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Casación sobre Pensión de Vejez en Colombia

La Corte decide sobre el recurso de casación interpuesto por María Helena Hernández Mejía contra la sentencia del Tribunal Superior de Medellín, que confirmó la absolución del Instituto de Seguros Sociales en relación al reconocimiento de su pensión de vejez. La Corte sostiene que el disfrute de la pensión requiere el retiro del servicio, lo que Hernández Mejía no cumplió al continuar vinculada laboralmente. Se concluye que no es posible recibir simultáneamente salario y pensión, lo que lleva a desestimar la pretensión de pago retroactivo de la pensión.

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Casación sobre Pensión de Vejez en Colombia

La Corte decide sobre el recurso de casación interpuesto por María Helena Hernández Mejía contra la sentencia del Tribunal Superior de Medellín, que confirmó la absolución del Instituto de Seguros Sociales en relación al reconocimiento de su pensión de vejez. La Corte sostiene que el disfrute de la pensión requiere el retiro del servicio, lo que Hernández Mejía no cumplió al continuar vinculada laboralmente. Se concluye que no es posible recibir simultáneamente salario y pensión, lo que lleva a desestimar la pretensión de pago retroactivo de la pensión.

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JORGE MAURICIO BURGOS RUIZ

Magistrado ponente

SL4014-2018
Radicación n. 56046
Acta 35

Bogotá, D.C., diecinueve (19) de septiembre de dos mil


dieciocho (2018).

Decide la Sala el recurso de casación interpuesto por


el apoderado judicial de MARÍA HELENA HERNÁNDEZ
MEJÍA, contra la sentencia proferida por la Sala Primera de
Descongestión Laboral del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Medellín, el 18 de octubre de 2011, en el
proceso que instauró la recurrente en contra del
INSTITUTO DE SEGUROS SOCIALES, en liquidación.

AUTO

Téngase como sucesora procesal del Instituto de


Seguros Sociales a la Administradora Colombiana de
Pensiones (Colpensiones), acorde con la solicitud obrante a
folios 35 y 36 del cuaderno de la Corte y lo previsto en el
artículo 35 del Decreto 2013 de 2012.
Radicación n.° 56046

I. ANTECEDENTES

MARÍA HELENA HERNÁNDEZ MEJÍA llamó a proceso


al Instituto, con el fin de que fuera condenado al
reconocimiento y pago de la pensión de vejez desde la fecha
de causación, sin que sea necesario acreditar el retiro del
servicio en calidad de docente oficial de bachillerato. Pidió el
pago de las mesadas debidas indexadas, más los intereses
de mora, y las costas y agencias en derecho.

Fundamentó sus peticiones, básicamente, en que se


desempeña como Docente al servicio de la Educación Oficial
en Educación Secundaria, en el colegio nocturno de
bachillerato de la Universidad de Antioquia, desde el 15 de
febrero de 1977. Causó la pensión de vejez el 28 de
diciembre de 2005. La prestación, le fue reconocida
mediante Resolución nº 008126 de 23 de abril de 2007,
pero se condicionó el disfrute al retiro del servicio. Presentó
los recursos de ley y sólo se le ha resuelto el de reposición,
por Resolución nº 018988 de 27 de agosto de 2007. Su caso
constituye una excepción a la prohibición constitucional de
recibir más de una asignación que provenga del tesoro
público, prevista en el artículo 19 de la Ley 4ª de 1992.
Adicionalmente, ella no ha optado por la asimilación, en
consecuencia, es destinataria de las normas que autorizan
la compatibilidad entre pensión y salario (Decreto 224 de
1972; artículo 70 del Decreto 2277 de 1979; y Leyes 91 de
1989 y 60 de 1993).

Al dar respuesta a la demanda, la parte accionada se

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Radicación n.° 56046

opuso a las pretensiones y, en cuanto a los hechos, aceptó


la vinculación de la actora con la Universidad de Antioquia,
lo relacionado con el reconocimiento pensional y la
respuesta negativa frente al retroactivo. Adujo que se
requería el retiro del sistema para el disfrute de la pensión,
de conformidad con el artículo 8º de la Ley 71 de 1988, en
concordancia con el artículo 19 del Decreto 1160 de 1989,
aplicable por remisión del artículo 31 de la Ley 100 de
1993.

