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El escorpión en Extremadura: mitos y realidad

El escorpión, un arácnido común en Extremadura, tiene un importante papel en la biología y la cultura, siendo objeto de mitos y creencias debido a su picadura dolorosa. Aunque su veneno puede ser peligroso, en España no representa un grave problema de salud, y su presencia en la medicina popular refleja conocimientos ancestrales. A pesar de su reputación, la picadura del escorpión común en la península ibérica rara vez tiene consecuencias fatales, aunque se han desarrollado numerosos remedios tradicionales para tratarla.

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El escorpión en Extremadura: mitos y realidad

El escorpión, un arácnido común en Extremadura, tiene un importante papel en la biología y la cultura, siendo objeto de mitos y creencias debido a su picadura dolorosa. Aunque su veneno puede ser peligroso, en España no representa un grave problema de salud, y su presencia en la medicina popular refleja conocimientos ancestrales. A pesar de su reputación, la picadura del escorpión común en la península ibérica rara vez tiene consecuencias fatales, aunque se han desarrollado numerosos remedios tradicionales para tratarla.

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Revista de Estudios Extremeños, 2020, Tomo LXXVI, N.º II, pp.

699-738

El escorpión
¿una criatura maligna en la fauna
de Extremadura?
José Manuel López Caballero
Biólogo
[email protected]

Resumen
El escorpión es un arácnido repartido por buena parte del mundo y rela-
tivamente frecuente en la fauna extremeña. Además de su indudable interés bio-
lógico, se trata de un animal muy presente en el arte y en la cultura que arrostra
una enorme carga simbólica desde el principio de la historia. A causa de su
dolorosa picadura, ha sido objeto de numerosos mitos, leyendas y creencias.
Muchas de estas ideas surgieron en la antigua Mesopotamia, se afianzaron en la
mitología grecolatina y aún perviven en la tradición extremeña. Aunque el escor-
pionismo no supone un serio problema de salud en España ni en Extremadura, la
presencia del escorpión es abrumadora en la medicina popular que se manifiesta
como una notable heredera de los saberes ancestrales al tiempo que una fuente
de nuevos medicamentos.
Palabras clave: Extremadura, escorpión, alacrán, conocimientos tradiciona-
les, zoología, astronomía, arte, exvoto, emblema, mitología, medicina tradi-
cional, Buthus.

Abstract
Scorpions are widely distributed throughout the world and the Yellow
Scorpion is quite common throughout Extremadura. In addition to its biological
importance, this poisonous arachnid has been present in visual culture and in the
art of different times and spaces since the beginning of history. It has been the
subject of numerous myths, legends and beliefs because of its painful sting. Many
of these ideas come from Ancient Mesopotamia, then from Greco-Roman mytho-
logy and still survive in traditional knowledge of Extremadura. Although scor-
pionism is not a serious public health problem in Spain or Extremadura, scor-
pion shows a great presence in traditional medicine. This is an inheritance from
Classical Antiquity and at the same time it could be a source of new medicines.
Keywords: Extremadura, scorpion, zoology, art, mythology, astronomy, ex voto,
emblem, traditional knowledge, popular medicine, Buthus.
700 José Manuel López Caballero

DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE

El escorpión o alacrán es un arácnido relativamente común, bien cono-


cido y de aspecto temible. En la parte frontal muestra dos grandes pedipalpos
en forma de pinzas, un par de ojos y pequeños ocelos. El abdomen –opistoso-
ma– se divide en dos partes bien diferenciadas, una anterior más ancha –meso-
soma– que engloba buena parte de los órganos internos, como las tráqueas
laminares en forma de hojas de libro por las que respiran o unos exclusivos
órganos receptores llamados peines –pecten–, que informan de la composi-
ción, humedad y temperatura de la superficie por la que se mueven; la parte
posterior –metasoma– está compuesta por cinco segmentos más estrechos que
forman una cola acabada en un bulbo –telson– con un punzante aguijón vene-
noso (Figura 1).
Se conocen casi mil quinientas especies de escorpiones (Orden Scorpio-
nida) repartidos por buena parte del mundo con especial presencia en los terre-
nos rocosos y arenosos de ambos trópicos. Las formas más pequeñas miden
menos de 1 cm de longitud mientras que los más grandes sobrepasan los 20
cm, es el caso del Emperador (Pandinus imperator) un enorme escorpión
africano de color negro brillante, bastante popular porque se cría con facilidad
en terrarios y se comercializa como peculiar mascota. Aunque se queda en
nada en comparación con los colosales ejemplares que vivieron hace cientos
de millones de años, en el Silúrico, y llegaban a medir más de un metro de lon-
gitud. Así lo muestran los fósiles encontrados en Extremadura –en las cerca-
nías de Alange y de La Zarza– donde se han desenterrado restos de gigantescos
escorpiones marinos con una antigüedad superior a los cuatrocientos millones

Figura 1.
Escorpión
amarillo Buthus
occitanus (Foto:
terrartropoda.
wordpress.com)

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en la fauna de Extremadura?

de años.1 Comprobar lo poco que la evolución ha cambiado su morfología, que


no su tamaño, puede interpretarse como si hubieran alcanzado la perfección
en su campo.
Los escorpiones son animales solitarios, de hábitos nocturnos, que pasan
desapercibidos buena parte de su vida. Cazan sus presas al acecho, inmovili-
zándolas con sus pinzas y, si es necesario, neutralizándolas con veneno que
inyectan elevando su poderosa cola por encima del cuerpo. Al igual que las
arañas, practican una digestión parcialmente externa y todo el proceso puede
llevarles horas. Su metabolismo en reposo es tan lento que pueden pasar varios
días sin respirar y meses sin comer. Se alimentan principalmente de otros artró-
podos aunque pueden capturar pequeños vertebrados. A pesar de su persuasivo
aguijón venenoso, los escorpiones son presa frecuente de aves rapaces, reptiles,
anfibios y mamíferos, muchos de los cuales han desarrollado inmunidad frente
al veneno o peculiares comportamientos para evitar su picadura. Para aparearse
realizan una compleja danza ritual en la que la pareja puede permanecer horas
con sus pinzas enganchadas hasta que el macho logra situar a la hembra enci-
ma del espermatóforo, que previamente ha depositado en el suelo, para que se
introduzca en el interior de su cuerpo. Los huevos se fecundan e incuban en
el útero de la hembra, de modo que al cabo de unos meses nacen diminutos
escorpiones blanquecinos que trepan a la espalda de su madre donde permane-
cen varios días hasta que mudan de piel, lo que harán sólo cinco veces en toda
su vida. De forma sorprendente para un artrópodo pueden vivir hasta 25 años.
Este grupo de arácnidos presenta una serie de características más que
sorprendentes, pueden detectar a sus presas con sentidos que parecen saca-
dos de una obra de ciencia ficción, se recuperan tras haber estado congelados,
podrían sobrevivir a una explosión nuclear, brillan en la oscuridad... En 1954
el entomólogo italiano Mario PAVAN (1918-2003) y el aracnólogo sudafri-
cano Reginald F. LAWRENCE (1897-1987) descubrieron que los escorpio-
nes (como otros pocos artrópodos) tienen la sorprendente propiedad de emitir
fluorescencia bajo la luz ultravioleta.2 Se ha comprobado que los escorpiones
emplean sus exoesqueletos para detectar este tipo de luz y así poder evitarla.

1
Diario HOY. 25 de octubre de 1996 y 3 de noviembre de 1996. Consultado online en: http://
geologiaextremadura.blogspot.com.
2
LAWRENCE, R.F. 1954. Fluorescence in Arthropoda. Journal of the Entomological Society of
Southern Africa 17: 167–170.
PAVAN, Mario. 1954. Presenza e distribuzione di una sostanza fluorescente nel tegumento degli
Scorpioni. Bollettino della Societa Italiano di Biologia Sperimentale 30: 801–803.

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Al fin y al cabo son cazadores de hábitos nocturnos y tratan de ocultarse del sol
e incluso de la luz de la luna, de modo que podrían usar todo su cuerpo como
globos oculares gigantes para detectar los rayos UV y poder escabullirse a
lugares más oscuros. 3 La fluorescencia de los escorpiones se debe a la presen-
cia de betacarbolinas en sus cutículas. Se trata de unos alcaloides que tienen
efectos psicotrópicos, algo para lo que como veremos posteriormente también
se han usado estos animales.

EL VENENO

El rasgo más notorio de los escorpiones es su carácter venenoso. Existen


medio centenar de especies en todo el mundo cuyo veneno puede resultar peli-
groso para las personas. El veneno –cuya toxicidad nada tiene que ver con el
tamaño o el color del animal– es un líquido hidrosoluble, con pH ácido y múlti-
ples toxinas.4 Técnicamente es una mezcla compleja de componentes proteicos
cuyo número y naturaleza varía según las especies. El carácter tóxico se debe
a ciertos péptidos de bajo peso molecular que destruyen los canales iónicos del
calcio, sodio y potasio, imprescindibles para la fisiología celular. Se han aisla-
do doscientas toxinas diferentes en una treintena de especies de escorpiones.
Según su efecto se dividen en neurotóxicas, que afectan a músculos y sistema
nervioso, y citotóxicas, que causan necrosis en los tejidos. En nuestro ámbito,
los casos más graves en personas se manifiestan en un dolor intenso e hinchazón
en el lugar de la picadura, que pueden venir acompañados por síntomas de agi-
tación y ansiedad, salivación y sudoración excesivas, arritmia cardíaca, fluctua-
ción de la temperatura corporal, espasmos musculares, dificultad respiratoria…5
En España los casos con resultado de muerte son prácticamente inexistentes.

3
KLOOCK, Carl T.; KUBLI, A. y REYNOLDS, R. 2010. Ultraviolet light detection: a function of
scorpion fluorescence. The Journal of Arachnology 38(3): 441-445.
GAFFIN, D. et al. 2012. Scorpion fluorescence and reaction to light. Animal Behaviour 83 (2):
429–436.
4
FERNÁNDEZ RUBIO, Fidel. 1999. Artrópodos y salud humana. Gobierno de Navarra. Depar-
tamento de Salud. Fondo de Publicaciones del Gobierno de Navarra.
5
KOZMINSKY-ATIAS, Adi et al. 2008. Assembling an arsenal, the scorpion way. BMC Evolu-
tionary Biology 8: 333.
PETRICEVICH, Vera L. 2010. Scorpion venom and the inflammatory response. Mediators of
Inflammation, ID 903295.
EISNER, Thomas; EISNER, M. y SIEGLER, M. 2005. Secret Weapons: Defenses of Insects, Spi-
ders, Scorpions, and Other Many-Legged Creatures. The Belknap Press; Harvard University Press.

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en la fauna de Extremadura?

No obstante algunas especies africanas y americanas tienen venenos similares


a los de una cobra y causan cientos de víctimas al año. En la península ibéri-
ca, la especie más peligrosa es también la más común: el escorpión común o
amarillo (Buthus occitanus). Su picadura conlleva un intenso dolor además de
inflamación y edema de la zona afectada. Estos síntomas suelen remitir a las 48
horas. En algunos casos se pueden sufrir calambres musculares acompañados de
sudoración, fiebre, vómitos y náuseas que pueden requerir hospitalización. En
caso de picadura se recomienda inmovilizar al herido, aplicar frío, comprimir la
herida y nunca practicar una incisión en la zona.6
Hace pocos años los científicos descubrieron que el escorpión puede
inyectar en su picadura dos venenos distintos para lo que tiene dos orificios en
el aguijón. En primer lugar inyecta un preveneno que es químicamente dife-
rente al veneno propiamente dicho. El primero es un líquido transparente cuya
función es provocar la parálisis en sus presas o inducir un intenso dolor como
medida defensiva. En mamíferos ataca los canales de potasio provocando una
despolarización masiva y local de las neuronas que las mantiene activas mucho
después del picotazo, por eso la picadura duele durante un tiempo. Por su parte,
el veneno, que puede inyectar en picaduras posteriores, es un líquido opaco,
viscoso y mucho más tóxico, compuesto por toxinas peptídicas, que normal-
mente emplea para acabar con presas más grandes o si la amenaza persiste. Si
el preveneno es suficiente para su fin, el escorpión puede ahorrarse el precioso
veneno que metabólicamente le resulta tan costoso de producir. 7
La patología médica caracterizada por la intoxicación o envenena-
miento por picadura de escorpión constituye un problema de salud públi-
ca de gran importancia en algunas zonas del planeta pero no en España.
Se trata de una picadura muy dolorosa pero raramente tiene consecuencias
fatales por lo que apenas tiene cabida en la literatura médica y los estu-
dios epidemiológicos apuntan cierta benignidad. Únicamente puede resultar
peligrosa en niños menores de cinco años, personas ancianas y alérgicas.8

6
MAYERO, Luis Manuel y MENCÍAS, Emilio. 2000. Manual de toxicología básica. Editorial
Díaz de Santos, Madrid.
7
INCEOGLU, Bora et al. 2002. One scorpion, two venoms: Prevenom of Parabuthus transvaa-
licus acts as an alternative type of venom with distinct mechanism of action. Proceedings of the
National Academy of Sciences USA 100(3): 922–927.
8
MONZÓN, Francisco J. y BLASCO, Rosa M. 1997. Patologías causada por artrópodos de interés
toxicológico y alergológico. Boletín SEA 20: 193–215.
PASTRANA J. et al. 2003. Picaduras y mordeduras de animales. Anales del Sistema Sanitario de
Navarra 26: 225–241.

