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Calendas

El documento explora la relación entre los ciclos celestiales y la vida cotidiana, destacando la importancia de los calendarios en la organización social y agrícola. Se centra en la historia del calendario romano, desde sus orígenes lunares hasta la implementación del calendario juliano por Julio César, que buscaba corregir las imprecisiones del sistema anterior. A lo largo del texto se discuten los conceptos astronómicos que influyen en la medición del tiempo y la evolución de los calendarios a lo largo de la historia.

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Calendas

El documento explora la relación entre los ciclos celestiales y la vida cotidiana, destacando la importancia de los calendarios en la organización social y agrícola. Se centra en la historia del calendario romano, desde sus orígenes lunares hasta la implementación del calendario juliano por Julio César, que buscaba corregir las imprecisiones del sistema anterior. A lo largo del texto se discuten los conceptos astronómicos que influyen en la medición del tiempo y la evolución de los calendarios a lo largo de la historia.

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Calendas

I. Introduccion

Los ritmos cotidianos de nuestras vidas estàn regidos por los cielos, por la cadencia de
los días, las noches y las estaciones que regulan la vigilia y el sueño. La voluntad de los
hombres no alcanza hasta los astros; nuestra historia se ejerce bajo la inmensa cúpula
del firmamento. Solo abajo, apenas en la superficie de nuestro planeta, se realizan
nuestros trabajos, nuestros pequeños deseos.

La rotacion diurna de la Tierra marca el trascurso de los días; el movimiento anual de la


Tierra alrededor del Sol decide la duracion de nuestros años y nuestros sueños y la
ocurrencia de las estaciones, las que con precisa ocurrencia determinaron en todas las
culturas las épocas de la siembras y las recolecciones de las cosechas, las crecientes de
los ríos, las fechas de las fiestas tribales y religiosas, sucesos de los depende nuestra
precaria presencia en el mundo. La luna, con sus fases y sus mareas, rige desde hace
milenios los periodos reproductivos de las plantas, las mujeres, y las masivas
migraciones de cientos de especies.

No podría narrarse en pocas lineas la historia del esfuerzo del hombre por compaginar
los días de nuestra vida con los ciclos del cielo, porque los días y el año son
inconmensurables. Y ello por varias razones, una de ellas, enteramente astronomica, es
que la duración del año no corresponde a un numero exacto de días o a un numero
entero de lunaciones; otra, cultural, es que el tema del calendario fue siempre altamente
político y religioso. Incluso en nuestra modernidad laica las fechas religiosas están
todavía fijadas por los cielos. Por ello el diseño del catalogo de los años, los meses y los
dias, hasta épocas relativamente recientes, carecio de la precisión que impuso la
astronomía para el ejercicio de sus menesteres. El establecimiento de una contabilidad
confiable de los años y los días exigio un conocimiento preciso de los ritmos de los
cielos, el que en las épocas antiguas tal vez no fue necesario porque la forma humana de
vivir el tiempo de su historia y de su lugar en el mundo no lo requirio.

Es difícil trazar la historia del calendario porque su lenta elaboración anida en los
territorios del folclor y de las leyendas. Su origen es bastante oscuro, pues se hunde en
el nacimiento de las culturas, en sus particulares cosmogonías, en sus singulares
imágenes y vivencias del mundo.

En lo que sigue se presentara con algún detalle solo el calendario romano y su historia
porque es el que tiene valor para Occidente.

{Y a pesar de que el calendario es un catalogo de los días, las semanas, los meses y
los años hemos de incursionar un poco en las horas, los minutos y los segundos.}

II. Astronomia

La Tierra gira sobre su eje en veinticuatro horas mientras se traslada alrededor del Sol
en un año, siguiendo una órbita elíptica de baja excentricidad. El plano de su orbita se
conoce como eclíptica porque cuando la Luna atraviesa ese plano es posible la
ocurrencia de los eclipses lunares y solares. En épocas antiguas, cuando dominaba la
astronomía geocéntrica, la eclíptica se concebía como el camino del Sol entre las
estrellas. Del estudio de este singular camino entre un grupo particular de
constelaciones surgió la astrología.

El eje de rotación de la Tierra tiene una inclinación de 23 grados 27 minutos respecto


al plano ecliptico, lo que da lugar a la existencia de las estaciones: primavera, verano,
otoño e invierno, cuyo inicio ocurre en el hemisferio norte y en su orden, en el
equinoccio de primavera, el solsticio de verano, el equinoccio de otoño y el solsticio de
invierno. Los puntos del horizonte por donde el sol sale y se oculta en los equinoccios
definen los puntos cardinales Este y Oeste. En los equinoccios el Sol cruza el plano del
ecuador celeste, permitiendo que el día y la noche tengan igual duración; de aquí el
nombre equinoccio (igual duración de las noches en todos los lugares). La proyección
sobre el horizonte de la línea que lleva a la estrella polar, inmóvil en el cielo, se conoce
como el Norte cardinal.

