Función Pública y División de Poderes
Función Pública y División de Poderes
Definamos...
Función pública
Tradicionalmente existen las labores ejecutivas, legislativas y judiciales, que son fases
previas al Estado moderno y, por supuesto, también en este último se encuentran,
siempre con la característica de que han sido reservadas sólo para el Estado,
independientemente de la conformación ideática que se tenga de éste, por ejemplo, en
el contexto de la monarquía absoluta o en el del Estado nacional.
Teoría de la división de poderes
Al atender al politólogo Bobbio, Norberto (2009: 237) por poder, en sentido general,
entendemos la capacidad de un sujeto de influir, condicionar y determinar el
comportamiento de otro. El poder público en particular, es decir, el que emana del
Estado, reviste una potestad soberana de imperio, mediante la cual influye, condiciona
y determina el comportamiento de los gobernados, incluso en contra de su voluntad.
La idea de soberanía nació a finales de la Edad Media, como sello distintivo del Estado
nacional; fue resultado de las luchas entre el rey francés, el imperio, el papado y los
señores feudales. De esas luchas nació un poder que no reconocía otro superior o por
encima de él.
John Locke
“… el poder legislativo fue asignado a entidades colectivas, llámeselas senado,
parlamento o como mejor pluguiere, por cuyo medio la más distinguida persona
quedó sujeta, al igual que los más mezquinos a esas leyes que él mismo, como
parte del poder legislativo había sancionado” (Locke, 2006: 55).
“Nadie en la sociedad civil puede quedar exceptuado de sus leyes” (Locke, 2006: 55).
Montesquieu
Sobre la división entre el poder judicial, legislativo y ejecutivo señala que:
No hay libertad si el poder de juzgar no está bien deslindado del Legislativo y del Poder
Ejecutivo. Si no está separado del Poder Legislativo, se podría disponer arbitrariamente
de la libertad y la vida de las personas; como que el juez sería legislador.
Revolución francesa
“... la teoría moderna postula una separación de funciones y órganos, entre cuyas
bases figura como premisa fundamental la unidad del poder estatal, así como la
indispensable relación entre los órganos en que se depositan sus funciones” (2015:
98).
Las funciones públicas del Estado
Como se mencionó, las funciones públicas del Estado se dividen tradicionalmente en
tres: legislativa, jurisdiccional y ejecutiva, en este apartado, se estudiarán las nociones
relevantes de cada una, los criterios materiales y formales que las identifican, así como
su configuración en el sistema jurídico mexicano.
Gabino Fraga
b) Desde el punto de vista de la naturaleza intrínseca de la
función, es decir, partiendo de un criterio objetivo, material,
que prescinde del órgano al cual están atribuidas, las funciones
son materialmente legislativas, administrativas o judiciales
según tengan los caracteres que la teoría jurídica ha llegado a
atribuir a cada uno de esos grupos.
Función legislativa
Función jurisdiccional
El orden social no está exento de conflictos, cuando éstos surgen y vulneran la esfera
de derechos de las personas, el Estado prevé mecanismos para solucionarlos y
restituirlos; así como exigir el cumplimiento de las obligaciones intersubjetivas a través
de una tercera persona ajena e imparcial al conflicto que resuelve casos concretos a
partir de normas generales.
A esta función, de conocer y resolver controversias, se le conoce materialmente como
función jurisdiccional y su resultado es una norma jurídica individual y concreta, a la
que se le da el nombre de sentencia.
Gabino Fraga
Aspecto formal
Función ejecutiva o administrativa
Fuentes de consulta
Bibliografía
Bobbio, Norberto, Teoría general de la política, 3.ª ed., Madrid, Trotta, 2009.
Fraga, Gabino, Derecho administrativo, 48.ª ed., México, Porrúa, 2012.
Locke, John, Ensayo sobre el gobierno civil, 1632-1704, 6.ª ed., México, Porrúa,
2011.
Locke, John, Segundo tratado sobre el gobierno civil, Madrid, Tecnos, 2006.
