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Untoiglich

El capítulo aborda la problemática de los diagnósticos apresurados en niños que no se ajustan a las expectativas escolares, destacando el caso de Alicia, una niña diagnosticada con Trastorno por Déficit de Atención que en realidad sufría abuso por parte de su padre. Se enfatiza la importancia del sostén emocional y físico por parte de los adultos en la constitución psíquica del niño, así como la necesidad de intervenciones adecuadas que vayan más allá de la medicación. Además, se discuten las implicaciones del abuso intrafamiliar y su impacto en la subjetividad del niño, resaltando la necesidad de romper el silencio y la complicidad en estos casos.
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El capítulo aborda la problemática de los diagnósticos apresurados en niños que no se ajustan a las expectativas escolares, destacando el caso de Alicia, una niña diagnosticada con Trastorno por Déficit de Atención que en realidad sufría abuso por parte de su padre. Se enfatiza la importancia del sostén emocional y físico por parte de los adultos en la constitución psíquica del niño, así como la necesidad de intervenciones adecuadas que vayan más allá de la medicación. Además, se discuten las implicaciones del abuso intrafamiliar y su impacto en la subjetividad del niño, resaltando la necesidad de romper el silencio y la complicidad en estos casos.
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Capítulo IV “Los diagnósticos como coartada en la clínica con niños”- Gisela

Untoiglich

En los últimos años se ha profundizado como problemática clínica la derivación que las
instituciones escolares realizan de niños que no se acomodan a lo esperable y que
rápidamente reciben diversos “diagnósticos”, siendo las clasificaciones más predominantes
como Trastorno por déficit de atención con o sin Hiperactividad, como trastorno
oposicionista desafiante e incluso como trastornos generalizados del desarrollo. De esta
manera, se suelen indicar tratamientos de modificación conductual que con frecuencia son
acompañados con psicofármacos, tratando de “acomodar al niño” a lo que se espera de él.
Así, tomando en cuenta sólo los comportamientos observables, no se observan los
problemas subyacentes que ocasionan dicho sufrimiento. Para comprender esto, la autora
explica el caso de Alicia.
Alicia es una niña de 4 años que fue derivada por el jardín de infantes a un neurólogo por
presentar una permanente inquietud y desatención, según expresa la institución a la cual la
niña asiste. El neurólogo, luego de realizar diversos exámenes que dieron resultados
normales, diagnostica a Alicia Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, para lo
cual propone una medicación específica. La madre de Alicia se niega a tal medicación, por
lo que la niña posteriormente es derivada a un tratamiento de Psicomotricidad.
A la primera entrevista sólo asiste la madre, quien manifiesta que se hija fue adoptada en
los primeros meses de vida y que acaban de mudarse a esa ciudad en la cual no tienen ni
familia ni amigos. Afirma que lo que se plantea desde el jardín no concuerda con lo que ella
observa en su hija y que se encuentra preocupada por el rendimiento de Alicia en el jardín.
Además, en las primeras entrevistas de terapia psicomotriz, se pudo observar la dificultad
de la niña en desarrollar juego espontáneo, la imposibilidad de relatar sucesos acontecidos
y la dificultad para concluir las sesiones.
A partir de todo esto se decide realizar una observación de la niña en la institución escolar,
donde se la pudo observar muy diferente a la que concurría a las sesiones, quien en el
jardín no utilizaba la comunicación verbal. Allí, la docente manifiesta la preseencia de
situaciones de masturbacion en la niña y cambios de comportamiento ante la presencia de
su madre.
Luego de varias sesiones y entrevistas con los padres, así como también de proponer una
interconsulta con una psicóloga que no se llevó a cabo, la terapeuta decide pensar a la niña
desde otro lugar y así logra observar cambios en el trabajo con Alicia: la misma logra armar
un juego simbólico con muñecos/títeres y relatar situaciones vividas en la casa y el jardín,
ligando lo somático y lo psíquico. De esta manera la psicomotricista descubre, a partir del
relato de Alicia, que esta era abusada por su padre y decide manifestarselo a la madre,
quien muestra desconcierto y preocupación por lo que puede sucederle a su hija.
A partir de todo esto, se decide realizar una derivación a psicología que es aceptada por la
madre, donde la niña narra los acontecimientos de manera similar. Así, se observa un
cambio de actitud muy significativo en Alicia, quien se muestra más abierta y comunicativa
en la institución escolar. Luego de la evaluación psicológica, se decide realizar una
presentación conjunta con la escuela a la justicia y efectuar acciones legales.

