Bosquejo: No Pierdas Tu Enfoque
Texto clave:
“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto
delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono
de Dios” (Hebreos 12:2, RVR1960).
Introducción
Las Cámaras son una Maravilla
cámaras de video han traído grandes beneficios a todo el mundo. Gracias a ellas
podemos obtener datos en cuestión de minutos, imágenes que antes eran imposibles de
guardar, eventos sin precedentes, eclipses, avances de la naturaleza y de la tecnología.
Reportajes visuales en la televisión nos informan e ilustran como si estuviéramos
presentes. Los recuerdos de la familia y amistades quedarán guardados por
generaciones, todo gracias a la cámara en nuestro celular. Son una maravilla, pero todo
depende de lo que queremos guardar.
Apuntar y Enfocar es Muy Importante
¿Has visto alguna vez los reportajes de Discovery Channel? Te imaginas que los
camarógrafos no hicieran el enfoque correcto o que no apuntar la cámara al sujeto
correcto, o se olvidaran de tocar el botón de filmar. Gracias a Dios no pasó eso.
Los Camarógrafos Aficionados
¿Posiblemente has visto los videos de aficionados, de bodas o fiestas familiares, donde la
cámara no enfoca muy bien, o que constantemente pierden el enfoque. ¿Qué pasaría si
me contrataran para grabar los eventos de graduación, y en lugar de grabar cuando
entregan las medallas a los estudiantes, filmara a los niños que están corriendo
alrededor del estrado? ¡Mi enfoque estará perdido! Y ¿qué pasaría si me contrataran para
grabar una boda, y en lugar de grabar a los novios en el momento de la confesión
mutua, filmara al hermano Oscarito comiéndose el pastel? Sería un trabajo pésimo.
Somos Cámaras de Video
Nuestra vida es una cámara de video espiritual, prestada por Dios, para grabar todas y
cada una de las actitudes de Cristo (paciencia, amor, misericordia, etc.). Para grabar a
Cristo mismo en su esencia, nuestro enfoque siempre debe estar dirigido a Cristo. En
ocasiones nuestra cámara espiritual está enfocada en otras cosas, o en otras
direcciones, y es ahí cuando vienen problemas a nuestra vida.>/p?
Fallar en Enfocar a Dios
El pueblo de Israel quitó su enfoque espiritual de Dios, de repente se encontraban
grabando otras cosas, enfocando a otras direcciones, y fue cuando comenzaron los
problemas con las serpientes (Números 21:4-9). Cuando volvieron su mirada al serpiente
de bronce, recuperaron la vida. Sólo fue cuestión de reacomodar el enfoque, volver a
enfocar lo más importante, a Cristo mismo. Nuestro enfoque siempre debe estar dirigido
a Cristo.
¿Por qué los Jóvenes se Deprimen, se Decepcionan o se Desániman?
La respuesta es sencilla y posiblemente ya sepas cuál es, las tres “D” (depresión,
decepción y desánimo), llegan a la vida del joven porque pierde el enfoque, quita su
mirada de Cristo, y es cuando vienen las tres “D” a atacar su vida espiritual.
Enfocar en Cristo
No pierdas la imagen exacta de Cristo, busca el verdadero enfoque usando la Biblia y te
darás cuenta de lo lejos que puedes llegar, del éxito espiritual. Hay que enfocar tu
cámara (tu vida misma) en Cristo, el autor y consumador de la fe (Heb. 12:2).
Poner la Cámara en Pausa
Con los ojos enfocado en Cristo, no habrá problema ni ninguna dificultad que te haga
caer. Y sobre todo servirás al Rey de reyes con calidad, y seguridad. No pierdas tu
enfoque, y si por cualquier razón te hayas desviado, presiona el botón -PAUSA, y regresa
a la imagen verdadera de Cristo y comienza a grabar de nuevo.
El concepto de “no perder el enfoque” tiene implicaciones profundas en la vida cristiana.
A lo largo de las Escrituras, encontramos ejemplos de personas que enfrentaron
distracciones, obstáculos y tentaciones que podrían haberlos apartado de su llamado. Sin
embargo, cuando mantuvieron su mirada fija en Dios, lograron vencer esas
adversidades. Este mensaje es vital en un mundo lleno de distracciones, preocupaciones
y afanes temporales que constantemente nos alejan de nuestro propósito principal: vivir
una vida centrada en Cristo.
