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LITERATURA

La literatura medieval en España abarca un periodo de más de mil años, donde coexistieron las culturas cristiana, judía y musulmana, lo que propició un intercambio cultural significativo. Durante este tiempo, el castellano se estableció como lengua culta gracias a la labor de traductores y la literatura se desarrolló en géneros como la lírica y la épica, reflejando la vida social y religiosa de la época. Obras como 'Amadís de Gaula', 'El Cid' y 'El Conde Lucanor' son ejemplos representativos de la literatura de este periodo, que aborda temas de caballería, moralidad y la condición humana.

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LITERATURA

La literatura medieval en España abarca un periodo de más de mil años, donde coexistieron las culturas cristiana, judía y musulmana, lo que propició un intercambio cultural significativo. Durante este tiempo, el castellano se estableció como lengua culta gracias a la labor de traductores y la literatura se desarrolló en géneros como la lírica y la épica, reflejando la vida social y religiosa de la época. Obras como 'Amadís de Gaula', 'El Cid' y 'El Conde Lucanor' son ejemplos representativos de la literatura de este periodo, que aborda temas de caballería, moralidad y la condición humana.

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LITERATURA MEDIEVAL

LA EDAD MEDIA EN ESPAÑA

Contexto

La edad media en España fue un periodo de más de mil años, entre los siglos V y XV, en el marco territorial completo
de la península Ibérica, donde convivieron tres culturas: la cristiana, la judía y la musulmana. Esta convivencia generó
un gran intercambio cultural, que se evidencia en la escuela de traductores de Toledo, concebida por Alfonso X – rey
de Castilla-, quien convocó a un grupo de sabios en lenguas hebrea, árabe y latina, para traducir textos árabes y
hebreos al latín y al castellano. Estos trabajos habilitaron definitivamente el castellano como lengua culta, tanto en el
ámbito científico como en el literario.

El feudalismo fue la organización social, política y económica de la Edad Media, y se basaba en relaciones de vasallaje
o dependencia entre los estratos sociales. El rey, que estaba en la cúspide de la pirámide social, repartía sus tierras o
feudos entre la nobleza y el alto clero para que las administraran y gobernaran. A cambio les pedía que le ayudaran
en cuantas guerras tuviera que pelear. En esta sociedad guerrera el castillo significaba la seguridad y el poder.

Cada noble era dueño y señor en su territorio, y brindaba protección ante los ataques enemigos a campesinos que le
servían, y que estaban en la base de la pirámide social.

En este periodo histórico surge también la burguesía como nueva clase social. Los burgueses estaban totalmente
fuera del sistema feudal, porque no eran señores feudales, campesinos ni religiosos, sino artesanos y comerciantes.

La sociedad medieval era inminentemente teocéntrica. Cualquier actividad humana iba destinada a la alabanza divina,
por eso no había preocupación por el reconocimiento público. Eso explica en gran medida que muchas obras
medievales sean anónimas.

Los monasterios constituían los únicos centros de la cultura. Allí los monjes guardaban y copiaban libros a mano,
decorándolos con ilustraciones. A estos libros se les llama Códices.

La construcción de estos centros religiosos siguió primero el modelo del románico que era un estilo rural y después el
gótico, que era un estilo más urbano, que se puede apreciar en las catedrales de las ciudades.

La religión pasó a ser una manera de identificar a cada pueblo.

Al igual que en la arquitectura, en la literatura florecieron algunas variantes: el contexto guerrero dio lugar a una obra
que canta las hazañas de los guerreros; en la vida de corte se produjo una literatura de tono lírico; para crear los
textos del ordenamiento legal hizo falta la prosa; los monasterios produjeron una literatura religiosa. Todas estas
formas literarias se plasmaron en una lengua que Alfonso X ayudó a fijar y que se ha mantenido durante siglos: el
castellano.
RECORRIDO POR LA LITERATURA MEDIEVAL ESPAÑOLA

Amadís de Gaula

Amadís de Gaula, caballero leal y protagonista del más famoso de los libros de
caballería. Fruto del amor secreto del rey Perión y la infanta Elisa de Bretaña, cuando
nació fui abandonado en una barca. Criado por nobles y luego nombrado caballero
por aquel que era su padre, para el cual se enfrentó contra las tropas del rey Abies y
como siempre, salió victorioso.