En el solsticio de verano el Sol sale y se oculta en su máximo angulo al norte del este,
permaneciendo casi estatico varios dias antes de retornar al próximo equinoccio, por lo
que se le conoce como solsticio (sol stare, sol quieto); es el día más largo del año. En
los solsticios de verano e invierno ocurren, en su orden, los días mas largos y cortos del
año en el hemisferio norte.

Si la duracion del movimiento de la Tierra alrededor del Sol comprendiera un numero


exacto de dias solares medios (definidos como la duracion promedia de los días del
año), el calendario podria establecerse sobre bases muy simples. Como esto no ocurre,
el calendario ha debido pasar en su diseño por diversas etapas de refinamiento.

El eje de la Tierra se balancea como el de un trompo gigante. Este


movimiento, conocido como precesión se debe a las accciones gravitacionales del
Sol y la luna sobre el abultamiento ecuatorial terrestre, consecuencia de la rotación
diurna de la Tierra.
Actualmente el eje polar apunta a una dirección cercana a la llamada estrella polar.
Esta estrella permanece inmóvil durante las noches, mientras las restantes estrellas
giran a su alrededor.

Hace 3000
años, cuando se construyeron las grandes pirámides de
Egipto, la estrella polar era Dubán (de la constelación de
Dragón) venerada en aquella época. Dentro de 8000 años el
eje terrestre apuntará cerca de Deneb, la “cola” del Cisne.
Otra consecuencia de esta precesión es que de un año al
siguiente, el “equinoccio de primavera” se retrasa unos 11
minutos y 14 segundos. Hiparco de Nicea descubrió este
retraso hace más de 2000 años y lo denominó precesión de
los equinoccios. Si multiplican esos 11 minutos y 14 segundos
por 400 años obtendrán un desfase de algo más de 3 días.
Curiosamente, esa es la diferencia que hay entre el solsticio
de invierno y el día de Navidad, o entre el solsticio de verano
y la noche de San Juan. Después volveremos sobre este asunto
dando más detalles.

El año trópico es el periodo comprendido entre los inicios de dos primaveras


consecutivas, determinadas por el cruce del camino del Sol con la ecliptica; tiene una
duracion de 365 días, 6 horas, 11 minutos y 14 segundos, que expresados en días
corresponden a 365,24219.

El diseño del calendario requiere no solo el año trópico sino también la nocion de año
civil, que es un lapso de duracion parecida al año tropico pero compuesto de un numero
entero de días a fin de que sirva para regir la vida de los pueblos.

El año civil se divide en semanas, meses y dias, y exige la elaboracion del catalogo que
conocemos como calendario, uno de cuyos propositos primordiales es evitar que el año
tropico y el civil se aparten uno del otro, lo que implicaria que en años sucesivos el
comienzo de las estaciones podria ocurrir en diferentes fechas del año civil. El
calendario no es, entonces, mas que un artificio regulador.

III. Los primeros calendarios romanos

Se cree que el calendario romano mas antiguo estuvo regido por las fases de la luna. Los
sacerdotes romanos, tal vez desde las épocas de Numa Pompilio -el legendario rey de
Roma- eran los encargados de anunciar la luna nueva, las fechas de las fiestas y los
impuestos. Calare, era el nombre de su oficio. De aquí viene el nombre Calendas
palabra con la que los romanos nombraban el primer dia de cada mes.

Según la leyenda, Rómulo, primer rey de Roma, funda la ciudad el 24 de Abril de 753
a.c. Desde ese año, el 1 a.u.c. (ab urbe condita, desde la fundación de la ciudad),
empieza a contar el primer calendario romano formado en un principio por 10 meses, 4
de ellos de 31 días y 6 de 30 días, para un total de 304. Los meses lunares de Enero y
Febrero no se contabilizaban en este primer calendario, porque no se realizaba en ellos
ninguna actividad de interés social o económico.

El calendario comenzaba la primera Luna llena después del equinoccio de primavera.

Los nombres de los meses, en su orden, eran los siguientes:


Martius (30 dias), dedicado a Marte,dios de la guerra y padre de Rómulo y Remo,
fundadores de Roma y al que se dedicó el primer mes del año.
Aprilis (30 dias), consagrado a Venus, Apru en etrusco. Según otra versión el nombre
se refiere a la llegada de la primavera, estación en que se abren (aperire) las flores.
Maius (31 dias), nombre discutible pues algunos afirman que estaba dedicado a la madre de
Mercurio, la diosa Maya, ninfa de la primavera, que se encargaba de la fertilidad agrícola,
mientras otros lo atribuyen a la veneración de los antepasados, los Maiores.
Iunius (31 dias), consagrado a Juno, diosa madre romana patrona de las cosechas.
Quintilis (31 dias), llamado así por ser el quinto mes. Despues de Julio César pasó a
llamarse Iulius en su honor, por ser el mes de su nacimiento.
Sextilis (30 dias), mes sexto dedicado luego Octavio Augusto; recibió el nombre de
Augustus.
September (30 dias), mes séptimo.
October (31 dias), mes octavo.
November (30 dias), mes noveno.
December (30 dias), mes décimo.

