SHALOM
1 Cor 10:31
“
En conclusión, ya sea que coman o beban o
hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para
la gloria de Dios.”
Cada vez se ve más gente que cuida su
alimentación.
Cada vez se ve más gente que asiste a los
gimnasios.
Se promueve el ejercicio al aire libre.
Cada vez se ve mas gente con botellitas de
agua.
Se promueve la exposición al sol por la
vitamina E.
Vivimos en días complejos y angustiantes. En
casi todos los rostros es posible encontrar marcas
de dolor.
La Organización Mundial de la Salud (OMS)
en 1946 definió “salud” como un estado completo
de bienestar físico, mental y social. No se trata
solamente de la ausencia de enfermedades, sino
de un estado de bienestar óptimo en todas las
dimensiones de la persona.
El objetivo principal de la salud integral es
alcanzar el bienestar y una calidad de vida plenos
a través de una serie de hábitos que promuevan
un estilo de vida saludable.
La palabra clave bíblica cuando se trata de
bienestar integral es shalom. En realidad, shalom
es más que una palabra, pues es más bien un
concepto. De origen hebreo, significa paz, armonía,
integridad, bienestar. En la Biblia, la palabra
shalom es usada en varios contextos que señalan
al bienestar integral. Eso significa la salud del
cuerpo, de la mente y del espíritu. Todo esto
promueve, a su vez, el bienestar social.
Juan 10:10 (TLA) “Cuando el ladrón llega, se dedica
a robar, matar y destruir. Yo he venido para que
todos ustedes tengan vida, y para que la vivan
plenamente”.
Porque cuidar nuestro cuerpo?
Por bienestar físico.
Para ser más atractivo.
Cumplir con las recomendaciones de un
profesional.
Aumentar la expectativa de vida.
Porque es templo del espíritu santo.
La Palabra de Dios nos incentiva a cuidar nuestro
cuerpo, principalmente por la influencia que ejerce
la salud física sobre la vida espiritual y para que la
gloria de Dios se pueda ver en nuestra vida.
“háganlo todo para la gloria de Dios”
EL PLAN DE DIOS
En las sagradas escrituras encontramos numerosos
textos que muestran que el plan de Dios es que
seamos sanos, que vivamos una vida plena.
Es el deseo de Dios restaurar nuestra vida:
Mateo [Link] Recorría Jesús todas las ciudades y
aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y
predicando el evangelio del reino, y sanando toda
enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
3 Juan 2 “Amado, deseo que prosperes en todo, y
que tengas salud, así como prosperas
espiritualmente”
Juan 10:10 (TLA) “Cuando el ladrón llega, se dedica
a robar, matar y destruir. Yo he venido para que
todos ustedes tengan vida, y para que la vivan
plenamente”.
Salmos [Link] Él sana a los quebrantados de
corazón, Y venda sus heridas.
El ya sabía que Sus hijos serían heridos en esta
vida. Él sabía lo que con el tiempo descubrimos:
que en un mundo caído, con personas lastimadas,
algunas veces nos lastimarán. Creo que esta fue la
razón por la que Dios inspiró al salmista a escribir
las palabras del Salmo [Link] “Él sana a los
quebrantados de corazón y venda sus heridas”.
En el Salmo 147:3, Dios nos recuerda que Su poder
es ilimitado. Él es suficientemente poderoso para
sanar todas las heridas, sin importar cuándo o
cómo hayan ocurrido en nuestras vidas. Nuestro
dolor no está fuera del alcance de Su gran poder.
Él es el Gran Médico, capaz de adentrarse en
nuestro pasado y sanar nuestras almas.
La Escritura dice, “Él sana”, lo cual significa que
esta sanidad es un proceso continuo. No es un acto
único, más bien, es un acto sobrenatural que
puede ocurrir una y otra vez en la vida de los
quebrantados de corazón. El cuidado compasivo de
Dios está a nuestra disposición en todo nuestro
proceso de sanidad.
El significado hebreo de la frase “quebrantados de
corazón” hace referencia al interior de la persona,
abarcando la mente, voluntad y emociones. De
este modo, el Salmista nos recuerda que Dios es
capaz de sanar toda clase de heridas.
Si nuestras heridas son físicas, Él puede sanarlas.
Si nuestras heridas son mentales, Él puede
sanarlas.
Si nuestras heridas son emocionales, Él también
puede sanarlas.
Dios no solo sana las almas de los quebrantados;
también venda nuestras heridas. Él dedica tiempo
para vendar con delicadeza las áreas heridas de
nuestras vidas para restaurarnos. Este trato tan
tierno transmite varias verdades sobre Dios:
Dios se ocupa de los quebrantados de corazón.