Después de este triunfo sus padres lo reconocieron y siguió enfrentándose a


ejércitos. Un mago lo hechizó… Como veis, es un héroe de grandes aventuras, con
las que se obsesionó el mismísimo señor don Quijote de la mancha. Pero sus
hazañas y victorias tuvieron siempre una única inspiración: su señora, Oriana, la
princesa, a quien es y será fiel por los siglos de los siglos.

El Conde Lucanor

El Conde Lucanor siempre escucha a Patronio, su amigo y consejero. Él tiene una


historia y una moraleja para cada uno de sus cuestionamientos sobre cualquier
aspecto de la vida, y con aprecio y paciencia, se las ha contado.

“Lo que sucedió a un hombre al que tenían que limpiarle el hígado” “Lo que sucedió
a un ciego que llevaba a otro” “Lo que sucedió a un mancebo que casó con una
muchacha muy rebelde” “Lo que sucedió a Saladino con la mujer de un vasallo
suyo”.

Como veis son temas necesarios en la vida de cualquier caballero, escuchad bien
este verso: “Con la ayuda de Dios y con buen consejo, sale el hombre de angustias y
cumple su deseo”. Conde Lucanor, a mucho honor.

El Mio Cid

Oíd los caballeros, por amor del creador Yo soy Ruy Díaz el Cid, de Vivar
campeador.

Los más grandiosos cantares de gesta he inspirado donde se cuenta mi vida, mis
queridos vasallos, contra mí han tramado enemigos malvados por el rey Alfonso Vl
de Castilla fui echado dejé a mi mujer e hijas en donde el Abad don Sancho, cinco
batallas campales he librado y he ganado volví triunfante ante el rey y la honra he
recobrado.

Le he ganado a los moros. Ciudades he conquistado Y con los hijos del rey a mis
hijas he casado: doña Elvira y doña Sol con los infantes de Carrión ¡más qué
cobardes han sido, le temen hasta a un león!
Ante la burla de todos huyeron despavoridos ah malvados, Dios lo sabe, cobardes y
deslucidos Se vengaron con mis hijas quitándoles el honor Más ahora son reinas de
Navarra y Aragón.

Éstas fueron las hazañas de Mío Cid Campeador: Vos debéis votar por mí y honrar
al creador.

La Celestina

Una pobre vieja de la que las malas lenguas hablan. Pero no es peor que todas. Vive
de su oficio de bruja, como cada cual oficial del suyo, muy limpiamente.

Algunos la llaman alcahueta, solo porque no le gusta ver a ningún caballero o a


ninguna doncella, enflaqueciendo de amor. Pero ella ¿de qué otra cosa ha de vivir?
¿Heredó alguna herencia? ¿Tiene casa o viña? No… entonces ¿De qué come y bebe?
¿De qué viste y calza?

Arcipreste de Hita

Arcipestre de Hita, con poquilla ciencia y gran rudeza, comprendiendo cuántos bienes
hace perder, al alma y al cuerpo, el amor loco del pecado del mundo y los muchos
males que trae consigo, escribió el “Libro de buen amor”, escogiendo la salvación y la
gloria del Paraíso para su alma.

Muchas veces había sido tentado, pero había podido defenderse del pecado.

En su libro están escritas algunas artimañas, maestrías y sutilezas engañosas del loco
amor que usan algunos para pecar.

ACTIVIDAD 1.

 ¿Cuáles son las características de los personajes que caracterizan la época medieval?

 ¿Qué opinión tiene Usted de cada una de las obras?

LA LITERATURA ESPAÑOLA EN LA EDAD MEDIA

Durante toda la Edad Media el latín fue la única lengua para la transmisión del conocimiento y de la literatura culta.
Por eso, las primeras manifestaciones literarias en lengua romance tienen carácter popular y oral, ya sean de género
lírico o épico. La poesía culta y la prosa literaria no aparecerán hasta el final de este periodo.