Propuso como excepciones las de inexistencia de la


obligación, improcedencia de los intereses moratorios,
prescripción, compensación, buena fe del Instituto,
imposibilidad de condena en costas y la genérica.

II. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA

El Juzgado Décimo Tercero Laboral del Circuito de


Medellín, al que correspondió el trámite de la primera
instancia, mediante fallo del 19 de octubre de 2010 (fls. 103
a 107), absolvió al Instituto de todos los cargos.

III. SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA

El Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín,


que conoció en virtud de apelación de la parte demandante,
mediante fallo del 18 de octubre de 2011, confirmó el de
primer grado en su integridad.

En lo que interesa al recurso extraordinario, el

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Radicación n.° 56046

Tribunal citó los artículos 75 y 76 del Decreto 1848 de


1969, el artículo 8º de la Ley 71 de 1988, y el 150 de la Ley
100 de 1993, y afirmó:

[…] lo cierto es que el reconocimiento de la pensión de vejez,


cumplidos los requisitos mínimos exigidos por el legislador, trae
aparejada como apenas es lógico la terminación del vínculo
jurídico laboral, llámese a esta manifestación, renuncia del cargo,
retiro del servicio, desafiliación al régimen o retiro del sistema;
porque es claro que quien pretende pensionarse debe romper el
nexo que lo une con la entidad pública o el empleador privado,
para que precisamente entre a operar la figura del retroactivo
pensional, como una forma de proteger económicamente al
afiliado durante el tiempo que se tome la Administradora de
Pensiones para el reconocimiento y pago de la correspondiente
prestación económica; condiciones que no implican una violación
al principio de igualdad.

No obstante lo anterior, observa la Sala que la pretensión de la


actora va encaminada a obtener el pago de las mesadas
retroactivas al momento en que alcanzó los requisitos para
acceder a la pensión de vejez, 28 de diciembre de 2005; sin
embargo según se aprecia en la Resolución 018988 de 2007,
folios 14, y en la historia laboral visible a folios 63 y siguientes,
la señora Hernández Mejía optó por continuar efectuando
cotizaciones al Sistema hasta el 30 de septiembre de 2006;
alcanzando así una densidad de 1.591 semanas; por lo que no
aparece coherente que de un lado pretenda se le tengan en
cuenta todas las semanas cotizadas, cifra que le permitió
alcanzar una tasa de reemplazo de 77,83%, y al mismo tiempo
solicite se retrotraiga la fecha de causación de la prestación
económica por vejez al momento en que cumplió la edad mínima
de 55 años; puesto que en tales condiciones cobra fuerza el
aforismo de ‘una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo’ o
‘una cosa no puede ser dos cosas a la vez’; razón suficiente para
despachar desfavorablemente la pretensión en este sentido
formulada.

Se refirió después el Ad quem al artículo 128 de la


Constitución Política, y a la sentencia CSJ SL, 23 jun.
2006, rad. 27489, y agregó:

En el presente asunto, corresponde al Instituto de Seguros


Sociales el reconocimiento de la prestación económica por vejez a
la señora Hernández Mejía; entidad encargada de administrar
los recursos destinados a cubrir las contingencias de vejez,

4
Radicación n.° 56046

invalidez y muerte de los afiliados; perspectiva respecto de la


cual se comparte el argumento del libelista; puesto que dichos
recursos ha de entenderse, no provienen del tesoro público, sino
de la contribución que en virtud de la ley, debe destinarse por
parte de empleador y trabajador a cubrir las prestaciones
económicas a cargo de la Seguridad Social.