Numa Pompilio, segundo rey de Roma, añadió a la decena existente, y con el propósito
de adecuar el calendario a las estaciones, dos nuevos meses: Ianuarius (30 dias), en
honor a Jano y Februarius (28 dias), dedicado a Februo (Plutón), dios de las ceremonias
de purificación que se llevaban a cabo en este mes, para expiar las culpas y faltas
cometidas a lo largo del año que termina, y comenzar el nuevo con buenos augurios. El
calendario reformado tuvo entonces 12 meses y un total de 355 días que, comenzando
en marzo tendrían 31, 29, 31, 29, 31, 29, 29, 31, 29, 29, 29 y 28 días, respectivamente.
En la mitología romana Jano es un dios de dos caras opuestas que no tiene equivalente
en la mitología griega; era el dios de las puertas, los comienzos y los finales. Se lo
invocaba al comenzar una guerra, y mientras ésta durara, las puertas de su templo
permanecían siempre abiertas; en una Roma en paz, las puertas se cerraban.

En el comienzo de la República (cerca al 510 a.c.) los cónsules tomaban sus cargos el
15 de Marzo. Pero hacia el año 153 a.c., por motivos militares, esos cargos comenzaron
a asumirse en las calendas de Enero, que se convirtió en el inicio del año.

En el 303 a.c. el edilis curulis Flavio –uno de los magistrados que empleaba una silla
especial llamada Curul, cuyo nombre se destino luego para nombrar los altos cargos-,
despues de elaborar una lista de los días sagrados y no sagrados (fastos y nefastos),
estableció un calendario anual de doce meses con un total de 355 dias, el flaviano, cuya
imprecision obligaba a intercalar un mes de 22 o 23 dias cada dos años, lo que se hacia
después del 23 de febrero, el ultimo mes del año. El año tuvo entonces 366 dias.

En cada mes existían tres días príncipales: Calendae, el primer dia; nonae, el quinto,
excepto en marzo, mayo, julio y octubre, en los cuales eranel siete; idus, el trece,
excepto marzo, mayo, julio y octubre que era el quince. Los demas días del mes se
contaban hacia atrás a partir de esos días principales, hablándose del numero del día
correspondiente antes de las calendas, nonas o idus; por ello, el 2 de enero es el cuarto
dia antes de las nonas de enero, el 6 de enero es el octavo antes de los idus de enero. Los
Fastos incluían las Calendas, las Nonas, los Idus, los Nundinae y diferentes días
festivos. Los nefastos eran los días ordinarios. La connotación moderna parece sugerir
que los días nefastos son los laborales.

Las palabras calendae, nonae, idus, que designan días particulares son plurales. Esos
días fijos eran de origen lunar; calendae correspondía originalmente a la luna nueva,
nonae al cuarto creciente, idus a la luna llena. Con el correr de los siglos el calendario
romano se hizo más solar cada vez, y estos días fijos tuvieron cada vez menor conexión
con las fases lunares.

Los errores del calendario romano se corregían mediante intercalaciones de días


decididas -a su arbitrio- por los pontifices, un colegio de sacerdotes establecido en la
época de Numa Pompilio. Su jefe era el pontifex maximus, título usado luego por los
Papas. Esto demuestra que el ordenamiento del calendario era un asunto religioso. Una
ley del año 191 a.c. les concedió el poder para hacerlo. Parece que la negligencia de los
pontifices permitio que las pequeñas diferencias anuales entre las estaciones se
acumularan de tal modo que en la época de Julio Cesar, la Floralia, un festival de
primavera dedicado a la diosa de de las flores y la primavera, se celebrara en verano; el
desfase del calendario civil respecto al año trópico era entonces de 90 días. Con el fin de
sincronizar las fases lunares con las estaciones, cada dos años el Pontífice Máximo
intercalaba un mes adicional llamado mercedonius de 27 o 28 días tras el 23 de Febrero,
sexto día anterior a las calendas de Marzo, y se olvidaban los 5 días restantes de
Febrero. En este mes se concedía la merced de liberar a los esclavos, de ahí su nombre.
Por otra parte, los egipcios dividieron el año en doce meses de tres semanas (de diez
días cada una), dando lugar a 36 decanos, pero luego agregaron una temporada festiva
de cinco días, resultando en un año de 365 dias, un poco corto según sus medidas, por lo
que en el 283 a.c., una asamblea de sacerdotes bajo el reinado de Ptolomeo Evergetes
decidió añadir un dia cada cuatro años, anticipando uno de los puntos esenciales del
calendario juliano. Tal parece que el decreto nunca tuvo vigencia, puesto que las
divergencias continuaron hasta la instauración del calendario juliano, cuya
promulgación ocurrió en Egipto.

