Estabilidad Laboral y Discriminación en Ecuador
Estabilidad Laboral y Discriminación en Ecuador
Presentación
IMPRESIÓN PrintLab
Universidad del Azuay
45 – 53
4 El Control Judicial de las Reformas Constitucionales en
El Salvador: ¿un control a medias?
Manuel Adrián Merino Menjívar
55 – 62
5 Tres cuestiones fundamentales sobre
el principio de resocialización
Christian Rafael Villavicencio Arce
Resumen
La naturaleza de la relación jurídica que existe entre empleador y trabajador, per se, es asimétri-
ca, ya que contiene una parte débil, que es el trabajador, debido a su posición como subordinado.
No obstante, si el trabajador se encuentra en una posición de vulnerabilidad como, por ejemplo,
una persona embazada, discapacitada o que sufre enfermedades catastróficas, la Ley ha dotado
al trabajador de la garantía de estabilidad laboral especial, otorgándole mayores indemnizaciones
ante la ocurrencia de un despido intempestivo. A pesar de lo dicho, la Corte Constitucional del
Ecuador ha previsto que estos grupos de personas en estado de vulnerabilidad, generalmente, son
víctimas de discriminación, pues su condición, per se, los enmarca en al menos una de las catego-
rías sospechosas del artículo 11 numeral 2 de la Constitución de la República del Ecuador, siendo
proclives a ser víctimas de discriminación. Por lo expuesto, ha creado la figura de la estabilidad
laboral especial reforzada para que, con aplicación en conjunto con el principio de la Movilidad de
la Carga de la Prueba, sea el empleador quien debe probar con criterios lógicos, válidos y objetivos
que el despido no fue con ocasión o motivo de una actuación discriminatoria; caso contrario se
presumirá que sí, invirtiendo así la carga de la prueba en contra del empleador. Este estudio está
enfocado a analizar la pertinencia de aplicar los precedentes constitucionales sobre la Movilidad de
la Carga de la Prueba a las controversias de trabajadores sujetos al Código de Trabajo.
Abstract
The nature of the legal relationship that exists between employer and worker, per se, is asym-
metric, there is a weak party un this case the worker due to his position as subordinate. However,
if the worker is in a position of vulnerability, likewise a pregnant person, handicapped or a person
who is suffering from catastrophic illnesses, the Law has dated the worker from the guarantee of
special job stability, granting the person a greater compensation in the event of an untimely dis-
missal. Despite what has been said, the Constitutional Court of Ecuador has provided that these
groups of people in a state of vulnerability are generally victims of discrimination, since their condi-
tion, per se, frames them in at least one of the suspicious categories of article 11 Numeral 2 of the
Constitution of the Republic being prone to victims of discrimination, therefore, it has created the
figure of special reinforced labor stability so that, with application in conjunction with the principle
of the Mobility of the Burden of Proof, it is the employer who must prove with logical, valid and
objective criteria that the dismissal was not due to a discriminatory action, otherwise it will be pre-
sumed that it was, thus inverting the burden of proof against the employer. This study is focused on
analyzing the relevance of applying the constitutional precedents on the Mobility of the Burden of
Proof to the worker’s controversies subject to the Labor Code.
Palabras clave
Onus Probandi, Movilidad de la Carga de la Prueba, Despido Intempestivo, Discriminación, Cate-
gorías Sospechosas, Estabilidad Laboral Reforzada.
Keywords
Onus Probandi, Mobility of the Test Burden, Untimely dismissal, Discrimination, Suspicious Cat-
egories, Reinforced Labor Stability.
En este sentido, la Corte Constitucional del Ecuador ha concluido1 que aquellas actuaciones
cometidas por empleadores en contra de trabajadores en estado de vulnerabilidad que violenten
derechos, como la estabilidad laboral, inminentemente ocultan una actuación discriminatoria, ob-
servando un patrón de comportamiento encaminado a anular la participación o permanencia de
estos grupos en el mercado laboral por ostentar dicha condición. En tal contexto, la Corte Consti-
tucional del Ecuador a través de la sentencia No. 080-14-SEP-CC, Caso No. 0445-11-EP, de fecha 9
de octubre de 2013, creó la garantía de la estabilidad laboral especial reforzada en conjunto con la
aplicación del principio de la Movilidad de la Carga de la Prueba a fin de equilibrar las desigualdades
procesales entre trabajador y empleador, siendo este último, quien deba probar que el despido de
una persona en estado de vulnerabilidad no es discriminatorio.
El principio del Onus Probandi ha estado presente en el sistema jurídico ecuatoriano a lo largo
de su historia legislativa, en un principio que responde a ideologías liberales propias de un Estado
Liberal. Ha sido una regla necesaria para garantizar el principio de seguridad jurídica y el derecho a
la tutela judicial, pues en una contienda judicial las partes procesales conocen anticipadamente sus
cargas y obligaciones procesales; es decir, conocen quién debe probar los hechos con el objetivo
de obtener un resultado favorable a través de una resolución judicial.
1. Ecuador, Corte Constitucional. “Sentencia No. 016-16-SEP-CC”, Caso No. 2014-12-EP de fecha 13 de enero
de 2016, que en su página 51 dice: “Razón por la que esta Corte estima indispensable precisar que en la
“sentencia No. 080-13-SEP-CC” se estableció que las personas que sufren la enfermedad de VIH gozan de
“estabilidad laboral reforzada”, cuyo fin es asegurar que las personas que ostentan una condición de debilidad
manifiesta como es portar VIH o encontrarse enfermo de SIDA, gocen del derecho a la igualdad real y efectiva
prevista en la Constitución de la República, y que en materia laboral se traduce en la garantía de permanencia
en un empleo como medida de protección especial ante actos de discriminación, cuando ello sea del caso”.
2. Ecuador, Código Orgánico General de Procesos, art. 169. - Carga de la prueba. Es obligación de la parte
actora probar los hechos que ha propuesto afirmativamente en la demanda y que ha negado la parte deman-
dada en su contestación.
15
A pesar de que la regla del Onus Probandi ha sido aplicada durante varias décadas en el Ecua-
dor, y en el general en los sistemas Latinoamericanos de corte romano-germánico; en estos últi-
mos años atraviesa una crisis filosófica de sus premisas, pues los principios bajo los cuales se forjó,
han sido desplazados por un rechazo de teorías contemporáneas, ya que su aplicación implica una
abstracción del ser humano de la realidad (Bordalí 2020). Para comprender esta crisis que atravie-
sa este principio es importante revisar la historia política y social bajo la cual se consolidó la regla
del Onus Probandi.
Andrés Bordalí (2020), en su obra La carga de la prueba en el proceso civil: una evolución desde
la igualdad formal de las partes hacia una igualdad material de las mismas, explica con claridad que
durante la época post revolución francesa en la cual se codificaron las leyes del Derecho Moderno
existía una fuerte incidencia liberal en todos los estratos políticos, sociales e, incluso, económicos,
no siendo una excepción el campo jurídico, pues las leyes de aquella época mantenían un fuerte
contenido ideológico privatista y liberal. El Estado francés de los siglos XVIII y XIV proclamó un Es-
tado construido desde el lema: Igualdad, Libertad y Fraternidad. Para aquel entonces, el principio
de igualdad se convertiría en el pilar ideológico para la codificación de las leyes, sin embargo, con
el tiempo se evidenció que aquella igualdad no era más que una ficción que tuvo que ser creada
por necesidad del derecho para calmar y pacificar el conflicto social de aquella época, pues las ma-
sas populares exigían gozar de derechos y no solo privilegios, ese sentimiento de igualdad debía
transmitirse a todo el pueblo. Así fue entonces que, la ley proclamó la igualdad como un derecho
de todos los ciudadanos. De igual manera, fue inevitable que esa ficción de igualdad se traslade al
campo jurídico. Sin embargo, aquella ficción de igualdad no representaba sino una falsa visión de
la realidad, pues el ser humano estaba siendo abstraído de su realidad, la sociedad no es un grupo
homogéneo de ser humanos, sino por el contrario: heterogéneo.
La codificación del Derecho Moderno no fue sino una construcción idealizada por principios
liberales y privatistas propios de un Estado Liberal donde la igualdad no era más que una igualdad
formal, una igualdad en el papel, en letra muerta, que, si bien en su momento histórico fue necesa-
ria para superar los conflictos sociales y políticos de aquella época con el propósito de rechazar un
sistema de privilegios como el que instauraron los sistemas monárquicos. En la actualidad, la cons-
trucción jurídica se nutre de la constitucionalización de los derechos fundamentales con ideologías
sociales, tuitivas y modernas, avanzando de una igualdad formal hacía la igualdad material, inclusive
sobre las reglas de la prueba, protegiendo a la parte procesal débil (trabajador) que muchas veces
no puede probar su pretensión por no tener acceso o disponibilidad de la prueba (Bordalí 2020).
Sin embargo, a pesar de la incidencia de nuevas teorías sobre la carga de la prueba, en el Ecua-
dor el sistema judicial aún mantiene al principio del Onus Probandi como su principal regla para la
prueba de los hechos, siendo una construcción ideológica exclusivamente liberalista y privatista,
forjada en razón de un principio de igualdad formal. No obstante, los tiempos y la historia han
cambiado desde la Revolución Francesa, la historia comprendió que el derecho laboral requería
una universalización y constitucionalización como un derecho fundamental, con una ideología pro-
teccionista y garantista que busca incansablemente equilibrar el poder del capital con el trabajo,
no solo limitándose a garantizar condiciones mínimas para la relación laboral como: el tiempo de
la jornada de trabajo, días de trabajo o salario, sino también garantizando el respeto a la dignidad
del trabajador como ser humano protegiendo bienes jurídicos como la vida, trabajo, igualdad y no
discriminación, salud, integridad y otros derechos inherentes al ser humano (Bordalí 2020). Por lo
tanto, la carga probatoria para este tipo de derechos no debería mantener la visión clásica y libera-
lista del Onus Probandi, por el contrario, debería reducir el esfuerzo probatorio para el trabajador.
Para Ugarte (2009), por las siguientes razones: la primera por tratarse de conductas enmascaradas
en, lícitas y la segunda por la proximidad y dominio de las fuentes de prueba del empleador sobre
el trabajador.
La constitucionalización del derecho al trabajo surgió con la consolidación del Estado Social de
Derecho, proclamando una ideología construida en base de un principio de justicia social, protec-
ción del más débil, garantías normativas para las minorías, bienestar común y otros similares. Bajo
este modelo de Estado, varías legislaciones de Latinoamérica en las últimas décadas, con el propó-
sito de garantizar una efectiva materialidad de los derechos sustantivos del trabajador han adop-
Fernández Toledo (2020) indica que durante las últimas décadas, muchas legislaciones han vis-
to la necesidad de superar el absolutismo del principio clásico y liberal del Onus Probandi con el
propósito de democratizar el dominio y acceso a los medios probatorios en una contienda judicial,
adoptando un rol más activo para el juez y con miras a buscar la verdad histórica de los hechos. Así
el sistema judicial podrá superar y corregir las desigualdades técnicas, sociales, jurídicas y econó-
micas entre los sujetos procesales.
Sobre el problema jurídico que trae consigo este estudio, existen dos conceptos indetermi-
nados que provocan una cierta complejidad al momento de la práctica judicial. Los jueces de la
actual Sala de lo Laboral de la Corte Nacional de Justicia, que fueron entrevistados, consideran los
siguientes obstáculos en la práctica tanto judicial como profesional del abogado litigante, relacio-
nado con la Carga de la Movilidad de la Prueba: (dicen los juzgadores entrevistados que, a pesar de
la indeterminación del concepto, la Corte Constitucional del Ecuador ha superado este problema, a
través de sus sentencias, estableciendo parámetros y lineamientos sobre qué es y cuando se está
ante esta situación)3; y la vulnerabilidad (no existe una definición clara y concreta sobre qué se debe
entender por esta). No obstante, la Corte Constitucional del Ecuador (Sentencia No. 016-16-SEP-
CC, 2016) utiliza en forma ejemplificada quienes pueden estar dentro de un grupo de atención
prioritaria para definir cuándo una persona está en estado de vulnerabilidad. Es decir: mujeres
embarazadas, personas con discapacidad, personas con enfermedades catastróficas, asimilando
a estas personas como aquellas que por su condición enfrentan barreras sociales, económicas o
culturales que afectan su desarrollo y participación en la sociedad.
Por lo analizado, es oportuno plantearse las siguientes interrogantes: ¿qué sucede con aque-
llas categorías sospechosas como edad, orientación sexual, género o raza, que también pueden
enmarcar una situación de vulnerabilidad y, a su vez, un despido por discriminación cuando, a dife-
rencia de las analizadas, contienen una alta carga subjetiva para su prueba y análisis?
3. Ecuador, Corte Constitucional. “Sentencia No. 11-18-CN/19” (matrimonio igualitario). Juez Ponente: Dr. Ramiro
Ávila Santamaría. Quito, 12 de junio de 2019.
17
En estos casos taxativos, el principio de estabilidad laboral representa una protección y garan-
tía jurídica especial impuesta a través de vía legislativa. No obstante, la Ley no es la única fuente
de protección para trabajadores en estado de vulnerabilidad, con la constitucionalización de los
derechos y, en especial, de garantizar el derecho al trabajo como un derecho fundamental, la juris-
prudencia constitucional ha creado la figura de la estabilidad laboral especial reforzada.
La Corte Constitucional del Ecuador exige la concurrencia de los siguientes elementos para
decretar la garantía de la estabilidad laboral reforzada de un trabajador: 1) existencia de un trabaja-
dor bajo relación de dependencia, 2) terminación unilateral de la relación laboral por parte del em-
pleador sin justa causa y 3) trabajador en estado de vulnerabilidad. De estos tres elementos, como
se mencionó anteriormente, la Corte Constitucionalidad del Ecuador ha aceptado que quienes se
encuentren en estado de vulnerabilidad sean trabajadores con enfermedades catastróficas, traba-
jadores con discapacidad o en calidad de sustitutos y trabajadoras en periodo de maternidad o en
embarazo; adoptando criterios objetivos para definir el estado de vulnerabilidad. Así ha quedado
definido en sentencias de la Corte Constitucional como: sentencia No. 080-13-SEP-CC, sentencia
No. 016-16-SEP-CC; sentencia No. 3-19-JP/20 y acumulados; sentencia No. 689-19-EP/20; sentencia
No 375-17-SEP-CC y otras.
La garantía de la estabilidad laboral especial reforzada creada por la Corte Constitucional del
Ecuador (Sentencia No. 375-17-SEP-CC, 2017) reafirma y garantiza un derecho fundamental para
estos grupos de poder: (re)ingresar y permanecer en el mercado laboral sin sufrir actos de discri-
minación o segregación. Estos grupos no pueden ser tratados como iguales al resto de universo de
trabajadores. No se puede mirarlos a través de los lentes del principio de igualdad formal, deben
estar protegidos por un principio de igualdad material y, a su vez, por la aplicación de acciones
afirmativas con el propósito de reivindicar sus derechos.
En este hilo de ideas, la Corte Constitucional del Ecuador reconoce que la interrupción unilateral
de la relación laboral de estos grupos de personas, que, por su condición están en un estado de
vulneración, el quebrantamiento del principio de estabilidad laboral, no solo se afecta al derecho al
trabajo, sino vulnera o menoscaba otros derechos fundamentales como vida digna, trabajo digno,
salud e integridad, igualdad y no discriminación, que en su conjunto, afectan a un bien jurídico ma-
yor que es la dignidad del hombre4.
Al revisar los precedentes emitidos por la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia con res-
pecto al despido intempestivo de mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, si bien estuvo
desde un inicio expresamente prevista en el Código de Trabajo, no fue sino a través de la Corte
Constitucional que este principio tuvo un amplio desarrollo jurisprudencial. Sin embargo, la mayo-
ría de los casos que han sido objeto de análisis corresponden a aquellos que han tenido lugar en
el derecho laboral público, trabajadores que han estado sometidos a figuras contractuales como:
contratos de servicios ocasionales, nombramiento provisional o de libre remoción, los cuales per
se son modalidades contractuales que permiten el quebrantamiento del principio de estabilidad
laboral, sin prever ningún tipo de indemnización a favor del trabajador. En este escenario, trabaja-
dores que por su condición gozaban del principio de estabilidad laboral especial, que estaban bajo
este tipo de modalidades contractuales, al ser despedidos ven sus derechos vulnerados al no estar
garantizado su derecho constitucionalidad de la estabilidad laboral especial. Sin embargo, la Corte
Constitucional del Ecuador ponderó correctamente el principio de estabilidad laboral especial para
estos grupos de trabajadores por encima del principio de eficiencia y necesidad de la administra-
ción pública. No obstante, en el derecho laboral privado, no ha existido mayor intervención de la
Corte Constitucional del Ecuador sobre estos casos, toda vez que el Código de Trabajo no presenta
este conflicto, pues están muy bien reconocidos los casos de estabilidad laboral con sus respecti-
vas indemnizaciones. Sin embargo, esto no impide que los argumentos, fundamentos y motivación
de los casos resueltos en el derecho laboral público no puedan ser utilizados para los casos del
derecho laboral privado.
4. Leer sentencias de la Corte Constitucional del Ecuador: “sentencia No. 016-16-SEP-CC”; “senten-
cia No. 2-19-JP/20 “y acumulados, párrafo 184; “sentencia No. 080-13-SEP-CC”.
5. Ecuador, Constitución de la República del Ecuador 2018, art.11. El ejercicio de los derechos se regirá por los si-
guientes principios: 2). Todas las personas son iguales y gozarán de los mismos derechos, deberes y oportunidades.
Nadie podrá ser discriminado por razones de etnia, lugar de nacimiento, edad, sexo, identidad de género, identidad
cultural, estado civil, idioma, religión, ideología, filiación política, pasado judicial, condición socio-económica, condi-
ción migratoria, orientación sexual, estado de salud, portar VIH, discapacidad, diferencia física; ni por cualquier otra
distinción, personal o colectiva, temporal o permanente, que tenga por objeto o resultado menoscabar o anular el
reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos. La ley sancionará toda forma de discriminación. Asamblea Consti-
tuyente del Ecuador, 2018.
6. Leer la sentencia de la Corte Constitucional del Ecuador. “Sentencia No. 292-16-SEP-CC” de fecha 7 de sep-
tiembre de 2016, página No. 31.
19
Este estudio hace una crítica, y un especial y atento llamado a los legisladores, con respecto a la
falta que han cometido cuando introdujeron la figura del despido por discriminación en el Código
de Trabajo. Pensar que un acto como la discriminación debe estar guiado por la regla del Onus
Probandi es imponer una carga desproporcional y exigir una actuación heroica al trabajador. Para
Ugarte Cataldo (2009) los actos de discriminación por parte del empleador generalmente quedan
ocultos, enmascarados o encubiertos, dejando en la impunidad y sin responsabilidad al empleador.
Si se dirige la mirada hacia la justicia constitucional se observa que el legislador incluyó el principio
de la Movilidad de la Carga de la Prueba cuando se debe probar la discriminación. Muy acertada-
mente se dotó de las herramientas correctas a la parte procesal para que un acto inconstitucional
como la discriminación no quede en la impunidad, así lo prevé el artículo 167 de la Ley Orgánica de
Garantías Jurisdiccionales y Control Constitucional. Como se conoce, esta regla sobre la carga de la
prueba está exclusivamente prevista para la justicia constitucional, no corresponde su aplicación
en la justicia ordinaria. Entonces, ¿por qué el Código de Trabajo que prevé el despido por discri-
minación, debe aplicar la regla del Onus Probandi? Es claro que existe una inequidad de armas y
desigualdad de oportunidades para probar la discriminación en la justicia ordinaria, como se ha
dicho, más aún cuando el trabajador se encuentra en un estado de vulnerabilidad.
A pesar de lo dicho, en los fallos de la Corte Constitucional del Ecuador, se pueden encontrar
los siguientes elementos: 1) trabajador despedido intempestivamente, 2) trabajador en estado de
vulnerabilidad, 3) trabajador víctima de discriminación y 4) existencia de categorías sospechosas.
De esta manera, se ha podido observar que, a más de activar la garantía de la estabilidad laboral es-
pecial reforzada, ha complementado esta con la aplicación del principio de la Movilidad de la Carga
de la Prueba, precautelando el principio de igualdad material, de igualdad de oportunidades y de
igualdad de armas. La Corte Constitucional ha puesto en responsabilidad del empleador demostrar
que el despido intempestivo de un trabajador en estado de vulnerabilidad no responde a causas o
motivos de discriminación, sino por el contrario que dicha decisión se funda en una causa objetiva,
con razones y criterios válidos y lógicos, argumentado y probado en derecho.
Pareciera ser que esta garantía de la Movilidad de la Carga de la Prueba estuviese reservada
para la justicia constitucional o para la justicia ordinaria, pero de aquellos trabajadores regulados
por la Ley Orgánica de Servicios Públicos, debido a la naturaleza del conflicto del cual surgieron
estos precedentes constitucionales, relaciones laborales del servicio público. No obstante, en las
entrevistas realizadas a los 3 jueces de la Sala de lo Laboral de la Corte Nacional de Justicia, coinci-
den en que estas sentencias de la Corte Constitucional del Ecuador (sentencia No. 016-16-SEP-CC;
sentencia No. 080-13-SEP-CC; sentencia No 375-17-SEP-CC) pueden ser aplicables a la justicia or-
dinaria, trabajadores regulados por el Código de Trabajo, en casos de despido por discriminación.
7. Ecuador, Ley Orgánica de Garantías Jurisdiccionales y Control Constitucional, 22 de octubre de 2009, Registro
Oficial Suplemento 52. Art. 16. – Pruebas. - Se presumirán ciertos los hechos de la demanda cuando la entidad
pública accionada no demuestre lo contrario o no suministre la información solicitada, siempre que de otros
elementos de convicción no resulte una conclusión contraria. En los casos en que la persona accionada sea
un particular, se presumirán ciertos los hechos cuando se trate de discriminación o violaciones a los derechos
del ambiente o de la naturaleza.
8. Entrevistas realizadas a los actuales jueces de la Sala de lo Laboral de la Corte Nacional de Justicia del Ecua-
dor: Dra. Enma Tapia, Katerine Muñoz y Dr. Alejandro Arteaga. Estos magistrados fueron entrevistados el día 9
de junio de 2022 acerca del tema: “Inversión de la carga de la prueba, obligación del empleador de descartar
la discriminación como motivo de despido a personas vulnerables”.
