Historia Urbana de Guatemala
Historia Urbana de Guatemala
CENTRO DE ESTUDIOS
URBANOS Y REGIONALES
Universidad de San Carlos de Guatemala
“Altivo y cortesano, cáustico y sibarita, me lo figuro trovador y jefe de la guardia de una reina de quien es secreto
amante, de una reina de la dinastía de lo reyes indolentes. ¿Cómo sería la capital de Guatemala en 1897 cuando
huye de ella? Imaginable la tortura de su aburrimiento, la insoportable vida fuera del delirio. Volvió un instante
en 1903 sin más fin que asegurarse de una chamba con “el señor presidente”, a fin de no volver más.”
Luis Cardoza y Aragón sobre el escritor Enrique Gómez Carrillo, “parisiense, argentino nacido en Guatemala”.
(El Río, Novelas de Caballería. México, D.F.: Fondo de Cultura Económica. 1986: 233 p. 898 p.)
Centro de Estudios Urbanos y Regionales -CEUR-
_______________________________________________________________________________________
PRESENTACIÓN
El CEUR tiene como uno de sus objetivos el estudio del proceso de crecimiento urbano y
de la urbanización en distintos períodos de la historia de Guatemala. Este año han sido
publicados varios artículos que tratan de explicar, bajo distintos marcos teórico, el proceso
de desarrollo económico-social y de urbanización en el país, de los cuales el Centro se aparta1
Una discusión sobre las causas que generan el desarrollo capitalista en países como Guatemala
y los efectos que provocan en el crecimiento urbano y en el proceso de urbanización, se
presenta en la introducción del boletín, fenómenos explicados e interpretados a través de un
marco alternativo, a las posiciones teóricas anteriormente mencionadas
Otros autores han tomado el tema de la historia urbana de la ciudad de Guatemala, sin
tener un marco teórico y de interpretación científica, que permita conocer y revelar aspectos
de la memoria colectiva sobre la historia de la ciudad. Estos trabajos, que han suministrado
una visión sesgada, nostálgica, mitificadora de la ciudad que vivieron los miembros de la
oligarquía criolla y extrajera, además, han tenido preocupantes como amplia difusión en los
medios de comunicación masivos, escritos y televisivos. Autodenominándose proyectos
nacionalistas, intentan recuperar una supuesta identidad nacional perdida. La procuración
del centro con relación a este tipo de proyectos es polemizada en la segunda parte del
boletín, analizando sus virtudes y defectos, a la luz del conocimiento existente sobre
historia económica y urbana de Guatemala.
LA COORDINACION
1
González Lacs, Alfonso, América Latina ¿Al final de la encrucijada? Diario Siglo XXI 11 y 13 de abril de 1991. Pág. 9. toriello N.,
Lionel. Guatemala en la encrucijada. Seminario sobre aspectos de la Reforma Agraria en Centroamérica y el Caribe. Septiembre 11-14, 1989.
31 p. Ciudad de Guatemala: USAC-LRTI.
_______________________________________________________________________________________
I. INTRODUCCIÓN
En suma, contamos con una literatura fundamental que vierte algunos, elementos que
constituyen marcos teóricos sobre la historia del proceso de urbanización y de crecimiento
urbano y su vinculación con la forma como las mismas organizaron su espacio urbano y
regional4.
Paul Singer6 ha afirmado que para analizar ciudad y campo a lo largo de un periodo
histórico, en el contexto latinoamericano “el criterio formal debe ser substituido por una
noción más amplia y multiforme, simultáneamente política y económica, partiendo de una
división de poderes y actividades entre núcleo urbano y zona rural. Así, se puede admitir que
el poder político nacional y regional tiene que poseer una base urbana, en la medida que en el
ejercicio del poder se requiere la existencia y el uso del aparato administrativo y de la
fuerza armada, imponiendo la reunión, en un mismo lugar, de un cuerpo de funcionarios, civiles
y militares, que crean de ese modo la ciudad”. En este sentido se hace imprescindible conocer
la estructura económica y política que condicionan lo urbano, lo rural y lo regional, a lo largo
2
Véase los trabajos de Gilda Segreda Sagot y Jorge Arriaza Rodríguez “Nota sobre la formación de la ciudad de Guatemala, 1773-1900”; de
Mario Lungo Uclés, “Los elementos determinantes en la estructuración de las capitales centroamericanas” y Rodrigo Fernández Vásquez,
“hacia una interpretación del desarrollo histórico de las ciudades capitales de Centroamérica: 1870-1930”. Todos estos trabajos están
contenidos en: Rodrigo Fernández V. y Mario Lungo Uclés (compiladores) (1988). La estructuración de las capitales centroamericanas. San
José, Costa Rica: educa.344 p. Véase además el libro de julio cesar Pinto Soria (1988). El valle central de Guatemala (1524-1821). Un
análisis acerca del origen histórico-económico del regionalismo en Centroamérica Ciudad de Guatemala: Editorial Universitaria. 65p.
