Micropropagación de Plantas In Vitro
Micropropagación de Plantas In Vitro
¿QUÉ ES?
Es el cultivo en medio nutritivo, bajo condiciones estériles, de plantas, semillas, embriones,
órganos, explantos, tejidos, células y protoplastos de plantas superiores.
La micropropagación "in vitro" de plantas es una técnica que utiliza pequeños trozos de
tejido o de órganos en condiciones asépticas, con el fin de conseguir nuevas plantas
idénticas a la planta madre.
Esto se consigue gracias a que las células de las plantas son "totipotentes", es decir, tienen
una capacidad latente para regenerar una planta nueva a partir de una única célula, de
manera que la nueva planta será genéticamente idéntica a la planta madre.
El cultivo in vitro permite entre otras muchas cosas una rápida propagación vegetativa de
las plantas, y una mejora del estado sanitario de las mismas.
El término cultivo in vitro es un término muy genérico que se refiere más bien a la
metodología usada que al propio objetivo de ese método. En sentido estricto, in vitro quiere
decir "dentro de vidrio", es decir, el cultivo de plantas o de alguna de sus partes (pero
también de células y tejidos animales) dentro de recipientes de vidrio en condiciones de
ambiente controlado. En las siguientes secciones nos referiremos siempre al cultivo in vitro
aplicado a las plantas, omitiendo otros usos de esa técnica.
En resumen, el cultivo in vitro de plantas superiores es una técnica que exige un control
absoluto del ambiente, tanto físico como químico, en el que se sitúa al explanto. Conviene,
por tanto, conocer cuales son los principales factores que conforman el ambiente del
explanto y que deberán ser controlados.
Con finalidad puramente descriptiva se puede clasificar los principales factores no
biológicos que afectaran al desarrollo del cultivo in vitro como:
• AMBIENTE QUÍMICO
o COMPOSICIÓN DEL MEDIO
o PH
• AMBIENTE FÍSICO
o TEMPERATURA
o LUZ Y FOTOPERÍODO
MEDIO DE CULTIVO
El medio de cultivo es la combinación sólida o líquida de nutrientes y agua. Usualmente
incluye sales inorgánicas, carbohidratos y vitaminas y aminoácidos. A menudo se denomina
Medio Basal y puede ser suplementado con algún regulador de crecimiento y
ocasionalmente con otras sustancias varias. Los nutrientes son esenciales para el
crecimiento y desarrollo de la planta: sin agua y nutrientes minerales una planta no puede
vivir niin vitro ni in vivo. También se debe añadir azúcares al medio de cultivo, ya que las
plantas (o sus fragmentos) no son completamente autotróficas cuando se desarrollan en
estas condiciones (Tabla 1).
Necesidades nutricionales y hormonales de los cultivos de órganos y tejidos
vegetales
Agua
Macro Micro
Sustancias orgánicas
elementos
Fe
Zn
Azúcares N B
Aminoácidos P Mn
Auxinas K Cu
Citoquininas Ca Ni
Giberelinas Mg Co
Acido abcísico S Al
Mo
I
Mezclas de sustancias poco definidas:
Extracto de levadura
Leche de coco
Extractos vegetales
Hidrolizados de caseína
Peptona y triptona
Figura 1. Conjunto de sustancias que pueden formar parte de los medios nutritivos, para
inducir el crecimiento y desarrollo (Pierik, 1987, modificado).
Los requerimientos nutritivos para un crecimiento in vitro óptimo varían con la especie, e
incluso son específicos de acuerdo a la parte de la planta que se esté cultivando y a la
respuesta que se desea obtener. Debido a estas necesidades específicas se han
desarrollado muchas formulaciones para los medios de cultivo .
El medio MS, o de Murashige y Skoog (1962), es muy usado, particularmente si el objetivo
es regenerar plantas; existen numerosas variaciones comerciales de este medio. El medio
B5 o de Gamborg et al. (1968), o sus varios derivados, ha sido de un gran valor en el cultivo
de células y protoplastos, y también es utilizado eficazmente en regeneración de plantas.