(…)

Visto lo anterior considera esta Corporación que a pesar de


asistirle razón a la parte actora respecto del argumento expuesto
en este sentido, la situación puesta de presente en el plenario no
se soluciona determinando si los dineros de la seguridad social
hacen parte o no del tesoro público, por cuanto ello distraería el
tema central del debate, cual es el de revisar el cumplimiento de
uno de los requisitos para el disfrute de la pensión, el retiro del
servicio o del régimen, mismo que no puede obviarse, bajo el
argumento de que los dineros administrados por la Entidad de
Seguridad Social no forman parte del presupuesto de la nación,
ni de los entes territoriales, ni de los descentralizados; para
concluir erradamente de que pueden subsistir la vinculación
laboral y el disfrute de la pensión de vejez.

Es claro para esta Sala que en todos los casos se debe dar
cumplimiento a ese presupuesto normativo y por tanto, cuando se
trata de un empleado público la desafiliación al régimen o lo que
es lo mismo el reporte de la novedad de retiro del sistema, sin
que opere simultáneamente la renuncia aceptada o el retiro del
servicio, no puede entenderse como una verdadera manifestación
de voluntad para optar por la pensión de vejez.

Lo dicho aparece claramente acreditado en el plenario, toda vez


que la propia actora admite que persistía la vinculación a la
Universidad de Antioquia, por lo menos hasta la presentación de
la demanda, no obstante haber cesado de efectuar cotizaciones
al sistema de pensiones desde el 30 de septiembre de 2006; por
lo que al estar devengando salario de la Entidad pública, no es
posible que al mismo tiempo pretenda favorecerse del retroactivo
pensional.

IV. RECURSO DE CASACIÓN

Interpuesto por la demandante, concedido por el


Tribunal y admitido por la Corte, se procede a resolver,
previo estudio de la demanda del recurso extraordinario y

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Radicación n.° 56046

su réplica.

V. ALCANCE DE LA IMPUGNACIÓN

Pretende el recurrente, que la Corte case totalmente la


sentencia impugnada para que, en sede de instancia,
«condene al Instituto de Seguros Sociales al pago de las
mesadas retroactivas de la pensión de vejez a la actora
desde el 28 de diciembre de 2005 debidamente indexadas,
los intereses moratorios y las costas del proceso».

Con tal propósito formula un cargo, por la causal


primera de casación, así:

VI. CARGO ÚNICO

Acusa la sentencia de ser violatoria por la vía directa,


«por infracción directa por falta de aplicación de las
siguientes normas: Ley 100 de 1993 en su artículo 279; la
Ley 115 de 1994 en su artículo 115; Ley 6ª de 1945, en sus
arts. 17, 29, 33, 36; la Ley 33 de 1985 en su artículo 1; el
Decreto 1285 de 1955 en su artículo 1º y el Decreto
extraordinario 224 de 1972 en su art. 5º».

En la demostración, asevera el censor:

Partiendo de la conformidad con los hechos y la parte probatoria,


o sea, que la actora cumplió los requisitos para pensionarse en el
ISS, que fue emanada la resolución en sentido de pensionarla,
con lo que denomina el ISS el estado de reserva, o sea, que debía
retirarse de su labor como docente de bachillerato para recibir la
pensión, el tema que nos ocupa es demostrar que la norma
aplicable para determinar la compatibilidad de sueldo y pensión

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Radicación n.° 56046

en al caso de los docentes no es la ley 71 de 1988, sino que hay


normas nacionales especiales en lo que respecta al tema en
cuestión y que por ende el Tribunal incurrió en violación directa
por infracción directa de la ley cuando no aplicó las normas que
rigen la situación fáctica que dio pie a este averiguatorio.

