Fue un pintor y grabador adelantado a su tiempo.
A pesar de trabajar en pleno Neoclasicismo,
fue el padre del Arte Contemporáneo en España, pionero en el surrealismo y el
impresionismo. También pintó escenas costumbristas y eróticas.
Formación: Zaragoza e italia
Goya nació en Fuendetodos, Zaragoza, en el seno de una familia noble. Se formó en la
Academia de Dibujo de Zaragoza, dirigida por José Luzán
Durante su formación participó en dos concursos de pintura organizados por la Real
Academia de Bellas Artes de San Fernando, viéndose rechazado en ambas ocasiones
Tras estos fracasos, se marchó a Italia para estudiar a Rubens y Rafael, entre otros grandes
pintores
A su vuelta a España, realizó una serie de pinturas religiosas que lo llevaron a ser llamado a
la corte en Madrid para trabajar como pintor de cartones para tapices
La pintura de tapices en Madrid
Goya trabajó en la Real Fábrica de Tapices durante 17 años (1775-1792)
Estos cartones para tapices representaban temas cotidianos. Eran escenas optimistas que
reflejaban la vida de la nobleza, caracterizada por el traje de majo y maja
Sus tapices le hicieron ganarse la simpatía de los reyes. En palacio, conoció la obra de
Velázquez, quien era su modelo de pintor libre
Al entrar en un ambiente más noble, comenzó a hacer retratos para estos personajes. Al final
de esta época, Goya contrajo una dura enfermedad y realizó “Los Caprichos”
Obras
El quitasol 1777
En esta obra Goya presenta a un majo
que corteja a una joven. Es una pintura
natural y realista, siguiendo el ideal
neoclásico que imperaba en la época.
Más señales de este clasicismo son los
colores armónicos y la composición
piramidal.
La vendimia (1786-1787)
En esta escena un caballero ofrece a su dama un
racimo de uvas, mientras su niño intenta
alcanzarlas también. Tras ellos, una vendimiadora
sostiene un cesto por si quieren más uvas y
completa la composición piramidal neoclasicista.
El cesto es tratado como un detallado bodegón y
los colores del paisaje y las vestimentas son vivos
y luminosos.
La gallina ciega (1789)
Otra escena costumbrista y alegre que
representa a varios majos y majas en un
momento de ocio. Juegan al juego de la
gallinita ciega a orillas del río Manzanares
en Madrid.
El pelele 1791-1792
De nuevo, una escena de ocio. Se ve a cuatro majas manteando a un pelele, en un juego típico
de las despedidas de solteras de la época que representaba el poder de la mujer sobre el
hombre.
Retrato de la duquesa de Alba de
negro (1797)
En este retrato se muestra a la duquesa de Alba vistiendo
el luto, recientemente enviudada del marqués de
Villafranca. Se rumorea que tras quedar viuda, la duquesa
mantuvo un romance con Goya, aunque no ha quedado
ninguna evidencia de este amor.
Oratorio de la Santa Cueva en Cádiz (1797)
La buena relación con la duquesa de Alba lo llevó a Cádiz,
donde fue contactado para decorar la capilla alta del Oratorio.
Pintó tres cuadros: “El Milagro de los Panes y los Peces”, “La
Última Cena” y “La boda del hijo del Rey”.
Melchor Gaspar de Jovellanos (1798)
Retrato del Ministro de Gracia y Justicia y amigo de Goya.
Jovellanos era un intelectual ilustrado que buscó sin éxito
librar a España de la ignorancia. Por ello, Goya lo retrata
cansado y aburrido. Su mesa llena de papeles lo presenta, a su
vez, como un hombre sabio.
La familia de Carlos IV (1800)
Una característica importante es que Goya se autorretrata junto a la familia real, así como
hizo su admirado Velázquez en “Las Meninas”.
Documento histórico valiosísimo. El rey le encargó un retrato de su familia y Goya hizo una
fotografía burlesca de de la psicología y las relaciones de los personajes:
Representa al rey desplazado dejando el centro a la reina, pues ella dominaba a su marido.
Los personajes no están idealizados, sino que se representan como son, muy feos, fruto del
incesto. A la reina la rodean sus hijos, que según se rumoreaba eran de Godoy. Mientras,
Carlos IV aparece con gesto distraído y la mirada perdida, indicándonos Goya que el rey no
sabía nada de la infidelidad.
La maja desnuda y La maja
vestida (1790-1808)
Ambos retratos fueron encargados por
Godoy. En su despacho, contaba con un
mecanismo que le permitía vestir y desvestir
a la maja, evitando a la Inquisición. Es una
versión del tema clásico de la Venus
recostada, con la peculiaridad de que esta
maja mira al espectador directamente.
“Los Caprichos” (1799)
Tras su grave enfermedad, Goya se queda casi sordo, lo que le provocó un gran cambio de
temperamento que se refleja en la serie grabada de “Los Caprichos”. Se volvió más pesimista
y llena esta serie de imaginaciones y críticas a la sociedad del momento, con la que estaba
desencantado. Esto lo expresa a través del abandono del clasicismo y el adelanto del
surrealismo. Esta sátira fue muy perseguida por la Inquisición, ya que atentaba contra el clero
y la nobleza.