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No obstante, popularmente se ha magnificado su gravedad hasta la exage-


ración, de modo que la medicina tradicional atesora una buena cantidad de
remedios para su prevención y tratamiento. Hasta una decena de animales
y una treintena de especies de plantas –aparte de creencias, supersticiones,
ritos mágicos y todo tipo de ensalmos, hechizos, pócimas, rituales o encan-
tamientos– se han empleado de manera tradicional como remedio ante la
picadura del escorpión.9
El folklore considera que las picaduras de los alacranes son inevitables
y mortales: «picaduras de responso». De ahí que numerosos refranes y dichos
populares que adornan el refranero extremeño y del resto de España sean de un
dramático tono hiperbólico aunque disten mucho de ser ciertos: «Si te pica el
alacrán, llama al cura y al sacristán»; «Si te pica el alacrán, no comerás más pan»;
«Si te pica el escorpión, coge pala y azadón»; «Si te pica un escorpión, pronto
te darán la unción»… son dichos populares en Extremadura.10 Una vez más se
deja sentir la notable carga mítica del animal y, probablemente, la influencia de
los pueblos que históricamente han ocupado la Península, que en algunos casos
provenían de lugares, como norte de África u Oriente Medio, donde los escor-
piones suponen un importante problema de salud. Aunque hay que reiterar que
es muy excepcional que su picadura tenga efectos letales en España.

ESCORPIONES Y ALACRANES

Antes de continuar conviene aclarar una cuestión semántica que siem-


pre sale a colación cuando se trata de este arácnido: las voces «alacrán» y
«escorpión» designan al mismo animal. El término alacrán procede del árabe
hispanizado («al‘aqráb») mientras que escorpión proviene del latín («scor-
pio, –onis») que a su vez deriva del griego («skorpios»).11 La primera cita del
vocablo escorpión en castellano se encuentra en una obra del poeta Gonzalo
de Berceo (c.1197–c.1264) que lleva por título De los signos que aparecen

9
GONZÁLEZ, José A. y VALLEJO, José Ramón. 2013. The scorpion in Spanish folk medicine:
A review of traditional remedies for stings and its use as a therapeutic resource. Journal of Ethno-
pharmacology 146(1): 62–74.
MONZÓN, Francisco J. y BLASCO, Rosa M. 1997. Conceptos médicos y populares en torno al
escorpión. Boletín SEA 17: 47–51.
10
MARTÍNEZ KLÉISER, Luis. 1953. Refranero general ideológico español. Real Academia
Española de la Lengua, Madrid.
11
COROMINAS, Joan y PASCUAL, José A. 1981. Diccionario Crítico Etimológico Castellano e
Hispano. Biblioteca Románica Hispánica. Vol. I. Editorial Gredos, Madrid. Pág. 707.

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en la fauna de Extremadura?

antes del Juicio Final. Se menciona como un cultismo, lo que sugiere que
la denominación más popular a mediados del siglo XIII era alacrán. Desde
entonces ambas palabras se han usado de forma constante en castellano.12 En la
actualidad, alacrán puede considerarse ligeramente más vulgar y sigue siendo
en cierta medida el término más aceptado en el ámbito rural. En estas páginas
usaremos ambos vocablos sin distinción.
Hasta hace poco tiempo, se consideraba que los alacranes presentes en
Extremadura –y en buena parte de Iberia– pertenecían a una única especie, el
escorpión común o amarillo (Buthus occitanus). Pero los científicos han deter-
minado que en nuestra Comunidad habitan al menos dos especies diferentes
desde que en 2005 se determinó en Plasenzuela una población de escorpión
ibérico (Buthus ibericus) que hasta entonces sólo se había encontrado en áreas
costeras de Andalucía y Portugal. Ambas especies son muy similares y ape-
nas se distinguen por rasgos anatómicos de los pedipalpos.13 Los resultados
más recientes de evaluación de la diversidad genética mediante técnicas del
ADN mitocondrial, han puesto de manifiesto que B. ibericus es la especie más
ampliamente distribuida en el cuadrante suroccidental ibérico. Con la determi-
nación de nuevas especies (algunas no están unánimemente aprobadas por la
comunidad científica) y la posible introducción de formas exóticas no es fácil
cuantificar el número exacto de especies de escorpiones en nuestro país.14 Las
recientes revisiones del género Buthus apuntan a un total de una decena de

12
MONZÓN, Francisco J. y BLASCO, Rosa M. 1996. In cauda venenum: El mito del Escorpión
(III). Etimología de los vocablos Alacrán y Escorpión. Boletín SEA 14: 36.
13
TERUEL, Rolando y PÉREZ BOTE, José Luis. 2005. Complementos a la descripción de Buthus
ibericus Lourenço & Vachon 2004 (Scorpiones: Buthidae). Boletín SEA 37: 273-277.
14
En España (exceptuando Ceuta y Melilla donde habitan formas norteafricanas) se han citado las
siguientes especies de escorpiones pertenecientes a las familias Buthidae, Euscorpiidae, Troglota-
yosicidae y Chactidae. Al margen de la más común –Buthus occitanus– en el mismo género tene-
mos B. montanus, en Sierra Nevada, B. ibericus en el suroeste ibérico y B. elongatus, endémica
de la provincia de Málaga. Otras especies son: Belisarius xambeui, un pequeño escorpión sin ojos
que habita en Cataluña y Pirineos; Euscorpius flavicaudis, típico de zonas boscosas, más pequeño,
oscuro y menos peligroso que B. occitanus; Euscorpius balearicus, endémico de Baleares. Ade-
más hay al menos dos especies exóticas: Isometrus maculatus, introducida accidentalmente en la
zona costera de Huelva, y Centruroides gracilis, especie tropical con una población introducida
en Santa Cruz de Tenerife (Vicente M. Ortuño y Francisco D. Martínez Pérez. 2011. Diversidad
de artrópodos en España. En: José Luis Viejo Montesinos (ed.). Biodiversidad. Aproximación a la
diversidad botánica y zoológica de España. Real Sociedad Española de Historia Natural, Madrid.
Tomo 9: 235–284. Andrea Rossi. 2012. Notes on the distribution of the species of the genus Buthus
(Leach, 1815) (Scorpiones, Buthidae) in Europe, with a description of a new species from Spain.
Bulletin of the British Arachnological Society 15(8): 273–279).

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especies en la Península, la mayoría con distribuciones muy localizadas en la


zona meridional.15
El escorpión común fue descrito en 1789 por el naturalista francés Pierre
Joseph Amoreux (1741–1824) que era médico y bibliotecario de la facultad
de medicina de Montpellier. Un par de siglos después, en 2004, el escorpión
ibérico fue caracterizado por el biólogo francés de origen brasileño Wilson R.
LOURENÇO,16 investigador emérito del Museo Nacional de Historia Natural
de París, conocido como Doctor Escorpión por ser el mayor experto mundial
en estos animales: ¡ha descrito casi mil seiscientas especies!
El escorpión que podemos ver en nuestros campos mide 6–7 cm de lon-
gitud. Es relativamente frecuente en zonas áridas con piedras abundantes que
le proporcionen refugio. Se muestra activo todo el año, menos en invierno,
y normalmente es de hábitos nocturnos. A pesar de la peligrosidad que se le
atribuye –que puede minimizarse con precauciones básicas– hay que tener en
cuenta que los alacranes son unos importantes aliados para los agricultores. Su
dieta se basa fundamentalmente en el consumo de pequeños artrópodos como
grillos y saltamontes, que son los que realmente pueden ocasionar daños en la
agricultura. Pero éste es un dato poco relevante en comparación con la terrible
fama de su picadura. Efectivamente es muy dolorosa y, en casos muy puntua-
les, puede llegar a ser peligrosa, pero no supone mayor gravedad más allá del
considerable dolor que causa. No obstante, la poderosa carga cultural que el
escorpión soporta desde hace siglos provoca que los veamos mucho peores de
lo que realmente son. De hecho, la simple mención de su nombre provoca en
ciertos ámbitos una inmediata repulsa cuando no una reacción adversa, casi
siempre exagerada, de miedo, asco u odio. Es una prueba evidente de la enor-
me carga mítica, simbólica y maléfica del objeto «alacrán». La ciencia no es
impermeable a esta idea por eso los taxónomos hacen énfasis en la supuesta
malignidad de estos animales cuando los denominan con nombres científicos
como: Androctonus (homicida), Hadogenes (nacido en los infiernos), Pandi-
nus (terrible), etc.

15
TERUEL, Rolando y TURIEL, Carlos. 2020. The genus Buthus Leach, 1815 (Scorpiones: Buthi-
dae) in the Iberian Peninsula. Part 1: four redescriptions and six new species. Revista Ibérica
de Aracnología 37: 3–60. Estos autores incorporan seis nuevas especies al género Buthus: B.
alacanti, B. baeticus, B. delafuentei. B. garcialorcai, B. manchego y B. serrano.
16
LOURENÇO, W. R. y VACHON, M. 2004. Considerátions sur le genre Buthus (Leach, 1815)
en Espagne, et description de deux nouvelles espèces (Scorpiones: Buthidae). Revista Ibérica de
Aracnología 9: 81–94.

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El escorpión ¿una criatura maligna 707
en la fauna de Extremadura?

EL ESCORPIÓN EN LA CULTURA

La fábula más repetida en relación con el escorpión y la que más nos ense-
ña sobre su percepción por parte de los seres humanos cuenta cómo un alacrán
espera a la orilla de un río pidiendo ayuda a los demás animales para poder cruzar
al otro lado. Aves, mamíferos, ranas o tortugas se niegan a llevarlo por su mala
reputación. Pero siempre acaba convenciendo a algún incauto al argumentar que
no hay peligro pues si le picara ambos morirían ahogados. Ante la aparente lógi-
ca del argumento, inician juntos un viaje que siempre termina de manera fatal.
Salvo en un caso, cuando es un galápago o una tortuga quien porta al escorpión
sobre su espalda y siente golpes en su caparazón, pregunta alarmada: –Pero ¿qué
haces?–. El escorpión responde: –¡No puedo controlar la cola!–. Ante eso, la
tortuga se sumerge y el escorpión se ahoga. Otros animales menos afortunados
acaban sucumbiendo al pinchazo mortal y se preguntan, mientras agonizan, por
qué el escorpión les hizo eso –No puedo evitarlo. Es mi naturaleza.
La presencia del escorpión en la cultura se remonta al principio de la histo-
ria. Su significado es ambivalente aunque casi siempre ha sido ideograma del mal.
El mito se origina hace cinco mil años en la antigua Mesopotamia desde donde
pasa a Egipto para incorporarse a las mitologías occidentales. Se constata su pre-
sencia en multitud de cuentos y leyendas sumerias, egipcias, chinas, persas, celtas,
griegas, latinas, mayas, aztecas, islámicas, apaches, etc.17 Dos aspectos esenciales
justifican su papel simbólico en las civilizaciones antiguas: la peligrosidad para
nuestra especie a consecuencia de la toxicidad de su veneno y las preferencias eco-
lógicas por lugares desérticos e inhóspitos, poco favorables para la vida humana. A
pesar de ello, también encontramos ritos y creencias que consideran al escorpión
como animal benéfico. Es el caso de algunos antiquísimos mitos sumerios que lo
relacionan con Inanna, divinidad creadora, diosa del amor y de la guerra, que los
acadios sincretizan con Isthar y los asirios con Atargatis. También se consideraba
al escorpión como protector frente a las calamidades naturales como las plagas de
insectos fitófagos. Todo ello pone de manifiesto que antiguamente este arácnido
desempeñaba un papel dual, mucho más rico y complejo que en la actualidad.18

17
CLOUDSLEY–THOMPSON, John L. 1990. Scorpions in Mythology, Folklore and History. En:
The Biology of Scorpions. Gary A. Polis, Ed. Stanford University Press. pp. 462–485.
MONZÓN, Francisco J. y BLASCO, Rosa M. 1995. In cauda venenum. El mito del escorpión (I):
El escorpión en la Mitología y las Leyendas. Boletín SEA. 12: 33– 38.
MELIC, Antonio. 2002. De Madre Araña a Demonio Escorpión: Arácnidos en la Mitología. Revis-
ta Ibérica de Aracnología 5: 112–124.
18
MELIC, Antonio. 2003. De los jeroglíficos a los tebeos: Los artrópodos en la cultura. Boletín
SEA 32: 325–357.

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708 José Manuel López Caballero

A lo largo de la historia el escorpión goza de un significado simbólico tan


amplio como extraordinario. Para los antiguos mayas era el dios de la caza y
su nombre se traduce como «signo del dios Muerte»; para los aztecas era uno
de los animales asociados al señor de los infiernos. Actualmente, en remo-
tas zonas de África donde el nacimiento de gemelos se considera un suceso
extraordinario se cree que el escorpión, con sus ocho patas, es el protector de
estos gemelos, que totalizan ocho extremidades. Nadie los tocará sin exponer-
se a su picadura.19

ESCORPIO, LA CONSTELACIÓN

Hace más de cuatro mil años los legendarios astrónomos de Babilonia obser-
varon que el sol describía una trayectoria fija entre las estrellas que los grie-
gos denominaron Zodiaco (literalmente: camino de animales). Esta zona del
firmamento fue dividida de forma arbitraria en doce constelaciones cada una
con su nombre y su símbolo. Una de las primeras en ser nombrada y reco-
nocida es Escorpio, que representaba el otoño. El principio de la primavera
era representado por Tauro que parecía empujar con sus cuernos al sol. En
verano, cuando el astro rey alcanzaba su cenit, se encontraba en el grupo de
estrellas que los antiguos babilonios denominaron como la constelación de
Leo, el león, el más fuerte de los animales para expresar el gran vigor del sol
estival de Oriente Medio. En otoño el sol se movía rápidamente en el cielo,
su equinoccio en esta estación era simbolizado por el escorpión, que apretaba
al astro entre sus pinzas.20 Siglos después persas, griegos y romanos adopta-
ron el nombre de Escorpio para esta constelación, la octava del zodíaco, la
misma que los astrólogos árabes conocían como al Akrabh, alacrán. La estre-
lla más brillante del conjunto es Antares, de color rojizo semejante al planeta
Marte, de donde viene su nombre (Antares: del griego «anti» –que rivali-
za– y «Ares» –Marte–). La segunda estrella en brillo es Akrab (del árabe
«al-agrab», alacrán) de color violeta; y la tercera se llama Shaula (del árabe
«al-shawlan», aguijón). La sexta más brillante es Girtab, el picador, que en
la mitología de los acadios se representaba como un ser monstruoso, mitad
escorpión mitad hombre.