Montesquieu, Charles de Secondat, Barón de, Del espíritu de las leyes, 1689-
1755, 14.ª ed., México, Porrúa, 2001.
Legislación
Publicación periódica
Imágenes
(1) s. a., Retrato de John Locke, [John Locke], [fotografía], 2020, tomada de
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Godfrey_Kneller_-
_Portrait_of_John_Locke_(Hermitage).jpg, consulta: 23/11/2020 [Kneller,
Godfrey].
(3) s. a., The Storming of the Bastille [Revolución Francesa], [fotografía], s.f.,
tomada de https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Prise_de_la_Bastille.jpg,
consulta: 23/11/2020 [Jean-Pierre Houël, 1789].
Funciones públicas: emergentes y de los poderes federales, locales y municipales
Funciones públicas emergentes
En este apartado se estudiarán las funciones públicas distintas de las clásicas, que tienen
lugar en los Estados modernos: la de regulación monetaria, la electoral, la registral, entre
otras.
Función electoral
El sistema electoral mexicano ha variado a lo largo de la historia, de igual manera, la
naturaleza del órgano facultado para organizar las elecciones y otras características de la
vida democrática nacional. Actualmente, la autoridad electoral tiene naturaleza de órgano
constitucional autónomo, denominado Instituto Nacional Electoral, que se encarga de
coordinar las elecciones a nivel federal y, en conjunto con los organismos públicos en cada
entidad federativa, en el ámbito local, encuentra su fundamento jurídico en el artículo 41
de nuestra norma fundamental.
Función registral
Es relativa a los actos administrativos tendientes a verificar la autenticidad de todos los
actos reconocidos por el Estado, proporcionando así seguridad a los actos o hechos jurídicos
relacionados con personas y bienes a través de inscripciones, catálogos, inventarios y
registros públicos (Fernández, 2006: 57).
Información pública
Esta función, por su importancia, ha adquirido el carácter de pública.
Los regímenes estatales modernos requieren de información objetiva, esto con el fin de
desarrollar políticas sin sesgos cuantitativos y cualitativos, de tal manera que se han creado
órganos tendientes a recopilar, sistematizar, ordenar y publicar la información pública o de
interés público; en concreto, en el caso mexicano, nos referimos al Instituto Nacional de
Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) y el Instituto
Nacional de Geografía y Estadística (INEGI).
Es importante mencionar que en la Constitución Federal existe una prevención general, que
en la doctrina se denomina reserva federal, la cual estipula que las facultades que no estén
expresamente concedidas a los órganos federales son competencia de los órganos locales,
a menos que se encuentre explícita la concurrencia de ambos en la misma ley fundamental.
En definición de Morales Paulín (1995: 80), tenemos que los trabajadores o trabajadoras al
servicio del Estado son todas las personas físicas que prestan un servicio físico, intelectual
o de ambos géneros a un órgano del Estado independientemente del estatuto que le es
aplicable y que asume una relación jurídica laboral por virtud de un nombramiento
expedido por autoridad competente.
Los actos que los(las) servidores(as) públicos(as) llevan a cabo se imputan al órgano estatal
al cual pertenecen, en este sentido han surgido distintas teorías que a continuación
detallaremos.
Teoría de la representación
Postula que el Estado tiene capacidad jurídica, pero no de obrar y, por lo mismo, es
necesario de representantes que quieran y obren por éste.
En opinión de Jorge Fernández Ruiz (2006: 235), esta teoría no es aceptable, pues, de ser
así, sería el mismo Estado el que emitiera y autorizara tal representación, cayendo entonces
en una contradicción.
El fenómeno burocrático
Usualmente se emplea la palabra burocracia para referirse a las personas que trabajan al
servicio del Estado, el vocablo surge en Francia y hace referencia al buró, mesa donde los
funcionarios gestionaban asuntos públicos (Fernández, 2006: 113); sin embargo, los
antecedentes de la misma datan de mucho tiempo atrás, podemos distinguir tres etapas
del fenómeno burocrático: la época antigua, la Edad Media y la era moderna.
