Cómo describir nuestra personalidad
Cómo describir nuestra personalidad
EN BUSCA DE LA PERSONALIDAD
Saber qué es la personalidad es una de las cuestiones fundamentales de la
psicología. ¿A qué nos referimos cuando decimos que alguien tiene personalidad o
que no la tiene? ¿Hay una definición de personalidad? El origen de este término hay
que buscarlo en la palabra persona, que procede del latín e indicaba la característica
concreta de un individuo.
1.1 FILOSOFÍA Y PERSONALIDAD
En filosofía, para designar esa característica o manera de ser de las personas se han
usado tradicionalmente los términos de carácter y temperamento. El talante o
temperamento, esto es, lo que nos es dado, es nuestro modo natural de ser, la base
congénita e incluso biológica, lo que una persona es desde siempre y seguirá siendo,
sin que los factores externos puedan cambiarlo.
El carácter, por otro lado, es nuestro ser social, nuestro modo de comportarnos en
sociedad, lo que una persona decide ser. El carácter se convierte entonces en algo
que se construye desde el temperamento, pero en el que también intervienen otros
factores externos como la educación y la propia voluntad del sujeto; por tanto, puede
variar a lo largo de la vida de una persona.
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Cuando pensamos en nuestra propia personalidad, ¿cómo nos describiríamos a
nosotros mismos? ¿Sentimos que somos realmente únicos y consistentes a lo largo de
todas las circunstancias y situaciones de la vida o nos comportamos de acuerdo a las
expectativas del grupo en el que nos encontramos en ese momento? ¿Somos tímidos,
en algunas ocasiones, y en otras las personas más sociables del mundo? ¿Cómo
somos en realidad? ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Estamos determinados
genéticamente a poseer cierto tipo de personalidad? La pregunta por la
personalidad trae consigo la pregunta por la identidad, ya que no son lo mismo.
Vocabulario
«La personalidad es algo distintivo y propio de cada individuo», José Luis Pinillos.
LOS CUATRO HUMORES BÁSICOS
La primera teoría sobre la personalidad la encontramos en la antigua Grecia por
parte de Hipócrates (h. 460-370 a. C.). Su teoría adjudicaba un tipo de carácter u otro
según el predominio de uno de los cuatro humores básicos: la sangre, la bilis, la flema
y la bilis negra. Así, dividía a los individuos en varios grupos:
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● Sanguíneos: individuos alegres y optimistas con un aspecto saludable.
● Coléricos: impulsivos y de fuerte temperamento, a menudo de naturaleza
agresiva. Su aspecto físico es tenso.
● Flemáticos: caracterizados por su lentitud y embotamiento. Físicamente tienen
las manos húmedas.
● Melancólicos: de aspecto triste.
2. TEORÍAS DE LA PERSONALIDAD
En la psicología actual existen muchas teorías de la personalidad que obligan a
intentar clasificarlas de algún modo. Para ello nos vamos a fijar en tres elementos que
nos ayudarán según se ponga el énfasis en un factor determinado: la persona, la
conductra y la situación. Así podemos distinguir tres grupos:
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Teorías de los rasgos. Hacen hincapié tanto en los factores psicológicos como en los
ambientales. Puede admitirse la personalidad como un «conjunto de hábitos
aprendidos» que se expresan en unos patrones estables de conducta del organismo,
así como las que enumeran rasgos de la personalidad o clasifican las personalidades
en tipos. Se encuentran en esta perspectiva las aportaciones de Gordon Allport,
Raymond Cattell y Hans Eysenck.
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Teorías del aprendizaje social, que interpretan la personalidad como el resultado de
una interacción entre el sujeto y el ambiente social. La personalidad se entiende en
referencia a procesos afectivos y cognitivos (intrapersonales), pero estos se
desarrollan en un medio social y son activados por elementos de dicho medio.
Autores como Albert Bandura, Erik Erikson o Julian Rotter pueden incluirse en esta
categoría.
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● «La personalidad es la organización mental completa de un ser humano en
cualquier etapa de su desarrollo. Incluye cualquier aspecto del carácter
humano, intelecto, temperamento, destrezas, moralidad o cualquier actitud
que se haya desarrollado en el curso de la vida», Warren y Carmichael.
● «Es la interacción entre la estabilidad y la variedad mediante la cual el sujeto
mantiene la coherencia y sus metas mientras responde a las demandas de una
situación particular», Pervin.