3
Véase: -Lutz, Chistopher H. (1982) historia Socio –demográfica de Santiago de Guatemala: Serviprensa Centroamericana-centro de
Investigaciones Regionales de Mesoamérica (CIRMA).499 p. – Langenberg, Inge. (1981) Urbanisation und Bevolkerungsstruktur der Stadt
Guatemala in der ausgehenden Kolonialzeit. Koln, wien: Bohleau-Verlag. – Webre, Stehen (editor) (1989). La Sociedad Colonial de
Guatemala: Estudios Regionales y locales. Antigua Guatemala: CIRMA. 272 p. Piel Jean (1989) sajcabaja. Muerte y Resurrección de un
pueblo de Guatemala, 1500-1970. México, D. F. y ciudad de Guatemala: Centre d’etudes mexicaines et centramericaines-Seminario de
Integración Social. 456 p. –Lovell, W. George (1985) Conquest and Survival in colonial Guatemala: A Historical geography of the
Cuchumatan Hihglands, 1500-1821. Montreal: 270pp. MacGill-Queen´s University Press. 254p. Existe traducción española (1990)
Conquista y cambio cultural. La Sierra de lso Cuchumatanes de Guatemala, 1500 – 1821. Antigua Guatemala y South Woodstock, Vermont:
CIRMA y Plumsock Mesoamerican Studies. 000 p. – Smith, Carol (1978) Beyond Dependency Theory: Nacional and Regional patterns of
underdevelopment in Guatemala. American Ethnologist, Vol. No.5, No.3, Argust. 574-617 p.
4
Véase, Velásquez Carrera, Eduardo A. (1991) Los Antecedentes Históricos de la Economía Guatemalteca y el Proceso de Urbanización y
Crecimiento Urbano. Ciudad de Guatemala: CEUR – USAC. En Prensa.
5
Taracena Arriola, Arturo (1990A). El Estado de los Altos. El desarrollo Económico Regional y las Fronteras de Guatemala, 1770-1842.
Ponencia al II Congreso Iberoamericano de Fronteras. San José, Costa Rica: mimeo. Nov. 25p.(1990B)Cochinilla y clases Sociales en la
Guatemala del siglo XIX. Revista Estudios No.1. Ciudad de Guatemala: Escuela de Historia-USAC.
6
Singer, Paul Israel. (1973) La Economía Política de la urbanización. México, D. f. Siglo XXI editores, S. A. p. Principalmente el capítulo
titulado “Campo y Ciudad en el contexto Histórico iberoamericano”, publicado también en “Las Ciudades de América Latina y sus áreas de
influencia a través de la historia”. Compiladores Jorge E. Ardió y Richard P. Schaedel. Buenos Aires: Ediciones SIAP. 1975. 451 p.
_______________________________________________________________________________________
_______________________________________________________________________________________
Por otra parte, los factores de expulsión que provocan las migraciones del área rural
hacia otros destinos pueden ser de dos clases: de estancamiento y de cambio en las fuerzas
productivas. Los primeros se deben a la falta de desarrollo del capitalismo en esas áreas y los
segundos al desenvolvimiento de la penetración del capitalismo en las mismas. Revelar la
evolución de dichos factores, en distintas épocas históricas, deben ser los objetivos de
investigaciones futuras.
Por ejemplo, Lungo Ucles8 ha planteado un marco teórico con bases científicas,
discutiendo, entre otras cosas, la estructuración de las ciudades capitales centroamericanas
como expresión, con sus particularidades propias, del desarrollo del capitalismo en las
7
Véase: Velásquez Carrera, Eduardo Antonio (1989) Desenvolvimiento capitalista, Crecimiento Urbano e Urbanizacao Guatemala (1940-
1984). Sao Paulo: Faculdade de Economía e Administracao da Universidad de Sao Paulo. Dissertacao de Mestrado. 222p.
8
Lungo Uclés, Mario. Op. Cit. 101-102 p.
_______________________________________________________________________________________
formaciones sociales del istmo y por lo tanto, con los rasgos de la ciudad capitalista9. Este
buen intento inicial no es correspondiente a sus afirmaciones, bastante polémicas, sobre el
caso guatemalteco. Refiriéndose a la Reforma Liberal de 1871 afirma: “Con la sustitución del
café por el añil10 se consolida la fracción oligárquica de las clases dominantes y Guatemala,
su principal asiento territorial, va a conocer un periodo de expansión en la que la ciudad se
vincula al interior del país (exceptuando las zonas predominantemente indígenas) a través de
una extensa red de caminos terrestres y ferrocarrileros. De esta época data un rasgo propio
del sistema urbano guatemalteco que persiste hasta nuestros días: la extraordinaria
diferencia en importancia económico-política y poblacional entre la capital y la segunda
ciudad del país: Quetzaltenango, tal como lo expresa los siguientes datos sobre la población
de ambas11”. A la luz de la literatura urbana sobre el tema, la afirmación sobre la vinculación
de la ciudad al interior del país se torna polémica, la ciudad siempre estuvo vinculada con
otras ciudades “periféricas” y con la ciudad “metrópoli”, al tiempo que lo estaba con la red de
“pueblos de indios”, aldeas, rancherías, valles, pajuides, etc. Quizás el autor debió decir
“modernizar” su vinculación. Polémica, también es la afirmación de que a partir de la Reforma
Liberal data la extrema diferencia de la primacía urbana de la Nueva Guatemala sobre
Quetzaltenango. Smith12 ha mostrado que el índice de primacía urbana durante la colonia y a
fines del siglo XIX no mostraba una diferenciación extrema y que ese fenómeno únicamente
comienza a mostrarse diáfanamente a mediados del presente siglo. Esta autora, matiza su
afirmación en uno de sus últimos trabajos, al declarar que es en las ultimas dos décadas del
siglo XIX que la supremacía de la población empieza a ponerse paralela con la supremacía
funcional a nivel nacional.