La aparición de la burocracia
El fenómeno burocrático tiene como origen las civilizaciones occidentales antiguas, surge
en Atenas y Esparta principalmente, donde la condición de ciudadanía era indispensable
para poder acceder a los cargos públicos que se consideraban altamente honoríficos;
aunado a ello es relevante mencionar que el derecho romano reglamentaba las relaciones
de los(las) servidores(as) públicos(as) como si se tratase de particulares, esto es, bajo las
reglas de contratos civiles y mercantiles (Acosta, 1999: 49).
Evolución de la burocracia
En la Edad Media, debido al régimen feudal imperante, los servidores públicos se
confundían con los servidores de todo señor feudal, van creciendo las tareas públicas a
desempeñar, pero siempre bajo el imperio personal de los monarcas, príncipes o
magistrados supremos.
Al respecto, se menciona:
Estas funciones públicas pasarán a ser asumidas con carácter permanente por profesionales
especializados, que dependen para su subsistencia de un salario, insertos en una jerarquía
de autoridades, ordenados racionalmente según competencias claramente establecidas.
Esta burocracia cooperará a formar la unidad del poder estatal. Paralelamente, se desarrolla
la diplomacia, procediendo los soberanos a enviar y recibir embajadores estables (2003:
308).
El mismo Acosta Romero (1999: 54-57) en la Constitución de 1917 —en su texto original,
no previó las regulaciones laborales entre el Estado y sus servidores(as)—, en su artículo
123 preveía la facultad concurrente del Congreso de la Unión y los de las entidades
federativas para regularlas. Fue hasta la reforma al artículo 73, fracción X, publicada en
el Diario Oficial de la Federación del 6 de septiembre de 1929 que se federalizó la facultad
de legislar en la materia; posteriormente hubo intentos de emitir una ley que
reglamentara el servicio público, que se logró hasta 1938, con la expedición del Estatuto
de los Trabajadores al Servicio de los Poderes de la Unión, promulgado el 27 de
septiembre de aquel año.
Continúa mencionando Acosta Romero (1999: 57-58) que en 1960, en el sexenio del
presidente Adolfo López Mateos y después de distintas controversias surgidas con la
aplicación del estatuto, se modifica el artículo 123 constitucional, incluyendo un apartado
B, relativo exclusivamente a la relación laboral de los(las) servidores(as) públicos(as)
publicada el cinco de diciembre en el Diario Oficial de la Federación de aquel año, tal
reforma señala las bases de la regulación burocrática y los principios como duración de la
jornada laboral, vacaciones, estabilidad y protección del salario, promociones y ascensos,
así como garantías en caso de separación injustificada; reconoce el derecho de asociación
y de seguridad social de los trabajadores y las trabajadoras, al igual que el establecimiento
del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje. Tres años más tarde, se publica la Ley
Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado, reglamentaria del apartado B del artículo
123 constitucional, vigente hasta nuestros días.
Tesis medievales
Como mencionamos, el desarrollo del fenómeno burocrático en la Edad Media
correspondió a la relación entre particulares en un primer momento, por lo cual las
instituciones que llegaron a regularlo son propias del derecho civil, tales como el usufructo,
la locación de servicios y obras (prestación de servicios), donación y la sucesión hereditaria.
En los apartados siguientes se desarrollarán las tesis que han surgido tendientes a
identificar de mejor manera las relaciones entre el Estado y sus servidores o servidoras.
Tesis de derecho civil
Consideran que la relación del Estado con sus personas empleadas es de la misma
naturaleza que la que surge entre dos particulares, y que puede adecuarse a un contrato de
locación de obras o de mandato, según se trate de prestación de servicios materiales o de
realizar en nombre y representación del Estado ciertos actos jurídicos; sin embargo, de
acuerdo con Gabino Fraga (2012: 122- 123) las teorías civilistas deben descartarse porque
en primer lugar el régimen predominante en esta relación es de derecho público, en vista
de que la funciones que desarrollan los(las) servidores(as) públicos(as) se deben realizar de
manera eficaz, regular y continua, sin que el interés particular llegue a sobreponerse al
interés general.
