UNIDAD 5.
- PROCEDIMIENTOS ADMINISTRATIVOS
1.- EL ACTO ADMINISTRATIVO Y SU CLASIFICACIÓN
1.1.- VALIDEZ Y EFICACIÓN DE LOS ACTOS ADMINISTRATIVOS:
NOTIFICACIÓN Y PUBLICACIÓN.
1.2.- LA ANULACIÓN DE LOS ACTOS ADMINISTRATIVOS.
1.3.- CÓMPUTO DE PLAZOS.
2.- EL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO
3.- FASES DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO
3.1.- INICIO
3.2.- INSTRUCCIÓN
3.3.- TERMINACIÓN
4.- EL SILENCIO ADMINISTRATIVO: CLASES.
5.- LOS RECURSOS ADMINISTRATIVOS Y JUDICIALES
5.1.- LA REVISIÓN DE LOS ACTOS ADMINISTRATIVOS
5.2.- LA JURISDICCIÓN CONTENCIOSA-ADMINISTRATIVA
6.- ELABORACIÓN DE DOCUMENTOS DE COMUNICACIÓN CON LA
ADMINISTRACIÓN
7.- CONTRATACIÓN CON ORGANIZACIONES Y ADMINISTRACIONES
PÚBLICAS. CONTRATOS DE CARÁCTER PRIVADOS, DE CARÁCTER
ADMINISTRATIVO Y DE REGULACIÓN ARMONIZADA
8.- ANÁLISIS DEL PROCESO DE CONTRATACIÓN PÚBLICA.
1.- EL ACTO ADMINISTRATIVO Y SU CLASIFICACIÓN
Los actos administrativos y sus clases: [Link]
Los poderes públicos disponen de la potestad administrativa que les permite
relacionarse con los administrados a través de disposiciones de carácter administrativo
con las que expresan su voluntad. Cada una de esas disposiciones se denomina acto
administrativo.
Def.: Los actos administrativos son declaraciones unilaterales de voluntad,
conocimiento, juicio o deseo realizadas por la Administración y están regulados (actos y
procedimientos) por la Ley 39/205, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo
Común de las Administraciones Públicas.
Características de los actos administrativos:
Sólo son actos administrativos aquellos que dicta la administración con sujeción
al Derecho administrativo.
Se dictan en función de una potestad administrativa, distinta de la reglamentaria
(los reglamentos no son actos administrativos)
Se producen por el órgano competente y se ajustan al procedimiento
establecido.
No pueden vulnerar la Constitución o las leyes.
Los actos administrativos serán objeto de publicación cuando así lo establezcan
las normas reguladoras de cada procedimiento o cuando lo aconsejen razones
de interés público apreciadas por el órgano competente.
El contenido de los actos se ajustará a lo dispuesto por el ordenamiento jurídico
y será determinado y adecuado a los fines de aquellos.
Las resoluciones y actos administrativos de carácter particular no pueden
vulnerar lo establecido en una disposición de carácter general, aunque aquellas
procedan de un órgano de igual o superior jerarquía al que dictó la disposición
general, ni tampoco pueden vulnerar lo establecido en una disposición
reglamentaria.
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Caso práctico:
Matriculación en el Ciclo Formativo de Grado superior de Administración y Finanzas
La Consejería de Educación de una comunidad autónoma publica el procedimiento de matriculación en las
enseñanzas del Ciclo Formativo de Grado Superior de Administración y Finanzas, e indica los requisitos
necesarios que deben reunir los interesados en acceder a él y las fechas de matriculación.
¿Se puede considerar acto administrativo?
Solución:
Por las características que presenta, sí puede considerarse un acto administrativo. Se trata de una
declaración de voluntad unilateral dictada por la administración competente, sujeta a derecho
administrativo, que no es contraria a las leyes, publicada para que todos lo interesados la puedan conocer,
y cuyo contenido de ajusta a lo dispuesto en el ordenamiento jurídico y es adecuado a sus fines.