En otro sentido, para los años de la Reforma Liberal Fernández Vásquez13 , afirma:
“Claro esta, el proceso acelerado de urbanización en que entra la Ciudad de Guatemala se vio
acompañada por la aparición de nuevas vías de comunicación, ferrocarriles, servicios de
alumbrado a gas, servicio eléctrico, teléfonos, etc., junto con reformas importantes en el
plano educativo como la declaración de la educación gratuita y obligatoria.”
9
Un estudio preliminar sobre la estructuración de la Ciudad de Guatemala Recientemente producido, es el de Rodas Maltez, Francisco et al.
“Antecedentes históricos sobre la Estructuración de la ciudad de Guatemala (1773-1940) “ En “El Estudio del Plan Regulador como
elemento Jurídico de la legislación de la Regularización Urbana y de la edificación del espacio físico de la Ciudad (el caso especifico de la
ciudad de Guatemala). Ciudad de Guatemala: CEUR- DIGI. Mayo 1991.21 p.
10
Quizás el Autor quiso hacer referencia al cambio producido por la introducción del café en sustitución de la grana o cochinilla que comenzó
a mediados del siglo XIX.
11
Apoyándose en los datos censales del período 1950-1980, sin diferenciar sí para la primera únicamente se esta tomando el dato del
municipio de Guatemala o del Área Metropolitana de la Ciudad de Guatemala (AMCG).
12
Smith, Carol (1984) El Desarrollo de la Primacía urbana, la dependencia en la exportación y la formación de clases en Guatemala. Revista
Mesoamericana, cuaderno 8, año 5, diciembre, 195-278p. (1987) El patrón de urbanización en Guatemala del siglo XIX. Durham, North
Carolina: Mimeo. 73p.
13
Fernández Velásquez, Rodrigo. Op. Cit. Pág. 49
_______________________________________________________________________________________
La exposición del fotógrafo Molina estuvo abierta durante tres meses en el Palacio
Nacional, y fue visitada por numerosas personas, predominantemente estudiantes del nivel
primario y secundario. Presento una colección de fotografías antiguas de Guatemala, tomadas
entre los anos 1875 y 1940. Se apreciaron imágenes de la Sexta Avenida, en diversos años,
del Cerrito del Carmen, del Palacio de los Capitanes Generales, del Mercado Central, de la
Catedral y la Plaza Central, el Palacio y el paseo de La Reforma, el Templo de Minerva, el
Teatro de Carrera o Colon, actos públicos, retratos, calles, avenidas, edificios, monumentos y
múltiples escenas mas de la Ciudad de Guatemala del ayer y de otros lugares del país.
14
Gellert, Gisela. “Desarrollo de la estructura espacial de la ciudad de Guatemala, desde fundación hasta la Revolución de 1944”. En:
Gellert, G. y J. C. Pinto Soria. “Ciudad de Guatemala: Dos estudios sobre su evolución urbana (1524-1950)”. Ciudad de Guatemala:
Ediciones CEUR-USAC. 1990. 80p. La periodización histórica empleada por Gellert es útil sin embargo, presenta algunas objeciones. En
primer lugar, “la primera fase de urbanización” que acontece a fines del siglo XIX sucede en un contexto de “elevada migración del interior
del país hacia la capital, pero también del extranjero”; cuestión todavía no plenamente constatada y demostrada. Además la Autora, no deja
claro que entiende por “urbanización” cuando afirma que: “esta primera fase de urbanización no se caracterizó entonces por un alto grado de
crecimiento de la población urbana que provoca crecimiento espacial excesivo y descontrolado… “Cabe por tanto si lo expuesto por Gellert ¿
No fue únicamente, todo lo señalado por ella misma, producto del impulso de modernización de la infraestructura urbana por parte del
Estado? Y no propiamente un proceso de urbanización Carol Smith (1987) reformula su posición anteriores y parece coincidir con lo expuesto
por Gellert.
15
Blanck de Figueroa, Evelyn (1989) Guatemala 1939. Guatemala hace medio siglo. Revista Crónica, No.89, año II, Ciudad de Guatemala
del 25 al 31 de Agosto de 1989. 37-48p.
_______________________________________________________________________________________
De acuerdo a la separata especial publicada por Diario “E1 Gráfico” del 2 de marzo de
1990, EXPLORACIÓN CULTURAL DE GUATEMALA es un proyecto completamente
“nacionalista”, que se dedicara a la producción y presentación de varios eventos distintos
cada año, con forma de exposiciones fotográficas, ambientadas y complementadas con
decoración y literatura sobre cada tema. La iniciativa de Molina de presentar públicamente la
producción profesional de una serie de exposiciones fotográficas vinculadas con nuestro
patrimonio natural y cultural, amenazados por una desaparición casi total, debe ser
reconocida. Principalmente en un país en donde los registros archivísticos, fotográficos,
orales, etc., crecientemente pasan a desaparecer sin el cuidado sistemático del Estado.
Además, Molina no ha estado solo en su iniciativa dado que ha recibido cl apoyo de 26 firmas
comerciales v otras instituciones que le han permitido el patrocinio de la recuperación de una
parte de las imágenes que han conformado la memoria colectiva del pasado nacional: visiones
sobre distintos lugares de la ciudad capital, de Quetzaltenango, Antigua, Guatemala,
Retalhuleu, Totonicapán, diversas haciendas, fincas cafetaleras, puertos, fabricas, etc.,
convenientemente expuestas. Además, se imprimió un libro que contiene las fotografías y un
“cassette” con melodías de la época, producido bajo la dirección del maestro Vinicio Quezada.
