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Moralidad de los Sueños: Un Análisis

La monografía explora la relación entre moralidad y sueños, analizando cómo diferentes enfoques, como el psicoanálisis de Freud y la teología moral, interpretan los sueños como manifestaciones de deseos reprimidos o como canales de comunicación divina. Se discute si los sueños pueden ser considerados actos morales y la responsabilidad que recae sobre el soñante, sugiriendo que, aunque los sueños no son actos conscientes, pueden reflejar la realidad y los deseos del individuo. Finalmente, se plantea la importancia de la influencia de la vida cotidiana en los sueños y cómo estos pueden ser vistos tanto como expresiones de inmoralidad como de experiencias espirituales.

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Moralidad de los Sueños: Un Análisis

La monografía explora la relación entre moralidad y sueños, analizando cómo diferentes enfoques, como el psicoanálisis de Freud y la teología moral, interpretan los sueños como manifestaciones de deseos reprimidos o como canales de comunicación divina. Se discute si los sueños pueden ser considerados actos morales y la responsabilidad que recae sobre el soñante, sugiriendo que, aunque los sueños no son actos conscientes, pueden reflejar la realidad y los deseos del individuo. Finalmente, se plantea la importancia de la influencia de la vida cotidiana en los sueños y cómo estos pueden ser vistos tanto como expresiones de inmoralidad como de experiencias espirituales.

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UNIVERSIDAD CATÓLICA DE SANTA FE

Facultad de Psicología

Sede Rosario

Monografía

¿EXISTE LA MORALIDAD EN LOS SUEÑOS?

Ailén Milagros López

Profesor:

Marcelo Taborda

Materia:

Doctrina Social de la Iglesia y Teología Moral

Fecha de entrega:

2025
1

Índice
Resumen p.2

Introducción p.3

¿Qué son los sueños? p.3

El psicoanálisis y su interpretación de los sueños p.4

Religiones, ley moral y su impacto al soñar. p.5

Conclusión p.7

Bibliografía p.9
2

Resumen
Desde la antigüedad los sueños han sido objeto de nuestro interés, no los entendemos y
buscamos todas las formas de interpretación posibles ante nuestra extraña psyche. En la Biblia,
incluso, Dios nos enviaba mensajes a través de ellos, nos daba señales de un futuro próximo
sobre el cual advertirnos. Tal es así como le sucedió a muchos personajes bíblicos y a santos
como Don Bosco, cuyo contenido onírico podría ser plenamente estudiado desde la teología
moral. De cualquier manera, al igual que todo fenómeno psicológico y/o sobrenatural, en
general, siempre nos vemos atraídos a simplificar los sueños al plano natural y ser capaces de
racionalizarlos.
Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, establece que los sueños son el cumplimiento
de un deseo reprimido en nuestro inconsciente. Pero ¿qué pasa cuando tenemos pesadillas o
cuando soñamos que cometemos algún tipo de delito? En cierto sentido, podría inferirse, que
si uno inflige un daño a otro en sueños podría eso significar que se está cumpliendo algún deseo
reprimido. Y si fuera así, entonces ¿no deberíamos apuntar con el dedo a nuestro inconsciente
y cargar a este sistema amoral de cierta moralidad?
Entendiendo que para la Iglesia todo acto humano que se realiza implica la libre
voluntad y el conocimiento del acto en sí, podemos deducir que toda nuestra acción en sueños
entonces se vería exenta de cualquier tipo de juicio moral. Sin embargo, estudios plantean que
los sueños son la mera continuación de nuestra realidad diurna, que lo que pasa en el día
precede a lo que puede suceder en la noche; por lo tanto, ¿no tendríamos al menos una pequeña
responsabilidad sobre nuestras imágenes oníricas?
3