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No existe una clasificación absoluta de los actos administrativos, ya que estos
pueden ser agrupados en función de diversos criterios. Por esa razón un acto
administrativo puede pertenecer al mismo tiempo a diferentes categorías:
Criterio Clases de actos
Exteriorización de Actos expresos: existe una declaración de la Administración (ejem: una
la voluntad de la resolución que se notifica a un administrado)
Administración Actos presuntos (silencio administrativo): la Administración no exterioriza su
voluntad y hay que presumir cuál es esta (ejem: cuando la administración no
responde al interesado una vez transcurrido el plazo establecido)
Efectos sobre los Actos favorables: otorgan un derecho o liberan de una limitación a los
administrados particulares. Son los permisos, las autorizaciones, las concesiones o las
dispensas (ejem: la concesión de una licencia)
Actos de gravamen: imponen una obligación o privan de algún derecho a los
particulares. Son las prohibiciones, sanciones o las expropiaciones (ejem: una
sanción)
Naturaleza del Actos procedentes de un órgano colegiado: se emiten por un órgano
órgano emisor compuesto por varias personas (ejem: Pleno del Ayuntamiento)
Actos procedentes de un órgano unipersonal: se emiten por un órgano
individual (ejem: un alcalde)
Destinatario Actos singulares: se dirigen a un destinatario concreto.
Actos generales: se dirigen a una pluralidad de sujetos.
Consecuencias Actos resolutivos: deciden sobre el fondo del asunto y ponen fin al
procedimiento
Actos de trámite: integran el procedimiento y son necesarios para que se dicte
una resolución.
Posibilidad de Actos que agotan la vía administrativa: no pueden ser recurridos ante la
recurso en vía Administración, por lo que únicamente pueden ser revisados por la jurisdicción
administrativa contencioso-administrativa
Actos que no agotan la vía administrativa: son los que pueden ser recurridos
ante la Administración
Libertad del Actos reglados: su contenido está predeterminado por la legislación
órgano Actos discrecionales: el órgano administrativo competente tiene libertad para
dictar el acto y determinar su contenido.
Los elementos del acto administrativo se clasifican en subjetivos, objetivos y
formales.
Elemento Características
Se refieren al sujeto que puede producir un acto administrativo, que ha de ser siempre
el órgano de la Administración al que una norma jurídica haya atribuido tal
Subjetivos competencia, que es el conjunto de poderes de actuación atribuidos jurídicamente a un
órgano administrativo en función de la materia, el lugar y la posición jerárquica de
dicho órgano.
Hacen referencia al contenido del acto y a su necesidad de motivación.
El contenido de un acto administrativo es la declaración de voluntad, conocimiento,
juicio o deseo que se manifiesta a través de este.
No puede ser contrario al ordenamiento jurídico y debe ser lícito, posible, determinado
y adecuado a los fines que persigue.
Por otro lado, algunos actos administrativos deben ser motivados, es decir, han de
contener una argumentación racional y suficiente, con al menos una sucinta referencia
de hechos y fundamentos de derecho.
Las resoluciones administrativas deberán indicar:
La decisión que se adopta
Objetivos Lo recursos que procedan contra ella, el órgano ante el que hay que
presentarlos y el plazo para interponerlos.
El órgano administrativo que los produce y su competencia para producirlos.
Si agotan o no la vía administrativa
Entre otros, deberán ser motivados:
Los actos que limiten derechos subjetivos o intereses legítimos.
Los actos que resuelvan recursos administrativos.
Los actos que se separen del criterio seguido en actuaciones precedentes o
del dictamen de órganos consultivos.
Los acuerdos de suspensión de actos.
Los acuerdos de ampliación de la tramitación de urgencia o de ampliación de
plazos.
Los actos que se dicten en el ejercicio de potestades discrecionales.