● «Es la estructura psíquica total del individuo tal como se revela en su forma de
pensar y expresarse, en sus actitudes, intereses, acciones y en su visión de la
vida», Dueñas.
LOS TIPOS
En la primera mitad del siglo XX aparecen algunas teorías de tipos psicosomáticos
(Ernst Kretschmer, William H. Sheldon), que establecen unas relaciones bastante
discutibles entre el aspecto corporal y los rasgos psicológicos. Por otro lado, el
psicoanálisis también clasifica a los individuos en función de la posible fijación en una
de las fases del desarrollo psicosexual (carácter oral, anal, etc.). Lo más frecuente, sin
embargo, es que no aparezcan teorías puras de tipos, sino que estos se definan en
función de unos rasgos o factores más fácilmente identificables. A veces los
resultados no difieren demasiado de la tipología antigua, como en el caso de la
caracterología de Gerardus Heymans y René Le Senne, muy utilizada en España como
base de los test de personalidad en los años 60 y 70. Según estos autores, existen tres
rasgos básicos (emotividad, actividad y resonancia) que pueden estar presentes o no
y cuyas posibles combinaciones dan lugar a los ocho temperamentos.
Tipos de constitución
Ectomórfica
Mesomórfica
Endomórfica
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El psicólogo norteamericano William Sheldon desarrolló en los años 40 la teoría del
somatotipo o psicología constitucional, que asociaba los tipos de cuerpos humanos
con los temperamentos.
HEYMANS-LE SENNE: LOS OCHO TEMPERAMENTOS
Cada temperamento se define en función de la presencia o no de tres rasgos:
emotividad, actividad y resonancia. Una persona emotiva es aquella que se conmueve
fácilmente. La actividad es la tendencia a actuar siempre, incluso cuando uno no
tiene obligación o necesidad de hacerlo. Y la resonancia es la forma en que
repercuten los sucesos en la persona: si le llevan a reaccionar inmediatamente, se
trata de alguien primario; si tarda en reaccionar, pero la impresión es más duradera,
es secundario. De esta forma obtenemos las siguientes combinaciones, a las que se
adjudican los nombres que se indican:
2.1 EL PSICOANÁLISIS
La base de la teoría freudiana es la existencia de un conflicto entre distintas partes o
aspectos de la personalidad: se trata del hecho que podemos llamar escisión del yo y
del que es posible encontrar ejemplos no solo en enfermos mentales, que se ven
dominados o «poseídos» por fuerzas que no controlan, sino también en sujetos
aparentemente normales agobiados por pensamientos, impulsos o comportamientos
que no pueden dominar (ideas fijas, tics nerviosos, manías, etc.) o simplemente que
viven la experiencia de la contradicción en la voluntad (querer una cosa y a la vez lo
contrario, o querer algo y hacer lo contrario, por un supuesto error).
A partir de 1921, Sigmund Freud explicó el conflicto como una lucha entre diferentes
centros psíquicos, como si en la personalidad se dieran tres sujetos en vez de uno
solo: ello, yo y superyó. La génesis de estas tres instancias se aclara desde el
desarrollo evolutivo del niño, poniendo ahora el énfasis en la configuración de su
sexualidad (que Freud entiende como una energía difusa y capaz de adoptar muchas
formas, que solo en la última fase de su desarrollo toma la de genitalidad).
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La teoría de Freud sobre la personalidad puede ilustrarse como un iceberg: solo
somos conscientes de una parte mínima de nuestro psiquismo.
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Al principio, la mente del niño es solo ello, impulsividad pura regida por el principio de
placer (satisfacción inmediata de todos los deseos) y que obtiene su gratificación
primordialmente del pezón materno y secundariamente de otros objetos sustitutivos
(dedo, chupete…): la zona erógena dominante es, pues, la boca, por lo que este primer
periodo del desarrollo recibe el nombre de fase oral.
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El superyó (conciencia moral) aparece como una introyección de la figura paterna
como consecuencia del complejo de Edipo: el niño renuncia a su madre como objeto
sexual y toma al padre como referencia o modelo; de esta forma el castigo o amenaza
de castigo del padre por el deseo incestuoso es asumido por el niño, que lo
transforma en sentimiento de culpa. Esta transformación tiene lugar en el momento
del primer despertar de la sexualidad genital (4-5 años) y necesitará para asentarse
un periodo de latencia que se extiende hasta la pubertad, donde la sexualidad genital
toma ya su forma definitiva.
Vocabulario
Complejo de Edipo: conflicto psicológico por el que el niño se siente atraído por su
madre y odia al padre.
