KANT
Intereses esenciales de la razón (Kant llamó intereses esenciales de la razón a las
cuestiones de la vida humana en las que la razón debía intervenir).
TEORÍA DEL CONOCIMIENTO. ¿QUÉ PUEDO CONOCER?
¿Puede la metafísica ser ciencia?: La metafísica es un conocimiento puramente
especulativo y aislado de la experiencia. Sus objetos de estudio han sido: Dios, el alma, la
libertad y el mundo en su totalidad. Kant se da cuenta de que se necesita un cambio en la
filosofía que se denominará la revolución copernicana de Kant que consiste en que los
fenómenos dados por la experiencia se rijan por unas reglas que ya existen a priori en mi
mente.
¿Qué es ciencia?:Para Kant un juicio es la acción y el efecto de pensar y para que un
juicio sea científico debe cumplir dos condiciones; que aumente el conocimiento es la
condición material y viene dada por la experiencia. Que sea universal y necesario: es la
condición formal, por lo que es puesta por mí siendo a priori y trascendental. Debe ser
objetivo y cumplirse siempre para no incurrir en contradicción.
Hay juicios en los que se establece una relación entre sujeto y predicado; pueden ser
juicios analíticos; el predicado está incluido en el sujeto. Son explicativos y no pueden ser
científicos. Juicios sintéticos; el predicado no está incluido en el sujeto y son extensivos.
Otro tipo de juicios son aquellos en los que su verdad es dependiente o independiente de la
experiencia: a priori: su verdad es independiente de la experiencia. A posteriori: su
verdad es dependiente de la experiencia.
Kant explica que el juicio científico es el juicio sintético a priori, porque cumple con las
dos condiciones necesarias para ser científico, es extensivo y aporta información y es
universal y necesario.
Estética trascendental: Kant define la estética trascendental como la ciencia de todos los
principios de la sensibilidad a priori. Los objetos vienen dados mediante la sensibilidad y
reciben el nombre de intuiciones empíricas. Estas intuiciones son organizadas utilizando
las intuiciones puras del espacio y del tiempo. Si una intuición empírica no es percibida
dentro del marco espacio-temporal, si no del espacio-tiempo dan lugar a intuiciones puras.
Por eso Kant los llama intuiciones puras o formas a priori de la sensibilidad. El espacio
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y el tiempo son las condiciones para poder percibir y a la unión de las intuiciones
empíricas y las intuiciones puras Kant las llama fenómeno.
Analítica trascendental: El conocimiento se obtiene a través de conceptos y estos solo
son posibles en el entendimiento, que nos permite elaborar juicios uniendo conceptos.
Estos conceptos pueden ser de dos tipos: conceptos empíricos que se aplican a la
sensación. Son a posteriori, surgen cuando se intuyen objetos sensibles. Conceptos puros o
categorías que son a priori y constituyen la forma, la condición bajo las cuales pensamos y
conocemos los objetos.
Para elaborar el juicio necesitamos los conceptos empíricos, pero en este juicio interviene
un concepto puro que es el de causalidad, siendo éste una condición necesaria para que yo
pueda tener experiencias sobre el mundo.
Otra categoría importante es la de sustancia, que hace referencia a los fenómenos que
permanecen en el tiempo. Kant defendió que si los fenómenos no fuesen permanentes sería
imposible el conocimiento.
Debido a la categoría de causalidad y sustancia y a la de acción recíproca son posibles los
juicios sintéticos a priori, dichos juicios hacen referencia al mundo fenoménico, son
universales y necesarias.
La Analítica trascendental determina que las categorías se pueden aplicar exclusivamente
a los fenómenos dados por la sensibilidad. Si los objetos son para mí en la medida en que
son intuidos y luego categorizados por mi mente, es lógico suponer que cómo sea el objeto
en sí mismo no podemos percibirlo ni, conceptualizarlo. De ahí la distinción entre
fenómeno, lo que aparece en mi mente, frente a noúmeno, la cosa en sí que no puede ser
intuida. No puedo conocer el alma pero si pensar en ella.
Aplicar las categorías a aquello de lo que no tengo intuición empírica supone un uso
ilegítimo de estas. El noúmeno delimita lo que puede ser conocido científicamente frente a
lo que solo puede ser pensado.
Dialéctica trascendental: La razón realiza una unificación de todo el conocimiento
reduciendo todos sus contenidos a unos principios trascendentales o incondicionadas. Los
principios a los que hace referencia son las ideas trascendentales de alma, mundo en su
totalidad y Dios.
Kant denomina a las ideas conceptos puros de la razón, porque no cumplen la condición
establecida y, no podemos intuirla empíricamente ni tenemos experiencia de ellas. Kant
explica cómo las ideas trascendentales unifican todos los fenómenos; la idea del alma
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unifica los fenómenos de la experiencia interna. La idea del mundo unifica los fenómenos
de la experiencia externa. Ambas se unifican en la idea de Dios.
