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El Romanticismo

El documento aborda la literatura gauchesca en el contexto de las tensiones políticas entre unitarios y federales en Argentina entre 1820 y 1852. Destaca la figura del gaucho, su papel en la independencia y su representación en la poesía gauchesca, especialmente en la obra 'Martín Fierro' de José Hernández, que critica su marginación y busca su integración en la sociedad. Además, se exploran las características del Romanticismo hispanoamericano y su conexión con la Generación del '37, que promovió una literatura nacional y la reflexión sobre la identidad argentina.

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El Romanticismo

El documento aborda la literatura gauchesca en el contexto de las tensiones políticas entre unitarios y federales en Argentina entre 1820 y 1852. Destaca la figura del gaucho, su papel en la independencia y su representación en la poesía gauchesca, especialmente en la obra 'Martín Fierro' de José Hernández, que critica su marginación y busca su integración en la sociedad. Además, se exploran las características del Romanticismo hispanoamericano y su conexión con la Generación del '37, que promovió una literatura nacional y la reflexión sobre la identidad argentina.

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BLOQUE 2: La literatura gauchesca

Entre 1820 y 1830, tras las guerras de la Independencia, tratando de organizar el país, unitarios y
federales luchan por el poder. Mientras unos quieren un poder centralizado y hegemónico, los otros
pretenden asegurar las autonomías provinciales y con esto la gobernabilidad y el crecimiento de sus
economías.
Ambos, desde distintas posiciones, buscan crear las condiciones para la unidad nacional, sin poder
lograrlo. En este conflictivo marco se impone en Buenos Aires Juan Manuel de Rosas a quien una "Junta
de Representantes" confiere en 1829 "facultades extraordinarias". El objetivo es pacificar. En los hechos,
sus atribuciones van más allá de su provincia y tienen alcance nacional.
Con este marco de fondo, en el plano cultural, se desarrollará una literatura de hondo contenido
nacional que se enfrentará al poder ejercido dictatorialmente. Es la literatura del Romanticismo.

El dualismo entre Buenos Aires y el interior


A partir de 1810, se instaló en la vida política argentina una fuerte tensión entre Buenos Aires y las
provincias del interior. La Revolución de Mayo y la formación de la Primera Junta fueron impulsadas
principalmente desde Buenos Aires, lo que le permitió concentrar el poder político y económico en sus
manos.
En los primeros años de organización del país, este centralismo se hizo cada vez más evidente.
Una minoría ilustrada gobernaba desde Buenos Aires y tomaba decisiones sin considerar las necesidades
de las provincias. Esta tendencia alcanzó su punto máximo entre 1813 y 1820 con la figura del Director
Supremo, una autoridad con amplios poderes sobre todo el territorio. Además, las primeras constituciones
reforzaban esta supremacía porteña, limitando la autonomía de las provincias.
Frente a este dominio, las provincias comenzaron a resistir con el liderazgo de los caudillos,
quienes representaban los intereses de sus regiones. La unión de los caudillos del Litoral (Artigas, López y
Ramírez) logró derrotar a Buenos Aires en 1820.
Después del caos político de ese año, se hizo evidente la necesidad de establecer un gobierno
nacional, pero surgió un debate clave: ¿cómo debía organizarse el país? Aquí surgieron dos posturas
enfrentadas:
- Unitarismo: defendía un gobierno centralizado con Buenos Aires como eje del poder.
- Federalismo: proponía una unión de provincias autónomas bajo un gobierno nacional que
respetara su independencia.
Este conflicto entre unitarios y federales marcaría la historia argentina durante gran parte del siglo
XIX.