La diferencia principal entre los medios MS y B5 es la menor concentración de nitratos en
B5. El medio WPM (1980) de baja concentración de sales está especialmente indicado para
especies leñosas.
PH
Cuando se prepara un medio de cultivo, después de añadir todos sus componentes, se
procede a ajustar el pH final al valor deseado, añadiendo OHNa o HCl al medio. Una vez
ajustado el pH se procede a esterilizar el medio.
El pH final del medio de cultivo es un factor importante por diversas razones:
• Valores bajos, inferiores a 3.5 impiden la solidificación de los agentes gelificantes
añadidos a los medios sólidos
• Si la evolución del pH del medio lo hace bajar por debajo de 3.5 se puede producir
su licuación.
• El valor del pH puede afectar a la solubilidad de algunos componentes del medio de
cultivo
• El valor del pH puede afectar a la absorción de determinados nutrientes por parte
del explanto (p.e. la absorción de iones NO3-aumenta con la acidez del medio)
• El valor del pH del medio puede afectar al pH del citoplasma y como consecuencia a
la actividad de muchos enzimas
Por todas estas razones conviene optimizar el pH del medio para cada caso en concreto. En
general, no obstante, en la mayoría de las situaciones se trabaja a pH entre 5.2 y 5.8.
Una vez ajustado el pH del medio, este sufrirá una ligera acidificación durante el proceso
de esterilización en autoclave, para, después, evolucionar nuevamente durante el decurso
del cultivo, de forma que habitualmente se irá acidificando progresivamente como
resultado de la absorción diferencial de algunos componentes del medio de cultivo, así como
de la excreción de exudados por parte del explanto.
El control del pH inicial del medio y de su dinámica durante el cultivo tiene una gran
importancia en el desarrollo de cualquier proyecto de cultivo in vitro. A pesar de su
importancia, en muchos experimentos este control se limita a fijar su valor inicial sin
reparar en los posibles efectos de su dinámica.
LA TEMPERATURA
¿Como se controla?
El cultivo in vitro se realiza dentro de espacios denominados cámaras de cultivo, diseñados
para permitir el control del ambiente físico al que será expuesto el cultivo.
LA LUZ
La luz, definida como una forma de energía radiante que se nos manifiesta mediante la
visión es, en realidad, parte de un fenómeno físico más amplio: la energía radiante
(radiación), que puede ser descrito según dos modelos diferentes: el modelo ondulatorio
(radiación electromagnética) y el modelo corpuscular.
Los diferentes tipos de radiación electromagnética se pueden clasificar según sea su
longitud de onda, así podemos obtener un espectro electromagnético formado por las
diferentes longitudes de onda de la radiación electromagnética, que van desde los 10 -16 m
hasta los 104m. De todas estas longitudes de onda sólo las comprendidas entre 380 y 775
nm pueden ser percibidas por el ojo humano: ese conjunto de radiaciones es el que
denominamos luz en el lenguaje coloquial.
Como quiera que sólo una parte de la energía radiante (la luz y algunas de las radiaciones
infrarrojas y ultravioletas próximas) tiene influencia conocida sobre el desarrollo de las
plantas, a veces, se usa el término luz para referirse a ese conjunto de radiaciones cuando
en realidad se refiere al conjunto de radiaciones electromagnéticas con efectos
fisiológicos.
La luz es uno de los factores principales que determinan el desarrollo de los organismos
autótrofos, en ello radica la importancia de controlar el factor luz en los cultivos in vitro.