Entonces, el abogado al momento de estudiar un caso, deberá analizar si el despido fue con
motivos de discriminación y si el trabajador se encontraba en estado de vulnerabilidad, para así de-
finir su estrategia, pues los tres magistrados entrevistados, coinciden con que el trabajador deberá
aportar los suficientes indicios para convencer de que existió discriminación hacia el trabajador
que estaba en estado de vulnerabilidad cuando fue despedido, para así aplicar la inversión de la
carga de la prueba y el empleador deberá descartar la discriminación como motivo del despido9. En
el mismo sentido, el empleador deberá analizar su estrategia sabiendo qué deberá contestar para
descartar la discriminación con argumentos y pruebas razonables, validas y lógicas, pues contestar
con la negativa y pura, puede ser perjudicial, pues no tendrá otro momento de aportar elementos
de prueba en caso de que se revierta la prueba.
A pesar de que los tres magistrados entrevistados han indicado que a casación no han llegado
casos sobre el despido por discriminación, donde se deba analizar la carga de la prueba sobre la
discriminación de trabajadores en estado de vulnerabilidad despedidos; analizando un caso en
concreto se puede observar que la Sala de lo Laboral de la Corte Provincial de Justicia del Azuay
conoció el proceso No. 01371-2016-00458, en donde una trabajadora con una enfermedad catas-
trófica, como lo es el cáncer, demandó a su empleadora el pago de la indemnización contemplada
en el artículo 195.3 párrafo 4 del Código de Trabajo, por la existencia del despido con discrimina-
ción. Tanto la Corte Provincial de Justicia del Azuay como la Corte Nacional de Justicia reconocieron
la aplicación del precedente jurisprudencial establecido en la sentencia No. 080-13-SEP-CC Caso
No.0445-11-EP y obligaron al empleador a demostrar con argumentos y pruebas en derecho que
el motivo del despido a una persona en estado de vulnerabilidad, como lo sería una mujer emba-
razada o en estado de gestación, personas con discapacidad o sustitutos o con enfermedad catas-
trófica, responde a una causa objetiva con criterios razonables, lógicos y válidos, caso contrario se
presume que el despido es discriminatorio.
En este sentido, resulta lógico que la Corte Constitucional del Ecuador en aplicación de su fa-
cultad de máximo intérprete de los derechos fundamentales consagrados en la Constitución de la
República del Ecuador, a través de sus sentencias, haya dotado a aquellos trabajadores en estado
de vulnerabilidad la facultad de poder exigir la aplicación del principio de la Movilidad de la Carga
de la Prueba para invertir la carga de la prueba en contra del empleador quien deberá demostrar
que el despido intempestivo en contra del trabajador, no responde una actuación discriminatoria
discriminación oculta en al menos una de las categorías sospechosas que contempla el artículo 11
numeral 2 de la Constitución de la República del Ecuador.
9. Ibid.
21
Conclusiones
En definitiva, es pertinente observar que la aplicación del principio del Onus Probandi para la
aplicación de la carga de la prueba es insuficiente e ineficaz para tutelar los derechos de trabaja-
dores en estado de vulnerabilidad que son despedidos discriminatoriamente. El Onus Probandi
responde a una ideología privatista e individualista fundada en un principio de igualdad formal,
creando una ficción de que todos los seres humanos somos iguales, cuando no es cierto. Mientras
que, con la aparición del Estado Social de Derechos, se instauró una ideología socialista, protectora
y garantista de los derechos, precautelando el bien común de las minorías, lo cual superó el princi-
pio de igualdad formal para reconocer el principio de igualdad material. Este principio descansa en
la premisa de que los iguales se tratan por iguales y los desiguales se tratan de modo diferente. En
este ambiente surge la teoría de la Movilidad de la Carga de la Prueba, como un principio que mira
las inequidades distribuye la carga de la prueba entre las partes procesales, bajo la premisa de que:
quien puede probar un hecho, debe hacerlo. No obstante, esta nueva teoría no pretende restar la
importancia al principio del Onus Probandi, si no por el contrario complementarla y perfeccionarla.
Por tanto, la Corte Constitucional del Ecuador ha decretado mediante sentencia con efectos
erga omnes, es decir, aplicable tanto para el derecho laboral público como privado que, ante la
ocurrencia de despido de un trabajador en estado de vulnerabilidad por presuntas actuaciones
discriminatorias ocultas en al menos una de las categorías sospechosas del artículo 11 numeral 2
de la Constitución de la República se debe aplicar la garantía de la estabilidad laboral especial refor-
zada en conjunto con la aplicación del principio de la Movilidad de la Carga de la Prueba, en donde
el empleador debe ser la parte procesal que soporte la carga de descartar que la causa o motivo
de la terminación de la relación laboral, esconde u oculta una actuación discriminatoria fundada en
alguna de las categorías sospechosas.
Baylos Grau, Antonio Pedro. “La igualdad de las partes en el proceso laboral y la tutela judicial efec-
tiva”. Derecho privado y constitucional. Nro. 4 (1994): 107-129.
Bordalí, Andrés. “La carga de la prueba en el proceso civil: una evolución desde la igualdad
formal de las partes hacia una igualdad material de las mismas”. Estudios de derecho. Nro. 170.
(2020): 170-201. DOI: https://doi.org/10.17533/udea.esde.v77n170a08
Fernández Toledo, Raúl. La prueba en el proceso laboral. Valencia: Tirant lo Blanch, 2020.
Ugarte Cataldo, José Luis. “Tutela laboral de derechos fundamentales y carga de la prueba”. Revista
de derecho de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Nro. 33 (2009): 215-228. http://dx.
doi.org/10.4067/S0718-68512009000200005.
23
Resumen
El mundo y su economía, a través del uso de innovadoras creaciones tecnológicas tales como las
criptomonedas, se están transformando rápidamente. El cambio en el paradigma del uso conven-
cional de activos digitales, sin duda alguna, ha dado paso a nuevas tendencias no solo tecnológicas
sino jurídicas, políticas y financieras. En estas circunstancias el derecho y las criptomonedas se
encuentran entre si; y es a partir de ello que nace el contrato de arrendamiento mercantil de acti-
vos digitales. Esta particular modalidad contractual, por su brillante presente y prometedor futuro,
merece y exige ser objeto de análisis académico; al igual que la naturaleza de los criptoactivos. Los
cuales, cabe recalcar, tendencialmente están encaminados a su regulación expresa como valores
dentro de las diversas normativas tributarias a nivel mundial. Es por ello que en el presente artícu-
lo, ahondaremos primeramente, en la situación actual en la que se encuentran las criptomonedas
en la legislación ecuatoriana con el fin de comprender de forma detallada la posición que tienen
estas dentro de nuestro sistema legal, ya que son la base de dicho contrato. Para posteriormente
enfocarnos en el contrato de arrendamiento mercantil de activos digitales, su funcionamiento y
características, con el fin de comprender su naturaleza jurídica y actividad.
Abstract
The world and its economy, through the use of innovative technological creations such as cryp-
tocurrencies, are quickly transforming. The change in the paradigm of the conventional use of digi-
tal assets, without a doubt, has given space to new trends not only technological but legal, political
and financial. In these circumstances the law and cryptocurrencies meet each other; and it is from
it, that the commercial lease contract of digital assets is born. This particular contractual modality,
due to its bright present and promising future, deserves and demands to be the subject of acade-
mic analysis; as well as the nature of crypto assets. Which, it should be emphasized, are tendentially
aimed at their express regulation as values within the various tax regulations worldwide. That is
why in this article we will delve first, into the current situation in which cryptocurrencies are in Ecua-
dorian legislation in order to understand in detail the position they have within our legal system,
since they are the basis of said contract. To later focus on the commercial lease of digital assets, its
operation and characteristics, in order to understand its legal nature and activity.
Palabras clave
Activo digital, criptomonedas, criptoactivos, contrato de arrendamiento, contrato de arrenda-
miento mercantil.
Keywords
Digital asset, cryptocurrency, cryptoassets, lease contract, mercantile lease contract.
25
Introducción
La naturaleza de las criptomonedas, su versatilidad y sus alcances se han venido problemati-
zando en la última década. Su uso se ha convertido en una nueva tendencia en el mundo jurídico,
financiero e informático. Es por ello que se presenta la necesidad de realizar un análisis sobre su
naturaleza, utilizaciones e implicaciones a futuro, además de las nuevas tendencias jurídicas que
nacen a partir de los recientes usos que se están dando a los criptoactivos, entre ellos el contrato
de arrendamiento mercantil de activos digitales.
Desde su creación las criptomonedas han sido entendidas y utilizadas únicamente como mone-
das digitales, situación que encasilla a este criptoactivo en una sola rama de las ciencias sociales,
la rama económica; concibiéndolas simple y llanamente como instrumentos digitales que sirven
como forma de pago en una transacción.
Pensar que una creación de tan innovadora naturaleza podía ser entendida sólo desde una vi-
sión era inaceptable. Y es por la acelerada evolución que han sufrido estos activos que sus usuarios
han exigido nuevos usos de los mismos, que satisfagan mayores necesidades, engloben nuevas
ramas científicas tales como el derecho, la política, las finanzas, en fin, que su uso sea más amplio
y común entre los ciudadanos.
2. Activo
Según el Smart Capital Bank, se definen como:
…todo tipo de bienes o derechos que posee una persona natural o jurídica. Conforme a las
normas contables establecidas, todo activo es susceptible de ser comprado, vendido o arren-
dado (alquilado). Es un elemento patrimonial que representa utilidad positiva. El importe ge-
neral de los valores efectivos, créditos y derechos que una persona tiene a su favor.11
3. Activo digital
Digital hace referencia a que, al contrario de los activos físicos, son recursos intangibles que
existen de forma digitalizada. Por lo tanto, un activo digital es un elemento patrimonial intangi-
ble que representa utilidad y que existe de forma digitalizada.
4. Activos Intangibles
A decir del Smart Capital Bank, entendemos a los Activos Intangibles como: “aquellos bienes
que por su naturaleza física no se pueden tocar: Licencias de Software, Derechos de Autor, Re-
gistro de Marcas, Patentes, Contenidos y Servicios bajo demanda, etc”12.
5. Blockchain
Para Solera, Blockchain
Significa, literalmente, cadena de bloques. Es una base de datos o registro público que
puede ser compartido por multitud de usuarios en modo peer-to-peer (P2P o red de pares)
y que permite el almacenamiento de la información de forma inmutable y organizada. Es un
término asociado a las criptomonedas porque, aparte de ser la tecnología que las sustenta,
nació con la primera moneda virtual de la historia en 2009, el Bitcoin. En este caso, los datos
añadidos a la blockchain son públicos y se pueden consultar en cualquier momento por los
usuarios de la red. 13
10. William Collins & Sons Co. LT, Oxford Learner ‘s Dictionaries, 2022, https://www.oxfordlearnersdictionaries.
com.
11. Smart Capital Bank, “Concepto de Activos”, 2018, https://smartcapital-bank.com.
12. Íbid.
13. Silvia Solera, “Blockchain: Qué es, cómo funciona y los usos más comunes”, 2020, párr. 3, https://www.
occamagenciadigital.com/.
A partir de ello podemos destacar entonces que si bien el comunicado del Banco Central, no
tiene fuerza de ley, sin embargo, en él se establece que las criptomonedas no son dinero y que su
compraventa se debe hacer bajo riesgo propio. Adicionalmente el Código Monetario señala que el
dólar es la única moneda de curso legal en el país.
Ahora bien, partiendo desde la premisa básica de que la criptomoneda no es una especie mone-
taria, mucho menos una tradicional, pues no es emitida por los Estados, no es de libre circulación y
tiene características y usos distintos a ella, el ordenamiento jurídico actual resulta insuficiente para
regular todo lo que implica el uso de criptomonedas. Como ejemplo de ello citaremos el artículo
593 del Código Civil ecuatoriano, el cual indica lo siguiente:
Art. 593.-Las cosas muebles se dividen en fungibles y no fungibles. A las primeras pertenecen
aquellas de que no puede hacerse el uso conveniente a su naturaleza sin que se destruyan. Las
especies monetarias, en cuanto perecen para el que las emplea como tales, son cosas fungi-
bles16.
Dicho artículo contempla dos posiciones: primero, la división de los bienes muebles en fungibles
y no fungibles; segundo, la categorización de las especies monetarias como cosas fungibles. Ahora
bien, si buscamos utilizar dicho artículo para regular a las criptomonedas en el Ecuador sucedería
lo siguiente: en primer lugar, al aplicar el mencionado artículo tendríamos que ubicar a las cripto-
monedas como fungibles o no fungibles puesto que, de manera clara, dicho apartado presenta
estas dos únicas posibilidades, la de pertenecer a una de las dos clasificaciones: o se es fungible o
se es no fungible.
Sin embargo, para poder ubicar a estos activos digitales dentro de una de las dos categorías
debemos analizar cuáles son los resultados que generan los distintos tipos de usos que pueden
darse a las mismas. Para ello tomemos en cuenta estas dos posibilidades:
14. Banco Central del Ecuador “Comunicado oficial sobre el uso del Bitcoin”, 8 de enero de 2018, párr. 1 y 2,
COMUNICADO OFICIAL SOBRE EL USO DEL BITCOIN (bce.fin.ec)
15. Ecuador, Código Orgánico Monetario y Financiero, viernes 12 de septiembre de 2014, Registro Oficial N.º
332, Segundo Suplemento. Art. 94.
16. Ecuador, Código Civil 2020, 24-jun.-2005, Registro Oficial Suplemento 46. Art 593.
27
- Primero, si las criptomonedas son utilizadas como medio de pago podemos considerarlas fun-
gibles, puesto que se agotan con su uso y no puede hacerse un uso de ellas sin consumirlas, tal
como sucede con las especies monetarias convencionales.
- Segundo, si se las utiliza como un medio de inversión a través de la modalidad de arrenda-
miento se las podría llegar a considerar como no fungibles. Puesto que, al llevarse a cabo esta
modalidad, lo que sucede es que se las utiliza de forma en la que no se consumen ni se agotan
con su uso, tal como sucede con los bienes en un contrato de arrendamiento inmobiliario, por
ejemplo. Sin embargo aun cuando tomemos esta posibilidad como cierta y viable las criptomo-
nedas seguirán respondiendo a su naturaleza de fungibles; ¿por qué?
Ahora bien, al artículo 593 del Código Civil permitir estas dos únicas posibilidades, es decir, la
fungibilidad o la no fungibilidad, deberemos necesariamente catalogar a los criptoactivos como
fungibles, pues ellos están determinados solo por su género y pueden, por lo tanto, ser sustituidos
por otros del mismo género.
Adicionalmente, en dicho artículo, se trata sobre especies monetarias y por lo tanto, al aspirar
definir a estos activos en base al mismo se cae en el error de pretender creer que las criptomone-
das gozan de la misma naturaleza del dinero genérico. Sin embargo, aunque parezca que son lo
mismo, y se suela usar a estos términos como sinónimos, existen diferencias claras, que han sido
mencionadas en párrafos anteriores, que nos permiten aseverar que las criptomonedas y el dinero
financiero no son lo mismo.
Ahora bien, comúnmente se suele señalar que las criptomonedas tienen muchos de
los atributos de las especies monetarias fiduciarias, sin embargo, es de suma importan-
cia señalar que no cabe utilizar esta afirmación en todo tipo de criptomoneda, pues no to-
das ellas son similares al dinero fiduciario. Por ejemplo, Bitcoin, la criptomoneda más impor-
tante hoy en día, tiene como característica principal que no se parece al dinero fiduciario.
Por todas estas circunstancias podemos asegurar que no se puede pretender emplear un ar-
tículo que trata sobre especies monetarias para buscar encontrarle una naturaleza jurídica a las
criptomonedas en la legislación ecuatoriana, cuando éstas no pertenecen a esa esfera.
A partir de lo expuesto se puede aseverar que para llegar a regular e introducir a los activos di-
gitales dentro de nuestra legislación es imperativo que se realice una reforma profunda a las leyes
actuales o que se emitan nuevas que regulen adecuadamente todo lo relativo a criptomonedas,
para su correcto desenvolvimiento y como forma de protección a los usuarios de las mismas.
Estos activos al no estar vinculados a la economía o política de ningún país en particular son
independientes y fluctúan según sus propias reglas y necesidades. Por lo que tienen la libertad y
ventaja de poder adaptar su funcionamiento a las nuevas exigencias que crea la sociedad logrando,
de esta forma, salir de su concepto inicial y abrirse a nuevas ramas y posibilidades de uso.
Algo similar ocurre con el derecho. Sabemos que las relaciones y necesidades sociales son una
de las bases de esta ciencia ya que éstas, entre otras, determinan su contenido, espíritu y sentido.
Este, al ser fundamentalmente una creación social, está sujeto a la evolución y cambios acelerados
que sufre la población y por tanto el derecho mismo.
Claro está, derecho considerado como el conjunto de normas que regulan la conducta humana
y ordenan la sociedad en un momento determinado a través de la imposición de reglas y de la
creación de órganos e instituciones que velan por su cumplimiento y aplicación. Este, para lograr
exitosamente su fin último, es decir, brindar seguridad jurídica, libertad, certeza jurídica y justicia,
necesariamente debe adaptarse a las nuevas situaciones que día a día la sociedad genera, para así
satisfacer sus necesidades. El Derecho es, por su naturaleza, fundamentalmente variable.
Art. 1856.- Arrendamiento es un contrato en que las dos partes se obligan recíprocamente, la
una a conceder el goce de una cosa, o a ejecutar una obra o prestar un servicio, y la otra a pagar
por este goce, obra o servicio un precio determinado, salvo lo que disponen las leyes del trabajo
y otras especiales17.
17. Ecuador, Código Civil 2020, 24-jun.-2005, Registro Oficial, Suplemento 46. Art 1856.
29
En dicho contrato se expone que, al ser las criptomonedas un activo intangible, son susceptibles
de ser arrendadas por cualquier persona natural o jurídica. Adicionalmente se estipula que el due-
ño de las criptomonedas es propietario de las mismas durante todo el proceso de arrendamiento.
El contrato puede culminar como uno de arrendamiento o convertirse en uno de cesión según lo
acuerden las partes.
b) Principal
Existe por sí mismo y cumple con un fin propio. Es independiente de otros contratos. Por lo cual
lo que se pueda llegar a agregar a dicho contrato (accesorio) seguirá la suerte del mismo.
c) Parcialmente típico
Ya que en la legislación ecuatoriana el contrato de arrendamiento mercantil se encuentra re-
gulado por el Derecho sustancial; sin embargo, específicamente el arrendamiento mercantil de
activos digitales no cuenta con regulación dentro de nuestro ordenamiento jurídico.
d) Conmutativo
Ya que existe una relación entre dos o más personas con respecto a una prestación determina-
da, en la que concurren tres elementos, sujeto activo, sujeto pasivo y la prestación. Respecto a
lo expuesto el Código Civil establece lo siguiente:
Art. 1457.- El contrato oneroso es conmutativo cuando cada una de las partes se obliga a dar
o hacer una cosa que se mira como equivalente a lo que la otra parte debe dar o hacer a su
vez; y si el equivalente consiste en una contingencia incierta de ganancia o pérdida, se llama
aleatorio19.
e) Bilateral y Consensual
El Art. 1455 del Código Civil establece lo siguiente: “El contrato es unilateral cuando una de las
partes se obliga para con otra, que no contrae obligación alguna; y bilateral, cuando las partes
contratantes se obligan recíprocamente”20.
Consensual en cuanto se perfecciona por el acuerdo de voluntades de las partes.
f) Equivalencia de prestaciones
Art. 1457.- El contrato oneroso es conmutativo cuando cada una de las partes se obliga a dar
o hacer una cosa que se mira como equivalente a lo que la otra parte debe dar o hacer a su
vez; y si el equivalente consiste en una contingencia incierta de ganancia o pérdida, se llama
aleatorio21.
Esta acepción parte desde el hecho de que dicho contrato constituye prestaciones recíprocas
de las partes que deben considerarse equitativas, caso contrario se estaría estableciendo
una injusticia y resultaría inequitativo para uno de ellos el hecho de que lo que recibe resulte
ostensiblemente menos de lo que otorga22.
18. Ecuador, Código Civil 2020, 24-jun.-2005, Registro Oficial, Suplemento 46. Art 1456.
19. Ecuador, Código Civil 2020, 24-jun.-2005, Registro Oficial, Suplemento 46. Art 1457.
20. Ecuador, Código Civil 2020, 24-jun.-2005, Registro Oficial, Suplemento 46. Art 1455.
21. Ecuador, Código Civil 2020, 24-jun.-2005, Registro Oficial Suplemento 46. Art 1457.
22. Yzquierdo Tolsada Mariano, Contratos civiles, mercantiles, públicos, laborales e internacionales, con sus
implicaciones tributarias. Tomo IV. (Valencia, Aranzadi, 2014).
Como primer paso el arrendador debe adquirir el dominio de la cantidad determinada de crip-
tomonedas acordadas en el contrato de arrendamiento. Posteriormente la empresa arrendataria
establece en el contrato que es de su interés arrendar la criptomoneda al propietario por un perio-
do de tiempo que se determina en el mismo para usarla a cambio de pagar el valor especificado en
el canon de arrendamiento. Posteriormente el usuario permite el uso de la cantidad de criptomo-
nedas acordadas en dicho documento.
Se fija un valor mensual o anual a pagar por el arriendo del activo digital, el cual es fijado en la
moneda local de cada país y se mantiene sin variación durante todo el periodo de arriendo acor-
dado. Posteriormente se determinan los tiempos límite para la transferencia de los activos que
posee en la billetera digital el propietario al arrendatario. Luego, se detallan las condiciones del
arrendamiento, tales como el tipo de criptomonedas a arrendar, la cantidad, la fecha de entrega y
pago de las mismas, el inicio del arrendamiento, la fecha del primer pago, el fin del arrendamiento,
entre otras.
Para finalizar, se realiza y establece la valoración del activo digital. Es de suma importancia re-
cordar que, el valor de las criptomonedas fluctúa día a día, es por ello que en dicha cláusula se
determina que las partes reconocen el valor comercial que tiene el activo en la fecha de la firma
del documento.
Las partes acuerdan cumplir con un cierto número de obligaciones establecidas en el contrato.
Al tratarse de un contrato de derecho privado estas variarán según la voluntad de las mismas en el
momento de la configuración del contrato. Algunas de estas obligaciones suelen ser:
- El propietario deberá entregar la criptomoneda al arrendatario.
- Durante el periodo de arriendo el propietario no podrá disponer de sus criptomonedas ya
que éstas quedarán en control total del arrendatario.
- Al concluir el plazo estipulado el arrendatario debe restituir las criptomonedas al propieta-
rio, ya sean las criptomonedas como tal o restituirlas en dólares americanos.
Conclusión
A partir del estudio realizado podemos percatarnos de que, actualmente, dentro de la legisla-
ción ecuatoriana, la definición y regulación de criptomonedas no existe. Sin embargo, sin perjuicio
de ello, éstas se han venido usando dentro del país, generando así que se desarrollen formas
particulares de utilización de las mismas, tales como el contrato de arrendamiento mercantil de
activos digitales.