El poder de Dios para sanar es infinito.
Dios ama profundamente a Sus hijos.
Dios es capaz de sanar todas las heridas.
El 6 de junio de 1863, Elena de White recibió su
primera visión en relación con la importancia de la
salud. Así, tuvo inicio la comprensión abarcante
que involucra el concepto de interdependencia del
cuerpo, de la mente y del espíritu, es decir, el
bienestar integral. Desde entonces, se han
recomendado principios correctos en el régimen
alimenticio, en el cuidado del cuerpo y la adhesión
a los remedios de la naturaleza: aire puro, luz
solar, ejercicio físico y el uso racional del agua. Ya,
en 1864, ella publicó un capítulo de 50 páginas
llamado “Salud” en el cuarto tomo de su libro
Spiritual Gifts.
Cómo? Elena de White en 1863 y la OMS recién en
1946?
Los adventistas del séptimo día, desde la década
de 1860, ya divulgaban la importancia de la salud
de manera integral y tridimensional: cuerpo, mente
y espíritu.
Aquello que la Organización Mundial de la Salud
recién habló en 1946 ya formaba parte de nuestras
bases hacía décadas.
LA BASE DE LOS PRINCIPIOS DE SALUD DE LOS
ADVENTISTAS
“El aire puro, el sol, la abstinencia, el descanso, el
ejercicio, un régimen alimentario conveniente, el
agua y la confianza en el poder divino son los
remedios verdaderos. Todos debieran conocer los
agentes que la naturaleza provee como remedios y
saber aplicarlos. Es de suma importancia darse
cuenta exacta de los principios implicados en el
tratamiento de los enfermos, y recibir una
instrucción práctica que lo habilite a uno para
hacer uso correcto de esos conocimientos.
“El empleo de remedios naturales requiere una
cierta cantidad de cuidados y esfuerzos que
muchos no quieren realizar. El proceso natural de
curación y reconstitución es gradual y les parece
lento a los impacientes. El renunciar a la
satisfacción dañina de los apetitos impone
sacrificios. Pero al fin se verá que, si no se le pone
trabas, la naturaleza desempeña su obra con
acierto y bien. Los que perseveren en obedecer a
sus leyes encontrarán recompensa en la salud del
cuerpo y la mente” (El ministerio de curación, p.
89).
Ahora… Satanás también tiene un plan…
EL PLAN DEL ENEMIGO
“Satanás reunió a los ángeles caídos para planear
alguna manera de hacer el mayor mal posible a la
familia humana. Se expresaron unas propuestas
tras otras, hasta que finalmente Satanás mismo
ideó un plan. Tomaría el fruto de la vid, como así
también el trigo y otras cosas dadas por Dios como
alimento, y las convertiría en venenos que
arruinaran las facultades físicas, mentales y
morales del hombre, y subyugasen de tal forma los
sentidos que Satanás tendría el dominio completo.
[…]
“Se alegró de que, en el Edén, Adán y Eva no
pudieran resistir sus insinuaciones cuando apeló a
su apetito. En la misma forma venció a los
habitantes del mundo antiguo: mediante la
complacencia del apetito sensual y las pasiones
corruptas” (La temperancia, pp. 16-18).
YO QUE PLANEO?
“Los más, sin embargo, sufren las consecuencias
de su mal comportamiento. En su modo de comer,
beber, vestir y trabajar, no hacen caso de los
principios que rigen la salud. Su transgresión de las
leyes de la naturaleza produce resultados
infalibles, y cuando la enfermedad les sobreviene,
muchos no la achacan a la verdadera causa, sino
que murmuran contra Dios. Pero Dios no es
responsable de los padecimientos consiguientes al
desprecio de la ley natural” (El ministerio de
curación, p. 179).
Conocemos los planes de los 2 lados… de aquel
que nos creó y quiere restaurarnos y de aquel que
no se quiere perder solo, si no arrastrar a la mayor
cantidad posible… Que haremos?
Proverbios 4:20-22 : “Hijo mío, está atento a mis
palabras, inclina tu oído a mis razones. No se
aparten de tus ojos, guárdalas en medio de tu
corazón; porque son vida para quien las halla y
medicina para todo su cuerpo”
Te invito a que escuchemos sus palabras y las
pongamos por obra para de esa forma dar
testimonio, con nuestra salud.
Vamos a orar, actuar y ayudar a otros para lograr
una vida abundante en el presente y eterna
cuando
Jesús vuelva.