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Agravios LABORAL LEIVA TERESITA

Se presenta un recurso de apelación contra la Sentencia Definitiva N° 13 del 21 de septiembre de 2022, que agravia al Estado Provincial al rechazar la excepción de prescripción y declarar la inconstitucionalidad de ciertos artículos de la Ley N° 24.557. Se argumenta que la sentencia no consideró adecuadamente el inicio del cómputo de la prescripción y que no se probó la relación de causalidad entre el accidente y la indemnización ordenada. Se solicita la revocación de la sentencia con costas, argumentando falta de fundamentación y pruebas suficientes en el fallo.

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Agravios LABORAL LEIVA TERESITA

Se presenta un recurso de apelación contra la Sentencia Definitiva N° 13 del 21 de septiembre de 2022, que agravia al Estado Provincial al rechazar la excepción de prescripción y declarar la inconstitucionalidad de ciertos artículos de la Ley N° 24.557. Se argumenta que la sentencia no consideró adecuadamente el inicio del cómputo de la prescripción y que no se probó la relación de causalidad entre el accidente y la indemnización ordenada. Se solicita la revocación de la sentencia con costas, argumentando falta de fundamentación y pruebas suficientes en el fallo.

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PLANTEAMOS RECURSO DE APELACION EN CONTRA DE LA SENTENCIA

DEFINITIVA SENTENCIA DEFINITIVA NÚMERO: TRECE DE FECHA 21 DE


SEPTIEMBRE DE DOS MIL VEINTIDÓS.-EXPRESAMOS AGRAVIOS

EXCMA. CAMARA:

INES MIRTA SOSA y ANA GABRIELA BRACAMONTE DE


ZAVALETA, Abogadas M.P. 1.032 y 1.132 respectivamente, en representación
del Estado Provincial, con domicilio procesal en el público Despacho de Fiscalía
de Estado, sito en calle Salta Nº 475 de esta Ciudad Capital, en estos autos
“CUIJ EXP J-03-00004297-7/2016-0 EXP. 31 CARATULA: LEIVA, TERESITA
DEL VALLE C/ ESTADO PROVINCIAL S/ ACCIDENTE DE TRABAJO”, a V.E.
respetuosamente presentadas decimos:

I.- PLANTEAMOS RECURSO DE APELACION:


Que en tiempo y forma, planteamos Recurso de Apelación en
contra de la Sentencia Definitiva Número: Trece de fecha 21 de septiembre de
dos mil veintidós, dictada en los presentes autos por causar Agravios a la parte
que representamos, la cual ha sido notificada al Estado Provincial, el día 28 de
noviembre de 2022.

II.- EXPRESAMOS AGRAVIOS:


Que en tiempo y forma, venimos a presentar el memorial de los
agravios que a nuestra parte, el ESTADO PROVINCIAL, causa la Sentencia
Definitiva Nº 13, de fecha 21 de septiembre de dos mil veintidós,
Agravia la Sentencia en recurso porque: el Fallo expresa lo
siguiente: I)Rechazar la excepción de prescripción interpuesta por la
demandada -Estado Provincial-, conforme lo expuesto en el considerando
1).- II) Declarar la inconstitucionalidad del art. 12 de la Ley N° 24.557 y
rechazar el planteo de inconstitucionalidad del art. 2 párrafo 3 de la Ley N°
26.773 conforme lo resuelto en el considerando 2).- III) Hacer lugar a la
demanda interpuesta por Teresita del Valle Leiva, DNI Nº 10.241.168,
condenando al Estado Provincial la suma de PESOS DOS MILLONES
OCHOCIENTOS VEINTICUATRO MIL SEISCIENTOS SESENTA Y OCHO ($
2.824.668) en concepto de indemnización prescripta por el art. 14 inc. 2
apartado “a” de la Ley N° 24.557 y art. 3 de la Ley N° 26.773 generados por
el accidente laboral padecido por la actora el 11 de diciembre de 2012,
dentro los diez días de encontrarse firme esta sentencia, conforme lo
explicitado en los considerando 3), 4) y 5).- IV) Aplicar al monto por el que
prospera la demanda, los intereses conforme lo explicitado en el
considerando 6).- V) Imponer las costas del presente proceso a la
demandada conforme el considerando 7).- VI) Diferir la regulación
honorarios profesionales de los letrados de la parte actora y demandada
conforme considerando 8).- VII) Protocolicese, notifíquese a las partes,
oportunamente archívese”.- Fdo. Dra. Silvina Fullana.- Juez.-
Por los argumentos de este escrito, citas legales doctrinarias y
jurisprudenciales y las que suplirá el criterio de V.E., solicitamos desde ya se
revoque la sentencia en cuanto es materia de agravios, con costas.
1º.-AGRAVIO: Agravia el rechazo de la excepción de prescripción
que se opuso al contestar demanda.
Agravia la sentencia del Aquo, porque rechaza la excepción de
prescripción interpuesta por el Estado Provincial, cuando textualmente en la parte
resolutiva expresa: “I) Rechazar la excepción de prescripción interpuesta por
la demandada -Estado Provincial-, conforme lo expuesto en el considerando
1)”.
En primer lugar, agravia esta Sentencia, porque no tuvo en
cuenta que ante la inexistencia de la determinación de incapacidad, el inicio del
computo para iniciar la acción es la fecha que invoca la actora que sucedió el
supuesto accidente, el 11 de diciembre de 2012, por lo que a la fecha de
interposición de la demanda 04 de abril de 2016, la acción derivada del supuesto
accidente estaba prescripta.
Como antecedentes del hecho relata en la demanda que “El día
11 de Diciembre de 2012 la actora se encontraba trabajando en el Hospital
San Juan Bautista, en el Area de Emergencias, siendo las 23:45 hrs. sufre un
accidente, debido al piso mojado del baño la actora se resbala …” “Es
atendida por el personal de Guardia, solo se procedió a curar la herida, sin
realizar radiografías y suturas. Al día siguiente continuo trabajando pero
sentía dolores en la rodilla lo que hacía que caminara con dificultad. La
actora se dirige a traumatología del Hospital San Juan Bautistas, quien es
atendida por el Dr. Vazquez, quien le dice que realice la denuncia ante el Dr.
Soberón. El 28 de Diciembre de 2012 hace la denuncia. En Enero de 2013 el
Dr. Medina Vazquez le otorga la licencia por 30 días”.
Raúl Horacio Ojeda en su obra Ley de Contrato de Trabajo
Comentada y Concordada (Segunda Edición Actualizada Tomo III, Artículos 196 a
277, Rubinzal-Culzoni Editores, página 657), expresa que: “En el punto de
partida de la prescripción se encuentra, en primer lugar, el conocimiento de
la incapacidad y de la relación de causalidad con las condiciones o un
accidente de trabajo”. En la Nota pie de página cita la siguiente jurisprudencia:
CSJN, 16-4-2002, “Harguyndeguy, Patricia c/Prov. de Bs.As.”, Fallos: 325:751.
“Para el cómputo de la prescripción debe partirse del momento en que los daños
fueron conocidos por el reclamante y asumieron un carácter cierto y susceptible
de apreciación” (Boletín de Jurisprudencia de la CNAT, agosto de 2005).
La actora expresa que el accidente habría sucedido el día 11 de
diciembre de 2012, para la consolidación del daño no hay otra fecha a considerar
que esta la del hecho.
En autos la actora inicia acción de responsabilidad por accidente,
siendo de aplicación el artículo 44 de la Ley sobre Riesgos del Trabajo 2455, que
expresa: “Las acciones derivadas de esta ley prescriben a los dos años a
contar de la fecha en que la prestación debió ser abonada o prestada y, en
todo caso, a los dos años desde el cese de la relación laboral”.
La reclamación corre a partir del momento de la comisión del
ilícito y la consecuente aparición del daño resarcible.
Asimismo, en el último párrafo del punto 3 expresa: “De esta
manera, y atento a la calificación efectuada por la autoridad administrativa
del hecho como accidente de trabajo, me permito concluir que el accidente
ocurrió en la fecha y modo relatado por la actora en su demanda inicial, esto
es el 11 de diciembre de 2012, siendo en consecuencia un accidente laboral.
Por ello entonces el instante en que comienza a computarse la
prescripción es el día 11 de diciembre de 2012.
“En el caso de enfermedades de evolución progresiva se entiende
que dicho plazo debe computarse desde el momento en que el trabajador tuvo
pleno conocimiento de hallarse incapacitado y que su minusvalía guardaba
vinculación con las tareas o el ambiente laborativo …” (Boletín de Jurisprudencia
N° 283 de la CNAT).
Por ello entonces teniendo en cuenta el hecho generador, a la
fecha de presentación de la demanda 04 de abril de 2016, la acción estaba
prescripta, por lo que solicitamos recepte este agravio con costas.
2º.-AGRAVIO: Agravia que se declare la inconstitucionalidad
del art. 12 de la Ley N° 24.557.
Agravia también cuando la Sentencia del A-quo, establece: II)
Declarar la inconstitucionalidad del art. 12 de la Ley N° 24.557 …-
Agravia que la Sentencia en recurso sin que la actora haya
especificado las normas que la agravian constitucionalmente declare la
inconstitucionalidad del art. 12 de la Ley N° 24.557.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación, ha sostenido
reiteradamente que: “El interesado en la declaración de inconstitucionalidad de
una norma debe demostrar claramente de qué manera ésta contraría la
Constitución Nacional causándole de esa manera un gravamen, y debe probar,
además, que ello ocurre en el caso concretó”. (CS, febrero 6-996, “Caja
Complementaria de la Actividad Docente c/ Provincia de La Rioja”, LL, 1996-D,
256 y asimismo en Fallos 310: 211 y 311: 1880).
El reclamo de inconstitucionalidad planteado por la actora
representa un ejemplo paradigmático de planteo infundado e insuficiente, ya que
en ningún momento expresa cuales son las normas que la agravian y cuáles son
los perjuicios concretos que le traerían a la accionante la aplicación de la ley
impugnada, que son meramente teóricos y ajenos al sistema concreto de
reparación previsto en la ley; cuando claramente las afecciones que dice padecer
la actora son de carácter degenerativo y ajenas al accidente denunciado y las que
fueron determinadas por la Comisión Médica y fueron debidamente ponderadas
económicamente en función de las previsiones del art. 14 inciso 2-a) de la LRT y
abonadas en su totalidad.
Agravia a esta parte la parcialidad manifiesta abordada por la
Juez a-quo en el caso de autos, toda vez que la sentencia debe no solo ser
motivada sino el Juez debe ser imparcial e impartial, cuestión que no aconteció.
Cabe advertir VE que el Juez a-quo violentó el art. 3 del CCC que
sostiene “El juez debe resolver los asuntos que sean sometidos a su jurisdicción
mediante una decisión razonablemente fundada”.
La doctrina clásica nos brinda una definición de sentencia y así
juristas de gran renombre como Couture nos enseñan que la sentencia es a la
misma vez un acto jurídico procesal y el documento en el que él se consigna
“Como acto, la sentencia es aquel que emana de los agentes de la jurisdicción y
mediante el cual deciden la causa o punto sometidos a su conocimiento. Como
documento, la sentencia es la pieza escrita, emanada del tribunal, que contiene el
texto de la decisión emitida”.
Asimismo parte de la doctrina que reconoce que la naturaleza
jurídica de la sentencia es la de un juicio lógico, según el cual “la sentencia se
dicta mediante la ejecución de un silogismo, representada la premisa mayor por la
norma general, la premisa menor por el caso concreto, y por último la conclusión
que es la sentencia en el caso concreto”.
Sostenemos que el fallo no está suficientemente sustentado en un
pronunciamiento judicial justo, ya que esto evidencia que se ha omitido realizar un
correcto análisis lógico pormenorizado de la situación fáctica y jurídica concreta.
“Cuando hablamos de «decisión razonablemente fundada» y «motivación
suficiente», ¿a qué hacemos referencia?, el mandato legal parecería ordenar que
las resoluciones judiciales para ser justas y estar debidamente formuladas deben
contar con un presupuesto inexorable cual es la debida explicación de los motivos
que lo llevaron al Magistrado a tomar la decisión judicial en cuestión”.
La Sentenciante tiene el deber de resolver los casos mediante el
dictado de una “decisión razonablemente fundada” (DRF), con lo que se advierte
de que existe una indicación acerca de una actividad práctica que ha de ser
cumplida por la juez, toda vez que su decisión habrá de transformar la realidad de
los hechos.
Así las cosas, nos agravia la resolución, atenta a que se han
dañado seriamente el derecho de propiedad, los principios de razonabilidad,
congruencia y de logicidad, y sostenemos ello porque la sentencia en crisis, sin
hacer un análisis lógico, declara la inconstitucionalidad del art. 12 de la Ley N°
24.557, por ello solicitamos la recepción de este agravio con costas.
3º.-AGRAVIO: Agravia que condene al Estado Provincial, sin
haber probado la relación de causalidad.
Agravia también cuando la Sentencia del A-quo, condena al
Estado Provincial, sin que este probada la relación de causalidad.
Agravia la Sentencia en recurso cuando expresa: III) Hacer
lugar a la demanda interpuesta por Teresita del Valle Leiva, DNI Nº
10.241.168, condenando al Estado Provincial la suma de PESOS DOS
MILLONES OCHOCIENTOS VEINTICUATRO MIL SEISCIENTOS SESENTA Y
OCHO ($ 2.824.668) en concepto de indemnización prescripta por el art. 14
inc. 2 apartado “a” de la Ley N° 24.557 y art. 3 de la Ley N° 26.773 generados
por el accidente laboral padecido por la actora el 11 de diciembre de 2012,
dentro los diez días de encontrarse firme esta sentencia, conforme lo
explicitado en los considerando 3), 4) y 5).-
A través de la demanda, surge que el supuesto accidente se
informa varios días después de haber ocurrido, la actora afirma que continúo
trabajando y que lo Informo recién el 28 de Diciembre de 2012, es decir 15 días
posteriores al supuesto evento.
En la legislación provincial, Decreto N° 1875/94, la denuncia del
siniestro debe efectuarse a las 48 hs. de ocurrido, así el ARTICULO 29 expresa:
“La denuncia de accidentes de trabajo deberá efectuarse de inmediato ante
el organismo en que se desempeña el agente y ante la autoridad policial,
cuando éste ocurre en la vía pública, dentro de las CUARENTA Y OCHO (48)
horas de producido el mismo, salvo que por razones de fuerza mayor,
debidamente justificadas, no pudieran cumplimentarse en término dichas
comunicaciones, en cuyo caso deberán realizarse inmediatamente de
desaparecidas aquellas causas”.
La actora no denuncio el hecho dentro de las CUARENTA Y
OCHO (48) horas de producido el mismo, realiza la denuncia el 28 de
diciembre de 2012.
No hay prueba suficiente, solo las manifestaciones de la
actora, que avalen que la supuesta herida, deriva de lo sucedido en el lugar
de trabajo.
Así, como lo manifestamos en eltexto decontestación de
demanda, los hechos como circunstancias derviadas delpresunto accidente
ocurrdio en su lugar de trabajo (el cual no llega a probarlo); no coinciden en
absoluto con lo ocurrido en la realidad de los hechos. Y esto por cuanto nuestra
parte probo que lo expuesto por la actora no coincide con las dolencias y daños
en su salud que alega.
Resulta sumamente extraño VS. Que condene a nuestro
representado como autor del daño que alega la actora; cuando en la verdad de
los hechos y conforme a las pruebas que se han producido en la etapa probatoria;
esta no ha probado - valga la redundancia- EL NEXO DE CAUSALIDAD QUE
PRUEBE DE MANERA IRREFUTABLE QUE EXISTE RESPONSABILIDAD EN
EL HECHO POR PARTE DEL ESTADO PROVINCIAL.
Note VS que como bien lo dijimos al contestar la demanda que
“resulta curioso que luego de haber transcurrido un año del presunto accidente y
por el hecho “ de que usaba muletas” se le presento y diagnostico una
hipertensión para finalmente operarse el 12 de septiembre de 2013 de
“meniseptomia” resultando aun menos creible todo lo que argumenta como daño y
por el cual pretende hacerlo responsable a nuestro representado, en razón de que
ingresa un certificado médico recién el 11/10/14; fecha en la cual ya la Dirección
Provincial de Reconocimientos Medicos, le había conferido EL ALTA DEFINITIVA.
Reiteramos es evidente la mala fe de la actora, en cuanto
introdujo como causante del daño y a fin de hacer responsable a nuestro
representado una razón de salud – hipertensión y posterior cirugía
“meniseptomia”- que se presento un año después de ocurrido el supuesto
accidente laboral, con lo cual VS condena al Estado Provincial, sin que la actora
haya probado de manera cierta, evidente, irrefutable que la alegada dolencia y la
posterior operación hayan derivado de la presunta caída en el baño, como ella lo
pretende fundar. y más aún como ya lo expresamos cuando Ya
RECONOCIMIENTOS MEDICOS LE HABIA OTORTOGADO EL ALTA
DEFINITIVA.
Lo manifestado lo probamos con las propias constancias de
autos, esto con el expediente administrativo que se ofreció como prueba por
nuestra parte constancias del Expediente Administrativo Letra L N° 2/2013-
HOSPITAL INTERZONAL SAN JUAN BAUTISTA-ACCIDENTE DE TRABAJO DE
LEIVA TERESITA DEL VALLE y expediente administrativo Letra S-25565/2013.
Conforme surge de las propias constancias de autos a fs. 56, obra
Informe R.N.M. de rodilla derecha, ponderando D.P., T2 y STIR en planos sagital
coronal y axial, de fecha 07/02/2013. Entre los distintos puntos sobre los que la
profesional Dra. Mariel Benitez (profesional del Sanatorio Pasteur) Documental
acompañada por la propia actora al expediente administrativo Letra L N° 2 /2013,
al momento del inicio del trámite para el auto seguro provincial.
Cabe destacar en el punto 1- de dicho Informe lo siguiente: “ …
imágenes erosivas subcondrales en las superficies articulares inferiores del
condiló femoral interno y en la región cercana a la espina posterior compatibles
con geodas. Osteofitosis tricompartimental.
2- reducción del espacio articular del comportamiento interno.
Imágenes erosivas subcondrales en vértice y ambas superficies articulares de la
rotula compatibles con la condromalacia femoro patelar.
3- cambios degenerativos de ambos meniscos, mas acentuado en
el cuerno anterior del menisco externo.
4- … los ligamentos cruzados anterior y posterior y el ligamento
lateral externo no presentan signos de lesión.
5- el tendón del cuádriceps y el tendón rotuliano son de
características normales.
6- escaso derrame suprarotuliano e intraauricular.
7- las diferentes estructuras musculares son de características
normales.
Del Informe médico detallado precedentemente e incorporado por
la propia actora, realizado en un Instituto Médico Privado – Sanatorio Pasteur- se
infiere de manera clara e indiscutible que del accidente que la misma aduce,
haber padecido NO DERIVARON LAS LESIONES FISICAS Y DE SALUD QUE
LA ACTORA ADUCE Y POR LAS CUALES VS CONDENA A NUESTRO
REPRESANTADO A LA CUANTIOSA INDEMNIZACIÓN QUE SURGE DE LA
SENTENCIA QUE NOS AGRAVIA Y QUE APELAMOS EN ESTA INSTANCIA.
También surge del Informe obrante a fs. 64 de fecha 31 de marzo
de 2014 (prueba incorporada por la actora al expediente administrativo Letra L N°
2/2013 ) la Kinesiologa Licenciada expresa: “ Informe de rehabilitación de rodilla
derecha, en el cual manifiesta que la paciente presenta mejoría y que puede subir
el escalon a diferencia del mes anterior y que le recomienda rodillera para su
mejor estabilidad y seguridad.
A fs. 72 Informe de fecha de la Licenciada de fecha 02 de junio de
2014, expresa la Licenciada que la paciente observa mejoría en cuanto puede
subiré el escalon bajo con leve dolor, puede trasladarse y el dolor no es fuerte
como antes.
En el Informe del 01 de agosto de 2014 (fs. 73), la Licenciada
Informa: la sra. Continua asistiendo, PERO HACE DOS SEMANAS CAE DE
RODILLAS AL PISO POR LO QUE RETORNA CON DOLOR AL CAMINAR Y EN
REPOSO. Se vuelve a realizar lontoforesis … en estos días se siente mejor”.
Cabe destacar V.E. Que nos agravia en forma manifiesta la
Sentencia de la Juez Aquo que apelamos, en cuanto condena a nuestro
representado en forma total sin haber analizado la prueba y las circunstancias que
llevaron a que la salud de la actora se deteriore y derive en una cirugía. Del
Informe de la profesional referenciado surge de manera indiscutible que la actora
sufrió OTRA CAIDA FUERA DE SU LUGAR DE TRABAJO YA QUE LA MISMA
SE ENCONTRABA DE LICENCIA EN LA CUAL MANIFIESTA QUE CAE DE
RODILLAS AL PISO.
Es por ello que insistimos que la Sentencia de la Juez Aquo nos
agravia y evidencia errores garrafales en su resolutorio; por cuanto es evidente
que el Fallo, es imparcial, sin pruebas ya que como lo resaltamos no analizo ni
valoro las pruebas incorporadas en autos por la propia actora, de donde surge un
hecho posterior, como es el de UNA SEGUNDA CAIDA DE RODILLAS, hecho del
cual con seguridad derivo la desmejoria que venía teniendo en su salud, lo cual la
misma Kinesiologa lo informa en los numerosos informes que obran en el
expediente administrativo.
Resulta también atinado destacar el Informe de fecha 29 de
agosto de 2014, donde la Licenciada expresa que la actora sigue asistiendo a las
sesiones luego de la caída que tuvo con una mejoría retornando a las sesiones de
electro estimulación etc.
A fs. 76 conforme constancias del expediente administrativo, obra
Nota de fecha 17 de septiembre de 2013 del Director de Emergentologia del
Hospital San Juan Bautista Dr. Roque Soberón en el cual destaca la siguiente: “
… con motivo de Informar que la Lic. En Psicologia Teresita Leiva que en el mes
de enero de 2013 ha presentado una Historia Clinica y denuncia de accidente de
trabajo, mientras se encontraba de guardia concurrio al baño de los Médicos de
Guardia, donde rompió el lavabo y una astilla le produjo la lesión cortante en la
rodilla derecha. Las actuaciones fueron derivadas a la dirección provincial de
reconocimientos médicos (auto seguro provincial), y actualmente este agente (Lic.
Teresita Leiva), presenta un certificado de 10 días de reposo, cuya enfermedad
actual le atribuye a complicaciones de la lesión cortante en rodilla producida el día
de guardia … el accidente … fue una herida cortante pequeña que fue
atendida por el Dr. Ruben Musri (cirujano), y el Dr. Melella (traumatólogo).
Tratandose de una lesión leve. (la negrita nos pertenece). …”.
Note VE que la Sentencia de la Juez Aquo agravia de manera
evidente los intereses de nuestro representado, por cuanto dicta un fallo
antojadizo, sin valorar las preubas, condenándolo de manera absoluta y total
alpago de una indemnización, sin que se haya probado acabdamente el nexo de
causalidad adecuada entre la dolencia, posterior cirugía que dice haber padecido
la actora como consecuencia de un accidente laboral.
De las pruebas que destacamos se advierte de forma indiscutible
que el accidente de la actora en su lugar de trabajo, derivo lo dice el Informe de
fojas 76 “en una lesión leve”, y por la cual fue inmediata y responsablemente
atendida por los profesionales médicos del Hospital San Juan Bautista.
Todas las dolencias,posteriores que aduce la actora y por las
cuales efectua una ampliación de denuncia laboral … fue a raíz de una caída de
rodillas fuera de su lugar de trabajo; es por ello que el Fallo de la Juez Aquo es
arbitrario.
AHORA PONER LO DE FOJAS 81