Los aspectos relacionados con la luz que son importantes en los cultivos in vitro son:
• La cantidad de luz: LA IRRADIACIÓN
• La calidad de la luz: EL ESPECTRO
• La alternancia de los ciclos de luz con los de oscuridad: EL FOTOPERÍODO
LA IRRADIACIÓN
La cantidad de luz que incide sobre las superficies fotosintéticas de las plantas
determinará en gran medida la capacidad fotosintética de éstas. Esta cantidad de luz
puede ser medida de formas diversas, bien midiendo la iluminación de una superficie y
expresándola en lux (en realidad se trata de una unidad definida en términos de percepción
del ojo humano); o bien midiendo la irradiancia, es decir, la energía radiante que llega a una
superficie dada en un intervalo de tiempo.
Cuando el sensor del equipo con el que medimos la irradiancia está diseñado para detectar
solo las longitudes de onda comprendidas entre 400 y 700 nm, obtenemos una medida de la
radiación fotosintéticamente activa (PAR)
Se asume que las necesidades de luz de los cultivos in vitro son inferiores a las de la planta
in vivo, dado que el medio de cultivo contiene cantidades importantes de sacarosa, los
cultivos in vitro se comportan sólo parcialmente de forma autotrófica. Además, una
irradiación excesiva produciría un aumento notable de la temperatura dentro del recipiente
de cultivo debido al efecto invernadero.
La irradiación habitual en el campo es nociva en condiciones in vitro. Es habitual usar
irradiaciones mucho menores (un 10% o incluso menos del valor de plena insolación)
EL ESPECTRO
La luz es esencial para las plantas debido a que proporciona la energía necesaria para la
fotosíntesis. La clorofila y los demás pigmentos fotosintéticos captan la energía contenida
en diferentes radiaciones para incorporarla a las diversas reacciones químicas que
constituyen el proceso. Pero la luz también puede intervenir en otros procesos fisiológicos,
como el fototropismo, la germinación, la floración, ...
Todos estos fenómenos no son producidos en igual medida por todos los tipos de luz
(radiaciones de cualquier longitud de onda) sino que algunas radiaciones concretas tienen un
efecto notable mientras que otras, tiene poco o ningún efecto. Es por ello por lo que es
preciso conocer el espectro de la radiación que es activo en el proceso fisiológico
estudiado. La cámara de cultivo deberá reproducir lo mejor posible ese espectro de luz
activo, por lo tanto, conviene conocer cuál es el espectro que emiten nuestras fuentes de
luz y en que medida se adapta éste a las necesidades de nuestro cultivo.
La tabla siguiente resume las principales fuentes de luz usadas en las cámaras de cultivo
De todas ellas, son los fluorescentes las fuentes de luz más usada en las cámaras de
cultivo, aunque también se pueden encontrar, generalmente en instalaciones industriales,
lámparas de vapor.
LED
Se están realizando pruebas de cultivo in vitro con diferentes tipos de LED. Pruebas con
diferentes tipos de luz: blanco cálido (3000K), blanco natural (4000-5500K) y blanco frío
(5500-6500K) y diferentes intensidades 1 lux a 1500 luxes. Este tipo de proceso se realiza
aplicando luz sobre los cultivos durante muchas horas al día, por tanto, el ahorro en
consumo y mantenimiento, gracias a los LEDs, es muy relevante.
Otro factor importante, es mantener los cultivos a una temperatura determinada, en
cámaras climáticas. El bajo calor que radían los LEDs permite mantener la temperatura de
las cámaras de manera más constante y a menor coste.
EL FOTOPERIODO
Algunos fenómenos propios del desarrollo de las plantas (germinación, floración,
tuberización...) pueden ser activados por el número de horas diarias de luz que recibe la
planta. De forma análoga, el número de horas de luz que recibe el explanto cultivado in
vitro puede afectar a su desarrollo. En general, el mejor fotoperiodo in vivo será también el
mejor fotoperiodo in vitro
eliminar toda partícula extraña. Para evitar que el aire del exterior pueda entrar en la
cámara de flujo sin pasar previamente por los filtros se procura que la presión interior sea
ligeramente superior a la presión exterior, con lo cual el aire siempre circula de dentro
hacia fuera y nunca al revés.