Hecho importante para los estudiosos de la historia urbana y regional del país. Esta es la
parte donde el aporte del fotógrafo Molina cobra especial dimensión.
16
Sobre las fotografías de Eadweard Muybrige existen los siguientes trabajos: Burns, E. Bradford. (1986) Eadweard Muybrige in Guatemala,
1975. The photographer as social recorder. Berkeley, Los Angeles London: University of California Press. 136p. (1987) testimonio fotógrafo
Roberto G. Valdeavellano 1861-1928” de Luis Luján Muñoz. Ciudad de Guatemala: Instituto Guatemalteco de Turismo. 33p. Sin fecha.
Además recientemente se publico “La Antigua Guatemala de los Fotógrafos J. J. Yas y J. D. Noriega “editado por Maria Cristina Orive.
_______________________________________________________________________________________
grandes casas solariegas hasta las construcciones de estilo Neoclásico, como la Santa
Catedral, San Francisco y otras mas, hasta las fuertemente afrancesadas edificaciones que
surgían llenas de los románticos adornos tan característicos de la época que se vivía en todo
el mundo17.”
Lo que en este párrafo se cuestiona, a la luz del limitado conocimiento que poseemos
sobre la historia urbana del país, es que la ciudad capital haya sido alguna vez una “joya
urbana”, una “metrópoli” a comienzos del siglo, bien cuidada y enriquecida por múltiples
edificios públicos y privados. Esta idea esta presente en el nostalgioso mito de la “tacita de
plata”. Sabemos por los “viajeros” extranjeros de las innumerables deficiencias que la
“ciudad” presentaba a través de su infraestructura urbana18. Bastaría revisar las propias
memorias de la municipalidad de esos años de fin del siglo XIX para que sean los propios
funcionarios munícipes que confirmen los serios problemas de agua, salubridad, transporte y
abastos que tenia la ciudad en esos años19. La ciudad no era precisamente una “joya urbana”.
La cobertura de los servicios públicos era escasa y ayer, como hoy, no se satisfacían las
necesidades básicas de la población urbana. La mayoría de desagües estaban a flor de tierra,
“los escusados” -cuando existían- eran los sanitarios empleados. Existía un único hospital,
estatal por cierto. Sus calles, cuando empedradas, eran problemáticas para el transporte
basado fundamentalmente en vehículos tirados por bestias. París, ciertamente a finales del
siglo pasado, ya no tenia muchas de las limitaciones urbanas señaladas.
Tampoco era una “metrópoli”. No lo era a nivel latinoamericano, menos aun a nivel
mundial. Recuérdese que Buenos Aires Montevideo y Río de Janeiro y posteriormente Sao
Paulo, sólo para mencionar algunas ciudades del continente, eran a inicios del siglo centros
urbanos que por su población e infraestructura urbana podrían ser definidas como “grandes
ciudades” de la periferia. En todo caso, en las “metrópolis” latinoamericanas como en la Nueva
Guatemala no puede ser negado el hecho de la coexistencia de áreas “periféricas”, barrios o
cantones de extrema pobreza y otras de bienestar y hasta de opulencia dentro del
“subdesarrollo” generalizado en lo material y cultural. No obstante, Browning20 afirma que en
1895 la ciudad de Buenos Aires contaba con una población de 754,068 habitantes, y mucha de
su actual belleza urbana proviene de esos años. Río de Janeiro, en 1900 tenía una población
de 899,294 habitantes y la descripción de su infraestructura urbana hecha por el
diplomático e historiador guatemalteco Batrez Jauregui21 a inicios de siglo, es elocuente.
Según Marcilio22 la ciudad de Sao Paulo contaba con una población de 579,033 habitantes en
1920, cuando el “hinterland” paulista ya se había consolidado -dentro del ciclo del café- como
una de las mayores zonas productoras en el Brasil y en el mundo.
17
Molina, Diego (1990) Cuando Hablan las campanas. Ciudad de Guatemala: Tipografía Nacional. Marzo sin numeración.
18
Pueden consultarse: -Morelet, Arturo. (1990) Viaje a América Central (Yucatán y Guatemala). Ciudad de Guatemala: Academia de
fotografía e historia de Guatemala. 430 p. –Caivano, Tomás (1895) Guatemala América Central. Florencia: Topografía de Salvador Landi. –
Eisen, Gustav Augusto (1986) viaje por Guatemala. Revista Mesoamericana, cuaderno 11, año 7, junio. Pág. 155-173.
19
Memorias de la Municipalidad de los años 1883, 1886, 1889, 11890, 1893, 1897, 1898, 1899 y 1901.
20
Browning, H. L. (1975) Variación de la primacía urbana en la América Latina durante el siglo XX. El trimestre económico, Vol. XLII (2),
No. 166, Abril –Junio. 429-455 p.
21
Batres Jáuregui, Antonio (1949) La América Central ante la historia, 1821-1921. Memorias de un siglo. Tomo III. Ciudad de Guatemala:
tipografía Nacional. 710 p.
22
Marcílio, Maria Luiza (1973) a cidade de Sao Paulo. Povoamento e populacao, 1750-1850. Sao Paulo: Livraria pioneira editora. 220 p.
_______________________________________________________________________________________
23
Gellert, Gisela. Op. Cit.