su lugar depone la Siguiendo la Doctrina y la Jurisprudencia en la


materia, para que proceda la responsabilidad civil es necesario constatar: 1) la
existencia de un hecho generador de un daño; 2) que medie un nexo causal entre
la acción u omisión del supuesto responsable y el daño; 3) que exista una
responsabilidad civil imputable, ya sea objetiva o subjetiva. Corresponde hacer
notar que estamos ante un accidente de trabajo, conforme surge de la prueba
documental; Dictamen de Comisión Médica, aportado con la prueba informativa,
testimonial y confesional del accionante y demás circunstancias particulares
fácticas del caso.
Entendiendo la relación de causalidad como un vínculo externo,
que permite atribuir un resultado a un hecho que es su origen. La causalidad
jurídica, se distingue de la causalidad según las ciencias naturales, pues aquella
se averigua como presupuesto de responsabilidad y, por tanto exige la
intervención de una conducta humana.
La causalidad jurídicamente relevante no apunta a un
mecanicismo material, sino al hombre como artífice y protagonista de los
procesos y de las situaciones a través de sus actos. Solo frente al autor de un
daño (por ser objetivamente previsible este resultado ) procede indagar si es un
autor culpable, lo que implica además que el perjuicio era previsible
subjetivamente.
---------------------------------------------------------------------------------
En tal sentido precisa Orgaz, que antes de resolver sobre si
el daño se debió a la acción culpable de una persona, hay que establecer
que fue su acción la que lo produjo. Debe distinguirse la causa, de la condición
y de la ocasión de un efecto. La condición es el antecedente de un resultado, el
derecho no responsabiliza al sujeto que coloca una simple condición del daño,
aunque esa condición sea necesaria. Tal condición además, debe haber sido
adecuada o idónea para ocasionarlo, solo así la condición necesaria, se erige en
causa jurídica del resultado. La ocasión es tambien una condición del resultado,
que favorece o activa el funcionamiento de la verdadera causa.
Resulta elemento impresindible, previo a cualquier análisis,
determinar la causa eficiente o adecuada productora del daño alegado cuyo
resarcimiento se reclama en autos.
El a quo ha hecho derivar la responsabilidad del Estado, sin
que exista en autos, elementos para corroborar lo afirmado por la demandante.
Ello en razón que la responsabilidad solo es atribuible a los padres de los
jovenes por no controlar en forma efectiva sus actos, siendo esa la causa directa
que produjo el hecho-efecto.
Además, resulta claro, siguiendo las reglas de la experiencia
que enseñan que la causa eficiente o adecuada será la que de acuerdo al devenir
normal de las cosas tenga virtualidad suficiente para ocasionar el evento dañoso.
La relación de causalidad jurídicamente relevante es la que
media entre el daño ocasionado y el antecedente que lo produce según el curso
natural y ordinario de las cosas. En el caso de autos la responsabilidad es
atribuible a los padres, no obstante esta derivación lógica, no es efectuada por la
sentencia, lo lleva a concluir en una solución injusta, responsabilizando a nuestro
representado.
El Código Civil en los arts. 901 a 906 inclusive, exige para
que las consecuencias sean imputables a una causa que exista NEXO
ADECUADO DE CAUSALIDAD.
Siguiendo a Orgaz, distinguimos que mientras la causalidad
“tiene por objeto establecer cuándo y en qué condiciones un resultado cualquiera
-o más concretamente un daño- debe ser imputado objetivamente a la acción o la
omisión de una persona. Tiene por fin establecer ...la imputatio facti, y responde a
la pregunta ¿debe ser considerado tal sujeto el autor de tal daño?”
Debe tenerse siempre en miras que: “La admisión de la
responsabilidad del Estado por sus actos lícitos cuando tal actividad, inspirada en
propósitos de interés colectivo, constituye la causa eficiente de un daño a un
particular no implica por sí sola la posibilidad de imputar jurídicamente a
aquél los daños sufridos por éste, pues quien pretende el resarcimiento
debe demostrar la concurrencia de requisitos ineludibles, cuales son la
relación de causalidad directa y relevante entre el actuar del Estado y el
daño, y la posibilidad de imputar jurídicamente el perjuicio al demandado”.
(CS, Junio 30-998-Gómez, Javier H c.Quiróz, Alfredo y otro.)Revista de
Responsabilidad Civil y Seguros, Director Atilio A. Alterini, LL Año I-Nº
1Enero/Febrero/1999, pág.63.
No cabe inferir incumplimiento al Estado, su conducta no
puede tener la virtualidad jurídica de convertirse en la causa directa del daño. El
nexo causal es uno y único, el cual se encuentra determinado, por lo que mal
cabe hacer derivar responsabilidad a nuestro representado, solicitando en
consecuencia también la recepción de este agravio.
dnla pretensión jurídica desplegada que la acción de estas
actuaciones encierra una pretensión jurídica completamente distinta de aquélla,
razones por las cuales nunca hubiera tenido efectos para interrumpir el curso de
la prescripción en relación con su parte. Insiste en los argumentos que desplegó
oportunamente en su defensa, en el sentido de que siendo que el actor denunció
en la demanda que el día 3/4/2009 tuvo lugar el hecho que puso en evidencia su
afección columnaria, y que derivó en la denuncia ante la aseguradora, recibiendo
las prestaciones en especie, queda claro que fue en esa oportunidad en que el Sr.
Torres tomó conocimiento de su dolencia; o en la mejor de los supuestos para el
actor, ello ocurrió cuando le fue comunicada el alta médica, el 9/6/2009, -aun
cuando ello fue sin incapacidad, ya que fue el disparador del reclamo en la justicia
por las prestaciones dinerarias

En todos los casos se obliga a la denuncia del siniestro el Decreto


Provincial N° 1875/94, en el ARTICULO 29 establece.- La denuncia de
accidentes de trabajo deberá efectuarse de inmediato ante el organismo en
que se desempeña el agente y ante la autoridad policial, cuando éste ocurre
en la vía pública, dentro de las CUARENTA Y OCHO (48) horas de producido
el mismo, salvo que por razones de fuerza mayor, debidamente justificadas,
no pudieran cumplimentarse en término dichas comunicaciones, en cuyo
caso deberán realizarse inmediatamente de desaparecidas aquellas causas.
La actora no denuncio el hecho dentro de las CUARENTA Y
OCHO (48) horas de producido el mismo, realiza la denuncia el 28 de
diciembre de 2012.
dentro de las por eso nos agravia que ante el Dr. Soberon. El
28 de Diciembre de 2012 hace la denuncia. y al querer agarrarse del
lavatorio se desprendió por en cuanto argumentando que no es razonable que
se condene al Estado Provincial conjuntamente con los padres de Leandro
Gastón Huergo al pago del 60% de las costas del juicio, cuando en el
Considerando 15º de la Sentencia, establece que la responsabilidad en el evento
dañoso es responsabilidad concurrente de los padres de José Arnaldo Saadi, y
los progenitores del menor Leandro Gastón Huergo, no se entiende por tanto
la desigualdad en la imposición de las costas, debió condenar a las padres en
forma igualitaria, en orden a la responsabilidad determinada por el hecho, por lo
que en este punto la sentencia de primera instancia deviene arbitraria,
causándonos un severo perjuicio económico, violándose así la garantía
constitucional del derecho de propiedad (Artículo 17º C.N.).
En materia de daños y perjuicios, en los casos en que resulta
la culpa concurrente de ambos protagonistas en una proporción muy similar, la
imposición de las costas debe ser por el orden causado. Y si la responsabilidad se
graduó en distintos porcentajes para cada parte, las costas deben distribuirse en
la misma proporción en que se declare su responsabilidad.
En esa inteligencia, no resulta razonable que, habiéndose
atribuido la responsabilidad concurrente en el hecho dañoso, deba cargar nuestro
representado con las costas, pues esa solución no se sustenta en las constancias
de la causa, quitando validez jurisdiccional al pronunciamiento, el que resulta
viciado de arbitrariedad.
La fundamentación de la sentencia comprende tanto su
apoyo legal, como que ella sea el resultado de un razonamiento lógico, debiendo
el juez consignar cómo llegó a la conclusión que deriva en el fallo. La hoy
apelada no refleja tal análisis, responsabilizando a nuestro mandante de un hecho
que no puede atribuirsele.
Ahora bien, si la atribución de responsabilidad requiere la
determinación de la existencia de nexo causal, en el fallo, solo esta
individualizada la responsabilidad que le cabe a los padres de los menores,
siendo en consecuencia los únicos responsables.
En los últimos tiempos el tema de responsabilidad de los
padres ha vuelto, con mucha fuerza y con aires renovados, destacamos a Nora
LLoveras, quien en su obra La responsabilidad civil de los padres por los daños
causados por sus hijos menores, culmina con una serie de “conclusiones”
expresando que para “Un sector del pensamiento nacional, mayoritario,
entiende que la ley presume la culpa de los padres por los daños causados
por sus hijos menores que habiten con ellos, en virtud de la transgresión al
deber de vigilancia, de educación o de vigilancia y educación”.
En síntesis en la doctrina argentina se expresa, entre los que
se incluye la citada autora: Es necesario responsabilizar a los padres por los
daños que causen sus hijos menores de edad, en forma objetiva, en virtud
del riesgo creado (o a lo más, de una garantía legal que se imbuya del riesgo
creado). El único límite de responsabilidad invocable por los progenitores
ha de ser la causa ajena. La no culpa del hijo –no ya a fortiori, por lo dicho,
la no culpa de los padres- no líbera a estos. Basta para poner en marcha la
responsabilidad indirecta paterna el acto dañoso y objetivamente ílícito del
menor. Va de suyo que si la victima quiere responsabilizar al hijo agente
directo del daño, en tanto éste sea imputable, tendrá que probar su culpa
(arts. 897, 913, 512, 1109).
“Cuando ambas partes han sido declaradas responsables
en la producción del hecho dañoso, ambas son vencidas en la medida de la
porción de la culpa que se le haya atribuido, por lo que no existe motivo
para liberarlas de las consecuencias de su derrota cargándose las costas a
la contraria”. (CNFed. Civ. y Com., sala 3, 1983/03/25, Saavedra, Manuel y
otro c. Empresa Ferrocarriles Argentinos –LA LEY , 1983-D,396).
“Declarada la concurrencia de culpas, la demanda
prospera parcialmente y en consecuencia las costas deben distribuirse
prudencialmente en proporción al éxito obtenido por cada uno de los
litigantes”. (C6ª Civ. Com. Córdoba, 1979/11/21, Pineda de Guerrero, Martina
G. c. Dorison, Ricardo H. C.-SP LA LEY, 1980-632).
Los padres, frente al daño causado por los hijos, no pueden
liberarse invocando ausencias, siendo ellos en consecuencia los responsables por
el daño causado, por sus hijos menores, en base a los fundamentos expuestos,
solicitamos a V.S. el acogimiento de esta agravio.
2º.-AGRAVIO: Agravia que condene al Estado Provincial,
sin haber probado la relación de causalidad: Agravia también cuando la
Sentencia del A-quo, condena al Estado Provincial, sin que este probada la
relación de causalidad.
Entendiendo la relación de causalidad como un vínculo
externo, que permite atribuir un resultado a un hecho que es su origen. La
causalidad jurídica, se distingue de la causalidad según las ciencias naturales,
pues aquella se averigua como presupuesto de responsabilidad y, por tanto exige
la intervención de una conducta humana.
La causalidad jurídicamente relevante no apunta a un
mecanicismo material, sino al hombre como artífice y protagonista de los
procesos y de las situaciones a través de sus actos. Solo frente al autor de un
daño (por ser objetivamente previsible este resultado ) procede indagar si es un
autor culpable, lo que implica además que el perjuicio era previsible
subjetivamente.
En tal sentido precisa Orgaz, que antes de resolver sobre si
el daño se debió a la acción culpable de una persona, hay que establecer
que fue su acción la que lo produjo. Debe distinguirse la causa, de la condición
y de la ocasión de un efecto. La condición es el antecedente de un resultado, el
derecho no responsabiliza al sujeto que coloca una simple condición del daño,
aunque esa condición sea necesaria. Tal condición además, debe haber sido
adecuada o idónea para ocasionarlo, solo así la condición necesaria, se erige en
causa jurídica del resultado. La ocasión es tambien una condición del resultado,
que favorece o activa el funcionamiento de la verdadera causa.
Resulta elemento impresindible, previo a cualquier análisis,
determinar la causa eficiente o adecuada productora del daño alegado cuyo
resarcimiento se reclama en autos.
El a quo ha hecho derivar la responsabilidad del Estado, sin
que exista en autos, elementos para corroborar lo afirmado por la demandante.
Ello en razón que la responsabilidad solo es atribuible a los padres de los
jovenes por no controlar en forma efectiva sus actos, siendo esa la causa directa
que produjo el hecho-efecto.
Además, resulta claro, siguiendo las reglas de la experiencia
que enseñan que la causa eficiente o adecuada será la que de acuerdo al devenir
normal de las cosas tenga virtualidad suficiente para ocasionar el evento dañoso.
La relación de causalidad jurídicamente relevante es la que
media entre el daño ocasionado y el antecedente que lo produce según el curso
natural y ordinario de las cosas. En el caso de autos la responsabilidad es
atribuible a los padres, no obstante esta derivación lógica, no es efectuada por la
sentencia, lo lleva a concluir en una solución injusta, responsabilizando a nuestro
representado.
El Código Civil en los arts. 901 a 906 inclusive, exige para
que las consecuencias sean imputables a una causa que exista NEXO
ADECUADO DE CAUSALIDAD.
Siguiendo a Orgaz, distinguimos que mientras la causalidad
“tiene por objeto establecer cuándo y en qué condiciones un resultado cualquiera
-o más concretamente un daño- debe ser imputado objetivamente a la acción o la
omisión de una persona. Tiene por fin establecer ...la imputatio facti, y responde a
la pregunta ¿debe ser considerado tal sujeto el autor de tal daño?”
Debe tenerse siempre en miras que: “La admisión de la
responsabilidad del Estado por sus actos lícitos cuando tal actividad, inspirada en
propósitos de interés colectivo, constituye la causa eficiente de un daño a un
particular no implica por sí sola la posibilidad de imputar jurídicamente a
aquél los daños sufridos por éste, pues quien pretende el resarcimiento
debe demostrar la concurrencia de requisitos ineludibles, cuales son la
relación de causalidad directa y relevante entre el actuar del Estado y el
daño, y la posibilidad de imputar jurídicamente el perjuicio al demandado”.
(CS, Junio 30-998-Gómez, Javier H c.Quiróz, Alfredo y otro.)Revista de
Responsabilidad Civil y Seguros, Director Atilio A. Alterini, LL Año I-Nº
1Enero/Febrero/1999, pág.63.
No cabe inferir incumplimiento al Estado, su conducta no
puede tener la virtualidad jurídica de convertirse en la causa directa del daño. El
nexo causal es uno y único, el cual se encuentra determinado, por lo que mal
cabe hacer derivar responsabilidad a nuestro representado, solicitando en
consecuencia también la recepción de este agravio.
3º.-AGRAVIO: Sentencia Arbitraria: Agravia también la
sentencia de primera instancia, al apartarse de los preceptos legales y de la
doctrina jurisdiccional, al obviar la falta de acreditación en autos de la relación de
causalidad, haciendo derivar responsabilidad al Estado Provincial, sin que exista
acreditado y probado el nexo causal.
La A-qua funda la responsabilidad de los padres de los
menores en la falla en el deber de vigilancia activa y de haberse efectivizado, el
hecho podría haberse evitado.
"Resulta arbitraria la sentencia apelada en cuanto se ha
omitido examinar en ella si se configuran los recaudos para la procedencia
de la responsabilidad de la demandada, es decir, la relación de causalidad
directa e inmediata entre el accionar del Estado y la posibilidad de imputar
jurídicamente esos daños al ente estatal." (Fallos 312:1656; 315:1026;
318:1531; 319:2666, entre otros)
A resultas de que la excelentísima Cámara haga lugar al
presente recurso y considerando que la sentencia de primera instancia causa
agravio a nuestra parte, ponderamos que el ESTADO PROVINCIAL Y/O
MINISTERIO DE EDUCACION, debe ser absuelta de la imposición de costas.