19
MONZÓN, Francisco J. y BLASCO, Rosa M. 1996. In cauda venenum: El mito del escorpión
(II). Simbolismo y Bestiarios. Boletín SEA 13: 43–45.
20
MONZÓN, Francisco J. y BLASCO, Rosa M. 1995. El escorpión en la Mitología y las Leyen-
das. Boletín SEA 12: 33– 38.

Revista de Estudios Extremeños, 2020, Tomo LXXVI, N.º II I.S.S.N.: 0210-2854


El escorpión ¿una criatura maligna 709
en la fauna de Extremadura?

Para la mitología clásica, el escorpión es el vengador de Artemisa, la ninfa


rebelde y cazadora eternamente joven, que los romanos llamaron Diana. Cuan-
do la hermosa doncella fue ofendida por el cazador Orión, quien además se
jactaba de que no había criatura en la Tierra a la que no pudiera cazar, la diosa
provocó que un escorpión le picara en el talón causándole la muerte. Como
recompensa el escorpión fue colocado entre las estrellas del cielo en forma de
constelación.21 En la eterna rotación celeste, ambas constelaciones se sitúan
en lugares diametralmente opuestos de modo que cuando una sale la otra se
pone, como si Orión huyese constantemente del temible Escorpio. En la tradi-
ción grecolatina, el mismo Escorpio asustó a los caballos que conducían el sol
cuando eran llevados por el inexperto Faetón, hijo de Helios, quien al perder
el control estuvo a punto de quemar la Tierra, creando los desiertos, por lo que
Zeus lo fulminó con un rayo.22

IMAGEN DEL MAL

Al margen de esta imagen celeste, los escorpiones figuran en las mitolo-


gías de las primitivas civilizaciones que habitaron Mesopotamia como anima-
les ambivalentes y sobre todo malignos.23 Hay que tener en cuenta que estas
criaturas debían de ser muy comunes en aquellos áridos pedregales donde no
llegaban las aguas del Tigris o del Éufrates. Además, había especies realmente
peligrosas. Es fácil comprender que ya entonces fueran considerados animales
malvados y asociados a lugares inhóspitos como el desierto. Se los veía como
seres peligrosos y traicioneros pero también amenazantes guardianes, razón
por la que figuran en columnas, sellos y tablillas de tiempos de Nabucodono-
sor. En la Epopeya de Gilgamesh se habla de escorpiones humanos –hombres
con tronco en forma de alacrán «de una atrocidad tal que su mirada resultaba
mortal»–. Desde entonces encarnan peligros, enemigos, tribus feroces o dei-
dades malignas. En este último caso el más conocido es Pazuzu, el demonio
con cola de escorpión que encarnaba las fuerzas del mal en la popular saga de
películas de El exorcista. Pazuzu es un importante demonio de la mitología
mesopotámica; para sumerios, asirios y acadios era el rey de los demonios del

21
ERATÓSTENES. Catasterismos, 7. HIGINO, De astronomía II, 26. ARATO, Fenómenos, 635–647.
22
MONZÓN, Francisco J. y BLASCO, Rosa M. 1995. In cauda venenum. El mito del escorpión
(I). Op. Cit.
23
MELIC, Antonio. 2003. De los jeroglíficos a los tebeos: los artrópodos en la cultura. Boletín
SEA 32: 325–357.

Revista de Estudios Extremeños, 2020, Tomo LXXVI, N.º II I.S.S.N.: 0210-2854


710 José Manuel López Caballero

viento, portador de las tormentas, la peste, las plagas y la fiebre. Se representa


con cuerpo de hombre, cara de perro, cuernos de cabra, alas de águila, garras
de león, cola de escorpión y pene con forma de serpiente. Se suele mostrar con
la palma de la mano derecha hacia arriba y la izquierda hacia abajo, posición
que simboliza la vida y la muerte, la creación y la destrucción. A pesar de su
naturaleza maligna no era completamente hostil y su imagen también se usaba
en amuletos para proteger a las embarazadas, las madres y los recién nacidos.24
En la mitología egipcia el escorpión desempeña un importante papel como
animal temido y reverenciado. Se representan con frecuencia en templos y sar-
cófagos con el significado de «destructor» pero también están consagrados a la
diosa Selkis o Serket, símbolo del calor solar, que se representa como una mujer
con un escorpión sobre su cabeza o un escorpión con cabeza femenina. Era una
deidad benéfica que protegía el sarcófago del faraón, como se aprecia en una de
las tallas de madera dorada que flanquean la tumba de Tutankamón. También
aparecen alacranes en el papiro de Ebers y en el legendario Libro de los Muertos.
Un buen ejemplo del poder mítico que los antiguos egipcios atribuyeron a este
animal lo encontramos en el famoso rey Escorpión, recientemente recuperado
por Hollywood en una serie de películas de desigual factura que suponen una
precuela de la exitosa serie sobre La Momia. Para los historiadores la leyenda
podría referirse a Horus Escorpión, uno de los primeros soberanos conocidos,
anterior a la época faraónica, que gobernó en la Edad del Cobre alrededor del año
3200 a.C. en el período Predinástico, antes de la unificación del valle del Nilo.
Tanto la Biblia como el Talmud hacen referencia a los escorpiones como
animales repugnantes, temidos y peligrosos. En el mundo semítico el escor-
pión era el único animal al que se podía dar muerte durante el Sabbat.25 En la
Biblia aparece como uno de los símbolos más característicos del mal. Destaca
un revelador pasaje del Apocalipsis de san Juan que ejemplifica el peor de los
martirios: «como tormento de escorpión cuando hiere al hombre».26 En las

24
BLACK, Jeremy y GREEN, Anthony. 1992. Gods, Demons and Symbols of Ancient Mesopotamia.
An Illustrated Dictionary. The British Museum Press, Londres. Págs. 147–148 (Reedición de 2004).
25
FERRER, Julio. 2009. Entomología fantástica: Apuntes para una mitología del escorpión. Bole-
tín SEA 45: 583–587.
26
«El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra (…). Y del humo
salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra.
Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol,
sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes. Y les fue dado, no que
los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión
cuando hiere al hombre. Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; y
ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos. El aspecto de las langostas era semejante a caballos

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El escorpión ¿una criatura maligna 711
en la fauna de Extremadura?

citas bíblicas el escorpión sirve para ilustrar los mayores males y peligros,
como sugiere el Libro de los Reyes,27 el profeta Ezequiel28 o el propio Jesucris-
to en el evangelio de san Lucas: «os doy potestad de caminar sobre serpientes
y escorpiones (…) nada podrá dañaros».29
Para la simbología cristiana el escorpión y su veneno eran imagen de la
traición, de la herejía y de sus estragos. A finales del siglo II, Tertuliano consagró
este simbolismo cuando escribió El Escorpiaco, obra que comienza con la des-
cripción de este animal y su modo de atacar, para terminar comparando el daño
que produce su veneno con la actuación de los herejes en el campo de las almas.30

EL ESCORPIÓN EN EL ARTE

En la historia del arte el escorpión cuenta con una carga notable simbólica
de carácter ambivalente. Aunque su uso más conocido se relaciona con aspectos
malignos, en diversas épocas ha servido como emblema o talismán relacionado
con la medicina y la fertilidad. Se ha representado en gemas, anillos, amuletos,
medallas, cuadros o esculturas en Oriente y Occidente como símbolo mági-
co apotropaico o como recurso de la medicina astrológica. Su identificación
con la fertilidad y la fecundidad agrícola obedece a la astrología primitiva y
revive durante el Renacimiento a partir de la iconografía clásica. Así se refle-
ja en obras de arte o en los primeros libros de horas impresos. Un ejemplo
bien conocido es el hermoso retrato de Elisabetta Gonzaga atribuido a Rafael
(c.1504)31 (Figura 2). Para los historiadores el escorpión que adorna la frente

preparados para la guerra (…) tenían colas como de escorpiones, y también aguijones; y en sus
colas tenían poder para dañar a los hombres durante cinco meses» (APOCALIPSIS 9, 1–10).
27
«Y el rey respondió al pueblo duramente, dejando el consejo que los ancianos le habían dado;
y les habló conforme al consejo de los jóvenes, diciendo: ( ) mi padre os castigó con azotes, yo os
castigaré con escorpiones» (1 REYES 12, 13–14).
28
«No temas de ellos, ni tengas miedo de sus palabras, aunque te halles entre zarzas y espinas, y moras
con escorpiones: no tengas miedo de sus palabras, ni temas delante de ellos» (EZEQUIEL 2, 6).
29
«Aquí hoy os doy potestad de caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las
fuerzas del enemigo; y nada podrá dañaros» (LUCAS 10, 19).
«Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abre. ¿Y qué padre
de vosotros, si su hijo le pidiere pan, le dará una piedra? (…) o si le pidiera un huevo ¿le dará un
escorpión?» (LUCAS 11, 10–12).
30
CHARBONNEAU–LASSAY, L. 1997. El escorpión. En: El Bestiario de Cristo: Simbolismo animal
en la Antigüedad y la Edad Media. Vol. II. J.J. de Olañeta, Editor. Palma de Mallorca. Págs. 908–909.
31
COHEN, Simona. 2018. Elisabetta Gonzaga and the Ambivalence of Scorpio in Medieval and

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712 José Manuel López Caballero

de la joven es un amuleto de fertilidad que revela un matrimonio no consu-


mado. El alacrán alude a la esperanza de poder concebir. En aquel enton-
ces se trataba de un adorno poco convencional que revela la gran influencia
astrológica sobre la medicina.32 Así lo muestra la influyente obra del médico
y sacerdote Marsilio FICINO, protegido de los Medici, para quien las imá-
genes zoomorfas de las constelaciones, como Escorpio, fueron concebidas
como mediadoras miméticas de todo aquello que solo es aprehensible por
la mente.33 Cabe añadir que otro miembro de la poderosa familia Gonzaga,
que gobernó la ciudad italiana de Mantua entre 1328 y 1708, usó como divi-
sa personal un escorpión. Se trata de Luigi Gonzaga (1500–1532), apodado
Rodomonte por su destreza física, que fue capitán del emperador Carlos V. Su
emblema mostraba al animal con el lema «Qui Vivens Laedit Morte Medetur»
(Quien hiere cuando está vivo, cura cuando está muerto) que hace mención
a su dolorosa picadura y a las supuestas propiedades curativas que abordare-
mos más adelante.34
La utilización de este animal como símbolo de fertilidad también se
aprecia en época romana, se muestra en una figura que extiende su mano,
con un escorpión sobre la palma, hacia un cesto de cereales. Es un motivo
que aparece en el reverso de monedas en época de Adriano (c. 130 d.C.) y
supone una personificación de África, caracterizada como el más fértil de
los continentes (Figura 2).35 La figura fue reutilizada en el Renacimiento
cuando las imágenes de las monedas clásicas se consideraban una especie
de jeroglífico que mostraban ciertas verdades ocultas.36 Anteriormente, el

Renaissance Art. Magic, Ritual, and Witchcraft 13(3): 408–446.


32
SIRAISI, Nancy G. 1990. Medieval and Early Renaissance Medicine: An Introduction to Knowl-
edge and Practice. University of Chicago Press, Chicago y Londres. Pág. 189.
33
FICINO, Marsilio. 1489. De vita libri tres. Contiene: De vita sana, De vita longa y De vita coeli-
tus comparanda. Ver: FICINO, Marsilio y CORNARO, Luigi [2005]. Tres libros sobre la vida.
Asociación Española de Neuropsiquiatría, Madrid.
34
PINOTTI, Gianna. 1996. Un principe del Rinascimento: la dinastia di Luigi Rodomonte Gonza-
ga, da Falconetto a Sabbioneta. Comune di Sabbioneta, Sabbioneta.
PRAZ, Mario. 1981. The Gonzaga devices. En: Splendours of the Gonzaga. David Chambers y
Jane Martineau, editores. Victoria and Albert Museum, Londres. Págs. 69–72.
GIOVO, Paolo. 1556. Dialogo dell’imprese militari et amorose. Gabriel Giolito de Ferrari, Vene-
cia. Pág. 77.
35
BONOLDI, Lorenzo. 2005. Exuviae Alexandri: slittamenti del significato allegorico della spo-
glia elefantina. La Rivista di Engramma 44: 1–8.
36
PERITI, Giancarla. 2004. Enigmatic Beauty: Correggio’s Camera di San Paolo. En: Drawing
Relationships in Northern Italian Renaissance Art: Patronage and Theories of Invention. Rout-
ledge, Londres. Págs. 153–76.

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El escorpión ¿una criatura maligna 713
en la fauna de Extremadura?

Figura 2. El escorpión en el arte. (1) Retrato de Elisabetta Gonzaga atribuido a Rafael


(c.1504), Galería de los Uffizi, Florencia. (2) Ilustración de la Luna y Escorpio en
el tratado astrológico De sphaera mundi (c. 1470), Biblioteca Estense, Módena. (3)
Sifilítico bajo el signo de Escorpio (Alberto Durero, 1496), Museos Estatales de
Berlín. (4) Moneda del emperador Adriano con la personificación de África (c.130
d.C.). (5) Sello de Mesopotamia y (6) del valle del Indo datados en el segundo milenio
a.C. con imágenes de escorpiones (En: COHEN, Simona. 2018. Elisabetta Gonzaga
and the Ambivalence of Scorpio in Medieval and Renaissance Art. Magic, Ritual, and
Witchcraft 13: 408–446).

escorpión también se relaciona con la fertilidad en el primitivo culto a Mitra.


