Balistica
Balistica
Las armas de fuego son instrumentos que disparan un proyectil por la acción de
una carga explosiva u otro medio de impulso, a través de un cilindro metálico.
Para fines medico forenses interesan, en particular, las armas portáti1es, las
cuales comprenden cinco categorías:
a)las armas manuales;
b) rifles;
c) escopetas;
d) subametralladoras, y
e) ametralladoras,
Armas Manuales
Se distinguen cuatro tipos básicos:
a) pistolas de un solo proyectil:
b) derringers;
c) revólveres, y
d) automáticas.
Pistolas de un solo tiro. Constan de una cámara integrada con el cañón. Esta
arma debe ser cargada manualmente para cada disparo.
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sostenida por una mano. En su superficie interna o ánima, el cañón muestra
hendiduras en espiral, que tienen por finalidad comunicar al proyectil un movimiento de
hélice que le da estabilidad y precisión.
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Subametralladoras
Son armas con capacidad de disparo automático. El cañón es estriado y
disparan munición de pistola. Pueden apoyarse en el hombro o en la cadera para ser
disparadas.
Ametralladoras
Tienen capacidad de disparo automático completo. Emplean munición de rifle,
que puede suministrarse en fajas y, algunas, en magazine. Por lo general deben ser
operadas por una dotación de varias personas.
Calibre
Cartucho o casquillo
Por lo general se fabrican de latón (70 de cobre y 30 % de cinc), y con menos
frecuencia, de acero. La principal función del cartucho es expandirse y sellar la cámara
para evitar que los gases escapen cuando el proyectil se dispara. En este momento, la
presión de los gases producidos por la combustión de la pólvora expande el cartucho
contra las paredes de la cámara.
El cartucho consta de cabeza (o base), bordes, cuerpo, cuello y boca
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Se distinguen tres formas de cartuchos: cilíndrico, en cuello de botella y en huso,
Los primeros se emplean en la mayoría de las pistolas, mientras los de cuello de
botella se utilizan en los rifles. Los cartuchos en forma de huso son casi obsoletos.
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Al accionarse el arma, el pin disparador golpea el centro de la copa del
fulminante, comprime su contenido entre la copa y el yunque, y provoca la explosión,
Las salidas en el yunque permiten a la llama pasar a través del orificio u orificios del
cartucho. Y encender la pólvora.
El contenido del fulminante originalmente consistía en fulminato de mercurio, que
era corrosivo; en la actualidad, está compuesto de sales de plomo, bario y antimonio.
Pólvoras
Hasta fines del siglo XIX se empleó la pólvora negra, que era una mezcla de
carbón, azufre y nitrato de potasio. El carbón actuaba como combustible; el nitrato de
potasio como suministrador de oxígeno, y el azufre facilitaba la ignición. Al quemarse
en condiciones adecuadas, la pólvora negra produce el 44% del peso original en gases
y el 56% en residuos sólidos, que se manifiestan como humo blanco, denso.
La pólvora blanca, conocida como pólvora sin humo o pólvora piroxilina, tiene
dos tipos fundamentales: la nitroglicerina o dinamita y la nitrocelulosa o algodón
pólvora. Las pólvoras de nitroglicerina poseen una energía superior a las de
nitrocelulosa. Sin embargo, presentan el inconveniente de deteriorar rápidamente el
cañón a causa de la oxidación, el calor las grandes presiones.
La pólvora sin procedimientos especiales puede variarse el diámetro de la forma
de los granos y alterar la velocidad de la combustión. De una manera general, entre la
forma esférica clásica y la forma aplanada hay numerosas variedades, Teóricamente, la
pólvora sin humo se convierte en su totalidad en productos gaseosos.
Si se le aplican revestimientos especiales se logra que al principio se queme
lentamente y de forma rápida al final. El grafito se emplea como envoltura para eliminar
la electricidad estática facilitar el flujo de pólvora mientras se cargan los cartuchos. Los
granos de pólvora sin detonar tienen un tinte verde pálido.
El peso de la carga propulsora en un proyectil está ajustada a la velocidad en el
cañón, y considerando una presión de cámara dentro de los límites del arma.
Debido a las restricciones en la venta y depósito de pólvora negra, que tiene
gran riesgo explosivo, se desarrolló el “Pirodex" para las armas que sólo pueden
emplear pólvora negra. En realidad, es una variante “sintética” que tiene alrededor de
88% de peso de pólvora negra. Es más segura y no está sometida a las restricciones
de aquélla humo fue sintetizada por primera vez por el químico francés Veille, En 1884.
Mediante alcohol y éter redujo la nitrocelulosa o un coloide gelatinoso que podía
enrollarse en láminas y cortar en hojuelas. En 1887, Alfredo Nobel desarrolló una forma
algo diferente.
En 1933. Winchester introdujo la pólvora en bolas, en la cual la nitrocelulosa, en
vez de ser coloidal está disuelta completamente, y al ser agitada constituye los granos
de pólvora, que pueden presentarse en discos, hojuelas o cilindros.
Bala o proyectil propiamente dicho, es la parte de la munición que abandona el
cañón cuando el arma es disparada.
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Originalmente consistía en esferas de plomo cuya precisión y alcance eran
limitados. El capitán francés Charles Minie desarrolló el primer proyectil de forma
cónica. Su diámetro era algo menor que el cañón, pero al ser disparado se expandía y
sellaba por detrás la posibilidad (de fuga de los gases propulsores.
De una manera general, la bala o proyectil propiamente dicho consta de base,
cuerpo, ojiva, y nariz
Los proyectiles modernos se clasifican en dos categorías: a) de plomo, b)
blindados.
Proyectiles de plomo. Se han empleado tradicionalmente en el revólver y en el
rifle calibre 22, en tanto que los blindados se usan en las pistolas automáticas y en los
rifles de alta velocidad.
De acuerdo con la forma de la nariz, los proyectiles pueden ser cónicos,
hemisféricos, en cono truncado, o punta blanda, y en tonel.
Proyectiles blindados. Tienen un núcleo de plomo o acero recubierto por metal
dorado (cobre y cinc), cobre-níquel, o aluminio. Su espesor varía entre 0.0165 y 0.030
pulgadas.
