0% encontró este documento útil (0 votos)
36 vistas11 páginas

Batalla

Una batalla se define como un combate entre dos o más contendientes, generalmente en el contexto de guerras o campañas militares, donde se emplean tácticas para lograr la victoria. Las batallas pueden variar en duración y escala, y su resultado depende de factores como la moral, armamento, disciplina y terreno. Existen diferentes tipos de batallas, incluyendo batallas de desgaste, de aniquilación y decisivas, cada una con características y objetivos específicos.

Cargado por

neryyy88
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
36 vistas11 páginas

Batalla

Una batalla se define como un combate entre dos o más contendientes, generalmente en el contexto de guerras o campañas militares, donde se emplean tácticas para lograr la victoria. Las batallas pueden variar en duración y escala, y su resultado depende de factores como la moral, armamento, disciplina y terreno. Existen diferentes tipos de batallas, incluyendo batallas de desgaste, de aniquilación y decisivas, cada una con características y objetivos específicos.

Cargado por

neryyy88
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Batalla

77 idiomas
 Artículo
 Discusión
 Leer
 Editar
 Ver historial
Herramientas














Apariencia
ocultar
Texto

Pequeño
Estándar

Grande
Anchura

Estándar
Ancho
Color (beta)

Automático
Claro

Oscuro
Para otros usos de este término, véase Batalla (desambiguación).

La Batalla de
Waterloo por William Sadler.
Una batalla se podría definir como un combate entre dos o más contendientes
en donde cada uno de ellos tratará de derrotar a los demás. Las batallas tienen
lugar más a menudo durante las guerras o las campañas militares y
normalmente pueden ser bien definidas por el espacio, el tiempo y la acción
llevada a cabo. Las guerras y las campañas son guiadas por
la estrategia mientras que las batallas son las fases en las que se emplea
la táctica. El estratega alemán Carl von Clausewitz manifestó que "el empleo
de batallas para ganar el fin de la guerra" era la esencia de la estrategia.

Antiguamente, también era denominado batalla el centro de un ejército,


distinguiéndolo así de la vanguardia de este y de su retaguardia. Aunque,
también antiguamente se usaba batalla para definir cada uno de los grupos en
los que era dividido un ejército.

|"Las batallas son monótonas repeticiones del mismo absurdo espectáculo y en


muy pocas puede señalarse el triunfo del ingenio sobre la fuerza".|

Características de una batalla


[editar]

Sitio de Gravelinas, donde se


produjo la Batalla de Gravelinas, con una victoria española sobre las tropas
francesas que obligó al rey francés a firmar la paz, y desistir de su invasión de
Italia. Esta batalla se produjo después de la batalla de San Quintín, y en honor
a esta victoria, el rey Felipe II mandó construir el Monasterio de El Escorial.
El historiador militar británico Sir John Keegan sugirió una definición ideal de
batalla como "algo que ocurre entre dos ejércitos dirigidos por la moral para
luego desintegrarse físicamente alguno de ellos" aunque los orígenes y los
resultados de muchas batallas raramente pueden ser resumidos así.

La "acción" de una batalla se fundamenta en cumplir un objetivo — el objetivo


ideal es la victoria pero la estrategia y las diversas circunstancias que pueden
darse suelen precisar un compromiso. Se estima que un contendiente logra la
victoria cuando su adversario se ha rendido, ha huido, ha sido forzado a
retirarse o bien se ha vuelto militarmente ineficaz. Sin embargo, una batalla
puede acabar en una victoria pírrica que finalmente favorezca al contendiente
derrotado. Si no se cumple ningún objetivo de la batalla, el resultado se
considera un empate. Un conflicto en el que uno de los bandos alcanza
involuntariamente un objetivo suele terminar convertido en una insurgencia.

Hasta el siglo XIX la mayoría de las batallas han sido de corta duración,
durando un día o menos — La Batalla de Gettysburg y la Batalla de
Leipzig fueron excepcionalmente largas llegando a durar tres días. Esto fue
debido principalmente a la dificultad de avituallar a un ejército en el campo de
batalla. La típica forma de prolongar una batalla era llevar a cabo un asedio.
Las mejoras en el transporte y la guerra de trincheras, incrementaron la
duración de las batallas hasta semanas y meses, como se pudo observar
durante la Primera Guerra Mundial. No obstante, en una batalla larga la
rotación regular de unidades permitía que los períodos de combate intensivo a
los que se veía sometido un soldado a nivel individual tendieran a ser más
breves.