Son abundantes las representaciones de la tauroctonía, el icono central de la
liturgia mitraica, que presenta al dios con atuendo oriental sacrificando al toro
con un puñal, acompañado de un perro y una serpiente que lamen la sangre que
mana de la herida y un escorpión que se sitúa en los genitales (Figura 3). Otra
vez el escorpión y los genitales. Este escorpión mitraico se ha definido como

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714 José Manuel López Caballero

«scorpio qui generationem».37 Durante el Renacimiento, el célebre médico,


filósofo y astrólogo PARACELSO (1493–1541) aconsejaba a quienes pade-
cían esterilidad o algún trastorno del sistema reproductivo que usaran como
talismán un escorpión.38
La relación del escorpión con la fertilidad y los genitales atiende a una
tradición milenaria. Una de las primeras representaciones conocidas del ala-
crán es el grabado en una estela de piedra babilónica del siglo XII a.C. Proba-
blemente está relacionado con Ishtar, diosa de la fertilidad y del matrimonio,
cuya encarnación astrológica era Escorpio. Mil años después, PTOLOMEO
describe al escorpión como «polyspermon» (que enriquece y siembra), en una
clara aplicación del signo astral que asocia al animal con la fecundidad agrí-
cola y el rejuvenecimiento. También asigna un control astral sobre cada parte
del cuerpo humano, afirmando que las «partes secretas» –órganos genitales–

Figura 3. Detalle de la tauroctonía mitraica en la que se aprecia el


escorpión atacando los testículos del toro (Circo Máximo, Roma).

37
VERMASEREN, Maarten Jozef. 1978. Le monument d’Ottaviano Zeno et le culte de Mithra sur
le Célius. Editorial E.J. Brill, Leiden, Holanda. Págs. 7–9.
ROMERO MAYORGA, Claudina. 2016. Iconografía mitraica en Hispania. Tesis doctoral. Facul-
tad de Geografía e Historia. Universidad Complutense, Madrid.
38
WEEKS, Andrew. 2008. Paracelsus, Essential Theoretical Writings. Editorial E.J. Brill, Leiden.

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El escorpión ¿una criatura maligna 715
en la fauna de Extremadura?

estaban gobernados por Escorpio.39 Este sistema de asignaciones se denomina


melotesia y relaciona cada constelación del zodíaco con una parte de la ana-
tomía humana. Estuvo muy en boga durante la Edad Media, cuando la cons-
telación de Escorpio experimenta cierta notoriedad con el auge de la astrolo-
gía, algo que parece reeditarse en nuestra época en las madrugadas de algunas
cadenas de televisión. Para la astrología el hombre es un reflejo del cielo, un
microcosmos en simpatía con el macrocosmos. Antiguamente se creía (aún
hay quien lee su horóscopo) que los influjos zodiacales, planetarios y demo-
níacos repercuten sobre el cuerpo y el alma humana. Se estableció un sistema
de asignaciones según el cual los miembros y los órganos internos del cuerpo
humano (microcosmos) guardarían relación con los miembros del organismo
universal (macrocosmos). Entre las muchas imágenes medievales que ilus-
tran esta idea destaca la maravillosa ilustración del Hombre Astral que ilu-
minaron los hermanos Lambourg en el que puede ser el libro medieval más
hermoso jamás creado: Las muy ricas horas del duque de Berry (siglo XV)
(Figura 4). El escorpión, claro, se sitúa sobre los genitales. La idea primitiva
se simplifica en que la influencia astral de Escorpio induce a la fornicación.
Los estudiosos de estos asuntos deducen que los nacidos bajo su signo, están
naturalmente predispuestos al ocultismo, la magia negra y el satanismo. El
escorpión se asocia en astrología a la sexualidad perversa, la muerte, la pér-
dida o la destrucción. Es así mismo un signo maléfico, asociado a Marte, que
provoca eclipses y cataclismos. En cambio, para los alquimistas medievales
tenía el poder de sublimar oro.40 La conexión del escorpión con los genitales y
su carácter simbólico de generación y de renovación agrícola, por su identifi-
cación arcaica con la fertilidad y la fecundidad, se perpetúa en la Edad Media
y el Renacimiento. El Astronomicon de MANILIO (siglo I d.C.) contribuye
significativamente a la rápida transmisión de los conceptos astrológicos gene-
rales, y por tanto de los relativos al escorpión, tanto en Occidente como en
Oriente. En esta obra se reafirman los principios de la melotesia zodiacal y de
Escorpio sobre los genitales.41 Otro autor de gran influencia en los períodos
medieval y renacentista fue Julio FIRMICO (s. IV), astrólogo romano, luego

39
PTOLOMEO, Claudio. Tetrabiblos. I: 11–15; II: 8–18; III: 10–13; IV: 6, 9.
40
FERRER, Julio. 2009. Op. cit.
41
MANILIO, Marco. Astrología. Introducción de F. Calero. Traducción y notas de F. Calero y M.J.
Echarte. Editorial Gredos. Madrid, 1996.
AURIGEMMA, L. 1976. Le Signe Zodiacal du Scorpion, Op. cit. Págs. 81–82.
HÜBNER, Wolfgang. 2014. The Culture of Astrology from Ancient to Renaissance. En: A Com-
panion to Renaissance Astrology. Editor: Brendan Dooley. Ed. Brill, Leiden y Boston. Págs. 19–20.

Revista de Estudios Extremeños, 2020, Tomo LXXVI, N.º II I.S.S.N.: 0210-2854


716 José Manuel López Caballero

convertido al cristianismo, que escribió el más amplio tratado de astrología


de la Antigüedad: Matheseos libri VIII. En esta obra se enfatizan las cualida-
des vinculadas tradicionalmente con Escorpio: generación, pasión amorosa y
fecundidad.42 Éstas y otras características atribuidas a la constelación, como
su naturaleza femenina, ascendencia sobre los genitales y sus enfermedades,
conexión con Venus y el amor… son objeto de textos herméticos medievales.43
En esta época las concepciones astrológicas tenían un marcado efecto sobre el
simbolismo animal. Se popularizaron muchas metáforas que servían para trans-
mitir la bestialidad de los vicios humanos. En el caso del escorpión, la cola cur-
vada se emplea para ilustrar a los traidores que infligen daño de manera indirec-
ta. En el siglo IV el papa Gregorio I asocia la imagen del escorpión con la del
hipócrita astuto, inocente a priori pero realmente nocivo.44 En el Medievo y el
Renacimiento el escorpión se asocia con la idea de duplicidad y ambigüedad.45
Durante siglos enciclopedias, comentarios y antologías astrológicas recurren
a su imagen para ilustrar conceptos como fecundidad, generación, nocividad,
engaño, duplicidad, comportamientos aberrantes y perversos, enfermedades
venéreas, etc. En el siglo XV las asociaciones del animal con la promiscuidad,
las enfermedades venéreas y la peste facilitaron su identificación con la sífilis,
como muestra el grabado de Durero Sifilítico bajo el signo de Escorpio (1496)
que representa un caso de la enfermedad supuestamente causada por la conjun-
ción de Júpiter y Saturno en el signo de Escorpio (Figura 2).46
Paralelamente a la imagen de la fecundidad humana y agrícola, otras
obras siguen reflejando la maldad del escorpión. En el famoso tratado astro-
lógico De sphaera mundi (Johannes de SACROBOSCO, 1230) muy influen-
ciado por el Almagesto de Ptolomeo y la astronomía islámica, aparece una
llamativa ilustración (Figura 2) de la Luna y la diosa Fortuna con un escorpión
superpuesto para ilustrar cómo la Luna gobierna a Escorpio. En el Cuento del
mercader, uno de los Cuentos de Canterbury de Chaucer (siglo XIV), se com-
para la inestabilidad de Fortuna –la suerte– con el engaño del escorpión. No
obstante, también en esa misma época la veneración católica asoció la Luna

42
FIRMICUS MATERNUS, Julius. Ancient Astrology. Theory and Practice: Matheseos Libri VIII.
Traducción de Jean Rhys Bram. Noyes Press, Park Ridge, New Jersey, 1975.
43
AURIGEMMA, L. 1976. Le Signe Zodiacal du Scorpion. Op. cit. Págs. 37–40.
44
San Gregorio Magno. Homilías sobre la profecía de Ezequiel. Libri duo, I, 9, 21. Biblioteca de
Autores Cristianos, Madrid, 2009.
45
AURIGEMMA, L. 1976. Le Signe Zodiacal du Scorpion. Op. cit. Págs. 45–56.
46
COHEN, Simona. 2008. The Ambivalent Scorpio in Bronzino’s London Allegory. En: Animals
as Disguised Symbols in Renaissance Art. Ed. Brill, Leiden y Boston. Págs. 263–270.

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El escorpión ¿una criatura maligna 717
en la fauna de Extremadura?

Figura 4. El hombre anatómico u Hombre zodiacal. Miniatura de Las muy


ricas horas del Duque de Berry elaborada por los hermanos Limbourg
(1411–1416) Cada signo del zodíaco corresponde a una parte del cuerpo
humano. Escorpio se sitúa sobre los genitales y se describe (esquina
inferior derecha) como fría, húmeda, flemática, femenina y norteña
(Pintura sobre vitela. 290x21 cm. Museo Condé, Chantilly, Francia).

con la Virgen María, percibida como un vestigio de las antiguas diosas vírge-
nes –Artemisa/Diana– que encarnaban la castidad femenina.
No obstante lo anterior, el uso mayoritario del alacrán en las artes es de
carácter negativo. Durante la Edad Media aparece en la iconografía cristiana

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718 José Manuel López Caballero

como símbolo de la traición: un animal que se desplaza con los brazos abiertos
como si propiciara un encuentro afectuoso pero que hiere clavando su temible
aguijón por la espalda. En la Europa antisemita medieval simbolizó la tan caca-
reada perfidia del pueblo judío. Entre los siglos XIV y XVI era frecuente que
cualquier representación que incluyera a Judas o cualquier pasaje de la traición
que acabó con la muerte de Cristo incluyera escorpiones: dibujado en las cora-
zas de los soldados romanos, en los ropajes de quienes condujeron a Cristo al
Calvario o simplemente a los pies del crucificado en alusión a los judíos. En
este ámbito, el escorpión es atributo de muerte, odio, envidia, mal.47 En los
bestiarios medievales queda claro que lo que suscita este animal es temor. El
escritor Javier TOMEO lo sintetiza con acierto dando la voz al propio alacrán:
«Soy la expresión perfecta de las oscuras fuerzas telúricas, relacionadas con
las tinieblas y las viejas piedras. Los hombres me temen. En otros tiempos fui
protector de la diadema real y di forma a uno de los más antiguos jeroglíficos.
Evocar ahora mi pasada grandeza, sin embargo, no me sirve de consuelo, por-
que vivir de recuerdos es como vivir entre muertos».48 Los bestiarios incluyen
–al margen del arácnido bien reconocido– multitud de monstruos e híbridos
relacionados con el escorpión entre los que podemos destacar la mantícora.49
Las descripciones de esta inexistente criatura están repletas de los atributos
más aterradores: cuerpo de león, cabeza humana, triple fila de dientes, ojos
inyectados en sangre, voz de serpiente, ávida de carne humana, etc. y casi todas
coinciden en añadirle una cola de escorpión aunque capaz de disparar espinas
venenosas para dañar o matar a sus presas. Esta quimera, cuyo nombre significa
«devoradora de personas» tiene su origen en la mitología persa y se incorporó
a la mitología clásica del mismo modo que el unicornio, gracias al historiador
y médico griego Ctesias que vivió en el siglo V a.C. y fue médico del rey persa
Artajerjes II. La mantícora es una de las criaturas legendarias que describe en
su obra Indica, una fabulosa historia de la India que desborda imaginación y
fantasía. Para algunos autores clásicos, como Pausanias, la mantícora no sería
más que una descripción exagerada del tigre de Bengala. No obstante, tanto Pli-
nio como Eliano la incluyen en sus obras y de ahí fue tomada por los bestiarios

47
LURKER, Manfred. 1994. Diccionario de imágenes y símbolos de la Biblia. Ediciones El
Almendro, Córdoba. Págs. 92–93. TERVARENT, Guy de. 2002. Atributos y símbolos del arte
profano: Diccionario de un lenguaje perdido. Ediciones del Serbal. Barcelona. pp. 226–227.
BULARD, Marcel. 1935. Le scorpion symbole du peuple juif dans l´art religieux des XIV, XV, XVI
siècles. Ed. De Boccard, París.
48
TOMEO, Javier. 1988. Bestiario. Ed. Mondadori. Madrid. Pág. 85
49
CLOUDSLEY–THOMPSON, John L. 1990. Scorpions in Mythology, Folklore and History. En:
The Biology of Scorpions. Gary A. Polis, Ed. Stanford University Press. pp. 462–485.

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El escorpión ¿una criatura maligna 719
en la fauna de Extremadura?

europeos. Probablemente, la imagen más conocida del monstruo sea la ilustra-


ción que figura en la historia natural que el clérigo y naturalista inglés Edward
TOPSELL (1572–1625) publicó a principios del siglo XVII.50
En suma, la característica esencial del escorpión como símbolo univer-
sal y arquetípico es su ambivalencia. Este temido animal encarna significados
contrapuestos, a menudo en términos que transmiten una especie de síntesis
de opuestos más que oposiciones mutuamente excluyentes. Es un símbolo que
une vida y muerte, generación y corrupción, los dones de la vida y los peligros
que la hacen tan precaria.51 En una etapa muy temprana el escorpión terres-
tre transmite estas asociaciones a su contraparte celestial, la constelación de
Escorpio. En este campo bebemos de las antiguas fuentes ilustradas en sellos y
útiles de Mesopotamia, Egipto o el valle del Indo (Figura 2).

