SENTENCIA
SENTENCIA
PODER JUDICIAL
SENTENCIA
VISTOS, Dado cuenta con el estado del presente proceso, puestos los
autos a despacho para sentenciar; y, CONSIDERANDO:
I. ANTECEDENTES:
ADMISIÓN DE DEMANDA
2.1. Mediante resolución número TRES de fecha trece de julio del año dos mil nueve, que obra de fojas
131, se admitió a trámite la demanda por la vía del proceso conocimiento, se tuvo por ofrecidos los
medios probatorios; asimismo, se confirió traslado a la parte demandada por el término de treinta
días, a fin de que conteste la demanda bajo apercibimiento de seguirse el proceso en rebeldía.
CONTESTACIÓN A LA DEMANDA
2.2. A fojas 180, se apersonan al proceso los hermanos Eliza Consuelo, Ignacia, Flor de María y Juan
Manuel Villanueva Zumaeta, en calidad de herederos legales de los señores Mariano Villanueva
Alva y Rita Lorenza Zumaeta García , contestando la demanda, solicitan que se declare
improcedente, más las costas y costos del proceso; habida cuenta que indebidamente se han
acumulado pretensiones de reivindicación y nulidad de título, no acreditando la actora, tener
derecho sobre el bien, además la vía a seguir debió ser el proceso contencioso administrativo,
donde los recurrentes al ser propietarios no pueden ser demandados por reivindicación, sino a
través de otro proceso independiente que defina el mejor derecho; sin embargo, por resolución de
fojas 237 se tiene por no contestada la demanda al no acreditar la calidad de herederos.
2.3. Que, apersonado a fojas 199 el Procurador Público del Estado a cargo de los Asuntos del
Ministerio de Agricultura, solicita que se declare infundada, debido a que el demandante no ha
cumplido con dos condiciones constitutivas, que debe ser propietaria del inmueble materia de litis y
que el demandado debe ser poseedor; y en éste caso, los propietarios con derecho inscrito son
Mariano Villanueva y su cónyuge, y el Ministerio de Agricultura no posee el predio. En tal sentido al
tratarse de un procedimiento administrativo de adjudicación, debió seguirse el trámite del proceso
contencioso administrativo, previo agotamiento de la vía.
2.4. A su turno, por escrito de fojas 211 se apersona el Procurador Público encargado de los Asuntos
de los Registros Públicos, deduciendo la Excepción de Falta de Legitimidad para Obrar del
Demandado, para que se excluya a la Oficina Registral Chachapoyas como demandado, por no
ser parte sustancial, ya que el conflicto de intereses se da entre terceros, donde la SUNARP es
ajena, no tiene derecho alguno; y al contestar la demanda a fojas 247 solicita se declare infundada
porque en la constitución del acto jurídico no ha intervenido de modo alguno la Oficina de los
Registros Públicos, por lo que carece de interés y al haber actuado dentro de un procedimientos
regular, será la declaración judicial la que disponga lo contrario, por lo que solicita su extromisión
en el proceso.
2.5. Que, contestando la demanda a fojas 300, señala el Procurador Público del Ministerio de Vivienda
Construcción y Saneamiento, que el título otorgado se ha producido en cumplimiento de los
objetivos de Gobierno a través del PETT para titular predios, previo a un procedimiento
administrativo según los lineamientos del D. Leg. No. 838 y su Reglamento D.S. 018-96-AG, que la
demandante no cuestionó, pero se verificó que se encontraba en posesión de los beneficiarios
Mariano Villanueva Alva y su cónyuge Rita Lorenza Zumaeta García, y contra quienes no se
formuló oposición.
2.6. Designado curador procesal para los herederos legales de doña Rita Lorenza Zumaeta García, a
fojas 408 se apersona la Curadora Procesal, y a fojas 413, COFOPRI solicitando se declare
Sucesor Procesal al Gobierno Regional Amazonas, por lo que llevada a cabo la Audiencia de
Conciliación conforme a los términos del acta de fojas 474, prescindiéndose de la audiencia de
pruebas, con los alegatos de fojas 525, la causa queda expedita para resolver.
SANEAMIENTO PROCESAL
2.7. De folios 434 a 434, se tiene la resolución número VEINTIDÓS de fecha quince de setiembre del
dos mil doce, donde se resuelve entre otros: DECLARAR SANEADO EL PROCESO, así como la
existencia de una relación jurídica procesal válida.
2.8. Con fecha, seis de diciembre del año dos mil doce, se lleva a cabo la Audiencia de Conciliación, a
través de la cual, además de admitirse los medios probatorios pertinentes se fijaron lo siguientes
puntos controvertidos (véase folios 474 a 475): 1) Determinar si la demandante es la legítima
propietaria del inmueble denominado “Fundo Bocanegra” de 93.50 hectáreas como para
reivindicarse a su favor. 2) Determinar si los demandados tienen la calidad de poseedores no
propietarios sobre el mismo bien. 3) Establecer si es que se hace viable o no disponer la
restitución que se demanda. 4) Establecer si los títulos de propiedad Serie A No. 0165265
adolecen de nulidad como para ser declarados a través de la presente, así como la inscripción
registral que obra en la Ficha No. 14009 el registro de Propiedad.
2.9. En ese orden, se emite sentencia contenida en la resolución número VEINTINUEVE, de fecha 16
de abril del 2013, que obra de folios 540 a 546, por la que se declaró infundada la demanda.
Habiéndose interpuesto recurso impugnatorio de apelación contra la citada sentencia, es que la
Sala Civil de Chachapoyas, emite la Sentencia de Vista contenida en la resolución número
TREINTA Y SEIS de fecha 20 de noviembre del año 2013, que corre de folios 623 a 638, por la
que se declara nula la sentencia impugnada, ordenándose emitir nueva sentencia con arreglo a
ley. En consecuencia, se procede a emitir la presente sentencia acorde a ley.