Las batallas pueden ser a pequeña escala, involucrando a un bajo número de


individuos, quizás dos brigadas, o bien a gran escala, implicando así a ejércitos
enteros donde miles de soldados luchan a la vez. El espacio que ocupa una
batalla depende de la capacidad ofensiva de las armas de los combatientes.
Hasta el advenimiento de la artillería y las aeronaves, el espacio donde se
desarrollaba una batalla no iba más allá de donde alcanzaba la vista. Además,
la profundidad del campo de batalla también ha aumentado en la guerra
moderna, con unidades de respaldo en las retaguardias — suministro, artillería,
enfermería, etc. — que exceden en número a las tropas de combate de
avanzada.

Por lo general, las batallas son una multitud de combates individuales donde el
individuo sólo experimentará una pequeña parte de los acontecimientos. Para
el soldado de infantería, puede ser muy difícil distinguir entre un combate como
parte de un asalto menor o como parte de una ofensiva mayor, y muy
improbable que sea capaz de anticipar el curso de la batalla. Muy pocos
soldados de la infantería británica que estuvieran presentes en el Primer día del
Somme, 1 de julio de 1916, habrían anticipado que ellos estarían luchando en
esa misma batalla en menos de cinco meses.

Espacio de batalla
[editar]
Espacio de batalla es un término militar moderno para definir aquella estrategia
unificada que integra y combina las fuerzas armadas con el teatro militar de
operaciones, incluyendo todos los
ámbitos: tierra, mar, aire, información y espacio. Esto implica a su vez tener en
cuenta y comprender todos aquellos factores y condiciones necesarios para
obtener la máxima fuerza de combate, la máxima protección o las máximas
garantías de éxito en la ejecución de una misión. Dichos factores implican el
conocimiento pleno de las fuerzas aliadas y enemigas, de las instalaciones, del
clima, del terreno y del espectro electromagnético dentro de las zonas donde
se va a desarrollar la acción.

Factores que influyen en una batalla


[editar]
El desarrollo de una batalla y su resultado se ven influidos por diversos
factores. El número de hombres, los comandantes de cada ejército y las
ventajas debidas al terreno se encuentran entre los factores más importantes.
En términos generales, podemos describir los siguientes:

 Moral. Las batallas que han tenido lugar a lo largo de la historia han
demostrado que el estado de ánimo y la calidad de las tropas son a
menudo más importantes que la cantidad. Las guerras médicas, por
ejemplo, nos muestran como un ejército con una moral superior puede
vencer frente a las desventajas numéricas, especialmente en la Batalla de
las Termópilas. Un buen ejemplo de lo contrario es la Batalla de
Gaugamela. La calidad del ejército viene determinada por el estado de
ánimo, el cual dependerá del espíritu de las tropas, el equipo y el
entrenamiento que hayan recibido dichas tropas. Una unidad que cargue
sin ningún tipo de disciplina pero con la moral elevada puede llegar a salir
victoriosa del enfrentamiento. Esta táctica fue eficazmente empleada por el
ejército de la Revolución francesa.
 Armamento. Las armas y las armaduras también pueden llegar a ser un
factor decisivo, pero no siempre es así, como se pudo observar en
las guerras de Independencia de Escocia, donde los escoceses vencieron a
los ingleses a pesar de poseer un armamento muy inferior.
 Disciplina. La disciplina dentro de las tropas es otro factor muy importante.
En la Batalla de Alesia, los romanos, a pesar de encontrarse en inferioridad
numérica, vencieron gracias a la férrea disciplina de su entrenamiento.
 Terreno. Las batallas también pueden decidirse por el terreno en el que se
desarrollan. Capturar un terreno elevado, por ejemplo, ha sido la estrategia
principal en innumerables batallas. Un ejército que se asienta en un terreno
elevado obliga al enemigo a trepar, lo cual desgasta y sitúa al ejército en
una posición de inferioridad. Además, es físicamente más fácil atacar desde
una posición elevada que desde una posición inferior. Aunque este factor
ha perdido importancia en la guerra moderna con el advenimiento de
las aeronaves, el terreno aún puede ser vital para el camuflaje,
especialmente para la guerra de guerrillas.
 Generales. Los generales y los comandantes también juegan un papel
decisivo durante el combate. Julio César y Napoleón Bonaparte fueron
ambos generales excelentes cuyos ejércitos tuvieron un éxito legendario.
Un ejército que puede confiar en las órdenes de su líder con convicción de
su éxito siempre tendrá un estado de ánimo superior que un ejército que
duda cada movimiento. Los británicos en la Batalla de Trafalgar, por
ejemplo, achacan su éxito a la reputación del famoso almirante Lord
Nelson.
 Estrategia. La estrategia empleada en una batalla puede ser decisiva como
demostró Aníbal en la Batalla de Cannas teniendo muy pocas bajas frente a
un enemigo superior en número. Dentro de estrategia quedaría englobado
el orden de batalla.
Tipos de batallas
[editar]

