0% encontró este documento útil (0 votos)
47 vistas11 páginas

Capitulo Nuevo

El capítulo narra la experiencia de un grupo de amigas que deciden hacerse tatuajes juntas, incluyendo a una abuela que sorprende a todos al tatuarse también. La protagonista, Malena, se siente emocionada y nerviosa por el evento y luego se encuentra con un chico llamado Berto en un pub, donde comparten risas y reflexiones sobre sus vidas. A lo largo de la noche, Malena revela sus inseguridades y cambios recientes, mientras se establece una conexión con Berto.

Cargado por

beanaranjo18
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como RTF, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
47 vistas11 páginas

Capitulo Nuevo

El capítulo narra la experiencia de un grupo de amigas que deciden hacerse tatuajes juntas, incluyendo a una abuela que sorprende a todos al tatuarse también. La protagonista, Malena, se siente emocionada y nerviosa por el evento y luego se encuentra con un chico llamado Berto en un pub, donde comparten risas y reflexiones sobre sus vidas. A lo largo de la noche, Malena revela sus inseguridades y cambios recientes, mientras se establece una conexión con Berto.

Cargado por

beanaranjo18
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como RTF, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

NO ME CALIENTES QUE ME CONOZCO.

Capítulo

Llegamos y con suerte aparcamos en la misma puerta del estudio. La joven


de pelo Rosa nos recibió muy amable y creó que flipó cuando le dijimos que
la señora que nos acompañaba también se iba a tatuar. Supongo que creía
que sólo venía a acompañarnos y que era abuela de alguna de las dos. Y
sería lo más normal que podría suponer. Pero no, ella iba a tatuarse.
Salió el hombre calvo y todo tatuado a buscarnos.
- Buenas tardes, ¿vamos al lío? dentro está todo preparado.
-Si pero Marcos, al final serán tres. Iguales, pero tres. Ella también se tatúa.
- la miró sorprendido y las cuatro nos echamos a reir-.
- ¿Cómo? esto hacía mucho tiempo que no pasaba aquí. ¡Qué divertido! -
dijo frotámdose las manos-.
- Señora con su permiso, adelante. ¿Quiere ser la primera?

Las tres nos mirámos y estabamos tan nerviosas y a la vez tan felices por
vivir esa experiencia juntas, que no podíamos gesticular palabra.

- Vale, sí. ¿ Para qué esperar? - Las dos la miramos-.


- ¿Estas segura? - Le preguntó Carlota-.
- Sí venga, vamos al lío. ¿Dónde me pongo? - Él le señaló, la silla negra
giratoría sin respaldo para que se sentara-.
- Supongo que es el primero... pues me halaga ser yo quien se lo haga.
¿Todas en la muñeca, lo quereís?, eso fué lo que me dijiste ... eh, ¿cuál era
tú nombre?... Carlota, Carlota era.
- Sí en la muñeca todas. - Le contestó ella-.
- Vale mientras le hecho a ella la pomada anestesica, mirar estos tres
bocetos, y decirme cual quereís. Me dijisteís arriba justamente del codo y
estos me parecieron correctos.
Carlota y yo nos decidimos por uno de ellos en segundos. Fué verlo y
gustarnos a las dos. Era sencillo, pequeño y con lineas muy finas. Silueta,
trazo y sin relleno ni sombras. Era perfecto.

- Este, nos gusta este. Lili mira, ¿ te gusta? - le acerqué el boceto.


- Sí ese me parece bien. Chico, una pregunta... - Él estaba preparando el
papel de calco y la miró sonriente-.
- Dígame Lili. ¿ Qué le pasa?
- ¿Me puedo hacer uno más? - Él se hecho a reir a carcajadas que creó que
transpasaron la habitación-.
Nosotras nos miramos... yo me tapé la cara, y Carlota se contagió de la risa
de... Marcos. ¡Qué mala soy para los nombres!

- Por supuesto, hasta dos le permito hoy.


- No por Dios, tres no. Nos mata el marido. -le dije-.
- Niñas dos, dos sólo.
- Pues dígame. ¿Qué más hacemos?
- Tatuéme el nombre de mi marido.
- ¡¡¡Ahhhhh!!! -chillamos las dos de risa-.
- ¡Que romántico, Malena!. - me dijo Carlota zamarreándome el brazo-.
- Es que Lili es muy romántica Carlota, ya lo sabes.- me reí-.
- Niñas ¿le dará un infarto a mí hija, cuándo me vea?
- Posiblemente. - le constestó Carlota, mientras miraba los trabajos que
Marcos tenía por toda la ahbitación colgado en las paredes.
- Señora Lili, vamos al lío. Notará algo, pero se puede soportar. Si tengo que
parar, paró. Usted me avisa.
- Vale cielo, vamos allá.