En cuanto a la naturaleza jurídica de los criptoactivos hemos destacado que sin importar cual
sea la utilización que se les dé, estos siempre responderán a la categoría jurídica de fungibilidad,
pues admiten sustitución. Siendo además bienes muebles inmateriales, susceptibles de apropia-
ción, que operan de forma independiente del Banco Central del Ecuador mediante blockchain y
sistemas electrónicos transaccionales. Adicionalmente se ha destacado que las criptomonedas no
son dinero fiduciario y que, a día de hoy, el dólar es la única moneda de curso legal en el país.
Sobre el contrato de arrendamiento mercantil de activos digitales hemos sabido destacar que
el mismo es un convenio en el que las dos partes contratantes se obligan recíprocamente, la una a
conceder el goce de determinadas criptomonedas, y la otra a pagar por este goce. Es un contrato
oneroso, principal, parcialmente típico, conmutativo, bilateral y consensual.
En cuanto a la utilización de dicho contrato dentro del territorio ecuatoriano se menciona que
esta representa una particular modalidad contractual. Pensar que la tecnología y el derecho se
complementen entre sí para dar paso a nuevos usos que pueden aplicarse a los criptoactivos y
para generar diversas variantes contractuales, que revolucionan temas como los tipos de bienes
que pueden darse en arrendamiento, es realmente cautivador.
En definitiva, este contrato ha llegado a nuestro medio para quedarse. Por lo que se plantea la
imperante necesidad de que se recojan las figuras de criptomoneda y de contrato de arrendamien-
to mercantil de activos digitales dentro de la legislación ecuatoriana para su correcto desenvolvi-
miento y como forma de protección a los usuarios de los mismos. Por último, se considera que la
falta de desarrollo doctrinario y legislativo ecuatoriano alrededor de los temas tratados han evitado
que la utilización de estos recursos se goce en su forma más amplia.
Collins William & Sons Co. LT. Oxford Learner ‘s Dictionaries. Oxford Learner ‘s
Dictionaries, 2020. https://www.oxfordlearnersdictionaries.com.
Solera Silvia. Blockchain: “Qué es, cómo funciona y los usos más comunes”. Occam
Agencia Digital.com, 2021. https://www.occamagenciadigital.com/blog/blockchain-que-es-co-
mo-funciona
Resumen
El presente artículo efectúa un análisis del principio de irretroactividad contemplado en el Or-
denamiento Jurídico Ecuatoriano desde un enfoque del derecho administrativo en donde adquiere
una connotación particular en relación directa con las características, principios y fines propios de
toda actuación pública del Estado al brindar servicios en beneficio de la colectividad. Si bien, este
principio se considera la regla general de todo el ordenamiento jurídico; sin embargo, en ciertas si-
tuaciones concretas es la propia ley la que faculta expresamente su aplicación retroactiva tanto de
actos administrativos cuanto, de normas jurídicas en garantía y resguardo de los derechos adqui-
ridos por particulares, evitando de este modo una posible vulneración de los mismos. Finalmente,
por su vínculo directo con la retroactividad se efectúa un estudio de la nulidad de pleno derecho y
de la anulabilidad o revocatoria de los actos administrativos; de sus efectos y de la figura jurídica de
la lesividad analizando su aplicación al amparo del marco jurídico.
Abstract
This article analyzes the principle of non-retroactivity contemplated in the Ecuadorian Legal Sys-
tem from approach of administrative law where it acquires a particular connotation in direct rela-
tion to the characteristics, principles and purposes of all public action of the State when providing
services in benefit of the community. Although this principle is considered the general rule of the
entire legal system; however, in certain specific situations it is the own law that expressly authorizes
its retroactive application for administrative acts and legal norms in guarantee and protection of
the rights acquired by individuals, to avoiding a possible violation of the same. Finally, due to its
direct connection with retroactivity, a study of the full nullity and the nullity or revocation of admin-
istrative; of its effects and of the legal figure of harmfulness analyzing its application under the legal
framework.
Palabras clave
Legalidad, Juridicidad, Seguridad Jurídica, Irretroactividad, Nulidad, Lesividad.
Keywords
Legality, legal security, non-retroactivity, nullity, harmfulness.
35
Introducción
Si bien, la irretroactividad es aplicable a todas las áreas del derecho, este estudio se enfocará
particularmente en el ámbito del Derecho Administrativo área en la que, asimismo, por regla general,
tanto normas como actuaciones estatales producen efectos hacia el futuro; no obstante, debido a
sus particularidades, al fin mismo que persigue la administración, a principios como el de seguridad
jurídica, legalidad y juridicidad y a los efectos propios de la nulidad, en ciertos casos expresamente
es necesaria su aplicación retroactiva.
Metodología
Para el desarrollo de este trabajo se emplearon métodos lógicos, inductivos y deductivos con el
propósito de, partir de las generalidades y poder visualizar y analizar los aspectos que individuali-
zan y caracterizan a este principio en materia administrativa ecuatoriana. Asimismo, se utilizaron,
el método histórico y el bibliográfico para poder obtener un cúmulo de información que abastezca
nuestro tema en base a numerosas opiniones doctrinarias y se recurrió al método de interpreta-
ción legal, para analizar las normas que dieron luz a esta figura jurídica y entender cómo surgió la
misma, determinando su finalidad y el objetivo de su creación.
Irretroactividad
Reconocido en el artículo 7 del Código Civil ecuatoriano y avalado por el texto constitucional,
el principio de irretroactividad constituye la regla general de todo el orden jurídico e implica la
aplicación normativa a futuro; es decir, en la esfera del derecho, la ley solo rige para lo venidero y
no tiene efecto retroactivo23. Tomando el el significado semántico del vocablo retroactividad; éste
es entendido como “la aplicación de una norma a hechos y situaciones anteriores a su entrada en
vigor o a actos y negocios jurídicos” de tal manera que, la irretroactividad conlleva, precisamente,
la falta de retroactividad24.
Para entender el alcance y la relación de este principio con otros del derecho, cabe señalar lo
previsto en el artículo 82 de la Constitución de la República del Ecuador que reconoce el principio
de Seguridad Jurídica como aquel que se fundamenta en el respeto a la Carta Magna y al ordena-
miento jurídico en general, con la existencia de normas jurídicas determinadas, previas, claras y
públicas. Por su lado, el artículo 226 dispone a todas las Instituciones del Estado, sus organismos
y dependencias, servidoras o servidores públicos, ejercer solamente las competencias y facultades
que les sean atribuidas en la Constitución y en la ley; en concordancia con el art. 22 del Código
Orgánico Administrativo que señala como principios fundamentales en todo actuar público, la se-
guridad, la certeza, previsibilidad y la confianza.
23. Ecuador, Código Civil, 24 de junio de 2005, Registro Oficial Suplemento 46. Art. 7.
24. Real Academia Española, Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, 23 ed., [Versión 23.5 en
lìnea], https://dle.rae.es
Vale la pena recalcar que, conforme señala el tratadista Jorge Vélez García, estos principios tie-
nen asidero cabalmente, en razón a considerar un acto como legítimo y ejecutable debido a que
todos sus elementos, requisitos, procesos, fines, competencias y atribuciones se han respetado y
cumplido de conformidad a la norma positiva25. Tomando el criterio de Miguel Carbonell y Eduardo
Ferrer Mac-Gregor, el principio de irretroactividad es uno de los más antiguos del derecho y refleja
la aspiración a la seguridad jurídica de un orden normativo que permita saber a qué leyes atener-
se26, es decir, que establezca con claridad y precisión “las reglas del juego”, sin que esta situación
varíe sin previo aviso a futuro y sin que su mutación posterior genere perjuicios a los derechos de
particulares.
En este contexto, es evidente la íntima relación que guarda la figura de la irretroactividad con
los principios de legalidad, juridicidad, tipicidad y seguridad jurídica y; si bien, el art. 76 numeral 3
de la Constitución de la República del Ecuador27, reconoce al principio de irretroactividad desde un
enfoque eminentemente sancionatorio y punitivo. Es importante reconocer que, es a través de la
exégesis del principio de seguridad jurídica que se evidencia la necesidad de plasmar esta certeza
y confianza en todo el orden jurídico vinculándolo con cada una de las áreas del derecho y, como
veremos más adelante, en materia administrativa adquiere una connotación particular.
Retroactividad
A pesar de lo dicho, carecería de toda lógica un ordenamiento jurídico cuyas normas fueran ab-
solutamente irretroactivas, situación que ocasionaría todo lo contrario al fin esperado; ocasionado
que el derecho quede congelado en el tiempo y que sus disposiciones resulten en algún momento
inaplicables a las realidades eventuales que se presenten, entorpeciendo de esta manera la tutela
efectiva de derechos y la evolución propia y necesaria del sistema normativo.
Esta inminente necesidad de dar paso al dinamismo del derecho, que debe inexorablemente
adaptarse y evolucionar a la par de las circunstancias jurídicas que se presenten en una determina-
da sociedad, constituye el pilar fundamental para dar paso a la figura de la retroactividad en ciertos
supuestos con el propósito, justamente, de remediar situaciones injustas y acoplar las normas a
nuevas visiones de justicia y equidad concebidas en un tiempo y lugar determinado.
Por otro lado, para entender el alcance de la retroactividad es oportuno referirnos brevemente
al tema de los llamados derechos adquiridos, concebidos como aquellos que generan una situa-
ción jurídica que otorga un derecho a partir del cumplimiento de ciertos requisitos y condiciones
exigidos por el ordenamiento jurídico vigente (Verdera Izquierdo 2006)28.
25. Jorge Vélez García, Los dos sistemas del Derecho Administrativo, Ensayo de Derecho Público Comparado,
Segunda edición (Bogotá: Institución Universitaria Sergio Arboleda, 1996):
26. Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, Derechos del pue-
blo mexicano. México a través de sus constituciones (Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad
Nacional Autónoma de México, accedido 8 de diciembre de 2021) pag. 795 https://archivos.juridicas.unam.
mx/www/bjv/libros/12/5629/17.pdf.
27. Ecuador, Constitución de la República del Ecuador, 20 de octubre de 2008, Registro Oficial Suplemento
449. Art. 76.
28. Beatriz Verdera Izquierdo, La irretroactividad: problemática general (Madrid: Dykinson, 2006) 85, https://
portal1.uasb.edu.ec:2345/es/ereader/uasb/56804?page=85.
37
En este sentido, según la teoría de los derechos adquiridos, una nueva ley no puede alterar los
derechos que fueron adquiridos de acuerdo con la norma anterior y en caso de controversia, se
deberá aplicar la ley anterior que los garantice. Es preciso enfatizar que no todo interés particular
da origen a un derecho subjetivo, se requiere inexorablemente que dicho beneficio sea legítimo,
legal y justo. Siguiendo el criterio de la Corte Constitucional del Ecuador, es indispensable que esta
situación se cree cumpliendo todas las condiciones necesarias para adquirirlo, es decir, en estricta
observancia de las exigencias de validez, los pasos o el procedimiento que la propia Constitución o
la ley requiere para obtenerlo o merecerlo29. En palabras más simples, el derecho que se adquiere,
no debe ser contrario al interés social, ocasionar un agravio injustificado a un tercero o constituir
una mera expectativa que no genera derecho alguno.
Bajo el escenario de que toda norma tiene una eficacia limitada en el tiempo y el espacio, que
inicia con su entrada en vigor y culmina cuando deja de tener obligatoriedad; es imprescindible in-
vocar el criterio de los tratadistas Luis Legaz y Lacambra, citados por Francisco Capilla Capilla Ron-
cero sobre la figura jurídica de la retroactividad, la cual involucra la aplicación de una norma nueva
a ciertos supuestos de hecho, actos y/o situaciones jurídicas que fueron constituidas con anterio-
ridad a su entrada en vigor y que nacieron bajo el imperio de una norma que ha sido derogada30.
Es así como, en muchos casos, esta derogatoria y pérdida de validez jurídica de una norma no
impide que ciertos actos realizados a su amparo puedan seguir produciendo consecuencias jurídi-
cas. Surge entonces, la necesidad de considerar la teoría de los derechos adquiridos y en caso de
presentarse un conflicto entre dos leyes de la misma materia, se deberá determinar cuál de ellas
debe aplicarse, ya sea la antigua que reconoce sus derechos o la nueva si ofrece mayores prerro-
gativas. Tomando el criterio de Carla Huerta Ochoa, esta situación, en gran medida, se soluciona a
través de las denominadas disposiciones transitorias cuyo propósito es, justamente, regular diver-
sas situaciones por un período de tiempo determinado31.
En primer orden nos referiremos a las normas con carácter retroactivo citando para ello lo
establecido en el artículo 30 del Código Orgánico Administrativo34. Este precepto legal reconoce
Este mandato legal guarda relación con el principio constitucional consagrado en el artículo 76
numeral 5 de la Constitución de la República del Ecuador (in dubio pro reo)35, el cual determina la
favorabilidad hacia el infractor en caso de conflicto entre dos leyes de la misma materia debiendo
aplicarse la menos rigurosa, incluso, cuando su promulgación sea posterior a la infracción si esta
le beneficia.
La finalidad constituye otro elemento esencial en todo acto administrativo. Citando a García de
Enterría,
todo acto de poder es conferido por la ley y constituye el instrumento idóneo para la obten-
ción de una finalidad específica, la cual estará normalmente implícita y se referirá a un sector
concreto de las necesidades generales, pero que en cualquier caso tendrá que ser necesa-
riamente una finalidad pública 37
Siguiendo esta línea, el artículo 67 del Código Orgánico Administrativo, extiende ampliamente
la potestad reglamentaria, consecuentemente, el alcance del principio de legalidad, en aras de
darle supremacía al cumplimiento de los fines a los que apunta la administración. Así, establece
taxativamente que, el alcance de las competencias atribuidas a cada ente estatal incluye, no solo
lo expresamente definido en la ley, sino todo aquello que sea necesario para el cumplimiento de
sus funciones.
Una vez entendida la naturaleza y los componentes esenciales de todo acto administrativo,
haremos alusión al artículo 102 del Código Orgánico Administrativo respecto al efecto de retroacti-
vidad de los actos favorables38. Este precepto legal otorga a la Administración Pública la facultad de
expedir con efecto retroactivo y como excepción un acto, únicamente si el mismo produce efectos
favorables a una persona, si de por medio no se lesionan derechos o intereses legítimos de otros y
si los supuestos de hecho existen a la fecha a la que el acto se retrotraiga.
Vemos que, la aplicación retroactiva en este caso, adquiere asidero y lógica en virtud del efecto
o finalidad que busca el acto, es decir, esta favorabilidad que permita a la administración cumplir
con sus propósitos brindando un servicio que posibilite la satisfacción de necesidades de los admi-
nistrados; motivación esencial para que el legislador lo haya considerado como el camino idóneo
para que el ente público pueda alcanzar de esta manera la ejecución de sus objetivos y de por
medio se garanticen derechos particulares.
35. Ecuador, Constitución de la República del Ecuador, 20 de octubre de 2008, Registro Oficial 449. Art. 76.
36. Roberto Dromi, El Acto Administrativo, 3era Ed. (Buenos Aires: Ediciones Ciudad Argentina, 1997), pg. 354
37. Eduardo García de Enterría, Curso de Derecho administrativo (Madrid: Editorial Civitas, 2001), pg. 454
38. Ecuador, Código Orgánico Administrativo, 7 de julio de 2017, Registro Oficial 31, Segundo Suplemento. Art.
102.
39
Efectuando un análisis a este precepto legal, vale la pena acotar que, para la expedición del acto,
la ley ha previsto inexorablemente tres condiciones sine qua non; dos relacionadas a su expedi-
ción y una respecto a la eficacia del mismo. Así, los escenarios que facultan a la administración a
la expedición de un acto retroactivo implican que se compruebe la favorabilidad hacia un tercero
y que se verifique que su aplicación no afectaría a derechos o intereses legítimos de terceros. Por
su lado, como condición de eficacia, la ley exige la existencia de los supuestos de hecho a la fecha
a la que el acto se retrotraiga.
Como tercer supuesto de retroactividad en materia administrativa la ley reconoce a los efectos
propios de la nulidad a través de actuaciones administrativas. Para comprender en mayor medida
su alcance, es adecuado referiremos a lo previsto en el Código Civil ecuatoriano. El artículo 1697 de
dicho cuerpo legal señala, “es nulo todo acto o contrato que falta alguno de los requisitos que la ley
prescribe para el valor del mismo acto o contrato”... continuando, más adelante:
La nulidad puede ser absoluta o relativa (...) La nulidad producida por un objeto o causa ilícita,
y la nulidad producida por la omisión de algún requisito o formalidad que las leyes prescriben
para el valor de ciertos actos o contratos, en consideración a la naturaleza de ellos, y no a
la calidad o estado de las personas que los ejecutan o acuerdan, son nulidades absolutas.
Cualquiera otra especie de vicio produce nulidad relativa, y da derecho a la rescisión del acto
o contrato.
En palabras de Claro Solar, la nulidad absoluta implica una irregularidad de tal magnitud que
afecta no solo a las partes contratantes, sino al orden público en general; es decir, estamos frente
a un vicio de tanta gravedad, que compromete “la moralidad y el prestigio mismo de la ley”; por tal
motivo, la ley faculta alegarla a todo quien tenga interés y; debe ser declarada incluso de oficio por
la autoridad que conozca del hecho39. Por su lado la nulidad relativa, a diferencia de la absoluta,
compromete un interés particular, únicamente de aquellos que tienen un interés directo en el acto;
en consecuencia, solo podrá ser declarada por el juez a pedido de un particular y conlleva asimis-
mo, la posibilidad posterior en algunos casos de sanear o convalidar el acto.
El Derecho Administrativo recoge del Civil la distinción entre nulidad absoluta y relativa haciendo
una diferencia entre la existencia de causales de nulidad de pleno derecho y de anulabilidad40. La
jurisprudencia corrobora lo dicho, cuando establece que en el ámbito administrativo “se prevé dos
grados de invalidez, a saber: la nulidad de pleno derecho (nulidad absoluta o radical)… y, la anulabi-
lidad (o nulidad relativa)”41. Vale la pena mencionar que, si bien, en materia civil estas dos acciones
de nulidad prescriben con el paso del tiempo, sin embargo, en materia administrativa, la situación
difiere en gran medida a la luz de la conocida figura de la autotutela administrativa y su potestad
para anular un acto en cualquier momento.
El artículo 107 del Código Orgánico Administrativo42 señala que todo acto que implique una de-
claración de nulidad produce efectos retroactivos ex tunc (‘desde siempre’), es decir, que sus efectos
se retrotraen a la fecha de expedición del acto declarado nulo o revocado, salvo que la nulidad sea
declarada respecto a vicios subsanables, susceptibles de convalidación.
En esta misma línea, la ley menciona a la nulidad de los actos desfavorables, situación prevista
en el Art. 118 del Código Orgánico Administrativo, mediante la potestad o prerrogativa del propio
órgano o ente público para que, en sede administrativa a petición de parte, o de oficio, se revoque
o anule un acto contrario al ordenamiento jurídico por haber causado perjuicios a derechos de
terceros o en general; con el fin de proteger el interés público, siempre que tal revocatoria no cons-
tituya dispensa o exención no permitida por el ordenamiento jurídico, o sea contraria al principio
de igualdad43.
39. Luis Claro Solar, Explicaciones de Derecho Civil chileno y comparado (Jurídica de Chile: 1992), 601.
40. Eduardo García de Enterría, Curso de Derecho Administrativo (Madrid: Editorial Civitas, 2001), 611- 632.
41. Ibíd.
42. Ecuador, Código Orgánico Administrativo, 7 de julio de 2017, Registro Oficial 31, Segundo Suplemento. Art.
107.
43. Roberto Dromi, Derecho Administrativo (Argentina: Ciudad Argentina, 2001), pg. 247–322.
Por el contrario, podemos encontramos frente a actuaciones de los Órganos estatales que al
crear, modificar o extinguir una situación jurídica ocasionen que se adquiera un derecho favorable
a la luz de la aplicación de un acto que guarda características de legitimidad y ejecutabilidad. En
este sentido, el Código Orgánico Administrativo ha pensado un mecanismo particular para dejar
sin efecto el acto administrativo favorable a un tercero y una excepción respecto a los efectos de
su nulidad.
El artículo 107 del Código Orgánico Administrativo, establece como excepción a la retroactividad
de un acto nulo, que se haya otorgado derechos a favor de terceros adquiridos de buena fe, seña-
lando que, generará efectos desde la expedición del acto que produzca nulidad. Cuando se trata
de la declaración de nulidad del procedimiento administrativo, este debe reponerse al momento
exacto donde se produjo el acto administrativo viciado.
Tomando el criterio del doctrinario Blanquer: “Como el acto viciado sigue produciendo efectos
hasta que no sea expulsado del ordenamiento jurídico, la decisión anulatoria tiene carácter cons-
titutivo, por lo que el acto dejará de surtir efectos desde el momento de su anulación con efectos
´ex nunc´45.
Por su lado, los artículos 115 y siguientes del mismo cuerpo legal establecen a la acción de lesi-
vidad, como el camino idóneo para proceder con la revocatoria de actos favorables que otorgaron
un derecho mientras estuvieron vigentes; sin embargo, son contrarios y lesivos al interés gene-
ral.
Lesividad
Si una actuación administrativa produce efectos favorables a particulares, no obstante, se verifi-
ca que la misma resulta contraria al interés general, ese acto se considera lesivo y por ello, debe ser
anulado mediante la llamada acción de lesividad. La Administración no puede por sí misma dejar
sin efectos sus actos irregulares, si la irregularidad es de aquellas que producen la anulabilidad.
Por ende, cuando esto ocurra, podrá, de oficio o a petición de parte, emitir un acto administrativo
que declare lesivo para el interés público el acto irregular, teniendo inexcusablemente que acudir
ante el Tribunal Contencioso Administrativo para que sea un juez ajeno a la administración, quien
determine la pertinencia de eliminar el acto del mundo jurídico en razón a que, precisamente,
fueron sus propias actuaciones las que han otorgado un derecho a un tercero46.
44. Ángel Carrasco Perera, “Retroactividad de la nulidad, procedimiento extrajudicial de reembolso de intere-
ses por cláusula suelo y el problema de la cosa juzgada”, Revista Cesco de derecho Nro 1 (2016):pg. 1-7
45. David Blanquer, Introducción al Derecho administrativo (Valencia: Tirant lo Blanch, 2009), 379.
46. Jesús Gonzales Pérez, “La revocación de los actos administrativos en la jurisprudencia española”, Revista de
Administración Pública, vol. I, No. 1 (1958): 149-161.
47. Pablo Tinajero, La Acción de Lesividad (Quito: Pontificia Universidad Católica del Ecuador, 1998), 47.
48. Jorge Zavala Egas, La Regla de los Actos Propios y su Aplicación en el Derecho Administrativo Ecuatoriano
(Quito: Iuris Dicto, 2007), 100–107.