EL ESCORPIÓN EN LOS EMBLEMAS

La literatura de emblemas, empresas o jeroglíficos se desarrolla en el


siglo XVI con la composición de imágenes más o menos enigmáticas acom-
pañadas de una leyenda que ayuda a descifrar su sentido oculto. El autor de
referencia es el humanista italiano Andrea ALCIATO (1492–1550) y su obra
Emblematum liber (1531) que no ha dejado de copiarse y reeditarse desde
entonces. Un emblema se compone de tres partes: figura, una imagen fácil de
recordar que informa sobre la idea a transmitir; título, una frase muy corta, a
veces en latín, extraída de la Biblia o de los clásicos, que da una pista sobre
el sentido de la imagen; y un texto, en verso o prosa, que describe la figura y
aclara su significado y la moralidad que encierra.
Los emblemistas se basan en las descripciones de los naturalistas clási-
cos latinos y asumen la ferocidad y peligrosidad del escorpión para ilustrar el
engaño y la traición.52 Los humanistas italianos Piero VALERIANO y Cesare
RIPA incluyen al animal en su representación del fraude: una mujer con dos
caras, una hermosa y otra desagradable, entre cuyas particularidades físicas
destaca una cola de escorpión alzada y preparada para atacar. Se basa en la
misma imagen usada por DANTE (Infierno XVII: 1–27) quien emplea una

50
TOPSELL, Edward. 1608. The History of Four-footed Beasts and Serpents. Imp. E. Cotes. Londres.
51
AURIGEMMA, Luigi. 1976. Le Signe Zodiacal du Scorpion dans les traditions occidentales
de l’Antiquité gréco-latine à la Renaissance. Civilisations et Sociétés 54. Mouton and Co., París.
52
PLINIO, Historia Natural XI, 86–91. ELIANO, Historia de los animales VI, 20.

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720 José Manuel López Caballero

figura con rostro de hombre justo, cuerpo de serpiente y cola del escorpión.53
En España numerosos emblemistas se hacen eco de esta caracterización nega-
tiva e incorporan al escorpión a sus obras. Francisco de VILLAVA lo incluye
en su Empresas espirituales y morales (1613) acompañado del lema «A quo
mors, eruo vitam» (De lo que causa la muerte, saco la vida) en una empresa
que representa cómo el pecado, una vez combatido, se convierte en su propio
antídoto, del mismo modo que el veneno del alacrán puede servir para aliviar
su picadura. El texto explicativo alude al carácter engañoso y fraudulento del
animal: «Viva figura es del pecado el Escorpión, pues al principio se muestra
blando y halagüeño, y su cola y estímulo que es la muerte, suele picarle bien a
un pecador».54 A mediados del XVII el diplomático y pensador político Diego
de Saavedra Fajardo (1584–1648) escribió, a base de emblemas, una
guía moral y filosófica para la adecuada formación política del príncipe cris-
tiano. La Empresa LII –«Más que en la tierra nocivo»– (Figura 5) muestra un
escorpión en un cielo estrellado, en referencia a la constelación, que simboliza
lo peligroso que resulta que asciendan hasta altos cargos personas malvadas y
deshonestas; pues sucederá como con los escorpiones, que causarán mayores
males desde el cielo que en la tierra. Es sabido que la verdadera naturaleza
de las personas aflora con la ostentación del poder, descubriéndose sus vicios
y acentuándose sus malas inclinaciones. Igual que el escorpión ataca con su
aguijón a quienes tiene alrededor, el ministro desleal envenenará sutilmente al
príncipe bajo sus malas prácticas y falsas palabras. Con este ejemplo, SAAVE-
DRA incide en el cuidado que debe mantener el príncipe a la hora de otorgar
cargos. Insta a reflexionar acerca del carácter de las personas, su experiencia y
destreza política. De lo contrario, el príncipe será víctima del engaño y de las
malas prácticas de sus ministros. También recurre al escorpión para acentuar la
naturaleza maligna y perniciosa del cortesano adulador que esconde bajo sus
lisonjas una picadura letal. En la Empresa XLVI arremete contra los cortesanos
sirviéndose de las palabras del profeta Ezequiel (2, 6): «Como dijo Ezequiel,
[al príncipe] le acompañan engañadores y vive entre escorpiones, cuyas colas

53
VALERIANO, Piero. 1575. Hieroglyphica. Thomam Guarinum, Basilea. XVI: 119. RIPA, Cesa-
re [1593]. Iconología. Traducción de Juan Barja y Yago Barja. Ed. Akal, Madrid, 1987. 2 vols.
Pág. 444.
54
VILLAVA, Juan Francisco. 1613. Empresas espirituales y morales. Fernando Díaz de Montoya,
Baeza. IX: 31. AMENGUAL, Mar. 2014. Los modelos animalísticos de la razón de Estado: usos
del bestiario en la emblemática política del siglo XVII. Trabajo fin de Máster en Literatura Espa-
ñola. Departamento de Filología Española II, Facultad de Filología, Universidad Complutense,
Madrid. Págs. 168–170.

Revista de Estudios Extremeños, 2020, Tomo LXXVI, N.º II I.S.S.N.: 0210-2854


El escorpión ¿una criatura maligna 721
en la fauna de Extremadura?

están siempre dispuestas a la ofensa, meditando los modos de herir. Tales sue-
len ser los cortesanos».55
El humanista y gramático extremeño Diego López, que nació en Valen-
cia de Alcántara en la segunda mitad del siglo XVI, comenta en su Decla-
ración magistral sobre las emblemas de Andrés Alciato uno de los ejemplos
más conocidos del italiano (emblema LXXIV: Iusta ultio, Justa venganza) que
representa un cuervo posado en la rama de un árbol y sujetando con el pico a
un escorpión que hunde su aguijón en el cuello del ave. (Figura 5). Lo acom-
paña la lectura: «El que en mal anda, en tal acaba» y «Quien preparaba la
muerte a otros, perece él mismo y sucumbe a sus propias perfidias». Dicho de
otro modo: quien a hierro mata, a hierro muere. La figura del cuervo que aca-
bará muerto a causa del escorpión que pensaba devorar nos enseña que quien
planea daños y males contra su prójimo, al final termina por sufrirlos en sus
propias carnes. Simboliza la justicia y prudencia.56 Alciato toma este ejemplo
de una fábula de Esopo acerca de un cuervo que sufrió en sus propias carnes

Figura 5. El escorpión en los emblemas. (1) Emblema LXXIV de Andrea Alciato


(1531), Iusta ultio (Justa venganza) un cuervo sujeta con el pico un escorpión que le
clava su aguijón en el cuello, ilustra la idea de quien a hierro mata a hierro muere. (2)
Emblema LII de Diego de Saavedra (1642), «Más que en la tierra nocivo», muestra
la constelación del Escorpión en el cielo estrellado ilustrando el daño que se puede
causar cuando ascienden a altos cargos personas malvadas y deshonestas.

55
SAAVEDRA FAJARDO, Diego. 1640. Idea de un principe politico christiano representada
en cien empresas. Milán. Págs. 374 y 548. SAAVEDRA FAJARDO, Diego. Empresas Políticas
(Introducción y edición de Sagrario López). Ed. Cátedra, Madrid, 1999.
56
ESTEBAN LORENTE, Juan F. 2000. Emblemata aurea: la emblemática en el arte y la literatu-
ra del Siglo de Oro. Zafra, Rafael y Azanz, José Javier (editores). Ediciones Akal, Madrid. Pág.157

Revista de Estudios Extremeños, 2020, Tomo LXXVI, N.º II I.S.S.N.: 0210-2854


722 José Manuel López Caballero

el daño que él esperaba causar. LÓPEZ explica «lo cual sucede en las cosas
humanas que el que piensa engañar es engañado […] Amonéstanos Alciato
que nos guardemos de hacer mal a otros, porque por ventura no suceda el
propio mal contra nosotros, porque el que hace mal no quedará sin venganza.
Algunos de los que mataron a César en el Senado se mataron con los propios
puñales y armas con que le hirieron. Cordo refiere que nueve hombres mataron
a Giordano, y después todos nueve se mataron con los propios puñales con que
le habían herido. Y para persuadirnos Alciato pone por título a la Emblema
Iustia ultio, y viene bien, porque si el cuervo arrebata al escorpión que no le
hacía daño, hace bien en vengarse del que le hacía mal, y así le cuadra Iustia
ultio, que el que mal anda en mal acaba».57

EL ESCORPIÓN COMO EXVOTO

El escorpión se utilizó, aunque raramente, como objeto votivo. Un exvo-


to es una ofrenda hecha a la divinidad –en nuestro ámbito: Jesucristo, la Vir-
gen, un santo– con el fin de cumplir una promesa o para agradecer un bien
recibido. Hasta hace pocos años era frecuente ofrecer exvotos en forma de
órganos y extremidades (manos, piernas, pies, senos, dientes, dedos, orejas,
corazones, etc.) que se depositaban en las iglesias en agradecimiento por sanar
de alguna dolencia. No suelen conservarse porque existía la costumbre de fun-
dir estas ofrendas de cera o plata para reutilizar el material. No obstante aún
pueden verse interesantes ejemplos en algunos templos extremeños.58 Y muy
cercanos: en la localidad portuguesa de Elvas el santuario de Jesús de la Pie-
dad (el Cristo) alberga la mayor colección del país vecino con seis mil objetos
votivos. Entre todas las partes del cuerpo humano representadas en las iglesias

57
LÓPEZ, Diego. 1615. Declaración magistral sobre las emblemas de Andrés Alciato. Juan de
Mongastón, Nájera. Emblema 171, págs. 394–396.
58
Las ermitas con exvotos son más abundantes en la provincia de Badajoz, por ejemplo: Nuestra
Señora del Ara (Fuente del Arco), Cristo del Humilladero (Azuaga), Virgen de los Remedios (Fre-
genal de la Sierra), Nuestra Señora de Bótoa, Santa Eulalia (Mérida), Santísimo Cristo de la Reja
(Segura de León), Virgen de Soterraño (Barcarrota), Virgen de Carrión (Alburquerque), Nuestra
Señora de Piedraescrita (Campanario), Nuestra Señora de la Antigua (Valverde de Burguillos)...
En Cáceres podemos mencionar las ermitas de San Lázaro (Trujillo) o la ermita del Cristo de
la Paz, (Santibáñez el Bajo). Ver: RODRÍGUEZ BECERRA, Salvador. 1989. Exvotos del Cris-
to del Humilladero de Azuaga (Badajoz). En: Antropología Cultural en Extremadura. Editores:
MARCOS ARÉVALO, Javier y RODRÍGUEZ BECERRA, Salvador. Asamblea de Extremadura
y Editora Regional de Extremadura, Mérida. Págs. 123–136.

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El escorpión ¿una criatura maligna 723
en la fauna de Extremadura?

los úteros o genitales femeninos resultan completamente inexistentes. Estos


órganos podrían haberse representado por un simbólico escorpión, del mismo
modo que se emplearon sapos en relación con la fertilidad siguiendo la idea
de PLINIO que relaciona este anfibio con la generación espontánea o la reno-
vación, por lo que se convirtió también en símbolo de la Resurrección en la
emblemática y la iconografía renacentista.59
Un famoso exvoto en forma de escorpión aparece en los inventarios
de las joyas donadas a la Virgen de Guadalupe. Fue ofrecido por Hernán
Cortés en 1528. Al parecer, el conquistador resultó picado por uno mientras
recorría unos morales que había plantado para alimentar a los gusanos de
seda que llevado desde España con el fin de comercializar este tejido en el
Nuevo Mundo. Fue en la zona de Morelos (México), donde habita una espe-
cie especialmente venenosa, el alacrán de Morelos (Centruroides limpidus).
La picadura fue grave y el conquistador prometió a la Virgen de Guadalupe
que le haría una rica ofrenda si lo salvaba de la muerte. Cuando se recuperó,
cumplió su compromiso y encargó a un orfebre de Nueva España una elabo-
rada joya, a modo de relicario, que contuviera en su interior el alacrán que lo
picó (Figura 6). En uno de sus viajes el propio Hernán Cortés visitó Guada-
lupe para entregar la joya a la Virgen.60 Desgraciadamente el valioso exvoto
también fue víctima de la desamortización y está desaparecido desde el siglo
XIX. Hemos de contentarnos con las descripciones que figuran en los inven-
tarios, como el de fray Gabriel de TALAVERA (1597): «Está un escorpión
de oro, engaste de otro verdadero que encierra. Ofreciole Fernando Cortés,
Marqués del Valle, honra, valor y lustre de nuestra España. Dio ocasión
a esta dádiva el milagro famoso, que en su defensa obró Nuestra Señora;
habiéndolo mordido un escorpión y derramado tanto veneno por su cuerpo
que le puso a peligro de perder la vida. Puesto en este estrecho, volvió los
ojos a Nuestra Señora suplicándole le acudiera en tanta necesidad. Fue su
majestad servida de oír su petición no permitiendo pasara adelante el daño.
El famoso capitán agradecidísimo de la merced, vino de lo más remoto de
las Indias a esta santa casa, año de mil quinientos veintiocho y trajo este
escorpión de oro y el que le había mordido dentro. Es este engaste y pieza de

59
WEINRYB, Ittai. 2016. Procreative Giving: Votive Wombs and the Study of Ex Votos. En: Ex Voto:
Votive Giving Across Cultures. Ed. I. Weinryb. Bard Graduate Center. Nueva York. Págs. 276–298.
PLINIO. Historia Natural VIII, 32.
60
LÓPEZ MEDELLÍN, Xavier. 2014. Hernán Cortés y la joya del alacrán. ¿Cómo ves? 188: 26–29.
Disponible online en: http://www.medellinhistoria.com/data/sections/12/docs/1407259666.pdf

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724 José Manuel López Caballero

Figura 6. Alacrán de Morelos (Centruroides limpidus) y dibujo del exvoto de


Hernán Cortés según el inventario de las joyas de la Virgen de Guadalupe de
1778. Elaborado en oro, esmeraldas y piedras preciosas, contiene en su interior
al animal que picó a Cortés (En: LÓPEZ MEDELLÍN, Xavier 2014).

mucho valor, y de maravilloso artificio, en que los indios se aventajaron».61


La misma joya se menciona en obras posteriores: «Un escorpión de oro,
cuajado de esmeraldas y otras preciosas piedras y dentro el ponzoñoso ani-
malillo, instrumento de su muerte».62

EL ESCORPIÓN EN LA BOTÁNICA

De un modo más o menos tangencial podemos hablar de la presencia de


este animal en la ciencia que estudia los vegetales, pues existe una termino-
logía escorpioide en el mundo de las plantas debido a la semejanza de frutos,
hojas o flores con la conspicua cola del escorpión. Los casos más conocidos

61
TALAVERA, fray Gabriel. 1597. Historia de Nuestra Señora de Guadalupe. Imprenta de Tho-
más de Guzmán, Toledo. Pág. 178.
62
SAN JOSEPH, fray Francisco. 1743. Historia Universal de la primitiva y milagrosa imagen de
Nuestra Señora de Guadalupe. Imprenta de Antonio Marín, Madrid. Págs. 143–144.

