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Julio Ramón Ribeyro

Julio Ramón Ribeyro fue un destacado escritor peruano, nacido en 1929 y fallecido en 1994, reconocido como uno de los mejores cuentistas de la literatura latinoamericana. Su obra incluye importantes colecciones de cuentos como 'Los gallinazos sin plumas' y 'Cuentos de circunstancias', además de novelas y ensayos, y ha sido traducida a varios idiomas. Ribeyro recibió numerosos premios, incluyendo el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo en 1994, poco antes de su muerte.

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Julio Ramón Ribeyro

Julio Ramón Ribeyro fue un destacado escritor peruano, nacido en 1929 y fallecido en 1994, reconocido como uno de los mejores cuentistas de la literatura latinoamericana. Su obra incluye importantes colecciones de cuentos como 'Los gallinazos sin plumas' y 'Cuentos de circunstancias', además de novelas y ensayos, y ha sido traducida a varios idiomas. Ribeyro recibió numerosos premios, incluyendo el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo en 1994, poco antes de su muerte.

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Julio Ramón Ribeyro

Julio Ramón Ribeyro Zúñiga (Lima, 31 de agosto de 1929-ibídem, 4 de


diciembre de 1994) fue un escritor peruano, considerado uno de los
mejores cuentistas de la literatura latinoamericana. Es una figura destacada de
la generación del 50 de su país, a la que también pertenecen narradores
como Mario Vargas Llosa y Enrique Congrains Martin. Publicó los libros de
cuentos Los gallinazos sin plumas (1955), Cuentos de circunstancias (1959)
y Tres historias sublevantes (1964). Su obra ha sido traducida
al inglés, francés, alemán, italiano, holandés, polaco y al árabe. Aunque el
mayor volumen de su obra lo constituye su cuentística, también destacó en
otros géneros: novela, ensayo, teatro, diario y aforismo. En el año de 1994,
antes de su muerte, ganó el reconocido Premio de Literatura Latinoamericana y
del Caribe Juan Rulfo1.

Biografía
Primeros años (1929-1953)
Julio Ramón Ribeyro nació el 31 de agosto de 1929, en Santa Beatriz (Cercado
de Lima). Hijo de Julio Ramón Ribeyro Bonello (trabajó en la Casa Ferreyros) y
Mercedes Zúñiga Rabines (secretaria bilingüe en el Banco Perú y Londres), fue
el primero de cuatro hermanos (Juan Antonio, Mercedes y Josefina
«Chamina»). Su familia era de clase media, pero en generaciones anteriores
había pertenecido a la clase alta, pues entre sus ancestros se contaban
personajes ilustres de la cultura y la política peruana, de tendencia
conservadora y civilista.2 En su niñez vivió en Santa Beatriz un barrio de clase
media limeño y luego se mudó a Miraflores, residiendo en el barrio de Santa
Cruz, aledaño a la huaca Pucllana. Su educación escolar la recibió en
el Colegio Champagnat de Miraflores. La muerte de su padre (fallecido de
tuberculosis) lo afectó mucho y complicó la situación económica de su familia.

Posteriormente, estudió Letras y Derecho en la Pontificia Universidad Católica


del Perú, entre los años 1946 y 1952, donde coincidió con Pablo
Macera, Alberto Escobar y Luis Felipe Angell «Sofocleto», entre otros jóvenes
con intereses intelectuales y artísticos. Inició su carrera como escritor con el
cuento La vida gris que publicó en la revista Correo Bolivariano, en 1949. En
1952 ganó una beca de periodismo otorgado por el Instituto de Cultura
Hispánica, que le permitió viajar a España.

Primer viaje a Europa (1953-1958)


Viajó en barco a Barcelona el 20 de octubre, en el Américo Vespucci, que llegó
a Barcelona el 14 de noviembre, y de ahí pasó a Madrid, donde permaneció un
año e hizo estudios en la Universidad Complutense de dicha ciudad. También
escribió algunos cuentos y artículos.

Al culminarse su beca en 1953, viajó a París, y residió en el barrio latino, para


preparar una tesis sobre literatura francesa en la Universidad La Sorbona. Por
ese entonces escribió su primer libro Los gallinazos sin plumas, una colección
de cuentos de temática urbana, considerado como uno de sus más logrados
escritos narrativos. Pero abandonó los estudios y permaneció en Europa
realizando trabajos eventuales, alternando su estancia en Francia con breves
temporadas en Alemania y Bélgica. Fue así que entre 1955 y 1956 estuvo
en Múnich, con una beca por un año, donde escribió su primera
novela, Crónica de San Gabriel. Regresó a París (1956) y luego viajó
a Amberes en 1957, donde trabajó en una fábrica de productos fotográficos. En
1958, regresó a Alemania y permaneció un tiempo
en Berlín, Hamburgo y Fráncfort del Meno. Durante su estadía europea tuvo
que realizar muchos oficios para sobrevivir, como reciclador de periódicos,
conserje, cargador de bultos en el metro, vendedor de productos de imprenta,
etc.

Regresó a Lima en 1958. Trabajó como profesor en la Universidad Nacional de


San Cristóbal de Huamanga, en Ayacucho, a cuya solicitud se dedicó a la
creación de un Instituto de Cultura Popular, en 1959. En 1960 publicó su
novela Crónica de San Gabriel, que le hizo merecedor del Premio Nacional de
Novela de ese año.

Segundo viaje a Europa (1961)


En 1961, volvió a París, donde trabajó como periodista durante diez años en
la Agencia France Press.

En 1972, durante el gobierno de Juan Velasco Alvarado, fue nombrado como


agregado cultural en la embajada peruana en París. Luego, fue ministro
consejero y delegado adjunto ante la Unesco.

Se casó con Alida Cordero y tuvieron un único hijo. En 1973, se operó por
primera vez de un cáncer pulmonar, provocado por su tabaquismo, y a raíz de
lo cual recibió un largo tratamiento. Inspirado en esta experiencia, escribió un
libro titulado Solo para fumadores.3

En 1983, recibió el Premio Nacional de Literatura y, diez años después, el


Nacional de Cultura.

Últimos años
Generoso con sus amigos y con escritores jóvenes, Ribeyro nunca tuvo
enemigos y fue siempre muy valorado por sus contemporáneos.

En diciembre de 1985 se anunció su nombramiento como embajador-delegado


permanente del Perú ante la Unesco, designado por el presidente Alan
García y ratificado por el Senado de la República. Asumió el cargo en 1986 y
se mantuvo hasta 1990.

Tuvo un intercambio verbal muy áspero con su compatriota y amigo Mario


Vargas Llosa, a raíz de la discusión desatada en el Perú en torno a la
proyectada estatización de la banca del primer gobierno de Alan García, que
dividió a la opinión pública del país. Ribeyro criticó a Mario que apoyaba a los
sectores conservadores de su país, oponiéndose así, según él, a la irrupción de
las clases populares. Vargas Llosa no dejó pasar la oportunidad de responderle
en sus memorias El pez en el agua (1993), señalándole su falta de coherencia,
que lo llevaba a mostrarse servil con cada Gobierno de turno solo con el fin de
mantener su cargo diplomático en la Unesco.4 Sin embargo, al margen de este
episodio, Vargas Llosa ha alabado incesantemente la obra literaria de Ribeyro,
a quien considera como uno de los grandes narradores de habla hispana. La
relación entre ambos autores, que compartieron piso en París, fue por lo demás
compleja y llena de misterios.5

Sus últimos años los pasó viajando entre Europa y el Perú6. En el último año de
su vida, había decidido radicar definitivamente en su patria. Ribeyro falleció el 4
de diciembre de 1994 en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas
(Surquillo) días después de obtener el Premio de Literatura Juan Rulfo.7 Fue
enterrado en el Cementerio Jardines de la Paz (La Molina) y en su epitafio se
puede leer: «La única manera de continuar en vida es manteniendo templada la
cuerda de nuestro espíritu, tenso el arco, apuntando hacia el futuro».

Balance de su obra
Tras su fallecimiento, se hicieron más ediciones de La palabra del mudo. La
última es la de la Editorial Seix-Barral, en dos volúmenes para el Perú (2009) y
uno para España (2010), que abarca la totalidad de los cuentos publicados por
el autor bajo el formato de libro, a lo que los editores sumaron los seis cuentos
olvidados («La vida gris», «La huella», «El cuarto sin numerar», «La careta»,
«La encrucijada» y «El caudillo»), tres desconocidos («Los Huaqueros», «El
Abominable» y «Juegos en la infancia») y un inédito («Surf»).8

Otro de sus cuentos más representativos es «Alienación», en el que se narra la


vida de Roberto, un muchacho afroperuano, cuyo único objetivo es convertirse
en un blanco americano de los Estados Unidos y conquistar a la hermosa
Queca. Este cuento fue traducido al inglés con el título de «Alienation», en la
antología BEINGS: Contemporary Peruvian Short Stories, Berforts Press,
Londres, 2014.9

La crítica lo integra en el trío más importante de los cuentistas


hispanoamericanos, junto con Julio Cortázar10 y Jorge Luis Borges.1112

Obra
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Libros de cuentos
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N.º de
Año Título Contenido
cuentos

 Los gallinazos sin plumas


195 Los gallinazos sin 8  Interior «L»
5 plumas  Mar afuera
 Mientras arde la vela
 En la comisaría
 La tela de araña
 El primer paso
 Junta de acreedores
 La insignia
 El banquete
 Doblaje
 El libro en blanco
 La molicie
 La botella de chicha
195 Cuentos de
12  Explicaciones a un cabo de
8 circunstancias
servicio
 Página de un diario
 Los eucaliptos
 Scorpio
 Los merengues
 El tonel de aceite
 Las botellas y los hombres
 Los moribundos
 La piel de un indio no cuesta
caro
 Por las azoteas
Las botellas y los Dirección equivocada
10 
hombres
196  El profesor suplente
4  El jefe
 Una aventura nocturna
 Vaquita echada
 De color modesto
 Al pie del acantilado
Tres historias
3  El chaco
sublevantes
 Fénix
197  Te querré eternamente
2  Bárbara
 La piedra que gira
 Ridder y el pisapapeles
 Los cautivos
 Nada que hacer, monsieur
Baruch
Los cautivos 12  La estación del diablo
amarillo
 La primera nevada
 Los españoles
 Papeles pintados
 Agua ramera
 Las cosas andan mal,
Carmelo Rosa
El próximo mes me 9  Una medalla para Virginia
 Un domingo cualquiera
 Espumante en el sótano
 Noche cálida y sin viento
 Los predicadores
 Los jacarandás
nivelo
 Sobre los modos de ganar la
guerra
 El próximo mes me nivelo
 El ropero, los viejos y la
muerte
197 La palabra del
Antología de cuentos
3 mudo
 Terra incognita
 El polvo del saber
 Tristes querellas en la vieja
quinta
 Cosas de machos
 Almuerzo en el club
 Alienación
 La señorita Fabiola
197
Silvio en El Rosedal 15  El marqués y los gavilanes
7
 Demetrio
 Silvio en El Rosedal
 Sobre las olas
 El embarcadero de la esquina
 Cuando no sea más que
sombra
 El carrusel
 La juventud en la otra ribera
 Solo para fumadores
 Ausente por tiempo indefinido
 Té literario
 La solución
198 Solo para
8  Escena de caza
7 fumadores
 Conversación en el parque
 Nuit caprense cirius
illuminata
 La casa en la playa
199 Relatos 10  Mayo 1940
2 santacrucinos  Cacos y canes
 Las tres gracias
 El señor Campana y su hija
Perlita
 El sargento Canchuca
 Mariposas y cornetas
 Atiguibas
 La música, el maestro
Berenson y un servidor
 Tía Clementina
 Los otros
 Invitación al viaje
 La celada
202
Invitación al viaje 5  Monerías
4
 Las laceraciones de Pierluca
 Espíritus
Novela
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 1960: Crónica de San Gabriel. Premio Nacional de Novela del mismo


año.
 1965: Los geniecillos dominicales. Premio de Novela del
diario Expreso.
 1976: Cambio de guardia.
Teatro
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 1975: Santiago, el Pajarero. Obra de teatro basada en Santiago el


Volador, personaje de las Tradiciones Peruanas de Ricardo Palma.
 1981: Atusparia.
Otros géneros
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 1975: La caza sutil (ensayos).


 1975: Prosas apátridas (sin clasificación).
 1989: Dichos de Luder (sin clasificación).
 1992-1995: La tentación del fracaso (diarios).13
 1996-1998: Cartas a Juan Antonio (correspondencia).
Premios y reconocimientos
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 Premio Nacional de Novela (1960)


 Premio de Novela del diario Expreso (1963)
 Premio Nacional de Literatura (1983)
 Premio Nacional de Cultura (1993)
 Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo (1994)
Julio Ramón Ribeyro
Julio Ramón Ribeyro (Lima, 1929 – 1994) nació en el barrio de Santa
Beatriz y realizó sus estudios en los colegios Montessori y
Champagnat. En el año 1946 ingresó a la Pontificia Universidad
Católica del Perú para seguir estudios de jurisprudencia y al mismo
tiempo empezó a cultivar su pasión por la escritura. Con solo 20 años
publicó su primer cuento La vida gris en la revista Correo Bolivariano.
Al poco tiempo dejó los estudios de derecho y viajó a España becado
por el Instituto de Cultura Hispánica. Recorrió varios países de Europa
y en el año 1955 obtuvo una beca del Deutscher Akademischer
Austauschdienst, Alemania. Ese mismo año se publica en Lima Los
Gallinazos sin plumas. En el año 1958 regresó al Perú para hacerse
cargo del departamento de extensión cultural en la Universidad
Nacional de Huamanga, Ayacucho y publicó su segundo libro Cuentos
de circunstancias. Durante su estancia en Perú obtuvo el Premio
Nacional de Teatro con el libro Vida, pasión y muerte de Santiago el
pajarero.

Ribeyro retornó a París en el año 1959 a desempeñarse, primero


como traductor y, posteriormente, como redactor para la Agencia
France-Press. En 1964 publicó su segunda novela Los Geniecillos
dominicales. Posteriormente, trabajó como Agregado Cultural del
Perú en Francia y Delegado Adjunto del Perú ante la UNESCO. En
1973 se le detectó cáncer al estómago y a pesar de un largo y
tortuoso tratamiento continuó escribiendo. En el año 1991 retornó al
Perú, durante su estancia recibió merecidos premios y homenajes por
la calidad de su obra plasmada en cuentos, novelas, teatro, ensayos,
diario personal y otros escritos. Falleció a los 65 años de cáncer
generalizado en Lima.
Los cuentos escondidos de Julio Ramón
Ribeyro en su archivo de París
El biógrafo del escritor peruano fallecido hace
30 años rescata del olvido unos textos inéditos
que ahora se publican en Perú
Hurgar en la gaveta de un escritor fallecido es asomarse a la intimidad de
un creador. Adentrarse a un universo de dudas, osadías y frustraciones de
quien libró innumerables contiendas con la página en blanco para escapar
del olvido. Es, ante todo, explorar en una mirada sobre la vida y asistir en
primera fila al milagro de la literatura.

Después de haber echado raíces en Europa, Julio Ramón Ribeyro, el


cuentista mayor del Perú, murió en Lima, a los 65 años, en la cama de un
hospital oncológico, en diciembre de 1994, justo cuando comenzaba a gozar
de reconocimiento. Partió antes de la llegada de los primeros rayos solares
del verano y a un par de semanas de recibir el Premio Juan Rulfo, el
galardón por el que su nombre trascendió a los círculos literarios y resonó a
nivel nternacional. Manuscrito de 'Invitación al viaje'PINGUIN RANDOM HOUSE
Desde entonces su comunidad de lectores —que con el tiempo se
convirtieron en devotos— aprendió a convivir con la sospecha de que toda
su obra no había sido publicada. Se basaban en que Ribeyro dejó este
mundo luego de presentar tan solo dos tomos de sus diarios personales,
acaso lo más celebrado de sus escritos junto a sus cuentos y aforismos. Otro
tomo se publicó póstumamente en 1995, pero entre los tres solo abarcan
desde 1950 hasta 1978. Era un hecho que La tentación del fracaso estaba
incompleta, pero la inquietud era legítima: ¿Qué más podían contener sus
archivos?

A Jorge Coaguila le tardó treinta años averiguarlo. A él, que Ribeyro lo


denominó como su biógrafo, lo adoptó como su asistente y con el que jugó
varias de sus últimas partidas de ajedrez. La empresa era compleja pues la
decisión dependía exclusivamente de los dos herederos del legado
ribeyriano: su viuda, Alida Cordero, y su único hijo, Julio. Construir confianza
con ambos fue una ardua labor. Durante años les proporcionó datos sobre
Ribeyro sin chistar a través del correo electrónico y les demostró que su
interés por entender y difundir su literatura era genuino.

Alguna vez esa confianza corrió peligro, cuando en uno de sus viajes a
Francia, Coaguila visitó a Alida Cordero en compañía de un periodista que
encendió la grabadora sin pedir permiso y tiempo después describió aquel
encuentro en un libro. “Usted ha llevado a un ladrón a mi casa”, le reclamó
durante un evento público. Alida Cordero tenía un carácter imponente, no
daba entrevistas y, como otras viudas de escritores célebres, despertaba
antipatías al no haber novedades sobre los manuscritos del autor de Dichos
de Luder.

Sea como fuere, cada vez que Coaguila la visitaba en París, en su


departamento de la avenida Van Dyck, cerca del parque Monceau, uno de
los más elegantes de la ciudad, Alida Cordero le mostraba parcialmente
algún hallazgo. Una carta, un documento, un dibujo. En 2022, Coaguila
publicó Ribeyro, una vida, un volumen de casi 600 páginas que aspira a ser
la biografía total del escritor que mejor retrató los grises de la clase media
urbana limeña. Un proyecto largamente esperado que probablemente
convenció al hijo y a la viuda de que nadie había hecho más méritos que él
para escudriñar en la gaveta del Flaco, como se le conocía al autor de
silueta de alfiler que acostumbraba tener un cigarrillo entre los dedos.

Durante cinco días a la semana, de enero a marzo, Coaguila buceó en el


inexpugnable archivo de Julio Ramón Ribeyro que se encontraba en un
estante, en el pasadizo del departamento de Alida Cordero y no en la
bóveda de un banco francés, como solía decir para despistar a los
preguntones. Un mueble de puerta metálica repleto de miles de hojas
sueltas y libretas en absoluto desorden que emanaba un aroma rancio a
vainilla. Cada uno de esos papeles amarillentos era un fragmento de sus
impulsos literarios y su andar. Manuscritos de sus novelas, agendas que lo
acompañaron en Madrid o Amberes, fotos en sepia, textos inconclusos,
apuntes de puño y letra, cartas e incluso recibos de pago, radiografías y
otros documentos de salud.

En las dos primeras semanas, la viuda, una afamada comerciante de arte,


no se despegó de Coaguila. Hasta que se dio cuenta que el patrimonio de su
exesposo estaba en buenas manos y bajó la guardia, dejándolo a su libre
albedrío. ¿Y qué has encontrado?, le preguntaban a diario los herederos que
durante décadas prefirieron no husmear en aquel estante. Una mañana de
invierno, Coaguila dio aviso del primer hallazgo: el mecanuscrito de un
cuento inédito, de 1976, llamado “Monerías”. Una joya inesperada, llena de
borrones, y dibujos a lapicero en los márgenes que, a diferencia de otros
textos a medio camino, sí estaba acabado.

A fines de marzo, entrada la primavera, Jorge Coaguila motivó que el trío


descorchara un vino blanco al anunciar que había rescatado en total cinco
cuentos, concebidos en los años setenta, que no habían visto la luz:
‘Invitación al viaje’, ‘La celada’, ‘Las laceraciones de Pierluca’, ‘Espíritus’ y
‘Monerías’. Esperanzado, Julio Ribeyro se contactó con las oficinas de
Penguin Random House en Perú, editorial que hace unos años publicó los
cuentos completos de su padre y acordaron que serían sometidos a revisión
por un equipo conformado por el director editorial, Johann Page, el editor
Arthur Zeballos y el investigador Luis Rodríguez Pastor. El resultado es
Invitación al viaje y otros cuentos inéditos (Alfaguara), el regreso póstumo
del Flaco a cinco meses de cumplirse treinta años de su muerte y, además,
la posibilidad de alcanzar los cien cuentos publicados, y redondear así una
vida entregada a la palabra.

Page establece una clara diferencia con En agosto nos vemos, la novela que
el Nobel colombiano Gabriel García Márquez quiso destruir y que acabó
siendo publicada por orden de sus hijos. “Son cuentos culminados, en plena
forma, que han seguido todo el proceso creativo y de los cuales el autor
nunca renegó. Tres de esos cuentos perfectamente podrían ser incluidos en
cualquier colección de los libros de Ribeyro y los otros dos tienen una
calidad superlativa. Nos deslumbraron a todos. Esto hace que sea un libro
con el que ya soñaría cualquier cuentista”, explica Page, quien remarca que
el trabajo de edición consistió en cumplir la voluntad de Ribeyro, tomando
en cuenta cada una de sus anotaciones para lograr la versión más fidedigna
de lo que hubiese deseado.

El periodista Jaime Cabrera, creador de la plataforma literaria Lee por gusto,


se adhiere a la expectativa positiva de quienes opinan que este libro es un
rescate y no una publicación forzada. A tal punto que considera que
Invitación al viaje y otros cuentos inéditos es el gran acontecimiento de la
Feria del Libro de Lima (FIL) que comenzó este fin de semana. “No
tendremos país invitado, pero sí un autor ausente que es el gran invitado de
honor. Mucha gente se ha quejado de que en esta FIL no vendrá ningún
Nobel, pero simbólicamente Ribeyro es el estelar de la Feria”, dice Cabrera,
un profesor universitario que ha constatado en el primer semestre del año
que los cuentos de Ribeyro tienen mucho que decirle a la juventud de hoy.
En un incidente que sus seguidores han calificado de ribeyriano, el 3 de julio
Alida Cordero fue hallada sin vida, en su casa, a los 83 años. Apenas el día
anterior Penguin Random House había anunciado el lanzamiento del libro.
Acaso concluir esta gran misión la había liberado de las ataduras de este
mundo. En cuanto a Julio Ramón Ribeyro alguna vez le preguntaron por qué
escribía. Una de sus tantas respuestas cae como anillo al dedo a propósito
del hallazgo: “Para continuar existiendo, una vez muerto, aun cuando sea
bajo la forma de un libro, como una voz que alguien hará el esfuerzo de
escuchar. En cada lector futuro, el escritor renace”. Si nada se interpone, el
próximo año tendrá otra inmejorable oportunidad de revivir: Coaguila se
encuentra en plena corrección de sus diarios personales hasta 1994.
Completar los tomos de La tentación del fracaso es ahora el guiño al éxito
de un biógrafo que tiene la llave maestra de la gaveta.

Los cuentos inéditos de Julio


Ramón Ribeyro: cómo
descubrieron los
manuscritos de ‘Invitación
al viaje’
El periodista y biógrafo del escritor Jorge Coaguila, junto
con Johann Page, gerente editorial de Penguin Random
House, conversaron con Infobae Perú sobre este esperado
rescate literario, tan ansiado por los seguidores de ‘El
Flaco’.
La editorial Penguin Random House Grupo Editorial anunció
una noticia que impactó el mundo editorial: cinco cuentos
inéditos de Julio Ramón Ribeyro se publicarán bajo el nombre
de Invitación al viaje. Los manuscritos, que estuvieron ocultos
más de 50 años, se distribuirán bajo el sello Alfaguara, y estarán
disponibles en las librerías a mediados de julio. También será
presentado en la Feria Internacional del Libro de Lima (FIL
Lima 2024). Entre los aportes más significativos de este nuevo
libro, están las plumas de Santiago Gamboa y Alonso Cueto,
quienes escribieron el prólogo y el epílogo, respectivamente.