Sin embargo, los teóricos sostienen que no se puede considerar como contrato, puesto que
no se originan situaciones jurídicamente individuales, sino generales y que una parte del
contrato, el Estado, puede modificar las condiciones de éste sin el consentimiento de la
persona empleada (Fraga, 2012: 124-125).
Tesis del contrato laboral
Postula que la relación jurídica existente entre el Estado y sus servidores y servidoras es una
relación laboral en vista del carácter social que impera en la misma y que por lo tanto, debe
adscribirse al artículo 123 constitucional su reglamentación.
En este sentido, para prestar el servicio público, se tendrían que desarrollar relaciones
laborales entre las personas físicas y la persona concesionaria.
Clasificaciones del empleo público en el ámbito federal
Andrés Serra Rojas (1994: 387), explica que las personas funcionarias y empleadas que
colaboran con el Estado están sometidas a regímenes diversos, según el órgano en el que
presten sus servicios, ya sea el gobierno federal con cargo al presupuesto de ingresos de la
Federación o en un organismo descentralizado (en el presente pudieran mencionarse
también a los organismos autónomos constitucionales o las empresas productivas del
Estado).
Los trabajadores y las trabajadoras al servicio del Estado pueden clasificar del siguiente
modo:
Primer grupo
A) Trabajadores y trabajadoras sometidos y sometidas a la Ley Federal de Trabajadores al
Servicio del Estado. El régimen jurídico (regla general) de este grupo se basa en el apartado
B del artículo 123 constitucional y su ley reglamentaria. Se trata del personal directamente
dependiente de la administración pública centralizada y desconcentrada.
C) Universidades Públicas. Las relaciones laborales, tanto del personal académico como del
administrativo, se normarán por el apartado A del artículo 123 de esta Constitución, en los
términos y con las modalidades que establezca la Ley Federal del Trabajo conforme a las
características propias de un trabajo especial, de manera que concuerden con la autonomía,
la libertad de cátedra e investigación (CPEUM, art. 3, frac. VII).
D) Instituto Nacional Electoral. Artículo 41, apartado A), Las disposiciones de la ley electoral
y del Estatuto que con base en ella apruebe el Consejo General, regirán las relaciones de
trabajo con los(las) servidores(as) del organismo público.
E) Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. El personal del tribunal regirá sus
relaciones de trabajo conforme a las disposiciones aplicables al Poder Judicial de la
Federación y a las reglas especiales y excepciones que señale la ley (CPEUM, art. 99, último
párrafo).
F) Municipios, entidades federativas y Ciudad de México. Las relaciones de trabajo entre los
municipios y/o entidades federativas y/o Ciudad de México y sus trabajadores o
trabajadoras, se regirán por las leyes que expidan las legislaturas de los estados con base
en lo dispuesto en el Artículo 123 de esta Constitución, y sus disposiciones reglamentarias
(CPEUM, art. 115 frac. VIII y 116, fracc. VI y art. 122, frac. XI, apartado A).
Segundo grupo
Trabajadores y trabajadoras de base. Son aquellas personas inamovibles, se definen por
exclusión como los trabajadores y las trabajadoras que no son de confianza.
Tercer grupo
A) Definitivo.
B) Interino.
C) Provisional.
D) Por tiempo fijo.
E) Obra determinada.
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LIC ENCIATURA E N DERECHO
El servicio público
Respecto del servicio público, Jorge Fernández Ruiz (2006: 61) menciona que destacan
cuatro teorías:
•Propone la máxima dimensión del servicio
público, lo considera como una actividad que
León Duguit
debe ser asegurada, reglada y controlada por
quienes gobiernen.
Criterio jurídico, se refiere al régimen jurídico exorbitante del derecho privado al que
se somete el procedimiento de organización y funcionamiento del servicio.
Criterio funcional, atiende al objeto del servicio, independientemente del órgano que
lo realice o el régimen jurídico que lo regule.