Se refiere a la forma en que se producen y se exteriorizan los actos administrativos:
Forma de producirse: los actos administrativos se producen a través del
procedimiento administrativo establecido en cada caso.
Formales
Forma de exteriorizarse: los actos administrativos se producirán por escrito
a través de medios electrónicos, a menos que su naturaleza exija otra forma
más adecuada de expresión y constancia (ejem: la verbal o gráfica)
1.1.- VALIDEZ Y EFICACIA DE LOS ACTOS ADMINISTRATIVOS: NOTIFICACIÓN Y
PUBLICACIÓN.
Los actos administrativos se presumen válidos y producen efectos desde la fecha
en que se dicten, salvo que en ellos se disponga otra cosa.
No obstante, la eficacia quedará demorada cuando así lo exija el contenido del acto
o esté supeditada a su notificación, publicación o aprobación superior.
También en determinados casos excepcionales, pueden tener eficacia retroactiva
(por ejemplo, cuando un acto sustituya a otro anulado).
La notificación y publicación del acto son jurídicamente relevantes, ya que implican
una condición para que se produzca su eficacia.
Notificación:
La notificación tiene como finalidad poner en conocimiento del interesado el
contenido del acto administrativo, así como los recursos que pueden
interponerse contra este.
A la Administración le sirve para dejar constancia de la fecha en que el acto se
ha comunicado al interesado, y poder determinar los plazos de los recursos y
la fecha de firmeza del acto.
Deberán notificarse a los interesados las resoluciones y actos administrativos
que afecten a sus derechos e intereses, dentro del plazo de 10 días a partir de
la fecha en que el acto haya sido dictado.
Las notificaciones se practicarán preferentemente por medios electrónicos
(especialmente si el interesado está obligado a recibirla por esta vía: personas
jurídicas, entidades sin personalidad jurídica, quienes ejerzan una actividad
profesional para la que se requiera colegiación obligatoria incluidos notarios y
registradores de la propiedad y mercantiles, quienes representen a un
interesado que esté obligado a relacionarse con la Administración vía
telemática y los empleados de las Administraciones públicas para relacionarse
entre ellas). No obstante, las Administraciones podrán practicar las
notificaciones por medios no electrónicos en determinados supuestos.
Las notificaciones serán válidas siempre que permitan tener constancia de su
envío o puesta a disposición, de la recepción o acceso por el interesado o su
representante, de sus fechas y horas, del contenido íntegro, y de la identidad
fidedigna del remitente y destinatario de esta. La acreditación de la notificación
efectuada de incorporará al expediente.
Las notificaciones deberán contener:
El texto íntegro de la resolución, con indicación de si es o no definitiva en la
vía administrativa.
Los recursos que procedan, órgano ante el que hubieran de presentarse y
plazo para interponerlos.
Publicación:
La publicación sustituirá a la notificación con sus mismos efectos en estos casos:
Cuando el acto tenga por destinatario a una pluralidad indeterminada de
personas.
Cuando se trate de actos integrantes de un procedimiento selectivo o de
concurrencia competitiva (por ejemplo, unas oposiciones). En este caso, la
convocatoria del procedimiento deberá indicar el medio donde se efectuarán
las sucesivas publicaciones. Carecerán de validez las que se lleven a cabo en
lugares distintos.
La publicación de un acto deberá contener los mismos elementos que la ley
exige respecto de las notificaciones, y se realizarán en el diario oficial que
corresponde, según cuál sea la administración de la que proceda el acto que
se va a notificar.
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EJEMPLO:
En ocasiones, la Administración sigue todos los pasos adecuados para notificar a un administrado, pero el
resultado es infructuoso por varias razones; por ejemplo, cuando se trata de desconocidos, cuando no se
sabe el lugar donde debe realizarse la notificación o cuando se ha intentado realizar per no se ha logrado
porque nadie se ha querido hacer responsable de su recepción.
En todos estos casos, la Ley 39/2015 establece que la notificación se llevará a cabo mediante un anuncio
publicado en el BOE.