El yo aparece en este esquema sometido a presiones tanto internas (del ello y el
superyó) como externas (del medio social). El equilibrio psíquico exige un yo fuerte que
sea capaz de mantener a raya tanto al ello como al superyó, satisfaciendo también
adecuadamente sus demandas y las de la sociedad.
2.2 TEORÍA HUMANISTA DE MASLOW Y ROGERS
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Las teorías humanistas ponen el foco en la persona como algo distinto y superior a la
suma de sus condicionantes (biológicos, psicológicos, ambientales, etc.). La conducta
de los individuos se establece según la constitución biológica, las fuerzas sociales y
las experiencias pasadas organizadas por la libertad personal. El objetivo último de la
mayoría de estas teorías es la autorrealización del yo.
Según Abraham Maslow, cada persona tiene una naturaleza interna, en parte común
al resto de la especie humana y en parte específica de cada uno. Esa «naturaleza» es
esencialmente buena o, al menos, neutra: los impulsos destructivos no forman parte
de ella, sino que surgen como consecuencia de la frustración. Por ello, lo ideal es
desarrollar esta naturaleza, lo que se llama autorrealización. De ahí que Maslow
bautice su teoría como «psicología del hombre autorrealizado».
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Tendencia al vivir existencial. Orientación de la conducta y la existencia de acuerdo a
las necesidades del momento en relación con el medio físico, social y cultural.
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Confianza en el organismo. Confianza en que el organismo es una fuente de
información fiable para tomar decisiones y orientar su conducta.
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dos términos extremos. Los rasgos son elementos o características relativamente
estables y comunes a la especie que pueden ser aplicados a cualquier individuo y que
ofrecen información sobre un modo de comportamiento particular y consistente. El
éxito de las escalas de rasgos es que pueden ser medidos mediante test
estandarizados que facilitan la clasificación ofreciendo una valiosa información sobre
diversos aspectos de la personalidad.
Vocabulario
Modelo de Eysenck
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Los muchos estudios de análisis factorial en los últimos años han permitido
determinar la existencia de cinco factores fuertes conocidos como Los cinco grandes
rasgos de la personalidad (The big five):
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Apertura mental versus resistencia a nuevas experiencias. Personas orientadas a la
novedad, imaginativas e independientes frente a aquellas rutinarias, pragmáticas y
conformistas.
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Responsabilidad versus impulsividad. Individuo organizado, cuidadoso y disciplinado
frente a uno desordenado, descuidado e impulsivo.
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Extraversión versus introversión. La persona sociable, afectuosa y orientada a la
diversión frente a una retraída, reservada y seria.
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Afabilidad versus antagonismo. Confiado, amable y colaborador frente a suspicaz,
duro y falto de colaboración.
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Estabilidad emocional versus neuroticismo. A un lado estaría el individuo sereno,
seguro y autosatisfecho y, al otro, el ansioso, inseguro y autocompasivo.
La extraversión o facilidad para las relaciones sociales es uno de los rasgos que mide
el modelo de los «cinco grandes».
El modelo de los «cinco grandes» ha servido también de base para el estudio de la
influencia genética en la formación y desarrollo de la personalidad. Una investigación
sobre gemelos realizada en 1996 arrojaba las siguientes correlaciones en las
puntuaciones de los big five: estabilidad emocional o neuroticismo, 41 %; extraversión,
53 %; apertura, 61 %; afabilidad, 41 % y responsabilidad, 44 %; en general, muy por
encima de lo que sería la correlación esperable en dos personas cualesquiera
elegidas al azar. Sin embargo, muchos psicólogos han puesto de manifiesto que el
modelo no proporciona un perfil completo de la personalidad. Hay rasgos que no
están presentes, como los indicadores de enfermedades mentales tales como la
psicopatía, la esquizofrenia o la obsesión compulsiva; y otros como la honestidad, la
religiosidad o el estado de humor.
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Fuente: Introduction to Psychology. Universidad de Minnesota.
2.4 TEORÍA DEL APRENDIZAJE SOCIAL
Las teorías interaccionistas del aprendizaje social se centran tanto en la cuestión de
si el comportamiento tiene su origen en factores internos del individuo como si es el
resultado de factores derivados de situaciones sociales.
Erik Erikson va a elaborar una teoría del desarrollo psicosocial de la persona con una
base psicoanalítica. El objetivo de Erikson es proporcionar una explicación sobre el
desarrollo de la identidad hasta llegar al yo en el proceso de socialización. Para
Erikson, el desarrollo personal dura toda la vida, desde la infancia hasta la vejez, y
este proceso consiste en ocho etapas.