Según el grado de sofisticación de la cámara, puede disponer de elementos accesorios como
son: fuente de luz, lámpara de esterilización por U.V., pilotos indicadores de
funcionamiento diversos, contador de horas de funcionamiento, indicador de presión
interior, etc.
Existen dos tipos de cámaras de flujo laminar según sea la forma en la que se hace circular
el aire: cámaras de flujo horizontal y cámaras de flujo vertical. En las primeras el flujo se
produce desde el fondo de la cámara hasta el frente, de forma que las partículas se
mueven horizontalmente a la superficie de trabajo. En las segundas, el flujo se produce
desde el techo hacia la superficie de trabajo de forma que las partículas se mueven
perpendicularmente a ella.
De manera opcional se pueden instalar en ellas lámparas germicidas de UV. La luz
ultravioleta (UV) es efectiva contra la mayoría de los microorganismos bacterianos ya que,
a una longitud de 254 nm, destruye el ADN de los microorganismos. Con el equipo adecuado
se pueden limpiar y desinfectar las superficies, el agua y el aire.
La desinfección por UV no es un proceso químico y no produce ningún residuo.
CÁMARAS DE CULTIVO
Una cámara de cultivo es un receptáculo diseñado para permitir el control de algunas
variables del ambiente físico. Habitualmente se pueden controlar la temperatura, la
iluminación y el fotoperiodo y en algunos casos, menos frecuentes, la humedad del aire y su
composición. Existen muchos modelos de cámaras de cultivo, en unos casos se trata de
espacios reducidos, frecuentemente móviles, mientras que en otros casos son verdaderos
recintos acondicionados para permitir el control del ambiente interior.
Figura 1. Cámara de cultivo tipo cubículo Figura 2. Cámara de cultivo tipo recinto
Control de la temperatura
La temperatura de la cámara de cultivo viene afectada por: la temperatura ambiente de la
sala donde se sitúe y el calor generado por las fuentes de luz de que dispone.
El control de la temperatura a la que se desarrolla el cultivo in vitro se efectúa mediante
un sistema de refrigeración-calefacción controlado a través de un termostato. El sistema
de refrigeración-calefacción debe estar correctamente dimensionado a fin de conseguir
que la temperatura de la zona de cultivo se mantenga dentro de los límites deseados.
Para poder caracterizar adecuadamente el funcionamiento respecto de la temperatura de
una cámara de cultivo conviene conocer:
• La homogeneidad de temperatura: es decir la variación de la temperatura en
diferentes zonas de la cámara. Se puede aumentar la homogeneidad haciendo
circular el aire dentro de la cámara mediante un sistema de ventilación
• La estabilidad de la temperatura: es decir, una medida de la variación de la
temperatura de la cámara de cultivo a lo largo del tiempo
Todas las cámaras disponen de un programador que permite regular la temperatura a la que
está la cámara en cada momento
Control de la iluminación.
Las cámaras de cultivo disponen de una serie de unidades productoras de luz situadas de
tal forma que iluminen toda la superficie útil de la cámara. Las unidades productoras de luz
acostumbran a ser fluorescentes (ver luz) y pueden estar situadas de formas distintas:
• horizontales: la batería de fluorescentes se coloca sobre el techo (Figura 2) de
cada área de cultivo. Este sistema tiene la ventaja de que consigue una distribución
más uniforme de la luz en toda el área (Figura 2), pero tiene el inconveniente de que
calienta el techo y éste suele ser, a la vez, la base de otro nivel de cultivo, por lo
cual puede dar lugar a una distribución irregular de la temperatura.
• verticales: la batería de fluorescentes se coloca en los laterales (Figura 1) de la
cámara de cultivo de forma que producen una distribución más irregular de la luz en
el área de cultivo, pero generan menos problemas con la distribución del calor
Las reactancias necesarias para el funcionamiento de los fluorescentes se sitúan siempre
en el exterior de la cámara, para evitar que el calor generado por estas dificulte el control
de la temperatura. Por esa misma razón, cuando las cámaras de cultivo son del tipo cubículo
acostumbran a agruparse en salas especiales dotadas de un sistema de refrigeración propio
que permita un mejor funcionamiento del sistema de refrigeración de cada una de ellas.