La notificación se puede hacer en papel o de manera electrónica:
Notificación administrativa en papel (art. 42): se pondrá a disposición de interesado en la sede de
la Administración para que acceda al contenido de esta de forma voluntaria En el caso de que se
notifique en el domicilio, podrá hacerse cargo de la recepción de la notificación cualquier persona
mayor de 14 años y que haga constar su identidad. Si no se pudiera notificar se repetirá una vez
más, dentro de los 3 días siguientes y en una hora distinta.
Notificación administrativa electrónica (art. 43): las notificaciones electrónicas se realizarán a
través de la dirección electrónica habilitada o por acceso a la sede electrónica de la Administración,
o mediante el uso de ambos sistemas. Se entenderá rechazada cuando transcurran 10 días
naturales dese la puesta a disposición de la notificación.
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CASO PRÁCTICO: “Notificaciones mediante dirección electrónica habilitada”.
Un particular desea que la Administración le envíe electrónicamente las notificaciones que correspondan,
aunque no está obligado a relacionarse electrónicamente con esta. ¿Qué debe hacer?
Solución:
El servicio de Notificaciones Electrónicas, mediante la dirección electrónica ([Link]),
permite a cualquier persona que lo solicite recibir de forma alternativa, por vía electrónica, las notificaciones
que recibe en papel.
Para recibir dichas notificaciones electrónicas, el particular debe seguir estos pasos:
Crear una dirección electrónica habilitada (DEH): esta dirección permite a cualquiera que lo solicite
disponer de una dirección y un buzón electrónicos únicos para recibir las notificaciones
administrativas que por vía telemática puedan practicar la Administración General del Estado y
sus organismos públicos.
Ha de suscribirse a procedimientos: mediante la suscripción, el particular expresa su deseo de
recibir por vía telemática las notificaciones administrativas creadas por los procedimientos que los
distintos organismos públicos ponen a su disposición. Para ello, debe seleccionar los
procedimientos en los que está interesado
Debe acceder a las notificaciones: cuando exista alguna, el particular recibirá un aviso de
disponibilidad en su correo electrónico. Si accede al buzón asociado a su DEH, encontrará todas
las notificaciones recibidas clasificadas según el organismo público que las ha emitido, y para cada
una de ellas podrá conocer su estado (nueva, leída o rechazada), así como la fecha electrónica
de la puesta a disposición en su buzón. Antes de consultar una notificación, el particular podrá
decidir si leerla y guardarla en su ordenador o rechazarla y devolverla al organismo emisor. Esta
se enviará, validada con su firma electrónica y fechada electrónicamente, al organismo emisor.
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1.2.- LA ANULACIÓN DE LOS ACTOS ADMINISTRATIVOS
Los actos administrativos en los que exista algún defecto o vicio que afecte a sus
elementos, son inválidos. Según la importancia y trascendencia del defecto, se
distinguen dos tipos de acto inválidos: actos nulos de pleno derecho y actos
anulables.
Actos nulos de pleno derecho: La nulidad es un vicio de tal magnitud que implica
que el acto al que afecta carece de efectos jurídicos válidos. Aunque se corrija el
defecto, el acto no puede subsanarse.
Los que lesionen los derechos y libertades constitucionales
Los que han sido dictados por un órgano manifiestamente incompetente.
Los que tengan un contenido imposible
Los que sean constitutivos de infracción penal o se dicten como consecuencia
de esta.
Los dictados prescindiendo total y absolutamente de procedimiento
legalmente establecido
Los actos contrarios al ordenamiento jurídico.
Cualquier otro que se establezca legalmente.
Actos anulables: La anulabilidad es la posibilidad de que se anule alguna
disposición administrativa que incurra en algún defecto si no se subsana en el plazo
establecido. Los actos anulables producen efectos mientras no sean anulados.
Los actos de la Administración que incurran en cualquier infracción del
ordenamiento jurídico.