El contexto sociocultural de la edad media

ALTA EDAD MEDIA: Se ubica alrededor del siglo V, llegada de los pueblos bárbaros, deterioro del imperio romano,
consolidación del imperio romano de Oriente. Llegada de los árabes a Europa, formación de los primeros reinos
cristianos de Occidente.
BAJA EDAD MEDIA: Se inicia alrededor del siglo X, se caracteriza por el establecimiento del sistema feudal y las
cruzadas, concluye con la guerra de los Cien Años, decadencia del feudalismo y la caída de Constantinopla, invasión
de los turcos.

PERIODO DE TRANSICIÓN: Los “burgueses”, es decir, los del “burgo”, los que vivían en la ciudad, cultivaban el comercio,
usaban la moneda y constituían un poder nuevo, que no era el del noble dueño de tierras ni el del eclesiástico.

Como consecuencia de todo ello nacieron nuevas costumbres y se difundieron nuevas ideas, que se tradujeron en la
vida cotidiana en un mayor refinamiento en los gustos y en una mentalidad más mundana.

La lengua medieval

El español es una lengua romance de las varias que surgieron en la península durante la Edad Media. Desde sus inicios
tuvo un fuerte carácter innovador frente a las restantes lenguas peninsulares y después se mantuvo sin cambios
importantes hasta el siglo XVI.

Características lingüísticas de los textos medievales

• Variedad de formas: en una misma época, o incluso en un mismo autor o texto puede existir variedad en las formas
fonéticas; en el sistema verbal (dezié / dezía / dizía); en la morfología (venie / venía) y en el léxico (poridat / secreto).

• Coexistencia de lenguas diversas: no es raro encontrar rasgos lingüísticos que no pertenecen al castellano en textos
inicialmente escritos en esta lengua.

Oralidad y escritura

En la Edad Media muy pocas personas sabían leer y escribir. Además, los textos se escribían a mano en hojas de
pergamino, en un proceso largo y costoso, por lo que sólo las obras consideradas importantes eran copiadas.

• Los poemas solían ir acompañados de música, lo que favorecía su aprendizaje de memoria.

• Los relatos en prosa eran casi siempre leídos en voz alta, para un grupo de personas que se reunía a escuchar la voz
del narrador.

Los géneros de la literatura medieval

1. Lírica: las manifestaciones literarias más antiguas que conservamos en romance son las jarchas mozárabes. Por eso,
se cree que las canciones líricas populares nacen al mismo tiempo que las lenguas romances.

2. Épica: la mayor parte de las manifestaciones literarias conservadas pertenecen a este género. Existían dos
movimientos que lo desarrollaban:

• El mester de juglaría: era oral y popular, y desarrolló la literatura heroica.

• El mester de clerecía: lo escribían los clérigos en los monasterios, con finalidad didáctica

ACTIVIDAD 2:

 Realiza un mapa conceptual sobre la literatura española en la edad media.


ACTIVIDAD 3

Lee los siguientes cuentos, Luego responde las siguientes actividades:

 ¿Qué finalidad tienen estos cuentos de don Juan Manuel? Señala las razones de tu respuesta.

 Explica, con tus propias palabras, las enseñanzas que el autor nos quiere dar a través de cada cuento.

EL CONDE LUCANOR
Cuento IX
Lo que sucedió a los dos caballos con el león

Un día hablaba el Conde Lucanor con su consejero Patronio y le dijo:


-Patronio, desde hace mucho tiempo tengo un enemigo que me ha hecho mucho daño y yo a él, de modo que por
obras y pensamientos estamos muy enemistados. Y ahora sucede que otro caballero, más poderoso que nosotros dos,
está haciendo algunas cosas de las que ambos tememos que nos pueda venir mucho daño. Mi enemigo me ha
sugerido que nos unamos y preparemos nuestra defensa contra el que desea atacarnos, pues si los dos estamos unidos
le haremos frente con facilidad; pero si uno abandona al otro, cualquiera de nosotros que vaya contra aquel caballero
no podrá vencerlo y, cuando uno de los dos sea derrotado, el que sobreviva será vencido aún más fácilmente. Por eso
tengo serias dudas en este asunto, pues si hacemos las paces habremos de fiarnos el uno del otro, por lo cual, si aquel
enemigo mío me quiere engañar y si yo estuviese en sus manos, mi vida correría peligro; pero, por otra parte, si no
nos unimos como me sugiere, nos puede venir mucho daño, tal como os he dicho. Por la confianza que tengo en vos
y por vuestro buen juicio, os ruego que me deis consejo para obrar como mejor deba.