La Batalla de Gettysburg, 1-3 de julio de 1863,


por Currier e Ives.
Las batallas pueden tener lugar en tierra, mar o aire. Mientras que las batallas
navales son anteriores al siglo V a. C., las batallas aéreas apenas tienen un
siglo de historia, siendo la más emblemática la Batalla de Inglaterra en 1940.
Durante la Segunda Guerra Mundial, las batallas navales y terrestres se han
convertido en un soporte aéreo. De hecho, durante la Batalla de Midway,
cinco portaaviones fueron hundidos sin necesidad de que las flotas entrasen en
contacto directo.

Hay diversos tipos de batallas:

 Una "batalla de encuentro" es una batalla premeditada, donde ambos


contendientes se enfrentan en el campo de batalla sin haber preparado su
ataque o su defensa.
 Una "batalla de desgaste" pretende infligir una mayor pérdida al enemigo
que la sufrida por uno mismo. Muchas batallas de la Primera Guerra
Mundial fueron intencionadamente (Verdún) o involuntariamente (Somme)
batallas de desgaste.
 Una "batalla de paso adelante" tiene como objetivo principal acabar con
las defensas del enemigo exponiendo los flancos, que quedan en una
posición vulnerable y así pueden ser destruidos.
 Una "batalla de circunvalación" — el Kesselschlacht del Blitzkrieg alemán
— rodea al enemigo en una bolsa (es prácticamente igual a una batalla
envolvente a mayor escala, pero rompiendo una brecha por las líneas
enemigas para colarse por ellas avanzado rápidamente, y a poder ser sin
obstáculo hasta finalizar el movimiento de tenaza).
 Una "batalla envolvente" implica un ataque por uno o por ambos flancos.
El ejemplo clásico es la doble envolvente de la Batalla de Cannas.
 Una "batalla de aniquilación" es aquella en la que la parte derrotada es
destruida en el campo de batalla, como ocurrió con la flota francesa en
la Batalla del Nilo.
 Una "batalla decisiva" es de particular importancia, bien porque pone fin a
las hostilidades, como en la Batalla de Hastings, bien porque determina un
momento decisivo entre los contendientes, como en la Batalla de
Stalingrado. Una batalla decisiva puede tener un gran impacto tanto a nivel
político como a nivel militar, cambiando el balance del poder y las fronteras
entre países. El concepto de "batalla decisiva" se hizo popular con la
publicación en 1851 de Edward Creasy The Fifteen Decisive Battles of the
World. Los historiadores militares británicos J.F.C. Fuller (The Decisive
Battles of the Western World) y B.H. Liddell Hart (Decisive Wars of History),
entre muchos otros, han escrito libros al estilo del trabajo de Creasy.
Diferencias entre las batallas terrestres a
lo largo de la historia
[editar]
Hay una diferencia obvia en el modo de luchar en las batallas a lo largo del
tiempo. Las primeras batallas debieron de ser entre rivales totalmente
desorganizados.1 Recientemente se ha descubierto la primera evidencia
convincente de una importante batalla de la Edad del Bronce.2 Sin embargo,
durante la Batalla de Megido, la primera batalla documentada con una fuente
fidedigna, en el siglo XV a. C., ya se puede observar como la disciplina real se
va imponiendo en ambos ejércitos.3 Esto continuó durante toda la Edad
Antigua y la Edad Media.4

