40 Días con Propósito
Semana 4 - Discipulado
PROPÓSITO 3: Fuiste creado para ser como Cristo
TRANSCRIPCIÓN DE LA LECCIÓN
(Las respuestas están en negritas, subrayadas y en mayúsculas)
Bienvenidos a una nueva sesión de nuestro estudio Una vida con propósito, en el
que estamos analizando los cinco propósitos eternos de Dios.
En esta sesión vamos a ver el tercer propósito para su vida: Fuiste creado para
ser como Cristo; a esto se le llama “discipulado”.
I. INTRODUCCIÓN
Una vez que está en la familia de Dios y experimenta el compañerismo, Dios
quiere que pase el resto de su vida desarrollando las características de su familia.
Él quiere hacerle como Cristo. Si quiere saber cómo quiere Dios que usted sea,
mire a Jesús.
¿Cómo le hace Dios cada vez más como Jesús? Cuando era niño alguna vez oí
decir a alguien: “Jesús cambió mi vida”. ¿Cómo hace Jesús eso? ¿Le hace una
cirugía o le lava el cerebro? ¿O le desintegra de repente y de súbito todo usted es
transformado?
Hay mucha confusión en las opiniones de hoy con respecto a cómo nos cambia
Dios. Algunos dicen: “Usted confíe en el Señor”. Otros suelen decir: “Si va a
ocurrir, depende de usted”. Una opinión lleva a la pasividad, la otra a un punto de
vista activista.
Como veremos en esta sesión, hay una asociación en el proceso de ser
semejantes a Cristo, en la que Dios pone su parte y nosotros la nuestra. Pablo
trata con este mismo problema en la carta que dirige a los filipenses.
Filipenses 2:12-13 (NVI) dice: “Lleven a cabo su salvación con temor y temblor,
pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se
cumpla su buena voluntad”.
Debe darse cuenta de que Pablo usa dos frases para explicar la asociación. Estas
son “lleven a cabo” y “produce”. Lleven a cabo es su parte y produce es la parte de
Dios. Nosotros llevamos a cabo, en lo visible, y Dios trabaja en nuestro interior.
Note que Pablo no dice “trabajen por” su salvación, sino “lleven a cabo”, es decir,
manifiéstenla. La Biblia dice “que la salvación no se consigue por obras, para que
nadie se jacte”. Pablo escribió esto para los cristianos. Les estaba diciendo que
desarrollaran lo que ya tenían.
Por ejemplo, ¿qué hace cuando realiza ejercicio físico? Usted no trabaja para
conseguir un cuerpo, sino para desarrollar el que ya tiene. Cuando un granjero
trabaja la tierra, la cultiva, pero no la crea. Del mismo modo, nosotros no
trabajamos por nuestra salvación, pero sí llevamos a cabo lo que implica tenerla.
Note también que en la frase “su salvación”, Pablo está hablando de una
asignación individual. Debe aceptar su parte de responsabilidad en lo que
concierne a su crecimiento espiritual. Nadie más puede crecer por usted o hacer
que crezca. Es su vida, no la de nadie más y Dios quiere que usted trabaje en todo
lo que esto implica.
La próxima frase dice: “con temor y temblor”. ¿Qué significa esto? No significa que
le tengamos miedo a Dios, porque los hijos de Dios nunca necesitan tenerle miedo
a su Padre celestial. Jesús pagó por todas las culpas de todos nuestros pecados
sobre la cruz y hemos recibido la gracia de Dios, ¡así que ahora somos parte de su
familia!
Si a algo debiésemos temer, ¡es a que pudiésemos fracasar en llevar a cabo todo
lo que Dios ha hecho para nosotros! Debemos tomar nuestra salvación en serio,
porque tiene implicaciones eternas. Esta es la parte que nos corresponde de la
ecuación del crecimiento espiritual.
Ahora note la parte de Dios en su crecimiento. Mire la frase: “Dios es quien
produce en ustedes”. Esa es la parte de Dios. La palabra “poder” proviene de la
palabra griega “dínamis”. Dios es la fuente de poder para cambiar su vida. Él dice:
“Te daré el deseo y el poder de hacer lo que necesitas hacer, y para que sepas
qué es lo correcto y lo hagas. Te capacitaré, te habilitaré y te daré poder”.
