Debate
Yolanda Reyes*
Los cimientos de la casa imaginaria:
poética y política en la primera infancia
“E l edificio que estoy haciendo es más la calle. Fíjense, además, en la unidad de
alto que una manada de dragones, uno medición, más alto que, y en la referen-
sobre otro”, dice Emilio a los tres años, cia de comparación: una manada, lo cual
mientras construye una torre con cubos. demuestra que no sólo maneja conceptos
¿Habla para sí mismo o para mí, que estoy matemáticos (más alto/ manada: conjun-
acompañándolo? Mis alumnas de pedago- to de elementos) sino semánticos (mana-
gía podrían decir que hablar, a esa edad, da: sustantivo colectivo). Pero hay otro
es una forma de acompañar la acción con ingrediente: el hecho de vincular manada
el lenguaje, de interiorizarla, de pensar. con esos animales enormes y fantásticos
Estamos ante el binomio clásico: lengua- que no existen en su mundo concreto y
je-pensamiento. ¿Hablar es ir pensando? el hecho de poner muchos dragones, uno
¿Pensar es ir hablando? sobre otro, nos da una idea de la magnitud
Más allá de enfrascarnos en estas de su fabulosa empresa. No traje fotos
preguntas, de las que no sólo se ha ocu- para no decepcionarlos. Como ustedes
pado la pedagogía sino otras disciplinas supondrán, la torre se cayó unos segundos
como la epistemología y las ciencias del después de pronunciada la frase y era tan
lenguaje, quiero detenerme sobre el enun- pequeña y tan efímera como las que hacen
ciado de Emilio: “Edificio/ más alto que/ los niños de tres años.
una manada de dragones/ uno sobre otro”. Emilio, que hoy tiene 17, ya no
Observen lo que hay en esa frase: el niño se acuerda de la torre ni de la frase que
tiene el proyecto de hacer un edificio. No sobrevivió apuntada en un cuaderno.
se limita a apilar cubos, sino que pretende Ahora lee a Hermann Hesse, hace ejer-
construir algo diferente: un “como si”, cicios de trigonometría y comienza a
un edificio similar a los que ha visto por elegir una profesión. Sin embargo, de la
* Escritora y pedagoga. Directora del proyecto cultural Espantapájaros y asesora de proyectos sobre lectura y primera infancia. Direc-
ción: yolandareyesv@[Link]
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frase podemos inferir que –junto con su perentorio. Para los niños de esa edad, el
torre– Emilio estaba construyendo las hecho de querer-necesitar a sus mamás es
bases para emprender proyectos ambi- argumento más que suficiente para vencer
ciosos a lo largo de su vida. Si más tarde a cualquier enfermedad.
decide hacer rascacielos, si se inclina por
la investigación, por la carpintería o por
las artes, los mundos posibles que cons-
truya tienen ancestros en esa y en tantas
frases que decía mientras jugaba. En otras
palabras, las piezas esenciales para armar
su casa imaginaria las recogió desde su
infancia. ¿Dónde las encontró y quiénes
se las entregaron? Seguramente, además
Yolanda Reyes
de cubos de madera, su pensamiento y
su imaginación fueron alimentados, y no
sólo con un par de cuentos de dragones.
En las frases de los niños podemos ver,
como en la gota de sangre analizada en un “Pajarito muerto” es otro ejemplo
laboratorio, la riqueza o la pobreza de su típico de los poderes mágicos (catárticos,
nutrición emocional y cognitiva. rituales, terapéuticos) de las palabras. El
Veamos ahora tres ejemplos que co- poder simbólico del que se valen todas las
lecciona la mamá de Paula María, en esa culturas humanas ante la muerte ya ha
caja de tesoros que todas las mamás tene- sido incorporado a la experiencia de esta
mos y que fueron recogidos entre los 4 y niña. La tumba decorada y la necesidad de
los 5 años. La mamá reporta que su hija grabar, de conservar en el lenguaje lo que
aprendió a leer y escribir “un buen día, sin no se pudo conservar en la naturaleza, nos
darse cuenta y sin que nadie le enseñara”. permiten inferir que hubo conversaciones
Por supuesto, eso sucedió antes de su in-
greso a la escuela formal.
En la tarjeta “Mejórate mamá”, he-
cha a los 4 años, no sólo vemos un diálogo
entre texto e imagen y una preocupación
compositiva, sino también una preocupa-
ción emocional que recurre al arte y a la
escritura para expresar esa mezcla de deseo
Yolanda Reyes
y de súplica al ver enferma a su madre.
“Teciero muchísimo” rompe la repetición
de los “mejórate mamá” con un mensaje
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y lecturas previas. Aunque ustedes no lo
vean, Paula María acudió a una reserva de
cuentos como Sapo y la canción del mirlo,
Adiós pajarito adiós y Osito y su abuelo,
entre otros.