II.-RESERVA DE CASACION:
Se formula reserva del Recurso de Casación, para eventual
hipótesis de resolución adversa del presente recurso.

III.-RESERVA DEL CASO FEDERAL:


Para la eventual hipótesis de resolución adversa, dejamos
efectuada la reserva del caso federal para ocurrir por ante la Corte Suprema de
Justicia de la Nación por vía del art. 14 de la Ley N° 48 por cuanto una decisión
en tal sentido afectará las garantías del debido proceso legal, defensa en juicio,
propiedad e igualdad ante la ley de nuestra parte (acaparada por el art. 18 y 17,
16 de la C.N.) y por aplicación al caso de la doctrina de la arbitrariedad de la
sentencia.
IV.-PETITORIO: En virtud de los fundamentos
precedentemente vertidos, solicitamos a V.E.:
1) Tenga por presentado en tiempo y forma el memorial de
agravios.
2) Tenga presente la reserva de los recursos de Casación y
Extraordinario.
3) Se haga lugar al presente recurso de apelación articulado
en todas sus partes, en base a los fundamentos esgrimidos, revocando el fallo de
primera instancia, en lo que es materia de agravios, con costas.
V.- CONTESTAMOS AGRAVIOS DEL ACTOR:
Se hace necesario afirmar, previo a toda consideración, que
el memorial presentado por el apelante no puede ser calificado técnicamente
como expresión de agravios por cuanto incumple la previsión del art. 260 del
C.P.C, al no contener una crítica razonada de la Sentencia recurrida, sino que
solo expresa la disconformidad con lo resuelto.
La expresión de agravios, constituye una verdadera carga
procesal, y para que cumpla su finalidad debe constituir una exposición jurídica
que contenga, una crítica concreta y razonada de las partes del fallo que el
apelante considere equivocadas. Lo concreto se refiere a lo preciso, indicado,
determinado, debe decirse cuál es el agravio. Lo razonado indica los
fundamentos, las bases, las sustentaciones, debe exponerse por qué se configura
el agravio. Deben precisarse así, punto por punto, los pretendidos errores,
omisiones y demás deficiencias que se le atribuyen al fallo, especificando con
toda exactitud los fundamentos de las objeciones.
Es decir, que deben refutarse las conclusiones de hecho y de
derecho que vertebren la decisión del a quo, a través de la exposición de las
circunstancias jurídicas por las cuales se tacha de erróneo el pronunciamiento, no
reuniendo las objeciones genéricas y las impugnaciones de orden general los
requisitos mínimos indispensables para mantener la apelación.
Se considera desierto el recurso cuando la expresión de
agravios se limita a consignar una mera disconformidad con lo resuelto por el
juzgador, sin concretar los motivos por los cuales se considera que el fallo es
erróneo injusto o contrario a derecho en esta orientación carece de contenido la
expresión de agravios sí: … c) se limita una serie de manifestaciones que solo
traen la disconformidad personal del apelante con la deserción pero sin constituir
una crítica adecuada. d) Implica una mera discrepancia con la sentencia
“Régimen del Código Procesal Civil Comercial de la Nación de Roland Arazi y
Carlos Eduardo Fenochietto, pág. 260”.
La ley requiere así, con la finalidad de mantener el debate en
un plano intelectual antes que verbal, que la crítica dirigida a la sentencia sea
concreta, lo cual significa que la parte debe seleccionar del discurso del
magistrado aquel argumento que constituya estrictamente la idea dirimente y que
forme la base lógica de la decisión.
Efectuada esa labor de comprensión, incumbe luego a la
parte la tarea de señalar cuál punto del desarrollo argumental mismo ha incurrido
en una errata en sus referencias fácticas o en su interpretación jurídica, que
llevara al desacierto ulterior concretado en la sentencia, cuando el litigante no
formula su expresión de agravios de esa manera, cae derrotado por su falta de
instrumental lógico de crítica, antes por la solidez de la sentencia todavía no
examinada.
En el escrito el apelante, debe examinar los fundamentos de
la sentencia y concretar lo errores que a su juicio ella contiene, de los cuales
derivan las quejas de que se reclama. Su función consiste en mantener el alcance
concreto del recurso y fijar la materia de reexamen por el ad quem, dentro de la
trama de las relaciones fácticas y jurídicas que constituye el ámbito del litigio.
La apuntada carga procesal supone la demostración del
agravio, no correspondiendo al juzgador suplir en esa tarea al justiciable por ser
un imperativo del propio interés del peticionario en un asunto que es de su
exclusiva incumbencia.
Como corolario de ello, la expresión de agravios sirve para
delimitar las atribuciones de la alzada en el conocimiento del recurso, en
correlación con el postulado de congruencia, desde que las causas deben
decidirse secundum allegata et probata.
V.E. deberá declarar la deserción del Recurso de Apelación
interpuesto por no haber sido fundado en legal forma.
1º.-AGRAVIO: RESPONSABILIDAD CONCURRENTE:
Se agravia el recurrente en relación a la imposición de costas
dispuesta por el A-quo, en forma concurrente.
Los fundamentos que esgrimen para sostener su recurso
resultan improcedentes, toda vez que omite analizar las normas procesales que
rigen la imposición de costas en este tipo de planteamiento, simplificándose su
razonamiento a meras opiniones que no tiene relevancia y que mucho menos
justifican que el fallo dictado por A-quo pueda ser cuestionado o tachado como
arbitrario.
Advierta, el Tribunal que el recurrente incumple de manera
notoria con lo requisitos necesarios para la procedencia del recurso, ya que no
cuestiona en forma las partes del fallo sino que lo hace de una manera genérica,
lo que lo descalifica como tal.
Realizadas estas consideraciones corresponde referirse a la
imposición de costas que refiere. El fallo cuestionado expresa claramente los
fundamentos para la imposición de costas: “15º) Respecto a las costas del
proceso, atento a que se determina la responsabilidad en el evento dañoso
en forma concurrente, las mismas serán impuestas a las partes en igual
proporción, es decir, en un 10% a la parte actora, padres de José Arnaldo
Saadi, un 30 % a los progenitores del menor Leandro Gastón Huergo y en un
60% al Estado Provincial, en virtud de lo establecido en el art. 71 del C.P.C..-
Por lo antes expuesto y con fundamento legal en lo establecido en los arts.
1116, 1117 y concordantes del C.C., art. 71, 386 y concordantes del C.P.C.C.,
doctrina y jurisprudencia aplicable al caso”. Ello demuestra
claramente que el fallo constituye una derivación lógica y razonada y que no
presenta arbitrariedad como pretende el actor, en razón de que en autos se
acredito la falta de vigilancia activa de los padres de José Saadi; la culpa impide
la exención, por lo que cabe imponer las costas al actor, dicha postura se
respalda en la jurisprudencia y normas procesales aplicables.
La falta de fundamentación clara y lógica del recurrente,
hacen viable el rechazo del tal agravio, y así lo solicitamos.
2º.-AGRAVIO: MONTO INCAPACIDAD SOBREVINIENTE:
En este punto se agravia el apelante por la determinación del
monto de la incapacidad sobreviviente derivada el evento dañoso, por ser la
misma inferior a la solicitada.
Respecto a este Agravio la Sentencia expresa: “8º)
Determinada la responsabilidad de las partes en el hecho, corresponde
ahora considerar los rubros reclamados a fin de determinar o no su
procedencia. En primer lugar se considerará lo solicitado por Incapacidad
Sobreviniente por la suma de $ 15.000. Así, de los informes obrantes en el
expediente tramitado en el Juzgado de Menores -ya mencionado- que fuera
efectuado el 10/11/03 a 11.15 hs. surge que “presenta equinosis en párpado
inferior izquierdo y enrojecimiento y edema contuso en párpado superior”.
Al tiempo de realizar la pericia (fs. a fs. 503/505), el perito informó que:
“sufrió trauma contuso órbito ocular de OI; presenta agudeza visual de OI
0.5 sin corrección y 0.7 con corrección en OI. Presenta ptosis palpebral de
OI que cubre 1.5 mm. Limbo Esclerocorneal. La incapacidad es permanente
en su agudeza visual. Con respecto a la lesión orbitera debe ser evaluada
por cirujano de cabeza y cuello. OD presenta astigmatismo miopía que le
disminuye su agudeza visual” Asimismo, a fs. 529 obra el informe del perito
médico oftalmólogo de contralor por parte del Estado Provincial, del cual
surge: “el paciente sufrió un trauma contuso sobre órbita izquierda” y
además agrega que “la agudeza visual del ojo izquierdo no presenta
disminución relacionada al trauma. Presenta ptosis palpebral no
significativa que no compromete el eje visual. La fisura de la pared orbitaria
no presenta desplazamiento...”. Se efectuaron impugnaciones al informe
pericial pero las mismas no fueron contestadas por el Sr. perito designado
en autos. En conclusión, de dichos informes surge en forma coincidente
que el joven José Saadi sufrió un trauma contuso sobre órbita izquierda,
que padece disminución en su agudeza visual y que presenta ptosis
palpebral en ojo izquierdo no significativa, lo cual concuerda con lo
informado por el médico que examinó al menor el 10/11/03 (fs. 344 y vta.).
No obstante ello, se advierte que no surge de manera inequívoca y
concluyente que la disminución en la agudeza visual que padece el joven
Saadi en el ojo izquierdo sea a consecuencia de este hecho, por cuanto de
los informes de los peritos no surge acreditada la relación de causalidad
adecuada entre el hecho que se analiza y el daño sufrido, en tanto también
refieren a una disminución de la agudeza visual en el ojo derecho (fs. 504),
el cual no fue cuestionado en autos. No obstante ello, surge de manera
concordante de las constancias de fs. 37, 392 vta., 503/504 y 529 que José
Saadi presenta una ptosis palpebral de ojo izquierdo, lo que implica una
disminución de las aptitudes psicofísicas que determinan una incapacidad,
por lo que teniendo en cuenta las secuelas dejadas y la edad del hijo de los
actores -valoradas estas aptitudes en conjunto respecto de la persona
considerada como fuente de futuras ventajas económicas- se hará lugar a la
indemnización que aquí se reclama, y en ejercicio de facultades conferidas,
se determinará la suma de $ 5000 en concepto de reparación por este rubro,
suma esta a la que se deberá aplicar la tasa activa que publica el B.C.R.A.
desde la fecha en que el hecho se produjo y hasta el efectivo pago”.
Como lo expresa el fallo, en relación al rubro incapacidad
sobreviviente, el actor no ha probado correctamente que la supuesta lesión sea la
causa generadora del daño, para poder deducir necesariamente la relación de
causalidad adecuada, como estaba obligado a realizarla.
Resulta elemento impresindible, previo a cualquier análisis,
determinar la causa eficiente o adecuada productora del daño alegado cuyo
resarcimiento se reclama en autos, sin embargo la sentencia le otorga la suma
de $ 5000 en concepto de reparación por este rubro, suma esta a la que se
deberá aplicar la tasa activa que publica el B.C.R.A. desde la fecha en que el
hecho se produjo y hasta el efectivo pago.
En lo que atañe a la determinación del monto de los daños,
debe señalarse que la ausencia total de elementos de juicio suficientemente
fehacientes no permite más que una decisión del órgano jurisdiccional basado en
un simple criterio empírico, cuyo respaldo debe fundarse en la prudencia y
equilibrio del juez, a quien le es lícito presumir, mas no conjeturar.
(CNEspCivCom, Sala II, 21/6/82, “Efer, Carlos c/Ranani, Santos y otra s/daños y
perjuicios).
Por tanto, no se puede conceder un monto superior al fijado
en la sentencia de primera instancia, ya que de lo contrario se estaría atentando
contra el principio de certeza que caracteriza el daño resarcible, configurándose a
la vez un típico caso de enriquecimiento indebido.(CNCiv., Sala A, 16/12/92,
“Perrone, Elsa N. c/Pedro de Mendoza C.I.S.A. y otra”, “L.L.”, 1994-E-712,
J.Agrup., caso 10.085).
Corresponde también el rechazo de este agravio, toda vez
que el fallo acoge favorablemente este rubro, y ha sido fijado conforme al
prudente arbitrio judicial, ponderando la importancia de las lesiones y las demás
circunstancias del caso y del damnificado.

3º.-AGRAVIO: TRATAMIENTO PSICOLOGICO:


En este punto se agravia, el apelante porque la sentencia no
contemplo el tratamiento psicológico.
Sobre este agravio la Sentencia expresa: “11º) Respecto a
los Gastos por Tratamiento Psicológico por los que reclama $ 2.000 por el
tratamiento ya realizado y comprensivo de los gastos que éste requiere
hasta su finalización, es necesario tener en cuenta que en autos no se
ofreció prueba pericial psicológica con el fin de determinar la necesidad y
oportunidad de un tratamiento de esta índole, como tampoco éste resulta
aconsejado por el perito médico interviniente, sólo obrando en autos un
informe psicológico emitido por una profesional a la que concurriría el
menor Saadi (fs. 23), el cual no fue controlado por los demandados. Por otra
parte, debe tenerse en cuenta que en el rubro Gastos Médicos se
encontrarían incluidos los gastos que requiere la atención de la salud del
menor Saadi, atento a lo cual no se hará lugar a lo reclamado por este
rubro”.
También este agravio debe ser rechazado, debiendo ser
acogido los fundamentos de la Sentencia, en razón de que el actor no ha probado
el fundamento de su pretensión.
El daño es un presupuesto de la responsabilidad: sin daño no
hay responsabilidad civil. Esto plantea el problema de la prueba, que para el
derecho es capital por que es irrelevante la existencia material del daño si no se lo
comprueba apropiadamente: un daño improbado no existe para el derecho
(CNEspCivcom, Sala I, 29/6/81, “Toyos, Osvaldo Desiderio c/Torres, Héctor
s/sumario).
Invocar la existencia de un daño y no demostrar que el se
produjo, es como no haber experimentado ninguno, ya que al incumplir las
obligaciones a sus cargos, necesariamente las consecuencias recaen sobre quien
no satisfizo aquéllas.
De los tipos de probanzas que pueden arrimarse al juicio para
la demostración positiva o negativa del daño psicológico, el que reviste
fundamental trascendencia, es el dictamen pericial, prueba que el actor no ha
ofrecido, lo que conduce al rechazo de este agravio .
4º.-AGRAVIO: DAÑO MORAL:
Agravia al apelante el moto de la indemnización fijado para el
daño moral.
En este punto la sentencia de primera instancia expresa:
“13º) Asimismo, reclaman por Daño Moral del menor José A. Saadi la suma
de $ 22.000 que incluye los rubros de Daño Moral Por Se, $ 15.000, Daño
Estético por la suma de $ 2000 y Daño a la Vida de Relación en la suma de $
5.000. Respecto al Daño Moral por se del menor José Saadi que solicitan,
debe entenderse éste como aquel que tiende a reparar los padecimientos
espirituales que no refieren a una incapacidad sino a los sufrimientos
naturales soportados al tiempo de la producción del hecho, el período de
recuperación y los derivados de sus secuelas, incluyéndose la alteración
disvaliosa de los estados de ánimo, por lo que en consideración de las
circunstancias del caso -esto es, que sucedió en el establecimiento
educativo al que concurría diariamente el menor, la relación con los
compañeros, el posterior cambio de escuela- influyeron en el estado de
ánimo del joven de manera que se hará lugar al rubro solicitado, pero
conforme a las facultades conferidas, se determinará el mismo en la suma
de Pesos Diez Mil ($ 10.000), suma ésta que deberá actualizarse conforme a
las pautas ya establecidas en la presente”.

5º.-AGRAVIO: DAÑO ESTETICO:


Agravia el rechazo de la indemnización por daño estetico.
Al respecto la sentencia expresa: “14º) Respecto al Daño
Estético solicitado, se tendrá en cuenta lo manifestado por los peritos
intervinientes en autos, así el informe de fs. 504 no resulta categórico al
apreciar la posibilidad de una cirugía estética y por otro lado a fs. 529
contraindican la misma atento a que no presenta cicatriz deformante, por
cuanto el Tribunal entiende que el perjuicio sufrido es una incapacidad que
no resulta de relevancia tal y de envergadura suficiente que justifique una
indemnización por el desmejoramiento estético, además de considerar que
el joven Saadi no desarrolla actividad lucrativa con la imagen de su físico, ni
repercute sobre las posibilidades económicas de éste, por lo que no se hará
lugar a este rubro”.
II.-RESERVA DE CASACION:
Se formula reserva del Recurso de Casación, para eventual
hipótesis de resolución adversa del presente recurso.

III.-RESERVA DEL CASO FEDERAL:


Para la eventual hipótesis de resolución adversa, dejamos
efectuada la reserva del caso federal para ocurrir por ante la Corte Suprema de
Justicia de la Nación por vía del art. 14 de la Ley N° 48 por cuanto una decisión
en tal sentido afectará las garantías del debido proceso legal, defensa en juicio,
propiedad e igualdad ante la ley de nuestra parte (acaparada por el art. 18 y 17,
16 de la C.N.) y por aplicación al caso de la doctrina de la arbitrariedad de la
sentencia.
IV.-PETITORIO: A V.S. solicitamos:
1)Tenga por contestado en tiempo y forma los agravios del
actor.
2)Tenga presente la reserva de los recursos de Casación y
Extraordinario.
3)Oportunamente, rechace el Recurso de Apelación
interpuesto por el actor, con especial imposición de costas.