Es contundente que en el caso de autos hay claridad en la ley y


obviamente en la jurisprudencia que existe una excepción a las
normas generales como la que aplicara el Tribunal en el fallo
recurrido y es que en la ley nacional colombiana hay
compatibilidad entre el sueldo y la pensión cuando se trata de
docentes, esto es, es totalmente legal que un docente pese a
tener una pensión pueda seguir disfrutando de su sueldo,
asignación o emolumento, pues tienen un régimen especial e
inclusive su régimen fue excepcionado de las normas generales
en la Ley 100 de 1993, en el art. 279,
(…)

Y es que las normas que el Tribunal no aplicó son de vieja data y


regulan el tema en forma especial y constituye un principio
general del derecho, pues las normas especiales han de preferir
a las generales. Dichas normas las enunciaremos más adelante,
pero baste por ahora plantear que en materia de docentes, la
especialidad del régimen prestacional y pensional es clara. El
tema hoy está resuelto por la normatividad actual, pues la Ley
115 de 1994 determina la especialidad del régimen de los
docentes cuando plantea:
(…)

Ahora, dicha especialidad está expresamente determinada en


materia pensional desde la existencia de la Ley 50 de 1886 y se
desarrolló en las Leyes 114 de 1913, 116 de 1928 y 37 de 1993
sobre pensión especial de los docentes compatibles con las
pensiones departamentales. Del mismo modo es la tradición
legislativa que se sigue en la Ley 6a de 1945, en sus arts. 17, 29,
33, 36, que determinan las pensiones especiales para los
maestros.

Obviamente forma parte de este árbol legislativo la Ley 91 de


1989, que es la norma que contiene el mandatorio régimen de los
docentes y que se complementa en materia pensional con la Ley
33 de 1985, que expresamente se exceptúa en su aplicación a los
regímenes de carácter especial, como lo dice textualmente: ‘No
quedan sujetos a esta regla general los empleados oficiales que
trabajan en actividades que por su naturaleza tipifiquen la
excepción que la ley haya determinado expresamente, ni aquellos
que por ley disfruten de un régimen especial de pensiones’, (…).

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Radicación n.° 56046

VII. RÉPLICA

El Instituto opositor esgrime que el ordenamiento


constitucional impone la prohibición de percibir
simultáneamente pensión y sueldo, lo cual adquiere mayor
fuerza con la reforma introducida por el Acto Legislativo 1
de 2005.

VIII. CONSIDERACIONES

Dada la vía escogida de ataque, no existe discusión


respecto de las conclusiones fácticas relativas a que: i) el
Instituto mediante Resolución 008126 de 23 de abril de
2007, confirmada por Resolución nº 018988 de 27 de
agosto de ese año (fls. 12 a 15), reconoció a la demandante
pensión de vejez de conformidad con el artículo 33 de la Ley
100 de 1993, modificado por el artículo 9º de la Ley 797 de
2003, en cuanto se pretendía la acumulación de tiempos
públicos servidos sin cotizar al Instituto, con los aportes
vertidos a esa entidad; ii) que no obstante que la asegurada
era beneficiaria del régimen de transición, se concedió la
prestación en aplicación integral de la Ley 100 de 1993, por
ser más favorable que la Ley 71 de 1988, en lo relativo a la
tasa de reemplazo que se fijó en 77,83%; y iii) que el
Instituto demandado condicionó el pago de la pensión de
vejez, al retiro del servicio.

1. De conformidad con la anterior situación fáctica,


surge evidente que la pensión de vejez de la actora se
concedió con fundamento en el artículo 33 de la Ley 100 de

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Radicación n.° 56046

1993, modificado por el artículo 9º de la Ley 797 de 2003.


Así las cosas, no resultan aplicables en su caso las
previsiones especiales consagradas por el legislador en
materia de pensiones de docentes citadas en el cargo, por lo
que la acusación por infracción directa de esas normas
resulta desacertada.

En efecto, la infracción directa como modalidad de


violación de un determinado precepto legal, se configura
cuando el juzgador no acude a él por ignorancia o rebeldía.
Pero naturalmente, debe tratarse de la norma que gobierne
la controversia.

El censor acusa como pasado por alto en el fallo el


artículo 279 de la Ley 100 de 1993, que se refiere a los
denominados regímenes exceptuados, es decir, que
quedaron por fuera del régimen de seguridad social integral.
Esa disposición consagra la compatibilidad de las
prestaciones a cargo del Fondo Nacional de Prestaciones
Sociales del Magisterio creado por la Ley 91 de 1989, con
pensiones o cualquier clase de remuneración, pero referida
exclusivamente a los afiliados a dicho Fondo y a los
beneficios en cabeza suya.