I. ¿Qué significa mantener el enfoque?
Mantener el enfoque desde una perspectiva bíblica implica estar atentos y firmes en
nuestra relación con Dios, resistiendo la tentación de desviar nuestra atención hacia
cosas pasajeras o contrarias a Su voluntad. A través de la Biblia, se nos recuerda que
necesitamos una atención constante y diligente en lo que realmente importa: nuestra fe,
nuestra obediencia y nuestro propósito en Cristo.
Ejemplo bíblico: Pedro caminando sobre el agua (Mateo 14:28-31)
Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti
sobre las aguas. 29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba
sobre las aguas para ir a Jesús. 30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y
comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! 31 Al momento
Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué
dudaste? En Mateo 14:28-31, vemos un claro ejemplo de cómo perder el enfoque puede
llevarnos al fracaso. Cuando Pedro ve a Jesús caminando sobre el agua, su fe le permite
hacer lo imposible: caminar también sobre el agua. Sin embargo, tan pronto como desvió
su atención de Jesús y comenzó a fijarse en el viento y las olas, empezó a hundirse.
• Lección: Mantener los ojos puestos en Jesús es esencial. Las distracciones en la
vida, como los problemas y temores, nos harán “hundirnos” si les prestamos más
atención que a Jesús. Nuestro enfoque debe estar en Él, que es la fuente de
nuestra fortaleza.
II. Las distracciones que enfrentamos
Vivimos en un mundo lleno de cosas que compiten por nuestra atención. Ya sean
problemas financieros, preocupaciones familiares, tentaciones o incluso buenas
oportunidades, todo puede convertirse en una distracción si no lo manejamos con
discernimiento. El enemigo usa estas distracciones para alejarnos de nuestra comunión
con Dios y desviarnos de nuestra misión.
Ejemplo bíblico: Marta y María (Lucas 10:38-42)
Mientras iba de camino con sus discípulos, Jesús entró en una aldea y una
mujer llamada Marta lo recibió en su casa. 39 Tenía ella una hermana llamada
María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba lo que él decía. 40 Marta,
por su parte, se sentía abrumada porque tenía mucho que hacer. Así que se
acercó a él y dijo:
—Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sirviendo sola? ¡Dile
que me ayude!
41 —Marta, Marta —contestó el Señor—, estás inquieta y preocupada por
muchas cosas, 42 pero solo una es necesaria.[a] María ha escogido la mejor y
nadie se la quitará. En la historia de Marta y María, encontramos una clara ilustración
de las distracciones. Marta estaba ocupada con los quehaceres del hogar, mientras que
María se sentó a los pies de Jesús para escuchar Su enseñanza. Aunque Marta no estaba
haciendo nada malo, su preocupación por las tareas la llevó a perder la oportunidad de
escuchar al Señor.
• Lección: Las cosas buenas también pueden convertirse en distracciones si nos
apartan de lo mejor:
nuestra relación con Cristo. Jesús le dijo a Marta que María había escogido la mejor
parte, que es estar en comunión con Él.
El cambio es algo que todos necesitamos. Es una parte constante de la vida. Con su
constante cambio, la vida exige ajustes en nuestros horarios y planes. Esencialmente, el
cambio es la nueva norma. Pero la vida espiritual de las personas exige más que
pequeños cambios en el calendario. Sus vidas necesitan una transformación.
I. El verdadero cambio comienza con una nueva vida, no sólo con una nueva hoja
El apóstol Pablo escribió: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las
cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). El corazón
mismo de la fe cristiana gira en torno al cambio, pero no se trata de pasar página, sino
de vivir una nueva vida.
En el Antiguo Testamento, vemos cómo se desarrolló este ciclo en la vida de Salomón.
Trató de cambiar a través del ingenio humano cuando necesitaba la intervención divina.
Y fue la persona más inteligente que jamás haya existido.
(Lea Eclesiastés 1:12-18.)
Juan 3:3 Jesús lo llama “nacer de nuevo”.
II. El cambio real es un proceso, no un destino
“Estoy seguro de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará
hasta el día de Cristo Jesús” (Filipenses 1:6).
“Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por
ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la
corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia” (2 Pedro 1:4)
«Nosotros todos, con el rostro descubierto, reflejamos en un espejo la gloria del Señor y
nos transformamos de gloria en gloria en la misma imagen; esto es por el Señor, que es
el Espíritu» (2 Corintios 3:18).
III. El cambio es soltar y agarrar
“Sed santos como yo soy santo” suena como una tarea imposible. Su posibilidad se logra
por obra de Dios y no del hombre.