A través de ellas podemos pensar los fenómenos en su totalidad pero no conocerlos. Y este
ha sido el error de la metafísica dogmática, intentar aplicar las categorías ilegítimamente
a las ideas trascendentales, lo que ha generado que la razón incurra en una serie de
contradicciones y errores. Por tal motivo la crítica kantiana se divide en tres partes; la
psicología racional estudiaba la idea del alma. Al aplicar las categorías a la idea de alma
originamos paralogismos, razonamientos lógicamente engañosos que nos inducen a creer
en la existencia de un alma como sustancia simple. La cosmología se ocupaba de la idea
de mundo en su totalidad. Al aplicar las categorías a la idea de mundo incurrimos en
antinomias, son en contradicciones que se manifiestan cuando se argumenta con validez.
La teología racional analizaba la idea de Dios. Kant llama ideal de la razón pura a la
pretensión de conocer científicamente la idea de Dios. Por otro lado, al analizar los
argumentos sobre la existencia de Dios concluye que ninguno de ellos es válido.
De la Dialéctica trascendental de Kant podemos extraer dos conclusiones; si todo el
conocimiento científico depende de la sensibilidad y la experiencia, es evidente que la
metafísica no puede ser ciencia y es imposible formular juicios sintéticos a priori sobre sus
objetos. Las ideas de la razón pura deben ser tomadas como principios regulativos, de esta
manera se establecen unos límites; negativamente, las ideas nos indican que no se pueden
aplicar las categorías a los noúmenos. Positivamente, nos impulsan a ampliar el campo de
la investigación. Aunque no podamos conocer el mundo, ni el alma ni a Dios debemos
actuar como si pudiésemos.
Teoría ética: ¿Qué debo hacer?: Los principios éticos deben proceder de la propia razón
y ser a priori, universales y necesarios. Al buscar estos principios fundamentales Kant
analiza las teorías éticas anteriores.
Las éticas materiales: Las éticas materiales son aquellas que tienen un contenido
concreto. Aconsejan sobre cómo actuar. Sus imperativos son hipotético, y representan los
medios para conseguir un fin.
Los imperativos hipotéticos son empíricos y a posteriori. Por eso sus principios de acción
subjetivos se aplican a una situación particular. Como sus principios no vienen dictados
desde dentro de la razón las denomina heterónomas. No pueden dar lugar a auténticos
principios morales porque se guían por inclinaciones.
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La ética formal: La auténtica moralidad debe establecer sus principios desde la propia
razón. Tiene que ser formal, carente de un contenido concreto, porque debe ser a priori,
universal y necesaria. La moral formal establece un marco de actuación racional que cada
hombre debe aplicar siguiendo la ley moral, el imperativo categórico. Sus preceptos son
principios objetivos y universales.
El imperativo categórico: El imperativo categórico es una guía de la voluntad para que
cualquier máxima se convierta en una acción legisladora universal. Es universalmente
válido y está dictado por la razón. Por eso la ética formal es definida por Kant como
autónoma de la voluntad es el principio supremo de la moralidad.
El significado esencial del imperativo categórico es que tus decisiones morales particulares
sean de tal modo que se puedan universalizar. Las formulaciones del imperativo categórico
son las siguientes; “Obra solo de acuerdo con la máxima por la cual puedas querer al
mismo tiempo que se convierta en ley universal”. “Obra como si la máxima de tu acción
debiera convertirse por tu voluntad en ley universal de la naturaleza”. “Obra de tal modo
que uses la humanidad, tanto en tu propia persona como en la persona de cualquier otro,
siempre a la vez como un fin, nunca simplemente como un medio”. “Obra como si por
medio de tus máximas fueras siempre un miembro legislador en un reino universal de los
fines.
El deber y la buena voluntad: El deber es la necesidad de una acción por respeto a la ley.
Hace referencia a un acto moral que excluye cualquier tipo de inclinación, el puro respeto a
la ley, el imperativo categórico es el fundamento de la voluntad. Las acciones pueden ser:
contrarias al deber (inmoral e ilegal). Conforme al deber (legal pero no moral). Por
deber (es la única acción moral).
Los actos realizados por deber se corresponden con una voluntad buena. Cuando una
voluntad es buena alcanza la santidad. Una voluntad santa es aquella que obra siempre
siguiendo el imperativo categórico y su acción es ejecutada como ley universal. El
problema es no conduce a la felicidad. En la ética kantiana no coinciden la virtud y la
felicidad. A este desencuentro Kant lo llama antinomia de la razón práctica y no es
posible alcanzar el bien supremo en el mundo fenoménico, pero sí en el nouménico.
¿Qué me cabe esperar? Postulados de la razón práctica: Los postulados son
proposiciones teóricas no demostrables que surgen de la necesidad de la ley moral.
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Es necesario admitir sin necesidad de demostración la existencia de la libertad para que se
pueda hablar de acción moral. Si no existe la libertad, tampoco la responsabilidad de la
acción moral, porque todos los actos estarían determinados.
Ningún ser racional es capaz de actuar siempre de acuerdo con el imperativo categórico
por lo que hay que postular la inmortalidad del alma para que haya una progresión moral
hasta el infinito.
La inmortalidad del alma y la naturaleza del bien supremo requieren la existencia de un ser
supremo que garantice que el hombre tenga un alma inmortal y que pueda ser
simultáneamente virtuoso y feliz. Por eso hay que postular la existencia de Dios.