-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, la cosa es importante y al mismo tiempo peligrosa. Para que mejor sepáis lo
que debéis hacer, me gustaría contaros lo que ocurrió en Túnez a dos caballeros que vivían con el infante don Enrique.
El conde le pidió que se lo contara.
-Señor conde -comenzó Patronio-, dos caballeros que estaban en Túnez con el infante don Enrique eran muy amigos
y vivían juntos. Estos dos caballeros no tenían sino un caballo cada uno, y mientras ellos se estimaban y respetaban,
sus caballos se tenían un odio feroz. Como los caballeros no eran tan ricos que pudieran pagar estancias distintas, y
por la malquerencia de sus caballos no podían compartirlas, llevaban una vida muy enojosa. Cuando pasó cierto tiempo
y vieron que no había solución, se lo contaron al infante don Enrique y le pidieron como favor que echara aquellos
caballos a un león que tenía el rey de Túnez.
» Don Enrique habló con el rey de Túnez, que les pagó muy bien los caballos y los mandó meter en el patio donde
estaba el león. Al verse los caballos juntos en aquel lugar, antes de que el león saliese de su jaula empezaron a pelear
con mucha ira. Estando en lo más violento de su pelea, abrieron la jaula del león y, cuando los caballos lo vieron suelto
por el patio, se echaron a temblar y se fueron acercando el uno al otro. Cuando estuvieron juntos, se quedaron así un
rato y luego se lanzaron los dos contra el león, al que atacaron con cascos y dientes de modo tan violento que hubo
de buscar refugio en su jaula. Los dos caballos quedaron sin daño, porque el león no pudo herirlos ni siquiera
levemente y, después de esto, los dos caballos se hicieron tan amigos que comían en el mismo pesebre y dormían
juntos en la misma cuadra, aunque era muy pequeña. Esta amistad nació entre ellos por el miedo que les produjo la
presencia del león.
» Vos, señor Conde Lucanor, si creéis que vuestro enemigo tiene tanto miedo del otro porque le puede causar mucho
daño y os necesita tanto a vos que forzosamente ha de olvidar vuestras antiguas rencillas, pues piensa que sin vos no
puede defenderse, creo que, del mismo modo que los caballos se fueron acercando poco a poco hasta perder el
recelo mutuo y estuvieron bien seguros el uno del otro, así vos debéis confiar poco a poco en vuestro antiguo enemigo.
Y si siempre encontráis en él buenas obras y fidelidad, de modo que estéis seguro de que nunca os hará daño, por
muy bien que vayan sus cosas, entonces haréis bien y os será muy útil ir en su ayuda para que no os destruya ni
conquiste aquel otro enemigo; pues en muchas ocasiones debemos soportar, perdonar y auxiliar a nuestros parientes
y vecinos para que nos defiendan contra los extraños. Pero si viereis que vuestro enemigo es de tal condición que,
desde que le hayáis ayudado y sacado del peligro, al tener sus tierras a salvo, se levantará contra vos y no podréis
confiar en él, no sería muy sensato que le ayudarais sino que debéis apartaros de él cuanto podáis, porque habréis
comprobado que, aunque estaba él en un trance muy apurado, no quiso olvidar su antiguo recelo contra vos, sino
que esperaba el momento oportuno de causar vuestro daño, con lo cual queda bien patente que no deberéis ayudarle
a salir del peligro en que ahora se encuentra.
Al conde le agradó mucho lo que Patronio le dijo, pues comprendió que le daba un buen consejo.
Y como don Juan vio que este cuento era muy bueno, lo mandó poner en este libro e hizo los versos que dicen así:

Estando vuestras tierras protegidas de daño,


evitad las argucias que urden los extraños.

Cuento XLIII
Lo que sucedió al Bien con el Mal y al cuerdo con el loco.