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Según Erikson, la identidad es un proceso que se encuentra localizado en el centro de
una cultura común. Es un proceso psicológico que implica un doble proceso de
reflexión y observación mediante el cual el individuo se percibe a sí mismo en relación
a cómo le perciben los demás en contextos situacionales determinados. El crecimiento
personal no puede separarse del cambio cultural y de las estructuras ideológicas del
entorno. El éxito o el fracaso en la constitución del yo da lugar a la consecución de
una identidad y los problemas asociados a ella. Es precisamente en la adolescencia,
debido a los cambios tan rápidos que se producen en el cuerpo y mente del
adolescente, donde sucede la crisis de identidad.
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3. EVALUACIÓN DE LA PERSONALIDAD
Edwin Boring nos ofrece la siguiente definición: «personalidad es lo que miden los test
de personalidad». Una definición que nos da idea de la importancia que en la
psicología contemporánea ha cobrado la elaboración de métodos para evaluar y
medir la personalidad.
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Este método consiste en pedirle al sujeto que diga lo primero que se le ocurra, de
forma espontánea y sin censura, ante la palabra, imagen o idea que se le presenta. El
propio Freud hizo un amplio uso de este método, generalmente en el contexto de
entrevistas en las que se buscaba el origen de una neurosis, el significado de un
sueño o las razones de un determinado comportamiento; sin embargo, fue Carl Jung
quien lo desarrolló y lo dotó de una mayor autonomía y precisión.
A continuación, se pide al sujeto que explique lo que le sugieren estas palabras: tanto
si colabora como si muestra resistencias, el psicólogo encuentra pistas que le ayudan
a comprender mejor la personalidad del paciente.
3.2 EL TEST DE RORSCHACH
Es el más conocido a nivel popular de los test proyectivos. Elaborado por el
psicoanalista suizo Hermann Rorschach en 1921, consiste en un repertorio de diez
láminas con manchas en las que el sujeto debe indicar qué figuras adivina. El
examinador debe anotar todas las respuestas y el tiempo de contestación, pero
también las equivocaciones, los gestos significativos, etc. La evaluación tiene en
cuenta el número de respuestas en cada lámina, los posibles fracasos (no reconocer
ninguna figura), la categoría o tipo de figura reconocida (objeto, animal, persona, así
como otras categorías más específicas: órganos y actos sexuales, paisajes), si la
interpretación es frecuente u original, si se refiere a la mancha completa o solo a una
parte, etc.
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A diferencia del test de Rorschach, no se trata de manchas sino de dibujos
reconocibles, y lo que se pide al sujeto es que invente una narración adecuada a ese
dibujo. Se presupone que estas narraciones son proyecciones levemente disfrazadas
de la vida y preocupaciones reales del sujeto.
Una de las láminas del test de apercepción temática. La narración inventada para
acompañar a esta imagen proporciona indicios para evaluar la personalidad del
sujeto.
3.4 TEST DE DIBUJOS
Los test de dibujos consisten en pedir al sujeto que realice un dibujo. Entre las
diferentes versiones una de las más conocidas es el test del árbol o de Koch (dibujar
un árbol), otro, el test de Machover, consiste en dibujar una figura humana; pero quizá
la más completa es la prueba creada por el psicoanalista John Buck en 1948 y que se
conoce por las iniciales inglesas HTP (house-tree-person), pues consiste en realizar
esos tres dibujos.
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Ejemplo de test HTP.
3.5 TEST DE FRUSTRACIÓN DE ROSENZWEIG
Esta prueba consiste en una serie de dibujos, similares a viñetas, en los que hay dos
personajes pero solo aparece lo que dice uno de ellos. El sujeto debe imaginar lo que
dice el otro y cómo se siente. En este caso no se trata de medir un conjunto de rasgos
de personalidad, sino solo uno de ellos: el nivel de tolerancia a la frustración, es decir,
cómo reaccionamos ante los fracasos.
3.6 GRAFOLOGÍA
El principio implícito en todos los test proyectivos (la persona se proyecta a sí misma
en todo lo que hace, percibe o entiende) es el mismo que funciona en la grafología o
interpretación de los rasgos de escritura. Distintos autores y escuelas han ofrecido
interpretaciones sobre el significado psicológico de estos rasgos, pero tales
interpretaciones y el mismo carácter científico de la grafología han sido muchas veces
cuestionados. Por lo general, han predominado las interpretaciones simbólicas y
alegóricas con las que una gran mayoría de psicólogos no está de acuerdo (por
ejemplo, arriba = espiritual, idealista; abajo = material, sexual; izquierda = maternal,
hogareño, tímido; derecha = paternal, extravertido; letra grande = elevado
autoconcepto; letras separadas entre sí = independencia, etc.).