Según la editorial, los relatos del autor de Alienación fueron


encontrados en el archivo personal, en su residencia en París,
escritos durante la década de 1970.

“Hubo una comunicación fluida con la familia. En especial, con


el hijo del autor: Julio Ribeyro Cordero”, dijo a Infobae
Perú Jorge Coaguila, el biógrafo oficial de Julio Ramón, quien
pasó dos meses investigando acerca de los manuscritos en la
casa de Alida Cordero, viuda del cuentista, en la capital
francesa. “Así, encontré los cinco cuentos inéditos y los diarios
que seguirían a lo publicado en La tentación del fracaso”,
agregó.

La figura destacada de la generación del 50, reconocido por


cuentos como Solo para fumadores, Silvio en El Rosedal o Los
gallinazos sin plumas, tenía la intención de llegar a los 100
relatos publicados, así que esté libro tiene un significado
especial porque llega a ese número.

Julio Ramón Ribeyro es uno de los escritores más


representativos de la generación del 50. (Andina)
Ribeyro falleció a los 65 años en 1994 cuando había publicado
87 cuentos. Luego se sumaron ocho relatos más en su
‘prehistoria’ literaria y uno más que completó en su último año
de vida. Con Invitación al viaje, el escritor llega a este número
de relatos.
Coaguila detalló que se han quedado de lado varios cuentos
inconclusos, algunos con cinco páginas, así que no fueron
considerados en esta edición.

“También hay esbozos y anotaciones de ideas. Es natural que eso


suceda, especialmente en autores que fallecen de manera
repentina”, manifestó.
El libro se compone por ocho relatos, de los cuales cinco son
inéditos. Tanto Gamboa como Cueto han profesado su
admiración por Julio Ramón Ribeyro. El escritor colombiano
contó que el cuentista recién lo recibió en su casa cuando quería
contarle sus pesares, como la pérdida de su trabajo, pues antes
siempre cancelaba sus encuentros argumentando que se sentía
mal.

En estos nuevos cuentos, que datan de diciembre de 1974 a


diciembre de 1976, aparecen el escenario urbano, el humor
absurdo o la experiencia fantástica que siempre caracterizaron y
posicionaron a una de las figuras de la literatura peruana.
También se añadió un dossier que incluye reproducciones de los
manuscritos originales para que se pueda verificar la veracidad
de esta edición.

Jorge Coaguila, biógrafo oficial de Julio Ramón Ribeyro, estuvo


muy involucrado en este nuevo libro. (Luis Miranda)
Coaguila se siente privilegiado de haber investigado, revisado y
ser parte del proceso de la publicación de estos nuevos cuentos.
Consideró que “están por encima del nivel promedio de la
producción de Ribeyro”, sin embargo, aún quiere esperar la
reacción de los lectores. No obstante, antes de la distribución de
este nuevo libro, la opinión ha sido muy favorable.

“La editorial tenía muy claro que dado el cariño de los lectores y el
aprecio unánime por la obra de Ribeyro habría una respuesta
bastante llamativa y feliz ante el comunicado de la publicación de
estos cuentos inéditos. Sin embargo, la recepción de la noticia y los
enormes y maravillosos comentarios que han generado han
superado de la mejor manera nuestras expectativas, lo cual nos
pone muy contentos, pues significa que la obra de Ribeyro se
encuentra en pleno vigor y muy presente en la mente del lector
peruano”.
Julio Ramón Ribeyro le dedicó una de sus prosas apátridas a su
hijo. Video: Sucedió en el Perú / TV Perú
El recuerdo de Alida Cordero, viuda de Ribeyro
Un día después de anunciarse la publicación de los manuscritos
inéditos de Julio Ramón Ribeyro, la viuda del escritor, Alida
Cordero, falleció a los 82 años. Quien fuera la esposa del autor
de Dichos de Luder estuvo involucrada en el proceso de este
nuevo libro y fue una ardua promotora de los escritos de ‘El
Flaco’.

“Es una pena que Alida Cordero no pueda ver la publicación


de estos libros póstumos de Ribeyro. Estaba muy emocionada.
Recuerdo que, tras mostrarle los cuentos inéditos, me pidió que
se los leyera. Después de cada lectura, dibujaba una sonrisa y
decía: ‘Genial’”, recordó Coaguila.

Jorge Coaguila y Alida Cordero, viuda de Julio Ramón Ribeyro,


en la avenida Van Dyck, en París, el 12 de febrero de 2024.
(Archivo Jorge Coaguila)
También reveló que le preguntó a la viuda de Ribeyro si
alguien había revisado los documentos donde se encontraban
los cuentos inéditos. “Me respondió que nadie lo había hecho en
treinta años”, complementó.

Ni Alida ni su hijo iban a venir a la presentación del libro, pero


estaban muy pendientes de la edición. “El hijo, a quien sus más
allegados llaman Julito, había dicho que vendría en diciembre,
por los treinta años de la muerte de su padre”, expuso Coaguila.

El biógrafo de Ribeyro ahora está enfocado en los diarios


inéditos del escritor peruano. Ha calculado que pueden ser tres
volúmenes, repartidos entre 1979 a 1994, año en que falleció el
autor de Prosas apátridas; en 2025 se publicaría el primero.

Mario Vargas Llosa


Jorge Mario Pedro Vargas Llosa (Arequipa, 28 de marzo de 1936), conocido
como Mario Vargas Llosa, I marqués de Vargas Llosa, es un escritor peruano
que cuenta también con la nacionalidad española desde 1993 y la nacionalidad
dominicana desde junio de 2023.1 Considerado como uno de los más
importantes novelistas y ensayistas contemporáneos, sus obras han obtenido
numerosos premios, entre los que destacan el Premio Nobel de
Literatura 2010, el Premio Cervantes 1994 —considerado como el más
importante en la lengua española—, el Premio Príncipe de Asturias de las
Letras 1986, el Premio Biblioteca Breve 1962, el Premio Rómulo Gallegos 1967
y el Premio Planeta 1993, entre otros. Junto a Gabriel García Márquez, Julio
Cortázar y Carlos Fuentes, es uno de los exponentes centrales
del boom latinoamericano.
Alcanzó la fama en la década de 1960 con novelas como La ciudad y los
perros (1963), La casa verde (1966) y Conversación en La Catedral (1969).
Continuó cultivando prolíficamente varios géneros literarios, como el ensayo, el
artículo y el teatro. Varias de sus obras han sido adaptadas al cine y a la
televisión. La mayoría de sus novelas están ambientadas en Perú y exploran su
concepción sobre la sociedad peruana; en cambio, en La guerra del fin del
mundo (1981), La fiesta del Chivo (2000) y El sueño del celta (2010) ubica sus
tramas en otros países.

Como otros autores hispanoamericanos, ha participado en política. Luego de


simpatizar con el comunismo en su juventud, a partir de la década de 1980 se
adscribió al liberalismo. Fue candidato a la presidencia del Perú en las
elecciones de 1990 por la coalición política de centroderecha Frente
Democrático. Perdió la elección en segunda vuelta frente al candidato
de Cambio 90, Alberto Fujimori.

En 2011 fue nombrado primer marqués de Vargas Llosa por el rey Juan Carlos
I de España.23

En 2021 fue elegido miembro de la Academia francesa para ocupar el asiento


número 18 de esa institución, de la que es el primer miembro que no ha escrito
obras en lengua francesa, a pesar de que la habla con fluidez. Favoreció tal
elección el que Vargas Llosa fuera el primer escritor de lengua no francesa al
que la prestigiosa colección La Pléiade de Gallimard le ha publicado su obra en
vida. Es el segundo latinoamericano que llega a la academia después del
argentino Héctor Bianciotti.4

Biografía
[editar]
Mario Vargas Llosa nació en una familia de clase media en la ciudad
de Arequipa, en el sur del Perú en 1936.56 Fue el único hijo de Ernesto Vargas
Maldonado (Lima, 1905-1979) y de su esposa Dora Llosa Ureta (Arequipa,
1914-1995), quienes se separaron meses antes de su nacimiento5 para
divorciarse tras el mismo, de mutuo acuerdo.7 Poco después de que Mario
hubo nacido, su padre reveló que tenía una relación con una mujer alemana y
como resultado de dicha unión, nacieron dos medios hermanos menores del
escritor: Enrique y Ernesto Vargas8 (el primero falleció de leucemia a los once
años de edad; el segundo es abogado y ciudadano estadounidense).9 Su padre
era el único hijo de Marcelino Vargas y de su primera mujer Zenobia
Maldonado, fallecida en 1925. Por línea materna, desciende del maestre de
campo vizcaíno Juan de la Llosa y Llaguno quien se asentó en Arequipa en
1702.

Mario vivió con su familia materna en Arequipa hasta un año después del
divorcio de sus padres, en 1937, momento en que su abuelo Pedro J. Llosa
Bustamante se trasladó con toda su familia a Bolivia, donde había conseguido
un contrato para administrar una hacienda algodonera cercana
a Cochabamba.10 En dicha ciudad pasó los siguientes nueve años de su niñez,
donde aprendió a leer y a escribir. Junto con su madre y la familia materna, y
cursó hasta el cuarto grado en el Colegio La Salle.1112 Hasta los diez años, se le
hizo creer que su padre había fallecido, ya que su madre y su familia no
querían explicarle que se habían separado.1314
En 1945, al iniciarse en Perú el gobierno del presidente José Luis Bustamante
y Rivero (1945-1948), su abuelo, que era primo hermano del mandatario,
obtuvo el cargo de prefecto del departamento de Piura, por lo que la familia
entera regresó al Perú. Los tíos de Mario se establecieron en Lima, mientras
que Mario y su madre siguieron al abuelo a la ciudad de Piura.1516 Allí Mario
continuó sus estudios de primaria en el Colegio Salesiano Don Bosco.17

A fines de 1946 o principios de 1947, y cuando tenía diez años de edad, Mario
se encontró con su padre por primera vez en Piura.18 Sus padres restablecieron
su relación y se trasladaron a Lima, instalándose en el distrito de clase
media Magdalena del Mar.19 Luego se trasladaron a La Perla, en el Callao,
donde vivieron en una pequeña casa aislada. Los fines de semana Mario solía
visitar a sus tíos y primos, que vivían en el barrio de Diego Ferré, en el distrito
de Miraflores, donde hizo muchos amigos y donde tuvo sus primeros
enamoramientos. Mario ha plasmado estos lugares en muchos de sus libros
como un grato recuerdo.20

En Lima estudió en el Colegio La Salle, de la congregación Hermanos de las


Escuelas Cristianas,21 cursando el sexto grado de primaria en 1947, y los dos
primeros años de secundaria de 1948 a 1949. La relación con su padre,
siempre tortuosa, marcaría el resto de su vida. Por años, guardó hacia él
sentimientos entremezclados, como el temor y el resentimiento, debido a que
durante su niñez debió soportar violentos arrebatos de parte de su padre,
además de un resentimiento hacia la familia Llosa y grandes celos para con su
madre pero, sobre todo, a causa de la repulsión de su padre por su vocación
literaria, que nunca llegó a comprender.22

A los 14 años, su padre lo envió al Colegio Militar Leoncio Prado, en el Callao,


un internado donde cursó el tercer y el cuarto año de educación secundaria,
entre 1950 y 1951. Allí soportó una férrea disciplina militar y, según su
testimonio, fue la época en la que leyó y escribió «como no lo había hecho
nunca antes», consolidando así su precoz vocación de escritor.23 En su
novela La ciudad y los perros Vargas Llosa retrata la experiencia vívida, la
disciplina a la que fue sometido en el colegio militar. Sus lecturas predilectas
fueron las novelas de los escritores franceses Alejandro Dumas y Victor Hugo.
Entre sus profesores figuró el poeta surrealista César Moro, quien por un
tiempo le dio clases de francés.24

Durante las vacaciones veraniegas de 1952, Vargas Llosa empezó a trabajar


como periodista en el diario limeño La Crónica donde se le encomendaron
reportajes, notas y entrevistas locales.25 Ese mismo año se retiró del colegio
militar y se trasladó a Piura, donde vivió con su tío Luis Llosa (el “tío Lucho”) y
cursó el último año de educación secundaria en el colegio San Miguel de
Piura.1526 Simultáneamente trabajó para el diario local, La Industria, y presenció
la representación teatral de su primera obra dramatúrgica, La huida del Inca, en
el teatro «Variedades».1527

Bases para una interpretación de Rubén Darío, tesis presentada por Mario
Vargas Llosa a su alma mater, la Universidad Nacional Mayor de San
Marcos (Lima, 1958).
En 1953, durante el gobierno de Manuel A. Odría, Vargas Llosa ingresó en
la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde
estudió Derecho y Literatura.28 Participó en la política universitaria a través
de Cahuide, nombre con el que se mantenía vivo el Partido Comunista
Peruano, entonces perseguido por el gobierno de Manuel Odría (1948-1956),
contra el que Vargas Llosa se opuso a través de los órganos universitarios y en
fugaces protestas en plazas. Poco tiempo después se distanció del grupo y se
inscribió en el Partido Demócrata Cristiano, esperanzado en que esa
agrupación lanzaría la candidatura de José Luis Bustamante y Rivero, quien,
por aquel entonces, regresaba del exilio. Dicha expectativa no se cumplió.
Durante este tiempo, trabajó como asistente del renombrado historiador
sanmarquino Raúl Porras Barrenechea en una obra que nunca llegó a
concretarse: varios tomos de una monumental historia de la conquista del
Perú.29

En mayo de 1955, a la edad de 19 años, contrajo matrimonio con Julia Urquidi,


hermana de su tía política por parte materna, quien era diez años mayor y ya
divorciada.30 Debido al rechazo que este matrimonio causó en su familia, la
pareja se vio forzada a separarse durante un tiempo pese a que estaban recién
casados. Para lograr mantener una vida en común el joven Mario, ayudado por
Porras Barrenechea, cumplió con hasta siete trabajos simultáneamente: como
asistente de bibliotecario del Club Nacional, escribiendo para varios medios
periodísticos e incluso catalogando nombres de las lápidas del Cementerio
Presbítero Matías Maestro de Lima; finalmente ingresó a trabajar como
periodista en Radio Panamericana, aumentando sustancialmente sus
ingresos.1131

Por entonces, Vargas Llosa empezó con seriedad su carrera literaria con la
publicación de sus primeros relatos: El abuelo (en el diario El Comercio, 9 de
diciembre de 1956)32 y Los jefes (en la revista Mercurio Peruano, febrero de
1957).33 A fines de 1957 se presentó a un concurso de cuentos organizado
por La Revue Française, una importante publicación francesa dedicada al arte.
Su relato titulado El desafío obtuvo el primer premio, que consistía en quince
días de visita en París, hacia donde partió en enero de 1958. Su estadía en la
capital de Francia se prolongó durante un mes, antes de retornar a Lima.1134
Ese mismo año se graduó de bachiller en Humanidades en la Universidad
Nacional Mayor de San Marcos, a mérito de su tesis sobre las Bases para una
interpretación de Rubén Darío.35 Fue, además, considerado como el alumno de
Literatura sanmarquino más distinguido,36 por lo que recibió la beca Javier
Prado para seguir cursos de posgrado en la Universidad Complutense de
Madrid, en España.37 Antes de partir hacia Europa, hizo un corto viaje por
la amazonía peruana, experiencia que después le serviría para ambientar en
dicho espacio geográfico tres de sus novelas: La casa verde, Pantaleón y las
visitadoras y El hablador.38

En 1960, luego de terminarse la beca en Madrid, Vargas Llosa se mudó a


Francia creyendo que iba a obtener una beca para estudiar ahí; sin embargo,
llegado a París se enteró de que su solicitud había sido denegada.39 A pesar
del inesperado mal estado financiero de Mario y Julia, la pareja decidió
quedarse en París donde Vargas Llosa comenzó a escribir de forma prolífica.39
Su matrimonio duró algunos años más, pero terminó en divorcio en 1964.40 Un
año después, Vargas Llosa se casó con su prima y sobrina materna de su
primera mujer, Patricia Llosa Urquidi,40 hija de su tío materno Luis Llosa Ureta y
de su esposa Olga Urquidi Illanes, hija de Carlos Urquidi y de su esposa María
del Carmen Illanes, con quien tuvo tres hijos: Álvaro Vargas Llosa (1966),
escritor y editor; Gonzalo (1967), empresario y representante en el Reino
Unido del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los
Refugiados (ACNUR);41 y Morgana (1974), fotógrafa.

En París terminó de escribir su primera novela, La ciudad y los perros, y allí, a


través del hispanista Claude Couffon, entró en contacto con Carlos Barral,
director de la editorial española Seix Barral. La novela consiguió en 1962
el Premio Biblioteca Breve y se publicó al año siguiente en la editorial
barcelonesa. En 1966, durante la lectura que ella hizo de La casa verde, la
entonces responsable de derechos de la editorial, Carmen Balcells, decidió
proponerse al escritor para convertirse en su agente literario. Lo animó a
centrarse exclusivamente en la literatura y le consiguió sustento económico
durante el tiempo que durase la redacción de Conversación en La Catedral, a
condición de que el contrato con la editorial lo hiciese ella. A partir de ese
momento, Balcells se convirtió en su agente y llegó a conseguirle contratos
extraordinarios.42

En 1962 visitó la Cuba revolucionaria para cubrir la crisis de los misiles.43 Se


convirtió en simpatizante de la revolución cubana, a la que veía como una
revolución libertaria.4344 En 1965, fue jurado del premio de novela de la Casa de
las Américas.45 En 1967, a raíz del encarcelamiento del poeta Herberto Padilla,
Vargas Llosa se distanció del régimen cubano.43

En 1971, bajo la dirección del profesor Alonso Zamora Vicente, obtiene un


Doctorado en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid con
la calificación de sobresaliente cum laude por su tesis García Márquez: lengua
y estructura de su obra narrativa, publicada luego bajo el título de García
Márquez: historia de un deicidio.46 Fue jurado del Festival de Cannes de 1976.

Aficionado al fútbol, Vargas Llosa es un experto en estadísticas de este


deporte47 y durante el Mundial España 1982 ejerció como periodista deportivo.48
49

En 1983 su exesposa Julia Urquidi publicó sus propias memorias tituladas Lo


que Varguitas no dijo en respuesta a la novela La tía Julia y el escribidor,
basada en parte en la relación entre ambos,50 que fueron reeditadas en 2010.51

En 1994 es nombrado miembro de la Real Academia Española y ese mismo


año gana el Premio Miguel de Cervantes. Su obra ha sido traducida a más de
30 idiomas.

En junio de 2015, después de que la revista ¡Hola! hubo publicado unas fotos
en las que Vargas Llosa aparece con Isabel Preysler, socialite residente en
España 52, el escritor reconoció estar separado de su segunda esposa, y pidió
respeto por su vida privada.53 Vargas Llosa se divorció de Patricia Llosa en
2015.54
En enero de 2019 anunció que abandonaba el PEN Club Internacional por su
apoyo al independentismo catalán.55

El 17 de diciembre de 2023 publicó su última columna, con el que oficialmente


se retira del periodismo.56

Claves de su obra
Características
[editar]
Mario Vargas Llosa ha sido definido como uno de los más completos
narradores de su generación y una figura destacada de la literatura
hispanoamericana.57 Representante ideal del espíritu del Boom
latinoamericano, pues nació literariamente con él y ayudó a definirlo y a
identificarlo con una nueva generación de escritores,58 su obra narrativa se
caracteriza por la importancia de la experimentación técnica, aspecto por el que
es valorado como un maestro de la composición novelística y en el que se ha
desempeñado como un notable innovador de posibilidades narrativas y
estilísticas.57

Desde el punto de vista temático, sus novelas tratan de la antinomia entre lo


histórico y lo estructural, como así lo expresa el título de varias de sus novelas
(La ciudad y los perros, La casa verde, Conversación en La Catedral), en las
que la presencia de estructuras demuestra el interés casi obsesivo que el autor
tiene por estas.59 Asimismo, en cuanto a los tonos, su obra presenta las
características más variadas, desde el humor, el amor y la comicidad hasta la
caída trágica.57

Por otra parte, el hecho de que el grueso de su producción literaria la haya


realizado desde el extranjero, explica el sesgo retrospectivo que domina buena
parte de la misma, así como la reconstrucción constante que hace de vivencias
íntimas o colectivas del Perú como base de su ficción, salvo algunas
excepciones como La guerra del fin del mundo y algunas de sus últimas
novelas.60

En cuanto a sus modelos literarios, o “precursores” (a los que ha dedicado en


varios casos estudios críticos), hay que citar, por un lado, a la novela de
caballerías Tirant lo Blanc, de Joanot Martorell, y a Cien años de soledad,
de García Márquez, ambas como ideales del concepto de novela total (la que
funde lo real con lo irracional y el mito); por otro, son imprescindibles para
Vargas Llosa dos escritores en especial: Flaubert, como modelo de la literatura
como vocación, de la utilización de la realidad como pozo sin fondo para
encontrar contenidos y temas (la mediocridad del ser humano, la violencia y el
sexo), como modelo, también, de la importancia de una estructura narrativa
rigurosa y de un narrador impasible ante los hechos narrados, etc.; y Faulkner,
tanto en lo que respecta a temas y ambientes, como a rasgos formales,
especialmente, el multiperspectivismo, los saltos en el tiempo, el uso de varios
narradores en vez del omnisciente, la retención de información, el uso de
historias paralelas, etc.61
Inicios
[editar]
Los inicios literarios de Vargas Llosa fueron el estreno en Piura, cuando tenía
16 años, de una obra de teatro, hoy probablemente perdida, titulada La huida
del Inca, y algunos cuentos publicados en Lima en diversos medios. En Lima,
la presencia literaria dominante era la de los narradores de la
llamada generación del 50. Aunque finalmente se distanciaría de ellos, el grupo
estimuló su vocación literaria con su visión realista de la sociedad peruana,
especialmente la de Lima. Más en concreto,

Con ellos, aprendió a cultivar el realismo urbano, de clara intención social y


testimonial, a veces inspirado en la escuela narrativa norteamericana, el neorrealismo
literario y cinematográfico italiano y las ideas del «compromiso» desarrolladas por
Sartre. Estos influjos son visibles en los cuentos juveniles de Vargas Llosa y aun en
sus primeras novelas.62
Luego, la ruptura con los criterios estéticos de esa generación se produce
sobre todo en el plano técnico y en la resistencia de Vargas Llosa a defender
en sus obras tesis o propuestas ideológicas de determinado signo. Así, la
novedad básica que introduce con sus obras es

la ruptura del modelo de representación naturalista y del esquema intelectual algo


simplista en el que se apoyaba el documentalismo de ese grupo. La misma evolución
de las novelas del autor demostraría su rápida independencia estética, estimulada por
su experiencia europea y el descubrimiento de otras formas y propuestas.63
Por otro lado, su estilo estético al momento de estructurar sus oraciones dentro
de su narrativa, las realiza de manera

bastante contundente. Sus frases son cortas y poco adornadas. Las ideas las coloca
de forma precisa y el lenguaje es siempre sobrio.64
La crítica65 tiende a distribuir su obra narrativa en tres grupos:

En el primero estarían sus obras iniciales: Los jefes, Los cachorros, La ciudad
y los perros, La casa verde y Conversación en La Catedral. Aunque se trata de
narraciones muy diversas en intención, asunto y formas (y, de hecho, cada
obra constituye una intensificación de la complejidad técnica y de contenido
respecto de la anterior), presentan una incuestionable unidad en cuanto a la
complejidad del proyecto y a la visión narrativa que proponen.