El Conde Lucanor hablaba con Patronio, su consejero, de este modo:


-Patronio, sucede que tengo dos vecinos: uno es persona a quien estimo mucho, pues existen entre los dos numerosos
motivos de agradecimiento; pero a veces, sin que yo acierte a descubrir la causa, me afrenta y agravia, cosa que me
duele mucho. El otro no es persona a quien deba mostrarle agradecimiento ni tampoco gran estima y, además, hace
cosas que me desagradan. Por vuestro buen juicio os ruego que me digáis la manera de portarme con ellos dos.
-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, lo que me preguntáis no es una sola cosa, sino dos, y bien distintas entre sí.
Para que vos podáis obrar como más conviene, me gustaría contaros dos sucesos distintos: lo que sucedió al Bien con
el Mal y lo que le ocurrió a un cuerdo con un loco.

El conde le pidió que se lo contara.


-Señor conde -dijo Patronio-, como son historias distintas, primero os contaré lo que sucedió al Bien con el Mal y
luego lo que le pasó al cuerdo con el loco.
» Señor conde, el Bien y el Mal acordaron vivir juntos. Como el Mal es más activo, más inquieto, enemigo de la
tranquilidad y siempre está maquinando algo, le dijo al Bien que sería muy conveniente tener ganado con el que salir
adelante. Como el Bien aceptó esta propuesta, acordaron tener ovejas. Cuando las ovejas parieron, dijo el Mal al Bien
que eligiera la parte que deseara.
» El Bien, que es bueno y mesurado, no quiso escoger, sino que le dijo al Mal que lo hiciera; eso le agradó mucho al
Mal, que, por ser malo y engañoso, le propuso al Bien que se quedara con los corderitos recién nacidos y él tomaría
la leche y la lana de las ovejas. El Bien hizo como si estuviera satisfecho con este desigual reparto.
» Después de esto, dijo el Mal que sería bueno criar cerdos, lo que pareció oportuno al Bien. Cuando las puercas
parieron, dijo el Mal que, pues el Bien se había quedado con los corderitos y él con la leche y la lana, ahora el Bien
debería quedarse con la lana y la leche de las puercas y él con los lechones. El Bien aceptó aquello como su parte.
» El Mal propuso después que plantaran hortalizas, y sembraron nabos. Cuando nacieron, dijo el Mal al Bien que, no
sabiendo lo que podía haber bajo tierra, cogiera las hojas de los nabos, que estaban a la vista, en tanto que él se
conformaría con lo que hubiera nacido bajo tierra. El Bien aceptó esta partición propuesta por el Mal.