El blindaje puede ser completo o parcial. Este último tipo se observa en la
munición de rifle de alta velocidad empleado en cacería, y en las nuevas pistolas
automáticas y revólveres de alta velocidad.
En el proyectil disparado, las marcas útiles para identificar el arma están en las
caras laterales del cuerpo. Esta superficie, que es lisa en el proyectil no usado, muestra
estrías después de que ha pasado ajustadamente por el cañón.
El médico que extrae un proyectil del cuerpo de la víctima debe evitar hacerlo
con pinzas, las cuales pueden alterar esas estrías. Posteriormente es necesario que
mediante un objeto duro punzante estampe algún signo especial en la base, que le
permita reconocer el proyectil durante el desarrollo del juicio.
Aspectos de balística
La balística se define come la ciencia que estudia el movimiento de los
proyectiles. Se acostumbra a dividirla en:
1. Balística interior. Es el estudio del proyectil en el arma.
2. Balística exterior. Es el estudio del proyectil en su travesía por el aire.
3. Balística criminal. Es el estudio de la penetración de cuerpos sólidos por el
proyectil.
Dentro de ella, el estudio de las heridas puede considerarse como una
subdivisión de la balística terminal, que aborda los movimientos y efectos del Proyectil
en los tejidos.
En virtud de su movimiento, un proyectil disparado por lila arma de fuego posee
energía cinética. Dicha energía depende ole su peso y de su velocidad:
E= mv2 m = peso de proyectil
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2g v = velocidad
g = gravedad
El papel principal lo desempeña la velocidad, por estar al cuadrado.
Al atravesar el cuerpo, el proyectil imparte la energía cinética en dirección
radiada y produce una cavidad temporal considerablemente más grande que su propio
diámetro.
Esta cavidad tiene una vida efímera: de 5 a 10 milisegundos, desde el rápido
crecimiento inicial hasta su colapso, Experimenta pulsaciones y contracciones que se
hacen gradualmente más pequeñas hasta desaparecer y dejar el trayecto permanente
Este fenómeno de la cavidad temporal es importante para determinar las
dimensiones de la herida. En el caso de proyectiles de baja velocidad, la bala produce
un trayecto directo de destrucción con muy poca extensión lateral en los tejidos
circundantes. La cavidad temporal es pequeña y la cantidad de energía cinética perdida
en los tejidos por un proyectil de pistola es insuficiente para causar las lesiones
remotas que produce un proyectil de rifle de alta velocidad.
En cambio, en el caso del proyectil de alta velocidad, conforme penetra en el
cuerpo hay un “chapoteo de cola” o lanzamiento hacia atrás de tejido lesionado. En un
recorrido por el cuerpo, el proyectil crea una cavidad temporal cuyo diámetro máximo
puede ser hasta treinta veces el diámetro del proyectil original. El diámetro mayor de
esa cavidad sé produce en el lugar de promedio máximo de perdida de la energía
cinética, Dicha cavidad ondula durante 5 a 10 milisegundos antes de quedar reducida
al trayecto permanente.
En los rifles de alta velocidad, la expansión de las paredes de la cavidad
temporal es capaz de causar severo daño. Se pueden desarrollar presiones de 100 a
200 atmósferas, que lesionan vasos sanguíneos, nervios y órganos, a una distancia
considerable del trayecto del proyectil. Así pueden producirse fracturas sin que haya
existido contacto directo entré el hueso y el proyectil. En la herida alternan presiones
positivas y negativas, con succión de material extraño y bacterias en el nivel del orificio
de entrada y del de salida.
El tamaño de la cavidad temporal y del trayecto permanente se determina no
solo por cantidad de energía cinética depositada en los tejidos, sino también por la
densidad y cohesión elástica de los mismos. Por ejemplo, el hígado y el músculo, que
tienen densidades similares (1.01-102 y 1.02-1 .04), absorben la misma cantidad de
energía cinética por centímetro de tejido atravesado. El músculo, sin embargo, tiene
una estructura cohesiva elástica mientras que la estructura del hígado débil, menos
cohesiva.
En consecuencia, las cavidades temporal y permanente producidas en el hígado
son más grandes que las que se forman en el músculo. En el pulmón que tiene una
densidad muy baja (de 0.4 a 0.5) y un elevado grado de elasticidad, se forma una
pequeña cavidad temporal, se forma muy poca destrucción de tejido.
La pérdida de energía a lo largo del trayecto no es uniforme, las variaciones
dependen del trayecto del proyectil, o de los cambios en la densidad de los tejidos. Un
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aumento en la pérdida de energía cinética se refleja en el agrandamiento del diámetro
de la cavidad temporal.
Cuando el proyectil perfora el cuerpo, solamente una parte de su energía
cinética se emplea en la formación de la herida. La pérdida de la energía de un
proyectil depende de cuatro factores principales:
1. Cantidad de energía cinética que el proyectil poseía en el momento del
impacto.
2. Angulo de desviación del proyectil en el momento del impacto. Como tal se
define la desviación del eje mayor del proyectil con respecto a su línea de vuelo: cuanto
mayor sea este ángulo con al chocar con el cuerpo, más grande será la perdida de
energía.
3. El proyectil mismo: su calibre, construcción y configuración. Los proyectiles de
nariz roma son retardados por los tejidos y, pierden consecuentemente, mayores
cantidades de energía cinética que los proyectiles puntiagudos.
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La llama que producen los gases incandescentes tiene una longitud que oscila
entre 2.5 y 5 cm en las armas manuales Sólo reviste importancia en los disparos de
contacto y en los, efectuados a corta distancia.
Los gases producidos por ignición de la pólvora carecen de oxígeno. Al salir por
la boca de fuego a elevadas temperaturas reaccionan con el oxígeno de la atmósfera y
producen el llamado “destello del cañón”, que no debe confundirse con la llama.
El negro de humo y los granos de pólvora no quemados originarán el
ahumamiento y el tatuaje, respectivamente cuando el arma está próxima a la víctima,
Cuando hay defecto en el alineamiento del cilindro giratorio con el cañón, también los
fragmentos de plomo desprendidos del proyectil pueden incrustarse en la piel.