Sin embargo, durante las guerras del Imperio romano, los bárbaros continuaron
usando métodos que implicaban multitudes desorganizadas (o solo
puntualmente organizadas, como para una emboscada). Ya en el Siglo de las
Luces, los ejércitos comenzaron a luchar en líneas altamente disciplinadas,
donde cada una seguía las órdenes de sus oficiales y luchaba como una
unidad sola en lugar de como individuos aislados, retomando la tradición
romana de combate. Cada ejército estaba dividido
en regimientos, batallones, compañías y pelotones. Estos ejércitos marcharían
alineados y en divisiones. Por otro lado, los indígenas americanos, no luchaban
en líneas, sino que utilizaban en su lugar métodos de guerrilla. Los Estados
Unidos durante la Revolución Americana también utilizaron esta táctica.
En Europa, durante las Guerras Napoleónicas, se continuaron usando líneas
disciplinadas, incluso en la guerra civil estadounidense. Más tarde, durante
la Primera Guerra Mundial, se impuso un nuevo estilo denominado guerra de
trincheras, indispensable ante la escasa movilidad del ejército y el uso masivo
de artillería y ametralladoras, la guerra se volvió estática al no poder abrir
brechas de suficiente profundidad. A esto le siguió la radio, para la
comunicación entre batallones. Posteriormente, la guerra química también
emergió con el uso de gas venenoso durante la Primera Guerra Mundial y
la guerra austro-prusiana.
En la Segunda Guerra Mundial, el uso de divisiones más pequeñas, pelotones
y compañías, cobraron mucha más importancia como cuerpos de operaciones
precisas y vitales. En lugar de la guerra de trincheras cerrada de la Primera
Guerra Mundial, durante la Segunda Guerra Mundial una red dinámica de
combates tenía lugar donde grupos pequeños se encontraban con otros
pelotones. Como consecuencia, las brigadas de elite pasaron a ser unidades
reconocidas y distinguidas. Los vehículos de guerra también se han
desarrollado y han evolucionado rápidamente en el último siglo, con el
advenimiento del tanque, que pudo reemplazar los cañones arcaicos de la
época de la Ilustración. Desde entonces, la artillería ha ido reemplazando
gradualmente al uso de tropas frontales. Actualmente, las batallas modernas
mantienen un estilo semejante al que imperaba durante la Segunda Guerra
Mundial, aunque se han ido agregando los últimos avances tecnológicos. El
combate indirecto a través del uso de aviones y misiles ha sustituido una gran
parte de las batallas de las guerra, donde las batallas van quedando
reservadas para aquellas ciudades que son capturadas.

Diferencias entre las batallas navales a lo


largo de la historia
[editar]
Portaaviones USS Yorktown (CV-5) días antes de la Batalla de Pearl Harbor.
Una diferencia significativa entre las batallas navales modernas y las primeras
formas de combate naval es el uso de infantería de marina, lo que introdujo la
guerra anfibia. Hoy, la infantería de marina es, de hecho, un regimiento de la
infantería que algunas veces lucha solamente en tierra y no permanece durante
mucho tiempo vinculado a la marina. Un buen ejemplo de una batalla naval
antigua es la Batalla de Salamina. En la mayoría de batallas navales antiguas
el enfrentamiento era llevado a cabo por barcos muy rápidos que usaban
un ariete en la proa con el fin de chocar con los barcos enemigos y hundirlos, o
bien maniobraban rápidamente para colocarse lo suficientemente cerca como
para permitir un abordaje y entrar así en combate cuerpo a cuerpo. Esta táctica
fue utilizada a menudo por aquellas civilizaciones que no tenían capacidad de
atacar al enemigo mediante artillería de largo alcance. Otra invención de
principios de la Edad Media fue el uso del fuego griego por los bizantinos, con
el fin de incendiar a distancia las flotas enemigas. Los barcos de demolición
utilizaban el método de chocar y explotar violentamente contra los barcos
enemigos.

Con la invención de los cañones, los barcos de guerra pasaron a tener una
utilidad adicional como unidades de apoyo para la guerra terrestre. Durante el
siglo XIX, el desarrollo de minas explosivas dio lugar a un nuevo tipo de guerra
naval. Además, durante la Guerra Civil de los Estados Unidos, se utilizaron por
primera vez los barcos acorazados, un nuevo tipo de barcos capaces de
soportar los impactos de los cañones, que rápidamente desbancaron y dejaron
obsoletos a los barcos de madera. Más tarde, durante la Primera Guerra
Mundial, los alemanes inventan el U-Boot ampliando el espectro de acción de
las guerras navales al terreno submarino. Con el desarrollo de la aviación
durante la Segunda Guerra Mundial, las batallas pasaron a tener un nuevo
escenario, el aire. Desde entonces, los portaaviones se han convertido en una
pieza fundamental en el ámbito de la guerra naval, actuando como una base
móvil para las aeronaves de guerra.