Introducción
Dormir es parte de nuestro día a día, o mejor dicho de nuestra noche. Es algo inherente
a la naturaleza del hombre y una necesidad básica. Cuando dormimos, emergemos en el sueño,
cuya composición estará integrada de -como dirán muchos- deseos, fantasías y alucinaciones.
El soñar de las personas siempre fue objeto de interés, nos preguntamos por qué ocurre o qué
causas profundas desconocidas hacen que estos se originen y que a veces sean tan confusos
para nosotros.
El sueño nos despierta diferentes emociones tanto en su trayecto nocturno como en el
diurno. Muchas veces cuando nos despertamos nos vemos envueltos en alegría, angustia,
lujuria, enojo, perturbación, entre otras, debido al contenido onírico. Y esto genera en nosotros
dudas, ya que en el caso de haber cometido alguna acción o pensar que va contra la propia
moral se suele despertar la culpa; porque si nuestros sueños se derivan de deseos reprimidos -
como plantea el psicoanálisis- entonces ¿qué deseo podría estarse cumpliendo?
“Un equipo de científicos italianos de las universidades de Roma Tre (Italia) y
Cambridge (Reino Unido) analizó 24.000 sueños y su conclusión principal es que los sueños
son, principalmente, una continuación de la realidad, de las cosas que vivimos” (s.n, 2020).
Según estos estudios se infiere que la vida cotidiana impacta en los sueños que tenemos y
viceversa, así se habla de la hipótesis de continuidad de los sueños. Por lo tanto, no sería
sorprendente que muchas personas experimenten perturbación cuando tienen sueños
“inmorales”. Por ejemplo, según el testimonio de sacerdotes, muchas personas luego de tener
sueños con contenido pecaminoso han ido a confesarse creyendo que realmente cometieron
pecado, debido a la profunda culpa que sentían. Esto solo puede ser entendido cuando
observamos que los sueños son una continuación de lo vivido en el día y también tomando en
cuenta el aporte del psicoanálisis.
Indudablemente el sueño nos deja más dudas que respuestas, pero creemos que la
principal es si realmente debemos teñir de moralidad a los sueños y, de ser así, parece
pertinente entender qué es el sueño y la moral en sí y qué descubrimientos a la luz de diferentes
ciencias tenemos al alcance de nuestras manos.
¿Qué es el sueño?

“El sueño no sólo es un fenómeno normal, sino que en la actualidad es considerado como un
proceso fisiológico de vital importancia para la salud integral de los seres humanos”. (Mora,
Peris, & Magaña-Vázquez, 2013)
Debido a la globalización, el internet, la expansión de los medios de comunicación,
entre otras, existe mayor divulgación de los avances científicos a toda la población. A su vez,
gracias a las nuevas tecnologías se puede ir estudiando cada vez más fenómenos de forma
acabada y así toda persona interesada puede conocer sobre los progresos que se van logrando.
En el caso del sueño, desde el ámbito biológico, se ha teorizado y descubierto que, a
través de diferentes estudios como electroencefalogramas, se pueden vislumbrar diferentes
fases que constan de un período de 90 minutos. Durante este tiempo se producen el llamado
sueño no REM y el sueño REM (Rapid Eye Movement). Este último particularmente dura
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aproximadamente 20 minutos y se distingue por su actividad cerebral intensa, similar a la de


la vigilia; además, es la fase del sueño donde se experimentan los sueños más vívidos. El sueño
REM es muy importante ya que ayuda a equilibrar el estado de ánimo, contribuye a la
consolidación de los nuevos conocimientos adquiridos durante el día y participa del proceso de
aprendizaje.
No obstante, mientras el campo de las ciencias naturales fue indagando y construyendo
cada vez más constructos teóricos y empíricos, en las ciencias sociales el sueño fue tomado
desde otros paradigmas no tan positivistas. Es decir que, en lugar de ocuparse de investigar al
cerebro, su mayor interés era investigar la psyche o el alma, lo invisible. En la antigüedad
filósofos como Sócrates, consideraban el sueño como mera expresión de deseos. Incluso Platón
examina las diferentes clases de deseos, entre los cuales hay algunos que la conciencia
considera ilícitos, reprimiéndolos. Estos deseos reprimidos se liberan y aparecen en las
imágenes oníricas. “Platón se anticipa así a la definición del sueño en el análisis de Freud, para
quien ‘el sueño es la realización (disfrazada) de un deseo reprimido’". (Cappelletti, 1987)

Así la psicología y más específicamente el psicoanálisis, toma como suyo el estudio e


interpretación de los sueños. En estos Freud encontrará la vía regia para acceder al
inconsciente, y ¿qué es el inconsciente, sino lo recóndito y desconocido, lo ignorado? De esta
manera, a partir de este autor, el carácter de los sueños toma otro tipo de relevancia.

