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Conflictos y Deseos en Noche de Fiesta

Malena se enfrenta a sus sentimientos por Berto mientras lidia con la preocupación por su estado emocional y su consumo de alcohol. A medida que la noche avanza, Malena se prepara para una fiesta de disfraces, donde sus amigos la animan a vestirse de sirena, lo que provoca una mezcla de nervios y emoción en ella. La historia culmina con Malena sintiéndose hermosa y lista para salir, a pesar de la tensión con su ex pareja, Óscar.

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Conflictos y Deseos en Noche de Fiesta

Malena se enfrenta a sus sentimientos por Berto mientras lidia con la preocupación por su estado emocional y su consumo de alcohol. A medida que la noche avanza, Malena se prepara para una fiesta de disfraces, donde sus amigos la animan a vestirse de sirena, lo que provoca una mezcla de nervios y emoción en ella. La historia culmina con Malena sintiéndose hermosa y lista para salir, a pesar de la tensión con su ex pareja, Óscar.

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LAS SIRENAS TAMBIEN SALEN DE NOCHE

Capítulo 12.

Cuando colgué sentí unas ganas tremendas de llorar. No podía ni hablar, tenía un
nudo en la garganta horrible.

Berto me miraba pero no se atrevía ni a acercarse a mí, y lo entendía. Tenía que


ser una situación muy difícil para él.

- Berto está muy mal, me da miedo que haga cualquier tontería. ¡Díos, le ha dado
por beber!, y él nunca ha bebido de esa manera...

- Lo malo no es eso, lo malo es que lo mezcla con la medicación y eso lo pone


loco. Ven aquí.- me alargó su brazo para que le cogiera la mano, accedí y tiró de
mí.- Lo has hecho muy bien. Si llegas a abrir hubiera sido peor. ¿Lo sabes, verdad?
No te sientas culpable, tú no tienes la culpa de nada.

- Creo que sabe que estás aquí, por eso ha venido. La otra noche nos vió entrar, de
ahí los reproches en el bar. Estaba borracho, igual que hoy.

- Malena uno hace mucho por las personas que quiere, pero a veces se nos olvida
que nosotros también merecemos que nos quieran y nos valoren. No se que
pensaras tú... pero para mí que ya llega algo tarde. ¿No te parece?.

- Sí... la verdad es que llevas razón. Pero es que estoy hecha un lío.

- Vale. ¿Y qué quieres decir con eso? ¿quieres que me vaya?- me levantó la
barbilla para que lo mirará.

- No, claro que no. Bueno si tienes algo que hacer, o has quedado...

- No tengo nada que hacer hasta excatamente las doce de la noche.-lo dijo
mirándose el reloj y con una sonrisa.

- Esa sonrisa ya me la conozco.

- ¿Sí? ¿y qué quiere decir?.


- Quiere decir esto.

Lo besé con ganas, con deseo. Llevaba con ganas de él desde que me abrazó en el
aparcamiento. O mejor desde que lo ví por la mañana solo con el pantalón del
pijama.

- ¿Oye, sueles ir por casa igual de sexy que en la foto?

- ¿Qué? - se echó a reir.

- Eso, que si vas así por casa. Tendrás a la asistenta del hogar loca.

- ¿Y a tí cómo te tengo?- tiro de la sudadera y yo levanté los brazos, para hacérselo


más fácil.

- A mí no sé. Es muy pronto para responder eso.

- Bueno pues habrá que descubrirlo... tenemos tiempo.

- Bueno tampoco tanto, tendrás que irte a tú casa en algún momento.

- No me refiero a hoy. Me refiero a que contigo no tengo prisa. Ya habrá tiempo de


ver como te tengo. - me montó a horcajadas encima de él, en el sofá.

Lo que vino después ya te lo puedes imaginar. Gemidos descontrolados, placer


máximo hasta el punto de correrme tres veces y una conexión brutal entre los
dos. Yo pensaba que sólo eramos dos amigos recientes, enganchados a la
sensación de sentirse comprendidos en el sexo. Estando juntos se nos pasaba el
tiempo rápido de todas formas. Pero hasta en momento yo creía que lo nuestro
estaba claro. Los dos sabíamos pasarlo bien juntos y nada más.

- ¿Qué hora es? -me levanté un poco para mirar el reloj del salón.

- Las diez y media.

- Joder, tendré mínimo tres llamadas perdidas de mí madre. Y no les he


contestado a estos en todo el día.
- Pues venga levanta el campo.- se echó a reir nariz con nariz.

- No quiero irme, se está muy agusto aquí. Desnudos y enrroscados, haciéndote


cosquillitas en la espalda, piel con piel... -me besó en la frente y se levantó.

Yo me recreé mirando su culo desnudo y viendo como andaba por el salón


buscando la ropa.

- Díos que vistas... ¿Me dejas qué te haga una foto?

- ¡No! ¿Estas loco? -me tapé la cara, y todo lo que pude con mis manos y mis
brazos.