41
Por su parte, el artículo 116 de Norma ejusdem50, señala que la declaratoria de lesividad y la
consecuente revocación del acto no pueden efectuarse si han transcurrido tres años desde que se
notificó el acto administrativo. En otras palabras, la potestad de la administración para la declara-
toria de lesividad caduca en tres años.
En el mismo sentido, el artículo 306 numeral 4 del Código Orgánico General de Procesos51,
instaura la oportunidad en el tiempo que tiene la administración pública para acudir al Tribunal
Contencioso Administrativo e iniciar una acción judicial, determinando para el efecto 90 días, plazo
que se entiende marchará desde la respectiva declaratoria de lesividad.
Algunos autores al amparo de la teoría de los actos propios consideran que, tanto actos nu-
los de pleno derecho como anulables, en tanto hayan otorgado derechos a particulares deberían
inexorablemente acudir a la figura de la lesividad, como el único camino idóneo para eliminar del
mundo jurídico esta actuación54. En razón a que ha sido la propia administración la que otorgó
un derecho, por ende, no puede posteriormente modificar o contradecir su criterio estando de
por medio intereses particulares. En consecuencia, si la Administración considera necesario por
razones de interés público, anular alguno de sus actos, el único camino para ello es acudir a los
Tribunales, previa declaración de lesividad formal del acto lesivo para los intereses públicos.
Por su lado, en términos del catedrático Tomás Ramón Fernández, de acuerdo a las caracterís-
ticas y a los efectos propios de la anulabilidad de los actos administrativos, esta situación conlleva,
por un lado, a que sólo el o los afectados pueden pedir la declaración de nulidad dentro de un pla-
zo limitado; y, por otro, que el paso del tiempo pueda sanearlos y los vicios queden convalidados55.
Por el contrario, aquellos actos considerados nulos de pleno derecho, cuya declaratoria constituye
potestad del ente público en cualquier momento, mediante la figura de la auto tutela administrati-
va; causan tal agravio que no son aptos para existir en el mundo jurídico, ni están capacitados para
el cumplimiento de sus efectos y fines y resulta, por ende, paradójica una posible convalidación por
el paso del tiempo en el supuesto de que feneciere el plazo para presentar una acción de lesividad.
49. Ecuador, Código Orgánico Administrativo, 7 de julio de 2017, Registro Oficial 31, Segundo Suplemento.
Arts. 115 y siguientes.
50. Ecuador, Código Orgánico Administrativo, 7 de julio de 2017, Registro Oficial 31, Segundo Suplemento.
Art. 116.
51.Ecuador, Código Orgánico General de Procesos, 22 de mayo de 2015, Registro Oficial Suplemen-
to 506. Art. 306.
52. Jesús González Pérez, “El Proceso de Lesividad”, Universidad de la Rioja, 28 de marzo de 1958, párr. 5, fi-
le:///C:/Users/Usuario/Downloads/Dialnet-ElProcesoDeLesividad-2112338.pdf.
53. Tomás Cano Campos, coord., Lecciones y materiales para el estudio del derecho administrativo (Madrid:
Iustel, 2009): 181-206.
54. Miguel Sánchez Morón, Derecho Administrativo, Parte General (Madrid: Tecnos, 2010), 563
55. Tomás Ramón Fernández Rodríguez, La doctrina de los vicios de orden público (Madrid: Instituto de Estu-
dios de Administración Local, 1968), 113.
Así, en materia sancionatoria administrativa se aplica la ley que mayor beneficio otorgue al in-
fractor imponiéndole una menor pena. Por otro lado, la retroactividad se vincula con los actos
administrativos favorables, si su aplicación no lesiona derechos o intereses legítimos de otra y si los
supuestos de hecho para la eficacia retroactiva existen en la fecha a la que el acto se retrotraiga.
Un tercer supuesto es el efecto retroactivo propio de la nulidad, ya sea esta nulidad de pleno
derecho o revocatoria de actos anulables no susceptibles de convalidación, incluyendo en esta
categoría a los actos desfavorables. En cuanto a estas actuaciones la ley prevé como regla la re-
troactividad, bajo la premisa de que este actuar nunca debió producirse jurídicamente, buscando
regresar sus efectos al estado anterior.
Como la retroactividad es la regla respecto a los efectos que produce un acto nulo o anulable,
como excepción, la ley contempla a los actos que otorgan derechos legítimos a terceros de buena
fe, cuyo efecto iniciará a partir de la expedición del acto en resguardo de los derechos generados a
la luz de una actuación que gozada de características de ejecutoriedad y legitimidad.
Con relación al camino para declarar la nulidad de estos actos administrativos favorables, la ley
ha previsto a la acción de lesividad como el mecanismo para dejar sin efectos sus propias actua-
ciones, en tanto causan daño y son lesivos al ordenamiento jurídico y al interés público general;
sin embargo, han otorgado derechos particulares, siendo la autoridad judicial, el tercero ajeno e
imparcial, que determinará la pertinencia de dejar o no sin efecto ese acto lesivo.
Con relación a la lesividad vale la pena señalar que esta acción adquiere una connotación sui ge-
neris por los derechos adquiridos que se ven involucrados. En el caso de las actuaciones anulables
o revocables el camino sin duda alguna, corresponde a la revocatoria a través de la declaratoria de
lesividad sin que pueda directamente la administración, revocar el acto.
Por otro lado, el tema es discutible en tanto, el acto que otorgó derechos a terceros tuvo su gé-
nesis en una actuación administrativa nula de pleno derecho, por ende, jamás debió haber nacido
a la vida jurídica y mal podría subsanarse y convalidarse por el paso del tiempo. No obstante, en
muchas ocasiones, las administraciones, en resguardo de los intereses legítimos concedidos y bajo
la teoría de los actos propios, considera a la lesividad como el camino idóneo, dejando en manos
de la justicia esta decisión.
De manera particular nos decantamos por concebir a la acción de lesividad como el camino
para la revocatoria de los actos anulables pues, los nulos de pleno derecho, constituyen parte de
la potestad propia de autotutela de la administración que permite dejarlos sin efecto per se en
cualquier momento.
43
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Resumen
El presente artículo analiza de forma crítica el argumento sostenido por la Sala de lo Consti-
tucional de El Salvador, a partir de la sentencia de inconstitucionalidad 7-2012, en el sentido de
que solo puede llevar a cabo un control a priori de las reformas constitucionales. En El Salvador,
el procedimiento de reforma constitucional consta de dos pasos principales: la aprobación del
acuerdo de reforma por una primera conformación de la Asamblea Legislativa, y su ratificación
por una segunda conformación de dicho órgano político. Esta particular forma de control llevada a
cabo por la sala consiste en afirmar que solo puede controlar el acuerdo de reforma constitucional,
no así el posterior decreto de ratificación, pues, llegado este segundo paso, la reforma ya habría
pasado a formar parte del texto constitucional, y no puede predicarse la existencia de normas
constitucionales inconstitucionales. Sin embargo, aquí se argumenta que es posible la existencia
de jerarquías dentro de una misma Constitución. Dichas jerarquías están determinadas por la au-
toridad que emite las disposiciones constitucionales. Las disposiciones constitucionales originarias
son superiores a las disposiciones producto de una reforma constitucional porque las primeras
fueron promulgadas por una autoridad superior, el poder constituyente primario, mientras que las
segundas lo fueron por un poder inferior y, por tanto, limitado, llamado poder de reforma cons-
titucional o poder constituyente secundario. De ahí que estas últimas no puedan sobrepasar los
límites impuestos por las primeras.
Abstract
This article critically analyzes the argument made by the Constitutional Chamber of El Salvador,
based on the unconstitutionality ruling 7-2012, in the sense that it can only carry out an a priori
judicial review of constitutional amendments. In El Salvador, the constitutional amendment proce-
dure consists of two main steps: the approval of the reform agreement by a first conformation of
the Legislative Assembly, and its ratification by a second conformation of said political body. This
particular form of control carried out by the court consists in affirming that only the constitutional
amendment agreement can be controlled, not the subsequent ratification decree because, once
this second step has been reached, the amendment has already become part of the constitution-
al text and the existence of unconstitutional constitutional norms cannot be predicated. None-
theless, I maintain that the existence of hierarchies within the same Constitution is possible. Said
hierarchies are determined by the authority that issues the constitutional provisions. The original
constitutional provisions are superior to the provisions resulting from a constitutional amendment
because the former were promulgated by a higher authority, the primary constituent power, while
the latter were enacted by a lower power and, therefore, limited, the amendment power or second-
ary constituent power. Hence, the latter cannot exceed the limits imposed by the former.
Palabras clave
Constitución, control judicial, inconstitucionalidad, límites, normas constitucionales inconstitu-
cionales, reforma constitucional, reformas constitucionales inconstitucionales.
Keywords
Constitution, constitutional amendment, judicial review, limits, unconstitutional constitutional
amendments, unconstitutional constitutional norms, unconstitutionality.
A partir de ahí, se pretende hacer un análisis, con cierta preocupación, de la forma en que la Sala
de lo Constitucional de El Salvador ha (mal)entendido el verdadero alcance y propósito de la teoría
de las reformas constitucionales inconstitucionales. Para ello, se analiza un punto específico ––pero
determinante–– de la sentencia de inconstitucionalidad 7-2012, donde la Sala de lo Constitucional
afirmó que, cuando el acuerdo de reforma constitucional ya ha sido ratificado y publicado en el
Diario Oficial, la incorporación, modificación o supresión de una cláusula constitucional no podría
ser objetada por vicios de contenido a pesar de que sea contraria a la Constitución, porque, como
ha indicado el tribunal, no puede sustentarse la existencia de normas constitucionales inconstitu-
cionales.
Siendo ese el principal objeto de análisis y crítica, se hace un breve repaso de las funciones que
la Constitución reconoce a la Sala de lo Constitucional y, particularmente, de la potestad de ejercer
el control de constitucionalidad de las reformas constitucionales. Posteriormente, se trae a cola-
ción el tema de las normas constitucionales inconstitucionales y de las reformas constitucionales
inconstitucionales, como preámbulo teórico de interés en el tema de análisis. Finalmente, se reali-
zará un análisis crítico sobre la corrección o incorrección de la forma de ejercicio del control judicial
de constitucionalidad de las reformas constitucionales en El Salvador, a la luz de la jurisprudencia
vigente.
Como todo órgano constitucional, las competencias de la Sala de lo Constitucional están “clara-
mente” definidas por la Constitución. Estas son: (i) conocer del proceso de inconstitucionalidad de
las leyes, decretos y reglamentos; (ii) del proceso de amparo; (iii) del proceso de hábeas corpus; (iv)
de las controversias surgidas entre los órganos Legislativo y Ejecutivo en el proceso de formación
de la ley y (v) de las causas de suspensión y pérdida de los derechos de ciudadanía en los casos
comprendidos en los ordinales 2º y 4º del artículo 74 y ordinales 1º, 3º, 4º y 5º del artículo 75 de la
Constitución, así como de la rehabilitación correspondiente.59
56. En adelante se hará referencia al tribunal únicamente como Sala de lo Constitucional o la sala. Son especí-
ficamente los artículos (arts.) 174 y 183 de la Constitución (Cn.) los que regulan su creación como un tribunal
inserto orgánicamente en la Corte Suprema de Justicia. De hecho, es la única sala o tribunal que fue creada
directamente por decisión del constituyente primario, a diferencia del resto de salas y tribunales del país, que
fueron creados por mandato de ley.
57. Así lo sostuvo en una célebre intervención en los debates constituyentes el diputado Dr. Ricardo González
Camacho, donde manifestó que, a pesar de formar parte de la Corte Suprema de Justicia, la idea fue crear un
“verdadero tribunal constitucional”. El Salvador, versiones taquigráficas que contienen la discusión y aproba-
ción del proyecto de la Constitución de la República de 1983, tomo VIII, pp. 17.18.
58. Sala de lo Constitucional, “Resolución de 27 de abril de 2011 (improcedencia)”, inconstitucionali-
dad 16-2011, 27 de abril de 2011, pp. 4-6, https://www.jurisprudencia.gob.sv/DocumentosBoveda/
D/1/2010-2019/2011/04/8EA64.PDF
59. Estas competencias se extraen de los arts. 138, 174, 182 atribución 7ª (en relación con los arts. 74 y 75) y
183 de la Constitución.
47
(i) La Asamblea Legislativa es un órgano constituido. Como tal, todos sus actos son limitados.
De ahí que el poder de reforma constitucional encuentre límites formales y materiales que vienen
dados por la misma Constitución (artículo 248) y ello justifica que pueda controlarse su constitu-
cionalidad.
(ii) El rol que el tribunal está llamado a cumplir en la democracia salvadoreña, con el fin de:
preservar la distinción entre poder constituyente y poderes constituidos, proteger a las minorías
frente al abuso de las mayorías, proteger los derechos fundamentales y resguardar el Estado cons-
titucional de Derecho.
(iii) A pesar de que un acuerdo de reforma constitucional aún no pertenezca al sistema de fuen-
tes del Derecho, pues para ello sería necesaria su ratificación por la siguiente conformación de la
Asamblea Legislativa, es posible ejercer el control de constitucionalidad sobre el mismo, en aras de
preservar la supremacía constitucional.
En la sentencia en comento, la sala concluye de la siguiente forma:
60. Esto a diferencia de constituciones como las de Colombia (arts. 241 y 379) y Ecuador (arts. 438 n° 2 y 443),
que sí estatuyen expresamente dicha facultad.
61. Yaniv Roznai, Unconstitutional Constitutional Amendments. The Limits of Amendment Powers (Oxford:
Oxford University Press, 2017), 203.
62. Sala de lo Constitucional, “Sentencia de 16 de diciembre de 2013 (sentencia estimatoria)”, inconstitucio-
nalidad 7-2012, 16 de diciembre de 2013, pp. 10-15, https://www.jurisprudencia.gob.sv/DocumentosBove-
da/D/1/2010-2019/2013/12/A3C4C.PDF
63. Otto Bachof, ¿Normas constitucionales inconstitucionales? (Lima: Palestra, 2010): 58-59.
Entonces, el argumento de Bachof se bifurca en dos sentidos: existen jerarquías internas dentro
de la Constitución por expresa decisión del constituyente al estatuir cláusulas pétreas, o por la exis-
tencia de un Derecho Constitucional material (metapositivo) y su reconocimiento jurídico. Ambos
supuestos deben rechazarse. En primer lugar, porque las cláusulas pétreas obstruyen la actuación
del poder de reforma constitucional, que es un poder por naturaleza limitado, de ello se sigue que,
al haber sido incorporadas por el constituyente primario, gozan de la misma jerarquía que el resto
de disposiciones constitucionales, y son solo superiores al poder de reforma. En segundo lugar, el
argumento de la existencia de un Derecho metapositivo superior es, actualmente, insostenible. La
gran dosis de iusnaturalismo de la que está impregnada dicha tesis no explica cuestiones como
cuál sería la cláusula de reconocimiento o de positivación de dicho Derecho metapositivo. Tampo-
co aclara cuáles son y la forma de determinar dichos principios superiores, pero sí encomienda
dicha tarea, de forma temeraria, a los tribunales constitucionales66.
La vía argumentativa utilizada por ambas Cortes fue distinta a la propuesta por Bachof, pero
igualmente errónea. Aunque parecía algo evidente, en la reciente Opinión Consultiva 28/2171, la
Corte Interamericana de Derechos Humanos negó que exista algo tal como un derecho humano a
la reelección presidencial indefinida. Por tanto, la prohibición de reelecciones presidenciales inde-
finidas no es contraria a la normativa convencional, sino todo lo contrario, fortalece el sistema de
democracia representativa, el Estado de Derecho y los derechos humanos.
En el caso de la infracción a los límites formales y a las cláusulas pétreas, no existe mayor proble-
ma en asumir que las cortes constitucionales, como guardianes de la Constitución, se encuentran
jurídica y democráticamente legitimadas para actuar en la preservación de los mismos, por ser de-
cisión suprema del constituyente primario y ser este el único competente para intervenir en ellos.
De esta forma se contiene el desbordamiento del poder de reforma constitucional. Si violaciones
de este tipo fueran permitidas, y no existiera ningún tipo de remedio para tratar de corregirlas, el
mismo Estado de Derecho y la supremacía constitucional se verían afectadas73.
Problema aparte es el de las constituciones que no contienen cláusulas pétreas expresas, pues
el tema de los límites materiales al poder de reforma no suele ser siempre claro. Esta dificultad
fue afrontada ––exitosamente–– en 1973 por la Suprema Corte de la India en el célebre caso Ke-
savananda Bharati vrs. Estate of Kerala. Lo que Marbury vrs. Madison es para el control difuso de
constitucionalidad, Kesavananda lo es para la doctrina de las reformas constitucionales inconstitu-
cionales. En este caso, la Suprema Corte de la India sostuvo que el poder de reforma constitucional
solo puede ser usado siempre y cuando no viole la estructura básica (basic structure) de la Consti-
tución. Lo anterior se traduce en que las constituciones, a pesar de no contener límites materiales
expresos al poder de reforma, poseen elementos esenciales, que forman parte de su núcleo, de
su identidad, y cuyo cambio está reservado exclusivamente al poder constituyente primario, no al
poder de reforma. En el caso de la India, la Suprema Corte consideró que algunos de estos elemen-
tos son la supremacía constitucional, la forma republicana y democrática de gobierno, el carácter
secular del Estado, la separación de poderes y el federalismo74.
Expandida con éxito alrededor del mundo, esta doctrina fue abanderada en América Latina por
la Corte Constitucional de Colombia. Ubicándose en un supuesto similar al de India, es decir, el de
una Constitución que no posee cláusulas pétreas expresas, a partir de la sentencia C-551/200375
71. Corte Interamericana de Derechos Humanos, “Opinión Consultiva de 7 de junio de 2021 (la figura de la
reelección presidencial indefinida en sistemas presidenciales en el contexto del Sistema Interamericano de
Derechos Humanos)”, OC-28/21, 7 de junio de 2021.
72. Jairo Lima y Yenny Andrea Celemin Caicedo, “Unconstitutional Constitutional Amendments: A Comparati-
ve Analysis Between Brazil and Colombia”, en Aspectos políticos e históricos do constitucionalismo, ed. André
Demetrio Alexandre et. al., vol. 3, Coleçao Desigualdade e a Reconstruçao da Democracia Social. Anais do III
Congresso Internacional de Direito Constitucional e Filosofia Política (Brasil: Arraes Editores Ltda., 2019), 124.
73. Nuno Garoupa y Catarina Santos Botelho, “Measuring Procedural and Substantial Amendment Rules: An
Empirical Exploration”, German Law Journal n.° 22 (2021): 219.
74. Richard Albert, Constitutional Amendments. Making, Breaking, and Changing Constitutions (Oxford: Oxford
University Press, 2019), 152.
75. Corte Constitucional, “Sentencia de 9 de julio de 2003 (inconstitucionalidad)”, C-551/2003, 9 de julio de
2003.
Según la sala, lo único que puede ser objeto de control constitucional es el acuerdo de reforma
constitucional, es decir, el producto normativo que aún no pertenece a las fuentes del Derecho,
no así el decreto que ratifica el acuerdo de reforma constitucional. A continuación, se transcribe el
párrafo que contiene la justificación de tal criterio:
Este control previo deriva, en esencia, de la necesidad de evitar el ejercicio de un control cons-
titucional a posteriori, es decir, cuando el acuerdo de reforma constitucional ya ha sido ratificado
por la subsiguiente Asamblea Legislativa y publicado en el Diario Oficial. La incorporación, modifi-
cación o supresión de una cláusula constitucional no podría ser objetada por vicios de contenido
a pesar de que sea contraria a la Constitución, porque, como ha indicado este Tribunal, no puede
sustentarse la existencia de normas constitucionales inconstitucionales, tomando en cuenta que
enjuiciar las prescripciones normativas contenidas en la Ley Suprema con base en otra disposición
constitucional supone un análisis contradictorio en sí mismo.
76. Carlos Bernal Pulido, “Prescindamos del poder constituyente en la creación constitucional. Los límites
conceptuales del poder para reemplazar o reformar una Constitución”, Anuario Iberoamericano de Justicia
Constitucional nº 22 (2018): 62.
77. Carlos Bernal Pulido, “Unconstitutional constitutional amendments in the case study of Colombia: An anal-
ysis of the justification and meaning of the constitutional replacement doctrine”, International Journal of Con-
stitutional Law (ICON) vol. 11, n.° 2 (2013): 339-346.
78. En la ya citada sentencia de inconstitucionalidad 7-2012, la Sala de lo Constitucional desarrolla con detalle
todo el procedimiento de reforma constitucional.
51
La postura de la sala es errónea a la luz de los elementos teóricos abordados en este artículo.
Para comenzar, el tribunal incurre en un error al malinterpretar el alcance de la teoría de las nor-
mas constitucionales inconstitucionales. Si bien es cierto no es admisible la existencia de normas
constitucionales inconstitucionales, tal como la sala lo afirma, esta tesis solo es predicable de las
normas constitucionales originarias, expedidas de forma primigenia por el poder constituyente pri-
mario, no de las normas constitucionales producto del poder de reforma. Esto está directamente
relacionado con los límites materiales de este último.
Los límites materiales, sean estas cláusulas pétreas expresas o elementos implícitos que inte-
gran la estructura básica de la Constitución, crean una jerarquía entre normas constitucionales. Así,
el poder constituyente se divide de forma jerárquica en poder constituyente primario y secundario.
Según el criterio de jerarquía formal (lex superior derogat inferiori), una norma constitucional pro-
mulgada por una autoridad jerárquicamente superior prevalecerá sobre aquella promulgada por
una jerárquicamente inferior. En otras palabras: una reforma constitucional no es formulada por la
misma autoridad que una norma constitucional originaria, sino por una inferior (el poder constitu-
yente secundario o poder de reforma). Por tanto, desde el momento en que el poder constituyente
primario es superior al secundario, la creación normativa de este último debe ceder cuando entra
en conflicto con el primero. Es decir, puede declararse inconstitucional. (Roznai 2017)79
Finalmente, la sala llega al punto de afirmar que una reforma constitucional, una vez ratificada
y en vigencia “no podría ser objetada por vicios de contenido a pesar de que sea contraria a la
Constitución”. En la analizada sentencia 7-2012, la sala expresa de forma tajante que en el ordena-
miento jurídico salvadoreño “no deben existir zonas exentas de control constitucional”. La sala está
en lo correcto; no obstante, el desatino es evidente. Al confundir el producto del poder de reforma
constitucional con el del poder constituyente primario y negar que el primero pueda declararse
inconstitucional una vez ratificada la reforma, no hace más que crear una zona exenta de control
constitucional. Si el legislador realizara una reforma constitucional, suprimiendo el derecho de las
mujeres al sufragio, o convirtiendo a El Salvador en una monarquía, y no se controla en tiempo el
acuerdo de reforma, dichos cambios, según la sala, “no podría[n] ser objetados por vicios de con-
tenido a pesar de que sea[n] contrari[os] a la Constitución”. Esto vuelve al control judicial de las
reformas constitucionales en El Salvador un control incompleto, incapaz de cumplir con el verda-
dero propósito de la doctrina de las reformas constitucionales inconstitucionales. Un control que
se queda a medias.