Incluso su deseo de crecer espiritualmente viene de Dios. Así que cuando escoge
actuar de acuerdo con sus deseos, y toma en serio su crecimiento espiritual, y se
compromete a vivir una vida con propósito, entonces Dios le da la HABILIDAD
para crecer. No querrá permanecer sin crecer. Dios le proporcionará el cambio.
Con esto en mente, necesita entender que allí están las tres herramientas que
Dios usa para “producir” a Cristo, para formar su carácter en nuestras vidas, y tres
elecciones que nosotros tenemos que hacer para “llevar a cabo”: según la manera
en que actuamos, pensamos y respondemos. Veamos primero las tres
herramientas que Dios usa para hacernos más como Su Hijo, Jesucristo:
1. La primera herramienta que Dios usa para hacerle como Jesús es la Biblia.
En 2 Timoteo 3.16 se dice: “Todo lo que está escrito en la Biblia es el mensaje de
Dios, y es útil para enseñar a la gente, para ayudarla y corregirla, y para mostrarle
cómo debe vivir. De ese modo, los servidores de Dios estarán completamente
entrenados y preparados para hacer el bien”. (BLS)
Si quiere tomar en serio todo lo que concierne a su cambio para ser más como
Jesús, necesita adentrarse en este libro. Léalo, estúdielo, memorícelo, medítelo y
empiece a interiorizarlo en su corazón y en su mente. Lo más que puede obtener
de la Palabra de Dios en su vida, a lo más que puedes llegar, es a tener un
cambio.
A veces la gente dice: “¡Lo que pasa es que no tengo fe!” Nosotros debemos
preguntar: “¿Está leyendo la Biblia todos los días?” Por lo general contestan: “No”.
¿Qué esperan los que no la leen? La Biblia dice en Romanos 10.17: “Así pues, la
fe nace al oír el mensaje, y el mensaje viene de la palabra de Cristo” (DHH).
¡Usted puede obtener fe de la Palabra de Dios!
Bien, hay dos cosas que necesita recordar acerca de La Biblia:
a. En primer lugar, el plan de Dios se fundamenta en la Palabra de Dios. ¡Toda la
voluntad de Dios para su vida ha sido revelada en este libro! En cuanto empieza a
leer este libro, Dios empieza a hablarle. Un anciano pastor dijo una vez: “Cuando
abre su Biblia, Dios abre su boca. Cuando cierra su Biblia, ¡Dios cierra su boca!”
Por medio de los principios, mandamientos y ejemplos de la Escritura,
descubrimos el plan de Dios para nuestro crecimiento espiritual.
b. En segundo lugar, el plan de Dios nunca contradice la Palabra de Dios. A
veces la gente suele decir: “Siento que esta es la voluntad de Dios para mi vida”,
pero cuando escucha lo que dicen, sabe que no puede ser cierto ¡porque la Biblia
enseña exactamente lo opuesto! La voluntad de Dios nunca va a contradecir la
Palabra de Dios.
Quizá algunos digan: “¡Pero siento que es lo correcto!” Eso podría ser verdad,
pero a menudo los sentimientos mienten. Puede obtener sentimientos de cualquier
origen: usted almacena en su memoria lo que le muestra la TV, y en sus
hormonas la pizza que se comió anoche. Debemos confiar siempre en la Palabra,
más que en nuestros sentimientos. La razón de por qué muchos cristianos viven
confundidos acerca de la voluntad de Dios se debe a que no conocen su Palabra.
2. La segunda herramienta que Dios usa para hacerle como Jesús es el Espíritu
Santo.
Cuando compromete su vida con Cristo, Jesús pone su Espíritu Santo dentro de
usted. Repito, no hablo de un sentimiento, sino del Espíritu Santo, de Dios mismo.
