¿Hay una forma correcta de regar?
Regar es la principal tarea del huerto, y la que nos tomará más tiempo. A menos que
decidamos automatizar el sistema, regar será algo de casi todos los días. Cuando los huertos
no son muy grandes, y son para consumo personal, es mejor que el riego sea manual y no
automático. El riego manual nos obliga a salir todos los días al huerto, a observar, a ver cómo
se está dando todo, y esto nos permite llevar un mejor manejo. Cuando el riego se automatiza,
puede que nos ausentamos unos días, y durante esos días de ausencia, suelen desarrollarse
plagas que no controlamos a tiempo.
A su vez, el acto de regar suena como la tarea más fácil del huerto, pero si no lo hacemos
correctamente, podemos estar interrumpiendo actividades de las plantas, lavando nutrientes y
desperdiciando agua. Cuando regamos, no solo estamos dando de beber a las plantas, el agua
es el canal a través del cual las raíces también absorben los nutrientes, actividad fundamental
para el desarrollo de las plantas.
Para un riego eficiente y benéfico para las plantas, estas son algunas actividades a considerar:
1. No todas las plantas necesitan la misma cantidad de agua.
No es lo mismo regar una suculenta que regar una lechuga. Las suculentas requieren
muy poco riego, y un exceso las puede matar, mientras que las lechugas necesitan
mucha agua, y si no se riega lo suficiente, la planta se estresa y busca rápidamente
cumplir su ciclo.
Dentro de las hortalizas hay plantas que toleran mejor la sequía que otras, las que
mejor lo hacen son la acelga, el maíz, los espárragos, la batata, las hojas de mostaza,
los okra, la berenjena y las legumbres. En caso de no tener tiempo de regar todos los
días, puedes optar por poner alguna de estas en el huerto.
2. De la calidad de nuestro suelo, dependerá la calidad del mismo de retener agua.
¿Alguna vez viste como empezabas a regar una maceta y el agua rápidamente salía
por debajo? Esto es porque el sustrato tiene muy poca capacidad de retención de agua.
Uno de los sustratos con mayor capacidad de retención es el compost, es por ello que
es importante que siempre componga al menos el 50% del total del sustrato de nuestro
huerto, porque además estará brindando todos los nutrientes que las plantas necesitan.
3. Cuanto más pequeña la maceta, más rápido se evapora el agua.
Las macetas pequeñas son un problema no solo por falta de espacio para las raíces,
sino también por la velocidad en la que se seca el sustrato. Es importante que les
demos un buen espacio a nuestras hortalizas, y aquellas que están en macetas
pequeñas, tener en cuenta que van a necesitar un riego más frecuente.
4. Evitar mojar las hojas cuando regamos de día.
Cuando regamos durante el día, las plantas están haciendo fotosíntesis y transpirando a
través de sus hojas, es por ello que debemos evitar mojar sus hojas y regar
directamente alrededor del tallo. Únicamente cuando las hojas de las hortalizas estén
con tierra o suciedad, se recomienda rociarlas con un poco de agua para limpiarlas,
siempre por la tarde, cuando ya bajo el sol.
5. Cuando sembramos en macetas, todo es limitado, incluso la cantidad de
nutrientes que están disponibles para las plantas.
Si nosotros regamos y el agua sigue de largo y sale por debajo de la maceta, esta se
lleva nutrientes en el camino y lava el sustrato. Es por ello que debemos echar
suficiente agua para que las raíces puedan absorber, pero no demasiada para que se
lave la tierra.
6. Es recomendable usar algún filtro de cloro para el agua.
Si estamos usando agua de red, esta viene tratada con cloro, y el cloro mata los
patógenos pero también los microorganismos benéficos que viven en la tierra. Es por
ello que es bueno colocar un filtro de carbón activado, hervir y dejar enfriar el agua, o
buscar alguna solución para filtrar el agua de red.
7. El momento de día en que regamos depende de la temporada del año.
En invierno se sugiere regar temprano por la mañana, de esta manera las plantas
tendrán el día para absorber agua y nutrientes, y por la noche el sustrato no estará tan
húmedo y frío. En verano el mejor momento para regar es en la tarde, luego de que bajó
el sol. De esta manera el calor no evapora el agua durante el día, y las hortalizas tienen
toda la noche para hidratarse. En verano, si el calor es muy fuerte, podemos reforzar
regando por la mañana también.
8. Una de las actividades clave para mantener el suelo vivo y húmedo es el
“mantillo”, “acolchado” o “mulch”.
Esto es una capa de materia orgánica seca, puede ser paja, hojas secas, corteza de
madera. Las repartimos por todo el cajón de cultivo, alrededor de las plantas, cubriendo
todo el sustrato. Esto tiene múltiples beneficios: el primero es mantener más tiempo la
humedad del suelo, el segundo es evitar que crezcan hierbas que compiten con nuestro
cultivos y el tercero aportar materia orgánica a nuestro sustrato.
Aunque parece sencillo, regar correctamente es una actividad clave para la salud de nuestro
huerto, e incluso para la nuestra . El riego se puede convertir en un momento del día con
nosotros mismos, donde frenamos y conectamos con el entorno: el sonido del agua, el contacto
con las plantas y el aroma de la tierra mojada, se transforma en una meditación activa, donde
estamos dando y recibiendo, para y con la naturaleza.