Empezó a sonar el sonido de la pistola, y ella se asustó un poco. Pero luego,


una vez que empezó Marcos a tatuar, ni se enmutó.
Le hicimos varias fotos de recuerdo, ahí sentada con el brazo extendido.
Fue muy divertido, una experiencia para recordar toda la vida. Después fue
el turno de Carlota, y por último yo.
Lili se hizo el segundo tatuaje con el nombre de Ignacio en el pecho, donde
se supone que está el corazón. Yo me emocioné mucho. Ese día estaba muy
sensible, eran muchas emociones en muy pocos días; emociones muy
diferentes, pero que ni siquiera me había paraso a gestionar.

- Bueno pues ya está. Gracias por hacerme disfrutar tanto esta tarde,
señora Lili, es un encanto. Y gracias a vosotras por contar conmigo para
esto.

Le contamos entre turno y turno, la historía de porque un croissant y le


encantó. Llili no nos dejó pagar. A ella a cabezota no la gana nadie. Antes de
irnos nos hicieron una foto a las tres juntas, posando con el tatuaje.
Nos dijeron como curarnos y lavarnos el tatuaje y Lili le prestaba mucha
atención a Marcos.

El camino de vuelta, fué divertido. Las tres cantábamos las canciones de los
40. Su marido la esperaba en casa, la vimos bajar. Me monté yo alante, y
nos mandó un beso antes de cerrar la puerta de casa.

Y ahora me tocaba a mí jugar al no me calientes que me conozco.


Me refiero a Berto. Decidí llamarlo en vez de mandarle un Whatsapp.
Me mandó ubicación y cogí mi coche para encontrarme con él donde nos
ibamos a ver.
Llegué antes que él, encontré aparcamiento fácil y aproveché para
retocarme en el espejo del coche y pintarme los labios de naranja, tono
¨neon orange¨ de Mac.
Dieron con los nudillos en el cristal del coche, y cuando miré, era él
mirándome y riéndose desde fuera.
Cogí el bolso y salí.

- Hola, ¿te estabas retocando?


- Siempre me retocó. -Cerré el coche-.
- ¿Qué tal el tatuaje?- Me miró buscandoló pero no de veía con el jersey-.
- Bien, es un croissant.
- ¿Un croissant?- Se rio-.
- Sí. Lili se hizo dos.
- ¿Qué me dices?- Ahí ya no era risa, era carcajada-.
- Sí. Se ha puesto el nombre del marido aquí.- Le señalé el sitio-.Me
contagió la risa-. ¿Vamos? - y me adelanté entre los coches hasta llegar a la
cera en un intentó de evitar que me siguiera mirando como lo hacía.
- ¿Dónde te lo hiciste?- le señalé el brazo-.
- Luego te lo enseño.
Después ya se puso a mi lado y caminamos juntos hasta la puerta del local.

Se llamaba Gravity Pub, por fuera las paredes eran azulinas con una luna
gigante pintada en la gran pared acopañada de un astronauta y millones de
estrellas doradas.
- Nunca había venido aquí.-le dije mientras miraba la fachada y el nombre
del local-.
- ¿No?, pues te va a gustar, ya verás. - me cedió el paso para que entrará yo
primero-.

Al entrar caí de primeras en porque no había ido nunca allí.Uno porque no


solíamos salir por aquella zona, que sin pretender ofender a nadie era de
¨pijos¨. Y dos porque allí la copa seguro que no valdría cinco pavos.

Era muy guay por dentro, original. Paredes pintadas con efecto vintage de
tonos azules, una barra en forma de L grandísima que daba a los dos
ambientes de la estancia. Estanterías de cristales llenas de botellas hasta lo
más alto del techo. En medio del pub tenían colgado en el techo una gran
luna de cristales, que de verdad era una pasada. Y para enamorarme más
aún de aquel sitio, tenian al fondo en una pared en la que descansaba un
bonito cheslong amarillo calabaza de piel de ante, un puzzle de la
constelacíon y de todos los signos del zódiaco que si no recuerdo mal, me
dijo Berto que era de ocho mil piezas.

- Es muy guay Berto, me gusta.