La esterilización, tanto del material y medios frescos, como de los medios ya usados que
haya sufrido contaminación, es un proceso esencial en todo laboratorio de cultivo in vitro.
Esta esterilización suele efectuarse con calor húmedo en unos aparatos denominados
autoclaves. En situaciones especiales, como en el caso de que algún componente del medio
sea termolábil, puede usarse un sistema de esterilización por filtración.
El autoclave.
El autoclave es un instrumento habitual en los laboratorios de cultivo in vitro. En esencia,
un autoclave (Figura 1) es un recipiente en el que se consigue exponer el material a
esterilizar a temperaturas superiores a la de ebullición del agua, gracias a aumentar la
presión.
Figura 1. Esquema de un autoclave
FUNCIONAMIENTO.
El proceso completo de esterilización en un autoclave se compone de diferentes fases:
• FASE DE PURGADO. A medida que la resistencia calienta el agua del fondo del
calderín, se va produciendo vapor que desplaza el aire, haciéndolo salir por la válvula
de purgado que está abierta. Esta fase termina cuando se alcanza la temperatura
de esterilización.
• FASE DE ESTERILIZACIÓN. Una vez cerrada la válvula de purgado y alcanzada la
temperatura de esterilización previamente seleccionada se inicia el proceso de
esterilización.
• FASE DE DESCARGA. Terminado el proceso de esterilización, deja de funcionar la
resistencia calefactora, con lo que deja de producirse vapor y la presión y
temperatura del calderín empiezan a bajar poco a poco.
Hay que tener en cuenta algunas normas para una correcta esterilización del material:
• Para que la esterilización de medios de cultivo sea eficaz, la temperatura y el
tiempo seleccionados deben alcanzarse en todo el líquido. Como quiera que la
transmisión del calor en el líquido de los recipientes se realiza de fuera hacia
dentro, es evidente que la eficacia del proceso dependerá del volumen de líquido. En
general, no conviene esterilizar juntos recipientes grandes y pequeños. En todo
caso la selección de la temperatura y tiempo se efectuará según sea el volumen de
los recipientes
• Los recipientes con cierre hermético deben ser introducidos en el autoclave sin
cerrar totalmente el tapón, para facilitar la entrada del vapor durante el proceso.
Al vaciar el autoclave después de la esterilización procederemos a cerrar
totalmente estos recipientes.
• Los recipientes vacíos precisan de un tiempo de esterilización mayor que los
recipientes con líquido en su interior
• Hay que tener en cuenta que algunas substancias químicas son termolábiles a las
temperaturas de esterilización con autoclave. En esos casos es preciso utilizar
otros sistemas de esterilización, como el filtrado
Figura 1. Tipos de cultivos in vitro. (modificado a partir de Lindsey y Jones, 1989, en Plant
biotechnology in agriculture. Open University Press, Wiley, Chichester, p 59
MICROPROPAGACIÓN
Micropropagar es el proceso de multiplicar plantas in vitro.
A través de la micropropagación, a partir de un fragmento
(explanto) de una planta madre, se obtiene una descendencia
uniforme en condiciones de asepsia.
Este proceso incluye varias fases:
• FASE 0: Preparación de la planta madre
• FASE I: Establecimiento del cultivo en condiciones de
asepsia
• FASE II: Multiplicación de brotes
• FASE III: Enraizamiento
• FASE IV: Aclimatación
• ENRAIZAMIENTO IN VITRO
Se transfieren los brotes obtenidos durante la fase de multiplicación a un medio
libre de reguladores de crecimiento o que solo contenga auxinas. Esta operación se
realiza en la cámara de flujo laminar. Este método permite ser mas flexible a la
hora de escoger los brotes, ya que éstos obtienen del medio la fuente de energía
para enraizar, y por tanto no es necesario que tengan las hojas muy bien
desarrolladas para realizar la fotosíntesis.
