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Desigualdad en el Acceso a Salud Mental

La desigualdad en el acceso a la salud mental es un problema social crítico que afecta a diversas comunidades, exacerbado por la falta de cobertura, estigmas y escasez de profesionales. La tensión entre lo público y lo privado se manifiesta en la lucha por derechos colectivos, como se evidenció en la defensa del Hospital Lic. Laura Bonaparte. Se requiere una colaboración entre políticas públicas inclusivas, regulación estatal y participación ciudadana para garantizar que la salud mental sea un derecho accesible para todos.
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Desigualdad en el Acceso a Salud Mental

La desigualdad en el acceso a la salud mental es un problema social crítico que afecta a diversas comunidades, exacerbado por la falta de cobertura, estigmas y escasez de profesionales. La tensión entre lo público y lo privado se manifiesta en la lucha por derechos colectivos, como se evidenció en la defensa del Hospital Lic. Laura Bonaparte. Se requiere una colaboración entre políticas públicas inclusivas, regulación estatal y participación ciudadana para garantizar que la salud mental sea un derecho accesible para todos.
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Parcial domiciliario.

Manuel Galán.
Mailen Gil

Una problemática social relevante en la actualidad es la desigualdad en el acceso a


la salud mental. A continuación, el desarrollo los aspectos más importantes:

Describimos el problema

A pesar del reconocimiento creciente de la importancia de la salud mental, muchas


personas aún enfrentan barreras significativas para acceder a servicios psicológicos
y psiquiátricos. Esta problemática afecta tanto a países desarrollados como a
aquellos en desarrollo, pero se agrava en contextos vulnerables. La falta de acceso
tiene graves consecuencias para el bienestar personal, familiar y social, e incluso
impacta negativamente en la economía y la cohesión social.

Causas principales

 Falta de cobertura y financiamiento: En muchos países, los servicios de


salud mental no están completamente cubiertos por sistemas de salud
públicos o seguros privados.
 Estigma y discriminación: Las enfermedades mentales siguen siendo un
tema tabú en varias culturas, lo que impide que muchas personas busquen
ayuda.
 Falta de profesionales especializados: Hay escasez de psicólogos,
psiquiatras y terapeutas, especialmente en zonas rurales o marginadas.
 Pobreza y exclusión social: Las personas con bajos ingresos tienen menos
posibilidades de costear servicios privados de salud mental.
En el contexto de hegemonía, Huergo señala la importancia de las disputas
culturales y educativas como espacios estratégicos para construir subjetividades
alternativas, especialmente en escenarios marcados por las desigualdades que
generan las políticas neoliberales. Propone pensar la universidad no como un
espacio aislado, sino en constante diálogo con los movimientos sociales,
contribuyendo a una resignificación de las prácticas formativas y culturales que
fortalezca el poder popular.

Su enfoque se enmarca en una crítica profunda a los modelos tradicionales,


buscando potenciar la educación como práctica emancipatoria que contribuya a
transformar la realidad social. Huergo invita a reflexionar sobre cómo las
instituciones formadoras pueden contribuir al cambio social en contextos complejos
y conflictivos, destacando la necesidad de comprender la comunicación/educación
no solo como transmisión de conocimientos, sino como una construcción colectiva
orientada al empoderamiento.

La problemática social que discutimos, sobre desigualdades sociales y acceso a


recursos esenciales, puede vincularse con las ideas de Nora Rabotnikof sobre la
distinción entre lo público y lo privado. En su obra, Rabotnikof explora cómo estas
esferas interactúan en la construcción de la vida ciudadana, señalando que lo
público no se refiere únicamente al ámbito estatal, sino a espacios donde se forman
consensos colectivos y se definen valores comunes, como la participación
democrática o la justicia social

La problemática de desigualdad puede leerse en esta clave: la falta de acceso a


ciertos recursos o derechos esenciales (como salud o educación) refleja una
desarticulación entre lo privado y lo público. Por ejemplo, la acumulación de
privilegios en espacios privados (como en la educación privada o el acceso
exclusivo a servicios de salud) limita la efectividad del espacio público como garante
de la equidad. Al mismo tiempo, las demandas de los sectores vulnerables buscan
trasladar cuestiones consideradas “privadas” (como el bienestar familiar) a la esfera
pública para exigir soluciones estructurales y colectivas.

Esto también conecta con la noción de ciudadanía que Rabotnikof aborda, ya que
una sociedad más justa exige integrar experiencias personales y colectivas. El
desafío radica en evitar que las dinámicas privadas (como la concentración de poder
económico) socaven el bien común y, por otro lado, lograr que el Estado y la
sociedad civil se coordinen para fortalecer la vida pública en favor de la inclusión
social.

En la problemática del acceso desigual a la salud mental, esta tensión es evidente.


Las demandas de acceso a servicios de salud, consideradas en algunos contextos
como una necesidad privada, se trasladan al ámbito público. Buscando visibilización
y reconocimiento como un derecho universal, esta disputa refleja cómo lo que
inicialmente pertenece a la esfera privada se politiza, generando nuevas luchas por
derechos colectivos

En síntesis, estas disputas entre lo público y lo privado muestran la constante


negociación sobre qué asuntos pertenecen a la esfera pública, y cómo el acceso a
derechos como la salud mental se convierte en un campo de apropiación y lucha
política

En la problemática de salud mental que estamos analizando, el Estado y el mercado


tienen roles complementarios, pero con tensiones, siguiendo perspectivas como las
de Marcelo Garabedian y otros estudios.