Dice textualmente el inciso segundo de la norma en


comento:

Art. 279. Excepciones

(…)

Así mismo, se exceptúan a los afiliados del Fondo Nacional de

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Radicación n.° 56046

Prestaciones Sociales del Magisterio, creado por la Ley 91 de


1989, cuyas prestaciones a cargo serán compatibles con
pensiones o cualquier clase de remuneración. Este fondo será
responsable de la expedición y pago de bonos pensionales en
favor de educadores que se retiren del servicio, de conformidad
con la reglamentación que para el efecto se expida.

(…).

En el sub examine, se trata de una prestación a cargo


del Instituto de Seguros Sociales, derecho pensional que la
actora estructuró como afiliada a esa entidad, y que fue
concedido con arreglo al artículo 33 de la Ley 100 de 1993,
modificado por el artículo 9º de la Ley 797 de 2003, sin que
esos aspectos hubieran sido objeto de confrontación en el
recurso extraordinario.

En consecuencia, la situación de la demandante no


queda encuadrada en las hipótesis contempladas en el
artículo 279 de la Ley 100 de 1993.

De la misma manera el artículo 115 de la Ley 115 de


1994, está incluido en el Capítulo III referido a la CARRERA
DOCENTE y alude a que el régimen prestacional de los
educadores estatales es el establecido en la Ley 91 de 1989,
en la Ley 60 de 1993 y la citada Ley 115, pero como viene de
indicarse, la pensión de vejez de la actora fue reconocida por
el Instituto con arreglo a los preceptos que rigen dicha
prestación en el sistema general de pensiones de la Ley 100
de 1993, por lo que no se trató de una pensión de un afiliado
al Fondo Nacional de Prestaciones del Magisterio, ni la
pensión gracia, ni ella demostró que se le aplicaran esas
preceptivas especiales de docentes, lo cual no fue planteado

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Radicación n.° 56046

en la demanda inicial.

2. Adicionalmente, esa normativa cobija a los


«docentes», considerados desde el punto de vista orgánico,
como aquellos vinculados al Ministerio de Educación
Nacional o a una entidad territorial.

El Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso –


Administrativo, Sección Segunda, en sentencia de
unificación, de 21 de junio de 2018, exp. Nº 3805-2014,
precisó sobre el tema:

Previo a ello, como primera medida, corresponde precisar entre


los docentes oficiales quiénes ostentan la calidad de nacionales,
nacionalizados y territoriales, en atención al marco jurídico que
rige la prestación objeto de controversia.

3.4.3.1 Docentes nacionales, nacionalizados y


territoriales.

El artículo 1.º de la Ley 91 de 1989, categoriza y define a los


docentes oficiales de la siguiente manera:

i) Personal nacional. Son los docentes vinculados por


nombramiento del Gobierno nacional.

ii) Personal nacionalizado. Son los docentes vinculados por


nombramiento de entidad territorial antes del 1.º de enero de
1976 y los vinculados a partir de esta fecha, de conformidad con
lo dispuesto por la Ley 43 de 1975.

iii) Personal territorial. Son los docentes vinculados por


nombramiento de entidad territorial, a partir del 1.º de enero de
1976, sin el cumplimiento del requisito establecido en el artículo
10 de la Ley 43 de 1975.

La importancia de la anterior clasificación radica en que se


constituye en el punto de partida de la Administración y los
jueces de esta jurisdicción para evaluar si el docente interesado

11
Radicación n.° 56046

tiene derecho o no al reconocimiento de la pensión gracia.

En cuanto al personal nacional la regla es clara. Tanto el


marco jurídico que rige la aludida prestación como la doctrina
legal en la materia son explícitos en advertir que los docentes
nacionales no tienen derecho a su reconocimiento, y que el tiempo
laborado en esa condición no se puede computar con el servido
en calidad de educador nacionalizado o territorial.