Psicoanálisis y su interpretación de los sueños.


Para el año 1900, Sigmund Freud revoluciona el mundo científico y escribe su libro
titulado “La interpretación de los sueños”, con el cual hará acto de fundación del Psicoanálisis.
En este diseña el aparato psíquico y define el importante papel que tienen los contenidos del
inconsciente, a través del cual podemos llegar por los caminos que nos otorgan los sueños (vía
regia), la neurosis y la psicopatología de la vida cotidiana.
Durante años Freud realizó muchas indagaciones al respecto y una pregunta que le
resonó en su interior refería a cuál era la responsabilidad que tenemos respecto al contenido de
nuestro sueño, es decir, ¿la naturaleza moral subsiste en los sueños o más bien queda
cancelada? Y en caso de que consideremos la inmoralidad del sueño, ver si ese peso recae
sobre el contenido manifiesto (el que recordamos) o el latente (que queda encerrado en el
inconsciente). Ante estas incertidumbres, el autor, en 1925, decidió escribir sobre esto y
planteará que casi todos los sueños son motivados por mociones inmorales, por más que su
contenido manifiesto sea conciliable con la moral del soñante. Por lo tanto, la censura existe
porque el inconsciente y el ello son tomados por Freud como un sistema amoral, que generaría
perturbaciones a nuestro sistema consciente.
Sin embargo, el hecho de que el inconsciente esté compuesto por deseos inmorales que
pueden no ser congruentes con nuestra moral consciente, no deja de significar que estos forman
parte de nosotros. El ello también es un integrante de nuestro aparato psíquico y eso es lo que
nos vuelve responsables de su contenido, y esto lo dejará claro Freud en el siguiente párrafo:
“Desde luego, uno debe considerarse responsable por sus mociones oníricas malas.
¿Qué se querría hacer, si no, con ellas? Si el contenido del sueño -rectamente
entendido— no es el envío de un espíritu extraño, es una parte de mi ser; si, de acuerdo
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con criterios sociales, quiero clasificar como buenas o malas las aspiraciones que
encuentro en mí, debo asumir la responsabilidad por ambas clases, y si para defenderme
digo que lo desconocido, inconciente, reprimido que hay en mí no es mi «yo», no me
sitúo en el terreno del psicoanálisis, no he aceptado sus conclusiones, y acaso la crítica
de mis prójimos, las perturbaciones de mis acciones y las confusiones de mis
sentimientos me enseñen algo mejor. Puedo llegar a averiguar que eso desmentido por
mí no sólo «está» en mí, sino en ocasiones también «produce efectos» desde mí” (Freud,
1925 citado por Silva, 2020)

Las palabras de Freud transmiten de manera contundente la dimensión trágica de esta


responsabilidad. Esto significa que si la moral recae en el súper yo, “lo malo” recae en el ello,
entonces la responsabilidad “es una cualidad del yo ante el ello y ante la conciencia moral. Para
intentar domeñar los impulsos del ello, el yo se auto considera autor de esas mociones. Lo
justifica, responde por él, en nombre de él” (Silva, 2020). De esta forma el yo es el vasallo que
debe responder ante sus amos. La negación no le ahorra trabajo al yo, sino que contribuye a
generarle mayor culpa y angustia. Por eso quedaría preguntarse entonces, “si la responsabilidad
es forzosa, ¿qué alternativa tiene el yo?, ¿cómo podría dejar de negar u otorgar reconocimiento
a esa parte de su ser?” (Silva, 2020)
Religiones, ley moral y su impacto al soñar.