El Espíritu Santo le da el poder que necesita para cambiar. La Biblia dice en
Romanos 8.11: “Y si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús vive en ustedes, el
mismo que resucitó a Cristo dará nueva vida a sus cuerpos mortales por medio del
Espíritu de Dios que vive en ustedes” (DHH). El Espíritu de Dios dentro de usted le
dará el poder que necesita para cambiar, para dejar sus malos hábitos y
desarrollar nuevos, para cambiar su manera de pensar y responder a las
situaciones de la manera en que Jesús lo haría.
En 2 Corintios 3.18 la Biblia dice: “Gracias a la acción de su Espíritu en nosotros,
cada vez nos parecemos más a él” (BLS). No se pierda esta admirable verdad. Es
por la operación del Espíritu de Dios en nosotros y con nosotros que podemos
cumplir con los propósitos de Dios para nuestra vida y ser cada vez más como
Cristo.
El plan de Dios es decirnos cuánto debemos cambiar al revestirnos de él y del
poder que nos da para cambiar mediante su Espíritu. Desdichadamente no
siempre cooperamos con el plan de Dios para desarrollarnos. Así que a veces
Dios tiene que usar una tercera forma para cambiarnos cuando no respondemos
ni a la palabra ni al Espíritu Santo.
3. La tercera herramienta que Dios utiliza para hacerle como Jesús son las
CIRCUNSTANCIAS.
Aun si lee la Biblia una hora diaria, todavía tiene 23 horas por día para poder vivir
algunas circunstancias. Así, Dios usa la herramienta de las circunstancias aún
más que la Biblia. Utiliza problemas, presiones, dificultades y "estrés" para
moldearnos y formar nuestro carácter.
La Biblia dice en Romanos 8:28,29 (NVI): "Ahora bien, sabemos que Dios dispone
todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de
acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también
los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el
primogénito entre muchos hermanos". Note que Él no dice que todo lo que nos
sucede es bueno. Sin embargo, dice que él usará todo lo que sucede para nuestro
bien. Todo lo que le sucede, bueno o malo, Dios lo utiliza para hacerle crecer.
Entonces, ¿de dónde vienen los problemas? Vienen de una variedad de fuentes:
primero, vivimos en un mundo pecaminoso, caído. Adán metió la pata, y nosotros
estamos viviendo las consecuencias. Segundo, tiene un enemigo. Su nombre es
Satanás, y quiere destruir su vida; siempre está trabajando contra usted. Tercero,
a veces toma malas decisiones y eso le causas problemas a usted mismo.
He aquí la asombrosa verdad: Realmente no importa de dónde vengan los
problemas de su vida, Dios puede usarlos para su bien, y lo hará si usted
responde a ellos de la manera adecuada.
La siguiente verdad es extremadamente importante de entender: Si Dios va a
hacernos como Jesús, él va a llevarnos a través de todo lo que Jesús
experimentó, incluyendo muchos problemas. Jesús vivió la soledad. Jesús fue
tentado para que llegara a estar deprimido, enojado o impaciente. Jesús fue
criticado y mal entendido. Así que si Dios permitió que su propio Hijo pasase por
esas experiencias, no debemos sorprendernos cuando él permita que nosotros
pasemos por las mismas circunstancias. ¿Por qué Dios hace eso? Porque quiere
que usted se desarrolle. Quiere que crezca. Está más interesado en su carácter
que en su comodidad.
Estas son las tres herramientas que Dios usa para hacerle más como Cristo: la
Biblia, el Espíritu Santo y las circunstancias.
Ahora vamos a cambiar de tema para ver la parte que nos corresponde, las tres
opciones que le ayudarán a ser más como Jesús ¿Cuáles son estas tres opciones
que necesita escoger para cooperar con el proceso del crecimiento espiritual de
Dios? ¿Cuál es su parte en esta ecuación?
1. Puede elegir LO QUE OPINA.
Proverbios 4:23 (NVI) dice: “Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de
él mana la vida”. Una traducción libre dice: “Ten cuidado con lo que piensas,
porque tu vida es moldeada por tus pensamientos”. Todo empieza en su cabeza.
Lo que piensa determina lo que siente; cómo siente determina cómo actúa. Así
que si quiere cambiar su forma de actuar o sentir, debe empezar cambiando su
forma de pensar.