Provea de conformidad por ser JUSTICIA.-


La determinación del nexo causal entre el hecho y sus
consecuencias dependen de las circunstancias que acompañan a la producción
del daño, es decir, de las particularidades del caso. Se trata de una cuestión de
hecho, supeditada a la apreciación del juez y que corresponde con las
particularidades que rodean la situación.
SENTENCIA DEFINITIVA NÚMERO: TRECE
San Fernando del Valle de Catamarca, 21 de septiembre de dos mil veintidós.
Y VISTO:
El expediente Nº 031/2016, caratulado: Leiva, Teresita del Valle c/ Estado Provincial S/
accidente de trabajo.
Y RESULTA:
Que se presenta la actora Sra. Teresita del Valle Leiva con su apoderado el Dr. Mario
Romeo del Valle Mayorga, interponiendo demanda por accidente de trabajo contra el
Estado Provincial, por la suma de pesos ochocientos trece mil ciento ochenta y nueve con
06/100 ($813.189,06) en los términos de la Ley de Riesgo de Trabajo.
La actora relata en su demanda que la relación laboral con la demandada inició el 06 de
agosto de 1987, relación que continúa vigente a la fecha de interposición de la demanda,
manifiesta que su profesión es psicóloga y que laboró en distintos nosocomios ubicados en
La Merced, Valle Viejo y Capital. Relata que el 11 de diciembre de 2012 mientras se
encontraba trabajando en el Hospital San Juan Bautista en el área de Emergencias, y siendo
las 23:45 hs. sufre un accidente al resbalarse en el baño debido a que el piso se encontraba
mojado y al querer agarrarse del lavatorio, este se desprendió debido a que no estaba
amurado, lo que le causó un golpe en la rodilla derecha, sufriendo una herida cortante.
Inmediatamente es atendida por el personal de guardia quien solo procedió a curar la
herida sin realizar radiografías ni suturas. Al día siguiente continuó trabajando pero sentía
dolores en la rodilla lo que hacía que caminara con dificultad por lo que se dirigió a
traumatología del Hospital San Juan Bautista, siendo atendida por el Dr. Medina Vázquez
quien le dice que realice la denuncia ante el Dr. Soberón, la cual formuló el 28 de
diciembre de 2012. En enero de 2013, el Dr. Medina Vázquez le otorga licencia por 30
días. Párrafos siguientes, refiere a cómo fue agravándose su estado, de las licencias
médicas que se le otorgaron, la intervención quirúrgica a la que fue sometida, al alta
definitiva que en forma arbitraria le imponen y al diagnóstico que le efectuó la S.R.T.
Sigue su relato diciendo que se trata de un accidente de trabajo, que el Estado debe
responder ya que ha adoptado el sistema de autoseguro. Que estimativamente se ha
establecido que su incapacidad física parcial y permanente es de 36% VOT, la cual se ve
agravada por su patología mental. De tal manera agrega al porcentaje de incapacidad física
un 5% de incapacidad mental. Seguidamente procede a calcular la indemnización
conforme L.R.T. En el punto 4) cita jurisprudencia, en el 5) efectúa los planteos de
inconstitucionalidad de la L.R.T. y Ley 26.773, en el acápite 7) plantea el caso federal y
por último peticiona se tenga por promovida la demanda, se haga lugar a la misma con más
intereses, según doctrina legal y costas.
Mediante proveído de fecha 11 de abril de 2016 (fs. 10), se provee la causa y se fija
audiencia de conciliación, la cual se encuentra celebrada a fs. 27. En dicha oportunidad
comparecieron el apoderado de la actora y en representación de la demandada, también en
el carácter de apoderadas, las Dras. Inés Mirtha Sosa y Ana Gabriela Bracamonte, a
quienes se les otorgó la correspondiente participación y dado que manifestaron su voluntad
de no conciliar, adjuntaron escrito de contestación de demanda la cual obra a fs. 16/25 de
autos.
La parte demandada en primer término efectúa las negativas generales, para luego realizar
las negativas particulares de los hechos que expone el trabajador, niega accidente sufrido,
porcentaje de incapacidad, indemnización en los términos de L.R.T. y reiteran su negativa
de que el accidente haya ocurrido en la forma que se expresa en la demanda, en razón de
que solo fue leve, sin consecuencias mayores. Plantea excepción de prescripción de la
acción, señalando que si el accidente que invoca sucedió el 11 de diciembre de 2012,
siendo interpuesta la demanda con fecha 04 de abril de 2016, la acción derivada del
supuesto accidente estaría absolutamente prescripta, ya que por la fecha del accidente y por
la inexistencia de la determinación concreta de incapacidad para ser estipulada como
consolidación de daño, no hay otra fecha a considerar que la del hecho.
Continúa relatando en cuanto a la verdad de los hechos, que solo se trató de una lesión leve
que mal puede estar legitimada a reclamar una abultada indemnización. Hace hincapié en
el contenido complejo de la demanda, en que el presunto accidente ocurrió con fecha 11
de diciembre de 2012 y la actora recién lo denuncia en fecha 03 de enero de 2013, que
aquella denuncia generó actuaciones administrativas en las que dictaminó la Dirección
Provincial de Servicio de Reconocimientos Médicos de la provincia, que lo que reclamaba
la actora ninguna relación tenía con el presunto accidente que dice haber sufrido en el
hospital y que se trata en realidad de trastornos en la rodillas de tipo congénito y propios de
su edad. Párrafos siguientes hace consideraciones al respecto, afirmando conforme Junta
Médica, que la trabajadora no presenta secuelas producidas por la lesión sufrida en el
siniestro denunciado y que se trata de una simple enfermedad inculpable. Luego refiere a la
inexistencia de factores de atribución de responsabilidad del Estado Provincial. En los
puntos V) y VI) impugna liquidación y contesta los planteos de inconstitucionalidad
respectivamente. En el acápite VII) ofrece prueba documental e instrumental, y en el VIII)
efectúa la reserva del caso federal. Por último solicita que se rechace la demanda en todas
sus partes, con costas a la parte actora.
A fs. 28/29 la parte actora contesta los traslados de la excepción prescripción e
impugnación de planilla.
A fs. 82 el demandado amplía prueba, adjuntando documental (fs.30/81). La parte actora lo
hace a fs. 265/268, ofreciendo: documental (fs. 84/264), instrumental, reconocimiento de
firmas, testimonial, pericial e informativa.
Mediante proveído de fs. 280, se difiere el tratamiento de la excepción de prescripción para
el momento de dictar sentencia.
A fs. 288 la actora en los términos del art. 71 C.P.T. acompaña documental (fs. 281/287), a
fs. 291 la demandada contesta traslado haciendo lo propio el actor a fs. 294.
La causa a prueba se abre en fecha 07 de noviembre de 2016 (fs. 308/309). El informe del
término probatorio confeccionado por Secretaría obra a fs. 670/670 vta. y conforme fs. 753
se encuentra celebrada audiencia de alegatos, oportunidad en la que ambas partes
presentaron el memorial escrito sobre el mérito de la prueba.
El Ministerio Público Fiscal se expide mediante dictamen Nº 373 de fecha 17 de
septiembre de 2020 (fs. 755/755 vta.), pasando los presentes autos a despacho para dictar
sentencia por decreto de fs. 756.
Y CONSIDERANDO:
Que de acuerdo a como se encuentra trabada la litis, no se encuentra controvertido la
relación laboral que une a las partes y que inició el 06 de agosto de 1987, como así
tampoco las tareas desarrolladas por la actora para la patronal siendo su profesión
psicóloga. Difieren en cuanto a la existencia del accidente de trabajo, la patología e
incapacidad originada en virtud del mismo y por consiguiente en procedencia de las
indemnizaciones de L.R.T. que reclama la actora.
1. Excepción de prescripción planteada por el Estado Provincial: Corresponde en primer
lugar abocarme al tratamiento de la excepción interpuesta por el Estado Provincial. La
parte demandada sostuvo que ante la inexistencia de determinación de incapacidad, el
inicio del cómputo es la fecha del accidente que invoca la actora -11/12/2012-, y que
teniendo en cuenta la fecha de interposición de la demanda -04/04/2016, la acción
entablada por la trabajadora se encuentra prescripta. La actora repele esta excepción a fs.
28.
Debo destacar lo que Baudry - Lacantinerie expresa: “la prescripción constituye una
institución indispensable para la estabilidad de los derechos.” (Baudry – Lacantinerie, G y
Tisszier, Traite theorique et Practique de Droit Civil, De la prescription, T XXV, Pág. 20,
3ª edic. Paris, 1905).
La Ley N° 24.557 en su art. 44, ha establecido que el momento para comenzar a computar
el plazo de prescripción de dos años de acciones que provengan de dicha normativa es
desde que la prestación debió ser abonada o prestada. Se trata de un plazo genérico, de
manera tal, que ante la cantidad de situaciones previstas que pueden acaecer, se deberá
analizar en cada caso particular de que prestaciones se trata, para luego analizar el
momento en que principia el plazo prescriptivo. Asimismo cabe tener presente que el art.
258 de la L.C.T. establece que “las acciones provenientes de la responsabilidad por
accidentes de trabajo y enfermedades profesionales prescriben a los dos años a contar
desde la determinación de la incapacidad o el fallecimiento de la víctima”.
Armonizando ambas normativas, y conforme los tiene dicho tanto la doctrina
como la jurisprudencia, el plazo comienza a correr desde el momento en que la víctima,
conociendo su incapacidad funcional, está en condiciones de reclamar el resarcimiento
correspondiente (Fernández Madrid Juan Fernandez, Ley de Contrato de Trabajo
Comentada, Tomo III, ERREIUS, 2018, pág. 2075). En igual sentido, Horacio Schick
(Régimen de Infortunios Laborales, leyes 27348 y 26773, editorial Erreius, año 2019, pág
94), manifiesta que lo que resulta importante a fin de resolver esta cuestión, es el efectivo y
cabal conocimiento por parte del damnificado del daño que ha sufrido a raíz de ese
infortunio, constituyéndose aquel momento como el punto de partida.
El conocimiento debe ser real y efectivo, por ende el hecho de la denuncia del
siniestro no implica conocimiento cierto de que se padece una incapacidad, lo cual
acontecerá en el caso de un accidente laboral una vez que el trabajador reciba el alta
médica con determinación de incapacidad ya que allí adquirirá el conocimiento de la
consolidación de su invalidez.
En este sentido se ha resuelto que “A los efectos de la prescripción de las
acciones originadas en responsabilidad por accidentes de trabajo y enfermedades
profesionales, solo a partir del conocimiento, por parte del trabajador interesado del
dictamen de la junta médica emitido en sede administrativa, queda determinada la
incapacidad del reclamante” (mayoría: Levene, Cavagna Martinez, Barra, Fayt, Petracchi,
Nazareno, Moline O Connor, Boggiano, abstención de Bellucio; CSJN. “Franco Cantalicio
c/ Provincia del Chaco s/ demanda Contenciosa- administrativa”, 10/06/1992, F. 196.
XXIII, T. 315 P.1195.).
En igual sentido se ha sostenido que “De acuerdo a lo previsto en el artículo 44
de la ley 24.557, la fecha a partir de la cual debe iniciarse el cómputo del lapso bienal de
prescripción es el momento en el que la Comisión Médica Central determina el carácter
definitivo de la incapacidad permanente parcial” (CNTrab. Sala VII, 12/05/2011
“Stepañczak Julio carlos c/ Provincia ART SA s/ Accion de Amparo”, Expte. N°
28.367/10, Sent. def. N° 43.575 (Rodríguez Brunengo- Ferreirós).
Asimismo el plazo de prescripción puede verse interrumpido, entre otras
causales, por actuaciones administrativas conforme lo establece el art. 257 de la L.C.T.,
situación que no puede extenderse más allá de seis meses.
Ahora bien, de las constancias de autos surge que el accidente que invoca la parte actora
ha sucedido en fecha 11 de diciembre de 2012, el cual fue denunciado por la Sra. Leiva el
28 de diciembre de 2012 (fs. 386), dando inicio al trámite administrativo por ante la
Dirección Provincial de Servicio de Reconocimiento Médico de la Provincia -atento a que
el demandado se encuentra sujeto al régimen de autoseguro- a fin de que se expidiera sobre
el reconocimiento del mismo, patología e incapacidad que pudiera derivar del accidente
denunciado. Esta repartición, luego de que la actora transcurra numerosas licencias,
tratamiento médico de rehabilitación e incluso una intervención quirúrgica, con fecha 10
de octubre de 2014 (fs. 436), luego de casi dos años de iniciado el trámite, por Dictamen
Médico N° 81/2014 concluye que “el agente no presenta secuelas producidas por la lesión
sufrida en el siniestro denunciado, por lo que se considera que se curó sin incapacidad.
Incapacidad parcial, permanente y definitiva 0 (cero) %”. Atento la disconformidad de la
agente con el dictamen expedido por la Dirección Provincial de Servicio de
Reconocimiento Médico la actora concurre a la Comisión Médica N° 24 e inicia trámite
con fecha 15 de octubre de 2014, es decir cinco días después del dictamen desfavorable de
Reconocimiento Médico, por Divergencia en la determinación de la Incapacidad Laboral
Permanente, Expediente CM 024-L-00585/14 conforme surge de fs. 354/363. La Comisión
Médica Nº 24, dictamina con fecha 7 de noviembre de 2014 que la Sra. Leiva presenta
lesiones en la rodilla derecha -menisecotomia- sin secuelas y limitación funcional rodilla
derecha flexión 120º, determinando un porcentaje de incapacidad del 13%.
Ahora bien, de lo expuesto precedentemente surge de manera clara y evidente que la
trabajadora toma conocimiento real del daño que padece cuando la Comisión Médica le
dictaminó el 13% de incapacidad, lo que aconteció el 7 de noviembre de 2014, por lo cual
cabe considerar recién en esta fecha el inicio del cómputo del plazo de prescripción. Con
anterioridad a esa fecha a la trabajadora le resultaba imposible accionar, debido a que no se
encontraba consolidado el daño, sobre todo teniendo en consideración que la demandada,
por intermedio del área correspondiente en su carácter de autoasegurado, esto es la
Dirección Provincial de Servicio de Reconocimiento Médico, no se expidió sobre
porcentaje de incapacidad alguno dictaminando un 0% de incapacidad, encontrándose
durante todo ese lapso de tiempo brindando las prestaciones en especie pertinente. Por lo
que, teniendo en cuenta la fecha de inicio del cómputo del plazo de la prescripción ocho de
noviembre de 2014 y la fecha en que se interpuso la demanda, 29 de marzo de 2016, el
plazo previsto por la normativa bajo análisis no ha operado. En consecuencia, corresponde
no hacer lugar a la excepción de prescripción interpuesta por el Estado Provincial, con
costas a su cargo, conforme criterio objetivo de la derrota (art. 68 C.P.C.C. - Art. 140
C.P.T.).
2. Planteo de Inconstitucionalidad: La actora plantea en primer lugar una
inconstitucionalidad genérica de las normas de la L.R.T. y de la Ley N° 26.773 en todo
aquello que implique para la trabajadora negarle la posibilidad de acceso a una reparación
integral, planteo que no merece recibo atento a que no especifica cuales son las normas
concretas que afectan su derecho y la irrazonabilidad de las mismas, siendo que además la
actora comparece en autos y reclama en función de la L.R.T. no existiendo restricción
alguna a su solicitud de reparación de manera tal que no hay vulneración de derecho
alguno.
Seguidamente plantea la inconstitucionalidad del art. 2 párrafo 3º de la Ley
N° 26.773 y del art. 12 de la Ley N° 24.557. En lo que refiere al art. 2 párrafo 3 cabe
aclarar que cuando la ley refiere “desde que acaeció el evento dañoso o se determinó la
relación de causalidad” contiene dos supuestos distintos. En efecto, al referirse al “evento
dañoso” se refiere al accidente laboral definido como aquel hecho súbito y violento
ocurrido por el hecho o en ocasión del trabajo o en el trayecto entre el domicilio del
trabajador y el lugar de trabajo mientras que cuando el artículo refiere a la “determinación
de la relación de causalidad adecuada” hace referencia a la enfermedad profesional para la
cual se necesita previamente determinar la relación de causalidad adecuada que torna
procedente el reclamo de la prestación dineraria si la enfermedad además se encuentra
listada. En el expediente de marras, al reclamarse indemnización derivada de un accidente
laboral, torna inaplicable el segundo supuesto por lo que la declaración de
inconstitucionalidad deviene inconducente al no afectar derechos del actor.
En cuanto al planteo de inconstitucionalidad del art. 12 de la L.R.T., la actora
manifiesta que “El I.B.M., así calculado, se aleja indefectiblemente de la remuneración real
del trabajador siniestrado y tampoco la norma ha previsto un mecanismo eficiente de
actualización. Así también por dejar parte del salario sin incluirlo cuando supera el tope
legal, o por excluir adicionales, asignaciones no remunerativas y las guardias, por
consiguiente el I.B.M. deberá estar constituido por la totalidad de las remuneraciones
devengadas”. Cabe tener presente que la norma cuestionada estipula cómo determinar el
I.B., el cual resultará de dividir la suma total de las remuneraciones sujetas a aportes y
contribuciones al sistema de la Seguridad Social que haya devengado el/la trabajador/a
durante los doce meses anteriores a la primera manifestación invalidante o en el tiempo de
prestación de servicios si fuere menor, resultando el I.B.M. de multiplicar la cantidad
obtenida por 30,4.
Debo destacar que la Ley N° 24.557 fue sancionada el 13 de septiembre de 1995 y que a la
fecha en que se produjo el accidente de la Sra. Leiva, la referida normativa para el caso que
tratamos, se ha mantenido incólume e inmutable. El contexto socioeconómico de aquella
época es diametralmente opuesto al que se ha vivido en los últimos diez años, esto es así,
ya que hace más de veinticinco años existía cierta estabilidad económica, entonces al
momento de hacer los cálculos indemnizatorios utilizando los parámetros de la norma no
arrojaba grandes diferencias. Ahora bien, en la época en la que vivimos, la indemnización
queda totalmente desfasada atento al acentuado proceso inflacionario y de reajustes
salariales por la que estamos atravesando. En el caso de autos, advierto que si se toma
como base las remuneraciones de los últimos doce meses anteriores al accidente de trabajo
(11/12/2012), el I.B. promedio asciende a la suma de pesos $10.299,27, lo que evidencia
que la indemnización calculada con dicha base, resultaría inequitativa e insuficiente,
afectando el derecho del trabajador de obtener una reparación justa.
En este sentido la Corte Suprema de Justicia de la Nación se ha expedido
sobre la necesidad de una “reparación justa” en el caso “Aquino” al concluir que la
indemnización sistémica es escasa e insuficiente ya que sólo indemniza daños materiales y
dentro de estos únicamente el lucro cesante: pérdida de ganancias, que además los valúa
menguadamente y que ello afecta la dignidad del trabajador, quien es sujeto de tutela
constitucional conforme el art. 14 bis de la C.N. lo que se ve reforzado con la
incorporación de tratados internacionales de derechos humanos con jerarquía
constitucional a partir del año 1994. Este criterio fue reiteradamente afirmado por la Corte
en sucesivos fallos.
Así más recientemente el 12 de marzo de 2019 en los autos "Castillo, Juan
Norberto c/Provincia Aseguradora de Riesgos del Trabajo s/accidente ley especial", la
C.S.J.N. confirmó la sentencia apelada en cuanto a la declaración de inconstitucionalidad