3.2. Finalidad Del Proceso: El artículo III del Título Preliminar del Código Procesal Civil, establece que
la finalidad concreta del proceso es resolver el conflicto de intereses o eliminar una incertidumbre
jurídica, ambas con relevancia jurídica, haciendo efectivo los derechos sustanciales y que su
finalidad abstracta es lograr la paz social en justicia y para ello los justiciables deberán aportar los
medios probatorios con la finalidad de acreditar los hechos que exponen, producir certeza en el
director del proceso, respecto de los hechos alegados, y fundamentar sus decisiones,
correspondiendo la carga de la prueba a quien afirma hechos que configuran su pretensión,
conforme lo prescribe el artículo 196° del Código Adjetivo glosado, salvo disposición legal
diferente, correspondiéndole al Órgano Jurisdiccional efectuar una valoración conjunta, razonada u
objetiva de todos los medios de prueba aportados al proceso.
3.3. Motivación de las Resoluciones: Salvaguarda al justiciable frente a la arbitrariedad judicial, pues
garantiza que las resoluciones judiciales, se encuentren justificadas en datos objetivos que
proporciona el ordenamiento jurídico o los que se deriven del caso. Garantiza que los jueces,
cualquiera que sea la instancia a la que pertenezcan, expresen el proceso mental que los ha
llevado a decidir una controversia, asegurando que el ejercicio de la potestad de administrar
justicia se haga con sujeción a la Constitución y la ley; con la finalidad de facilitar un adecuado
ejercicio del derecho de defensa de los justiciables.1
3.4. Carga de la prueba, derecho a probar y finalidad de los medios probatorios: El artículo 196°
del Código Procesal Civil de aplicación supletoria para el presente caso señala “salvo disposición
legal diferente, la carga de probar corresponde a quien afirma los hechos que configuran su
pretensión, o a quien los contradice alegando nuevos hechos”, ya que el derecho a la prueba es
un elemento del debido proceso, que posibilita a todo sujeto procesal que pueda utilizar los medios
probatorios que resulten necesarios para acreditar los hechos que le sirven de fundamento a su
pretensión, ya que el derecho aprobar tiene como contenido esencial el derecho a que admitan,
actúen y valoren debidamente los medios probatorios ofrecidos por los sujetos procesales
legitimados para ello, conforme a los principios que lo inspiran y delimita, asimismo el derecho a
probar resultaría inútil e ilusorio si el juzgador no actuara los medios probatorios previamente
admitidos, de no actuarse un medio probatorio válidamente admitido, causando agravio a una de
las partes el derecho a probar se vería afectado. Los pilares de un razonamiento correcto se
explican a través de dos principios de veracidad y racionalidad. Además, la motivación de una
resolución judicial supone una justificación racional, no arbitraria, de la misma, mediante un
razonamiento no abstracto sino concreto. Esa justificación de la resolución deberá incluir el juicio
lógico que ha llevado seleccionar los hechos y una norma, y las respuestas a las pretensiones de
las partes y sus alegaciones relevantes para la decisión.
3.5. El artículo 197° del Código Procesal Civil establece que todos los medios probatorios son
valorados por el juez en forma conjunta utilizando su apreciación razonada; sin embargo, en la
resolución solo serán expresadas las valoraciones esenciales y determinantes que sustentan su
decisión. Cuando las partes han presentado pruebas para desvirtuar otras, la omisión de un
pronunciamiento expreso al respecto podría causar indefensión. De haber pruebas que buscan
1
Sentencia del Tribunal Constitucional, N° 01230- 2 002- HC/TC- LIMA, de fecha 20 de junio del 2002, fundamento
jurídico 11.
dejar sin efecto otras, es necesario un pronunciamiento expreso de todas ellas por parte del
juzgador; el juez al valorar los elementos probatorios, debe entender que está impedido de utilizar
su conocimiento privado de los hechos, también que en consideración de la carga de la prueba, él
debe determinar cuál de las partes debe sufrir las consecuencias de no haber probado un hecho, y
que por el principio de imparcialidad en la dirección y apreciación de la prueba, su valoración debe
ser racional, proporcional y razonable.
3.6. Debido Proceso: Es un derecho humano abierto de naturaleza procesal y alcances generales,
que busca resolver de forma justa las controversias que se presentan ante las autoridades
judiciales. Se considera un derecho “continente” pues comprende una serie de garantías formales
y materiales. Como tal, carece de un ámbito constitucionalmente protegido de manera autónoma,
de modo que su lesión se produce cuando se afecta cualquiera de los derechos que consagra, y
no uno de manera específica. Como así lo ha sostenido el Tribunal Constitucional:
“(…) el debido proceso tiene por función asegurar los derechos fundamentales
consagrados en la Constitución Política del Estado, dando a toda persona la posibilidad de
recurrir a la justicia para obtener la tutela jurisdiccional de los derechos individuales a través
de un procedimiento legal en el que se dé oportunidad razonable y suficiente de ser oído,
de ejercer el derecho de defensa, de producir prueba y de obtener una sentencia que
decida la causa dentro de un plazo preestablecido en la ley procesal (…)”.2
3.13. Los medios probatorios que presenta la actora a efectos de acreditar su derecho son los
siguientes:
a) La Partida Registral Nº 02010623 (folios 17 a 19), y N°02012792 (folios 20 a 22), que
acredita la propiedad del fundo: “Bocanegra” a nombre de su propietario Mariano Bardales
Rubio y sus herederos.
b) La Declaración jurada de auto avalúo correspondiente al año 2006 a nombre de la sucesión
Bardales Rubio Mariano, del fundo Bocanegra, de folios 35 a 36.
c) La declaración jurada de auto avalúo correspondiente al año 2007 (folios 38 a 45), y del año
2009 (folios 84 a 87), presentado por Eduardo Peláez Bardales, adquirente de los derechos
del heredero Miguel Bardales Monzante.
