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Notas Libertad Condicional

El documento detalla los requisitos y procedimientos para la concesión de la libertad condicional según el Código Penal, incluyendo la necesidad de cumplir con tres quintas partes de la pena y demostrar buen comportamiento y arraigo social. También se establecen las obligaciones del liberado y las condiciones bajo las cuales se puede revocar la libertad condicional. Además, se enfatiza que la valoración de la conducta punible no debe basarse únicamente en criterios morales o en la lesividad del delito, sino en un análisis integral de la situación del condenado.

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Notas Libertad Condicional

El documento detalla los requisitos y procedimientos para la concesión de la libertad condicional según el Código Penal, incluyendo la necesidad de cumplir con tres quintas partes de la pena y demostrar buen comportamiento y arraigo social. También se establecen las obligaciones del liberado y las condiciones bajo las cuales se puede revocar la libertad condicional. Además, se enfatiza que la valoración de la conducta punible no debe basarse únicamente en criterios morales o en la lesividad del delito, sino en un análisis integral de la situación del condenado.

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NOTAS GENERALES

[§ 11091-1] Libertad condicional. Requisitos. El artículo 64 del Código Penal,


modificado por el artículo 30 de la Ley 1709 de 2014, señala lo siguiente: “El juez,
previa valoración de la conducta punible, concederá la libertad condicional a la
persona condenada a pena privativa de la libertad cuando haya cumplido con los
siguientes requisitos:

1. Que la persona haya cumplido las tres quintas (3/5) partes de la pena.

2. Que su adecuado desempeño y comportamiento durante el tratamiento


penitenciario en el centro de reclusión permita suponer fundadamente que no
existe necesidad de continuar la ejecución de la pena.

3. Que demuestre arraigo familiar y social.

Corresponde al juez competente para conceder la libertad condicional establecer,


con todos los elementos de prueba allegados a la actuación, la existencia o
inexistencia del arraigo.

En todo caso su concesión estará supeditada a la reparación a la víctima o al


aseguramiento del pago de la indemnización mediante garantía personal, real,
bancaria o acuerdo de pago, salvo que se demuestre insolvencia del condenado.

El tiempo que falte para el cumplimiento de la pena se tendrá como periodo de


prueba. Cuando este sea inferior a tres años, el juez podrá aumentarlo hasta en
otro tanto igual, de considerarlo necesario.

NOTAS: 1. El numeral 5º del artículo 199 de la Ley 1098 de 2006 prohíbe el


subrogado consagrado en el presente artículo cuando la víctima de los delitos de
homicidio o lesiones personales dolosas, delitos contra la libertad, integridad y
formación sexuales o secuestro sea un menor de edad.
2. La expresión "previa valoración de la conducta punible", contenida en el
primer inciso del artículo 30 de la Ley 1709 de 2014, que modificó el artículo 64 de
la Ley 599 de 2000, fue declarada exequible por la Corte Constitucional en
Sentencia C-757 del 15 de octubre de 2014, M.P. Gloria Stella Ortiz Delgado, en el
entendido que las valoraciones de la conducta punible hechas por los jueces de
ejecución de penas y medidas de seguridad para decidir sobre la libertad
condicional de los condenados tengan en cuenta las circunstancias, elementos y
consideraciones hechas por el juez penal en la sentencia condenatoria, sean éstas
favorables o desfavorables al otorgamiento de la libertad condicional”.

Obligaciones del liberado. El artículo 65 del Código Penal señala lo siguiente:


“El reconocimiento de la suspensión condicional de la ejecución de la pena y de la
libertad condicional comporta las siguientes obligaciones para el beneficiario:
1. Informar todo cambio de residencia.

2. Observar buena conducta.

3. Reparar los daños ocasionados con el delito, a menos que se demuestre que
está en imposibilidad económica de hacerlo.

4. Comparecer personalmente ante la autoridad judicial que vigile el cumplimiento


de la sentencia, cuando fuere requerido para ello.

5. No salir del país sin previa autorización del funcionario que vigile la ejecución de
la pena.

Estas obligaciones se garantizarán mediante caución.

NOTA: El numeral 2º del presente artículo fue declarado exequible por la Corte
Constitucional en Sentencia C-371 del 14 de mayo de 2002, M.P. Rodrigo Escobar
Gil, en el entendido que, en este contexto, la obligación de observar buena
conducta solo es relevante en función del efecto que las eventuales infracciones
de los específicos deberes jurídicos que la misma comporta, pueda tener en la
valoración acerca de la necesidad de la pena en cada caso concreto.
Revocación de la libertad condicional. El artículo 66 del Código Penal señala lo
siguiente: “Si durante el período de prueba el condenado violare cualquiera de las
obligaciones impuestas, se ejecutará inmediatamente la sentencia en lo que
hubiere sido motivo de suspensión y se hará efectiva la caución prestada.

Igualmente, si transcurridos noventa días contados a partir del momento de la


ejecutoria de la sentencia en la cual se reconozca el beneficio de la suspensión
condicional de la condena, el amparado no compareciere ante la autoridad judicial
respectiva, se procederá a ejecutar inmediatamente la sentencia”.

La reducción de las penas por trabajo y estudio se tiene en cuenta como


parte cumplida de la pena impuesta o que pudiere imponerse. El tercer inciso
del artículo 472 de la Ley 906 de 2004 dispone lo siguiente: “La reducción de las
penas por trabajo y estudio, al igual que cualquier otra rebaja de pena que
establezca la ley, se tendrá en cuenta como parte cumplida de la pena impuesta o
que pudiere imponerse”.