del art. 12 de la ley 24.557, y estableció que dicho artículo sujeta el valor mensual del
ingreso base a las remuneraciones devengadas en el año anterior a la primera
manifestación invalidante, lo cual ocasiona un evidente perjuicio al beneficiario, al resultar
insuficiente la reparación con relación al daño sufrido.
Asimismo asiste razón a la actora en cuanto a que dejar fuera del cálculo del I.B. a
determinados conceptos, llevan a una disminución del salario a considerar para el cálculo
disminuyendo aún más el I.B. afectando el derecho del trabajador a una reparación
integral. En este contexto cobra plena vigencia el fallo Plenario Nº 231 dictado en el año
1981 por la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, en los autos Roldán c/
Manufactura Algodonera Argentina SA, que estableció “la necesidad de actualizar los
salarios que se tienen en cuenta para calcular las indemnizaciones por accidentes de trabajo
ante los procesos de inflación”.
Asimismo al respecto la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en los autos
caratulados Pérez, Aníbal c/ Disco (año 2009), ha determinado la naturaleza jurídica
salarial de todos los ingresos que perciba el trabajador como contraprestación del débito
laboral con total independencia del nombre que le dio el legislador o lo convenido por las
partes, todo ello, a la luz de lo previsto por el Convenio Nº 95 de la O.I.T. siendo este
lineamiento receptado por el legislador al sancionar la Ley N° 27.348.
Este criterio establecido por el art. 12 de la L.R.T. fue modificado por decreto Nº
1694/09 solo para la incapacidad temporaria e incapacidad permanente provisoria -
actualmente derogada- supuestos en los que se calcula teniendo en cuenta lo prescripto por
el art. 208 L.C.T. para las enfermedades inculpables. Si además tenemos en consideración
esta normativa y la remuneración que toma en consideración, se advierte que se dispensa
un trato desigual y discriminatorio al trabajador que padece un accidente y enfermedad
cuya responsabilidad se atribuye al empleador brindando mayor tutela a las personas que
padecen enfermedades inculpables, lo cual es a todas luces irrazonable e inequitativo
violando el principio de igualdad ante la ley.
Por otro lado, es dable resaltar que el art. 10 de la Ley N° 26.773 establece que
“la determinación de la base imponible se efectuará sobre el monto total de las
remuneraciones y conceptos no remunerativos que declare mensualmente el empleador”.
Al respecto la doctrina ha sostenido que “si la base de la alícuota que el empleador debe
abonar a la aseguradora contempla la totalidad de los ingresos del trabajador, sin ninguna
exclusión, cabe respetar igual criterio respecto al cálculo del VMIB, contemplando todos
los ingresos que perciba el trabajador, sin discriminar entre remunerativos y no
remunerativos. De lo contrario se produciría un enriquecimientos sin causa de las
aseguradoras que perciben una alícuota computando valores íntegros de los ingresos de los
trabajadores asegurados por el empleador afiliado y luego liquidaría las indemnizaciones
computando el límite de la remuneraciones sujetas a aportes conforme las resoluciones
dictadas en forma periódica por la AFIP que determinan los límites de aportes a la
Seguridad social y Seguro” (Horacio Shick, Régimen de Infortunios Laborales, David
Grinberg Libros Jurídicos, Año 2014, Pág. 436).
Por último cabe recordar que la Convención Americana de Derechos Humanos establece
en su art. 21 inc. 2 que “ninguna persona puede ser privada de sus bienes, excepto
mediante el pago de una indemnización justa”. A su vez el art. 19 C.N. consagra el derecho
a no ser dañado o “alterum non laedere”, cuyo correlato se encuentra en el derecho que
posee toda persona a obtener una reparación justa. En virtud de lo expuesto, corresponde
declarar la inconstitucionalidad del art. 12 de la Ley N° 24.557.
Por consiguiente, a fin de cuantificar la indemnización y dado que la Ley N° 24.557 no
prevé ninguna forma de actualización, lo cual si recepta la Ley N° 27.348, y con el objeto
de proteger el derecho del acreedor a una reparación justa e integral, atendiendo a la
necesidad de la razonabilidad y suficiencia del monto a resarcir conforme lo establecido
por la C.S.J.N. en el caso “Lucca de Hoz”, propongo que el I.B.M. utilizado para calcular
la prestación dineraria sea actualizado utilizando el RIPTE desde la fecha del infortunio
hasta el dictado de la sentencia o el último índice publicado, computando este último
índice dividido por el índice del infortunio lo que da un coeficiente de ajuste que debe ser
multiplicado por el I.B.M. histórico. Cabe resaltar finalmente que este criterio que propicio
ya fue adoptado por la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, Sala I en autos
“Cáceres Félix Julián c/ La Segunda ART S.A. s/ Accidente Especial” con fecha 23 de
agosto de 2022.
3. Accidente de trabajo: Ahora corresponde avocarme a los hechos narrados por la
actora generadores de responsabilidad de la demandada y su procedencia. La actora relata
que el 11 de diciembre de 2012, mientras se encontraba trabajando en el Hospital San Juan
Bautista en el área de Emergencias, siendo aproximadamente las 23:45, sufre en el baño un
accidente, al resbalar debido a que el piso se encontraba mojado, y al querer agarrarse del
lavatorio, el mismo al no estar amurado, se desprende, por lo que se golpea la rodilla
derecha causándole una herida cortante, siendo atendida inmediatamente por el Dr. Medina
Vazquez. El Estado Provincial en su contestación de demanda, niega en primer lugar el
acaecimiento del hecho para luego, al narrar la verdad de los hechos, reconoce la existencia
del accidente de trabajo aclarando que se trató de un accidente de trabajo sin mayores
complicaciones ni consecuencias de mucha gravedad y que se trató de una lesión leve
incurriendo en una notable contradicción.
Sin perjuicio de este reconocimiento, corresponde merituar las pruebas rendidas en
autos. Cabe destacar que ninguno de los testigos que declararon en el expediente presenció
el accidente relatado por la actora por lo que no hay un testigo directo de los hechos
relatados. No obstante ello, resulta relevante el expediente administrativo iniciado por ante
la Dirección Provincial de Servicio de Reconocimiento Médico de la Provincia obrante a
fs. 385/439, remitido en copia fiel por dicha repartición con fecha 13 de diciembre de 2016
de donde surgen todas las actuaciones realizadas por la actora que inician con la denuncia
del siniestro con fecha 28 de diciembre de 2012 (fs. 386), surgiendo además de las mismas
actuaciones certificados médicos no cuestionados por la autoridad administrativa que dan
cuenta del diagnóstico de la agente, planilla de asistencia del día del hecho que acredita
que la actora ese día asistió a trabajar, pedidos de estudios médicos suscriptos por el Dr.
Medina Vazquez con fecha 27 de diciembre de 2012, surge asimismo que la demandada
brindo por intermedio de OSEP las prestaciones en especie pertinentes (fs. 394), alta
laboral a partir del 11 de octubre de 2014 (fs. 432) y Dictamen médico N° 81/2014 de
fecha 10 de octubre de 2014 obrante a fs. 436 que textualmente expresa: “Luego del
análisis de la documentación médica que se desprende de los obrados y el dictamen médico
realizado al agente. La junta médica del Autoseguro Provincial si bien califica la
contingencia como accidente de trabajo según lo establece la ley de Riesgo del trabajo N°
24.557. Concluye que el agente no presenta secuelas producidas por la lesión sufrida en el
siniestro denunciado, por lo que se considera que se curó sin incapacidad. incapacidad
parcial, permanente y definitiva 0 (cero) %. Asimismo se hace la observación que el
informe de RMN que consta a fojas 27 describe lesiones crónicas compatibles con una
artrosis de rodilla derecha” (el resaltado me pertenece”.
De esta manera, y atento a la calificación efectuada por la autoridad administrativa
del hecho como accidente de trabajo, me permito concluir que el accidente ocurrió en la
fecha y modo relatado por la actora en su demanda inicial, esto es el 11 de diciembre de
2012, siendo en consecuencia un accidente laboral.
4. Daño resarcible: patologia, carácter y grado de incapacidad: Para resolver ésta cuestión,
analizaré distintas constancias obrantes en la causa, refiriéndome especialmente a aquellas
que resultan determinantes y que fueron debidamente acreditadas. Primeramente me remito
a las documentales existentes en el expediente administrativo que tramitó por ante la
Dirección Provincial de Servicios de Reconocimiento Médico de donde surge certificados
médicos no cuestionados por la demandada, en especial certificado obrante a fs. 387 que
data del día y hora del hecho y que refiere al accidente sufrido por la actora y que expresa
que la agente padece trauma de rodilla con herida cortante. Asimismo la Comisión Médica
N° 24 por Expediente CM 024-L-00585/14 que obra a fs. 354/363 determina que la actora
padece las siguientes lesiones: menisecotomia rodilla derecha sin secuelas, limitación
funcional rodilla derecha flexión 120°=4% , lo que sumado a los factores de ponderación
da un 13% de Incapacidad permanente parcial definitiva.
Cabe recordar que la agente concurre por ante la Comisión debido al alta sin capacidad que
otorga Dirección Provincial de Servicios de Reconocimiento Médico iniciando el trámite
correspondiente a la divergencia en la determinación de incapacidad.
Ahora bien, la prueba determinante resulta del informe pericial médico
elaborado por el Dr. Daniel Sebastián Vega (fs.654/655 y 669), el cual refiere que al
momento del examen físico, la actora presenta un buen estado de salud, con antecedentes
de diabetes, hipertensión arterial y artrosis, y detalla cada uno de los medicamentos que
actualmente toma. Luego refiere sobre el origen de las mismas conforme lo narrado por la
actora. En el punto 4) de pericia sostuvo que el reemplazo con prótesis de la rodilla
derecha de manera total realizado en la operación del 11 de septiembre de 2018, teniendo
en cuenta los informes médicos y el mecanismo de la acción es por la lesión (caída),
existiendo a su vez un factor que no la beneficia como es la edad, sexo y antecedentes de
artrosis. En el punto 5), previo análisis de radiografía que le fuera solicitada a la actora,
refiere que se rodilla derecha reemplazo total de rodilla derecha (Prótesis) de buena
consolidación y resolucion, zonas de tumefacción, en rodilla izquierda se observan signos
de artrosis primaria y progresiva, genu varus (pierna arqueada) dictaminando que la actora
posee una incapacidad física -laboral- del 14%, llegando a tal porcentaje conforme el
siguiente detalle: *flexión: 120º=4%, *extensión: 10º=10% (el resaltado me pertenece).
La parte demandada formula impugnación de dicha pericia conforme
constancias de fs. 657/659, no obstante dicha impugnación no logra conmover la solidez
del dictamen pericial, atento carecer la misma de fundamento en la ciencia y en la técnica.
Además de ello, el perito evacua el traslado de la impugnación conforme surge de fs. 669
donde dejó aclarado que la conclusión a la que arribó fue en base a los informes de los
estudios médicos que se incorporaron al expediente, a las radiografías de ambas rodillas
frente y perfil que le realizaron en fecha 22 de abril de 19 con más el examen físico
realizado a la actora.
Cabe resaltar lo sostenido por el Dr. Maciá en Revista de Derecho
Laboral, Ed. Rubinzal-Culzoni, T. 2010-1, pág. 563/565 “la valoración médica de la
incapacidad física...depende exclusivamente de la capacidad del profesional médico de
evaluar el detrimento funcional de un órgano, sentido o miembro, sobre la base del examen
físico, los estudios complementarios del examen físico, y el análisis racional de la
coherencia existente entre ellos. El médico observa que tal articulación está limitada en x
grados. El valor de incapacidad depende del sistema de cuantificación. Lo que observa el
médico es la pérdida o deterioro de la capacidad funcional, no porcentuales de incapacidad;
observa o describe secuelas o lesiones...Para la valoración de la incapacidad porcentual se
aplican universalmente tablas o baremos que asignan a una patología dada un valor
porcentual de incapacidad”.
El dictamen pericial y su ampliación no merecen objeciones ni reparos y si bien los
magistrados pueden apartarse de la misma, para hacerlo se requieren fundamentos sólidos
que lo justifiquen, lo cual no acontece en autos, atento a que resultan ser claros y muy
precisos los fundamentos vertidos por el perito oficial en cuanto a la existencia de la
enfermedad de la actora, las secuelas generadas y su relación con el accidente sufrido, el
cual prácticamente resulta coincidente con lo que ha determinado la Comisión Médica Nº
24 (fs. 197). Por lo expuesto, considero que el origen del padecimiento de la actora -
limitación funcional de rodilla derecha- es el accidente de trabajo acaecido en fecha 11 de
diciembre de 2012, determinando una incapacidad física parcial, permanente y definitiva
del 14% de la TO.
Corresponde también expedirse respecto del daño psicológico peticionado por la actora
y analizar la prueba pertinente que obra en autos. Así a fs. 182 obra historia clínica suscrita
por el Dr. Alfredo Corpacci con fecha 10 de marzo de 2015, la cual refiere que la actora
padecía a dicho momento un estado de emotividad angustiosa y pensamiento pesimista
constituyendo un cuadro depresivo mayor severo, ausencia de interés e iniciativa, de
socializar y realizar su proyecto personal. Esta documental fue reconocida por el
profesional conforme surge de fs. 441. Asimismo obra en el expediente dos Informes
Psicológicos a fs. 425 y 434 realizados por ante la Dirección Provincial de Servicio de
Reconocimiento Médico, surgiendo del primero de ellos de fecha 27 de mayo de 2014 que
“se observan indicadores psíquicos íntimamente relacionados con el diagnóstico y este a
su vez es compatible como consecuencia psíquica sufrida por el accidente de trabajo como
por su recuperación” y se sugiere tratamiento psicológico por seis meses. A fs. 434 obra
nuevo informe de la misma repartición que concluye que “en el momento de la entrevista
no se observan indicadores psicológicos asociados al evento ocurrido en diciembre de
2014. Manifiesta abiertamente que su problemática es de movilidad física. A la fecha se
encuentra emocionalmente apta para reinsertarse laboralmente, expresando no tener
miedos ni conductas evitativas del lugar de trabajo”.
Por último, obra Pericia Psicológica a fs. 597/599 y 631 realizada por la
Lic. Cuello quien da respuesta a los puntos de pericia propuesto en los siguientes términos:
al primer punto la perita sostiene que la actora se encuentra sujeta a un proceso compatible
con un trastorno adaptativo que devienen como consecuencia de un evento representado
como estresante, doloroso, inesperado y que la deja anulada a la pérdida de la vitalidad,
autonomía y básicamente al rechazo ante la no respuesta del otro. Reconoce que padece
angustia, ansiedad, pérdida de interés por la vida, prevaleciendo un malestar mayor de lo
esperable en respuesta al estresante con deterioro significativo de la actividad social o
laboral. Propone como diagnóstico presuntivo “Trastorno Adaptativo F43.22, mixto, con
ansiedad y estado de ánimo depresivo.” Asimismo refiere que no puede establecer un
porcentaje de incidencia en su aptitud laboral, reiterando la cronificación en su salud más
allá de haber contado con asistencia especializada agregando que el impacto de la escena -
inesperada, invalidante y de representación traumática, ha inundado todas las áreas de
desarrollo vital. Por último, al responder sobre el origen de los padecimientos de la actora,
la Licenciada responde que “no debe dejar de asignarle el valor que corresponde al evento
que decanta el conjunto de referencias personales que la peritada exhibe al momento de la
presente intervención pero también resulta adecuado destacar que la respuesta psíquica a
un evento cualquiera es siempre sobre la base de un aparato psíquico predisponente con
una historia previa, con situaciones traumáticas propias del decurso de su vida. En tal
sentido reconociendo esa base subjetiva la representación del devenir de las situaciones
posteriores al evento que se denuncian, asumen una relevancia que ha inundado a esa base,
dejándola anudada a un trastorno adaptativo y reconociéndose la configuración del daño
psíquico”.
Dicha informe fue impugnado por la parte demandada, lo cual fue contestado por la perita
a fs. 631, aclarando cuál fue la técnica utilizada y las razones por las cuales no acudió a
otras, siendo dichos motivos atendibles y estando plenamente justificado el informe
pericial, lo que deja sin argumento a la impugnación formulada la cual no aportó elementos
convincentes.
Debo hacer mención a que esta pericia se realizó con fecha 2 de julio de 2018,
siendo en parte coincidente con la realizada por el Dr. Corpacci el 10 de marzo de 2015,
ambas posteriores a los informes de la autoridad administrativa y que me llevan a concluir
que el daño psicológico se encuentra debidamente acreditado por ambos profesionales.
Ahora bien, atento a que la actora peticiona por este rubro un 5% de incapacidad y
dado que la perita no determina porcentaje de incapacidad no obstante aclarar que el daño
se encuentra cronificado y que el mismo se encuentra configurado, y correspondiendo a los
magistrados determinar dicho porcentaje conforme las valoraciones efectuadas por los
profesionales, considero que el mismo es el que invoca la parte actora en su escrito de
demanda, esto es el cinco (5) %.
Al respecto se ha sostenido que "la incapacidad laboral, al igual que la relación de
causalidad entre daño y trabajo, no son conceptos netamente médicos, sino también
jurídicos, en los cuales interviene el criterio del sentenciante formado a la luz de todas las
constancias de la causa ..." (STJRNS3: Se. 81/97 "TECHINT COMPAÑIA TECNICA
INTERNACIONAL SACI" Se. 121/08 "RAILAF" Se. 89/17 "RODRIGUEZ").
En consecuencia, el total de la incapacidad obrera a considerar por ambos daños es
del 19% de la TO, correspondiendo condenar a la demandada a abonar las indemnizaciones
previstas en la L.R.T.
5. Planilla de liquidación: Ahora bien, determinado el porcentaje de incapacidad
corresponde formular la correspondiente liquidación. A dichos fines diré que en virtud del
porcentaje de incapacidad determinado del 19% de la TO, la prestación dineraria debe ser
enmarcada en el art. 14 inc. 2 apartado “a” por lo cual en primer lugar debe determinarse el
Ingreso base a tener en cuenta para el cálculo, el cual tal como lo anticipe al tratar la
inconstitucionalidad del art. 12 de la Ley N° 24.557 será actualizado por RIPTE desde la
fecha del evento dañoso y hasta el dictado de la sentencia o hasta el último índice
publicado, el cual será dividido por el índice del infortunio lo que da un coeficiente de
ajuste que debe ser multiplicado por el I.B.M. histórico.
Conforme los recibos obrantes en autos, tomando los mismos sin descuentos de
ley y realizado el cálculo correspondiente por el periodo determinado de diciembre de
2011 a noviembre de 2012, me da como resultado un I.B.M. de $10.299. El RIPTE vigente
a la fecha del siniestro, es decir diciembre de 2012 es de 798.50 mientras que el último
publicado es de julio de 2022 siendo de 17.009,60 por lo que el coeficiente es de 21.30.