24
Cardoza y Aragón, Luis. (1976) Guatemala, las líneas de su mano. México, D. F : Fondo de Cultura Económica. 3ª edición. 452 p.
25
Smitht, Carol (1985) Class relation and urbanization in Guatemala. En Timberlake, Michal (Editor). Urbanization in the world Economy.
Orlando, Fla. : Academic Press Inc. 121-167 p. 287 p. (1978) op. Cit.
26
Peláez Almengor, Oscar G. Guatemala de la Asunción, el abastecimiento alimenticio (1871-1898). La Tradición Popular No. 78-
79/1990. Ciudad de Guatemala: CEUR –USAC. En Prensa.
27
Dary, Claudia. Los artesanos de la nueva Guatemala de la asunción (1871-1898). La Tradición Popular No. 78-79/1990. Ciudad de
Guatemala: Centro de Estudios Folklóricos – USAC. 24 p.
_______________________________________________________________________________________
28
Véase: Pinto Soria, J. C. (1991) “Guatemala: De la Historiografía tradicional a la historiografía moderna”. Revista Política y Sociedad.
Ciudad de Guatemala: Escuela de Ciencias Políticas –USAC. En prensa.
29
Hay muchos Apologista de la “Tacita de Plata”, no obstante, el más reciente a sido, “S. O. S. La ciudad se hunde” de Edgardo Barrera V.
publicado en el diario siglo XXI del jueves 30 de Mayo de 1991, Pág. 10.
30
Blanck de Figueroa, E. op. Cit.
_______________________________________________________________________________________
bondad de hacer desaparecer todos los males congénitos a la pobreza urbana y rural. Las
citas que se hacen de la autora, no se separan desde su raíz de esta visión.
En ellas hay que aclarar, en primer lugar, que la “Nueva Guatemala” no era una urbe en
1939, como tampoco lo era a principios de siglo, ni lo es hoy. Gleijeses31 nos recuerda que,
“aunque fuesen políticamente importantes, las ciudades y los pueblos eran solamente puntos
en la inmensa finca que era Guatemala. En 1940, casi el 90 por ciento de los
aproximadamente 2.250,000 guatemaltecos vivían en comunidades de menos de 10,000
habitantes. De éstos, dos tercios eran indígenas”. De acuerdo con Blank de Figueroa, la
capital del país contaba con 200,000 habitantes aproximadamente, lo que la convertía en un
pueblo grande con un “hinterland” rural extensivo. La “red urbana”, constituida por “ciudades”
y “pueblos” de esas pequeñas dimensiones y características, tenia profundos rasgos
“coloniales” o “pre-capitalistas”.
Con relación a la forma como Ubico marco época en el país, basta recordar las obras
realizadas durante su afamada gestión, construyo varias carreteras, la inmensa mayoría de
terracerías pero usando principalmente mano de obra indígena sin retribución. Según Paz
Cárcamo32 durante la dictadura ubiquista se construyeron 25 kilómetros de carretera
pavimentada, básicamente la que rodeaba el lago de Amatitlán. Muchas de estas obras
públicas fueron realizadas por presidiarios, sin pago y por mano de obra indígena gratuita.
Gleijeses afirma también que para engrosar las filas de estos, la policía hacia redadas los
sábados por la noche en los sectores pobres de la capital y otras poblaciones, arrestando a
trabajadores borrachos y a otros que quizás iban a emborracharse, pero que no tuvieron
tiempo. Naturalmente, el costo de producción de cualquier obra publica y privada que no
incluye el pago de salarios resulta extremadamente bajo. Con respecto a la obra ubiquista en
la ciudad o lo que la autora llana su contribución a su desarrollo histórico, Paul Dosal33 se ha
encargado de esclarecer su afición de llenar de palacios la capital al revelar la relación de
parentesco, de intereses políticos y aparentemente comerciales existentes entre las
demandas crecientes de cemento, por parte de la administración de cemento de fabrica
Novella & Cia., en la cual Ubico, se asume tenia participación accionaria. Esos son algunos
elementos no contemplados en la historia urbana de la capital y en general del país.
Con relación a la historia económica de esos años, Blank de Figueroa afirma que “apesar
de estar en la década de los años 30, años difíciles de depresión económica, Ubico manejaba
con destreza la economía, dejando a su salida, al país es bonanza y sin deudas. Los sueldos
eran bajos. Por ejemplo, en la municipalidad capitalina había quienes ganaban 24 centavos al
día. Pero así también, la vida no era tan cara, la cajetilla de cigarros costaba 2 centavos, el
cine 25, el transporte publico 3 centavos y los focos de luz, que casi nadie compraba por
caros, 25”. Estas afirmaciones que impactan, pero que no dejan claro el miserable nivel de
31
Gleijeses, Piero (1989) La aldea de Ubico: Guatemala, 1931-1944. Revista Mesoamericana, Cuaderno No.17, Año 10.25-59 p.
32
Paz Carcomo, Guillermo (1986) Guatemala: Reforma Agraria. San José Costa Rica: Educa. 278 p.
33
Dosal, Paul. (1988) The Political Economy of the Guatemalan Industralization, 1871-1948; The Career of Carlos P. Novella. Revista
Hispanic American Historical Review (HAHR), vol.68, No.2, 321-358 p.
_______________________________________________________________________________________
vida de la mayoría de la población urbana y rural se estrellan contra los hallazgos de estudios
científicos de historia económica de Guatemala.
