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Impacto del Factor Humano en Conducción

El documento aborda el factor humano en la accidentología, enfatizando la importancia de las condiciones psicofísicas del conductor para una conducción segura. Se detallan factores que pueden alterar estas condiciones, como la fatiga, el sueño, el estado emocional, el consumo de alcohol y el uso de drogas y medicamentos, todos los cuales afectan la atención y la capacidad de reacción del conductor. Se concluye que es fundamental reconocer y gestionar estos factores para prevenir accidentes viales.

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Impacto del Factor Humano en Conducción

El documento aborda el factor humano en la accidentología, enfatizando la importancia de las condiciones psicofísicas del conductor para una conducción segura. Se detallan factores que pueden alterar estas condiciones, como la fatiga, el sueño, el estado emocional, el consumo de alcohol y el uso de drogas y medicamentos, todos los cuales afectan la atención y la capacidad de reacción del conductor. Se concluye que es fundamental reconocer y gestionar estos factores para prevenir accidentes viales.

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TEMA 3. Triángulo de Accidentología.

A. FACTOR HUMANO

TEMARIO:
1. Factor Humano
2. Factores que alteran las condiciones psicofísicas
1. Sueño
2. Fatiga
3. Estado emocional
4. Alcohol
5. Drogas y medicamentos

1. FACTOR HUMANO
Como anteriormente se mencionó, el factor humano refiere a las condiciones
del conductor.

Para ello, es preciso aclarar que no es lo mismo manejar, que conducir. El


primero de ellos, hace referencia a saber manipular los comandos del vehículo.
Mientras que conducir, no sólo implica esto último sino también hacerlo de
acuerdo a las normas de tránsito vigentes. Dentro de estas normas, está
establecido que el conductor debe disponer de sus condiciones psicofísicas al
máximo. Estas son todas las capacidades necesarias para llevar a cabo la
compleja actividad de conducir, y es compleja porque requiere de una atención
al máximo, para registrar todos los estímulos presentes en la vía pública, junto
a la capacidad de generar una respuesta rápida y acertada para una perfecta
coordinación motriz que ejecute la acción. De allí, deviene la importancia de
la revisión médica que se realiza tanto para obtener la licencia como para
renovarla.

Ahora bien, se debe tener en cuenta que a pesar de haber superado la revisión
médica, las condiciones psicofísicas del conductor pueden ser alteradas o
disminuidas, por distintos factores, que detallaremos a continuación.
2. FACTORES QUE ALTERAN LAS CONDICIONES PSICOFÍSICAS
2.1. Fatiga
La fatiga puede ser física o psíquica, produciéndose ambas por un esfuerzo
intenso.
● Fatiga físico-corporal: produce una sensación general de cansancio
muscular, así como una falta de precisión y lentitud de los movimientos.
● Fatiga psíquica: disminuye la concentración y la percepción de estímulos
externos aumentando así el tiempo de reacción y la tendencia a
distraerse.

La fatiga puede verse incrementada por:


● Factores externos: Monotonía de la vía, condiciones climáticas
adversas, etc.
● Factores relacionados con el vehículo: Falta de ventilación, excesivo
ruido, exceso de calefacción, falta de luz, etc...
● Factores relacionados con el conductor: Stress, posición inadecuada,
preocupaciones, etc.

La fatiga sólo puede contrarrestarse con el descanso. La ingestión de


alcohol, estimulantes, medicamentos y demás no disminuye la fatiga.

2.2. Sueño
El dormir es una actividad imprescindible para un buen funcionamiento
psico-fisiológico. El sueño produce efectos similares, más acentuados aún,
que la fatiga.

Para evitar la aparición y los efectos de la fatiga y el sueño es


recomendable: ● No conducir durante las horas habituales de descanso.
● Hacer paradas frecuentes cada dos horas aprox. (cada 200 km.)
● Lavarse con agua fría la cara.
● Tomar algún refresco o café (nunca bebida alcohólica).
● Ventilar el habitáculo del vehículo.
● No tomar tranquilizantes o estimulantes.
● No comer comidas pesadas.