Sin que nadie le enseñe, antes de
cumplir los 5, Paula crea una especie de
“Manifiesto ecológico a los señores caza-
Yolanda Reyes
dores”. Una charla sobre calentamiento
global y animales en vías de extinción, la
motiva a escribir. Aunque todavía no en-
tienda del todo los límites de las palabras
(dónde termina una y dónde comienza la de cero a seis en el Proyecto Espantapá-
otra), que es una de las diferencias visibles jaros de Bogotá,1 que estudia desde una
entre el lenguaje oral y el escrito, Paula ya perspectiva teórica y práctica el tema de
entendió una función esencial de la escri- la lectura y el acceso a los lenguajes en la
tura para participar en la vida de la so- primera infancia, he ido llenando, igual
ciedad: para comunicar preocupaciones, que las mamás, una enorme caja de teso-
para exigir y para hacer propuestas altruis- ros. El hecho de verlos dar sus primeros
tas. Esta experiencia como ciudadana que pasos entre los libros de la bebeteca y de
usa el poder de las palabras para fijar una asistir a esos días en los que dicen má, o
posición, seguramente le permitirá seguir pasan los dedos por las hileras negras de
participando en la vida de su comunidad. las letras fingiendo que saben leer, me ha
Que luego elija ser diputada o miembro permitido documentar –sin que por ello
de Greenpeace o que simplemente es- deje de maravillarme– las estrechas co-
criba para reclamar sus derechos, no lo nexiones entre la lectura y la construcción
sabemos. Lo que sí sabemos es que esta de sus casas imaginarias2 y me ha llevado
niña ya tiene una idea clara de la escri- a descubrir la incesante y fluida conversa-
tura como herramienta para establecer un ción entre lenguaje y pensamiento. Preci-
diálogo con la cultura y para asumir un samente lo que nos enseñan los primeros
lugar, deliberante, creativo y no pasivo, en lectores es esa relación apasionante y de
el mundo de lo simbólico. doble vía entre el lenguaje y el pensa-
Después de compartir casi 20 años miento: ese movimiento de vaivén, como
de asombro y de trabajo con los niños una especie de río y cauce, que forma la
1
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2
Muchos de los conceptos de esta conferencia han sido tomados de otros textos que he escrito en los últimos años sobre lectura y
primera infancia. Ver, por ejemplo, La casa imaginaria. Lectura y literatura en la primera infancia, Bogotá, Grupo Editorial Norma,
2007, Colección Catalejo.
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alfabetización incide en el aprendizaje,
leer en la primera infancia es, sobre todo,
ofrecer a los pequeños el material simbó-
lico para que comiencen a descifrarse y a
descubrir no sólo quiénes son, sino tam-
bién quiénes quieren y pueden ser. Desde
mi perspectiva de maestra, me he dedica-
do a documentar el papel que juegan la
lectura y la literatura en el desarrollo del
pensamiento de los niños o, para decirlo
en clave de profesora, me he preguntado
cuáles son las bases de la lectura que se
construyen durante la primera infancia.
Salvo contadas excepciones, la educación
inicial no parece haberse percatado de que
Guadalupe Monroy
es durante esta etapa, la más fértil de la
vida, cuando afrontamos los principales
hitos que enmarcan nuestra relación con
el lenguaje. Entre los 0 y los 6 años se dan
estructura cognitiva y emocional a partir los momentos simbólicos de mayor im-
del lenguaje y de los textos de la cultura (y portancia: la paulatina conquista del len-
que, simultáneamente, va transformando guaje humano como capacidad de comu-
su lenguaje). nicación, la irrupción del lenguaje verbal,
En tantos años de dar de leer a los que descansa sobre esta matriz general, y
más pequeños he constatado cómo su vida el acercamiento al lenguaje escrito, tam-
psíquica (en toda su riqueza cognitiva y bién enraizado en esas conquistas. Es im-
emocional) depende de la calidad de su posible encontrar hitos más complejos en
nutrición lingüística y literaria, y cómo la la relación con el lenguaje: comunicarse,
lectura se constituye en una herramienta hablar y aprender a leer y a escribir, ¡nada
educativa esencial que determina el curso menos!.. Lo que hacemos durante el resto
de sus vidas. En este punto, resulta perti- de la vida es desarrollar esas habilidades y
nente trascender el sentido instrumental llevarlas a niveles cada vez más complejos
de la palabra “herramienta” y proyectar de sofisticación.
el vocablo “educación” más allá de la ins- Sin embargo, citemos un típico
trucción académica. Aunque cada vez sea ejemplo tomado de nuestras escuelas:
más evidente que el contacto temprano dos alumnos de idéntica edad cronoló-
con los libros repercute en la calidad de gica, pero con historias muy diferentes
la alfabetización y que la calidad de la de acercamiento al lenguaje, presentan
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una prueba de lectura al final del primer
grado. Una de ellos, que podría ser Paula
–“aprendió a leer sin darse cuenta”– ha
crecido entre juegos de palabras e histo-
rias, posee una buena biblioteca y tiene
una relación estrecha con los libros; en
tanto que el segundo, a quien llamare-
mos X y que hace parte del grupo control
–como se dice en ciertas investigaciones
para etiquetar a aquellos a los que no les
damos nada– se enfrenta a unas letras que
no consigue descifrar. Es bastante proba-
Claudia I. Pantoja
ble, 90% probable, que X no haya tenido
a alguien que dedique tiempo a contarle
historias. Cualquier maestra promedio
podría dar su diagnóstico: el niño X “no
tiene bases” para aprender a leer. Entre que se aprende en las rodillas de quien
esa niña que crece rodeada de voces, de les va mostrando el ancho mundo en un
historias y de libros y ese otro que crece pequeño libro de cartón.