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Para la identificación de proyectiles y cartuchos, el instrumento básico es el
microscopio de comparación, el cual consiste en dos microscopios unidos por un
puente de comparación que permite la observación de una parte del campo de cada
microscopio. De esta manera puede examinarse simultáneamente una porción de dos
proyectiles o cartuchos diferentes en un solo campo microscópico y determinar puntos
de similitud y diferencias entre ellos.
Heridas
Las lesiones producidas por los proyectiles que disparan las armas de fuego
pueden diferenciarse en heridas por proyectil simple: y heridas por proyectil compuesto
(perdigones de escopeta). Se considera como una variante de las heridas por proyectil
simple aquellas por proyectil de alta velocidad.
Heridas por proyectil simple
El proyectil simple produce una herida que puede constar de: a) orificio de
entrada, b)trayecto y C) orificio de salida.
Orificio de entrada
El orificio de entrada tiene características generales y características especiales
Características generales
Son producidas por la acción mecánica del proyectil al perforar la piel.
Comprenden: a) orificio propiamente dicho b) anillo de enjugamiento, y c) anillo de
contusión. También se explicarán otras características
Orificio propiamente dicho
Resulta de la presión del proyectil sobre la superficie del cuerpo de víctima
primero deprime la piel “en dedo de guante” y luego la rompe al vencer su elasticidad.
La forma del orificio circular cuando el proyectil integro incide
perpendicularmente, sobre la piel, y alargado cuando lo hace en dirección oblicua. Si
esta inclinación forma un ángulo menor de 15° el proyectil no penetra en el cuerpo, sino
que sólo origina una excoriación o una herida contusa superficial.
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En ocasiones el proyectil puede entrar por un orificio o cavidad orgánica, como
los orificios nasales, el conducto auditivo, la boca, el recto o la vagina, se habla
entonces de orificio de entrada natural.
Anillo de enjugamiento
Circunda el orificio y tiene la forma de un reborde negruzco. Se debe al polvo y
al lubricante que el proyectil arrastra a su paso por la superficie interna (ánima) del
cañón de los cuales se enjuga la piel.
Este anillo puede estar ausente cuando el proyectil ha atravesado ropas en las
que se limpió antes de perforar la piel. En la figura 24.12 se ilustra dicha situación. El
orificio de entrada en el brazo derecho carecía del anillo en cuestión porque el proyectil
se había enjugado en la manga de la camisa.
Anillo de contusión
También se conoce como cintilla erosiva. Es una zona rojiza de piel desprovista
de epidermis, situada por fuera del anillo de enjugamiento. Se produce por la fricción
del proyectil sobre los bordes del orificio al penetrar a la piel. En la herida fresca, el
anillo de contusión tiene un aspecto húmedo y carnoso
Posteriormente se deseca y la herida se recubre con una costra pardo-rojiza de
sangre coagulada. El anillo puede ser concéntrico o excéntrico, de acuerdo con el
ángulo formado por el trayecto del proyectil al llegar a la piel, si lo hizo
perpendicularmente, el anillo de contusión será concéntrico, pero si el proyectil penetró
oblicuamente, el anillo resulta excéntrico , con la zona más ancha del lado del cual
procedía aquél.
En el estudio microscópico, la porción periférica del anillo de contusión muestra
células de la epidermis con núcleos deformados en empalizada. Hacia la porción
central, hay pérdida progresiva de células epiteliales, hasta quedar la piel en papilas
dérmicas en la zona que circunda al orificio propiamente dicho. En las heridas
producidas por disparos de contacto y de corta distancia existe, además, ahumamiento
en este anillo. El anillo de enjugamiento y el anillo de contusión juntos constituyen el
halo de Fisco.
Otras características generales Se han descrito en el cráneo y en algunas
vísceras. En el primero puede hallarse el signo del cono truncado de Bonnet el origen
de fracturas. El cono truncado se observa en disparos que atraviesan el cráneo de lado
a lado. La base menor del cono se ubica en la perforación de entrada, y la base mayor
en la salida.
Esto significa un bisel a expensas de la tabla interna del cráneo en el nivel de la
entrada, y a expensas de la tabla externa en el nivel de la salida. También se le conoce
como signo de Bonnet y útil en el estudio de cadáveres que se encuentran en la fase
de reducción esquelética.
En cuanto a las fracturas provocadas por disparos en el cráneo, se considera
que las armas de fuego suelen originarlas en la perforación de entrada
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En lo que toca a las vísceras, se han descrito el halo hemorrágico en el pulmón
la laceración estrellada en el bazo Ambos signos corresponden al lado por el cual
penetró el proyectil El primero consiste en un aro de sangre coagulada alrededor de la
perforación en la periferia del pulmón, El segundo, como su nombre lo indica, es la
laceración de líneas divergentes en el polo inferior del bazo.
Características especiales
Dependen de la distancia que media entre el arma y la víctima, y permiten
agrupar los orificios de entrada en los siguientes tipos: a) orificio por disparo de
contacto; b) orificio por disparo de corta distancia c) orificio por disparo de distancia
intermedia, d) orificio por disparo de larga distancia, e) orificio por proyectiles de rebote.
Orificio por disparo de contacto
Se produce cuando la boca del arma se sostiene contra la superficie del cuerpo
en el momento del disparo. Este contacto puede ser firme, laxo, angulado e incompleto.
Contacto firme. La boca de fuego está de tal modo apoyada contra la piel que
ésta tiende a envolverla. Los bordes del orificio están chamuscados por los gases
calientes de la combustión y ennegrecidos por el humo.
Contacto laxo. La boca de fuego es sostenida sobre la piel con poca presión. De
esta manera, queda un espacio entre ambas que permite el depósito de humo
alrededor del orificio.
Contacto angulado. El cañón se apoya en ángulo agudo sobre la piel. En los
puntos donde no hay contacto completo, los gases y el humo se escapan, y así se
produce un ahumamiento excéntrico en torno al orificio.
Contacto incompleto. Es una variante del contacto anulación. Se presenta
cuando la boca de fuego se apoya en regiones del cuerpo que no son planas, como la
cabeza. Por esta razón, quedan puntos donde la boca de fuego y la piel están:
separados. Esto permite el escape de gases y la formación de una zona chamuscada
en negrecida.
En todos los orificios de entrada producidos por disparos de contacto, el humo,
las partículas de pólvora, los vapores metálicos del proyectil, del fulminante y del
casquillo, así como el monóxido de carbono, se depositan a lo largo del trayecto. Todos
aquellos son poco frecuentes.