Los desastres de la guerra
En 1808 comienza la invasión napoleónica en España, la cual va a afectar a la pintura de
Goya
Goya, que ya había comenzado su transición artística dejando atrás el academicismo,
encuentra en la guerra un tema que va a reversionar. No pinta la guerra como algo heroico,
sino como un espectáculo horrorífico
Sus dos grandes obras en este período son las referentes al 2 y 3 de mayo, en las que se ve
este terror
Para culminar, Goya realizará una nueva serie grabada, titulada “Los desastres de la guerra”
El coloso (1808)
El gigante que pinta Goya simboliza a
Napoleón, un coloso que se extendía por
Europa sembrando el pánico, representado
por la gente que huye despavorida. Con
esta obra comienza el ciclo de Las
Pinturas Negras de Goya, con un
predominio de los colores oscuros y las
pinceladas agresivas y gruesas.
El 2 de mayo de 1808
en Madrid (1814)
No es una hazaña. Solo se ven
cadáveres pisoteados por los
caballos, sangre y violencia.
Gran dinamismo.
El 3 de mayo de 1808
en Madrid (1814)
Representan el miedo, la agonía y el dolor.
Expresividad y patetismo cercanos al
romanticismo.
La luz violenta ilumina a los condenados y
oscurece a los soldados, creando un fuerte
contraste de claroscuro.
Los franceses aparecen de espaldas, sin un rostro visible con el que poder empatizar.
Objetivo de ambas obras
Exaltar la gloria del levantamiento de los madrileños contra el tirano de Europa
(Posiblemente esto fuera una manera de escudarse ante las críticas que señalaban a Goya
como un traidor “afrancesado” afín a José Bonaparte).
CARACTERÍSTICAS: No representa heroísmo, sino desgracia. Elimina el individualismo de
los héroes para reflejar el sacrificio común del pueblo.
“Los Desastres de la Guerra” (1810-1815)
A diferencia de en “Los Caprichos”, Goya busca ahora retratar la más cruda realidad, sin
fantasías. Además, se desentiende de ideologías y representa a todos, sean del bando que
sean, como víctimas de la guerra. Aun así, aprovecha para criticar ciertas cosas. Ni idealiza ni
heroiza el combate y tampoco ennoblece la muerte, dejando solamente estampas de crueldad
y dolor realmente explícitas y violentas.
Las Pinturas Negras
● Goya volvió a caer enfermo, regresando al pesimismo y lo macabro
● A esto se suma su avanzada edad. La vejez y la melancolía le hacen pintar escenas
cada vez más oscuras y expresionistas
● Estas tenebrosas obras adornarán las paredes de la Quinta del Sordo, una casa que
había adquirido en la ribera del Manzanares
● Las pinceladas son largas y gruesas y predominan los tonos negros y ocres
Saturno devorando a su hijo
(1820-1823)
En la mitología griega, el titán Crono (Saturno) devoraba sus
hijos al nacer, pues una profecía le anunció que uno de ellos
lo destronaría. Esta escena caníbal es tétrica y cruda. El fuerte
claroscuro esconde y difumina gran parte del cuerpo del titán,
dejando a la vista en primer plano el cuerpo sangriento y sin
vida de su hijo.
El aquelarre (1820-1823)ó El gran cabrón
El Cabrón, oscurísima representación del demonio, va a convertir a la mujer de blanco a su
lado en bruja. Mientras, los demás asistentes observan, todos con rostros muy deformados,
incluso animalizados. Esta obra no debe confundirse con “El aquelarre” de 1798, pintado por
Goya para los duques de Osuna.
Duelo a garrotazos (1820-1823)
Goya pinta un combate violento entre españoles para personificar la lucha ideológica que
polarizaba la España de aquel momento: Liberales vs. Absolutistas. Contrario a los cánones,
decidió iluminar el fondo y dejar que las figuras se oscureciesen al contraluz. También se
desliga del neoclasicismo desecentrando la composición.
Perro semihundido (1820-1823)
Obra totalmente desoladora. Un perro hundiéndose
en la arena y asomando la cabeza le basta a Goya
para crear una representación impecable de la
soledad. El perro, exhausto, levanta la mirada en
busca de ayuda, pero no hay nadie. Debe aceptar su
muerte, tal vez como Goya estuviese haciendo.
Exilio en Burdeos
● Goya no era partidario del absolutismo de Fernando VII, aunque accedió a ser su
pintor de cámara
● Sin embargo, la protección real no le era suficiente, y temía que las hordas de
violentos fanáticos absolutistas buscaran venganza contra él
● Por tanto, en 1824 solicitó al rey que lo dejase marchar a Burdeos, un lugar más
tolerante donde vivió hasta su muerte
● Allí, a pesar de su vejez, continuó pintando, aunque de una manera más colorida y
amable
La lechera de Burdeos (1827)
Goya regresa al retrato. Es una obra más luminosa y
colorida, que adelanta el impresionismo con sus
finas pinceladas.