en un entorno poco estimulante y que Uno de los mayores problemas de
descubre las letras en la cartilla escolar la educación en Latinoamérica es esa
hay una brecha difícil de subsanar, que inequidad en las bases educativas y –di-
no depende de los esfuerzos de los alum- gámoslo claramente– en las bases de la
nos, sino de lo que su ambiente social y alfabetización en un sentido amplio, que
cultural les ha brindado o negado duran- crea brechas insalvables desde el comien-
te esos años cruciales. Como en la gota de zo de la vida. Si Emilio y Paula María tie-
sangre que mencionaba, es fácil ver, en la nen unidades de medición tan ambiciosas
manera como un bebé o un niño toma para emprender proyectos y si pueden es-
un libro, el capital simbólico que tiene. tablecer un diálogo creador con la cultura
Al lado de los cajones llenos de frases y es factible predecir, no simplemente que
de imágenes como las que les mostré, aprenderán con facilidad o que podrán ir
quienes recorremos nuestros países se- a las universidades que elijan, sino que
guimos encontrando a diario niños con participarán como ciudadanos deliberan-
la mirada vacía y asustada, niños casi sin tes en la vida cultural, política y social de
voz, que se limitan a repetir un repertorio los países reales y posibles en donde ha-
limitado de palabras y que se acercan a biten. El potencial para aprender y para
los libros sin saber cómo se abren ni qué seguir desarrollando sus proyectos de vida
ocultan sus páginas: sin esa familiaridad les ha sido dado como una segunda piel
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y les permite “aprender sin darse cuenta”. funcionales, parece que no pudiéramos
En el otro extremo, el grupo control –ése extrapolar las teorías al campo de “las
que perversa o negligentemente no ha aplicaciones pedagógicas” y, aunque hoy
recibido intervención– está condenado, compartimos un saber que no teníamos
con escasas excepciones, a la repetición, claro hace 20 años, seguimos enseñando
en tanto que carece de dispositivos esen- a leer y a escribir con antiguos paradig-
ciales para construir esos mundos posi- mas. Es como si, sabiendo lo que hoy se
bles del pensamiento y la imaginación. El sabe en medicina, los médicos siguieran
drama del analfabetismo funcional es que curando la neumonía sin antibióticos.
no ofrece ese equipaje básico de nutri- Desde la perspectiva de una “maes-
ción emocional y cognitiva al que hemos tra de lenguaje” que ha intentado docu-
aludido: ese capital simbólico inicial que mentar lo que aprenden los más peque-
parece tan natural como una segunda ños sobre la lectura, pretendo mostrarles
piel cuando se tiene, pero cuya carencia algunos aprendizajes cruciales que se dan
resulta tan difícil de subsanar. Y el otro durante la primera infancia. Recurro a su
drama, el de la inequidad, es el contraste colaboración para que ustedes determinen
de tamaño entre el grupo control (apabu- si exagero al afirmar que todo eso que los
llante mayoría) y el reducido grupo que niños podrían aprender espontáneamente,
“recibe intervención”. con los estímulos adecuados, dista mucho
A pesar de los discursos y de las de lo que aún se les enseña en la mayoría
campañas en torno al fomento de la lec- de nuestras escuelas.
tura, parece que no hemos documentado
con suficiente rigor en qué consiste su 1. El itinerario de un lector
poder. Aún hablamos más de decodi-
ficación que de interpretación, más de Sin duda, los bebés y los niños pe-
dispositivos inmutables que de procesos queños han sido hoy más estudiados que
psíquicos, como si no pudiéramos in- nunca y ahora contamos con herramientas
corporar lo que nos dice la investigación teóricas para aproximarnos a la compleja
en neurociencias, psicología, pedagogía actividad psíquica que despliegan desde
y lenguaje. Nuestros currículos siguen la gestación. Existe evidencia suficiente
reduciendo el problema de la lectura a para afirmar que el cerebro se desarrolla
la enumeración de cuatro habilidades mediante una continua interacción entre
básicas: escuchar, hablar, leer, escribir, el capital genético y los estímulos brin-
en un sentido instrumental, olvidando dados y que la calidad de esos estímulos
que el lenguaje es la herramienta básica resulta decisiva para desarrollar las capa-
para pensar, sentir, armarse por dentro cidades presentes y futuras de los niños.
y seguir construyendo el mundo al lado Esta interacción, iniciada antes del naci-
de los otros. Al igual que analfabetos miento, construye la arquitectura cerebral
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