Diferencias entre unitarios y federales


Los unitarios y los federales tenían diferencias marcadas en su composición y en sus ideas sobre
la organización del país. Los unitarios eran un grupo reducido, pero muy influyente, ya que representaban
a la élite social y económica, es decir, a la clase dirigente. A pesar de su número limitado, tenían un
pensamiento bastante homogéneo y defendían un gobierno centralizado con Buenos Aires como centro
del poder.
Por otro lado, los federales eran un grupo más diverso. Representaban una mezcla de distintos
sectores sociales, económicos y regionales que compartían un objetivo en común: oponerse al centralismo
unitario. Aunque tenían intereses variados, su fuerza radicaba en esa diversidad, ya que lograron sumar
apoyo de muchas provincias y sectores populares.
Esta capacidad de agrupar a distintos sectores les permitió fortalecerse y consolidarse como el
movimiento que representaba a la mayoría de la sociedad. Gracias a esto, lograron imponerse sobre los
unitarios en diferentes momentos de la historia.

La alternancia entre los proyectos unitario y federal


Entre 1820 y 1829, la lucha entre unitarios y federales marcó la política argentina. Estos dos
proyectos se representaron en las figuras de **Bernardino Rivadavia (unitario) y Manuel Dorrego
(federal). Rivadavia, como presidente, impulsó políticas que generaron fuerte oposición. Desacreditado por
sus decisiones en el ámbito interno y externo, se vio obligado a “renunciar”. Luego, Dorrego asumió el
liderazgo, pero fue derrocado y fusilado en 1828 tras una conspiración encabezada por el unitario Juan
Lavalle. La violencia política se convirtió en una constante en el enfrentamiento entre ambos grupos,
definiendo este período de la historia argentina.

La organización de la Confederación Argentina


La Confederación Argentina comenzó a consolidarse con el ascenso de Juan Manuel de Rosas al
poder en 1829. La Legislatura de Buenos Aires lo designó gobernador con facultades extraordinarias, lo
que le permitió ejercer un control absoluto sobre la provincia. Sus primeros objetivos fueron:
1. Derrotar a los unitarios, lo que logró al vencer a José María Paz en 1831.
2. Unificar a las provincias federales mediante el Pacto Federal, firmado también en 1831.
Sin embargo, entre 1832 y 1835, los gobiernos que sucedieron a Rosas no lograron mantener el
orden. Finalmente, en 1835, la Legislatura lo volvió a elegir gobernador y le otorgó la Suma del Poder
Público, es decir, un poder absoluto. Un plebiscito respaldó su liderazgo, y las provincias delegaron en él
la gestión de las Relaciones Exteriores. Rosas gobernó hasta 1852, convirtiéndose en la figura central de
la Confederación Argentina durante casi dos décadas.

La oposición intelectual: La Generación del '37


Frente al gobierno de Rosas, surgió una oposición formada por jóvenes intelectuales, conocida
como la Generación del '37. Entre sus miembros más destacados estaban José Mármol, Esteban
Echeverría, Juan Bautista Alberdi, Domingo Faustino Sarmiento, Juan María Gutiérrez, Vicente Fidel
López y Bartolomé Mitre.
Este grupo recibió influencias de diversas corrientes filosóficas y literarias. Aunque tenían
diferencias entre sí, coincidían en la necesidad de analizar la realidad argentina y pensar un modelo de
país basado en civilización y progreso.
Sarmiento resumió esta visión en la dicotomía "civilización y barbarie", donde:
- La ciudad representaba la civilización, el progreso y la cultura europea.
- El campo simbolizaba la barbarie, el atraso y las tradiciones criollas.
Otros intelectuales compartían esta idea:
- Echeverría describió los suburbios como espacios de salvajismo y primitivismo.
- Alberdi asoció el desierto con el atraso y la pobreza.
En cuanto a su postura política, los integrantes de la Generación del '37 no se identificaban ni con
unitarios ni con federales. En cambio, defendían los ideales de Mayo, como la libertad, el progreso y la
democracia. También promovían una Constitución que organizara institucionalmente el país.
Inicialmente, participaron en el Salón Literario, un espacio de debate creado en 1837 por Marcos
Sastre. Más tarde, rompieron con Rosas y, en 1838, muchos emigraron a Montevideo y Santiago de Chile,
donde fundaron la Asociación de Mayo y se aliaron con los unitarios en su oposición al régimen rosista.
Tras la caída de Rosas en 1852, varios de estos intelectuales participaron en la redacción de la
Constitución Nacional.