A partir de 1973, con la publicación de Pantaleón y las visitadoras, Vargas


Llosa inicia una fase marcada por una actitud cuestionadora tanto de los
grandes problemas de la sociedad latinoamericana moderna (en especial, los
referidos a Perú, en un momento crítico de su historia), como las del arte
narrativo con el que intenta representarlas.66 Así, y de una forma evidente, se
aprecia una moderación de su afán totalizante y una tendencia a la plasmación
de historias generalmente menos complejas y dentro de unos márgenes más
restringidos, aunque sin prescindir de recursos técnicos esenciales para él
como el efecto de contraste que permite el desarrollo paralelo de dos o más
historias.67 Con todo, publica en esta fase una obra, La guerra del fin del
mundo, que constituye no solo una excepción a estos rasgos generales (es la
obra de mayor ambición y trascendencia del período), sino la primera incursión
de Vargas Llosa fuera de la realidad física o histórica de su país.

Desde finales de los setenta, además, su reflexión como narrador aborda


especialmente la relación entre lo real y su trasposición literaria, esto es, la, así
llamada por él, «verdad de las mentiras», o la constatación de que la palabra
crea un mundo propio que se parece a la realidad externa, pero que tiene sus
propias reglas y «verdades».68

En consecuencia, todos estos rasgos se manifiestan de una u otra manera, en


otros dos grupos de obras: uno que comprende una serie de novelas de tema
político, como La guerra del fin del mundo, Historia de Mayta, Lituma en los
Andes, La fiesta del Chivo, etc.; y otro que empieza con Pantaleón y las
visitadoras, y en el que aborda tanto temas centrados en la reelaboración de
experiencias más privadas (La tía Julia y el escribidor) o de modelos clásicos
de novela policiaca (¿Quién mató a Palomino Molero?) o erótica (Elogio de la
madrastra).

Panorámica
[editar]
Su primer libro publicado fue una colección de cuentos titulada Los
Jefes (encabezada por el relato del mismo nombre), que obtuvo el premio
Leopoldo Alas (1959).

Su primera novela, La ciudad y los perros (1963) se desarrolla en medio de una


comunidad de estudiantes del Colegio Militar Leoncio Prado (situado en
el Callao) y se basa en las experiencias personales del autor.69 Esta prematura
obra adquirió la atención general del público así como un éxito inmediato.70 Su
vitalidad y hábil uso de técnicas literarias sofisticadas impresionó de inmediato
a los críticos,71 y ganó así el Premio de la Crítica Española.70

En 1966 aparece su segunda novela, La casa verde, acerca de una casa-


burdel del mismo nombre cuya presencia en Piura afecta las vidas de los
personajes. La trama se centra en Bonifacia, una chica de origen awajún que
es expulsada de un convento para transformarse luego en «la selvática»,
la prostituta más conocida de «La casa verde». La novela obtuvo de inmediato
una entusiasta recepción por parte de la crítica, que confirmaba a Vargas Llosa
como una importante figura de la narrativa latinoamericana.72

Tres años más tarde publica Conversación en La Catedral, su tercera novela, y


en 1971 sale García Márquez: historia de un deicidio, que había sido su tesis
doctoral en la Universidad Complutense de Madrid.73

Después de la publicación de la monumental Conversación en La Catedral,


Vargas Llosa se distanció de los temas de mayor seriedad, como son la política
y los problemas sociales. Raymond L. Williams, especialista en literatura
latinoamericana, describe esta fase de su carrera literaria como «el
descubrimiento del humor»,74 cuyo primer fruto fue Pantaleón y las
visitadoras (1973),75 seguido en 1977 de La tía Julia y el escribidor, basada en
parte en el matrimonio con su primera esposa, Julia Urquidi, a quien dedicó la
novela.76

En 1981 aparece La guerra del fin del mundo, su primera novela histórica y una
de las más importantes que ha escrito.77 Esta obra inició un cambio radical en
el estilo de Vargas Llosa hacia temas como el mesianismo y la conducta
irracional humana.78 Ambientada en las profundidades del sertón del siglo XIX,
se basa en hechos auténticos de la historia del Brasil: la revuelta
antirrepublicana de masas milenaristas sebastianistas guiadas por el
taumaturgo iluminado Antonio Conselheiro en el pueblo de Canudos.

Tras un período de intensa actividad política, Vargas Llosa volvió a ocuparse


en la literatura y en 1993 publicó su libro autobiográfico El pez en el agua, su
novela Lituma en los Andes y su obra de teatro El loco de los balcones. A la
histórica Lituma le seguiría la erótica Los cuadernos de don
Rigoberto (1997). La fiesta del Chivo (2000), sobre el dictador dominicano
Trujillo fue llevada al cine con el mismo nombre por su primo Luis Llosa. A esta
novela le siguió el El Paraíso en la otra esquina (2003), que alterna la historia
del pintor Paul Gauguin con la de su abuela, Flora Tristán.

Otro trabajo destacable es un ensayo que resume el curso que dictó en


la Universidad de Oxford sobre la novela Los miserables de Victor Hugo: La
tentación de lo imposible (2004). En mayo de 2006, presentó su
novela Travesuras de la niña mala, y el 3 de noviembre de 2010 publicó El
sueño del celta, obra con la que vuelve al género de la novela histórica y que
trata sobre la vida de Roger Casement, cónsul británico en el Congo Belga y en
Perú, que entre 1903 y 1911 se dedicó a investigar y a denunciar las
atrocidades —explotación salvaje, torturas y genocidio— cometidas por el
régimen de Leopoldo II en el Congo y por la compañía C. Arana y la británica
Peruvian Rubber Company en la remota selva del Putumayo peruano.79En
2013 El héroe discreto vuelve a ambientarse en Perú; en ella narra las
vivencias de dos empresarios peruanos.

Obras
Novela
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 La ciudad y los perros (Seix Barral, 1963), Premio Biblioteca


Breve 1962 y Premio de la Crítica de narrativa castellana 1964
 La casa verde (Seix Barral, 1966), Premio Internacional de Novela
Rómulo Gallegos 1967, Premio de la Crítica de Narrativa Castellana
1967 y Premio Nacional de Cultura (Perú) 1967
 Conversación en La Catedral (Seix Barral, 1969)
 Pantaleón y las visitadoras (Seix Barral, 1973)
 La tía Julia y el escribidor (Seix Barral, 1977)
 La guerra del fin del mundo (Seix Barral, 1981)
 Historia de Mayta (Seix Barral, 1984)
 ¿Quién mató a Palomino Molero? (Seix Barral, 1986)
 El hablador (Seix Barral, 1987)
 Elogio de la madrastra (Tusquets, 1988)
 Lituma en los Andes (Planeta, 1993), Premio Planeta 1993
 Los cuadernos de don Rigoberto (Alfaguara, 1997)
 La fiesta del Chivo (Alfaguara, 2000)
 El Paraíso en la otra esquina (Alfaguara, 2003)
 Travesuras de la niña mala (Alfaguara, 2006)
 El sueño del celta (Alfaguara, 2010)
 El héroe discreto (Alfaguara, 2013)
 Cinco Esquinas (Alfaguara, 2016)
 Tiempos recios (Alfaguara, 2019)
 Le dedico mi silencio (Alfaguara, 2023)
Cuento
[editar]

 Los jefes (1959); incluye seis relatos:


 "Los jefes", "El desafío", "El hermano menor", "Día
domingo", "Un visitante" y "El abuelo".
 Los cachorros (1967)
 «El hombre de negro»80 (2019), en Letras Libres n.º 248.
 «Los vientos»81 (2021), en Letras Libres n.º 274.
Cuento infantil
[editar]

 Fonchito y la luna (2010)


 El barco de los niños (2014)
Memoria
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 El pez en el agua (Seix Barral, 1993)


Ensayo
[editar]

 Bases para una interpretación de Rubén Darío, tesis universitaria


(1958; publicada como libro en 2001)
 García Márquez. Historia de un deicidio (1971)
 La orgía perpetua. Flaubert y Madame Bovary (1975)
 La verdad de las mentiras. Ensayos sobre la novela moderna (1990)
 Carta de batalla por Tirant lo Blanc (1991)
 La utopía arcaica. José María Arguedas y las ficciones del
indigenismo (1996)
 Cartas a un joven novelista (1997)
 La tentación de lo imposible. Victor Hugo y Los miserables (2004)
 El viaje a la ficción. El mundo de Juan Carlos Onetti (2008)
 La civilización del espectáculo (2012)
 La llamada de la tribu (2018)
 Medio siglo con Borges (2020), versión en español de Un demi-
siècle avec Borges (2004)
 La mirada quieta (de Pérez Galdós) (2022)
 Un bárbaro en París. Textos sobre la cultura francesa (2023)
Curso universitario
[editar]

 La realidad de un escritor (2020), versión en español de A Writer's


Reality (1991). Seminario dictado en la Universidad de Siracusa en
1988 sobre las crónicas de Indias, las ficciones de Borges, La ciudad
y los perros, La casa verde, Pantaleón y las visitadoras, La tía Julia y
el escribidor, La guerra del fin del mundo e Historia de Mayta.
 Conversación en Princeton (2017), con Rubén Gallo. Seminario
impartido en la Universidad de Princeton en 2015 sobre las teorías
de la novela, el periodismo y la literatura, Conversación en La
Catedral, Historia de Mayta, ¿Quién mató a Palomino Molero?, El
pez en el agua, La fiesta del Chivo y el terrorismo en el siglo XXI.
Periodismo
[editar]

 Entre Sartre y Camus (1981)


 Contra viento y marea (1962-1982) (1983), ampliación de Entre
Sartre y Camus.
 Contra viento y marea. Volumen I (1962-1972) (1986), primera parte
de la ampliación del volumen de 1983
 Contra viento y marea. Volumen II (1972-1983) (1986), segunda
parte de la ampliación del volumen de 1983
 Contra viento y marea. Volumen III (1964-1988) (1990)
 Desafíos a la libertad (1994)
 El lenguaje de la pasión (2000)
 Diario de Irak (2003)
 Israel/Palestina. Paz o guerra santa (2006)
 Sables y utopías. Visiones de América Latina (2009)
 Piedra de Toque. Volumen I (1962-1983) (2012)82
 Piedra de Toque. Volumen II (1984-1999) (2012)
 Piedra de Toque. Volumen III (2000-2012) (2012)
 El fuego de la imaginación. Libros, escenarios, pantallas y museos.
Obra periodística I (2022)
 El país de las mil caras. Escritos sobre el Perú. Obra periodística
II (2024)83
Teatro
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 La huida del Inca (1952; pieza no publicada)


 La señorita de Tacna (1981)
 Kathie y el hipopótamo (1983)
 La Chunga (1986)
 El loco de los balcones (1993)
 Ojos bonitos, cuadros feos (1996)
 Odiseo y Penélope (2007)
 Al pie del Támesis (2008)
 Las mil noches y una noche (2009)
 Los cuentos de la peste (2015)
Discurso
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 La novela (1968). Reflexiones sobre la novela como género.


Conferencia pronunciada en el paraninfo de la Universidad de
Montevideo el 11 de agosto de 1966.
 Historia secreta de una novela (1971). Sobre la escritura de La casa
verde. Conferencia leída en Washington State University el 11 de
diciembre de 1968.
 José María Arguedas, entre sapos y halcones (1978). Discurso de
ingreso a la Academia de la Lengua Peruana.
 Las discretas ficciones de Azorín (1996). Discurso de ingreso a la
Real Academia Española y respuesta de Camilo José Cela.
 XVIII Pregón Taurino Sevilla 2000 (2000).
 Literatura y política (2001). Conferencia dictada durante la
Cátedra Alfonso Reyes, del Tecnológico de Monterrey, en 2000.
 La literatura y la vida (2001). Conferencia magistral en la UPC de
Perú.
 Palma, valor nacional (2003). Texto de Vargas Llosa leído en la
Alameda Ricardo Palma en Miraflores, ante el busto del tradicionista,
en el homenaje que se le rindió el 6 de octubre de 1956.
 El Quijote. Una mirada americana (2004). Incluye textos de autores
como Jorge Luis Borges, Octavio Paz y Ernesto Sabato. El de
Vargas Llosa es «El Quijote y la tentación de lo imposible», una
versión revisada de su discurso de agradecimiento por el Premio
Cervantes 1994.
 Doctor honoris causa 2005 (2005). Discurso de aceptación de
Vargas Llosa y otros textos a propósito de la distinción otorgada por
la Universidad Ricardo Palma.
 En torno a la poesía (2006). Conferencia pronunciada en la Casa de
América de Madrid en 19 de mayo de 2005, dentro del ciclo "Los
otros poetas", de la Fundación Loewe. Prólogo de Luis Antonio de
Villena.
 Sueño y realidad de América Latina (2009). Discurso al recibir el
doctorado honoris causa por la Pontificia Universidad Católica del
Perú.
 Elogio de la lectura y la ficción. Discurso ante la Academia
Sueca (2010)
 Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en el
Idioma Español (2012). Discurso de aceptación de Vargas Llosa y
otros textos en torno al premio.
 Lección de lectura (2014). Artículos y discursos en torno a la lectura
y a la escritura. Incluye "Elogio de la lectura y la ficción", discurso de
agradecimiento por el Premio Nobel de Literatura 2010, y "Elogio de
las bibliotecas", que pronunció en Berlín, en 2005, por el 75
aniversario del Instituto Iberoamericano. Edición no venal del
Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE) de
México como parte de su colección El Elogio de la Educación.
Reeditado en 2015 por Taurus, en su colección Great Ideas,
como Elogio de la educación.
Entrevista
[editar]

 Cosas de escritores. Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa,


Julio Cortázar (1971), con Ernesto González Bermejo.
 Veinticuatro por veinticuatro (1973), con Ana María Moix.
 Galaxia latinoamericana. Siete años de entrevistas (1973), con Jean
Michel Fossey.
 El buitre y el ave Fénix. Conversaciones con Mario Vargas
Llosa (1972), con Ricardo Cano Gaviria.
 Diálogo con Vargas Llosa (1986), con Ricardo A. Setti.
 Peregrinos de la lengua (1997), con Alfredo Barnechea.
 Mario Vargas Llosa. La vida en movimiento (2003), con Alonso
Cueto.
 Entrevistas escogidas (2004). Selección, prólogo y notas de Jorge
Coaguila.
 El inconquistable (2011), con Beto Ortiz. Transcripción de la
entrevista televisiva de 2000.
 Conversación con las catedrales. Encuentros con Vargas Llosa y
Borges (2014), con Rubén Loza Aguerrebere.
 Encuentros con Mario Vargas Llosa (2017), con Juan Cruz Ruiz.
 70 años de conversaciones con escritores de paso (2017), con Mary
Ferrero.
Diálogo
[editar]

 La novela en América Latina. Diálogo (1968), con Gabriel García


Márquez. Transcripción de la charla que sostuvieron ambos
escritores en la Universidad Nacional de Ingeniería, en Lima, el 5 y el
7 de septiembre de 1967. Hay ediciones peruanas de 1968, 1991,
2003, 2013 y 2017. Alfaguara lanzó el libro en 2021 bajo el
nombre Dos soledades. Un diálogo sobre la novela en América
Latina.
 Una discusión literaria (2001), con Felipe González en el primer
aniversario de La fiesta del Chivo.
 La literatura es mi venganza (2011), con Claudio Magris.
Polémica
[editar]
 Literatura en la revolución y revolución en la literatura (1970),
con Óscar Collazos y Julio Cortázar.
 García Márquez y la problemática de la novela (1973), con Ángel
Rama en torno a García Márquez: historia de un deicidio.
Correspondencia
[editar]

 Las cartas del Boom (2023), con Julio Cortázar, Carlos Fuentes y
Gabriel García Márquez.84
Poesía
[editar]

 Estatua viva85 (2004), con Fernando de Szyszlo. Contiene el poema


homónimo de Vargas Llosa y tres litografías originales de Szyszlo.
 La exorcista86 (2004). Poema que acompaña a la escultura
homónima de Manolo Valdés, expuesta en el puente de Cantalojas,
en Bilbao la Vieja, junto a las calles Zabala y San Francisco.
 Diálogo de damas87 (2007). Tres poemas relacionados con las
esculturas de Manolo Valdés. Aeropuerto de Madrid-Barajas.
 «Padre Homero»88 (2010), en la revista Letras Libres n.º 105.
 El alejandrino89 (2015), con Fernando de Szyszlo. Contiene el poema
homónimo de Vargas Llosa y litografías originales de Szyszlo.
 «Borges o la casa de los juguetes», en Medio siglo con
Borges (Alfaguara, 2020).
Traducción
[editar]

 «La bazofia de los perros», de César Moro, en Los anteojos de


azufre. Prosas reunidas y presentadas por Andrés Coyné (1958).
Editorial San Marcos.
 Un corazón bajo la sotana, de Arthur Rimbaud (1989). Jaime
Campodónico Editor.
Largometrajes
[editar]

 Pantaleón y las visitadoras (dirección, 1975), codirigida con José


María Gutiérrez Santos.
 Tatuajes en la memoria (guion, 2024), dirigida por Luis Llosa y
basada en las memorias Memorias de un soldado desconocido de
Lurgio Gavilán.
Otras publicaciones
[editar]

 Pieles negras y blancas90 (1959), de Cata Podestá. Vargas Llosa


fungió como escritor fantasma.
 Primer encuentro de narradores peruanos. Arequipa 1965 (1969).
Con Ciro Alegría, José María Arguedas, Sebastián Salazar
Bondy, Oswaldo Reynoso y otros.
 El combate imaginario. Las cartas de batalla de Joanot
Martorell (1972). Con Martín de Riquer. La aportación de Vargas
Llosa al libro, «Martorell y el 'elemento añadido' en el Tirant lo
Blanc», formó parte después de su libro de ensayos Carta de batalla
por Tirant lo Blanc.
 Retratos y autorretratos (1973). Fotografías de Sara Facio y Alicia
D'Amico con textos de varios escritores. El libro está compuesto de
fotografías de Facio y de retratos verbales de los autores
fotografiados. «Yo y mi imagen...» es el texto aportado por Vargas
Llosa.
 La utopía arcaica (1978). Centre of Latin American Studies,
University of Cambridge.
 Informe de la Comisión Investigadora de los Sucesos de
Uchuraccay (1983). Escrito en nombre de la comisión.
 La cultura de la libertad, la libertad de la cultura (1985).
 Mario Vargas Llosa. Semana de autor (1985). Con Carlos
Barral, Jorge Edwards, Rafael Conte, Juan Jesús Armas Marcelo y
otros.
 El debate (1990). Transcripción del debate presidencial entre Vargas
Llosa y Alberto Fujimori. Universidad del Pacífico, Centro de
Investigación, Lima.
 Textos del joven Vargas Llosa. Literatura - Política - Derechos
humanos ( 1994)
 Hitos y mitos literarios (1995). Almanaque acompañado de
fragmentos de los prólogos de Vargas Llosa para la Biblioteca de
Plata. Ilustraciones de Willi Glasauer.
 Una historia no oficial (1997). Antología de fragmentos de sus
novelas.
 Dietario de posguerra (1998). Edición de Arcadi Espada. Vargas
Llosa colabora con su texto «El día que me instalé en Sarriá», escrito
en 1997.
 José Luis Cuevas (1998). Catálogo exposición. Vargas Llosa
colabora con el breve ensayo «Los monstruos».
 Al pie de la letra. Geografía fantástica del alfabeto español (2001).
Vargas Llosa colabora con un texto dedicado a la L: «Libre, lectora,
literaria, leguleya y liberal».
 Andes (2001). Textos de Vargas Llosa y fotos de Pablo Corral.
 Enciclopedia. Álbum (2002), de Óscar Tusquets. Vargas Llosa aporta
su breve texto «Gauche divine».
 Iberoamérica mestiza. Encuentro de pueblos y culturas. Catálogo de
exposición91 (2003). Vargas Llosa colabora con el ensayo «El Inca
Garcilaso y la lengua de todos».92
 La búsqueda del paraíso y el realismo liberal (2004)
 Mario Vargas Llosa. Vida que es palabra (2006). Versión en español
de Mario Vargas Llosa. Cahier de L'Herne.
 Diccionario del amante de América Latina (2006). Versión en español
de Dictionnaire amoureux de l’Amérique Latine.
 El árbol del espíritu (2009). Pregón al aceite. Ilustraciones de Juan
Romero. Edición de Pedro Tabernero.
 Diario de viaje. Recorrido de Mario Vargas Llosa por el Congo e
Irlanda tras las huellas Roger Casement (2010)
 Sentimiento del toreo (2010). Antología colectiva. Edición de Carlos
Marzal. El texto de Vargas Llosa es el pregón que leyó en la plaza de
toros de Sevilla el 23 de abril de 2000, publicado en solitario
como XVIII Pregón Taurino Sevilla 2000.
 Diálogo con Navegante (2013). Con José Tomás y otros.
 Ciudad, arquitectura y paisaje (2013). Compilación de textos
de Vargas Llosa en la que aborda temas de arquitectura y la
experiencia urbana.
En otras lenguas
[editar]

 Lletra de batalla per Tirant lo Blanc (1969). En catalán.