d) El mérito de la Inscripción Registral contenida en la Partida Nº 02001972 Tomo 1º foja 7º
(folios 25 a 26), de la Sucesión Intestada de Mariano Bardales Rubio, que declara como a
sus herederos universales a: Rafael, Matilde Amelia, Miguel e Isabel Bardales Monzante.
e) Copia certificada de la Partida Registral Nº 11321265, de folios 62 y 90, que contiene la
declaratoria de herederos de Matilde Amelia Bardales Monsante De Peláez, por la cual, se la
declara heredera universal a la actora, Celia María Luisa Peláez Bardales, de folios 64.
f) El texto del Decreto Legislativo Nº 838 de folios 26, su Reglamento el D.S Nº 018-96-AG, de
folios 28 a 29; así, como el texto del Decreto Legislativo Nº 653 Ley de Promoción de las
Inversiones en el Sector Agrario, de folios 30 a 34.
g) El texto publicado en el Diario Oficial El Peruano, de la resolución emitida en la Casación Nº
698-2006-Lima, de folios 46 a 47.
h) Copia simple de los Actuados Administrativos sobre adjudicación del fundo Bocanegra,
consistente en el Informe Técnico Nº 183-99-DR-AG-A-PETT, de folios 48 a 49 su fecha 12
de mayo de 1999.
i) Memoria Descriptiva del Plano, de folios 51, suscrito por el Ing. Julio Chicoma Roque, de
fecha 18 de agosto de 1999.
j) Informe Legal Nº 207-99-DR-AG-PETT/A.L, de fecha 14 de mayo de 1999, de folios 50.
k) Ficha de Campo, de folios 52 suscrita por el técnico Rómulo Raymundo Prado.
l) Copia del Plano de ubicación del Fundo Bocanegra, de folios 59, que hace referencia a 76.75
has aptas para la explotación agrícola y 16.75 has de peñas, elaborado por el Ing. Julio
Chicoma Roque.
m) Copia simple del Título de Propiedad Nº 0165265 por 76.75 has, otorgado por el PETT-
Ministerio de Agricultura, a favor de Mariano Villanueva Alva y esposa Rita Lorenza Zumaeta
García, de fecha 17 de junio del año 1999, que obra a folios 65.
n) Copia de la Resolución Directoral Nº258-99-DR-AG-A, emitida por el Director Regional de
Amazonas del Ministerio de Agricultura, de fecha 17 de mayo 1999, de folios 69. Por la cual
se entrega el bien a favor de Mariano Villanueva Alva.
o) Copia del asiento registral de la Partida Nº 02036489, que corre a folios 67 de autos, sobre
independización del predio en merito a la adjudicación otorgada por el Ministerio de
Agricultura a favor de Mariano Villanueva Alva, y su cónyuge Rita Lorenza Zumaeta García.
3.14. Ahora bien, conforme al primer punto controvertido consignado líneas antes, y tras un minucioso
análisis y evaluación de los elementos probatorios presentes en el expediente, llegamos a
determinar de que la demandante ha fundamentado y acreditado con solidez su titularidad sobre el
inmueble en disputa, basándose en el derecho sucesorio conferido como heredera universal por
parte de doña Matilde Amelia Bardales Monzante. Esta última, en conjunto con sus tres hermanos
Rafael, Miguel e Isabel Bardales Monzante, adquirió la propiedad del Fundo “Bocanegra”. Este
hecho se encuentra respaldado por la correcta inscripción en las partidas registrales Nº 02010623
y Nº 02012792, cuya veracidad está respaldada con la copia literal de las partidas registradas de
folios 93 a 98. Esta evidencia no solo confirma la legitimidad de la propiedad de la demandante,
sino que también establece una línea de sucesión ininterrumpida y legalmente reconocida. La
meticulosidad en la documentación y su debida inscripción en los Registros Públicos respalda la
validez del título de propiedad, otorgando a la demandante un derecho legítimo sobre el “Fundo
Bocanegra”
3.15. Esta consolidación de derechos sucesorios proporciona un fundamento legal sólido para la
demandante y sus sucesoras procesales. La adquisición del “Fundo Bocanegra” por parte de doña
Matilde Amelia Bardales Monzante y sus hermanos, respaldada por la inscripción en las partidas
registrales correspondientes, establece una cadena de titularidad clara y legítima. Este proceso
sucesorio otorga a la demandante un título de propiedad válido y reconocido legalmente, lo que
consolida su derecho sobre el inmueble en cuestión.
3.16. En suma, en virtud del compulsivo análisis de los elementos probatorios presentes en el
expediente, tales como: a) La Partida Registral Nº 02010623 (folios 17 a 19), y N°02012792 (folios
20 a 22), que acredita la propiedad del fundo “Bocanegra” a nombre de su propietario Mariano
Bardales Rubio y sus herederos; b) La Declaración jurada de auto avalúo correspondiente al año
2006 a nombre de la sucesión Bardales Rubio Mariano, del fundo Bocanegra, de folios 35 a 36; c)
La declaración jurada de auto avalúo correspondiente al año 2007 (folios 38 a 45), y del año 2009
(folios 84 a 87), presentado por Eduardo Peláez Bardales, adquirente de los derechos del
heredero Miguel Bardales Monzante; d) El mérito de la Inscripción Registral contenida en la
Partida Nº 02001972 Tomo 1º foja 7º (folios 25 a 26), de la Sucesión Intestada de Mariano
Bardales Rubio, que declara como a sus herederos universales a: Rafael, Matilde Amelia, Miguel e
Isabel Bardales Monzante; e) Copia certificada de la Partida Registral Nº 11321265, de folios 62 y
90, que contiene la declaratoria de herederos de Matilde Amelia Bardales Monsante De Peleaez,
por la cual, se la declara heredera universal a la actora, Celia María Luisa Peláez Bardales, de
folios 64, etc.; es innegable concluir que la demandante ha cimentado con solidez su titularidad
sobre el inmueble en disputa, fundada en el derecho sucesorio conferido por doña Matilde Amelia
Bardales Monzante como heredera universal; pues como hemos abordado supra, la propiedad del
Fundo Bocanegra por parte de doña Matilde Amelia Bardales Monzante y sus tres hermanos,
Rafael, Miguel e Isabel Bardales Monzante, se encuentra sólidamente respaldada por la
inscripción en las partidas registrales Nº 02010623 y Nº 02012792, amparada por la reproducción
literal de estas partidas desde los folios 93 hasta el 98 de autos. Estos elementos de prueba
confirman la legitimidad de la posesión de la demandante y establecen una línea de sucesión
reconocida por la ley. La documentación meticulosa y su correcto registro en los Registros
Públicos protegen de manera concluyente la validez del título de propiedad de la demandante
sobre el “fundo Bocanegra”.