Según se vio, la sala parte de un entendimiento erróneo del poder de reforma constitucional, al
punto de confundirlo con el poder constituyente primario. Lo cierto es que sí es posible establecer
jerarquías entre disposiciones constitucionales. Para lo anterior debe tomarse como base el nivel
jerárquico de la autoridad emisora de dichas normas. Mientras que las disposiciones constitucio-
nales originarias fueron expedidas por el constituyente primario, las reformas constitucionales lo
son por un órgano constituido, la Asamblea Legislativa, cuyo poder de reforma constitucional es
un poder limitado y, por tanto, inferior al poder constituyente primario. De ahí que, la Sala de lo
Constitucional, al afirmar que una vez ratificada una reforma ya no puede ser controlada judicial-
mente, incurre en el yerro de equiparar el producto normativo del poder de reforma constitucional
con el del poder constituyente primario, dotándole al primero de un carácter ilimitado y, por tanto,
incontrolable a posteriori.
Bibliografía
Albert, R. (2019). Constitutional Amendments. Making, Breaking, and Changing Constitutions.
Oxford University Press.
Bernal Pulido, C. (2018). Prescindamos del poder constituyente en la creación constitucional. Los
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constitucionales. Anuario Iberoamericano de Justicia Constitucional, (22), 188-189.
Resumen
El presente trabajo tiene por objeto un abordaje dogmático jurídico sobre el principio de reso-
cialización dentro del régimen de ejecución de la pena, esto es, la concepción de dicho principio
como un fin esencial en el sistema. Para ello, nos enfocaremos en los antecedentes históricos y los
tres principales problemas que este principio presenta; primero: ¿la finalidad de la resocialización
es la respuesta para legitimar el castigo?; segundo: ¿la resocialización es un fin en sí mismo o puede
ser acompañado accidentalmente de otros fines? y tercero: ¿qué significa la resocialización?
Palabras clave
Resocialización, pena, fin de la pena, ejecución de la pena, régimen penitenciario.
Abstract
The purpose of this paper is a dogmatic legal approach to the principle of resocialization within
the penitentiary regime, that is, the conception of said principle as an essential goal in the system,
for this we will focus on its historical background and the three main problems that this principle
presents; first, is the purpose of resocialization the response to legitimize punishment? second, is
the resocialization principle a goal in itself or can it be accidentally joined by other goals? and third,
what does resocialization even mean?
Keywords
Resocialization, penalty, goal of the sentence, execution of the sentence, penitentiary regime
Muchos historiadores sostienen que las doctrinas de la enmienda empiezan en la Edad Media,
sin embargo, Ferrajoli muestra que su origen es mucho más remoto que eso, pues es fruto de
una concepción espiritualista del hombre, informada por el principio del libre arbitrio en su forma
más abstracta e indeterminada: “la idea de la poena medicinalis ya formulada por Platón, mismo
que en los Diálogos expondría que el castigo modera a los hombres, los hace más justos y viene a
ser como la medicina de la maldad”81. Sin embargo, parecería que el concepto de resocialización
como tal, como bien lo expone Zaffaroni (Zaffaroni 1997)82, aparece después de la Segunda Guerra
Mundial con Parsons. Para este autor, se parte de una socialización cuya antítesis sería la conducta
desviada, y este último fenómeno debe ser arreglado por el sistema a través de la resocialización.
La rehabilitación, entonces, fue en entendida desde su propia estructura gramatical, por el prefijo
“re”, como algo que había salido mal (la conducta desviada) y necesitaba restablecerse o revisarse
(resocialización). Sin embargo y por esa misma razón, este fin ha sido muy criticado; ya sea por
su inutilidad, dada la reincidencia, o ya sea por su carácter de absurdo (no de utópico) (Zaffaroni
1997)83, dadas las condiciones carcelarias que impiden que si quiera sea plausible una rehabilita-
ción. Sea como se lo quiera ver, a este principio en la praxis se deja ver como un “mal necesario”;
sin embargo, esta categorización no libera al jurista de responder las mas importantes preguntas
que arroja este principio.
A decir de Ferrajoli, las ideologías correccionalistas son, antes que nada, incompatibles con ese
valor elemental de civilización que es el respeto de la persona humana:
81. Luigi Ferrajoli, Derecho y Razón: Teoría Del Garantismo Penal, Primera ed. (Madrid: Editorial Trottta, 1995),
265
82. Eugenio Zaffaroni, “La Filosofía Del Sistema Penitenciario En El Mundo Contemporáneo”, Themis, Revista de
Derecho, 35, (1997): 15–36. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5109535
83. Ibíd. 22: Muy interesante el criterio de este autor cuando expone las diferencias entre utopía y absurdo: “La
diferencia entre la utopía y el absurdo estriba en que la primera aún no se ha realizado, en tanto que el segun-
do, nunca podrá realizarse. Si la institucionalización total genera condicionamientos negativos que deterioran
a las personas institucionalizadas y, además, por mucho que mejoremos las instituciones jamás podremos
suprimir totalmente estos condicionamientos y sus efectos deteriorantes, la institucionalización jamás podrá
tener un efecto resocializador.”
84. Immanuel Kant, La Metafísica de Las Costumbres, trad. por Jesus Conill Sancho Adela Cortina Orts, Conill
Sancho, 4ta edición (España: TECNOS, 1989): 331 - 332. Kant defiende la pena por la culpabilidad; “sino que ha
de imponérsele sólo porque ha delinquido; porque el hombre nunca puede ser manejado como medio para
los propósitos de otro ni confundido entre los objetos del derecho real (Sachenrecht); frente a esto le protege
su personalidad innata”.
57
Entre ellas, las de la enmienda, aun en las variantes más edificantes y puestas al día de la
«reeducación», «resocialización», «rehabilitación» o «recuperación social del reo», contradicen
irremediablemente el principio de la libertad y la autonomía de la conciencia sobre sí mismo,
sobre su mente, dice John Stuart Mill, «el individuo es soberano». Y «cuando se quiere en-
mendar al ciudadano», advierte Francesco Carrara, la pena «se extiende a lo que no perjudica
a otros; y abre el camino a las más odiosas tiranías, confiriendo al estado los poderes que
se arroga el superior de un convento. Seduce los ánimos la perspectiva de la mejora de la
humanidad, pero cuando para alcanzarla se emplean medios violentos no necesarios para la
defensa de otros, la aparente filantropía degenera en un despotismo inicuo85.
Aunque Ferrajoli lleva razón en algunas de estas objeciones, quizá de lo que se trata aquí es un
error terminológico, pues quizá la resocialización no sea un fin para legitimar el castigo, pero quizá
si se deba tomar en cuenta para el modo en el cual se lleva a cabo la pena como tal, esto es, la
diferencia existente entre el fin de la pena y el fin de la ejecución de la pena.
El propio Hegel ya advertía esta diferenciación cuando establecía que las diversas consideracio-
nes acerca de la pena como fenómeno y de su relación con la conciencia particular referentes, por
ejemplo, a intimidar, corregir, etcétera; tienen su lugar en lo que atañe meramente a la modalidad
de la pena86, una importancia esencial. Confundir a esta con el fin propio de la pena, supondría
soslayar algo fundamental en Hegel. La fundamentación de la justicia de la pena, a decir del filósofo
alemán, sería la eliminación del delito como lesión del derecho en cuanto derecho. Apartándonos
de esta última consideración, vale la pena resaltar la importante diferencia entre el sentido de la
modalidad en la que se ejecuta la pena y el fin de la pena per se, como legitimador del castigo.
Sin embargo, aun tratándose de la ejecución de la pena, no puede evitarse encontrar algún
sentido a esta modalidad de ejecución de castigo. En efecto, como expresa Zaffaroni, es bastante
difícil presentar como racional el ejercicio de poder del sistema penal en la actualidad, dado su
señalado carácter violento, selectivo y reproductor. No obstante, de cualquier modo, no es la admi-
nistración penitenciaria la encargada de justificar un ejercicio de poder que no está en sus manos,
sino que recibe el resultado del mismo; esto es, el producto de una selección arbitraria en la que
no interviene87.
En este punto, parece que se está construyendo un escenario sin salida: ¿no se puede utilizar
al principio de resocialización ni como fundamentador del castigo, ni como fundamentador de la
ejecución de la pena? Aunque no hace falta llegar a esos extremos, bien es cierto que, como funda-
mentador del castigo, el principio de resocialización todavía carece de una sólida fundamentación.
Tampoco es menos cierto que como ejecución de la pena, su fundamentación es mucho más plau-
sible, sin embargo, no como obligación del condenado, sino como su derecho. Así, se respetaría su
dignidad, tema que será abordado más adelante con detalle infra.
No obstante, si cabe decir que, incluso desde la crítica de Zaffaroni, no se hace alusión al pro-
blema de la resocialización dentro de la ejecución de la pena como algo irrealizable, sino que es
una crítica al Estado que ejerce selectivamente su poder y a los centros penitenciarios que no
hacen sino recibir el producto de ese ejercicio arbitrario. Con esta premisa, la resocialización como
derecho del reo puede incluso tener una fundamentación y asidero mayor dentro de la ejecución
de la pena, toda vez que, puede representar una limitación o reparo a un poder desviado ya que al
menos el producto del ejercicio arbitrario del poder puede al menos tener un trato digno y la oferta
de medios para llevar adelante una vida alejada del ilícito como ejercicio de su derecho.
85. Luigi Ferrajoli, Derecho y Razón, Teoría del garantismo penal (Editorial, 1995), 272.
86. Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Principios de La Filosofía Del Derecho, (Alemania: Sudamericana, 2012)., 99
87. Zaffaroni, Filosofía del Sistema, 26.
Si tomamos los términos de la convención en serio, esta establece una finalidad esencial, es
decir, no se dice que sea la única finalidad, sino que sea la principal. A lo esencial, también le sigue
lo accidental o subsidiario; la pregunta es: ¿cuáles o cuál sería su fundamento? Y también: ¿cuál
prevalece sobre otra?
Este razonamiento es importante porque de esta forma se resuelven casos concretos, inclusive
de política criminal. ¿Importa más la seguridad ciudadana o el tratamiento del condenado? Dentro
de este aspecto cabe hacernos primeramente la pregunta de qué finalidades accidentales o sub-
sidiarias serían compatibles con el principio de resocialización y, solo después de eso, averiguar
hasta que punto pueden satisfacerse ambas finalidades o tal vez, mientras se adopta una finalidad,
se descuida la otra.
Es decir, parecería que Von Liszt pudo conjugar la prevención especial tanto en su versión posi-
tiva y negativa, pero esto, no resulta ni siquiera una objeción a lo escrito en líneas anteriores porque
este autor tenía en mente, como fin esencial, la individualización del tratamiento del delincuente
en donde puede resultar adaptable o inadaptable. En cambio, cuando se pone como fin esencial
la resocialización, se parte de la premisa que a todos les asiste, al menos como derecho. La visión
de Von Liszt se acerca más a una concepción del Estado como doctor, el cual administra la pena
como medicina al delincuente que resulta el enfermo. En cambio, la posición que se defiende aquí
es que la resocialización concebida como un derecho, y este, como fin esencial de un ordenamien-
to jurídico, conmina al Estado a garantizar condiciones carcelarias óptimas para que el derecho a
resocializarse puede ser efectivamente ejercido. Por lo tanto, no se podría defender a la resocializa-
ción como fin esencial, ya que le puede seguir, accidentalmente, una prevención especial negativa.
Las normas jurídicas con contenido sancionatorio cumplen un fin preventivo general, de carác-
ter comunicativo89, en la medida que transmiten una valoración negativa de ciertos hechos o com
88. Ver artículo 201 de la Constitución de la República del Ecuador y artículo 18 de la Constitución
de la República Argentina
89. Jesús María Silva Sánchez, En Busca Del Derecho Penal: Esbozos de Una Teoría Realista Del Delito y de La
Pena, reimpresión (Buenos Aires: Editorial B de F, 2016), 26: Silva realiza un interesante aporte realizando una
diferenciación entre la prevención fáctica y la comunicativa: Los primeros pretenden evitar el mal mediante
mecanismo causales, impidiendo la propia posibilidad física de realización del hecho o neutralizando sus
efectos lesivos. Los segundos pretenden prevenirlo mediante mecanismos motivacionales, esto es, influyendo
sobre el proceso deliberativo que podría concluir en la decisión de ejecutar el hecho lesivo. Un ejemplo de
estas últimas son las normas sancionatorias.
59
En tal virtud, ab initio parecería que sí pueden conjugarse la prevención general y la resociali-
zación, pero el problema radica en el cómo se conjugan estos fines. Ya supra, se hablaba de un
fin esencial o principal y uno accesorio, pero no parecería que la relación es así, sino que se trata
incluso de una diferente categoría normativa. En efecto, la norma jurídico penal, por su naturaleza,
impone un comportamiento desvalorado y su consiguiente pena ante la verificación del mismo. De
ahí surge la prevención general, del carácter propio de la norma jurídico penal. En cambio, cuando
se hablaba de la resocialización, pareciera no analizarse la naturaleza de la norma penal, sino el
cómo se tuviera que ejecutar la pena, en caso de existir una.
Nuevamente, nos encontramos con el problema del sentido de la pena per se y el sentido de
la ejecución de pena como tal. La prevención general (positiva o negativa) surge del contenido
mismo de la norma penal, pero la resocialización, conforme lo expuesto en líneas anteriores, se
la ubica como un problema de la ejecución de la pena. Por tal motivo, podríamos afirmar que la
prevención general y la resocialización (prevención general positiva) pueden subsistir en un mismo
ordenamiento jurídico, pero no en una relación de fin esencial y accesorio, porque ello supondría
colocarlas en categorías equivalentes, cuando en realidad, simplemente subsisten en categorías
diferentes.
La idea de conjugar varias teorías de la pena, ha hecho que en la doctrina emerjan las llama-
das teorías de la unión. Un gran defensor de aquellas es, por ejemplo, el reconocido tratadista
Claus Roxin, que considera que la pena es solamente legítima si es preventivamente necesaria y,
al mismo tiempo, es justa en el sentido de que evita al autor cualquier carga que vaya más allá de
la culpabilidad del hecho.90 Esto es, una mezcla entre las teorías de la retribución y las teorías pre-
ventivas de la pena.
Sin embargo, sostiene Roxin que la pena debe quedar por debajo de la culpabilidad cuando esta
no sea preventivamente razonable.91 Esto demuestra, nuevamente, como la ejecución de la pena y
el sentido de la pena pueden tener fundamentaciones diferentes, pero no solo eso, sino también
algo que advertíamos en líneas anteriores: cuando se precautela una finalidad, se descuidan las
demás. En el caso de Roxin, a pesar de que sostiene una teoría de la unión, es evidente que prefiere
el fin más cercano a la política criminal.
Esto, para los efectos de este trabajo, nos indica al menos dos situaciones respecto del principio
de resocialización concebido como fin esencial dentro de determinado ordenamiento jurídico: pri-
mero, la resocialización sí puede coexistir con diferentes teorías de la pena, pero no en una relación
de Esencial-Accidental; y segundo, en caso de que pueda coexistir el fin esencial con el accidental,
nos encontraremos con el problema de que la primacía de la finalidad esencial haga de lado o
descuide la finalidad accidental.
90. Claus Roxin, ‘Cambios de La Teoría de Los Fines de La Pena’, en La Teoría Del Delito En La Discusión Actual,
Tomo I, trad. por Manuel A Abanto Vásquez (Peru: Instituto Pacífico, 2021). 13–129
91. Ibid. 116: El autor menciona el ejemplo de que cuando el cumplimiento de una pena correspondiente a
la culpabilidad pudiera destruir la existencia civil del autor y desocializara, y si existiera por lo demás, un pro-
nóstico favorable de buena conducta, debería imponerse una pena leve que permita la condena condicional.
La concepción de resocialización como derecho del reo también supone alejarse, por supuesto,
del problema de la corrección mediante la coerción o la rehabilitación autoritaria en lugar de an-
tropocéntrica, esta última concepción se enfoca en la condición en las que el condenado cumple
su pena, siempre precautelando, ante todo, su dignidad. El ejercicio o no de ese derecho, no le
deslinda al Estado de la garantía de asegurarle al condenado condiciones carcelarias dignas.
Como se ve, la pretensión de esta última parte del trabajo es, más bien, modesta, pues aven-
turarse a proporcionar una definición sólida de rehabilitación o resocialización sería un insulto a
la doctrina, la cual está en constante movimiento y dinamismo. Más bien, se pretende ofrecer un
presupuesto a dicha definición, que su naturaleza sea un derecho y que nunca se descuide la dig-
nidad del reo. Recordemos también que el riesgo de las definiciones decantan a veces en malas
interpretaciones y abusos, como lo dijo McNeil: “cualquier persona que se aventure en ofrecer una
teoría de la rehabilitación al mundo de la práctica tiene cierta responsabilidad de pensar crítica-
mente (y sociológicamente) sobre el modo en que los demás podrían utilizar sus ideas y también
de sus posibles usos abusivos” 92
Aun así, es preciso resaltar que cierto sector de la doctrina se ha movido hacia lo que podemos
llamar como la rehabilitación del concepto de la resocialización. Esto es, la doctrina ha reparado en
el hecho de que la resocialización erróneamente planteada puede llevar a abusos. Sin embargo,
tampoco hay que caer en el eslogan de “nothing works” porque redunda en pesimista y negacio-
nista. Estas teorías rehabilitadoras del principio de resocialización pretenden, como se expuso,
enfocarse en la humanidad del reo, tratarlo como persona y consagrar como fin estatal respetar y
hacer respetar sus derechos.
En otras palabras, se deberían tratar con mayor atención las cuestiones relativas al consenti-
miento mediante el empleo de recursos adecuados para aumentar las probabilidades de su efec-
tividad, y mediante la realización de las actividades de rehabilitación de modo tal que se respete la
libertad en mayor medida.93 Más precisamente, podríamos garantizar que las intromisiones de la
rehabilitación con respecto al infractor nunca deberían ser mayores de lo necesario, según su con-
ducta delictiva y, de este modo, ubicaríamos los requisitos de la rehabilitación dentro, del espectro
de la proporcionalidad.
Un programa concebido sobre esta base tendría un objetivo claro y posible: agotar los esfuer-
zos para que la cárcel sea lo menos destructiva posible tanto para los prisioneros como para el
personal; permitir que en cooperación con iniciativas comunitarias se eleve el nivel de invulnera-
bilidad de la persona frente al poder del sistema penal. Se trata de un programa reductor de la
vulnerabilidad de los criminalizados y prisioneros. 94
92. Fergus McNeill, ‘Four Forms of “offender” Rehabilitation: Towards an Interdisciplinary Perspective’, (USA: Legal
and Criminological Psychology, 17.1, 2012), 18–36 <https://doi.org/10.1111/j.2044-8333.2011.02039.x>.partly as a
means of shedding light upon and moving beyond contemporary ‘paradigm conflicts’. It begins with a review of
current arguments about what a credible ‘offender’ rehabilitation theory requires and by exploring some aspects of
current debates about different theories. It goes on to locate this specific kind of contemporary theory building in the
context of historical arguments about and critiques of rehabilitation as a concept and in practice. In the third part of
the paper, I explore the nature of the relationship between desistance theories and rehabilitation theories, so as to
develop my concluding argument; that is, that debates about psychological rehabilitation have been hampered by a
failure to engage fully with debates about at least three other forms of rehabilitation (legal, moral, and social
93. McNeillpartly as a means of shedding light upon and moving beyond contemporary ‘paradigm conflicts’. It
begins with a review of current arguments about what a credible ‘offender’ rehabilitation theory requires and
by exploring some aspects of current debates about different theories. It goes on to locate this specific kind
of contemporary theory building in the context of historical arguments about and critiques of rehabilitation
as a concept and in practice. In the third part of the paper, I explore the nature of the relationship between
desistance theories and rehabilitation theories, so as to develop my concluding argument; that is, that debates
about psychological rehabilitation have been hampered by a failure to engage fully with debates about at least
three other forms of rehabilitation (legal, moral, and social, “Four Forms”, 26.
94. Zaffaroni, Filosofía del Sistema, 32.
61
En este punto, hay que advertir de los peligros que en este sentido entrañan los llamados pro-
gramas máximos, que no se contentan con pretender que el sujeto sea capaz de respetar exter-
namente la ley, sino que aspiran a conseguir el convencimiento ético del individuo y su adhesión
interna a los valores sociales. Creemos, como bien apunta Mir Puig, que tales programas máximos
han de ser rechazados y que son preferibles los programas mínimos que únicamente persiguen
facilitar una vida futura sin delitos. El Derecho Penal no ha de invadir el terreno de la conciencia95.
Mas, lo que sí podría hacer es concentrarse en proporcionarle al reo garantías en sus derechos,
entre ellos la resocialización, misma que puede incluso no solo agotarse mientras se cumpla la
pena, sino posteriormente, garantizando una efectiva reinserción en la sociedad y precautelando
que la persona víctima de discriminación por sus antecedentes, reciba oportunidades laborales o,
en definitiva, posibilidades reales que le resulten más atractivas que el acto de cometer el ilícito.
Hemos notado a lo largo de este último apartado, que la definición de este concepto se vuelve
difícil, pero no imposible, e iniciar estableciendo los presupuestos en los que se puede basar esta
definición resulta al menos, un avance mínimo, pero importante. La definición, al tener como pre-
puesto la naturaleza de derecho, desdeña inmediatamente las teorías utilitaristas de la prevención
especial positiva, así como también los programas máximos de la enmienda que imponen la reha-
bilitación como obligación a consecuencia de ver al reo como un enfermo. Liberar al concepto de
resocialización de estos dos pilares pesados, supone necesariamente un avance en la doctrina de
este principio. Además es preciso señalar que el Estado, para que tenga sentido el ejercicio de este
derecho, no puede proponer como un fin esencial la resocialización, si el espacio y condiciones
donde debe llevarse a cabo esta rehabilitación, es más bien óptimo para enloquecer a cualquier
persona racional.
El Estado no puede arrojar frases bonitas en la Constitución sobre el fin y ejecución de la pena
y vendarse los ojos en la aplicación de lo que los principios consagrados en la misma suponen.