Otros signos de disparo de contacto se han descrito en las ropas, en la piel y en
el todos ellos son poco frecuentes. En las ropas pueden encontrarse el signo del
calcado de Bonnet, el signo del deshilachamiento crucial de Nerio Rojas es el signo de
la escarapela de Camilo Simonin.
Signo del calcado de Bonnet. Se observa cuando el disparo se efectuó sobre
ropa de trama laxa. En este caso, el humo reproduce la trama sobre otro plano
profundo de ropa se incluso sobre la misma piel
Signo del deshilachamiento crucial de Nerio Rojas. Consiste en el desgarro en
forma de cruz que se hace en la ropa, y tiene los bordes ennegrecidos (fig. 24.18).
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Signo de la escarapela de Camilo Simonin. Consiste en dos anillos concéntricos
de humo en la ropa, alrededor de la perforación de entrada.
En la piel se ha descrito el signo de Puppe-Wergartner y el signo de orificio en
“boca de mina” de Hofmann.
Signo de Puppe-Wergartner. Es la reproducción del contorno de la boca de
fuego sobre la piel. Fue descrito por Puppe (1914) en disparos sobre la región
temporal, por Wergartner diez años más tarde. Se presenta como un anillo de color rojo
pálido, cuya forma y tamaño corresponden a la boca de fuego: Esta dispuesto
concéntricamente en relación con el orificio propiamente dicho En ocasiones, puede
incluir la impresión de la bagueta o eje que sostiene el tambor, y que en algunas armas
está a la altura de la boca de fuego.
Según Bonnet, el anillo se debe al recalentamiento del cañón a causa del
disparo, en tanto Adelson lo atribuye que la onda explosiva se introduce debajo de la
piel y la aplica fuertemente y la aplica fuertemente contra la boca de fuego. En nuestra
opinión lo originan el término y el mecánico.
Signo de la “boca de mina”, de Hofmann. Consiste en el aspecto desgarrado de
bordes irregulares y ennegrecidos del orificio de entrada, cuando se trata de disparos
de contacto sobre la frente
En esta región hay piel resistente que se encuentra muy unida al hueso. Los
gases que salen junto con el proyectil se introducen debajo de la piel, y al buscar una
salida la desgarran y ennegrecen.
No debe confundirse con un orificio de salida, del cual se diferencia por el
ahumamiento y las características de la fractura del cráneo, que están ausentes y son
distintas en aquél.
En el cráneo se ha descrito el signo de Benassi. Consiste en un anillo negruzco
de humo en el epicráneo, alrededor de la perforación de entrada Julio Benassi,
profesor de medicina legal en la Universidad de Cagliari (Cerdeña) lo comunico en
1924, al hallarlo en la región temporal (sien) del cráneo de en suicida que preparaba
para pieza de museo.
Entre nosotros. Roldán y Rojas (1981) lo observaron en la costilla, y Ugalde
(1981) en tráquea, a causa de disparos de contacto en la región precordial y en la cara
anterior del cuello, respectivamente.
Es un signo sumamente útil, cuando las partes blandas se hallan en putrefacción
o ya no existen.
Orificio por disparo de corta distancia
Es aquel que se produce sin que la boca de fuego esté en contacto con la piel,
pero tampoco muy alejada de ésta, de modo tal que impide la dispersión de los granos
de pólvora y del humo que salen junto con el proyectil.
Respecto de este orificio, deben considerarse tres elementos de valor
medicolegal: el tatuaje, el ahumamiento y el área chamuscada.
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El tatuaje de pólvora o taraceo se constituye de los granos de pólvora que se
incrustan en la dermis. Por su parte, el ahumamiento se debe al depósito de negro de
humo.
Finalmente, el área chamuscada se origina por la acción de los gases calientes.
Esta zona es más ancha que la observada en el orificio producido por el disparo de
contacto laxo.
Para establecer el diagnóstico diferencial resulta valiosa la superposición del
tatuaje y del ahumamiento en el área chamuscada, lo cual es característico de este tipo
de orificio
Orificio por disparo de distancia intermedia
En este caso entre la boca de fuego del arma y la piel de la víctima media un
espacio tal que permite la formación del tatuaje de pólvora para fuera de la zona
chamuscada.
Hay, pues, tres signos de valor medicolegal que han de considerarse: el tatuaje
de pólvora, el ahumamiento y la quemadura. El tatuaje de pólvora o taraceo. Se
presenta bajo la forma de lesiones puntiformes, pardo rojizas o rojo anaranjadas, en
torno al orificio propiamente dicho De acuerdo con el ángulo de tiro, puede ser
simétrico o asimétrico
El tatuaje constituye un fenómeno antemortem: indica que la víctima estaba viva
cuando recibió el disparo. En el caso de que las partículas de pólvora se hayan
incrustado después de la muerte, las marcas tendrán un tono amarillento o grisáceo.
Se trata de heridas punzantes y no de quemaduras, lo cual se ha demostrado al
obtener una imagen semejante mediante partículas no combustibles como los granos
de polietileno (DiMaio)
La distancia mínima entre la piel y la boca de fuego, a partir de la cual aparece el
tatuaje de pólvora, es de un centímetro.
Ahumamiento. Se manifiesta por una zona ennegrecida, por fuera del orificio
propiamente dicho. Se debe al depósito del humo que en el momento del disparo sale
junto con las partículas de pólvora y con el proyectil. Sólo ensucia superficialmente la
piel y puede desaparecer al manipular el cadáver (fig. 24.24). Por esta razón, se le ha
llamado seudotatuaje o falso tatuaje. Como el enjugamiento, puede quedar en las
ropas
interpuestas, detalles éstos que hacen importante su observación en la escena
de la muerte y durante el examen del cuerpo al inicio de la autopsia.
Quemadura o zona chamuscada. Se presenta como un área de piel
apergaminada, parduzca o amarillenta, en la que los pelos existentes están quemados.
Se produce por la acción de los gases calientes que emergen de la boca de fuego.