3.17. Basándonos en los argumentos previamente expuestos, podemos concluir que, la demandante
ostenta una legítima titularidad sobre la propiedad conocida como “fundo Bocanegra”, que abarca
una extensión de 76 hectáreas. En consecuencia, se ha resuelto satisfactoriamente el primer
punto de controversia. Además, es importante señalar que la inferencia de este punto no requiere
un análisis más detenido, ya que el derecho de propiedad a favor de la demandante es
indiscutible.
3.18. Pasamos a desarrollar el segundo punto controvertido: Determinar si los demandados tienen la
calidad de poseedores no propietarios sobre el mismo bien.
3.19. Considerando el punto de controversia planteado, destinado a determinar si los demandados
tienen la calidad de poseedores no propietarios sobre el bien. En este sentido, es importante
destacar que, si bien la doctrina autorizada coincide en señalar que, la reivindicación se
interpone por el propietario no poseedor contra el poseedor no propietario (y es en función a
ello que se ha fijado el presente punto controvertido); sin embargo, es necesario señalar que, de
acuerdo con la abundante jurisprudencia en este asunto “la acción reivindicatoria procede
también contra el poseedor con título de propiedad que incluso pudiera tener su dominio
inscrito en los registros públicos, en cuyo caso se debe dilucidar dentro del mismo proceso de
reivindicación), quien es el que tiene mejor derecho de propiedad, en base a criterios de
oponibilidad; pues tratándose del derecho de propiedad, no es jurídicamente posible la
coexistencia de dos o más titulares, por cuanto este derecho es uno excluyente” (casación
N°1016-2011-Lima).
3.20. Profundizando en el tema, la Casación N°2392-2017-Lima Sur, ha dejado claro que “uno de los
atributos del derecho de propiedad es la reivindicación, entendida inicialmente como la pretensión
real destinada a conseguir la restitución de la posesión del bien, de la que se encuentra privada el
propietario, de persona que solo tiene la calidad de poseedor; sin embargo, en virtud a que por
su propia naturaleza el derecho de propiedad excluye la posibilidad de que otra persona
alegue idéntico derecho sobre el mismo bien, el ejercicio del atributo reivindicativo
comprende también la posibilidad de recuperar la posesión del bien de persona que incluso
se atribuye derecho de propiedad”.
3.21. Aunado a ello, la jurisprudencia mayoritaria de la Corte Suprema se inclina por la siguiente
posición: “En un proceso de reivindicación el juez puede analizar y evaluar el título del
demandante y el invocado por el demandado para definir la reivindicación “ (…) que conforme al
artículo VII del Título Preliminar del Código Procesal Civil, el Juez puede resolver fundándose en
hechos que han sido alegados por las partes…(..) que este hecho, no afecta el principio de
congruencia procesal; porque, desde el momento en que por efecto de la contestación se inicia el
contradictorio se fijan los puntos controvertidos, las partes conocen lo que está en debate..(…) de
modo que al declararse fundada o infundada la reivindicación por el mérito de este debate, no se
está emitiendo pronunciamiento sobre una pretensión diferente a la postulada en la demanda o
extrapetita”. (Véase Casación Nº 1320-2000-Ica de fecha 11 de junio de 2002, publicada el 30 de
junio de 2004; Casación Nº 1240-2004-Tacna, de fecha 1 de septiembre de 2005; Casación Nº
1803-2004-Loreto, de fecha 25 de agosto de 2005, publicada el 30 de marzo de 2006; Casación
Nº 729-2006-Lima de fecha 18 de julio de 2006, etc.).
3.22. Bajo dicha línea de ideas, resulta claro que la acción reivindicatoria no solo procede contra el
poseer no propietario, sino también contra el poseedor con título de propiedad; en tal contexto, en
contraste con los de la materia, vemos que los demandados Mariano Villanueva Alva y Rita
Lorenza Zumaeta García, al igual que la demandante también tienen inscrito en registros públicos
título de propiedad sobre el “fundo Bocanegra”, el mismo que se encuentra registrado en la
Partida Nº 02036489, Ficha Nº 14009, adjudicado a favor de los indicados demandados, UC Nº
003 denominado “Bocanegra”, con un área 76.75 Hás, del 16 de setiembre de 1999, en mérito a la
adjudicación otorgada por el Ministerio de Agricultura (véase título de propiedad a folios 65). En
virtud de ello, es que concluimos que, el presente punto controvertido no puede ser determinado
bajo dichos parámetros, pues los emplazados no tienen la calidad de poseedores no propietarios
sobre el bien, sino poseedores con título de propiedad inscrito en Registros Públicos, tal como la
demandante; situación jurídica que propicia y permite que pasemos a dilucidar dentro del presente
proceso de reivindicación, cuál de las dos partes tiene mejor derecho de propiedad sobre el bien
sub litis, en base a criterios de oponibilidad; pues tratándose del derecho de propiedad, no es
jurídicamente posible la coexistencia de dos o más titulares, por cuanto este derecho es uno
excluyente.