 Botero. Dessins et Aquarelles (1984). En francés.
 The Culture of Freedom (1985). En inglés.
 A Writer's Reality (1991). Ensayos basados en las conferencias
dictadas por Vargas Llosa en la Universidad de Siracusa en marzo y
abril de 1988. El libro fue publicado en inglés y solo en 2020 apareció
una versión en español por la editorial Triacastela: La realidad de un
escritor.
 George Grosz: Un homme triste et feroce (1992). En francés.
 Making Waves (1996). Selección de ensayos de Contra viento y
marea, publicada solo en inglés.
 Un barbare chez les civilisés (1998). En francés.
 Nationalismus als neue Bedrohung (2000). Selección de ensayos
políticos, publicada solo en alemán.
 Mario Vargas Llosa (2003). Cahier de L'Herne. Incluye artículos,
discursos, cartas y entrevistas, así como ensayos y testimonios
sobre la vida y la obra de Vargas Llosa. Edición de Albert
Bensoussan. En francés. La traducción al español es de 2006: Mario
Vargas Llosa. Vida que es palabra.
 Un demi-siècle avec Borges (2004). Traducción al francés de una
entrevista a Jorge Luis Borges y de ensayos sobre el escritor
argentino.
 Dictionnaire amoureux de l’Amérique Latine (2005). Antología de
textos de varios géneros traducidos al francés. Edición de Albert
Bensoussan.
 Touchstones. Essays on literature, arts and politics (2007). Selección
de John King. En inglés.
 Wellsprings. The Richard Ellmann Lectures in Modern
Literature (2008). Conferencias sobre el Quijote, Ortega y Gasset,
Borges y el liberalismo. En inglés.
 Ma parente d'Arequipa (2009). Textos cortos, en francés.
 Comment j'ai vaincu ma peur de l'avion (2009). Textos cortos, en
francés.
 Epitaffio per un impero culturale. Contro vento e marea I (1962-
1966) (2011). En italiano.
 La letteratura è fuoco. Contro vento e marea II (2011). En italiano.
 Gioco senza regole. Contro vento e marea III (2011). En italiano.
 La logica del terrore. Contro vento e marea IV (2012). En italiano.
 Les archives du rêve. Carte blanche à Werner Spies (2014).
Catálogo de exposición. "Érotisme secret", en francés, es el texto
con el que Vargas Llosa participa.
 Mi trayectoria individual (2014). Edición trilingüe: en español, inglés y
francés.
 Contro vento e marea V (2015). En italiano.
 Sabers and Utopias. Visions of Latin America. Essays (2018).
Traducción al inglés de Sables y utopías. Visiones de América
Latina.
 The Call of the Tribe (2023). Traducción al inglés de La llamada de la
tribu.93
Obras completas en Círculo de Lectores/Galaxia
Gutenberg y Espasa
[editar]

 I. Narraciones y novelas. 1959-1967 (2006). Contenido:


 Los jefes - La ciudad y los perros - La casa verde - Los
cachorros.
 II. Novelas. 1969-1977 (2007). Contenido:
 Conversación en La Catedral - Pantaleón y las
visitadoras - La tía Julia y el escribidor.
 III. Novelas y teatro. 1981-1986 (2007). Contenido:
 La señorita de Tacna - La guerra del fin del
mundo - Kathie y el hipopótamo - Historia de Mayta - La
chunga - ¿Quién mató a Palomino Molero?.
 IV. Novelas y teatro. 1987-1997 (2008). Contenido:
 El hablador - Elogio de la madrastra - Lituma en los
Andes - El loco de los balcones - Ojos bonitos, cuadros
feos - Los cuadernos de don Rigoberto.
 V. Novelas. 2000-2006 (2010). Contenido:
 La fiesta del Chivo - El paraíso en la otra
esquina - Travesuras de la niña mala.
 VI. Ensayos literarios I (2006). Contenido:
 Carta de batalla por Tirant lo Blanc - García Márquez:
historia de un deicidio - La orgía perpetua - La utopía
arcaica - Cartas a un joven novelista.
 VII. Ensayos. Escritos y conferencias sobre política y cultura (2016).
Contenido:
 La verdad de las mentiras - La tentación de lo
imposible - El viaje a la ficción - La civilización del
espectáculo y una amplia sección de apéndices con más
de veinte escritos sobre literatura, arte y filosofía.
 VIII. Ensayos (aún no publicado)
 IX. Piedra de toque. Artículos reunidos. I. 1962-1983 (2012)
 X. Piedra de toque. Artículos reunidos. II. 1984-1999 (2012)
 XI. Piedra de toque. Artículos reunidos. III. 2000-2012 (2012)
Obras escogidas en La Pléiade
[editar]

 I. La Ville et les Chiens - La Maison verte - En marge de La Maison


verte : Les Secrets d'un roman - Conversation à La Catedral - La
Tante Julia et le Scribouillard.
 II. La Guerre de la fin du monde - La fête au Bouc - Le Paradis : un
peu plus loin - Tours et détours de la vilaine fille.
Dirección de colecciones literarias
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Vargas Llosa dirigió dos colecciones literarias para la editorial Círculo de
Lectores. La primera, Biblioteca de Plata, se publicó de 1987 a 1989 e incluye
25 libros de narrativa del siglo XX prologados y seleccionados por el escritor
peruano. Estos prólogos conformarían después el libro La verdad de las
mentiras (1990), del cual apareció una versión aumentada con diez nuevos
ensayos en 2002. Maestros Modernos Europeos fue la segunda colección,
publicada entre 2001 y 2004. Consta de 24 obras de narrativa europea de los
siglos XIX y XX. Los títulos fueron seleccionados por Vargas Llosa e incluyen
prólogos suyos y de otros autores.

Biblioteca de Plata
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 La muerte en Venecia (1913), de Thomas Mann


 Dublineses (1914), de James Joyce
 La señora Dalloway (1925), de Virginia Woolf
 El gran Gatsby (1925), de Francis Scott Fitzgerald
 Manhattan Transfer (1925), de John Dos Passos
 El lobo estepario (1927), de Herman Hesse
 Santuario (1931), de William Faulkner
 Un mundo feliz (1932), de Aldous Huxley
 Trópico de Cáncer (1934), de Henry Miller
 Auto de fe (1936), de Elias Canetti
 El poder y la gloria (1940), de Graham Greene
 El extranjero (1942), de Albert Camus
 La romana (1947), de Alberto Moravia
 Al este del Edén (1952), de John Steinbeck
 No soy Stiller (1954), de Max Frisch
 Lolita (1955), de Vladimir Nabokov
 El doctor Zhivago (1957), de Borís L. Pasternak
 El Gatopardo (1958), de Giuseppe Tomasi di Lampedusa
 El tambor de hojalata (1959), de Günter Grass
 La casa de las bellas durmientes (1961), de Yasunari Kawabata
 El cuaderno dorado (1962), de Doris Lessing
 Un día en la vida de Iván Denisovich (1962), de Aleksandr
Solzhenitsyn
 Opiniones de un payaso (1963), de Heinrich Böll
 Herzog (1964), de Saul Bellow
 París era una fiesta (1964), de Ernest Hemingway
Maestros Modernos Europeos
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 Guerra y paz (1869), de León Tolstói


 Los demonios (1871), de Fiódor Dostoievsky
 El crimen del padre Amaro (1875), de Eça de Queiroz
 Relatos, de Antón Chéjov
 La saga de Gösta Berling (1891), de Selma Lagerlöf
 El inmoralista (1902), de André Gide
 Los extravíos del colegial Torlëss (1906), de Robert Musil
 La transformación y otros relatos, de Franz Kafka
 Un amor de Swann (1913), de Marcel Proust
 La conciencia de Zeno (1923), de Italo Svevo
 La montaña mágica (1924), de Thomas Mann
 Caballería roja (1926), de Isaak Bábel
 Nadja (1928), de André Breton
 La marcha Radetzky (1932), de Joseph Roth
 Viaje al fin de la noche (1932), de Louis-Ferdinand Céline
 La condición humana (1933), de André Malraux
 Siete cuentos góticos (1934), de Isaak Dinesen
 Ferdydurke (1937), de Witold Gombrowicz
 El cero y el infinito (1940), de Arthur Koestler
 El extranjero (1942), de Albert Camus
 El conformista (1951), de Alberto Moravia
 Memorias de Adriano (1951), de Marguerite Yourcenar
 El Gatopardo (1958), de Giuseppe Tomasi di Lampedusa
 El maestro y Margarita (1967), de Mijaíl Bulgákov
Premios y distinciones
[editar]
Artículo principal: Premios y distinciones recibidos por Mario Vargas Llosa
A lo largo de su carrera ha recibido innumerables premios y distinciones, entre
ellos el Nobel de Literatura (2010) y los dos máximos galardones que se
conceden en el ámbito de las letras hispánicas: el Rómulo Gallegos 1967, por
su novela La casa verde y el Cervantes (1994).

Otros destacados galardones en su haber son el Premio Nacional de Novela


del Perú (1967, por La casa verde), el Príncipe de Asturias (España) (1986) y el
de la Paz de los Libreros de Alemania, otorgado en la Feria del Libro de
Fráncfort (1997). En 1993 ganó el Planeta por Lituma en los Andes y,
anteriormente, había obtenido el Biblioteca Breve 1963 por La ciudad y los
perros, que marcó el inicio de su exitosa carrera literaria internacional. En 1999
obtuvo el Premio Internacional Menéndez Pelayo.

Es miembro de la Academia Peruana de la Lengua desde 1977, y de la Real


Academia Española desde 1994 donde ocupa el sillón de la letra L.94 Cuenta
con varios doctorados honoris causa por universidades de América, Asia y
Europa; pueden citarse los concedidos por Yale (1994), Universidad de
Lima (1997), Ben Gurión de Israel (1998), Harvard (1999), su alma
mater la Mayor de San Marcos (2001), Oxford (2003), Europea de
Madrid (2005), La Sorbona (2005), La Rioja y de
Málaga (2007), Alicante, Simón Bolívar95 (2008), Católica del
Perú (2008), Granada (2009), Castilla-La Mancha, Murcia, Autónoma de
México (2010), Cayetano Heredia96 (2011), Universidad Carlos III de
Madrid (2014) y Universidad de Burgos97 (2016). Próximamente le será
conferido otro doctorado honoris causa por la Universidad de la
República en Montevideo, Uruguay.98

Ha sido condecorado por el gobierno francés con la Legión de Honor en 1985,


y en 2001 recibió de su gobierno la condecoración Orden El Sol del Perú en el
Grado de Gran Cruz con Diamantes, la más alta distinción que otorga ese país.
Además permaneció durante varios años como el intelectual más influyente en
las encuestas El Poder en el Perú.99

En 2004 obtuvo el Premio Konex MERCOSUR a las Letras, otorgado por


la Fundación Konex (Argentina), como el escritor más influyente de la región.

En 2008 la Biblioteca Nacional del Perú decidió reconvertir su auditorio en


teatro-auditorio y darle el nombre de Teatro Auditorio Mario Vargas Llosa en
homenaje al escritor, contando son su presencia en el acto inaugural.100

El 7 de octubre de 2010 se le concedió el Premio Nobel de Literatura —


otorgado «por su cartografía de las estructuras del poder y sus imágenes
mordaces de la resistencia del individuo, su rebelión y su derrota»—.101102103 El
discurso de aceptación, titulado Elogio de la lectura y la ficción, lo pronunció en
la Gran Sala de la Academia Sueca el 7 de diciembre.104105 Tres días después
recibió el galardón de manos del rey Carlos XVI Gustavo en la Sala de
Conciertos de Estocolmo.106107 Durante el banquete de gala posterior a la
recepción de los Premios Nobel, Vargas Llosa pronunció un brindis de
agradecimiento en forma de cuento.108

Premios Internacionales del libro latino (Internacional Latino Book Awards)

El 13 de diciembre del mismo año se le otorgó la Orden de las Artes y Las


Letras por su "extraordinaria contribución a la literatura universal y el aporte al
desarrollo cultural del país",109 en ceremonia llevada a cabo dos días después
en el Palacio de Gobierno del Perú.110111
El 4 de febrero de 2011 se publica en el Boletín Oficial del Estado el real
decreto por el que el rey Juan Carlos I le concede el título de marqués de
Vargas Llosa, que de acuerdo con la legislación nobiliaria española es
hereditario, mencionando como fundamento "su extraordinaria contribución,
apreciada universalmente, a la Literatura y a la Lengua española, que merece
ser reconocida de manera especial".112 Comentando este acontecimiento, el
escritor dijo: "Hay que tomarlo con humor, viviendo y siendo de un país
republicano; con agradecimiento porque es un gesto muy cariñoso del rey de
España; y con una sorpresa descomunal pues jamás imaginé que me harían
marqués [...]. Agradezco a España, agradezco al rey. Y al mismo tiempo digo
que yo nací plebeyo y voy a morir plebeyo, a pesar del título”.3

El 4 de marzo, recibe de manos del presidente de México, Felipe Calderón


Hinojosa, la condecoración de la Orden del Águila Azteca, en el grado de
Insignia, máximo reconocimiento que otorga ese país a un extranjero, por su
labor a favor de la Humanidad.113

El 16 del mismo mes fue condecorado con la Orden Peruana de la Justicia en


el grado de Gran Cruz por el presidente de la Corte Suprema de Justicia de la
República del Perú, Javier Villa Stein, como Gran Maestre de la orden. Como
homenaje por la obtención del Premio Nobel, en el marco de las celebraciones
por el 460.º aniversario de la Universidad de San Marcos, su alma mater lo
distinguió el 30 de marzo con su máxima condecoración: la Medalla de Honor
Sanmarquina en el grado de Gran Cruz, además de crear una cátedra que lleva
su nombre e inaugurar una sala museo sobre el laureado escritor y sus años en
ese establecimiento educativo.114 La ceremonia se realizó en la
histórica Casona de San Marcos y contó con la participación de destacados
intelectuales sanmarquinos quienes también han sido compañeros, amigos y
profesores de Vargas Llosa.115

Fue reconocido como uno de los "10 intelectuales más influyentes de


Iberoamérica" por los lectores de la revista Foreign Policy en 2012.116 El 11 de
noviembre del mismo año, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de
México (Conaculta), le otorga el Premio Internacional Carlos Fuentes por su
contribución al enriquecimiento del patrimonio literario de la humanidad.

Además de los numerosos reconocimientos que ha recibido, en abril de 2013


se lanzó oficialmente en Lima el Premio Vargas Llosa de novela
iberoamericana.117

En el año 2011 surgió la Cátedra Vargas Llosa como una iniciativa de la


Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes y 10 universidades
españolas, con el proyecto de buscar fomentar y apoyar el estudio de la
literatura contemporánea, potenciar el interés por la lectura y la escritura,
apoyar la nueva creación literaria iberoamericana, difundir la obra de Vargas
Llosa y promover estudios de investigación, entre otros temas. Esta cátedra
creó en septiembre del año 2013 el "Premio Bienal de Novela Mario Vargas
Llosa" el cual es dotado de una recompensa de 100,000 dólares (75,000
euros).
El escritor Mario Vargas Llosa fue el galardonado con el Premio Convivencia de
2013 en Ceuta.118 Fue en el transcurso de una solemne ceremonia durante la
que pronunció un discurso marcado por las palabras convivencia, tolerancia y
solidaridad.

En 2020 es galardonado con el Premio Festival eñe por su trayectoria y obra.119

En 2023 el Ministerio de Cultura de Perú declaró Patrimonio Cultural de la


Nación cuatro de sus obras (1957-1967): “Los jefes”, “La ciudad y los perros”,
“La Casa Verde” y “Los cachorros”.120

Intereses personales
Se declara melómano, sintiendo una especial predilección por Gustav
Mahler.121

Durante su encuentro con la prensa internacional en el Instituto


Cervantes de Nueva York, tras conocer que le había sido otorgado el Premio
Nobel 2010, Vargas Llosa declaró que dicho galardón lo consideraba como un
reconocimiento al idioma español.122 Respecto a su producción literaria en
aquella oportunidad manifestó: "Lo que hago, lo que digo, expresa el país en el
que he nacido, el país en el que he vivido, las experiencias fundamentales que
marcan a un ser humano, que son las de infancia y juventud, de tal manera que
el Perú soy yo. Yo le puedo agradecer a mi país, a lo que yo soy, el ser un
escritor".123

Vargas Llosa ha declarado ser hincha del Universitario de Deportes de Perú,124


y en El pez en el agua cuenta que desde pequeño ha sido hincha del
llamado equipo crema, al que vio por primera vez en el terreno de juego un día
de 1946 cuando tenía 10 años de edad.125 En febrero de 2011, dicho club
peruano le otorgó la condición de socio honorario vitalicio, en una ceremonia
llevada a cabo en el Estadio Monumental.126127

Se ha manifestado en contra de la Leyenda negra:

La leyenda negra antiespañola fue una operación de propaganda montada y


alimentada a lo largo del tiempo por el protestantismo —sobre todo en sus ramas
anglicana y calvinista— contra el Imperio español y la religión católica para afirmar su
propio nacionalismo, satanizándolos hasta extremos pavorosos y privándolos incluso
de humanidad... [hay] de ello ejemplos abundantes y de toda índole: tratados
teológicos, libros de historia, novelas, documentales y películas de ficción, cómics,
chascarrillos y hasta chistes de [Link]ó a la extensión y duración de la
leyenda negra la indiferencia con que el imperio español, primero, y, luego sus
intelectuales, escritores y artistas, en vez de defenderse, en muchos casos hicieron
suya la leyenda negra, avalando sus excesos y fabricaciones como parte de una feroz
autocrítica que hacía de España un país intolerante, machista, lascivo y reñido con el
espíritu científico y la libertad.128

Participación política
[editar]
Durante el régimen militar de Juan Velasco Alvarado aplaudió las reformas
revolucionarias como la entrega de la tierra a los campesinos, la participación
de los trabajadores en la gestión y propiedad de las empresas, el rescate de las
riquezas naturales y la política nacional independiente.129 En varias
oportunidades calificó al régimen de audaz e imaginativo en las reformas
económicas y sociales; pero mostró su desacuerdo con el gobierno tras el
cierre de diversos medios de comunicación, diciendo que este padecía de
síntomas de autoritarismo. A partir de 1976 manifestó su distancia con el
gobierno militar, criticando las acciones en contra de la libertad de expresión.130

Como presidente del PEN Internacional, organización mundial de escritores, el


22 de octubre de 1976 envió una carta al dictador argentino Jorge Rafael
Videla denunciando que fuerzas oficiales y comandos armados vestidos de civil
han perseguido intelectuales, secuestrándolos en sus casas y luego
asesinándolos, torturándolos o haciendo desaparecer sin que se tengan
noticias de su paradero. Señaló también que decenas de escritores, artistas y
periodistas habían debido huir del país, por amenazas de muerte recibidas.
Esta carta fue difundida por diversos medios periodísticos del mundo.131

En la década de 1980, Vargas Llosa se volvió políticamente activo y causó


sorpresa por sus posiciones liberales, ya que la intelectualidad de la época se
caracterizaba por su perfil izquierdista.[cita requerida]

En 1983 fue nombrado por el entonces presidente del Perú, Fernando


Belaúnde Terry, al frente de la Comisión Investigadora del Caso Uchuraccay,
cuya misión era aclarar el asesinato de ocho periodistas que habían viajado a
la aldea para dilucidar anteriores masacres en Huaychao, en las que
sospechaban que podían estar involucrados elementos de las Fuerzas
Armadas. Pese a que los resultados de la investigación, que atribuían a
campesinos indígenas los asesinatos de los periodistas, a quienes habrían
confundido con miembros de Sendero Luminoso, no han dejado de ser desde
entonces objeto de polémica, dichos resultados coinciden con el informe final
de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, publicado en 2003.132133134

En abril de 1984, el presidente Fernando Belaúnde Terry le propuso encabezar


el Consejo de Ministros, ante lo cual Vargas Llosa en un primer momento
aceptó y planeó formar un gabinete de consenso, independiente y de absoluta
imparcialidad; sin embargo, el escritor desistió a hacerse cargo por creer que
no era la solución que convenía al país en las esas circunstancias.135

Ante los intentos del gobierno aprista de Alan García de nacionalizar la banca
peruana, Vargas Llosa se perfiló como líder político, encabezando la protesta
contra esa acción en 1987. Inició su carrera política fundando el movimiento
Libertad y se presentó como candidato a la presidencia del Perú en 1990.
Durante gran parte de la campaña electoral, fue el candidato favorito. El súbito
crecimiento de la popularidad de Alberto Fujimori, quien hasta 15 días antes de
la elección aparecía con menos del 10% de las preferencias, forzó una
segunda vuelta electoral en la cual Vargas Llosa fue derrotado.

Mario Vargas Llosa en el acto fundacional de Unión Progreso y Democracia.


Después de las elecciones, se instaló en Madrid. El gobierno de Alberto
Fujimori amenazó con quitarle la nacionalidad peruana, por lo que para evitar
convertirse en un apátrida,136 a petición del escritor, el Gobierno español le
concedió la ciudadanía española por carta de naturaleza en 1993.137138

Vargas Llosa calificó en 1990 como la dictadura perfecta al sistema político de


México, con Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) en la presidencia y más de
seis décadas de predominancia del Partido Revolucionario Institucional (PRI)
en el gobierno, lo que lo obligó a salir rápidamente de ese país para evitar un
problema político.139

Ha sido un permanente crítico de dictaduras y de aquellos gobiernos que


considera autoritarios, cuestionándolos desde artículos periodísticos y
declaraciones públicas.140141

En años recientes ha evolucionado a posturas ideológicas más liberales y


mantiene vínculos con importantes exdirigentes de la derecha de varios países,
como José María Aznar (exjefe del Gobierno español) o Francisco
Flores (expresidente de la República de El Salvador).

El 29 de septiembre de 2007 participó en el acto de presentación del partido


español Unión Progreso y Democracia, de cuya Fundación Progreso y
Democracia fue nombrado patrono de honor.142 Apoyó la candidatura
presidencial del empresario chileno de centro derecha, Sebastián Piñera y,
además, fue invitado a participar junto a la presidenta de ese país, Michelle
Bachelet, en la inauguración del Museo de la Memoria y los Derechos
Humanos, en conmemoración de las víctimas en la dictadura militar de Augusto
Pinochet. Hasta su renuncia irrevocable, en septiembre de 2010, como protesta
"contra la aprobación de decretos legislativos cuya vigencia hubiera permitido
la liberación de violadores de Derechos Humanos", Vargas Llosa presidió la
Comisión de Alto Nivel para la constitución del Lugar de la Memoria del Perú,143
dedicado a la dignificación de las víctimas del conflicto armado interno de ese
país.

En las elecciones generales de abril de 2011, votó en favor de Alejandro


Toledo (el cual había sido presidente en 2001-2006)144145 y al conocerse
que Keiko Fujimori y Ollanta Humala serían quienes definirían la presidencia
del Perú en una segunda vuelta, declaró que respaldaría a este último para
impedir el «retorno de la dictadura que gobernó el país en la década de los
noventa», en clara alusión a la candidatura de la hija de Alberto Fujimori.146

El 19 de mayo, en la histórica Casona de la Universidad Nacional Mayor de


San Marcos, Ollanta Humala realizó el juramento Compromiso en defensa de
la democracia en presencia de varios destacados intelectuales y artistas
peruanos quienes le brindaron su apoyo. Durante la ceremonia se proyectó un
video que envió Vargas Llosa, en el cual le reiteraba su apoyo en los siguientes
términos:

Yo creo que este juramento y su plan de gobierno rectificado deberían desvanecer


todas las dudas que aún persisten en quienes no han decidido su voto. Yo los exhorto
a votar por Ollanta Humala para defender la democracia en el Perú y evitarnos el
escarnio de una nueva dictadura.146
A menos de una semana de la votación, Vargas Llosa rompió relaciones con El
Comercio, periódico que publicaba su columna Piedra de Toque, por considerar
que este se había convertido «en una máquina propagandística de Keiko
Fujimori que, en su afán de impedir por todos los medios la victoria de Ollanta
Humala, viola a diario las más elementales nociones de la objetividad y de la
ética periodísticas».147 Terminados los comicios y conocida la victoria
de Ollanta Humala, Vargas Llosa manifestó que intervino en las elecciones
porque "quería salvar la democracia en el Perú» y «mi trabajo ha terminado
con la victoria de Ollanta Humala».148

Tras el referéndum de independencia de Cataluña de 2017, se coloca contra la


independencia, junto con la Sociedad Civil Catalana. En enero de 2019
renunció el PEN Club Internacional, tras la posición adoptada por esta
organización de escritores para la liberación inmediata de los partidarios de la
independencia Jordi Sànchez Picanyol y Jordi Cuixart.149

En 2021, tras la segunda vuelta electoral en las elecciones generales de 2021,


Vargas Llosa dejó de lado sus diferencias políticas y apoyó la candidatura
de Keiko Fujimori, de quien se había pronunciado en contra en las dos últimas
elecciones pasadas, esto tras el pase a la segunda vuelta del candidato
de Perú Libre, Pedro Castillo.150

El 30 de septiembre de 2021 Vargas Llosa realizó un polémico comentario que


generó una enorme polémica: “Los latinoamericanos saldrán de la crisis
cuando descubran que han votado mal. Lo importante de unas elecciones no
es que haya libertad en esas elecciones, sino votar bien”151

Participación en los medios de


comunicación
[editar]
Mario Vargas Llosa publicó su primer artículo periodístico en el número 198 de
la revista Caretas en mayo de 1960. El 25 de julio de 1977 estrenó su
columna Piedra de toque, meditación desde el punto de vista de un escritor
sobre el acontecer humano. Estas columnas han sido muy leídas y desde 1997
vienen siendo publicadas quincenalmente en Caretas, así como en más de 20
diarios y revistas de diferentes partes del mundo. A lo largo de sus
intervenciones en Piedra de Toque, el autor ha tratado los siguientes temas:152

1. Debates de actualidad: temas de reflexión abiertos


2. Sobre todas las dictaduras: el escritor recuerda su animadversión
hacia toda clase de dictaduras y su respeto por el proceso
democrático
3. Tratados de los efectos de la globalización y la democracia
4. Ensayos sobre personajes contemporáneos
5. Vargas Llosa según Vargas Llosa: escribe acerca de su obra y
sus experiencias
6. Temas culturales de diferentes países del mundo
7. Temas acerca de la política del Perú:
 Durante el período 1990-2000: Alberto
Fujimori y Vladimiro Montesinos
 Durante el período 2000-2001: Valentín Paniagua
 Durante el período 2002-2006: Alejandro Toledo
Además de ser constantemente entrevistado por otros periodistas en la radio y
la televisión, y de participar como colaborador o invitado especial en programas
de televisión y de radio, Vargas Llosa tuvo su propio programa en la televisión
peruana titulado La Torre de Babel, transmitido por Panamericana Televisión a
inicios de la década de 1980.