» Después plantaron coles y, cuando nacieron, dijo el Mal que, como el Bien había elegido antes las hojas de los nabos,
que estaban sobre la tierra, debía quedarse ahora con la parte de las coles que nace bajo ella. Así, el Bien se quedó
con esa parte.
» Luego dijo el Mal al Bien que deberían buscar una mujer para que los sirviera y llevara siempre limpios, cosa que
agradó mucho al Bien. Cuando ya encontraron a la mujer, dijo el Mal que de la cintura para arriba sería para el Bien y
de la cintura para abajo sería para él. El Bien aceptó este reparto, por lo que su parte hacía todo lo necesario en la
casa y la parte perteneciente al Mal estaba casada con él y tenía que dormir con su marido.
» La mujer quedó embarazada y nació un hijo. Cuando la madre fue a darle de mamar, vino el Bien, que le prohibió
hacerlo, porque la leche le pertenecía a él y no estaba dispuesto a malgastarla. El Mal vino muy alegre para ver a su
hijo recién nacido, pero, como lo encontró llorando, preguntó a la madre qué ocurría. Esta le contestó que estaba
hambriento porque no mamaba. El Mal le dijo que se lo pusiera al pecho, pero la madre le contestó que no podía
hacerlo por habérselo prohibido el Bien, ya que la leche le pertenecía sólo a él. Cuando el Mal lo oyó, habló con el
Bien y, riendo y con bromas, le pidió que dejara mamar a su hijo, pero el Bien respondió que la leche estaba en su
parte y que no lo permitía. Al escuchar su respuesta, el Mal suplicó de nuevo al Bien para que accediera, y este, viendo
su situación y su pena, le dijo:
»-Amigo, no penséis que por ingenuidad no me daba cuenta de la diferencia entre lo que me asignabais y lo que
reservabais para vos, a pesar de lo cual nunca os pedía nada de lo vuestro, sino que, como podía, me mantenía con
lo mío. Y aunque me visteis así, jamás os dolió mi situación ni buscasteis favorecerme. Si ahora Dios ha dispuesto que
necesitéis mi colaboración, no os sorprenda que no quiera ayudaros y que, recordando cuánto me habéis engañado,
os deje sufrir vuestro mal como pago de todo lo que habéis hecho.
» Al comprender el Mal que el Bien decía la verdad, se puso muy triste, pues vio que su hijo podía morir por su culpa,
así que empezó a rogarle al Bien para que, en nombre de Dios, lo ayudara y se apiadara de aquel niño inocente, pues
le prometía hacer en adelante lo que él mandara.
» Cuando el Bien lo oyó expresarse así, pensó que Dios le había hecho un gran favor permitiendo que el Mal
dependiera de él y, viendo que la enmienda podría conseguirse por la salud de aquel niño, dijo al Mal que su mujer
podría amamantarlo si él lo llevaba sobre sus espaldas y salía con el pequeño por la ciudad, diciendo en voz alta para
ser oído por todos: «Amigos, sabed que sólo con hacer el bien, derrota el Bien al Mal». Cumplida esta condición, podría
su mujer darle leche al niño. Esto agradó mucho al Mal, que pensó haber pagado muy barata la vida de su hijo, en
tanto que el Bien lo consideró una excelente penitencia. El Mal cumplió lo prometido y todo el mundo supo que el
Bien siempre vence al Mal por medio de un bien.
» Más la historia del hombre cuerdo y el loco es distinta. Ocurrió así: un hombre bueno era dueño de unos baños, a
los que un loco solía ir cuando las personas estaban bañándose, y las golpeaba con cubos, piedras, palos y con cuanto
encontraba a mano, por lo cual la gente dejó de ir a aquellos baños. Así el hombre honrado empezó a perder todas
sus ganancias.
» Al ver el dueño las pérdidas que aquel loco le causaba, se levantó muy temprano y se metió en el baño antes de
que viniera el loco. Se desnudó, cogió un cubo de agua muy caliente y una gran maza de madera. Al llegar el loco a
los baños para golpear a quienes pudiera, como solía hacer, el dueño, que estaba esperándolo, lo vio entrar y, en ese
momento, se dirigió a él lleno de cólera y rabia; le echó el cubo de agua hirviendo por la cabeza, cogió la maza y
tantos golpes le dio en la cara y en el resto del cuerpo que el loco creyó que lo mataba y pensó que el hombre bueno
se había vuelto loco. Salió dando grandes voces y se cruzó con un hombre que le preguntó por qué gritaba así, a lo
que respondió el loco:
»-Amigo, tened cuidado que hay otro loco en los baños.

» Vos, señor Conde Lucanor, comportaos así con vuestros vecinos: al que estáis tan agradecido y estimáis mucho,
tratadle siempre como amigo, haciéndole favores, dándole alojamiento y ayudándole en lo que podáis, aunque a veces
os cause algún perjuicio; pero dadle a entender que lo hacéis por el afecto y cariño que le tenéis y no por obligación.
Al otro, sin embargo, como no le debéis nada, no le toleréis nada y dadle a entender que vengaréis cualquier ofensa
que os haga, pues los malos amigos conservan mejor la amistad por miedo y por recelo que por buena voluntad.
El conde vio que este era un consejo muy bueno, obró según él y le fue muy bien.

Y como don Juan pensó que estos cuentos eran buenos, los mandó escribir en este libro e hizo estos versos que dicen
así:

Porque el Bien con sus armas siempre vence al Mal,


sabed que al hombre malo nadie debe ayudar.
ACTIVIDAD 4

Del cuento IX del Conde Lucanor “Lo que sucedió a los dos caballos con el león”. Reflexiona y comenta la lectura de la
siguiente manera:

 Inventa y describe una situación en la que se pueda aplicar la enseñanza de Patronio.

 Piensa en tu mejor amigo o amiga, inventa un consejo que le quieras dar y formúlalo en verso, al
estilo de Patronio.

ACTIVIDAD 5

Juan Ruiz; Arcipreste de Hita en su ejemplo de las propiedades que tiene el dinero, refleja lo que sucedía en la sociedad
de su época. Sin embargo, ¡Crees que lo que nos dice puede aplicarse aún, hoy en día? Lee el siguiente texto y presenta
una breve reflexión al respecto.

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