- ¿Ahora te da vergüenza? ¡Qué idiota!. Dejame que te la haga de una manera que
no se te verá nada de verdad. Te lo prometo.

- No, ni loca. - me levanté.

- ¿No te fías de mí?- se acercó aún desnudo.

- No es que no me fié, es que no me gustan las fotos... de mi cuerpo.

- Tú eres tonta. Si eres la diosa pelirroja.- me sonroje.

- No creo que sea una diosa... pelirroja sí. Diosa no.

- Diosa del olimpo.-me besó y le busqué su lengua.

- No Malena... Si seguimos, no me iré.

- Vale, tienes razón. -miré el reloj en un acto reflejo.- ¡Ostias! ¡Las once menos
diez! ¡Estos van a estar aquí ya! ¡No te rias! ¡Venga corre!

- Me llevó la camiseta, porque el polo estará mojado ¿no?.

- ¡Verdad, el polo! - me fuí corriendo a la cocina. ¡Me cago en la madre qué me


parió!

El polo era celeste ¿verdad?, pues estaba a machas blancas, la sangre no había
salido del todo y era uma mezcla de la moda tie dye, o algo parecido.El pobre me
dijo que no me preocupará, que no pasaba nada. Creo que me vió mí cara
descompuesta y le dí hasta pena.Se fué dos minutos antes de que llegara el Circo
de los Horrores.

Mauro iba a juego de su novio tan elegantes como siempre. Los dos iban con
smoking negro y las solapas de las blazer eran de raso negro a juego de sus
pajaritas. Llevaban camisas blancas entalladas a esos cuerpos esculturales y como
Mauro es siempre tan detallista, se había hasta preocupado de quitarle los
botones blancos a las camisas y les había puesto, botones negros en forma de
murciélago,encontrados en Shein. ¡Claro, es lo que no tenga esa tienda, no existe!.
Zapatos negros de charol. Y bueno, aluciné con la carcaterización en general de
todos. Ibán geniales.

Ellos llevaban una laca en el pelo perfectamente peinado y repeinado para atrás
de color plata Mauro, y de color dorado Nando. Las manos pintadas a sombras
haciendo el esqueleto, y las caras pintadas de maquillaje nude, con ojos diría yo
de mapache muy negros y con rimel; nariz y boca de esqueleto y unos huesos en
las mejillas idea por supuesto de Mauro.

Mí querida Aurora iba explosiva. Esa era la palabra. Ella que aunque no se lo crea
a veces, para mí tenía un cuerpazo. Piernas bonitas, culazo, ni alta ni baja, pelo
ondulado castaño con balayages, ojos marrones miel, barriga plana y tetitas en su
sitio.

Ella iba de mujer sexy vampiro. Así lo describió contoneándose en mí salón.


Taconazos negros, medias negras como de tela de araña, haciendo arañitas
pequeñas la tela de red, vestidazo de cuero negro con escotazo, y del cuello le
salía una capa que llevaba atada a las muñecas y que si abriá los brazos eran las
alas del murciélago. Me gustó. Pelo suelto con tenazillas, y una diadema con dos
orejitas negras de encajes y labios negros. Ella como buena dependienta sexy iba
perfectamente maquillada, como a diario.

Mi pequeña Jimena, iba de catrina. Ella no lo describió como sexy, ella dijo que iba
de catrina cabrona. Con el espectacular pelo rizado y con volumen que tiene a lo
negrita de África, se dejó el pelo suelto con dos horquillas a los lados de la cara
para que no le molestará según ella, para beber. Llevaba unas medias y guantes de
esqueleto hasta el codo ¿adivinaís de dónde?. Sí de Shein. Un vestido de tutú
negro y fucsia, con corset negro que le acentuaba su figura. Ella no se complicó
con los zapatos ella iba cómoda, con bailarinas negras. Se caracterizó muy bien
maquillada como una verdadera catrina. Y ahora faltaba yo...

Cuando ví lo que me tenían preparado, uno, me eché las manos a la cabeza y dos,
me negué en rotundo. Primero porque no me lo esperba y segundo por mi
sentido del rídiculo.

- Malena ponte el disfraz de pecadora que tienes que estar lista en media hora.

- Lo siento, pero no. Es rídiculo, ¿dónde voy vestida de sirena? ¿estamos locos?.

- Perdona niñata, pero es bien mono, y te lo vas a poner.

- Se compró hace un mes justamente, con todo lo nuestro.-dijo Jimena.

- ¿Ya sabiaís hace un mes que yo iba a ir a la fiesta?

- Pues claro. -salto Aurora, pintándose por segunda vez los labios.

- Nando. Tú eres el más serio y sincero de todos. Dime la verdad. ¿A qué esto no
tiene sentido?.

- Yo sabía que no ibas a querer desde el minuto uno, disfrazarte. Y menos de lo


que eligieron para tí. Pero creó que al menos podrías probartelo. No esta nada
mal. Es bonito.

- Vale, me lo probaré.

- ¡Cari! ¡Te como! Recuérdame después que te haga una buena mamada.

