente Nai el punto mato os setts? En cul {No les he dicho ya que lo que toman erradamente por locura es sélo una excesiva agudeze de los sentdos? En ecucl Ne a ne ater eraser Eada la pias aoe omen aon Ae Sonido también me era familiar. Era el latr del corazén del viejo, Aument6 atin més mi furia, tal como el redoblar de un tambor estimula el coraje de un soldado. Pero, incluso entonces, me contuve y Segui callado. Apenas si respiraba, Sostenta ia linterna de modo que no se moviera, tratando de mantener con toda la fmeza posible el haz de luz sobre el ojo. Entretanto, el infernal lati del corazén iba en ‘aumento, Se hacia cada vez més répido, cada vez mas fuerte, momento 2 momento. El espanto del viejo tenia que ser terrible. (Cada vez més fuerte, mds fuerte! ¢Me siguen ustedes con atencién? Les he dicho que soy nervioso. Si, lo soy. Y ahora, a medianoche, en el terrible silencio de aquella antigua casa, un resonar tan extrafio como aquél me llené de un horror incontrotable. Sin embargo, me contuve todavia algunos minutos y permaneci inmévil. ;Pero el latido crecia cada vez mas fuerte, més fuerte! Me parecié que aquel coraz6n iba a estallar. Y una nueva ansiedad se apoderd de mi... jAlgiin \vecino podia escuchar aquel sonido! La hora del viejo habia sonado! Lanzando un alarido, abri de todo lalintema y me precipité en la habitacién, El viejo clamé una vez... nada mas que una vez. Me bastd un segundo para arrojario al suelo y fecharie encima el pesado coichén. Sonrei alegremente al ver lo fécil que me habia resultado todo, Pero, durante varios ‘minutos, el corazén siguié latiendo con un sonido ahogado, Ciaro que no me preocupaba, pues nadie podtia escuchario a través de las paredes. Ces6, por fin, de latir. El viejo habia muerto. Levanté el colchén y examiné el cadaver. Si, estaba muerto, completamente muerto. Apoyé Ia mano sobre el corazén y la mantuve asi largo tiempo. No se sentia el menor latido. El viejo estaba bien muerto. Su ojo no volveria a molestarme. Si ustedes contintian toméndome por loco dejarén de hacerlo cuando les describa las astutas precauciones que adopté para esconder el cadaver. La noche avanzaba, mientras yo cumplia mi trabajo con rapidez, pero en silencio. Ante todo descuarticé el caddver. Le corté la cabeza, brazos y piernas, Levanté luego tres planchas del piso de la habitacion y escondi Jos restos en el hueco. Voli a colocar los tablones con tanta habilidad que ningin ojo humeno -ni siquiera el suyo- hubiera podido edvertr la menor diferencia. No hablanada que lavar .. ninguna mancha...ningin rastro de sangre, Yo era demasiado precavido para eso. Una cuba habia recogide todo... ia Jal Cuando hube terminado mi tarea eran las cuatro de la madrugada, pero seguia tan oscuro como @ medianoche. En ‘momentos en que se ian las campanadas de la hora, golpearon a la puerta de la calle. Acudi a abrir con toda tranquilidad, pues {qué padia temer ahora? Hallé a tres caballeros, que se presentaron muy civilmente como oficiales de policia. Durante la noche, un vecino habia ‘escuchado un alarido, por lo cual se sospechaba la posibilidad de algin atentado. Al recibir este informe en el puesto de policfa, habian comisionado a los tres agentes para que registraran ol lugar. ‘Sonrei, pues... qué tenia que temer? Di la bienvenida a los oficiales y les expliqué que yo habia lanzado aquel grito durante una pesadilla, Les hice saber que el viejo se habla ausentado a la campafia. Liev® alos visitantes a recorrer la casa y os invté a que revisaran, a que revisaran bien. Finalmente, acabé conduciéndolos ala habitacién del muerto. Les mostié sus caudeales intactos y cémo cada cosa se hallaba en su lugar. En el entusiasmo de mis contidenciastraje silas a Ia habitacion y padi alos tres caballeros que descansaran ali de su fatiga, mientras yo mismo, con la audacia de mi perfecto triunfo, colocaba mi silla en el exacto punto bajo el cual reposaba el cadaver de mi victima. Los oficiales se sentian salisfechos. Mis modales los habian convencido, Por mi parte, me hallaba perfectamente comodo. Sentéronse y hablaron de cosas comunes, mientras yo les contestaba con animacién. Mas, al cabo de un rato, empecé a notar que me ponia palido y deseé que se marcharan. Me dolia la cabeza y creia percibir un zumbido en los oldos; pero los policias continuaban sentados y charlando. El zumbido se hizo mas intenso; segula resonando y era cada vez mas inlenso. Hablé en voz muy alta para librarme de esa sensacién, pero continuaba lo mismo y s@ iba haciendo cada vez mas clara... hasta que, al fin, me di cuenta de que aquel sonido no se producia dentro de mis oidos. Sin duda, debi de ponerme muy palido, pero segul habiando con creciente soltura y levantando mucho la voz. Empero, el sonido aumentaba.. zy que podia hacer yo? Era un resonar apagado y presuroso_.., un sonido como el que podria hacer lun reloj envuelto en algodén. Yo jadeaba, tratando de recobrar el aliento,y, sin embargo, los policlas no habian odo nade. Hablé con mayor rapidez, con vehemencia, pero el sonido crecia continuamente. Me puse en pie y disouti sobre insignficancias en voz muy alta y con violentas gesticulaciones; pero el sonido crecia continuamente. Por qué no se iban? ‘Anduve de un lado a otro, a grandes pasos, como si las observaciones de aquellos hombres me enfurecieran; pero el sonido erecia continuamente. (Oh, Dios! ZQué podia hacer yo? Lancé espumarajos de rabia... maldje... juré Balanceando la sila sobre la cual me habia Sentado, raspé con ella las tablas del piso, pero el sonido sobrepujaba todos los otros y crecia sin cesar. (Mas ato... mas alto... mas alto! ¥ entretanto los hombres seguian charlando placidamente y sonriendo. z Era posible que no oyeran? Santo Dios! |No, no! \Claro que ofan y que sospechaban! Sabian... y se estaban burlando de mi horror! Si, aslo pense y asi lo pienso hoy! jPero cualquier cosa era preferible a aquelia agonia! |Cuaiquier cosa seria mas tolerable que aquel escamio! No podia soportar mas tiempo sus sonrisas hipécritas! jSenti que tenia que aritar 0 mon, y entonces... ora vez... escuchen... mas fuerte... més fuerte... mas fuerte... més fuerte! Basta ya de fingir, malvados! -aullé-. Confieso que lo mata! jLevanten esos tablones! jAhi... ailiDonde esta latiendo su horrible coraz6n! FIN

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