Efesios 4:23 (paráfrasis libre) dice: “Debe haber una renovación de sus
pensamientos y actitudes”. El cambio siempre empieza con un pensamiento
nuevo. La palabra bíblica para cambio es la palabra "arrepentimiento". En griego,
esta palabra significa literalmente "cambiar de mente". Cuando nos arrepentimos,
cambiamos nuestra manera de pensar sobre Dios, sobre nosotros mismo, el
mundo y los demás. Cambiamos nuestra perspectiva. El crecimiento espiritual es
el proceso de reemplazar mitos, mentiras y pensamientos erróneos por la verdad
de Dios. Para crecer espiritualmente debe desafiar algunas antiguas formas de
pensar, lo mismo que antiguos valores.
Por ejemplo, digamos que tiene un hábito que quiere cambiar en su vida, le gusta
fumar o comerse las uñas. Imagine que está en un barco en un lago y que el barco
navega hacia al este. El barco tiene un pilo automático, que es el que determina la
dirección del barco y le dice "hacia el este". Pero si usted quiere que el barco vaya
hacia el oeste, hay dos formas de darle la vuelta. Una forma es tomar el timón y
forzar al barco a ir en la otra dirección. Con el control del timón, fuerza al barco a ir
hacia el oeste, mientras que el piloto automático continúa diciendo "hacia el este".
Esto es lo que sucede cuando trata de cambiar su vida con el poder de la sola
fuerza de voluntad. Se fuerzas a usted mismo a hacer un cambio. Todo el tiempo
tiene el control del timón de su vida, forzándola a ir hacia un lado, cuando su
inclinación natural (el piloto automático), quiere que vaya en otra dirección. Está
bajo presión, tratando de cambiar a fuerza de voluntad. Pero pronto se cansará de
controlar el timón, que eventualmente soltará, y su vida volverá a su antiguo
rumbo. Abandona la dieta. Empieza a morderse las uñas. Vuelve a fumar. El
cambio hecho a fuerza de voluntad rara vez dura.
La mejor forma (la forma bíblica) para cambiar, consiste en algo sencillo: cambiar
el piloto automático. Cuando lo cambia, es muy sencillo cambiar el rumbo del
barco. ¿Cuál es el piloto automático en su vida? Es LA FORMA EN QUE PIENSA
de usted mismo.
Complete esta oración: "Es como si yo fuera_____________”. Complete la oración
diez veces y sabrá exactamente cuál es su piloto automático. Es la forma en que
piensa de usted mismo.
La pregunta, entonces, es: "¿Cómo renuevo mi mente?" ¡La Biblia nos lo dice! En
el Salmo 119:9-11 (NVI) leemos: “¿Cómo puede el joven llevar una vida íntegra?
Viviendo conforme a tu palabra. Yo te busco con todo el corazón; no dejes que me
desvíe de tus mandamientos. En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar
contra ti”. La forma en que puede cambiar su vida es por la reprogramación de su
mente con la palabra de Dios. Cuanto más llene su mente de la palabra de Dios,
más transforma su vida.
La segunda elección que le ayudará a ser más como Jesús es:
2. Puede elegir DEPENDER del Espíritu de Dios minuto a minuto.
De aquí es de donde viene el poder. Jesús dio una hermosa ilustración de esto en
Juan 15:4-5 (DHH): "Sigan unidos a mí, como yo sigo unido a ustedes. Una rama
no puede dar uvas de sí misma, si no está unida a la vid; de igual manera, ustedes
no pueden dar fruto, si no permanecen unidos a mí. Yo soy la vid, y ustedes son
las ramas. El que permanece unido a mí, y yo unido a él, da mucho fruto; pues sin
mí no pueden ustedes hacer nada".
Una rama depende totalmente de la viña. Cuando la rama es cortada de la viña,
no da uvas. Una rama no produce fruto por sí misma; tiene que estar conectada.
Jesús dice que esa es la manera en que debemos estar relacionados con Dios.
Debemos estar "conectados". Dios tiene el poder, pero usted no lo consigue
automáticamente. Solo obtiene el poder de Dios cuando está "conectado" a Dios,
dependiendo de Él.