Adaptaciones cinematográficas
[editar]

 Día domingo, adaptación del cuento homónimo dirigida por Luis


Llosa en 1970.
 Los cachorros, obra adaptada al cine en 1973 por Jorge Fons,
ganadora del Premio del Instituto de Cultura en el Festival
Internacional de Cine de San Sebastián en 1972.153
 Pantaleón y las visitadoras, obra llevada al cine en 1975, codirigida
por el propio Vargas Llosa y donde interpreta un personaje
secundario.
 La ciudad y los perros, versión fílmica dirigida por Francisco J.
Lombardi en 1985.
 Jaguar, segunda adaptación de La ciudad y los perros, filmada en
Rusia por el director chileno Sebastián Alarcón en 1986.
 Tune in Tomorrow, adaptación de La tía Julia y el escribidor dirigida
por Jon Amiel en 1990.
 Pantaleón y las visitadoras, segunda adaptación de la novela
homónima, dirigida por Francisco Lombardi en 1999.
 La fiesta del Chivo, dirigida por Luis Llosa en 2005.
 Lituma en los Andes, dirigida por Ricardo Velarde
 Cinco Esquinas, dirigida por Francisco J. Lombardi.
Adaptaciones televisivas
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 La tía Julia y el escribidor, telenovela de 1981 inspirada en la obra


homónima y dirigida por David Stivel.
 El Chivo, telenovela de 2014 inspirada en La fiesta del Chivo y
dirigida por Andrés Biermann, Rolando Ocampo y Alfonso Pineda
Ulloa.
 Cuando vivas conmigo es una serie de televisión de 2016 basada en
la obra de El héroe discreto, grabada y producida en diversas partes
de Bogotá y Girardot en Colombia por Caracol Televisión.
 Travesuras de la niña mala, es una serie de televisión de 2023
basada en la obra homónima Travesuras de la niña mala, producida
por Televisa y Univisión, para la plataforma de streaming Vix+.
 Conversación en La Catedral será una serie de televisión inspirada
en la obra homónima y producida por el IRTP (entidad adscrita
al Ministerio de Cultura) y también producida y distribuida por TV
Perú.
En la ficción
[editar]
En 2019 se estrenó La pasión de Javier, donde el actor peruano Sebastián
Monteghirfo interpretó a un joven Vargas Llosa cuando conoció al poeta Javier
Heraud (Stefano Tosso) durante su estadía en París.

Los peruanismos
[editar]
Para Marco Lovón (2012), «su influencia lingüística y social son dos aspectos
que deben ser considerados cuando estudiamos la obra vargasllosiana. Si
existe un Palma lingüista, sociólogo y antropólogo, por qué no un Vargas Llosa
lingüista, sociólogo y antropólogo. Como un hombre de innumerables premios y
distinciones, Vargas Llosa nos ofrece un espacio donde aparece el acervo
lexical peruano en sus diferentes registros de lengua: coloquialismos,
regionalismos y jergas. La casa verde y Lituma en los Andes, obras con las que
obtuvo los premios Rómulo Gallegos y Planeta, son dos ejemplos del uso de
los peruanismos» (pág. 15). «Las obras literarias de Vargas Llosa nos ofrecen,
preciadamente, ejemplos de uso de los castellanos del Perú. Del habla
de Piura, lugar en el que vivió y cursó el quinto grado en el Colegio
Salesiano de esa ciudad, recoge ciertas voces idiosincrásicas,
como churre para calificar a un niño y piajeno para designar al burro. En La
casa verde, registra parte de la culinaria piurana, tales son los casos del seco
de chabelo, plato hecho a base de carne seca y plátano verde, y el clarito, una
bebida dulce que se obtiene al separar la porción superior y menos densa de la
chicha: "Quiero platos piuranos. Un buen seco de chabelo, un piqueo, y clarito
a mares". El tiempo en el que permaneció en Piura le posibilitó introducir, con
precisión y naturalidad, una serie de piuranismos dentro de sus obras
literarias» (pág. 16).154

«Leer a Vargas Llosa es caminar acompañado de algunos peruanismos


como cachimbo, calato y pararle el macho, guste o no guste, sobre todo en sus
primeras obras cumbres». Sus escritos resultan ser una muestra de la riqueza
léxica peruana. En Los cachorros, el autor usa la palabra trome (< metro (=
maestro=m[a]e[s]tro), por metátesis) para destacar la destreza que tiene uno
de sus personajes: "Qué trome, Cuéllar, le decía Lalo, ¡aprendan, bellacos!"; y
en Pantaleón y las visitadoras, emplea el término pintón (< pintar ‘importar,
valer’ + suf. aum. -ón) para referirse a la buena apariencia de otro de sus
personajes: "Yo que creía que todos los chinos eran finitos, este es
Frankenstein. Aunque a Alicia le parece pintón"», señala Lovón.155

Críticas
[editar]
En 2021 y como contrapartida a su ingreso en la Academia Francesa de la
Lengua, cuatro intelectuales franceses lanzaron un manifiesto rechazando tal
ingreso y calificándolo de «error». Estos críticos consideran a Vargas Llosa
como «un ultra de extrema derecha que ensucia la institución», entre otros
motivos por el apoyo que el escritor dio al candidato ultraderechista a la
presidencia de Chile José Antonio Kast. Apuntaron también a su defensa de
políticos con posiciones extremistas, así como a su implicación personal en los
«Pandora Papers» para evadir impuestos.156157158

El extraño giro a la derecha de


Mario Vargas Llosa
MARTÍN RIBADERO
El giro del novelista peruano Mario Vargas Llosa hacia el
neoliberalismo autoritario ha desconcertado a muchos.
Un nuevo libro remonta su camino hacia la derecha hasta
una disputa con Fidel Castro.

El peruano Mario Vargas Llosa ha sido uno de los


principales escritores e intelectuales del siglo XX en
América Latina. Fue parte de un grupo de novelistas
que alcanzó fama internacional, el denominado
«boom latinoamericano», junto al mexicano Carlos
Fuentes, el argentino Julio Cortázar y el oriundo de
Colombia, Gabriel García Márquez. Desde sus años de
juventud en Lima, Vargas Llosa intentó situarse en la
vanguardia literaria bajo el legado del modernismo de
Rubén Darío, la narrativa francesa y la tradición de los
escritores estadounidenses, en una búsqueda por
diagramar un «realismo latinoamericano» atento a
captar las dinámicas y cambios que afectaban a las
sociedades de la región. En términos político-
ideológicos, aunque en la actualidad se lo asocia con
el liberalismo y las derechas, en los años 60 y 70 apoyó de
manera ferviente a la Revolución cubana, a los
procesos de descolonización y, con matices, a las
experiencias socialistas.

Un reciente libro publicado por los investigadores Carlos Aguirre y Kristina


Buynova aborda un tramo de la trayectoria de este escritor y su relación con
los procesos políticos y culturales que interpelaron a buena parte de la
intelectualidad latinoamericana. El trabajo de Aguirre y Buynova permite
calibrar con precisión, por un lado, su derrotero político-ideológico en el
período, y por el otro, el vínculo con el mundo cultural cubano y soviético.
Producto del acceso que ambos académicos tuvieron a archivos y materiales
hallados en Estados Unidos, Rusia y América Latina, el libro intenta explicar
las razones que llevaron al novelista peruano desde una posición de
identificación con Cuba en particular y los socialismos en general, a un
profundo desencanto, el cual habilitó la enunciación de una crítica general y
rotunda a todas estas experiencias. El acceso a su correspondencia personal,
publicaciones periódicas y cartas diversas, habilita componer al detalle ese
instante en torno a un momento significativo de su vida como fue el viaje
realizado a la Unión Soviética en 1968.

Los viajes a la Rusia revolucionaria fueron moneda corriente a lo largo del


siglo XX para intelectuales, escritores, políticos, militantes e incluso
trabajadores. Visitar Moscú y otras ciudades rusas se reveló imprescindible
para quienes se interesaban por «ver» y «tocar» el nuevo futuro de la
humanidad. La historiografía hace tiempo examina los rasgos de esos viajes,
sus protagonistas, las redes utilizadas, los lugares transitados y la posterior
vuelta al país de origen en donde se exponían las opiniones sobre lo vivido. El
de Vargas Llosa es uno de los tantos que se registran entre los escritores e
intelectuales latinoamericanos que arribaron a suelo ruso. De hecho, el propio
escritor lo ha contado en varias oportunidades. Desde su punto de vista, esa
travesía fue fundamental para obtener una real conciencia de lo que ocurría en
esos países. Hizo emerger, ha comentado, su desencanto con los socialismos
«realmente existentes», al observar que no solo esas sociedades todavía eran
desiguales, sino que, lo más preocupante, en ellas no existía libertad de
expresión. Aunque años antes de su arribo a Moscú había criticado el trato y
la censura que recibieron los escritores rusos Andrei Siniavski, Yuli Daniel y
Alexandr Solzhenitsyn, al igual que los episodios cubanos de supresión de
libertad artística (como la prohibición del documental PM de Sabá Cabrera
Infante y Orlando Jiménez Leal), Vargas Llosa todavía elegía recostarse sobre
los logros de los socialismos en materia social, al considéralos parte de una
solución global a los problemas que los propios países latinoamericanos
afrontaban.

Este apoyo reiterado por parte de Vargas Llosa tanto a la Unión Soviética
como a la Cuba revolucionaria, no se explica únicamente por razones políticas
o ideológicas. Existieron otras. Según Aguirre y Buynova, la «diplomacia
cultural»—relaciones entre estados o con personas en torno al intercambio de
ideas, artes y escritores con el fin de establecer vínculos amistosos—que
ejercieron ambos países fue central en su acercamiento y toma de posición con
cada uno. Pero si la simpatía y el amor recíproco con Cuba es bastante
conocido gracias a diversas investigaciones, menos lo es en relación al mundo
cultural ruso. Este es uno de los tantos aportes del libro. En efecto, en el
segundo capítulo se observa los inicios de ese vínculo al constatar de qué
manera la Unión Soviética, tras la muerte de Stalin, experimentó un renovado
apetito por la literatura mundial, y en particular por quienes, como Vargas
Llosa, protagonizaban un momento estelar en el escenario internacional de las
letras.

Una muestra del interés soviético por la novelística latinoamericana estuvo


asociada a la publicación de su libro, La ciudad y los perros. Como se
evidencia en el tercer capítulo, Vargas Llosa tuvo el privilegio de haber sido el
primero del Boom en ser traducido al ruso en 1965. Galardonado ya en
España y siendo Carlos Barral, dueño de la editorial española y especializada
en literatura Seix Barral, su editor, el libro llegó a Rusia gracias al envió que
realizó el propio Barral con vista a expandir su presencia en el mercado global
literario. La editorial rusa La Joven Guardia fue la encargada de evaluar,
aceptar, traducir, pero también censurar el trabajo del escritor peruano. Tal
como el historiador Robert Darnton demostró en su libro Censors at Work:
How States Shaped Literature para el caso de la Alemania Democrática, este
ejercicio control era un aspecto esencial de la política cultural que los países
socialistas implementaban sobre las producciones de los escritores. No
obstante, también probó Darnton, dicho juicio valorativo no se establecía
desde la cúspide de manera vertical, sino que en su factura intervenían
distintas figuras mediadoras que negociaban el resultado final relativizando
las prohibiciones. La ciudad y los perros fue objeto de este similar mecanismo
por parte de la editorial La Joven Guardia, sobre todo al afectar las partes
donde aborda temas como la homosexualidad o actos sexuales. Un
borramiento análogo también sufrió la edición española por parte del gobierno
del general Franco, aunque allí se sumó todo lo asociado al militarismo y el
autoritarismo existente en la sociedad peruana que el texto exponía de manera
crítica. Según los autores, a pesar de la censura recibida y que incluso Vargas
Llosa nunca autorizó su publicación en la Unión Soviética, los rusos no solo
pagaron antes tarde que temprano los derechos de autor correspondientes, sino
que también, a modo de compensación, lo invitaron a visitar Moscú por un
tiempo.

Lo observado en el viaje, la censura acontecida y la publicación sin permiso,


sin embargo, no significaron un quiebre de la relación de Vargas Llosa con
Cuba y Rusia. El inicio del distanciamiento, el cual de allí en más será
irrefrenable y aún extremo, ocurrió a raíz de otro evento: la invasión soviética
a Checoslovaquia en agosto de 1968. Ante el intento por democratizar el
régimen socialista de Praga, la URSS había ocupado la capital con tropas y
tanques, con el propósito de doblegar a un sector político checo interesado por
cambiar las reglas de juego hasta ese momento vigentes. Casi inmediatamente,
muchos intelectuales de renombre mundial protestaron contra una intrusión
que desde su lectura obturaba el derecho de los pueblos a la
autodeterminación y a la democracia. Vargas Llosa, pero también otros
miembros del Boom como García Márquez, se sumaron a las múltiples
denuncias publicadas por entonces, algunas de las cuales fueron dirigidas a la
Unión de Escritores de la URSS en cuanto a los atropellos cometidos y el
carácter imperial del suceso.

Sin embargo, como bien señalan los autores del libro en el capítulo cuatro y
último, no fue este acontecimiento en sí, como tampoco su mirada sobre
Moscú, lo que marcó el quiebre de Vargas Llosa con las experiencias
socialistas. El hecho más significativo estuvo asociado al sustento que Fidel
Castro brindó a la intromisión soviética. Para Aguirre y Buynova, la
declaración de Castro a favor de los rusos tuvo mayor importancia para los
intelectuales latinoamericanos que la ocupación misma. Pero mientras amigos
cercanos como García Márquez optaban por bajar los decibeles, Vargas Llosa
no tuvo reparos en cuestionar de forma pública a Fidel. En un artículo
publicado en la revista limeña Caretas en septiembre de 1968, titulado «El
socialismo y los tanques», cuestionaba el respaldo prestado por el líder cubano
al comentar que esta era una «invasión militar destinada a aplastar la
independencia de un país» que pretendía «organizar su sociedad de acuerdo a
sus propias convicciones».

La decepción asumida respecto a la URSS, la mirada negativa sobre Moscú,


los problemas asociados a la edición de su libro y, finalmente, la invasión
soviética, se coagularon a partir de la decisión tomada por Castro respecto al
asunto checo. Desde ese momento, Aguirre y Buynova registran el inicio del
fin de la relación de Vargas Llosa con Cuba, y por supuesto con la Unión
Soviética. El encarcelamiento sufrido por el escritor cubano Heberto Padilla
en 1971, sentenció la decisión de Vargas Llosa de poner punto final a más de
una década de solidaridad y fraternidad con dos de los proyectos
trasformadores más potentes del socialismo mundial. Fue el comienzo de un
camino que, producto de esa desilusión, lo condujo a asumir una posición
crítica hacia las izquierdas al amparo de la tradición liberal, y progresivamente
integrarse a otra familia política e ideológica de la cual todavía es parte: la de
las derechas latinoamericanas.

El libro de Aguirre y Buynova reconstruye con precisión, solvencia de fuentes


y sensibilidad analítica un momento bisagra en la vida del escritor peruano
como fue el año 1968. Si bien a partir de allí dejó de lado su adscripción al
socialismo, no menos cierto es advertir que conservó cierta forma en el
desempeño como intelectual público. Su rebeldía, el culto a la exposición
pública y una notable capacidad de ejercer la polémica, forjados parte en su
Lima natal y parte entre las filas de la izquierda revolucionaria
latinoamericana, son cualidades que conservó para desempeñar, tal como
afirma en este artículo Stéphen Boisard, su rol como «divulgador» de ideas
liberales y conservadoras desde los años 90 hasta la actualidad. Pero esa es
otra historia.
La narrativa existencial de Mario
Vargas Llosa, réquiem por las
víctimas en Perú
The Existential Narrative of Mario Vargas
Llosa, Requiem for the Victims in Perú
Resumen:El discurso literario se compromete bajo la perspectiva del siglo
XXI a observar literariamente y justificar artísticamente la rebelión de Mario
Vargas Llosa como escritor cosmopolita y opositor impecable de la violencia
política y del terrorismo nacional e internacional contra cada represión,
humillación y violación antihumana. El escenario ofrece reminiscencias
claras en la filosofía marxista de la izquierda francesa, el espíritu
existencialista de Sartre y Marcuse y el naturalismo sugestivo de Flaubert.
El trabajo echa luz a la metamorfosis literaria de autoría bajo “el fuego” de
la revolución, sinónimo de la deseada transformación democrática del país.
La razón consiste en la antagónica realidad latina por donde prevalece la
miseria política, económica, social y cultural. Las obras seleccionadas
representan simbólicamente el inicio (La ciudad y los perros) y la
finalización (Litumaen los Andes) del “boom”, en el marco del movimiento
sociocultural, literario y estético hispanoamericano de los años 60 del siglo
pasado. Vargas Llosa será analizado como pionero del traslado estructural
desde el énfasis mimético al poiesis estético de Platón, como producción de
verdaderos valores artísticos. La investigación tratará la dualidad
contradictoria, sin tapujos, de los sujetos artísticos que sincronizan
simultáneamente el macrocosmos indígena poblado por la sierra inca y el
macrocosmos burgués limeño. Este enfrentamiento cósmico de historias y
culturas antagónicas irá a concretarse en la narrativa del escritor a través
del pasado simbólico y el realismo psicológico del presente. Esto, para
formalizar la verdadera novela experimental peruana, y la vuelta al mundo
próximo, mirado con ironía y humor.

Palabras clave:Violencia,
narrativa existencial, pasado
simbólico, realismo psicológico, Sendero Luminoso, Mario
Vargas Llosa.

Abstract:The literary discourse commits itself under the perspective of the


21st century to literary observation and artistic justification of the rebellion
of Mario Vargas Llosa as a cosmopolitan writer and impeccable opponent of
political violence and national and international terrorism against every
repression, humiliation and anti-human violation. This scenario offers clear
reminiscences in the Marxist philosophy of the French left, the existentialist
spirit of Sartre and Marcuse and the suggestive naturalism of Flaubert. The
work sheds light on the literary metamorphosis of authorship under the
“fire” of the revolution, synonymous with the desired democratic
transformation of the country. The reason is the antagonistic Latin reality
where political, economic, social and cultural misery prevails. he selected
works symbolically represent the beginning (The city and the dogs) and the
end (“Lituma in the Andes”) of the “boom”, within the framework of the
Latin American sociocultural, literary and aesthetic movement of the 1960s.
Vargas Llosa will be analyzed as a pioneer of the structural transfer from
Plato’s mimetic approach to aesthetic poiesis, as the production of true
artistic values. The research will deal with the contradictory duality, without
hesitation, of the artistic subjects that simultaneously synchronize the
indigenous macrocosm populated by the Inca mountains and the Lima
bourgeois macrocosm. This cosmic confrontation of antagonistic stories and
cultures will become a reality in the writer’s narrative through the symbolic
past and the psychological realism of the present. This, to formalize the true
Peruvian experimental novel, and the return to the next world, viewed with
irony and humor.

Keywords:Violence, Existential Narrative, Symbolic Past,


Psychological Realism, Shining Path, Mario Vargas Llosa.

1. Introducción

El nombre de Mario Vargas Llosa se conoce merecidamente


como ilustre artista de letras. Intelectual poliédrico, escritor
cosmopolita y opositor impecable de la violencia política y del
terrorismo nacional o internacional, desde joven fue
impregnado con las ideas marxistas de la izquierda francesa,
el espíritu existencialista de Sartre y Marcuse y el naturalismo
sugestivo de Flaubert, como pionero del traslado estructural
desde el énfasis mimético al poiesis2 estético. Dicha influencia
sociocultural resultó muy poderosa en la narrativa de Vargas
Llosa, convirtiéndose en el símbolo del realismo peruano y del
“boom” hispánico de los años 60 3. Ello, por el metalenguaje
transgresivo y los temas novedosos en los que convivían lo
explicable y lo inexplicable, lo corriente, y lo insólito. Algunos
de los literatos que cultivan y promueven su interculturalidad
mundial son Juan Rulfo, Miguel Ángel Asturias, Jorge Luis
Borges, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Isabel Allende,
Arturo Uslar Pietri o Carlos Fuentes. Los sujetos artísticos
tratan sin tapujos la dualidad contradictoria entre el
macrocosmos indígena poblado por la sierra inca y el
macrocosmos burgués limeño. Este enfrentamiento cósmico
de historias y culturas antagónicas se termina por concretar,
sin embargo, en la narrativa de Vargas Llosa a través del
pasado simbólico y del realismo psicológico del presente. Ello,
formalizando una nueva novela experimental, y la vuelta a un
mundo próximo, mirado con ironía y humor. Muy temprano se
conocerá la vocación literaria del escritor justificándola como

la convivencia potencial de su vida personal con otra


vida paralela, por donde se refugiaba contra la
adversidad, que volvía natural lo extraordinario y
extraordinario lo natural, disipando el caos,
embelleciendo lo feo, eternizando el instante y tornando
la muerte un espectáculo pasajero4.

Se partirá investigando la metamorfosis literaria de Vargas


Llosa bajo “el fuego” de la revolución, sinónimo de la deseada
transformación democrática del país. La razón consistía en la
antagónica realidad latinoamericana por donde prevalecía la
injusticia política, la ignorancia masiva y la desigualdad
genérica. Por ello, el artista se incorpora como intelectual
comprometido y manifiesta explícitamente su apología por la
Revolución cubana, calificada como “un festín de razones
para ser insumiso y vivir”5. Vargas Llosa sería fiel a sus
actitudes civiles y a su autenticidad literaria llena de “sus
demonios artísticos”.