- Vaya pasé la primera prueba... ¿pedimos?- los dos nos acercamos a la
barra juntos-.
- Hola Berto, ¿lo de siempre? - era un chico bajito pero guapo, con tatuajes
en los brazos, manos y también se le intuían debajo de la camisa de manga
corta con estamapados de motos algunos más-.
- Sí lo siempre Javi. ¿Malena, tú?
- Yo quiero un Puerto de Indias con Seven Up.
- Marchando, Lario12 con Schwepps y Puerto con Seven Up.- Javi me miró
mientras hechaba los hielos en las copas de balón-.
- Berto hoy vienes muy bien acompñado... -me volvió a mirar-.
- Es Malena, una amiga. - me miró y me guiñó un ojo-.

Me dí cuenta de que se había cambiado de ropa. Llevaba unos vaqueros


muy estrechos en negro, camisa blanca de Scalpers, tobillos al aire y unas
Converses clásicas blancas. Y las gafas...
¡Joder qué dificil me lo ponía! ¿Quién se resiste así?.

Se empezó a escuchar jaleo en las mesas del fondo, había muchos chavales
allí sentados en taburetes y mesas bajas; fumaban cachimbas.
Nosotros nos pusimos, en una mesa alta cerca de la barra.

- Aquí estamos más cerca de la puerta para salir a fumar, ó por si quieres
salir corriendo...
- ¿Nos fumamos el primero?
- ¿Ya? - le dió un sorbo a su copa.
- Sí, es que estoy nerviosa...
- ¿Y eso es bueno ó malo?- se levantó y cogió el paquete de Nobel de su
bolsillo de atrás. ¿ Tienes mechero? se me ha olvidado el zippo en el coche.
-Sí espera que lo miró. Normalmente siempre llevó dos, por si acaso...
¡Aquí está! ¿Vamos?

Salimos del pub y nos apoyamos en la pared de las miles de estrellas


pintadas. Le dí el mechero, sacó dos cigarros y me encendió el mío y
después el suyo.

- No me has contestado... -Le dio la primera calada, y al echar el humo me


miró intensamente-.
- ¿A qué? -Evité mirarlo-.
- A lo de si es bueno ó malo que estes nerviosa.
- Ah pues nosé... malo imaginó. - Seguía sin mirarlo-.
- ¡Dios! se confirma mi pregunta... ¡eres así siempre!
- ¿Qué dices? - ahí lo miré entre cabreada y divertida, porque sé que
intentaba conocerme y yo no me abría-.
- Digo que eres una tía dificíl. Te conozco muy poco, pero lo que me has
mostrado, me da a pensar que lo eres.
- ¡No soy una tía dificil! -tiré la colilla al cenicero que tenían en la puerta.
- Joder que sí lo eres... pero me gusta. Me gustan los retos, lo fácil me
aburre.
- ¿Te lo ponen fácil, tus amigas perfectas de pelo pantene?-Se hechó a reir-.
- Malena ¿estás celosa?
- ¿Yo? ¿celosa de qué?
- De mis amigas, según tú... perfectas. - tiró su colilla, y me hizo señas para
volver a entrar-. - lo seguí y entré tras él-.

Javi estaba pendiente y juraría que le intrigaba la situación porque me


miraba mucho.

- Malena mis amigas, amigas son. Y ahí tan perfectas como tú las ves, este y
esta... no son tan perfectos... -me señalaba la cabeza y el corazón-.
- A ver no quería ofenderte... pensaba que era como te gustaban.
- Ya te lo dije en la tienda el otro día... Me gustan sencillas y naturales,
como tú. Ya no sé como decírtelo mejor, aunque se me ocurren varías
formas... -le dió un buen sorbo a la copa, y pidió otra a javi-. Bebés muy
lenta... -y se echó a reir-.
- Sí, Mauro mi amigo también me lo dice.
- ¿Vendrás a la fiesta? Yo ya tengo el disfraz, pero prefiero no decirte nada y
que lo veas mañana.
- No voy a ir, no me gustan esas fiestas... no tengo ni disfraz.
- Eso no es problema, te buscas uno rápido y ya...
- No iré Berto, además mañana es mi último día en la pastelería, será un
día intenso porque Lili se jubila y va a cerrar.
- ¿Cómo?, joder Malena lo siento, no sabía nada.
- No te preocupes, yo tampoco había encontrado el momento para
decirtélo.
- ¿Y cómo estás? - me cogió de la mano-.
- Pues es que aún no me lo creó. Han pasado tantas cosas en mi vida en tan
poco tiempo que... No me creó que me vaya quedar sin trabajo, con una
casa que pagar sola, un novio de 9 años que se ha ido esta mañana de casa
y que espera un hijo de otra... Hace días que vivo en una película en la que
yo mísma soy la protagonista.
- Malena, no sé que decir... - Javi le acercó la copa, y puso un tarro con
gomitas en medio de la mesa-. Gracias Javi.
- No, no hace falta que digas nada... - me sentía ridícula-.
- Bueno lo de anoche no lo entendí mucho, me refiero a cuando os ví.
- Nadie sabe realmente lo de anoche... ni siquiera mis amigas, ni Mauro.
Pero te lo contaré. - me bebí de un sorbo lo que me quedaba del puerto y
me decidí a hablar-.
- Soy todo oídos, quizás si te desahogas pueda conocer a esa Malena que
ocultas bajo esa coraza. ¿Otra copa?.
- Vale, pero sólo una más, que tengo que volver con el coche. -Le empezó a
sonar el teléfono-.
- Javi otro puerto. Perdona es mi jefe, un segundo. -se levantó y fué hacia la
puerta-.