3.23. Desde el enfoque anterior, partiendo de la valoración conjunta de las documentales obrantes en
autos, evidenciamos que, sobre el bien en litis – Fundo Bocanegra-, coexisten dos títulos de
propiedad que se encuentran inscritos en los Registros Públicos: (i) Partida Nº 02010623, que
obra de folios 93 a 95, a favor de los hermanos Rafael, Matilde Amelia de Peláez, Miguel e Isabel
Bardales Monzante, como dueños y propietarios de acciones y derechos pro indivisos en el Fundo
“Bocanegra”, y Partida Nº 02012792, que obra de folios 96 a 98, a favor de los hermanos Rafael,
Matilde Amelia de Peláez, Miguel e Isabel Bardales Monzante, como dueños y propietarios de la
mitad del “Fundo Bocanegra”; y, (ii) Partida Nº 02036489, Ficha Nº 14009, adjudicado a favor de
Mariano Villanueva Alva y Rita Lorenza Zumaeta García, UC Nº 003 denominado “Bocanegra”,
área 76.75 Hás del 16 de setiembre de 1999, en mérito a la adjudicación otorgada por el Ministerio
de Agricultura a favor de Mariano Villanueva Alva y Rita Lorenza Zumaeta García (véase título de
propiedad a folios 65).
3.24. El escenario actual revela una clara discrepancia entre dos títulos de propiedad. Por un lado, se
encuentra el derecho de propiedad alegado por la demandante Celia Maria Luisa Pelaez Bardales
de Arana, y actualmente trasladado a sus sucesoras procesales, Shirley Marilú Puscan Meléndez
y Rosa Amelia Guevara Rojas (véase folios 851 a 854). Este inmueble está debidamente
registrado en los Registros Públicos, específicamente en las partidas N°02010623 y N°02012792
(véase folios 18 a 22, y de folios 93 a 98), a nombre de los hermanos Matilde Amelia, Rafael,
Isabel y Miguel Bardales Monzante. Estos últimos obtuvieron el bien en calidad de herederos de
don Mariano Bardales Rubio, según consta en la Inscripción Registral de la Sucesión Intestada
inscrita en la partida N°02001972, detallada de folios 23 a 26.
3.25. En el otro extremo, se observa que la propiedad del fundo Bocanegra también está inscrita en los
Registros Públicos bajo la Partida Nº 02036489, con la Ficha Nº 14009, siendo adjudicada a
Mariano Villanueva Alva y Rita Lorenza Zumaeta García. Este predio, identificado con el UC Nº
003 y denominado como “Bocanegra”, abarca una superficie de 76.75 hectáreas, según consta en
el acta del 16 de septiembre de 1999. Esta adjudicación fue otorgada por el Ministerio de
Agricultura a favor de los mencionados Mariano Villanueva Alva y Rita Lorenza Zumaeta García.
3.26. Esta situación subraya lo enrevesado del caso, ya que ambos registros legales reclaman la
propiedad del fundo Bocanegra, agregando una capa adicional de complejidad a la situación en
cuestión. Este cruce de títulos pone de manifiesto una incertidumbre legal de gran envergadura.
Por un lado, el documento registral a favor de Celia Maria Luisa Pelaez Bardales de Arana,
respaldado por la sucesión intestada de Mariano Bardales Rubio, proporciona una cadena de
propiedad que se ajusta a los requisitos legales. La inscripción en los Registros Públicos reafirma
la legitimidad de la titularidad, respaldada por la adquisición como herederos legales de la
propiedad en disputa. Por otro lado, el título de propiedad en manos de Mariano Villanueva Alva y
Rita Lorenza Zumaeta García plantea una perspectiva igualmente válida. La adjudicación otorgada
por el Ministerio de Agricultura respalda su reclamación sobre el fundo Bocanegra, lo cual añade
una dimensión adicional a la complejidad del caso. La existencia de estos dos registros crea un
escenario en el que se hace necesario un análisis minucioso y detenido para determinar con
precisión la titularidad de este bien. Esta dualidad de títulos de propiedad da lugar a una situación
jurídica singular que requiere una exhaustiva revisión de las pruebas, así como una consideración
superflua de los procedimientos legales y las decisiones administrativas que llevaron a la
inscripción en los Registros Públicos.
3.27. En este escenario, tras un minucioso análisis y evaluación de los elementos probatorios presentes
en el expediente, llegamos a la conclusión de que la demandante ha fundamentado con solidez su
titularidad sobre el inmueble en disputa, basándose en el derecho sucesorio conferido como
heredera universal por parte de doña Matilde Amelia Bardales Monzante. Esta última, en conjunto
con sus tres hermanos Rafael, Miguel e Isabel Bardales Monzante, adquirió la propiedad del fundo
“Bocanegra”. Este hecho se encuentra respaldado por la correcta inscripción en las partidas
registrales Nº 02010623 y Nº 02012792, cuya veracidad está respaldada por los folios 93 a 98 del
expediente. Esta evidencia no solo confirma la legitimidad de la propiedad de la demandante, sino
que también establece una línea de sucesión ininterrumpida y legalmente reconocida. La
meticulosidad en la documentación y su debida inscripción en los Registros Públicos respalda la
validez del título de propiedad, otorgando a la demandante un derecho legítimo sobre el fundo
“Bocanegra”
3.28. Esta consolidación de derechos sucesorios proporciona un fundamento legal sólido para la
demandante y sus sucesoras procesales. La adquisición del “fundo Bocanegra” por parte de doña
Matilde Amelia Bardales Monzante y sus hermanos, respaldada por la inscripción en las partidas
registrales correspondientes, establece una cadena de propiedad clara y legítima. Este proceso
sucesorio otorga a la demandante un título de propiedad válido y reconocido legalmente, lo que
consolida su derecho sobre el inmueble en cuestión.