El discurso literario se compromete a echar más luz en La


ciudad y los perros . Lituma en los Andes, que
respectivamente simbolizan el inicio y la finalización del
“boom” del autor. Aunque escritas con diferencia de tres
décadas entre ellas, las novelas marcan connotaciones
temerosas de la violencia física, psicológica, política y social,
manifestadas en el escenario artístico peruano de cada
macrocosmos literario. El primer caso se refiere a la inmensa
violencia instalada y a sus recurrencias trágicas convividas en
la academia militar Leoncio Prado de Lima. Una institución
totalmente arbitraria, mera jungla escolástica en donde “¡te
comen si no comes!”. El segundo caso analítico se refiere a la
historia trágica de Andamarca, un campamento minero
ubicado en el seno de la cordillera andina, en donde los
serranos enfrentan el peligro demoníaco del pasado y el terror
ilimitado del presente representado por Sendero Luminoso.
Simultáneamente se analizará el andamiaje del microcosmos
humano que transcurre en los senderos psicológicos desde la
línea transgresiva de las víctimas a la filosofía existencial de
los sobrevivientes, como testigos de la posición pacifica del
autor en cada situación.

2. El fuego de la Literatura

Mario Vargas Vargas Llosa tenía solo 31 años cuando


apareció en Caracas y ofreció uno de sus discursos más
históricos, el día 4 de agosto de 1967, con el título La
literatura es fuego. La razón consistía en recibir el Premio de
la Crítica y el Premio Internacional de Literatura Rómulo
Gallegos de novela de aquel año 6. Era el momento para
articular sus ideas transformadoras que proclamaban el
fuego, la transformación, la página nueva, el impulso decisivo,
la salida dura, la verdadera inspiración por donde debería
recurrir la literatura. El mensaje discursivo se concentraba en
su vocación literaria que le había acompañado eternamente a
pesar de autodenominarse “brujo de palabra”, “arquitecto
osado de imágenes” o “explorador fulgurante de sueños”.
Mario Vargas Llosa representa la vitalidad arrolladora,
escenas de una deliciosa felicidad erótica y una implacable
denuncia de la corrupción política y periodística. El escritor
peruano constituye uno de los artistas indiscutibles de la
literatura cosmopolita universal, con una obra abrumadora y
auténtica, por la que aparece el existencialismo vital y la lírica
sentimental, las luces y las sombras del verdadero artista.

La historia política de Vargas Llosa es indisociable de su


recorrido literario, dada su inclinación e incorporación
intelectual, muy de moda en los años 60 del siglo XX. Sus
inicios políticos se relacionan con el existencialismo cultural
de Sartre y Marcuse como representantes ideológicos de la
izquierda francesa y la simpatía por la Revolución cubana.
Dicho contexto promocionaba una nueva estrategia global,
cultural o sociopolítica, como ocurrió en la España de los años
60. Allí apareció la discusión estético-ideológica considerada
“realismo social” y “reflexión colectiva” por revocar la
contribución de Machado, Unamuno, Valle-Inclán o Baroja, y
también por apoyar la actividad editorial de empresas como
Taurus en Madrid y Seix Barral en Barcelona.

Otro rasgo importante fue el conocimiento de la obra


literaria de los exiliados de 1939, la recepción entusiasta del
“boom” de la literatura hispanoamericana y el vigoroso
rebrotar de las culturas nacionales en Cataluña, Galicia y País
Vasco7. En otros países europeos el movimiento se extendió
en el campo literario, antropológico, histórico, social, musical
y psicológico. La razón consistía en el apoyo de la filosofía
marxista-leninista por los intelectuales que inspiraban la
transformación revolucionaria del régimen político como el
único camino hacia la verdadera democracia y la
independencia nacional. Esta demanda histórica planteó el
protagonismo “del hombre nuevo”, convirtiendo al intelectual
comprometido en el “líder popular” como fue el caso político
de Vargas Llosa.
Volviendo a su discurso Literatura es fuego, se puede
evidenciar que el escritor plantea la tesis del cambio
revolucionario, porque “en el dominio de la literatura, la
violencia es una prueba de amor”8. Vargas Llosa prima la
creación de la cultura política transformadora como un paso
fundamental y decisivo que abre el camino de la
transformación socioeconómica y cultural del país. En este
contexto, él instaba a muchos escritores la condición histórica
de carácter operacional: “habría que recordar que muchos de
los escritores de la época estaban convencidos de que no
había posibilidad de cambio social si no se operaba
violentamente contra las injustas estructuras de dominación
social”9. El Nobel peruano asume así la vinculación entre
literatura y violencia, no solo en su obra novelística, sino en
sus propias reflexiones sobre la naturaleza de la literatura.
Según Jorge Valenzuela Garcés, el artista articula el rol de
literatos disponibles para encender el fuego de revoluciones y
de las transformaciones verdaderas en su país:

El fuego de la literatura es, pues, una metáfora que


ilustra la regeneración que el fuego lleva a cabo cuando
destruye algo contaminado y permite el yacimiento de
lo incontaminado, de lo puro. Es ese fuego que se
viabiliza a través de ironías, de sátiras, que irán de lo
adjetivo a lo esencial, de lo pasajero a lo permanente,
del vértice de la base a la pirámide social y que serán
proferidas por el escritor en cualquier circunstancia y sin
mediar autorización o diálogo posible. Finalmente, el
fuego de la literatura es configurado como el ardor con
que se excitan las pasiones humanas, tanto las
positivas, pensemos en el amor, como las negativas
como el odio que, el marco que propone el discurso se
constituye en sentimientos o emociones sin los cuales el
escritor estaría imposibilitado de representar
10
eficientemente la realidad .

A pesar de la complicidad histórica del continente en los


años 60, todo coincidió con la culminación de la explosión
literaria y la inclinación existencialista del nuestro escritor.
Disfruta del contexto para expresar su apología por la
Revolución cubana como la única solución transformadora y
efectiva hacia el cambio radical político, entendida como “un
festín de razones para ser insumiso y vivir descontento”.
Durante los años 1968-1975, el escritor simpatizó con las
reformas emprendidas por el gobierno militar del presidente
peruano Juan Francisco Velasco Alvarado (1968-1975) sin
tolerar la censura política hacia la clase media peruana. Al ser
elegido presidente de la Organización Mundial de los
Escritores (1976), denunció los actos violentos contra los
intelectuales argentinos bajo el régimen militar de Rafael
Videla. Vargas Llosa presidió la Comisión Investigadora sobre
el Caso Uchuraccay (1983) durante los años negros en Perú,
comprobando el terror generado por Sendero Luminoso. El
escritor consiguió presidir también el Consejo del gobierno en
Perú (1984) bajo el gobierno de Fernando Terry. Cuatro años
más tarde se designa comprometido políticamente en defensa
del interés público y dirige su partido político “FREDEMO”, el
cual le permitió postularse en las elecciones presidenciales
del año 1990 en Perú.

Bajo amenazas y presiones políticas se traslada a Madrid,


obteniendo la ciudadanía española en 1993 y sin renunciar a
defender los derechos humanos en México, amenazados por
el gobierno de Carlos Salinas (1994). Más tarde se erige
presidente de la Comisión Estatal para encabezar el proceso
del conflicto armado en Perú. Sus primeros trabajos literarios
hablan de un intelectual ilustre y visionario por implementar y
respetar dos objetivos fundamentales en su arte: animar la
agitación pública y proclamar su anticonformismo contra la
injusticia y la arbitrariedad como enemigos mortales del
progreso humano. Vargas Llosa sustenta la verdad, aunque su
camino es tortuoso y abrupto:

Como ayer, como ahora, si amamos nuestra vocación,


tendremos que seguir librando las treinta y dos guerras
del coronel Aureliano Buendía, aunque, como a él, nos
derroten en todas… Un agitador decidido y estimulador
de cambios y mejoras. La novela es un acto de rebelión
contra la realidad, obra del Dios. En el mundo de la
ficción, la verdad se llama autenticidad y es subjetiva. El
escritor debe ser ante todo autentico y fiel a sí mismo,
fiel a sus propias obsesiones, a sus fantasmas, a sus
demonios, a su locura, a su mugre11.

Se habla de una productividad literaria inmensa que lleva la


firma del artista según sus respectivos volúmenes: Contra
viento y marea (1983, 1986,1990) y La verdad de las
mentiras (1990), además de los profundos estudios
monográficos dedicados a escritores como Joanot Martorell
en Carta de batalla (1969), Gabriel García Márquez en García
Márquez: Historia de un deicidio (1971), Gustave Flaubert
en La orgía perpetua (1975), Jean Paul Sartre y Albert Camus
(1981), José María Arguedas en Utopía arcaica (1996). Vargas
Llosa es el artista peruano que mejor explica la génesis de
novelas como ocurre en Historia secreta de una
novela (1971). La vertiente política es igualmente conocida y
se expresa en una serie de artículos recopilados
como Desafíos a la libertad (1994), El lenguaje de la
pasión (2000) o las memorias El pez en el agua (1993), en
donde se narra la experiencia política en las elecciones
presidenciales de Perú.

Su inspiración artística parece cultivada gracias a los


modelos internacionales que adoraba y a los protagonistas de
valores universales, quienes influyeron directamente en su
éxito. Es el caso de mencionar la novela caballeresca de
Martorell y la narrativa mágica de Gabriel García Márquez.
Vargas Llosa prefiere e imita el mundo irreal poblado de
sueños, mitos, leyendas, fantasía. Flaubert, gracias a su
naturalismo francés, le inspira en tratar literariamente la
mediocridad humana, el adulterio, la hipocresía, la violencia y
el sexo. No queda atrás la influencia de Faulkner en las
páginas de Vargas Llosa, cumpliendo con las múltiples
perspectivas de los norteamericanos, los saltos temporales, la
desaparición del narrador detrás del coro narrativo y la
presencia multilateral de la comunidad anónima de
protagonistas.

El artista peruano nunca se puso de acuerdo con la


generación literaria del 50, a pesar de compartir con sus
compatriotas cierta oposición contra la corrupción
sociopolítica nacional. Su espacio artístico llega a superar las
fronteras físicas de su tierra para ubicarse artísticamente
también en Brasil (La guerra del fin del mundo), en la
República Dominicana (La fiesta del Chivo), incluso hasta en
Francia y Tahití (El paraíso en la otra esquina). Sus primeros
pasos literarios estaban dominados por el intento de vencer el
fracaso o las dudas existenciales propias, reflejos fieles de su
experiencia personal en Cochabamba de Bolivia y Piura de
Lima.
El espacio creativo de Vargas Llosa incluye la extensa
imaginación y la predisposición incondicional si nos referimos
a sus numerosas novelas, dramas, memorias, antologías,
ensayos para incorporarse con mucha dignidad a la mejor
narrativa peruana de los años 60. En esta época, la novela
peruana ofreció al mercado cultural (nacional e internacional)
interesantes narradores, quienes ocuparon literariamente dos
mundos distintos. Por un lado, lo indígena, poblado de
imágenes de la sierra y en frente se ponía el mundo limeño,
símbolo de la burguesía. El enfrentamiento cósmico de dos
historias y culturas antagónicas se realiza por aplicar la
evocación simbólica y el realismo psicológico del mundo,
mirado con ironía y humor. Unos de los mejores narradores
peruanos además de Vargas Llosa eran José María Arguedas,
conocido por su extensa novela Todas las sangres (1964), y
Julio Ramón Ribeyro, quien denunció artísticamente el fracaso
humano en el campo social y psicológico en sus novelas Los
gallinazos sin pluma, Cuentos de circunstancias . La juventud
en la otra ribera. Según José Miguel Oviedo, el “boom”
literario pone de manifiesto a Mario Vargas Llosa como el
peruano más joven, gracias a su abrumadora y cualitativa
producción novelística:

Atrae su pasión creadora, su temprana madurez


intelectual acompañante de la estética sirvieron para
que el Boom tuviese en él el protagonista, un portavoz y
un interlocutor de excepcional aptitud para cumplir esos
papeles con una tenacidad y diligencia a toda prueba 12.

Las páginas literarias confirman la pasión, la rigurosidad y la


disciplina creativa, la cohesión y la amplitud visionaria, la
dignidad genérica, la presencia incondicional desde lo
nacional a lo continental, en obras como Conversación en la
catedral (1969), Pantaleón y las visitadoras (1973), La tía
Julia y el escribidor (1977), La guerra del fin del
mundo (1981), Historia de Mayta(1984), ¿Qui.n mató a
Palomino Molero? (1986), El hablador(1987), Elogio de la
madrastra (1989). No quedan atrás otros escritos dramáticos
como La señorita de Tacna, La Chunga . El loco de los
balcones, igual que estudios literarios ensayísticos,
como García Márquez: historia de un deicidio (1971), La orgía
perpetua: Flaubert y Madame Bovary (1975) y El pez en el
agua (1993). Con la majestuosa novela Lituma en los
Andes consigue obtener el Premio Planeta en 1993, y
continúa escribiendo obras como Los cuadernos de Don
Rigoberto, La fiesta del Chivo, El paraíso en la otra esquina,
Travesuras de la niña mala, El sueño de la celta, El héroe
discreto . Cinco esquinas. En 1986 comparte con el artista
Rafael Lapesa el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, en
1994 el Premio Miguel de Cervantes de Literatura y en 2010
el Premio Nobel de Literatura.

Otro mérito de Vargas Llosa fue su inmenso trabajo para


difundir la cultura del libro en Perú, proclamándolo “un
instrumento activo, y auténtico”.

La misma opinión comparte Julio Cortázar que acentúa el rol


indispensable del libro, constituyendo un santuario de ciertos
órdenes de ideas y sentimientos, porque el libro es

El paradigma de la dureza de la estatua - allí donde la


gracia queda presa para siempre, el libro responde por
analogía a la concepción que tan lujosamente explayara
Víctor Hugo en Notre-Dame de Paris: sucesor de la
arquitectura; columnas mentales, arquitrabes del
sentimiento, fustes del espíritu; libro para durar 13.

La narrativa de Vargas Llosa ofrece una apariencia


despreocupada hacia las formas exteriores de su creación
literaria, sea personal o general. Todo eso ocurre porque la
verdadera batalla del libro se libra allí, donde dos actitudes
ante la realidad y el hombre se descubren antagónicas. Pues
se trata de un artista realista que editó, según Cortázar:

Un libro atando páginas sueltas a un arbusto de


alambre, su violento desafío lleno de burla, mal gusto,
fastidio, encumbre una denuncia de otro orden, el
estadio intermedio entre una etapa de destrucción
sobre bases esencialmente distintas14.

Su estilo se caracteriza por la “destrucción lingüística”, “la


agresión literaria”, “el abandono del tradicional”, “la
despedida de las tradicionales convicciones”. Destaca la
capacidad creativa en su línea estructural de relatar, por
utilizar la técnica contrapuntística y combinar escenas
alternativas para reflejar artísticamente los conflictos de cada
época y las tensiones injustificadas que transcurren a la raza
humana. En la narrativa de Vargas Llosa se reconstruye la
peripecia vital de cada uno de sus personajes artísticos,
quienes recurren al conocido flashback, saltando de un plano
temporal al otro, de forma que el lector ha de ubicar escenas
en la secuencia cronológica adecuada.

El artista parece muy apasionado por sus apuntes


biográficos, convertidos literariamente en reflexiones
psicológicas de los respectivos sujetos. Se pueden considerar
un suplemento para identificar a los protagonistas paso tras
paso. No podría faltar la presencia del monólogo interior, con
el desorden y la transgresión sintáctica que le son propios,
combinado con la voz narradora en tercera persona y los
recuerdos en primera. Refiriéndose a su literatura,
aparentemente los tonos estéticos respectivos se convierten
en insólitos y rebeldes. El túnel verbal del artista se
compromete desde el primer momento a ofrecernos un texto
distinto, impactante, escandaloso, temeroso, extraordinario
que superará la misma ficción, hiperbólico y casi perverso.

La narrativa artística confirma el verdadero modo verbal de


ser hombre, su avance en el profundo y oscuro túnel, quien
en plan extraverbal se vuelve contra lo verbal desde el verbo
mismo para denunciar, según Cortázar, a la literatura como
condicionante de la realidad. Por eso, la literatura y, sobre
todo, el caso de la novela de Vargas Llosa, es una forma de
manifestación verbal que sirve para examinar el método, el
mecanismo del terror y violencia por el cual se articula un
ejercicio verbal a cierta revisión de la realidad. Mario Vargas
Llosa mantiene estrechos vínculos con el Realismo, si bien en
cada una de sus novelas experimente estructuras nuevas y
novedosas formas de expresión.

En su carrera de novelista la nota constante es lo


imprevisible, la novedad. No hay un solo libro que se parezca
al anterior y la capacidad del escritor para renovarse es
especialmente prodigiosa. El investigador Giuseppe Bellini
sustenta que:

Vargas Llosa representa a veces una lectura rescatada


por lo atractivo del juego verbal, por el desarrollo de una
trama violenta y patética al mismo tiempo, que vuelve
una y otra vez a la condición de la infancia. Vargas Llosa
siempre ha afirmado que escribir novelas es un acto de
rebelión contra la realidad, obra del Dios, y, por
consiguiente, un “deicidio”, pero sus obras acaban
siempre por acusar al hombre, verdadero artífice de esa
realidad15.

Así, Mario Vargas Llosa está convencido de que su


existencia creadora es la de un intelectual creador, cuya obra
podría ser el fruto de una larga confrontación lingüística, que
es su realidad profunda, la realidad verbal que su don
narrador utiliza para aprender la realidad total en todos sus
múltiples contextos.

3. El fraude de la “Academia” Militar

Vargas Llosa pasa dos años de su adolescencia en la


Academia Militar Leoncio Prado (1950-1951) y, tiempo
después, construye el artificio literario, el sujeto artístico
evocando en retrospectiva los acontecimientos temerosos
ocurridos en aquella institución, conllevando en sus espaldas
la figura del autor “inconforme, que sostiene postulados
éticos”16. Así, la experiencia personal se convierte en una
historia impersonal narrada en La ciudad y los perros. En cada
página se enfrenta el misterio escondido o aparecido entre las
imágenes reales y los detalles psicológicos. Los dos años
transcurridos en la academia se memorizan por el fraude
institucional, la injusta arbitrariedad militar y la especulativa
educación escolástica.

Los cadetes del tercer año pierden su identidad bajo las


nuevas condiciones del círculo violento, deshumano y
armado. Se trata de una banda de jóvenes que dirigen y
dominan a cualquier débil gracias a la ley de jungla porque
“¡debes comer, si no te comen!”. Allí predomina el instinto
existencial que afecta incondicionalmente al ser humano de
caer, hundirse, sobrevivir, resistir, sublevarse o traicionar y
morir dentro de la jungla limeña. Los cadetes se convierten en
animales metafóricos guardando y defendiendo duro sus
territorios o intereses entre la vida y la muerte. La novela está
inspirada por la filosofía existencial de Malraux, Kafka,
Unamuno y Sartre, personajes adorados por Vargas Llosa. La
misma actitud filosófica comparte Julio Cortázar, quien
acentúa el rechazo del tradicionalismo y sus auxiliares en
nombre del existencialismo:

Propongo el término existencialismo libre de toda


implicación tópica. Aludo a un estado de conciencia y
sentimiento del hombre de nuestro tiempo, antes que a
la sistematización filosófica de una concepción o
método. En la línea de creación verbal del siglo, la
actitud profana, libre de consignas y manifestándose en
fecundos antagonismos espirituales -como cabe
columbrar si enumeramos uno tras otro a Malraux,
Kafka, Unamuno y Sartre ha tenido por dominador
común el cuidado, la preocupación angustiosa
emanante de un valeroso e implacable cateo de la
condición humana. El intuir existencialista de la soledad
resulta producto más o menos aceptado o entendido de
esta inmersión del hombre mismo: rechazo de sostenes
tradicionales, teologías auxiliares y esperanzas
teológicas. La soledad, vivencia de esos “solo que no
son únicos de estar solos” se ha mostrado como una
soledad de Dios, hasta el ateísmo expreso de la forma
dialéctica por Sartre17.

Vargas Llosa rechaza radicalmente el romanticismo mágico,


individualista, ahistórico, irreal, que nunca lo mantuvo, y
asume conscientemente la influencia sartriana como
percepción filosófica y creación artística, definiendo el origen
de cada cambio porque Sartre con su filosofía existencial le
había convencido de que:

Con la vocación literaria uno no actuaba de manera


despectiva sobre los problemas de la sociedad, sino que
los cambios en sus orígenes eran siempre ideas. Porque
hacer literatura es una forma de participar en los
cambios histórica en una manera muy efectiva 18.

En la novela La ciudad y los perros, los débiles padecen del


victimismo incurable sin excluir la muerte. Vargas Llosa
maduró en esta dura atmosfera cumpliendo la voluntad de su
padre. El escritor lo recuerda como una persona contraria a la
literatura, pensando que la rigurosidad de un colegio militar
sería la mejor cura para la vocación extravagante de su hijo 19.
La narrativa habla del enfrentamiento y de la resistencia, a
pesar de que la muerte persigue a todos. Allí a todos les
cuesta convivir y sobrevivir, aunque en condiciones físicas
extremas como es el caso del cadete Cava:

…Sintió frío. Los baños estaban al fondo de las cuadras,


separados de ellas por una delgada puerta de madera, y
no tenían ventanas. En años anteriores, el invierno sólo
llegaba al dormitorio de los cadetes, colándose por los
vidrios rotos y las rendijas; pero este año era agresivo y
casi ningún rincón del colegio se libraba del viento, que,
en las noches, conseguía penetrar hasta en los baños,
disipar la hediondez acumulada durante el día y destruir
su atmósfera tibia. Pero Cava había nacido y vivido en la
sierra, estaba acostumbrado al invierno: era el miedo lo
que erizaba su piel20.

Enfrentando artísticamente el pasado simbólico con el


presente psicológico, Vargas Llosa no para de estigmatizar,
ironizar y denunciar el esquema y los mecanismos que
generan violencia en la academia militar. Los mensajes se
dirigen al racismo humano, al machismo injustificado y a la
injusticia desflemada presente en la sociedad peruana de la
época. El mérito de autoría consiste en la aportación de una
visión extensa y temerosa de la violencia física, psicológica,
genérica o sociocultural. Podemos referirnos al personaje de
Esclavo que parece tan trágico y aterrorizado bajando las
escaleras del comedor mandado por sus compañeros, ya
convertidos en criaturas fieras de la jungla. Predomina el
estilo realista y la fluidez de los detalles miméticos de la
época que ayudan al lector percibir psicológicamente la
siguiente escena antihumana:

El esclavo estaba solo y bajaba las escaleras del


comedor hacia el descampado, cuando dos tenazas
cogieron sus brazos y una voz murmuró a su oído:
“¡venga con nosotros, perro!” Él sonrió y los siguió
dócilmente. A su alrededor, muchos de los compañeros
que había conocido esa mañana eran abordados y
acarreados también por el campo de hierba hacia las
cuadras de cuarto año. Ese día no hubo clases. Los
perros estuvieron en manos de los de cuarto desde el
almuerzo hasta la comida, unas ocho horas. El Esclavo
no recuerda a qué sección fue llevado ni por quién. Pero
la cuadra estaba llena de humo y de uniformes y se oían
risas y gritos21.