El local era muy agradable, se estaba muy agusto allí dentro. Javi se veía
buena gente, aunque no lo conocía de nada. Se percibía. Tenía una soltura
detrás de la barra que daba a entender que le gustaba lo que hacía.
Sonaba Ed Sheeran con ¨Bad Habits¨. Me trajó la copa y se sentó en el
taburete de Berto.
- No te había visto nunca, ¿eres de por aquí?.
- Sí soy de por aquí, pero no suelo salir por esta zona.
- Berto no suele traer chicas aquí, siempre viene solo ó con su panadilla.
- Su pandilla de pijas perfectas. - me reí y lo contagié con mi risa-.
- Sí pero algunas son buena gente, su ex también sale en la pandilla. Pero se
llevan bien, Berto se suele llevar bien con todo el mundo. Incluso con sus
exnovias.

En ese momento entró Berto de nuevo. Javi se levantó.


- Por ahí viene tú chico, os dejo solos. - No le contesté-.
- Bueno ya estoy por aquí, era mi jefe. Suerte ó no, esta noche no trabajo,
va Fátima. Dicen que han cerrado el mes está mañana y me deben horas
que eché de más.
- Pues que bien... esto se complica... - bebí un buen trago-.
- ¿Qué se complica? - me miraba con intriga-. Reconozco que soy difícil de
entender-.
- Esto, nosotros, el supuesto café. Tenía la idea hecha de que fuera una
copa y ya...
- Bueno yo no te estoy atando a la pata de la mesa, puedes irte cuando
quieras.
- Berto... no... ¡joder non paró de cagarla! No quería ofedenderte, a ver que
estoy muy agusto. En serio, de verás. Estoy bien contigo aquí, pero yo
creía... - Le cogí de la mano-.
- Tú creías que era un café y nada más, pero vamos que nos bebemos esto y
nos vamos-.
- No Berto en serio, que estoy bien contigo aquí. ¿Salimos a fumar? Ahora
invito yo. -Saqué dos cigarros de mí bolso-. ¿Vamos?

Salimos y ya estaba anocheciendo, empezaba a refrescar. Le encendí su


cigarro y después el mío. Me coloqué el pañuelo en el cuello, porque soy la
tipica que si tiene el cuello al aire o los pies fríos, adiós... Soy muy friolera,
muy mucho. Él en cambio sólo llevaba la camisa y se le veía cómodo.
No me miraba.

- ¿Estás enfadado?
- No Malena, no estoy enfadado. Sólo que pensaba que te alegrarías de que
no entrará a trabajar ahora, como me he alegrado yo.
- Y me alegro de verás. Lo que pasa es que... ¡Joder!
Tengo miedo ¿vale?. No quiero que me hagan más daño, no quiero
ilusionarme y que después todo salga mal, no Berto, no quiero. - Me miró,
por fin-.
- ¿Tienes planes para está noche? Porque me gustaría cenar contigo.
Quiero que hablemos, que te quites al menos parte de esa coraza. Quiero
conocerte, que me cuentes lo que quieras contarme, que seguro que es
interesante, no como las chorradas aburridas que algunas cuentan y yo
muero de aburrimiento. -Se acercó-.
Te lo digo sinceramente, estoy siendo bastante honesto, no creo que pueda
decírtelo más claro. Quiero conocerte. - Se acercó más aún, y me levantó la
barbilla-.

Nos quedamos muy cerca el uno del otro y esa boca... que quedaba a la
altura de mis ojos cada vez me apetecía más.

