Cuautepec, CDMX a 3 de Octubre de 2024
Mi querido Planeta Tierra:
Hoy te escribo para decirte adiós, pero no por elección, sino por necesidad. Nuestra
relación se ha vuelto insostenible, y a fracasado. Tu belleza y generosidad han sido
explotadas y destruidas por mi especie. Me duele reconocer que ya no podemos
convivir en armonía.
Recuerdo cuando era apenas una niña y veía documentales sobre la naturaleza,
me maravillaba tu diversidad y complejidad. Me enseñaron a respetarte y cuidarte,
pero con el tiempo, me di cuenta de que ésto se va olvidado. Antes, creía que
éramos parte de ti, no tus dueños, sin embargo, la codicia y el egoísmo han
prevalecido sobre la empatía y el respeto.
La contaminación, la deforestación, el cambio climático... son solo algunos de los
crímenes que hemos cometido contra ti. Me pregunto cómo pudimos llegar tan lejos
y cómo podemos mirarte a la cara después de todo el daño que te hemos causado.
Me duele ver cómo tus paisajes naturales se desvanecen, cómo tus océanos se
llenan de plástico y cómo tus criaturas se extinguen. Me duele saber que mi
generación ha sido cómplice de esta terrible destrucción.
No puedo seguir ignorando el daño que te hemos causado. No puedo seguir
viviendo en una sociedad que no valora tu existencia. Así que me voy, pero no sin
antes pedirte perdón por todo el daño que te hemos causado.
Espero que puedas recuperarte y encontrar un nuevo equilibrio sin nuestra
presencia. Espero que las generaciones futuras puedan aprender de nuestros
errores y encontrar un camino hacia la armonía contigo.
Y a pesar de que hoy rompo estos lazos, y esta imagen tuya que me cree de lo que
algún día pudiste llegar a ser; me comprometo a seguir cuidandote y protegiendo de
lejos, para que sigas siendo un hogar para las generaciones futuras.
Adiós, mi querido Planeta Tierra. Te amo y te extrañaré. Te agradezco por todo lo
que me has dado y por ser mi hogar.
Con todo el amor del universo...
Sandra Rosales García.