En este sentido, es importante tener en cuenta que todo infante necesita de los
intercambios con los otros, del sostén del Otro para su supervivencia física y para su
armado psíquico. El cerebro, psiquismo y subjetividad se constituyen de forma entrelazada,
en una relación dialéctica entre subjetividad, cuerpo biológico y el grupo social en el que el
sujeto habita y la época histórica en la que transcurre. Para esto es necesario que un adulto
se encuentre presente para el intercambio de afecto que necesita el niño (el sostén del
adulto), ya que si se producen fallas en estas condiciones, se podría perturbar la
constitución psíquica. Interdicción, contención, afecto, cuidado y confianza serán entonces
los ejes centrales del encuentro entre el niño en proceso de constitución y el adulto a cargo
de su crianza.
Cuando el entorno falla en el sostén (holding) emocional y físico y en el cuidado, se
favorece el desmembramiento del yo, que ocasiona que el niño se vea invadido por una
angustia extrema. Por lo tanto, cuando el holding fracasa, la continuidad existencial se ve
amenazada y el infante vive acechado por angustias primitivas que dejan marcas
traumáticas en la constitución del psiquismo.
En el momento en que los malestares de un niño se despliegan en el ámbito escolar, se
garantizan ciertos niveles de visibilidad e intervención de adultos, ya que estos pueden
posibilitar intervenciones que modifiquen el problema que presenta el niño.
Alicia manifestaba dos conductas significativas en la escuela: se masturbaba
compulsivamente y no jugaba. Estas cuestiones llevaron a interrogar sobre el modo en
cómo la niña estaba construyendo su subjetividad.
Es fundamental pensar en los aportes de Sigmund Freud, quien propone que el olvido de
ciertas escenas vividas se debe a un “bloqueo”. En el caso de Alicia se observa que ese
bloqueo se relaciona con la imposibilidad de elaborar las situaciones vividas. Lo que
sucedió con la niña fue que al no haber un adulto confiable, en el cual la niña pudiera
confiar, resultó imposible la posibilidad de que ella pueda transmitir lo vivido.
En este caso el recuerdo aparece a partir de que la terapeuta se introdujo en el trabajo y
habilitó esa posibilidad a través del juego, dando lugar a que se introduzcan elementos
simbólicos que permitieron la construcción de la escena y visibilizaron el despliegue de
elementos traumáticos, comprendiendo lo que estaba aconteciendo. Como sabemos, en la
infancia la vía de acceso para estas manifestaciones inconscientes son el juego o el dibujo,
como forma de expresar aquello que al niño le ha resultado traumático y angustiante.
Winnicott (1971) plantea que el trabajo terapéutico consiste en hacer posible el juego allí
donde no lo era, en restituir al paciente su capacidad de jugar. Sin embargo, con frecuencia,
en situaciones de gravedad, no se trata de restituir, sino de instaurar una capacidad que
antes no existía.
Por otro lado, Freud plantea además que la psique cae en el afecto de la angustia cuando
se siente incapaz de tramitar un peligro que se acerca desde afuera. La angustia sería el
estado de expectativa frente al peligro y preparación para este. El miedo requiere un objeto
determinado. Y, por último, el terror es el estado en que se cae cuando se corre un peligro
sin estar preparado.
Alicia oscilaba entre el miedo, la angustia y el terror. Miedo a ese padre al que quería , con
el que deseaba estar pero que le causaba dolor. Terror porque si bien percibía el peligro, se
encontraba sola ante esa situación. Y angustia porque no sabia en que adulto confiar.
Cuando a tan corta edad las figuras de crianza no garantizan el cuidado físico psíquico del
niño, es muy difícil que este pueda armar su subjetividad y transitar por el mundo.

Abuso: cuestiones psíquicas, legales y éticas


Se puede definir el abuso como una situación donde el adulto ejerce, a través del poder,
alguna conducta o forma psicológica que vulnere la sexualidad del niño.
Ferenczi habla de abuso infantil como una situación más común de lo aceptada, que puede
suceder en las mejores familias y que provoca efectos devastadores en quienes lo sufren.
En la situación de abuso intrafamiliar el niño queda privado de su historia, se rompe la
cadena generacional que garantiza el cuidado y el niño queda aislado presentando muchas
dificultades para subjetivarse.
Los elementos centrales del abuso intrafamiliar son la coerción, el secreto, el silencio y la
complicidad o indiferencia de los otros miembros de la familia (grupo familiar abusivo).

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