2.3. Estado Emocional


La práctica de la conducción, requiere prestar la atención adecuada a cada
una de las acciones a realizar durante la misma, y solemos olvidar que nuestra
motivación, como nuestros sentimientos y emociones; nuestro estado
psicológico en general, afectan directamente la capacidad del conductor para
mantener un nivel de atención suficiente a los estímulos externos, lo que es
fundamental para una conducción segura.

Cuando experimentamos una emoción como felicidad, miedo o enojo, nuestro


cerebro segrega determinados neurotransmisores (varían de acuerdo a la
emoción) al flujo sanguíneo, generando cierta sintomatología y preparando al
cuerpo para una determinada acción.

Supongamos que experimentamos miedo. Nuestro cuerpo va a comenzar a


sufrir unos cambios fisiológicos tales como sudoración, aceleración del pulso
cardíaco y de la respiración, las pupilas se dilatan y los músculos se contraen,
preparando al cuerpo, o bien para huir, o para sumir una postura defensiva.

Si trasladamos este ejemplo a un conductor que finalizó su jornada laboral


experimentando miedo, su cuerpo va a reaccionar pisando el pedal del
acelerador para salir de la situación que le genera esa emoción. Sin registrar
todo lo que sucede en la vía, ya que su atención está puesta en lo que le
despierta el miedo, sea algo externo o interno. Percibe, durante esos
momentos, sólo aquello que asocia a la emoción.

Así, si su capacidad de percibir y su atención se ven reducidas, por


consiguiente su capacidad para dar una respuesta en caso de emergencia
también será afectada.

Por ello es de suma importancia, no sólo percibir la vía, la densidad del


tránsito y el estado del vehículo en el que circulamos, sino también el estado
en el que nosotros conducimos. Siempre se debe tener presente, que la licencia
implica una gran responsabilidad, y ello incluye reconocer nuestras propias
limitaciones.

Estrés y Conducción
Actualmente, es muy común que la población sufra por estrés. Toda situación
que altere la rutina cotidiana y requiere de la puesta en marcha de cambios o
búsqueda de soluciones, resulta potencialmente estresante, “potencialmente”
ya que la intensidad del estrés por un mismo acontecimiento dependerá y
variará de persona a persona.
Así, entendemos que el estrés es una reacción físico- química, y una
situación de estrés nos produce:
● Cambios fisiológicos que potencian los mecanismos de alerta
● Proporcionan una mayor capacidad de reacción
● Mejoran los umbrales sensoriales y en general activan las funciones
vitales

Estos efectos del estrés, se tornan perjudiciales en la conducción cuando los


impulsos agresivos y defensivos no son controlados por la persona, agotándola
y disminuyendo el nivel de atención, la capacidad para integrar la información
y la concentración ante los estímulos. Por ello, es fundamental registrar cómo
nos encontramos, y saber reconocer cuando nuestro estado es perjudicial
para uno mismo y para los demás al momento de conducir.

Ese registro lo podemos hacer, observando el ritmo de nuestra respiración es


acelerada, al igual que nuestra frecuencia cardíaca, si nos encontramos con
tensión muscular, sequedad bucal y/o sudoración.

2.4. Alcohol
Para estar en perfectas condiciones para conducir, no se debe tomar ninguna
bebida alcohólica, pero lamentablemente, la experiencia demuestra que esta
advertencia no es respetada por el conductor.

Efectivamente, el alcohol es una de las causas mayores de SINIESTROS


VIALES en la mayoría de los países, estando presente en el 50% de los casos.
No es necesario estar en evidente estado de ebriedad para reducir la capacidad
de conducir. Un simple estado alcohólico puede volver peligroso al conductor.

Hay algunos factores que influyen en la concentración alcohólica en


sangre: • Cantidad y tipo de comida ingerida.
• Tolerancia individual hacia el alcohol (peso, hábito, etc.)
• Concentración alcohólica de la bebida consumida (cerveza 5%, vinos 10%,
vinos fortificados 20%, bebidas destiladas 50%).
• Periodo de tiempo durante el cual el alcohol ha sido consumido.