- ¡Por Díos! ¿Podemos prepararla ya?. Yo me voy a ir hechando un cubata aquí, no


voy a esperar más.

- Jimena, te acompaño. Porque esto va para largo.


- ¿Ya vaís a empezara a beber las dos? Luego Nando nos tocará llevarlas a cada
una de un brazo, como siempre. Espero que esta vez no le de a Jimena por llorar.

- ¡Venga amor! Las sirenas también salen de noche.

Mauro disfrutó como un estilista antes de salir a pasarela las modelos. Cuando salí
de la ducha, me esperaba con todo preparado en mi cama. El vestido era la talla L
y me quedaba genial. Era de escamas que de lejos parecían negras,pero si te
acercabas eran negras azuladas.Terminaba en una gran cola de sirena, que salía de
las rodillas del vestido hasta mis pies. La cola era de raso pero de ese mismo negro
azulado. Llevaba el corte en la cintura, y de ahí salía un corset negro que me saco
las tetas que no tenía. También hay que darle las gracias a Mauro que lucho con
las cuerdas como si yo fuera una de Águila Roja. Para que no pasará frío Mauro
que está en todo, me hizo unos guantes de licra que llegaban hasta los hombrosy
para que no se movieran, se unían a la capa por detrás desde los hombros.

- Menos mal que para hacer pis me remangó el vestido. -él mientras me
maquillaba.

- Calla, ¿Tú estás viendo cómo te queda el vestido?. Estas guapísima Malena.

- Mauro gracias por como os habeís comportado esta tarde. Me daba vergüenza
que me viérais aquí con él.

- Es tú vida, puedes hacer lo que quieras. Nosotros no te vamos a juzgar por ello.
También es verdad que los escorpios sois muy reservados y oscuros para toda
vuestra vida privada. Pero bueno, el caso es que tú siempre has sido así de
reservada. Te conozco de siempre. A mí no me tienes que dar explicaciones de
nada. Haz lo que te salga del chocho.

- Estábamos aquí porque se pelearon en la Caña con Arte. Óscar y él.

- ¿Cómo? - dejó de pintarme, se quedó parado.

-Sí, porque a ver te resumo. Anoche nos vió entrando en casa.

- ¿Cómo qué os vió?.


- Sí. Nos vió porque en vez de bajarse del coche del amigo en casa de Julia, se bajó
aquí. Total que hoy por azares del destino cuando estábamos sentados en el bar
llegó Berto con los amigos; se lío porque lo saludé y óscar celoso como nunca... Le
dijo que se sentará con nosotros a una cerveza y ahí saltó la bomba.

- ¿Le dijo que os había visto?

- No le preguntó después de que Berto le preguntará por el brazo, que si su cama


conmigo bien.

- ¡Enserío! ¡Qué fuerte! No me lo esperaba de Óscar la verdad.

- Yo no lo conozco, ahora mísmo no lo conozco. Tiene cambios de humor brutales


jamás lo ví en ese plan, ni tan celoso.

- Querida, nunca se llega a conocer de verdad a una persona.¡Venga mírate! ¡Estas


brutal! ¡Verás cuando te vea!

Cuando me miré, me veía rara, diferente y a la vez guapísima. Mauro tenía el


poder de sacarme siempre lo mejor y me había puesto unas pestañas y unos
ojazos que se veían más azules que nunca.

- Te queda el pintalabios. Eso ya lo dejo en tí.

- Me pondré rojo vino.

- ¡¡¡Señoras y señores baja ariel!!!

Cuando bajé se quedaron impactados y se me vino a la cabeza como se hubierán


quedado si me hubiera casado, al verme con mi vestido de novia. Que por cierto
tenía que llamar para anular.

Al cerrar la puerta, me empezó a llamar Óscar de nuevo, ya directamente le


colgué. Respire ondo, y me monté en el Cabify.

Íbamos repartidos, yo me fuí con los chicos, y las chicas iban en otro justamente
detrás.

Al llegar a la puerta de la discoteca la cola llegaba lejísimo y no paraba de llegar


más y más gente. Estaba nerviosa porque sabía que a esa hora él ya estaría
andando por allí.

- Malena, ¿qué haces ahí embobada? ¡vamos!.

Nos pusimos en la cola y la verdad que fué mas rápida de lo que creía. También
echaron a muchas niñas imagino que menores de edad.

Conforme íbamos avanzando la cola más inquieta estaba, mirando para todos
lados. Jimena y Aurora iban hablando de si les traería más cuenta un bono en
copas, o comprar directamente una botella. Yo parecía esnortada de todo mi
alrededor...

- ¿Malena tú que opinas?¿Malena?.

- ¿Qué Mauro?.

- Decíamos que sí bono en copas o botella. ¿Tú que dices?.

- Bueno yo me bebido tres ya, creo que con dos más voy se sobra.

- Pero si te los echas super cortitos... tres tuyos son uno mío.

- Ya Jimena, pero llevo mil sin beber cubatas.

- A ver escucharme todos, dos botellas de Ginebra.Y ya no hay más que hablar. -
senteció Aurora.

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