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en la fauna de Extremadura?

son las inflorescencias de la familia Boraginaceae. En éstas el eje principal


termina en una flor, por lo que deja de crecer, pero por debajo se desarrollan
otras flores que se disponen hacia el mismo lado, de modo que el conjunto se
curva en forma de espiral como la cola del escorpión. Son varias las especies
de esta amplia familia que adoptan en su desarrollo formas escorpioides. En
Extremadura destacan las populares nomeolvides (Myosotis sp.), las abun-
dantes borrajas (Borago sp.) o los jaramagos (Heliotropium sp.). Entre estas
últimas destaca la llamada hierba alacranera (H. europaeum) que ha formado
parte de remedios y antídotos contra el alacrán desde hace siglos (Figura 7).
El mismo nombre común tiene una leguminosa (Coronilla scorpioides) que
presenta un fruto alargado, angosto, curvado y con diversas ceñiduras que
recuerda la forma de la temible cola del alacrán (Figura 7). Ésta es una plan-
ta muy aromática y bastante tóxica que antaño era común en zonas calizas
de Extremadura y se ha rarificado. Ya Dioscórides afirmaba que causaba la
muerte de los escorpiones. Los mismos efectos letales para estos arácnidos
(realmente para buena parte de los seres vivos) tiene el acónito (Aconitum
sp.). Plinio, Dioscórides y Teofrasto afirmaban que solo con poner la planta
sobre el dorso de un escorpión éste se quedaría seco de inmediato. La creencia
mágica obedece a que la raíz se parece a la cola del escorpión. En realidad es
una ranunculácea muy tóxica que se ha utilizado como veneno durante siglos
y antaño estuvo muy ligada a la alquimia y la nigromancia. Su toxicidad se
debe a que contiene aconitina, uno de los alcaloides más activos y nocivos.
Incluso su manipulación resulta peligrosa porque el veneno puede hacer efec-
to al mero contacto con la piel. El acónito común (Aconitum napellus) es una
planta propia de zonas montañosas húmedas que en Extremadura está citada
en la Garganta de los Infiernos. Se considera la planta más tóxica de Europa.
Su comercio está restringido y no se recomienda su utilización sin control
médico. Por otro lado, también las hojas de algunos helechos de cierto porte
se desarrollan en espiral adoptando formas que recuerdan mucho a la cola del
escorpión, el Extremadura el caso más evidente es el del helecho real (Osmun-
da regalis)63 (Figura 7).

63
MAYOR, Adrienne. 2018. Fuego griego, flechas envenenadas y escorpiones. Ediciones Desper-
ta Ferro, Madrid. TEJERINA, Álvaro. 2010. Usos y saberes sobre las plantas de Monfragüe. Etno-
botánica de la Comarca Natural. Edición del autor. Cáceres. RIVAS GODAY, Salvador. 1953.
Especies indicadoras de los calerizos paleozoicos en Extremadura. Anales del Jardín Botánico de
Madrid, vol. 11, nº 1. págs. 503–514. DIOSCÓRIDES, De materia medica IV, 192. GIL CHAMO-
RRO, Alberto. Com. pers.

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726 José Manuel López Caballero

Figura 7. Formas vegetales que recuerdan a la cola del escorpión.


(1) Cima escorpioide de la alacranera Heliotropium europaeum. (2)
Fruto de hierba alacranera (Coronilla scorpioides). (3) Desarrollo
de la hoja del helecho real (Osmunda regalis).

HISTORIA NATURAL

Los autores de la época clásica incluyen en sus tratados una larga serie de
datos referidos al escorpión, empezando por la pintoresca la clasificación que
citan NICANDRO, PLINIO o ELIANO, quienes diferencian los escorpiones
en: blancos, rojos, ahumados, negros, verdes, tripudos, semejantes a cangrejos,
fogosos, voladores, los que tienen dos aguijones, los que tienen la cola dividida
en siete anillos, etc.64 Se decía –y así se creyó durante siglos– que el escorpión
no pone huevos, sino que pare a las crías cuando es fecundado por el calor del
sol; que si una persona pisa sus excrementos le salen úlceras; que se espantan
quemando el cuerpo de otro escorpión, gálbano o sebo de cabra; que el jugo de

64
NICANDRO, Theriaka 769–799. ELIANO, Historia de los animales VI, 20.

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El escorpión ¿una criatura maligna 727
en la fauna de Extremadura?

rábano los mata; que hay lugares donde los escorpiones solo pican a los nativos
y nunca a los extranjeros…65
Pero entre todos los datos destaca, como es evidente, su peligrosidad. En
ocasiones se exagera hasta extremos pintorescos, como cuando ELIANO afir-
ma que, para evitar a los alacranes, los habitantes de Libia calzan botas altas y
duermen en lechos suspendidos de cuerdas, pero los escorpiones encuentran un
modo de sujetarse al techo y se agarran unos a otros con sus pinzas de modo que
el último baja por los cuerpos de todos los demás hasta la cama del hombre, le
pica y vuelve a subir, deshaciéndose la cadena según van subiendo todos (sic).66
Los griegos llamaban escorpión a una de sus más eficaces máquinas de guerra,
una especie de catapulta que era capaz de lanzar jabalinas a grandes distancias.67
Restos de esta tradición trascienden hasta nuestro días en el arte y la
literatura, por ejemplo en el dicho: «In cauda venenum» –literalmente «vene-
no en la cola»– creado en su origen en relación con el alacrán y que se sigue
utilizando cuando se quiere indicar que lo peor llega al final. Como es habitual
ARISTÓTELES, y los autores latinos que se basaban en las obras del sabio
griego, incluyen una buena cantidad de datos fantásticos en lo referente a estos
animales. De esa época surgen ideas como describir a los escorpiones como
una horrible plaga africana («pestis inoportuna») o afirmar que podían volar
dejándose llevar por el viento o que su presencia contaminaba el aire o que
surgían de los cadáveres… Era creencia ampliamente asumida que los escor-
piones nacían por generación espontánea de las carroñas o del agua estancada.
«El cadáver del cocodrilo genera escorpiones», escriben Claudio ELIANO
y PLINIO el Viejo68 repitiendo lo que Aristóteles había escrito tres siglos
antes y estableciendo una tendencia que se mantendría durante mil setecientos
años. A finales del XVI Conrad GESNER (1551–1587), uno de los científicos
más importantes y reconocidos de su época, aún afirma que los seres vivos se
reproducen por dos vías: por semillas o huevos –como los animales, los hom-
bres y las palmeras– o por la putrefacción que generan espontáneamente seres
como los escorpiones (sic).69 Otros datos sorprendentes que se consideraron

65
MARTÍNEZ SAURA, Fulgencio. 2007. Diccionario de zoología en el mundo clásico. Ellago
Ediciones. Castellón. Págs. 138–140.
66
ELIANO, Claudio. Historia de los animales VI, 23.
67
POLIBIO, Historia L, 4. VITRUBIO, De Arquitectura X, 1. VEGECIO, Militari insituta IV, 22.
68
ELIANO, Historia de los animales II, 33. PLINIO, Historia Natural XX, 12. El propio Plinio
añade que enterrando un cangrejo muerto en el litoral aparecerá dentro de su caparazón un escor-
pión de cola amenazante (Historia Natural IX, 99).
69
GESNER, Conrad. 1587. Historiae animalium. Zurich.

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728 José Manuel López Caballero

válidos hasta el siglo XVII incluyen que los escorpiones son todas hembras y
vírgenes, y que se arrepienten al propinar un picotazo y nunca se lo perdonan
a sí mismos. Desde un punto de vista científico no cabe más comentario a
la última afirmación. La presunta virginidad del escorpión puede basarse en
observaciones reales pues el macho no tiene un pene visible y, como se des-
cribió al principio, ambos sexos no se unen físicamente en una cópula como
otros animales. Por eso indica Gesner, siguiendo a Eliano, que la fecundación
de los escorpiones no es sexual sino debida «a la potencia del astro solar». En
cuanto a la presencia del escorpión en las carroñas es una observación que no
parece una fantasía de los antiguos, sino un resultado fruto de observaciones
reales, aunque mal interpretadas. Las carroñas son frecuentemente visitadas
por toda una serie de artrópodos y, aparte de los necrófilos, encontramos los
que hacen presa en los verdaderos necrófagos. El cadáver de un cocodrilo o de
un cangrejo proporcionan humedad, sombra y alimento, y representan un hábi-
tat idóneo para numerosos artrópodos, entre ellos, el escorpión, que van a la
caza de presas fáciles.70 La primera investigación sobre estos arácnidos basada
en experimentos y observaciones reales y libre de supersticiones y mitos se la
debemos al gran médico y naturalista italiano Francesco REDI (1626–1697),
el mismo que demostró que los insectos no nacen por generación espontánea,
que estudió los escorpiones de Italia y del norte de África.71
Algunas de las antiguas creencias populares sobreviven en nuestros días
y, sorprendentemente, sigue siendo necesario desmentirlas. Por ejemplo, es
completamente falsa la rocambolesca idea, ya citada, de que los escorpiones
puedan descolgarse desde el techo ayudándose unos de otros para picar a una
víctima, entre otras razones porque son animales nada sociables que apenas
mantienen contacto con sus congéneres si no es para aparearse o practicar
el canibalismo. Por muy malvados que se les crea, no podrían elucubrar tal
maquiavélica maquinación. Del mismo modo, habría que poner fin de manera
definitiva a la leyenda –y cruel pasatiempo– según la cual cuando un escorpión
es colocado en el centro de una circunferencia de fuego o brasas incandescen-
tes se pica a sí mismo para darse muerte. Se trata de una creencia tan antigua
como falsa. Por norma general, un animal nunca se suicida en el sentido en que
podemos entenderlo los humanos.72 Aunque el comportamiento y la postura del

70
FERRER, Julio. 2009. Op. cit.
71
REDI, Francesco. 1668. Esperienze intorno alla generazione degli insetti. All’ Insegna della
Stella. Florencia.
72
RAMSDEN, Edmund y WILSON, Duncan. 2014. The Suicidal Animal: Science and the Nature
of Self-Destruction. Oxford Academic, Past & Present 224 (1): 201–242.

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El escorpión ¿una criatura maligna 729
en la fauna de Extremadura?

animal así torturado puedan sugerir lo contrario, lo cierto es que en estas cir-
cunstancias el alacrán simplemente muere abrasado.73 Esta idea es una creencia
sólidamente anclada en la tradición. Incluso el poeta romántico Lord BYRON
lo aborda en uno sus poemas –El Giaour (1813)– en el que también trata otras
leyendas cruentas, como los vampiros.74A pesar del supuesto gesto romántico
y de los espeluznantes experimentos diseñados para incitar al escorpión al sui-
cidio, el recorrido de estas crueles prácticas es bastante corto. Ya en 1883 el
zoólogo británico Conwy Lloyd MORGAN (1852–1936), que hizo notables
contribuciones a la psicología animal, sometió a varios escorpiones a todo tipo
de tormentos sin observar ningún suicidio entre ellos. Otro aspecto importante
de este episodio es que presupone que el escorpión, si es capaz de darse muer-
te, no sería inmune a su propio veneno. Una creencia bastante extendida pero
falsa. En 1887 otro zoólogo británico, Alfred G. BOURNE (1859–1940), rea-
lizó una serie de experimentos en los que inyectaba a los escorpiones su propio
veneno sin que por ello les causase la muerte. De hecho, toleran dosis cientos
de veces superiores a las letales en otras especies porque su hemolinfa es capaz
de neutralizar las toxinas. Si el veneno se inyecta directamente en un ganglio
nervioso, el escorpión muere.75

EL ESCORPIÓN EN LA MEDICINA TRADICIONAL

La notable presencia del escorpión en la historia del arte y en la mitología


repercute en la medicina popular hispana y en la extremeña en particular. Esta
recoge, por un lado, numerosos remedios tradicionales para tratar la picadu-
ra y, por otro lado, el empleo del propio alacrán para hacer frente a diversas

PRETI, Antonio. 2007. Suicide among animals: A review of evidence. Psychological Reports
101(3): 831–848.
73
GARCÍA HERRERO, F.J. 1985. El pretendido suicidio de los escorpiones (Scorpionida). Bole-
tín del Grupo Entomológico de Madrid 1: 157–162
74
«La conciencia atormentada por los remordimientos / es como el escorpión rodeado por el
fuego: / el círculo se hace más devorador/ a medida que se estrecha / y acaba por envolverlo en
llamas. /El cautivo conoce la suerte que le aguarda / y martirizado por mil dolores / y enloquecido
por su desesperante rabia, / no encuentra ya sino un triste recurso: / aquel aguijón que él guarda-
ba para sus enemigos / y cuyo veneno jamás fue vano, / puede con una sola agonía / poner término
a todos sus padecimientos». (George Gordon BYRON, 1813).
75
LEGROS, Christian, MARTIN-EAUCLAIRE, Marie-France y CATTAERT, Daniel. 1998. The
myth of scorpion suicide: are scorpions insensitive to their own venom? Journal of Experimental
Biology 201: 2625–2636.