La novela de Vargas Llosa manifiesta así la dualidad


imaginativa paragógica, constituida por la imagen extrínseca
(la educación militar dentro del contexto urbano) y la imagen
intrínseca (la imagen urbana dentro del contexto educativo de
los años 50). El espectro artístico lleva el peso dramático
dentro del espacio atemporal bajo los ritos machistas, la
sexualidad frenética y los tabús como una implícita protesta a
los códigos militares de Perú. Se trata literariamente de una
sociedad estrictamente jerarquizada donde los diabólicos
adolescentes crean sus propias jerarquías de “jefes”,
“perros”, “esclavos” como una reproducción perversa de la
jerarquía oficial. Según Oviedo, se trata de una muerte que
puede ser accidental o criminal, conduce una violación del
pacto del silencio que rige el círculo clandestino y su crisis
acarrea la de la institución y alcanza luego a todos los
estamentos sociales, desde el núcleo familiar hasta el
ejército:

Un motivo central en el relato es la impostura, la


urgencia por representar un papel para no ser víctima
de la sorda violencia enquistada en las instituciones;
existe una agresividad contra todo lo establecido, cuyas
raíces podridas se hacen visibles sobre todo en los
pasajes que narran el pasado de los adolescentes previo
a su llegada al colegio. Hay un débil estudio de
conductas y reacciones ante las presiones del medio
que determinan quienes mandan y quienes obedecen 22.

Por todo ello Vargas Llosa se incorpora con dignidad al lado


de los importantes literatos nacionales de la época para
proclamarse contra el canibalismo militar. Ahí, el ser
sobrevive entre vida y muerte. Otro camino intermedio
parecía irreal. Ser superior/inferior, ser blanco o negro, ser
rico o pobre, ser padre o hijo. Todo se repite y se vuelve a
vivir dentro del tiempo y espacio artístico. Todo lo que
convive el Esclavo es un infierno sin nombre, ni límites. El
grotesco llega al nivel del burlesco todopoderoso:

Para empezar, cante cien veces “soy un perro”, con


ritmo de corrido mexicano. No pudo. Estaba maravillado
y tenía los ojos fuera de las órbitas. Le ardía la garganta.
El pie presionó ligeramente su estómago. - No quiere -
dijo la voz - El perro no quiere cantar. Y entonces los
rostros abrieron las bocas y escupieron sobre él, no una,
sino muchas veces, hasta que tuvo que cerrar los ojos.
Al cesar la andanada, la misma voz anónima que giraba
como un torno, repitió: - Cante cien veces “soy un
perro”, con ritmo de corrido mexicano23.

Las peleas reflexionan el antagonismo institucional, urbano,


social, cultural, y más. Los cadetes de la academia se llaman
“perros”, y deben sentirse y comportarse así. Bajo la dirección
del Jaguar (seudónimo del personaje diabólico y violento),
roban las preguntas de un examen de química. El Esclavo
(cobarde, sumiso y oportunista), siempre al margen del grupo,
denuncia al ladrón para que sea permitido salir el fin de
semana e irónicamente se encuentra asesinado entre
basuras. La angustia mortal acompaña a todos, generando a
continuación el enfrentamiento entre el Jaguar y el Poeta,
Alberto, quien denuncia al protagonista por su crimen, robo y
asesinato. Luego, el recorrido del texto y subtexto artístico va
en progresión: el robo, el crimen y por encima de todo la
inseguridad del presente. La estructura sincrónica de la
academia queda en la subconsciencia de Vargas Llosa
bastante deformadora desvelando los peores instintos
humanos para reconocer la autodestrucción humana. El estilo
narrativo los convierte en verdugos artísticos dominados por
el mal, lo grotesco y burlesco. El fragmento ilustrado confirma
la previa muerte. Nos impresiona el estilo directo, rígido,
macabro:

Apenas cruzó la puerta, la sonrisa en los labios aún, se


sintió golpeado en la espalda. Cayó al suelo, giró sobre
sí mismo, quedó tendido boca arriba. Trató de
levantarse, pero no pudo: un pie se había instalado
sobre su estómago. Diez rostros indiferentes lo
contemplaban como a un insecto; le impedían ver el
techo24.

Allí conviven el Jaguar, la víctima, el Esclavo, los payasos


infringiendo las reglas (escritas o no) para que puedan existir.
Se enfrenta la historia interior con la exterior, el individuo con
el grupo, el día con la noche por donde el orden arbitrario
sustituye al orden lógico, natural. La academia se percibe,
pues, como un fraude horroroso que deprime y asola a su
público juvenil desde el primer momento. El poeta describe
así el ámbito castrense: “Aquí eres un militar, aunque no
quieras. Y lo que importa en el Ejército es ser un buen macho,
tener unos huevos de acero”25.

Los chicos son irónicamente bautizados con un rito respecto


a la tribu: “Aquí uno se hace más hombre, aprende a conocer
la vida”26, suponiendo la transformación y autodestrucción
humana para adaptarse con el grupo. Vargas Llosa habla
explícitamente de la violación del individuo en el marco de su
“crecimiento orgánico, natural”. El artista afirma que los
oficiales violan a los reclutas porque la jerarquía militar es
más viva que nunca a través del sangriento “bautismo” según
el fragmento siguiente:

El Esclavo no recuerda la cara del muchacho que fue


bautizado con él. Debía ser de una de las últimas
secciones, porque era pequeño. Estaba con el rostro
desfigurado por el miedo y, apenas calló la voz, se vino
contra él, ladrando y echando espuma por la boca y de
pronto el Esclavo sintió en el hombro un mordisco de
perro rabioso y entonces todo su cuerpo reaccionó y
mientras ladraba y mordía, tenía la certeza de que su
piel se había cubierto de una pelambre dura, que su
boca era un hocico puntiagudo y que, sobre su lomo, su
cola chasqueaba como un látigo27.

La comunidad no se deja aparte. Los estudiantes se


confrontan, se pelean y se violan como animales. El diálogo
convoca la profunda depresión y la inevitable miseria
humana, la desesperación sin salida, el fracaso eterno. Los
perros se sienten más perros, se sienten nulos en frente del
macrocosmos colectivo y del microcosmos individual y
quieren huir, escapar, desaparecer, tal vez morir:

- Basta - dijo la voz -. Ha ganado usted. En cambio, el


enano nos engañó. No es un perro sino una perra.
¿Saben qué pasa cuando un perro y una perra se
encuentran en la calle?

- No, mi cadete - dijo el Esclavo. - Se lamen. Primero se


huelen con cariño y después se lamen.

Y luego lo sacaron de la cuadra y lo llevaron al estadio y


no podía recordar si aún era de día o había caído la
noche. Allí lo desnudaron y la voz le ordenó nadar de
espaldas, sobre la pista de atletismo, en torno a la
cancha de fútbol. Después lo volvieron a una cuadra de
cuarto y tendió muchas camas y cantó y bailó sobre un
ropero, imitó a artistas de cine, lustró varios pares de
botines, barrió una loseta con la lengua, fornicó con una
almohada, bebió orines, pero todo eso era un vértigo
febril y de pronto él aparecía en su sección, echado en
su litera, pensando: “Juro que me escaparé. Mañana lo
mismo”28.
La protesta del autor se convierte en una estrategia
transformadora denunciando a los delincuentes, viciosos,
demoníacos que desean salir vivos a pesar de sus pecados o
crímenes. La violencia en nivel primario e instintivo está
acumulada en el personaje de Boa, mientras el Poeta resulta
ser más coherente y articulado entre los miembros del
Círculo, pero también un cobarde, un corrupto y pragmático.
Según el investigador Jean Franco:

El Jaguar, que es uno de los miembros con mayor


individualidad y más auténtico del Círculo, es un
individualista frustrado. La diversidad de enfoques
sugiere la complejidad de las posturas morales, las
relaciones que cambian constantemente de un cadete a
otro y los puntos en los que el sistema prevalece sobre
los individuos29.

Así se concluye la vida existencial en la Academia Militar


Leoncio Prado. Refiriéndose al arte de Vargas Llosa y a su
cosmovisión artística, el crítico Jesús Armas Marcelo define la
novela La ciudad y los perros como una peculiar,

representación verbal de la realidad y que los límites de


la literatura realista son los de la realidad, porque la
novela no tiene límites, puesto que a la realidad
pertenecen los hechos, los sueños y los mitos humanos.
Las pesadillas de Kafka, las laboriosas ficciones
psicológicas de Proust o Dostoievski, la impecable
objetividad de Hemingway, la mítica de Carpentier, las
fantasmagorías alucinantes de un Cortázar, para
expresar zonas diferentes, niveles distintos de una sola
realidad. En otras palabras, toda la literatura buena es,
en última instancia, realista30.

4. El cosmos andino bajo el terror de Sendero


Luminoso

La atmosfera de violencia y el terrorismo ejercido por


Sendero Luminoso (1980-2000) se reflejan en modo sugestivo
en la novela Lituma en los Andes de Mario Vargas Vargas
Llosa, obra novedosa gracias al tratamiento de su trama
policiaca. En ella se puede observar al grupo armado en su
línea discursiva encabezada por el código terrorista y sus
“pragmáticos mecanismos” de ejecuciones diarias, torturas
desesperadas, castigos inhumanos y tumbas colectivas. Por
esta razón vemos conveniente plantear el perfil terrorista de
Sendero Luminoso, aparecido en Lituma en los Andes. Su
origen consiste en la oposición histórica de toda América
Latina hacia la modernización, el crecimiento económico y la
cercanía con los Estados Unidos (como factores que
impulsaron la creación de las guerrillas y la lucha armada en
el dicho continente). Según Ríos y Azcona:

El crecimiento económico y la cercanía a Estados Unidos


no eran razón suficiente para contener y controlar la
orientación de los sistemas políticos latinoamericanos.
Sistemas profundamente excluyentes, con ingentes
niveles de desigualdad social, los cuales se
incrementaron notablemente durante los años sesenta y
setenta del siglo XX, a lo que se añadía la condición de
vulnerabilidad y exclusión social que abrazaba a
millones de ciudadanos, proliferaron en la región bajo
una suerte de caudillismo, patronear la política y
restringir de derechos sociales. Precisamente en este
escenario intricado las democracias latinoamericanas en
buena medida se colapsan y experimentan una
involución en la que confrontan dos maneras de orientar
el ejercicio del poder: la dictadura militar desde arriba o
planteando desde abajo el sueño de la revolución
social31.

Sendero Luminoso nace en la Universidad Nacional de San


Cristóbal de Huamanga, muy vinculadas a las organizaciones
estudiantiles y direcciones universitarias. Según Marté
Sánchez Villagómez, es relevante el creciente número de los
jóvenes estudiantes que se encuadraron en las filas del
Partido Comunista Peruano:

SL empezó a reclutar a estudiantes universitarios, una


población asentada mayoritariamente en los barrios que
iban creciendo o creándose alrededor de la ciudad de
Huamanga a consecuencia de la migración rural. Así,
jóvenes de extracción campesina se convertirían en la
base política de esta organización y sus futuros
combatientes. Ello no significó el abandono de las
posiciones que lograron con las dirigencias campesinas
de federaciones locales y regionales a lo largo de su
estadía dentro del Partido Comunista Peruano durante la
década de los 197032.
Sendero Luminoso inspiraba el cambio político del país
aplicando el pensamiento revolucionario a través del líder
político de la época Abimael Guzmán, autoproclamado “el
más grande marxista-leninista-maoísta vivo sobre la faz de la
tierra”, según la declaración del I Congreso del PCP-SL en
198833. Tomando como referencia a Mariátegui 34, Sendero se
aproxima a las cinco leyes generales que irían a aplicarse en
el marco de lucha de clases, justificando directamente la
aplicación de la previa lucha armada dentro del contexto de
“un necesario cambio revolucionario”. Las referencias
documentales de la época confirman una sociedad peruana
subdesarrollada y dependiente del sistema capitalista. Así, la
revolución peruana debería cumplir las condiciones de un
verdadero movimiento nacional y democrático respetando la
primacía rural del país. Esta filosofía se refleja fielmente en
los discursos de Guzmán caracterizados por su impronta
marxista-leninistas-maoísta:

Revolución de Nueva Democracia// En revolución


antiimperialista y anti feudal que solo el proletariado,
mediante su partido, es capaz de conducir siguiendo el
camino de cercar las ciudades desde el campo y
liberando una prolongada guerra popular. // Este es el
camino que el presidente chino Mao estableció para los
países como el nuestro y el camino que nuestro
fundador nos señalará35.

La implementación de la Ley de la Reforma Agraria en Perú,


aplicada el 24 de junio de 1969, puso en práctica la
descentralización de las tierras agrícolas (antes bajo el
patrimonio de los latifundistas) liberando a los campesinos de
la servidumbre histórica36. Aun con todo, el establecimiento
de la lucha armada sentaría sus bases, entre otros momentos,
en 1978 cuando Guzmán aprueba el esquema de cercar las
ciudades y abrir el camino a las acciones militares en el
campo bajo el lema “¡Desarrollar la guerra popular sirviendo
a la revolución mundial!”37. Los materiales archivísticos más
actualizados confirman el perfil sanguinolento de Sendero
Luminoso cometido y vivido en los límites rurales de
Ayacucho. Mencionamos el año trágico del 1984 que produjo
más de 19% del número total de víctimas, muertos y
desaparecidos. La historia sangrienta escrita por la
organización terrorista Sendero Luminoso terminará con la
captura de su líder Abimael Guzmán el 12 de septiembre de
1992 junto con otros colaboradores, como Elena Iparraguirre,
Laura Zambrano y María Pantoja, conocidos miembros del
Comité Central de la organización38.

Dicha realidad sangrienta se refleja artísticamente en la


novela Litumaen los Andes justificando fielmente la crueldad
obtusa y el fracaso de los ideales derrocados por el
sectarismo marxista-leninista-maoísta. Por primera vez el
escritor peruano mezcla elementos de la narración policiaca
con los tonos puramente sentimentales. El cosmos andino se
llama “Andamarca”, organizada en forma de un campamento
minero de las montañas. La narración inicia con la visita del
cabo Lituma y su adjunto Tomás quienes viven
temporalmente en un ambiente bárbaro y hostil, bajo la
constante amenaza de los guerrilleros senderistas, y
debatiéndose con misterios sin aclarar que les obsesionan,
como ciertas desapariciones inexplicables. Allí se encuentra la
complicidad vital, la trágica pobreza e ilimitado olvido político.
Predomina el silencio de las cimas combinado irónicamente
con el silencio humano. La impresión primaria ofrece un
escenario kafkiano donde lo crímenes cometidos son refrenes
cotidianos sin justificar la trágica noticia de un hombre
desaparecido y la denuncia de su mujer en quechua:

Era una mujer la que había denunciado la desaparición


del albino: El hombre había salido a trabajar, y no había
llegado a su destino. Pedrito bajó al pueblo a comprar
una botella de cerveza para los guardias y nunca
regresó. Nadie los había visto, nadie había notado en
ellos miedo, aprensión, enfermedad, antes de que se
esfumaran… Después de tres semanas, el cabo Lituma y
el guardia Tomás Carreño seguían tan en la luna como
el primer día39.

La animación vital parece extremamente reducida gracias a


las condiciones físicas del terreno montañoso. Las únicas
oportunidades naturales se relacionan con la escasa
ganadería o minería, mientras el analfabetismo no constituye
una emergencia educativa. El cosmos tiene sus instituciones y
detalles, muchos prejuicios y creencias que atacan y castigan
a los vivos.

Los discursos fantasmagóricos de los habitantes se realizan


entre la línea real-irreal por su propia facilidad de comunicar
con los demonios, las sombras, brujas, diablos, quienes
deciden paradójicamente por el destino de los conscientes. La
subconsciencia de los andinos convive con la retrospectiva de
los llamados “pishtacos”, con transcendencia canibaliza. Los
habitantes serranos según la percepción del escritor son
duros y, nada sentimentales, impregnados y unificados con la
cordillera.

El escritor mezcla la mitología local de carácter universal


con el misterio del presente sintetizado en la organización
terrorista de Sendero Luminoso. El tiempo tiene referencias a
los años negros escritos en la historia de Perú. La intriga
posmoderna de Vargas Llosa incluye simultáneamente lo
físico y lo metafísico, el vivo y el muerto, la esperanza con la
pérdida, la vida con la fatalidad. El misterio prevalece sin
control en el seno más profundo de los Incas. Estos
personajes epigámicos enfrentan el peligro terrorista, el
ataque estatal y la guerra histórica de Naccos. Andamarca
representa el “macrocosmos” andino por su extensión
inmensa y sus desapariciones misteriosas de gente.

Lituma, como protagonista de novela, describe el


sentimiento del terror y nada acogedor que siente en el seno
de la cordillera entre truenos y terremotos. Pero era

De otra tormenta que se le venía por encima, por la


espalda. Hasta los elementos naturales eran traidores
en estos Andes de porquería. ¿Qué chucha pasaba?
¿Temblor? ¿Terremoto? Ahora no le cabía duda: el suelo
temblaba bajo sus pies y olía a aguarrás. Lo rodeaba un
ruido ronco, profundo, que salía del corazón de la
montaña. Alrededor, entre sus pies, empujadas o
espantadas por manos invisibles, rodaban piedrecillas,
lascas, y se dio cuenta de que, inconscientemente,
buscando protegerse, se había colocado a cuatro patas
bajo una alta roca puntiaguda, con manchas de musgo
verdoso amarillentas. ¿Qué pasa, Dios mío, que está
pasando? -gritó, persignándose y esta vez no hubo eco
alguno porque ese ruido denso, múltiple, omnipresente,
ese ronquido granítico, ese rodar montaña abajo se
tragaba todos los ruidos. Decían que la madre de
Dionisio la había matado un rayo. ¿Lo mataría otro a él?
Temblaba de pies a cabeza y el miedo le había llenado
las manos de sudor. No quiero morirme, Diosito, por lo
más santo -gritó, sintiendo su garganta rajada y
reseca40.

Las líneas diacrónicas narrativas están triplicadas


estructuralmente porque se habla de tres crímenes ocurridos
a la vez y tres víctimas: Pedro Tinoco, Casimiro Huarcaya y
Don Medardo Llantac. El posmoderno habla del anónimo:
“Nadie”, “ningún”, “ninguna” aparecen por doquier, mientras
la milicia de Sendero Luminoso sigue derramando más sangre
y cadáveres. Andamarca genera angustia existencial,
misterio, miedo apocalíptico, temblor, muerte. Vargas Llosa
describe artísticamente Sendero Luminoso, acentuando la
edad y el armamento, como marcadores de seres
sangrientos, salvajes:

En sus filas predominaban los jóvenes y los hombres,


pero había también mujeres y niños, algunos de los
cuales no debían llegar a los doce años. Los que no iban
con metralletas, fusiles o revólveres, llevaban viejas
escopetas de caza, garrotes, machetes, cuchillos,
hondas y, en bandolera, como los mineros, cartuchos de
dinamita. Llevaban también banderas rojas con la hoz y
el martillo, que izaron en el campanario de la iglesia, en
la asta de la casa comunal y en la copa de un pisonea
de flores rojas que dominaba el pueblo41.

La milicia captura a los débiles como al alcalde, al juez de


paz, al jefe de correos, a los dueños de tres bodegas y a sus
mujeres, a dos desmovilizados del ejército, al boticario y
prestamista Don Sebastián Yupanqui y a los dos técnicos
enviados por el Banco Agrario. Y luego “los llevaron hasta la
plaza de la iglesia, donde el resto de la milicia había
congregado al pueblo. Sus caras eran descubiertas” 42.
Captura a “los mal1os” de Andamarca, con indiferencia de
condición social:

Vino el juicio de los malos…detritus putrefacto que el


régimen capitalista feudal, sostenido por el imperialismo
norteamericano y el revisionismo soviético, fomentaba
para adormecer el espíritu combativo de las masas.
También eso se combatiría. En el incendio purificador de
la pradera que era la Revolución ardería el
individualismo egoísta burgués y surgirían el espíritu
colectivista y la solidaridad de clase43.
Los castiga para “poner la justicia popular”:

Unas veintenas de hombres y mujeres fueron juzgados,


sentenciados, azotados, multados, obligados a devolver
lo que habían adquirido. ¿Cuántas acusaciones eran
ciertas, cuántos inventos dictados por la envidia y el
rencor, producto de la efervescencia en la que todos se
sentían empujados a competir, revelando las crueldades
e injusticias de que habían sido víctimas? 44

Siguiendo al texto, Sendero Luminoso ejecuta en nombre de


la ideología maoísta y deja a sus cadáveres insepultos:

Cuando don Medardo y el alférez preguntaron por qué


no habían enterrado a los muertos, no supieron que
responder. Nadie se había atrevido a tomar la iniciativa,
ni siquiera los parientes de las víctimas, paralizados por
un supersticioso temor a atraer de nuevo a la milicia o
desatar otra catástrofe si tocaban, aunque fuera para
enterrarlos, a esos vecinos a los que se acababan de
chancar cabezas, caras y huesos, como si se tratara de
enemigos mortales…

La muerte en la novela no conoce límites. Los muertos son


muchos y diarios:

Luego llevaron a los muertos al cementerio, cavaron


tumbas y los enterraron. Solo entonces reaccionaron los
parientes con el dolor y la cólera que era de esperar.
Lloraban las viudas, los hijos, los hermanos, los sobrinos
y los enteados; se abrazaban, y, maldiciendo, los puños
al cielo pedían venganza45.

El código connotativo terrorista está caracterizado por una


doble violencia que al final se unifica en una. El nudo gordiano
consiste en la siguiente constatación: el código violento de los
serranos siempre encuentra la luz al final del túnel, y se
justifica por la historia y la antropología de los Incas. Mientras
el código violento de Sendero Luminoso no hay explicación,
sino sumisión, adhesión, porque está justificado políticamente
y es la perspectiva revolucionaria, como se manifiesta en las
consignas de las paredes de las casas: “¡Viva la Lucha
Armada!”,“¡Viva la guerra popular!”, “¡Viva el marxismo-
leninismo!”, “¡Muerte al imperialismo y al revisionismo!”,
“¡Muerte a los traidores!”, “¡Muerte al régimen genocida y
anti obrero!”. Se recluta hasta a los menores que eran
capaces de contemplar a las vicuñas muertas sin temor,
porque vivían con la muerte y podrían generar muerte,
justificándola con cinismo:

Ésta es una guerra, nadie puede decir no va conmigo.


Va con todo el mundo, incluidos los mudos y los sordos
y los opas. Una guerra para acabar con los «señores».
Para que nadie se arrodille ni le bese las manos ni los
pies a nadie46.

No quedan atrás los jóvenes campesinos, escribe Vargas


Llosa, gracias a la camarada Teresa y al camarada Juan:

Debían asimilarlos, actuar como ellos si hubieran nacido


aquí y tuvieran sus muertos, entre los del pueblo.
Luego, cocinaron, comieron y se repartieron por las
casas y durmieron junto a los vecinos, muchos de los
cuales velaron esa noche, turbados, incrédulos,
inseguros, asustados, con lo que habían hecho, visto y
oído…Al amanecer entre los más jóvenes escogieron a
unos cuantos muchachos y muchachas para la milicia.
Cantaron sus himnos, y, dando sus gritos de victoria,
hicieron flamear las banderas rojas47.

Porque nadie podría mover o actuar como los


andamarquinos para ejecutar y matar a las hienas del
gobierno, para tirotear a los obreros y para defenderse del
imperialismo y revisionismo, matando a los burgueses y a los
ricos. La revelación de hechos, testigos, datos, momentos,
afirmaciones, detalles, empujan la verdad trágica. La novela
de Vargas Llosa Lituma en los Andes denuncia la violencia
totalitarista, la corrupción estatal y la falsedad humana en
vísperas de la autodestrucción, un asunto recurrente hasta en
la época actual.

