0% encontró este documento útil (0 votos)
37 vistas9 páginas

Moléculas del Sistema Inmune Innato

El documento aborda las moléculas del sistema inmune innato, destacando su papel en la defensa del organismo frente a infecciones mediante barreras físicas y respuestas rápidas a patógenos. Se explican las fases de la respuesta inmunitaria y la importancia de los receptores de patrones moleculares (PRR) en la identificación de elementos extraños, así como la interacción entre la inmunidad innata y adaptativa. Además, se mencionan diferentes tipos de PRR, incluyendo los receptores tipo Toll (TLR) y NOD (NLR), que son cruciales para la activación de la respuesta inmune.

Cargado por

y69cy8fxk4
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
37 vistas9 páginas

Moléculas del Sistema Inmune Innato

El documento aborda las moléculas del sistema inmune innato, destacando su papel en la defensa del organismo frente a infecciones mediante barreras físicas y respuestas rápidas a patógenos. Se explican las fases de la respuesta inmunitaria y la importancia de los receptores de patrones moleculares (PRR) en la identificación de elementos extraños, así como la interacción entre la inmunidad innata y adaptativa. Además, se mencionan diferentes tipos de PRR, incluyendo los receptores tipo Toll (TLR) y NOD (NLR), que son cruciales para la activación de la respuesta inmune.

Cargado por

y69cy8fxk4
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Centro de Bachillerato tecnológico

industrial y de servicios N° 134

SUBMÓDULO II:
Realiza análisis inmunológicos

Facilitador: Q.B.P. Karla Yedid Jiménez Nájera

TEMA 4:
“Moléculas del sistema inmune innato”

pág. 0
MOLÉCULAS DEL SISTEMA INMUNE INNATO
Introducción:
Existen dos tipos de inmunidad que colaboran para proteger al organismo:
la inmunidad innata y la inmunidad adaptativa. La inmunidad innata incluye
barreras físicas, químicas y biológicas que actúan antes de una infección para
prevenirla o limitar su avance. Si estas barreras son superadas, entran en acción
células y mecanismos moleculares que eliminan los agentes infecciosos. Esta
respuesta inicial es altamente eficaz, ya que impide la mayoría de las infecciones
desde el principio o las neutraliza en las primeras horas tras el contacto con el
patógeno. Los elementos de reconocimiento de la inmunidad innata distinguen
de manera precisa entre lo propio y lo extraño, pero no están especializados
para distinguir variaciones sutiles entre diferentes moléculas extrañas.

La inmunidad adaptativa es una segunda forma de defensa que se activa


en respuesta a las infecciones y se ajusta para reconocer, eliminar y recordar al
patógeno invasor. Se desarrolla a partir de la inmunidad innata y comienza unos
días después de la infección inicial. Una de sus principales características es la
memoria inmunológica: si el mismo patógeno u otro estrechamente relacionado
vuelve a infectar el organismo, las células de memoria permiten una respuesta
rápida y, en muchos casos, altamente eficaz contra el invasor.

Es fundamental reconocer que la inmunidad innata y adaptativa no actúan de


manera aislada, sino que forman un sistema altamente interactivo y cooperativo.
Su integración permite una respuesta inmunitaria más eficaz de lo que cada una
podría lograr por separado.

Tanto la inmunidad innata como la adaptativa persiguen la detección y


eliminación del patógeno. Aunque tienen diferentes mecanismos y tiempos de
respuesta, trabajan juntas para desencadenar lo que se conoce como la
respuesta inmunitaria.

pág. 1
La respuesta inmunitaria es el conjunto de acciones que emprende el
sistema inmunitario frente a una infección, tanto para eliminarla cuando se
produce, como para prevenirla en el futuro. Toda respuesta inmunitaria se
desarrolla en tres fases fundamentales:

1. Fase de reconocimiento: El patógeno es identificado por una o varias


moléculas que actúan como receptores.
2. Fase de activación: Una vez detectado el patógeno, se activan diversas
señales que ponen en marcha la respuesta inmunitaria.
3. Fase efectora: Se lleva a cabo la eliminación del patógeno.

La fase de reconocimiento es muy importante ya que, si se equivoca pueden


producir daños irreversibles en nuestros propios tejidos, causando por ejemplo
enfermedades autoinmunitarias.

▹Moléculas innatas involucradas en la etapa de reconocimiento


El sistema inmunitario innato reconoce a los patógenos mediante la
detección de patrones moleculares asociados a patógenos o PAMP (pathogen-
associated molecular patterns). Estas estructuras están presentes en diversos
microorganismos, pero no en las células del organismo huésped, lo que permite
su identificación como elementos extraños. Ejemplos de PAMP incluyen los
ácidos nucleicos virales, como el ARN de doble hebra en ciertos virus, y
componentes bacterianos como el lipopolisacárido (LPS), característico de la
pared celular de las bacterias gramnegativas.
Dado que estas estructuras están altamente conservadas entre distintos
grupos de patógenos, el sistema inmunitario innato ha desarrollado receptores
especializados para detectarlas. Estos receptores permiten distinguir lo "ajeno" de
lo "propio" y desencadenar una respuesta inmunitaria rápida frente a
microorganismos que presentan estos PAMP.