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de verdad hace o piensa sino lo que cree que debe contestar. Es cierto que a veces se
introducen «preguntas trampa» para medir la sinceridad de las respuestas, pero son
fáciles de detectar por una persona acostumbrada a realizar test de este tipo (por
ejemplo, ante frases como «algunas veces he sentido envidia de los triunfos de mis
amigos» o «a veces he mentido a personas que confiaban en mí» esa persona sabe
que la respuesta idónea es «verdadero», ya que si contesta «falso» se pondrá en duda
su sinceridad en el resto del test). Los cuestionarios de personalidad más utilizados
son:
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4. LA FORMACIÓN DE LA PERSONALIDAD
El psicólogo estadounidense George Kelly ha estudiado cómo las diferentes formas de
percibir el mundo social que tiene la gente influyen a la hora de percibir la propia
personalidad. Kelly sugiere que estas diferentes perspectivas de ver el mundo son el
resultado de lo que él llama constructos personales o dimensiones que usa la gente
para dar sentido a sus experiencias.
Locus de control: la tendencia a percibir lo que a uno le ocurre como interno a uno
mismo o debido a las circunstancias externas.
Autonarración: historias que nos contamos sobre cómo nos percibimos y cómo
somos.
4.1 EL AUTOCONOCIMIENTO
Si se pregunta por una descripción propia, la mayoría de la gente empezará por una
descripción de las características físicas (sexo, altura, constitución, etc.), las aficiones
(leer, escuchar música, deporte, etc.), rasgos de nuestro carácter (amable, tímido,
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divertido, etc.) y el papel social (estudiante, profesor, médico, etc.). Todas estas
características constituyen el autoconcepto o autoconocimiento: el conocimiento
explícito que tenemos sobre nosotros mismos. Este conocimiento parece estar
organizado por las experiencias que tenemos a lo largo de la vida y los rasgos que
nos atribuimos en relación a esas experiencias. El resultado de este autoconocimiento
es una autonarración: una historia que nos contamos sobre nosotros mismos en la
que somos los protagonistas. Tendemos a hacer de esa autonarración un todo
coherente, pero muchas veces no es así. Por ejemplo, nos podemos creer que somos
muy buenos contando chistes, aunque la realidad sea lo contrario. Intentamos
proyectar al exterior una personalidad coherente que luego queremos verificar en
nuestra relación con los demás buscando la confirmación. Si esto no ocurre podemos
sentir desconcierto o perplejidad.
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4.3 LA PERSONALIDAD AMENAZADA: ESTRÉS, AFRONTAMIENTO Y MECANISMOS DE
DEFENSA
Se conoce como estrés, o también como síndrome general de adaptación (SGA), la
situación de presión o tensión psicológica que afecta a un organismo y le provoca
ansiedad. El estrés está desencadenado por uno o varios factores llamados
estresores y entre sus síntomas más conocidos están la ansiedad, falta de
concentración, irritabilidad, insomnio, etc.
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nos podemos engañar sobre las causas del problema: atribuir a otro lo que en
realidad me pertenece pero no quiero aceptar (en los matrimonios que se divorcian o
las amistades que se rompen, casi siempre uno cree haber actuado correctamente,
por lo que el responsable de la ruptura es «el otro»), imitar o adoptar las actitudes de
alguien para poder apropiarme también de sus éxitos y olvidarme de mis fracasos
(por ejemplo, la persona que trata de elevarse sobre una existencia mediocre vistiendo
como un personaje popular), teorizar sobre un problema en vez de acometer su
solución práctica (por ejemplo, el padre que, en vez de hablar con el profesor del
problema concreto de su hijo, como no atender en clase, haber copiado en un examen
o no estudiar lo suficiente, achaca este y otros muchos problemas a las deficiencias
del sistema educativo). Estas tres formas de distorsión se llaman, respectivamente,
proyección, identificación e intelectualización.
Ante una ruptura amorosa, la proyección es una de las formas de distorsión más
habituales.