El fruto es una obra interna. ¿Cómo se vería que usted plantase un árbol viejo,
muerto, y luego, dos semanas antes de la cosecha, le atase unas manzanas? Se
vería tonto.
Sin embargo, muchos cristianos están tratando de hacer lo mismo. Están
intentando atar buenas obras a sus vidas para aparentar que están progresando.
Cuando hacen eso, en realidad sus buenas obras son actividades externas
agregadas a sus vidas, sin haber hecho ningún cambio interno.
¿Cómo sabe si está dependiendo del Espíritu de Dios? Es sencillo: revise su vida
de oración. Según lo que ora, revela su dependencia de Dios. Si no ora, revela
que no está dependiendo de Dios. ¿Qué significa depender de Dios? Significa orar
continuamente por todo. Ore sobre sus decisiones, sentimientos, relaciones,
fechas límites, compras, todo. Eso significa depender de su Espíritu.
Si vamos a hacer nuestra parte en lo que respecta al cambio, debemos elegir lo
que pensamos, y debemos elegir depender del Espíritu de Dios minuto a minuto.
Hay otra elección más que debemos hacer.
La tercera elección que le ayudará a cambiar y ser más como Jesús es:
3. Puede elegir RESPONDER a las circunstancias de la manera en que Jesús lo
hizo.
¿Ve el paralelo entre los recursos de Dios y las elecciones suyas? Dios usa el
recurso de su Palabra; usted puede elegir leerla. Dios nos da su Espíritu Santo,
usted puede elegir depender de él. Dios usa las circunstancias; usted puede elegir
cómo responder a las circunstancias.
La Biblia dice en Santiago 1:2-4 (NVI): “Hermanos míos, considérense muy
dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben
que la prueba de su fe produce constancia. Y la constancia debe llevar a feliz
término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada”.
Fíjese en la frase "llevar a feliz término". La vida cristiana no es un evento de una
sola vez. Es un evento seguido por un proceso. Si alguna vez se pregunta:
"¿Cuánto tiempo toma volverse cristiano?", puede contestarse con toda certeza:
"Un momento de por vida", nació de nuevo instantáneamente pero debe crecer y
desarrollarse por el resto de su vida.
Victor Frankl, un famoso psicólogo, fue prisionero en un campo de concentración
nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Él recuerda que un día lo desvistieron,
tomaron sus ropas, calzado, familia, anillo de bodas y todo lo que pudieron. Pero
estando enfrente de los soldados nazis se dio cuenta que había una cosa que
nunca le podrían quitar: su libertad de elegir su respuesta ante las circunstancias.
Esta es la libertad más grande que Dios le ha dado. No puede elegir lo que le
sucede, pero puede elegir cómo responder. Y si elige responder como lo haría
Jesús, con amor, confianza, obediencia, fe, gozo y paciencia, descubrirá que Dios
usa las circunstancias para hacerle una mejor persona en vez de una persona
amargada.
No puede elegir lo que le sucederá la próxima semana, el siguiente mes o año.
Pero puede elegir cómo responderá, y hacer que la situación sea para su
crecimiento o retroceso; puedes hacer que su respuesta a esa situación sea un
escalón más hacia la madurez o un canal hacia el fracaso. La elección es suya.
II. APLICACIÓN
Para terminar, piense y argumente sobre cómo algunos de los problemas y
circunstancias con los que se enfrentó esta semana pudieron ser usados por Dios
para hacerle más como Jesucristo. Si hacemos nuestra parte, él hará su parte y
sucederá algo maravilloso: cada vez seremos más como Jesús.
Querido Padre, te damos muchas gracias por tu amor por nosotros. Gracias
porque nos creaste para hacernos como tu Hijo Jesucristo. No para ser dioses,
sino misericordiosos. Gracias por darnos tu palabra, tu Santo Espíritu, y tus
circunstancias para ayudarnos a crecer. Queremos hacer nuestra parte al leer y
estudiar tu palabra, dependiendo de tu Espíritu y respondiendo en fe a todo lo que
nos sucede. Haznos más como Tú, Señor. En el nombre de Jesús, Amén.