• ENRAIZAMIENTO EX VITRO
Los explantos se deben transferir a un sustrato limpio, aunque no necesariamente
estéril, que puede ser una mezcla de turba con perlita o vermiculita.
Con este método es necesario que el medio de enraizamiento esté libre de
organismos patógenos y que los brotes tengan las hojas bien desarrolladas, ya que
deben realizar fotosíntesis para que la planta tenga una fuente de energía para
enraizar y desarrollarse.
Los explantos deben de plantarse en contenedores cubiertos por un plástico, para
mantener la humedad relativa elevada, y hacerlos enraizar en el laboratorio, o
ponerlos en 'multipots' dentro de un invernadero en un área sombreada con "fog-
system" o "mist-system".
Los explantos recién enraizados son muy sensibles a los cambios ambientales, de manera
que el éxito o el fracaso de todo el proceso depende de la aclimatación.
Figura 6. Esquema del proceso de aclimatación ex vitro
Tanto si los explantos fueron enraizados in vitro como ex vitro, en el momento en que se
extraen los explantos de los recipientes de enraizamiento están poco adaptados a crecer
en un invernadero, ya que estos explantos han enraizado y crecido en ambientes con una
humedad relativa muy elevada y generalmente tienen estomas perezosas para responder al
descenso de la humedad relativa, demasiado lentos para evitar la desecación del explanto.
Por otra parte, crecer en ambientes tan húmedos también suele implicar la falta de una
cutícula cérea bien desarrollada, la barrera para evitar la perdida de agua a lo largo de
toda la superficie de la planta.
Figura 7. Fotografía de una zona de aclimatación
Los explantos deben ser aclimatados a las condiciones de humedad del invernadero
disminuyendo progresivamente la humedad relativa e incrementando progresivamente la
intensidad de luz.
Figura 8. Esquema de la finalización de la aclimatación ex vitro
PUESTA EN CULTIVO
En el cultivo in vitro se presentan dos situaciones diferentes respecto de la puesta en
cultivo:
• que los explantos procedan de un material no estéril
• que los explantos procedan de un material estéril
En el primer caso, se deberán preparar los explantos previamente esterilizados cortando
los extremos que hayan podido ser afectados por la sustancia esterilizante antes de
ponerlo en contacto con el medio de cultivo.
En el segundo caso, una vez obtenidos los explantos en el entorno estéril de la cámara de
flujo se procederá a ponerlos en contacto con el nuevo medio de cultivo.
CULTIVO DE MERISTEMOS
Es el cultivo in vitro del domo apical más los primeros primordios foliares.
El cultivo de meristemos es un método efectivo para la eliminación de infecciones virales y
es el material preferido para la conservación de germoplasma.
La razón principal por la cual las células meristemáticas son indemnes a los virus es que el
meristemo carece de tejidos vasculares, que es por donde se propagan los virus que van
contaminando a la planta. Existen otros factores:
• El meristemo apical tiene una mayor velocidad de crecimiento y en consecuencia el
virus "no alcanza" al meristemo.
• En una célula meristemática el virus tiene mayor dificultad de acoplamiento con los
ribosomas, debido a que estás células tienen un código de trabajo muy definido.
• Existe una competencia por uso de algunos metabolitos entre células y virus.
El tamaño óptimo a utilizar se decide tomando en cuenta dos factores: tamaño óptimo para
la liberación del virus y tamaño óptimo para facilitar el cultivo. Existe una mayor posibilidad
de obtener plantas libres de virus si sólo se aísla el meristemo, pero la posibilidad de que el
meristemo sobreviva sin primordios foliares es muy pequeña. Por otro lado, utilizar
meristemos más grandes (con más primordios foliares) hace que la probabilidad de obtener
plantas libres de virus sea pequeña.