Las batallas aéreas a lo largo de la


historia
[editar]

Bombardero B-17 Flying Fortress utilizado


durante la Segunda Guerra Mundial.
Aunque el uso de la aviación, en la mayoría de los casos, siempre ha sido
como unidad de apoyo para los enfrentamientos terrestres o navales, ha ido
adquiriendo progresivamente una mayor importancia desde su implantación en
la Primera Guerra Mundial, donde comenzó siendo utilizada como unidad de
reconocimiento y de bombardeo a pequeña escala, altamente ineficaz ya que
lanzaban bombas de mano. El uso de la aviación en la guerra pasó a ser
crucial desde la guerra civil española y especialmente durante la Segunda
Guerra Mundial. El diseño de aviones se dirigió principalmente en dos sentidos:
los bombarderos, capaces de lanzar cargas explosivas a blancos terrestres o a
barcos; y los interceptores, que eran utilizados para derribar aviones enemigos
o bien para escoltar a los bombarderos hasta su destino (los enfrentamientos
entre aviones eran conocidos como “luchas de perros” (del inglés: dog fights)).
Entre las batallas aéreas más notables de este período cabe señalar la Batalla
de Inglaterra y la Batalla de Midway.

Otro importante avance en el mundo de la aviación llegó con el desarrollo


del helicóptero, usado por primera vez de forma efectiva durante la guerra de
Vietnam. Actualmente el helicóptero sigue siendo ampliamente utilizado para
transportar unidades terrestres a zonas de difícil acceso para un avión.

A día de hoy, los enfrentamientos aéreos directos son bastante raros. Los
interceptores más modernos están mucho más preparados y equipados para
bombardear blancos terrestres con gran precisión, que para enfrentarse a otra
aeronave en vuelo. De hecho, para defenderse de los interceptores enemigos
es más común utilizar baterías antiaéreas que flotas de aviones. A pesar de
esto, la aviación es utilizada hoy día como herramienta principal y fundamental
de apoyo para el ejército de tierra y la marina, como ha quedado patente en el
indispensable uso de los helicópteros para transportar y apoyar a las tropas, en
el uso de los bombarderos como primer ataque en muchos enfrentamientos y
en el reemplazo de los barcos de guerra por portaaviones, que actúan como
base aérea móvil y centro de operaciones.
Nombre de las batallas
[editar]

Batalla de Gibraltar (1607) por Hendrick


Cornelisz Vroom.
Las batallas casi siempre reciben su nombre por alguna característica
geográfica del campo de batalla, como el nombre de una ciudad, de un bosque
o de un río. Ocasionalmente, las batallas pueden recibir su nombre por la fecha
en la que tuvo lugar, como El glorioso 1 de junio. En la Edad Media se
consideraba muy importante escoger un nombre adecuado para las batallas, ya
que estos podían quedar inmortalizados por los cronistas. Por ejemplo, tras la
victoria de Inglaterra sobre el ejército francés el 25 de octubre de 1415, el rey
de entonces Enrique V de Inglaterra quedó con el heraldo mayor francés para
acordar el nombre de la batalla, la cual, por la cercanía del castillo, fue llamada
la Batalla de Agincourt. También se ha dado el caso en que ambos
contendientes adoptan diferentes nombres para la misma batalla, como es el
caso de la Batalla de los Dardanelos, que en Turquía es conocida como
la Batalla de Galípoli. Algunas veces, en las contiendas desarrolladas en
desiertos, puesto que no hay ciudades cercanas con las que nombrar las
batallas, se adopta un nombre que coincide con las coordenadas de la zona en
un mapa, como es el caso de la Batalla del 73 Este en la primera guerra del
Golfo.

Ciertos nombres de algunos lugares se han convertido en sinónimos de las


batallas que ahí tuvieron lugar, como es el caso de Passchendaele, Pearl
Harbor o El Álamo. Las operaciones militares, muchas de las cuales acaban en
batalla, tienen nombres en clave que no tienen por qué estar relacionados
necesariamente con el tipo o la localización de la operación. Algunas de estas
operaciones que han terminado en batalla han dado su nombre en clave a la
batalla, como es el caso de la Operación Market Garden y la Operación Rolling
Thunder.

Cuando en un campo de batalla se desarrolla más de una batalla del mismo


conflicto, se hacen distinciones con números ordinales como, por ejemplo,
la Primera y la Segunda batalla de Bull Run. Un caso extremo de esta situación
se puede observar en las doce Batallas del Isonzo – Primera a Duodécima –
entre Italia y el Imperio austrohúngaro, durante la Primera Guerra Mundial.