Por su parte, se entiende por personal nacionalizado (i) aquel


que siendo territorial antes del 1.º de enero de 1976 fue objeto
del proceso de nacionalización iniciado con la expedición de la
Ley 43 de 1975; y (ii) los que a partir de esa fecha se hayan
vinculado a una plaza de aquellas que fueron nacionalizadas en
virtud, también, del aludido proceso adelantado por la norma en
cuestión (Ley 43 de 1975).

Entre tanto, debe entenderse por personal territorial el


vinculado por entidades de ese orden a partir del 1.º de enero de
1976, sin el cumplimiento del requisito establecido en el artículo
10 de la Ley 43 de 1975; esto es, que la plaza a ocupar haya
sido creada de forma exclusiva por el ente local y los gastos que
esta genere se cubran con cargo a su propio presupuesto.

La actora no alegó ni demostró estar en las anteriores


condiciones, es decir, vinculada por un acto del Gobierno
Nacional, ni por una entidad territorial. Y si bien, un ente
autónomo como lo es la Universidad de Antioquia, puede
contribuir a la prestación del servicio de educación media,
no necesariamente esto significa que los docentes que
laboren en ella, por ese solo hecho queden vinculados a la
red oficial del sector educativo.

Es por esa razón que no se aplicarían, eventualmente,


al sub lite, las previsiones del artículo 5º del Decreto 224 de
1972, citado en el cargo.

3. En el anterior orden de ideas, estando establecido

12
Radicación n.° 56046

que la prestación de vejez de la demandante fue concedida


por el Instituto bajo las disposiciones generales previstas en
la Ley 100 de 1993, aplican entonces, las reglas que exigen
el retiro del servicio oficial para el disfrute de dicho
beneficio pensional, y concretamente, el artículo 19 de la
Ley 344 de 1996 sobre racionalización del gasto público,
que de manera expresa consagra la incompatibilidad para
percibir simultáneamente por parte de los servidores
públicos, ingresos a título de salario y por concepto de
pensión de vejez.

Esa preceptiva, que tiene como finalidad la


racionalización del gasto público, impide al servidor público
el disfrute de la pensión de vejez cuando decida continuar
vinculado a una entidad oficial. Por lo tanto, es menester el
retiro definitivo del servicio para el goce de la mesada
pensional, y en esa medida, no se equivocó el Tribunal.

Este es el texto del artículo 19 de la Ley 344 de 1996,


en comento:

Artículo 19º.- Sin perjuicio de lo estipulado en las Leyes 91 de


1989, 60 de 1993 y 115 de 1994, el servidor público que
adquiera el derecho a disfrutar de su pensión de vejez o
jubilación podrá optar por dicho beneficio o continuar vinculado al
servicio, hasta que cumpla la edad de retiro forzoso. Los docentes
universitarios podrán hacerlo hasta por diez años más. La
asignación pensional se empezará a pagar solamente después de
haberse producido la terminación de sus servicios en dichas
instituciones.

4. Esta Sala de la Corte, en sentencia CSJ SL16083-


2015, reiterada entre otras en la CSJ SL10671-2016, en lo

13
Radicación n.° 56046

pertinente indicó:

(…) si bien, la pensión de vejez que el ISS dispensó a la actora no


tiene carácter de asignación proveniente del Tesoro Público, su
carácter de servidora pública en la Universidad de Antioquia la
situaban dentro de la égida de la Ley 344 de 1996, diseñada
para la racionalización del gasto público, expedida el 27 de
diciembre de 1996, publicada en el Diario Oficial No. 42.951.
Dicha ley, en su artículo 19, dispuso:

‘Sin perjuicio de lo estipulado en las Leyes 91 de 1989, 60 de


1993 y 115 de 1994, el servidor público que adquiera el
derecho a disfrutar de su pensión de vejez o jubilación podrá
optar por dicho beneficio o continuar vinculado al servicio,
hasta que cumpla la edad de retiro forzoso. Los docentes
universitarios podrán hacerlo hasta por diez años más. La
asignación pensional se empezará a pagar solamente
después de haberse producido la terminación de sus
servicios en dichas instituciones.’