Actualizado el I.B.M. conforme el coeficiente de ajuste me da un I.B.M. actualizado por
RIPTE de $219.368.
Aplicando la fórmula del art. 14 inc. 2 apartado “a” tenemos que: multiplicar
el I.B.M. por 53, por el porcentaje de incapacidad 19% y por un coeficiente que resulta de
dividir 65 por la edad del trabajador al momento del siniestro -61 años- = $ 2.353.890.
Comparado ese monto con el piso establecido por el art. 4 de la
Resolución 34/2013 que establece que para el período comprendido entre el día 26 de
octubre de 2012 y 28 de febrero de 2013 inclusive, el cálculo de la indemnización que
corresponda por aplicación del art. 14 inc. 2 ap. a) y b) de la Ley N° 24.557 y sus
modificatorias, no podrá ser inferior al monto que resulte de multiplicar $369.630 por el
porcentaje de incapacidad, lo cual nos da una suma de $ 70.229,70, resulta este último
inferior al primer monto por lo cual corresponde establecer que el monto indemnizatorio
que se le adeuda al actor por el accidente laboral que le provocó un 19% de la TO,
asciende a la suma de PESOS DOS MILLONES TRESCIENTOS CINCUENTA Y TRES
MIL OCHOCIENTOS NOVENTA ($ 2.353.890).
La actora también reclama la indemnización adicional del art. 3 de la Ley
N° 26.773, la cual es procedente, por lo que corresponde adicionar por este rubro la suma
de $470.778.
En virtud de ambos conceptos, corresponde condenar al demandado a
pagar la suma de PESOS DOS MILLONES OCHOCIENTOS VEINTICUATRO MIL
SEISCIENTOS SESENTA Y OCHO ($ 2.824.668) en concepto de indemnización
prescripta por el art. 14 inc. 2 apartado “a” de la Ley N° 24.557 y art. 3 de la Ley N°
26.773 generados por el accidente laboral padecido por la actora el 11 de diciembre de
2012.
6. Intereses: Respecto a la tasa a emplear para determinar los intereses, entiendo
que la misma debe resguardar la intangibilidad de las acreencias debidas a la actora
manteniendo incólume su crédito. Asimismo debe tenerse en cuenta que el I.B.M. utilizado
para formular la liquidación se encuentra actualizado por RIPTE al mes de julio, último
índice publicado, por lo que considero justo y equitativo, que la suma adeudada devengue
intereses desde el mes de agosto y hasta su efectivo pago. Al respecto, estimo prudente
establecer que para la actualización del monto por el cual prospera la demanda, se aplique
la Tasa Activa del Banco Nación desde que el crédito es debido y hasta su efectivo pago.
7. Costas: Deberán ser soportadas en su totalidad por la parte demandada, ello por
aplicación del principio objetivo de la derrota, pues no concurren en el caso circunstancias
de excepción que me habiliten a apartarme fundadamente de dicha regla.
8. Honorarios profesionales: La Ley N° 5724 prescribe en sus arts. 25 y 26 la forma de
calcular los honorarios, estableciendo específicamente el art. 26 que en los juicios por
cobros de sumas de dinero, a los fines de la regulación, debe tenerse como base regulatoria
el monto de la demanda o en su defecto la liquidación que resulte de la sentencia,
debidamente integrada con los intereses devengados. Por otro lado, corresponde traer a
colación lo prescripto por el art. 119 del C.P.T. el cual expresa la liquidación será
practicada por el juzgado “una vez recibidos los autos de la Cámara o consentida o
ejecutoriada la sentencia”. En virtud de ello, y haciendo una interpretación armónica de
ambas normativas, es dable concluir que me encuentro imposibilitada en esta instancia de
regular los honorarios atento carecer de base actualizada para ello, y, sin perder de vista lo
establecido por el art. 20 de la Ley 5724, se resuelve diferir la regulación hasta tanto haya
base firme que me permita
practicarla. Por los
fundamentos expuestos, citas legales, doctrina y jurisprudencia invocadas.
Por todo lo expuesto:
FALLO:
I)Rechazar la excepción de prescripción interpuesta por la
demandada -Estado Provincial-, conforme lo expuesto en el considerando 1).
II) Declarar la inconstitucionalidad del art. 12 de la Ley N° 24.557 y
rechazar el planteo de inconstitucionalidad del art. 2 párrafo 3 de la Ley N° 26.773
conforme lo resuelto en el considerando 2).
III) Hacer lugar a la demanda interpuesta por Teresita del Valle Leiva,
DNI Nº 10.241.168, condenando al Estado Provincial la suma de PESOS DOS
MILLONES OCHOCIENTOS VEINTICUATRO MIL SEISCIENTOS SESENTA Y
OCHO ($ 2.824.668) en concepto de indemnización prescripta por el art. 14 inc. 2
apartado “a” de la Ley N° 24.557 y art. 3 de la Ley N° 26.773 generados por el
accidente laboral padecido por la actora el 11 de diciembre de 2012, dentro los
diez días de encontrarse firme esta sentencia, conforme lo explicitado en los
considerando 3), 4) y 5).
IV) Aplicar al monto por el que prospera la demanda, los intereses conforme lo
explicitado en el considerando 6).
V) Imponer las costas del presente proceso a la demandada conforme el
considerando 7).
VI) Diferir la regulación honorarios profesionales de los letrados de la
parte actora y demandada conforme considerando 8).
VII) Protocolicese, notifíquese a las partes, oportunamente archívese.
Poder Judicial de la Nación CÁMARA NACIONAL DE
APELACIONES DEL TRABAJO - SALA V Expte. Nº CNT 10048/2012/CA1
SENTENCIA DEFINITIVA 84.277 AUTOS: “TORRES GERMÁN AURELIO
C/ASOCIART ART SA Y OTRO S/ACCIDENTE-ACCIÓN CIVIL” (JUZGADO Nº 23)
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital federal de la República Argentina, a los
22 días del mes de julio de 2020 se reúnen los señores jueces de la Sala V, para dictar la
sentencia en esta causa, quienes se expiden en el orden de votación que fue sorteado
oportunamente, la Dra. BEATRIZ E. FERDMAN dijo: Contra la sentencia de fs. 304/308
que hizo lugar a la demanda por reparación integral contra el empleador y contra la
aseguradora, apelan ambas: el primero a fs. 318/327, la segunda a fs. .335/340, el actor a
fs. 310/316, y la perito contadora a fs. 309. Se contestaron agravios a fs. 328/332, fs. 334 y
a fs. 341/345 y fs. 348/357. I. Por razones de método iniciaré el análisis de los agravios del
empleador, que cuestiona primer lugar, el rechazo de la excepción de prescripción que
opuso al contestar la demanda. Critica la decisión de la magistrada de grado de comenzar a
computar el plazo prescriptivo de la acción a su respecto, a partir del 18/6/2010, fecha en la
cual el actor inició las actuaciones que tramitaron ante el Juzgado de Primera Instancia del
Trabajo N° 25 y por el cual reclamó contra la aseguradora la prestación de la ley sistémica,
y a la que se le otorgó efectos interruptivos del curso de la prescripción. Sostiene el
apelante que dicha demanda por ley 24.557 si bien pudo tener esos efectos con respecto a
la ART, ello no se extiende a su respecto en tanto ninguna participación tuvo en esa causa,
de hecho carecía de legitimación pasiva para intervenir en ella ,y no estaba obligado a las
prestaciones allí previstas; y que la acción de estas actuaciones encierra una pretensión
jurídica completamente distinta de aquélla, razones por las cuales nunca hubiera tenido
efectos para interrumpir el curso de la prescripción en relación con su parte. Insiste en los
argumentos que desplegó oportunamente en su defensa, en el sentido de que siendo que el
actor denunció en la demanda que el día 3/4/2009 tuvo lugar el hecho que puso en
evidencia su afección columnaria, y que derivó en la denuncia ante la aseguradora,
recibiendo las prestaciones en especie, queda claro que fue en esa oportunidad en que el Sr.
Torres tomó conocimiento de su dolencia; o en la mejor de los supuestos para el actor, ello
ocurrió cuando le fue comunicada el alta médica, el 9/6/2009, -aun cuando ello fue sin
incapacidad, ya que fue el disparador del reclamo en la justicia por las prestaciones
dinerarias
Pues bien, atendiendo el modo en que la parte actora fundó sus
pretensiones, en el caso de autos se da el supuesto de obligaciones concurrentes, en el cual
la causa de cada una de ellas -responsabilidad objetiva, fundada en el art. 1113 Código
Civil y responsabilidad subjetiva, fundada en el art. 1074 de dicho cuerpo legal-, es
distinta. La Corte Suprema de Justicia de la Nación reiteradamente ha sostenido que las
obligaciones concurrentes, también denominadas in solidum, son las que se caracterizan
por la existencia de un solo acreedor, un mismo objeto, pero distintas causas con relación a
cada uno de los deudores (conf. CSJN 25/09/2001), “Ahumada Lía Isabel c/ Buenos Aires,
Provincia de y otros”, 23/5/2006; “Tortorellli Mario Nicolás c/ Buenos Aires Provincia de
y otros”, entre otros). En concreto, tratándose de obligaciones concurrentes la prescripción
actúa de forma independiente para cada deudor por no resultar de aplicación los arts. 713 y
3994 del Código Civil (vigente al momento de los hechos). Siendo ello así, la tesitura del
empleador en orden a que corresponde realizar un análisis diferenciado respecto de los
actos interruptivos del curso de la prescripción con relación a cada uno de los reclamados,
resulta procedente; y en esta inteligencia, por otra partes, considero que le asiste razón
cuando sostiene que el inicio de aquellas actuaciones contra la aseguradora con
fundamento en la ley 24.557, no es un acto que resulte hábil a los fines de considerar el
cómputo de la prescripción a su respecto, porque efectivamente, no se trató de una acción
que estuviera dirigida contra su parte como así tampoco hubiera podido tener participación
en ese litigio, en virtud de marco normativo propio y específico que regula dichos
reclamos. Sentado ello y en orden al punto de partida del plazo prescriptivo, cabe recordar
que tal como reiteradamente se ha establecido con criterio que comparto, el plazo de
prescripción solo puede comenzar a correr desde el momento en que el trabajador tiene
conocimiento o debió tenerlo de su incapacidad y de su relación de causalidad con la
prestación de las tareas (cfr. Vázquez Vialard Antonio. “La responsabilidad en el derecho
del trabajo”, pág. 655) Es decir, para determinar el punto de partida de la prescripción , el
principio tradicional es que aquél comienza a correr cuando la acción nace, ya que la
jurisprudencia ha entendido que, lo que la ley indemniza, no son enfermedades o lesiones,
sino incapacidades definitivas, y por esta razón, el cómputo del plazo de prescripción, se
empieza a contar con la existencia de estas últimas, ya que lo decisivo es que el trabajador
tenga certeza del daño o razonable posibilidad de su conocimiento (Dictamen Nª 50.953
del 11/8/2010, en autos “Arteaga Muñoz Fidel c/ Saneamiento y Urbanización SA s/
accidente”, que fuera compartido por la Sala VI –SD Nª 62.717 del 15/3/2011).
En tal sentido, la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha
establecido que el curso de la prescripción comienza desde que el actor tomó conocimiento
del hecho dañoso y que ello no requiere noticia subjetiva y rigurosa, pues tal exigencia se
satisface con una razonable posibilidad de información en la medida en que ese plazo no
puede ser sujetado a la discreción del acreedor, supliendo –inclusive- su propia inactividad
(Fallos: 256/87; 293:347; 303:851; 314:1854entre muchos). En efecto, si bien es cierto que
en los casos de responsabilidad extracontractual el plazo de prescripción se computa, en
principio, desde la producción del hecho generador del reclamo, su nacimiento está
subordinado al conocimiento por parte del acreedor de ese hecho y del daño proveniente de
él, conocimiento que debe ser real y efectivo (Fallos: 289:267; 293:347; 303:384;
308:2494), asumiendo desde ese momento el perjuicio carácter cierto y susceptible de
apreciación para el reclamante (Fallos: 307:771 y 2048). Así entonces, y considerando los
elementos reunidos en esta acción con fundamento en el derecho común, entiendo que con
relación a la recurrente, debe tomarse como punto de partida del plazo prescriptivo la fecha
en la que el actor recibió el alta médica por parte de la aseguradora -esta fue, el 9/6/2009
(ver a fs. 7 in fine; es decir, 68 días después del inicio del tratamiento médico otorgado).
En efecto, las particulares circunstancias de la causa, desde mi parecer, ponen en evidencia
que el actor ya con anterioridad al inicio de aquellas actuaciones reclamando las
prestaciones dinerarias de la ley 24.557 tenía conocimiento de la magnitud del daño que
padecía y su relación con el trabajo. Es un hecho indiscutible en esta causa que el
accionante adjudicó a ese episodio del 3/4/2009 el carácter revelador -si se quiere- de la
patología por la que reclama, producto de las características de las tareas que desarrollaba
para su empleador. Así, a fs. 7 explicó que ese día mientras se encontraba tirando residuos
y escombros de una reforma que se había hecho en el centro comercial en el que se
encontraba prestando servicios, al agacharse y levantar con esfuerzo un pedazo de
escombro de 30 ks. aproximadamente, sintió un fuerte tirón en la espalda que lo dejó
inmovilizado e imposibilitado de seguir cumpliendo sus tareas; al no cesar el dolor, el
empleador efectuó la denuncia a la ART, quien receptó la denuncia y brindó prestaciones
durante 68 días, hasta que se le otorgó el alta médica, sin incapacidad, pese a según los
propios dichos del accionante: “…haber quedado con secuelas incapacitantes…producto
directo de las tareas realizadas..”. Y en tal inteligencia, es que expuso (a fs. 8) que fue,
“por este accidente” que promovió la demanda contra la ART en procura del
reconocimiento de la patología y pago de las prestaciones de la ley 24.557.
Bajo tales premisas, y a la luz de los propios términos de la
demanda, resulta claro que el actor tomó conocimiento de su estado incapacitante y de su
relación con el trabajo a partir de la fecha de alta médica recibida por parte de la ART. En
virtud de todo ello, y teniendo en cuenta la fecha de alta médica (9/6/2009) y la de
interposición de la demanda (26/3/2012, ver cargo a fs. 28 vta.), debe concluirse que la
acción contra el empleador se encuentra prescripta. No soslayo que el accionante también
dijo que ante el alta médica debió reintegrarse a sus labores, y que ese reingreso solo
agravó su cuadro (a fs. 7 vta.), pero tal circunstancia en nada altera aquella conclusión a
más que se repare que el relato del propio accionante se situó en ese episodio del 3/4/2009
y en la posterior alta médica (que dijo, fue otorgada sin fundamento alguno), para ubicar la
fecha en que tomó conocimiento de padecer una lumbalgia post esfuerzo y la imposibilidad
de seguir realizando sus tareas habituales. Y por ello, tampoco podía afirmarse
válidamente, como lo pretendió el actor en su demanda, que la toma de conocimiento de su
minusvalía recién tuvo lugar con la notificación de la pericial médica producida en
aquellas actuaciones por prestaciones de la ley 24.557, ya que de admitirse esta posición si
no mediara reclamo o un procedimiento administrativo las acciones relativas a accidentes
serian prácticamente imprescriptibles ya que sería necesario un juicio y una sentencia para
conocer la minusvalía. Así entonces, a los fines de computar el plazo prescriptivo con
respecto del empleador, y de conformidad las constancias de la causa, se desprende que el
primer acto válido a tales fines luego del alta médica (9/6/2009), fue el de inicio de las
actuaciones administrativas ante el SECLO, con fecha 15/11/2011, según fs. 3; con lo cual
cabe concluir que a esa fecha ya había transcurrido el plazo prescriptivo y sabido es que los
hechos suspensivos se aplican a la prescripción en curso y no a la vencida. Por todo lo
expuesto, es que debe hacerse lugar a la excepción de debe prescripción opuesta por Clean
Baires SA por lo que la demanda será desestimada a su respecto. Oportunamente,
reformularé las costas y los honorarios en esa acción. II. Sentado ello, corresponde
entonces, abocarse al tratamiento de los agravios de la aseguradora. Así las cosas, y con
relación al primero de los planteos que deduce la ART, a fs. 335 vta./336 -y en el cual
aduce la inviabilidad del reclamo por reparación integral frente al anterior iniciado por las
prestaciones de la ley sistémica, con sentencia firme y por el cual ya abonó el crédito por el
que resultó condenada-, señalo que el mismo no podrá prosperar. 4 Fecha de firma:
22/07/2020
En efecto, según jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de
la Nación “el sometimiento de una persona a determinados preceptos de una ley no
implica, necesariamente su inhabilidad para impugnar otros del mismo cuerpo legal (…)
(CSJN C 4154 XXXVIII “Cachambí Santos c/ Ingenio Río Grande SA” del 12/6/2007), de
lo que se sigue que “(…) No existe impedimento alguno en que la víctima de un accidente
laboral luego de percibir la indemnización a cargo de la aseguradora de riesgos del trabajo,
pretenda obtener una reparación por parte del empleador y plantear la invalidez
constitucional de las normas que se opongan (art. 39 inc. 1 LRT) puesto que la percepción
de la reparación tarifada solo importa –para el reclamante- el sometimiento voluntario a las
normas relativas a dicha reparación más no al resto de las disposiciones de la LRT sin que
exista interdependencia o solidaridad inexcusable entre unas y otras” (CSJN L. 334
XXXIX “Llosco Raúl y otra c/ Irmi” del 12 de junio de 2017, Fallos 330:2696). En
definitiva el hecho de que el actor hubiese reclamado con fundamento en la ley 24.557 no
importa renuncia a efectuar una impugnación constitucional ni excluye la posibilidad de
accionar con fundamento en las disposiciones del Código Civil (cfr., caso “Llosco” citado).
En consecuencia, deviene improcedente la postura de la aseguradora en orden a que estaría
abonando dos veces por la misma patología que ya habría sido abonada en aquellas
actuaciones, ya que tal como se viene explicando la percepción de la indemnización
prevista por la ley 24.557 no obsta a la posibilidad de accionar por la vía de derecho
común, debiendo considerarse como pago a cuenta del total adeudado (cfr. art. 260 LCT).
Así entonces, y al amparo de la doctrina emanada de nuestro más Alto Tribunal en
“Aquino Isacio c/ Cargo Servicio SA” del 21/9/2014, y los citados casos “Llosco Raúl
c/Irmi SA” y “Cachambí Santos c/ Ingenio Río Grande SA” del 12/6/2007, entre otros), el
actor se encontró habilitado a interponer dos reclamos derivados de un mismo hecho –
atento la inexistencia de una regla regulatoria-, la propia de la ley especial y la del Código
Civil en lo que se denominó “cúmulo de acciones y complementariedad de las
indemnizaciones” a cargo del asegurador y del causante del daño. Al no resultar aplicable a
norma que reglamente la opción excluyente, el agravio de la ART es inaudible. En cuanto
al descuento de la suma que la ART abonó, de $ 61.049,70 en virtud de la condena
obtenida en aquél expediente por ley 24.557 (planteo que se deduce también en este
punto), debe señalársele al quejoso que el mismo fue ordenado expresamente por la
magistrada de grado y realizado, tal como se desprende de fs. 308, último párrafo; dicha
circunstancia entonces, determina que el agravio, en este aspecto y de acuerdo con el
marco en que fue deducido, resulte abstracto y por lo tanto inoficiosa su consideración
Por razones de economía procesal, entiendo oportuno referirme en
este punto también, al agravio de fs. 339 y vta, por la valoración de la pericial médica y
sobre cuya base se le reconoció al actor incapacidad psicofísica vinculada con los sucesos