Peor aún, el Estado no puede culpar a reo por no resocializarse, máxime porque a la mayoría de
prisioneros el Estado les fallo anticipadamente, pero les vuelve a fallar cuando, en su vulnerabilidad,
los condena a sufrir en espacios inhumanos en donde supuestamente deben cobrar consciencia
del ilícito y alejarse del mismo. El Estado tiene posición de garante sobre la persona privada de la
libertad, y aquello no solo supone un deber positivo de precautelar los bienes jurídicos esenciales
de quienes estén bajo su tutela, sino también incluso promover la mejora de dichos bienes.
Breves conclusiones
El presente trabajo pudo abordar la resocialización desde una perspectiva múltiple. Se pudo
ver que la resocialización no puede ser vista como un fin de la pena porque implicaría tratar a la
persona como un medio, mas si es posible contemplarla como un fin de la ejecución de la misma.
Se ha mostrado también, que la crítica al Estado que ejerce selectivamente su poder y el producto
de dicho poder desemboque en los centros penitenciarios, no hace que la resocialización pierda
relevancia, al contrario, muestra que al menos tener un trato digno y la oferta de medios para llevar
adelante una vida alejada del ilícito como ejercicio del derecho del condenado, es urgente como
política pública.
95. Santiago Mir Puig, ‘¿Qué Queda En Pie de La Resocialización?’, (España: Eguzkilore. Cuaderno Del Instituto
Vasco de Criminología, 1989), 35–41.
Por último, el intento de una definición del concepto de resocialización en este trabajo nos mos-
tró que debe concentrarse en la dignidad de la persona, esto es, tratarla como humano y en ese
sentido respetar su consentimiento, tratar de que el “dolor” que se inflige con la pena sea mínimo
y que la resocialización no sea una obligación para el reo (si para el Estado) sino un Derecho y en
ese sentido, que se le dé medios a la persona privada de la libertad para una vida futura sin delitos.
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Instituto Vasco de Criminología, 1989, 35–41
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Eugenio Zaffaroni, “La Filosofía Del Sistema Penitenciario En El Mundo Contemporáneo”. Buenos
Aires: Editorial Themis-Revista de Derecho,1997.
63
Resumen
La resistencia es un derecho que ha sido constitucionalmente reconocido en el Ecuador desde
el año 2008 cuyo valor jurídico, transcendencia histórica e importancia social, no han logrado con-
solidarse de manera efectiva con el pasar de los años, a pesar de que el mismo posee implicaciones
directas y sumamente significativas en la correcta formación y desarrollo de un Estado constitu-
cional de derechos y justicia, como lo es el Ecuador. La falta de normatividad relacionada al pleno
goce y ejercicio del derecho a la resistencia pone en duda la seguridad jurídica de los ciudadanos
y ciudadanas ecuatorianas que, agotando todos los recursos y medios a su alcance para satisfacer
sus necesidades, optan por resistirse a la medidas, decisiones, acciones o actos emanados por el
poder público o por una persona natural o jurídica no estatal. La escasa información que se posee
acerca del contenido y procedimiento a ser seguido, conforme a derecho del ius resistendi, crea la
imperiosa necesidad de ahondar sobre este derecho tan importante, pero a su vez, tan inadvertido
en el texto constitucional. El objetivo del presente artículo es socializar, reflexionar y aportar a la
academia, desde un enfoque crítico-constructivo, sobre la importancia del derecho a la resistencia,
su origen, evolución, conceptualización e implicancia dentro del contexto nacional.
Abstract
The right of resistance has been constitutionally recognized in Ecuador since 2008. The judicial
value, historical significance and social importance of this right has not taken a strong foothold over
the years, despite its direct and significant implications in the development of a constitutional state
of rights and justice such as Ecuador. The lack of norms with respect to the proper exercising of
these rights casts doubt over the legal security of Ecuadorian citizens. These citizens, having availed
themselves of all resources and measures within their reach to meet their needs, opt to resist
measures, decisions, and actions undertaken by public authorities, or legal entities. The scarcity of
information available regarding content and procedures on the law of (Latin), has created the press-
ing need to further study this important yet overlooked right. The purpose of this article is to reflect
and contribute to the body of academic knowledge on this topic from a critical and constructive
perspective, on the importance of the right to resistance, it’s origin, evolution, conceptualization,
and implications on a national level.
Palabras clave
Derecho, derecho a la resistencia, Constitución, seguridad jurídica, criminalización, garantía.
Key words
Right, right to resistance, constitution, legal security, criminalization, guarantee.
65
Introducción
Según Juan Ignacio Ugartemendia, catedrático de la Universidad del País Vasco, el derecho a la
resistencia tiene sus primeras apariciones en Inglaterra en la época de la Edad Media con la pro-
mulgación de su Carta Magna que data del año 1215 (Ugartemendia 1999)96; otros autores como
Carvajal y Sánchez establecen que aquel derecho de toda persona de oponerse y enfrentarse en
contra de cualquier acto y/u omisión del poder público, persona natural o jurídica que vulnere o
amenace con vulnerar sus derechos, surge en Francia, a causa de la Revolución Francesa, que tiene
como inmediata consecuencia la Constitución de 1793 (Sánchez Viamonte 1996) (Carvajal Aravena
1992)97. Aunque no se cuente con la certeza de sus inicios, es importante destacar que el derecho
a la resistencia es inherente a la naturaleza del ser humano y ha estado presente desde el inicio
de sus tiempos.
Un claro ejemplo de su remota existencia se puede encontrar en los relatos helénicos en donde
pueblos enteros resistían contra un enemigo común, el Imperio Romano. Con este breve antece-
dente se puede identificar que la existencia del derecho a la resistencia está totalmente desligada
de su positivización.
La evolución de este derecho ha sido diversa pero significativa dependiendo del territorio, tiem-
po y contexto socio-cultural de cada pueblo. En el Ecuador, tras la veintena de constituciones que
ha tenido en el transcurso de su existencia republicana, fue recién en la Constitución de 2008,
aprobada mediante referéndum, en donde se consagró por primera vez el llamado derecho a la
resistencia. Es de vital importancia tomar en consideración que el Ecuador no es ajeno a la reali-
dad material de aquel derecho de lucha en donde su existencia no inicia con su reconocimiento
constitucional, sino con su ejercicio justo y legítimo contra las actuaciones públicas del Estado o de
cualquier individuo que atente contra los derechos humanos de los ciudadanos.
Las líneas anteriores expresan suficiente razón para la elaboración del presente artículo y con-
llevan un análisis y reflexión acerca de un derecho igual de importante, atendiendo al artículo 11 de
nuestra Constitución, que los demás derechos consagrados en la misma.
Evolución histórica:
Para abordar una correcta comprensión de la evolución del derecho a la resistencia es impor-
tante dividirla en dos etapas: la primera sobre el derecho a la resistencia como un derecho de ejer-
cicio en la Antigüedad desprovisto de una consagración normativa, y la segunda, como un derecho
reconocido dentro de un magno cuerpo normativo que rige la conducta del cúmulo de personas
política y jurídicamente organizadas dentro de un mismo territorio.
Como muestra del derecho a la resistencia en tiempos en donde el solo ejercicio del mismo se
consolidaba como un acto legítimo y justo, frente a una acción u omisión malintencionada, peli-
grosa, injusta o perversa de una persona, colectivo, ente público o privado, incluso de una deidad,
Con el pasar de los siglos, tanto la sociedad como su visión político-jurídica frente a los gobiernos
monárquicos, autoritarios, usurpadores, totalitarios y absolutistas fueron cambiando el contenido y
significado del derecho a la resistencia; de hecho, y como consecuencia directa de este desarrollo
socio-conceptual, se origina la necesidad del pueblo de establecer límites a los poderes a través del
acuerdo de voluntades entre los súbditos y el rey o autoridad, que fueron plasmados en lo que se
conocería luego como la Carta Magna de Juan sin Tierra de 1215. Específicamente en su cláusula
61 se contemplaba la posibilidad de que el pueblo desobedezca de manera inmediata las órdenes
del rey en el caso de que este incumpliera con los acuerdos (Goodman 1995)98. Del mismo modo,
en el continente americano se develaba este derecho bajo el cobijo de la Declaración de Derechos
del Buen Pueblo de Virginia y en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, ambas en
1776. Bajo la misma línea de reflexión, en base a las prerrogativas de libertad, igualdad y fraterni-
dad que dieron paso a la Revolución Francesa en 1789, el pueblo francés plasmó en el artículo 2 de
la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, el derecho a la resistencia en el cual
se refiere específicamente como derecho a la opresión y que cuatro años más tarde fue plasmado
en la Constitución de 1793 (Hernández 2012)99 .
Conceptualización:
Prima facie no se puede llegar a un concepto universal y absoluto de derecho a la resistencia,
puesto que el mismo ha tenido una definición y naturaleza jurídica diferente dependiendo del mo-
mento histórico en el cual se lo ha invocado.
Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la palabra resistir significa tole-
rar, aguantar o sufrir, pero también significa oponerse a la acción o violencia. La palabra resistencia
como sustantivo evoca aquel “conjunto de personas que, generalmente de forma clandestina, se
oponen con distintos métodos a los invasores de un territorio o a una dictadura” (Real Academia
de la Lengua 2015)102.
98. Ellen Goodman, The origins of the western legal tradition: from Thales to the Tudors
(New York: Editorial Federation Press, 1995) 64.
99. Miguel Hernández, El Derecho Constitucional a la Resistencia. ¿Realidad o Utopía? (Editorial Grupo Ibáñez,
2012).
100. Abelardo Torré, Introducción al Derecho (Buenos Aires: Editorial Perrot, 2003), 29.
101. Juan Antonio Cruz Parcero, Enciclopedia de Filosofía y Teoría del Derecho (Ciudad de México:
Instituto de Investigaciones Jurídicas UNAM, 2015), 1503. https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/li-
bros/8/3796/22.pdf
102. Real Academia Española, Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, 23 ed., [Ver-
sión 23.5 en lìnea], https://dle.rae.es
67
La profesora y doctrinaria española María del Carmen Figueroa Navarro establece que “Por
Derecho a la Resistencia se entiende el derecho que corresponde a la comunidad, o al ciudadano
individual, de ofrecer tanto frente a los mandatos injustos del poder estatal, como frente propio
detentador injusto de dicho poder” (Figueroa Navarro 1998)103.
Desde otro punto de vista, el derecho a la resistencia no solamente puede estar enfocado a la
sola perspectiva conservacionista sino también se puede resistir o mostrar oposición ante una rea-
lidad, hecho, circunstancia o acción que demande un cambio al poder público, ente gubernamen-
tal, persona natural o jurídica o cualquier otro individuo que atente o amenace hacia los derechos
de otro. Es muy importante tomar en consideración que el concepto de derecho a la resistencia
también es conocido como desobediencia civil, y muchos autores como Bedau, Rawls y Habermas
lo han utilizado y se han referido al mismo como “una acción de protesta colectiva, moralmente
fundamentada, pública, ilegal, consciente y pacífica que, violando normas jurídicas concretas, busca
producir un cambio parcial en las leyes, en las políticas o en las directrices de un gobierno” (Mar-
cone 2008)105.
Sin embargo, es importante también destacar una clara diferencia entre resistencia y revolución.
La primera, como se ha expresado en líneas anteriores, es aquel conjunto de actos, de manera
general, que muestran oposición o rechazo a las medidas o acciones realizadas por un ente guber-
namental, persona natural o jurídica que atentan contra los derechos humanos y fundamentales.
La segunda acepción hace referencia a una oposición total a las acciones positivas o negativas del
poder público que se visibiliza por medio de expresiones violentas. En palabras del doctrinario Vi-
tale “La resistencia evoca un orden anterior que se pretende restablecer; la revolución, en cambio,
evoca un orden nuevo, nunca visto y nunca practicado que solo existe como un proyecto político,
que se busca establecer por primera vez” (Vitale 2010)106.
El derecho a la resistencia tiende a encontrarse en una muy delgada línea de acción entre lo
político y la ley del más fuerte. Se debe tomar en consideración que si existe un accionar sin la nece-
sidad de justificar la violencia entonces se están sobrepasando los límites de lo político, entendido
como aquel espacio de diálogo y persuasión107. En este sentido, el ius resistendi puede ser visto
desde una perspectiva activa o pasiva. Cuando existe una manifestación violenta e injustificada que
surge fuera del sistema jurídico vigente, entonces se habla de un ejercicio activo del derecho a la
resistencia como la rebelión armada o el tiranicidio que lo que busca es la recuperación violenta
del poder político por parte del pueblo. Por otra parte, se habla de una manifestación pasiva del
derecho a la resistencia cuando no existe ningún accionar violento e injustificado, más bien existen
manifestaciones omisivas frente a las medidas, acciones o normas propuestas por la autoridad108.
103. María del Carmen Figueroa Navarro, Aspectos de la Protección del Domicilio en el Derecho
Español, (Editorial Edisofer S.L., 1998), 12.
104. Ermanno Vitale, “Cambio político, Constitución y derecho de resistencia”, SciELO 32,
(2009): http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405-02182010000100002
105. Julieta Marcone, “Las razones de la desobediencia civil en las sociedades democráticas”,
SciELO 5, (2008): 42, http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-00632009000100003
106. Vitale, Cambio político, Constitución y derecho de resistencia, 35.
107. Arendt, Sobre la Revolución, 15.
108. Centenera, El tiranicidio en los escritos de Juan de Mariana, 159.
Por todo lo expuesto, se puede concluir con las palabras de Meneses que:
El derecho a la resistencia es una garantía social que permite la autotutela de los derechos
constitucionales de las personas y colectivos, así como es una de las formas de participación
democrática extra-institucional que otorga la facultad de interpretar la Constitución a los
ciudadanos. En resumidas cuentas, la percepción sobre la vulneración o posible vulneración
de un derecho fundamental recae en el criterio valorativo de los ciudadanos, entregándoles
la potestad de resistir (Meneses González 2019)110.
Con esta definición se identifica claramente el propósito que tiene el ejercicio del derecho a la
resistencia por parte del o los individuos conformantes de aquella sociedad política y jurídicamente
organizada ante cualquier vulneración o amenaza de sus derechos legítimamente reconocidos por
la ley y la Carta Magna. En la Constitución del 2008 vigente, se consagró y reconoció por primera
vez el derecho a la resistencia en el Ecuador. Específicamente en el artículo 98 se menciona aquel
derecho de lucha social legalmente reconocido al pueblo ecuatoriano, el cual reza de la siguiente
manera:
Art. 98.- Los individuos y los colectivos podrán ejercer el derecho a la resistencia frente a ac-
ciones u omisiones del poder público o de las personas naturales o jurídicas no estatales que
vulneren o puedan vulnerar sus derechos constitucionales, y demandar el reconocimiento de
nuevos derechos112.
A partir de lo expresado en este artículo, se pueden determinar ciertos elementos del derecho a
la resistencia los cuales son objeto de análisis dentro del presente trabajo. En primer lugar, se pue-
de identificar quiénes son los sujetos del derecho a la resistencia y, este elemento puede a su vez
subclasificarse en dos: el sujeto que goza de la facultad de hacer uso del derecho a la resistencia, y
el sujeto que tiene el deber de no vulnerar los derechos de las personas, para que de ese modo no
se invoque el mismo. Acerca de la primera subclasificación, es sujeto de la facultad de hacer uso del
derecho a la resistencia cualquier persona a la que se le vulnere o amenace un derecho; en otras
palabras y haciendo una analogía con el texto expresado en la Constitución ecuatoriana, cualquier
individuo o colectivo. Con respecto a la segunda subclasificación se identifica al sujeto obligado a
velar por el cabal cumplimiento y protección de los derechos humanos y fundamentales, quien
tendrá que poseer una relación directa con el individuo o colectivo y la protección de sus derechos,
es decir que, aquel sujeto bien puede ser el Estado o cualquier persona natural o jurídica no estatal.
Como segundo elemento se debe considerar aquella acción u omisión que pueda provenir del
poder público estatal o de aquel poder que le otorgue la relación contractual, laboral, administrati-
va o simplemente legal a una persona natural o jurídica no estatal para con un individuo o colectivo.
La palabra acción, como género puede comprender dos aspectos: la acción propiamente dicha y
la omisión. La acción propiamente dicha es aquella conducta o acto que se espera sea realizado
por parte del poder estatal o aquella persona natural o jurídica que posea relación directa con la
tutela y garantía de los derechos de otros para alcanzar su pleno goce y ejercicio. Mientras que por
omisión se debe entender como aquel acto de no ejecución que ha sido evitado con el fin de gene-
rar o no efectos jurídicos sobre el estado de las cosas113. Pero no solo se trata de la existencia de
una acción u omisión de aquella relación existente entre el sujeto obligado a tutelar los derechos
y el sujeto titular del derecho a la resistencia, sino que esta acción u omisión debe efectivamente
vulnerar uno o varios derechos o implicar una amenaza a la vulneración de los mismos.
Como un último componente que se desprende del artículo 98 y que quizá cause más asombro
y discusión, es aquel que otorga a cualquier persona en ejercicio del derecho a la resistencia la fa-
cultad de demandar el reconocimiento de nuevos derechos. Desde el criterio personal, este último
elemento es una potestad bastante excesiva y peligrosa que el legislador incluyó en el texto consti-
tucional puesto que deja abierta la posibilidad de que cualquier persona o colectivo en ejercicio de
su facultad de resistirse a una decisión del poder público o de su semejante que atente contra sus
derechos, pueda reclamar, originar e introducir nuevos derechos al ordenamiento jurídico. Esto
claramente, conllevaría al génesis de nuevas instituciones jurídicas al libre criterio y albedrío de la
sociedad que sienta aquella imperante necesidad al no estar de acuerdo con un acto, conducta o
decisión, sin mencionar el alto grado de subjetividad que involucra una potestad tan exorbitante
como la mencionada.
Por otro lado, la Ley Orgánica de Garantías Jurisdiccionales y Control Constitucional en el artícu-
lo 6, en su parte pertinente, establece lo siguiente:
Art. 6.- Finalidad de las garantías. - Las garantías jurisdiccionales tienen como finalidad la
protección eficaz e inmediata de los derechos reconocidos en la Constitución y en los instru-
mentos internacionales de derechos humanos, la declaración de la violación de uno o varios
derechos, así como la reparación integral de los daños causados por su violación. […]115.
113. Carlos Alberto Matheus López, “Breves notas sobre el concepto de acción”, Dialnet UniRioja
52, (2017): https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5002622
114. Ecuador, Ley Orgánica de Participación Ciudadana, Registro Oficial Suplemento 175, 20 de
abril del 2010, Art. 4.
115. Ecuador, Ley Orgánica de Garantía Jurisdiccionales y Control Constitucional Registro Oficial
Suplemento 52, 22 de octubre del 2009, Art.6.
Cuando se refiere a la criminalización del derecho a la resistencia se entiende como una ten-
dencia generalizada y no adecuada comparación que se realiza entre delincuentes, malhechores y
vándalos con ciudadanos en uso legítimo de su derecho a resistir. De este modo, Calapaqui esta-
blece lo siguiente:
La criminalización tiene como objetivo generar temor o miedo entre los sectores populares.
Miedo a protestar, miedo a organizarse de manera independiente del gobierno; crear un
sentimiento de impotencia frente a lo “invencible” del gobierno; descalificar a los dirigentes
sociales, encasillarlos como delincuentes comunes y provocar su aislamiento del movimiento
social; generar una sensación de desesperanza y de resignación […]116.
116. Karla Calapaqui, Criminalización de la protesta 2007-2015, las víctimas del Correísmo, Primera
Edición
(Quito: 2016), 24-5.
117. Alicia Verónica Pilco Villa et al., “Derecho a la resistencia y la lucha de la ECURUNARI en el
ejercicio de este derecho, en un Estado Constitucional de Derechos, en la ciudad de Quito, en el
año 2015” (tesis de titulación, Universidad Central del Ecuador, 2017), 15.
71
Sin embargo, se debe puntualizar que existe una ilegitimidad en el ejercicio de dicho derecho
cuando existe una intención de causar prejuicios en los bienes jurídicos ajenos y no a manifestarse
sobre la afectación a un derecho fundamental. En este sentido, el derecho fundamental reclamado
debe ser considerado de mayor importancia que los bienes jurídicos que son afectados en toda
protesta (Asanza Miranda 2016)118.
En el Ecuador, los escenarios de protestas, luchas sociales y resistencia han sido múltiples y la
mayoría de estas expresiones sociales han sido criminalizadas por los gobiernos de turno con el
objetivo de deslegitimar sus justas causas. Generalmente, son los dirigentes sociales, estudiantes,
grupos feministas y líderes indígenas a quienes se les impone sanciones tipificadas en el Código
Orgánico Integral Penal, como, por ejemplo, en el artículo 283 referente al ataque y resistencia,
artículo 345 que se refiere al sabotaje y el artículo 366 que hace alusión al terrorismo. Como claros
ejemplos se puede citar la resistencia de las comunidades campesinas por la extracción minera
en Río Blanco, la resistencia de la población aledaña a Río Grande por la construcción de la Hi-
droeléctrica Chone, la protesta de los estudiantes de medicina a nivel nacional, por el pago de un
estipendio justo, la lucha del Frente Unitario de Trabajadores (FUT), la Confederación de Naciona-
lidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), el Frente Popular (FP) y la Federación de Cooperativas de
Transporte Público de Pasajeros (FENACOTIP), frente a las medidas económicas anunciadas el 01
de octubre de 2019 por el presidente Lenín Moreno, con respecto al Decreto 883, el cual eliminó
los subsidios a los combustibles.
Así mismo, no se puede dejar de lado el acontecimiento más reciente en el ámbito nacional
que fue el Paro Nacional que dio inicio el 13 de junio de 2022, por parte del movimiento indígena
representado mayoritariamente por la CONAIE, con el cual demostró su desacuerdo con las polí-
ticas neoliberales emanadas desde el Ejecutivo, encabezado por el presidente Guillermo Lasso y
que duró hasta el 30 de junio de 2022. Detenciones arbitrarias, uso injustificado de la fuerza por
parte del personal de la Policía Nacional y militares, expedición de decretos constitucionalmente
debatibles en donde se hace constar el régimen de estado de excepción, la detención ilegal del
máximo representante indígena al comienzo de la movilización, entre otros; son claras muestras de
la carencia de normativa relacionada con el derecho a la resistencia en el Ecuador que no garantiza
en absoluto el correcto ejercicio del mismo por parte de las y los ciudadanos ecuatorianos, y más
bien profundiza la urgente necesidad de contar con mecanismos y procedimientos que permitan
a las víctimas el acceso a una justicia exhaustiva que cumpla con los estándares establecidos inter-
nacionalmente.