El sistema inmunitario innato también puede reconocer y responder a la


liberación de moléculas propias derivadas de células muertas (excepto aquellas

pág. 2
que mueren por apoptosis) o dañadas. Estas moléculas actúan como señales de
"peligro" y se conocen como patrones moleculares asociados a daño o DAMP
(damage-associated molecular patterns).

A diferencia de la inmunidad adaptativa, el sistema inmunitario innato


responde de manera inespecífica contra cualquier agente nocivo. Para ello,
reconoce un número limitado de estructuras moleculares conservadas entre los
microorganismos, estimado en aproximadamente (10³) tipos distintos. Esta
capacidad de reconocimiento se basa en una cantidad igualmente restringida
de receptores, los cuales están codificados en la línea germinal y, por lo tanto,
no requieren una reconfiguración genética para su funcionamiento.

Existen múltiples receptores innatos que reconocen PAMP o DAMP, por eso
se les denomina genéricamente receptores de patrones moleculares o PRR
(pattern recognition receptors).

Los PRR pueden localizarse en diferentes compartimentos celulares:

a) En la superficie de las células inmunitarias innatas, como los fagocitos y las


células linfoides innatas.
b) En el interior de las células, ya sea en las membranas de los orgánulos
celulares o de manera soluble en el citoplasma.

Además de las células inmunitarias, otros tipos celulares como las células
epiteliales e incluso las neuronas pueden expresar PRR, contribuyendo a la
activación de la respuesta inmunitaria innata.

Asimismo, existen receptores solubles que circulan en la sangre y otros


fluidos corporales. Estos receptores pueden unirse a patógenos o moléculas de
daño y activar distintos mecanismos del sistema inmunitario innato para facilitar
su eliminación.

pág. 3
▹PRR de membrana celular.
Entre los receptores innatos de membrana más estudiados se encuentra la
familia de los receptores tipo Toll o TLR (Toll-like receptors). Estas proteínas,
altamente conservadas a lo largo de la evolución, comparten una estructura
común y pueden reconocer tanto patrones moleculares asociados a patógenos
(PAMP) como patrones moleculares asociados a daño (DAMP).

En los seres humanos se han identificado nueve receptores tipo Toll diferentes
denominados TLR1 a TLR9 (Figura1), los cuales comparten una estructura similar:
a) Región extracelular: Contiene dominios repetidos ricos en leucina (LRR),
responsables del reconocimiento de ligandos, como PAMP y DAMP. b) Región
transmembrana: Ancla la proteína a la membrana plasmática o a las
membranas de los endosomas. c)Dominio intracelular TIR (Toll/interleukin-1
receptor): Es el encargado de transmitir la señal de activación al interior de la
célula, iniciando una respuesta inmunitaria.

Cada TLR tiene afinidad por ciertos PAMP o DAMP. Por ejemplo, TLR4
detecta el lipopolisacárido (LPS), un componente característico de la pared
celular de las bacterias gramnegativas, desencadenando así una respuesta
inmunitaria innata.

Los TLR1, 2, 4, 5 y 6 se expresan en la membrana plasmática, donde


detectan PAMP asociados a patógenos extracelulares. Estos incluyen
componentes estructurales de microorganismos, como el peptidoglicano de la
pared bacteriana, el lipopolisacárido (LPS) de las bacterias gramnegativas o la
flagelina, proteína presente en los flagelos de algunas bacterias.

Por otro lado, los TLR 3, 7, 8 y 9 se localizan en el interior celular, anclados a


las membranas de orgánulos como los endosomas y el retículo endoplásmico. Su
función principal es reconocer ácidos nucleicos microbianos, como el ARN de
doble hebra de virus o secuencias no metiladas de ADN bacteriano y viral,
permitiendo la detección de infecciones intracelulares.

pág. 4
Figura 1. Los TLR 1, 2, 4, 5 y 6 son receptores innatos localizados en la membrana celular que se unen a
diferentes componentes de bacterias y hongos. Los TLR 3, 7, 8 y 9 están en la membrana de los endosomas,
donde se unen a ácidos nucleicos de virus o bacterias. Cuando se unen a sus ligandos, los TLR activan factores
de transcripción, como el NF-κB que viajan al núcleo y desencadenan la respuesta inmunitaria innata. NF-κB:
nuclear factor of the kappa locus of B cells; TLR: toll-like receptor.