El defecto de forma, si el acto carece de los requisitos formales indispensables
para alcanzar su fin o da lugar a la indefensión de los interesados.
La realización de actuaciones administrativas fuera del tiempo establecido
cuando así lo imponga la naturaleza del término o plazo.
La Administración podrá convalidar los actos anulables subsanando los vicios de
que adolezcan. El acto de convalidación producirá efecto desde su fecha, salvo lo
dispuesto para la retroactividad de los actos administrativos.
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Casos prácticos: “Defecto de forma”
La empresa CADRUERO, S.A., recibe la notificación de una sanción de tráfico para uno de sus vehículos
de transporte. En ella figura de manera correcta la matrícula, pero no aparece la descripción del modelo ni
la marca del vehículo.
El departamento jurídico estudia el caso para ver si el acto puede ser calificado de nulo o anulable y poder
presentar el correspondiente recurso administrativo.
¿La falta de la descripción de la marca y el modelo del vehículo en el acto administrativo notificado a la
empresa puede permitir que el acto sea considerado nulo o anulable?
Solución:
La falta de descripción de la marca y el modelo del vehículo en este caso no convierte el acto en nulo, pero
sí en anulable si no se subsana por parte de la Administración.
Se trata, en principio, de un defecto de forma, ya que, al figurar correctamente el número de matrícula, el
acto no carece de los requisitos formales necesarios y tampoco produce indefensión. Es un error fácilmente
subsanable por la Administración y seguirá produciendo efectos jurídicos.
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1.3.- CÓMPUTO DE PLAZOS
La Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las
Administraciones Públicas recoge las normas acerca de cómo hay que contar los plazos
en los procedimientos administrativos.
Siempre que por ley o en el Derecho de UE no se exprese otro cómputo, cuando los
plazos se señalen por días se entiende que estos son hábiles/laborables, excluyéndose
del cómputo los sábados, los domingos y los declarados festivos.
Cuando los plazos se señalen por días naturales, se hará constar esta circunstancia en
las correspondientes notificaciones.
Inicio del cómputo: los plazos se contarán a partir del día siguiente a aquel en que
tenga lugar la notificación o publicación del acto del que se trate, o desde el siguiente a
aquel en que se produzca la estimación o la desestimación por silencio administrativo.
Fin del cómputo: se producirá de distinto modo según los plazos estén expresados en
días, meses o años:
Plazos expresados en días: se contarán los días hábiles, transcurridos desde
el siguiente al que tenga lugar la notificación o publicación.
Plazos expresados en meses o años: se contarán de fecha a fecha. Cuando el
último día del plazo sea inhábil, se entenderá prorrogado al primer día hábil
siguiente. Si en el mes de vencimiento no hubiera día equivalente a aquel en
que comienza el cómputo, se entenderá que el plazo expira el último día del
mes.
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Ejemplo: “Inicio de cómputo”
Si una resolución se notifica el jueves 3 de abril de 2025, se comenzaría a contar a partir del viernes 4 de
abril, que es el siguiente día hábil.
Si la resolución se notificara el viernes 4 de abril de 2025, el cómputo se iniciaría el siguiente día hábil. No
se cuentan ni el sábado 5 ni el domingo 6, que son inhábiles, por lo que se comenzaría a contar a partir del
lunes 7 de abril.
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2.- EL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO
La Constitución Española de 1978 dispone que:
La ley regulará el procedimiento a través del cual deban producirse los actos
administrativos, garantizando, cuando proceda, la audiencia del interesado.
La Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las
Administraciones Públicas desarrolla dicho mandato de la Constitución, determinando
cómo han de producirse los actos administrativos para garantizar la participación y los
derechos de los ciudadanos ante la Administración, estableciendo para ello un
procedimiento que debe ser seguido en todas sus fases y cuyo objetivo final es producir
un acto administrativo. La importancia del procedimiento es tal que, de no seguirse, al
acto administrativo podría considerarse nulo de pleno derecho.