de autos. Respecto de ello, cabe recordarle a la aseguradora apelante, que el hecho de que
el actor presente disminución en su capacidad física y psicológica (más allá del porcentaje
de incapacidad que se haya determinado en las periciales médicas en cada expediente, con
base en diferentes aspectos y/o circunstancias evaluadas por los profesionales y el estado
de salud práctica del trabajador al momento de cada examen médico), es un presupuesto
que ya viene reconocido en aquel expediente por ley 24.557, y que se proyecta
ineludiblemente a esta causa por reparación integral, y ello así, porque se trata de un solo
accidente o enfermedad, es decir, no existe una incapacidad laboral diferente o distinta de
acuerdo al régimen indemnizable en virtud del cual se acciona (sin perjuicio , sino una
diferente extensión de la reparación. Dicho ello, y en lo que concierne a la pericial médica,
producida a fs. 149/156, la perito médica diagnosticó que el actor presenta lumbociatalgia
con alteraciones clínicas y radiográficas y/o electormiográficas leves a moderadas que lo
incapacitan en el 10% de la total obrera; y que sumados los factores de ponderación se
eleva al 12,53%. A ello, le adicionó el 10% t.o. por padecer una reacción vivencial anormal
neurótica grado II. La recurrente discrepa con la valoración que se efectuó de dicho
informe pericial, porque dice que en ningún momento se tuvo en cuenta la impugnación
que formuló con fecha 12/11/2015; sin embargo, en la causa no consta agregada esa
presentación a la que alude la ART. En efecto, la pericial médica recibió impugnación por
parte del empleador –a fs. 161/162 exclusivamente-, de la cual se le corrió vista a la perito
médica –fs. 164-, quien la contestó a fs.165/167; de ésta también se corrió vista a las partes
(auto de fs. 170), sin que mereciera alguna objeción en esa oportunidad. Es recién en el
escrito de alegato de fs. 299 y vta., que la ART hizo mérito del informe pericial médico,
argumentando contra las conclusiones médicas allí expuestas: así, respecto de las lesiones
físicas que presenta el actor, sostuvo que son de naturaleza degenerativa y crónicas, que
encuentran causa en factores metabólicos, inflamatorios y endócrinos y predisposición
hereditaria; y en el aspecto psíquico, cuestionó que sea utilizado un criterio amplio para su
determinación, cuando debieron descartarse aspectos ajenos al infortunio, conceptos que
son los que reitera ahora en su memorial para sostener su crítica. Pero dichos
cuestionamientos no resultan adecuados para rebatir las consideraciones médico científicas
expuestas en el informe pericial médico, que se basó 6 Fecha de firma: 22/07/2020
Firmado por: LAURA MATILDE D'ARRUDA, SECRETARIO DE CAMARA Firmado
por: BEATRIZ E. FERDMAN, JUEZ DE CÁMARA Firmado por: GRACIELA LILIANA
CARAMBIA, JUEZ DE CÁMARA #20807450#262354798#20200722110832301 Poder
Judicial de la Nación CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO -
SALA V en el examen psicofísico del accionante, antecedentes de la causa, estudios
médicos complementarios y de todo lo cual se da cuenta en el informe. Así, tomando en
cuenta lo normado por los arts. 386 y 477 del C.P.C.C.N. y que no se ha acompañado
prueba alguna que conduzca en forma fehaciente e inequívoca a la detección de algún error
o el inadecuado uso que la perito ha hecho de su conocimiento científico, cabe otorgar al
informe presentado pleno valor probatorio en la medida indicada. Si bien resulta exacto
que el juicio de causalidad sobre la base del informe médico es siempre jurídico lo
concreto es que las características de las tareas desarrolladas por el actor vienen
acreditadas en la sentencia de grado con base en las declaraciones testimoniales (ver a fs.
306), y esta decisión, además, llega firme en tanto que la aseguradora no ha formulado
ningún cuestionamiento contra la prueba testimonial allí analizada. Cabe resaltar por otra
parte, que las circunstancias en que dichas tareas eran prestadas y la propia actividad
desarrollada por el trabajador que implicaron la consiguiente participación física y
potencial riesgo ergonómico, actuaron eficazmente como factores desencadenantes del
resultado. Por cierto, pongo de relevancia que la aseguradora en ningún momento
controvierte la inclusión de los factores de ponderación y que fueron considerados por la
magistrada de grado a los fines de determinar el porcentaje de incapacidad indemnizable,
por lo que lo resuelto en el caso –y por la ausencia de cuestionamiento específico- deberá
mantenerse por llegar firme la decisión en ese aspecto. III. En lo que concierne a la
condena con fundamento en el art. 1074 Código Civil –vigente al momento de los hechos-,
como se dijo en el punto anterior, llega firme a la alzada las características de las tareas que
cumplía el accionante – y corroboradas por las declaraciones testimoniales de Tiseira , fs.
220; y De Gaetano, fs.222, meritadas en primera instancia, a fs. 306, y que se reitera, no
fueron objeto de cuestionamiento por el recurrente-, como también –por las
consideraciones vertidas en los puntos anteriores- el episodio que sufrió el actor en
oportunidad de encontrarse prestando servicios el día 3/4/2009. Sentado ello, se observa
que los argumentos de la defensa de la quejosa, giran en torno a que no se encuentra
demostrado que hubiera incumplido obligación alguna a su cargo en materia de higiene y
seguridad; que no es la ART el obligado directo y principal en el cumplimiento de las
nomas en esa materia, sino que ello es deber del empleador; y que se han omitido señalar
los motivos que configurarían el nexo de causalidad jurídicamente relevante, lo que torna
arbitraria la sentencia a su respecto.
Pero adelanto que la solución adoptada en la instancia de grado
deberá confirmarse. Digo ello en el marco de lo que fue el fundamento de la sentencia y el
de la apelación, y que en función de aquél ésta no constituye una crítica concreta ni
razonada de los aspectos de la sentencia que consideraba equivocados (art. 116 LO). No
obstante ello, a fin de salvaguardar el derecho de defensa del apelante, debo puntualizar
que las constancias probatorias arrimados a este proceso –en rigor, las omisiones en tal
sentido-, me llevan a coincidir con las conclusiones que fundaron el decisorio apelado. . En
efecto, en la sentencia la magistrada de grado señaló un fundamento concreto, de porqué se
configuraba en el caso el presupuesto de responsabilidad de la aseguradora para
responsabilizarla por reparación integral –y que la apelante soslaya completamente en su
escrito memorial-: este fue que la ART no había acreditado cuáles fueron las medidas de
prevención adoptadas para evitar riesgos laborales, y específicamente en cuanto a estudio
ergonómico del puesto de trabajo del actor y en cuanto a la capacitación del mismo, como
la necesidad de los estudios periódicos de salud del trabajador reclamante, como así
también haber efectuado recomendaciones y en su caso, si estas fueron cumplimentadas y
en caso negativo, que hubiere denunciado ello ante la SRT. De la lectura del escrito inicial
se desprende que allí se le imputó a la aseguradora el incumplimiento de los deberes a su
cargo, señalándose expresamente no haber efectuado controles periódicos ni haber
indicado a sus asegurados las medidas de seguridad que deben tomar para prevenir
accidentes; también, no haber adoptado ninguna medida preventiva (ver a fs. 8 vta./9). Por
otra parte, no puede dejar se considerarse que si bien la aseguradora cumplió con la
negativa legal de los hechos invocados, en ninguna parte de su responde expuso las
medidas que adoptó en el cumplimiento de sus obligaciones con relación a los trabajadores
de su asegurada –ni del actor-; ni acompañó alguna documentación que dé cuenta de las
medidas implementadas y en su caso, las recomendaciones efectuadas (ver a fs. 55/64).
Cabe recordar que el art. 4 en el apartado 1 de la Ley de Riesgos del Trabajo prevé que
“los empleadores y los trabajadores comprendidos en el ámbito de la LRT, así como las
ART están obligados a adoptar las medidas legalmente previstas para prevenir eficazmente
los riesgos del trabajo”. Asimismo el art. 31 en el apartado 1 inc. c) dispone que las
Aseguradoras de Riesgos del Trabajo “promoverán la prevención, informando a la
Superintendencia de Riesgos del Trabajo acerca de los planes y programas exigidos a las
empresas” El marco fáctico descripto y que llega firme a esta alzada, no permite tener por
cumplimentada las obligaciones a cargo de la aseguradora, teniendo en cuenta que el
decreto 170/96 en su art. 19 establece que “las aseguradoras deberán
realizar actividades permanentes de prevención de riesgos y control de las condiciones y
medio ambiente de trabajo. A tal fin deberán (…)" y el art. 18 de dicha normativa dispone
que las aseguradoras deberán brindar asesoramiento y ofrecer asistencia técnica a los
empleadores, en las siguientes materias: "a) Determinación de la existencia de riesgos y
sus potenciales efectos sobre la salud de los trabajadores en el o los establecimientos del
ámbito del contrato (...) c) " Selección de elementos de protección personal", En el caso, se
verifican –cuanto menos- incumplimientos a la normativa de la ley 19587, que permiten
responsabilizar a la aseguradora demandada. Repárese que la modalidad del trabajo
impuesto por el empleador le ocasionó al actor la incapacidad que porta y que
evidentemente no se adoptaron medidas se seguridad adecuadas o idóneas en un puesto de
trabajo con una alta probabilidad de riesgo. Desde esta perspectiva resulta evidente que
existió una conducta negligente de la aseguradora consistente en la falta de adopción de
medidas preventivas adecuadas. Tal como antes señalara la modalidad del trabajo impuesto
le causó las patologías que porta, por lo que la ART debió demostrar que le exigió a la
empleadora el cumplimiento de las normas de seguridad con relación al puesto de trabajo
del accionante y ante los incumplimiento hacer la denuncia a la Superintendencia de
Riesgos del Trabajo, pero por lo señalado por la jueza de grado, ello ocurrió en autos en
forma adecuada, verificándose el incumplimiento a las normas preventivas (cfr art. 4 ley
24.557) ocasionando un daño al trabajador que de otra manera no se hubiere producido,
por lo que cabe concluir que en el caso los incumplimientos de la ART demandada
guardan nexo de causalidad adecuada con los daños sufridos. En tal contexto, considero
que si la ART hubiera cumplido su deber legal cabalmente, casi seguramente la empresa
asegurada hubiera adecuado sus comportamientos en materia de prevención, por lo que en
el caso los incumplimientos guardan nexo de causalidad adecuados con los daños sufridos
(cfr. arts 512, 902, 1109 y 1074 del Código Civil vigentes al momento en que se
sucedieron los hechos y a la fecha de promoción de la demanda). En tal marco, resulta de
aplicación la doctrina sentada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en la causa
“Torrillo, Atilio Amadeo y otro c/ Gulf Gil Argentina S.A. y otro” del 31 de marzo de
2009 donde expuso que la normativa citada permite inferir entonces, a diferencia de los
sistemas legales precedentes, que no sólo los empleadores están obligados a adoptar
medidas para prevenir los infortunios laborales, sino que las ART también son sujetos
pasivos de esta carga. Por eso dice la Corte Suprema ” que las ART no obstante “ser de
entidades de derecho privado se destacan como sujetos coadyudantes para la realización
plena en materia de prevención de accidentes y enfermedades laborales, que es el objetivo
principal de la ley como lo
expresa el artículo 1ero. cuando señala que “son objetivos de la Ley
sobre Riesgos del Trabajo (LRT) reducir la siniestralidad laboral a través de la prevención
de los riesgos derivados del trabajo”. (considerando 7mo del voto de la mayoría) Nuestro
más Alto Tribunal estableció la posibilidad de condenar civilmente a la ART respecto a los
daños laborales, siempre “que se demuestre que exista un nexo de causalidad adecuado
(excluyente o no) entre dichos daños y la omisión o cumplimiento deficiente” por parte de
la ART de sus deberes legales “ (considerando 8 del voto de la mayoría), determinando que
esta responsabilidad civil no se ve exonerada por el hecho de que las ART no puedan
obligar a las empleadoras aseguradas a cumplir las normas de seguridad, ni impedir que
éstas ejecuten determinados trabajos peligrosos al no tener facultades sancionatorias. Lo
relevante para la Corte de donde deriva la responsabilidad civil indemnizatoria de las ART,
es algo que “antecede a ello esto es prevenir los incumplimientos” para que los riesgos
puedan evitarse. Además pone de relieve que también pesa sobre la ART la obligación de
denunciar ante la SRT, los incumplimientos de sus aseguradas. Desde esta perspectiva, la
condena en el marco del derecho común debe ser confirmada. IV. Los agravios del actor,
por su parte, cuestionan el monto de la indemnización determinada en primera instancia,
por reducida, pero también por el error incurrido al considerar la edad que tenía al
momento del episodio del 3/4/2009, siendo que se computaron 37 años de vida útil cuando
correspondía 51 –el actor nació el 3/9/1984, conforme fs. 2 y 6-, error de tipeo evidente
que debe ser subsanado por el Tribunal. En orden a este tópico, cabe destacar que su
determinación, cuando se ha optado por la vía del derecho común, queda librada al
prudente arbitrio judicial ya que en el contexto indemnizatorio del derecho civil el juez se
encuentra facultado para determinar el monto de condena sin estar obligado a utilizar
fórmulas o cálculos matemáticos. En virtud de ello y en cuanto al monto de la reparación
del daño de la presente acción fundada en el derecho común debe tenerse en cuenta el
principio de reparación integral y plena, acogido en los arts. 1060, 1077, 1082 y 1113 del
Código Civil, vigente en el momento en que se produjeron los hechos. En tal contexto cabe
considerar las siguientes pautas: la edad del actor al momento del accidente, la
remuneración de éste, la índole del daño padecido, la incapacidad física atribuida, el lapso
estimado de vida útil (51 años) y el capital amortizable en dicho período de vida y las
características traumáticas del episodio (cfr. doctrina sentada por la Corte Suprema de
Justicia de la Nación del 8 de abril de 2008, "Arostegui Pablo Martín c/ Omega
Aseguradora de
Riesgos del Trabajo SA.A. y Pametal Plus y Compañía SRL"),
elementos que permiten compensar además de la pérdida de ganancia del actor, el lucro
cesante. Con estos parámetros y teniendo en cuenta esas circunstancias del caso y la
perspectiva de ganancia de la que el trabajador se vio privado, así como las diversas
circunstancias de índole económico-social, considero que el resarcimiento por daño
material debe fijarse en la suma de $200.000 y que involucra el daño físico, el lucro
cesante y la pérdida de chance. Toda vez que la acción instaurada involucra la petición de
la reparación integral del perjuicio padecido por el reclamante, considero que debe
confirmarse la condena por el resarcimiento del daño moral, según lo ha reconocido la
jurisprudencia uniforme de los tribunales que se consolida a través de la doctrina legal de
la sentencia plenaria Nro. 243 del 25/10/82 in re: “Vieites, Eliseo c/ Ford Motor Argentina
S.A.” en tanto es sabido que el daño moral no requiere prueba especial y que los jueces
gozan de un amplio criterio para su determinación. Por lo que teniendo en cuenta la
naturaleza de la dolencia y las circunstancias personales del actor, deviene adecuada la
suma de $ 40.000 por la indemnización por daño moral. A este total de $ 240.000
corresponde efectuarle el descuento de $ 61.049,70 abonado por la ART en virtud del
reclamo por ley sistémica, tal como viene realizado en primera instancia y consentido por
las partes, por lo que el capital que se derivará a condena en definitiva, es de $ 178.950,30.
Este último importe, se recuerda, devenga los intereses establecidos en la sentencia, a fs.
308 in fine y vta., tópico que llega firme a esta instancia en tanto no resultó materia de
apelación (conf. art. 277 CPCCN). V. La propuesta de mi voto, impone reformular la
decisión sobre costas y honorarios en la acción contra el empleador, que aquí se rechaza en
todas sus partes; y readecuar los establecidos en primera instancia por la acción que
prospera para adaptarlos al presente pronunciamiento (art. 279 CPCCN), lo que torna
inoficioso el tratamiento de los recursos al respecto. Así, con relación a Clean Baires SA,
propongo imponer las costas del juicio a cargo del accionante, porque en atención a la
suerte que ha tenido el reclamo a su respecto no encuentro mérito para eximirla
parcialmente de ellas (art. 68 CPCCN); y regular por los trabajos en primera instancia, a la
representación y patrocinio del actor y del demandado empleador, las sumas de $ 25.000 y
$ 40.000, respectivamente, (art. 38 LO y leyes arancelarias vigentes). En la acción contra
la ART, se mantiene la imposición de costas a cargo de ésta, solución que se hace
extensiva a las de alzada, en virtud de que ha resultado vencida en la contienda (art.68 cit.).
En materia de honorarios de primera instancia, aun con la
modificación del capital que se propicia, lo cierto es que los porcentajes establecidos a fs.
308 vta. lucen equitativos, teniendo en cuenta las tareas desarrolladas, su extensión, mérito
e importancia y el valor económico del litigio (art. 38 LO y leyes arancelarias vigentes),
con la aclaración de que se calcularán sobre le nuevo monto de condena (capital más
intereses). VI. Por los trabajos de alzada se propone regular a la representación y patrocinio
del actor, de la ART y del empleador, el 30% de lo que les corresponda por la anterior a los
abogados de cada parte (nueva ley arancelaria). LA DRA. GRACIELA LILIANA
CARAMBIA manifestó: Que por análogos fundamentos adhiere al voto de la señora Jueza
de Cámara preopinante. En virtud de lo que surge del acuerdo que antecede, el
TRIBUNAL RESUELVE : 1) Hacer lugar a la excepción de prescripción opuesta por
Clean Baires SA, y en consecuencia, rechazar la demanda a su respecto. 2) Dejar sin efecto
la decisión sobre costas y honorarios en esta acción, imponiendo las costas del juicio a
cargo del actor; y regular por los trabajos en primera instancia, a la representación y
patrocinio del actor y del empleador, las sumas de $ 25.000 y $ 40.000, respectivamente. 3)
Elevar el monto de la condena impuesta a Asociart ART SA en el marco del derecho
común, a la suma de $ 178.950,30 que devengará los intereses establecidos en origen. 4)
Imponer las costas del juicio en la acción contra la aseguradora, a cargo de ésta; y
confirmar las regulaciones de honorarios de primera instancia establecidos a fs. 308 vta.,
que se calcularán sobre el nuevo monto de condena (capital más intereses). 5) Regular los
honorarios por los trabajos en esta instancia, como se lo sugiere en el punto VI del primer
voto. 6) Regístrese, notifíquese, cúmplase con el art. 1 de la ley 26.856 Acordadas C.S.J.N.
15/13 punto 4) y 24/13 y devuélvase. Con lo que terminó el acto, firmando los señores
jueces por ante mí, que doy fe. Se deja constancia que el Dr. Néstor Miguel Rodriguez
Brunengo no vota en virtud de lo dispuesto por el art 125 LO. . MTD Beatriz E. Ferdman
Graciela Lilia