En suma, la “Dictadura de los catorce años” es vista exenta de todas sus brutalidades,
de todos los obstáculos al desarrollo de fuerzas ajenas a la oligarquía cafetalera y bananera,
al estrecho capital criollo y extranjero. Se le exime de su obsesiva política de fijar al hombre
en el campo por cohersión extra-económica, a través del boleto de vialidad, el trabajo
forzado en la construcción de obras publicas, las leyes contra la vagancia, a la servidumbre
por deudas. Ubico y la ciudad “mitificados”, el dictador y la ciudad, como platería reluciente,
sobre una estantería social de pobredumbre, no hecha explícita, cuya “paz y tranquilidad”
reina en una ciudad cementerio, en un país aniquilado.
34
MacCreery Jr., David J., (1983) Debt Servitude in rural Guatemala, 1871-1885. Revista Hispanic American Historical Review (HAHR),
vol. 63(4), 735-759 [Link].757
35
Galeano, Eduardo (1988) Las Vegas Abiertas de América Latina. México, D. F.: Editorial siglo XXI, editores, Pág. 180.331p.
_______________________________________________________________________________________
El tercer proyecto: “Las calles de mi Ciudad” patrocinado por el Banco Industrial S. A.,
reconoce que “nuestra ciudad ha ido perdiendo su identidad, lenta pero inexorablemente. Ya
no es la de antes ni volverá a serlo”. No se aclara, sin embargo, cual es la identidad perdida, si
acaso podría ser la de “ciudad colonial” o “pre-capitalista”. Tampoco existe asomo de
curiosidad para explicarnos cual seria la nueva identidad de la ciudad. El mencionado proyecto
tiene como propósito: “...rescatar, en espíritu, esa identidad perdida, para resucitar parte del
alma de aquella capital que vivieron nuestros abuelos y bisabuelos y preservar, con esos
nombres, el sentimiento de una tradición digna de mantenerse”. Además de recordar con
acierto que a partir del 1 de Enero de 1776, fecha de su asentamiento oficial en el Valle de la
Ermita fueron surgiendo sus calles, una a otra, hasta llegar a dividir 17 cuadras, de norte a
sur y 11 de oriente a poniente, las que los habitantes de la ciudad iban nombrando,
“identificándolas con algunos detalle del diario vivir o rememorando hechos mas o menos
trascendentes. Sin embargo, el transcurso del tiempo aportaba nuevos sucesos y la tradición
oral recogía la alteración de los nombres originales, creando otros diferentes, razón por la
que -para evitar confusiones- se busca oficializar la nomenclatura, tal el caso de la propuesta
del Lic. Don Manuel Estrada Cerezo, aprobada el 11 de julio de 1855”. Esta cuestión es la que
puntualmente trata el Dr. Carlos Martínez Duran, así como el tema de los reiterados intentos
de “oficializar” la nomenclatura y que reproducimos en el numeral III de este boletín. Queda
claro, que la oficialización de la nomenclatura le retiraba a la población urbana, en el largo
plazo, su capacidades creadora y nominadora de los nombres que las calles debían recibir,
hecho que respetaba la dinámica de los sucesos cotidianos, que inclusive podía ser la fuente ó
el motivo del eventual cambio ó modificación del nombre oportunamente recibido. Esa
capacidad creadora y nominadora popular describía de alguna manera el cambio de perfil de
determinadas calles y resumía el deterioro o la renovación urbana de las mismas, de las
plazas, los parques y otros lugares públicos que el desarrollo de la sociedad y de la ciudad
estaba experimentando. Así se creaba, recreaba y perpetuaba la memoria colectiva en
relación a la historia de la ciudad.
_______________________________________________________________________________________
pasado urbano, de tal forma que sea proclive a sus propios intereses socioeconómicos y
políticos actuales36.
Galicia Díaz y Lara Figueroa afirman que poner el nombre de las calles por ponerlos, no
tiene ningún sentido. Para ellos “el criterio antropológico debió ser tomar la antigua
nomenclatura de las calles y confrontarlo con planos mas recientes (el de 1934, por ejemplo),
porque ello sí refleja la memoria histórica presente en los antiguos moradores y si puede
36
Con cuidado deben verse propuestas como, por ejemplo, la presentada por la Facultad de Arquitectura-USAC sobre “La Renovación
Urbana del Centro de la Ciudad de Guatemala”. Ciudad de Guatemala: FA-USAC. 22p.
37
Galicia Díaz, Julio y Celso A. Lara Figueroa (1990) Violentada la memoria histórica de la ciudad de Guatemala. Diario La Hora, Viernes
14 de Septiembre de 1990 Pág. 8.
_______________________________________________________________________________________
transmitírsele a las futuras generaciones. Además, se debió consultar con los ancianos, hacer
estudios hemerográficos y constatar con fotografías en las manos instituto encontrado.
Asimismo, se debió recopilar información en las actas de la municipalidad y en las
recopilaciones de leyes”. Este proyecto ha hecho alarde de una inversión cuantiosa con la
colocación de los azulejos con los nombres de las calles del plano cuestionado, ha gastado en
anuncios televisivos y periodísticos en los diarios de mayor circulación y también en las
revistas semanales mas leídas, haciéndoles llegar a los cuentahabientes del banco planos
impresos a colores, con las nominaciones que se han hecho colocar en cada calle. Toda esta
inversión de recursos en tiempos de crisis, no es justificable, principalmente cuando los fines
que persigue trascienden el interés socio-histórico, encaminándose con claridad a la
“mitificación” de la historia urbana de la capital, desvirtuando la memoria colectiva. A
diferencia de los dos proyectos mencionados con anterioridad, que rescataron fragmentos de
la visión urbana de la capital y de otros lugares del país, la contribución de “Las Calles de mi
Ciudad” es bastante parca. Quizás se restrinja únicamente a la reproducción de los planos.