El procedimiento se compone de una serie de fases y en él podrán participar todas las
personas interesadas en el acto administrativo con el que finalice. Para actuar en el
procedimiento basta con que los interesados acrediten previamente su identidad a
través de cualquiera de los medios de identificación previsto en la ley.
Para poder tomar parte en los procesos administrativos los interesados deben reunir
dos condiciones:
Capacidad de obrar: Supone la posibilidad de que una persona ejercite o ponga en
práctica derechos y obligaciones. Tienen capacidad de obrar ante las Administraciones
públicas:
Las personas físicas o jurídicas que la ostenten con arreglo a las normas civiles
(mayores de edad)
Los menores de edad para el ejercicio y defensa de sus derechos e intereses
cuya actuación esté permitida por el ordenamiento jurídico-administrativo sin la
asistencia de sus padres o tutores (capacidad de obrar civil). -Ejemplo: un
alumno menor de edad puede votar en las elecciones al consejo escolar de un
centro-.
Cuando la ley así lo declare expresamente, los grupos de afectados, las uniones
y entidades sin personalidad jurídica y los patrimonios independientes o
autónomos.
Interés en el procedimiento: La ley considera interesados en el procedimiento
administrativo a:
Quienes lo promuevan como titulares de derechos o intereses legítimos
individuales o colectivos.
Los que, sin haber iniciado el procedimiento, tengan derechos que puedan
resultar afectados por la decisión que en él se adopte
Aquellos cuyos intereses legítimos, individuales o colectivos, puedan resultar
afectados por la resolución y se persone en el procedimiento en tanto no haya
recaído resolución definitiva.
Las asociaciones y organizaciones representativas de intereses económicos y
sociales como titulares de intereses legítimos colectivos en los términos que la
ley reconozca (pluralidad de interesados).
Cuando la condición de interesado derive de alguna relación jurídica transmisible, el
sucesor adquirirá la condición de interesado.
Si durante la instrucción de un procedimiento, celebrado sin publicidad, se advierte que
existen personas titulares de derechos o intereses legítimos y directos a los que pudiera
afectar la resolución que se dicte, se comunicará a dichas personas la tramitación del
procedimiento
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Caso práctico: “Interesados en un procedimiento”
Un Ayuntamiento decide iniciar un procedimiento administrativo para conceder una licencia de apertura a
una empresa petroquímica que la ha solicitado. Las asociaciones vecinales no desean que se lleve a cabo
el proyecto porque puede provocar molestias y afectar negativamente a los vecinos. Los comerciantes de
la zona tampoco están de acuerdo con dicha decisión, ya que consideran que tendrá una repercusión
negativa en sus ventas. Las asociaciones ecologistas no desean que se apruebe el proyecto, pues
entienden que incide negativamente en los niveles de contaminación. Al enterarse de la decisión, todos
deciden personarse en el procedimiento antes de que el Ayuntamiento emita la resolución.
En este caso, ¿a quiénes se puede considerar como interesados en el procedimiento?
Solución:
Quien inicia el procedimiento en este caso es la empresa petroquímica, como titular de un derecho o interés
legítimo, pero esa decisión, que debe tomar el Ayuntamiento, puede tener consecuencias para más
personas u organizaciones que también se consideran interesados en el procedimiento y son:
Los vecinos que, sin haber iniciado el procedimiento, tiene derecho a que pueden resultar
afectados por la decisión que en él se adopte
Los comerciantes de la zona, que tienen intereses legítimos, individuales o colectivos que pueden
resultar afectados por la resolución y se personan en el procedimiento en tanto no haya recaído
resolución definitiva.
La asociación ecologista, que también actúa como representante de un interés social.
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3.- FASES DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO: INICIO, INSTRUCCIÓN
Y TERMINACIÓN.
El procedimiento está dividido en 3 fases: iniciación, instrucción y finalización.