EXPRESO AGRAVIOS. SR. JUEZ DEL TRABAJO VI NOM


JUICIO: CARDOZO JUAN ENRIQUE C/ LUNA ARTURO RAMON Y OTROS S/
DAÑOS Y PERJUICIOS. EXPTE. N°. 1886/12 MIGUEL RUBEN MENDER, abogado
apoderado de la parte actora, a V.S. respetuosamente digo: I.- OBJETO. EXPRESO
AGRAVIOS Que siguiendo expresas instrucciones de mi mandante, es que vengo en legal
tiempo y forma a expresar Memorial de Agravios del recurso de apelación que me fuera
concedido en contra la Sentencia de fecha 09 de abril de 2021, recaída en autos, en merito
a los cuales solicito que se revoque la misma, haciendo lugar a la demanda incoada por el
actor contra Arturo Ramón Luna, Empresa Libertad S.R.L. y El Rayo Bus S.R.L., por el
acaecimiento del infortunio que causó daños psicofísicos al trabajador, en todas sus partes,
con costas a las contrarias, conforme a las consideraciones de hecho y de derecho que
seguidamente expondré. II.- FUNDAMENTOS DE LOS AGRAVIOS. La sentencia que se
impugna por la presente vía recursiva, me agravia porque contiene vicios de arbitrariedad
que son manifiestos y contradictorios, además el A Quo NO CUMPLIO con el deber de
resolver mediante un decisorio razonablemente fundado, lo que provoca que el presente
fallo deba ser repudiado y considerado como un acto disvalioso para el derecho, al haberse
quebrantado las reglas de la sana critica racional, vulnerando la unidad lógica - jurídica del
fallo, cuya parte dispositiva debió haber contenido un conclusión final y necesaria, como
consecuencia de una derivación razonada de la prueba recabada a la luz del derecho
vigente, pues la sentencia no está motivada ni fundada. Por ello, el fallo resulta desajustado
a derecho y contradictorio con la prueba ofrecida y producida por mi mandante en autos,
por lo que solicito que, en mérito a las constancias de autos, a los argumentos que
seguidamente se encuentran vertidos, consideraciones legales y a la jurisprudencia
imperante en la materia, que a continuación expondré, se haga lugar a la apelación
oportunamente impetrada y se revoque la sentencia, con expresa imposición de costas a la
contraria, en caso de oposición. La sentencia que por este acto se impugna causa gravamen
irreparable, a mi representado y adolece de vicios graves que la descalifican como acto
jurisdiccional válido por lo cual deberá ser revocada. Todo ello, en base a las
consideraciones de hecho y derecho que seguidamente se expresarán y las que suplirá el
elevado criterio de la Excelentísima Cámara de Apelaciones del Trabajo. Por lo tanto, el
déficit de la presente sentencia, se encuentra en la fractura de las reglas de la sana critica en
el juzgamiento del caso y en la valoración de los presupuestos fácticos y jurídicos. La
presente vía que se impetra, tiende a resguardar la garantía de defensa en juicio y el debido
proceso, toda vez que es requisito Constitucional que las sentencias deban encontrarse
“debidamente y correctamente fundadas” para que en verdad se llegue a una conclusión
razonada del derecho vigente, con aplicación a las circunstancias de la causa. (Morello,
Augusto M, La Casación, 19 Abeledo. Perrot, Bs As, 1993, pag. 191 y 192). El acto
jurisdiccional que se ataca, es decir la sentencia impugnada infringe a un adecuado y
correcto servicio de administración de justicia, derecho de todo justiciable que posee como
basamento a la Constitución Nacional, garantías del debido proceso, al vulnerarse (1) el
derecho de propiedad del actor; (2) el debido proceso ( al no ser oído); (3) la violación a un
adecuado servicio de administración de justicia, toda vez que un pronunciamiento tachado
por ser una sentencia arbitraria constituye una NO sentencia ( Carrio. El recurso
extraordinario por sentencia arbitraria, pag. 12 39 y ss). En esta causa, mi mandante se
presentó, a los fines de lograr una reparación integral por los daños psicofísicos
ocasionados por el OMNIBUS que estaba estacionado y en forma imprevista se pone en
movimiento siendo el momento que Luna hace una maniobra dando marcha atrás e
impacta al actor sometiendo en la parte de abajo del Colectivo, arrastrándolo. Es decir que
el vehículo automotor se pone en movimiento en circunstancias que el actor caminaba por
el interior del establecimiento. Esta parte se agravia por lo resuelto por el
EXPRESO AGRAVIOS. SR. JUEZ DEL TRABAJO VI NOM
JUICIO: CARDOZO JUAN ENRIQUE C/ LUNA ARTURO RAMON Y OTROS S/
DAÑOS Y PERJUICIOS. EXPTE. N°. 1886/12 MIGUEL RUBEN MENDER, abogado
apoderado de la parte actora, a V.S. respetuosamente digo: I.- OBJETO. EXPRESO
AGRAVIOS Que siguiendo expresas instrucciones de mi mandante, es que vengo en legal
tiempo y forma a expresar Memorial de Agravios del recurso de apelación que me fuera
concedido en contra la Sentencia de fecha 09 de abril de 2021, recaída en autos, en merito
a los cuales solicito que se revoque la misma, haciendo lugar a la demanda incoada por el
actor contra Arturo Ramón Luna, Empresa Libertad S.R.L. y El Rayo Bus S.R.L., por el
acaecimiento del infortunio que causó daños psicofísicos al trabajador, en todas sus partes,
con costas a las contrarias, conforme a las consideraciones de hecho y de derecho que
seguidamente expondré. II.- FUNDAMENTOS DE LOS AGRAVIOS. La sentencia que se
impugna por la presente vía recursiva, me agravia porque contiene vicios de arbitrariedad
que son manifiestos y contradictorios, además el A Quo NO CUMPLIO con el deber de
resolver mediante un decisorio razonablemente fundado, lo que provoca que el presente
fallo deba ser repudiado y considerado como un acto disvalioso para el derecho, al haberse
quebrantado las reglas de la sana critica racional, vulnerando la unidad lógica - jurídica del
fallo, cuya parte dispositiva debió haber contenido un conclusión final y necesaria, como
consecuencia de una derivación razonada de la prueba recabada a la luz del derecho
vigente, pues la sentencia no está motivada ni fundada. Por ello, el fallo resulta desajustado
a derecho y contradictorio con la prueba ofrecida y producida por mi mandante en autos,
por lo que solicito que, en mérito a las constancias de autos, a los argumentos que
seguidamente se encuentran vertidos, consideraciones legales y a la jurisprudencia
imperante en la materia, que a continuación expondré, se haga lugar a la apelación
oportunamente impetrada y se revoque la sentencia, con expresa imposición de costas a la
contraria, en caso de oposición. La sentencia que por este acto se impugna causa gravamen
irreparable, a mi representado y adolece de vicios graves que la descalifican como acto
jurisdiccional válido por lo cual deberá ser revocada. Todo ello, en base a las
consideraciones de hecho y derecho que seguidamente se expresarán y las que suplirá el
elevado criterio de la Excelentísima Cámara de Apelaciones del Trabajo. Por lo tanto, el
déficit de la presente sentencia, se encuentra en la fractura de las reglas de la sana critica en
el juzgamiento del caso y en la valoración de los presupuestos fácticos y jurídicos. La
presente vía que se impetra, tiende a resguardar la garantía de defensa en juicio y el debido
proceso, toda vez que es requisito Constitucional que las sentencias deban encontrarse
“debidamente y correctamente fundadas” para que en verdad se llegue a una conclusión
razonada del derecho vigente, con aplicación a las circunstancias de la causa. (Morello,
Augusto M, La Casación, 19 Abeledo. Perrot, Bs As, 1993, pag. 191 y 192).
El acto jurisdiccional que se ataca, es decir la sentencia impugnada
infringe a un adecuado y correcto servicio de administración de justicia, derecho de todo
justiciable que posee como basamento a la Constitución Nacional, garantías del debido
proceso, al vulnerarse (1) el derecho de propiedad del actor; (2) el debido proceso ( al no
ser oído); (3) la violación a un adecuado servicio de administración de justicia, toda vez
que un pronunciamiento tachado por ser una sentencia arbitraria constituye una NO
sentencia ( Carrio. El recurso extraordinario por sentencia arbitraria, pag. 12 39 y ss). En
esta causa, mi mandante se presentó, a los fines de lograr una reparación integral por los
daños psicofísicos ocasionados por el OMNIBUS que estaba estacionado y en forma
imprevista se pone en movimiento siendo el momento que Luna hace una maniobra dando
marcha atrás e impacta al actor sometiendo en la parte de abajo del Colectivo,
arrastrándolo. Es decir que el vehículo automotor se pone en movimiento en circunstancias
que el actor caminaba por el interior del establecimiento. Esta parte se agravia por lo
resuelto por el sentenciante de primera instancia en Sentencia de fecha 09 de abril de 2021.
Dicha Sentencia, en su parte resolutiva, ha dispuesto: I- RECHAZAR LA DEMANDA por
daños y perjuicios incoada por Juan Enrique Cardozo, DNI n° 17.239.083, con domicilio
en Pje. Chubut n° 1889 de esta ciudad capital, provincia de Tucumán, contra Arturo
Ramón Luna, DNI N° 10.342.095, domiciliado en calle s/n Barrio San Roque, San Pablo,
provincia de Tucumán, contra el Rayo Bus SRL, CUIT 30-70918982- 0, con domicilio en
calle Corrientes n° 45, de san Miguel de Tucumán, Empresa Libertad SRL, CUIT 30-
54650015-19, domiciliada en Pasaje Álvarez Thomas n° 2440, de esta ciudad capital y
contra Mutual Rivadavia de Seguros de Transporte Público de Pasajeros, con domicilio en
calle 7, n° 755 de la ciudad de La Plata, provincia de Buenos Aires, conforme se considera.
En consecuencia, se absuelve a las mismas de los rubros reclamados consistentes en lucro
cesante, daño emergente –indemnización
por incapacidad-, reintegro de gastos, pérdida de chance, daño moral
y daño psicológico. II- DECLARAR ABSTRACTO el tratamiento de la defensa de falta de
acción interpuesta por Empresa Libertad SRL, conforme se considera. III- DECLARAR
ABSTRACTO el planteo de inconstitucionalidad del monto de franquicia incoado por la
codemandada El Rayo Bus SRL, conforme se considera. IV- COSTAS: conforme se
considera. V- HONORARIOS: 1) Al letrado Miguel Mender, la suma de $36.610 (pesos
treinta y seis mil seiscientos diez), por la reserva de hojas 141, la suma de $3.661 (pesos
tres mil seiscientos sesenta y uno), por la reserva de hojas 380/381, la suma de $2.196
(pesos dos mil cientos noventa y seis), por la reserva de hojas 529/530 la suma de $7.322
(pesos siete mil trescientos veintidós). 2) Al letrado Adolfo López Vallejo, la suma de
$25.000 (pesos veinticinco mil). 3) Al letrado Gastón Campopiano Armayor, la suma de
$45.763 (pesos cuarenta y cinco mil setecientos sesenta y tres), por la reserva de hojas
380/381, la suma de $4.118 (pesos cuatro mil cientos dieciocho) y por la reserva de hojas
529/530 la suma de $4.576 (pesos cuatro mil quinientos setenta y seis). 4) Al letrado
Marcos Gonella, la suma de $25.000 (pesos veinticinco mil). Por la reserva de hoja 141, se
regula la suma de $5.000 (pesos cinco mil). 5) Al letrado Pablo Araoz, la suma de $45.763
(pesos cuarenta y cinco mil setecientos sesenta y tres). 6) Al perito contador Agustín Jorrat
la suma de $20.310 (pesos veinte mil trescientos diez). VI. . PLANILLA FISCAL: VII- ...
EXISTENCIA NO CONTROVERTIDA ANALISIS DEL CASO Y FUNDAMENOS DE
LA SENTENCIA El Juez a quo en la parte CONSIDERANDO ha determinado que en la
presente causa existe: a) un consorcio pasivo entre los demandados, b) existencia de una
relación laboral entre el actor y la demandada Empresa
Libertad SRL, c) que corresponde tener por auténtica la instrumental
acompañada por la parte actora, d) que Empresa Libertad SRL, El Rayo Bus SRL y la
citada en garantía Mutual Rivadavia de Seguros de Transporte no adjuntaron
documentación alguna e) que el Sr. Luna, demandado, no contesto demanda y f) que la
relación jurídica substancial queda encuadrada dentro del régimen del Código Civil y
Comercial ley 340. Al entrar al análisis y fundamentos de la sentencia en su parte
considerando el Sentenciante determina: I. Preliminarmente, corresponde establecer que en
la causa existe un litis consorcio pasivo necesario entre Arturo Ramón Luna, El Rayo Bus
SRL, Empresa Libertad SRL y Mutual Rivadavia de Seguros de Transporte, porque no se
puede dictar sentencia útil sin la intervención de todos los interesados en la relación
sustancial (art. 79 in fine CPCYC, supl.). II. Conforme los términos de la demanda y los
escritos de responde, constituyen hechos admitidos y, por ende, exentos de prueba los
siguientes: a) existencia de relación laboral entre el actor y la demandada Empresa
Libertad SRL. III. Las codemandadas Empresa Libertad SRL, El Rayo Bus SRL y la citada
en garantía Mutual Rivadavia de Seguros de Transporte, realizaron una negativa genérica
de la documentación adjuntada por el actor, razón por la cual las mismas no cumplen con
lo normado en el art. 88 del CPL, correspondiendo tener por auténtica las instrumentales
acompañadas, sin que obre prueba en contrario, criterio que también sostiene el máximo
Tribunal local (CSJT, Sent. Nº 318 del 04/05/2000, “Posse Aida Elizabeth vs. RU-MAR
Turismo y Otro s/Cobros). Por su parte cabe aclarar que Empresa Libertad SRL, El Rayo
Bus SRL y la citada en garantía Mutual Rivadavia de Seguros de Transporte NO
adjuntaron documentación alguna. A su vez el demandado Luna tampoco lo hizo ya que no
contestó demanda. Propicio encuadrar la relación jurídica substancial dentro del régimen
del Código Civil y Comercial Ley 340, sobre la cual me explayare a posteriori. Así lo
declaro.
PRIMER AGRAVIO Agravia a esta parte la parcialidad manifiesta
abordada por el Juez a-quo en el caso de autos, toda vez que la sentencia debe no solo ser
motivada sino el Juez debe ser imparcial e impartial, cuestión que no aconteció. Cabe
advertir VE que el Juez a-quo violentó el art. 3 del CCC que sostiene “El juez debe
resolver los asuntos que sean sometidos a su jurisdicción mediante una decisión
razonablemente fundada”.- La doctrina clásica nos brinda una definición de sentencia y así
juristas de gran renombre como Couture nos enseñan que la sentencia es a la misma vez un
acto jurídico procesal y el documento en el que él se consigna “Como acto, la sentencia es
aquel que emana de los agentes de la jurisdicción y mediante el cual deciden la causa o
punto sometidos a su conocimiento. Como documento, la sentencia es la pieza escrita,
emanada del tribunal, que contiene el texto de la decisión emitida” 1 . Asimismo parte de
la doctrina que reconoce que la naturaleza jurídica de la sentencia es la de un juicio lógico,
según el cual “la sentencia se dicta mediante la ejecución de un silogismo, representada la
premisa mayor por la norma general, la premisa menor por el caso concreto, y por último
la conclusión que es la sentencia en el caso concreto” 2 Sostenemos que el fallo no está
suficientemente sustentado en un pronunciamiento judicial justo, ya que esto evidencia que
se ha omitido realizar un correcto análisis lógico pormenorizado de la situación fáctica y
jurídica concreta. “Cuando hablamos de «decisión razonablemente fundada» y
«motivación suficiente», ¿a qué hacemos referencia?, el mandato legal parecería ordenar
que las resoluciones judiciales para ser justas y estar debidamente formuladas deben contar
con un presupuesto inexorable cual es la debida explicación de los motivos que lo llevaron
al Magistrado a tomar la decisión judicial en cuestión”. El Sentenciante tiene el deber de
resolver los casos mediante el dictado de una “decisión razonablemente fundada” (DRF),
con lo que se advierte de que existe una indicación acerca de una actividad práctica que ha
de ser cumplida por el juez, toda vez que su decisión habrá de transformar la realidad de
los hechos. Así las cosas, me agravia la resolución, atenta a que se han dañado seriamente
el derecho de propiedad, los principios de razonabilidad, congruencia y de logicidad, y
sostenemos ello pues lo único que hace la sentencia en crisis es expresar que el vehículo
automotor llamado ómnibus no está individualizado, pero sin hacer un análisis lógico,
porque llega a esa conclusión. La prueba debe merituarse de conformidad a la regla de la
sana critica, adquiriendo especial relevancia las constancias de la causa penal, testimonios
prestados al momentos del hecho, croquis, inspección ocular, etc..
SEGUNDO AGRAVIO RESPONSABILIDAD CIVIL
DEMANDADOS. Exención falta de acción. Me agravia el Juez a quo, cuando resuelve que
no se encuentra acreditada la responsabilidad de los accionados.
Mi agravio se apoya principalmente en la decisión del “a quo” de
considerar que no se encuentra acreditada la responsabilidad civil de los demandados por
el daño psicofísico que sufrió el actor por el impacto del ómnibus con su parte trasera al
ponerse en movimiento -dando marcha atrásquedando mi representado debajo del vehículo
y arrastrado, en circunstancias que el TRABAJADOR en cumplimiento con sus tareas
caminaba por el interior de Galpón donde las Empresa Libertad SRL y El Rayo Bus SRL
llevaban a cabo la explotación Empresarial del transporte público de pasajeros en nuestra
provincia. Con la prueba Pericial Contable del Actor, quedo demostrado que ambas
empresas tienen el mismo DOMICILIO FISCAL. Empresa Libertad SRL UTE y El Rayo
Bus SRL, tienen el mismo DOMICILIO FISCAL, Pasaje n°. 42/53, Altura Francisco de
Aguirre n°. 1900, de esta ciudad. La sentencia en crisis rechaza la demanda por daños y
perjuicios incoada por el Sr. Cardozo, en contra del Sr. Luna, El Rayo Bus SRL, Empresa
Libertad SRL UTE y la citada en garantía Seguro Rivadavia. En consecuencia, se absuelve
a las mismas de los rubros reclamados consistentes en lucro cesante, daño emergente -
indemnización por incapacidad-, reintegro de gastos, pérdida de chance, daño moral y daño
psicológico. Me agravio por considerar que lo resuelto ES UNA DECISION QUE NO SE
AJUSTA A DERECHO, es contradictoria, y hace una mala valoración de las constancias
de autos y demás pruebas producidas por esta parte, sin tener en cuenta que las accionadas
no aportaron ninguna prueba a los fines de acreditar lo expresado en escritos de responde.
El fallo recurrido me agravia por haber incurrido en errores graves de interpretación y
omisiones en el análisis de la prueba sobre los que se basó y en definitiva incurrir en
injusticia
En definitiva el fallo me agravia porque los errores en que incurrió
el Juez de grado lo llevaron a considerar que en el caso, SI BIEN EL DAÑO FUE
PRODUCIDO POR UN VEHÍCULO AUTOMOTOR DENOMINADO “OMNIBUS”, el
actor no logró individualizar al mismo, ósea su dominio, ni por ende su titularidad, por lo
que considero que no se probaron los presupuestos restantes de la responsabilidad como
ser la individualización del objeto riesgoso, la relación de causalidad entre el riesgo y el
daño y la responsabilidad por dueño o guardián de la cosa en referencia a los demandados.
Por lo que concluyo que no se encuentra acreditada la responsabilidad civil de los
demandados, conforme lo dispone el art. 1.113 del CC, correspondiendo en consecuencia
el rechazo de la demanda. Consideramos que, mediante la probanza producida en autos, ha
quedado claramente identificado el COLECTIVO (cosa riesgosa o vicio de la cosa) que
causó el daño al actor en momentos que se encontraba en el establecimiento bajo las
ordenes y dirección de sus superiores. La afirmación de la sentencia. El Juez de grado
expresa en sentencia que, de las constancias de autos, en especial de las pruebas
documentales adjuntadas, como ser copias de la causa penal obrante a hojas 02/09, de la
prueba confesional de hojas 482 y del informe del Hospital Centro de Salud obrante a
hojas 563/570, surge acreditado el daño (accidente sufrido por el actor el 27/03/2009). De
la lectura de la Sentencia Apelada observamos que el sentenciante considera rechazar la
demanda por no estar individualizado el vehículo automotor denominado ómnibus.
ANALISIS DE LA PRUEBA. DEFICIENTE VALORACION PRUEBA DOCUMENTAL
– INDIVIDUALIZACION DE LA COSA DENOMINADA OMNIBUS.

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