El Romanticismo en Hispanoamérica
El siglo XIX fue una época de transformaciones políticas y culturales en Hispanoamérica. En este
contexto, la literatura romántica adquirió un papel fundamental. El Romanticismo hispanoamericano tuvo
dos grandes tendencias:
1. Romanticismo de evasión
- Se inspiraba en paisajes solitarios (nocturnos, otoñales, melancólicos).
- Destacaba la subjetividad y la exaltación de los sentimientos.
- Buscaba alejarse de la realidad, a veces recurriendo a lo exótico o a tiempos pasados.
2. Romanticismo comprometido
- Se desarrolló en Francia tras la Revolución de 1830 y llegó luego a Hispanoamérica.
- La literatura se convirtió en un instrumento político y un arma de lucha.
- Los escritores asumieron el papel de hombres públicos, vinculando su identidad individual con la
patria y la sociedad.

Los personajes simbólicos del Romanticismo


Los románticos crearon figuras representativas de su lucha contra el poder y la opresión. Algunos
personajes simbólicos fueron:
- Prometeo, quien desafió a los dioses para entregar el fuego a la humanidad.
- Lucifer y Caín, símbolos de la rebeldía contra lo establecido.
- Don Juan y el pirata, figuras de la libertad absoluta y la transgresión.
- El héroe sufriente, un nuevo Cristo que enfrenta al mundo en defensa de sus ideales.

El Romanticismo en el Río de la Plata y la Generación del '37


El Romanticismo en Argentina se vinculó estrechamente con la Generación del '37, ya que estos
jóvenes intelectuales veían en la literatura un medio para transformar la sociedad. Formados en las
instituciones creadas por Rivadavia, buscaban superar la división entre unitarios y federales, promoviendo
la civilización y el progreso.
Se reunían en tertulias y grupos de lectura donde debatían ideas políticas y filosóficas. El Salón
Literario, inaugurado en 1837, fue uno de sus principales espacios de discusión. Algunos de sus principios
fundamentales fueron:
- Reflexionar sobre el pasado para actuar en el presente.
- Recuperar los ideales de la Revolución de Mayo.
- Crear una literatura nacional, con identidad propia y alejada de los modelos españoles.
- Promover la libertad en el uso de la lengua, incorporando expresiones regionales.
Sus ideas influenciaron el pensamiento político argentino durante más de un siglo.

Características del Romanticismo hispanoamericano


1. Individualismo
- En Europa, los románticos exaltaban su yo personal.
- En Hispanoamérica, el yo individual se fusionó con la identidad nacional.
- Se exaltó el paisaje, la historia y la lucha por la independencia.
2. Sentimentalismo
- En Europa, los románticos rechazaban los valores burgueses y buscaban la evasión.
- En Hispanoamérica, el sentimiento se transformó en acción política.
3. Historicismo
- Para los iluministas, el progreso dependía de la razón.
- Para los románticos, el progreso surgía del propio proceso histórico, incluso de la guerra y la
anarquía.

Temas del Romanticismo


- La patria: los escritores vinculaban su destino personal con el de la nación.
- El amor: idealizado o frustrado, siempre marcado por la tragedia.
- La naturaleza: se la representaba como un elemento único, grandioso y propio de América.
- El paisaje americano: el desierto, la selva y la pampa simbolizaban la identidad nacional.