División del servicio público
Dentro de la teoría del servicio público, existe una clasificación de división de los
servicios públicos en propios e impropios, como lo menciona Fernández Ruiz (2006:
63):
Propios Impropios
Caracteres esenciales
Para considerar una actividad como servicio público, debemos atender a sus rasgos
esenciales: generalidad, igualdad o uniformidad, regularidad y continuidad (Fernández,
2006: 64):
a) Generalidad.
Se refiere a la posibilidad de toda persona de usar el servicio, previa
satisfacción de los requisitos respectivos, sin más límite que la capacidad
del servicio mismo.
b) Igualdad o uniformidad.
Implica dar el mismo trato a la persona usuaria, sin que esto impida
establecer distintas categorías para estas personas, siempre y cuando
dentro de cada categoría se dé el mismo trato a los que la conforman.
c) Regularidad.
Significa que el servicio público se debe prestar conforme a una
normatividad jurídica específica.
d) Continuidad.
Es considerado el carácter más importante, éste implica la no interrupción
del servicio, dentro del calendario, horarios y circunstancias señalados en la
normatividad que lo regula.
Elementos
Es decir, la carencia de una o más de una persona respecto del servicio, es la razón
que justifica la existencia del mismo; además, se trata de una necesidad de carácter
general, adquiere está característica cuando para muchas personas es una carencia
común. Sin una necesidad de carácter general que satisfacer, no hay servicio público.
d) La intervención estatal.
Se configura como elemento indispensable del servicio público, pues sólo mediante
ésta, se crea el régimen jurídico especial al que está sometido dicho servicio.
Entre las formas de intervención estatal, está la prestación directa de los servicios,
cuando la administración pública los lleva a cabo sin intermediarios y, la intervención
estatal indirecta cuando medien personas intermediarias a través de concesiones para
la instalación, funcionamiento y explotación de los servicios públicos propios; o por
medio de la expedición, revocación, cancelación o anulación de los permisos, licencias
o autorizaciones para el funcionamiento de los servicios públicos impropios.
e) La persona prestadora del servicio.
Exorbitante del derecho privado quiere decir que está fuera de la órbita de éste e
implica el sometimiento necesario de la actividad a una norma de derecho público,
que condiciona su prestación al otorgamiento previo de una autorización o permiso.
Clasificación
g) Por razón de la competencia a. Régimen monopólico.
económica: b. Régimen oligopólico.
La obra pública
Por ejemplo…
Algunas obras públicas son:
Caminos.
Puentes.
Presas.
Puertos marítimos y aéreos.
Canales de riego y de navegación.
Pozos de agua.
Pozos petroleros.
Edificios.
Fernández Ruiz (2006: 70-73) menciona que entre las posibles formas de gestión de la
obra pública encontramos: la administración directa, el contrato de obra pública y la
concesión de obra pública.
A través de ella, la
administración encarga a
Convergen dos voluntades: un o a una particular la
la de administración y la de ejecución de la obra a
una persona contratista a costa y riesgo de éste o
Se realiza la obra sin efectos de que esta última, ésta, y le confiere su
intermediarios. mediante el pago de un explotación durante un
precio, realice ciertos plazo determinado a
trabajos de utilidad pública. efectos de que recupere la
inversión realizada, el
importe de los intereses
respectivos, la suma de los
gastos de operación y
mantenimiento realizado y
obtenga, además, una
utilidad, sin emplear
recursos públicos.
Fuentes de consulta
Bibliografía
Bobbio, Norberto, Teoría general de la política, 3.ª ed., Madrid, Trotta, 2009.
Fernández, Jorge et al., Enciclopedia jurídica de la Facultad de Derecho, UNAM,
México, Porrúa, 2015.
Publicación periódica
García Gestoso, Noemí, “Sobre los orígenes históricos y teóricos del concepto
de soberanía: especial referencia a Los seis libros de la República de J. Bodino”,
en Revista de Estudios Políticos, México, núm. 120, 2003.
Legislación
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