IV. El calendario juliano

Julio Cesar, pontífice desde el año 75 a.c., y pontifex maximus desde 63 a.c., consciente
de la imprecisión del calendario que causaba dificultades en el gobierno del imperio, e
interesado también por la astronomía, planeo un calendario oficial para toda la
comunidad romana. Contò para ello con el filósofo y astrónomo Sosigenes de
Alejandría. Como una primera medida se insertaron entre noviembre y diciembre del 46
a.c. dos meses con un total de 67 días, intercalando previamente 23 días en febrero, de
modo que el año 46 a.c. (annus confusionis, año de confusion) totalizó 355 + 23 + 67,
esto es, 455 días, el año mas largo de la historia.

El nuevo calendario, al que la historia conoce como Juliano, comenzó el 1 de enero de


45 a.c. (708 a.u.c.). Contiene 365 días, y un día adicional cada cuatro años, justo donde
se intercalaba el mercedonius. Por esto se repite el 23 de febrero, el sexto dia antes de
las calendas de marzo (sexto ante calendas martias); ese día se llamó bissextum y
annus bissextilis al año al cual se le agregaba; este es el origen del año bisiesto. El dia
bisiesto, como se dijo, se insertó entre el 23 y el 24 de febrero, por lo que el antiguo 24
se convirtió en 25.

El año siguió dividido en los doce meses del calendario de Numa Pompilio: Januarius,
Februarius, Mars, Aprilis, Majus, Junius, Quinctilis (llamado luego Julius en honor de
Julio César), Sextilis (llamado despues Augustus por Augusto Cesar), September,
October, November, December.

El comienzo del año había sido trasladado al 1 de enero en 153 ac. Antes de lo cual
comenzaba en marzo; esto explica la secuencia de los cuatro últimos meses, séptimo,
octavo, noveno y décimo, cuyos nombres se conservan como septiembre, octubre,
noviembre y diciembre, a pesar de que son los meses numero 9, 10, 11 y 12.

Las calendas de Marzo del año 708 a.u.c. pasaron a ser el 1 de Enero de 708 a.u.c. De
esta forma, el equinoccio de primavera tendría lugar la noche del 24 al 25 de Marzo, y
el solsticio de invierno la noche del 24 al 25 de Diciembre.

La palabra inglesa para año bisiesto es leap year (año del salto). Esto se debe a que el
orden de los días de la semana se preserva tres años consecutivos después del ultimo
bisisesto, pero en el siguiente hay que saltar dos días después del 29 de febrero. Por
ejemplo, en 2006 el 12 de julio fue un miercoles; en 2007, un jueves; pero en 2008, un
sabado; y luego, en 2009, un domingo. Pero los 17 de febrero de 2006, 2007 y 2008
fueron, en su orden, viernes, sábado y domingo.

V. La Pascua
La fecha de la Pascua cristiana (Pascua de Resurreccion o Pascua Florida) fue
establecida en el Concilio de Nicea (325 d.c), como el primer domingo siguiente al
primer plenilunio de primavera en el hemisferio norte. La fecha de esta celebracion
varia entre el 22 de marzo y el 25 de abril. Desde este concilio los cristianos separaron
la celebracion de la Pascua judia de la cristiana, quitandole los elementos hebreos, pero
recordando que Cristo resucito en la Pascua hebrea.

La Pascua, que es una fiesta movil, determina las fechas tambien moviles de otras
celebraciones; asi, la Ascension (el ascenso de Jesus al cielo) se celebra 40 dias despues
y Pentecostes diez dias despues de la Ascension. La semana anterior a la Pascua de
Resurreccion es la Semana Santa, que comienza con el Domingo de Ramos. El
miercoles de Ceniza se celebra cuarenta dias antes de la Pascua.

Las fechas de la Pascua cristiana de un conjunto de siete años son las siguientes: 2008,
Marzo 23; 2009, Abril 12; 2010, Abril 4; 2011, Abril 24; 2012, Abril 8; 2013, Marzo
31; 2014, Abril 20.

VI. La navidad

Mitra fue un dios de origen persa asociado al Sol, que fue adoptado en el imperio
Romano. Se le atribuyo el poder de mover el firmamento, lo que originó alrededor de él
una religión monoteísta. Mitra fue declarado dios protector de Roma hacia el 62 a.c.. y
de hecho compitió con el cristianismo hasta el siglo IV.

La noche del 24 al 25 de diciembre, justo en la noche del solsticio de invierno, se


celebraba el nacimiento de Mitra. En su faceta de rey Sol, Mitra renace, empieza a
levantarse de nuevo. Con el cambio a la nueva religión, en esa noche pasaría a
celebrarse el nacimiento del nuevo Sol, Jesucristo.

La primera Navidad la celebro el papa Liberio en en 353 d.c.. Pero a principios del siglo
III, el solsticio de invierno ocurría el 21 de diciembre aunque se seguía celebrando el 24
de Diciembre; y el equinoccio de primavera ocurría el 21 de Marzo, y se celebraba el 24
de Marzo. En el concilio de Nicea, año 325 d.c., se olvidan esos 3 días y se declara
fecha fija para el equinoccio de primavera el 21 de Marzo, y para el solsticio de invierno
el 21 de Diciembre, olvidándose de este modo el sentido astronómico que tuvo la
Navidad en su origen.