La literatura gauchesca: panorama histórico y literario

Los primeros años de la independencia


Los primeros años de la Argentina independiente estuvieron marcados por una división entre la élite
ilustrada, que se veía a sí misma como la responsable de la política, y el gauchaje, que participó
activamente en estos procesos, aunque sin un reconocimiento formal.
Los gauchos tuvieron un papel clave desde las Invasiones Inglesas (1806-1807), cuando, ante un
virrey indeciso y un ejército débil, se organizaron en milicias para defender Buenos Aires. Luego, en 1810,
recibieron con entusiasmo la Revolución de Mayo y participaron en los ejércitos patriotas liderados por
Belgrano, Rondeau y Balcarce. También fueron fundamentales en 1816, cuando, bajo el mando de
Güemes, protegieron la frontera norte y permitieron que San Martín llevara adelante su plan continental de
independencia.

El gaucho y su actividad económica


El gaucho vivía en el campo, lejos de las ciudades y las estancias. Criaba ganado en tierras fiscales
o prestadas y se dedicaba a una economía de subsistencia. A veces trabajaba como aparcero, es decir,
cultivaba una parte de una propiedad sin depender directamente del dueño de la tierra.
Con el avance del latifundio, el gaucho perdió su independencia económica. Los grandes
propietarios y el Estado exigieron su incorporación al trabajo formal, y muchos fueron forzados a alistarse
en la milicia para defender la frontera contra los pueblos originarios.

El gaucho y la política
Los gauchos participaron en los proyectos políticos de distintas maneras. Bajo el gobierno unitario,
fueron marginados y enviados a la frontera sur. Durante la época de Rosas, en cambio, fueron la base
social del federalismo y combatieron contra los unitarios. Sin embargo, tras la organización nacional en
1853, fueron definitivamente excluidos del modelo económico liberal y muchos quedaron en la pobreza
absoluta.
El origen del término "gaucho"
Existen diversas teorías sobre la etimología de la palabra "gaucho". Algunas posibles fuentes
incluyen:
- Quechua: "huacho" (huérfano o animal sin madre).
- Araucano: "gachu" (hombre de campo).
- Portugués: "garrucho" (contrabandista).
- Guaraní: "ca'ucho" (borrachín).

La literatura gauchesca: panorama literario


Durante el siglo XIX, la literatura se dividió en dos sistemas:
1. El sistema escrito, desarrollado por intelectuales urbanos, influenciado por la cultura europea.
2. El sistema oral, transmitido por los sectores populares, con raíces en la tradición española.
El contacto entre ambos sistemas dio origen a la poesía gauchesca, que combinó el estilo y la
temática del gaucho con la elaboración literaria de los escritores de la ciudad.

Poesía gaucha y poesía gauchesca


- Poesía gaucha: Oral y anónima, cantada con guitarra. Tenía influencias del romancero español.
- Poesía gauchesca: Escrita por autores urbanos que adoptaron el estilo gauchesco, como
Bartolomé Hidalgo, Hilario Ascasubi y José Hernández.

Evolución del género


1. Primera etapa (Invasiones Inglesas e Independencia): Representada por Bartolomé Hidalgo.
2. Segunda etapa (Luchas entre unitarios y federales): Destacó Hilario Ascasubi.
3. Tercera etapa (Triunfo del liberalismo y desaparición del gaucho tradicional): José Hernández con
"Martín Fierro".

Martín Fierro: obra clave de la literatura gauchesca


José Hernández publicó "Martín Fierro" en dos partes:
- "La Ida" (1872): Denuncia la marginación del gaucho por el proyecto civilizador de Sarmiento.
Relata la vida de Fierro, su reclutamiento forzoso, las injusticias sufridas y su decisión de huir al desierto.
- "La Vuelta" (1879): Muestra un cambio de intención, buscando integrar al gaucho en la sociedad.
Introduce nuevos personajes y temas como la payada y la transmisión de consejos.
El "Martín Fierro" ha sido interpretado como una epopeya nacional y una crítica a la exclusión del
gaucho en la construcción del país.

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