Revista de Estudios Extremeños, 2020, Tomo LXXVI, N.º II I.S.S.N.: 0210-2854


730 José Manuel López Caballero

enfermedades. Hasta una veintena de dolencias humanas se han tratado a base


de alacranes, incluyendo problemas digestivos, dolores abdominales, dolores
musculares, cistitis, lumbalgia, quemaduras, sabañones, convulsiones, otitis,
fístula lagrimal, paludismo, fiebre, etc.76 El principal recurso terapéutico es el
propio animal. En muchas zonas de España se recomienda el uso tópico del
escorpión que haya provocado la picadura, machacado y aplicado directamen-
te sobre la zona afectada. Esta es una idea que lleva implícita la atávica creen-
cia «similia similibus curantur» –lo semejante se cura con lo semejante–, base
del principio homeopático «lo mismo que mata puede dar la vida». El empleo
del alacrán como remedio contra su propia picadura se remonta a la terapéu-
tica del mundo clásico. PLINIO recomienda «la ceniza del propio escorpión
bebida en vino»; y DIOSCÓRIDES indica que: «El escorpión terrestre crudo,
machacado y aplicado sobre la herida, se convierte en un remedio contra su
propia picadura. Se come también asado para lo mismo».77 Remedios simila-
res se describen en la literatura médica hasta el siglo XIX.78
El uso del alacrán como remedio mágico para diversas dolencias se
explica a través de una cita de PLINIO que resulta bastante ilustrativa: «En
caso de fiebres cuartanas la medicina clínica resulta prácticamente ineficaz.
Por esta razón citaré muchos remedios de los magos y, en primer lugar,
aquellos que recomiendan que colgar como amuletos: […] cuatro anillos de
cola de escorpión con aguijón en un paño negro de modo que, en un plazo
de tres días, el enfermo no vea al escorpión, al que se deja libre, ni al que
le ha atado el amuleto, que debe esconderlo después del tercer ataque de
fiebre».79 Por otro lado, Andrés LAGUNA incluye en uno de comentarios a la
obra de Dioscórides un texto, también muy ilustrativo, acerca de las creencias
de toda una época en relación con el escorpión: «Mucho debemos a la natura-
leza, pues ya que para más adornar el mundo con tanta variedad de animales,
quiso producir algunos virulentos y perniciosos al hombre: juntamente con

76
GONZÁLEZ, J.A. y VALLEJO J.R. 2013. Op. cit.
PARDO DE SANTAYANA, Manuel et al. 2014. Buthus Leach, 1815. En: Inventario español de
los conocimientos tradicionales relativos a la biodiversidad. Ministerio de Agricultura, Alimenta-
ción y Medio Ambiente, Madrid. Pp. 293–296.
77
PLINIO. Historia Natural VIII, 32. DIOSCÓRIDES, De materia medica XI: Del Alacrán
terrestre.
78
CHINCHILLA, Anastasio. 1841. Anales históricos de la medicina en general, y biográfico-
bibliográficos de la española en particular. Tomo I. Imprenta de López y Compañía. Valencia.
BELL, Benjamin. 1813. Sistema o curso completo de cirugía, vol. 3. Imp. García y compañía. Madrid.
79
PLINIO, Historia natural XXX, 31.

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El escorpión ¿una criatura maligna 731
en la fauna de Extremadura?

ello, y en ellos mismos, nos dio el remedio y la medicina (...) Pare ordina-
riamente la hembra del alacrán once gusanillos a manera de huevos, de los
cuales (según cuentan algunos) se come luego los diez, dejando al más robusto
y diestro de todos para perpetuar el linaje, el cual, después, en recompensa
de tan singular beneficio, acordándose más de la injuria y muerte de sus her-
manos que de la gracia propia, como criatura ingratísima, conspira contra su
propia madre y la mata».80 Una vez más se mezclan observaciones reales con
conclusiones erróneas. En contra de lo que tantas veces se afirma, las crías no
matan a la madre, ni devoran su vientre para nacer (algo que también se achaca
a otros animales venenosos como las víboras). Alguna hembra puede morir
tras el nacimiento de su progenie y la imaginación hace el resto. Efectivamente
el alacrán es venenoso y «vivíparo», como se ha citado, las hembras «paren»
a sus crías vivas tras incubar el huevo fecundado en el interior de su cuerpo.
Cuando los pequeños alacranes eclosionan, perfectamente formados, suben al
dorso de su madre donde permanecen unos días. Tampoco es cierto que la
madre se los coma, todo lo contrario. Algo que sí puede hacer es ayudar a sus
pequeños a librarse de la membrana coriónica en la que salen envueltos, una
maniobra que puede dar lugar a confusiones.
El mejor remedio tradicional para tratar la dolorosa picadura del escor-
pión es el propio escorpión. Por eso se recomendaba comer alacranes crudos
o asados o aplicar sobre la picadura el cuerpo machacado del propio picador.
Aparte de la citada idea intemporal de que lo similar cura lo similar, es también
una racionalización de la magia: si el animal convive con su propio veneno, es
que lleva en sí el antídoto, luego su cuerpo molido neutralizará el tóxico. Por
eso recomendaba PLINIO ingerir escorpiones pulverizados contra las mor-
deduras de reptiles.81 Otro remedio ampliamente extendido por nuestra geo-
grafía es la aplicación externa del llamado aceite de escorpión, que es aquel
en el que se han frito o macerado escorpiones. Su uso tópico fue un remedio
común durante la Edad Media y en el mundo antiguo.82 Entre los supuestos
beneficios de este aceite de alacranes se incluye su uso como ingrediente de
afrodisíacos para potenciar la estimulación sexual,83 una nueva relación del

80
Comentario de Andrés LAGUNA en: DIOSCÓRIDES. De materia medica XI: Del Alacrán terrestre.
81
PLINIO, Historia Natural XXIX, 4.
82
BENÍTEZ CRUZ, Guillermo. 2011. Animals used for medicinal and magico-religious purposes
in Western Granada province, Andalusia (Spain). Journal of Ethnopharmacology 137: 1113–1123.
83
RUBIO GAGO, Manuel E. y RÚA ALLER, Francisco J. 2008. Amuletos y talismanes, filtros y
elixires. En: E. García López (editor). Bierzo mágico. Fundación Saber.es. León.

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732 José Manuel López Caballero

escorpión con lo genital. Existen, además, otros muchos remedios en la far-


macopea popular hispana. DIOSCÓRIDES afirma que los cangrejos de río
«molidos crudos y bebidos con leche de borrica son útiles contra las pica-
duras del alacrán. Majados y puestos en albahaca sobre los escorpiones los
matan. Los cangrejos marinos hacen las mismas cosas pero no con tanta
eficacia».84 Entre otras soluciones pintorescas citadas por este autor están
los emplastos con trozos de momia, leche de vaca con mantequilla, leche de
asno, peces fritos, estiércol de asno o caballo mezclado con vino, caracoles
majados vivos en un mortero y mezclados con vino, o situar sobre la picadu-
ra un ratón doméstico abierto en canal,85 lo que obedece a la antigua creencia
de que el veneno tiende a penetrar más fácilmente en tejidos sangrantes y
desgarrados mediante un proceso de transferencia mágica. Entre estos trata-
mientos mágicos ancestrales se decía en Grecia y Sicilia que lo más eficaz
era montarse hacia atrás en el asno más cercano, y mirando su cola, decirle:
–Un escorpión me ha picado– lo cual transmitiría los efectos de la picadura
al pobre animal.86 Andrés LAGUNA añade algún remedio truculento a base
de escorpiones: «Hecho fina papilla y tomado con vino, deshace la piedra de
los riñones. De la misma manera y diluido en agua puédese aplicar con una
jeringa por el caño de la orina para destruir la piedra de la vejiga». Ante
esa opción quizá sea mejor encomendarse directamente a un ser divino. En
este tema, los amuletos y objetos sagrados son comunes en todo el mundo.
En zonas rurales del norte de África sigue siendo costumbre utilizar la pala-
bra divina con efectos protectores. Por eso los campesinos llevan filacterias
con versículos del Corán (Calam–Allah) para evitar ser picados por víboras
o escorpiones.87
En Extremadura, como en el resto del mundo, los alacranes suscitan
algo más que temor. Se los califica de matacorderos o revientaperros. Entre
los remedios tradicionales para prevenir o sanar sus picaduras se encuen-
tran, además de algunos de los mencionados, otros propios de esta tierra.88
Los naturales de la sierra de Gata afirmaban que para evitar las picaduras

84
DIOSCÓRIDES, De materia medica X: Del Cangrejo.
85
DIOSCÓRIDES, De materia medica LXII: De los ratones; Cap. LXXII: Del estiércol.
86
FERRER, Julio. 2009. Op. cit.
87
MONZÓN, Francisco J. y BLASCO, Rosa M. 1997. Conceptos médicos y populares en torno al
escorpión. Boletín SEA 17: 47–51.
88
DOMÍNGUEZ MORENO, José María. 2005. Dermatología popular en Extremadura (y IV).
Revista de Folklore 297: 88–97. GONZÁLEZ, J.A. y VALLEJO J.R. 2013. Op. cit. GIL CHAMO-
RRO, Alberto. Com. pers.

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El escorpión ¿una criatura maligna 733
en la fauna de Extremadura?

del alacrán era suficiente con llevar encima una hoja de acedera o vinagrera
(Rumex acetosa) probablemente por su conocido sabor agrio. En otras locali-
dades extremeñas, como Ibahernando o Villafranca de los Barros, esa misma
planta, propia de robledales y que raramente se encuentra en la provincia de
Badajoz, era más eficaz para tratar a quien ya hubiera sufrido la picadura,
para ello había que cocer sus hojas en vino y tomarse el caldo de una tacada.
Aún hoy se siguen consumiendo ensaladas o sopas con hojas de acedera.
Otros antídotos similares incluyen bebedizos y emplastos preparados con
zumo de limón o plantas como las citadas hierbas alacraneras (Heliotropium
europaeum o Coronilla scorpioides). Para matar escorpiones en Extremadura
y el resto de Europa se ha usado tradicionalmente el acónito (Aconitum sp.),
una planta realmente tóxica cuya raíz, como ya se ha citado, se parece casual-
mente a la cola de este animal.
Además de las mencionadas, son muchas las plantas que en Extrema-
dura y el resto de España se han utilizado de manera tradicional para tratar la
picadura del alacrán, a saber: aplicaciones directas de látex de adelfa (Nerium
oleander), hojas y flores de torvisco (Daphne gnidium), cocciones de hojas de
fresno (Fraxinus angustifolia), gordolobo (Verbascum thapsus), cardos (Atrac-
tylis sp) o cerraja (Sonchus oleraceus) que según Laguna «majada la hierba,
juntamente con las raíces, y aplicada, socorre a los mordidos del escorpión»;
como repelentes se han empleado varas de avellano (Corylus avellana) o bul-
bos machacados de ajo porro (Allium ampeloprasum); y para aliviar la pica-
dura se recomendaban frutos de mirto (Myrtus communis) tomados con vino o
granos fermentados de hinojo (Foeniculum vulgare).89
Otros remedios más inocuos incluyen verter sobre la picadura los mara-
villosos polvos de alicor que no son más que raspaduras de cuernos de ciervo.
En Jaraicejo y Torrejón el Rubio se inclinaban por lavar la picadura con agua
en la que hubiera reposado un asta de venado. Otros remedios con base ani-
mal empleados en Extremadura para curar las picaduras del alacrán incluyen
sanguijuelas, piel de rana, caninos de lobo, pollos de gallina sacrificados,
grasa de jabalí, orina de cabra, heces de vaca, e incluso fluidos humanos

89
PARDO DE SANTAYANA, Manuel et al. (editores). 2018. Inventario español de los conocimien-
tos tradicionales relativos a la biodiversidad. Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y
Medio Ambiente. Madrid. Vol. 1: 95; Vol. 2: 20, 196, 204, 355; Vol. 3: 92, 162, 171, 228, 271, 385.
JARAVA, Juan. 1557. Historia de yervas y plantas. Herederos de Arnaldo Byrcman, Amberes.
Edición facsímil de Miquel Sambró. Barcelona, 2000. Estudio de José M. López Piñero, María
Luz López y José Pardo. Págs. 48, 66, 264, 345, 389 y 483.

