Resumen del capítulo II: Peculiaridades y dificultades
del conocimiento de la sociedad
El conocimiento de la sociedad ha sido un tema central en la historia del
pensamiento humano. A lo largo del tiempo, diferentes civilizaciones han
intentado entender sus propias estructuras y dinámicas sociales, dando
origen a diversas teorías sobre el funcionamiento de la sociedad.
Conocer la sociedad no solo implica observar sus manifestaciones
externas, sino también analizar los procesos históricos, políticos y
económicos que la conforman.
Desde tiempos prehistóricos, la humanidad ha vivido en grupos que
evolucionaron en comunidades organizadas y, posteriormente, en
Estados. Conocer la sociedad significa conocer la historia de la
humanidad en sus múltiples formas. Sin embargo, la ciencia social
enfrenta retos particulares, pues mientras las ciencias naturales
generalizan fenómenos, algunos filósofos neokantianos argumentaban
que la historia y las acciones humanas no pueden explicarse
científicamente. Según ellos, los eventos sociales son únicos y
singulares, lo que impediría establecer leyes universales como en la
física o la química.
No obstante, esta postura ha sido ampliamente debatida. Aunque la
sociedad es distinta de la naturaleza, no se puede asumir que su estudio
carezca de leyes o principios generales. Como señala el texto, si bien los
fenómenos históricos no se repiten exactamente, sí existen patrones
comunes que pueden ser analizados para entender el desarrollo social.
Relación entre ciencias naturales y ciencias sociales
El conocimiento de la sociedad ha sido objeto de debate sobre si puede
considerarse una ciencia en el mismo sentido que las ciencias naturales.
Mientras que estas últimas estudian fenómenos repetitivos y sujetos a
leyes inmutables, las ciencias sociales lidian con eventos únicos e
irrepetibles.
Filósofos como Kant y los neokantianos sostuvieron que las ciencias
naturales y las ciencias sociales son fundamentalmente distintas. H.
Rickert y W. Windelband argumentaban que la historia se caracteriza por
la singularidad de sus eventos, mientras que la naturaleza opera bajo
principios universales. Sin embargo, otros pensadores han defendido
que la sociedad también sigue patrones y estructuras identificables, lo
que permite su estudio científico.
Autores como Emile Durkheim propusieron que los hechos sociales
deben estudiarse con el mismo rigor que los fenómenos naturales. Max
Weber, por otro lado, introdujo el concepto de "comprensión"
(Verstehen) para analizar las motivaciones humanas dentro de los
procesos sociales. Estas perspectivas han enriquecido el debate sobre la
posibilidad de establecer una ciencia de la sociedad.
Principales dificultades del conocimiento social
1. El papel de la conciencia y la subjetividad
En la naturaleza, los eventos suceden sin una intencionalidad previa,
obedeciendo a causas físicas. En la sociedad, en cambio, las acciones
humanas están motivadas por pensamientos, emociones, deseos y
necesidades, lo que hace más difícil su estudio. Como menciona
Holbach, cada revolución o cambio social se ve impulsado por la
interacción de voluntades individuales, lo que vuelve imposible
prever con exactitud sus consecuencias.
Un ejemplo de esta complejidad es la interpretación de las
revoluciones. Mientras que algunos las ven como movimientos de
emancipación, otros las consideran amenazas al orden establecido.
Este conflicto de interpretaciones se debe a los intereses de clase,
que influyen en la percepción de los hechos históricos.
2. La ausencia de repetición exacta en los procesos históricos
A diferencia de la naturaleza, donde ciertos fenómenos ocurren con
regularidad, en la sociedad los eventos son irrepetibles. No hay dos
guerras, revoluciones o transformaciones económicas que sean
idénticas. Sin embargo, esto no significa que no haya elementos
comunes en los procesos históricos. De hecho, es posible identificar
estructuras subyacentes en la evolución de las sociedades, lo que
permite un enfoque científico de la historia.
El historiador Fernand Braudel propuso el concepto de "tiempos
históricos", donde distingue entre la historia de corta, media y larga
duración. Esto permite identificar tendencias generales en el
desarrollo social sin caer en la simplificación de que la historia se
repite de manera idéntica.
3. El conflicto entre objetividad y parcialidad
A diferencia de la física o la matemática, donde las leyes son
aceptadas universalmente, las ciencias sociales están atravesadas
por intereses de clase. Como señala el texto, el conocimiento de la
sociedad no es neutral, ya que en una sociedad dividida entre
explotadores y explotados, cada grupo social interpreta la realidad de
manera diferente. Esta lucha de intereses hace que el conocimiento
social sea objeto de disputa constante.
Por ejemplo, el análisis del capitalismo ha sido objeto de
interpretaciones divergentes. Mientras que economistas liberales ven
el mercado libre como la mejor forma de organización económica, el
marxismo lo considera un sistema basado en la explotación de la
clase trabajadora.
4. El desarrollo desigual de las ciencias sociales
El conocimiento de la sociedad ha evolucionado en tres esferas
principales:
o La historia, que describe y selecciona hechos significativos.
o Las ciencias sociales concretas, como la economía, la
sociología y la política, que analizan aspectos específicos de
la vida social.
o Las concepciones filosóficas generales sobre la sociedad y su
desarrollo.
Durante siglos, las ciencias sociales han intentado establecer un marco
teórico coherente. Filósofos como Hegel contribuyeron con la dialéctica
de las ideas, mientras que Marx y Engels desarrollaron el materialismo
histórico, que analiza la sociedad desde una perspectiva científica
basada en las condiciones materiales de producción.
El papel del materialismo histórico en la comprensión de la
sociedad
Marx y Engels lograron sentar las bases de una teoría científica del
desarrollo social, explicando que la historia de la humanidad no es un
cúmulo de eventos aleatorios, sino que responde a leyes económicas y
sociales. La consolidación del capitalismo permitió comparar distintas
sociedades y sus formas de organización, revelando que todas siguen
patrones de desarrollo determinados por la lucha de clases.
El capitalismo, con sus crisis y contradicciones, generó la necesidad de
un conocimiento más profundo de la sociedad, ya que solo mediante la
ciencia se pueden comprender y transformar las estructuras sociales. La
ciencia social, como se menciona en el texto, no solo describe el pasado
y analiza el presente, sino que también permite prever tendencias
futuras y reducir el impacto de las crisis sociales.
Ejemplos de esta teoría pueden verse en las revoluciones industriales y
políticas que han dado forma al mundo moderno. La transición del
feudalismo al capitalismo no fue un proceso espontáneo, sino el
resultado de cambios en la producción y en la lucha de clases entre la
burguesía y la aristocracia.
El conocimiento social y su función transformadora
El estudio de la sociedad no es solo un ejercicio teórico, sino una
herramienta para la transformación social. A diferencia de una postura
neutral o "objetivista", la sociología y las demás ciencias sociales tienen
un carácter inevitablemente partidista. Como menciona Marx, "una vez
que se comprende la conexión de las cosas, se derrumba la creencia en
la necesidad permanente del orden existente". Esto explica por qué las
clases dominantes han tratado históricamente de frenar el desarrollo del
pensamiento crítico y científico sobre la sociedad.
Finalmente, el capítulo concluye destacando que la verdadera ciencia
social debe combinar el análisis objetivo con un compromiso activo con
el progreso de la humanidad. Su propósito no es solo describir el mundo,
sino contribuir a su transformación en beneficio de la mayoría.