EJERCICIOS DE MINDFULNES PARA NIÑOS
RESPIRACIÓN DE LA ABEJA
Es un ejercicio centrado en la respiración que le ayuda a calmarse. Deben taparse las
orejas con los dedos, cerrar los ojos e imitar el sonido de las abejas. Es un ejercicio de
control que invita a la interiorización y les ayuda a calmar sus ánimos.
LA MEDITACIÓN DE LA RANA
Las ranas pueden permanecer muy quietas observando lo que pasa a su alrededor. Su
barriga se hincha cuando les entra aire y se deshincha cuando les sale. Se trata de respirar
como una rana, para que noten el movimiento de la barriga sin prestar atención a otros
estímulos. Con este ejercicio se aprende a ser paciente, a relajarse y a estar calmado.
TOMAR CONSCIENCIA DE LO QUE COMEN
Hay que comer lentamente para desarrollar una relación placentera con los alimentos,
utiliza una fruta vistosay pidele al niño que la observe: el color, la textura y su olor. Después
de pelarla y observar sus diferentes texturas, puede empezar a comerla con los ojos
cerrados, mordiéndola y masticándola lentamente para potenciar las sensaciones que se
despiertan en el gusto.
RELAJARSE ANTES DE DORMIR
Cuando ya están en la cama, puedes poner en práctica un ejercicio de relajación guiada, a
modo de radiografía corporal. Pídeles que cierren los ojos y vayan trasladando su atención
a las distintas partes del cuerpo. De este modo se tranquilizan y toman conciencia de su
cuerpo.
FOMENTAR LA GRATITUD
Podemos ayudar a los niños a ser agradecidos y que pongan su foco de atención en todo lo
que tienen y no en lo que desean. Escoge un momento de la semana para repasar todas las
cosas buenas que tienen en el presente para que aprendan a valorarlas.
COMPAÑERO DE RESPIRACIÓN
Un niño pequeño es probable que no te llegue a entender cuando le dices «pon tu atención
en la respiración», por eso esta técnica puede resultar muy útil. Pide al niño que se tumbe
boca arriba con su peluche o juguete preferido encima de su barriga y propón que se fije en
cómo sube y baja a la vez que él inspira y espira.
ESCUCHAR SONIDOS
Por ejemplo, los niños pueden escuchar el sonido de un instrumento que tenga una gran
vibración, como una campana. Para poder apreciarlo, deberán mantenerse en silencio para
poder dejarse llevar por el sonido y potenciar así la concentración. se puee repetir este
ejercicio con varios instrumentos o materiales.