3.29. Siendo ello así, bajo el principio registral de prioridad preferente o la regla prior tempore
potior iure, contenido en el artículo 2016 del código civil, en concordancia con los artículos 2017 y
2022, los títulos que obran inscritos en la Partida Nº 02010623 y Partida Nº 02012792, que obra
de folios 93 a 98, a favor de los hermanos Rafael, Matilde Amelia de Peláez, Miguel e Isabel
Bardales Monzante (derecho transferido a la demandante, y posterior a sus sucesoras legales),
inscritos en año 1964, prevalecen y reconocen el derecho de propiedad de la demandante frente
al título que ostentan los demandados Mariano Villanueva Alva y Rita Lorenza Zumaeta García
(inscrito en la Partida Nº 02036489, Ficha Nº 14009, que data del año 1999), el mismo que no
podrá enervar de manera alguna la inscripción registral en favor de los derechos hereditarios de la
demandante, debido al principio registral de impenetrabilidad (regulado por el artículo 20173 del
Código Civil). En consecuencia, el titulo cierto y registrado que ostenta la demandante derivado de
acciones sucesorias prevalece plenamente sobre el título de la parte demandada.
3.30. La Corte Suprema se ha pronunciado al respecto en la Casación N°20230-2015-San Martín,
donde ha referido: “A efecto de dilucidar quién ostenta el mejor de derecho de propiedad en
el presente caso, ante la existencia de dos títulos contradictorios sobre un mismo inmueble y
que a la vez se encuentran inscritos en registros públicos, corresponde aplicar los artículos 2012,
2016 y 2022 del Código Civil, conforme a los cuales; se presume, sin admitirse prueba en
contrario, que toda persona tiene conocimiento del contenido de las inscripciones; la
prioridad en el tiempo de la inscripción determina la preferencia de los derechos que otorga
3
“Artículo 2017. No puede inscribirse un título incompatible con otro ya inscrito, aunque sea de fecha anterior”.
el registro; y para oponer derechos reales sobre inmuebles a quienes también tienen
derechos reales sobre los mismos (como el de propiedad), es preciso que el derecho que se
opone esté inscrito con anterioridad al de aquél a quien se opone; respectivamente”.
3.31. Por su parte, la Casación N°4275-2018-Arequipa, precisa que: “El derecho registral tiene una
estrecha relación con la locución latina “prior tempore potior iure” (primero en el tiempo, mejor
derecho). El artículo 2016 del Código Civil recoge lo señalado en el Principio de Prioridad, el
mismo que establece lo siguiente: “La prioridad en el tiempo de la inscripción determina la
preferencia de los derechos que otorga el registro”. Ahora bien, el Texto Único Ordenado del
Reglamento General de los Registros Público, en los numerales IX y X de su Título Preliminar,
subdivide el Principio de Prioridad en dos tipos: Prioridad Preferente y Prioridad Excluyente.
Mientras que el primero está referido a que los efectos de la prioridad registral se retrotraen a la
fecha y hora del asiento de presentación del título, el segundo hace referencia a que no puede
inscribirse un título incompatible con otro ya inscrito o pendiente de inscripción, aunque sea de
igual o anterior fecha”.
3.32. Para brindar una mayor claridad sobre este tema, el fallo en la Casación N°3767-2017-Piura,
ejemplifica que: “La Sala Superior ha cumplido con analizar el principio de prioridad registral
consagrado en el artículo 2016 del Código Civil, pues conforme la citada norma, la prioridad en el
tiempo de la inscripción determina la preferencia de los derechos que otorga el registro, norma que
debe concordarse con el artículo 2022 del citado cuerpo de leyes que señala que para oponer
derechos reales sobre los mismos (como el de propiedad), es preciso que el derecho que se
opone esté inscrito con anterioridad al de aquel a quien se opone y en el presente caso, ante dos
derechos inscritos de la misma naturaleza, se determina que el derecho de la demandante y su
inscripción en los registros públicos data de fecha anterior a la de la demandada”.
3.33. Profundizando y aclarando con el rigor y detalle que amerita, debemos acotar que, la aplicación
del principio registral de prioridad preferente, tal como se expone en el artículo 2016 del código
civil, resulta determinante en este caso. Los títulos inscritos en la Partida Nº 02010623 y Partida Nº
02012792, a nombre de los hermanos Rafael, Matilde Amelia de Peláez, Miguel e Isabel Bardales
Monzante, y posteriormente transferido a la demandante, datan del año 1964. Estos documentos
ostentan una primacía en términos de reconocimiento de derechos de propiedad sobre el fundo
Bocanegra. Por otro lado, el título en posesión de los demandados, Mariano Villanueva Alva y Rita
Lorenza Zumaeta García, registrado en la Partida Nº 02036489 y Ficha Nº 14009, data del año
1999. Bajo esta perspectiva, la inscripción registral en favor de los derechos hereditarios de la
demandante se mantiene inmutable, en virtud del principio de impenetrabilidad registral, regulado
por el artículo 2017 del Código Civil. Como resultado, el título debidamente registrado que posee la
demandante, originado de acciones sucesorias, prevalece sin lugar a dudas sobre el título de la
parte demandada. Este análisis reafirma la importancia y el peso que poseen los registros públicos
en la determinación de derechos de propiedad. La inscripción temprana y precisa de los títulos de
propiedad establece una línea de posesión clara y legalmente reconocida desde 1964. En
contraposición, el título de los demandados, obtenido en 1999, llega posteriormente en el tiempo y,
en virtud del principio registral de prioridad preferente, no puede invalidar el registro preexistente.
Este principio asegura la estabilidad y confianza en los registros públicos como fuentes fidedignas
para la determinación de derechos de propiedad.
3.34. Debemos añadir, que este principio registral de prioridad preferente es esencial en el contexto de
la seguridad jurídica y la estabilidad de las transacciones inmobiliarias. Sirve como un mecanismo
de resolución de disputas al establecer una jerarquía entre los títulos inscritos, otorgando mayor
peso a aquellos que se registraron primero en el tiempo. Esta distinción se basa en la noción de
que los registros públicos son herramientas fundamentales para dar a conocer a terceros
interesados la situación legal de un inmueble y sus propietarios. Por tanto, al otorgar primacía a los
registros más antiguos, se protege la confianza en el sistema registral y se reduce la incertidumbre
en las transacciones inmobiliarias.