El Estado tiene la responsabilidad de garantizar el acceso universal, la equidad, y la


prevención en salud mental. Esto implica desarrollar políticas públicas que no solo
proporcionen atención inmediata, sino que aborden las causas estructurales que
afectan el bienestar psicológico, como la pobreza, el desempleo o la violencia. En
este sentido, la intervención estatal se enfoca en el acceso gratuito, la protección de
derechos y la rectoría del sistema, vigilando tanto a los proveedores públicos como
privados para evitar abusos o desigualdades.

Por otro lado, el mercado suele jugar un papel en la provisión de servicios


complementarios o especializados. Sin embargo, su enfoque tiende a priorizar la
rentabilidad, lo que puede generar segmentación en el acceso. Las personas con
mayores recursos optan por servicios privados, mientras que los sectores
vulnerables dependen exclusivamente del sistema público, aumentando las
desigualdades. Esta dinámica también refuerza un modelo reactivo centrado más en
el tratamiento que en la prevención, lo que dificulta la creación de un enfoque
integral de salud mental
El Estado debe regular y equilibrar estos dos polos, evitando que el mercado genere
inequidades, mientras se asegura que la salud mental sea accesible para todos y
tratada de forma integral y comunitaria.

En el texto La Construcción de los Problemas Sociales: Cultura, Política y


Movilización de Alejandro Frigerio, se define el rol de los actores sociales. Los
reclamadores como lo llama Best (1989) son actores fundamentales para instalar la
temática de la salud mental como problemática en nuestra sociedad. Los medios de
comunicación también cumplen un rol central en la conformación de que estos
sean instalados en el debate público y sean considerados un probelema social.

El pasado 4 de octubre en la la Ciudad Autónoma De Buenos Aires, en el Barrio


porteño de Parque Patricios a través de los medios de comunicación se dio a
conocer que querían cerrar el Hospital Lic. Laura Bonaparte único Hospital
Público especializado Salud mental. Los medios de comunicación, junto a sus
reclamadores (los trabajadores que iban a quedarse sin trabajo que serían las
víctimas, las diferentes organizaciones sociales/política que vendrían a ser los
activistas, los profesionales de la salud,etc) fueron quienes llevaron a instalar esta
problemática social en el debate público e instalaron como una problemática en la
sociedad la importancia de que todos sin importar clase social tengan el derecho a
poder se atendidos.

Cuando se dio a conocer el intento de cierre del Hospital [Link] Bonaparte


trabajadores, profesionales de la salud, organizaciones sociales, organizaciones
políticas, etc se apropiaron no solo del edificio sino del espacio urbano, de la callle,
de la vereda para defender la importancia de tener un hospital de estas
características.

Ante este reclamo se producieron varias jornas de acción colectiva, de lucha


colectiva como fue un abrazo al hospital, un festival, movilizaciones en defensa a la
salud publica, asambleas , reuniones, vigilia.

La problemática de acceso a la salud pone en juego a distintas identidades tanto


individuales como colectivas.

En cuanto a las individuales puden ser:


LAS IDENTIDADES DE SOCIOECONÓMICAS-DE BAJORECURSOS: Las
personas de bajos ingresos quienes se encuentran con la dificultad de acceder a
realizar un tratamiento psicológico; en cuanto a LA IDENTIDAD DE GÉNERO: Las
personas no binarias y transgénero quienes se ven afectados a impedimentos
debido a discriminaciones que pueden recibir estos grupos. Estos por nombrar
algunos de los tantos grupos

En cuanto a las sociedades colectivas podemos observar cómo puede afectar


a

COMUNIDADES MIGRANTES: Estas comunidades pueden llegar enfrentar


dificultades para acceder a servicios de salud mental debido a las barreras
lingüísticas y culturales.

Estas son solo algunos ejemplos de comunidades e identidades individuales que se


ven imposibilitadas al acceso a la salud. Algunas por cuestiones económicas que les
impide a acceder, otras por estigmatizacion y discriminación a las que se enfrentan.

Siguiendo con esto podemos observar como estas identidades tanto individuales
como colectivas resignifican el espacio público, la calle como un espacio de lucha
para reclamar acerca de la falta de acceso y las desigualdades que estas sufren.

Siguiendo con el ejemplo del hospital del bonaparte podemos ver como los sectores
afectados al intento de cierre que sufrió el hospital se hicieron dueños de este
espacio para visibilizar el reclamo ante la problematica a la que se enfrentaban.

En conclusión, la problemática de la desigualdad en el acceso a la salud mental


refleja profundas tensiones entre las esferas pública y privada, así como las
contradicciones en el rol del Estado y el mercado en garantizar derechos
esenciales.

Las luchas colectivas, como las protagonizadas en defensa del Hospital Lic. Laura
Bonaparte, evidencian que los espacios públicos son esenciales para la
visibilización y reivindicación de derechos. Solo mediante una articulación efectiva
entre políticas públicas inclusivas, regulación estatal y participación ciudadana, se
podrá avanzar hacia una sociedad más equitativa donde la salud mental sea
verdaderamente un derecho universal y accesible para todos.

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