En este sentido, queda claro que el derecho a la resistencia no hace alusión a manifestaciones
de personas con carteles, pancartas y megáfonos que públicamente protestan o reclaman sus
derechos vulnerados en contra de medidas, actos o decisiones emanadas por una persona natural
o jurídica no estatal. El real contenido del derecho a la resistencia se basa entonces en el respeto,
protección y garantía que el Estado está obligado a prestar para el correcto ejercicio del mismo, sin
ningún tipo de amedrentamiento, temor infundido, amenazas o cualquier acción coercitiva (Merino
Arza 2015)119.
118. Felipe Asanza, El derecho a la resistencia y la protesta social: un enfoque desde los derechos humanos.
(Quito:2016), 48.
119. Darwin Jorge Merino Arza, “El derecho a la resistencia y la ausencia de normativa en el estado
constitucional de derechos y justicia” (tesis de maestría, Universidad Regional Autónoma de los
Andes,
2015).
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Resumen
En Ecuador, el uso de criptomonedas en la ejecución de transacciones de diversa naturaleza, va
en aumento. Como ha sucedido de forma tradicional, con el tiempo, la sociedad y sus fenómenos
evolucionan a mayor velocidad que la norma. Frente a la ocurrencia de sucesos nuevos, que en
virtud de su trascendencia e implicaciones jurídicas necesitan ser regulados, el legislador encara
la tarea de adecuar la ley a estas nuevas manifestaciones, siendo menester que lo haga de forma
eficaz. En nuestro país, sin que en la actualidad exista normativa expresa que regule el desempeño
de operaciones realizadas con criptomonedas, el presente trabajo tiene por objetivo analizar si el
marco regulatorio, ya existente, resulta suficiente para obligar al contribuyente a tributar sobre
las transacciones ejecutadas. Todo examen sobre la exigüidad o suficiencia del marco normativo
ya vigente, precisa se comience por establecer cuál es la naturaleza jurídica atribuible a las cripto-
monedas, como punto neural para la determinación del régimen normativo que les es aplicable.
Sobre la base de esta premisa, el presente estudio desarrolla los atributos que caracterizan a una
criptomoneda y posteriormente dilucida si, esclarecido este fundamento, las operaciones con ellas
ejecutadas resultan o no gravadas con alguno o algunos de los tributos legalmente previstos en
Ecuador. En este orden, se arriba a la conclusión de que los ingresos provenientes de las transac-
ciones efectuadas con criptomonedas, sí se encuentran, en efecto, gravados en la forma en que se
expone a continuación.
Abstract
In Ecuador, the use of cryptocurrencies in the execution of transactions of a diverse nature is
increasing. At the time, traditionally, society and its phenomena evolve faster than the law. Faced
with the occurrence of new events, which by virtue of their importance and legal implications need
to be regulated, the legislator faces the task of adapting the law to these new manifestations being
necessary to do it so effectively.
In our country, there is not a currently law about the performance of operations carried out with
cryptocurrencies. This essay aims to analyze whether the existing regulatory framework becomes
sufficient to force the taxpayer to pay taxes on the executed transactions. Any review of the exiguity
or sufficiency of the regulatory framework already in force, needs to begin establishing what is the
legal nature attributable to cryptocurrencies, as a neural point for determining the applicable law to
it. Based on this premise, the present study develops the attributes that characterize a cryptocur-
rency. Once this argument is clarified, it covers the operations executed analyzing if they are or are
not taxed with any or some of the legally taxes established in Ecuador. In conclusion, the income
from transactions carried out of cryptocurrencies are, in fact, taxed in the way set out below.
Palabras clave
Criptomonedas, bitcoin, criptoactivos, fiscalidad, tributación, Derecho Tributario.
Keywords
Cryptocurrencies, bitcoin, crypto assets, taxation, Tax Law.
Los ordenamientos jurídicos de distintos países, a los que de modo reciente se ha sumado el
ecuatoriano, buscan la implementación de mecanismos de regulación legal frente al inminente
aumento del uso y operación de estos criptoactivos por parte de la población. El objetivo funda-
mental perseguido con tal regulación es el control y prevención de delitos de defraudación, lavado
y blanqueo de capitales, sin descuidar una finalidad no menos importante: la tributación sobre los
ingresos obtenidos como producto de estas actividades.
Siendo su regulación normativa aún incipiente, la naturaleza jurídica atribuible a estos criptoac-
tivos resulta poco clara y representa tierra fértil para el debate. En Ecuador, las criptomonedas no
constituyen moneda de curso legal122, ni tampoco son reconocidas por la autoridad central como
un medio de pago.
120. La Regulación No. 055-2014 emitida por el Banco Central del Ecuador, en su artículo 1, define al dinero
electrónico como el valor monetario equivalente al valor expresado en la moneda de curso legal del país, que
es aceptado con poder liberatorio ilimitado y de libre circulación, reconocido como medio de pago por todos
los agentes económicos en el Ecuador, convertible a valor nominal, emitido privativamente por el Banco Cen-
tral del Ecuador.
121. Según el White Paper de Bitcoin, la descentralización en el proceso de emisión y transmisión de cripto-
monedas, se materializa en la transaccionalidad directa entre las partes implicadas, que ocurre gracias a la
utilización de la tecnología blockchain, consistente en el desarrollo de una prueba criptográfica que garantiza
seguridad al sistema pues guarda registro cronológico de las transacciones y evita el problema del doble pago.
122. Según el artículo 94 del Código Orgánico Monetario y Financiero, todas las transacciones, operaciones
monetarias, financieras y sus registros contables, realizados en la República del Ecuador, se expresarán en
dólares de los Estados Unidos de América.
77
En este contexto, en 2021, el Banco Central del Ecuador a través de su máxima autoridad, seña-
ló que la entidad emitirá normativa de regulación del uso y operaciones efectuadas con criptomo-
nedas dentro del territorio ecuatoriano, teniendo planeada su aprobación e implementación para
el último trimestre de 2022. Sobre la pretendida regulación normativa, cabe hacer algunas pocas
puntualizaciones que se desglosan a continuación.
123. Ecuador, Código Orgánico Monetario y Financiero, 12 de septiembre de 2014, Registro Oficial 332, Segun-
do Suplemento. Art. 98.
124. El Tribunal Supremo de España, Sala Segunda de lo Penal, mediante STS 326/2019 de 20 de junio de
2019, señaló que: “Por otro lado, tampoco el denominado bitcoin es algo susceptible de retorno, puesto que
no se trata de un objeto material, ni tiene la consideración legal de dinero. El bitcoin no es sino una unidad de
cuenta de la red del mismo nombre. (…) De este modo, el bitcoin no es sino un activo patrimonial inmaterial,
en forma de unidad de cuenta definida mediante la tecnología informática y criptográfica denominada bitcoin,
cuyo valor es el que cada unidad de cuenta o su porción alcance por el concierto de la oferta y la demanda en
la venta que de estas unidades se realiza a través de las plataformas de trading Bitcoin.”
125. Ángela Menéndez, “EXCLUSIVA: Banco Central asegura que Ecuador reglamentará el uso de criptomonedas
este año”, Bloomberg Línea, 31 de enero de 2022, párr. 18, https://www.bloomberglinea.com/2022/01/31/
exclusiva-banco-central-asegura-que-ecuador-reglamentara-el-uso-de-criptomonedas-este-ano/.
La Ley de Régimen Tributario Interno en su artículo 8,126 enumera los ingresos calificados como
de fuente ecuatoriana e incluye, en su último numeral, a todo otro ingreso percibido por socieda-
des y personas naturales nacionales o extranjeras residentes en el Ecuador, incluido el incremento
patrimonial no justificado. Los ingresos percibidos producto de operaciones efectuadas con cripto-
monedas, sin que puedan entenderse comprendidos dentro de ninguna otra categorización pre-
vista en el artículo 8 de la norma aludida, resultan ser un ingreso patrimonial no justificado y como
tal, deberán tributarse. En este orden, la diferencia de valor habida entre el precio de adquisición
y el precio de transmisión de una criptomoneda, se enmarcaría como un ingreso extraordinario
gravado con Impuesto a la Renta, sujeto a tributación siempre que el total de ingresos ordinarios y
extraordinarios gravados percibidos por el sujeto pasivo dentro de un ejercicio impositivo, menos
las devoluciones, descuentos, costos, gastos y deducciones imputables a tales ingresos, superen
la base imponible prevista en el artículo 36 literal a) de la Ley de Régimen Tributario Interno,127 es
decir, sobrepasen el valor de $ 11.310,00 USD, para el año 2021. Así las cosas, para su declaración
deberá considerarse que, en los términos actuales de la Ley en comentario, el hecho generador no
se verificaría sino hasta el momento en que la criptomoneda, cualquiera que esta sea, es transmiti-
da a un tercero a cambio del pago de su equivalente en dólares de los Estados Unidos de América,
pues no es sino hasta el momento en que la criptomoneda es convertida a su equivalente en dóla-
res, cuando se verifica la percepción de la renta en los términos del artículo 2 de la Ley de Régimen
Tributario Interno.128 Empero, esta aseveración merece matización en atención a la disposición del
artículo 40A de la ley en cuestión,129 que obliga a las personas naturales cuyo patrimonio supere el
umbral fijado en el artículo 69 del Reglamento para la aplicación de la Ley de Régimen Tributario
Interno,130 a presentar declaración patrimonial de manera anual; pues, si por un lado la percepción
de la renta ocurriría solamente al momento de ser la criptomoneda convertida a dólares, por otro,
ocurre que dentro de la declaración patrimonial anual se reflejaría el valor de mercado que la crip-
tomoneda tenga a la fecha de declaración, lo que provocaría una discordancia entre la declaración
de renta y la patrimonial. En este orden, lo pertinente sería que en la declaración patrimonial las
criptomonedas deban ser informadas en su valor de adquisición y no en su valor de mercado a la
fecha de declaración; lo contrario implicaría que el sujeto pasivo deba tributar sobre un supuesto
incremento patrimonial que solo será real cuando se efectivice la conversión de la criptomoneda
a dólares.
Cabe traer a colación el caso de España que es, por disposición expresa, distinto al ecuatoriano,
donde aún es propicio el debate. Así, en España, la Dirección General de Tributos ha dicho que la
obtención de renta ocurre no solo cuando el criptoactivo es convertido a dinero fiat, sino también
cuando se verifica un intercambio entre monedas virtuales distintas131 -ejemplificando, cuando bit-
coin es convertido a ether-; esto sucede en virtud de que la Ley del Impuesto sobre la Renta de
Personas Físicas, a diferencia de la Ley de Régimen Tributario Interno, califica como obtención de
renta a toda variación en el valor del patrimonio del contribuyente que se pone de manifiesto ante
cualquier alteración en su composición.132
Volviendo al estudio que nos convoca, varias ideas iniciales sujetas a debate posterior pueden
formularse en referencia la declaración de renta sobre esta clase de ingresos en Ecuador. En pri-
mer lugar, salvando el hecho de que las ganancias patrimoniales generadas por la ejecución de
126. Ecuador, Ley de Régimen Tributario Interno, 17 de noviembre de 2004, Registro Oficial 463, Suplemento.
Art. 8.
127. Ecuador, Ley de Régimen Tributario Interno. Art. 36.
128. Ecuador, Ley de Régimen Tributario Interno. Art. 2.
129. Ecuador, Ley de Régimen Tributario Interno. Art. 40A.
130. Ecuador, Reglamento para la aplicación de la Ley de Régimen Tributario Interno, 8 de junio de 2010, Re-
gistro Oficial Suplemento 209.
131. España Secretaría General de Operaciones Financieras, Consulta No. V0999-18, (España: Secretaría Gene-
ral de Operaciones Financieras, 2018).
132. España, Ley 35/2006, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (BOE núm. 285 de 29 de noviem-
bre de 2006), art. 33.
79
En segundo lugar, otra cuestión controvertida es que, si el ingreso gravable con Impuesto a la
Renta está constituido por la diferencia de precio habida entre la adquisición y la transmisión de
determinada criptomoneda, resulta que el único momento cierto y comprobable, incluso por parte
de la administración tributaria, es aquel en que se produce el ingreso en dólares luego de ocurrida
la venta de la criptomoneda —lo que permite conocer cuál fue el precio de transmisión —. Empero,
no puede predicarse lo mismo respecto al momento en que tiene lugar la adquisición —que, valga
decir, permitiría conocer el precio de adquisición de la criptomoneda — pues este resulta ser, a la
fecha hoy, de difícil demostración en virtud de la multiplicidad de métodos de pago existentes en
la red peer to peer.
Una tercera cuestión importante de abordar es que el artículo 10 numeral 5 de la Ley de Régi-
men Tributario Interno,134 dispone que, a efectos de calcular la base imponible para la declaración
de renta, deberán deducirse las pérdidas comprobadas ocurridas por caso fortuito, fuerza mayor o
por delitos que afecten económicamente a los bienes de la actividad generadora del ingreso, en la
parte que no fuere cubierta por indemnización o seguro y que no se haya registrado en los inventa-
rios. En tal sentido, la fluctuación a la baja del precio de determinada criptomoneda calificaría como
una pérdida producida por caso fortuito —en los términos del artículo 30 del Código Civil135— que
deberá deducirse de manera previa al cálculo de la base imponible sujeta al pago de Impuesto a
la Renta. Incluidos en la categoría de deducciones encontraríamos, asimismo, a los intereses de
los préstamos bancarios obtenidos con ocasión de la inversión, conforme dispone el artículo 10
numeral 2 de la Ley de Régimen Tributario Interno.
133. Agustín Barroilhet Díez, “Criptomonedas, Economía y Derecho”, Revista Chilena de Derecho y Tecnología
(2019): 31, doi: 10.5354/0719-2584.2019.51584.
134. Ecuador, Ley de Régimen Tributario Interno, Art. 10.
135. Ecuador, Código Civil, 24 de junio de 2005, Registro Oficial Suplemento 46. Art. 30.
136. Ecuador, Ley de Régimen Tributario Interno. Art. 52.
La Ley en referencia crea la Contribución Temporal al Patrimonio de las Personas Naturales, por
una parte, que grava en 1% a aquellos patrimonios individuales que, al 01 de enero de 2021, sean
iguales o superiores a un millón de dólares americanos, y, en un 1.5% a patrimonios de sociedades
conyugales que, al 01 de enero de 2021, sean iguales o superiores a dos millones de dólares.
Por otra parte, la Ley, además, crea la Contribución Temporal sobre el Patrimonio de las Socie-
dades, que grava en 0.8% a aquellos patrimonios netos existentes al 31 de diciembre de 2020, que
sean iguales o superiores a cinco millones de dólares.
137. Ecuador, Resolución No. NAC-DGERCGC14-00787 que expide los porcentajes de retención en la fuente de
Impuesto a la Renta, 2 de octubre de 2014. Registro Oficial 346, Tercer Suplemento. Art. 2.
138. Esta anotación merece mayor análisis en trabajos posteriores, respecto al esclarecimiento sobre si las
criptomonedas constituyen o no derechos representativos de capital en los términos de la Resolución No.
NAC-DGERCGC14-00787, en concordancia con el artículo enumerado luego del artículo 7 del Reglamento para
la aplicación de la Ley de Régimen Tributario Interno.
139. Ecuador, Ley Orgánica para el Desarrollo Económico y Sostenibilidad Fiscal tras la pandemia COVID 19, 29
de noviembre de 2021, Registro Oficial 587, Tercer Suplemento. Art. 5.
81
En cuanto a los derechos personales, atendiendo a la definición dada por el artículo 596 del
Código Civil,140 siendo estos derechos los créditos que solo pueden ser reclamados de ciertas per-
sonas, se descarta que las criptomonedas se comprendan dentro de esta figura en particular.
Respecto a los derechos reales, a nuestro fin resulta relevante analizar el derecho de dominio, en
virtud de la aparente propiedad que sobre las criptomonedas ejercen sus adquirientes; así, el dere-
cho de dominio, según el artículo 599 del Código Civil,141 es el derecho real sobre una cosa corporal
para gozar y disponer de ella. Sin hallarse en discusión la premisa de que las criptomonedas no son
cosas corporales, se descarta la idea de que sobre ellas pueda ejercerse un derecho real.
Como se expone, en rigor, atendiendo a los términos en que ha sido redactada la Ley Orgánica
para el Desarrollo Económico y Sostenibilidad Fiscal tras la pandemia COVID 19, las criptomonedas
no calificarían como parte integrante del patrimonio de personas naturales o de sociedades; empe-
ro, siendo incontrovertible que toda criptomoneda constituye un activo —particularmente, un acti-
vo digital— y, en virtud de que el patrimonio llamado a declarar por la Ley en análisis, corresponde
a todo activo que se posea bajo cualquier forma jurídica, el contribuyente sí se encuentra obligado
a declarar su existencia junto con los demás bienes así como a cumplir con su deber de tributación,
siempre que sobrepase el umbral fijado como base imponible. En este caso, para la declaración
correspondiente deberá tomarse el valor de mercado que la criptomoneda tuviere a la fecha en
que deba declararse, salvando el criterio ya expuesto, más bien, en el valor de su adquisición.
El artículo 15 de la Ley Orgánica para el Desarrollo Económico y Sostenibilidad Fiscal, tras la pan-
demia COVID 19,143 hace una lista de lo que abarca la categoría de activos mantenidos en el exterior
sujetos a regularización y consecuente tributación. En la enumeración, incluye a las inversiones no
monetarias cuyo origen hayan sido ingresos gravados con impuesto a la renta en Ecuador, también
con los ingresos que podrían haberse determinado por el Servicio de Rentas Internas, aplicando
las normas relativas al incremento patrimonial no justificado. En este sentido, teniendo en cuenta
lo previamente anotado sobre la naturaleza de las criptomonedas, enfáticamente distinta a la de
las monedas propiamente dichas, es importante notar que la norma califica como un activo en el
exterior no solamente a las inversiones monetarias sino también a las no monetarias e incluso a los
ingresos considerados como incremento patrimonial no justificado; con lo que las criptomonedas
quedarían, por principio, comprendidas dentro de la categoría de los activos sujetos a regulariza-
ción. Esto ocurre así, solo por principio, porque ya en un contra examen, pese a que una criptomo-
neda puede calificarse como un activo según esta Ley, no puede, sin embargo, dar por cumplida sin
140. Ecuador, Código Civil. Art. 596.
141. Ecuador, Código Civil. Art. 599.
142. Ecuador, Ley Orgánica para el Desarrollo Económico y Sostenibilidad Fiscal tras la pandemia COVID 19.
Art. 18.
143. Ecuador, Ley Orgánica para el Desarrollo Económico y Sostenibilidad Fiscal tras la pandemia COVID 19. Art. 15.
La segunda cuestión que se plantea es si se puede entender que los bitcoins y resto de cripto-
monedas se encuentran o no en el extranjero. De nuevo, si se tiene en cuenta que, técnicamente,
los bitcoins y demás monedas virtuales constituyen una anotación en un libro de contabilidad
digital de carácter global, cuya localización territorial resulta indefinida, nos encontramos ante una
cuestión controvertida. De esta forma, se podría argumentar: (i) que, realmente, los bitcoins, no
están localizados en ningún territorio o en todos a la vez (...)144
Asimismo, si fuera el caso de que las criptomonedas se almacenaren, ya no en una billetera ca-
liente –que es como se conoce a los monederos virtuales- sino en una billetera fría, es decir, en un
dispositivo duro que se halle en posesión de su dueño, resulta que las criptomonedas ya tendrían
una ubicación concreta dentro del territorio ecuatoriano y no en el exterior.
Por su parte, el artículo 23 inciso segundo de la Ley,146 ordena que el dinero ubicado en el exte-
rior que no se encuentre en ninguna institución financiera, deba ser depositado de manera previa
a la presentación de la declaración juramentada. Salvando la objeción ya realizada, en el sentido de
que una criptomoneda no constituye dinero propiamente dicho, la norma citada obligaría al contri-
buyente a retirar su inversión como requisito para efectuar la declaración. En virtud de la inconve-
niencia que ello implica, resulta sumamente complejo que el contribuyente cumpla la disposición,
convirtiéndose esta en una norma de difícil aplicación.
144. Iñigo Egea Pérez-Carasa, “Tratamiento Tributario del Bitcoin y demás Criptomonedas”, Cuatrecasas, 2018,
160-1, https://www.cuatrecasas.com/es/latam/articulo/tratamiento-tributario-del-bitcoin-y-demas-cripto-
monedas.
145. Ecuador, Ley Orgánica para el Desarrollo Económico y Sostenibilidad Fiscal tras la pandemia COVID 19.
Art. 21.
146. Ecuador, Ley Orgánica para el Desarrollo Económico y Sostenibilidad Fiscal tras la pandemia COVID 19.
Art. 23.
147. Ecuador, Ley Orgánica para el Desarrollo Económico y Sostenibilidad Fiscal tras la pandemia COVID 19.
Art. 25.
83
Conclusión
El ordenamiento jurídico vigente en el Ecuador prohíbe toda transacción efectuada con moneda
y dinero que no esté expresado en dólares de los Estados Unidos de América. A la fecha actual, a
pesar de hallarse explícitamente proscritas las operaciones con criptomonedas en nuestro país,
los ingresos percibidos como resultado de su utilización y manejo sí deben ser objeto de tributa-
ción pues la norma así lo dispone; para determinar cuáles son los tributos que de forma específica
gravan a determinada operación, deberá tenerse en cuenta la naturaleza de la actividad ejecutada
y remitirse al marco regulatorio previsto en la Ley de Régimen Tributario Interno, la Ley Reforma-
toria para la Equidad Tributaria en el Ecuador y la Ley Orgánica para el Desarrollo Económico y
Sostenibilidad Fiscal tras la pandemia COVID 19, como cuerpos normativos aplicables a la materia
en estudio.
_____. Código Orgánico Monetario y Financiero. Registro Oficial 332, Segundo Suplemento, 12 de
septiembre de 2014.
_____. Ley de Régimen Tributario Interno. Registro Oficial 463, Suplemento, 17 de noviembre de
2004.
_____. Ley Orgánica para el Desarrollo Económico y Sostenibilidad Fiscal tras la pandemia COVID 19.
Registro Oficial 587, Tercer Suplemento, 29 de noviembre de 2021.
_____. Reglamento para la aplicación de la Ley de Régimen Tributario Interno. Registro Oficial 209,
Suplemento, 8 de junio de 2010.
_____. Resolución No. NAC-DGERCGC14-00787 que expide los porcentajes de retención en la fuente
de Impuesto a la Renta. Registro Oficial 346, Tercer Suplemento, 2 de octubre de 2014.
España. Ley 35/2006, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (BOE núm. 285 de 29 de
noviembre de 2006).
España Secretaría General de Operaciones Financieras. Consulta No. V0999-18. España: Secretaría
General de Operaciones Financieras, 2018.