“Cuando hablamos de sueño, hablamos del alma. El alma es la que sueña…”


(Caballeros de la Virgen, 2024)
La Teología Moral es aquella parte de la Teología que “estudia los actos humanos,
considerándolos en orden a su fin sobrenatural” (Silva Moreno, s.f.). En sí, es la aplicación de
la doctrina revelada (de las enseñanzas del Evangelio) al campo concreto de la vida de cada
uno. “Es parte de la Teología porque, como explica Santo Tomás de Aquino, se ocupa del
movimiento de la criatura racional hacia Dios, siendo precisamente la Teología la ciencia que
se dedica al estudio y conocimiento de Dios” (cfr. [Link]., I, q. 2, prol citado por Silva Moreno,
s.f). Así se ocupa de estudiar los actos humanos, los cuales se caracterizan por ser ejecutados
por el hombre de forma libre, con conocimiento y voluntad, y son los únicos a los que se les
puede atribuir la valoración moral. Además, al estar ordenados al fin sobrenatural implican una
moralidad sobrenatural, en cuanto a si acercan o alejan al hombre de la consecución del fin
sobrenatural eterno. Para la Iglesia Católica la teología moral “se presenta como la ciencia de
la felicidad porque muestra los caminos que a ella conducen” (Silva Moreno, s.f.).
Es así como en este sentido todo acto natural involuntario, sin conciencia, sin
conocimiento, sin voluntad o intención no serían valorados moralmente. Por lo tanto, en el caso
de los sueños podríamos decir que la para la Iglesia Católica estos no califican como acto
humano y por ende carecen de valoración moral. No obstante, aunque carezca de
responsabilidad moral -el sueño propiamente dicho- cuando estamos despiertos todo acto
humano sí tiene esa cualidad. Entonces podemos inferir que todo lo que nuestros sentidos
perciben y nuestra mente piensa, es nuestra responsabilidad. Bajo este supuesto, algunos
sacerdotes plantean que es muy importante tener en cuenta qué dejamos ingresar a nuestra
mente, porque aunque sea el inconsciente el que sueña, el consciente es el que proporciona la
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información desde el contacto con el mundo exterior. Si una persona consume pornografía o
ve películas sangrientas, no debería serle sorpresa tener sueños de esta índole.

Esto podría verse fundamentado a partir de estudios científicos que se realizaron luego
de una tragedia y accidente climático natural. Se investigaron los sueños de las personas ante
estos eventos específicos y los resultados son contundentes:
Pero algo interesante surge al analizar la frecuencia de los sueños en años con eventos
climáticos específicos, como un tsunami. El fenómeno se coló en los sueños de
personas de todo el mundo y tuvo un pico de búsquedas en marzo de 2011, cuando
ocurrió el "gran terremoto de Japón", que derivó en un tsunami y maremoto. (…) Lo
mismo pasó con el término volcán alrededor de abril de 2010, con motivo de la
erupción del Erupción del volcán Eyjafjallajökull, en Islandia. (Argañaraz, 2024)
El sueño es un factor natural que el mismo Dios creó y que quiso que también sirviera
como canal de comunicación (Caballeros de la Virgen, 2024). Esto queda demostrado en
numerosas situaciones en las Sagradas Escrituras, como ocurre con José, Jacob, algunos
profetas, José (padre de Jesús), los Reyes Magos y la mujer de Pilato, entre otros. Entonces, no
es de extrañar que también en el catolicismo se tenga en cuenta a determinados sueños como
revelaciones de Dios. A Don Bosco le ha sido revelado a través de sueños múltiples escenarios
y Dios fue guiando su vida a través de estos. Por lo tanto, el deseo en los sueños muchas veces
no hace referencia solo a la inmoralidad, sino que también puede integrar lo sagrado y
espiritual.
Como mencionamos anteriormente, según muchos autores -principalmente
psicoanalistas- se presenta al sueño como el cumplimiento de deseos de forma alucinatoria. En
el catolicismo existe la denominada teología del deseo, que es un enfoque que se centra en
comprender al deseo humano y, en especial, cómo este se relaciona con Dios y la vida
espiritual. Se subraya que el deseo no es simplemente un vínculo a nuestras necesidades
materiales o emocionales, sino que también se conecta profundamente con el ser espiritual. La
teología del deseo explora cómo los deseos más profundos y genuinos pueden llevar a la
persona a una mayor cercanía con lo trascendental, y cómo el deseo de lo divino se puede
manifestar en la cotidianeidad. Esta teología toma en cuenta las enseñanzas cristianas que
sugieren que Dios ha colocado un "deseo" en el corazón humano para buscar su presencia y
amor, pero también puede incluir la idea de que los deseos humanos, cuando se purifican,
pueden ser el medio por el cual la persona alcanza la verdadera realización espiritual (López
González, s.f.). Por lo tanto, nuestros sueños abarcan todo tipo de deseos y no solo aquellos
inmorales (si bien nos centramos más en estos últimos porque es el objeto de estudio de la
monografía). De manera que también nuestro inconsciente podría desear encontrarse con un
ser querido fallecido o con resolver determinados conflictos en su vida, entre otros. Es ahí
donde entra también un estudio desde la ética y teología del deseo.