La absorción de alcohol comienza con el primer trago y son las vías digestivas
(estómago, intestino delgado) las que absorben la totalidad de alcohol. De diez
a quince minutos bastan para que la mitad de alcohol contenido en la bebida
ingerida esté repartida por todo el organismo a través de los líquidos
orgánicos, por lo tanto tarda poco en llegar al cerebro y afectar su
funcionamiento.

La eliminación de alcohol es lenta, aproximadamente un 90% de alcohol


ingerido se elimina a través del hígado y el restante a través de la orina, del
aire aspirado y el sudor. Esto nos deja en claro que no hay un método
instantáneo para que la alcoholización desaparezca.

El consumo de alcohol trae aparejado una disminución de facultades,


produciendo efectos diversos:
● Reducción del campo visual periférico (visión en túnel).
● Una apreciación errónea de las distancias, velocidad y riesgo.
● Aumenta el tiempo de reacción.
● Una excesiva confianza en sí mismo que lleva a una conducción
agresiva.
● Deterioro de la capacidad auditiva.
● Pérdida de atención y concentración.
● Trastornos del equilibrio.

En el tránsito diario, un conductor debe decidir maniobras o reaccionar ante


las maniobras de otros conductores aproximadamente cada veinte segundos.
Por tiempo de reacción se entiende el tiempo que transcurre desde que el
conductor percibe un estímulo (un obstáculo, un ruido, una señal), lo valora,
piensa cuál es la solución acertada y da una respuesta reaccionando.

Normalmente ese tiempo es de 0.75 segundos y en una persona alcoholizada


puede llegar hasta 2 segundos. El tiempo de reacción no depende de la
velocidad, pero si depende de ella la distancia en metros que recorre el
vehículo durante el tiempo de reacción, denominada distancia de reacción.

La distancia del frenado es el trayecto que el vehículo recorre desde que el


conductor acciona los frenos hasta la detención absoluta del vehículo. Esta
distancia puede variar en función de: la velocidad a la que circulamos, las
condiciones de la vía, las condiciones ambientales, las condiciones técnicas
del vehículo, etc.

Si sumamos los metros recorridos por el vehículo durante el tiempo de


reacción y la distancia de frenado, se obtiene la distancia de detención total.

En nuestra ciudad, al igual que en municipios vecinos, se está llevando a cabo


controles de alcoholemia que tienen por objetivo impedir la circulación de las
personas que han bebido y cuya graduación alcohólica se encuentra en el
límite legal permitido o lo supera. De acuerdo al decreto No 900/97 que
modifica la ordenanza 184/96 de Río Cuarto, los porcentajes máximos
permitidos de alcohol son los siguientes:
- 0,0gr. Por litro de sangre para vehículos de transporte público de
pasajeros, vehículos de carga general y maquinaria agrícola.
- 0,2grs. Por litro de sangre para motos, ciclomotores y
cuadriciclos. - 0,5grs. Por litro de sangre para vehículos
particulares.

Este no es un límite cuantitativo para todos, sino que varía en cada persona,
según los diversos factores que describimos anteriormente y en especial según
el peso y el sexo. Una misma cantidad de alcohol puede que no supere el límite
legal en una persona y en otra sí. Tomemos un ejemplo: en un hombre cuyo
peso sea de 70kg. El consumo de un vaso de 200cm3 representaría
aproximadamente una graduación alcohólica de 0,4 grs. De alcohol por litro
de sangre. En cambio si la misma cantidad es ingerida por una mujer que
pesa 55kg, la cantidad de gramos de alcohol por litro sería de 0,6gr.

Para medir el límite mencionado, el EDECOM utiliza un alcohotest de


lectura digital o visual, que mide la concentración de alcohol en sangre a
través del aire espirado.

“El Alcohol, incluso en pequeñas dosis,


tiene influencia negativa en la Conducción.”

2.5. Drogas y medicamentos


Las drogas y los medicamentos pueden modificar el comportamiento
habitual del conductor, produciendo efectos como:
● Pérdida de reflejos y, por consiguiente, aumento del tiempo de reacción.
● Sobrevaloración de las propias capacidades.
● Disminución de la apreciación de las distancias, velocidad, el peligro.

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