Conviene anotar que Beda el Venerable (672-735) introdujo la costumbre de fechar los
acontecimientos historicos con referencia al nacimiento de Cristo (año 1 de la era
cristiana). El uso de las fechas Anno Domini (el actual d.c.) fue propuesto por primera
vez por Dionisio el Exiguo en el siglo VI, aunque solo logro generalizarse en el siglo X.
El uso de la notación a.c. fue posterior. Dionisio, en la cronología de la iglesia que
preparo para el papa Juan I, fijo el nacimiento de Jesús, el 25 de diciembre del año 753
a.u.c. Hacia el año 800 d.c. Carlomagno extendio esta cronología a toda la cristiandad
de occidente.

VII. La reforma gregoriana


Como se dijo al comienzo, el año trópico tiene una duracion de 365 días, 6 horas, 11
minutos y 14 segundos, es decir, 365,24219 dias. Puesto que el año juliano lo redondea
a 365.25, equivalente a 365 dias y cuarto, queda un exceso de 11 minutos y 14 segundos
(0.0078 dias) cada año, lo que da un exceso de 1 dia cada 128 años.

Entre el concilio de Nicea y el inicio del calendario gregoriano (octubre de 1582) la


diferencia de 1257 años dio lugar a un retraso de 9.8 dias. En el año 1582 el equinoccio
de primavera ocurrio, no el 21 de marzo (como fue establecido en 325 d.c.) sino el 11.
El desfase en el calendario suponía grandes problemas a los eclesiásticos de la época, en
El momento de fijar cada año la Pascua de Resurrección. Este fue el motivo principal de
la reforma del calendario promovida por el papa Gregorio XIII y calculada por el
astrónomo Clavius.

Ahora bien, la diferencia anual entre el año tropico (365.24219 dias) y el año civil (365
dias) es de 0.24219 dias medios, que en 4 años dan 0.9688 dias, casi un dia completo.
Para compensar el desajuste se le aumenta un dia cada cuatro años al año calendario,
obteniendose lo que se conoce como año bisiesto, el que fue introducido por el
emperador Julio Cesar en su reforma del calendario del año 46 a.c. implementada por
Sosigenes.

Puesto que se ha añadido un dia completo, en vez de 0.9688 dias, se ha cometido un


error por exceso de 1 - 0.9688 = 0.0312 dias en cuatro años. Ocurre entonces que en 400
años el error es de 3.12 dias.

Para evitar este error, que fue el que dio lugar al desajuste de los 10 dias en el
calendario juliano, el gregoriano omite 3 años bisiestos cada 400 años del siguiente
modo: todo año cuyo numero sea divisible por cuatro es bisiesto, y no lo son los años
seculares -los que inician el siglo- no divisibles por 400. En el nuevo calendario no son
bisiestos 1700, 1800, 1900, 2100, 2200, 2300, etc, pero si 1600, 2000 y 2400, etc.

Resulta entonces que el calendario gregoriano tiene un año medio de 365,2425 días, y
es unos 26 segundos más largo que el año trópico de 365,24219 días; queda un error por
exceso de 3.12 - 3.00 = 0.12 dias cada 400 años (cerca de un dia cada 4000 años). La
solución adoptada es que ni el 4000 ni el 8000 seran bisiestos.

A la medianoche del 4 de octubre de 1582 -cuando, segun la bula del Papa Gregorio
XIII, comenzo a regir el nuevo calendario- se suprimieron 10 dias, pasandose entonces
del jueves 4 de octubre de 1582 al viernes 15 de octubre, permaneciendo intacta la
sucesion de los dias de la semana. De este modo se restablecio el 21 de marzo como
fecha del equinoccio de primavera.

Teresa de Avila, Doctora de la iglesia catolica, murio el 4 de octubre de 1582 a las 9 de


la noche y fue sepultada al día siguiente, el 15 de octubre. Santa Teresa de Jesús,
visiblemente transportada por lo que el Señor le mostraba, murió en brazos de la Beata Ana a
lItalia, España, Portugal, Polonia, Francia y la Holanda catolica adoptaron casi de
inmediato el calendario gregoriano, pero por razones religiosas los paises protestantes,
incluyendo Inglaterra, se rezagaron hasta 1752 en tomar la decision. Escocia acepto el
cambio en 1600, Inglaterra en 1752, Rusia en 1917.
La existencia de los años bisiestos hace que la fecha del equinoccio de primavera oscile
entre el 20 y el 21 de marzo, lo que no importa para la escogencia de la Pascua pues esta
se basa en el momento astronomico de ocurrencia del equinoccio de primavera.