De valor para el diagnóstico diferencial es la disposición del tatuaje y del
ahumamiento por fuera del área chamuscada, lo cual es característico de este tipo de
orificio,
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Orificio por disparo de larga distancia
Sólo presenta los signos correspondientes a la acción mecánica del proyectil al
perforar la piel; esto es, los signos generales de orificio de entrada.
Orificio por proyectiles de rebote
En el caso del agua y de las superficies sólidas hay un ángulo crítico de impacto
por debajo del cual un proyectil que choca usualmente rebotara en vez de penetrar. En
el agua, el ángulo de rebote es de dos o tres veces mayor que el ángulo de impacto.
Por el contrario, en las superficies sólidas el ángulo de rebote es generalmente menor
que el ángulo de impacto.
El orificio de entrada producido por un proyectil que ha rebotado en superficie
dura tiende a ser más grande y de forma más irregular. Los bordes rasgados y el anillo
de contusión son grande e irregular
La herida es más penetrante que perforante debido a dos razones: a) la pérdida
de la velocidad a causa del rebote, y b) la inestabilidad propia de un proyectil
deformado, que tiende a dar tumbos y a perder su energía cinética poco después de
penetrar.
Se debe sospechar una lesión ocasionada: por rebote cuando se encuentre un
orificio de entrada irregular concomitante con una herida penetrante poco profunda, y
se recupere un proyectil aplanado y liso en uno de sus costados.
En el rebote se pueden desprender fragmentos del material de la superficie
sólida y del proyectil. Si la víctima se encontraba a poca distancia esos fragmentos
pueden causar heridas secundarias al incrustarse en su cuerpo.
Se diferencian del tatuaje de pólvora porque las heridas son más grandes e
irregulares que las producidas por los granos de pólvora.
En ocasiones, un proyectil que sale del cuerpo choca con una superficie dura se
aplana y rebota en la ropa. DiMaio ha visto tres casos de este tipo. En dos de ellos la
víctima estaba apoyada en una pared de concreto, y en el tercero yacía sobre un piso
del mismo material. Este autor ha aplicado el análisis de partículas por medio de la
microscopia electrónica de la energía dispersa de rayos X (SEM-EDXA), en uno de los
cuales la presencia de partículas minerales sobre la nariz del proyectil permitió
establecer que había rebotado, en una chimenea antes de penetrar en la victima
(DiMaio y Cols., 1987).
Trayecto
Es el recorrido del proyectil en el cuerpo de la víctima. Por lo común, sigue una
línea recta que une el orificio de entrada con el de salida, o, en ausencia de este último
con el lugar en que se aloja el proyectil. Hay dos excepciones a esta regla, las
desviaciones y las migraciones.
Desviaciones
Consisten en alteraciones en la trayectoria del proyectil dentro del cuerpo, al
chocar con estructuras de mayor consistencia o densidad, como puede ser una costilla
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o una vértebra. Son los llamados proyectiles circuncidantes. En ocasiones, el trayecto
puede formar una “V” como si se devolviera después de la colisión.
Migraciones
Consisten en el traslado pasivo del proyectil por medio de la corriente
sanguínea, cuando penetra en un vaso. Este tipo de embolismo ocasionado por un
proyectil ocurre principalmente en la aorta y en la circulación pulmonar. DiMaio y
DiMaio (1972) han descrito un síndrome en el cual un proyectil que ha penetrado por el
tórax o el abdomen no es hallado mediante el estudio radiológico en la región
correspondiente, y repentinamente se manifiestan enfriamiento y pérdida de pulso en
uno de los miembros inferiores. El proyectil que penetra en la aorta suele detenerse en
la arteria femoral izquierda, debido a la mayor verticalidad,
Symbas y HarIaftis (1977) informan de una situación similar en el territorio
pulmonar. En su casuística, el proyectil penetró por la mitad derecha del corazón y
embolias una rama de la arteria pulmonar. En dos casos hubo dolor torácico, disnea y
hemoptisis, y en tres no existieron manifestaciones clínicas.
Dirección
La dirección del trayecto en el cuerpo depende de la posición en que se
encontraba la víctima en el momento de recibir el disparo (fig. 24.26). Sin embargo, de
manera general, se admite que en los disparos suicidas por armas cortas el trayecto
sigue frecuentemente una dirección de abajo hacia arriba
Orificio de salida
Si se lo compara con el orificio de entrada, sus características más frecuentes
son las que se citan a continuación: a) tamaño mayor; b)forma irregular; c) bordes
revertidos; d) ausencia de anillos de enjugamiento, y de contusión, y e) ausencia de
tatuaje y ahumamiento.
Tamaño
Por lo común, es más grande que el orificio de entrada, fenómeno que se explica
mediante dos razones principales: a) el movimiento giratorio que mantiene la
estabilidad del proyectil en el aire y el cual, al no ser efectivo dentro del cuerpo debido
a la mayor densidad de los tejidos, lo hace dar tumbos: y b) la deformación que
experimenta en su travesía corporal, que lo lleva a presentar una mayor superficie a la
salida.
Como excepciones, pueden darse dos eventualidades. La primera es que el
orificio de salida sea más pequeño que el de entrada porque el proyectil que penetró en
ángulo agudo emergió en ángulo recto, La segunda es que ambos orificios sean de
dimensiones similares, lo que ocurre cuando los tejidos afectados son de ansiedad
semejante,
En cuanto a la relación con el diámetro del proyectil, debe advertirse que el
orificio de salida puede ser más pequeño a causa de la elasticidad de la piel.
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Forma
El orificio de salida suele ser irregular (estrellado, semilunar, en hendidura, etc.)
Al igual que ocurre con el tamaño, la localización de la herida también puede influir en
su forma. En piel laxa, el orificio de salida tiende a ser pequeño y en forma de
hendidura; por el contrario, donde la piel esta ceñida a una superficie ósea (como es el
caso de la piel cabelluda), el orificio tiende a ser más grande y de forma irregular, a
menudo estrellada.
Debe recordarse que no existe correlación entre la forma del orificio de salida y
el tipo de proyectil empleado.
Bordes
Los bordes evertidos; es decir, hacia afuera, corresponden a la ruptura de la piel
al superar el proyectil el límite de elasticidad de ésta, En grado menor, el proyectil
apenas alcanza a producir una o dos hendiduras pequeñas en
la piel y permanece en el tejido subcutáneo. En grado extremo, conserva
velocidad suficiente como para producir un orificio de salida.