5. Conclusiones

Mario Vargas Llosa es actualmente uno de los artistas


indiscutibles de la literatura cosmopolita universal, con obras
abrumadoras y auténticas, impregnadas por el
existencialismo vital y la lírica sentimental, las luces y las
sombras del verdadero artista. Nunca le faltó la lucidez, la
locura necesaria para asumir su vocación del escritor diario,
incondicional y de furiosa inmolación. El estudio confirma el
temprano compromiso político de Vargas Llosa al lado de su
recorrido literario, justificándolo como inclinación e
incorporación intelectual muy de moda en los años 60,
gracias a la simpatía por el existencialismo cultural de Sartre
y Marcuse, (representantes ideológicos de la izquierda
francesa) y por la Revolución cubana. El escritor peruano, con
la influencia de Machado, Unamuno, Valle-Inclán, Baroja,
proclama la discusión estético-ideológica como “realismo
social” y “reflexión colectiva”. El escrito plantea firmemente
la tesis del cambio revolucionario en el campo literario como
“prueba de amor”48, creando una cultura política
transformadora.

Su narrativa, mantiene una apariencia despreocupada hacia


las formas exteriores de la creación literaria, porque la
verdadera batalla del libro se libra donde dos actitudes ante
la realidad y el hombre se descubren antagónicas. El novelista
implementa la teoría del túnel, señalándola como
“destrucción lingüística sugestiva”, “agresión receptiva”,
“abandono y despedida tradicional”. También muestra
originalidad por utilizar la técnica contrapuntística y combinar
escenas alternativas, reflejando los conflictos de cada época y
las tensiones injustificadas que transcurren a la raza humana.
Su pluma reconstruye la peripecia vital del personaje, quien
recurre al conocido flashback, saltando de un plano temporal
al otro. La narrativa de Vargas Llosa rebosa apuntes
biográficos convertidos literariamente en reflexiones
psicológicas. En lo que respecta a su narrativa,
aparentemente los tonos estéticos respectivos se convierten
insólitos y rebeldes por el recorrido oscuro de su túnel
referencial, impactante, escandaloso, temeroso,
extraordinario que supera la misma ficción, hiperbólico y casi
perverso. Vargas Llosa transforma el texto literario en una
forma de manifestación verbal que sirve a la exanimación del
método, del mecanismo del terror y de la violencia.

Mario Vargas Llosa enfrenta artísticamente en la novela La


Ciudad y los perros el pasado simbólico con el presente
psicológico, ironizando y denunciando duramente la violencia
en la academia militar. Los impresionantes escenarios
desvelan con estilo amargo el racismo humano, el machismo
injustificado y la injusticia desflemada y bien presente en la
sociedad peruana de la época. El mérito de autoría consiste
en la aportación de una visión extensa y temerosa de la
violencia física, psicológica, genérica o sociocultural. La
narrativa de Vargas Llosa manifiesta la dualidad imaginativa
paragógica, constituida por la imagen extrínseca (la
educación militar dentro del contexto urbano) y la imagen
intrínseca (la imagen urbana dentro del contexto educativo de
los años 50). Paralelamente la novela Lituma en los Andes es
una impactante imagen de la atmosfera guerrillera y del
terrorismo ejercido por Sendero Luminoso. Gracias a la trama
policíaca, el texto ofrece una revisión del grupo armado y sus
“pragmáticos” mecanismos. Dicha realidad sangrienta se
refleja en Lituma justificando la crueldad obtusa y el fracaso
de los ideales.
Mario Vargas Llosa a través de sus
obras
Mario Vargas Llosa es el autor contemporáneo peruano más conocido en el
mundo y queremos rendirle homenaje a través de este trabajo después de la
selección de ocho de sus novelas en la colección de “la Pléiade” de la editorial
Gallimard en marzo de este año. Se acaba de convertir en el primer autor
extranjero en entrar en esta colección siendo él vivo. En el Avant-Propos de
esta edición, Mario Vargas Llosa explica su estrecha relación con Francia
aclarando que fue en París donde escribió sus primeras novelas y donde se
sintió por primera vez latinoamericano.
Sin embargo, éste no es su primer gran reconocimiento literario ya que obtuvo
en 2010 el Premio Nobel de Literatura. Mario Vargas Llosa es de hecho un
ícono internacional de la literatura latinoamericana.

Podemos añadir además que se otorga cada año el Premio Bienal de Novela
Mario Vargas Llosa en Lima en el cual participaron este año alrededor de 30
escritores.

Biografía
Mario Vargas Llosa nació en 1936 en Arequipa, Perú. Sus padres se separaron
y fue criado principalmente por sus abuelos y pasó los primeros años de su vida
en Cochabamba, Bolivia. En 1945, sus padres volvieron juntos y Mario se mudó
a Piura (norte del Perú) y luego a Lima. No se llevaba bien con su padre, ese
hombre que los había abandonado y que había vuelto, y que consideraba que
“Marito” tenía que convertirse en un hombre. Así, su padre lo mandó a la
escuela militar entre 1950 y 1952, lo que fue una experiencia terrible para Mario,
de la cual habló en su primera novela La ciudad y los perros. En 1953 ingresó
en la Universidad Nacional de San Marcos en Lima a estudiar Letras y Derecho,
y luego obtuvo una beca para estudiar en Madrid donde se mudó en 1959 y
donde obtuvo el grado de Doctor en Filosofía y Letras. Un año después se
mudó a París. En 1964, regresó a Perú. Vivió varios años en Europa, luego en
Perú otra vez hasta 1993, cuando obtuvo la nacionalidad española y regresó a
Europa. Radica desde entonces en España la mayor parte del tiempo.

Influencias y movimiento literario


Los grandes autores que lo influenciaron son en mayoría franceses, lo que
explica su vínculo fuerte con nuestro país, podemos citar a Víctor Hugo, Honoré
de Balzac y Gustave Flaubert, el autor que le permitió encontrarse como
escritor, del cual copió la metodología o sea la precisión y la perfección
buscando la palabra más adecuada.
Su primera novela, La ciudad y los perros, publicada en 1963, como ya lo
mencionamos, es la historia de unos estudiantes del colegio militar de Lima y lo
inscribe dentro del movimiento literario del “boom latinoamericano”. Un
movimiento que busca una renovación estructural, técnica y estilística de la
narrativa latinoamericana sin alejarse de los temas propios a la región.
Pertenecen a él grandes autores como Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes
y Alejo Carpentier, sin tener una línea precisa que todos siguen ya que, como lo
dijo José Luiz Martín en una de sus conferencias, son “una sola generación con
variantes”. Se encontraron sin embargo alrededor del mismo ideal que era él de
no separar el fondo y la forma y de crear una literatura que represente una
realidad única, la suya, la realidad latinoamericana.
Dentro de la forma desarrollada por Vargas Llosa es preciso destacar su
cuento Los cachorros (1967), por su experimentalismo literario: propone una
nueva escritura y mezcla en la misma frase diálogo, narración, descripción,
pensamientos y más.
En general, la obra de Mario Vargas Llosa revela una diversidad de técnicas
muy importante, por lo tanto, no proponemos analizarlos todos sino recorrer
algunas de sus obras a través de los temas que abarcan, temas que tienen un
vínculo estrecho con su vida personal ya que, como él mismo dijo en una
entrevista de France Inter, se inspira directamente de sus experiencias
personales.

Presentaremos a continuación algunas de sus novelas, mayormente las que


fueron seleccionadas en la colección de “La Pléiade”, una selección hecha por
el autor mismo.

Temática novelística de Mario Vargas Llosa


Política e historia
Un rasgo importante de la temática de Mario Vargas Llosa es la presencia casi
sistemática de les hechos importantes que marcaron la historia de
Latinoamérica en el siglo XX. Leyendo sus novelas casi podemos conocer toda
la historia de Perú de la segunda mitad del siglo pasado, o sea del periodo que
pudo conocer el autor desde su juventud.

Empecemos por Conversación en la Catedral (1969) que transcurre durante la


dictadura del general Manuel Apolinario Odría que duró entre 1948 y 1956. Fue
una dictadura militar de alta censura, se encarcelaron o se exiliaron a los
opositores, no se admitió ningún partido ni otro tipo de organización cívica.
Además de ser un gobierno con mucha corrupción y violencia. Mario Vargas
Llosa, en el prólogo de esta novela que escribió en 1998 para la edición de sus
obras completas por Galaxia Gutenberg y Círculo de lectores, confiesa que fue
la novela que le costó más trabajo, la más difícil de escribir pero que “si tuviera
que salvar del fuego una sola de las que [ha] escrito, salvaría ésta”. El resultado
es una obra compleja, pero de gran interés, una novela que mezcla varias
historias, que presenta diálogos a varias voces y varias temporalidades (que la
crítica llama “diálogos telescópicos”). Se puede notar, como en muchas de sus
obras, un gran trabajo de investigación profunda para presentar un trabajo serio,
testigo de la realidad y lo más fiel que pueda. La novela empieza con la famosa
frase del protagonista principal, Santiago, que dice “¿En qué momento se había
jodido el Perú?” y trata de buscar una respuesta en el relato de una historia
personal entrecortado por la historia del país.
Otra novela que retoma un episodio importante de la historia del Perú es Lituma
en los Andes (1993) sobre el periodo del terrorismo de Sendero Luminoso que
duró desde los años 1980 hasta 2000. La novela nos relata la historia del Cabo
Lituma, habitante de la costa peruana, que fue mandado a la sierra en el pueblo
de Naccos para vigilar esa zona y proteger a los habitantes de los terroristas.
Lituma y su acompañante tienen que investigar sobre tres desapariciones que
sospechan ser actos terroristas. Esta novela se focaliza en la vida de los
militares y de los habitantes durante el periodo del terrorismo, más que en las
acciones terroristas. Así la base de la novela es el relato de todas las víctimas
de este periodo, lo cual, sin embargo, insiste en la violencia y la injusticia con
las cuales actuaban los terroristas.
Por fin, su última novela, Cinco esquinas (2016) vuelve a los últimos años de la
dictadura de Fujimori denunciando el uso inmoral que hizo de la prensa y la
corrupción en el poder político.
Sus novelas no siempre narran la historia de Perú sino que podemos encontrar
también relatos centrados en hechos ocurridos en otras países
latinoamericanos. Así, La guerra del fin del mundo (1981) regresa sobre la
sublevación milenarista de la región de Canudos en Brasil a finales del siglo XIX
y La fiesta del chivo (2000) sobre el asesinato del dictador dominicano Rafael
Leónidas Trujillo en 1961.
Por otra parte, la política fue también importante en la vida de Mario Vargas
Llosa, aunque haya reconocido, en una entrevista reciente, que no era su
vocación y que él prefería dedicarse a la literatura. Pero fueron las
circunstancias que lo llevaron a presentarse a las elecciones presidenciales de
su país de origen – lo dice él. Así en 1990 llegó a segunda vuelta frente al
candidato Alberto Fujimori en un momento en el que su país tenía que enfrentar
el terrorismo – como lo mencionamos justo antes –. Infelizmente, no llegó a ser
presidente y Fujimori estuvo en el poder 10 años antes de terminar en la cárcel
condenando por actos propios a un dictador. Mario Vargas Llosa se presentó
como liberal, sin embargo, en su juventud había sido más extremista. En efecto,
perteneció al partido comunista y apoyó la revolución cubana hasta
desilusionarse por ambas cosas – por el comunismo y por la revolución –.
Desarrolló entonces una ideología liberal, de derecha – a partir de los años 80 y
a raíz de su estancia en Washington y de lecturas liberales – pero siguió
defendiendo sus mismos valores apoyando, por ejemplo, el aborto o el
matrimonio homosexual.

En sus novelas, la política está presente gracias a personajes que tienen un


estrecho vínculo con ella. Podemos presentar como ejemplo a Santiago Zavala,
protagonista de Conversación en la Catedral, cuyo padre es miembro del
gobierno militar de Odría mientras que él se opone a todo lo que representa y
hace su padre. Así se matricula en la universidad estatal San Marcos – muy
conocida por ser politizada, de (extrema) izquierda – donde conoce a dos
jóvenes comunistas. Se habla así de los principales partidos peruanos de la
época que se oponían a los odriastas que son el partido comunista y el partido
aprista (el APRA, Alianza Popular Revolucionaria Americana, es uno de los
mayores partidos izquierdistas de Latinoamérica, creado en Perú en 1924 por
Víctor R. Haya de la Torre).
Lo que cabe subrayar en las novelas de Mario Vargas Llosa acerca del tema
político es que todas son muy críticas de las instituciones peruanas,
principalmente de las instituciones que representan la autoridad (el Ejército y la
Iglesia, en particular). Vargas Llosa ama profundamente su país pero critica el
desorden con el cual se gobierna.

Sociedad peruana
Leer a Mario Vargas Llosa también es leer el Perú. Además de su historia y
política, el autor nos presenta la sociedad de este complejo país tal como es.
Para entender todas las referencias en sus libros es necesario tener algunos
datos acerca del Perú.

En primer lugar, el país se divide en tres zonas: la costa, la sierra y la selva. En


la costa están las principales ciudades del país entre las cuales, Lima – la
capital –, Arequipa y Trujillo. Más que zonas geográficas son zonas raciales y
sociales lo que justifica que Arequipa se considere como ciudad de costa
cuando se encuentra en la sierra (a 2 300 metros de altura). En efecto, la costa
representa a los habitantes más ricos y más importantes del país, mayormente
de “piel blanca” o menos oscura digamos. Mientras que, en la sierra, suelen
tener la piel morena al igual que en la selva. Es en estas dos otras zonas – que
son las más grandes por otro lado – donde se encuentra la mayor pobreza del
país. Y Mario Vargas Llosa logra representar todas estas zonas, por ejemplo,
en La casa verde (1965) la trama empieza en Piura (costa) y luego sigue en la
selva en Santa María de Nieva. Lituma en los Andes, al contrario, presenta la
zona de la sierra y sus habitantes.
Entender esta división es primordial para entender uno de los puntos más
importantes en la sociedad peruana que es el racismo. Los costeños son muy
racistas hacia los más morenos, principalmente hacia los serranos, y vice versa.
Muchas grandes familias en Lima tienen sirvientes que muchas veces vienen de
la sierra y a los que desprecian porque hablan mal el español – para muchos el
idioma materno es el quechua – por ejemplo. En la obra de Mario Vargas Llosa
se habla de este tema principalmente en Lituma en los Andes con el cabo
Lituma, piurano enviado a la sierra para una misión, que no deja de repetir su
desprecio hacia los serranos y sus costumbres que encuentra extrañas y
bárbaras; pero también en La ciudad y los perros en la cual se puede notar el
racismo dentro de la escuela militar.
Esas dos novelas que acabamos de citar giran alrededor de un tema del cual
habla ampliamente Mario Vargas Llosa que es el Ejército en el Perú. Su
experiencia en el colegio militar no le gustó para nada y propone en La ciudad y
los perros un retrato oscuro del Ejército, donde sobresalen la violencia, la
sumisión y el abuso del poder. La novela presenta la vida de los jóvenes de este
colegio militar, todos tienen apodos: el Esclavo es castigado por un robo que
otro cometió y ya no puede salir del colegio, así que le pide al Poeta que traiga
una carta de amor a su enamorada. El Poeta lo hace pero se enamora de la
chica y termina robándola a su amigo el Esclavo. La chica deja de escribirle al
Esclavo que, para terminar con su castigo y salir a verla, delata al verdadero
responsable del robo y termina muerto, oficialmente por accidente, pero según
el Poeta por venganza por haber delatado.
Otro tipo de violencia se expone en La casa verde, la violencia sexual, hacia las
mujeres, revelando así dos rasgos más de la sociedad peruana que son la
explotación del sexo y el machismo. “La casa verde” es el nombre de un
prostíbulo que Mario vio cuando era niño en la ciudad de Piura y que es uno de
los lugares centrales de su novela. Don Anselmo es su propietario en Piura
también, pero por algunos problemas, lo tiene que cerrar. Años después su hija
abre otro burdel con el mismo nombre. Se entrecruza esta historia con la del
militar Lituma que suele ir a la casa verde y que después de ejercer como
sargento en la selva regresa a su ciudad costeña con una mujer con quien se
casa, pero él termina en la cárcel y su mujer tiene que prostituirse en la casa
verde. Cuando sale de prisión no hace nada para ayudarla, al contrario,
aprovecha de ella junto con sus amigos. Por fin, se entrecruza también la
historia de Fushía, contrabandista de origen japonés que roba cerca de la
frontera ecuatoriana y que tiene a una mujer de la selva con él a quien maltrata
hasta que ella se escape con otro. Así, además de presentar la importancia de
un prostíbulo en una ciudad peruana, Vargas Llosa relata la violencia hacia las
mujeres. Esos hombres son machistas y buscan demostrar su virilidad a través
de la violencia. Es desafortunadamente algo que aún se puede ver en el Perú.

Las mujeres y el amor


Mario Vargas Llosa tuvo varias mujeres importantes en su vida y es conocido
como un hombre que aprecia a las mujeres, por lo cual es inevitable hablar de la
figura femenina en sus textos.

Cuando tenía 18 años, Mario conoció a “la tía Julia”, hermana de la esposa de
su tío, mayor que él y divorciada. Se enamoraron y se casaron en 1955, lo que
fue un escándalo para su familia. Luego se mudaron juntos a París. Se
divorciaron y cuando Mario regresó a Perú se casó con su prima Patricia Llosa,
en 1965. Tuvieron tres hijos: Álvaro, Gonzalo y Morgana. Hoy en día, Mario
Vargas Llosa y Patricia están separados y el famoso autor tiene una nueva
pareja: Isabel Preysler.

Además de sus parejas, otra mujer importante en la vida de Vargas Llosa es


Carmen Balcells, su agente literaria, a quien – según confesó en una entrevista
reciente – confía la primera lectura de sus manuscritos. En esta misma
entrevista, confesó también que casi todos los editores que tuvo eran mujeres, o
sea que a nivel profesional también las mujeres están muy presentes en su
vida.

Por lo cual, no parece extraño que haya dedicado varias de sus novelas a
protagonistas femeninos, entre los cuales citaremos a La tía Julia y el
escribidor (1977) y Travesuras de la niña mala (2006).
La tía Julia y el escribidor es la primera novela abiertamente autobiográfica que
escribió Mario Vargas Llosa. Relata su encuentro con Julia Urquidi, su primera
esposa como ya lo mencionamos, y así relata también su juventud y sus
primeros pasos en el mundo literario – en particular gracias a su relación con “el
escribidor” Pedro Camacho –. Su matrimonio con Julia duró 8 años. En
respuesta a esta novela, Julia Urquidi escribió Lo que Varguitas no dijo (1983)
para subrayar que ella ayudó mucho a que Mario Vargas Llosa se convirtiera en
un escritor famoso. Esta novela fue adaptada al cine en 1982 por Jon Amiel
titulada Tune in tomorrow con Keanu Reeves protagonizando a “Varguitas”.
Otra novela de importancia en este tema es Travesuras de la niña mala que
presenta temas amorosos y eróticos. La “niña mala” es una joven de la cual se
enamora el protagonista principal – Ricardo Somocurcio – en Lima. La niña se
hace llamar Lily y hace creer que es chilena tiñéndose el pelo de rubio cuando
en realidad es peruana, de un barrio pobre de Lima. Al ser descubierta su
mentira – en la cual participaba también su hermana Lucy – se muda pero
Ricardo sigue enamorado. Volverán a encontrarse varias veces en su vida y Lily
usará más de una vez a Ricardo: acercándose a él en las malas situaciones,
abandonándolo cuando se encuentra mejor. El relato de la femme fatale, linda e
inteligente pero tramposa. Ricardo descubrirá su verdadera historia – junto con
su verdadero nombre: Otilia – solamente después de que ella muera.
Mario Vargas Llosa creó el personaje de Lily inspirándose del de Emma Bovary,
siendo Flaubert el autor que más influyó su escritura. Emma era una de sus
heroínas favoritas junto con Flora Tristán (personaje real de la historia franco-
peruana y a la que dedicó un libro: El paraíso en la otra esquina, 2003), mujeres
que admiraba por ser libres e independientes.

Literatura y periodismo
Mario Vargas Llosa se define a sí mismo, en la entrevista de Prisa Radio,
primero como novelista, luego dramaturgo y, en fin, ensayista. Pero admite que
al mismo tiempo que empezó a ser escritor, empezó también a ser periodista –
a los 15 años – y ha desarrollada siempre esta actividad en paralela como una
“sombra de su vocación literaria”.

Así en esta parte queremos poner hincapié su obra periodística, la cual fue muy
amplia para varios periódicos entre los cuales el famoso El País de España. Se
publicó una obra que reagrupa todas sus columnas periodísticas de 1962 a
2012. Y su experiencia del periodismo, como todas sus experiencias
personales, es una fuente de inspiración en sus novelas, un tema recurrente. En
efecto, muchos de sus personajes son periodistas o tienen experiencias
periodísticas. Y su última novela de la cual ya hablamos un poco, Cinco
esquinas, presenta la “prensa amarilla” que usó Alberto Fujimori para controlar
los medias durante su dictadura. La prensa amarilla es ese tipo de periódicos
que presenta titulares catastróficos con muchas fotografías sobre accidentes,
crímenes y adulterios principalmente. Una prensa sin una verdadera reflexión
periodística atrás. En su novela, Vargas Llosa se propone denunciarla.

Mario Vargas Llosa es un genio de la literatura, ha pasado por varias etapas de


escritura pero siempre ha buscado crear algo nuevo. Se ha documentado
mucho para escribir, es muy meticuloso, escribió muchos ensayos cuyos temas
principales son políticos y literarios. Así en los años 60, escribió acerca de sus
maestros en literatura: Albert Camus (1962), Jean-Paul Sartre (1964), Víctor
Hugo (1964), Ernest Hemingway (1964) o Simone de Beauvoir (1964), entre
otros. También escribió sobre Gabriel García Márquez (1971), con quien tenía
una relación personal estrecha – entre odio y respecto – y José María Arguedas
(1996), el gran indigenista peruano. En fin, podemos citar uno de sus últimos
ensayos, de gran éxito, Cartas a un joven novelista (2011) donde se dirige a
aquél que buscar escribir, en forma epistolar. Su lenguaje busca la perfección –
y dice en una entrevista que lo prefiere, más que escribir, es releer y reescribir
para alcanzarla – y la estructura de sus novelas es siempre innovadora. Puede
ser un rompecabezas para el lector – que tiene que descifrar entre las múltiples
voces por ejemplo – pero así lo coloca en el lugar donde varios autores del
“boom latinoamericano” lo quisieron colocar, es decir, como actor de la novela y
no como espectador. Se siente una fuerza incontrolable en sus novelas, como si
Mario Vargas Llosa no pudiera parar de escribir. Y es que seguramente no lo
puede, aún después de festejar sus 80 años; ya que ha sido, es y seguirá
siendo un gran rebelde.
«La literatura es fuego […] significa inconformismo y rebelión, […] la razón de
ser del escritor es la protesta, la contradicción y la crítica.»
(La literatura es fuego, discurso al recibir el premio internacional de la novela
“Rómulo Gallegos” en 1967)

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