- No sé que pasará con el tiempo, pero hoy te digo que quiero conocerte
más. Me llamaste la atención bastante... el día que te conocí.
- No sé que decirte... no sé... - me interrumpió-.
- No digas nada. - me cogió las dos manos para darme tranquilidad e
imagino que confianza-. sólo respóndeme una cosa. ¿Quieres cenar
conmigo? - como decirle que no-.
- SÍ, vale. Vayamos. - Me acarició la mejilla, con esos dedos finos y largos.-
- ¿De verdad quieres?
- SÍ, pero nada de sitios de alto standing, porque ni voy adecuada, ni tengo
dinero para eso. -Nos contagiamos las risas-.
- Te diría que por eso no hay problema y te enfadarías... Mejor me callo.
Recojamos las cosas, paguemos, y de paso piensa el sitio al que quieres ir. -
Entramos de nuevo-.
- Y pagó yo, que te veo venir. - Javi estaba pendiente en la barra-.
- Vale, perfecto. Pero lo de aquí sí lo pagó yo. ¿De acuerdo?
- Te iba a decir a medias y te enfadarías... Mejor me callo. Voy al servicio. -
Me encantó remedarlo delante de Javi-.

Para ir al servicio que estaba al final del local tenía que pasar por el lado del
cheslong amarillo calabaza del fondo. En esa misma pared donde estaba el
puzzle que volví a mirar maravillada empezaba el pasillo que te llevaba
unas escaleras abajo, y ahí estaban los dos baños; hombre, mujer a cada
lado y en medio una máquina de tabaco, arriba de esta una de condones.
Entré al baño, lo primero que hice fué mirarme al espejo. Tenía buena cara,
menos mal. El corrector había hecho su efecto.
Hicé pis, me lavé las manos y escuché jaleo fuera. Me retoqué un poco y
me volví a pintar los labios.
Al salir había una chica esperando en mi puerta para entrar, y un chico
sacando tábaco. Parecía que habían estado discutiendo. Me quedé cortada.
- Perdón. -Conseguí decir, porque él me miró con esos ojos azules claros
como el mar y me intimidó.
- No, no te preocupes, sí ya está todo hablado. -dijo ella-. Segundos
después pegó un portazo, que retumbó tanto que creía que se caerían las
paredes del estrecho pasillo y nos quedaríamos él y yo allí atrapados. Y
entre tú y yo... No me hubiera importado-.
Nos quedamos allí los dos mirándonos sin decir nada, y decidí irme porque
de verdad que esos ojos intimadaban hasta al mismísimo lucifer.
Cuando eché a andar, me llamó la atención.
- Oye, creó que esto es tuyo.
- Me volví y lo ví con mi pañuelo en la mano.
- Sí es mío, se me habrá caído al salir del baño.
- Toma, no te habías dado ni cuenta, pero cuando bajé ya estaba en el
suelo.
- Pues no, lo hubiéra echado en falta al salir a la calle. -lo cogí y me lo pusé,
se le había quedado el perfume de él a la tela-. Gracias.
- De nada mujer. - En ese momento salío ella del baño-.
- ¿Qué pasa, que no pierdes el tiempo, no? Eres un cerdo tío. ¡Qué asco me
das! Guapa sal corriendo, antes de que te atrapen esos ojos y su grandes
armas de seducción.

Me parecía tan surrealista la situación que me fuí sin más. Escaleras arriba
volví a escuchar el jaelo, el mismo que de dentro del baño. Supongo que
estarían discutiendo otra vez.

Berto me esperaba en la barra hablando con Javi. No les comenté nada de


lo sucedido ahí abajo. Tampoco le quisé darle más importancia.
- ¿Nos vamos, guapita?
- Sí claro.
- ¿Dónde nos vemos?. Aunque no me importaría ir en mí coche, y después
te traígo a por él tuyo aquí.
- Bueno veo menos coñazo ir cada uno en el suyo. Es viernes, ¿te apetece
pizza?
- Sí claro, ¿porqué no?.¿Dónde nos vemos?
- En "PIZZAMORE". Ahora te mandó ubicación.

Javi estaba atendiendo a una pareja y no se enteró de nada, pero quisé


despedirme de él.
- Javi nos vamos, ha sido un placer.
- Lo mísmo te digo Malena. Espero verte pronto, aunque no sea tú zona de
salir. Es broma, un placer el mío también.
- Ya nos veremos.
- Nos vemos mañana tío, dí mi nombre en puerta y entrarás sin esperar.
- De acuerdo, gracias Javi.
- Adíos. - le dijimos los dos-. Se quedó mirando hasta que traspasamos la
puerta.

Al salir,me cogío la mano y me la besó. Me entraron ganas de besarle, os lo


juro. Era tan tierno... En cambio le sonreí.
-Nos vemos ahora. -me dijo-. Mándame la ubicación.

También podría gustarte