Galeano38 nos recuerda que los seres humanos tenemos dos memorias, una individual y
otra colectiva. Hay, sin embargo, una cabeza inmortal: “Todos tenemos dos cabezas y dos
memorias. Una cabeza de barro, que será polvo, y otra por siempre invulnerable a los
mordiscos del tiempo y la pasión. Una memoria que la muerte mata, brújula que acaba con el
viaje, y otra memoria, la memoria colectiva que vivirá mientras viva la aventura humana en el
mundo”. Por tanto, cabria preguntarse, ¿si es proyecto de los impulsores de “Las Calles de mi
Ciudad” tergiversar con su interpretación elitista la memoria colectiva sobre la ciudad de
Guatemala? ¿Tienen -como objetivo- la creación de mitos para que la población urbana
desconozca su pasado, su historia, que los enajene de su contexto actual, obstaculizando con
ello la toma de conciencia de su problemática presente?
38
Galeano, Eduardo. (1987) Memorias del Fuego. II. Las Caras de las Máscaras. México, D. F. Editorial siglo XXI, editores, Pág.
39
Galeano, Eduardo (1988) Las Vegas Abiertas de América Latina. México, D: F. Editorial siglo XXI, editores Pág., 439. 4
_______________________________________________________________________________________
El texto del ilustre humanista, dos veces rector de nuestra Universidad, Dr. Martínez
Duran que a continuación reproducimos, fue publicado hace veinte años. La claridad de su
pensamiento con relación a la memoria colectiva y a la historia urbana de la capital, queda
evidente cuando aborda temas fundamentales como la creatividad popular, con su innato y
festivo sentido del humor (hace falta un estudio sobre la psicología del sentido del humor del
capitalino), la descripción exacta de las limitaciones de la ciudad, la denuncia del proceso de
desarrollo del capitalismo en la capital y en el país a través de la invasión de lo foráneo, por
medio del Mercado Común Centroamericano, la denuncia de la apropiación de los bienes
públicos por sectores privados -como los liberales lo hicieron.
Como el lector podrá constatar, la actualidad del texto de Martínez Duran no sólo nos
hace reflexionar sobre el fenómeno de la privatización de lo público y sus impulsores en
nuestros días, sino también nos lleva a preguntarnos que segmentos sociales desarrollaron,
financiaron y se beneficiaron con el cambio del perfil de la ciudad, de una de carácter
colonial o “pre- capitalista” a otra capitalista, subdesarrollada y dependiente.
Esta última cuestión nos conduce a reflexionar sobre el funcionamiento actual del
proceso de desarrollo, de financiamiento y de enriquecimiento que sectores capitalistas
productivamente realizan en la nueva estructuración espacial y territorial de lo urbano. El
descubrimiento de esa lógica interna de la acumulación de capital en el ámbito urbano, nos
podrá revelar la civilización y la barbarie de la actual ciudad.
Se numeran las calles y se rompen los nombres que en loza vidriada, todavía dice algo
de verdad o de leyenda para los que renuncian a lo propio, a la bien amada patria, y se
informan en la oral tradición de los viejos, o en los documentos fieles para saber algo que se
escapa de lo forastero.
Como te castigan los números desdichada ciudad, cuando te cuentan tus males y vicios,
tus políticos números que aciertan o yerran, según los nombres de los que le formulan. Tus
tristes estadísticas de pobres y avaros, de vanidosos e ignorantes, y las terribles por
crecidas de tus adulones que nada perdonan y todo lo ensucian; en fin, tu antañóna picardía y
40
Martínez Durán, Carlos. (1971) Crónicas Picarescas. Revista Alero 4.2 Suplemento. Mayo. Pág.19-20. 66pp. También el libro de (1972)
“Realidad y Ensueño del Peregrino” (Ciudad de Guatemala: Editorial Universitaria). 516 pp.
_______________________________________________________________________________________
Mucho aprendimos de aquellos nobles varones que otrora nos brindaron saber y amor
para pasear por las viejas calles, y callejones de la cara y venturosa patria. Don Antonio Coll,
Don Gilberto Valenzuela, don Arturo Taracena, don Joaquín Pardo, vienen a mi memoria, con
nueva lozanía para encontrarlos redivivos en esta Nueva Guatemala de sus quereres seculares.
No sabemos quien nos acompañara. Animas benditas, niños en zancos, patojos con
zapatos en la mano y pies descalzos atravesando los sucios caudales de las “avenidas”,
mengalas de rebozos llamativos o de pañolones negros, casadas y solteras de todas las edades
repicando con las ancas, porque ya repican de prisa las campanas de la misa, arrieros y
carboneros al trote de sus pies y de sus mulas vendiendo miserablemente a los ricos que en
zaguanes y ventanas los llaman para la extorsión y el regateo.
Es el alma popular chapina quien dio nombre a las calles de la ciudad, recordando algún
hecho histórico, pero sobre todo anécdotas de sencillo abolengo, palabras que se van fijando
en el tiempo, se resisten a desaparecer, o al fin acaban olvidadas por los munícipes que nada
dejan en el arrollador progreso urbano, ni siquiera esa locita vidriada que motivaría a los
curiosos jóvenes a preguntar por los puentes, las armonías, las variedades, los huérfanos y las
lloronas.
