LOS CRUSTÁCEOS EN PERÚ
Los crustáceos (Crustacea; del latín crusta, ‘costra’ y aceum, ‘relación o naturaleza de algo’)
son un extenso subfilo de artrópodos parafilético, con más de 67 000 especies
(probablemente, faltan por descubrir hasta cinco o diez veces este número).1 Incluyen varios
grupos de animales comestibles, como las langostas, los cangrejos, los langostinos, los
camarones y los percebes.
Los primeros crustáceos conocidos en el registro fósil datan de mediados del Cámbrico, se
trata de los géneros Canadaspis y Perspicaris hallados en el yacimiento de Burgess Shale.2
Numerosos restos fósiles pertenecientes a las clases Branchiopoda y Malacostraca aparecen a
finales del Cámbrico. Cephalocarida es el
único tipo de la que no se ha encontrado
registro fósil.3
Como casi todos los artrópodos, los
crustáceos se caracterizan por poseer un
exoesqueleto articulado, formado
principalmente de quitina, un
carbohidrato.
Una característica propia y definitoria del
grupo es la presencia de la larva nauplio,
provista de un ojo naupliano en alguna etapa de su vida, que puede ser sustituido más tarde
por dos ojos compuestos. Son los únicos artrópodos con dos pares de antenas y apéndices
birrámeos. Tienen al menos un par de maxilas y pasan por periodos de muda e intermuda para
poder crecer. Todos, excepto los de la subclase Cirripedia, son de sexos separados. A la ciencia
que estudia a los crustáceos se le denomina carcinología.
El tamaño de los crustáceos es muy variable, oscilando entre menos de 100 μm y los 4 m de
envergadura (cangrejo araña del Japón, Macrocheira kaempferi).1
El cuerpo está formado por un número variable de metámeros o segmentos intercalados entre
el acron y el telson, más de 50 en grupos primitivos como cefalocáridos, diplostráceos y
notostráceos; la tendencia evolutiva general es hacia la pérdida de metámeros; los
malacostráceos tienen 19 o 20, y los cladóceros y ostrácodos no más de 10.4