3.35. En este caso particular, la inscripción de la titularidad del bien en la Partida Nº 02010623 y Partida
Nº 02012792, en 1964 crea un vínculo legal sólido con el Fundo Bocanegra que ha perdurado
durante décadas. La posterior inscripción de los demandados en 1999, aunque presuntamente
legítima en sí misma, no puede socavar la base legal establecida por la demandante a través del
principio de impenetrabilidad registral. Este último principio protege la estabilidad de los derechos
de propiedad registrados y garantiza que la información contenida en los registros públicos sea
confiable y creíble.
3.36. Por lo tanto, conforme a lo desarrollado en los acápites anteriores, ha quedado debidamente
acreditada la propiedad del inmueble en contienda, a favor de la parte demandante Celia Maria
Luisa Pelaez Bardales (cedido a sus sucesoras legales), así como el mejor derecho de
propiedad a su favor sobre el bien en litis -“fundo Bocanegra”-, ello en aplicación del principio de
prioridad preferente y del principio registral de impenetrabilidad.
3.37. A la luz de lo previamente mencionado y en estricta conformidad con el artículo 196º del Código
Procesal Civil, se puede establecer que la parte demandante ha acumulado una sólida base de
evidencia que respalda su legítimo derecho sobre la propiedad inmueble. Dicho derecho encuentra
su raíz en una herencia legada por Mariano Bardales Rubio. En contraposición, resulta evidente
que ninguno de los demandados ha presentado prueba alguna, tal como se verifica del
expediente, lo que considerablemente obstaculiza la defensa de su posición, ya que no han
procurado respaldar probatoriamente sus afirmaciones ni cuestionar la posición de la parte
demandante; máxime, si por el principio de la carga de la prueba corresponde probar a quien
afirma hechos que configuran su pretensión, o a quien los contradice alegando nuevos hechos. En
otras palabras, recae sobre la parte que busca hacer valer un derecho o una alegación la
obligación de demostrar su validez. Este concepto es crucial porque equilibra el proceso legal y
protege los derechos de todas las partes involucradas. El hecho de que una carga de la prueba
recaiga sobre una parte no significa necesariamente que esa parte tenga la razón, pero sí implica
que debe presentar pruebas convincentes y suficientes para respaldar su derecho.
3.38. La Casación N°4720-2018-Lima Norte, escudriñando el artículo 196 del Código Procesal Civil,
sostiene: “Salvo disposición legal diferente, la carga de probar corresponde a quien afirma
hechos que configuran su pretensión, o a quien los contradice alegando nuevos hechos. En
atención a ello, se puede entender la carga de la prueba, como una regla de juicio que le va a
permitir a los jueces resolver controversias, cuando luego de agotarse toda la actividad probatoria,
consideren que ninguna de las afirmaciones sobre un hecho realizadas por las partes ha quedado
acreditada”. Asimismo, en la Casación N°290-2014-Lima, se apunta que: “la carga constituye la
necesidad de realizar determinados actos en el ejercicio de un derecho para no
perjudicarlo, el apremio que produce el incumplimiento de la carga probatoria se evidencia en la
sentencia, pues si el juez no está convencido de los hechos afirmados por las partes, no
puede dejar de emitirla, sino que deberá aplicar la regla de la carga de la prueba,
perjudicando a quien no probó los hechos que alegó, es decir, a quien no cumplió con la
carga de probar”.
3.39. Pasamos a desarrollar el tercer punto controvertido: Establecer si es que se hace viable o no
disponer la restitución que se demanda.
3.40. En mérito a todo lo glosado anteladamente y en función de la exégesis desarrollada, se ha
establecido de manera concluyente la titularidad de la parte demandante sobre el inmueble en
disputa, respaldada por un derecho de propiedad más sólido y prioritario; por ende, se crea una
sólida base jurídica que respalda el derecho a la restitución del “fundo Bocanegra”. La evidencia
presentada a lo largo del proceso ha demostrado de manera fehaciente que la parte demandante
ostenta la legítima propiedad y el derecho preferente sobre el inmueble en cuestión, basándose en
registros y documentos sólidamente respaldados. Esto, a su vez, refuerza aún más la justificación
para considerar favorablemente la restitución solicitada, ya que la protección de los derechos de
propiedad debidamente registrados es fundamental para mantener la integridad y confiabilidad del
sistema legal y de registros públicos. Por lo tanto, se sustenta sólidamente la viabilidad de
proceder con la restitución conforme a las bases legales establecidas en este caso; ergo, deberá
ordenarse la restitución inmediata del “fundo Bocanegra” a favor de la parte demandante como
legítimos propietarios, por detentar prioridad preferente sobre el bien; habida cuenta además que
“el ejercicio del atributo reivindicativo comprende también la posibilidad de recuperar la
posesión del bien de persona que incluso se atribuye derecho de propiedad (Casación N°
N°2392-2017-Lima Sur)”. En consecuencia, este punto de controversia también queda
determinado.
3.41. Finalmente procedemos a abordar el cuarto punto controvertido: Establecer si los títulos de
propiedad Serie A No. 0165265 adolecen de nulidad como para ser declarados a través de la
presente, así como la inscripción registral que obra en la Ficha No. 14009 el registro de
Propiedad.
3.42. Después de haber establecido con certeza que la demandante Celia Maria Luisa Pelaez Bardales
ha demostrado ser la legítima propietaria de la propiedad en disputa y posee un título registrado
que le otorga un derecho de propiedad superior debido a la preferencia de sus documentos
registrados; y dado que en este caso concreto, en el ámbito del derecho de propiedad, no es
legalmente viable que dos o más titulares coexistan, ya que este derecho es excluyente por
naturaleza; en consecuencia, los títulos de propiedad Serie A No. 0165265 y la inscripción registral
en la Ficha No. 14009 del registro de Propiedad, carecen de validez y deben ser declarados nulos.