No debe sacrificarse la libertad de la persona condenada en aras de obtener


el pago de una indemnización. La Corte Suprema de Justicia ha señalado que
“el mantenimiento de los mecanismos sustitutivos de la suspensión condicional de
la ejecución de la pena privativa de la libertad y de la libertad condicional queda
supeditado a la observancia del compromiso de resarcir los perjuicios ocasionados
con la conducta punible”, pero que “en caso de imposibilidad económica para su
cumplimiento, dicha prestación no sea exigible para el goce de dichos subrogados,
lo cual de ninguna manera implica exoneración de la obligación civil”. Así
entonces, “no debe perderse de vista que no se debe sacrificar la libertad de la
persona condenada en aras de obtener el pago de la suma fijada como
indemnización". (CSJ, Cas. Penal , Sent. mayo 19/2016. M.P. José Luis
Barceló Camacho).

Superior del juez de ejecución de penas y medidas de seguridad en materia


de decisiones sobre mecanismos sustitutivos de la pena privativa de la
libertad. La Corte Suprema de Justicia ha señalado: “Ahora, para definir la
competencia en el asunto bajo estudio, se advierte que el artículo 478 del Código
de Procedimiento Penal dispone que las decisiones de los jueces de ejecución de
penas y medidas de seguridad relacionadas con los mecanismos sustitutivos de la
pena privativa de la libertad son apelables ante el juez que profirió la condena en
primera o única instancia. Sin embargo, no indica cuál debe ser el competente
para conocer en segunda instancia cuando se trata de la ejecución de una pena
acumulada, producto de dos o más condenas proferidas por distintos despachos
judiciales, aspecto que debe dilucidarse por vía jurisprudencial. En ese sentido,
estima la Sala que la gravedad de la pena es el factor preponderante para definir
dicho cuestionamiento, de tal suerte que deberá fungir como ad quem el juez de
conocimiento que haya proferido la condena de mayor gravedad, la que a su vez
debió ser tomada como base para determinar la pena acumulada, según
previsiones del artículo 460 de la Ley 906 de 2004.

De esta manera se atiende el propósito del legislador cuando atribuyó la última


palabra en materia de sustitutos penales al sentenciador de primer grado, en el
entendido de que nadie puede definir con mayor idoneidad la forma de ejecución
de una pena que quien impuso la misma luego de realizar el respectivo
juzgamiento, en desarrollo del cual tuvo oportunidad de conocer directamente las
condiciones personales, familiares y de todo orden del sentenciado”". (CSJ, Cas.
Penal, Auto mar. 15/2017, Rad. 49896. M.P. Fernando Alberto Castro
Caballero).

Consideraciones para otorgar la libertad condicional. "i) No puede tenerse como


razón suficiente para negar la libertad condicional la alusión a la lesividad de la
conducta punible frente a los bienes jurídicos protegidos por el Derecho Penal,
pues ello solo es compatible con prohibiciones expresas frente a ciertos delitos,
como sucede con el artículo 68 A del Código Penal.

En este sentido, la valoración no puede hacerse, tampoco, con base en criterios


morales para determinar la gravedad del delito, pues la explicación de las distintas
pautas que informan las decisiones de los jueces no puede hallarse en las
diferentes visiones de los valores morales, sino en los principios constitucionales;

ii) La alusión al bien jurídico afectado es solo una de las facetas de la conducta
punible, como también lo son las circunstancias de mayor y de menor punibilidad,
los agravantes y los atenuantes, entre otras. Por lo que el juez de ejecución de
penas debe valorar, por igual, todas y cada una de éstas;
iii) Contemplada la conducta punible en su integridad, según lo declarado por el
juez que profiere la sentencia condenatoria, éste es solo uno de los distintos
factores que debe tener en cuenta el juez de ejecución de penas para decidir
sobre la libertad condicional, pues este dato debe armonizarse con el
comportamiento del procesado en prisión y los demás elementos útiles que
permitan analizar la necesidad de continuar con la ejecución de la pena privativa
de la libertad, como bien lo es, por ejemplo, la participación del condenado en las
actividades programadas en la estrategia de readaptación social en el proceso de
resocialización.

Por tanto, la sola alusión a una de las facetas de la conducta punible, esto es, en
el caso concreto, solo al bien jurídico, no puede tenerse, bajo ninguna
circunstancia, como motivación suficiente para negar la concesión del subrogado
penal.

Esto, por supuesto, no significa que el juez de ejecución de penas no pueda


referirse a la lesividad de la conducta punible para valorarla, sino que no puede
quedarse allí. Debe, por el contrario, realizar el análisis completo.

iv) El cumplimiento de esta carga motivacional también es importante para


garantizar la igualdad y la seguridad jurídica, pues supone la evaluación de cada
situación en detalle y justifica, en cada caso, el tratamiento diferenciado al que
pueda llegar el juez de ejecución de penas para cada condenado". (CSJ,
Cas.Penal, Sent. nov. 19/2019, Rad. 107644. M.P. Patricia Salazar Cuéllar).

LLAMADAS
(1) Funcionario competente. El juez de ejecución de penas y medidas de
seguridad es el competente en lo relacionado con la libertad condicional (L.
906/2004, arts. 38, 471).

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