VIII. La semana

Tal vez las fases de la luna son el origen de la unidad de tiempo que llamamos semana,
aunque fue necesaria una larga evolución para lograr que esta se generalizara lo
suficiente. La primera fase, desde la luna nueva hasta el primer cuarto, dura
aproximadamente 7,5 días; la segunda 6,75; la tercera 7,75 y la cuarta 7,5; en total una
lunación o mes sinódico dura 29,5 días (más exactamente 29,52 días).

Los babilonios y luego los judíos fueron los primeros en introducir una semana de siete
días. Los siete babilonios días tuvieron origen planetario, conocían los siete planetas
que incluian el Sol y la Luna. Los judíos numeraron los días como en Génesis 1 o
Éxodo 20:11. El primer día de la semana corresponde a nuestro Domingo, el séptimo es
día de descanso o Sabbath. La elección de siete días en el Génesis pudo inspirarse
parcialmente en la existencia de siete planetas, aunque parece imposible demostrarlo.

Los egipcios, como ya se dijo, utilizaron una semana de diez dias, el decano o la década.
Cada uno de sus meses tuvo tres decanos, y el año treinta y seis decanos mas cinco dias.

Los romanos tenían una semana de ocho días, el octavo llamado nundinae, abreviatura
de novem diez, noveno dia. Esta curiosa incongruencia proviene de que los días eran
señalados en los calendarios por letras, digamos ABCDEFGH y el último día, el de de
mercado, era el noveno contado a partir del día de mercado precedente, éste incluido. Es
evidente que una semana de ocho días carece de significado planetario. Por razones de
conveniencia se necesitaban días periódicos de mercado, y éstos habían sido espaciados
de este modo por los compradores y vendedores sin involucrar argumentos
astronómicos o religiosos, solo por razones de conveniencia.

En Babilonia cada día se consagraba a un planeta, e igual costumbre se estableció en los


tiempos helenísticos, traduciéndose los nombres de los planetas al griego o asignandoles
equivalentes egipcios en el Egipto griego. La historia de estas transformaciones cubre
centurias pero su resultado puede sintetizarse en el siguiente cuadro que contiene los
nombres de los planetas:

Moderno Babilónico Griego Egipcio Latino


Luna Sin Selene Thoth Luna
Mercurio Nabu Hermes --- Mercurius
Venus Ishtar Aphrodite Isis Venus
Sol Shamash Helios Reso Sol
Marte Nergal Ares Ertosi Mars
Júpiter Marduk Zeus Osiris Jupiter
Saturno Ninib Cronos Horus Saturnus

Este cuadro muestra que la asociación de los siete planetas con siete dioses tuvo un
carácter transcultural. En verdad no hubo en su origen nombres latinos para los planetas;
estos se llamaban Mercurii stella, Veneris stella, etc. y los días se llamaban Mercurii
dies, Veneris dies, etc. Solamente los dioses tenían nombres. Con el correr del tiempo,
la asociación se convirtió en una identificación cabal; de este modo, la estrella de Venus
llegó a ser Venus.

Hubo intentos de dar a los planetas nombres griegos excluyendo los de los dioses,
aunque su uso no paso de ser poetico; Mercurio fue llamado Estilbón -el que centellea,
Venus fue Fósforo o Lucifer –mensajero de luz-, Marte fue Piroeis –ígneo-, Júpiter,
Faeton –brillante-, Saturno, Fedón -luminoso-. El Sol fue asociado con Febo, del latín
Phoebus -el radiante-.

La semana de siete días, llamada semana planetaria, fue aceptada sin oposicion en todo
el imperio romano hacia fines del siglo I a.c., lo que no deja de ser notable; lo mas
notable fue que la aceptación de la semana de siete días se convirtiera en algo tan
natural como cualquier aspecto del folklore. No hizo falta ninguna decisión burocratica
o una orden sacerdotal o imperial. Tal vez esto ocurrió porque el siete se vio favorecido
por múltiples circunstancias: siete días es una buena aproximación a la duración de cada
una de las fases lunares; la creencia en el carácter sagrado del número siete
(hebdomadismo) estaba bastante difundida; el relato judío del Genesis especifica siete
días para la creacion; desde el punto de vista fisiológico la semana de siete días es
conveniente provee un buen ritmo, seis días de trabajo y uno de descanso. Fue tal vez la
convergencia de estas circunstancias la que aseguró la supervivencia de lo que ahora es
nuestra actual semana. Parece que no hay documento o monumento que sea testimonio
de algún tipo de sanción gubernamental o religiosa.

La aceptación y la difusión universales de la semana de siete días puede compararse con


la de la base diez como sistema de numeración. En ambos casos, la unanimidad se logró
por fuera del poder, y gracias a su eficacia, como si hubiese sido el resultado de una
optimización evolutiva. La década egipcia era bastante larga, nueve días continuos de
labor parecen excesivos. Tal vez por ello no tuvo éxito el calendario de la Revolución
Francesa, que incluía semanas de diez días y cuya vigencia fue solo de quince años.