3.1.- INICIACIÓN DEL PROCEDIMIENTO:
Los procedimientos pueden iniciarse de dos formas:
De oficio: La Administración es quien inicia el procedimiento, bien por propia
iniciativa o como consecuencia de denuncia, orden superior o petición razonada
de otros órganos.
A solicitud de persona interesada: Mediante la presentación de una solicitud
en la que se concrete su petición.
3.2.- INSTRUCCIÓN DEL PROCEDIMIENTO:
Los actos de instrucción necesarios para la determinación, el conocimiento y la
comprobación de los hechos en virtud de los cuales deba pronunciarse la resolución se
realizarán de oficio y a través de medios electrónicos. El órgano encargado de resolver
puede informarse a través de diferentes medios.
Alegaciones: Los interesados, en cualquier momento del procedimiento anterior
al trámite de audiencia, pueden alegar y aportar documentos u otros elementos
de juicio que estimen convenientes.
Prueba: Cuando las Administración no tenga por ciertos los hechos o la
naturaleza del procedimiento lo exija, se puede abrir un periodo de prueba,
pudiendo el interesado nombrar técnicos para que lo asistan.
Informes: Son informaciones procedentes de órganos técnicos o
especializados. Se solicitarán aquellos que sean preceptivos y los que se
juzguen necesarios para resolver. Salvo disposición en contrario, los informes
serán facultativos y no vinculantes.
Trámite de audiencia: Consiste en que, inmediatamente antes de redactar la
propuesta de resolución, se comunicarán a los interesados las actuaciones
realizadas para que puedan alegar y presentar los documentos y justificaciones
que estimen pertinentes.
3.3.- FINALIZACIÓN DEL PROCEDIMIENTO:
El procedimiento administrativo puede finalizar por diversas formas:
Resolución: Decidirá todas las cuestiones planteadas por los interesados y
aquellas otras derivadas del procedimiento. Las resoluciones contendrán la
decisión, los recursos que contra esta procedan, órgano administrativo o judicial
ante el que hubieran de presentarse y plazo para interponerlos.
Terminación convencional: Las Administraciones públicas pueden celebrar
acuerdos, pactos, convenios o contratos con personas tanto de derecho público
como privado, siempre que no sean contrarios al ordenamiento jurídico ni versen
sobre materias no susceptible de acuerdo o transacción y que tengan por objeto
satisfacer el interés público.
Desistimiento y renuncia: todo interesado puede desistir de su solución o
renunciar a sus derechos siempre y cuando no esté prohibido por el
ordenamiento jurídico o se trate de cuestiones relativas al interés general.
El desistimiento implica no continuar con el procedimiento, pero permite iniciar
otro en el futuro, mientras que la renuncia impide plantear posteriormente otro
procedimiento basado en el mismo derecho al que se ha renunciado.
Caducidad: en los procedimientos iniciados a solicitud del interesado, cuando
se produzcan su paralización por causa imputable a este, la Administración le
advertirá de que, transcurrido tres meses, se producirá la caducidad del
procedimiento.
4.- SILENCIO ADMINISTRATIVO.
La Ley 39/2015, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones
Públicas, establece que:
La Administración está obligada a dictar resolución expresa en todos los
procedimientos y a notificarla cualquiera que sea su forma de iniciación.
En cada procedimiento se establece el plazo máximo que tiene la Administración para
resolver, que no puede exceder de seis meses. Si no se fija, este será de tres meses y
se contará, en los procedimientos iniciados de oficio desde el momento en que se
acordó su iniciación, y en los procedimientos iniciados a solicitud del interesado, desde
el momento en que se recogió su entrada en el registro electrónico de la Administración
que debe resolverlo.
Cuando transcurre este plazo y no ha resuelto, se produce el silencio administrativo y la
ley establece sus consecuencias y sus efectos en función de cómo se haya iniciado el
procedimiento (de oficio o a solicitud del interesado), determinando en cada caso si ese
silencio se considera positivo (que supone la estimación de la solicitud del interesado)
o negativo (que supone la desestimación de la solicitud del interesado). Los actos
producidos por silencia administrativo también se denominan actos presuntos.