Esta conclusión se basa en la evidencia irrefutable de que la demandante ha consolidado de
manera robusta su derecho de propiedad, respaldado por títulos debidamente inscritos. Además,
se sustenta en el principio esencial que gobierna el derecho de propiedad, el cual prohíbe la
existencia de varios titulares en una misma propiedad.
3.43. En consecuencia, con base en la evidencia presentada y la determinación de la titularidad
indiscutible de Celia Maria Luisa Pelaez Bardales, se concluye que conviene declarar la nulidad de
los títulos de propiedad Serie A No. 0165265 y la inscripción registral en la Ficha No. 14009 del
registro de propiedad, otorgando así a la demandante su legítimo derecho de propiedad sobre el
mencionado inmueble. Esta decisión se basa en el principio fundamental de proteger y garantizar
los derechos de propiedad legítimos y eliminar cualquier ambigüedad o conflicto en relación con la
titularidad del mismo. Por ende, el presente punto de controversia también queda determinado.
3.45. Tomando en consideración todo lo vertido anteriormente, resulta claro que, el procedimiento
administrativo llevado a cabo por el Ministerio de Agricultura para la expropiación del “Fundo
Bocanegra” y su ulterior adjudicación a Mariano Villanueva Alva y Rita Lorenza Zumaeta García,
ha sido tramitado con abundantes falencias que han quebrantado el debido procedimiento, el
derecho de defensa y sobre todo el derecho de propiedad de sus legítimos propietarios, lo que nos
lleva indefectiblemente a inferir y colegir que, el título de propiedad Serie A No. 0165265 y la
inscripción registral que obra en la Ficha No. 14009 del registro de propiedad son nulos, ya que
fueron emitidos en un procedimiento maculado de irregularidades y carencias (circunstancia en la
que no compete profundizar aún más, por la naturaleza del proceso). No obstante, es importante
destacar que la nulidad en este caso se debe principalmente (como se explicó anteriormente) a
que la demandante Celia Maria Luisa Pelaez Bardales ha demostrado de manera convincente ser
la propietaria legítima de la propiedad en disputa y tiene un título registrado que le otorga un
derecho de propiedad superior y preferente; y estando además a que, tratándose en este caso del
derecho de propiedad, no resulta jurídicamente posible la coexistencia de dos o más titulares, por
cuanto este derecho es excluyente.
3.46. A mayor abundamiento al respecto, y en la misma línea de interpretación exegética, bajo los
apremios del principio de uniformidad del derecho, la Sala Mixta y Penal de Apelaciones de
Chachapoyas, ha conocido una causa análoga en el expediente N°02003-2009-0-0101-SP-CI-01;
es así que merecen citarse un extracto de la sentencia expedida a tenor de la materia objeto de
análisis, a fin de clarificar la postura adoptada por este órgano jurisdiccional en el marco de los
parámetros legales y constitucionales:
3.47. En conclusión, por los fundamentos antes desarrollados, la demanda de reivindicación formulada
por doña Celia Maria Luisa Pelaez Bardales (cedido a sus sucesoras procesales Shirley Marilú
Puscan Meléndez y Rosa Amelia Guevara Rojas), debe ser declarada fundada; considerando que
“la reivindicación no es propiamente un atributo sino el ejercicio de la persecutoriedad, que es una
facultad de la cual goza el titular del derecho real de la propiedad”4; en esencia, mediante la cual
se pretende “la restitución de la posesión del bien, de la que se encuentra privada el propietario,
de persona que solo tiene la calidad de poseedor; sin embargo, en virtud a que por su propia
naturaleza el derecho de propiedad excluye la posibilidad de que otra persona alegue idéntico
derecho sobre el mismo bien, el ejercicio del atributo reivindicativo comprende también la
posibilidad de recuperar la posesión del bien de persona que incluso se atribuye derecho de
propiedad (Casación N°2392-2017-Lima Sur). Por tales fundamentados, la demanda de
reivindicación formulada debe ser declarada fundada.
IV. DECISIÓN:
Por los fundamentos y consideraciones expuestos; administrando Justicia a Nombre de la Nación, de
conformidad con lo establecido en el artículo 138° de la Constitución Política del Perú; Ley Orgánica del
Poder Judicial, dispositivos legales citados y demás normas pertinentes; la Jueza del Juzgado Civil
Permanente de Chachapoyas; RESUELVE:
4.1. DECLARAR FUNDADA la demanda interpuesta por CELIA MARIA LUISA PELAEZ BARDALES
(sucesores procesales Shirley Marilú Puscan Meléndez y Rosa Amelia Guevara Rojas), contra la
Dirección Regional de Agricultura de Amazonas, la Comisión de Formalización de la Propiedad-
COFOPRI (cuyo sucesor procesal es el Gobierno Regional Amazonas), Mariano Villanueva Alva y
Rita Lorenza Zumaeta García a través de sus sucesores legales, sobre REINVINDICACION de
bien inmueble.
4
Avendaño, J . (2003). Código Civil Comentado- Por los Cien Mejores Especialistas, tomo V, Gaceta Jurídica, 1 Ed. p
187.
4.2. DECLARAR LA NULIDAD DE LOS TITULOS DE PROPIEDAD Serie A No. 0165265 de fecha 17
de junio de 1999, y NULIDAD de la Inscripción Registral de la Ficha 14009 del Registro de
Propiedad.
4.3. ORDENAR la RESTITUCIÓN inmediata del “fundo Bocanegra” con 76 hectáreas, 7,500 metros
cuadrados, a sus legítimos propietarios Shirley Marilú Puscan Meléndez y Rosa Amelia Guevara
Rojas.
4.4. CONSENTIDA Y/O EJECUTORIADA que sea la presente, REMÍTASE los actuados al Archivo
Central de la Corte superior de Justicia de Amazonas, para su custodia y conservación, en el
modo y forma de Ley.