Esa preceptiva fue concebida, como un instrumento que,


precisamente, evit[a] la posibilidad de la simultánea percepción
de asignación salarial y de asignación pensional por parte de los
servidores públicos con derecho a pensión, ya que entroniza es
una personal opción respecto de cualquiera de los dos derechos,
para actuar como amortiguador económico.

De esa manera, si se opta por el continuar con la vinculación


laboral, el fondo de pensiones respectivo no resultará afectado
con el egreso de la mesada y contará con ese dinero para todos
los efectos legales, en especial con lo relativo a las funciones
solidarias; y, si se selecciona la opción pensional, se liberará un
destino público que permitirá el acceso al mismo de otra persona,
sin que el Estado tenga que crear un nuevo cargo para proveerla
de empleo, todo lo cual se adecua al objetivo racionalizador de la
ley.

(…)

Por manera que, como para hacer efectivo el goce de la pensión


que le fue reconocida por el ISS, debía producirse el retiro de su
cargo, el Instituto actuó conforme a derecho al supeditar el pago a
la desvinculación laboral».

14
Radicación n.° 56046

En lo referente a la excepción prevista en el artículo 19


en comento, cuando señala su aplicación «Sin perjuicio de lo
estipulado en las Leyes 91 de 1989, 60 de 1993 y 115 de
1994», hace referencia a la compatibilidad de la pensión
gracia de los docentes con otras asignaciones públicas, y
como lo precisó la Corte Constitucional en la sentencia C-
489 de 2000, ampara a las situaciones jurídicas
particulares y concretas que se hubieran consolidado antes
de entrar en vigencia la Ley 91 de 1989, esto es antes del 29
de diciembre de ese año, por cuanto constituyen derechos
adquiridos que el legislador no podía desconocer.

Y en esta controversia, se itera, la pensión involucrada


no es de esa naturaleza (pensión gracia), sino la pensión de
jubilación ordinaria del artículo 33 de la Ley 100 de 1993,
modificado por el artículo 9º de la Ley 797 de 2003.

5. Ahora bien, no obstante que la Corte ha dicho


que las pensiones de vejez a cargo del Instituto no tienen el
carácter de asignación proveniente del tesoro, de todas
maneras el artículo 128 de la Constitución Política
establece que «[n]adie podrá (…) recibir más de una
asignación que provenga del tesoro público, o de empresas o
de instituciones en las que tenga parte mayoritaria el
Estado»; en esa medida esas prestaciones como lo señaló la
Sala recientemente en sentencia CSJ SL3939-2018 rad.
71549, son incompatibles en principio con el pago de
salarios en el sector oficial, salvo las excepciones
consagradas en la misma ley.

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Radicación n.° 56046

El artículo 19 de la Ley 4.ª de 1992 en armonía con el


artículo 128 superior, establece taxativamente las
excepciones al régimen prohibitivo de doble erogación
pública, en los siguientes términos:

Artículo 19. Nadie podrá desempeñar simultáneamente más


de un empleo público, ni recibir más de una asignación que
provenga del Tesoro Público, o de empresas o de instituciones
en las que tenga parte mayoritaria el Estado. Exceptúense las
siguientes asignaciones:

a) Las que reciban los profesores universitarios que se


desempeñen como asesores de la Rama Legislativa;
b) Las percibidas por el personal con asignación de retiro o
pensión militar o policial de la Fuerza Pública;
c) Las percibidas por concepto de sustitución pensional;
d) Los honorarios percibidos por concepto de hora-cátedra;
e) Los honorarios percibidos por concepto de servicios
profesionales de salud;
f) Los honorarios percibidos por los miembros de las Juntas
Directivas, en razón de su asistencia a las mismas, siempre
que no se trate de más de dos juntas;
g) Las que a la fecha de entrar en vigencia la presente Ley
beneficien a los servidores oficiales docentes pensionados.
(…).