“Pero ustedes no aprendieron de Cristo así, si es que lo oyeron y fueron enseñados por
él, porque la verdad está en Jesús: se despojaron del viejo modo de vivir, del hombre
viciado según los deseos engañosos, y se renovaron en el espíritu de su mente, y se
vistieron del nuevo, creado según Dios en la justicia y la pureza de la verdad” (Efesios
4:20-24).
Estas son algunas de las razones por las que el cambio resulta difícil para las personas:
a. Porque somos tercos. B. Porque estamos atrapados. C. Porque estamos cómodos.
D. Porque tenemos miedo. D. Porque el cambio duele. D. Porque nos falta poder.
“Pero ustedes no aprendieron de Cristo así, si es que lo oyeron y fueron enseñados por
él, porque la verdad está en Jesús: se despojaron del viejo modo de vivir, del hombre
viciado según los deseos engañosos, y se renovaron en el espíritu de su mente, y se
vistieron del nuevo, creado según Dios en la justicia y la pureza de la verdad” (Efesios
4:20-24).
Transformación: Poder para el cambio
“Pido también que los ojos de vuestro entendimiento sean iluminados para que sepáis a
qué esperanza él os ha llamado, cuáles son las riquezas de la gloria de su herencia en
los santos, y la incomparable grandeza de su poder a favor de nosotros los que creemos.
Ese poder es como la operación del poder de su fuerza, el cual operó en Cristo,
resucitándole de entre los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales”
(Efesios 1:18-20).
“Pero si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó,
entonces nuestra predicación es vana, y también vuestra fe” (1 Corintios 15:13-14).
I. La transformación proviene del poder externo de Dios.
“Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, entonces
el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales
por su Espíritu que mora en vosotros” (Romanos 8:11).
II. Hemos cambiado para cambiar.
“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo
sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo,
vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en
gloria” (Colosenses 3:1-2).
III. Nos presentamos y nos transformamos
“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros
cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os
conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro
entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y
perfecta” (Romanos 12:1-2).
IV. La transformación cambia nuestro enfoque
“Por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió
y resucitó por ellos” (2 Corintios 5:15).
Transformación: La comunidad del cambio
“Y preocupémonos unos por otros para promover el amor y las buenas obras; no dejando
de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más,
cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:24-25).
I. Preocuparse por la comunidad
“Y preocupémonos unos por otros, para promover el amor y las buenas obras” (Hebreos
10:24).
“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos y
miembros de la familia de Dios” (Efesios 2:19).
II. Estar presente en la comunidad
“no dejando de asistir a nuestras reuniones, como algunos tienen por costumbre”
(Hebreos 10:25). Unos y otros…”
III. Animarnos unos a otros en comunidad
“sino exhortándoos unos a otros, y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”
(Hebreos 10:25).
“Antes bien, animaos los unos a los otros cada día, entre tanto que todavía se dice
“Hoy”, para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado” (Hebreos
3:13).
III. Manteniendo el enfoque en medio de la adversidad
En nuestra vida cristiana, inevitablemente enfrentaremos pruebas, dificultades y
desafíos. Es en esos momentos cuando nuestro enfoque es más vulnerable a desviarse.
El apóstol Pablo es un ejemplo brillante de alguien que, a pesar de las dificultades,
mantuvo su mirada fija en Jesús.
Ejemplo bíblico: Pablo en medio de la persecución (Filipenses 3:12-14
12 No es que ya lo haya conseguido todo o que ya sea perfecto. Sin embargo,
sigo adelante esperando alcanzar aquello para lo cual Cristo Jesús me alcanzó
a mí. 13 Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una
cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que
está delante, 14 sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios
ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús.) En su carta a los
filipenses, Pablo escribe acerca de su enfoque en la meta eterna. A pesar de haber sido
perseguido, encarcelado y haber sufrido mucho por su fe, él mantuvo su atención en su
llamado celestial. Pablo tenía una visión clara de que su vida en la tierra era temporal y
que su verdadera recompensa estaba en el cielo.
• Lección: Cuando enfrentamos pruebas, necesitamos recordar que no estamos
corriendo una carrera terrenal, sino una carrera espiritual. Nuestro enfoque debe
estar en Cristo y en la esperanza de la eternidad, no en las dificultades temporales.
IV. La importancia de la oración para mantener el enfoque
La oración es una herramienta fundamental que nos ayuda a mantener nuestro enfoque
en Dios. A través de la oración, podemos presentar nuestras ansiedades, preocupaciones
y distracciones a Dios, confiando en que Él nos dará la sabiduría y fortaleza necesarias
para permanecer firmes.