Menéndez, Ángela. “EXCLUSIVA: Banco Central asegura que Ecuador reglamentará el uso de crip-
tomonedas este año”. Bloomberg Línea, 31 de enero de 2022. https://www.bloomberglinea.
com/2022/01/31/exclusiva-banco-central-asegura-que-ecuador-reglamentara-el-uso-de-cripto-
monedas-este-ano/
Pérez Carasa, Iñigo Egea. “Tratamiento tributario del bitcoin y demás criptomonedas”. Cuatrecasas,
2018. https://www.cuatrecasas.com/es/latam/articulo/tratamiento-tributario-del-bitcoin-y-de-
mas-criptomonedas.
85
Resumen
Este artículo realiza un análisis de la evolución sobre el aborto en el Ecuador, desde sus inicios
en el derecho penal ecuatoriano, marcado por momentos clave en los años 2004, 2007 y 2013,
hasta el presente. Para ello se tendrá como referente la sentencia de la Corte Constitucional Nro.
34-19-IN/21 y Acumulados, que declara la inconstitucionalidad del aborto en casos de violación.
Fallo histórico, que representa una conquista para el proceso de lucha de los movimientos feminis-
tas por reivindicar los derechos de las mujeres en todos los espacios donde han sufrido y sufren
vulneraciones, además de constituir un paso trascendental en el camino por un aborto digno, libre
y seguro. A partir de este fallo, se dio lugar a un debate de ley para la interrupción voluntaria del
embarazo en casos de violación, que, si bien llega a entrar en vigencia, no lo hace cumpliendo los
estándares que establece la sentencia. Al día de hoy se tiene una ley restrictiva en derechos, que,
además, surgió de una imposición del Ejecutivo y no precisamente de la deliberación parlamen-
taria. En lo posterior, tendrá que ser la ciudadanía quien emplee los mecanismos necesarios para
impulsar el control de constitucionalidad ante la Corte.
Abstract
This article analyzes the evolution of abortion in Ecuador, from its beginnings, defined by key
moments in the years: 2004, 2007 and 2013, to where we are now. The ruling of the Constitutional
Court “No. 34-19-IN/21 y Acumulados”, which decriminalizes abortion in cases of rape, will be taken
as a reference. This historic ruling represents a victory for the process of struggle of feminist move-
ments to vindicate the rights of women in all areas where they have suffered and suffer violations,
in addition to being a transcendental step on the road to a a safe, timely, affordable and respectful
abortion. As a result of this ruling, a law for the voluntary interruption of pregnancy in cases of rape
was debated, which, although it came into force, it did not comply with the standards established
in the ruling. Today we have a law restrictive in rights, which, moreover, arose from an imposition
of the Executive and not precisely from parliamentary deliberation. So, in the future, it will have to
be the citizens who will have to use the mechanisms to promote constitutional control before the
Court.
Palabras clave
Aborto por violación, proyecto de ley, lucha feminista, derechos sexuales y reproductivos, Ejecu-
tivo, deliberación parlamentaria.
Key Words
Abortion in case of rape, law project, sexual and reproductive rights, deliberation, the Executive,
parliamentary deliberation.
87
Introducción
Las leyes vigentes alrededor de la penalización del aborto en Ecuador se han mantenido desde
1938. Su última modificación se configuró en la Sentencia Nro. 34-19-IN/21 y Acumulados emitida
por la Corte Constitucional, donde se declaró inconstitucional el numeral 2 del Art. 150 del Código
Orgánico Integral Penal -en adelante COIP, haciendo posible el aborto en casos de violación. Este
fallo constituyó un paso histórico para la Corte y una conquista trascendental por parte de los
movimientos feministas en su lucha por lograr que el Estado, como garante de los derechos de las
personas, sea el que brinde todas las condiciones necesarias para que las mujeres que decidan
abortar por ser víctimas de violación tengan acceso digno y seguro al sistema de salud.
Desde luego, esto ha sido resultado de las luchas de los movimientos feministas a lo largo de
la historia por conseguir que el Estado responda a los intereses y derechos de las mujeres dentro
del marco de una sociedad patriarcal; de ahí que, se pueden destacar tres momentos claves que
sirvieron como vehículo para la despenalización del aborto: 2004 con el surgimiento de grupos
provida ante la amenaza de eliminar los métodos anticonceptivos; 2007, con la presentación de un
proyecto ley que pretendía ampliar las causales por aborto; y, finalmente, 2013 cuando se debatió
la aprobación del Código Orgánico Integral Penal. Esta discusión ha sentado las bases para lo que
constituyó la despenalización del aborto por violación en el país.
El proyecto de ley una vez aprobado en la Asamblea con ciertas dificultades y deficiencias en la
fundamentación argumentativa, pasó al Ejecutivo, quien, al disponer de amplias facultades reco-
nocidas constitucionalmente, tenía varias alternativas sobre el texto: la primera era la sanción, la
segunda, la objeción total o parcial; y, la tercera, objeción por inconstitucionalidad. En este caso, se
trató de una objeción parcial, en la que además el presidente modificó en más de un 70% el pro-
yecto presentado por el Legislativo, bajo el argumento de que el mismo iba en contra de la Consti-
tución de la República, principalmente en relación al principio de igualdad y no discriminación. De
ahí que, el procedimiento idóneo que debía seguir era la objeción por inconstitucionalidad.
Dicha objeción, cabía toda vez que el proyecto de ley atentaba contra los derechos sexuales y
reproductivos, e integridad de las mujeres, puesto que establecía plazos restrictivos. Pese a ello,
el proyecto alternativo del Presidente entró en vigencia por el ministerio de la ley, siendo aún más
restrictivo que el texto de la Asamblea. Consecuentemente quienes sentirán el impacto de las
restricciones serán las mujeres, adolescentes, y niñas víctimas de violencia sexual, pues, su cuerpo
sigue siendo objeto de decisión estatal.
Todo este antecedente motivó al movimiento feminista, como “un movimiento plural y crítico”6,
que cuestiona el rol que juega el Estado como precursor de la condición de subordinación y des-
igualdad en el que se encuentran las mujeres, a proponer la deconstrucción del sistema patriarcal
en el que vivimos, en tanto este establece relaciones de poder rígidas y difíciles de superar. Durante
el siglo XIX la lucha del movimiento feminista radicó principalmente en la lucha sufragista. Para el
siglo XX se centraría en la igualdad de derechos, teniendo como eje central la obra el “El segundo
sexo” de Simone de Beauvoir, quien critica el trasfondo de la ideología que impulsa a las mujeres a
la maternidad dentro de condiciones que son de abierta subordinación, sobre todo en las socieda-
des occidentales7. En este contexto, la igualdad de derechos se presentó en conformidad al interés
social que se pretendía conseguir, por ejemplo, los derechos de reproducción y sexualidad, el inter-
vencionismo del Estado en la familia, el matrimonio igualitario, el hecho de la sobrerrepresentación
de la masculinidad hegemónica en sociedades capitalistas, etc.8
En esas coordenadas, la situación actual sobre el tema del aborto en el Ecuador es resultado
de un sistema institucionalizado de salud patriarcal, con una fuerte connotación religiosa desde
sus inicios y que sigue presente hoy en día. La religiosidad a nivel social constituye un poder de
dominación, es de carácter política la cual, mantiene una narrativa conservadora que se encuentra
presente en las acciones público-políticas del Estado. Como consecuencia, se genera un activismo
por parte de los movimientos feministas en la lucha por crear formas alternativas de poder enfo-
cadas en la ideología de género9.
Aun cuando la Constitución declara al Estado como secular, el mismo impone restricciones y
decide sobre el cuerpo de las mujeres bajo discursos religiosos. Es así que el sistema ha priorizado
el cuerpo maternal antes que el cuerpo femenino, lo que significa que la protección del cuerpo de
las mujeres se encuentra condicionado a su capacidad de reproducción de vida10. Como menciona
Viteri (2018) “las políticas de cuidado de la vida se han centrado tanto en la salud como en la mor-
talidad materna, y han dejado de lado la mortalidad de aquellas que eligieron no ser madres”11.
Con ese antecedente se puede decir que existen dos esferas de debate sobre el aborto. En la
primera se encuentran los debates que nacen de la crítica feminista, donde se involucran entes
públicos y privados que discuten los derechos relacionados a la integridad física, así como las limi-
taciones que comprende el ser mujer dentro de un Estado patriarcal. La segunda, se trata de los
debates entre aquellos grupos religiosos versus las disciplinas médicas en cuanto a la determina-
ción de cuándo inicia la vida.
Las manifestaciones más importantes sobre el aborto en el país sucedieron en tres ocasiones,
en contextos diferentes. La primera, ocurrió en el 2004 cuando estaba en discusión el Proyecto
Integral de Salud y el uso de métodos anticonceptivos; posteriormente en 2007, con la consulta po-
pular que daría lugar a la Constitución del 2008 a través de Asamblea Constituyente; y, por último,
en 2013, los debates que surgieron alrededor del COIP.
Así, en 2004 llegó al país un nuevo método anticonceptivo, la píldora de emergencia, convir-
tiéndose en un motivo de debate y descontento de los movimientos conservadores quienes no
tardaron en mediar acciones públicas ante el Ministerio de Salud con el objetivo de dejarla fuera
del mercado. Aquello, colocó al aborto como prioridad para la agenda feminista, tema que inicial-
mente no lo era. A partir de ese momento existió un gran activismo por parte de grupos juveniles
feministas, se generaron debates a nivel nacional que terminaron materializándose en propuestas
de ley, donde se desarrollaban ideas respecto a la necesidad de la despenalización del aborto12.
En el año 2013 la Asamblea aprobó el proyecto del COIP que nació como propuesta del Ejecuti-
vo. Rafael Correa prácticamente reprodujo el mismo cuerpo normativo vigente, el cual respecto al
aborto mantenía los mismos artículos desde hace más de cuatro décadas, con la única excepción
de que ahora en su Art. 150 ya no se hacía referencia a la mujer “demente” o “idiota” sino “que
padezca de discapacidad mental”. Dentro del debate únicamente dos asambleístas propusieron
un fallo a favor de la despenalización del aborto, para después ser sancionados por el Movimiento
Alianza País15. Como muestra de apoyo a la propuesta se llevó a cabo la campaña YoSoy65 para
demostrar que alrededor del 65% de la población ecuatoriana se encontraba a favor de la despe-
nalización del aborto por caso de violación. Sin embargo, a inicios del 2015 entró en vigencia por
medio de Decreto Ejecutivo el Plan Nacional de Fortalecimiento de la Familia, mismo que duró
hasta el 2017 a pesar de las fuertes críticas que se mantuvieron ante el incremento del embarazo
en niñas y adolescentes16.
12. Hoy, “Debate sobre la píldora de emergencia pasa a lo legal”, 18 de noviembre de 2004, sección A, 6.
13. Sofía Argüello, “El proceso de identificación de la sexualidad. Identificaciones y marcos de sentido de la
acción colectiva”. Revista Mexicana de Sociología, n.o 75, (2019): 173-200, http://www.revistas.unam. mx/index.
php/rms/article/view/36868/33385
14. Sofía Zaragocin et al., “Mapeando la criminalización del aborto en Ecuador”, Revista de Bioética y Derecho,
n.o 43 (2018): 109-125, https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1886-58872018000200009
15. María Soledad Varea Viteri, El aborto en Ecuador : sentimientos y ensamblajes, (Quito : FLACSO Ecuador, 2018)
16. Ibid
En primer lugar, es importante mencionar que la Corte se ha hecho cargo de un problema social
trascendental que no había tenido el eco necesario en el órgano democrático (Asamblea Nacional).
Es decir, la Corte, en lo que podría entenderse como una pugna de poderes, asumió competencias
propias de la Asamblea como órgano de carácter representativo y legítimo creado por la Consti-
tución para “expedir, codificar, reformar, y derogar las leyes, e interpretarlas con carácter general-
mente obligatorio”17.
En dicha sentencia, el juicio de ponderación destacó como uno de los parámetros que la Corte
utilizó a fin de determinar si la sanción penal para mujeres víctimas de violación sexual que no pa-
dezcan de discapacidad mental, era proporcional a la pena impuesta y si se encontraba en concor-
dancia con la Constitución, respondiendo a cuatro criterios de análisis: finalidad constitucionalmen-
te válida, idoneidad, necesidad y proporcionalidad en estricto sentido, para finalmente concluir que
“la sanción penal impuesta a las víctimas de violación, que no padecen una discapacidad mental, no
es proporcional y por tanto es inconstitucional”18.
17. Constitución de la República del Ecuador, Registro Oficial No. 449, 20 de octubre de 2008, art. 120, nume-
ral 6.
18. Corte Constitucional, “ Sentencia No. 34-19-IN y acumulados” de 28 de abril de 2021, pág. 50, punto 159.
19. Corte Constitucional, “ Sentencia No. 34-19-IN y acumulados” de 28 de abril de 2021, pág. 50, punto 195.
91
Así, la Defensora del Pueblo Zaidi Rovira, presentó el proyecto de ley a la Asamblea el 28 de junio
de 2021, cumpliendo con los plazos previstos. Sin embargo, desde un primer momento en el Par-
lamento se presentaron trabas y retrasos, habiendo ya transcurrido seis meses entre el plazo que
se presentó el proyecto de ley (28 de junio de 2021) y su tramitación (28 de diciembre de 2021).
El primer debate que se llevó a cabo el 9 de diciembre de 2021 fue analizado por el Observa-
torio Legislativo20 en el que se evaluaron los argumentos de los legisladores en función de su ve-
racidad, el mismo mecanismo lo empleó el medio comunitario Wambra Ec, y se determinó que los
argumentos o bien podían ser falsos, imprecisos, vagos, indeterminados, verdaderos, o bien podía
tratarse de una verdad a medias.
Con estos datos se puede demostrar el defectuoso debate legislativo, cuando se argumenta
que “no hay mujeres judicializadas en el Ecuador”, enunciado que es falso, tomando en cuenta los
datos aportados por la organización no gubernamental Human Rights Watch que consultó 148
casos entre el periodo 2009-2019, en el que 120 mujeres, entre ellas niñas, fueron judicializadas,
además, 20 personas por ser acompañantes y 8 proveedores de salud, de los cuales 38 fueron con-
denadas a prisión, y 33 eran mujeres y niñas21. Después de una serie de argumentos insuficientes,
se cerró la sesión y el proyecto pasó nuevamente a manos de la comisión especializada, para la
preparación del informe para el segundo debate.
En el segundo debate, nuevamente el nivel de deliberación fue escaso, de ahí que el Obser-
vatorio Legislativo a través de un check-fact determinó que de veintidós discursos públicos parla-
mentarios hubieron cinco intervenciones verídicas, cinco verdades a medias, tres imprecisas, una
indeterminada y ocho falsas22.
Posteriormente, se los redujo a veinte semanas para las primeras y veintidós para las segun-
das. Restringiendo aún más los plazos, se propuso una interrupción hasta las dieciséis y dieciocho
semanas, propuesta que obtuvo sesenta y seis votos a favor, cuarenta en contra y veinte y siete
abstenciones, de un total de ciento treinta y tres asambleístas.23
A pesar del escaso consenso en el Parlamento, éste terminó por aprobar en segundo debate el
plazo de doce semanas para mayores de edad y dieciocho para mujeres que pertenezcan a grupos
vulnerables. Este proyecto se aprobó con setenta y cinco votos a favor, cuarenta y uno en contra
y catorce abstenciones.24 Nótese que, durante las diferentes sesiones de debate que se llevaron a
cabo, mujeres feministas negociaban con mínimos, se encontraban atadas de manos, en razón de
que derechos de niñas y mujeres corrían el peligro de ser negados una vez más.
20. Observatorio Legislativo y Ciudadanía y Desarrollo. Checking fact del discurso público parlamentario en el pleno de la
Asamblea Nacional del Ecuador |III Informe de la Ley Orgánica para garantizar el derecho a la interrupción voluntaria del
embarazo en caso de violación. (Quito: Observatorio Legislativo y Ciudadanía y Desarrollo. 2022), pp. 1-14. https://www.
ciudadaniaydesarrollo.org/wp-content/uploads/2022/01/Fact-Cheking-Legislativo-Ley-para-garantizar-el-derecho-a-la-inte-
rrupci%C3%B3n-voluntaria-del-embarazo-en-caso-de-violacion.pdf
21. Human Rights Organization. ¿Por qué me quieren volver hacer sufrir? El impacto de la criminalización del aborto en
Ecuador. (Estados Unidos de América: Human Rights Watch, 2021).
22. Observatorio Legislativo y Ciudadanía y Desarrollo. Checking fact del discurso público parlamentario en el pleno de la Asam-
blea Nacional del Ecuador |V Informe de la Ley Orgánica para garantizar el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo en
caso de violación. (Quito: Observatorio Legislativo y Ciudadanía y Desarrollo. 2022), pp. 1-25. https://observatoriolegislativo.
ec/factchecking/tercer-informe-de-fact-checking-legislativo-copy/
23. Asamblea Nacional. Sesión Nro. 758 Moción presentada por la Asambleísta Johanna Moreira para aprobar el texto final
íntegro del Proyecto de Ley Orgánica que Garantiza la Interrupción Voluntaria del Embarazo para Niñas, Adolescentes y Mu-
jeres en caso de Violación, enviado por la Comisión Especializada Permanente de Justicia y Estructura del Estado, Votación
definitiva. (Quito: Asamblea Nacional, 17 de febrero de 2022)
24. Asamblea Nacional. Sesión Nro. 758. Moción presentada por la Asambleísta Johanna Moreira para aprobar el nuevo
texto final íntegro del Proyecto de Ley Orgánica que Garantiza la Interrupción Voluntaria del Embarazo para Niñas, Ado-
lescentes y Mujeres en caso de Violación, con los cambios realizados el 17 de febrero de 2022 Votación definitiva. (Quito:
Asamblea Nacional, 17 de febrero de 2022)
El marco regulatorio que constaba de sesenta y tres artículos fue aprobado el 17 de febrero
de 2022, y enviado al Ejecutivo para que en un plazo de treinta días lo sancione o en su defecto
lo objete. El presidente, el 15 de marzo se pronunció objetando parcialmente el proyecto, ya que
modificó sesenta y un artículos de este, es decir más del 70%, fundamentándose en cuestiones de
constitucionalidad, aunque según organismos del propio Ejecutivo insistían en que se trataba de
un veto de legalidad.
La segunda observación, es que en el Art. 3 del texto alternativo, se menciona que toda mujer,
niña, adolescente y persona gestante que desee acceder a una interrupción voluntaria del emba-
razo por caso de violación, lo podrá hacer siempre que cumpla con las condiciones que establece
la misma ley. El Art. 20 establece que, aquellas serán; una denuncia, declaración juramentada de la
víctima o examen de un médico en el que conste que la persona presenta serios indicios de haber
sufrido una violación. Sobre esto se debe señalar que el aborto al ser un medio para alcanzar otros
derechos, no puede estar condicionado a la existencia o no de formalidades.
25. Informe: ¿cuántas sobrevivientes de violación NO accederían a la interrupción del embarazo si se aprueba una
Ley con plazos restrictivos?. Surkuna, 11 de febrero de 2022.
26. Hernán Olaeta y Antonella Comba, en Reflexiones metodológicas: apuntes para una investigación empírica y
cualitativa del Delito Económico Organizado. XI Jornadas de Sociología. Facultad de Ciencias Sociales, Universi-
dad de Buenos Aires, Buenos Aires, (2015). Toman el término acuñado por Marcó del Pont en “ Manual de
la Criminología, (1986), en el que se refiere a “cifra negra” como la diferencia entre la delincuencia real, de la
aparente, esta última dada por instituciones de control social y que no refleja la totalidad de lo que realmente
ocurre.
27. Constitución de la República del Ecuador, Registro Oficial 449, de 20 octubre de 2008, Capitulo Segundo,
Sección Tercera, Procedimiento Legislativo, artículos 137-140.
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Por el contrario, lo que le siguió a la objeción, fue que la Asamblea Nacional tuvo el plazo de 30
días para optar por una de tres posibilidades; ya sea, insistir en su proyecto inicial; allanarse al del
presidente; o no pronunciarse hasta que entre en vigencia el texto alternativo por el ministerio de
la ley. La estrategia que se empleó fue enviar la propuesta del Ejecutivo a la Corte Constitucional.
En este escenario, la Corte rechazó resolver el asunto, en razón de que cada órgano tiene sus
competencias determinadas, y no le correspondía a la Asamblea activar el control de constitucio-
nalidad previo, de modo que el texto pasó nuevamente a manos del Parlamento; y efectivamente,
entró en vigencia por el ministerio de la ley.
Reflexiones finales
En la historia del Ecuador el tema alrededor del aborto ha sido olvidado y es gracias a las cons-
tantes luchas de los movimientos feministas, quienes han cuestionado el imperante sistema pa-
triarcal y la narrativa sobre la idealización de la maternidad como destino natural y manifiesto de la
mujer, que al día de hoy nos encontramos ante lo que constituye una conquista histórica y jurídica
por parte de la Corte Constitucional al declarar la despenalización del aborto en casos de violación.
La Corte reivindica este tema, no siendo un deber que le compete sino al Legislativo como el
órgano de carácter representativo y legitimado por el poder soberano. Asimismo, asume el poder
de control frente a la amenaza de vulneración de los derechos por parte del Parlamento, en tanto
le correspondía determinar si la norma legislada que criminaliza a la mujer que aborta al haber
sido violada era inconstitucional. Dentro de esta línea, la Corte establece que la medida de penali-
zación que se impone es en exceso gravosa, ya que, la imposición de la maternidad y el embarazo
forzoso vulnera los derechos de las mujeres a: decidir sobre sus cuerpo, vida y salud reproductiva,
integridad física, su dignidad humana, etc. Así, finalmente la Corte en el ejercicio legítimo de sus
funciones a fin de garantizar el reconocimiento, goce y ejercicio de los derechos establecidos en la
Constitución, determina despenalizar la interrupción voluntaria del embarazo en mujeres víctimas
de violación.
Asamblea Nacional. Sesión Nro. 758 Moción presentada por la Asambleísta Johanna Moreira para
aprobar el texto final íntegro del Proyecto de Ley Orgánica que Garantiza la Interrupción Voluntaria del
Embarazo para Niñas, Adolescentes y Mujeres en caso de Violación, enviado por la Comisión Especiali-
zada Permanente de Justicia y Estructura del Estado, Votación definitiva. Quito: Asamblea Nacional, 17
de febrero de 2022.
Asamblea Nacional. Sesión Nro. 758. Moción presentada por la Asambleísta Johanna Moreira para
aprobar el nuevo texto final íntegro del Proyecto de Ley Orgánica que Garantiza la Interrupción Volunta-
ria del Embarazo para Niñas, Adolescentes y Mujeres en caso de Violación, con los cambios realizados el
17 de febrero de 2022 Votación definitiva. Quito: Asamblea Nacional, 17 de febrero de 2022. http://
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