Algunas batallas son nombradas por convenio entre los historiadores


militares con objeto de ordenar y distinguir los períodos de los combates entre
sí. Tras la Primera Guerra Mundial, se formó un Comité de Nomenclatura de
Batallas Británico, con el objetivo de decidir unos nombres estándar para todas
las batallas y sus acciones subsidiarias. Para los soldados que habían luchado,
la distinción era puramente académica: un soldado que hubiera luchado
en Beaumont Hamel el 13 de noviembre de 1916 probablemente ignorara que
estaba tomando parte en lo que el comité denominaría «Batalla de Ancre».

Muchos combates son demasiado pequeños para merecer un nombre. Los


términos como “acción”, “escaramuza”, “asalto” o “patrulla ofensiva” son
utilizados para describir enfrentamientos o batallas a pequeña escala. Estos
combates suelen tener lugar dentro de una batalla propiamente dicha y, si bien
tienen objetivos concretos, no son necesariamente decisivos. Algunas veces,
los soldados no son capaces de decidir si el enfrentamiento en el que han
participado es realmente una batalla o simplemente una acción. Tras la Batalla
de Waterloo algunos oficiales británicos dudaban de si los eventos acaecidos a
lo largo de ese día merecían el título de “batalla” o habían sido una mera
“acción”.

Efectos de una batalla


[editar]
Las batallas tienen efectos tanto a nivel individual (personal) como a nivel
global (político). El efecto a nivel personal de una batalla puede ser
tanto psicológico como físico. Los efectos psicológicos pueden provocar
trastornos mentales graves en aquellos individuos que hayan pasado por
situaciones traumáticas durante la batalla. Por ejemplo, hay muchos
supervivientes de una batalla que sufren pesadillas recurrentes o reacciones
anormales ante ciertas imágenes y/o sonidos. Los efectos físicos son aquellos
que afectan únicamente a la integridad física de la persona como cicatrices,
amputaciones, lesiones, pérdida de audición, ceguera y parálisis.

El efecto a nivel político también es evidente. Cuando un contendiente vence


en una batalla decisiva puede lograr la capitulación del enemigo forzándole a
someterse a los intereses del vencedor, bien cediendo territorio, bien
cambiando políticas internacionales en favor del vencedor. Las batallas que
han tenido lugar en guerras civiles han decidido el destino de monarcas y de
facciones políticas enfrentadas. Un ejemplo de esto puede verse en la guerra
de las Dos Rosas y en el Levantamiento Jacobita. También cabe destacar
como las batallas pueden afectar a la continuación o final de una guerra. Un
ejemplo de esto es la Batalla de Inchon. Por último hay que mencionar también
el caso de numerosas batallas que teniendo cuantiosos efectos personales,
carecen finalmente de efectos políticos. Un ejemplo manido es lo que se
conoce como victoria pírrica.

Las batallas en el arte


[editar]
Esta sección es un extracto de Pintura de batallas.[editar]
Pintura de batallas es un género pictórico, subgénero de la pintura de historia,
que se especializa en la representación de batallas. Las características
diferenciadas de una batalla naval y una batalla terrestre (y dentro de las
terrestres, las de un combate singular, una escaramuza, una batalla campal,
un asedio, un duelo artillero -con o sin trincheras-, una carga de caballería, etc.)
se marcan tanto en la pintura de paisajes como en los elementos propios de la
batalla (uniformes, armas y pertrechos, barcos, caballos, etc.)

Aunque tiene precedentes desde el arte antiguo (estela de Naram-Sin, relieve


de la batalla de Qadesh en el templo de Ramsés II (Abu Simbel), escenas
bélicas en la cerámica griega,5 batalla de Issos en el mosaico de Alejandro), es
en el Renacimiento cuando comienza a tener desarrollo, con ejemplos como
la batalla de San Romano de Paolo Ucello (que representa en tres tablas),
la batalla de Ostia representada en una de las estancias de Rafael y la
emulación competitiva entre los malogrados murales de Miguel Ángel (batalla
de Cascina, del que solo pintó el cartón, que se conoce a través de una copia
de Bastiano da Sangallo) y Leonardo (batalla de Anghiari, desaparecido, que
se conoce a través de una espléndida copia parcial de Rubens).

Batalla de San Romano (Florencia).

Batalla de San Romano (París).

Batalla de San Romano (Londres).

Batalla de Ostia.

También podría gustarte