La evidencia de lo religioso en la estructura de la semana puede verse en la existencia


de un día particular (no solo mitologico), ya sea en su comienzo -como el domingo (o
Sunday) del calendario occidental- , o en su final, como el Sabbath judío. Lo
astrológico resulta evidente a través de los nombres que llevan los días; por ejemplo, en
los nombres -en inglés y en castellano- de los días y los planetas:

Sunday Domingo Sol Thursday Jueves Júpiter


Monday Lunes Luna Friday Viernes Venus
Tuesday Martes Marte Saturday Sábado Saturno
Wednesday Miércoles Mercurio

La conexión entre dioses greco-latinos y planetas se oculta en los nombres ingleses de


los días tercero a sexto, pero reaparece en los nombres de los dioses nórdicos Tyr (Tiw),
Odin (Wotan), Thor y Freya.

Los nombres castellanos del primer y ultimo día de la semana son, respectivamente,
cristiano y judío y los demás son mitológicos. En otros idiomas románicos o germánicos
el origen de cinco de los días es el mismo que en castellano e inglés. Sorprende a
primera vista que la iglesia católica romana nunca pudo liberarse de la terminología
astrológica. Esto resulta menos sorprendente si se recuerda que una curiosa mezcla de
cristianismo y paganismo sobrevivió hasta el Renacimiento en el seno de los altos
círculos académicos y eclesiásticos.

La liturgia latina siguió la costumbre judía, por lo menos desde los tiempos de
Tertuliano (160-230), de designar los días como feria prima (domingo), feria secunda,
tertia, etc, aunque esos términos nunca fueron utilizados fuera del contexto litúrgico. La
numeración de los días ,comenzando por el domingo como primer día, es regla no solo
de los cristianos ortodoxos, sino también de los judíos y musulmanes.

La Iglesia ortodoxa fue un poco mas cuidadosa. Los nombres griegos de los días son
cyriace, dentera, trite, tetarte, pempe, parasceve, sabbaton, es decir, el día del Señor,
segundo, tercero, cuarto, quinto, preparación, sabbath. La preparación, el sexto dia, lo
es para la celebración judía del sabbath. Lo notable aquí es que ninguno de los nombres
de los días cristiano-ortodoxos es astrológico.

IX.

El año, el mes y el día son inconmensurables entre sí, vale decir que ninguno puede
expresarse en forma exacta en términos de los otros dos. De aquí provienen las
dificultades de fondo en el diseño del calendario. Una lunación no es un numero entero
de días, un año no es un numero entero de días o lunaciones, un mes no es un periodo
lunar.

Las semanas no introducen dificultades semejantes, pues continúan sin distorsion a


través de los meses y de los años. Es decir, el comienzo de un mes o de un año puede
ser cualquier dia de la semana. Ni siquiera en el cambio del calendario juliano al
gregoriano hubo alteración en la continuidad de los días, pues del jueves 4 de octubre de
1482 se paso al viernes 15 de octubre. Esto no ocurria en la semana babilónica en la que
el primer dia de cada mes era siempre el primer dia de la semana.

X. Las horas

Los egipcios dividían el día en 12 horas, también la noche en 12 horas; pero como la
duración del dia y de la noche cambia en el transcurso del año, la duración de las horas
del día aumentaba en verano mientras disminuía la de las noches. Recuerdese que las
horas se contaban desde el amanecer y que en verano amanece mas temprano y oscurece
mas tarde, mientras en invierno amanece mas tarde y oscurece mas temprano. Es decir
las doce horas de luz y las doce horas de oscuridad no tenían la misma duración,
excepto en los equinoccios, únicos momentos del año en que el dia y la noche tienen
igual duración.

Heredamos de los egipcios la división del dia completo en 24 horas, y de los babilonios
el importante –y para nosotros obvio concepto- de las horas iguales. Esta nocion no fue
comprendida ni practicada por los antiguos, con excepción de los astrónomos. Hiparco
dividió el nychthemeron (el dia completo) en 24 horas equinocciales de 30 gesh cada
una, de modo que en un dia completo había 360 gesh asi como en un año había 360
dias. Las horas iguales se llaman equinocciales porque las horas desiguales del día y de
la noche se tornan iguales en la época de los equinoccios.

Para todos los demás (no solo la gente común, sino también las personas más cultas) el
dia se dividia en 24 horas desiguales u horas estacionales 12 horas de una duracion más
12 horas de otra duracion. Algunos relojes de sol o clepsidras se habían dispuesto para
que señalaran las horas correctas a través del año.

Los romanos empleaban horas desiguales o estacionales. En los equinoccios, las horas
eran iguales y el día, desde nuestra hora 6 hasta nuestra hora 18, se dividía en 12 horas
llamadas prima hora, secunda hora, hasta la duodecima hora. La hora septima
comenzaba a mediodia (meridies) durante todo el año. El tiempo de luz se repartía en doce
horas. De este modo, en verano, las horas resultaban más largas que en invierno. La hora prima
era la primera del día, la del amanecer (nuestras 6 am). La hora que marcaba el final del día, la
puesta de sol, era la hora duodecima (nuestras 6 pm). De la hora sexta, que marcaba el
mediodía, procede la palabra siesta.