De acuerdo con la energía cinética el proyectil que ha emergido de la piel
quedara atrapado en las ropas; las perfora y aun puede incrustarse en una pared.
Ausencia de anillos
El anillo de enjugamiento siempre falta en el orificio de salida. En cambio, el
anillo de contusión puede existir en casos excepcionales, corno sucede cuando el
cuerpo de la víctima está apoyado en una superficie dura (respaldo de un asiento,
pared o piso de concreto, ropas apretadas, cinturón de cuero), etc. El proyectil trata de
salir, encuentra resistencia y en este retroceso puede originar un rebote de contusión.
Ausencia de tatuaje y ahumamiento
Los granos de pólvora y el negro de humo agotan su energía cinética en la piel,
o a lo sumo, en la parte inicial del trayecto.
Heridas por Proyectil de Alta Velocidad
En la energía cinética que desarrolla un proyectil disparado por un arma de
fuego, el factor velocidad está al cuadrado, lo cual explica la gran capacidad de
destrucción que caracteriza el proyectil de alta velocidad,
Dicha velocidad sobrepasa los 1 000 metros por segundo, mientras los
proyectiles de revólver o de pistola oscilan entre 200 y 300 metros por segundo, y los
rifles entre 600 y 700 metros por segundo.
De acuerdo con la distancia que media entre la boca de fuego y la víctima, estas
heridas se distinguen en: a) heridas por disparo de contacto; b) heridas por disparo de
distancia intermedia, y c) heridas por disparo de larga distancia.
Heridas por disparo de contacto
En la cabeza, el orificio de entrada tiene la forma de una herida contusa irregular
cuyas ramificaciones irradian del punto de perforación, y que muestra ahumamiento y
áreas chamuscadas.
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Cuando el contacto es firme, la gran destrucción de tejidos hace difícil la
identificación como orificio de entrada. Hay fragmentación del cráneo, evisceración del
encéfalo con licuefacción de la porción que pueda quedar dentro de la cavidad craneal.
Este efecto se debe a los gases que resultan de la combustión del explosivo propulsor.
Las heridas de contacto en tórax y en abdomen son circulares y tienen bordes
chamuscados por los gases calientes del disparo. Alrededor del orificio se
dispersa el negro de humo, cuya densidad es menor que en los disparos de la mayoría
de las pistolas.
Con frecuencia hay impresión de la boca de fuego al aplicarse la piel contra ella,
debido al abombamiento que originan los gases. Internamente, hay severo daño
visceral y tinte rosado cereza de los músculos, lo cual obedece a la formación de
carboxihemoglobina.
Heridas por disparo de distancia intermedia
En la cabeza, el daño mayor se origina en los huesos de gran espesor como el
occipital, que en los huesos delgados como el temporal.
Alrededor del orificio de entrada hay tatuaje de pólvora.
Especialmente con munición de cacería, el daño es mayor debido a la cavidad
temporal que la elevada presión origina dentro de la estructura rígida del cráneo. En
ocasiones, es difícil distinguir el orificio de entrada del orificio de salida, y es necesario
proceder a una meticulosa reconstrucción de los huesos, con realineamiento de los
bordes de la piel cabelluda.
El proyectil de blindaje completo es menos devastador. Heridas por disparo de
larga distancia Cuando hay hueso subyacente se producen orificios de entrada muy
irregulares, de forma estrellada, que suelen requerir el diagnostico diferencial con
orificios de contacto.
En el tronco, el orificio de entrada del disparo de larga distancia es muy parecido
al que originan los disparos de pistola. Las diferencias consisten en pequeñas fisuras
que irradian del orifico propiamente dicho y en el anillo de contusión, que puede ser
más angosto o estar ausente en el disparo de rifle.
Tanto en el disparo de larga distancia como en el de distancia intermedia hay
gran destrucción de órganos internos, que algunas veces llega a la licuefacción. En
cuanto al orificio de salida en tórax o en abdomen, su aspecto es independiente de la
distancia del disparo. En comparación con el orificio de entrada, el orificio de salida
suele ser más grande e irregular.
Heridas por Proyectiles Compuestos (Perdigones)
Bajo este título se estudiarán las heridas que producen los perdigones
disparados por escopetas.
Desde las postrimerías del siglo XIX hasta 1960, los proyectiles de escopeta
conservaron una estructura básica: un cilindro de cartón con una base metálica de
latón, en la cual estaba el fulminante. Dentro del cilindro, en la parte inferior se hallaba
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la carga explosiva (pólvora), separada de las pequeñas esferas de plomo (perdigones)
mediante discos de cartón (taco)
A partir de 1960, la casa Remington introdujo el cartucho SP, que es un cilindro
de polietileno con una cabeza de latón revestido de acero, y una base de material
semejante al asbesto, moldeado bajo presión. En 1972, esa misma fábrica introdujo el
cartucho de plástico.
Desde 1961, la casa Federal codificó los colores de los cartuchos. En la
actualidad, los de calibre 12 son rojos, los 16 púrpura y los 20 amarillos. En este último
calibre han coincidido Remington y Winchester-Western. La importancia de este
método radica en evitar el empleo de munición errónea. En particular, es peligroso el
uso de munición calibre 20 en un arma calibre 12, ya que puede causar la explosión del
cañón.
Históricamente, el calibre de la munición de escopeta se indicaba mediante el
número de esferas de plomo que pesaban una libra. De este modo, el calibre 12 se
alcanzaba con una docena de esferas, mientras el calibre 24 requería dos docenas de
esferas de la mitad de diámetro que en aquél.
En las escopetas de caza, los calibres 12 y 16 son los más frecuentes. Calibres
menores como (20, 24 y 28) se emplean para cazar aves pequeñas, y los mayores (4,
8 y 10) para aves acuáticas.
Características de los orificios en disparos a menos de un metro
En el primer metro de distancia, los perdigones actúan como en proyectil simple.
Puede darse el contacto firme, el contacto laxo y el disparo de corta distancia.
El disparo de contacto en la cabeza, producido por escopeta, origina una de las
heridas mutilantes más severas: hay atrición del cuero cabelludo, con fragmentación
del cráneo evisceración del encéfalo. La severidad de las lesiones se debe a la energía
del disparo y a la brusca expansión de los gases propulsores.