Más allá del punto de vista católico, la ley moral ha estado presente en las distintas
culturas y mitologías antiguas, siendo parte esencial de la naturaleza humana. El sueño, y
particularmente el sueño de contenidos inmorales, conlleva un problema para las
consideraciones morales del individuo, porque se escenifican nuestros deseos reprimidos,
“aunque precisamente también en la vida despierta es cuando el hombre descubre un sentido
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ético en sus sueños, además del carácter religioso o sagrado que inicialmente éstos le hubieron
dado, y donde cierta dialéctica se lleva a cabo” (Castrejón, 2009). La dialéctica planteada
implica la transgresión y la prohibición religiosa que imprime “en el ser humano ese supuesto
‘apego a la ley’, el fundamento principal de toda moral, y que tradicionalmente le atañe al
universo de lo sagrado y lo profano” (Castrejón, 2009)
Ahora bien: ¿cuál es el sentido ético de los sueños y su vinculación con los interdictos
en el ámbito de lo sagrado? Sabemos que la interpretación que los hombres hicieron
primeramente de los sueños, estaba vinculada a un carácter religioso, y al ser éstos la
manifestación de deseos reprimidos, aquí se funda su sentido ético, ya que toda ética
sabe de los interdictos y la transgresión.” (Castrejón, 2009)
De tal manera que podríamos decir que los sueños tienen inmerso un contenido ético, y
lo ético tiene carácter de interdicto. El sueño, entonces, es la expresión de un deseo reprimido
que a su vez a través de los interdictos, contiene un carácter ético vinculado al ámbito de lo
sagrado y, por lo tanto, de lo profano (el de la transgresión). De ese modo, podemos observar
una religiosidad debido a la imposición que las instituciones ejercen sobre el individuo, por eso
Freud va a hablar del malestar de la cultura. La religión, cultura, sociedad nos llevan a
reprimirnos y estos deseos solo encuentran pocas vías de escape, el sueño una de ellas.
(Castrejón, 2009)

Conclusión
Carl Gustav Jung, quien creó la psicología analítica fue, junto a Sigmund Freud, el que
más reflexionó acerca de los sueños. Como explica D. U. Quevedo (2016) Jung sostenía que
los sueños tenían que ver más bien con una dramatización de nuestro viaje a las profundidades
de nuestro ser más genuino. Esta fuerza creativa hace uso de las impresiones de la víspera, de
los restos diurnos y de nuestras experiencias vitales para construir las imágenes y las historias
de nuestros sueños y, entonces, plantea lo siguiente:

Tenemos relaciones eróticas con héroes o heroínas contemporáneos. Atravesamos


obstáculos, huimos de asesinos, somos víctimas y victimarios; volamos, subimos
montañas sagradas; nos perdemos en laberintos, se nos destruye la casa en un terremoto,
sobrevivimos inundaciones, morimos y también a veces renacemos con otro cuerpo;
volvemos una y otra vez a la universidad o al colegio a presentar un examen de alguna
materia que nos ha quedado pendiente. Todas experiencias tan reales como las de la
vida en vigilia. (Quevedo, 2016)
Por este motivo, desde la perspectiva jungiana podríamos decir que los personajes y las
situaciones de nuestros sueños representan aspectos de nosotros mismos que buscan integrarse
y ser reconocidos. Tanto Jung como Freud difirieron mucho acerca del contenido del
inconsciente y de los sueños, pero en esto podemos ver que existe un acuerdo: el yo tiene la
responsabilidad de integrar los impulsos del ello incluso aunque sean inmorales, porque estos
buscan ser integrados.
Si bien mencionamos diferentes autores, pensadores, consagrados y corrientes de
pensamientos diversos, en todos queda claro algo, que lo que ocurre en el sueño ingresa a
nosotros por lo que vivimos en nuestro día, a partir de vivencias de la cotidianeidad. De ese
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modo, el contenido onírico no está únicamente compuesto por deseos reprimidos sexuales e
inmorales, también podemos observar que existe una manifestación de miedos,
preocupaciones, deseos de trascender, de anhelos, etc. Por lo tanto, la moral no debería ser
atribuida al sueño debería considerársela, pero no para angustia de la persona, sino para que
nos permita reflexionar qué permitimos ingresar a nuestra mente y, por lo tanto, a nuestro
inconsciente.

Soñar con un asesinato es un aviso de tu subconsciente, pero no para que te protejas


ante la posibilidad de que el sueño se haga realidad, sino para que te des cuenta de la
negatividad en la que vives, los conflictos que te rodean, los problemas sin solucionar
y la oscuridad con la que sientes el futuro. (Sánchez, 2016)
Para concluir, los sueños nos permiten analizar nuestros miedos y deseos, no para
juzgarlos, sino para intentar entenderlos. A partir de ello, buscar herramientas para ser cada día
mejores personas, como dirán los humanistas -como Maslow- personas autorrealizadas o desde
la perspectiva católica, ver qué nos acerca más a Dios o aleja de Él.
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Bibliografía
Argañaraz, J. (15 de marzo de 2024). Día mundial del sueño: los significados más buscados,
según Google Trends. Obtenido de Página 12: [Link]
camellos-ciempies-y-serpientes-un-viaje-por-los-suenos-del-m

Caballeros de la Virgen, H. d. (16 de septiembre de 2024). Significado e interpretación de los


sueños. ¿Pueden ser de Dios? -Episodio 82. Obtenido de Youtube:
[Link]

Cappelletti, Á. (1987). Las teorías del sueño en la Filosofía antigua. Caracas, Venezuela:
Edic. del Centro de estudios pedagógicos "Ignacio Burk".

Castrejón, G. (2009). El sentido ético en los sueños y su relación con los interdictos en el
ámbito de lo sagrado, una interpretación psicoanalítica. EN-CLAVES del
pensamiento, año III, núm.5, pp.35-46.

Heraldos del Evangelio, E. S. (01 de junio de 2023). El significado de los Sueños. Cómo
saber si son de Dios| Podcast Salve María - Episodio 97. Obtenido de Youtube:
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López González, R. (s.f.). El deseo de Dios. Obtenido de [Link]:


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Mora, P. C., Peris, J. R., & Magaña-Vázquez, K. (2013). Neurobiología del sueño y su
importancia: antología para el estudiante universitario. México, D.F: Facultad de
Medicina UNAM.

Quevedo, D. U. (14 de septiembre de 2016). El significado de los sueños según la psicología


junguiana. Obtenido de Psicología y Mente:
[Link]

Sánchez, L. (16 de diciembre de 2016). El peligroso significado de soñar con un asesinato.


Obtenido de Diario Femenino:
[Link]
suenos/sonar-que-estas-muy-triste-aleja-la-tristeza-de-tus-suenos/
Silva Moreno, J. M. (s.f.). Teología Moral. Obtenido de [Link]:
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Silva, B. (2020). Apuntes sobre la responsabilidad moral por el contenido de los sueños.
Obtenido de [Link]: [Link]

Un análisis de 24.000 sueños es contudente: son continuación de lo que vivimos. (31 de


agosto de 2020). Obtenido de El Confidencial: [Link]
corazon-vida/2020-08-31/analisis-suenos-continuacion-realidad-lo-vivido_2725603/

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