Revista de Estudios Extremeños, 2020, Tomo LXXVI, N.º II I.S.S.N.: 0210-2854


734 José Manuel López Caballero

como orina, semen, sangre menstrual o flujo vaginal.90 A todos ellos hay que
añadir la infalible piedra bezoar.91 Y, por supuesto, está la aplicación del
propio escorpión causante de la dolorosa picadura. Aunque antes de ponerlo
sobre la herida hay que matarlo y freírlo o bien machacarlo y aplicar la papi-
lla resultante. Este mismo remedio lo empleaban los pastores extremeños
para sanar las picaduras al ganado.92 En muchos pueblos era frecuente que
los curanderos locales guardasen escorpiones macerados en alcohol o aguar-
diente, ya que a este líquido se le atribuían excelentes propiedades asépticas
y antivenenosas para sus picaduras. De hecho, hasta no hace muchos años
se creía que podía extraerse de los escorpiones un aceite capaz de curar
sus picaduras y las de otros animales venenosos. Durante siglos se trató de
una idea tan errónea como popularmente aceptada. A finales del XIX toda-
vía aparece el famoso aceite en la Pharmacopea Hispana aunque hacía ya
muchos años que las ideas científicas derivadas de la Ilustración imperaban
en toda Europa.93 La receta del «Aceite de alacranes» (Oleum scorpionum)
se preparaba, según reza el texto, con «Ocho onzas de alacranes vivos» y
«tres libras de aceite de olivas» de la siguiente forma: «Ahóguense los ala-
cranes en el aceite, añádase un poco de agua; caliéntese a fuego suave hasta
evaporar toda la humedad; pásese por un lienzo y fíltrese por papel. Se usa
en fricción, en el hipogastrio, para promover la excreción de la orina».94 En
Extremadura el aceite de escorpión se empleaba para curar los sabañones.
En las sierras del sur de Badajoz era el remedio habitual para combatir las
convulsiones en los niños así como los dolores abdominales causados por
obstrucciones intestinales, apendicitis, cólicos o gastroenteritis.95 Para curar
la conjuntivitis y enfermedades de los ojos del ganado, los ganaderos del

90
GUÍO CEREZO, Yolanda. 1992. Naturaleza y salud en Extremadura: los remedios. Asamblea
de Extremadura. Mérida.
91
Se llama bezoar a la acumulación de sustancias no digeribles que forman masas de tamaño
variable y se pueden hallar en el estómago o intestinos de los animales. La palabra bezoar viene
del persa pâdzahr, que significa «antídoto» pues en la antigüedad se creía que podía anular los
efectos de los venenos.
92
DOMÍNGUEZ MORENO, José María. 1994. La Etnoveterinaria en Extremadura: El tratamien-
to del ganado lanar. Revista de Folklore 160: 111–121.
93
MONZÓN, Francisco J. y BLASCO, Rosa M. 1997. In cauda venenum: El mito del Escorpión
(VI). El Escorpión en la Farmacopea española. Boletín SEA 18: 24.
94
Farmacopea Española (5ª ed.). Imprenta Nacional. Madrid. 1865. Pág. 68.
95
NOGALES, José. 1907. Apuntes para el folklore bético–extremeño. Prácticas y creencias popu-
lares en el SO de España. Revista de Extremadura 9: 145–167.

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El escorpión ¿una criatura maligna 735
en la fauna de Extremadura?

valle del Alagón y de los Ibores solían colgar al cuello de sus ovejas enfermas
un pequeño recipiente con un alacrán en su interior con la intención que el
animalejo y la rija fueran secándose al mismo tiempo.96 En varias comarcas
extremeñas el alacrán se ha utilizado para tratar enfermedades oftalmológi-
cas en las personas. En algunos pueblos aún perdura la tradición de que el
mejor remedio contra la rija (dacriocistitis crónica o fístula que se hace deba-
jo de la glándula lacrimal) consiste en atrapar un escorpión e introducirlo
en un tubo de caña u otro recipiente bien cerrado que se colgaba del cuello
mediante un cordón de lana de manera que la enfermedad se iría curando
conforme el animal se fuera secando y convirtiéndose en polvo.97 Esta es una
de las supersticiones que recoge Publio HURTADO referente a Alía donde
se aconsejaba: «encerrar un alacrán en un alfiletero, que llevará consigo el
rijoso, y en cuanto el arácnido muera, se verá libre de la inflamación del
saco lacrimal».98 El mismo autor menciona cómo se empleaban escorpiones
a modo de amuletos para combatir las fiebres de la malaria.99 En Olivenza se
capturaban y se mantenían vivos en un tubo de metal que se llevaba colgado
del cuello con el fin de librarse de las picaduras.100 Y en Serradilla se creía
que la mejor inmunización contra esta picadura era capturar un espécimen y
mantenerlo vivo y encerrado en una caja hasta que muriese, pues entonces se
convertiría en un magnífico amuleto protector.101 En Cheles era normal, hasta
época reciente, que cuando un niño tenía algún problema en un ojo, su madre
le metiese un alacrán vivo en una caja de betún y lo llevase colgado del cuello
los días que fuesen necesarios. Si este moría, había que salir al campo a la
caza y captura de otro hasta que el ojo quedase finalmente sanado.102 Hasta
hace un siglo, para curar las convulsiones infantiles en el sur de la provin-
cia de Badajoz, se llevaba a cabo un ritual consistente en aplicar aceite de

96
DOMÍNGUEZ MORENO, José María. 1994. Op. cit.
97
GONZÁLEZ POZUELO, Fernando. 1985. Rasgos culturales de la sociedad tradicional extreme-
ña. Cuadernos de Realidades Sociales 25–26: 85–110.
98
DOMÍNGUEZ MORENO, José María. 2004. Dermatología popular en Extremadura (II). Revis-
ta de Folklore 281: 155–165.
99
HURTADO, Publio. 1902. Supersticiones extremeñas. Cáceres.
100
RUBIO, A. 1997. Notas para el conocimiento de la medicina popular y supersticiones curativas
en la comarca de Olivenza. Encuentros–Encontros 3, 259–283.
101
TEJERINA, Álvaro. 2010. Usos y saberes sobre las plantas de Monfragüe. Etnobotánica de la
Comarca Natural. Edición del autor. Cáceres.
102
MAYORGA, Fermín. 2013. Los animales del diablo en Extremadura. Disponible online en:
http://mayorgainquisicion.blogspot.com.es/

Revista de Estudios Extremeños, 2020, Tomo LXXVI, N.º II I.S.S.N.: 0210-2854


736 José Manuel López Caballero

escorpión sobre el estómago del niño afectado, al tiempo que se colocaba un


lignum crucis sobre el pecho y se realizaba una cruz con saliva en su meji-
lla.103 En las montañas del norte de Extremadura se trataban las fiebres de
origen palúdico con un ritual consistente en atrapar un escorpión y meterlo
en un recipiente que se llevaba colgando del cuello o en el bolsillo; en esta
zona, para bajar la fiebre echaban un alacrán sobre la colcha que cubría a la
persona indispuesta.104
Otros remedios veterinarios a base de alacranes incluyen el alivio de
dolencias como retención de orina, fístula lagrimal, fiebre aftosa o las heridas
de los cerdos castrados.105 En la comarca de Zafra se trataba la retención de
orina de los potros aplicándoles en el pene aceite donde se hubiera macerado
un alacrán;106 y en el entorno de Monfragüe, la fiebre aftosa del ganado se tra-
taba colgando del cuello del animal infectado un campanillo sin badajo que se
taponaba conteniendo quince alacranes.107 Existen rituales más sofisticados, en
el cercano municipio salmantino de Almendra se tratan las heridas del ganado
aplicando con una pluma rémige de cigüeña aceite de freír hojas de ombligo de
Venus (Umbilicus rupestris) y un alacrán.108
Un uso a medio camino entre lo curioso y lo aberrante que se ha dado
a los escorpiones es fumarlos. Esta extraña práctica se ha realizado en algu-
nas comarcas de la provincia de Badajoz hasta un pasado muy reciente: los
alacranes se mataban, se secaban y se fumaban.109 Ésta fue una práctica relati-
vamente frecuente en algunas zonas de Oriente Medio que sigue realizándose
en algunos lugares de Afganistán, India o Pakistán, donde los adictos tratan

103
NOGALES, José. 1907. Op. cit.
104
CARRIL, Ángel. 1981. Veterinaria y medicina popular en Salamanca. Revista de Folklore 5:
27–32.
BLANCO, Juan Francisco. 1985. Medicina y veterinaria populares en la provincia de Salamanca.
Diputación de Salamanca. 2ª edición ampliada. Salamanca.
105
PARDO DE SANTAYANA, Manuel et al. 2014. Buthus Leach, 1815. En: Inventario español de
los conocimientos tradicionales relativos a la biodiversidad. Ministerio de Agricultura, Alimenta-
ción y Medio Ambiente, Madrid. Pp. 293–296.
106
PENCO, Antonio Daniel. 2005. Medicina popular veterinaria en la comarca de Zafra. Tesis
doctoral. Facultad de Medicina. Universidad de Extremadura. Badajoz.
107
TEJERINA, Álvaro. 2010. Op. cit.
108
GONZÁLEZ, José A., GARCÍA, Mónica y AMICH, Francisco. 2011. Ethnoveterinary medicine
in the Arribes del Duero, Western Spain. Veterinary Research Communications 35(5): 283–310.
109
BLANCO CASTRO, Emilio y CUADRADO PRIETO, Clemente. 2000. Etnobotánica en Extre-
madura. Estudio de La Calabria y La Siberia extremeñas. Ed. CEP Alcoba de los Montes, Madrid.

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en la fauna de Extremadura?

de escapar de la realidad usando el poder psicotrópico de estos animales. Para


obtener el alucinógeno que realmente contienen, se deja secar al sol un escor-
pión muerto o se mata y se tuesta con carbón. Después se cocina en una estufa
hasta que se funde. La parte más codiciada –y más peligrosa– es la parte de
la cola donde está el veneno, que se pulveriza y se fuma en un cigarrillo o en
pipa. En algunas zonas de la India, después de tostarlo, se ponen trozos del
cuerpo del escorpión directamente en una pipa de hachís y se fuma. Huelga
decir que inhalar el humo procedente del veneno de escorpión es una práctica
peligrosa, con efectos incluso más perjudiciales que los causados por el hachís
o la heroína.110
Es evidente que el escorpión se ha considerado en sí mismo un buen
recurso terapéutico para tratar diversas dolencias humanas, si bien la medi-
cina moderna ha acabado con todos ellos en los últimos años con la salvedad
de ciertas costumbres ancestrales que aún puede practicar un pequeño sector
de la población. Una interesante línea de trabajo en este campo es la que
desarrolla el grupo de investigación en Humanidades Médicas de la facultad
de medicina de la Universidad de Extremadura que han mostrado la impor-
tancia del escorpión en la medicina popular española, con especial énfasis
en la extremeña, desde la época romana hasta la actualidad. Estos trabajos
ponen de manifiesto la importancia de la etnobotánica y el uso experimen-
tal de plantas que contienen sustancias químicas con auténticas propiedades
antiinflamatorias, analgésicas o antimicrobianas. Son muchos los trabajos
que ponen de manifiesto la importancia de estos saberes ancestrales –que
pueden perderse en poco tiempo– para la síntesis y el desarrollo de nuevas
aplicaciones terapéuticas con base científica.111 Y es que, en los últimos años,
los científicos están demostrando que muchos animales venenosos tienen la
capacidad de salvar más vidas humanas de las que se pierden a causa de su
picadura. Aunque aún se necesitan estudios clínicos que avalen su uso tera-
péutico, así como pruebas clínicas en humanos, el veneno de los escorpiones
está empezando a demostrar su valía en tratamientos antimicrobianos y anti-
cancerígenos pues posee elementos capaces de inducir reacciones de tipo auto-
farmacológico de gran interés clínico y terapéutico. Además contiene proteínas
(escorpina, imperatoxina, clorotoxinas) que muestran un gran potencial para

110
ULLAH, Izhar. 2016. Smoking dead scorpions is KP’s latest dangerous addiction. Dawn
de 12 de mayo de 2016. Disponible online en: https://www.dawn.com/news/1252264/
smoking-dead-scorpions-is-kps-latest-dangerous-addiction
111
GONZÁLEZ, J.A. y VALLEJO J.R. 2013. Op.cit.

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738 José Manuel López Caballero

el tratamiento de enfermedades como arritmia, artritis reumatoide, tumores


cancerígenos, esclerosis múltiple o malaria.112 Por todo ello, y por la dificultad
que entraña el conseguirlo, el veneno de escorpión se considera el líquido más
caro del mundo con un precio cercano a los 10 millones de euros por litro.113
Todo un cúmulo de circunstancias que coinciden en estos complejos animales
de extraordinaria resistencia. Suele afirmarse que serían de los pocos super-
vivientes que quedarían en la Tierra tras un holocausto nuclear, una idea que
nadie tiene el mínimo interés en demostrar.

112
EISNER, Thomas, EISNER, Maria y SIEGLER, Melody. 2005. Secret Weapons: Defenses of
Insects, Spiders, Scorpions, and Other Many-Legged Creatures. The Belknap Press; Harvard Uni-
versity Press.
Entomoblog. 2011. El veneno de los escorpiones. Disponible online en: https://naukas.
com/2011/11/25/veneno-escorpiones/
CARRASCO FERNÁNDEZ, Joaquín. 2013. Zoofarmacia, Geofarmacia y Criptopaleontología
en el incunable “Hortus sanitatis” y su comparación con las obras de historia natural. Tesis Doc-
toral. Universidad de Zaragoza. Zaragoza. pp. 82–83.
POSSANI, Lourival Domingos. 2009. Bloqueadores de canales de potasio para el control del
paludismo. Gaceta, UNAM (Universidad Autónoma de México) 4: 201.
113
https://es.statista.com/estadisticas/1017694/ranking-de-los-liquidos-mas-caros-del-mundo/
[Consultado online en octubre de 2020].

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