5.- LOS RECURSOS ADMINISTRATIVOS Y JUDICIALES.
5.1.- LA REVISIÓN DE LOS ACTOS ADMINISTRATIVOS.
Los actos administrativos pueden adolecer de vicios o defectos que los invaliden: errores
materiales, aritmético, etc.
Por ello, la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de
las Administraciones Públicas, establece la posibilidad de que los actos administrativos
sean revisados por la propia Administración por 2 vías:
De oficio: La Administración puede revisar de oficio sus propios actos y declarar su
extinción por causas de legalidad o de oportunidad.
Revisión de actos nulos de pleno derecho: En el supuesto de los actos nulos de
pleno derecho, las Administraciones públicas, por iniciativa propia o a solicitud
de interesado, y previo dictamen favorable del Consejo de Estado u órgano
consultivo análogo de las comunidades autónomas, pueden declarar de oficio su
nulidad cuando hayan puesto fin a la vía administrativa o cuando no hayan sido
recurridos en plazo.
Revisión de actos anulables declarativos de derechos: En el caso de estos actos
(los que reconocen algún derecho), la Administración no podrá anularlos de
oficio, sino que deberá declararlos lesivos para el interés público y
posteriormente impugnarlos judicialmente para su anulación.
Revocación de actos de gravamen: Los actos de gravamen son los actos
administrativos que imponen alguna carga u obligación a su destinatario, o
limitan alguno de sus derechos (ejem: multa, una orden de cierre de un local…).
Las Administraciones públicas pueden revocar en cualquier momento sus actos
de gravamen, siempre que tal revocación no constituya dispensa o exención no
permitida por las leyes, o sea contraria al principio de igualdad, al interés público
o al ordenamiento jurídico.
Por sistema de recursos: Se establece un sistema de recursos para que los
interesados puedan reclamar ante la Administración y solicitar la modificación o
anulación del acto que los afecta.
Para proteger y garantizar los derechos de los administrados, la Ley establece la
posibilidad de recurrir los actos administrativos para que sean revisado bien por el
mismo órgano que los ha emitido, bien por otro órgano diferente de la Administración.
La Ley 39/2015 regula tres tipos de recursos:
El recurso de alzada: Se interpone contra las resoluciones y los actos de trámite
recurribles cuando no pongan fin a la vía administrativa. El recurso se resolverá
por el superior jerárquico del órgano que dictó el acto recurrido, y puede
interponerse ante cualquiera de los dos.
El recurso de reposición: Los actos administrativos que pongan fin a la vía
administrativa podrán ser recurridos potestativamente en reposición ante el
mismo órgano que los hubiera dictado o ser impugnados directamente ante el
orden jurisdiccional contencioso-administrativo.
El recurso extraordinario de revisión: Se interpone contra los actos firmes en vía
administrativa, ante el órgano que los dictó, que también será el competente para
su resolución.
5.2.- LA JURISDICCIÓN CONTENCIOSA-ADMINISTRATIVA
El artículo 106 de la Constitución establece que:
Los Tribunales controlan la potestad reglamentaria y la legalidad de la actuación
administrativa, así como el sometimiento de esta a los fines que la justifican.
Los particulares, en los términos establecidos por la Ley, tendrán derecho a ser
indemnizados por toda lesión que sufran en cualquiera de sus bienes y derechos,
salvo en los casos de fuerza mayor, siempre que la lesión sea consecuencia del
funcionamiento de los servicios públicos.
El cumplimiento de esta misión de control está encomendado a la jurisdicción
contencioso-administrativa, que es un orden jurisdiccional que forma parte del poder
judicial y tiene por principal misión controlar la potestad reglamentaria y la legalidad de
la actuación administrativa sujeta a Derecho administrativo.