En el tronco, el disparo de contacto por escopeta es comparativamente menos
traumatizante. El orificio de entrada suele ser circular, con un diámetro semejante al
calibre del arma empleada.
En el contacto firme, los bordes eran chamuscados y ennegrecidos a causa de
los gases calientes, pero no hay ahumamiento. La piel no sufre el efecto de estallido
como ocurre en les disparos en la cabeza, porque los gases se dispersan en los tejidos
y cavidades subyacentes. El orificio de entrada puede estar circundado por piel
escoriada debido a que los gases la abomban y adosan contra la boca de fuego del
arma en el momento del disparo.
En el contacto laxo y en el disparo de corta distancia hay una zona circular de
ahumamiento, Conforme aumenta la distancia es mayor el ancho del
ahumamiento.
Aunque menor su densidad. El depósito de humo se observa en disparos
efectuados desde una distancia aproximada de 30 cm.
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El tejido muscular subyacente al orificio de entrada y en parte del trayecto tiene
un tono rosa cereza causado por la carboxihemoglobina formada por el monóxido de
carbono, que es uno de ms gases de la combustión de la pólvora.
En la experiencia del Departamento de Medicina Legal de Costa Rica, en los
disparos de escopeta efectuados sobre el tronco a distancias menores dé un metro, el
orificio de entrada tiene un contorno ondulado y, por lo común, carece de anillo de
enjugamiento. DiMaío cita lesiones producidas por el carrucho o cilindro que, en
disparos de corta distancia con munición moderna calibre 12, 16 y 20, puede dejar
estampada en la piel una cruz de Malta, con un orificio circular en el centro. Los brazos
de la cruz se forman por la escoriación que origina cada uno de los pétalos en que se
abre en el aire el tipo plástico de cilindro. Para ese autor, dichas marcas coexisten con
el tatuaje de pólvora. y las ha observado en disparos efectuados a una distancia que
oscila .305 y .915 m, A menores distancias, puede encontrarse el cilindro dentro del
cuerpo.
Características de los orificios en disparos a más de un metro
Conforme el arma se aleja de la víctima, el diámetro del orificio de entrada
aumenta y a partir de un metro de distancia, los perdigones empiezan a dispersarse.
Esta dispersión asume la forma de un cono se denomina rosa de dispersión de
Cevidalli. De acuerdo con Bonnet, para efectos prácticos el diámetro de esta dispersión
equivale a la longitud de la cabeza en disparos efectuados a 5 metros (le distancia: a la
cabeza y el cuello a los 10 metros; a la cabeza y la mitad superior del tórax a los 15
metros, y a la mitad del cuerpo a los 25 metros
Dentro de este cono de dispersión, cada perdigón actúa como un proyectil
independiente produce su propio orificio de entrada con anillo de contusión y en las
respectivas distancias, tatuaje de pólvora y ahumamiento.
En distancias menores, hay un orificio de entrada principal producido por el haz
central de perdigones, y a su alrededor orificios satélites causados por perdigones
periféricos
En distancias cortas, el taco puede introducirse en el cuerpo. A medida que
aumenta la distancia, se separa de la masa principal de perdigones. Según DiMaio
cuatro m 575 cm o 6 m 100 cm de distancia puede originar una excoriación circular a
distancias mayores su escasa energía le impide dejar marca alguna.
El medico debe registrar, y si fuese posible, fotografiar con un patrón métrico, el
área afectada por los perdigones. Esta información permitirá que el técnico en balística
establece con gran aproximación la distancia a que fue realizado el disparo, Para ello
debe emplear el arma sospechosa y con el mismo tipo de munición, y disparar sobre
blancos colocados a diferentes distancias, hasta obtener una dispersión similar a la
verificada en la piel de la víctima.
También es importante recolectar perdigones y tacos. Las medidas de los
perdigones sirven para establecer el tamaño original. El examen del taco suministra el
calibre de arma e identifica al fabricante de la munición.
Otras lesiones por perdigones
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Las lesiones viscerales dependen de la distancia del disparo. En los disparas de
contacto, los perdigones y los gases casi desintegran los órganos. Conforme aumenta
la distancia, el efecto es similar al del proyectil simple de armas portátiles manuales.
En cuanto a los orificios de salida en el tronco, son poco frecuentes. La mayoría
de los perdigones agotan su energía dentro del cuerpo. Algunos quedan debajo de la
piel, y solamente en personas delgadas víctimas de disparos de contacto o de corta
distancia es posible observar heridas de salida en forma de hendiduras, producidas por
perdigones aislados.
Situaciones especiales
Blancos intermedios
Cuando el proyectil atraviesa un objeto intermedio antes de lesionar a la víctima,
se puede alterar la forma del orificio de entrada. En el caso de disparos de escopeta, se
anticipa la dispersión de los perdigones.
En cuanto al proyectil simple, pueden ocurrir varios cambios:
a) Fragmentos del blanco intermedio son propulsados fuera del trayecto del
proyectil. Si la víctima está cerca, algunos fragmentos pueden alcanzarla, incrustarse
en ropas y piel y originar un seudotatuaje.
b) Pérdida de estabilidad y violento tambaleo.
c) Deformidad.
Como consecuencia de estas alteraciones, el proyectil simple da lugar a un
orificio de entrada más grande e irregular, cuyos bordes son rasgados. El anillo de
contusión es más ancho e irregular.
Cuando se trata de un proyectil semiblindado, el blindaje se separará del núcleo,
Este último debido a su mayor masa, seguirá el trayecto original y puede alcanzar a la
víctima, mientras el blindaje, a causa de su menor peso, pierde rápidamente velocidad
y se aparta.
Los blancos intermedios más frecuentes en la práctica forense son los miembros
superiores y las puertas y ventanas de automóviles. Los vidrios pueden ser
desintegrados, y originarse fragmentos de plomo, blindaje y vidrio.
En disparos de rifle a través de puertas de automóvil, el proyectil se desintegra y
produce múltiples orificios de entrada más penetrantes que perforantes en el cadáver.
Seudotatuaje
Los fragmentos de proyectil, trozos de blancos intermedios, picaduras post
mortem de insectos, hemorragias en los folículos pilosos y maniobras médicas en el
tratamiento de una herida producida por arma de fuego, pueden simular tatuaje de
pólvora.