De manera general se puede decir que los meristemos apicales tienen más probabilidad de
estar libres de virus que los meristemos axilares, y que si los meristemos provienen de una
planta en plena actividad hay mayor probabilidad de obtener plantas libres de virus.
MATERIAL Y MÉTODOS
Medio de cultivo
El medio de cultivo usado en este experimento fue MS con 2% de sacarosa (p/v) y una
combinación de BA y NAA de forma que se obtuvieron relaciones de citoquininas-auxinas
del 5:1, 10:1 y 50:1. Se ha denominado a estos medios Medio I, II, y III respectivamente.
Se solidificaron los medios con agar al 1% (p/v). El pH de la solución fue ajustado antes de
la esterilización a 5.7. Los medios así preparados fueron esterilizado a 121 °C durante 20'.
Material vegetal
El material vegetal de partida fue violetas africanas obtenidas en un Centro de Jardinería.
Obtención de secciones.
Se separaron algunas hojas para ser lavadas con aguas jabonosas y aclaradas
posteriormente. A continuación, se procedió a seccionar las hojas obteniéndose trozos de
peciolo de 1.5 cm de longitud aproximadamente y trozos de limbo foliar de 1.5 cm de lado.
Puesta en cultivo
Se recortaron los bordes de las secciones previamente esterilizadas para eliminar los
tejidos que pudiesen haber sido afectados por el tratamiento esterilizante, de forma que
se obtuvieron secciones de 1 cm2 aproximadamente. Cada una de las secciones obtenidas
fue introducida en un tubo de cultivo con 20 ml del medio a ensayar.
Se situaron los tubos de cultivo en una cámara de cultivo regulada a un Fotoperiodo de 16 h
y sin control de temperatura (por lo tanto, a temperatura ambiente: aprox 20-220C).
Propagación vegetativa
Con los restos de las hojas producidos en el experimento de micropropagación, se procedió
a semienterrarlos en los alvéolos de una bandeja de siembra llena de tierra para plantas de
interior. Se mantuvieron los esquejes en una habitación soleada hasta el final del
experimento.
Aclimatación
Al final del experimento se procedió a extraer los explantos que habían desarrollado tallos
adventicios, los cuales se seccionaron hasta aislar cada uno de los tallos. Se plantaron estos
tallos en una bandeja de siembra en la que se había dispuesto una mezcla de tierra de
jardinería y vermiculita, previamente esterilizadas. Se tapó la bandeja con un plástico
transparente y se mantuvo unos días en la cámara de cultivo para ser posteriormente
trasladada a las proximidades de la ventana y finalmente al exterior, agujereando
progresivamente la cubierta de plástico para facilitar la aireación de las plantas.
Cuando las plantas tuvieron el tamaño adecuado se transplantaron a un tiesto de mayor
tamaño.
Conclusiones
Como ya hemos visto, el experimento se planteó no tanto en términos cuantitativos sino en
términos cualitativos. Los objetivos que se pretendieron alcanzar eran: comprobar si es
A pesar de que se planteó una comparación entre medios con diferente concentración de
reguladores, finalmente no se procesaron los datos puesto que el reducido número inicial de
tubos por tratamiento y tipo de explanto (en torno a 13) y las pérdidas de material vegetal
por contaminaciones (en torno de un 60%) redujeron el número de datos finales disponibles
a valores pequeños.
A pesar de ese hecho, al final del experimento se obtuvieron en la técnica in vitro 14 tubos
de cultivo viables, de los cuales, una vez seccionados en brotes con una sola yema terminal,
se obtuvieron 50 plántulas listas para la aclimatación. Desde el inicio del experimento hasta
que se dio por terminada la aclimatación, transcurrieron 90 días.
Microinjerto
Injerto in vitro de pequeños fragmentos de tallo con varias yemas, cuyo desarrollo produce
rápidamente una ramificación que puede injertarse de nuevo.
