Existencialismo:
Albert Camus.
Albert Camus fue un novelista, ensayista, periodista y filósofo de nacionalidad franco-
argelina, que nació en el seno de una familia humilde y quedó huérfano de padre durante
la Primera Guerra Mundial.
Empezó a escribir desde muy joven y se empezó a formar en filosofía en la Universidad
de Argel. , publicada en 1942, es la obra que lo dio a conocer. A menudo, Albert Camus
ha sido estudiado desde el absurdo y la filosofía existencialista, de la cual él pretendía
distanciarse.
Entre sus obras más destacadas están:
* (1942)
* (1942)
* (1947)
* (1956)
Simone de Beavoir:
ASPECTOS MÁS RELEVANTES DE SU OBRA: nos transmite que el género es una
construcción cultural sobre el sexo. Y, por tanto, no existe una esencia femenina, algo que
caracterice a la mujer como tal. Este llegar a ser está condicionado por una cultura y una
sociedad que ha adjudicado a las mujeres el estatus de otras. La alteridad es una
categoría que recorre todo el libro y que sirve para indicar como las mujeres están
oprimidas y como están en una posición de inferioridad con respecto a los varones. Toma
esta categoría de Hegel, que en La Fenomenología del Espíritu designaba la figura del
esclavo como conciencia que no ha arriesgado la vida y ha quedado por eso supeditada
al amo, quien sí ha arriesgado la vida en el combate. La mujer, como el esclavo, está en
relación de asimetría con el hombre, que es el equivalente al amo;, así como el esclavo se
reconoce como humano en la conciencia libre del señor contemplándolo como su esencia,
como su ideal, así la mujer depende para sus decisiones de la voluntad del hombre. En la
dialéctica hegeliana de la autoconciencia el siervo era el mediador entre el amo y las
cosas porque era el que trabajaba las cosas, el que conocía su resistencia y el amo tenía
con las cosas una relación indirecta a través del esclavo. A través de la mujer se relaciona
el varón con lo cotidiano. Sulamith Firestone consideró sin embargo innecesario el haber
recurrido a la categoría hegeliana de la otra para explicar la opresión de las mujeres, ya
que planteó que el problema tiene unas raíces más simples que están en la propia
biología. Las clases sexuales surgen de la propia realidad biológica, y si bien tal
diferenciación no exigiría por si misma el desarrollo de un sistema de clase, es decir, de
dominación de un grupo por otro, tal sistema surgió como una consecuencia de las
funciones reproductivas basada en tales diferencias.
: Partiendo de una afirmación netamente existencialista, diríamos que todo sujeto se
afirma concretamente a través de los proyectos como una trascendencia. Hacerse ser
consiste en realizar acciones que son cumplimiento de los proyectos y fines que se ha
propuesto. Si el sujeto es proyecto de ser, lo es constantemente, a lo largo de toda su
vida. Si no realizamos proyectos nos quedamos como estábamos, vivimos en la
inmanencia, seguimos siendo como éramos, un ser que no se trasciende. Pero eso es
propio de los seres en-si, que son las cosas, no es propio de los humanos, que somos
seres para-si. El no realizar la transcendencia es una falta moral, ya que la moral está
imbricada con la ontología. Esta caída en la inmanencia puede ser consentida por el
propio sujeto que acepta su cosificación y se convierte en un sujeto inmoral; o bien puede
ser que algo desde fuera nos impide realizarla y en este caso se llama opresión. En
ambos casos es un mal absoluto. Para Beauvoir las mujeres estamos oprimidas en esta
sociedad patriarcal que nos condena a vivir en la inmanencia y por lo tanto no podemos
realizar nuestra transcendencia, porque la cultura y la sociedad nos lo impiden.
: Su análisis de la cultura patriarcal es decisivo y pertinente. Si en El Segundo Sexo ya se
mostraba que era la cultura de la sociedad patriarcal la que relega a la mujer a la
categoría de otra y produce las mediaciones para mantenerla en la opresión, Millett afirma
que el patriarcado es el sistema de dominación básico sobre el que se levantan todos los
demás sistemas de dominación, como los de raza, clase social, etc., y en consecuencia
sostiene que no puede haber verdadera liberación de las mujeres si no se destruye el
patriarcado. A su vez define el patriarcado como política sexual, es decir, la relación entre
los sexos es política por ser una relación de dominación del grupo de los varones sobre el
grupo de las mujeres. Una dominación que impregna también muchas relaciones
personales y de ahí la famosa frase lo personal es político, que acuña Kate Millett. Al igual
que Beauvoir, Millett señala que el mito y la religión relegan a las mujeres a la categoría
de otras, categoría que según ella presupone la existencia del patriarcado. O sea, que el
patriarcado como sistema de dominación es el que aplica la categoría de alteridad sin
reciprocidad a las mujeres. Eva Figes, en su obra Actitudes patriarcales sostiene la misma
idea de que nuestro enemigo principal es el patriarcado, que es la cultura patriarcal la que
produce la opresión y hace un interesante recorrido por autores de la ciencia, de la
filosofía, de la literatura en los que la ideología patriarcal se superpone a sus ideas
científicas, filosóficas o humanistas. Pone de manifiesto cómo la ciencia también puede
estar impregnada de patriarcalismo y cómo no es tan neutra como nos parece.
: Las libertades cívicas siguen siendo abstractas cuando no van acompañadas de una
autonomía económica. Gracias al trabajo la mujer ha franqueado en gran parte la
distancia que la separaba del varón; únicamente el trabajo es el que puede garantizarle
una libertad concreta. Tan pronto como deja de ser un parásito, el sistema fundado sobre
su dependencia se derrumba; entre ella y el Universo ya no hay necesidad de un
mediador masculino. La mujer que se libera económicamente del hombre no se encuentra
por ello en una situación moral, social y psicológica idéntica a la del hombre. La forma en
que aborda su profesión y el modo en que se consagra a la misma dependen del contexto
constituido por la forma global de su vida. El hecho es que ni hombres ni mujeres están
satisfechos hoy unos de otros. Pero la cuestión estriba en saber si se trata de una
maldición original que los condene a desgarrarse mutuamente o si los conflictos que los
oponen no expresan más que un momento transitorio de la Historia humana. Es imposible
descubrir entre el varón y la hembra humanos una rivalidad de orden expresamente
fisiológico.
:El arte, la literatura, la filosofía, son tentativas para fundar de nuevo el mundo sobre una
libertad humana: la del creador; en primer lugar, es preciso plantearse uno mismo, sin
equívocos y como una libertad para alimentar semejante pretensión. Las restricciones que
la educación y la costumbre imponen a la mujer limitan su aprehensión del Universo;
Cuando, por fin, le sea posible a todo ser humano colocar su orgullo más allá de la
diferenciación sexual, en la difícil gloria de su libre existencia, solamente entonces podrá
confundir la mujer su historia, sus problemas, sus dudas y sus esperanzas con los de la
Humanidad; solo entonces podrá intentar descubrir en su vida y sus obras toda la realidad
y no únicamente su persona. En tanto que tenga que seguir luchando para convertirse en
un ser humano, no podrá ser una creadora.
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filosof%C3%ADa/simone-de-beauvoir
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caracteristicas/