La división del día completo en horas desiguales todavía era usual en muchos lugares de
Europa en pleno siglo XVIII.

Una división adicional del día, conveniente para los servicios en turnos, consistió en
cuatro guardias: mane, desde la salida del sol hasta la hora segunda; ad meridiem, desde
la hora tercera hasta el fin de la sexta; de meridie, desde mediodía hasta el fin de la hora
novena; suprema, desde la hora décima hasta la puesta del sol. La noche se dividió en
cuatro guardias llamadas vigiliae de longitud desigual durante el año, pero la tercera
comenzaba siempre a medianoche (media nox, noctis meridies).

Esta partición en cuatro de los días y noches y sus nombres esta asociada con los turnos
de vigilancia de los campamentos militares. En particular, las unidades de bomberos de
Roma, de carácter militar, se denominaban vigiles: cohortes vigilum. Actualmente los
bomberos italianos, conservando una milenaria tradicion se llaman vigili del fuoco.

XI. La Horas, las Parcas y las Gracias

El término hora en su sentido actual es relativamente reciente; en sus comienzos, las


doce partes del día o de la noche se llamaban simplemente partes (mere). La palabra
hora significaba cualquier tipo de período (año, mes, estación); el significado técnico
posterior fue el de hora del día (igual o desigual).

El genio poético griego creó las Horai (Horae, horas) que eran las diosas del orden
natural, las estaciones, las épocas de lluvias, etc. Las Horai eran tres, Talo, Carpo y
Auxo, un grupo divino simétrico con otros dos, el de las tres Moirai (Parcae; las parcas,
los destinos) Cloto, Laquesis y Atropos, y el de las tres Charites (gracias): Eufrosina,
Talía y Aglaé.

XII. El orden de los dias

Hay un aspecto curioso e importante de la semana astrológica que requiere una


explicacion. El orden de los siete planetas conocidos por los antiguos, según su
distancia decreciente desde la Tierra -lugar central del cosmos en la antigua astronomía,
es Saturno, Júpiter, Marte, Sol, Venus, Mercurio, Luna. Dada la asociación entre días de
la semana y planetas podría esperarse la secuencia sábado, jueves, martes, domingo,
viernes, miércoles, lunes, o al menos la opuesta; pero ninguna de las dos corresponde a
la conocida.
Para entender el orden peculiar que rige desde la antigüedad es preciso tener en cuenta
que cada hora del dia fue dedica a uno de los siete dioses planetarios, y que cada día
tomó su nombre del dios de la primera hora.

Por ejemplo el sábado, día de Saturno, toma su nombre porque su primera hora a èl
estaba dedicaba; la segunda era la hora de Júpiter, la tercera de Marte, la cuarta del Sol,
la quinta de Venus, la sexta de Mercurio, la séptima de la Luna.

No solo la primera hora del sábado, también la 8ª, la 15ª y la 22ª se dedicaban a Saturno.
Las horas 23ª y 24ª se dedicaban a Júpiter y a Marte, de manera que la primera hora del
día siguiente pertenecía al Sol, y ese día se llamaba Solis dies, nuestro actual domingo.
Razonando de esta forma y en su aplicación a las horas del dia, el orden astronómico de
los planetas se reemplazo por el nuevo orden Saturno, Sol, Luna, Marte, Mercurio,
Júpiter, Venus, que traducido a los nombres de los días es Sábado, Domingo, Lunes,
Martes, Miércoles, Jueves, Viernes. El orden de los planetas y los dias se ilustra en la
estrella de siete puntas de la figura adjunta.

XIII. Minutos y segundos


XIV. Finale

La cronología no solo es una de las, exigencias básicas del astrónomo; es también


una herramienta fundamental del historiador y, en la medida que pone
de manifiesto los múltiples ritmos de nuestro vivir, concierne a todos
los hombres. Los hombres racionales han contribuido a erigir la ciencia
de la cronología, pero los hombres irracional es, mucho más numerosos,
no han permanecido inactivos. Y de ahí que el calendario no sea una
simple hazaña científica o qt¡le esta hazaña diste mucho de ser pura,
pues se ha mezclado con una I cantidad increíble de impurezas e irregularidades.
El historiador de la cronología se ve obligado a tratar no solo
con la ciencia, sino también con el folklore (el folklore de cada país) , con
supersticiones astrológicas y de otra índole, así como con las arbitrariedades
dogmáticas de magistrados, sacerdotes e ignorantes entrometidos.

El estudio del calendario es un ejemplo excelente de las interminables


repercusiones que se establecen entre la ciencia y la sociedad. La
ciencia pura es un ideal que solo podría realizarse en un vacío social,
y esto, simplemente, es una manera de decir que no puede existir o que no
podría mantenerse en tal medio durante mucho tiempo.

%%%%%%% ANOTAR QUE PLANETAS SIGIFICA ERRANTES POR LO QUE INCLUYE EL SOL Y LA LUNA

Almanaque y calendario

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