También podemos negar un problema distorsionando sus efectos: es posible
desplazar las emociones reprimidas de unas personas a otras, como el empleado que
no levanta la voz ante el jefe que constantemente le humilla, pero se desahoga a
gritos en cuanto llega a casa; o cambiar un afecto en su contrario, como quien
pretende disimular la envidia ante el éxito de un amigo con muestras excesivas de
alegría. También podemos convertir deseos o impulsos de los que nos avergonzamos
en sentimientos que la sociedad valora positivamente (por ejemplo, el deseo
incestuoso en amor paternal, filial o fraternal, o hablar como un niño ante una
amonestación por algo mal hecho), y finalmente podemos regresar a conductas
propias de etapas en las que no teníamos que afrontar este tipo de problemas, como
el adulto que tras una reunión en la que ha tenido que soportar críticas e insultos
llega a casa y se echa a llorar en brazos de su mujer. Estos otros mecanismos de
defensa reciben el nombre de desplazamiento, formación reactiva, sublimación y
regresión, respectivamente.
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todavía sigue conversando con ella como si estuviera viva y creyendo que lo está
(como Norman Bates en la película Psicosis) le aconsejaríamos que fuera a ver a un
especialista cuanto antes.
Una práctica que parece apoyar las tesis del papel de la genética en la personalidad
es la selección llevada a cabo por los criadores de animales en cautividad. Los
criadores eligen a los ejemplares que mejor expresan las características de la
personalidad que se busca y los cruzan de tal manera que se obtienen crías con las
características buscadas. Sin embargo, la crianza selectiva no puede aplicarse en
humanos y, por ello, los psicólogos han buscado respuestas en la genética del
comportamiento: una serie de técnicas de investigación que los científicos usan para
saber cómo la genética y el entorno influyen en el comportamiento humano mediante
la comparación de rasgos entre los miembros biológicos y no biológicos de una
misma familia (Baker). La genética del comportamiento se basa en los resultados de
tres tipos de investigaciones:
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si un rasgo tiene presencia en esa familia, no se llega a conocer la razón de dicha
presencia.
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Estudios en gemelos. Los psicólogos estudian los rasgos de la personalidad en
gemelos. Se basan en que los gemelos tienen, en esencia, la misma dotación genética,
mientras que los mellizos tienen, de media, la mitad de la dotación genética. La idea
es que se educa a los gemelos y mellizos en la misma familia en la que recibirán la
misma influencia del entorno, que será idéntica tanto para los gemelos como para los
mellizos. Si los factores medioambientales son los mismos, el único factor que puede
hacer a los gemelos parecerse más que los mellizos es su parecido genético.
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Estudios de adopción. Se comparan individuos relacionados genéticamente, incluidos
los gemelos, que han sido criados o bien por separado o bien por otras familias
diferentes a la biológica. Cuando en los niños adoptados aparece un rasgo más
similar a sus padres biológicos que a sus padres adoptivos, puede ser una evidencia
de la influencia genética. Al contrario, la evidencia de la influencia medioambiental se
daría cuando los niños adoptados se parecen más a sus padres adoptivos.
Se estudia así cómo los cambios en las bases moleculares de los genes pueden
afectar al cerebro y al sistema nervioso durante el desarrollo infantil. En adultos, las
alteraciones se producen por la activación o desactivación de determinados genes.
Sin embargo, se ha constatado también que algunos cambios en la expresión de
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genes y en los rasgos asociados a esos genes pueden ocurrir sin que se den cambios
en el ADN del gen. Los estudios en epigenética han demostrado que los cambios en
los genes pueden ser causados tanto por mutaciones o alteraciones en el desarrollo
prenatal como por factores medioambientales durante la vida de la persona, tales
como el abuso de drogas, el estrés, la exposición a la radiación nuclear, sustancias
químicas e incluso ciertos hábitos de vida. Estos cambios estables afectan al
comportamiento, al aprendizaje y a la memoria, y tienen una incidencia en trastornos
mentales. Sin embargo, hasta el momento, no se ha obtenido ningún resultado
concluyente sobre si es más importante la naturaleza o la cultura en la formación de
la personalidad.
Podemos decir con bastante seguridad que nuestra personalidad depende tanto de
nuestra herencia genética como de las circunstancias en las que hemos sido
educados.
La base genética es la base sobre la que podemos actuar y modelar de acuerdo a
nuestras propias vivencias durante nuestro crecimiento y desarrollo como personas.
Nadie puede determinar qué clase de personas vamos a llegar a ser basándose solo
en nuestra herencia genética o en las circunstancias o entorno en el que se desarrolla
nuestra vida.
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