En un disparo a través de un parabrisas, pueden incrustarse en la piel o
adherirse a las ropas pequeños fragmentos de vidrio, El examen mediante un
microscopio para cuerpos opacos demostrará partículas de vidrio en la superficie del
proyectil,
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Los fragmentos de cartuchos plásticos, en ocasiones muestran un aspecto
similar, aunque las marcas son más grandes e irregulares que el verdadero tatuaje.
Una situación análoga da los fragmentos de madera y metal en proyectiles de rebote.
Sin embargo, se distinguen por constituir marcas más grandes, irregulares y
esparcidas.
Los insectos que actúan sobre el cadáver producen lesiones con un patrón lineal
que corresponde al recorrido que siguen en la piel. Al desecarse, el líquido
serosanguíneo comunica a las mareas un tono pardo oscuro.
Al rasurar las arcas pobladas de pelos que han recibido un disparo, las
hemorragias en los folículos simulan un tatuaje, que es distinguible mediante un
examen cuidadoso.
Cuando las heridas se han suturado, los puntos que dejan los hilos al ser
retirados pueden confundirse con el tatuaje de pólvora.
Seudohumamiento
La confusión con el depósito de negro de humo puede originarla: el polvo
empleado en dactiloscopia, el grafito del lápiz que portaba la víctima, las partículas de
asfalto desprendidas por el disparo, y las hemorragias subcutáneas.
Estudios complementarios
Radiografías
El estudio radiológico de una víctima de disparos por arma de fuego tiene los
siguientes objetivos:
a) Establecer la existencia de un proyectil o sus fragmentos.
b) Determinar su localización.
c) Recobrar fragmentos que hayan quedado en los tejidos cuando salió la masa
principal del proyectil.
d) Identificar el tipo de munición empleada antes de iniciar la autopsia. O como
único método diagnóstico cuando no es posible practicarla.
e) Documentar el trayecto seguido por el proyectil.
El hecho de que exista un orificio de salida no excluye la conveniencia de la
radiografía, ya que puede tratarse de una salida incompleta o de un proyectil que halló
resistencia al emerger y, por lo tanto, permanece en el cuerpo.
Análisis de residuos
La determinación de residuos de sustancias que pueden producirse en un
disparo es un importante aspecto en la investigación de toda muerte ocasionada por
arma de fuego. La presencia de tales residuos en las manos de una persona se ha
considerado como indicio de que fue la autora del disparo o estuvo expuesta a sus
efectos.
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El primer método empleado con tal propósito fue la llamada prueba de la
parafina, creada por un científico cubano, Gonzalo Iturrioz, en 1914. he introducida en
los Estados Unidos por un criminalista mexicano, Teodoro González, en 1933.
Por medio de parafina fundida que se vertía sobre las manos del sospechoso de
haber disparado un arma de fuego, se recogían las partículas de pólvora. El guantelete
así obtenido se trataba con el reactivo de “Lunge’’ que es difenilamina ácido sulfúrico.
Se creía que solo tenía los nitratos y nitritos derivados de la pólvora. La realidad
es que, además de ellos reacciona a toda sustancia que posea propiedades oxidantes,
como permanganatos, cloratos, peróxidos, algunas sales férricas. etc. Por otra parte, la
prueba requería parafina y reactivos de óptima calidad, y que la practicara un técnico
de experiencia. En 1967, la Academia Americana de Ciencias Forenses recomendó que
se abandonara en vista de su inespecificidad
En 1959, Harrison y Gilroy idearon otro método que basaba en la identificación
de bario, antimonio y plomo originados en el fulminante. Mediante algodón humedecido
en ácido clorhídrico se recogían las partículas de las manos del sospechoso
Seguidamente por medio de yoduro de trufenilmetilarsonio se determinaba la
presencia de antimonio, y con rodizonato de sodio la de bario y plomo.
La prueba no llegó a difundirse debido a su limitada sensibilidad. En la
actualidad se emplean tres métodos para el análisis de residuos de un disparo de arma
de fuego: la activación de neutrones. FAAS (Flaméeles atomic absortion spectroscopy)
y la microscopia electrónica de barrido (SEM).
Los residuos se recogen de las manos del sospechoso, mediante hisopos de
algodón humedecido en ácido clorhídrico, o en ácido nítrico. Para la microscopia
electrónica se emplea material adhesivo,
La activación de neutrones permite determinar solo antimonio y bario en cambio,
la técnicas del FAAS. Además de identificar a los tres elementos, permiten reconocer el
cobre vaporizado del casquillo. El bajo costo, la facilidad del análisis y la sensibilidad
adecuada han contribuido a popularización de esta segunda prueba.
Según DiMaio, los resultados tienen valor cuando están por encima de 35 ng
para el antimonio, de 15% ng., para el barrio y de 800 ng para el plomo. No obstante,
ambos métodos tienen dos defectos: el elevado porcentaje de falsos positivos y la
imposibilidad de aclarar el origen de los elementos determinados.
En el tercer método se emplea el microscopio electrónico de barrido (SEM) que
tiene capacidad de análisis por rayos X, de manera que las partículas se identifican por
sus características y por su naturaleza química. Los resultados son positivos en el 90%
(de los casos para armas cortas y en el 50% cuando se trata de rifles y escopetas. El
inconveniente es el tiempo que el procedimiento insume, que puede ser de hasta ocho
horas para algunas muestras. Esto ha llevado a Matriacardi y kilty a decir “… la
automatización del proceso de búsqueda es uno de los desarrollos que se necesitan
para que esta prueba sea utilizada en forma rutinaria”. En tal sentido, Tracor Northern
ha, diseñado un programa de reconocimiento y caracterización de partícula (PRC)
cuyos, detalles han sido expuestos por Tiliman (1987): al microscopio electrónico de
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barrido y a su sistema de rayos X, se agrega un control de rayo digital Microscan y un
contralor de automatización programable.
Los residuos de pólvora deflagrada se recogen en papel fotográfico
desensibilizado y humedecido en una solución de ácido acético, alfa-naftil-amina y
ácido sulfanílico. Las partículas de nitritos aparecen con un tono rojo naranja
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