▹PRR solubles en el citoplasma celular


Algunos receptores innatos están disueltos en el citoplasma celular, donde
detectan PAMP o DAMP. Dentro de este grupo se encuentran los receptores tipo
NOD o NLR (NOD-like receptors), una familia de proteínas caracterizadas por la
presencia de un dominio de unión a nucleótidos (NOD), que les permite formar
oligómeros al unirse a sus ligandos. Estas formas oligoméricas atraen complejos
de señalización que transducen señales que activan el factor de transcripción
NF-Κb que se dirige al núcleo y activa la transcripción de citocinas. Los NLR
pueden reconocer productos de degradación del peptidoglicano de la pared

pág. 5
bacteriana, así como toxinas que ciertas bacterias extracelulares pueden
inyectar en el interior de las células. Estos receptores están presentes no solo en
células del sistema inmunitario, como macrófagos y células dendríticas, sino
también en células epiteliales, contribuyendo a la vigilancia inmunitaria frente a
infecciones y daño celular.

La detección innata de ácidos nucleicos extraños en el citoplasma celular


es crucial en infecciones causadas por patógenos intracelulares, como virus que
se replican en el citosol, así como por algunas bacterias y parásitos intracelulares.
Además de los receptores endosomales TLR3, TLR7, TLR8 y TLR9, existen múltiples
receptores citosólicos especializados en el reconocimiento de ARN o ADN de
origen patógeno. Entre ellos destaca la familia de receptores RIG o RLR (RIG-I-
like receptors), que incluye varias proteínas estructuralmente relacionadas,
como RIG-I.

El término RIG proviene de "Retinoic acid-inducible gene" (gen


inducible por ácido retinoico), ya que originalmente se identificó como un gen
cuya expresión aumentaba en respuesta al ácido retinoico, antes de descubrir
su función en la inmunidad antiviral. Posteriormente, se determinó que RIG-I es un
receptor citoplasmático clave en la detección de ARN viral y en la activación
de la respuesta inmune innata. Estos receptores se expresan en distintos tipos de
células inmunitarias y no inmunitarias, permitiendo una detección rápida de ARN
viral en el citoplasma.

▹Moléculas solubles en el plasma sanguíneo


Además de los receptores celulares, existen receptores de patrones
moleculares solubles presentes en el plasma sanguíneo y otros fluidos corporales.
Uno de los sistemas solubles mejor estudiados en la detección de patógenos es
el sistema del complemento, que puede activarse de forma innata a través de
las colectinas.

pág. 6
Entre los principales tipos de colectinas se encuentra la MBL (Mannose-
Binding Lectin): una proteína que se une a residuos de manosa en la superficie
de ciertos microorganismos y la Ficolinas; proteínas que reconocen
carbohidratos presentes en la superficie de algunas bacterias y hongos, pero
están ausentes en las células de mamíferos, por lo que pueden considerarse
receptores de PAMP. Cuando los microorganismos son recubiertos por
componentes del complemento (opsonización), se facilita su reconocimiento y
eliminación por parte de los fagocitos, mejorando así la eficacia de la respuesta
inmunitaria innata.

Otro ejemplo de proteínas solubles que funcionan como PRR son las
pentraxinas, una familia de proteínas séricas con una estructura característica
en forma de pentágono formado por cinco monómeros idénticos. Los seres
humanos tenemos dos tipos de pentraxinas: la proteína C reactiva (PCR) y la
proteína amiloide A sérica, proteínas que comparten características
estructurales y funcionales. Las pentraxinas se unen a moléculas presentes en la
superficie de ciertos patógenos incluyendo bacterias, hongos, levaduras y
algunos parásitos; además reconocen células de mamíferos dañadas. Una vez
unidas a los patógenos activan al complemento y promueven la fagocitosis.

Por otro lado, para que el sistema inmunitario responda de manera


eficaz, es fundamental la comunicación entre sus células. Esta interacción se
logra mediante la síntesis y liberación de citocinas, pequeñas proteínas que
regulan y coordinan la respuesta inmune. Cuando una célula detecta un
estímulo, como la presencia de una bacteria, comienza a producir citocinas
para alertar y movilizar a otras células del sistema inmunitario, facilitando así una
respuesta coordinada y eficiente contra la infección.

La célula que recibe la citosina debe tener en su membrana


receptores específicos para ella. Los interferones, (un tipo de citocina) son
reconocidos por receptores de interferón que tienen muchas células incluidas las

pág. 7
propias células infectadas y la señal transmitida induce en las células más
cercanas mecanismos que interfieren en las actividades de los virus, impidiendo
su replicación. Como los interferones, los linfocitos innatos se preocupan por
patógenos que se ocultan dentro de nuestras células, típicamente virus, pero
utilizando un mecanismo innato mucho más expeditivo: la lisis de la célula
infectada. De la misma manera que el complemento respeta nuestras células
porque expresan proteínas protectoras en su membrana, los linfocitos NK
respetan nuestras células porque expresan en su membrana ciertas moléculas
que reconocen al complejo mayor de histocompatibilidad (MHC1).

BIBLIOGRAFÍA:

• González-Barros, R. J. R., Naves, M. E., Larrea, L. C., Rodríguez, G. S., & Almuzara,
C. A. (2021). Inmunología: Biología y patología del sistema inmunitario. Editorial
Médica Panamericana, S.A. de C.V.
• Robledo, GBV (2008). Inmunidad natural o innata. [Link].
[Link]

pág. 8

También podría gustarte