En relación con los docentes oficiales, la norma en


comento, admite la concurrencia de asignaciones públicas,
en los eventos que se explican a continuación:

- El ejercicio de un cargo público desempeñado por


un profesor universitario en condición de asesor de
la Rama Legislativa (letra a.).
- A los profesores de cátedra para recibir honorarios,
no obstante que simultáneamente perciban otra
asignación por parte del Estado (letra d.).
- A los servidores oficiales docentes pensionados, la

16
Radicación n.° 56046

percepción de asignaciones que los beneficiaban a


la fecha de entrar en vigencia la Ley 4.a, o sea el 18
de mayo de 1992 (Diario Oficial No. 40.451),
conforme a la letra g.

La situación de la demandante no encuadra en


ninguna de las excepciones descritas.

No sobra rememorar que el criterio sostenido respecto


a la situación de los docentes oficiales, por el Consejo de
Estado, Sala de Consulta y Servicio Civil, el 15 de octubre
de 1998, rad. 1146, en los siguientes términos:

Por lo demás, la sección segunda o de asuntos laborales de esta


Corporación (subsección A, expediente 11.840), en sentencia de 2
de agosto de 1996, al referirse a la disposición que exceptúa del
artículo 128 de la Constitución, las asignaciones ‘que a la fecha
de entrar en vigencia la presente ley beneficien a los servidores
oficiales docentes pensionados’, contenida en la letra g. del
artículo 19 de la ley 4ª. de 1992, expuso el siguiente criterio:

La excepción sólo rige para los servidores oficiales docentes


que a 18 de mayo de 1992, hubieren adquirido el derecho a la
pensión. Quiere esto decir, que los docentes que a esa fecha,
no reunían los requisitos legales indispensables para obtener
el reconocimiento de la pensión, no pueden recibir dos
asignaciones del tesoro público, aunque una de éstas tenga el
carácter de pensión; aún más, que a partir de esa fecha, no
hay posibilidad legal de percibir doble asignación, una como
docente y otra como pensionado’.

Como consecuencia, en el caso consultado no es viable


jurídicamente la percepción de doble pensión de jubilación. La ley
no admite hoy en día y desde la entrada en vigencia de la ley
marco salarial y prestacional (ley 4ª. de 1992), la compatibilidad
de prestaciones de igual origen público y naturaleza jurídica,
de donde el beneficiario - incluido el docente - sólo tenga
derecho a una de ellas, a su elección.

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De conformidad con todo lo anterior, no se equivocó el


Tribunal cuando exigió a la demandante el retiro definitivo
del servicio oficial, para dar vía libre al disfrute de la
prestación por vejez en el sub lite.

Por las razones primeramente indicadas, se desestima


la acusación.

Costas en el recurso extraordinario a cargo de la parte


recurrente. Como agencias en derecho se fija la suma de
tres millones setecientos cincuenta mil pesos
($3.750.000,oo), que se incluirán en la liquidación que el
juez de primera instancia haga, con arreglo a lo dispuesto
en el artículo 366 del Código General del Proceso.

IX. DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de


Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia
en nombre de la República y por autoridad de la ley, NO
CASA la sentencia dictada el dieciocho (18) de octubre de
dos mil once (2011) por la Sala Laboral del Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Medellín, dentro del
proceso ordinario laboral seguido por MARÍA HELENA
HERNÁNDEZ MEJÍA contra el INSTITUTO DE SEGUROS
SOCIALES en liquidación, hoy sustituido procesalmente
por la Administradora Colombiana de Pensiones
(Colpensiones).

Costas como se indicó en la parte motiva.

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Cópiese, notifíquese, publíquese, cúmplase y


devuélvase el expediente al tribunal de origen.

FERNANDO CASTILLO CADENA


Presidente de la Sala

GERARDO BOTERO ZULUAGA

JORGE MAURICIO BURGOS RUIZ

CLARA CECILIA DUEÑAS QUEVEDO

RIGOBERTO ECHEVERRI BUENO

LUIS GABRIEL MIRANDA BUELVAS

JORGE LUIS QUIROZ ALEMÁN

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