Hay encantos de plateada crónica que se pueden cruzar de acera a acera, o bien salir a
hurtadillas a propalar el cuento de la dudosa verdad o de la afable picardía. No hay en este
cuadro pretensión alguna para escribir la verdadera historia de la Nueva Guatemala, feliz
empresa realizada por Don Pedro el Mayor, con ingenio y donosura. Sólo de soslayo toco algún
callejón o “avenida” fáciles para la picaresca historia.
A mitad del siglo XIX, la Nueva Guatemala lo conservaba todo, hasta a los
conservadores y era liberal en aguas de todas clases. En el reducido centro estaban el
Lagartero, La Flor de la Laguna y el Ojo de Agua. Dichosos alcaldes que en plena urbe les
miraban los ojos de las aguas, las lagunas florecían y hasta los lagartos podían surcar sobre
_______________________________________________________________________________________
Nada nos dicen las crónicas de las posibles aguateras ofreciendo el agua del Ojo al
señor Ministro o bien su servicio de modelos para los famosos dibujantes de la época. En
invierno, todas las calles eran avenidas, y no anchas con árboles en sus orillas, a la moda de
París, sino legítimos y caudalosos ríos, de lodosas aguas, bautizados con el nombre de
“avenidas”, no por el ingenio chapín sino desde los tiempos del Rey Don Alfonso El Sabio.
Aquellas avenidas tenían puentecitos de juguete para los escolares bien calzaditos, o bien
tres grandes puentes de tablas como los de la calle trece uno de ellos, llamado por añadidura
de “chispas”, no por las aguas ni por las chispeantes mujeres, sino por mulas, rieles y tranvías.
Los callejones, con o sin salida, eran bien mañosos y propensos, eso sí, a todas las
picardías que no podían alojarse en las calles y avenidas. Oscuros, orillados, podían favorecer
el regustado caudal de todo los pecados. Yo no peco ni de exagerado ni de pícaro, pues un
callejón con sus nombres, lo decía a lengua suelta. Se llamó primero de las pescadoras y luego
de “La Aurora”, no lejos de las “chispas” y topando con la décima avenida y entre belemitas
varones y mujeres. En el apartado callejón vendían pescado seco, y las venteras hacían- su
“agosto” en plena cuaresma. El cambio hacia “La Aurora” fue natural, lógico y disimulado. El
oriente se ponía dedos rosados en las pocas casas y ventas, y en una de ellas, la que se llamó
_______________________________________________________________________________________
Aurora y al callejón dio su nombre, una patrona de mejores ventas cambió el pescado seco por
las lobas jugosas. La aurora era de lupanar, y no sólo para el ayuno de la cuaresma, sino para
la glotonería cotidiana y la lujuria sabatina o dominical. Todos fueron pescados. Poco importa
saber si eran liberales o conservadores; la patrona y las niñitas únicamente podrían afirmarlo.
Los Liberales en el dar y en el recibir, conservados hasta la aurora, empero un feliz mercado
común, sin fronteras, ni guerras, ni sectarismo. Pobre aurora, pobre pesquería, que hoy vives
en una calle trece “A”, por la poca gracia de los concejales del número y de la moral.
Siempre cerca de las Belemitas de hoy, también exentas de pecado, otro callejón
“Variedades” o de las Variedades. Es decir de las ventas bien variadas para el gustoso
paladar. Hoy lo hubiéramos llamado de “las boquitas”. Y bien podría seguir con los dos
nombres pues topa con el muy normal instituto de mujeres. Y vaya que hay “variedades” en el
mujerío, para todo paladar. No citamos al del Colegio y al del Manchen, pues santos son, como
el de la Soledad, y sus nombres se unen a las iglesias de donde arrancan. De las “Variedades”
y de las “Pescadoras” para todos los gustos, se podría pasar a “La Llorona” y terminar con
todos los pecados, en acto de rigurosa contrición.
Toda picaresca termina a menudo con mujer. Y así cerramos el cuadro o la escena entre
lo sagrado y lo profano. El callejón de la Monja allí en la 7a. calle poniente todavía espanta a
mas de un liberal, y todavía pueden salir a relucir los hábitos en fechas centenarias. Puede
haber tenido “salero” la monjita o las monjitas del monasterio, pero la sal verdadera les cayó
a los liberales que liberalmente holgaron en esos sitios, y de tanto holgar se quedaron
propietarios.
Liberal y conservadora era la barriada de las Túnchez. Cuanta pena nos da no encontrar
en ella a doña Luz Castro de Ramírez, Tunche, y acabar toda la picaresca bebiéndonos una
sabrosa chicha. Tiempos que no volverán, pues hoy, alcaldes y concejales. En buen
ayuntamiento, olvidados de la chicha y de las lozas vidriadas de los nombres de las calles, en
_______________________________________________________________________________________
nombre del mercado común y de lo forastero y venenoso, beberán una Coca Cola en honor de
esa pobre muerta que se llamó la vieja Guatemala de la Asunción.
A MODO DE CONCLUSIÓN
_______________________________________________________________________________________
Teléfono FAX
(502) 2476-9853
(502) 2476-7701
(502) 2443-9500
Ext. 1155 y 1694
Correo electrónico:
usacceur@[Link]
[Link]
_______________________________________________________________________________________