Ejemplo bíblico: Daniel en la oración (Daniel 6:10-11)
Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y
abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba
tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía
hacer antes. 11 Entonces se juntaron aquellos hombres, y hallaron a Daniel
orando y rogando en presencia de su Dios.
A pesar de un decreto que prohibía la oración a cualquier dios excepto al rey, Daniel
continuó orando a Dios tres veces al día. Su enfoque en Dios fue inquebrantable, incluso
ante la amenaza de ser lanzado al foso de los leones.
• Lección: La oración es vital para mantener nuestra mirada en Dios, especialmente
cuando enfrentamos situaciones difíciles. A través de la oración, somos renovados
en nuestra mente y espíritu, y se nos recuerda que Dios está en control de todo.
V. El enfoque en la Palabra de Dios
Otro aspecto esencial para mantener el enfoque es estar arraigados en la Palabra de
Dios. La Escritura nos da dirección, consuelo y corrección cuando nuestras prioridades se
desalinean. Además, es un recordatorio constante de las promesas y el carácter de Dios,
lo cual refuerza nuestra fe y nos ayuda a mantener la perspectiva correcta.
Ejemplo bíblico: Josué y el mandato de meditar en la Ley (Josué 1:7-
8)”Solamente sé fuerte y muy valiente; cuídate de cumplir toda la ley que
Moisés mi siervo te mandó; no te desvíes de ella ni a la derecha ni a la
izquierda, para que tengas éxito dondequiera que vayas”. Cuando Josué asumió
el liderazgo de Israel después de Moisés, Dios le instruyó a no apartarse ni a la derecha
ni a la izquierda del libro de la ley. Se le ordenó meditar en ella día y noche, para que
fuera prosperado en todo lo que hiciera.
• Lección: La meditación y estudio continuo de la Palabra de Dios es crucial para
mantenernos enfocados en Su voluntad y propósito para nuestras vidas. Al hacerlo,
nuestras decisiones y caminos serán guiados por Su sabiduría.
VI. El peligro de perder el enfoque
Perder el enfoque en nuestra vida espiritual puede tener graves consecuencias. Cuando
desviamos nuestra atención de Cristo y nos centramos en las preocupaciones de este
mundo, corremos el riesgo de alejarnos de nuestra fe, caer en pecado o perder la
dirección de nuestra vida.
Ejemplo bíblico: Demas (2 Timoteo 4:10)”porque Demas me ha desamparado,
amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica”. Demas fue un colaborador cercano
de Pablo, pero en 2 Timoteo 4:10, Pablo menciona que Demas lo había abandonado
“amando más este mundo.” El enfoque de Demas cambió de la misión de Dios a los
placeres temporales del mundo, lo cual resultó en su alejamiento del ministerio.
• Lección: Cuando nuestra atención se desvía hacia los placeres o preocupaciones
temporales, corremos el riesgo de apartarnos de la misión y el propósito que Dios
tiene para nuestras vidas.
VII. La recompensa de mantener el enfoque
Finalmente, la Biblia promete una gran recompensa para aquellos que perseveran y no
pierden el enfoque. La vida cristiana no es fácil, pero cuando mantenemos nuestra
mirada fija en Jesús, Él nos asegura la victoria y la vida eterna.
Ejemplo bíblico: La corona de justicia (2 Timoteo 4:7-8) Pablo, al final de su vida,
declaró que había peleado la buena batalla, había terminado la carrera y había guardado
la fe. Él estaba seguro de recibir la corona de justicia que el Señor le otorgaría.
• Lección: La perseverancia en el enfoque trae recompensas eternas. Aquellos que
permanecen fieles y enfocados en su llamado recibirán la corona de justicia, que
es la vida eterna en la presencia de Dios.
Conclusión
Mantener el enfoque en nuestra vida cristiana es esencial para cumplir con nuestro
llamado y terminar la carrera que Dios ha puesto delante de nosotros. Las distracciones
vendrán, pero debemos resistir la tentación de apartar nuestra mirada de Cristo. A través
de la oración, el estudio de la Palabra y la comunión con Dios, podemos asegurarnos de
que nuestro enfoque permanezca firme. Y cuando lo hacemos, como dice Hebreos 12:2,
podemos seguir el ejemplo de Jesús, quien soportó la cruz porque estaba enfocado en el
gozo que vendría después.
Aplicación práctica:
1. Evalúa tu vida y reconoce las distracciones que te están alejando de tu propósito
en Cristo.
2. Fortalece tu vida de oración y tu tiempo en la Palabra de Dios para mantenerte
enfocado.
3. Recuerda las recompensas eternas que te esperan si perseveras y no pierdes tu
enfoque en Dios.