Semillas artificiales
Se puede considerar tanto a la semilla cuyo embrión es obtenido in vitro, a partir del
cultivo de tejidos; como también a los brotes originados por cultivo de meristemas, y que
son utilizados en la propagación comercial de plantas. El objetivo del desarrollo de semillas
artificiales es producir plantas genética y morfológicamente tan similares como sea posible
(clones) a la especie de la cual derivan. Pueden ser embriones
somáticos, brotes del tallo (apicales o axilares), agregados
celulares (como el tejido calloso embriogénico no diferenciado) y
otros tejidos.
Este tipo de semilla combina los beneficios de la propagación
clonal, con los de la propagación y el almacenamiento de semillas.
Permiten el uso de embriones somáticos u otros tipos de
micropropagados como análogos de semillas, tanto en campos como en invernaderos, y su
siembra mecánica a nivel comercial.
Manejo de microplantas. -
Cuando se adquieren plantas al fin de la etapa 4 únicamente son necesarias las prácticas
normales de vivero. Se ha de tener en cuenta que, aunque las plantas micropropagadas están
libres de patógenos, no quiere decir que sean resistentes a los mismos, por lo que siempre será
necesario un buen control fitosanitario.
Si se adquieren microplantas en los estados 2 ó 3 hay que tener en cuenta que proceden
de condiciones de laboratorio. Las raíces, aunque existan, no son completamente funcionales, ni
tampoco el aparato fotosintético. Por ello se requieren cuidados especiales para su adaptación a
las condiciones del vivero:
- Tan pronto como se reciban las plantas deben sacarse de los recipientes y proceder a
su transplante. Durante toda la operación las plantas deben mantenerse en ambiente
húmedo y fresco.
- Las bandejas deben colocarse en invernadero sombreado (4.000 a 6.000 lux, con alta
humedad relativa (80-85%) y a la temperatura de unos 25ºC (mínima mayor de 20ºC y
máxima menor de 30ºC) y mantenerse durante 1 o 2 semanas en estas condiciones.
Durante las dos semanas siguientes se debe ir aumentando la luz, hasta llegar a
15.000 ó 20.000 lux) y el intervalo de humedad relativa del 50 al 100%, pero es
conveniente seguir manteniendo la temperatura por debajo de 32ºC. Estas
condiciones se consiguen usando camas calientes cubiertas con mallas de sombreo
móviles y niebla intermitente para elevar la humedad. Si no existe el riesgo de
elevadas temperaturas también pueden emplearse túneles de PE, siempre
manteniendo temperaturas inferiores a los 32ºC, pues en otro caso pueden producirse
importantes pérdidas de plantas.
- Tras el periodo de adaptación, más o menos largo dependiendo de cada planta y del
estado en que se reciba, se inicia su adaptación gradual a las condiciones de cultivo.
Inconvenientes:
- Necesidad de disponer de instalaciones adecuadas para la aclimatación de las
microplantas.
- Necesidad de planificar las adquisiciones con mayor antelación.
- Acortamiento de la vida comercial de los nuevos cultivares al permitir su rápida y
masiva comercialización.
- Mayores precios de coste.
- Peligro de contaminaciones en los laboratorios que pueden impedirle hacer frente a
sus pedidos en el plazo previsto.
- Aparición de variantes o mutantes, cuya frecuencia depende principalmente de la
estabilidad del genoma de la planta madre, del tipo y tamaño del explante inicial, de
los reguladores de crecimiento empleados y sus dosis, y del número de subcultivos
realizados.
- Anomalías en el crecimiento y desarrollo debidas al empleo abusivo de citoquininas en
la fase de multiplicación, tales como dificultad de enraizamiento, escaso crecimiento,
excesiva producción de ramificaciones o brotes basales, retrasos en la floración y
pérdida de calidad de las flores.
Aunque este tipo de multiplicación es teóricamente aplicable a todas las plantas, para
muchas de ellas aún no se han resuelto los problemas técnicos y para otras no resulta
económicamente competitiva, utilizándose en este caso para la propagación de nuevos cultivares,
proporcionar plantas madre sanas u otros fines
especiales.