Emergencias Hídricas en el Alto
Valle
Las provincias de Neuquén y Río Negro poseen una gran cuenca hídrica de agua
dulce, conformada por los Ríos Limay, Neuquén y Negro. Éstos constituyen el
sistema hidrográfico más importante del territorio Nacional Argentino.
Desde que el hombre se asentó en la Patagonia, lo hizo a orillas de estos ríos y
lagos, ya que la obtención de alimentos y el viajar eran mucho más fáciles cerca
de estos cuerpos de agua. La disponibilidad de agua dulce y potable fue un
factor decisivo para el asentamiento y desarrollo de estos pueblos, e influyó en sus
culturas notoriamente. La importancia ancestral de las distintas civilizaciones
hacia el agua sigue teniendo vigencia hasta el día de hoy.
Sin embargo, luego del genocidio de la Conquista del Desierto, liderada por Julio
A. Roca, la visión sobre los recursos naturales acuíferos de la Patagonia cambió,
en pos del modelo que estaba empezando a formarse en el país. Luego de la
erradicación de los pueblos originarios, empezó a generarse la construcción de la
región como zona productora de peras y manzanas, formando diques, canales, y
todo tipo de infraestructura para el encauce del río para uso agricultor y humano.
Hoy en día, aunque el agua sigue siendo utilizada para los cultivos de la región, y
para consumo humano (el cuál se amplió gracias a la creciente población de las
ciudades aledañas, como Fiske Menuco, Neuquén, Cipolletti, etc.), una gran
parte de ésta va a la producción hidrocarburífera, un fenómeno no tan reciente
en la zona. La contaminación de la cuenca por parte del consumo humano
personal, la extracción de gas y petróleo por medio del fracking y la sequía por el
inminente cambio climático, hace que nos lleven a la problemática que
desarrollaremos en este proyecto: las emergencias hídricas del Alto Valle y Río
Negro. Una situación que involucra a todo ser viviente de la zona, ya sea animal o
humano, y a nuestro ecosistema entero.
En la actualidad, la cuenca hidríca que nos beneficia a los pobladores del Alto
Valle de Río Negro está en peligro por muchas razones.
La economía de la provincia fue lentamente transformándose, teniendo
como base la extracción de hidrocarburos por medio del Fracking. Este es uno
de las principales problemas que afectan al agua de la zona. El modelo del
Fracking no sólo es perjudicial por su forma de extracción (que consiste en la
perforación pasando por las napas subterráneas de agua, corriendo riesgo de su
contaminación, y el uso desmedido de agua, que se inyecta en los pozos para
poder extraer gas y petróleo). También, poseen un alto riesgo de derrame, y por
su cercanía a ciudades y ríos, esto conlleva un gran riesgo para la salud humana,
animal y vegetal.
Los derrames de petróleo en la provincia de Río Negro son incontables.
Localizados cerca de ciudades, en la meseta o incluso a metros del río, producen
un impacto ambiental indeterminable, por la gran cantidad de petróleo
derramado, y la poca acción de parte de las empresas responsables y el Estado
provincial.
Tan sólo en Allen, ciudad del Alto Valle y zona activa de Fracking, se reportaron
derrames cuatro años seguidos (del 2013 al 2016), el más reciente siendo en el
2019. Estos derrames llegan inevitablemente a las napas de agua y al río,
contaminando con metales pesados el agua usada para consumo humano.
Estudios realizados años posteriores a estos derrames indican la presencia de altos
niveles de mercurio, plomo, cadmio y cobalto en el agua de la región, elementos
que son altamente nocivos para la salud humana.
Estas prácticas vienen ligadas a otros tipos de problemas, como el calentamiento
global. Al correr la fruticultura de lado en el modelo económico, grandes
hectáreas productivas que contribuían a la mitigación del calentamiento global
por la gran cantidad de árboles y plantas productoras de oxígeno, fueron
desalojadas, dejando terrenos secos y estériles; tanto para la extracción de
petróleo o, por la problemática que mencionaremos luego, para la construcción
de viviendas. Gracias a este panorama zonal/mundial con respecto al
calentamiento global, la cuenca hídrica del Alto Valle viene acumulando 14 años
de sequía, por la falta de agua de deshielo y el uso desmedido de agua. Si la
zona volviera a ser una zona exclusivamente productiva fruticultura, el agua no
alcanzaría para toda la producción del Valle.
Además, el gran crecimiento de la población en la zona no pasa inadvertido en
la cuenca. Los desbordes cloacales y su llegada al Río Negro, o el vertido directo
de estas aguas sin tratamiento previo, son problemas que se afrontan todos los
años, y que se notan más en las temporadas de calor, en las que las actividades
recreativas en los brazos del río deben ser interrumpidas por la concentración de
bacterias como la Escherichia Coli, producida por estos residuos. La expansión de
las ciudades también conlleva una mayor contaminación del agua por parte de
residuos orgánicos, plásticos y de otros materiales, y la erradicación de zonas
productivas, como se mencionó anteriormente.
Resumiendo en pocas palabras, la situación de la cuenca hídrica es crítica. Hasta
que no se cambien estos problemas, buscando soluciones sustentables, el
panorama sólo empeorará con el tiempo.
Estas son problemáticas de interés social, y se presenta un abordaje
comunitario, con asambleas que defienden el derecho al acceso al agua limpia
y potable, la convocación a marchas y eventos, y la concientización por medio
de material audiovisual, visual y escrito. Aún así, hay una desensibilización en la
mayor parte de la población sobre este hecho, ya que los dirigentes provinciales
y zonales siempre han hecho oídos sordos a estos reclamos, violando derechos
básicos humanos, vendiendo tierras y fuentes de agua dulce y salada a las
empresas que las explotan y contaminan, poniendo en riesgo la salud humana,
animal y del ambiente.
Es importante abordar estos temas contundentemente antes de que sea
demasiado tarde y no podamos accionar al respecto.
Bibliografía que se usó en este texto:
Artículos periodísticos, entrevistas, sitios web:
“Derrame de petróleo en Río Negro: 96 horas sin certezas” (Diario río Negro,
2021)
"Derrame petrolero en Allen-Río Negro” (Prensa Obrera, 2018)
"Viedma: Un estudio detectó contaminación en el Río Negro” (ADN, 2019)
"Además del Paraná, otros ríos estratégicos fueron declarados en emergencia: La
cuenca hídirca que riega el Alto Valle acumula 13 años de sequía” (Bichos
de campo, 2021)
"La Cuenca” (AIC) Observatorio Petrolero Sur
Recursos audiovisuales:
Documental “Cultivar el desierto” (Mariano Álvarez, 2018)